Génesis 9:4 y la transfusión de sangre, según los Testigos de Jehová

(Este artícu­lo for­ma parte de una serie de artícu­los lla­ma­dos: Los Tes­ti­gos de Jehová refu­ta­dos: ver­sícu­lo por ver­sícu­lo.  Por Ed Rangel y Andrés Pong)

Génesis 9:4 y la transfusión de sangre, según los Testigos de Jehová

Solo carne con su alma su san­gre no deben com­er.”  (TNM) Géne­sis 9:4

Este es uno de var­ios tex­tos que usan los Tes­ti­gos de Jehová para dis­cu­tir a favor de la pro­hibi­ción que tiene el Ata­laya acer­ca de la trans­fusión de san­gre.  La orga­ni­zación enseña que la trans­fusión san­guina es lo mis­mo que com­er la san­gre, porque parece a la ali­mentación intra­venosa.  La sociedad en con­se­cuen­cia le pro­hibe a sus seguidores la trans­fusión de san­gre.  Cualquier tes­ti­go que acepte una trans­fusión puede esper­ar ser con­vo­ca­do ante una comisión judi­cial para ser juz­ga­do a puer­ta cer­ra­da por vio­lar la “ley de Dios.”  El cas­ti­go, si es hal­la­do cul­pa­ble, es el ser exco­mul­ga­do y rec­haz­a­do de entre la comu­nidad de los tes­ti­gos y la famil­ia (si la famil­ia for­ma parte de la sec­ta).  Ningún tes­ti­go puede salu­dar o hablar­le ya una vez haber sido rec­haz­a­do por haber recibido una trans­fusión de san­gre, o haber per­mi­ti­do que su hijo menor reci­biera una trans­fusión.

Los Tes­ti­gos de Jehová son muy mil­i­tantes en este asun­to.  Pre­fieren morir que acep­tar una trans­fusión para reem­plazar san­gre que se ha per­di­do durante una inter­ven­ción quirúr­gi­ca o acci­dente.  Y deben seguir el mis­mo pro­to­co­lo con sus hijos menores, aun hacien­do la decisión que muer­an en vez de recibir una trans­fusión.  La may­oría de los Tes­ti­gos car­gan una tar­je­ta declaran­do que ellos rec­haz­an la trans­fusión de san­gre por si lle­gan ha estar incon­scientes y los paramédi­cos lle­gan a rendirles primeros aux­il­ios.  Esta tar­je­ta reg­u­lar­mente lle­va tres fir­mas: la del dueño y dos tes­ti­gos (lit­eral­mente tes­ti­gos ocu­lares no tes­ti­gos fal­sos que nun­ca han vis­tos a Jehová-¡qué ironía!).

Los tes­ti­gos recono­cen que ellos son los úni­cos que como religión creen que la trans­fusión es peca­do.  Sin embar­go, ellos en su afán igno­ran que en todos sus estu­dios bíbli­cos (más bien en sus estu­dios de fol­letos) no hay ni una base bíbli­ca que sosten­ga tal creen­cia.  Es más, ni el fun­dador de este cul­to Charles Taze Rus­sell creía tal cosa.  No fue has­ta el 1944 que el Ata­laya empezó a pro­mul­gar esta doc­t­ri­na como una pro­hibi­ción total.  Si siem­pre ha sido peca­do, ¿por qué esperase has­ta el 1944 para decir­le a los seguidores cie­gos que no acepten las trans­fu­siones?

Me atre­vo en decir que la may­oría de los Tes­ti­gos de Jehová están incon­sciente que sus líderes tienen una his­to­ria de intro­ducir otras pro­hibi­ciones médi­cas y luego cam­bian­do sus mentes.  En 1967, por ejem­p­lo, pro­hi­bieron el trans­plante de órganos.  Los seguidores tenía que escoger ser cie­gos en vez de acep­tar un trans­plante de córneas, o morir en vez de some­terse a un trans­plante de riñón.  Pero luego, en 1980, los líderes cam­biaron la doc­t­ri­na y per­mi­tieron los trans­plantes (vea The Watch­tow­er, 11/15/67, pp. 702–704; Awake! 6/8/68, p. 21; y The Watch­tow­er, 3/15/80, p. 31)  Adi­cional­mente, entre los años 1931 y 1952, los Tes­ti­gos tenían que rec­haz­ar las vac­u­nas para ellos y sus niños porque la orga­ni­zación les mandó que era peca­do.  La orga­ni­zación asev­eró que las vac­u­nas jamás sirvieron para sal­var vidas en con­tra el polio y otras enfer­medades.  “El Vac­u­nar es una vio­lación direc­ta al pacto eter­no que hizo Dios… (La Era Dora­da, 2/4/31, p. 231).

Aunque los Tes­ti­gos tratarán de citar tex­tos para apo­yar su pos­tu­ra acer­ca de la trans­fusión de san­gre, la razón real de por qué rec­haz­an las trans­fu­siones es por seguir a cie­gas a la sociedad fal­sa Ata­laya.  Si la orga­ni­zación lle­gara a cam­biar la mente tal y como lo hizo con los trans­plantes de órganos, los Tes­ti­gos acep­tarían las trans­fu­siones sin cues­tionar la orga­ni­zación.  Es más, defend­erían a la orga­ni­zación y cul­parían a Dios.  

En otros artícu­los expli­care­mos otros tex­tos que usan los Tes­ti­gos para defend­er su pos­tu­ra, como Lev­íti­cos 7:26–27 y Hechos 15:28–29.

Nota:  Las revis­tas que he cita­do están vin­cu­la­da para que ust­ed las pue­da descar­gar.  Son archivos muy grandes y están en inglés.  Si ust­ed bus­ca las pági­nas que he cita­do verá que he resalta­do los pár­rafos per­ti­nentes en amar­il­lo.  Puede tra­ducir­los en cualquier tra­duc­tor de inter­net.

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