Salmos 19:1; “Los cielos proclaman la gloria de Dios, Y el firmamento anuncia la obra de Sus manos.”

Mateo reta los prejuicios en contra de los paganos.  La primer historia después del nacimiento de Jesús inicia con los magos quienes han viajado una distancia muy larga para ofrecerle homenaje al nuevo Rey nacido en Judea.  Entran a Jerusalén con una caravana suficientemente grande para atraer la atención de la ciudad (2:3); seguramente habían asumido que encontrarían un rey recién nacido en el palacio de Herodes en Jerusalén.

Los magos eran astrólogos de la corte real del rey de Persa.  Parte de su trabajo era de hacer que el rey luciera bien ante la gente, pero en esta ocasión venían a promover a otro Rey.  Era común que los reyes enviaran sus buenos deseos a nuevos gobernantes en otros reinos, pero el rey de Persa se llamaba él mismo el “Reye de reyes,” o sea el altísimo de todos los reyes (e.g., Esdras 7:12; Daniel 2:37).  Tal vez no esperamos a los magos a que vinieran a adorar a Jesús, especialmente a uno que no se encontraba en un palacio real pero lo hallaron en una cueva humilde.

Más inesperadamente, estos mago eran astrólogos, por lo cual se explica por qué se fijaron en la estrella que anunciaba la llegada del Mesías, el real Rey de reyes.  Muchas fuentes de este periodo comentan sobre la habilidad de los magos en la adivinación, pero la audiencia de Mateo probablemente recordarían primero los magos mencionados en su traducción griega del Antiguo Testamento: los enemigos de Daniel, quien en el narrativo de Daniel los presentan en una luz negativa—como paganos egoístas, incompetentes y brutal (Daniel 2:2, 10).

Aunque la Biblia prohibía la adivinación que incluye la astrología  (Deut. 18:9-13; Is. 47:13; Deut. 4:19), pero por un evento especial en la historia El Dios que gobiernan en los cielos escogió revelarse en donde los paganos estaban mirando (e.g., Hechos 19:12, 15-20).  Sin aprobar la astrología, la narrativa de Mateo reta nuestros prejuicios en contra de los que tienen un fe contraria a la nuestra (Hechos 8:5-13; 15:21-28): aun los más paganos de los paganos pueden responder a Jesús si se les da la oportunidad (e.g., Jonás 1:13-16; 3:6-10).  ¡Qué llamada tan rotunda para la iglesia de hoy para buscar y ofrecerles el evangelio a aquellos que tienen creencias muy distintas a las nuestras!

Sin embargo, aun una guía sobrenatural como la estrella puede llevar a los astrólogos sólo hasta cierto punto; para dirección más específica deben preguntar a los líderes de Jerusalén en dónde ha nacido el rey (2:2).  Es decir, su revelación celestial era solamente parcial; y finalmente deberían someterse a la revelación divina de las escrituras, perseverada por la gente judía de ese día y ahora por medio de los cristianos.  (Hebreos 1:1-2).