En enero de 1986, Homery Hailey escribió un comentario sobre Isaías.  Nicolás Hernández se tomó la tarea de traducir esta obra técnica al castellano.  El hermano recibió derechos limitados para la traducción y publicación que se expira a finales de este año.  Es decir, que en diciembre de 2017 ya no estará disponible este comentario en mi sitio, por asuntos legales de los derechos del autor.  Como cristianos estamos obligados de respetar las leyes terrenales (Romanos 13).  Por esta razón, el sitio Manteniendo la fe, quien tiene los derechos de publicacion sin fines de lucro, publicará este comentario en su totalidad por los meses de abril, mayo y junio.  Les aconsejo que aprovechen y descarguen el comentario y lo archiven.  Después de junio ya no estará disponible en Manteniendo la fe.  El archivo está en formato ZIP.

Los comentarios de Homer Hailey sobre el libro de Isaías, como los de sus comentarios anteriores, son prudente y discretamente redactados. Él ha hecho que el mensaje de Isaías cobra vida con la comprensión de trabajo para los estudiantes de hoy. Su respeto por los Sagrados Oráculos se ve a lo largo de este libro por sus posturas conservadoras. Los versos que plantean dificultad para que los estudiantes promedio de Isaías se llenen de luz a través de los comentarios que hace Hailey en este libro. Fiel a sus intenciones anunciadas, el énfasis de este comentario sobre Isaías está en el mensaje mesiánico del libro. Hailey quiere que el lector ‘comprenda algo de la visión de Isaías en la gloria y majestad de Jehová, para apreciar el amor infinito de Dios por el pueblo que Él escogió como suyo.’ Quiere que el lector vea claramente las profecías mesiánicas en el contexto en que fueron pronunciadas y cómo se cumplieron en la venida de Emmanuel, el Siervo Sufriente, Jesucristo. Los lectores estarán de acuerdo en que él ha tenido éxito en centrarse en estos aspectos más destacados del Libro de Isaías. Aquellos que quieran un comentario fácil de leer sobre Isaías, uno no salpicado de palabras hebreas o cargado de miríadas de notas a pie de página, no necesitan buscar más. Claridad, concisión y fidelidad a la inspirada Palabra de Dios son las características de este comentario.”

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En este capítulo de cierre, Isaías introduce en el enfoque los juicios futuros de Jehová y el engrandecimiento, regocijo y gloria de Sion. El Señor parece estar señalando a los días finales de Judá y a la gloria venidera de Sion en la nueva dispensación. Hay numerosos puntos de vista en relación al tiempo en el que fue escrito este capítulo, el autor, y los eventos particulares siendo descritos. Es nuestro punto de vista que el profeta Isaías está escribiendo de cosas por venir que le fueron reveladas por Jehová por medio de Su Espíritu Santo. El profeta está mirando hacia la culminación de juicio y la esperanza gloriosa sobre la que él ha estado predicando a lo largo de toda su vida de servicio a Jehová y a Su pueblo.

La Grandeza de Jehová y la Abominación de la Idolatría (vers 1-6)

 

      1 Desde el inicio de su obra profética Isaías ha hablado del colapso y de la caída venidera de la nación debido a la corrupción moral dentro de ella (cap 1; 5:5-7). Pero de entre la ruina allí será establecida una nueva nación compuesta de muchos pueblos y de un remanente que ha sido redimido, limpiado, y purificado (2:2-4; 4:2-6). El capítulo final de la profecía comienza con la afirmación que Jehová está hablando. En visión, Isaías ha visto el santuario hollado (63:18) y la bella casa del Señor destruida (ver 64:11 y comentarios). Y ahora, a la vista del hecho que el remanente espiritual y el redimido de las naciones están viniendo a Sion, hay necesidad de construir otro templo. Jehová dice, El cielo es mi trono, y la tierra estrado de mis pies (ver Sal 11:4; 103:19), y pregunta, ¿dónde está la casa que me habréis de edificar, y dónde el lugar de mi reposo? Esto no es, como sugieren algunos comentaristas, una crítica del celo de Hageo por la reconstrucción del templo en el retorno de la cautividad, por frases como “ha dicho Jehová” y “la palabra de Jehová” se presentan aproximadamente veinticinco veces en este corto libro, afirmando que la urgencia era del mismo Señor. Y Zacarías, contemporáneo de Hageo, confirma: “Por tanto, así ha dicho Jehová: Yo me he vuelto a Jerusalén con misericordia; en ella será edificada mi casa” (Zac 1:16). Era necesario un templo físico bajo esa dispensación, pero aún él no podría contener a Jehová (1 Rey 8:27). Por consiguiente, el pueblo no iba a poner su confianza en el templo, sino en el mismo Jehová. Sin embargo ellos parecían confiar en el templo debido a que él representaba Su presencia (Jer 7:1-4).

2 El material físico que entró en la construcción del templo de Salomón fue hecho por Jehová, pero es perecedero y dejará de existir. Sin embargo, el material con el que Dios está construyendo Su nueva casa serán hombres que son (1) pobres – la palabra no solo significa privado de posesiones materiales, sino que con frecuencia apunta a alguien que está afligido o angustiado, una persona mansa (ver 61:1); y (2) humilde (o mortificada) de espíritu, como el corazón de David se “turbó” cuando cortó la orilla del manto de Saúl (1 Sam 24:5; ver Isa 57:15); y (3) que tiemble a mi palabra, esto es, tenga un espíritu penitente y un respeto afectuoso por la palabra de Dios. Tales individuos serán el material de construcción de la nueva casa de Jehová (ver Ef 2:21; 1 Ped 2:5).

3 Este versículo es reconocidamente difícil. ¿Está diciendo el profeta que alguien que quema incienso u ofrece sacrificios legales (por ejemplo, un buey, una oveja, una ofrenda [un ofrecimiento de comida o cereal]) en un espíritu equivocado es culpable de asesinato (o de sacrificio humano – 57:5) y de ofrecer sacrificios abominables a ídolos? ¿O está diciendo que en el nuevo templo y bajo el nuevo orden, el ofrecimiento de sacrificios que eran anteriormente aceptables será idolatría? En todo caso, ellos escogieron sus propios caminos, y su alma amó sus abominaciones. Lo que ellos están haciendo es desagradable a Dios, porque toda adoración ofrecida en el espíritu equivocado o no autorizado por Dios, tanto entonces como ahora, son inaceptables ante Él.

4 Jehová determinará las consecuencias de tales acciones, trayendo sobre los que se deleitaron en sus abominaciones la recompensa total de su rechazo a Su voluntad y camino. Si ellos escogen sus propios caminos y sacrificios, Jehová escogerá para ellos escarnio (ver 65:12; 2 Tes 2:11-12).

5 El Señor se dirige ahora a aquellos que oyen Su palabra, que tiemblan ante ella, y se rinden a su instrucción. El distingue con claridad a este grupo de vuestros hermanos que os aborrecen. La frase vuestros hermanos indica que los dos grupos que son señalados en los versículos 1-6 consiste de los judíos. Ellos que tiemblan ante la palabra de Dios son odiados debido a su justicia y temor de Jehová. Ellos son arrojados por causa de mi nombre, esto es, excluidos o excomulgados como si fueran inmundos. En un espíritu irónico o sarcástico, los que odian la justicia dicen, Jehová sea glorificado. Pero él se mostrará para alegría vuestra. Pero los que temen a Dios no serán humillados; y ellos (los que odian la justicia) serán confundidos.

6 Todo el pasaje (vers 1-6) parece apuntar al cierre del antiguo orden judío cuando Jerusalén y el templo fueron destruidos (70 D.C.). Es oída Una voz de alboroto de la ciudad, voz del templo. El significado básico de la palabra traducida alboroto es un estruendo de multitud del pueblo, o el estruendo del choque de una guerra (ver 13:4). La voz de Jehová que da el pago es la destrucción asestada en respuesta a Su mandamiento traído sobre la destrucción de la ciudad y del templo en retribución por los insultos de los escarnecedores. Esto apunta a la destrucción de Jerusalén ya sea por los babilonios o los romanos, probablemente el último.

Pero aun si está a la vista el asalto de los babilonios, se presagia que pasará cuando los judíos rechacen al Siervo, trayendo recompensa rápida y segura sobre ellos mismos. Tanto Jerusalén como el templo serán destruidos a la voz (al mandamiento) de Jehová.

Bendiciones en la Nueva Sion (vers 7-14)

 

      7-8 En el segundo cántico del Siervo, Sion es representada como una madre que da a luz al Siervo (49:1-13). Ella es entonces representada como una madre que es sorprendida y consolada por el regreso de sus hijos descarriados (49:14-26). El crecimiento inesperado de sus hijos hace necesaria una habitación más grande (54:1-3). El presente pasaje da prominencia al repentino nacimiento del hijo, la nueva nación y tierra, y sus hijos. El hijo no parece ser ningún otro que el Siervo largamente esperado, el Mesías nacido de la Sion espiritual (ver los comentarios sobre 49:1; ver Mi 4:10; 5:2-3; Apoc 12:1-5),[1] que “vendrá súbitamente a su templo” (Mal 3:1). ¿Quién oyó cosa semejante? Aquí hay algo sin paralelo en la historia; porque inmediatamente enseguida del nacimiento del Hijo, una nación, su tierra, y los hijos de Sion son dados a luz. Solo la entrada de Cristo en el mundo y los eventos del Pentecostés pueden estar aquí a la vista; el Hijo fue exaltado, la nueva nación fue establecida, y los hijos de Sion empezaron a multiplicarse (Hech 2; 4:4).

9 Jehová pregunta, Yo que hago la luz, ¿no haré nacer? Al haber planeado en Su propósito eterno un plan de redención, predicho por Sus profetas, y controlado a la historia para ese fin, Yo que hago engendrar, ¿no traeré al nacimiento o cumplimiento? Este plan de redención es el tema central de la revelación; todas las otras cosas no son sino contribución a su cumplimiento. Esta predicción vívida de Su propósito junto con su realización es una piedra de tropiezo no al fiel sino al incrédulo.

10-11 El Siervo traerá consuelo a todos los enlutados de Sion por Sion y lo que están en ella (61:2-3); en Su venida, el luto cesará (60:20). Ese tiempo ha venido ahora; los enlutados que aman a Sion se regocijarán ahora. Como un infante encuentra satisfacción y consuelo en el pecho de su madre, así los que aman a Sion y se regocijan en ella encuentran completa satisfacción, y os deleitéis con el resplandor de su gloria.

12 Si el pueblo hubiera obedecido a Dios, Israel habría poseído “paz…como un río, y…justicia como las ondas del mar” (48:18); toda la gloria de la que se jactaron las naciones (60:5; 61:6) habrían sido suyas. Porque así dice Jehová: He aquí que yo extiendo sobre ella paz como un río, y la gloria de las naciones como torrente que se desborda. Como lo es tantas veces, paz significa aquí bienestar y prosperidad, perfección y total cumplimiento. En una bella descripción de la ilustración de la crianza de un bebé nutrido desde el vientre de su madre, siendo criado en el regazo al estilo oriental (ver 60:4), y siendo mecidos sobre las rodillas en una forma juguetona y afectuosa, Jehová describe la inocencia y las bendiciones futuras de Su pueblo.

13 Como aquel, ya sea un niño o un hombre, a quien consuela su madre (ver 49:15), los hijos de Sion serán consolados en la Jerusalén espiritual.

14 Y veréis – el pueblo en persona llegará a entender y experimentará las bendiciones de Sion en las que se regocijarán. Y vuestros huesos reverdecerán, crecerán y serán hecho fuertes con la frescura, el vigor, y una nueva vida tal como la que caracterizó a la iglesia primitiva y provocó que se dispersara por todo el mundo. Estas bendiciones serán concedidas por la mano poderosa de Jehová, que para con sus siervos será conocida. Así como es con frecuencia en los escritos de Isaías, él presenta un contraste: Jehová bendecirá a Sion y a sus hijos, y se enojará contra sus enemigos. Su indignación es expuesta en los siguientes versículos.

La Indignación Contra los Idolatras (vers 15-17)

 

      15 A lo largo de todas las Escrituras el fuego es usado repetidamente como un símbolo de castigo divino, de la justa ira e indignación de Jehová. El salmista observa, “Fuego irá delante de él,/ Y abrasará a sus enemigos alrededor” (Sal 97:3); Jeremías (Jer 4:4) y Ezequiel (Ez 22:21) hablan del fuego de la ira de Jehová; y Nahum declara, “Su ira se derrama como fuego” (Nah 1:6); Isaías dijo anteriormente que los enemigos de Ariel “serían visitados…con torbellino…y llama de fuego consumidor (29:5-6), y la llama de un fuego devorador que consumirá a Asiria (30:27-31), y que Jehová derramó sobre Israel “el ardor de su ira…le puso fuego por todas partes” (42:25). Ahora el profeta agrega, Porque he aquí que Jehová vendrá con fuego, y sus carros como torbellino (viento de tormenta), para descargar su ira con furor, y su reprensión con llama de fuego. Aquí tenemos una descripción vívida y dramática del juicio de Jehová contra los idolatras rebeldes en contraste a Sus bendiciones sobre Sion.

16 Por el fuego de Su justa indignación, y con su espada, el instrumento que Él usa, ya sea Babilonia (Ez 30:24-25) o Roma (Luc 21:20-24, especialmente el vers 24), Jehová ejecutará Su juicio a todo hombre. El juicio se extiende más allá de los judíos que están en rebelión contra Él (para la frase todo hombre ver Gén 6:13; Lev 17:14; Isa 40:5-6; 49:26; Jer 32:27). Y los muertos de Jehová serán multiplicados, por los muchos rebeldes contra Él y deberán venir a juicio. Alexander y Young están probablemente en lo correcto al decir que el profeta está mirando más allá de la destrucción de Jerusalén por los romanos (Mt 24:15-22; Lucas 21:20-24). Cuando el imperio romano (la cuarta bestia en la visión de Daniel) fue traída a un final, también fue destruido por un juicio divino (Dan 7:11, 26).

17 Es difícil determinar si los que son líderes individuales de los misterios sagrados (Delitzsch), son “los huertos” (King James – la palabra huerto no aparece en el texto hebreo), o son la imagen de un ídolo. Una cosa es clara: en lugar de ir al santuario de Dios a adorarlo en verdad, el pueblo va a los huertos de su propia creación (ver 1:29) a adorar ídolos (ver 65:3-5). Alexander ve este versículo como un resumen de la idolatría, la rebelión, y el naturaleza espiritual de los judíos desde los días de Isaías hasta la venida del Señor (ver vers 3), en cuyo tiempo juntamente (la nación y el sistema del Antiguo Testamento) serán talados. Yo me inclino a estar de acuerdo. En un lenguaje en el que el pueblo de su tiempo puede entender, el profeta está describiendo la condición espiritual que el Siervo encontrará en la nación y que traerá la destrucción sobre ellos. Esa condición es el resultado de la conducta del pueblo a lo largo de toda su historia. Debido a que ellos han actuado como paganos, deberán sufrir la consecuencia del paganismo.

La Gloria de Jehová Proclamada al Mundo y la Respuesta (vers 18-24)

 

      18 Aquí hay una elipsis que tuvo que ser llenada por los traductores. Las palabras conozco y tiempo han sido suplidas. La idea parece ser que sus obras y sus pensamientos originarán que se junten todas las naciones y lenguas. Todas las lenguas y dialectos deben estar representados (ver Gén 10:5, 20). La gloria que ellos verán es la presencia y el poder de Jehová ejercido en el juicio de los pueblos idolatras (vers 17) en contraste a la gloria de Su remanente redimido (40:5; 60:1-3). Aunque muchos expositores piensan de otra manera, parece que este versículo apunta a la destrucción romana de Jerusalén.

19 No es identificada la señal que pondrá Jehová. Aunque podría ser una señal milagrosa especial como en 7:11, 14, eso parece dudoso. Podría ser el cumplimiento de una acción o propósito particular (ver los comentarios sobre 19:19-20; 55:13). Podría ser la resurrección del Mesías y la evidencia que la confirma. O podría ser la destrucción de Jerusalén y del templo por parte de los romanos, porque su ejército estaba compuesto de “mercenarios extraídos de todas las partes del mundo romano.”[2] O la señal podría ser el establecimiento de la iglesia y su poder en el mundo. La clausula y enviaré de los escapados de ellos a las naciones sugiere que la señal podría haber sido el juicio de destrucción que sobrevino a la nación apostata y a su ciudad y templo. De entre los sobrevivientes del juicio, los hombres serían enviados a las diferentes naciones con un mensaje. Estas naciones incluirían a Tarsis en el extremo poniente (la moderna España); Fut, probablemente Put, en África; y Lud, que está ya sea en Asia Menor poniente (Lidia) o en África. Como naciones que disparan arco, Fut y Lud eran probablemente de una naturaleza guerrera. Tubal (la moderna Turquía), Javán (Grecia), y las costas lejanas, costas lejanas (ver 41:1), son simbólicos del total del mundo de ese tiempo; todas las naciones son incluidas (ver 49:12). Los que no oyeron de mí, ni vieron mi gloria, oirán de ella por medio del mensaje de los que escapan y son enviados por Jehová a los confines de la tierra. Parece que este versículo apunta a la obra de los apóstoles y otros cristianos primitivos que llevaron “la luz del evangelio de la gloria de Cristo” (2 Cor 4:4) al mundo de su tiempo.

