Intro­duc­ción:

  1. El cielo: ¡Está muy lejos para alcan­zar­lo!
    1. Nadie puede obten­er este lugar eter­no.
    2. Es más, jus­ta­mente mere­ce­mos la ira de Dios del infier­no (2 Pedro 3:10)
    3. Deberíamos estreme­cer con solo pen­sar en Su ira.
  2. Por medio de Su mis­eri­cor­dia infini­ta, sin embar­go, ten­emos la esper­an­za del cielo en Cristo Jesús. (2 Pedro 3:11–13)
    1. En vez de antic­i­par la ira de Dios podemos antic­i­par el cielo. Ten­emos la esper­an­za.
    2. Esta esper­an­za es nues­tra ancla a cam­i­nar en comu­nión con Dios.
  3. En esta lec­ción vamos a notar dos pun­tos fun­da­men­tales:
    1. Cómo recibi­mos la esper­an­za de ir al cielo
    2. La esper­an­za que nos sirve como un ancla en la vida

Dis­cusión:

I.         Reci­bi­en­do la esper­an­za

  1. Son Bue­nas Nuevas al realizar que no alcan­zamos la glo­ria de Dios (Efe­sios 2:11–12, Romanos 3:23).
  2. Nadia bus­caría gen­uina­mente por la sal­vación en Cristo sin recono­cer esta ver­dad de que no alcan­zamos la glo­ria de Dios.
  3. Lo que hacen las Bue­nas Nuevas bue­nas es el hecho de que Dios provee una vía de escape de esta ira venidera: esto es lo que nos da la esper­an­za (Rom. 7:23–24).
  4. Por medio la las Bue­nas Nuevas podemos apren­der que nue­stro Dios es fiel para guardar su prome­sa de sal­varnos (Romanos 7:23–24).
  5. Su prome­sa es para todos aque­l­los que creen en Su Hijo, Jesu­cristo (Mar­cos 16:16).
  6. Su prome­sa es para todos aque­l­los que ponen su con­fi­an­za en Él (Tito 3:4–7).

II.         Nues­tra ancla de esper­an­za

  1. Las prome­sas de Dios lle­gan a ser nues­tra ancla de esper­an­za.
  2. Vivi­mos como pere­gri­nos en este mun­do sabi­en­do que es imposi­ble para que Dios mien­ta, dán­donos la esper­an­za de la vida eter­na (2 Pedro 3:14–15; Tito 1:1–3).
  3. Esta esper­an­za nos en el camino de Dios, no nos per­mite ale­jarnos de Su camino (Tito 3:8).
  4. La esper­an­za nos ayu­da tratar con las difi­cul­tades de la vida.
  5. Sabi­en­do las prome­sas de Dios de la vida eter­na, nues­tra esper­an­za es hecha com­ple­ta mien­tras cre­ce­mos en a ima­gen de Su Hijo.
  6. Cuan­do nos enfrente­mos con dudas es nues­tra esper­an­za de la vida eter­na que nos mantiene firmes y no caer en apos­tasía.

Con­clusión:

  1. Dios ha prometi­do mucho a los que ponen su con­fi­an­za y esper­an­za en Él. Esa es la fuerza que nos con­vierte.
  2. Que su vida esté llena de la con­fi­an­za de la vida eter­na en los cie­los.
  3. Plan de sal­vación.

Esper­an­za del cielo

 Intro­duc­ción:

  1. La Bib­lia pre­sen­ta varias fig­uras para describir al dis­cípu­lo de Cristo. En esa lec­ción con­cen­trares en el atle­ta de Dios.
  2. Un atle­ta tiene que hac­er todo a un lado para ganar la car­rera (1 Cor. 9:25)

I.     El estor­bo: No puedo enten­der

  1. Esta excusa se usa mucho hoy, espe­cial­mente porque hay tan­ta división reli­giosa (1 Cor. 2:14, 16)
  2. Todo se puede enten­der cuan­do hay n corazón abier­to y una bue­na vol­un­tad. Hay her­manos que a un tiem­po no podíamos leer ni escribir el español pero aho­ra sí. Sí se puede enten­der. (Efe­sios 3:4)

II.     El estor­bo: Los man­damien­tos son muy difí­ciles

  1. Exis­ten per­sonas que pien­san que la vol­un­tad de Dios es muy difí­cil de enten­der y cumplir.
  2. ¿Qué clase de Dios daría una ley que sería muy difí­cil de obe­de­cer? (Géne­sis 22:1–10; 1 Juan 5:3)

III.     El estor­bo: Ten­go que ser pop­u­lar para ser recono­ci­do

  1. El dic­cionario dice fama o renom­bre Esto pre­ocu­pa a muchos, espe­cial­mente a los jóvenes.
  2. Dicen, “¿Qué dirán mis ami­gos si no tomo un poco, si no voy a los bailes, si no hago lo que ellos hacen?” (Daniel 3:14–18; Hebre­os 11:24; Juan 6:14–15)

IV.     El estor­bo: El mun­do es muy atrac­ti­vo

  1. Es cier­to que el mun­do está lleno de tenta­ciones y ofrece toda clase de peca­do, pero ten­emos que hac­er­nos fuertes y vencer cualquier vicio o peca­do (Daniel 1:8).
  2. Cristo mis­mo ven­ció al dia­blo cuan­do fue lle­va­do al desier­to. Él fue ten­ta­do igual que nosotros (Hebre­os 2:14).

