Muchos títulos han sido adscritos a este capítulo, pero el que hemos seleccionado parece enfatizar mejor su contenido total. El Siervo ha venido, proveyendo salvación a toda la raza humana (52:13-53:12); la gloria de Sion ha sido resaltada, el “tabernáculo” ampliado para alojar un gran flujo de hijos, y Jehová ha recibido a Jerusalén de regreso como Su esposa (cap 54). Ahora el Señor invita al Israel disperso y a las naciones arrojadas lejos a venir y participar de la vida espiritual que Él ha provisto por medio del Siervo. Limitar este capítulo a los exiliados de Judá en Babilonia, o aún dar una mayor importancia a los exiliados en Babilonia, es restringir el llamado a límites demasiado estrechos. Para el capítulo 55 vislumbra la invitación de Jesús a venir a Él y encontrar descanso (Mt 11:28-30), la invitación a la fiesta de bodas (Mt 22:1-14), y el ofrecimiento abundante de la gracia de Dios a los judíos y gentiles (Hech 15:11). La invitación es tanto urgente como universal.

La Venida y la Participación Gratuita (vers 1-5)

      1 Jehová prometió anteriormente que Él proveería agua abundante para el sediento (41:17-18) y que en la Sion purificada “sacaréis con gozo aguas de la fuente de la salvación” (12:3). Él ha provisto ahora el agua, y llama, A todos los sedientos: Venid a las aguas (plural, sugiriendo abundancia), y toma lo suficiente para apagar la sed del alma por Dios (ver Sal 42:2; 63:1). La invitación es universal, todos; todos son invitados a venir y comprar sin dinero. Esto parece ser contradictorio, ¿Por qué cómo puede alguien comprar sin dinero? Sin embargo, el énfasis está dado aquí en la gracia gratuita de Dios que provee abundantemente e invita con gracia a todos a venir y comer y beber gratuitamente. La invitación a comer indica que el pan espiritual que satisface el alma del alma (ver Deut 8:3; Mt 4:4) ha sido también provisto. El agua refresca mientras sofoca la sed espiritual, el vino “alegra el corazón del hombre” (Sal 104:15), y la leche provee comida para crecer (1 Ped 2:2). Así son los regalos gratuitos de la gracia divina.

      2 La locura de los deseos de la gente por lo material y perecedero es reprobado por una pregunta: ¿Por qué gastáis el dinero en lo que no es pan, en lo que no dará satisfacción? El mundo ha gastado sus energías en la búsqueda de comodidades que fracasan en satisfacer el hambre y la sed espiritual, llevando al alma a secarse y perecer. Así que oídme atentamente, escucha con atención mientras Jehová habla, y actúa sobre lo que Él dice. Y comed del bien, la comida espiritual digna y de valor que dará satisfacción permanente los anhelos más profundos de la vida. Y se deleitará vuestra alma con grosura, en el sostenimiento, la plenitud, provista por medio del Siervo, “para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios” (Ef 3:19).

      3 Inclinad, extiende o alarga, vuestro oído, con la intención de poner atención a las palabras del Señor, y venid a mí; oíd, y vivirá vuestra alma. Solo al venir al Señor y al oír lo que Él dice, con la intención de hacerlo, el hombre puede vivir. Estas son también las condiciones para entrar en el pacto a punto de ser introducido: Y haré con vosotros pacto, las misericordias firmes a David. Un pacto es una “obligación atada legalmente, especialmente de Dios para la redención del hombre.”[1] En las Escrituras eterno significa con frecuencia “periodo de larga duración,” esto es, por la duración de una época o periodo particular. Varios pactos del Antiguo Testamento son referidos como “eternos” – los pactos que Jehová hizo con Noé y con todas las criaturas vivientes (Gén 9:16), con Abraham y su simiente (Gén 17:10,13; 1 Crón 16:16-17; Sal 105:9-10); con Isaac (Gén 17:19), con Israel (Lev 24:8), con David (2 Sam 23:5), y con los habitantes de la tierra (cap 24:5). Israel violó así totalmente el pacto hecho en Sinaí (Eze 16:59) así que Dios formó uno nuevo y diferente “con la casa de Israel y con la casa de Judá” (Jer 31:31-34). Cuando el pueblo violó el antiguo pacto, Jehová lo anuló (rompió) para que Él pudiera hacer uno nuevo (Zac 11:10).

      Jehová haría un pacto de paz nuevo y eterno (Eze 37:26) con los que inclinarán sus oídos y vinieran a Él (ver 61:8; Eze 16:60,62). Él había prometido anteriormente que levantaría a alguien de la línea de David sobre su trono. Jehová sería Padre a esta Simiente, y la Simiente sería Hijo de Jehová. Por otra parte, el reino y el trono de la Simiente sería establecido para siempre (2 Sam 7:11-14; Sal 89:3-4). El cumplimiento total de este pacto fue tan cierto como el pacto del día y de la noche; solo si el día y la noche fallaran Jehová fallaría en cumplir la promesa que Él hizo a David (Jer 33:19-21).

      Es claramente abundante que la frase las misericordias firmes a David mira hacia el establecimiento de la Simiente de David, el Mesías, sobre su trono de paz eterno. Sabemos que no está a la vista un rey político, porque Jehová dijo en relación al levantamiento de Conías (Jeconías o Joaquín) en Babilonia, “porque ninguno de su descendencia logrará sentarse sobre el trono de David, ni reinar sobre Judá” (Jer 22:30). Él fue el último rey divinamente aprobado en Judá, porque su sucesor Sedequías fue un rey títere puesto por Nabucodonosor (2 Crón 36:10). Además de esto, cuando la corona fue quitada de sedequías, y su reino removido, Jehová dijo, “esto no será más, hasta que venga aquel cuyo es el derecho, y yo se lo entregaré” (Eze 21:27). El rey terrenal y el trono temporal de David vino a un fin con Conías y Sedequías, nunca sería establecido de nuevo como una entidad política. Cristo el Siervo es aquel “cuyo es el derecho.” La promesa de un trono y un reino que perduraría por siempre fue cumplida en Su venida.

      El segundo David es referido por al menos los últimos tres profetas. Oseas, que fue contemporáneo de Isaías, dijo que después de la devastación “volverán los hijos de Israel, y buscarán a Jehová su Dios, y a David su rey”; esto ocurrirá “en el fin de los días” (Ose 3:5), que es siempre una referencia al periodo mesiánico. Jeremías habla de “a David su rey, a quien yo [Jehová] levantaré” (Jer 30:9). Jehová provocará que “brote a David un Renuevo de justicia.” En aquel día Judá será salva y Jerusalén habitará segura (Jer 33:15-18). Ezequiel dice que Jehová levantará Su “siervo David” para ser pastor y príncipe entre Su pueblo (Eze 34:23-24), y que mientras David sea su rey y príncipe, Él (Jehová) hará con ellos un “pacto de paz,” un “pacto perpetuo” (Eze 37:24-26). Las misericordias de David incluyen todas estas promesas hechas por medio de Oseas, Jeremías, y Ezequiel, las bendiciones serán otorgadas por la Simiente de David, el Mesías, quien será una luz y salvación a las naciones (49:6). Todo esto será llevado a cabo por medio del sacrificio (cap 53) y no por medio de las armas (Zac 9:10). Pablo de hecho cita Isaías 55:3 y declara el cumplimiento total en Cristo, por el cual son proclamadas las bendiciones del perdón de pecados y la justificación para todos los creyentes (Hechos 13:34-39). Es notable que en su siguiente sermón Pablo incluye específicamente a los gentiles al citar Isaías 49:6 (Hechos 13:47). En Cristo el trono y el reino de David han sido ahora establecidos permanentemente, y las misericordias seguras de un pacto eterno de paz provisto.

      4 Jehová lo dio por testigo a los pueblos, esto es, Dios ha dado al mundo a alguien que puede producir testimonio de primera mano a la verdad. Algunos comentaristas piensan que el profeta que David tiene en mente – sus victorias dan testimonio del poder y del ser de Jehová a las naciones paganas. Sin embargo, es mucho más probable que Isaías esté hablando del nuevo o segundo David (vers 3) – Jesucristo “el testigo fiel” (Apoc 1:5), que fue enviado al mundo a dar testimonio de la verdad (Juan 18:37). El testigo será también un jefe y maestro. Un jefe es un gobernador o capitán, usualmente alguien en la cima; un jefe es alguien que da instrucciones. El testigo será tanto un jefe como un maestro a los pueblos, esto es, a toda la humanidad.

      5 Evidentemente, Jehová se está dirigiendo al David del versículo 4, el Mesías. Él llamará a una nación a ser lo que Él no había conocido previamente, incluso “una nación santa” (1 Ped 2:9). Por medio del evangelio, esta nación será llamada de entre “las naciones” (Mt 28:18-20; Mr 16:15-16). Pueblo que Él no había conocido apremiado a ir hacia Él; ellos correrán hacia el monte santo de Dios desde el que reinará el Mesías (2:2-3). Todo esto será debido a que Jehová es Dios, el Santo de Israel, quien Él mismo habrá glorificado al Mesías (ver Juan 17:4-5; Hechos 3:13-15) habiéndolo recibido “arriba en gloria” (1 Tim 3:16).

“Buscad a Jehová Mientras Puede Ser Hallado” (vers 6-13)

 

      6 A la luz de lo que Jehová ha hecho para la salvación de los judíos y gentiles, el profeta llama con urgencia a ambos a Buscad a Jehová mientras puede ser hallado. Aunque la invitación incluye a los judíos exiliados en Babilonia, se extiende más allá de ellos. Buscar a Jehová es preguntar por Él y por Su voluntad con cuidado e interés (ver Amós 5:4, 6, 14). La voluntad de Dios había sido siempre lo que el hombre busca ante Él con el fin de hallarle y servirle (Hechos 17:27). La clausula mientras puede ser hallado indica un tiempo límite; porque aunque Él podría llamar hoy, la puerta podría estar cerrada mañana (Lucas 13:25). ¡El tiempo para buscar es ahora! Aunque Él podría estar a la mano, Él puede retirarse por Su propia voluntad de tal forma que Él no pueda ser encontrado (ver Oseas 5:6).

      7 El impío y el inicuo no deben ser distinguidos el uno del otro. Ellos son el mismo tipo de personas – los hombres que actúan contrarios al carácter y voluntad de Dios y cuyos pensamientos deben ser malvados. La respuesta al llamado de Jehová involucra un cambio completo tanto de estilo de vida como de corazón. Renunciando completamente a las actividades y pensamientos pecaminosos, uno debe retornar a Jehová, del que él ha sido separado por el pecado y la iniquidad (59:2). Cuando alguien se gira y regresa, Jehová promete ser amplio en perdonar (ver 1:18), olvidar completamente el pecado cometido y el pecado en que se incurrió. Esta es la gracia, la misericordia, y la misericordia divina en acción.

      8 La palabra Porque se menciona cuatro veces en los siguientes versículos, introduciendo cuatro razones para buscar a Jehová y cambiar sus propios caminos. La primera es: Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dice Jehová. El hombre debe poner atención a la amonestación de los versículos 6-7, el hombre fracasa en cumplir el ideal de los pensamientos y caminos de Jehová. Ciertamente, “el intento del corazón del hombre es malo desde su juventud” (Gén 8:21), afectando sus caminos y guiándolo a hacer cosas que nunca tendrían en cuenta la mente o pensamiento de Dios (Jer 19:5; 32:35). El hombre comete el error de pensar que Dios está debajo de su nivel. Así Jehová acusa, “pensabas que de cierto sería yo como tú (Sal 50:21). Pero los pensamientos de Jehová hacia Su pueblo, a diferencia del hombre, han sido siempre “pensamientos de paz, y no de mal” (Jer 29:11). Tales eran Sus pensamientos aun antes que Él los enviara a Babilonia.

      9 Un segundo Porque introduce una segunda razón para el hombre para cambiar sus caminos: Los caminos y los pensamientos de Dios son infinitamente superiores a los del hombre. La diferencia es ilustrada por la altura de los cielos sobre la tierra, una medida infinita. Jehová es exaltado sobre los cielos (Sal 57:5,11), que Él desplegó como un lugar habitado por Él mismo (40:22). Y Sus pensamientos y caminos son están proporción con lo que lo rodean (ver 57:15).

      10-11 Aquí encontramos la tercera causa para buscar a Jehová y cambiar nuestros caminos y pensamientos. La lluvia y la nieve descienden de los cielos, nutriendo la tierra y sustentando la vida. Ellas provocan que la vegetación y la vida florezcan, proveyendo de semilla al sembrador y de pan para comer. El agua no regresará hasta que haya cumplido su propósito; entonces regresará en la forma de vapor para iniciar de nuevo el ciclo (ver Ecl 1:7). Y así será mi palabra que sale de mi boca. Como la lluvia y la nieve cumplen el propósito de Dios en la tierra, así Su palabra cumplirá Su propósito en la tierra de los que se acercan a oír, a poner atención, y a cambiar sus caminos y sus pensamientos. Hará lo que yo quiera, modelando de nuevo los pensamientos y los caminos de los que buscan ante Dios. Su palabra nunca volverá a Él vacía, sino que será prosperada en aquella para que la envié. Como el deseo de Jehová prospera en la mano del Siervo (53:10), así Su palabra llevará a cabo el resultado que Él desea. Cuando se le pone atención, Su palabra cambia totalmente la vida de los hombres, cumpliendo los deseos de Dios.