20 Y traerán – los enviados a los confines del mundo – a todos vuestros hermanos de entre todas las naciones, por ofrenda a Jehová. Con la “pared intermedia de separación” derribada (Ef 2:14), los gentiles de entre todas las naciones serán traídas con los judíos redimidos como hermanos, como un nuevo hombre, ante Jehová. Ellos serán traídos a Él por ofrenda, un ofrecimiento sin derramamiento de sangre (El Antiguo Testamento ofrecía comida). Una gran caravana mezclada se apresurará a Jehová; ellos vendrán en caballos, en carros, en literas (la palabra hebrea es traducida “carros cubiertos” en Núm 7:3), en mulos y en camellos (bestias veloces, King James; la palabra hebrea solo se menciona aquí). En el tiempo de Isaías estas eran el medio más veloz para viajar. Los redimidos serían traídos al santo monte de Jerusalén de Jehová (ver 56:7; 57:13), “el monte de la casa de Jehová” (2:2-4). Así como los hijos de Israel han traído sus ofrendas a Jehová en utensilios limpios, así los redimidos de las naciones serán traídos en limpieza a la casa de Jehová.

21 Ya no más serán tomados los ministros en la casa de Jehová en forma exclusiva de entre los descendientes de Levi y de Aarón; sino también de ellos, los gentiles convertidos traídos al monte santo, para sacerdotes (ver 61:6). Todos los redimidos bajo Cristo son “un real sacerdocio” que ofrece sacrificios espirituales a Dios por medio de Jesucristo (1 Ped 2:9). Hombres adquiridos “de todo linaje y lengua y pueblo y nación”, han sido hechos “reyes y sacerdotes, y reinaremos sobre la tierra” (Apoc 5:9-10).

22 Porque como los cielos nuevos y la nueva tierra (ver los comentarios sobre 65:17 y el Apéndice B) permanezcan, así la descendencia y el nombre del nuevo Israel remanente. Allí habrá siempre una descendencia, un remanente fiel que sirve a Dios (ver Sal 22:30-31). Confundir la antigua nación de Israel con el nuevo Israel es un error mayor entre los maestros religiosos actuales. En su alegoría basada en la historia de Sara y Agar, e Ismael e Isaac, hijos ante la carne y ante el Espíritu respectivamente, Pablo dice, “Echa fuera a la esclava y a su hijo, porque no heredará el hijo de la esclava con el hijo de la libre” (Gál 4:21-31). Aunque el Israel carnal (nacional) es echado fuera (ver 65:15), el Israel espiritual está aun ante Jehová (ver 49:16). Es la descendencia y el nombre del nuevo Israel espiritual que deberá permanecer ante Su presencia.

23 El profeta provee ahora una verdad espiritual en el idioma de su tiempo. Y de mes en mes, y de día de reposo en día de reposo – Isaías está refiriéndose aquí a los tiempos específicos de adoración prescritos por Jehová – , vendrán todos a adorar delante de mí. Las lunas nuevas y los sábados de la antigua dispensación son quitados (1:14; 2 Cor 5:16; Heb 10:9), porque ellos son solo una sombra de las cosas por venir (Col 2:16-17). Todos, esto es, todos los del nuevo orden espiritual, vendrán ante Jehová para adorar. Que toda la humanidad venga ante Él no en la Jerusalén física, sino en la nueva ciudad espiritual, es claramente aparente desde la imposibilidad de la anterior. Bajo el nuevo orden todos los que constituyan la Sion espiritual vendrán ante el Señor para adorar en los tiempos divinamente prescritos.

24 Como en las dos secciones previas de la Parte Dos concluyen con una cuadro oscura del destino de los rebeldes – “No hay paz…para los malos” (48:22; 57:20), así esta sección finaliza con un cuadro aún más oscura que describe la destrucción de los pecadores. Este cuadro no debe ser interpretado de una manera literal, sino a la luz de su contexto. Así como el oro y la plata han sido usados para describir la gloria de la Sion futura (60:17), así el fuego y los gusanos describen ahora el fin de los transgresores. Así como los adoradores fieles (vers 23) van hacia adelante ante Jehová, ellos contemplarán el estado terrible de los apostatas. Isaías probablemente está contrastando el nuevo Israel espiritual y el antiguo Israel carnal. El último es como cadáveres que nunca serán traídos a un final completo como un pueblo (Jer 30:11). Porque el gusano o cresa que lo consume nunca morirá, y el fuego de la reprensión y del juicio que los atormentará nunca se apagará (ver vers 15-16). Entonces el pueblo que Dios escogió, pero que escogió rechazarlo a Él y a Su Cristo, serán abominables a todo hombre (ver 43:28). A la luz de Dios y de la justicia, entonces, hay un claro contraste entre la Sion espiritual y sus hijos por un lado, y la Jerusalén física y sus hijos por el otro lado. Este contraste vislumbra el contraste entre el destino final de los adoradores de Jehová y los impíos del fin del tiempo. La diferencia infinita entre la gloria de Dios y de los justos y la terrible condena de la idolatría, del pecado, y de los impíos es gráficamente llevada adelante. ¡Qué culminación tan adecuada al majestuoso libro espiritual de Isaías!

Capítulo 66. Los Juicios de Jehová – El Regocijo de Sion


[1]  Ver Homer Hailey, Apocalipsis: Una Introducción y Comentario (Grand Rapids: Baker, 1979), págs..267-72.

[2]  Zonderval Pictorial Encyclopedia of the Bible, vol. 3, p. 907.

Algunos escritores sienten que este capítulo es independiente del capítulo 64, pero parece obvio que es la respuesta de Jehová a la oración de la nación. Debido a su rebelión e idolatría Él no puede hacer lo que ellos están implorando. Él arrojará lejos la nación carnal, pero redimirá o salvará un remanente. El orden presente dejará de existir, y Él creará uno nuevo.

 

La Destrucción de los Apostatas: Una Recompensa Justa (vers 1-7)

 

1 Numerosos comentaristas creen que en este versículo Jehová está hablando de Su relación con Israel (por ejemplo, Erdman, p. 155; Leupold, II. 358). De acuerdo al uso de Pablo del pasaje, sin embargo, esto no es lo que está a la vista de Jehová. La nación de Israel ha orado a Dios por ayuda sobre la base que ellos son Su pueblo. La respuesta de Jehová es que Él está rechazándolos y que Él será encontrado por un pueblo que no Lo había buscado. Pablo aplica el versículo 1 a los gentiles y el versículo 2 a Israel (Rom 10:21-22). Los gentiles no habían buscado a Dios, ni ellos habían estado llamando por Su nombre, pero Él hace un llamado al pueblo de una nación no incluido hasta ahora (55:5), invitándolos por medio del evangelio (Mt 28:18-19; Mr 16:15-16), como Isaías ha profetizado antes (49:6). Aunque Pablo probablemente citó de la versión Septuaquinta y omitió parte del pasaje, su aplicación de él es sin duda el comentario que tenemos.

2 Jehová ahora se dirige Él mismo a Israel. Extender las manos es un gesto de apelación; como alguien en oración levanta sus manos hacia Jehová, así Él ha alargado o extendido sus manos implorando que la gente Lo oiga. Él ha hecho esto todo el día, de continuo; Él no los abandonará hasta que Él sea forzado por su obstinación. Pero ellos han seguido siendo un pueblo rebelde, el cual anda (el verbo denota una forma de vida) por camino no bueno, sino malo, en pos de sus pensamientos, mecanismos, o planes – ellos hacen lo que desean hacer (ver 63:10). Esta actitud rebelde continuó aun en la era del Nuevo Testamento (Hech 7:51). Jehová ahora dice con claridad que es lo que ellos tienen que hacer en pos de sus pensamientos, y que Su reacción es:

3 El pueblo provocó el enojo de Jehová por sus insultos continuos ante Su mismo rostro, abiertamente, en desafío de Su Deidad eterna; no se esfuerzan en ocultar sus actos blasfemos (ver 3:9). Ellos son culpables de sacrificar en huertos, una causa de vergüenza (ver 1:29). Esto es una referencia a las parcelas cerradas que ellos han convertido en lugares de adoración idolatra (66:17). El significado de quemar incienso sobre ladrillos es incierto. Alexander piensa que los ladrillos son “altares construidos en forma ligera y precipitada.” La referencia podría ser también a altares que eran construidos en las azoteas de las casas (2 Reyes 23:12), o a los tejados en el techo cuando el incienso era quemado al ejército de los cielos (Jer 19:13; Sof 1:5).

4 Las gentes también se quedan en los sepulcros o tumbas. Aunque es incierto, esto podría ser una alusión a la nigromancia – consulta con los muertos, buscando el mensaje de ellos en vez del de Dios (ver Lev 19:31; Deut 18:11-12). El acomodo lugares escondidos “podría referirse a los misterios celebrados en cavernas naturales y en criptas artificiales” (Delitzsch). La comida de carne de cerdo estaba prohibida por la ley (Lev 11:7; Deut 14:8); esta clausula está siendo ahora violada de manera notoria. El caldo de cosas inmundas podría haber sido un brebaje concebido para proveer algún poder mágico o para relacionar a alguien con alguna deidad falsa.

5 Los individuos practicando tales abominaciones se consideran a si mismos más santos que los verdaderos adoradores de Dios. Young piensa que el mandamiento, Estate en tu lugar, no te acerques a mí, porque soy más santo que tú, es dicho a Dios mismo. Esta interpretación es dudosa; pero si es correcta, revela la profundidad a la que la idolatría puede llevar a alguien. Aquellos que practican la idolatría son humo en mi (de Jehová) furor, una causa para el enojo profundo y para un fuego de celosamente divino que quema de manera continua. Los versículos 3-5 exponen bien la idolatría terrible del pueblo (ver Ez 8, la visión del profeta de la idolatría siendo practicada en Jerusalén).

6 Así como Jehová lleva la cuenta de los justos y de sus acciones (4:3), recordando las lágrimas de Sus santos (Sal 56:8), y mantiene un registro de los que le temen y piensan en Su nombre (Mal 3:16), así Él lleva la cuenta de los malvados. En consecuencia, no callaré – Él no permanecerá inactivo hacia los idolatras rebeldes. La violación del pueblo de Sus leyes está siempre ante Él. Él les pagará en su totalidad por su continuo descuido hacia Él y Su ley: Recompensaré, y daré el pago en su seno. Seno es un pliegue en un mandil o vestido en el que pueden ser llevados los bienes (ver Rut 3:15), o un soborno encubierto (Prov 17:23). En una metáfora anterior Jehová dio la palabra de que los hijos de Sion serían traídos a ella en el seno de los pueblos (49:22).

7 El pecado en medio del pueblo, que debe ser recompensado en su totalidad, había continuado desde sus padres (Amos 2:4). Los montes y las colinas habían sido los lugares favoritos para levantar altares sobre los cuales ofrecer sacrificios a los ídolos. Estos sacrificios, acompañados con prácticas inmorales, habían blasfemado a Dios trayendo reproches sobre Su santo nombre (ver 57:7; Os 4:13). Así en lugar de bendecir al pueblo como ellos lo requerían, Jehová medirá su obra antigua en su seno; Él balanceará las escalas para desechar a la nación pecadora así como ellos Lo han desechado.

 

La Salvación de un Remanente – La Destrucción de los Infieles (vers 8-12)

 

      8 Aunque los impíos serán destruidos, a pesar de eso no la totalidad de Israel será desechado, porque Jehová guardará un remanente. Nadie destruye un racimo de uvas buenas que destaca entre los racimos de algunas agrias o despreciables (ver 5:4); pero es guardado, porque bendición hay en él, esto es, la bendición que Dios ha provisto en las uvas para alimento del hombre. Así haré yo por mis siervos, los que han escogido servirme, que no lo destruiré todo. Dios prometió una bendición a todas las naciones en la simiente de Abraham (Gén 12:3; 22:18; ver también la promesa a Isaac y a Jacob en Gén 26:2-5; 28:14), y por el bien de Su nombre será totalmente cumplido. Nadie será cortado (48:9; ver Jer 24, la visión del profeta de las canastas de los higos buenos y malos).

9 Con el propósito de cumplir Su propósito, Jehová sacará una descendencia de Jacob, y de Judá heredero de mis montes. Jacob y Judá representan al pueblo como un todo. Tanto Israel como Judá fueron enviados a la cautividad, ambos dejaron de existir como reinos políticos, y Jehová redimirá Su remanente de ambos. Esta descendencia heredará, vendrá a poseer, mis montes, lo que equivale a “mi tierra” (14:25), “los montes de Sion” (Sal 133:3), Su “monte santo” (Sal 87:1). El contexto de este capítulo deja claro que no es una referencia al retorno de Babilonia, sino a los que toman refugio en Dios (57:13). Siempre ha habido condiciones morales sobre una posesión del pueblo de la tierra. Los cananeítas fueron arrojados de su tierra debido a la corrupción moral (Deut 9:3-5); Israel iba la retuvo bajo la condición de fidelidad al estándar de Dios (Lev 18:24-30; Deut 4:37-40), Si ellos permanecían fieles a Jehová, la tierra iba a ser por herencia a sus hijos para siempre (1 Crón 28:8). Además, el retorno del remanente estaba condicionado a un cambio de corazón (Deut 30:8-10), y la reconstrucción de la nación descansó sobre condiciones (Jer 18:7-10). Parece que después de su retorno el pueblo nunca cumplió estas condiciones para las bendiciones de Dios, sino la nueva descendencia, mis escogidos, los renuevos del plantío de Dios, heredarían Sus montes (ver 60:21); y mis siervos (la frase es paralela con mis escogidos) habitarán allí. La promesa de que ellos heredarán la tierra que la nación de Israel falló en poseer fue cumplida espiritualmente bajo el Siervo.

10 Este versículo es una ampliación de la promesa en el versículo 9: los valles entre los que yacen los montes que son heredados por el pueblo que me buscó serán florecientes. Sarón es la planicie noroeste  entre el monte Carmelo y Jopa en la costa mediterránea. Acor es un valle al noroeste del Mar Muerto; fue el lugar donde Acán fue apedreado por tomar el manto y el lingote de oro babilónico (Jos 7:24-26). Jehová dará “el valle de Acor [el valle de la Aflicción] por puerta de esperanza” (Os 2:15). Y será Sarón para habitación de ovejas, un cerco o pradera que ofrece protección y seguridad; Acor será para majada de vacas, un lugar de abundancia y serenidad. El nuevo estado redimido y la tierra del Israel espiritual será caracterizada por la abundancia, la seguridad, y las bendiciones.

11 El Señor vuelve Su atención fuera de Su descendencia escogida, el pueblo que Lo ha buscado (vers 10), a los que olvidaron Su santo monte y Lo olvidaron para servir a ídolos. Las traducciones Fortuna (“Gad,” del hebreo) y Destino (“Meni,” del hebreo) son preferibles a la traducción King James esa hueste y ese número. Evidentemente estas eran deidades cananeítas anteriores, porque cuando Israel vino a la tierra, al menos dos pueblos llevaron el nombre de Gad, Baal-gad (Jos 11:17), y Migdal-gad (Jos 15:37). Delitzsch dedica cuatro páginas a una discusión bien informada de estos dos nombres (II. 482-85). Para nuestros propósitos necesitamos solo mencionar que Fortuna y Destino son deidades paganas ante la cual Israel había extendido mesas (ver Sal 23:5; 69:22; 78:18-19) de comida y ofrecido ofrendas de bebida. De hecho, no hay cosas tales como la suerte (Fortuna) o la fatalidad (Destino), porque “los justos y los sabios, y sus obras, están en la mano de Dios” (Ecl 9:1). Su providencia determina el destino de todo.

12 Con un juego sobre la palabra destino Jehová continua, Yo también os destinaré a la espada, y todos vosotros os arrodillaréis al degolladero. El destino y la fatalidad del pueblo no descansa en las manos de los ídolos, sino en el consejo determinado y la providencia gobernante de Dios; Él numerará una por una sus matanzas. La razón para su destrucción es doble: por cuanto llamé, y no respondisteis; hablé, y no oísteis, no atendiste a lo que Yo dije. Jehová desea misericordia de Su pueblo, conocimiento de Él, y un corazón contrito en vez de holocausto (Os 6:6; Sal 51:16-17). Pero en lugar de Su camino, ellos han escogido su propio camino, un camino en el que Él se desagrada y por lo que ellos deben sufrir la consecuencia.

 

Bendiciones y Juicios (vers 13-16)

 

      13-14 La palabra Por tanto introduce conclusiones basadas en las promesas de bendiciones y en serias advertencias de juicio anteriores. La clausula así dijo Jehová el Señor enfatiza el señorío de Jehová y, por tanto, Su poder para llevar a cabo lo que Él plantea. Sus siervos son los que han sido guardados (vers 8), los “escogidos” que heredarán y habitarán en Sus montes (vers 9). Dios se dirige a los que escaparán de la espada del degolladero (vers 12) pero cuyo destino, estando apartados de Él, no obstante se endurecerán. Son expuestos cuatro contrastes: (1) He aquí que mis siervos comerán, y vosotros tendréis hambre; (2) he aquí que mis siervos beberán, y vosotros tendréis sed. En vista del contenido del capítulo, es claro que el Señor está hablando de la comida y la bebida espiritual que tendrán Sus siervos, pero que no tendrán los que se olvidaron de Él (ver 62:8-9). El Siervo vino ofreciendo el pan del cielo y el agua de la vida; los que han participado no tendrán hambre ni sed (Juan 6:35). Porque en Él está “toda bendición espiritual” (Ef 1:3), y en Él habita toda la plenitud de la Deidad. Los que están en Él, entonces, están completos (Col 2:9-10) “llenos de toda la plenitud de Dios” (Ef 3:19). Los que Lo rechazan se quedarán con hambre y con sed. (3) He aquí que mis siervos se alegrarán, y vosotros seréis avergonzados; y (4) he aquí que mis siervos cantarán por júbilo del corazón, y vosotros clamaréis (gritar en ansiedad y angustia – por el dolor del corazón, y por el quebrantamiento (“rotura,” del hebreo) de espíritu aullaréis. Apartado de Dios y de Sus bendiciones espirituales no hay plenitud, ni gozo, ni canto.