V.     El estor­bo: Soy muy joven o viejo

  1. Cuan­do uno lle­ga a una edad que puede com­pren­der y saber o bueno y lo malo, ya es tiem­po de comen­zar a med­i­tar en la vol­un­tad de Dios.
  2. A Dios no le podemos engañar. Él conoce nues­tra capaci­dad men­tal y nue­stros cora­zones (Apoc­alip­sis 20:12).

VI.     El estor­bo: Mis pari­entes me impi­den

  1. Es triste que muchos todavía no hemos apren­di­do o acep­ta­do que Dios viene ante todo (Mateo 10:34–38).
  2. Cristo mis­mo puso la vol­un­tad de Su Padre celes­tial antes que la de sus padres ter­re­nales (Lucas 2:41–50).
  3. el estor­bo: Es muy incon­ve­niente
  4. El dic­cionario Velázquez dice, no muy cómo­do, moles­tia, fas­tidiosa. ¿Cuán­tos dicen, “Vivo muy lejos, no ten­go auto, ten­go muchos niños, no ten­go dinero, etc.?”
  5. Veamos el caso del Eunuco (Hechos 8”27).
  6. Es estor­bo: Es mucho tra­ba­jo
  7. Existe mucha gente que no se acer­ca a Dios por temor de ser puestos a tra­ba­jar.
  8. El Reino o la Igle­sia es un lugar de tra­ba­jo (Mateo 20:1–7).

IX.     El estor­bo: Son muchos los sufrim­ien­tos

  1. A veces los cris­tianos nos que­jamos cuan­do suf­rimos por Cristo (1 Pedro 5:9).
  2. Pero veamos el ejem­p­lo que Pablo nos deja (2 Cor­in­tios 11:23–28).
  3. Recordemos lo que dice nue­stro tex­to orig­i­nal (Hebre­os 12:2).

Con­clusión: Esti­ma­do visi­ta o her­mano, no deje que estos estor­bos le imp­i­dan lle­gar al cielo (Fil­ipens­es 3:13–14; 2 Tim­o­teo 4:7–8; 1 Cor­in­tios 9:26–27)

-Ismael Rangel-

Actu­al­iza­do por Ed Rangel 06/2014

Cosas que estor­ban al atle­ta en su car­rera al cielo

(EL DIABLO FALLO)

(Gen 3.1 -19)

Intro­duc­ción:

El dia­blo es nue­stro ene­mi­go

Muchos pien­san que el dia­blo es muy poderoso

 

El no pudo deten­er el nacimien­to de Jesús

Gal 4.4–5 “Pero cuan­do vino la plen­i­tud del tiem­po, Dios envió a su Hijo,”

Mat 1.18–23 “Y el nacimien­to de Jesu­cristo fue como sigue.”

 

El no pudo matar­lo cuan­do era niño

Mat 2. “mandó matar a todos los niños que había en Belén”

Apo 12 “Y la mujer huyó al desier­to, donde tenía* un lugar prepara­do por Dios, para ser sus­ten­ta­da allí, por mil doscien­tos sesen­ta días.”

No pudo hac­er pecar a Jesús Mat 4.1–11

Escrito esta:”

No solo de pan vive el hom­bre”

No pon­drás al Señor a prue­ba”

Al Señor tu Dios ado­raras”

El no pudo evi­tar que Jesús predicara

Luc 4.29–30  “Pero El, pasan­do por en medio de ellos, se fue.”

Mar 2.2 “Y se reunieron muchos, tan­to que ya no había lugar ni aun a la puer­ta; y El les exponía la pal­abra.”

No pudo evi­tar el sac­ri­fi­cio de Cristo

Heb 10:10  “Por esta vol­un­tad hemos sido san­tifi­ca­dos medi­ante la ofren­da del cuer­po de Jesu­cristo ofre­ci­da de una vez para siem­pre.”

Efe 2:13  “Pero aho­ra en Cristo Jesús, vosotros, que en otro tiem­po estabais lejos, habéis sido acer­ca­dos por la san­gre de Cristo.”

No pudo evi­tar que Jesús fuese lev­an­ta­do de entre los muer­tos

Mat 27.62–65  “Por eso, orde­na que el sepul­cro quede ase­gu­ra­do has­ta el ter­cer día, no sea que ven­gan sus dis­cípu­los, se lo roben, y digan al pueblo: “Ha resuci­ta­do de entre los muer­tos”; y el últi­mo engaño será peor que el primero.”

v.66  “Y fueron y ase­gu­raron el sepul­cro; y además de pon­er la guardia, sel­l­aron la piedra.”

 

No pudo evi­tar que la igle­sia fuera estable­ci­da

Hech 2. 40–47

Hech 8.1–4

No puede evi­tar que él ven­ga de nue­vo

Hech 1.9–11

1Tes 4.13–18

Ro 8.35–39

El dia­blo no puede sal­varse a si mis­mo

Apo 20.10–15

Heb 2.14–15

 

Con él estare­mos, si no hace­mos la vol­un­tad de Dios

Apo 20:15  “Y el que no se encon­tra­ba inscrito en el libro de la vida fue arro­ja­do al lago de fuego.”