      12 El último Porque introduce una cuarta razón para poner atención al llamado de Jehová y desarrollar nuevos caminos y pensamientos – el gozo del éxodo. Ya sea que Isaías tenga a la vista a los exiliados judíos mientras ellos salen de la Babilonia literal y mira hacia Jerusalén, o los redimidos de Jehová mientras son liberados de la Babilonia espiritual y su cautividad en el pecado, ellos con alegría saldrán y con paz serán vueltos. En estos éxodos no hay evidencia de prisa o de temor como en la huida de Egipto, sino más bien hay una manifestación de exuberancia, de felicidad, y de regocijo del corazón. En lenguaje altamente poético el profeta describe la adoración de toda la naturaleza compartida en la gran ocasión. Los montes y los collados, símbolos de duración y permanencia, levantarán canción delante de vosotros, y todos los árboles del campo darán palmadas de aplauso. Es popular la imagen transmitida por los profetas de la naturaleza compartiendo en el gozo de las personas (ver 35:1-2; 41:17-20; 44:23; 49:13).

      13 Cuando Jehová desarraigó Su viña, quitando su cerco, derribando su pared, y poniéndole basura, Él dijo, “crecerán los cardos y los espinos” (5:5-6; ver 32:13). Pero ahora, en su lugar, surgirá el abeto y el mirto. Ambos son de hoja perenne, símbolo de vida. Las ramas del mirto eran usadas para hacer casetas para la Fiesta de los Tabernáculos (Neh 8:15); y el abeto; y el álamo, cuyas raíces corren profundas en la tierra y cuyas ramas se extienden para dar sombra y protección, es un símbolo de Jehová, la fuente de toda fortaleza, protección, y fertilidad (Ose 14:8). La obra y redentora del Señor y la liberación de Su pueblo será por señal eterna que nunca será raída. Otras señales podrían ser troncadas o fallar, pero la liberación de los judíos de Babilonia y la liberación del Siervo de los redimidos de entre todas las naciones permanece, y permanecerán para siempre, como testimonios de la existencia y del poder de Jehová.

Capítulo 55. La Gran Invitación. Misericordia Gratuita para Todos


[1] Zondervan Pictorial Encyclopedia of the Bible, vol. 1, pág. 1000.

Un jefe de una tribu indígena americana oyó el evangelio y se convirtió.  Cuando regresó a su tribu sus amigo le pidieron que explicara su salvación.  Tomando un gusano lo puso encima de unas hojas, y encendió las hojas con fuego.  Cuando el fuego llegó cerca del gusano el indio rescató el gusano y apuntando al gusano dijo, “Yo, ser ese gusano.”  Two Worms

Como cristianos, debemos realizar que éramos como ese gusano.  Estábamos esperando la muerte en el fuego (2 Tesalonicenses 1:8-9).  Gracias a Dios que por su gracia fuimos rescatados de las llamas (Efesios 2:8).  Ahora, como hijos fieles, estamos en sus manos amorosas (Juan 10:28-29).  Sin embargo, debemos mantenernos en su amor (Judas 21).  Es posible caer de la gracia de Dios (Gálatas 5:4), y estar en peligro de perecer en las llamas del infierno de nuevo (Hebreos 10:26-29).

Habiendo sido arrebatados de las llamas deberíamos hacer lo mejor posible para sacar a otros también (Judas 23).

Hay una relación cercana entre el cuarto Cántico del Siervo y el capítulo 54 – el trasfondo de tristeza, de pesadumbre, y de sufrimiento que caracterizó 52:13-53:12 da camino al gozo, al canto, y a la confianza. En el cántico son representados el sufrimiento y la victoria del Siervo, mientras que en el presente capítulo es profetizado el cumplimiento de la redención gloriosa por Su sufrimiento. Todos los intentos para interpretar este capítulo como una profecía del retorno del exilio de Babilonia y la reconstrucción del Israel físico como una nación y de la Jerusalén física como una ciudad son extremadamente débiles. En cambio, el asunto aquí es el resultado glorioso de la obra de sacrificio del Siervo redimiendo un pueblo espiritual. El capítulo 54 revela el cumplimiento de Dios de Su plan final. Esta interpretación está en armonía con las profecías del Antiguo Testamento, la obra de Cristo, y las enseñanzas de los apóstoles. La iglesia como una parte del propósito eterno de Dios no fue accidental o una ocurrencia tardía; estaba en forma muy definitiva en Su plan (Ef 3:9-11) y fue profetizado en Isaías.

      Aunque ni Sion ni Jerusalén son nombradas entre el capítulo 52, donde ambos términos surgen en cuatro ocasiones, y en los capítulos 59 y 62 respectivamente, es evidente que la esposa simbólica de Jehová en el capítulo 54 es Jerusalén-Sion. Caída y en desgracia como una mujer embriagada con nadie que la guíe (51:17-18), ella es restaurada bajo el Siervo y elevada a un estado de gloria sin igual.

El Gozo y Engrandecimiento de Sion (vers 1-8)

 

      1 Los versículos 1-5 son un desarrollo del capítulo 49:14-23. Sion estuvo desierta durante el tiempo de su cautividad, que fue un periodo de separación, no de divorcio (50:1), de Jehová su esposo. Pero ahora este desolado periodo de devastación y de esterilidad, el resultado del juicio, se terminó. Sion está por estallar en un cántico de gozo, porque ella que nunca estuvo de parto (una palabra diferente de la usada en 53:11) está ahora para dar a luz profusamente. De la alegoría de Pablo en que involucra a Sara y Agar, dónde él cita este versículo (Gál 4:21-31), concluimos que el profeta está hablando de los hijos que descienden de la promesa espiritual (Gén 12:3) en vez de los de la promesa carnal (Gén 12:2). Esta promesa de una posteridad espiritual  por medio de la simiente de Abraham (Gén 22:18) fue encerrada en estado de letargo hasta la venida de la Simiente. Esa Simiente que estaba por venir (cap 53), y Sion, que ha pasado a través de una terrible crisis, aprendiendo la tragedia del pecado, que ahora será tomado de regreso por su esposo para dar a luz hijos espiritual para Él. La descendencia espiritual distará más grande en número que la familia carnal.

      2 Con el enorme incremento en la familia, Sion necesitará habitaciones más grandes (ver 26:15; 33:20; 49:19-20). Su tienda será aumentada para cubrir el área “de mar a mar, y desde el río hasta los fines de la tierra” (Zac 9:10). Así se dice de ella que las cortinas sean extendidas, los paneles de tela que forman la tienda, de tus habitaciones (de la palabra hebrea para “tabernáculo,” esta es la habitación donde los hijos habitarán). Aunque la morada de Dios entre Su pueblo será permanente (33:20), es posible que la figura de una tienda es usada debido a la condición nómada del Israel espiritual. Ellos son “extranjeros y peregrinos” en el mundo (1 Ped 2:11-12), y como los apóstoles, ellos no tienen “morada fija” aquí (1 Cor 4:11). Sion no es escasa, no hay nada que la límite, y para alargar las cuerdas que soportan o sostienen la tienda en el lugar y para fortalecer las estacas que han conducido a la tierra a sostener las cuerdas. La descripción es la de una tienda de tamaño suficiente para acomodar a la familia numerosa y suficientemente fuerte para resistir cualquier tormenta.

      3 Sion se extenderá a la mano derecha y a la mano izquierda, es decir, en todas direcciones: Tu descendencia, los redimidos por el Siervo (53:10) heredará naciones, esto es, conquistará los gentiles, trayéndolos a la sumisión del Señor (ver 49:6), no por el triunfo militar sino por medio de la conquista espiritual. En esta forma las ciudades devastadas espiritualmente serán habitadas por ciudadanos renovados espiritualmente, una nación santa (1 Ped 2:9).

      4 Sion no debe estar con el temor o el terror de ninguna fuerza externa, porque no hay nadie que pueda derrotarla en su nueva relación con Dios. Ni será afrentada, no caerá en la desgracia y en la humillación debido a la verdad sin fundamento o a la vida perversa. Ella no será avergonzada por la vergüenza de la idolatría o por la derrota a mano de sus enemigos. La vergüenza de su juventud que ella olvidará no es, como lo piensan algunos comentaristas, la esclavitud en Egipto o las muchas ocasiones en que ella ha sido asaltada e invadida por sus enemigos. Más bien, es la vergüenza de su idolatría que había iniciado en Egipto, el periodo de su juventud (Eze 20:6-8; 23:2-4,19). La idolatría que empezó en su juventud eventualmente trajo a Jerusalén-Sion a la deshonra de la viudez en la cautividad de Babilonia (49:21), que de igual modo sería olvidada (ver 65:16).

      5 La viudez de Sion es solo una aberración temporal, porque Jehová es aun su esposo. Él no es solo su esposo, sino también su Hacedor. Él había hecho al pueblo una nación y a Jerusalén la ciudad santa de Su presencia. Jehová de los ejércitos es su nombre; Él es el Señor eternamente existente al cual los ejércitos de los cielos y de la tierra están sujetos. Otros tres títulos reflejan Su grandeza; (1) Él es el Santo de Israel, la revelación y el estándar de la santidad absoluta; como tal Él fue forzado a poner a Jerusalén fuera. (2) Él es el Redentor de Israel; como el Hacedor de Israel, Él puedo tanto ponerla fuera como redimirla de nuevo hacia Él mismo, pero para ser redimida ella debe abandonar sus caminos perversos. Y (3) Él es, y siempre lo ha sido, el Dios de toda la tierra; ahora Él será reconocido como tal por todos los habitantes del mundo (ver Rom 3:29).

      6 La relación que ha sido temporalmente interrumpida por una separación será renovada por Jehová, que había emplazado a Israel a ser Su esposa. Jehová había partido de ella (Eze 11:23), dejándola con su profunda aflicción de espíritu. Ella fue abandonada por un esposo que no podría habitar por más tiempo con ella. Jehová la amaba, pero aborrecía sus caminos impíos. Una esposa de la juventud es una esposa tomada en su juventud, no necesariamente alguien que es aun joven.

      7-8 Las ideas de estos dos versículos corren paralelas. Dios abandonó a Sion por un breve momento. Su exilio o viudez en Babilonia no fue sino un breve tiempo (cincuenta años) en comparación con la historia total de la relación de Jehová con el pueblo (ver 26:20). Sin embargo con un poco de irreal Él había escondido Su rostro por un momento, con gran misericordia y con misericordia eterna Él la recogerá hacia Él, porque la ternura de Dios manifestada en Su amor es eterna – “Porque un momento será su ira,/Pero Su favor dura toda la vida./Por la noche durará el lloro,/Y a la mañana vendrá la alegría” (Sal 30:5). Este es un principio eterno con Dios.

“Como las Aguas de Noé” (vers 9-10)

 

      9 En Su ira santa contra la maldad excesiva de los hombres antiguos, Jehová había destruido la tierra con un diluvio; pero después de limpiar la tierra por medio de grandes aguas, Él hizo un pacto (el equivalente de un juramento) con Noé que nunca destruiría a la tierra de esta manera (Gén 9:11). Y ahora una vez más, con la ira desbordada contra los pecados de Su pueblo Él los ha limpiado de impurezas, y ha restaurado a un remanente como Su esposa. A estos sobrevivientes Él jura que nunca se enojará ni los rechazará de nuevo como lo hizo con el Israel carnal o el Jerusalén físico. Esta promesa no se hace al Israel nacional o al Jerusalén físico, porque ambos experimentaron el desahogo de Su indignación desde poco después del exilio hasta la destrucción por los romanos. Más bien, la promesa es hecha al Israel espiritual. No significa que ella no será severamente probada. Significa que aunque podría ser perseguida sin misericordia por sus enemigos y forzada a pasar a través del diluvio y del fuego de la tribulación, la verdadera Sion y Jerusalén espiritual (la iglesia) nunca será el objeto de la ira y del juicio de destrucción de Dios (ver Hageo 2:6-7; Zac 14:1-5; Heb 12:22-28). [1] Jehová ha guardado sus mandamientos de que Él no destruirá la tierra con otro diluvio ni derramará Su ira contra el Jerusalén espiritual. La tierra no ha sido de nuevo destruida por agua, y el verdadero pueblo de Dios ha perdurado a través de los siglos. Allí siempre ha habido unos pocos fieles.

      10 No solo la ira de Jehová no será demostrada nunca de nuevo contra Su pueblo espiritual, sino que también Su misericordia y Su Pacto de paz nunca se apartará de ellos. Los montes y los collados, que los hombres consideran rasgos de la tierra fijos permanentemente, podrían ser quitados de la vista, y el mundo convertido en un llano; pero la misericordia y el pacto de paz de Jehová, un pacto que trae paz al hombre (ver Jer 31:31; Eze 37:26; Heb 13:20-21), permanecerá para siempre (ver Mt 24:35). Y así, en medio de un mundo cambiante, colapsado, y pasajero donde las nuevas teorías están siempre siendo sustituidas por valores experimentales y verdaderos, hay algunas cosas que son permanentes, inamovibles, e inconmovibles. El ser y el carácter de Dios son permanentes; la deidad, la victoria, y el gobierno de Cristo son permanentes, se ha recibido un reino que no puede ser sacudido (Heb 12:28); permanece un fundamento firme, que tiene el sello de Dios (2 Tim 2:19); la constitución de ese reino, del pacto de paz sellado por la sangre de Cristo (Mt 26:28), no pasará (Mt 24:35).

