EL MEJOR DIA DE MI VIDA

1Ts 4.13–5.11 Habla de la segun­da veni­da de Cristo

 

¿Qué fal­ta?

Total Páni­co, miedo, his­te­ria

Con­fusión, duda, espec­u­lación, rumores

Fal­sa doc­t­ri­na acer­ca del reino

 

¿Que sobre el establec­imien­to del reino?

Esa doc­t­ri­na es fal­sa el reino fue estable­ci­do en vida de los após­toles Mar 9.1

Juan ya esta­ba en el reino Apo 1.9

El con­ver­tido des­de tiem­po del primer siglo era puesto en el Col 1.13

Jesús es Señor des­de entonces Hech 2.36

 

Tres prin­ci­p­ios que Pablo quiere estable­cer en 1Ts

1 Ven­drá repenti­na­mente

2 Cuan­do menos lo esper­e­mos Mat 24.34

3 Cuan­do todo se vea en paz

 

Cam­bios en los her­manos de Tesalóni­ca

1 La tris­teza es difer­ente, “para que no os entris­tezcáis” V. 13

2 Su cam­i­nar es difer­ente

3 Su for­ma de ver las cosas cam­bió

 

Esto con­for­ta nues­tra vida

 

¿Cuál es mejor día de nues­tra vida?

La segun­da veni­da del Señor ¿Por qué?

1 Estare­mos con él 1Ts 4.17, 5.10

2 Ten­dremos la rec­om­pen­sa Mat 25.21

3 Nues­tra lucha llegó a su fin 2Tim 4.6–8

4 El gozo no ter­mi­nará

5 Habre­mos logra­do el propósi­to divi­no

 

 

Por Andrés Pong

Descar­gue en for­ma­to WORDEL MEJOR DIA DE MI VIDA

 

El Señor necesitó de cosas materiales

Nece­sitó que le prestaran un bur­ri­to Mar 11.1–7

Pidió agua para beber Jn 4.6–11

Usó la bar­ca de Pedro Lc 5.1–11

Ilus­tró con un denario el deber hacia Dios y el deber hacia el gob­ier­no Lc 20.21–26

Con un estátero pagó sus impuestos Mat 17.24–27

Le fue pro­vista una tum­ba Jn 19.38–42

 

Él quiere que aten­damos las necesi­dades de los demásMat 25.35–40

Ham­bre

Sed

Hos­pi­tal­i­dad

Vesti­do

Pres­en­cia en:

La cama

La car­cel

Él quiere nue­stros tal­en­tos

Cada uno servi­mos para algo Mat 25.14–30

Él nos da más capaci­dad para enseñar 1Cor 14.1–16

 

Él puede usar nues­tras pos­e­siones

Para sostén de los pred­i­cadores Fil. 417

Para hac­er el bien a los her­manos Heb 13.16

Ejem­p­lo de los Mace­do­nios 2Cor 8.5

Debe­mos ser gen­erosos 2Cor 9.6

 

El pide todo lo nue­stro

Nue­stro ser Rom 12.1,2

Nues­tras pos­e­siones Lc 14. 33

 

Él puede seguir sin nues­tras cosas pero nosotros no podemos seguirsin él Ap 3.20

 

Por Andrés Pong

Descar­gue en for­ma­to WORD EL SEÑOR QUIERE NUESTRAS COSAS

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Pron­to estará disponible una serie de siete lec­ciones tratan­do con esta pre­gun­ta.  Lo que impor­ta es lo que Dios requiere de nosotros.

 

(Esta serie de lec­ciones fueron escritas por los her­manos Tol y Dana Burk.  Yo las he toma­do y pre­sen­ta­do a mi esti­lo.  Todo sea para la hon­ra y glo­ria de Dios.)

