Tu “Smart­Phone” no te ha hecho tan “Smart”

La gen­eración mile­nar­ia o la gen­eración “y” ha naci­do con un celu­lar en la mano. Esta gen­eración se ha hecho una exper­ta en el uso de las redes sociales. Jamás se había escucha­do que en gen­er­al una per­sona tiene más ami­gos vir­tuales que reales; que la gen­eración “y” sufre espas­mos epilép­ti­cos si no revisan su “Face,” “Twit­ter,” “Four-Square,” “Vine,” Insta­gram,” a cada momen­to. Las pláti­cas empiezan con “hash­tag” hacien­do las señales con los dedos. En vez de dar áni­mos con una pal­ma­da en la espal­da o “chocar” las manos se vive en el deseo eter­no de ten­er más “Likes” que las demás per­sonas.

Ya hay un idioma espe­cial para comu­ni­carse, “xq, hOlA, xdonde, 100pre, AC, Aki, Bn, Kntm, Msj, k tal, Pf, tq, tqm, ¿tas ok?, salu2, wpa, ‪#‎obse­sion­ada­con­min­uevoiphone‬, ‪#‎que­meim­por­ta‬, ‪#‎aquiso­las­in­ten­erque­hac­er‬.” Los “Smart Phones” han crea­do una gen­eración no muy “Smart.”

Tam­bién nos hemos hecho nar­ci­sis­tas. La gente esti­ra la mano, vira el celu­lar, pone una jeta, alza las cejas y se toma un “self­ie.”. (En las fotos subí un “self­ie” 🙂 ). Ya las tien­das venden un palo en donde se colo­ca un celu­lar y se esti­ra a un metro y medio para tomarse un “self­ie” con una jeta de pato.

Se ha hecho muy pop­u­lar el “sex­ting”. Esto es cuan­do se toman fotos desnudas y de los miem­bros ínti­mos y se envían por medio de celu­lar. Estas cosas no sola­mente las hacen los jóvenes, sino tam­bién los viejos y, peor, los niños. Ya esto es nor­mal.

Nos hemos hechos mate­ri­al­is­tas idol­a­tran­do los celu­lares. Una señori­ta llev­a­ba una doce­na de huevos en una mano y en la otra su celu­lar. Se res­baló y tiró los huevos pero jamás soltó el celu­lar. Tira­da en el sue­lo hizo “Tweet” ‪#‎nosolteel­celu­lar‬. No enra­bi­amos si alguien nos daña el celu­lar, odi­amos a los padres si no nos ponen min­u­tos y cuidamos del celu­lar como si fuera un dios.

El niño deman­da que le com­pren un Iphone, los jovenci­tos hacen berrinch­es si se los qui­tan y los padres son los cul­pa­bles. Hace poco me comen­tó un cole­ga que le com­pró un Iphone a su hija de 11 años (los ¡Iphone cues­tan más de $500.00 USD!). ¿La razón? “En estos días es nece­sario que los niños ten­gan un celu­lar para comu­ni­carse con los padres si lle­gan a nece­si­tar algo.” La may­oría de los jóvenes tienen un celu­lar, fácil de pedirles el favor de hac­er una lla­ma­da a los padres.

Esta obsesión del mun­do vir­tu­al nos ha facil­i­ta­do con­tar men­ti­ras. Sien­do que nun­ca cono­cer­e­mos a los ami­gos vir­tuales pues les men­ti­mos de nues­tra edad, esta­do civ­il, cuer­po, tra­ba­jo entre otras cosas. Antes los padres llam­a­ban a los telé­fonos fijos para ver­i­ficar que sus hijos esta­ban en donde decían estar. Ya no se puede hac­er eso, las lla­madas son a celu­lares.

En los aerop­uer­tos la gente cam­i­na con el celu­lar pega­do a la ore­ja y el cable en la mano bus­can­do en donde ench­u­far­lo.  Pare­cen pacientes de un hos­pi­tal cam­i­nan­do con la bol­sa de suero.

Jamás se había sabido de jóvenes quitán­dose las vidas por un comen­tario neg­a­ti­vo.  Aho­ra el sui­cidio cau­sa­do por el “bul­ly­ing cibernéti­co” es muy común.  Se igno­ra que con un sim­ple gesto del dedo se pueden enviar fotos, videos, chismes y comen­tar­ios neg­a­tivos a todo el mun­do.

Gente fal­ta al tra­ba­jo dicien­do que están enfer­mos y luego pub­li­can una foto de ellos dis­fru­tan­do en la playa.  El “Smart phone” no nos ha hecho tan “Smart.”

Ya no se puede dis­fru­tar del cine porque apare­cen como luciér­na­gas las luces de los celu­lares. Otros hacen y reciben lla­madas mien­tras otros piratean la pelícu­la. En los funerales, bodas y reuniones reli­giosas no se mues­tra respeto cuan­do están “tex­te­an­do” mien­tras el pred­i­cador pred­i­ca la pal­abra.

¿Será esto peca­do?

En cuan­to al nar­ci­sis­mo, sí. (Prover­bios 16:18; Fil­ipens­es 2:4; 2 Tim­o­teo 3:2–8) Esto es evi­dente cuan­do la per­sona se toma tan­tas fotos de si mis­ma y las pub­li­ca para ver cuan­tos “likes” reciben.

En ref­er­en­cia a la idol­a­tría, ¡claro! (Gal. 5:19–21; Dt. 5:8; 1 Cor. 10:14; Col. 3:5) Se hace idol­a­tría cuan­do uno está adic­to a la vida vir­tu­al y/o celu­lar-cuan­do le duele más la pér­di­da del celu­lar que la pér­di­da de la Bib­lia. Mate­ri­al­is­mo.

La inmoral­i­dad y vul­gar­i­dad tam­bién son peca­dos. (1 Cor. 6:18; Romanos 1:24)

La fal­ta de respeto tam­bién es peca­do. (1 Cor. 15:33; Col. 3:20; Rom. 12:2; 1 Cor. 10:24)

Teng­amos mucho cuida­do con el mun­do vir­tu­al, los celu­lares y las adic­ciones. Padres deben de tomar las rien­das y quitar o por lo menos lim­i­tar el uso de estos aparatos. Adul­tos, es nece­sario de dejar de vivir como si fuéramos jovenci­tos y los mejores ami­gos de nue­stros hijos-somos padres. Dios no ayude con el pre­sente mun­do.