La Gloria y la Permanencia de Jerusalén en la Era Mesiánica (vers 11-17)

 

      11-12 Jehová se dirige a la ciudad en su condición presente, pobrecita, fatigada con tempestad, sin consuelo – el resultado de haber bebido la copa de Su mano (51:17-21). Ella está afligida, sufriendo el dolor de la destitución, tomando y fatigada como tamo ante un viento u ondas de una tormenta, sin nadie que le de alivio o la consuele como una madre lo haría con Sus hijos. Pero en la misericordia de Jehová, quien solo Él tiene la capacidad, cambiará todo esto. El Señor continúa hablando de la ciudad como una desposada. En términos espléndidos Él describe la belleza de la nueva comunidad del pueblo redimido: He aquí que yo cimentaré tus piedras sobre carbunclo. El carbunclo (“antimonio,” al margen) podría ser una propiedad de las mismas piedras, o de una sustancia que las embarniza o las aglutina (aquí y en 1 Crón 29:2); la palabra se refiere también a pinturas para los ojos usadas por las mujeres orientales para realzar su belleza (2 Reyes 9:30; Jer 4:30). La idea parece estar incrustada en un trasfondo que enfatiza su belleza, como los ojos pintados realzan la belleza de la mujer. Los fundamentos serán puestos con zafiros azules – la ciudad será tanto bella como permanente. Un punto enfático es que la restauración de la ciudad y su belleza son obra de Jehová, no son obra del hombre. Las ventanas de Sion son en realidad la forma plural del termino hebreo que significa “sol.”[2] Las numerosas traducciones que han sido sugeridas indican la dificultad en la determinación del significado aquí: “ventanas” (al margen y en la King James), “minarete” (Delitzsch), “almenaje” (Young), “la franja superior de una muralla” (Leupold). Sin importar el objeto que esté a la vista, brilla con el brillo de una piedra preciosa. Cada piedra será hecha de carbunclo, probablemente una piedra que irradia un fulgor brillante. Este termino, como zafiros en la frase anterior, no puede ser identificada con certeza. Alexander observa que no es importante ser capaz de identificar las piedras preciosas en particular; el punto a destacar es su brillantez deslumbrante (II. 316). Es del mismo modo incierto si el término muralla consiste de piedras o joyas preciosas que reflejan la gloria de Su Hacedor. La descripción representa “las riquezas de la gloria de su herencia en los santos” (Ef 1:18), la iglesia.

      13 Mientras que los versículos 11 y 12 exponen la gloria de la iglesia como es vista desde afuera, este versículo describe la belleza interior. Y todos tus hijos serán enseñados por Jehová; el conocimiento de Dios y por Dios es una condición previa en la nueva Sion – “Porque todos me conocerán , desde el más pequeño de ellos hasta el más grande” (Jer 31:34). Este conocimiento pertenece solo a los que son “enseñados por Dios” (ver Juan 6:44-45; 1 Tes 4:9). La fuente de su enseñanza no es la sabiduría humana o las filosofías y las tradiciones de los hombres, sino la palabra de Dios. Sobre el fundamento de este conocimiento y el perdón de los pecados (ver 53:11), la ciudad espiritual, la iglesia, será construida Y se multiplicará la paz de tus hijos (ver Juan 14:27; Fil 4:7; Col 3:15); en contraste a su desastre y desolación anterior y al estado de maldad, para lo que no hay paz (48:22), los hijos de la Sion espiritual gozarán de un estado de bienestar total.

      14 La justicia es el fundamento del trono de Jehová (Sal 89:14; 97:2); y Su justicia y salvación serán “para siempre” para todas las generaciones, nunca desaparecerá (51:6-8). Sabemos que la ciudad que Él ha formado es en forma similar fija y permanente, porque Él le dice, Con justicia serás adornada. Aun cuando la palabra traducida adornada significa básicamente (traer algo a la existencia con la consecuencia que su existencia es una certeza,”[3] en esta instancia probablemente significa “fija” o “permanente,” ya no “fatigada con tempestad” (vers 11), tan indestructible e inconmovible como el fundamento del trono de Dios. La justicia de Jehová es la base de la justicia y la salvación de los ciudadanos del Sion espiritual, porque Él dice, “Su salvación…de mi vendrá” (vers 17), y el estándar de vida que ellos seguirán está establecido en Su palabra (vers 13). La ciudad cumplirá en consecuencia el ideal buscado por Jehová, “Ciudad de justicia, Ciudad fiel” (1:26). Puesto que tal paralelismo es un artificio popular de Isaías, consideramos que la siguiente cláusula no es imperativa (“Estarás lejos de la opresión,” al margen), sino como una promesa: Estarás lejos de la opresión, porque no temerás, y de temor, porque no se acercará a ti. El Señor no está instruyendo a Su pueblo a contenerse de la opresión de otros, sino que Él está prometiendo que por virtud de la justicia de ellos en Él, ellos necesitan no temer la opresión que pudiera amenazarlos. Lo dicho por Alexander en otras palabras comunica la idea: “Una vez que la justicia es establecida por el ejercicio sobre mi parte y la suya, usted podría poner lejos el terror de la opresión, porque a usted no le causaría temor, y de destrucción, porque no podría venir la noche sobre usted” (II. 318-19).

      15 Si alguno, los que pudieran venir contra el pueblo y la ciudad de Dios para oprimirlos y destruirlos, conspirare contra ti (note que existe la posibilidad de una conspiración), lo hará sin mí. En el pasado Jehová había traído naciones hostiles contra Su pueblo en juicio (10:5-11; 47:6; Hab 1:5-11), pero no lo hará así de nuevo. Si ellos vinieran contra la nueva ciudad, lo harían sin Su voluntad o sanción, y ellos serían entonces condenados para caer delante de ti, esto es, debido a que los ciudadanos de Sion “conocen justicia” y la ley de Dios está en sus corazones (51:7-8). Cuando prevalecen la justicia y la ley de Dios entre los hombres, no puede haber derrota allí (vers 16-17); esta es la victoria del pueblo redimido bajo el Siervo.

      16 Todos los enemigos fallarán y caerán cuando vengan contra los justos, porque Jehová es su Protector. Dios creó al herrero, cuyo trabajo es producir armas. Así como Él controla al herrero, así en Su providencia la fabricación de las armas y su uso (ver 13:5; 42:13). Él creó también al destruidor, cuya obra es destruir. Puesto que Dios es el Creador del destruidor, Él también puede controlarlo.

      17 Con el herrero, las armas, y los destruidores bajo el poder de Dios y sujetos a Su voluntad, ningún arma que sea formada contra Su ciudad puede derrotarla o destruirla. Además de esto, toda lengua que la acuse será condenada por la verdad que habita en Su pueblo. Esta seguridad de la protección y victoria divina sobre sus enemigos es una posesión permanente del Siervo de Dios. Estos siervos son participantes de la salvación comprada por el Siervo, y aceptan su responsabilidad de servicio como Él lo hizo. La justicia por la que ellos triunfan y por la que ellos reciben justicia es de Jehová. La garantía de su victoria es la palabra de Dios – dijo Jehová. Que todos los poderes que hayan buscado destruir la ciudad y el pueblo espiritual de Dios hayan fallado y caído (entre ellos están los judíos y Roma) aseguran la victoria a lo largo de todo el tiempo. En forma clara la profecía apunta a la iglesia y a el Jerusalén espiritual del Nuevo Testamento.

Capítulo 54. El Futuro Esplendor de Sion


[1]  Ver el comentario sobre Zacarías 14:1-5 en Un Comentario sobre los Profetas Menores, de Homer Hailey (Grand Rapids: Baker 1972), págs 394-96.

[2]  Theological Wordbook of the Old Testament, vol. 2, pág. 940.

[3]  Theological Wordbook of the Old Testament, vol. 1, pág. 433.

Es generalmente reconocido por los estudiantes de los profetas que en esta cuarta de las Canciones de los Profetas se alcanza la altura más elevada de la profecía. Fue señalado en la tercera canción (50:4-11) que el Siervo sufriría en obediencia a la palabra de Dios, pero el propósito de Su sufrimiento no fue explicado. Está canción final trata tanto con el propósito como con la ejecución. El Siervo debe conquistar como alguien que sufre, no como un guerrero (cf. Apoc 54:6). De Su vergonzoso sufrimiento y de Su trato inhumano Él debe emerger en triunfo y en gloria.

      En esta canción el Siervo ni aparece en persona ni habla, pero Él es la figura central en el mensaje tanto de Jehová como del profeta. Ningún factor de tiempo es encontrado en la canción. Trata con el pasado, el presente y el futuro; sus temas abarcan la totalidad del tiempo. Una cuestión que podría ser planteada es si 52:13-15 es una conclusión para 52:1-12, que se relaciona con la liberación de Israel, una transición de 52:1-12 para el capítulo 53, o una parte del capítulo 53, sirviendo como una introducción. Aunque los tres versículos están formados sobre 52:1-12, son mejor considerados como la introducción al siguiente capítulo, la primera de cinco estrofas en la Canción final del Siervo (52:13-53:12).

 

La Exaltación del Siervo (52:13-15)

 

      En Isaías 52:13-15 se condensan los temas del capítulo 53, pero aparecen en orden inverso. La exaltación es seguida por el sufrimiento, mientras que en el capítulo 53 el sufrimiento es seguido por la exaltación. En esta estrofa el profeta habla en el tiempo futuro, en 53:1-9 usa el tiempo pasado (lo que está por ser se dice como si ya estuviera cumplido), y en los versículos 10-12 él regresa al futuro.

      13 Isaías inicia la canción en forma característica: He aquí (cf., por ejemplo, 7:14; 42:1) – la atención está enfocada en el Siervo. Él será prosperado – Él actuará con tal perspicacia y entendimiento divino como para producir resultados efectivos y exitosos (cf. Jer 23:5). El profeta usa tres términos (prosperado, engrandecido, y exaltado) los cuales, aunque similares en significado, sugiere un desarrollo progresivo: Él será prosperado, será engrandecido y exaltado. Delitzsch traduce, “Él se exaltará, se elevará a la parte más alta, se pondrá en lo alto,” indicando el principio, la continuación, y el clímax de la exaltación (II. 305). El clímax se alcanzó cuando Cristo fue levantado de la muerte y exaltado a la diestra de Dios (Hech 2:32-33; Fil 2:5-11).

      14 Pero antes de la exaltación del Siervo será sujeto al más vil de los tratamientos y al más severo de los sufrimientos. Muchos se asombrados, enfrentados con asombro o sacudidos por lo que vieron. La causa es establecida en la declaración entre paréntesis: (fue desfigurado de los hombres su parecer, y su hermosura más que la de los hijos de los hombres). El énfasis está sobre Su sufrimiento y la desfiguración que fue traída sobre Él. Lo que el pueblo encontró fue totalmente contrario a lo que estaban esperando. Con desprecio, los hombres lo negaron con disgusto. Note que ni esta descripción ni la mencionada en 53:2 tiene referencia a los rasgos faciales o estatura del Siervo, sino a la humillación, sufrimiento, y la verguenza a la que estuvo sujeto.

      15 Muchos pueblos se asombrarán, muchas naciones se sorprenderán (o se sobresaltarán), y los reyes no hablarán en la presencia de tal personaje. La cláusula así asombrará (“sobresaltará,” al margen) a muchas naciones, tiene dos interpretaciones básicas; los comentaristas están igualmente divididos sobre este asunto sobre si la lectura debe ser asombrado o sobresaltado. Asombrado es un termino técnico que se repite muchas veces en el Antiguo Testamento; la sangre, el agua, la ceniza, y el aceite son rociados en los ritos de limpieza, purificación, y consagración. De acuerdo a esto, muchos comentaristas creen que el profeta tiene en mente la limpieza y la purificación de las naciones a través del Siervo sufriente (por ejemplo, Alexander, Barnes, Young). Otros sostienen que aquellos que fueron asombrados son los que habían visto Su semblante desfigurado son ahora sobresaltados, causando que salten en amenazas, temblando con temor cuando ellos vieron su exaltación (por ejemplo, Delitzscht, Leupold, Rawlinson, Smith). Aunque el primer punto de vista tiene mucho de su crédito, la otra tiene parece ser verificada con lo siguiente: porque verán lo que nunca les fue contado, y entenderán lo que jamás habían oído. Los reyes, posiblemente de entre los gentiles, se sobresaltarán y levantarán en amenazas, aunque guardarán silencio, cuando vean y entiendan lo que previamente no les había sido mostrado o dicho. En lo que respecta a los judíos, ellos habían oído por largo tiempo palabras preciosas y habían visto proezas maravillosas, pero habían sido sordos y ciegos al significado fundamental. Habrían reconocido al Siervo-Mesías cuando vino, pero no lo hicieron.