15 El nombre de alguien simboliza todo lo que él es – su ser, carácter, y rasgos personales. Todo lo que es y ha sido la Israel nacional carnal y rebelde será dejado por maldición. No sería pronunciado ningún juicio más grande que este destino merecido que acontecería a la nación (ver Jer 24:9). Y Jehová el Señor te matará, trayendo a un fin a la nación idolatra que había sido; Él hizo esto, echándola fuera (Gál 4:30). Debido a la nota de infamia atribuida al nombre Israel, Jehová a sus siervos llamará por otro nombre (ver 62:2), esto es, “el amor de Jehová estará en ti” (62:4, al margen). En el Nuevo Testamento el nombre cristiano resume todo lo que es nuevo sobre el nuevo pueblo de Dios.

16 Bendecir significa “investir con poder para el éxito, la prosperidad, la fecundidad, la longevidad, etc.”[1]. Alguien solo puede ser bendecido en el Señor, porque aparte de Él no hay bendiciones. No deben ser buscadas en la Fortuna y el Destino. En contraste, el propósito de el Dios de verdad (“el Dios del Amén,” al margen) es mantener firme (2 Cor 1:20); Él es “el Amén, el testigo fiel y verdadero” (Apoc 3:14). Además, todos los juramentos serán jurados en el nombre del Dios de verdad (“Amén”) y no de un ídolo. Tales juramentos están tan atados como lo es el carácter de Dios en cuyo nombre ellos serán tomados. Las angustias primeras son olvidadas; las aflicciones traídas por la infidelidad son totalmente removidas, borradas. Serán cubiertas de mis (de Jehová) ojos, no serán traídas de nuevo contra Su pueblo. El viejo orden con sus cielos “serán desechos como humo” y su “tierra se envejecerá como ropa de vestir” para ser desechada (51:6). En ese tiempo Jehová plantará cielos espirituales nuevos y pondrá los cimientos de una tierra nueva.

 

Los Nuevos Cielos y la Tierra Nueva (vers 17-25)

 

      17 La venida del Mesías introducirá un nuevo orden o disposición espiritual y moral. Pablo llama a este nuevo orden “la dispensación [disposición] del cumplimiento de los tiempos,” cuando todas las cosas serán reunidas (traídas juntas bajo una cabeza) en Cristo (Ef 1:10). Los nuevos cielos y la nueva tierra de Isaías son la nueva disposición a la que se refiere Pablo, y ante la que todas las antiguas dispensaciones deben perecer (leer de nuevo los comentarios sobre 34:3-4; 51:6, 16). Porque he aquí – la atención se enfoca en Jehová y lo que Él está por hacer – Yo crearé. La palabra crearé (bara, del hebreo), que fue usada por Moisés para referirse a la creación original (Gén 1:1), enfatiza la intención de Jehová de traer algo nuevo a la existencia. Un nuevo orden completo será creado por Dios, y de lo primero no habrá memoria, ni más vendrá al pensamiento. Este lenguaje fuerte enfatiza el sistema inicial total, que incluía una nación física especial y un área geográfica, sacrificios de animales, y ritos ceremoniales, serían totalmente quitados y abolidos para siempre. Como lo describe Pablo, “Las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas” (2 Cor 5:17).

18-19 El pueblo se gozará y alegrará para siempre, tan largo como dure el periodo, en las cosas que yo he creado, los nuevos cielos y la nueva tierra – el nuevo orden espiritual. Esta nueva disposición requiere una nueva ciudad central para el pueblo creado recientemente. Por tanto, he aquí yo traigo (bara) a Jerusalén alegría, un objeto y lugar de regocijo, y a su pueblo gozo (ver 35:10; 51:11). Así como Jehová había compartido la aflicción de Su pueblo (63:9), así ahora Él comparte su gozo. El regocijo en Jerusalén y en Su pueblo (ver 62:5), Jerusalén y mi pueblo son equivalentes. Con los problemas anteriores olvidados y con el gozo y el regocijo en la nueva creación, las lágrimas y el llanto están en el pasado (ver los comentarios sobre 25:9).

20 Las diferentes explicaciones poco satisfactorias hechas por los comentaristas indica la dificultad de este versículo. La siguiente podría ser también poco satisfactoria, pero parece plausible. En la naturaleza eterna de Jehová, el tiempo no es un elemento a afrontar, porque con Él mil años son como un día, y viceversa (ver Sal 90:4; 2 Ped 3:8). Él mide Sus actividades por el cumplimiento de los diferentes aspectos de Su propósito, no por años. En el nuevo orden cada ciudadano, ya sea por un breve momento (por ejemplo, Esteban – Hechos 7), o por un periodo largo (por ejemplo, Pablo, Juan), cumplirán su misión en el propósito de Dios. No es lo largo sino el cumplimiento de los días de alguien que son contados. Y el pecador, a pesar de lo largo de sus días, es maldecido. Él sufrirá la consecuencia de sus acciones y morirá en sus pecados, sin considerar lo que hayan logrado.

21-22 La seguridad y la permanencia, junto con el cuidado y el suministro providencial de Dios para todas las necesidades, son indicadas aquí (ver vers 10, donde es usada una figura diferente para expresar la misma idea). Jehová jura que el pueblo del nuevo orden no será robado de su herencia y el fruto de su labor (62:8-9) será completo. Los días del pueblo de Jehová, Su escogido, será según los días de los árboles, un símbolo de longevidad, permanencia, belleza, y productividad (ver 61:3; Jer 17:8). Disfrutarán por largo tiempo las obras fructíferas de sus manos.

23 En años pasados el pueblo laboró para lo que no satisfacía (55:2) y se cansó a sí mismo en seguir sus propios caminos (57:10), pero ahora será diferente. Su labor en el nuevo orden no será en vano (1 Cor 15:58), ni traerá maldición, el terror súbito de la muerte y la destrucción como castigo del Señor, como lo hizo la idolatría y la infidelidad de la antigua nación. La razón es que ellos son linaje de los benditos de Jehová (ver 53:10; 61:9). Una parte adicional de las promesas de Dios aquí es que su descendencia espiritual compartirá asimismo la bendición.

24 En la promesa de responder a la oración, Jehová va más allá de lo que es garantizado en 58:9 y en Sal 145:18-19; antes que Sus santos acudan a Él, Jehová sabrá sus necesidades (Mt 6:8), y proveerá para ellos. Esta confianza no significa que allí no habrá necesidad de orar, sino que “Los ojos de Jehová están sobre los justos, /Y atentos sus oídos al clamor de ellos” (Sal 34:15; ver 1 Ped 3:12). Sus siervos escogidos nunca están ansiosos, porque el Señor está siempre a la mano; así en todo ellos Le darán a conocer sus peticiones (Fil 4:4-7).

25 Este versículo confirma nuestra posición que el presente pasaje (vers 17-25) pertenece al periodo mesiánico. El profeta condensa lo que él dijo en 11:6-9 – los animales salvajes y los domesticados comerán juntos – y agrega la nota que la serpiente comerá el polvo. (Ver los comentarios sobre 11:6-9, donde es mostrada la base del contexto de todo el capítulo en el que Isaías está escribiendo del periodo mesiánico cuando la naturaleza animal del hombre estará bajo la sujeción del Espíritu divino del Renuevo o Raíz de Isaí.) La expresión No afligirán, ni harán mal en todo mi santo monte se menciona tanto en 11:9 como aquí. El santo monte de Dios es el monte de Su casa a la que irán todas las naciones (2:2-4), el monte al que los extranjeros serán traídos cuando se unan ellos mismos a Jehová (56:6-7), y el monte que es la herencia de los que toman refugio en Él (57:13; 66:20). Ver también el Apéndice B, p. 538.) La clausula el polvo será el alimento de la serpiente se relaciona a Génesis 3:14, donde Jehová dice a la serpiente, “polvo comerás todos los días de tu vida.” “Comer” o “lamer el polvo” es metafórico para una condición humillada o derrotada (ver 49:23; Mi 7:17). En el gran conflicto espiritual que inició ya en el Edén entre Satanás y sus ángeles por un lado y Jehová y Sus fuerzas de derecho por el otro lado, la serpiente fue arrojada a la tierra, y una gran voz en el cielo declaró la venida de la salvación, del reino, y del poder de Dios, “y la autoridad de su Cristo” (Apoc 12:9-10). Esta derrota de Satanás por Cristo (Heb 2:14; 1 Juan 3:8) garantiza la victoria de los santos (Rom 16:20). Este es el santo monte y la Jerusalén celestial a la que hemos venido y en la que experimentamos bendiciones especiales (Heb 12:22).

Capítulo 65. La Respuesta de Jehová a la Oración


[1]  Theological Wordbook of the Old Testament, vol. 1, p. 132.

Oración por la Presencia y Acción de Jehová (vers 1-7)

 

      1 La oración que empezó en 63:15 continúa a través de este capítulo. Abrió con la súplica, “Mira desde el cielo, y contempla” (vers 15), la cual es ahora repetida y ampliada: ¡Oh, sí rompieses los cielos, y descendieras! Mira y observa, entonces actúa. El profeta continua hablando por la nación; es su oración por que Jehová desmenuza, o rasga, los cielos bajo los cuales Él se estaba ocultando a Si mismo de ellos. La suplica es para que Él descienda como en el Sinaí cuando la tierra tembló ante Su presencia (Éxodo 19:11, 18-20). ¿Debemos traducir aquí el verbo tiembla, fluye hacia abajo (al margen; King James), o ablanda en tu presencia? La respuesta puede ser encontrada en el versículo 3. Al hacer esta suplica el pueblo parece haber olvidado el terror del Sinaí (Éxodo 20:18-21; Deut 5:25-27), porque piden a Jehová que aparezca de nuevo en medio de ellos. Ellos habían rehusado oírlo entonces; ¿lo oirán ahora?

      2 La intensidad del calor de la presencia de Jehová en el juicio es como fuego que enciende el matorral seco o provoca que el agua hierva; sin embargo, algunos comentaristas prefieren fundir o escurrir a temblar (vers 1). En tal demostración de poder Él provocaría que Su nombre fuera reconocido en medio de Sus adversarios por su verdadera grandeza (ver 63:12); las naciones temblarían a tu (de Él) presencia. Ellos llegarán a estar totalmente enterados de Su ser y poder.

      3 Las cosas terribles que Jehová había hecho podrían mejor ser llamadas “tremendas” o “impresionantes”; sin embargo, en ocasiones algunos de sus actos fueron ciertamente aterradores, mucho más allá de la imaginación o expectativa del pueblo. Al hacerlo Él había “descendido” de los cielos (Neh 9:13-15). Ahora el pueblo ora por una demostración similar (vers 1). Cuando Él descendió en el Sinaí, la tierra tembló. Nahum usa lenguaje similar en una descripción gráfica de los cargos forjados por la presencia de Jehová: “Los montes tiemblan delante de él, y los collados se derriten; la tierra se conmueve a su presencia, y el mundo, y todos los que en él habitan” (Nah 1:5). La idea enfática aquí debe ser encontrada en la conclusión de cada uno de los primeros tres versículos, tu presencia, esto es por lo que el pueblo está orando.

      4 Jehová había desafiado a los ídolos a hablar o actuar – a hacer algo (41:21-24) – pero ellos solo trajeron vergüenza a sus seguidores por su incompetencia (44:9). Isaías dice ahora, Ni nunca, desde el principio del tiempo, los hombres no han oído ningún mensaje ni visto ninguna acción de un ídolo. Solo Jehová ha obrado a favor del que en él espera. Esperar conlleva “una actitud de expectación fervorosa y de esperanza confiada” (ver 40:31).[1]

      5 De este versículo, Alexander dice, “Tal vez no hay ninguna sentencia en Isaías, o ciertamente en el Antiguo Testamento, que haya dividido y desconcertado más a interpretes, o sobre el que el ingenio y el conocimiento de los escritores modernos han arrojado menos luz” (II. 431). Para una lista bastante extensa de los diferentes puntos de vista, ver los comentarios de Alexander y de Barnes. En tanto que el texto es oscuro, el significado del versículo parece ser que Jehová se reúne con los que se regocijan en Él y obran con justicia. La palabra hebrea traducida saliste al encuentro es traducida como “orado” en 53:12 e “interpusiese” en 59:16; entonces Jehová habla o intercede por los que obran con justicia, a los que recuerdan, a los que prestan atención mental, a Sus caminos (ver Prov 3:5-8), y actúan en armonía con ellos. Aunque Jehová ha tenido tanta gracia y ha protegido contra la iniquidad por Su ira contra el pecado, aun pecamos. En este estado, ¿podremos acaso ser salvos? La respuesta es que la salvación viene solo por buscar a Jehová y poner atención a Él y a Sus caminos (55:6-7).

      7 El profeta está hablando de la nación en general cuando dice que no hay nadie que invoque el nombre de Dios. Aunque hubo siempre unos pocos fieles, es posible que aun ellos hayan dejado de orar. Ya sea que la nación haya perdido la fe en la voluntad de Jehová para responder a las oraciones, o, en su inmundicia, ellos se consideraban a sí mismos indignos de acercarse a Él. Tal vez existen ambas condiciones, pero en alguna proporción, la oración ha cesado entre el pueblo. En su inercia espiritual ellos han ignorado este gran privilegio de la oración, fallando en usar su poder y en asirse de Jehová por medio de ella. En consecuencia, Él ha ocultado Su rosto de ellos y los ha marchitado por medio de (de la mano de) sus iniquidades. El significado básico de la palabra marchitar es “derretir,” cómo en “Mi corazón fue como cera,/Derritiéndose en medio de mis entrañas” (Sal 22:14), y “los montes se derritieron como cera delante de Jehová” (Sal 97:5; ver Miq 1:4). Cualquiera que sea la traducción, la fortaleza de la nación se fue; porque sin la ayuda de Jehová están débiles e indefensos, tanto como la cera sin forma y derretida, en sus iniquidades.

Un Lamento Renovado por Misericordia (vers 8-12)

 

      8 Las palabras Ahora pues introduce un nuevo argumento o un aspecto fresco de la plegaria. Es repetido el lamento de 63:16 excepto que allí al se dirigen a Él como Padre, aquí se dirigen a Él como Creador, el Modelador de Israel: tú eres nuestro padre; nosotros barro, él único que nos ha formado como un pueblo (ver 29:16). Aunque Jehová es el Creador de toda la humanidad, Él solo es el Padre de Su pueblo espiritual. Debe recordarse que un alfarero puede moldear un recipiente solo mientras el barro producirse a sí mismo en sus manos; sí él es incapaz de hacer un recipiente para honor, entonces él hará uno para el deshonor (Jer 18:1-4). Él busca hacer lo mejor pero podría tener un arreglo para algo inferior. El pueblo no se ha producido a sí mismo: entonces, Jehová hará de ellos un vaso de deshonor.

      9 Como el Dios de la nación, Jehová ha prometido por Si mismo borrar las transgresiones y olvidar sus pecados (43:25). Sobre esa base el pueblo hace ahora su plegaria, no que no sea juzgado, sino que Él no recuerde sus pecados perpetuamente. Ellos claman, pueblo tuyo somos (ver vers 8). Dicho de otro modo por Habacuc, su petición es, “En la ira acuérdate de la misericordia” (Hab 3:2). En la respuesta de Jehová (cap 65) Él separa a los fieles de los infieles, declarando el destino de cada uno.

      10 Algunos comentaristas piensan que Tus santas ciudades son Sion y Jerusalén. Sin embargo, es mucho más probable que el profeta esté refiriéndose a las ciudades de Judá, porque de Judá se habla como “la tierra santa” (Zac 2:12). La tierra y su pueblo eran santos ante Dios. Las ciudades de Judá y de Sion es un desierto, inhabitable, un desierto, y Jerusalén una soledad, una pérdida.

      11 En medio de la desolación y de la pérdida, La casa de nuestro santuario y de nuestra gloria, en la cual le alabaron nuestros padres, fue consumida al fuego. Los comentaristas creen que allí hubo un segundo (Deutero-), y en algunos casos, aun un tercero (Trito-) Isaías a los que se les atribuye el escrito de esta descripción para los días del exilio o al periodo inmediato que le siguió. Sin embargo, tal conclusión no es necesariamente; porque la Biblia abunda en declaración de eventos mucho antes de que ocurran, hablando de ellos como si ya hubieran acontecido. Jesús dijo a los judíos de su tiempo, “Abraham vuestro padre se gozo de que había de ver mi día; y lo vio, y se gozó” (Juan 8:56, con itálicas agregadas). David (Sal 22) e Isaías (cap 53) habían previsto con claridad sobre aspectos indiscutibles de las pruebas y de la crucifixión de Jesús. En el inicio de la historia de Israel, Jehová dijo al pueblo que si ellos no Lo escuchaban, “Haré desiertas vuestras ciudades, y asolaré vuestros santuarios” (Lev 26:31). En la dedicación del templo de Salomón Jehová advirtió que si ellos daban la espalda a Su adoración y a guardar Sus mandamientos, “yo cortaré a Israel de sobre la faz de la tierra que les he entregado; y esta casa que he santificado a mi nombre, yo la echaré de delante de mí” (1 Rey 9:6-7, itálicas añadidas). Y por medio de Isaías Jehová declaró a Ezequías que todo en su casa, y que lo que había sido atesorado por sus padres, “será llevado a Babilonia todo lo que hay en tu casa” (39:6). A la luz de la maldad de su tiempo y de estas advertencias de Dios, Isaías habría visto fácilmente el templo en ruinas como un hecho consumado. Recuerde también que Jehová había retado a los ídolos a declarar eventos por venir y por consecuencia demostrar su deidad (41:23), y entonces había reposado Su declaración a Su deidad única sobre la capacidad para declarar el futuro (42:9) – “Yo soy Dios…que anunció lo por venir desde el principio” (46:9-10). Pablo en forma similar afirma que Dios “llama las cosas que no son, como si fueran” (Rom 4:17). Fue tan fácil para Jehová describir la destrucción del templo como proclamar por anticipado la cautividad y la venida de Ciro para liberar al pueblo (44:28-45:7,13). Es la convicción de este escritor que el mismo Isaías, siendo movido por el Espíritu (ver 2 Ped 1:21), le fue dado el entendimiento que el templo sería destruido rápidamente como un resultado de los pecados del pueblo. Las cosas preciosas a ser destruidas incluyen las ciudades, las casas, y los jardines que el pueblo estima. Todo, incluyendo el templo y su recinto, estarían en ruinas.