LA EPÍSTOLA A LOS ROMANOS

No me Avergüen­zo del Evan­ge­lio (1:14–17)

INTRODUCCIÓN

1. En cuan­to Pablo ini­cia su gran epís­to­la a los romanos, escribió de su

deseo de ver­los

a. Su oración dili­gente hacia ese fin – Rom 1:9–10

b. Su deseo de ani­mar­los por medio de la mutua edi­fi­cación

Rom 1:11–12

c. Sus planes de ir, para que él pudiera ten­er un fru­to entre ellos

Rom 1:13

2. Su deseo de ver­los esta­ba rela­ciona­do al evan­ge­lio…

a. Al que él servía como un após­tol de Cristo – Rom 1:1

b. Las bue­nas nuevas en relación a Jesús – Rom 1:3

c. Del cual no se aver­gon­z­a­ba – Rom 1:16

3. ¿No nos hemos aver­gon­za­do nun­ca del evan­ge­lio de Cristo…?

a. ¿Aver­gon­za­dos de hablar a otros sobre Jesús?

b. ¿Podría está ser una razón por la cual muchos no están activos en

el evan­ge­lis­mo per­son­al?

[Tal vez al exam­i­nar el cómo y el por qué Pablo no se aver­gon­z­a­ba del

evan­ge­lio, podría hac­er­nos más dili­gentes en nue­stro esfuer­zo de

com­par­tir la bue­nas nuevas de Jesu­cristo…]

I. PABLO NO ESTABA AVERGONZADO DEL EVANGELIO

A. CÓMO NO ESTABA AVERGONZADO

1. Él se sen­tía oblig­a­do a predicar el evan­ge­lio a todos

a. A grie­gos y no grie­gos, a sabios y no sabios – Rom 1:14

b. Su obligación debido en parte al favor que Dios le había

mostra­do – 1 Cor 15:9–10; 1 Tim 1:12–14

2. Él esta­ba lis­to para predicar el evan­ge­lio en Roma

a. Cualquier opor­tu­nidad que se le diera, ¡él la tomaría!

Rom 1:15

b. Aun cuan­do su pref­er­en­cia era predicar donde Jesús no había

sido procla­ma­do antes – Rom 15:20

– ¡Pablo mostró que no esta­ba aver­gon­za­do por su dis­posi­ción y

preparación para predicar el evan­ge­lio en cualquier momen­to y en

todo lugar!

B. POR QUÉ NO ESTABA AVERGONZADO

1. Es el poder de Dios para sal­vación

a. Para todo aquel que cree, tan­to al judío como al griego

(gen­tiles) – Rom 1:16

b. Porque él habla de Cristo, el poder de Dios y la sabiduría de

Dios – 1 Cor 1:23–24

2. Rev­ela la jus­ti­cia de Dios en la sal­vación

a. Como el jus­to vivirá por fe – Rom 1:17

b. Como Dios es tan­to jus­to como el jus­ti­fi­cador de los que

creen en Jesús – Rom 3:21–26

Debido a su poder y a su men­saje, ¡Pablo no esta­ba aver­gon­za­do

de predicar el evan­ge­lio a todo el que estu­viera dis­puesto a

escuchar­lo!

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[De Pablo, entonces, debe­mos notar varias razones del por qué…]

II. NO DEBEMOS AVERGONZARNOS DEL EVANGELIO

A. EL EVANGELIO SIGUE SIENDO EL MISMO

1. Es aun el poder de Dios para sal­var

a. El poder para pro­ducir fe en los cora­zones de aque­l­los que

lo oyen – Rom 10:17

b. El poder para pro­ducir fru­to en aque­l­los que oyen y cono­cen

la ver­dad – Col 1:5–6

2. Aun rev­ela la jus­ti­cia de Dios para sal­vación

a. Como Jesús murió por nue­stros peca­dos – 1 Cor 15:1–4

b. Como podemos recibir perdón de nue­stros peca­dos en Jesús por

medio de la fe, el arrepen­timien­to, y el bautismo

Hech 2:36–38; 22:16

– ¡El paso del tiem­po no ha debil­i­ta­do el poder y el men­saje del

evan­ge­lio de Cristo!