Experimentado en Dolores (53:1-3)

 

      1 ¿Quién ha creído a nuestro anuncio? – el plural nuestro levanta una pregunta de quienes son los que están proclamando. Esta pregunta es contestada por los apóstoles Juan y Pablo. Después de relatar que el pueblo que había oído a Jesús “no creían en él,” Juan cita este verso y comenta, “Isaías dijo esto cuando vio su gloria, y habló acerca de él” (Juan 12:37-41). También el apóstol Pablo cita este verso, aplicándolo a la falla de los judíos para atender a las buenas nuevas predicadas por los apóstoles (Rom 10:16-21). Entonces, nuestro anuncio es identificado como el mensaje mesiánico de Dios a través de Isaías, Jesús, y los apóstoles, que eran generalmente rechazados por la gente. El brazo de Jehová es una metonimia para la potencia de Dios que es revelada en el mensaje y ejercido en la salvación, que resulta de creerlo (cf. 51:5; 52:10). Tanto la palabra como el poder de Dios lo revelaron a Él mismo y a la salvación que proveería.

      2 De tal manera es Jehová que lo que será hecho lo que dice de los eventos venideros en el tiempo pasado. Son como si ya estuvieran realizados. Subirá cual renuevo delante de él, y como raíz de tierra seca. Como un renuevo o una ramita, el Siervo crecerá en la constante presencia y cuidado de Jehová (cf. Juan 8:29). La tierra seca en la que crecerá es la porción caída de la casa de David; porque el Herodes Edomita, cuyos ancestros fueron enemigos del pueblo de Dios, estuvo en el trono de Judá, y Roma reinó sobre él. El sacerdocio corrupto fue influenciado grandemente por la filosofía saducea de incredulidad, y el pueblo fue atado por las tradiciones en vez de estar entregado a la verdad. Fuera de tal política seca, religiosa, y desierto moral, Dios hará una ramita, un “árbol seco” de acuerdo a Ezequiel (Ez 17:22-24), florecerá. Horriblemente desfigurado por el trato en Su proceso y en la crucifixión, será repulsivo al ser considerado. No habrá hermosura, ni ningún adorno real tal y como el pueblo lo desea, sino solamente un campesino carpintero no imponente de una pequeña aldea obscura en Galilea. No tendrá nada de la gloria humana que los hombres buscan de una persona deseada.

      3 Un hombre humilde en sus antecedentes y no impresionante en apariencia por el criterio del mundo, Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto; y como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado y no lo estimamos. Despreciar es atribuirle un valor pequeño a algo o a alguien, para mantenerlo en el desprecio, como Esaú desprecio su derecho de nacimiento y lo vendió por una ración de guisado (Gén 25:34). El quebranto o enfermedad con que cual el Siervo estuvo familiarizado no eran sus propias enfermedades corporales, sino la enfermedad espiritual de la raza humana, el fruto de sus pecados (cf. 1:4-6). Esto causó en El una profunda preocupación y angustia mental, el pesar del alma bajo la que gimió con quebranto. Los hombres, insensibles por el pecado y elevados en sus propias iniquidades, despreciaron así a un espíritu cariñoso y santo, errando de ver en Él al Siervo de Dios verdadero que podría levantarlos a una sólida salud espiritual y a una correcta relación con su Creador. Haciendo solo lo bueno, vino a salvar al pueblo de Dios, pero ellos se fijaron en Él haciéndole tan solo perjuicios y males. Nosotros, la nación, aun todos los hombres, no lo estimamos; todos fallamos de ver la belleza espiritual de Su vida y enseñanza y entonces fallamos al darle un valor apropiado. ¡Como el ciego podría no haberlo reconocido entonces, ni reconocerlo aun ahora, el más grande Benefactor y Favorecedor alguna vez ofrecido por Dios a la familia humana!

III. Trato: El Sufrimiento Vicario del Siervo (53:4-6)

 

      4 El quebranto (enfermedad) por la que atravesó el Siervo y los dolores (angustia mental) que cargó, no fueron suyas, sino nuestras, del mundo. El Siervo voluntariamente tomó estas cargas sobre Él. Pero a causa de Sus penosos sufrimientos y aflicciones, Sus dolores y el conocimiento de los dolores, lo pueblo lo consideró como a alguien abatido por el Señor, castigado por Sus propios pecados.

      Las enfermedades y debilidades físicas resultan del trabajo de Satanás (Luc 13:16); de acuerdo a la enseñanza bíblica general, son las consecuencias de la violación del hombre de la ley física y espiritual de Dios. Por esta razón Mateo (8:17) puede aplicar este verso a la curación de enfermedades y dolencias. Pero está involucrado algo más. A pesar de la curación de las dolencias físicas Jesús estaba presagiando Su trabajo expiatorio de la curación de nuestras enfermedades espirituales y sus nefastos efectos (1 Ped 2:24; Heb 9:28). El carácter vicario de Su sacrificio es enfatizado a través de toda esta sección. Él fue abatido de Dios solamente en el sentido de que Dios le permitió sufrir; Dios lo proveyó como un ofrecimiento por los pecados del hombre. Poco hizo el pueblo para darse cuenta que Él estaba siendo sujeto a tales indignidades por sus pecados, no por los Suyos propios.

      5 El profeta corrige este concepto erróneo: Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. En lugar de herido, varios comentaristas (por ejemplo, Alexander, Delitzsch, Leupold, Young) sugieren traspasado, lo cual refleja más precisamente lo que es dicho en otros pasajes. No solamente fueron traspasadas con clavos las manos y los pies (Sal 22:16), y traspasado Su costado con una lanza (Juan 19:34), pero Zacarías profetizó (12:10) que un día los moradores de Jerusalén mirarían hacia Él que ellos habían traspasado (Juan 19:37). Mas él herido por nuestras rebeliones, nuestros actos de rebelión contra la autoridad y la ley de Dios; trayendo una ruptura entre el hombre y Dios, tales actos deberán ser ya sea castigados o perdonados. Él fue molido, una palabra fuerte cuyo significado es “triturar,” que significa el sufrimiento emocional y espiritual del Siervo y como llevó nuestros pecados para favorecernos. La palabra iniquidades es derivada de un verbo que significa “inclinar, desvirtuar, distorsionar”;[1] por lo tanto, iniquidades son perversiones o violaciones de lo que es recto. Castigo usualmente indica medidas disciplinarias que ayudan a la corrección o instrucción, pero en este caso la palabra se refiere al castigo o maltrato. El castigo por nuestras transgresiones e iniquidades que habían roto la unidad, la relación, entre el hombre y Dios, fue impuesta sobre el Siervo; y por su llaga fuimos nosotros curados, restaurados a una completa armonía con Dios. Al cargar la culpa de los pecados de los hombres, el Siervo también llevó el castigo de ellos. El castigo por el pecado es (eterno) separación de Dios (2 Tes 1:9). Jesús experimentó (aunque no eternamente) este castigo real cuando estuvo en la cruz (Sal 22:1; Mt 27:46; cf. también Ef 2:14-18; 1 Ped 2:21-25).

      6 Todos nosotros nos descarriamos como ovejas; no solo unos cuantos individuos, sino que la totalidad del género humano se desvió en la región del pecado, habiendo rechazado a Jehová como su Pastor. Cada cual se apartó por su camino; no obstante que el rebaño total va por mal camino, lo hacemos así como individuos. Cada uno de nosotros es personalmente responsable de su propia conducta. La iniquidad atribuida a Él es la propensión de cada individuo para volverse a su propio camino. Esto es un comentario excelente sobre la palabra iniquidad (cf. vers 5), porque indica el carácter de la acción así como la acción por si misma – rechazando el camino de Dios por el camino de los hombres.

La Sumisión Total del Siervo (53:7-9)

      7 El sufrimiento, la muerte, y la sepultura del Siervo son presagiadas en esta estrofa. Angustiado él, sujeto a un mal trato como el que un tirano podría infringir sobre un cautivo (cf. 9:4; 14:3-4), y afligido, sufriendo el dolor físico e interno a los que Él de buena voluntad se había sometido por otros, no abrió su boca. Como un cordero que es matado o como una oveja que es esquilada y permanece en silencio, así reaccionó el Siervo a sus torturadores. Cuando fue acusado por los principales sacerdotes y cuestionado por Pilato, “Jesús no le respondió (a ellos) ni una palabra” (Mt 27:1-14); y cuando fue cuestionado por Herodes, “él nada les respondió” (Luc 23:9). Delitzsch dice, “Todas las referencias en el Nuevo Testamento del Cordero de Dios…surgen de este pasaje en el libro de Isaías” (II. 325).

      8 El injusto tratamiento judicial del Siervo es ahora gráficamente presagiado. Por cárcel y por juicio fue quitado; por un fracaso violento de la justicia fue conducido sin parar hasta la muerte. Delitzsch comenta, “La opresión hostil y la persecución judicial fueron las circunstancias por las cuales Él fue llevado sin parar hasta la muerte” (II. 324). Young sugiere, “Es mejor entender él fue tomado como refiriéndose a alguien tomado para ser llevado a la muerte por una prueba injusta…Por medio de su sufrimiento fue tomado y llevado a la muerte” (III. 351-52). El veredicto de Pilato que Jesús era inocente (“Yo no hallo en él ningún delito”), que es repetido tres veces (Juan 18:38; 19;4, 6), fue de hecho cambiado cuando “lo entregó a ellos (a los judíos) para que fuese crucificado” (Juan 19:16). El Siervo fue quitado de su generación, de Sus contemporáneos. Fue quitado, arrebatado sin parar, de la tierra de los vivientes, como una indicación de la naturaleza violenta de Su muerte. ¿Quién entre los que vivían en el tiempo de su crucifixión tenía alguna idea de que Su muerte era debido a las transgresiones del pueblo de Dios, y que por la rebelión de mi pueblo fue herido? La gente de su generación vio en él a un blasfemo digno de muerte. En realidad, en la vista de Su vida y la de ellos, ellos tendrían que darse cuenta que ellos mismos eran dignos de muerte y de que Él era el Siervo que vendría a revelar a Dios y Su amor redentor.

      9 Habiendo revelado la naturaleza violenta de la muerte del Siervo ejecutada por aquellos para los que el golpe era merecido, Isaías señala  enseguida la sepultura del Siervo: Y se dispuso con los ímpios su sepultura, más con los ricos fué en su muerte. Barnes interpreta el pasaje impersonalmente, “Y su sepultura fue señalada con los impíos; pero estuvo con los ricos en su muerte” (II. 276). La idea es que si bien se intentó que Él fuera sepultado con los impíos – ya sea con Su cruz de acuerdo a las costumbres romanas (Rawlinson) o en un sitio ignominioso de acuerdo a las costumbres de los judíos (Young) – en lugar de eso fue sepultado en la tumba de un hombre rico. Delitzsch concuerda, “Ellos asignaron Su tumba con criminales, y después que ya había muerto una muerte de mártir, con un rico” (II. 328). Jehová podría por Su providencia prevenir a Su amado Siervo de experimentar una sepultura ignominiosamente. La profecía fue cumplida en la solicitud de José, el hombre rico de Arimatea de que le fuera entregado el cuerpo para darle sepultura. Pilato concedió a la solicitud y entonces se proveyó una sepulcro con dignidad en una nueva sepultura (Mt 27:57-60). La vida de Cristo fue siempre con reproches sobre Él, Su hablar siempre fue sincero y verdadero. El no había hecho ningún acto criminal y no había fallado en Su obra y misión; entonces, Su Padre vio que el Siervo fiel recibiera una sepultura honorable.

Victoria y Recompensa (53:10-12)

 

      Isaías comienza este cántico con una declaración de la exaltación del Siervo (52:13); pero antes de la exaltación, deberá estar sujeto a la humillación extrema. Habiendo presentado la profundidad a la que se rebajará por los demás, el profeta regresa al asunto de la recompensa y triunfo del Siervo.

      10 Con todo eso, Jehová quiso quebrantarlo, sujetándolo a padecimiento. Jehová fue con todo eso, “experimentó un deleite emocional,”2 no viendo el sufrimiento del Siervo (porque Él momentáneamente volteó Su rostro de la horrible escena del calvario – Mt 27:46), pero proveyendo un sacrificio adecuado por la redención del hombre. Su deleite estaba en el logro del Siervo; prosperaría en Su mano. Él poner al Siervo para morir por los hombres no fue un accidente o un fracaso del plan de Dios, sino de acuerdo al “determinado consejo y anticipado conocimiento de Dios” (Hech 2:23). Jehová fue complacido por el quebrantamiento del Siervo, estrujarlo con el agudo sufrimiento y ponerlo con un corazón rendido por la angustia mental, aunque Él mismo no había cometido pecado. Esto fue el costo de la salvación. La vida, la vida de Cristo salida en tropel, era un ofrecimiento adecuado, perfecto y completo en cada aspecto. En Él todo ofrecimiento por el pecado, ofrecimientos por transgresiones, ofrecimientos por pasiones, ofrecimientos por paz, y ofrecimientos por la limpieza encuentran su cumplimiento; todo apunta hacia Él (Heb 9:13-14; 10:10; etc.).