      12 La oración se cierra con dos preguntas a Jehová. A la vista de las condiciones así descritas, ¿Puedes Él estarse quieto? ¿Afligirá Él sobremanera? No obstante que las preguntas no son contestadas explícitamente, parece ser implicada una respuesta negativa (ver cap 65).

Capítulo 64. Una Oración Ferviente


[1]  Theological Wordbook of the Old Testament, vol. 1, p. 282.

CAPÍTULO 63

Venganza, Misericordia, y una Oración

En la antigüedad, el Israel nacional permanecía como el símbolo de la adoración de Jehová, representando al único Dios verdadero. Edom, la nación hermana, permanecía como un símbolo de oposición a Jehová y a la religión verdadera, porque así como se oponía y odiaba a Israel, así también odiaba a Jehová. Su enemistad en contra de Jacob es mostrada a lo largo de toda la historia de las dos naciones; Edom permaneció siempre del lado contrario, el lado de los oponentes y destructores de Israel. Por este odio perpetuo de su nación hermana y de Jehová, Edom debe ser juzgada y traída a un fin (ver la introducción para el capítulo 34; Abdías; Mal 1:2-5). No se indica ningún tiempo específico para este juicio; la visión revela simplemente que Jehová hará finalmente a la nación. (A diferencia de Edom, cuyo odio estaba reservado para Israel, Babilonia buscó traer a todas las naciones bajo su dominio; solo a este respecto estuvo interesado con forzar a Israel a someterse. Sin embargo, habría de ser también destruida. [cap 47].)

La Venganza de Jehová sobre Sus Enemigos (vers 1-6)

 

      1 En una visión el profeta ve a un guerrero fuerte y poderoso que viene de Bosra, una ciudad principal y probablemente por algún tiempo capital de Edom (aunque esto no es una certeza).[1] El profeta pregunta, ¿Quién es este? y entonces describe al guerrero con vestidos rojos (enrojecidos, al margen). Él es hermoso en su vestido, que refleja la dignidad de Su propia persona. Él marcha orgullosamente hacia adelante con el paso confiado de un conquistador, en la grandeza de su fortaleza. La respuesta al único poderoso no deja ninguna duda sobre Su identidad: Yo, el que hablo en justicia, grande para salvar. Es Jehová, quien habla verdad y declara “justicia, que anuncia rectitud” (45:19). Al salvar a Su pueblo Él actúa consistentemente con Su estándar de justicia.

      2 El profeta responde con una segunda pregunta, ¿Por qué es rojo tu vestido? La implicación es que los vestidos han sido teñidos. ¿Por qué los vestidos de Jehová están salpicados con un color rojo, como si Él hubiera estado pisando uvas en un lagar? En tiempos antiguos los fabricantes de vino recolectaban uvas en una piedra que había sido cortada a hachazos o tallada en madera, y entonces la pisaban. En el proceso las vestiduras usadas por los que pisaban las uvas eran manchadas por el jugo que salía a chorros.

      3 Jehová responde a la pregunta del profeta con una metáfora. Así como alguien pisa las uvas en el recipiente del vino, así Él piso a Sus enemigos en el lagar de Su ira, manchando Sus vestiduras con su sangre. Él ha actuado solo, porque de los pueblos (plural) nadie había conmigo; los (plural) pise con mi ira. Él ha ejecutado juicio sin ayuda, no solo contra Edom, sino contra las naciones (paganas) en general. Al obrar por la salvación de Su pueblo (ver 59:16) y al juzgar a Sus enemigos, Él actúa solo. El enojo y la ira de Jehová es Su indignación justa en respuesta a los pecados de los hombres. La justicia debe ser reivindicada y el juicio ejecutado. En la ejecución del juicio en el lagar de Su ira, el alma de los paganos ha sido salpicada sobre Sus vestiduras (ver Lam 1:15; Joel 3:13; Apoc 14:19-20). Que todas mis ropas han sido salpicadas indica el gran alcance del juicio. El equivalente Nuevo Testamento es encontrado en Apocalipsis 19:13-15: La Palabra de Dios pisa el lagar de la ira de Dios mientras Él trae a los paganos a su fin.

      4 La venganza es el vínculo de la santidad del Señor cuya rectitud y justicia demandada es evidente a lo largo de la totalidad del pasaje (vers 1-6). Estaba en Su corazón pisar al malvado. Delitzsch y Leupold sostienen que es significativo en la proporción sugerida por las palabras día y año: un día de venganza a un año de salvación; Willis y Young, sin embargo, piensan que las dos palabras significan simplemente “tiempo” (ver los comentarios sobre 61:2).

      5 Jehová miró con atención y fijamente, esperando y deseando (ver 5:2) que entre todos los pueblos hubiera un individuo o una nación de Su lado; pero no hubo ninguno, lo mismo que Él no había encontrado consejero en Sion (41:28; 59:16). Y me maravillé, permaneció pasmado, en la desolación espiritual. No hubo respuesta. Entonces, el mismo brazo poderoso de Jehová tenía que salvarlo en la batalla, y Su ira santa tenía que respaldarlo en Su ejecución de juicio.

      6 Al no encontrar quien Lo ayudara, el mismo Jehová piso a los pueblos (naciones) bajo Su pie en Su enojo y los embriagué en mi (Su) furor, reduciéndolos a un estado de desamparo total. Entonces caminaron hacia abajo, su “alma” (literalmente, “vigor”) fue derramada sobre la tierra y traída a un fin.

El Amor Perdurable de Jehová por Su Pueblo (vers 7-9)

Jehová ha asegurado al pueblo de la salvación por medio del Siervo (52:13-53:12). Él ha urgido a Sion para a prepararse para un gran influjo de nuevos ciudadanos (54:1-3); la gloria de Sion ha sido profetizada (caps. 60-62); y el juicio de los paganos ha sido garantizado (63:1-6). Es tiempo ahora de enumerar las bendiciones y ofrecer alabanza a Jehová (vers 7-9), para recordar las misericordias de Jehová desde la antigüedad (vers 10-14), y para orar (63:15-64:12).

      7 No obstante que el profeta usa el pronombre personal Yo, él está hablando probablemente por los pocos fieles de su tiempo, pero no hay una certeza. Él menciona las misericordias de Jehová, Sus actos de ternura basados en Su amor eterno. Esta bondad es una base para alabar al Señor, conforme a todo lo que Jehová nos ha dado. Una segunda característica de Jehová es la grandeza de sus beneficios hacia la casa de Israel, la belleza por la que ellos pueden apelar por el perdón. Una tercera consideración a ser declarada es Sus misericordias, que son según la multitud de sus piedades. Las misericordias del Señor resumen Su simpatía por Su pueblo, Su profundo amor por ellos.

      8 Cuando Jehová trajo a Israel fuera de Egipto, Él los reclamó como Su pueblo, en medio de los que Él caminó como Su Dios (Lev 26:12; Deut 29:13). Había la condición, sin embargo, que si Él iba a habitar en medio de ellos, ellos deberían oír Su voz (Deut 6:3; Jer 7:23; Ezeq 11:20). A la luz de la bondad, la gran benevolencia, y las abundantes misericordias mostradas a Su pueblo (vers 7), Ciertamente…son, hijos que no mienten, sino que son fieles a Él. Esto es lo que Jehová tiene derecho a esperar, porque Él los ha escogido como Su pueblo. Además, Él fue su salvador (ver Sal 106:21-22) y siempre estaría allí para ayudar cuando lo necesitaran. Pero Él estaba defraudado de ellos.

      9 En toda angustia de ellos él fue angustiado – la angustia es una estrechez, una condición apretada acorralada con “agitación interior intensa.” Si es adoptada la lectura al margen, “En toda su adversidad Él no era adversario,” la idea es, como es expresado por Alexander, “en todas sus discordias (hacia él), él no era un enemigo (para ellos) (II.419); Él no los afligió para herirlos sino para hacerlos buenos. Si, de otra forma, es aceptada la traducción básica, la idea parece ser que Él compartió con ellos el sufrimiento y la herida de sus aflicciones, como se indica también en Jueces 10:16: “y él [Jehová] fue angustiado a causa de la aflicción de Israel.” A lo largo de toda la historia de Israel el Señor estuvo preocupado y compartió el sufrimiento del pueblo, así como el Salvador se “compadece con nuestras debilidades” (Heb 4:15). La empatía es una característica tanto de Jehová como del Mesías.

      Y el ángel de su faz (la frase el ángel de su faz solo se presenta aquí) los redimió – la palabra traducida ángel podría ser también puesta como “mensajero” o “comisionado”; la palabra traducida de su faz significa literalmente “rostro.” Jehová prometió a Moisés, “Mi presencia [rostro] irá contigo” (Éxodo 33:14). Entonces el ángel es el rostro o presencia representativa de Jehová que iba con Israel. Puesto que Cristo acompañó a Israel en el desierto (1 Cor 10:4), y es “la imagen de Dios” (2 Cor 11:4, 6; Col 1:15) y “el resplandor de su gloria” (Heb 1:3), esta presencia representativa de Jehová probablemente es el Verbo de Dios hecho carne (Juan 1:14), el Mesías pre encarnado. Movido por la compasión por medio de Él, Jehová los redimió, y los trajo, y los levantó todos los días de la antigüedad. Isaías atribuye a Jehová la alabanza y la gloria por la redención y el cuidado providencial de Israel a través de la historia.

La Respuesta del Pueblo: Rebelión (vers 10-14)

 

      10 Aunque Jehová había sido amable con Israel, habiéndoles urgido a oír la voz del mensajero que Él les enviaría, y habiéndoles advertido que no se rebelaran contra Él (Éxodo 23:21), sin embargo ellos no pusieron atención, sino que se rebelaron desde el principio (Deut 9:7). Ellos hicieron enojar su santo espíritu, trayendo aflicción y dolor sobre Él (ver Sal 78:40; 106:43). Entonces, en lugar de ser lo que Él deseaba ser hacia, Jehová se convirtió en su enemigo, abandonándolos o abandonándolos finalmente como lo hizo en el mundo antediluviano (Gén 6:6-7). Él peleó contra Israel-Judá como peleó contra otros enemigos de la justicia.

      En este punto una pregunta exegética es levantada: ¿El santo espíritu se refiere al mismo Jehová, a Su carácter y disposición, o al Espíritu Santo como una persona? Hay diferentes puntos de vista en este punto. El ángel o comisionado de Jehová (vers 9) es un ser personal diferenciado de Él; asimismo, el santo espíritu es aquí diferenciado de Jehová. Él puede experimentar tristeza (ver Ef 4:30), una característica peculiar de una persona. Esto guía a la conclusión que el profeta está hablando del Espíritu Santo como una persona. Si es así, en estos versículos tenemos a Jehová; el ángel (comisionado) de Jehová, esto es, el Hijo; y el Espíritu Santo – las tres personas del Dios Trino todas trabajando a favor de Israel. La rebelión del pueblo es entonces contra la Deidad total.

      11 Otra cuestión de exégesis es levantada aquí. ¿Debemos aceptar el texto, Pero se acordó de los días antiguos, de Moisés y de su pueblo, o la lectura alterna, “Pero su pueblo se acordó de los días antiguos de Moisés” (al margen)? Siguen cinco preguntas. La primera, ¿Dónde está el que les hizo subir del mar con el pastor de su rebaño? Parece confirmar la lectura al margen. ¿Está siendo contestada la pregunta por los pocos fieles o por la totalidad del pueblo? Parece estar más en armonía con el contexto ver a la nación como el interrogador, aunque algunos eruditos piensan que el profeta está hablando por los pocos fieles. Subir del mar se refiere al cruce del Mar Rojo (ver Sal 106:9); el pastor de su rebaño son Moisés y Aarón. Pero si la forma singular pastor (al margen), que se presenta en algunos manuscritos antiguos, es adoptado, el pastor es Moisés. A la luz de la frase de Moisés y de su pueblo, es preferible el singular.

      La segunda pregunta, ¿dónde el que puso en medio de él su santo espíritu? probablemente se refiere al otorgamiento de Jehová de Su Espíritu a los setenta ancianos en el desierto (ver Núm 11:17, 25, 29; Hageo 2:5). El Espíritu aquí, como en el versículo 10, es la tercera persona de la Trinidad.

      12 La tercera pregunta, ¿dónde el que los guió por la diestra de Moisés con el brazo de su gloria? apunta de regreso a la guía y fortalecimiento de Moisés por parte de Jehová desde el tiempo de la liberación fuera de Egipto a la llegada en la frontera de Canaán. El brazo de su gloria es la potencia poderosa (ver los comentarios sobre 40:10; 51:5; 52:10; 59:16; 63:5) que Dios mostró en la liberación de Egipto y en el cuidado de Su pueblo en el desierto mientras él sostuvo por medio de Moisés desde el principio hasta el fin.

      La cuarta pregunta pertenece al poder mostrado al dividir las aguas del Mar Rojo. ¿Dónde está ahora Él que en otros tiempos ejerció ese poder cuando Él guió a Israel fuera de Egipto, haciendo entonces para Él mismo un nombre perpetuo tanto entre las naciones de ese tiempo como entre todos los pueblos desde entonces?

      13 La quinta pregunta, ¿Dónde está Él que los condujo (a los pueblos) por los abismos, a través de las aguas en las que ellos se habrían ahogado, excepto por el ejercicio de Su glorioso poder? Al cruzar el mar, Israel fue como un caballo de pie firme viajando sobre un desierto suave donde no tropezó – el cruce fue sin contratiempos para el pueblo y sus bienes.

      14 Una ilustración final o símil completa la ilustración. Como ganado que ha estado pastando en la ladera pedregosa de una montaña baja al valle por agua y descansa, así el Espíritu de Jehová los pastoreó en Canaán en su viaje final. Por Su gran fuerza y potencia poderosa Jehová guió a Su pueblo a través de todas estas pruebas, haciendo Su nombre más glorioso. Leupold bien ha resumido el punto completo de los versículos 11-14, “¿Por qué ‘entonces” y ‘ahora’? Jehová desplegó Su infinito poder en el inicio de la historia de la nación; ¿Por qué, entonces, estamos abandonados como lo estamos en el tiempo presente?

Una Oración Ferviente por Misericordia y Ayuda (vers 15-19; cap. 64)

 

      15 La nación ha mirado hacia atrás al amor, a la misericordia, y a la potencia poderosa mostrada en la liberación bajo Moisés. Ellos han comparado esa demostración de Su presencia con su condición actual y ahora claman a Él en oración por ayuda. Su trono está en los cielos (Sal 11:4) donde el pueblo ha observado por bendiciones en el pasado (Deut 26:15) y han buscado ayuda en tiempo de necesidad (Sal 80:14). Allí habitan la plenitud de Su gloria y santidad, y la nación apela ahora a estos atributos. Ellos claman, Mira desde el cielo con una actitud favorable hacia nosotros, y contempla, considera y ten cuidado por nuestra condición. ¿Dónde está el celo contra nuestros enemigos y el poderoso poder acompañándolo que fue una vez prometido (ver 26:11; 42:13; 59:17)? Jehová parece haberse quitado a Si mismo, porque ellos preguntan además, ¿Por qué tenemos la añoranza de Sus entrañas y Su piedad ha sido retirada de la nación? Aunque nosotros, como la nación que está aquí en oración, podríamos no percibirlo en este momento, hay siempre un propósito atrás del castigo.

      16 La base de la apelación de Israel por ayuda es que Jehová es su Padre, él único que trajo a la nación a la existencia (ver Deut 32:6). Aunque Él los había criado como Sus hijos, ellos se habían rebelado contra Él (1:2); esta es la respuesta a la pregunta del versículo 15. Que Abraham e Israel no conocen a la nación no significa que ellos rechazan ahora al pueblo, o que reclaman no tener relación con ellos, sino que la descendencia de los patriarcas no puede ayudarlos ahora. Porque no obstante que Abraham y Jacob fueron los progenitores físicos de la nación, Jehová es su Padre espiritual y el Redentor verdadero. Ellos deben apelar a Él.

      17 La lectura inicial de este versículo parece ser, como sugiere Rawlinson, un “reproche que raya en la irreverencia” (II. 444); pero Dios no puede ser cargado con la responsabilidad por los pecados del hombre – solo el hombre es responsable. La explicación de este difícil versículo parece ser encontrado en el encargo dado a Isaías en su llamado. Si el pueblo escucha a Jehová, estará bien; pero si no lo hacen, se serían totalmente endurecidos (ver los comentarios sobre 6:10). Ellos no habían escuchado; entonces, fueron endurecidos porque ellos debían haber visto hacia Jehová. La plegaria es para que Dios regrese por el bien de Israel, que ha sido escogido para ser Su siervo, no sea que las tribus se extingan en la tierra.

      18-19 Las muchas explicaciones y las lecturas textuales alternativas sugeridas por los comentaristas y críticos es evidente que somos enfrentados aquí con otro pasaje difícil. En el original, no hay un propósito directo para el verbo poseyó, así que, ¿qué poseyó el pueblo? ¿Fue la tierra, el monte (como algunos proponen), o el santuario? Cualquiera de estos es posible. Lo siguiente es una explicación ofrecida como probable. En el inicio de la historia de Israel, Jehová había dicho que cuando ellos “hayan envejecido en la tierra” y se hayan corrompido ellos mismos con la idolatría, “pronto pereceréis totalmente de la tierra” hacia la cual pasáis el Jordán para tomar posesión de ella (Deut 4:25-26). La tierra fue tristemente corrompida por Manases (2 Rey 21:1-18); después de él solo hubo un rey bueno, Josías, que intentó pero falló en reformar a Judá. Él fue sucedido por cuatro reyes malvados, la destrucción de Jerusalén, y el exilio en Babilonia. ¿No podría ser esto el cumplimiento de las palabras de Isaías que Por poco tiempo lo poseyó (la tierra) tu santo pueblo? Después de abandonarse a sí mismos a la idolatría, ellos perecieron así como Jehová había profetizado en Deuteronomio. Los que han hollado tu santuario podrían ser los babilonios (ver el comentario sobre 64:11), o los idolatras de los días antes del exilio quienes, despreciando la fe establecida, profanaron el santuario de Jehová. En esta condición ellos estaban como extranjeros que nunca se habían sometido a Jehová ni lo habían llamado por Su nombre.

