Tal como Jesús

Juan 13

Intro­duc­ción:

  1. En oca­siones es muy fácil dis­cu­tir con­tro­ver­sias innece­sarias rode­an­do un pasaje (2 Tim. 2:14) que fra­casamos en ver las grandes lec­ciones con­tenidas en el con­tex­to.
  2. Tal ha sido el caso con Juan 13.
  3. Tan­to se ha dis­cu­ti­do acer­ca del lavamien­to de los pies, si se debe hac­er o no se debe hac­er, que se igno­ran las lec­ciones claras enseñadas en el pasaje.
  4. Veamos algu­nas de esas lec­ciones…

Cuer­po

  • Jesús amó has­ta el fin
    • Juan 13:1
    • El dolor de ami­gos, famil­ia y aun ene­mi­gos hacien­do deci­siones pecaminosas no dis­uadió a Jesús de amarnos.
    • Romanos 5:6–8
    • Sabi­en­do que iba ser nega­do por Sus dis­cípu­los y traiciona­do por uno de Sus dis­cípu­los no paró a Jesús de amar­los.
    • ¡Gra­cias a Dios que esta ver­dad ha sido rev­e­la­da!
  • Jesús tenía una meta
    • Juan 13:3
    • Que de Dios vino y que a Dios volvía
    • Los fru­tos de nues­tra labor hacen que todo val­ga la pena
    • Con­sidere toda la ded­i­cación y sac­ri­fi­cio de los atle­tas para ganar la medal­la
  • Jesús fue humilde
    • Juan 13:4–5
    • Recuerde, Él fue Dios en la carne
    • Si alguien tenía el dere­cho de ser servi­do fue Jesús, sin embar­go, Él sirvió a los demás
    • Jesús buscó man­eras para servir y nosotros bus­camos man­eras para que nos sir­van
  • Jesús dio un man­damien­to
    • Juan 15:15
    • Debe­mos hac­er como Él hizo
    • Esto no sig­nifi­ca que lit­eral­mente ten­emos que lavar los pies de otros, aunque si la situación lo meri­ta entonces hagá­moslo, pero sí sig­nifi­ca que debe­mos humil­larnos y servir a otros.

Con­clusión:

  1. ¿Aca­so no le da feli­ci­dad que ten­emos un retra­to de Jesús mien­tras Él esta­ba aquí en el mun­do?
  2. ¿Cuán­to se parece a Él?
  3. ¿Podrá la gente ver­lo y saber que ust­ed es uno de Sus dis­cípu­los?

Descar­gar lec­ción aquí

http://edrangel.com/wp-content/uploads/2017/04/Tal-como-Jesús.pdf

En enero de 1986, Home­ry Hai­ley escribió un comen­tario sobre Isaías.  Nicolás Hernán­dez se tomó la tarea de tra­ducir esta obra téc­ni­ca al castel­lano.  El her­mano recibió dere­chos lim­i­ta­dos para la tra­duc­ción y pub­li­cación que se expi­ra a finales de este año.  Es decir, que en diciem­bre de 2017 ya no estará disponible este comen­tario en mi sitio, por asun­tos legales de los dere­chos del autor.  Como cris­tianos esta­mos oblig­a­dos de respetar las leyes ter­re­nales (Romanos 13).  Por esta razón, el sitio Man­te­nien­do la fe, quien tiene los dere­chos de pub­li­ca­cion sin fines de lucro, pub­li­cará este comen­tario en su total­i­dad por los meses de abril, mayo y junio.  Les acon­se­jo que aprovechen y descar­guen el comen­tario y lo archiv­en.  Después de junio ya no estará disponible en Man­te­nien­do la fe.  El archi­vo está en for­ma­to ZIP.

Los comen­tar­ios de Homer Hai­ley sobre el libro de Isaías, como los de sus comen­tar­ios ante­ri­ores, son pru­dente y disc­re­ta­mente redac­ta­dos. Él ha hecho que el men­saje de Isaías cobra vida con la com­pren­sión de tra­ba­jo para los estu­di­antes de hoy. Su respeto por los Sagra­dos Orácu­los se ve a lo largo de este libro por sus pos­turas con­ser­vado­ras. Los ver­sos que plantean difi­cul­tad para que los estu­di­antes prome­dio de Isaías se llenen de luz a través de los comen­tar­ios que hace Hai­ley en este libro. Fiel a sus inten­ciones anun­ci­adas, el énfa­sis de este comen­tario sobre Isaías está en el men­saje mesiáni­co del libro. Hai­ley quiere que el lec­tor ‘com­pren­da algo de la visión de Isaías en la glo­ria y majes­tad de Jehová, para apre­ciar el amor infini­to de Dios por el pueblo que Él escogió como suyo.’ Quiere que el lec­tor vea clara­mente las pro­fecías mesiáni­cas en el con­tex­to en que fueron pro­nun­ci­adas y cómo se cumpli­eron en la veni­da de Emmanuel, el Sier­vo Sufri­ente, Jesu­cristo. Los lec­tores estarán de acuer­do en que él ha tenido éxi­to en cen­trarse en estos aspec­tos más desta­ca­dos del Libro de Isaías. Aque­l­los que quier­an un comen­tario fácil de leer sobre Isaías, uno no salpic­a­do de pal­abras hebreas o car­ga­do de miríadas de notas a pie de pági­na, no nece­si­tan bus­car más. Clar­i­dad, con­cisión y fidel­i­dad a la inspi­ra­da Pal­abra de Dios son las car­ac­terís­ti­cas de este comen­tario.”

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