      Tres resultados siguen al ofrecimiento de este sacrificio: (1) Verá linaje; el Siervo verá Su posteridad espiritual, el nuevo Israel espiritual nacido de Su sacrificio, extendido en el extranjero y poseyendo las naciones (54:3; cf. Rom 2:28-29; Gál 6:15-16; Fil 3:3). (2) vivirá por largos días, extiende sus años hacia el futuro infinito. Esto es claramente una referencia a la resurrección, porque su muerte ha sido claramente anunciada (vers 8-9). Él estuvo muerto, pero ahora está vivo por siempre jamás y tiene las llaves de la muerte y del Hades (Apoc 1:17-18). (3) Y la voluntad de Jehová será en su mano prosperada. Le agradó a Jehová quebrantar al Siervo (vers 10) así que su propósito podría ser llevado a cabo satisfactoriamente. Era del buen agrado de Dios que en Él habitase toda la plenitud (Col 1:19), y que a través de Su victoria prosperara el nuevo Israel, su destino descansaría en Su mano. Más allá podría ser observado que Él ahora ocupa el trono de Dios (Apoc 3:21) como “REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES” (Apoc 19:16). Todas las cosas han sido puestas en sujeción bajo Sus pies, y Él es la cabeza del cuerpo redimido (Ef 1:22). A través de Su sacrificio y sufrimiento, ha adquirido el derecho para sostener el libro del plan de Dios para la redención humana (Apoc 5:4-7). A los santos les es dado poder para derrotar a Satanás por medio de la sangre de aquel que fue sacrificado (Apoc 12:11). Esta es la voluntad de Jehová que continua para prosperar en la mano del Siervo.

      11 Verá el fruto de la aflicción de su alma, el lado oscuro de la misión del Siervo. Aunque la experiencia total por la que el Siervo pasa es dolorosa, Él (Jehová o el Siervo) estarán abundantemente satisfechos con los resultados logrados. Porque por su conocimiento justificará mi siervo justo a muchos; y llevará las iniquidades de ellos. Jehová está hablando, pero ¿al conocimiento de quién se refiere? ¿Es al conocimiento del Siervo de Jehová y de Su propósito para justificar a Su pueblo? ¿O es al conocimiento de los pecadores por parte del Siervo y a la redención que Él ofrece? Dado que como el Siervo es el Salvador, parece que el significado es que el pecador es justificado por el conocimiento del Siervo y de Su sacrificio y obra. Más tarde el profeta dice, “Y todos los hijos serán enseñados por Jehová” (54:13); Jesús dice que solamente como pueblo son enseñados por Jehová y pueden aprender al venir a Él (Juan 6:44-45); Pablo dice que la fe por la cual el hombre puede ser justificado viene solamente por el oír la palabra de Dios (Rom 10:17). Así como ellos vienen al conocimiento de Él, el Siervo justo justificará a muchos llevando sus iniquidades.

      12 Por Su sacrificio y conquista sobre el pecado y la muerte, el Siervo no solamente justificará a muchos, sino que también triunfará en la victoria sobre Satanás: Por tanto, debido a Su victoria, yo le daré parte con los grandes, y con los fuertes repartirá despojos. A Su Siervo que se ha rebajado tan bajo, Jehová le dará un lugar entre los grandes; y en Su conquista el Siervo dividirá el despojo con los grandes, el único potente o poderoso. Esto apunta a la conquista del Siervo sobre Satanás (el hombre fuerte) y a la liberación de muchos de aquellos a los que él mantiene cautivos; el Siervo divide el botín con él. Sobre este punto Jesús dice, “Cuando el hombre fuerte armado guarda su palacio, en paz está lo que posee. Pero cuando viene otro más fuerte que él y lo vence, le quita todas sus armas en que confiaba, y reparte el botín” (Luc 11:21-22; cf. Mt 12:29). En esta declaración parabólica Satanás es “el hombre fuerte” y Jesús es “el otro más fuerte.” El Señor dice de nuevo, “Ahora es el juicio de este mundo; ahora el príncipe de este mundo será echado fuera” (Juan 12:31); “y él nada tiene en mí” (Juan 14:30) – Satanás no puede permanecer junto al Siervo. El escritor de Hebreos confirma la interpretación de que el Siervo liberará a muchos de Satanás, el hombre fuerte: “Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo, y librar a todos los que por el temor de la muerte estaban durante toda la vida sujetos a servidumbre” (Heb 2:14-15). Su sacrificio abarca al pueblo de Dios del Antiguo Testamento (“Así que, por eso es mediador de un nuevo pacto, para que interviniendo muerte para la remisión de las transgresiones que había bajo el primer pacto, los llamados reciban la promesa de la herencia eterna” – Heb 9:15), y a todos aquellos que vivieron desde entonces. La base de Su victoria es declarada de nuevo: por cuanto derramó su vida hasta la muerte, y fué contado con los pecadores, habiendo él llevado el pecado de muchos, y orado por los transgresores. El derramamiento del alma del Siervo indica que fue deliberado o un acto de buena voluntad de Su parte; no fue accidental. Su existencia contada entre los transgresores lo identifica con aquella raza caída a la que ha venido a redimir. No solamente es el caso  de que el Siervo haya orado por los pecadores, sino que Él “debía” (margen) orar. No solamente oró desde la cruz por los que lo atormentaron (Luc 23:34), sino que vive siempre para interceder por todos los transgresores los cuales se acercan junto a Dios a través de Él (Heb 7:25).

Las cinco estrofas gloriosas del Cantico del Siervo final de Isaías consideran varias características del carácter, vida y misión del Siervo: (1) Su exaltación; (2) Su conocimiento con sufrimiento; (3) Su tratamiento vil y Su conocimiento vicario; (4) Su total sumisión a la voluntad de Jehová; y (5) Su victoria y recompensa. En esto se inclina la totalidad de la predicación del Nuevo Testamento y la salvación del género humano.



[1]  Theological Wordbook of the Old Testament, vol. 2, pág. 650.

2 Theological Wordbook of the Old Testament, vol. 1, pág. 310.

� “Nw���<an> La respuesta de Jehová a la pregunta es enfática. Los cautivos del valiente ciertamente serán quitados, y el botín será arrebatado al tirano – al valiente u opresores violentos. El cumplimiento total de esta promesa es garantizada por la determinación de Dios de liberarlos. Cualquiera que pudiera interferir se encontrará a si mismo en contienda, en guerra, no con el hombre, sino con Jehová. El conflicto podría tomar la forma de una batalla verbal o de una fuerza física. En realidad, tanto entonces como ahora, una disputa con el pueblo de Jehová, de propósito, o de palabra, es una disputa con Él. El resultado es inevitable: Yo salvaré a tus hijos.

      26 En una descripción terrible Jehová describe las consecuencias de contender con Él, de la opresión a Su pueblo, o de ocultar el cumplimiento de Su propósito. Aquellos que lo hacen así, como caníbales, comerán su propia carne, y con su sangre serán embriagados como con vino. Es dudoso si, como algunos eruditos sugieren, esto significa que el pueblo será traído a tan gran apuro que se comerán literalmente uno al otro; más bien, significa que en el juicio traído sobre ellos, se destruirán uno al otro – “la espada de cada cual será contra su hermano” (Ezeq 38:17-21; Zac 14:12-13). Como Jehová por medio de Su Siervo redime, protege, y provee para Su Israel espiritual, así conocerá todo hombre que yo Jehová soy Salvador tuyo y Redentor tuyo, el Fuerte de Jacob. Solo un Siervo enviado por Jehová podría cumplir esta misión mundial. El cumplimiento total de Su propósito y la constancia de Su palabra son evidencia incontrovertible de Su Deidad eterna y de Sus promesas infalibles.

Capítulo 52.13-53.12. La Victoria por medio del Sufrimiento Vicario


[1]  Theological Wordbook of the Old Testament, ed. R. Laird Harris (Chicago: Moody, 1980), vol. 1, pág. 51.

Los primeros doce versículos del capítulo 52 son una continuación del capítulo 51; no hay una razón especial para una rotura en este punto.

¡Despertad, Jerusalén! Vístete de tu Ropa Hermosa (vers 1-6)

 

      1 Esta es la tercera ocasión que el profeta ha usado el doble imperativo, Despierta, despierta (ver 51:9,17). Sion se ha postrado caído, débil e indefenso, como una mujer en un estupor de ebriedad, al haber consumido la copa de la ira de Jehová; pero ha llegado el tiempo que viene por ella para levantarla y ponerla en el lugar que le corresponde como una reina. Ella está vestida de fortaleza en vez de debilidad, su ropa hermosa, incluso de la belleza de la santidad (1 Crón 16:29; Sal 29:2; 110:3). Tal ropa, a diferencia de aquella contaminada por el pecado (64:6), es apropiada con su relación con el Señor. La túnica con la que está vestida podrían ser sus hijos redimidos reunidos alrededor de ella (49:18), o podría ser su propia vestidura de salvación y justicia (61:10). Podría ser cualquiera, Sion podría ser vestida solo cuando el pueblo se vista a si mismo en la belleza de la santidad. La ciudad santa es la ciudad donde Jehová ha habitado en medio de Su pueblo (ver 48:2), y ala que regresará cuando sea limpiada correctamente (vers 8-10; Ez 43:1-2). Es poco probable que el Señor esté hablando de la Jerusalén física y política cuando Él dice, porque nunca más vendrá a ti incircunciso ni inmundo. Willis explica esto para dar a entender que el incircunciso y el inmundo “no atacarán ni vencerán a la ciudad como lo había hecho con Babilonia” (pág. 413). Sin embargo, está interpretación no está en armonía con ni con la historia ni con la Escritura , porque después del retorno de Babilonia y la división del imperio de Alejandro, Jerusalén se convirtió en un tipo de regresador de patada de fútbol moderador entre Siria y Egipto durante el tercer y segundo siglo A.C. No obstante que ningún rey destruyó la ciudad, Antioco Epifanio la sometió, degradó el templo y su adoración al ofrecer carne de cerdo sobre un altar a Zeus, y prohibió la circuncisión, guardar el sábado, y la posesión de copias de las Escrituras.[1] Posteriormente la Roma pagana entró a la ciudad y la destruyó. Literalmente la explicación de Willis está equivocada. También la indicación que el versículo 1 aplica a la Jerusalén espiritual y al Mesías son declaraciones similares de Jehová que aparecen en otros libros proféticos: “Así ha dicho Jehová el Señor: Ningún hijo de extranjero, incircunciso de corazón e incircunciso de carne, entrará en mi santuario (Ez 44:9); y “conoceréis que yo soy Jehová vuestro Dios, que habitó en Sion, mi santo monte; y Jerusalén será santa, y extraños no pasarán más por ella” (Joel 3:17; ver Isa 35;8 y comentarios, y Zac 9:8-10). Todo el que entre a la Sion espiritual, la ciudad de Dios, habrá sido circuncidado con una circuncisión no hecha de manos (ver Col 2:11; Rom 2:28-29; Gál 6:15); ningún otro entrará en ella.

      2 En el inicio de su ministerio Isaías había dicho que Jerusalén-Sion “desamparada, se sentará en tierra” (3:26) y “susurrará desde el polvo” (29:4). El profeta presenta ahora un contraste entre Babilonia, que “desciende, y se sienta en el polvo…sin trono” (47:1), y Sion, de la que se dice (1) sacúdete del polvo, (2) levántate y siéntate, y (3) suelta las ataduras de tu cuello, la cuerda o cordón que ata de cautivo a cautivo. La posición de las dos ciudades es puesta al revés: una es reducida de la gloria mundial a la humillación y la vergüenza; la otra es exaltada de la vergüenza a la gloria divina.

      3 Jehová tiene el derecho de liberar a Su pueblo cautivo, liberándolo de sus opresores, porque de balde fuisteis vendidos. Ellos eran el pueblo de Jehová, y a Él no se le había pagado nada por ellos; entonces, Él puede redimirlos sin pago (ver 45:13; 50:1). Ni Jehová ni Judá le debían nada a Babilonia, porque Judá no había pecado contra Babilonia sino contra Jehová.

      4 Israel había descendido a Egipto como invitados de esa nación por medio de la invitación del Faraón (Gén 45:16-20; 47:5-6), pero allí los habían esclavizado. De igual modo, a Asiria no se le había dado pie para invadir y oprimir a Israel; sin embargo ella había sido usada por Jehová como el instrumento de Su juicio (10:5-10), fue incitada por el deseo de conquista. Entonces, Jehová tenía el derecho de juzgar tanto a Egipto como a Asiria y liberar de ellos a quienquiera que Él escogiera.

      5 Tampoco Babilonia tiene ninguna reclamación sobre Judá o motivos sobre los cuales justificar la invasión de la tierra y llevar al pueblo como cautivos y sus posesiones como botín (ver Hab 1:5-11). Puesto que ellos fueron llevados injustamente y Jehová no está ya más en deuda con Babilonia al igual que con Egipto y Asiria, Él pregunta, Y ahora ¿qué hago aquí? Bajo estas condiciones, ¿por qué debería permanecer Él en silencio e inactivo? ¿Por qué no hacer algo? ¿Por qué no debería Él llevarlos de regreso a su casa? Sus gobernadores, los babilonios, los hacen aullar, hablar con amargura, ridiculizando a Su Dios por Su debilidad, y entonces blasfemando Su nombre. ¿Entonces por qué no actuar? Fue debido a los pecados de Israel antes de la cautividad que ellos estaban en Babilonia, y fue su conducta mientras estuvieron allí que evocó esta blasfemia del nombre de Jehová (Ez 36:20,23), blasfemia que continuó aún hasta los días de los apóstoles (Rom 2:24).

      6 Sin embargo, no siempre será de esta forma; porque cuando Sion sea redimida y purificada, mi pueblo en verdad, vestido en salvación y en justicia (vers 1; ver Zac 8:8), este sabrá mi nombre. Ellos sabrán en su plenitud, respaldado por todo lo que Él es – Su fuerza y poder, Su ira y furor, Su rectitud y justicia, Su amor y misericordia, Su paternidad y providencia – la totalidad de Su ser, carácter, y propósito. En aquel día, el día de la fortaleza y belleza de Sion, el pueblo de Dios sabrá que fue Jehová quien hablo y que Él sostiene Su palabra, satisfactorio en Su propio tiempo.