Capítulo 63. Venganza, Misericordia, y una Oración


[1]  Zondervan Pictorial Encyclopedia of the Bible, ed. Merrill C. Tenney (Grand Rapids: Zondervan, 1975), vol. 1, pág. 645.

Como en los últimos dos capítulos, nos enfrentamos de nuevo con la pregunta si el profeta está hablando del regreso de Israel del exilio de Babilonia o mirando más allá del retorno hacia la gloria de la Sion espiritual, la Sion de Dios. La consideración cuidadosa del contenido de los tres capítulos indica que ellos son interpretados mejor como una profecía de la posición de Sion en la profecía mesiánica en lugar del posterior al periodo del exilio.

 

El Nombre Nuevo y la Gloria de Sion (vers 1-5)

 

      1 Es difícil determinar si el que habla en estos versículos es Jehová (Delitzsch, Leupold, Young), el Siervo (Rawlinson), o el mismo profeta (Alexander, Calvin, Smith, Whybray, Willis). Barnes sugiere que la identidad del que habla es incierta. Pueden hacerse argumentos para los diferentes puntos de vista; sin embargo, el versículo 6 dan crédito al punto de vista que el que habla es Jehová. La cuestión no es demasiado significativa, porque lo que tenemos aquí es la palabra de Jehová dada a conocer por medio del profeta y revelando la obra del Siervo.

La luz de Sion y de Jerusalén (los dos términos son usados en forma sinónima) ha sido opacada a la sombra de una larga noche. Pero ahora por su bien, esto es, para su cuenta o beneficio, la noche será vencida por la brillantez de su gloria. Jehová nunca callará (guardará silencio, se abstendrá de hablar) ni descansará (quedarse quieto, inactivo), hasta que salga como resplandor su justicia, y su salvación se extienda como una antorcha. Su justicia es su vindicación o justificación; descansa sobre su salvación por medio de un Salvador (el Siervo). Su justicia y salvación, la obra de Jehová sobre Sion, será visto como una luz desde una lámpara brillando de continuo (o antorcha) que no se extinguirá. (Para justicia y salvación, ver los comentarios sobre 61:10.)

2 El nuevo estándar de justicia y la nueva gloria de Sion se unirán en un severo contraste a las tinieblas terrenales y la presunta gloria de esas naciones (gentiles) y reyes se verán con claridad y se asombrarán (ver 49:7; 52:15; 60:1-3). No es del todo claro que lo que es el nombre nuevo, que la boca de Jehová nombrará (ver los comentarios sobre el vers 4); pero posiblemente el nombre nuevo es como el cántico nuevo que solo los 144,000 pueden aprender y cantar (Apoc 14:3). Un nombre significa y representa todo lo que es el individuo que lo conlleva. En consecuencia, el nombre nuevo de Sion podría ser un nombre conocido solo para Jehová y para Sion, porque solo sus ciudadanos conocen la realidad de la nueva relación y vida (ver Apoc 2:17; 3:12; 19:12).

3 Debe ser observado que Sion será una corona de gloria y una diadema de reino no en la cabeza de Jehová sino en Su mano. Fue declarado anteriormente que en un punto en el tiempo Jehová que “será por corona de gloria y diadema de hermosura” al remanente de Su pueblo (28:5), pero tampoco allí se lleva el registro de Su uso. Una corona de gloria indica honor y gloria, y una diadema de reino significa una tiara o turbante (ver Job 29:14; Zac 3:5) como el de un rey o una reina. La frase en la mano de Jehová sugiere probablemente que Sion fue formada por Él de acuerdo a Su voluntad; protegida por Él, Su belleza y gloria son un lugar claramente visible donde deben ser vistas y admiradas por todos.

4 Nunca más te (Sion) llamarán Desamparada – El pueblo de Sion había dejado a Jehová; entonces, Él la había desamparado (ver Deut 28:15; 2 Crón 15:2; Isa 51:19-20), aunque solo “por un breve momento” (54:7). Jehová no desampararía nunca más a su pueblo, porque la nueva Sion será “Ciudad de justicia, Ciudad fiel” (1:26), fiel a Él en justicia (62:1-2). Entonces ella será hecha “una gloria eterna, el gozo de todos los siglos” (60:15). Ni tu tierra se dirá más Desolada. Note la distinción trazada ente Sion y la tierra. La Desolación y la devastación han sido el resultado de los pecados cometidos en la tierra; un juicio divino ha sido traído sobre ellos (ver Lev 26:23-24, 31-33; Jer 12:7-13). Pero Sion será llamada ahora Hefzi-bá (“Mi delicia está en ella”), y la tierra Beula (“Casada”); porque el amor de Jehová estará en ti. Tanto Desamparada (“del hebreo “Azuba,”) y Hefzi-bá son nombres de mujeres que fueron madres de reyes de Judá (1 Rey 22:42; 2 Rey 21:1). Y tu tierra será desposada – habrá una relación de posesión cercana y permanente entre Sion y la tierra, porque “el que en mí [Jehová] confía tendrá la tierra por heredad” (57:13).

5 Pues como el joven se desposa con la virgen, se despojarán contigo tus hijos – la pregunta que se ha levantado es si esto significa que los hijos de Sion se casan con los de Sion o si los hijos de la tierra se casan con los de la tierra. Ni lo uno ni lo otro; los hijos de Sion se casan con los de la tierra, esto es, llegarán a estar relacionados íntimamente con ella. Leemos de “los hijos de Sion” (Sal 149:2), “la hija de Sion” (1:8; 62:11); los hijos y las hijas de Sion (49:22; 60:4), y los “hijos de Sion, preciados y estimados” (Lam 4:2); Jehová también “dice a Sion: Pueblo mío eres tú” (51:16). Pero nunca leemos de “los hijos de la tierra.” El énfasis aquí es la gozosa relación íntima entre los hijos de Sion, que son el pueblo de Jehová, y la tierra, que es Su santo monte (57:13; ver 60:21; 61:7). Como un hombre joven se casa con una virgen y se dedica él mismo a protegerla y cuida de su honor, así los hijos de Sion se dedican ellos mismos a honrar la tierra y el pueblo de Jehová – Su reino. La relación será pura y casta. Y como el gozo del esposo con la esposa, sobre su amor puro, divino, así se gozará contigo el Dios tuyo – sobre el matrimonio de Sion con la tierra, Su monte Santo.

 

La Protección y la Provisión de Jehová por Sion (vers 6-9)

 

      6-7 La frase sobre tus muros, oh Jerusalén, he puesto guardas no puede referirse a la Jerusalén caída mientras el pueblo estaba en Babilonia, ni al retorno del exilio, porque fueron cien años antes de que Nehemías completara la reconstrucción de los muros. Es mucho más probable que Jehová esté hablando de la Sion espiritual de los versículos 1-6, los muros que serán llamados “Salvación” y sus puertas “Alabanza” (ver los comentarios sobre 26:1; 49:16; 60:18). Si esto es correcto, entonces los guardas no son los profetas del Antiguo Testamento, los sacerdotes y profetas, o ángeles, como se piensa por algunos, sino los “apóstoles…profetas [del Nuevo Testamento]…evangelistas…pastores y maestros,” cuya obra es el perfeccionamiento de los santos (Ef 4:11-12). Ellos todo el día y toda la noche no callarán jamás, sino que velan constantemente en bien de sus almas (Heb 13:17). Los que os acordáis de Jehová, no descansarán, sino que siempre mantienen peticiones ante Jehová en medio de los ciudadanos de Sion. No estarán en silencio ante el Señor hasta que Él establezca Su palabra en relación a Jerusalén, al ponerla por alabanza en la tierra, lo cual es una obra continua.

8-9 Anteriormente Jehová juró que Él no se enojaría con Sion, que Su misericordia no se apartaría de ella, y que el pacto de paz no se quebrantaría (54:9-10). Ahora Él agrega a ese juramento. Por Su mano levantada (un gesto que significa un juramento) y por la fuerza del poderoso brazo, Él jura que nunca más le dará a los enemigos de Sion el trigo ni el vino que es fruto de tu trabajo, y que existe para ser su sustento. El trigo y el vino material ni pueden sostener la parte incorpórea del hombre ni sostener una ciudad inmaterial; la comida de Sion será espiritual. Jesús dijo, “Trabajad, no por la comida que perece, sino por la que a vida eterna permanece, la cual el Hijo del Hombre os dará” (Juan 6:27); este es el alimento en el que Sion sobrevive. Los enemigos nunca podrán quitárselo a ella. Ellos que trabajan por su comida y su bebida deberán en todo momento compartirlo para la alabanza de Jehová en los patios de Su santuario, esto es, ante Él, en Su presencia. El mundo ni puede apreciar este alimento ni despojar a Sion de él.

 

La Salvación de la Hija de Sion (vers 10-12)

 

      10 Hay una diversidad de opiniones sobre estos versículos, especialmente sobre el mandato Pasad, pasad por las puertas. El doble encargo podría ser para dar énfasis, o podría haberse intentado un mandato doble: salgan, vengan. La mayoría de los comentaristas piensan que el retorno del exilio está en la mente del profeta, pero esta interpretación no está en armonía con el resto del capítulo. La gloria de Sion ha sido establecida (vers 1-5), y el cuidado de Jehová garantizado por un juramento (vers 6-9); entonces, parece que Jehová se está regocijando en Sion para preparar a las naciones por venir. Aquellos que están dentro deben ir hacia adelante y barrer el camino al pueblo; allanar, allanar la calzada, quitar las piedras ,esto es, ellos deben limpiar el camino a Sion. Entonces ellos deben alzar pendón a (“por encima de,” al margen) los pueblos (plural). El pendón o estandarte podría ser un punto de reunión para un ejército en el campo o para un pueblo disperso. Isaías dijo antes que la Raíz de Isaí (en este caso, el Mesías) “estará por pendón a los pueblos, será buscada por las gentes (11:10); y Jehová prometió que Él levantaría Su mano a las naciones y “a los pueblos levantaré mi [Su] bandera,” después de lo cual ellos traerían a los hijos y a las hijas de Sion a ella (49:22). Al parecer, entonces, esos ciudadanos de Sion van hacia adelante quitando obstáculos, aclarando el camino, y levantando en alto la bandera de tal forma que los de las naciones (los gentiles) puedan encontrar su camino a Sion y pasar por medio de las puertas a la ciudad.

11 Cuando el Siervo venga, Él no vendrá solo a Jacob, sino que Jehová lo pondrá a Él “por luz de las naciones, para que seas mi salvación hasta lo postrero de la tierra” (49:6). Jehová hace esta declaración a Su pueblo, que están dispersos en los confines de la tierra: Decid a la hija de Sion (a los ciudadanos”): He aquí viene tu Salvador. El profeta está mirando al tiempo cuando la gloria de Sion estará completa por medio del Salvador; entonces la recompensa de Jehová a las naciones será una morada en Su presencia, la paga por su espera y labor paciente (ver 40:10).

12 Delitzsch traduce las palabras de apertura de este versículo, “Y los hombres les llamaran…”; Young traduce el verbo en el pasivo, “Ellos serán llamados…” En todo caso el punto es que aquellos para los que viene la salvación serán llamados Pueblo Santo, Redimidos de Jehová. Ellos serán reconocidos como un pueblo separado de los otros debido a que su redención es de Jehová, no de hombre. El reclamo que Jehová ha abandonado a Sion (49:14), que ella ha sido repudiada como Su esposa (54:6), abandonada y aborrecida (60:15), no será ya más oído. En lugar de esto, a ti te llamarán Ciudad Deseada, porque el Señor la habrá buscado y llamado fuera del mundo, y no desamparada (ver vers 4), constantemente bajo Su cuidado y protección divina. Pero si los ciudadanos de Sion perdieran de vista esta relación sagrada, convirtiéndola en una relación de “club social” relacionada en primer lugar con asuntos y compañías de negocios, ellos dejarán de ser Pueblo Santo, separados y diferentes del mundo. Ellos se convertirán simplemente en otro cuerpo religioso.

Capítulo 62. La Salvación está Cerca

Se ha sugerido por varios escritores que el capítulo 60 revela la grandeza externa de Sion, en tanto que el capítulo 61 enfatiza su gloria interna. En el capítulo 60 Jehová es el que habla, ensalzando la gloria externa de Sion, que es Su propia creación: “y glorificaré la casa de mi gloria” (vers 7). En nuestro actual capítulo el Siervo es el que habla. Por medio de Él Jehová traerá la belleza interior a Su gloriosa ciudad.

El Heraldo de Buenas Nuevas (vers 1-3)

 

      1 Aunque si bien la palabra Siervo no aparece en estos versículos, uno se siente obligado por el contexto y por la semejanza de los cuatro Cánticos del Siervo considerados previamente para identificar al que habla como el Siervo-Mesías, el Señor Jesús. Algunos comentaristas identifican al que habla como el profeta Isaías, pero el mensaje y la obra del que habla trasciende más allá de un profeta, aun del de alguien de la estatura de Isaías, ellos son característicos de la deidad. La pregunta es establecida por el mismo Jesús. Al inicio de Su ministerio, Él leyó estos versículos en la sinagoga y entonces dijo, “Hoy se ha cumplido esta Escritura delante de vosotros” (Lucas 4:16-21). De hecho, no estaba cumplida totalmente, pero estaba empezando a ser cumplida.

      El que habla empieza declarando que el Espíritu del Señor está sobre Él (ver 42:1 [Isaías ve el Espíritu como alguien que tiene un papel importante en la obra de alguien por venir – 11:2; 42:1; 48:16b; 49:8; 50:4]). Significativamente, Pedro declara que Dios ungió a Jesucristo “con el Espíritu Santo y con poder” (Hechos 10:38). Con el ungimiento y poder divino, el que habla continua, Él predicará las buenas noticias o alegres nuevas (ver 40:9; 41:27; 52:7) de victoria y de libertad a los mansos, esto es, a los humildes, a los despreciados, y a los gentiles, que están dispuestos a oír. Su misión no solo será predicar, sino también proveer bendiciones. Las alegres nuevas son acompañadas por la acción divina: (1) Él venda con un vendaje a los quebrantados, aquellos cuya vida interna está aplastada por el pecado; (2) Él publicará libertad a los cautivoslibertad es un término técnico para la liberación de deudores y esclavos en el cincuentavo año, el año del jubileo (Lev 25:10; Jer 34:8,15) Él anunciará a los presos apertura de la cárcel, que ellos serían traídos a la luz de la libertad. Aunque el retorno del exilio presagiaba la obra del Siervo, la profecía no fue totalmente cumplida entonces, sino en Él. La aplicación de Jesús de este pasaje a Si mismo indica que esto miraba a un cumplimiento espiritual.

      2 Además, el Siervo va a proclamar a gran voz el año de la buena voluntad (gracia) de Jehová, y el día de venganza. Delitzsch llama la atención a la distancia relativa de los dos eventos – “una promesa que asigna la distancia de un año para el cumplimiento total de la obra de gracia, y solo la longitud de un día para la obra de la venganza” (II.427). Sin embargo, año y día en este caso podrían ser usados simplemente como una expresión general significando “tiempo” (ver 63:4). La venganza está sobre cualquiera sin importar que el pueblo de Dios permanezca en prisión. En adición a la proclamación del año de la buena voluntad  y del día de venganza, el Siervo consolará a todos los enlutados. La palabra traducida enlutados se presenta con más frecuencia en referencia al afligido por la muerte, aunque podría ser usado en forma figurada, como en “se enluto, se enfermó la tierra” (33:9). Los afligidos por la muerte serán consolados, porque en el Siervo la vida más allá de la muerte es garantizada (53:10-12).

      3 Los afligidos en Sion han dado a entender su aflicción al derramar ceniza sobre su cabeza. El Señor les dará ahora en vez de esto gloria. Por su luto, Él les dará también el óleo de gozo, usado por los ancianos como un símbolo de alegría y festividad (Sal 45:7; Ecl 9:8; Cantares 4:10). Y para aliviar el pesar de su espíritu angustiado, Él los vestirá con un manto de alegría, porque ellos han estado alabando a Dios en todo momento. Ellos serán llamados árboles de justicia, siendo los árboles un símbolo de fuerza y resistencia, de belleza, y de fertilidad. Ellos son plantados por Jehová (ver 60:21) de tal forma que Él podría ser glorificado. Lea la bella descripción de Jeremías del hombre cuya confianza es Jehová: “será como el árbol plantado junto a las aguas” (Jer 17:7-8).

La Misión y la Bendición del Redentor (vers 4-9)

 

      4 A los que han sido bendecidos por la obra del Siervo se les ha dado una triple tarea: (1) Reedificarán las ruinas antiguas (los lugares en ruina), (2) levantarán los asolamientos primeros, y (3) restaurarán las ciudades arruinadas (ver los comentarios sobre 49:8; 54:3; 58:12). Estas desolaciones no han ocurrido de la noche a la mañana, sino que se han desarrollado a lo largo de muchas generaciones. Las antiguas fronteras son demasiado pequeñas, demasiado restringidas para la nueva Sion; el profeta tiene una perspectiva global del mundo frente a él (ver los comentarios sobre 49:19-20).

