Cautivo: Liberándose de su pasado — Fil. 3:13–14

Intro­duc­ción:

  1. Hay cosas y even­tos en nue­stro pasa­do que quisiéramos olvi­dar­los, pues nos cau­san pena.
  2. Como cris­tianos, quizás deseamos que nadie jamás inves­tigue nue­stro pasa­do y saque lo que se quedó en el pasa­do.
  3. Cuan­do David cometió adul­te­rio con Betsabé él deseó cubrir el peca­do y que nadie se diera cuen­ta (2 Sam. 11; Salmo 51). 
  1. Una de las armas más poderosas de Satanás es mue­stro pasa­do:
    1. Pablo fue un gran perseguidor de la igle­sia (Hechos 7:58; 8:1–4; 9:14).
    2. Satanás usará nue­stro pasa­do para inter­ferir con nues­tra relación con Dios (Juan 10:10; 8:44).
    3. Si nue­stro pasa­do nos mantiene cau­tivos, nun­ca aprovechare­mos has­ta lo máx­i­mo nue­stro pre­sente.
  2. Vivien­do a pesar de nue­stro pasa­do
    1. Nada en nue­stro pasa­do es muy grande para la gra­cia de Dios (1 Juan 1:9; Jere­mías 31:34).
    2. Dios puede usar nue­stro pasa­do para Su glo­ria (1 Tim­o­teo 1:16).
    3. Nue­stro pasa­do no es tan impor­tante como nue­stro pre­sente (Col. 3:1–17).
    4. No podemos bor­rar nue­stro pasa­do, pero podemos abrazar nue­stro futuro (2 Cor. 5:17–18).

Con­clusión:

  1. Ya sea que per­mi­ta­mos que Satanás use nue­stro pasa­do en nues­tra con­tra, o que Dios use nue­stro pasa­do para Él y Su glo­ria.
  2. Todo depende si esco­ge­mos vivir en nue­stro pasa­do o vivir a pesar de nue­stro pasa­do.
  3. Apren­damos de nue­stro pasa­do pero no viva­mos en el pasa­do.