El Heraldo de Alegres Nuevas, y una Exhortación (vers 7-12)

 

      7 Por inspiración profética Isaías ve la promesa de Dios totalmente cumplida, Su poder ejercido, el pueblo redimido, y el mensajero trayendo alegres nuevas (ver 40:9; 41:27). ¡Cuán hermosos, o adecuados, pertinente la gloria del mensajero, los pies del que trae alegres nuevas; los pies simbolizan al mensajero mismo. Nahum usa casi las mismas palabras cuando proclama la caída de Nínive (Nah 1:15). En tanto que el mensajero predice la redención de Sion, Isaías lo ve sobre los montes, no solo de Judá sino también de todo el mundo. Él anuncia la paz, la paz entre Dios y Su pueblo por medio de la redención. Él trae nuevas del bien, esto es, de bienes morales o bendiciones morales (para este uso de la palabra bien, ver 7:15-16; 38:3). Él publica salvación, liberación de la opresión, tanto individual como nacional, espiritual y política (está salvación será “por siglos de siglos,” 51:8). Él que dice a Sion: Tu Dios reina! Esta es la base de las nuevas. Aunque el mensaje incluyó la liberación y el retorno de los exiliados, no necesita – de hecho, no puede – estar limitada a ese evento. Universalmente es indicado por la aplicación de Pablo a este versículo a los apóstoles que el Señor los preparó y envió a todo el mundo con las alegres nuevas de salvación (Rom 10:15).

      8 Aunque los muros están en ruinas y la ciudad desolada, no obstante en la continuación de su visión el profeta ve atalayas sobre los muros de Sion esperando con ansiedad por los que traen las buenas nuevas. Los atalayas no necesitan ser mirados ya sea como observadores angelicales (como en Dan 4:13, 17, 23) o como profetas (Ez 3:17; 33:7; Hab 2:1) aunque podrían ser lo último; pero ellos deberían ser vistos como alguien investido con la responsabilidad de guardar la ciudad y mantener informado al pueblo. Mientras ellos ven al heraldo aproximándose con las alegres nuevas, prorrumpen al unísono, cantando alabanzas a Dios que reina y ha redimido a Sion. La frase ojo a ojo acontece solo aquí y en Números 14:14, donde es traducida “cara a cara.” Probablemente significa que ellos observarán de cerca la realización del propósito y la obra de Dios cuando Jehová vuelve a traer a Sion.

      9 Los lugares desolados de la ciudad son apelados a prorrumpir en alabanzas gozosas, porque Jehová ha consolado a su pueblo, a Jerusalén ha redimido. El Señor ha cumplido totalmente Su promesa de restaurar y levantar los lugares desolados (44:26; 51:3); entonces, ¡regocíjense!

      10 Al desnudar su santo brazo Jehová ha respondido al clamor, “Despiértate, despiértate, vístete de poder, oh brazo de Jehová” (51:9). Él ha descubierto Su brazo, librándolo de cualquier vestimenta que pudiera restringir Sus movimientos; y en santidad y en justicia, ante los ojos de todas las naciones, Él ha liberado a Sion. Esta obra de Jehová en la liberación de Sion por medio de Ciro vislumbra que será completada por el Siervo. Esta última cláusula plantea una pregunta. ¿La expresión todos los confines de la tierra verán la salvación del Dios nuestro significa que el pueblo de los confines de la tierra ha contemplado la salvación en el retorno de los exiliados y lo oye en el mensaje gozoso de su restauración (48:20)? ¿O significa que se han gozado en ellos mismos (45:22)? Lo anterior es probablemente el significado; pero lo último no debe ser completamente descartado, porque estaba en el plan final de Dios (ver 42:10; 51:5).

      11 Un periodo de cincuenta a setenta años es un largo tiempo en la vida de un individuo o de una nación. El pueblo ha estado en Babilonia por ese periodo; y durante ese tiempo, muchos cambios han tenido lugar entre ellos. Sin importar cual haya sido la causa de la indecisión del pueblo, el llamado del profeta a salir es urgente e imperativo: Apartaos…salid de ahí. Hay dos formas en la que el éxodo de Babilonia difiere del de Egipto. Al partir de Babilonia, el pueblo no debe echar nada a la mano de Babilonia en carácter; ellos deben hacer una limpieza para separarse del espíritu y posesiones mundanas de la tierra que los había mantenido cautivos. En contraste, cuando ellos dejaron Egipto los israelitas debían pedir joyas, oro, y otros artículos preciosos, de esa manera despojando a sus vecinos (Ex 3:22; 11:2-3; 12:35-36). Parece que el siguiente texto está dirigido a los sacerdotes y los levitas: purificaos los que lleváis los utensilios de Jehová. Así como muchos otros eventos por venir fueron revelados al profeta, también se le dio a conocer que los utensilios del templo que serían llevados lejos por Nabucodonosor también serían regresados por Ciro a los judíos (para el cumplimiento de esta profecía ver Esdras 1:5-11). Los portadores de los utensilios sagrados deben purificarse a si mismos para esta obra santa (ver Lev 22:3-4). El llamado a partir se extiende más allá de la cautividad física a la espiritual fuera de la que Pablo y Juan llamaron a los santos siglos más tarde (2 Cor 6:17; Apoc 18:4)

      12 Una segunda diferencia entre estos dos éxodos es que el pueblo iba a dejar a Egipto de prisa, siendo forzado a salir (Exodo 12:33, 39), mientras que ellos iban a dejar Babilonia sin apresuramiento ni corriendo. El faraón egipcio había perseguido a los padres en un intento de retenerlos, pero Ciro emitió el decreto que envió a los judíos a casa. Además, Jehová los guiaría en la parte frontal y los protegería en la zaga. Entonces los que regresaran serían rodeados por Su presencia, y no habría necesidad de prisas o miedo.

Capítulo 52.1-12. Aliento para la Sión Postrada (2)


[1]  Zondervan Pictorial Enciclopedia of the Bible, ed. Merrill C. Tenney (Grand Rapids: Zondervan, 1975), vol. 1, págs. 192-93; Charles F. Pfeiffer, Between the Testaments (Grand Rapids: Baker, 1972), pág. 81.

CAPÍTULO 51

Aliento para la Sión Postrada (1)

¡Oídme! Una Exhortación al Creyente (vers 1-8)

 

      1 En medio de los que encienden un fuego y caminan en ese sentido a su destrucción (50:11), hay todavía un remanente fiel, sin embargo podrían ser muy pocos en ocasiones. El Señor se dirige a este pequeño grupo como los que seguís la justicia, los que buscáis a Jehová. Las dos descripciones complementan cada una a la otra. Él urge al fiel a Oídme (vers 1), Estad atentos a mí (vers 4), y de nuevo, Oídme (vers 7) – oír, escuchar, y poner atención a Su palabra. La justicia puede ser alcanzada solo escuchando atentamente a lo que Dios dice y buscarla en pos de Él. A los que se dirige están probablemente desalentados debido a que son pocos en número; así Él les dice, Mirad a la roca de donde fuisteis cortados, y al hueco de la cantera  (tajo) de donde fuisteis arrancados.

      2 Los creyentes desalentados deben mirar hacia Abraham y Sara, la fuente de la que ellos brotaron. ¿Por qué mirar hacia ellos? El Señor ha llamado a Abraham, el padre de todos los creyentes, cuando él era el único. A Abraham y a Sara les nació Isaac, un hijo de la promesa, por medio del que vendría la simiente que bendeciría a todas las naciones y pueblos (Gén 12:1-3; 18:18; 21:12; 22:18). El remanente son los hijos de Isaac, los hijos de la fe (Gén 15:6; Heb 11:11), la simiente que iba a ser tan numerosa como las estrellas de los cielos y la arena que está a la orilla del mar (Gén 15:5; 22:17). Ellos recordarían la palabra de Jehová a Sara cuando ella se había reído ante la idea que ella sería la madre de naciones: “¿Hay para Dios alguna cosa difícil [maravillosa]?” (Gén 18:14). Si Jehová podía haber dado a luz a la gran nación de Israel desde Abraham y Sara, cuando ella estaba pasada de edad y él estaba “ya casi muerto” (Heb 11:11-12), ¿no puede Él por medio de este pequeño remanente llevar a cabo Su propósito de construir una gran nación espiritual en la que todos los pueblos sean bendecidos (Gén 12:3; 22:18)? Jehová está diciendo a los pocos desanimados que recuerden la promesa a Abraham y Sara y su fe, y entiendan que ellos son los hijos de esa promesa y fe.

      3 En Su promesa a Abraham antes que naciera Isaac, Jehová dijo, “te he puesto por padre de muchedumbres de gente” (Gén 17:5), hablando como si la promesa ya estuviera cumplida. Pablo citó este texto agregando que Dios “da vida a los muertos, y llama las cosas que no son, como si fuesen” (Rom 4:17). Tal como en muchas otras ocasiones en la profecía de Isaías Jehová habla de cosas que aun no están hechas como si ya lo estuvieran (ver 46:10), así Él habla ahora: Ciertamente consolará Jehová a Sión (ver 40:1; 49:13). Él se ha propuesto consolar a Sión junto con sus lugares desiertos y desolados, y así debe ser hecho. El Dios poderoso que puede secar los mares y los ríos, convirtiéndolos en un desierto (50:2), puede revertir el orden y restaurar a su estado anterior las ruinas de Sión desiertas y desoladas, ya sea física o espiritual. Él ha hecho sus soledades, y…su desierto como paraíso, y su soledad en huerto de Jehová, exuberante y fértil, como lo era la casa original del hombre. Esta obra de Jehová resulta en la restauración del gozo, alabanza…alabanza y voces de canto. Sin embargo, debido a la falta de oír y de atender a Jehová y Su palabra, esta profecía fue totalmente cumplida a solo un alcance muy limitado cuando los judíos regresaron del exilio; la realización total de la promesa fue experimentada solo con la aparición del Siervo.

      4 Estad atentos a mí, pueblo mío, y oídme, nación mía – con un punto de vista a la obediencia, pongan mucha atención a lo que digo. Note las construcciones paralelas: Estad atentos a mí y oídme; pueblo mío y nación mía. Jehová está exhortando a Su nación y a Su pueblo. La ley que establece la justicia saldrá hacia delante como luz de los pueblos, las naciones o gentiles; una clara distinción es hecha entonces entre mi pueblo y los pueblos. Esta es definitivamente una profecía muy mesiánica para ser cumplida en el Siervo (ver 42:6; 49:6); la ley de justicia aquí a la vista irá hacia delante fuera de Sión-Jerusalén (2:3) bajo el Siervo (42:1-4). Será una “ley de la fe” (Rom 3:27), “la ley del Espíritu de vida” (Rom 8:1-2).

      5 Cercana está mi justicia, ha salido mi salvación – note de nuevo la construcción paralela. ¿Es mi justicia el principio en el que actúa Dios y en el que descansa Su trono (Sal 89:14; 97:2), o es la justicia a ser establecida por la nueva ley que vendrá adelante por parte de Él? También, ¿es mi salvación la liberación desde Babilonia, o la liberación del pecado por medio de la nueva ley? Podrían ser ambas, porque la liberación tanto de Babilonia como del pecado descansa en la justicia; no obstante parece claro a este escritor que estamos tratando definitivamente con una profecía mesiánica cumplida solo en Cristo, el Siervo de los cánticos ya presentado (42:1-13; 49:1-13; 50:4-9). Permítanos regresar por un momento al versículo 2, donde el creyente fue urgido a mirar hacia Abraham y a la promesa hecha a él, “serán benditas en ti todas las familias de la tierra” (Gén 12:3). Pablo cita esta promesa y declara su cumplimiento en la salvación de los gentiles por fe en Cristo (Gál 3:8). Por otra parte, en su segundo sermón registrado, Pedro dice, “Y todos los profetas desde Samuel en adelante, cuantos han hablado, también han anunciado estos días [los días de la obra redentora de Cristo y los que siguieron]. Vosotros sois los hijos de los profetas, y del pacto que Dios hizo con nuestros padres, diciendo a Abraham: En tu simiente serán benditas todas las familias de la tierra.” El apóstol explica entonces que esta promesa del Antiguo Testamento (Gén 12:3; 22:18) fue cumplida cuando “Dios, habiendo levantado a su Hijo, lo envió para que os bendijese, a fin de que cada uno se convierta de su maldad (Hechos 3:24-26). Aquí tenemos una confirmación inspirada de que en este pasaje particular de Isaías salvación significa liberación del pecado. Sión no fue totalmente consolada ni sus lugares desiertos edificados hasta la venida del Siervo. Note además que Jehová dice que cuando Su justicia y salvación salgan adelante, Él juzgará a los pueblos (ver 2:4). Esto lo ha hecho Él desde que la Sión espiritual fue establecida por la obra del Mesías (Heb 12:22-24). Me esperan los de la costa, como ellos esperan por Su ley (42:4); ellos estaban urgidos desde tiempo atrás a escuchar al Siervo (49:1).Cuando el Siervo y Su ley aparecen, las islas “cantan a Jehová un nuevo cántico” (42:10). Los de las islas, los gentiles de las partes remotas de la tierra, confiarán en Jehová mientras se reclinan sobre sus brazos para sostenerse, una metonimia de Su poder redentor.