      5 Los extranjeros, las personas que no estaban relacionadas con los ciudadanos originales de Sion y que no habían sido parte de los pactos de la promesa (Ef 2:12), forasteros o extranjeros, contribuirían con su participación en la edificación de Sion (ver los comentarios sobre 56:6-8; ver Zac 6:15). Es evidente que el Señor habla metafóricamente, porque no hay registro que después del retorno de Babilonia los extranjeros alimentaran las ovejas, labraran los campos, y embellecieran las viñas de los judíos. El Israel espiritual no está relacionado con rebaños o labradores o viñas. Y aunque los cristianos judíos ayudaron a aliviar las necesidades físicas de los santos judíos y que los santos judíos ministraron para las necesidades espirituales de los gentiles (Rom 15:25-27; 1 Cor 16:1-3; 2 Cor 8:13-15; 9:12-15), es poco probable que estos servicios fueran tan amplios que abarcaran para que fueran los vislumbrados en este versículo. Más probablemente la idea es que los judíos y los gentiles trabajaron juntos en la construcción de la nueva Sion.

      6 Cuando los gentiles y los judíos vengan a Sion, allí no habrá distinción entre ellos; todos seréis llamados sacerdotes de Jehová. Allí no habrá sacerdocio especial aparte de los ciudadanos de la nueva ciudad, porque cada uno es un sacerdote (1 Ped 2:5,9; Apoc 5:9-10). Ni habrá allí distinción entre el clero y el laico, porque todos serán llamados ministros de nuestro Dios, ofreciendo cada uno un servicio “a Dios agradándole con temor y reverencia” (Heb 12:28), y ofreciendo cada uno “siempre a Dios, por medio de él, servicio de alabanza” (Heb 13:15). Como sacerdotes y ministros bajo el Mesías, comeréis las riquezas de las naciones (ver los comentarios sobre 60:5-11) que serán provistas por Él; porque todo es de Él y le pertenece a Él (1 Cor 3:21-23). En tanto que el mundo provee para las necesidades materiales, los santos proveerán para lo espiritual. La cláusula y con su gloria seréis sublimes es dificultosa. Podría significar que la gloria verdadera, que las naciones una vez traídas como suyas, ahora pertenecería a los redimidos. Esto es una causa de orgullo (en un buen sentido) para los ciudadanos de Sion.

      7 En lugar de vuestra doble confusión (para el significado de doble ver los comentarios sobre 40:2).El pecado sobre el único lado de la balanza han sido balanceado por el juicio sobre los otros. Ahora, en lugar de la vergüenza y el deshonor (ver 54:4), la balanza ha sido balanceada con el gozo eterno. Este gozo eterno es la participación de la herencia en sus tierras, que no es Canaán sino el reino de las bendiciones espirituales, el “santo monte” de Jehová (ver 57:13b).

      8 Sin importar lo que Jehová haga, ya sea que Él haga juicio o gozo, lo hace debido a que ama la justicia, lo que es justo, una cualidad inherente en Dios, porque “Jehová es Dios justo” (30:18). Por otro lado, Él aborrece el latrocinio, la expropiación violenta de algo que le pertenece a otro, con iniquidad, falta de honradez o desviación de lo justo. La esencia misma o naturaleza de Dios demanda que Él afirme en verdad, que Él destruya a Sus enemigos y recompense al justo. En verdad indica la certeza y la fidelidad de Su propio carácter, las bases de Sus acciones. Él hará con ellos pacto eterno (ver Ez 37:26), que trae consigo seguridad de recompensa para el fiel y advertencia de juicio y castigo para el desobediente.

      9 La descendencia del piadoso, del justo, será reconocida entre las naciones debido a que son diferentes. No obstante que los paganos podrían no aceptar la verdad en la que viven los descendientes de los piadosos, ellos reconocerán la rectitud de sus vidas y el espíritu de gozo y de paz que poseen. Estas son bendiciones que vienen solo de lo alto.

¡Estallido de Alabanza! (vers 10-11)

 

      10 Sion, no el Mesías ni el profeta, estalla en un cántico de alabanza y de regocijo a su Dios. Ella es el recipiente de las bendiciones enumeradas en los vers 1-3, Jehová la ha vestido con vestiduras de salvación y la rodeó de manto de justicia, ha sido quitada la vestidura inmunda del pasado. Para impulsarla describe la belleza de la gloria de Sion, Isaías utiliza la figura del atavío decorativo tanto de un novio como de una novia. Como un novio, Sion se embellece a sí mismo con manto de alegría o turbante (ver vers 3); y como una novia, se adornará a sí mismo con joyas.

      11 Lo que se llevará a cabo en Sin por medio del Siervo será obra de Jehová. Así como Él provoca que las plantas de la tierra broten y crezcan y aparezca la semilla en el jardín, así Él hará brotar justicia y alabanza delante de todas las naciones. A pesar de toda la oposición de los paganos, Jehová ungirá al Siervo con Su Espíritu, redimirá y glorificará a Sion, establecerá Su pacto eterno, y hará que Su pueblo sea conocido entre las naciones. ¡A Él sea la gloria y la alabanza para siempre!

Capítulo 61. Sion la Gloriosa (2)

En este notable capítulo, y los dos que le siguen, no hay una nota crítica o amonestación al pueblo; Jehová revela aquí la gloria futura de Sion, la obra de Sus manos. En su entusiasmo al oír que están libres para regresar a casa, los exiliados “levantarán alas como las águilas” (40:31). Indudablemente, Sion resurgirá con gran gloria ante sus ojos. Y sin embargo, solo bajo el Redentor (59:20) puede ser cumplida la descripción gloriosa de los capítulos 60-62. La exaltación de Sion es un contraste brusco a la baja condición del pueblo (caps 58-59). Delitzsch sugiere que también podría ser un intento de hacer un contraste entre Babilonia y Jerusalén.

      De las cenizas de la Sion física, que se desvanece en la historia, surge el esplendor de la nueva ciudad bajo el Mesías. En un lenguaje altamente poético el profeta alaba la gloria de la ciudad santa de Jehová (vers 14). Mientras él lo hace, Isaías teje las imágenes de varias áreas de la creación – la luz, los animales, el oro, el incienso, las palomas, los majestuosos árboles del bosque.

La Gloria Hecha por Medio de la Luz de la Presencia de Jehová (vers 1-3)

 

      1 Sion ha yacido postrada en un estupor de embriaguez del que está por despertar (51:17) y por vestirse ropa hermosa (52:1). Una esposa estéril y desolada, algún día prorrumpirá en cántico debido a sus hijos (54:1). Ella ha buscado la luz, solo para contemplar tinieblas y caminar en oscuridad (59:9). Ahora ella recibe un doble mandamiento: Levántate, resplandece. Levántate es ponerse de pie de una posición postrada; esta “palabra de poder…pone vida nueva en sus miembros” (Delitzsch). No obstante que no tiene luz dentro de sí misma, a Sion se le manda también a resplandecer; porque ha venido tu luz, y la gloria de Jehová ha nacido sobre ti. En tanto que esta luz no vendrá realmente hasta el futuro, el profeta habla de ella como si ya estuviera aquí, porque la promesa es respaldada por la autoridad de Jehová. Como el sol resplandece repentinamente en el oriente, así la gloria de Jehová resplandecerá en esplendor sobre Sión. La gloria y la luz vendrán cuando el Verbo venga en carne, trayendo la vida y la luz revelando al Padre en todo el esplendor de Su majestad (Juan 1:4, 9, 14, 18).

      2 La luz aparecerá en un tiempo cuando la oscuridad y la moral espiritual cubrirán la tierra, y cuando los pueblos (plural), esto es, las naciones, habiten en la oscuridad (fuerte y opresiva), en “sombra” de muerte (Jer 13:16, al margen). Algunos estarán embebidos en la idolatría, algunos en las tradiciones y en los prejuicios de los judíos, otros en la filosofía griega y romana (Hech 17:16-18), ninguno de los cuales despiden alguna luz real. Pero en medio de esta condición depresiva Jehová se levantará sobre Sion la persona de Su Hijo; en Cristo la gloria de Dios será revelada. El Siervo de Jehová será una luz sobre todos los pueblos, judíos y gentiles (42:6; 49:6).

      3 El resplandor de esta luz en un mundo de tinieblas moral y espiritual atraerá a los paganos. Atraídos por esta iluminación y luz que guía, vendrán para aprender los caminos de Jehová y para caminar en ellos (2:2-3; ver 40:5). Los reyes estarán tan impresionados por el resplandor que adorarán a Jehová (ver 49:7; 52:15).

Hecho Glorioso por medio del Retorno de Sus Hijos (vers 4-9)

 

      4 Se dice a Sión, Alza tus ojos alrededor y mira. Ella debe mirar en todas direcciones por sus hijos, incluyendo los hijos adoptados de entre los gentiles (49:22; Rom 8:15). Ellos están viniendo de cada esquina de la tierra, tanto de lejos como de cerca (ver 49:18). Las hijas de Sion, lo más delicado de sus hijos, serán llevadas en brazos (“cuidadas en un costado”, al margen; en este caso “llevadas sobre la cadera,” un modo típicamente oriental de llevar a los hijos pequeños).

      5 A la luz de sus hijos retornando, el rostro de Sion se iluminará y resplandecerá de gozo, porque se maravillará (“temerá,” King James) – estará atemorizada y emocionada – y ensanchará tu corazón para recibir tanto a los gentiles como a los judíos. No puede ser determinado dogmáticamente si la multitud del mar (que) hayan venido a ti se refiere a la riqueza traída por los barcos para enriquecer materialmente a Sion o a las masas de los pueblos, quienes, en este caso, vienen trayendo sus riquezas con ellos (ver las referencias a “el mar” en Dan 7:1-8). A la luz de la historia tanto de la nación después de su retorno del exilio y de la Sion espiritual bajo Cristo, lo último es lo que probablemente tiene el profeta en mente. Porque cuando la nación vino al mundo bajo la Sion espiritual de Dios, ellos Le trajeron y Le dedicaron todo lo que tenían.

      6-7 Mientras Sion aparta la vista del mar del poniente al del oriente, ella contempla los mercaderes nómadas que vienen de tierras desérticas con una multitud de camellos. Efa era un hijo de Madián, un hijo de Abraham u de Cetura (Gén 25:1-4). Seba, cuyo lugar de habitación era un pico al suroeste de arabia, fue también un nieto de Abraham por medio de Cetura (Gén 25:1-3). Al proclamar las alabanzas de Jehová, ellos traen oro e incienso. Cedar, Nebaiot fueron hijos de Ismael, el hijo de Abraham por medio de Agar la criada (Gén 25:13). La tierra de Cedar se situaba al noreste de Jerusalén en el desierto entre Judá y Babilonia. La localización de la tierra de Nebaiot es incierta. Sus rebaños y manadas estarían dedicados a la alabanza de Jehová; esto no significa que los sacrificios de animales serían ofrecidos de nuevo después de la venida del Mesías, sino que los descendientes de Abraham por medio de Agar y Cetura compartirían con los descendientes que tuvo por medio de Sara (en este caso, con la simiente de Isaac) la glorificación de la casa espiritual de Dios. Su casa sería “una casa de oración” para todas las naciones, y sus sacrificios serían aceptables (56:7). Y glorificaré (Dios) la casa de mi (Su) gloria al recibir los descendientes arrojados lejos de Abraham y sus regalos. Todos son creados por Jehová, y la mejor creación Le pertenece a Él.

      8-9 Al mirar de nuevo hacia el mar, Sion ve las velas blancas de los barcos al venir hacia ella. Ellos vuelan como nubes flotando en el cielo y como palomas al retornar a sus lugares de descanso. Ella pregunta, ¿Quiénes son estos? Vienen de la costa, los litorales, son gentiles de las regiones más remotas que han esperado por largo tiempo por Jehová y Su ley (ver 42:4; 51:5) y están siendo ahora recompensados por su espera. Las naves de Tarsis son ya sea barcos ondeando la bandera de Tarsis, una colonia comercial localizada lejos en lo que es ahora España, o un tipo específico de un barco grande que navega los océanos de la tierra. Ellas traen tus hijos de lejos, junto con sus preciadas posesiones de plata y de oro. Como cuando Israel partió de Egipto, “no quedará ninguna pezuña” (Éxodo 10:26). Se aproximan a Sion debido a que ella ha sido glorificada y embellecida por la presencia, la luz, y el nombre de Jehová, multitudes de extranjeros de todo el mundo vienen trayendo absolutamente todo; todas las cosas de ellos están dedicadas a Él.

Hecha Gloriosa por Medio de las Ofrendas (vers 10-14)

 

      10 Al continuar dirigiéndose a Sion, Jehová señala que los extranjeros edificarán sus muros. (Para profecías anteriores de la relación de los extranjeros con el Israel espiritual, ver 19:21-25; 56:6-7; y comentarios.) En relación a los muros de Sion, Isaías dice también, “salvación puso Dios por muros y antemuro” (26:1), y “a tus muros llamarás Salvación, y a tus puertas Alabanza” (vers 18). En Su ira Jehová castigó la antigua ciudad, usando extranjeros para derribar sus muros; ahora Él usará a los descendientes de estos antiguos enemigos para construir los muros de la nueva Sion.

      11 La idea de las paredes edificadas mientras dejan las puertas abiertas parece paradójico. ¿Por qué tiene muros si las puertas deben estar siempre abiertas: ¿no se cerrarán de día ni de noche? Note que esta descripción no aplica a las condiciones después del retorno de los judíos de Babilonia. Cuando Nehemías reconstruyó los muros de Jerusalén, se le dio un énfasis especial a la reparación de las puertas (Neh 3). Más adelante él instruyó al pueblo, “No se abran las puertas de Jerusalén hasta que caliente el sol; y aunque haya gente allí, cerrad las puertas y atrancadlas” (Neh 7:3), Pero de la ciudad espiritual, Isaías dijo, “Abrid las puertas, y entrará la gente justa, guardadora de verdades (26:2). Ahora deben mantenerlas abiertas, para que a ti sean traídas las riquezas de las naciones. Las bendiciones de la Sion espiritual de Jehová están abiertas a todos en todo momento. Y conducidos a ti sus reyes, no en cadenas como prisioneros de guerra, sino como participantes de la marcha triunfal de Cristo (2 Cor 10:5). Ninguna fuera está involucrada, porque “Tu pueblo se te ofrecerá voluntariamente en el día de tu poder” (Sal 110:3).

      12 Solo las naciones que vienen y edifican en la ciudad de Jehová, sirviendo al Dios de Sion y ofreciéndose a sí mismos voluntariamente, sobrevivirán; todos los demás perecerán. En un capítulo con fuertes matices mesiánicos, Miqueas dice en forma similar que Jehová “y con ira y con furor haré venganza en las naciones que no obedecieron” (Miq 5:15). Obviamente, el tiempo que sigue al exilio no está a la vista.

      13 Los árboles deberán ser traídos a la ciudad no para propósitos de construcción, sino para decorar el lugar del santuario de Jehová (para los árboles específicos ver los comentarios sobre 41:19). Y yo honraré el lugar de mis pies – el templo es referido como “el estrado de los pies de nuestro Dios” (1 Crón 28:2), y el lugar de adoración como “el estrado” (Sal 99:5; 132:7), porque en la adoración Lo miramos con respeto.

      14 Jerusalén-Sion, que por largo tiempo había sido afligida y despreciada, deberá ser ahora honrada por sus opresores. Ellos reconocerán la relación de ella con Dios y se humillarán. Y será llamada Ciudad de Jehová, Sion – lugar de habitación – del Santo de Israel.

La Gloria Hecha Por Medio De Su Excelencia Eterna (vers 15-18)

 

      15 Debido a que el pueblo de Dios había abandonado a Jehová. Él los abandonó a sus propios caminos (ver 50:1; 54:6). Al tomar esta acción. Él estaba siguiendo un principio que había declarado largo tiempo atrás (ver 2 Crón 12:1,5; 15:2). Debido a la desolación nadie habitó en Sion, y nadie pasaba por ella (ver 33:8-9). Esta condición será cambiada ahora; Jehová elevará a Sion a un lugar de esplendor majestuoso, una gloria eterna. La palabra eterna indica un tiempo o periodo largo; Sion perdurará por una era completa, a lo largo de todos los siglos. Como el gozo de todos los siglos Sion mantendrá un orgullo justo y recto en su posición. Es posible que su gloria eterna se extienda más allá de la era mesiánica dentro de la gloria eterna del estado celestial.

      16 Y mamarás la leche de las naciones – esta figura poco común, que podría ser extraída de Deuteronomio 33:19, debe ser interpretada en forma figurada (ver 49:23). Al reconocer a Sion por lo que ella es, los hijos de los antiguos enemigos han sido atraídos a ella (vers 14). Mientras ella es sostenida y edificada al traer las riquezas de las naciones y los pechos de sus reyes, ella sabrá que Jehová es su Salvador y Redentor. Él es el Fuerte de Jacob, capaz de redimir, edificar, y sostener la nueva nación de Sion lo mismo que Él edificó y cuidó por el Israel y la Sion de la antigüedad.

      17 La naturaleza de los materiales que va a Sion la hace preciosa en valor e indestructible. Esta profecía no debe ser ciertamente tomada literalmente; en vez de esto, es un indicador que la casa de Dios progresará de lo bueno a lo mejor: del bronce al oro, del hierro a la plata, de la madera al bronce, y de las piedras al hierro. Todo debe ser mejor, más precioso que antes. La palabra en vez (kreisson) se menciona trece veces en el libro de Hebreos, exponiendo la superioridad de la Nueva Sion sobre la antigua. Será establecido un gobierno equitativo; las fuerzas reinantes serán la paz y la justicia. La paz del Mesías reinará (intermediará) en el corazón (Col 3:15). Él romperá el yugo de la opresión (9:4); en su lugar Él establecerá el cetro de justicia (Heb 1:8).