B. LA NECESIDAD SIGUE SIENDO LA MISMA

1. Las almas tienen necesi­dad de la sal­vación

a. Todos hemos peca­do – Rom 3:23

b. La paga del peca­do es muerte – Rom 6:23

2. Tan­to la sabiduría como la necedad, tan­to para los que están

cer­ca como para los que están lejos

a. Jesús es aun el úni­co camino al Padre – Jn 14:6

b. Su evan­ge­lio aun nece­si­ta ser pred­i­ca­do a toda criatu­ra

- Mr 16:15–16

¡El paso del tiem­po no ha dis­minui­do la necesi­dad y el alcance

el evan­ge­lio de Cristo!

[Por el ejem­p­lo de Pablo, podemos cono­cer la acti­tud y la con­duc­ta

apropi­a­da de…]

III. AQUELLOS QUE NO SE AVERGUENZAN DEL EVANGELIO

A. SENTIRÁN UN SENTIDO DE OBLIGACIÓN

1. Hacia Dios que los sal­vo

a. ¿No esta­mos agrade­ci­dos de lo que Dios ha hecho por

nosotros?

b. ¿No afec­tará esto en cómo vivi­mos nues­tras vidas?

– ver Gál 2:20

2. Hacia los que están per­di­dos

a. ¿No esta­mos pre­ocu­pa­dos por su des­ti­no eter­no si lle­gan a

morir en sus peca­dos?

b. ¿No nos moverá esto a hac­er algo? – ver 2 Cor 5:11

Los que no se avergüen­zan del evan­ge­lio no sen­tirán una

obligación sim­i­lar a la de Pablo – Rom 1:14

B. ESTARÁN LISTOS POR ELLOS MISMOS

1. A com­par­tir el evan­ge­lio en cuan­to ten­gan opor­tu­nidad

a. Si tienen dudas en lo que van a hablar, apren­derán (aun lo

volverán a apren­der) – ver 1 Ped 3:15; Heb 5:12

b. No des­cansarán has­ta haber encon­tra­do algún méto­do, apoyo,

o her­ramien­tas, por medio del cual puedan comu­nicar el

evan­ge­lio a otros

c. Así estarán bus­can­do por “puer­tas abier­tas” para enseñar a

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otros – ver 1 Cor 3:5

2. A espar­cir el evan­ge­lio en cuan­to ten­gan la opor­tu­nidad

a. No estarían en la situación de ir, si no fuer­an envi­a­dos

– ver Rom 10:14–15; 3 Jn 5–8

b. No estarían en una situación de enseñar, si no fuer­an

invi­ta­dos – por ejem­p­lo, Hech 10:24,33

c. No bus­carían por “puer­tas abier­tas” para enviar – por

ejem­p­lo, Fil 4:15–16

Los que no se avergüen­zan del evan­ge­lio estarán lis­tos como

Pablo – Rom 1:15

CONCLUSIÓN

1. ¿Está Ust­ed aver­gon­za­do del evan­ge­lio de Cristo? Lo está, si Ust­ed

no…

a. Está hacien­da nada para com­par­tir el evan­ge­lio

b. Se involu­cra en ayu­dar a otros en difundir el evan­ge­lio

2. Ust­ed no tiene razón para aver­gon­zarse, ¡aun es el mis­mo evan­ge­lio!

a. Con el poder para sal­var las almas de los hom­bres

b. Para rev­e­lar la jus­ti­cia mar­avil­losa de Dios para sal­var a los

hom­bres

No deberíamos aver­gon­zarnos nun­ca del evan­ge­lio, o de Jesús…

Porque el que se aver­gon­zare de Mí y de Mis pal­abras en esta

gen­eración adul­tera y pecado­ra, el Hijo del Hom­bre se aver­gon­zará

tam­bién de él, cuan­do ven­ga en la glo­ria de Su Padre con los san­tos

ánge­les.” (Mr 8:38)

Pero si alguno padece como cris­tiano, no se avergüence, sino

glo­ri­fique a Dios por ello.” (1 Ped 4:16)

 

 

 

Lec­ción 03. No me Avergüen­zo del Evan­ge­lio (1.14–17)

Intro­duc­ción:

La vida es dura; después ust­ed muere. Eso es lo que el mun­do nos dice. Tris­te­mente, en oca­siones com­pramos esa filosofía. Vemos la futil­i­dad del mun­do y nos mar­avil­lam­os de lo que es el pun­to. Nosotros lo estro­peamos. Otros lo estro­pean. La per­sona recla­ma y se que­ja y nos cul­pa por todo. Parece como que cada vez que miramos alrede­dor algo neg­a­ti­vo está pasan­do. A través de todo esto, Satanás está inten­tan­do decirnos que todo va de mal en peor. Todo va a estar mal. Pero en Romanos8:18–39,Pablo cam­bia esta idea en su mente. Sí, hay sufrim­ien­to. Si, el mun­do es estéril. Pero afér­rese de esto, Dios está con nosotros. Todo va a estar bien.

 

Dis­cusión:

I.   El Sufrim­ien­to pasa

A.  Romanos8:18–25empieza dicién­donos que hay sufrim­ien­to en el tiem­po pre­sente. Entonces

habla sobre la futil­i­dad que vemos en este mun­do (verEcle­si­astés). Jus­to aho­ra, es como si

estu­viéramos yen­do a través de dolores que aumen­tan, gimien­do mien­tras suf­rimos.

B.  Hay muchos tipos de sufrim­ien­to. Obvi­a­mente pen­samos sobre la per­se­cu­ción ven­drá siem­pre en el con­tex­to del sufrim­ien­to de un cris­tiano. Sin embar­go, esto no es real­mente sobre la per­se­cu­ción. Es el sufrim­ien­to que es común en un mun­do suje­to a la futil­i­dad.

C.  Suf­rimos enfer­medades, la pér­di­da de alguien ama­do. Trastornos financieros, prob­le­mas famil­iares. Enfrenta­mos traiciones de ami­gos, colab­o­radores, y aún de her­manos. Suf­rimos a causa de cosas que no siem­pre van de paso. Suf­rimos a causa de nue­stros pro­pios peca­dos. Suf­rimos debido a los peca­dos de otros. Suf­rimos dudas, temores, resen­timien­tos. Suf­rimos cuan­do los her­manos no se lle­van bien. Suf­rimos cuan­do hay prob­le­mas en la casa, en el tra­ba­jo, y aún en la igle­sia. Suf­rimos cuan­do las per­sonas se que­jan, recla­man, crit­i­can, y nos molestan. Suf­rimos cuan­do nue­stros ami­gos nos aban­do­nan, la famil­ia nos igno­ra, el miedo nos ata­ca. En oca­siones sen­ti­mos como que sin impor­tar lo que haga siem­pre es algo equiv­o­ca­do. Lleg­amos a frus­tarnos. Lleg­amos a desan­i­marnos. Pen­samos en renun­ciar. En oca­siones quedamos descon­tentos y empezamos a mirar alrede­dor para que­jarnos. Cier­ta­mente encon­tramos mucho de qué que­jarnos en esta vida, en nues­tra casa, en nue­stro tra­ba­jo, en nues­tra escuela, aún en nues­tras igle­sias. Vivi­mos en un mun­do suje­to a la futil­i­dad, ¿esper­amos hon­es­ta­mente todo para ser per­fec­to? El que­jarse y las mur­mu­ra­ciones sim­ple­mente aumen­tan nue­stro desan­i­mo. Nece­si­ta­mos ver las cosas de for­ma difer­ente. Nece­si­ta­mos ver­las como lo hizo Pablo.

 

D.  La parte impor­tante de Romanos8:18dice,“Pues ten­go por cier­to que las aflic­ciones del

tiem­po pre­sente no son com­pa­ra­bles con la glo­ria venidera que en nosotros ha de

manifestarse.”En lugar de enfo­carnos en el sufrim­ien­to pre­sente. Pablo se enfo­ca en la Glo­ria

prometi­da. Ten­emos una triste ten­den­cia a atra­parnos en nue­stro sufrim­ien­to y en las cosas que

sig­nif­i­can que algo está equiv­o­ca­do. Pen­samos en oca­siones que debe­mos estar equiv­o­ca­dos

con nues­tra relación con Dios. Pen­samos que algo debe estar mal con nosotros. Pen­samos que

algo debe estar mal con cada uno de los demás. Pen­samos que de algu­na for­ma todo va a

salir mal. Note, sin embar­go, que Pablo asume que la glo­ria será rev­e­la­da a nosotros.