      6 Como los viejos sistemas infieles de las naciones que pasarán al olvido, trayendo los mundos paganos a un fin (ver los comentarios sobre 34:4), así también el orden judío pasará al olvido – porque los cielos serán desechos como humo, y la tierra se envejecerá como ropa de vestir. El profeta no está describiendo el fin del mundo como es expuesto en el Nuevo Testamento, sino el fin del mundo del judaísmo (ver 65:16-17 y comentarios). La gloria del judaísmo deja de existir, y de la misma manera perecerán sus moradores. Algunos comentaristas prefieren como una traducción alternativa “morirán como mosquitos,” pero el “significado es dudoso.”[1] La idea es que el sistema antiguo pasará al olvido; su mundo vendrá a un fin. Nadie seguirá viviendo bajo ese sistema ni sostendrá una relación con Dios por medio de él. En contraste, dice Jehová, mi salvación será para siempre, tanto como dure el tiempo, y mi justicia no perecerá; permanecerá tanto como perdure el tiempo. Tanto el deshacerse de lo viejo como el establecimiento de lo nuevo son la obra del Siervo.

      7 Jehová continua dirigiéndose al remanente desalentado: Oídme, los que conocéis justicia, esto es, los que la practican (“los que seguís la justicia,” vers 1), en cuyo corazón está la ley que va frente de Él (vers 4). Solo mientras la ley permanezca en el corazón (en la mente y los afectos), expresándose a si misma por medio de la voluntad y de las acciones, puede alguien conocer la justicia. Aunque Jehová dijo que Él pondría “anatema a Jacob por oprobio de Israel” (43:28), Él urge a los ciudadanos de la Sión redimida, al nuevo orden, a no temer afrenta de hombre, ni desmayar por sus ultrajes. Afrenta es culpa, desprecio, desdén; ultrajes son palabras injuriosas, lenguaje abusivo expresando desprecio. Los justos están para recostarse sobre el brazo de Jehová (vers 5b), ni están temerosos ni desfallecidos por tal trato, y para seguir el ejemplo del Siervo (50:6-9).

      8 La destrucción anunciada sobre los adversarios del Siervo (50:9) es pronunciado en contra de los que recriminan a los seguidores del Siervo; ellos serán consumidos como vestidura comida por la polilla o como la lana por el gusano. La palabra traducida gusano solo se presenta aquí; es incierto si significa un gusano o una especie de polilla. En contraste con la destrucción de los enemigos del fiel, la justicia y la salvación de Jehová son eternas. Ellas no pasarán sino que perdurarán por todas las generaciones.

Una Apelación a Jehová y Su Respuesta (vers 9-16)

      9 La palabra del Señor a Su pueblo ha sido de ánimo y de confianza (vers 1-8). En respuesta, el profeta clama al brazo de Jehová, un símbolo de Su poder, por acción inmediata. Despiértate, despiértate, despertarse a Sí mismo de la inactividad, y ser vestido en fortaleza, usando activamente Su majestuoso poder en bien de la nación. El uso dudoso de despiértate muestra que la suplica del profeta es ardiente y urgente, mientras que el tercer evento implora a Jehová que entre en acción como en el tiempo antiguo. Una y otra vez en los días de la antigüedad Jehová había venido a rescatar y a liberar a Su pueblo; el profeta suplica por una repetición de tal acción. Jehová cortó a Rahab y ha herido al dragón. La palabra hebrea rahab “denota una actitud tempestuosa, y por lo tanto arrogante,” comportamiento orgulloso y alborotador.[2] Anteriormente el profeta usó Rahab al hablar de Egipto: en el orgullo y la arrogancia Egipto se colocó como un cocodrilo (30:7). De nuevo él tiene en mente a Egipto, el monstruo marino o la serpiente del Nilo. Jehová había ejercido Su fortaleza cortando a Egipto, el monstruo o enemigo arrogante, el único alborotador, destrozado, penetrando e hiriendo el poder en que él confió. No hay nada en el uso bíblico de la palabra para indicar, como es sugerido por muchos comentaristas modernos, que Isaías está usando una figura de la mitología pagana.

      10 El profeta trae a la mente la liberación de Israel de Egipto, una obra del poder majestuoso de Dios. Él había abierto el Mar Rojo, secó las aguas para que Israel pudiera cruzar por tierra seca, y en consecuencia dio un camino para la redención de Su pueblo. Lo que Jehová he hecho en el pasado puede hacerlo en el presente. Entonces Isaías clama, despiértate, vístete de poder (vers 9). Él acude a Dios para liberar a los exiliados de Babilonia ejerciendo el mismo poder que Él había demostrado en la liberación de la nación de Egipto.

      11 Una vez más este poder ha sido ejercido recientemente, volverán los redimidos de Jehová; volverán a Sion Cantando. Este versículo completo es una repetición palabra por palabra del 35:10. En el caso anterior el clamor acontece en un contexto mesiánico (ver comentarios), mientras que aquí expresa el espíritu de gozo del retorno del pueblo del exilio de Babilonia y el vislumbre de la liberación y el gozo mesiánico que están por venir.

      12 El uso del doble Yo, yo, recalca y enfatiza la declaración de Jehová de ser el único libertador y la fuente de consuelo de Israel. Si este pueblo reconoce y admite este hecho, ¿entonces quién hay que el fiel tema? El hombre morirá, pero Jehová es eterno; el hijo del hombre, la descendencia del hombre, todos los que están por venir, que es como heno, pero Jehová y Su palabra permanecen para siempre (ver 40:6-8). ¿Cuál es más fuerte y debe ser más tenido, el temporal que pasa o el que permanece eternamente?

      13 El temor de Israel del hombre es la consecuencia de su olvido de Jehová y su poderoso poder. El Señor recurre a una ilustración favorita de Su poder: Él es su Hacedor, que extendió los cielos y fundó la tierra (ver 37:16; 40:22; 42:5; 45:12,18; 48:13). Este poder creativo revela Su poder final y absoluto. Al haber olvidado el poder de Dios (tal olvido es una debilidad de todos los hijos de los hombres), Su pueblo está en constante temor del que aflige, esto es, la desaprobación ardiente de alguien que trae aflicción al ejercer presión desde afuera en un intento de destruir. La contienda es entre el Dios cuyo poder es manifestado en la creación y el furor del hombre, que como el heno será llevado a la nada. Cuando Jehová sopla al fuerte de la tierra, son arrastrados como rastrojo (ver 40:24).

      14 En el tiempo señalado de Jehová, El preso agobiado (“El que es doblado hacia abajo,” al margen) será libertado pronto (rápido). El que sea doblado hacia abajo bajo el yugo de la cautividad de Babilonia sería liberado como de ataduras o cadenas. No morirá en la mazmorra, ni le faltará su pan. La palabra mazmorra difiere del término usado en el versículo 1; la palabra significa aquí sepulcro, destrucción, ruina o corrupción. Él será liberado del sepulcro, y adicionalmente, sus necesidades de la vida serán provistas. Jehová seguramente cuidará de él.

      15 La confianza del pueblo de su liberación es la palabra de Jehová su Dios. El que agita el mar y hace rugir sus ondas, que es el poder que está atrás de la fuerza terrible de los huracanes y de las mareas gigantes que se alzan, lo ha declarado. Jehová, el Dios de todos los poderes celestiales y terrenales, es Su nombre.

      16 El gran Dios que crea y que por Su providencia controla todas las fuerzas tanto en la naturaleza y en las naciones, ha puesto Sus palabras en la boca del profeta (ver Deut 18:18); ellos no fracasarán debido a que Le pertenecen. Él protege tanto a Su profeta como a Su palabra cubriéndolos en la sombra de Su mano, defendiéndolos por medio de Su poder infinito. Esto garantiza la siembra de los cielos y la colocación de los cimientos de la tierra. Habiendo hablado del antiguo orden que pasará (vers 6), Jehová habla ahora del nuevo orden que será manifestado – nuevos cielos y una nueva tierra (ver 65:16-17 y comentarios). Esto será cumplido bajo el Mesías, el Siervo, quien dice a Sion: Pueblo mío eres tú. Este nuevo mundo, el nuevo Sion espiritual, la ciudad del nuevo pueblo espiritual, ha sido cumplido bajo Cristo en la era presente.

Jerusalén, ¡Despiértate! ¡Levántate! – Su Condición Trágica (vers 17-20)

 

      17 El profeta plantea una de esas descripciones tristes, trágicas, y lastimosas frecuentemente encontradas en las Escrituras (por ejemplo, Ez 16:23-43). En esta instancia la descripción es la de una mujer en un estupor de borracho cuyos hijos son incapaces de ayudarla. En el versículo 9 el doble imperativo “Despiértate, despiértate,” fue dicho al Señor; en esta instancia es dicho por el Señor. Jehová llama a Jerusalén, la madre simbólica de Su pueblo, a despertarse y levantarse. En aquel momento ella yace postrada en ruinas, al haber bebido de la mano de Jehová el cáliz de su ira, una metáfora usada también por profetas posteriores. Jehová enviará la copa de Su ira a todas las naciones y las forzará a tomar de ella (Jer 25:12-29). Esto incluye a Jerusalén (Ez 23:31-35), que la ha agotado ahora. La copa de Jerusalén que ha sido agotada es Babilonia (Jer 51:7), a quien Jehová asimismo requerirá que tome la copa de Su ira algún día (ver vers 23). Habiendo tomado de esta copa, Jerusalén se tambalea, tropieza, y cae, porque ha sido forzada a agotarla aun hasta los sedimentos, una indicación de lo completo de su juicio.

      18 De todos los hijos que le habían nacido a Jerusalén, no hay ninguno que la guíe de regreso al camino de sobriedad, rectitud, y provecho. Ninguno puede tomarla por la mano y decir, “De este modo,” porque todos sus hijos se han apartado del camino del Señor y la han olvidado, llegando a ser entonces sujetos al mismo juicio como su madre. Solo Jehová puede restaurar a Jerusalén y a sus hijos; Él tiene la intención de hacerlo.

      19 ¿Quién se dolerá de ti en esta condición caída? Esto es, ¿quién te consolará o sentirá pena por ti? La palabra traducida doler significa “mover de un lado a otro”; es usada del movimiento de la cabeza cuando alguien cae dormido o mueve la cabeza con compasión.[3] Young traduce literalmente, “¿quién moverá (la cabeza) por ti?” en expresión de aflicción compasiva (III. 321). Dos cosas habían acontecido a Jerusalén: (1) asolamiento y quebrantamiento, la cual, al parecer, correspondió a la devastación de la tierra y la libertad; y (2) hambre y espada, que había venido a sus hijos, los habitantes de Jerusalén y sus alrededores. La pregunta ¿Quién te consolará? Es traducida e interpretada de varias formas por los expositores. Pero ya que no hay nadie a quien ella le duela, la idea parece ser, “Solo Yo, Jehová, puede consolarte, y Lo haré así.”

      20 El profeta presenta ahora una descripción más gráfica de la copa de la ira que ha dejado a Jerusalén en ruinas. Como un antílope enredado en una red, sus hijos están indefensos, al haber desfallecido. El significado de la cláusula estuvieron tendidos en las encrucijadas de todos los caminos es incierto. Podría sugerir que ellos perecieron tratando de defender a la ciudad en varios sitios donde los caminos llegaban a ella, o podría significar que ellos perecieron allí intentando escapar. Nosotros preferimos pensar que fue lo anterior. En todo caso, ellos estaban agotando la copa de la ira de Jehová, embebiendo la totalidad de la ira de Su juicio.

La Promesa de la Gracia de Jehová (vers 21-23)

 

      21 En vista de la condición e incapacidad de Jerusalén para salvarse a sí misma, Jehová dice, Oye, pues, ahora esto – escucha lo que tengo que decir. La madre y los hijos están afligidos, sufriendo un desastre físico: Jerusalén está destruido y sus hijos exiliados. Ellos están ebrios “no de vino” (ver 29:9), sino con la copa de la ira de Jehová.

      22 El Dios de Israel, Jehová tu Señor, que aboga por Su pueblo, habla. Antes, como su acusador, Él había llamado a Su pueblo a una corte (por ejemplo, 43:8-13,26); pero ahora Él que había dado a Jerusalén el cáliz de aturdimiento se levanta como su defensor para abogar por su causa. Él que había determinado el juicio determina ahora el alcance de su duración y el tiempo de la restitución. Él tomará la copa de sus manos; puesto que el juicio por sus anteriores pecados está completo, ellos ya no deberán tomar de la copa.

      23 La copa de la ira y del aturdimiento serán puestos en mano de tus angustiadores. Babilonia había sido la copa de oro de Jehová por la que todas las naciones han sido embriagadas (Jer 51:7). Después que ellos la han tomado, la copa será dada a Babilonia para que ella la tome (Jer 25:26 [Sheshach = Babilonia; ver ver 51:41]). Las recompensas del juicio de Jehová vendrá sobre ella (Jer 51:54-56). El alma a la que Babilonia dijo, inclínate, y pasaremos por encima de ti, es la totalidad de la vida del pueblo de Jerusalén. Ellos estaban sujetos a un trato cruel y duro tanto de cuerpo como de mente (47:6), forzados a inclinarse a las indignidades asestadas por un pueblo despiadado. Pero Jehová, “un Dios de recompensas,” traerá al destruidor sobre Babilonia (Jer 51:54-56; Hab 2:15-16), porque siempre hay un día de ajuste de cuentas.