      18 En el reino mundial de paz gobernado desde Sion, nunca más se oirá en tu tierra violencia. Aquellos que son llevados a Sion de entre las naciones habrán cambiado sus espadas en rejas de arado y sus lanzas en hoces; no se adiestrarán más para la guerra (2:2-4). Allí no habrá desolación ni destrucción que pertenece solo a los que no conocen a Jehová y a las joyas de Sion. En contraste, los que han pasad a través de las puertas de la Alabanza y habitado dentro de los muros de Salvación continuarán alabándolo por Su salvación y para practicar la paz en vez de la violencia.

La Gloria Hecha Por Medio De La Luz Eterna De Jehová (vers 19-22)

 

19-20 Esta profecía empieza (vers 1) con una descripción de la luz gloriosa de la presencia de Jehová en Su reino futuro. Habiendo introducido esta descripción también en las profecías anteriores (24:23; 30:26), el profeta retorna ahora a ella. En la ciudad descrita aquí, el sol y la luna no aportan luz, porque Jehová te será por luz perpetua, y el Dios tuyo por tu gloria. Dios es la luz y la gloria de la ciudad espiritual. Con seguridad si el sol y la luna no pueden contribuir en nada al esplendor de esta ciudad, la luz de la sabiduría y de la filosofía humana solo añadiría confusión y tinieblas. ¡Con Jehová como la luz de Sion, ni su sol ni su luna en ningún momento disminuirán o retirarán su luz! Además, el día de luto en tinieblas y búsqueda espiritual ante la verdadera luz habrán venido a un fin; de ahora en adelante todo será brillante.

      21 Una ciudad del carácter de Sion demanda un tipo especial de ciudadanos. Todos ellos serán justos, apegados al estándar divino de Dios. Su conducta es totalmente gobernada por Su ley. (Para una descripción de los residentes del Monte de Sion, ver Apoc 14:1-5.) La justicia, no de los judíos según la carne (Gál 4:30), deben heredar la tierra de Sion para siempre (ver 57:13b); ellos nunca serán llevados fuera o llevados lejos. La viña anterior de Jehová había sido abandonada a la destrucción (5:1-7), pero los ciudadanos de Su nueva ciudad son identificados como la Raíz y el Vástago de Isaí, el punto de reunión de las naciones (11:1,10). Por medio del Siervo, Jehová logrará esta siembra, la obra de Sus manos, por la que Él sería glorificado (ver 61:3).

      22 El número y la fuerza de los ciudadanos será multiplicada: El pequeño, el de apariencia aparentemente insignificante, el menos privilegiado, vendrá a ser mil, el menor, el pobre, el débil, o el joven, llegarán a ser un pueblo fuerte (ver Miq 4:7). El tiempo en que esta profecía será totalmente cumplida está en la mano del Señor; Él a su tiempo hará que esto sea cumplido (ver Marcos 1:14-15; Hechos 1:7; Gál 4:4). Lo que ha sido prometido será cumplido, porque “el celo de Jehová de los ejércitos hará esto” (9:7).

Capítulo 60. Sion la Gloriosa (1)

CAPÍTULO 59

El Pecado: La Pared de Separación

 

Jehová le había dado a Isaías la responsabilidad de declarar al pueblo sus trasgresiones y pecados (58:1), y el profeta ha llevado a cabo parcialmente su misión al condenar su desatención por las leyes relacionadas con el ayuno y la observancia del sábado. Él ahora continúa reprendiendo el pecado de iniquidad de la nación al ignorar las leyes de Dios en general. El libro de Miqueas es probablemente el mejor comentario disponible sobre este capítulo; en consecuencia, deberemos hacer numerosas referencias a él.

 

La Acusación de Jehová Contra el Pueblo (vers 1-8)

 

      1-2 ¿Por qué el pueblo no ha hecho realidad la salvación tan frecuentemente ofrecida por el Señor? El Señor responde que la razón no es una mano acortada (falta de poder de Su parte – ver 50:2) ni un oído sordo (por ejemplo, Él no es ignorante de sus deseos y necesidades); ciertamente, Él ha revelado repetidamente tanto Su omnipotencia como Su omnisciencia. Como dice Smith acertadamente, “en el infinito hay un corazón que late por los hombres y dispuesto a dirigirse a ellos” (II, 457). Lo qué los separa de Jehová, provocando que Él oculte Su rostro de ellos, es su falta de atención por el pacto (sus iniquidades) y trasgresiones de la ley (sus pecados). En esta condición ellos no pueden encontrarlo, y sus oraciones son una abominación ante Su vista (Prov 28:9).

3 Las acciones y las palabras pecaminosas son acusaciones contra el pueblo: (1) Sus manos están contaminadas con la sangre de asesinato y sus dedos con iniquidad (ver Mi 7:3: “Para completar la maldad con sus manos”). Esta acusación fue hecha anteriormente por Isaías (1:15): debido a que las manos del pueblo están llenas de sangre, Dios no oirá sus oraciones. Ellos no son solo acusados con derramar literalmente sangre (ver 1:21), sino también con robar y aplastar al pobre para traerles necesidad y muerte (ver 3:14-15; 10:2). Miqueas dice, “Todos acechan por sangre; cada cual arma red a su hermano” (Mi 7:2). Él acusa además que mientras estaban en sus camas hicieron planes viles contra los desvalidos, ejecutándolos cuando es el día (Mi 2 :1-3). (2) Vuestros labios pronuncian mentira, habla maldad vuestra lengua; en asuntos políticos, económicos y sociales, el pueblo había hablado ruindades dejando “vacía el alma hambrienta, y quitando la bebida al sediento” (32:6). Miqueas dice, “Si alguno andando con espíritu de falsedad mintiere diciendo…este tal será el profeta de este pueblo” (Mi 2:11). Y agrega, “Sus ricos se colmarán de rapiña, y sus moradores hablarán mentira, y su lengua es engañosa en su boca” (Mi 6:12). Jehová aborrece estas cosas (Prov 6:16-19), y en el torrente de juicio Él barrerá “el refugio de la mentira” (28:17).

4 Tanto la injusticia social como la judicial caracterizó a la sociedad de ese tiempo. Aunque aquí el Señor podría estar tratando específicamente con la injusticia de las cortes, la acusación es más amplia, incorporando también la injusticia social. Los dirigentes y los gobernadores de la casa de Jacob, “abominan el juicio, y pervierten todo el derecho” (Mi 3:9), estableciendo el ejemplo y el modelo para el pueblo. Cuando ellos van a la corte (o intentan resolver asuntos en forma privada), no buscan el proceso legal y la justicia apropiados, ni presentan su caso en verdad, sino que lo proponen hablando mentiras. La mala conducta y las acciones oscuras empiezan con el corazón falso y mentiroso; así concebido, el fruto o la descendencia es la iniquidad, nunca la justicia.

5 Para que impacte la lección que Él está enseñando, el Señor usa una fuerte comparación: de la unión de la vanidad y de las mentiras, concebidas en el corazón del malvado y practicada entre ellos, son incubados huevos de áspides. Ni los huevos ni las víboras pueden ser identificados positivamente, pero es claro que son serpientes venenosas conocidas por el pueblo de los días de Isaías. Si se comen, los huevos de áspides traen la muerte; y cuando se aprietan, producen otras serpientes mortíferas igualmente destructoras de la vida. Las mentiras y la falta de integridad moral y de la justicia están ligadas para envenenar a la sociedad y traen finalmente la muerte. Como lo fue entonces, así lo es ahora; porque los principios nunca cambian.

6 Las telas inicuas frágiles y sin valor de las redes de la araña que no servirán para vestir, en forma similar, sus obras no pueden cubrirlos. Tanto sus telas como sus obras son fútiles y vacías. Las telas son probablemente intrigas para atrapar a los incautos, porque Miqueas habla de los planes viles del príncipe, del juez, y del grande, “y lo confirman” (Mi 7:3; ver 2:1-2). Las obras son obras de iniquidad que condenan y traen a destrucción. Actos de violencia extrema y de maldad están en sus manos para ser cometidas para satisfacerlo. Como observa Miqueas, “Para completar la maldad con sus manos” (Mi 7:3).

7 El malvado no entra sin prisa a lo malo; sino que sus pies corren, apresurándose precipitadamente a lo malo y apremiando a derramar sangre inocente. Su violencia es planeada de antemano – sus pensamientos, pensamientos de iniquidad. Sus senderos son caminos de destrucción y quebrantamiento, el fruto de tales pensamientos. La condición de los días de Noé parecen repetirse; porque ahora, como entonces, “todo designio de los pensamientos del corazón de ellos [de los hombres] era de continuo solamente el mal” (Gén 6:5).

     8 El malvado no ha conocido el camino de paz, ya sea con Dios, consigo mismo, o con su prójimo, porque “no hay paz, dijo mi Dios, para los impíos” (57:21). No hay justicia ni sentido de lo recto en sus vidas; ellos mismos han hecho sus caminos torcidos, deshonestos, y llenos de engaño. Los que entran a tal vida no encontrarán la paz sino lo opuesto – discordia, tumultos, y contiendas. Pablo citó los versículos 7-8 para describir la condición universal de sus días (Rom 3:15-17). Ellos parecen adaptarse también a nuestra condición nacional.

 

La Respuesta del Profeta: Una Confesión de Maldad (vers 9-15a)

 

      9 En respuesta a la acusación de Jehová contra la nación, el profeta responsabiliza al pueblo por confesar sus pecados. En medio de tales condiciones encuentran solo tinieblas, porque el pecado ha dejado sus efectos terribles. No hay justicia, ni enmienda de los asuntos de estado existente; la justicia nunca es cumplida. Buscan por luz, probablemente la liberación de la condición difícil que existe, pero en lugar de eso hay oscuridad. En su ceguera caminan en la oscuridad en lugar del brillo de la salvación que desean ardientemente. Jehová desea y ciertamente es capaz de cambiar todo esto (vers 1-2). Pero en su estupor espiritual el pueblo no mira hacia Él y, entonces, Él no puede actuar.

10 El pueblo palpa como el ciego, buscando por una pared que ellos puedan seguir a la libertad o bajo la cual puedan encontrar protección. Aun al mediodía cuando todo debe ser brillante y claro, tropiezan adelante como en la penumbra o en la noche, justo como Jehová, por medio de Moisés, les había dicho que sucedería (Deut 28:28-29). La frase estamos en lugares oscuros como muertos es difícil ya que la palabra traducida oscuros solo se menciona aquí. La frase entregada de varias formas: “entre el viviente como la muerte” (Delitzsch); “entre hombres de fuerza oscura, somos como muertos” (Leupold); “entre aquellos en pleno vigor” (Whybray); “entre los corpulentos como la muerte” (Young). Al margen tiene “estamos en lugares oscuros como la muerte,” esto es, somos como espíritus desencarnados en las sombras. Como quiera que la palabra sea traducida, la imagen es una de desesperación absoluta.

11 Descontentos, gruñimos (refunfuñamos) como osos todos nosotros en la confusión; y gemimos lastimeramente como palomas, en una voz baja, lastimera, expresando la melancolía de nuestros corazones. Esperamos justicia, y no la hay – es repetida la queja del versículo 9.

12 Hablando por el pueblo, el profeta confiesa la causa de sus tropiezos. Tanto él como ellos pueden verlo con claridad, porque no está oculto. Ellos tropiezan ciegamente, gruñendo como un oso en su descontento y gimiendo como una paloma en su estado de melancolía, porque sus trasgresiones son multiplicadas ante Dios y sus pecados testifican contra ellos. Como una pared, los pecados separan al pueblo de Dios (vers 2); y hasta que ellos sean quitados, las bendiciones que desean y por las que claman no pueden ser suyas. Sus trasgresiones no están ocultas; están llanamente evidentes, conocidas por Dios y los hombres: conocemos nuestros pecados. Entonces, el pueblo está sin excusa por no corregir sus errores.

13 Las trasgresiones que son tan evidentes a todos son resumidas: (1) el prevaricar y mentir contra Jehová, y el apartarse de en pos de nuestro Dios – continuar en lo que saben que están trasgrediendo, el pueblo está negando a Jehová como su Dios; (2) el hablar calumnia y rebelióncalumnia es un pecado lastimoso, porque involucra el mal uso del poder y de la autoridad, atropellando a los que están sin la protección adecuada de sus derechos; rebelión involucra volver la espalda o desertar de Dios y Su camino; (3) concebir y proferir de corazón palabras de mentira (ver vers 3). El corazón es el vientre en el que son concebidos los pensamientos, las palabras, y las acciones (ver Mt 12:34; 15:19-20). Debe ser guardado con toda diligencia, “porque de él mana la vida” (Prov 4:23). Fallar en guardar el corazón puro tiene como resultado hablar y actuar contra Jehová.

14 De nuevo el derecho y la justicia aparecen combinadas, como es tan frecuente en este libro. La justicia, o juicio correcto, es trastrocado, y los estándares de justicia fuera del alcance. Prevalen la injusticia y la iniquidad. Como un soldado derribado en la batalla, así la verdad tropezó en la plaza, echada abajo por los que debían haberla sostenido (ver Dan 8:12, donde la verdad es “echada por tierra” por un enemigo pagano). Y cuando la verdad no está presente, la equidad no pudo venir.

15a Cuando la verdad ha tropezado en la plaza y pisoteada por el pueblo y la mentira se ha convertido en el estándar, entonces el que se apartó del mal fue puesto en prisión. En tal ambiente, el que da la espalda al pecado y busca hacer justicia es oprimido, acosado, y destruido por los impíos (ver 5:23; 10:2; 32:7; Mi 2:1-2).

 

La Respuesta de Jehová: Venganza y Liberación (vers 15b-21)

 

      15b Cualquiera que fuera la angustia que Israel pudiera haber experimentado a manos de los paganos, la parte más grande de su sufrimiento vendría desde el interior de ellos mismos. Y lo vio Jehová, el rechazo de la verdad por parte de la nación, y desagradó a Sus ojos, porque pereció el derecho, el trato justo, entre el pueblo.

16 Como Jehová estaba desagradado al ver la falta de justicia, así también se maravilló cuando vio que no había hombre, nadie que se interpusiese. Él estaba consternado, por decirlo así, por la desolación espiritual que Él presenció; y estaba pasmado que ningún hombre actuara como intercesor, defendiendo Su causa, o haciendo contacto con Él en representación del pueblo oprimido. Y, a consecuencia de esta situación, lo salvó su brazo (poder). Hasta la venida del Siervo, que “por medio de la verdad traerá justicia” (42:3), Jehová actuaría personalmente, no dependiendo de nadie más que de Él mismo y de la fuerza de Su propio brazo para interceder y traer a Su pueblo a una relación justa con Él. Su propia justicia absoluta y la justicia de Su propósito respaldarían Sus propias acciones – dando venganza sobre Sus enemigos y redimiendo a Su pueblo de sus trasgresiones.

17 En el conflicto con la injusticia, con las trasgresiones, y con los pecados, Jehová asume el papel de un guerrero preparado para entrar al campo de batalla (ver Ex 15:3; Deut 1:30; Isa 42:13). La armadura con la que Él se viste es espiritual, apropiada para la naturaleza del conflicto en puerta. Su coraza o cota de malla es la justicia que Lo sustenta; la salvación por la que Él pelea es un yelmo brillante en su cabeza; Él se envuelve a Si mismo en una ropa de venganza contra Sus enemigos; incluye en todo Él un manto o capa de celo, una pasión fuerte y ferviente por la batalla y la justicia espiritual.

18 Como para vindicación, como para retribuir: en esta batalla habrá un juicio justo e imparcial para todos. Ellos recibirán de acuerdo a su actitud hacia Dios y a las acciones que siguen de eso. Será un balance justo de las balanzas (ver el comentario sobre 40:2). La distinción entre sus adversarios y sus enemigos no está totalmente clara. Parece, sin embargo, que los adversarios son del mismo pueblo de Dios y sus enemigos son los paganos. Esta conclusión descansa en la frase a los de la costa (zona costera), que se refiere a las regiones habitadas por “los pueblos,” extranjeros o gentiles. En este caso parece ser paralelo con sus enemigos.

19 Desde el occidente…desde el nacimiento del sol, esto es, desde las regiones remotas de la tierra – de todas partes – los hombres responderán al gran juicio y al ofrecimiento de liberación de Jehová. Tanto de entre los judíos como de los gentiles, especialmente de los últimos, los que contemplan la obra de sus propias manos temerán el nombre de Jehová, se volverán a Él y temerán su gloria. Nombre y gloria son usados probablemente simbólicamente. La segunda parte del versículo es más difícil. Si seguimos el texto, Jehová vendrá contra Sus enemigos como río, conducido por Su propio aliento. Su poderoso poder es exhibido como en la  creación (ver Sal 33:6). Si aceptamos la lectura al margen, es el enemigo el que vendrá como un flujo poderoso; en medio de esta turbulencia Jehová levantará la bandera contra él, proveyendo entonces un lugar de refugio para Sus santos y un punto de reunión desde el cual derrotar a Sus enemigos. Cualquiera que sea la traducción y la situación a la vista – sea la obra de redención de Jehová, Su obra de juicio, o la opresión infligida por el enemigo – la idea es que Dios está en completo control. En el pasado Él salvó a Israel “por amor de su nombre,/Para hacer notorio su poder” (Sal 106:8), y Él continuará ejerciendo ese poder a favor de Su pueblo.