Mien­tras que ten­demos a pen­sar que el sufrim­ien­to sig­nifi­ca que todo va a estar mal,

Pablo asume que todo va a estar bien. Eso era el por qué él podría enfrentar el

sufrim­ien­to. Eso es el por qué podemos se puede ani­mar y ser alen­ta­do en todo

sufrim­ien­to. Podemos mirar hacia ade­lante en todo. Todo va a estar bien.

 

II.  Nues­tra esper­an­za en medio del sufrim­ien­to.

A.  Si, podríamos ir en medio de tiem­pos difí­ciles, pero Pablo señala que todo va a estar bien. Hemos sido salvos en esper­an­za, esto es, en una expectación fer­vorosa aun en todos los prob­le­mas que enfrenta­mos y el desan­i­mo cau­sa­do, sabe­mos que hay algo mejor por venir.

B.  Pablo demues­tra tres cosas que ten­emos que mirar hacia ade­lante. En Romanos8:21, sabe­mos que la creación está suje­ta a esclav­i­tud, pero miramos hacia la lib­er­tad y la Glo­ria. En Romanos8:23, miramos hacia ade­lante a una adop­ción como hijos. Mien­tras vamos a través del sufrim­ien­to fútil de este mun­do, nos sen­ti­mos desconec­ta­dos. Sin embar­go, obser­va­mos hacia la conex­ión eter­na que no puede ser rota (Romanos8:38–39).Tam­bién en Romanos8:23, miramos ade­lante a la reden­ción de nue­stros cuer­pos. Estos cuer­pos que la edad y el crec­imien­to enfer­man será red­imi­do. Ellos serán traí­dos de regre­so y vuel­tos a hac­er en cuer­pos que no sufren.

C.  Si, podríamos sufrir, pero el sufrim­ien­to no es dig­no de ser com­para­do con la Glo­ria que será rev­e­la­da a nosotros y en nosotros. No nos dis­traig­amos ni nos desanimem­os por la futil­i­dad de esta vida. Sim­ple­mente recordemos que a pesar de que no todo está yen­do bien aho­ra, todo estará bien.

 

  1. ¿Por qué podemos ten­er esta esper­an­za?

A.  Podemos ten­er esta esper­an­za debido a que no esta­mos solos. No esta­mos inten­tan­do tra­ba­jar por nosotros mis­mos para que todo esté bien. Ten­emos, entonces, el úni­co recur­so en que pudiéramos estar sin esper­an­za. Nosotros no podemos hac­er todo bien. Pero no esta­mos solos. De hecho, Pablo expli­ca que todo está bien debido a que cada miem­bro de la Dei­dad está tra­ba­jan­do para que todo esté bien.

B.  De acuer­do a Romanos8:26–27, el Espíritu San­to está inter­ce­di­en­do por nosotros para

ayu­darnos en nues­tras debil­i­dades. Somos débiles. No podemos hac­er todo bien.

Luchamos y vol­teamos nues­tras ruedas. Ni aún sabe­mos que orar como debe­mos a

causa de nues­tras debil­i­dades. Pero no esta­mos solos en nues­tra oración. Él ofrece

gemir en for­ma demasi­a­do pro­fun­da para las pal­abras. Nosotros ni aún sabe­mos que

pedir a Dios para que todo esté bien, pero el Espíritu lo hace. Ni aún esta­mos oran­do

solos. Si el Espíritu está inter­ce­di­en­do por nosotros, todo estará bien.

