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Colosens­es fue escrito expre­sa­mente para anu­lar la here­jía que había surgi­do en Colosas, la cual ponía en peli­gro la exis­ten­cia de la igle­sia. Mien­tras que no sabe­mos qué le fue dicho a Pablo, esta car­ta es su respues­ta.

Podemos resumir, basa­dos en la respues­ta de Pablo, que él esta­ba lid­ian­do con una per­cep­ción equiv­o­ca­da de Cristo (Su real y ver­dadera nat­u­raleza humana y la fal­ta de aceptación de Su com­ple­ta dei­dad.) Pablo parece tam­bién dis­putar respec­to al énfa­sis “judío” sobre la cir­cun­cisión y las tradi­ciones (Colosens­es 2:8–113:11). Aparente­mente la here­jía provenía del gnos­ti­cis­mo-judaico o de una mez­cla entre el ascetismo judío y la filosofía grie­ga (¿Los Esto­icos?). Él logra un increíble tra­ba­jo en señalarnos la sufi­cien­cia de Cristo.

El libro de Colosens­es con­tiene instruc­ción doc­tri­nal acer­ca de la dei­dad de Cristo y las fal­sas filosofías (1:15—2:23), así como exhorta­ciones prác­ti­cas respec­to a la con­duc­ta cris­tiana, incluyen­do las amis­tades y el hablar (3:1—4:18).

(Resumen toma­do de www.gotquestions.com)