20 En el Antiguo Testamento, el pariente más cercano que tenía el derecho y la responsabilidad de recobrar la propiedad confiscada de un familiar o de comprar la libertad de un pariente que había caído en la esclavitud. El término técnico para la persona que se esperaba que pagara el precio total necesario para ayudar a su familiar es Redentor. Isaías usó la palabra en su pleno significado de alguien que vuelve a comprar o paga un precio de rescate por la libertad y emancipación de alguien. Al menos doce veces en la Parte Dos del Libro de Isaías, Jehová es referido como el Redentor de Israel. Pero en esta instancia el profeta tiene en mente al Siervo-Mesías, que ya ha sido prometido muchas veces y cuya obra redentora ha sido claramente revelada. Este punto de vista es sostenido por la aplicación de Pablo del pasaje a Jesús el Cristo (Rom 11:26-27). Isaías dice, Y vendrá el Redentor a Sion, y a los que se volvieren de la iniquidad en Jacob; al citar este pasaje Pablo dice, “Vendrá de Sion el Libertador.” La aparente discrepancia entre la venida del Redentor “a Sion” (Isaías) y Su venida “de Sion” (Pablo) ha dado lugar a discusiones considerables entre los comentaristas. No es necesario para nosotros plantear las diferentes soluciones sugeridas, sin importar cuales sean. Porque Isaías está hablando de la venida del Redentor a los Suyos – la Sion de Dios – para ofrecer salvación primero a ellos (Mt 15:24; Jn 1:11). Cuando ellos lo rechazaron, Él se volvió de ellos a los gentiles (Hech 13:46-48; 18:6). Este es el punto de Pablo. El Siervo-Mesías vino a Sion como Rey y Salvador (Zac 9:9-10). Jehová lo erigió como Rey en el santo monte de Sion (Sal 2:6). De allí Jehová puso en acción la vara de Su fuerza (Sal 110:2); de allí salió la ley y la palabra de Jehová (2:3). Esto explica la venida del Redentor “a Sion.” De Sion Él también envió en el evangelio, la conquista y para conquistar. Como dijo Pablo, Cristo “vino y anunció las buenas nuevas de paz a vosotros [los gentiles] que estabais lejos, y a los que estaban cerca [los judíos]” (Ef 2:17). En este sentido, el Redentor vino “de Sion.”

21 Y este será mi pacto – Jehová hace el pacto. Los hombres ni aceptan sus términos ni entran a él, o lo rechazan. El pacto a la vista aquí es “las misericordias firmes a David” (ver 55:3 y comentarios). Cimentado en el Siervo (42:6; 49:8), no será removido (54:10). La plegaria, El Espíritu mío que está sobre, y mis palabras que puse en tu boca, no faltarán de tu boca, es dicha al redentor. Jehová ha puesto Su Espíritu sobre el Redentor con palabras (ver 50:4 y comentarios). Ningún compromiso será hecho por el Redentor, Él sostendrá la verdad así como la recibió de Jehová. El Redentor “verá linaje,” Su descendencia espiritual (53:10). Ciertamente, “La posteridad le servirá;/Esto será contado de Jehová hasta la postrera generación./Vendrán, y anunciarán su justicia;/A pueblo no nacido aún, anunciarán que él hizo esto” (Sal 22:30-31). Allí habrá siempre una simiente (un remanente) sosteniéndose fielmente a Su palabra, pasándola de una generación a la siguiente. La promesa ha sido cumplida totalmente en Cristo que recibió Sus palabras del Padre en el evangelio, y en la verdadera iglesia de Cristo.

Capítulo 59. El Pecado. La Pared de Separación

LOS PECADOS NACIONALES, LA REDENCIÓN POR JEHOVÁ, Y LA GLORIA FUTURA (58-66)

 

58. La Celebración Justa y la Equivocada de los Ayunos y de los Sábados

59. El Pecado: la Pared de Separación

60. ¡La Sión Gloriosa! (1)

61. ¡La Sión Gloriosa! (2)

62. La Salvación está Acercándose

63. La Venganza, la Misericordia, y una Oración

64. Una Oración Ferviente

65. La Respuesta de Jehová a la Oración

66. Los Juicios de Jehová – El Regocijo de Sion

 

Una Palabra de Introducción

 

CAPÍTULO 58

La Celebración Justa y la Equivocada de los Ayunos y de los Sábados

 

¡Clama! ¡No te Reprimas! (vers 1-2)

      1 El profeta es instruido por Jehová para clamar a voz en cuello, no en voz de burla o estridente, sino “con la garganta” (hebreo), esto es, con una voz poderosa que demanda atención. Él debe clamar sin restringir ni refrenar nada mientras expone el pecado del pueblo. La trompeta suena una alarma, para advertir al pueblo del peligro (Núm 10:9; Os 5:8; Joel 2:1; Amos 3:6); con tal voz Isaías debe advertir a la casa de Jacob, que es paralelo con mi pueblo, de sus pecados y sus consecuencias.

      2 La nación es culpable del pecado de formalidad e hipocresía; el pueblo peca contra Jehová y transgrede Sus leyes, aunque me (a Él) buscan cada día, profesando deleitarse en el conocimiento de Sus caminos. Actúan como si hubieran hecho justicia y no hubieran dado la espalda a las ordenanzas de su Dios. Ellos demandan juicios justos de Jehová y fingen deleitarse acercándose formalmente a Él. Todo el fingimiento y la hipocresía piadosa, son una abominación ante Él (ver 1:11-14). El Señor encarga al profeta exponer la hipocresía.

El Formalismo Hipócrita Contra El Ayuno Verdadero (vers 3-12)

 

      3 El pueblo levanta la pregunta, ¿Por qué, dicen, ayunamos, y no hiciste caso? El ayuno ha sido una parte de la vida nacional desde su inicio; usualmente era practicado fuera de un sentido genuino de necesidad y acompañado de llanto, confesión de pecados, y oraciones. Ocasionalmente podría ser fingido, como en el caso de Jezabel, que proclamó un ayuno como parte de su intriga para asesinar a Nabot (1 Rey 21:9,12); en contraste, Acab verdaderamente se humilló y ayunó (vers 27). Todo Israel lloró y ayunó ante Jehová en Bet-el (Jue 20:26), y ellos se reunieron juntos en Mizpa para ayunar y confesar sus pecados (1 Sam 7:6). Los hombres de Jabes de Gaalad sepultaron a Saúl y los cuerpos de sus hijos y ayunaron siete días (1 Sam 31:13); David fue también y ayunó por Saúl (2 Sam 1:11-12). Posteriormente él ayunó con la esperanza que su hijo dado por Betsabé pudiera vivir (2 Sam 12:16). Cuando fue amenazado por sus adversarios, Josafat proclamó un ayuno y oró (2 Crón 20:3-6). Dos veces durante los tiempos de destrucción Joel apeló al pueblo a “proclamad ayuno, convocad a asamblea” (Joel 1:14; 2:25). Aun el pueblo de la Nínive pagana ayunó cuando oyeron a Jonás y creyeron a Jehová (Jonás 3:5). Sin embargo, en el periodo anterior a la cautividad los ayunos de Israel se habían llegado a ser faltos de significado (Jer 14:12), haciéndolos para ellos mismos en vez de para Jehová (Zac 7:5). Este espíritu siguió caracterizando al pueblo durante los días de la cautividad. Si ellos hubieran escuchado la palabra de los profetas, entonces no hubiera habido necesidad de ayunar (Zac 7:7). Por otra parte, mientras ayunaban hipócritamente, preguntaban, ¿Por qué humillamos nuestras almas, y no te diste por entendido? La respuesta es simple; han actuado de forma egoísta. En su interés por su propio placer y beneficio, ellos habían exigido el trabajo pesado de los obreros. Ellos no han buscado la ayuda y la gloria de Jehová.

      4 El pueblo estaba haciendo de sus ayunos ocasiones de contiendas y debates entre ellos mismos, aun al grado de herirse con el puño inicuamente. Barnes observa un dramático y vívido paralelismo en la actitud de las denominaciones y sectas de nuestros días (II. 330). En vez del espíritu humilde de un corazón contrito, Israel dio rienda suelta a las pasiones de su alma. En consecuencia, sus voces no fueron oídas en lo alto. Dios no acepta tales ayunos ni oye voces de debate elevadas en alabanzas u oraciones de ignominia.

      5 En respuesta a la pregunta, “¿Por qué, dices, ayunamos?” (vers 3), Jehová responde, ¿Es tal el ayuno que yo escogí, que de día aflija el hombre su alma? El único ayuno ordenado siempre por Jehová era el de la expiación anual: “En el mes séptimo, a los diez días del mes, afligiréis vuestras almas, y ninguna obra haréis…porque en este día se hará expiación, y seréis limpios de todos vuestros pecados delante de Jehová…y afligiréis vuestras almas; es estatuto perpetuo” (Lev 16:29-31). La aflicción del alma es un dolor interior infringido por uno mismo para expresar arrepentimiento; es acompañado por el ayuno. Jehová no había señalado ningún otro ayuno. El inclinar la cabeza de modo respetuoso como junco (una tela cubierta con vello burdo) con demasiada prisa o extendida y de cenizas sin el espíritu de arrepentimiento, de humildad, y de petición sincera a Jehová, es hipocresía. Solo el ciego, el ignorante, y el indiferente espiritualmente podría concluir que tales acciones, las que en ninguna manera reúnen los requerimientos de Dios, constituyen una aflicción del alma, y día agradable a Jehová.

      6 El Señor desafía al pueblo hipócrita con la pregunta, ¿No es más bien el ayuno que yo escogí? Él procede entonces a revisar varias de sus demandas. El obedecer estas demandas es lo que es realmente significativo por el ayuno y por seguir las promesas de gracia de las bendiciones de Dios. El dar énfasis especial a los principios relacionados a la relación con Dios, el Señor plantea los principios éticos de Su ley que se ocupa de la relación de las personas entre sí. El ayuno que Él requiere no es tanto una abstinencia de la comida como el espíritu humilde ordenado en el segundo gran mandamiento, “Amarás a tu prójimo como a ti mismo” (Lev 19:18; ver Mt 22:39).

      Las tres exhortaciones, (1) desatar las ligaduras de la impiedad, (2) soltar las cargas de opresión, y (3) dejar ir libres a los quebrantados, indica que algunos del pueblo judío estaban siendo tratados injusta e impíamente por sus semejantes – hasta el punto de la esclavitud ilegal. La ley demandaba que en el séptimo año todo siervo hebreo sería liberado (Ex 21:2; Deut 15:12; ver Lev 25:39). Cuando el rey Sedequías hizo un pacto para liberar a todos los siervos hebreos, sin embargo se retractó, Jeremías señaló la ley que había sido violada: “Al cabo de siete años dejará cada uno a su hermano hebreo que le fuere vendido…pero vuestros padre no me [a Jehová] oyeron, ni inclinaron su oído” a este asunto (Jer 34:14). Entre los “padres” que violaron este mandamiento estaba el pueblo de los días de Isaías. Era mandato perpetuo de Dios que el pueblo debía liberar a sus hermanos de las cadenas sociales y económicas impuestas sobre ellos y de todo yugo de opresión figurado.

      7 “El ayuno que yo escogí” (vers 6) involucra otras demandas indiscutibles: (1) partir el pan con el hambriento; (2) abrir la casa al hermano desamparado y afligido que ha sido arrojado lejos (ver Lev 25:35); y (3) proveer ropa al desafortunado. Estas exhortaciones sirven como un excelente resumen de lo que conlleva la virtud de la hospitalidad (ver Heb 13:1-2). No obstante que todos los hombres descienden “de una sangre” (Hechos 17:26), Isaías enfatiza que el pueblo no debe en particular eludir sus responsabilidades hacia los de la casa de Israel: Y no te escondas de tu hermano.

      8 La palabra entonces es significativa: señala a las bendiciones que recompensan la conducta justa. Cuando un ayuno está de acuerdo con lo requerido por Jehová, entonces Su bendición nacerá como el alba y desvanecerá las tinieblas por las que el pueblo ha estado pasando. Y la cura de su herida nacional y personal se dejará ver pronto, sin tardanza. En este momento su justicia irá delante de ellos como una luz que guía para dirigirlos del peligro de la destrucción al camino de paz. En ese mismo tiempo, la gloria o el resplandor de Jehová será su retaguardia, acompañándolos siempre como lo hizo la columna de fuego en su éxodo de Egipto (ver 52:12).

      9a La recompensa más rica de todas es que cuando el pueblo llame, Jehová responderá; cuando clamen a Él, Él dirá, Heme aquí. Esto no será el caso si ellos fingen justicia y practican la hipocresía, porque “El que aparta su oído para no oír la ley,/Su oración también es abominable” (Prov 28:9).

      9b Los versículos 9b-12 recapitulan y amplían lo que ya ha sido dicho (vers 1-9a). El Señor continúa tratando con los pecados sociales y éticos, haciendo condicionales Sus bendiciones en el cambio. El pueblo debe quitar el yugo de aflicción impuesta sobre sus hermanos; deben desistir de apuntar el dedo de acusación y de desprecio hacia los demás, porque tales acciones hieren profundamente; deben cesar de hablar vanidad de su prójimo. Estas injusticias principian en corazones malvados que deben ser limpiados si el pueblo existe para agradar a Jehová (ver 1:16-17).

      10 Jehová pone otra condición: si dieres tu pan al hambriento, y saciares al alma afligida. La palabra saciares se refiere con frecuencia a aplacar el hambre de comida de alguien, pero aquí parece indicar algo más que la simple alimentación del cuerpo (ver Sal 22:26). Parece indicar un compartir de uno mismo por medio de simpatizar, consolar, y sobrellevar la carga de los afligidos con el dolor interno. Cuando esta condición, así como la del versículo 9b, es encontrada, las tinieblas que han ocultado el camino se desvanecen; porque “Resplandeció en las tinieblas luz a los rectos” (Sal 112:4), y “Andará, oh Jehová, a la luz de tu rostro” (Sal 89:15).

      11 Son pronunciadas tres bendiciones adicionales sobre el justo: (1) Tendrán la confianza de la guía continua de Jehová; entonces, no tropezarán. (2) En tanto que hayan satisfecho el alma hambrienta del afligido (vers 10), así Jehová consolará y llenará sus almas en tiempos de sequía espiritual. (3) Él dará vigor a tus huesos. Huesos significa el total de la persona (ver Sal 6:2), y dar vigor es preparar a alguien para pelear. Además, alguien justo será tan productivo como un jardín bien regado; será una primavera inagotable, posiblemente un manantial de sabiduría (Prov 18:4) o una primavera de agua espiritual por medio de la que otros son refrescados (ver Juan 7:38).

      12 Y los (plural) tuyos (singular), los individuos que salieron ya sea de la nación o del pueblo ideal de Dios estimados colectivamente, edificarán las ruinas antiguas. Esto podría referirse a la reconstrucción física después del retorno de la cautividad o a la reconstrucción de los lugares derruidos espiritualmente de los tiempos de Isaías. Lo último parece más probable, por las condiciones especificadas por Jehová porque la recepción de Sus bendiciones apunta a una reconstrucción espiritual de lugares desolados por el pecado. El tiempo en el que ocurrirá esta  obra de restauración espiritual es dejado en forma indefinida: podría tener lugar en los días de Isaías, después del retorno, y aún hoy. Y ciertamente, un remanente espiritual se levantará de los cimientos que construye cada generación; ellos reparan las grietas en los muros de Sion y restauran las sendas antiguas, el buen camino en el cual viajar y habitar (ver Jer 6:16).

La Celebración Apropiada del Sábado (vers 13-14)

 

      13 Es claro por la acusación inicial de Jehová (1:13-14) que en los días de Isaías el pueblo se había relajado en el respeto apropiado del sábado. (Para el significado del sábado, ver los comentarios en 56:2). Esta falta de respeto continuó, probablemente aumentó, en el tiempo de Jeremías, que acusó al pueblo de descuidar el día. Él señaló l origen del sábado y de la ley que la regula: “Santificad el día de reposo, como mandé a vuestros padres. Pero ellos no oyeron” (Jer 17_21-23). Los padres que no oyeron podrían incluir los del tiempo de Isaías (alrededor de unos cientos de años antes). Si la acusación de Isaías en este punto hubiera sido observada, no solo habría servido a su generación, sino que habría sido una fuerza poderosa que mantuviera junto al pueblo como uno solo y ligándolos al Señor durante el exilio.

      Isaías instruye al pueblo a retraer su pie del día de reposo; esto es, que ellos se refrenen de hacer tu voluntad en mi día santo…no andando en tus propios caminos, esto es, profanándolo. La figura del pie aparece también en el mandato del Predicador, “Cuando fueres a la casa de tu Dios, guarda tu pie” (Ecl 5:1), y en el consejo del hombre sabio, “Aparta tu pie del mal” (Prov 4:27). En lugar de guardar el sábado como un día de reposo, el pueblo lo empleó en placeres seculares. Ellos deberían haberlo observado como un día de “regocijo delicioso,”[1] santo y honorable debido a que Jehová lo había santificado para su bien. Son establecidas tres formas de honrar: (1) No andando en tus propios caminos – debemos abandonar nuestros propios caminos y pensamientos, y dar énfasis a los de Jehová (55:7-8); (2) Ni buscando tu voluntad, sino buscando lo que le agrada al Señor; (3) Ni hablando tus propias palabras – ocupándose en conversaciones triviales o aun en palabras vacías durante la adoración (ver Ecl 5:2-7). Cuando alguien aprende esta lección, el sábado será una delicia, porque será un día de retiro de lo secular y un día pleno de enriquecimiento espiritual.

      14 Entonces – además de este deleite, le sigue una segunda – te deleitarás en Jehová. El sábado no era solo un día de descanso sino también un día santo, un día de renovación espiritual y de comunión con Dios. Jehová promete ahora a Su Israel fiel una bendición llena de recuerdos del cántico de Moisés en relación a Jacob, “Lo hizo subir sobre las alturas de la tierra” (Deut 32:13). El Israel fiel deberá ascender por arriba de lo puramente mundano y encontrarla delicia en Dios y en Sus caminos. Además, Jehová lo alimentará con la verdadera herencia de Jacob, la riqueza verdadera de la Tierra Prometida. Esta bendición está garantizada, porque la boca de Jehová lo ha hablado.

Capítulo 58. La Observancia Justa y Equivocada de los Ayunos y los Sábados


[1]  Theological Wordbook of the Old Testament, ed. R. Laird Harris (Chicago: Moody, 1980), vol. 2, pág. 679.