C.  De acuer­do a Romanos8:34,Jesús está inter­ce­di­en­do por nosotros. Aún no obstante que hemos peca­do y mere­ce­mos que todas las cosas vayan para mal, Jesús murió por nosotros para hac­er que todas las cosas sean para bien. Satanás es el acu­sador de los hom­bres. Él es el úni­co que dice que mere­ce­mos una eternidad mala. Pero Jesús es el murió por nosotros, que está a la dies­tra de Dios, y que está inter­ce­di­en­do por nosotros. Nadie, ni aún el gran acu­sador, puede sep­a­rarnos de Su amor. Si Jesús está inter­ce­di­en­do por nosotros, todo será para bien.

D.  De acuer­do a Romanos8:31, Dios es por nosotros. ¿Quién puede estar con­tra nosotros? En Romanos 8:28–30,Pablo expli­ca que todo obra jun­to para bien para los que aman a Dios. Obran jun­tas para bien debido a que Dios mis­mo ha pre­des­ti­na­do que los que Lo aman serán for­ma­dos a la ima­gen de Su Hijo. A los que Él pre­des­tine, Él llamó. A los que Él llamó, Él jus­ti­ficó. A los que Él jus­ti­ficó, Él glo­ri­ficó. Esto es una obra de Dios. No esta­mos hacien­da esto por nosotros mis­mos. Dios está obran­do. . Entonces Romanos8:32expli­ca la exten­sión en que Dios ha hecho que todo sea para bien.

E.  No pier­da este pun­to impor­tante. Todo va para bien debido a que Dios en las tres per­sonas, está obran­do para que todas las cosas sean para el bien de nosotros. Deje­mos de vivir con la pre­ocu­pación de hac­er el tra­ba­jo de Dios. En lugar de inten­tar hac­er toda la obra para que todo esté bien, solo per­mi­ta­mos el amor de Dios, hacien­do Su vol­un­tad y deje­mos que Él per­mi­ta que todo esté bien. Cuan­do nosotros per­miti­mos sim­ple­mente que Dios haga Su obra, podemos des­cansar con facil­i­dad sabi­en­do que todo será para bien.

 

  1. Somos más que con­quis­ta­dores.

A.  Satanás está inten­tan­do desan­i­marnos por medio del sufrim­ien­to que enfrenta­mos, ya sea grande o pequeño, sin impor­tar que sea men­tal, emo­cional, o físi­co; sin impor­tar si es espir­i­tu­al o mate­r­i­al. Pero Pablo nos provee con más ani­mo en Romanos8:37–39.Aque­l­los de nosotros que esta­mos en Cristo somos más que vence­dores. Algu­nas veces podríamos sen­tirnos como que esta­mos per­di­dos. En oca­siones podríamos sen­tirnos como que posi­ble­mente no podemos vencer pero ganare­mos. Todo lo que ten­emos que hac­er es afer­rarnos a Jesús.

 

B.  Nada puede sep­a­rarnos del amor que tiene Dios. Nada puede sep­a­rarnos del amor inter­ce­sor del Espíritu y de Jesu­cristo. Nada puede sep­a­rarnos del amor que está de acuer­do al amor de Dios. No impor­ta lo que alguien más haga, no ser­e­mos sep­a­rador de Dios. Sin impor­tar lo que haga el pres­i­dente, lo que haga la economía, lo que hagan nue­stros her­manos, lo que haga la igle­sia, lo que haga nues­tra famil­ia, nada puede sep­a­rarnos de Dios y de Su amor. Todo será para bien no debido a nue­stro poder, sino debido a que Dios ha dicho lo que será y nadie puede cam­biar eso. Todos lo que ten­emos que hac­er es per­manecer con Dios. Él hará que todo esté bien..

 

Con­clusión:

No sé que desán­i­mos y temores está ust­ed enfrentan­do. No sé que podría estar cau­san­do que ust­ed se rin­da ante los demás, antes ust­ed mis­mo, ante Dios. Enten­der lo que es el sufrim­ien­to es solo parte de este mun­do fútil. Pero ten­emos una esper­an­za, no un tipo de ilusión de esper­an­za, sino un anh­elo ardi­ente de esper­an­za. Nosotros que ten­emos a Dios ganare­mos. Man­tenién­donos asi­dos a ello, ser­e­mos ani­ma­dos para que todo vaya para bien.

 

Ser­món en WORDTodo va a Estar Bien