[1]  Theological Wordbook of the Old Testament, vol. 1, pág. 444.

[2]  Theological Wordbook of the Old Testament, vol. 2, pág. 834.

[3]  Theological Wordbook of the Old Testament, vol. 2, págs. 560-61.

s cauti�_!pr���<oso, serle arrebatados? ¿Pueden los cautivos ser quitados al valiente – conquistadores reales, guerreros poderosos, hombres de gran fortaleza? La segunda frase de la pregunta es más difícil, aunque lleva la misma idea general. ¿Puede el cautivo (los cautivos del justo,” del hebreo) ser liberado? ¿Son justos estos cautivos, o son ellos tomados por conquistadores justos? ¿O debería la frase “los cautivos del justo” ser traducida, como dice uno de los Pergaminos de Qumran, “los cautivos del tirano”? (Para una discusión de esta posibilidad, ver Whybray, que lo acepta, y Young, que lo cuestiona.) Posiblemente el significado es que la cautividad de los judíos fue justa y correcta. Debido a su maldad el juicio para ellos fue justo, aunque fue ejecutado por hombres terribles.

      25 La respuesta de Jehová a la pregunta es enfática. Los cautivos del valiente ciertamente serán quitados, y el botín será arrebatado al tirano – al valiente u opresores violentos. El cumplimiento total de esta promesa es garantizada por la determinación de Dios de liberarlos. Cualquiera que pudiera interferir se encontrará a si mismo en contienda, en guerra, no con el hombre, sino con Jehová. El conflicto podría tomar la forma de una batalla verbal o de una fuerza física. En realidad, tanto entonces como ahora, una disputa con el pueblo de Jehová, de propósito, o de palabra, es una disputa con Él. El resultado es inevitable: Yo salvaré a tus hijos.

      26 En una descripción terrible Jehová describe las consecuencias de contender con Él, de la opresión a Su pueblo, o de ocultar el cumplimiento de Su propósito. Aquellos que lo hacen así, como caníbales, comerán su propia carne, y con su sangre serán embriagados como con vino. Es dudoso si, como algunos eruditos sugieren, esto significa que el pueblo será traído a tan gran apuro que se comerán literalmente uno al otro; más bien, significa que en el juicio traído sobre ellos, se destruirán uno al otro – “la espada de cada cual será contra su hermano” (Ezeq 38:17-21; Zac 14:12-13). Como Jehová por medio de Su Siervo redime, protege, y provee para Su Israel espiritual, así conocerá todo hombre que yo Jehová soy Salvador tuyo y Redentor tuyo, el Fuerte de Jacob. Solo un Siervo enviado por Jehová podría cumplir esta misión mundial. El cumplimiento total de Su propósito y la constancia de Su palabra son evidencia incontrovertible de Su Deidad eterna y de Sus promesas infalibles.



[1]  Theological Wordbook of the Old Testament, ed. R. Laird Harris (Chicago: Moody, 1980), vol. 1, pág. 51.

En lugar de intentar determinar si los versículos 1-3 son una conclusión del capítulo 49, una introducción al capítulo 50, o una profecía corta aislada, parece mejor pensar sobre el pasaje como un enlace entre los capítulos. Recuerde que la sección entera que estamos estudiando ahora es una unidad, desarrollando el tema general del Siervo y la gloria de Sión.

Amonestación a los Exiliados por Pensar de Si Mismos como Rechazados (vers 1-3)

 

      1 Habiéndose dirigido a Sión como si ella fuera una madre (49:14-22), Jehová se dirige ahora a los exiliados como si ellos fueran hijos. Él regresa a la acusación hecha contra Él en 49:14, respondiéndola al retar a los hijos exiliados a generar una carta de divorcio que compruebe que Él desechó a su madre, o a generar un comprobante de pago que compruebe que ellos han sido vendidos a un acreedor. La palabra repudio, que aparece solo en Deuteronomio 24:1,3; Jeremías 3:8; y el versículo presente, viene de una raíz que significa “cortar totalmente.” Es usada de una esposa despedida por el marido. Jehová no le había dado tal carta a Sión; si Él lo hubiera hecho, Él no la podría haber traído de regreso como Su esposa (Deut 24:1-4).

      El caso del reino del norte era diferente. Israel fue destruida (Amós 9:8), causando que cesará (Os 1:4), dando una carta de divorcio por parte de Jehová (Jer 3:8). Entonces, el reino de las diez tribus nunca sería tomado de aceptada de nuevo como esposa de Jehová, pero de en medio de ellos Él podría y recibiría individuos (Jer 3:14) después de la desaparición del arca del pacto del templo (Jer 3:16), y Jerusalén sería llamada “trono de Jehová” (Jer 3:17). En contraste, a Judá nunca le fue dada una carta de divorcio.

      Era legalmente permisible los hijos de alguien para pagar una deuda (Ex 21:7), pero Jehová no estaba en deuda con Babilonia, ni Él había recibido dinero por los cautivos judíos (52:3). Él no los vendió a la cautividad. Solo ellos eran responsables de blasfemar por su esclavitud; debido a su desviación del camino correcto, su comportamiento torcido, y su rechazo de la autoridad y gobierno de Jehová sobre ellos, fuistes arrancados.

      2 A causa de la ceguera, sordera, y la dureza de los corazones del pueblo (6:9-10; 42:18-20), nadie respondió, nadie puso atención cuando Jehová los llamó, hablando por medio de Sus profetas. El repitió la acusación de los exiliados contra Él: ¿Acaso se ha acortado mi mano para no redimir? ¿Está Él imposibilitado para liberar y redimirlos de su esclavitud? En Su respuesta a esta acusación, ya sea vocalizada o tácita, Jehová señala al ejercicio de Su poder en el mundo natural. Él seca los mares, hace de los ríos un desierto, causando que los peces mueran de sed y de hedor. Si Jehová puede ejercer tal control sobre las fuerzas creadas de Su mundo natural, ¿no puede Él ejercer este mismo poder poderoso por el bien de Su pueblo, liberándolos de la esclavitud? Pero debido a que ellos carecieron del conocimiento de Dios, no tienen fe.

      3 Jehová señala otra expresión de Su poder infinito: Visto de oscuridad los cielos (la palabra se menciona solo aquí y lleva una connotación de luto; ver Jer 4:28),[1] y hago como cilicio su cubierta (una indicación más de tristeza). Un Dios de tal poder puede traer a Babilonia o a cualquier otra fuerza opuesta a la nada y al desastre, por consecuencia liberando a Su pueblo de lo que los sujeta. Si Él puede liberar de Babilonia, ¿no puede también liberar de Satanás y del pecado?

El Soliloquio del Siervo (vers 4-9)

      En el segundo de los “Cánticos del Siervo (49:1-13), el Siervo fue representado como un profeta con una misión mundial. En este el tercer cántico, Él contempla Su preparación y calificaciones para la obra profética y Su recibimiento por el pueblo. En este soliloquio presente Él se representa a Si mismo como alguien totalmente obediente y totalmente dependiente de Jehová por Su mensaje y el poder para liberarlo. Esta actitud ideal, que Jehová deseaba de la nación, de los individuos, y, de hecho, de Sus profetas, fue cumplido en su extensión más completa solo en Jesucristo, el Profeta que entregó la palabra final de Dios.

      A lo largo de toda su historia Israel había resistido a los profetas de Jehová, tratándolos vergonzosamente y recibiendo Su mensaje con desprecio. En repetidas ocasiones Jehová dijo que levantaría desde la antigüedad, enviando a Sus siervos los profetas y hablando por medio de ellos al pueblo; pero ellos ni oyeron ni inclinaron el oído.[2] Micaías estuvo atacando con dureza sobre el descaro y su profecía rechazada ( 1 Reyes 22). Israel fue ciego al mensaje de Isaías (29:9-10). Jeremías fue aprisionado en la corte de la guardia y puesto en un calabozo (foso); el rollo que contenía su mensaje fue quemado en el fuego (Jer 32:2; 38:6; 36:23). Ezequiel no fue apreciado como un profeta, sino como un “hablante de parábolas,” un cantor de amores – su mensaje fue rechazado (Ez 20:49; 33:31-32). A Amós le fue dicho por Amasías que fuera a casa y le predicara a Judá, pero no en Bet-el (Amós 7:12-13).

      Jesús acusó a los padres de Sus contemporáneos “que mataron a los profetas” (Mt 23:31). Esteban preguntó, “¿A cuál de los profetas no persiguieron vuestros padres?” (Hech 7:52). Los judíos a los que Jesús se dirigió no estaban interesados en Su mensaje, sino más bien “consultaron como sorprenderle en alguna falta” (Mt 22:15). La actitud del pueblo hacia Jesús como un profeta, y hacia la profecía en general, es bien resumida en la burla acentuada hecha por los que lo golpearon en la casa de Caifás: “Profetízanos, Cristo, quién es el que te golpeó” (Mt 26:68). A estos judíos hipócritas, el que profetizar era más pequeño que un arte de magia. Smith ha dicho apropiadamente, “Hay algo en esta simple expresión de la verdad, que despierta en mismo diablo en los corazones de muchos hombres” (II. 345). En este soliloquio encontramos una clara descripción del profeta ideal (que fue logrado en Cristo) y la típica respuesta humana al mensaje profético.

      4 Es de Jehová el Señor del que el Siervo recibe Sus calificaciones para servir como un profeta; la lengua del sabio (los que han sido enseñados) y el oír de un oyente rápido. Detrás de la lengua del maestro debe estar el oír audible de los discípulos. Un profeta debe ser rápido para oír lo que dice Jehová su Maestro. Jehová había dicho a Moisés del profeta que Él levantaría, “Profeta les levantaré de en medio de sus hermanos, como tú; y pondré mis palabras en su boca, y él les hablará todo lo que yo les mandare” (Deut 18:18; ver Hech 3:22-23). Equipado así, el Siervo está preparado para saber hablar palabras, esto es, para sostener y animar con palabras de verdad, al cansado. El cansado incluye tanto a judíos como a gentiles. Los judíos estaban cansados con el pecado, una carga de la ley que no podían levantar; y los gentiles estaban oprimidos por los ídolos y toda la maldad que típicamente los acompañan (ver 46:7; Mt 11:28; Jn 8:31-36; Gàl 4:8). La fuente de las palabras de sustento del Siervo es constante, porque Jehová despierta Su oído mañana tras mañana; así Él está siendo constantemente enseñado por el Manantial de toda verdad. La enseñanza está siempre fresca, viniendo directamente de Jehová; nunca se añeja o falla para satisfacer el alma hambrienta que estará lista. La lengua del Siervo está también lista para hablar al oído abierto, un principio a ser seguido por todos los que enseñarían la verdad.

      5 A Jehová el Señor que abrió el oído del Siervo para oír y entender la voluntad divina, el Siervo dice, Yo no fui rebelde, ni me volví atrás. Aun Moisés se hizo pequeño a su llamado (Ex 4:1,10,13), Jonás huyó de la responsabilidad impuesta sobre él (Jon 1:3), y Jeremías se quejó de su labor y de su parte (Jer 15:15-18; 20:7-18); pero el Siervo no es de disposición rebelde, ni se desvía, ni desiste de Su misión. Él está totalmente sometido a la voluntad e instrucción de Su Maestro (Juan 6:38; Lucas 22:42); Él habla en lo que Él es instruido a enseñar (ver Juan 7:16; 8;28b; 12:49). El profeta o maestro verdadero habla solo lo que es revelado por Dios.

      6 En respuesta al don de Dios para Él (vers 4), el Siervo deliberada y voluntariamente dio Su espalda a los heridores, Sus mejillas a los que le mesaban la barba, y no escondí mi (Su) rostro de injurias y de esputos. El odio crónico de la humanidad por los maestros de la verdad y la buena voluntad de los maestros para sufrir por la verdad son claramente mostrados en este versículo. “El arrancar (una porción) de la barba era la expresión de ira violenta o de indignación moral.”[3] En su indignación Esdras arrancó su propio cabello (Esd 9:3); en un espíritu similar Nehemías arrancó el cabello de los judíos que se casaron y emparentaron con los paganos (Neh 13:25). El Siervo sometido a tal afrenta, cargó lo del injusto en vez de la indignación del justo. Escupir sobre otro era un acto de deshonra y desprecio ritual (Lev 15:8; Núm 12:14; Deut 25:9). El Siervo no ocultó Su rostro de este deshonor y humillación inmerecida (ver Mt 26:67; 27:30).

      7 Como Jehová el Señor ha dado al Siervo la lengua de sabios para hablar y oído abierto para oír, así ahora Jehová será el apoyo del Siervo, dándole ayuda y asistencia en todo el tiempo de necesidad. Debido a que Él recibe tal ayuda el Siervo no será avergonzado, una palabra fuerte indicando que Él no sería arrojado a la confusión o a la perplejidad por el trato vergonzoso. Él no fracasará en vivir de acuerdo a la verdad impartida sobre Él. Debido a la ayuda de Jehová, la determinación de Su propio corazón – porque Él puso Su rostro como un pedernal, una piedra muy dura – y Su completa sumisión al Señor, Él puede afirmar confiadamente, sé que no seré avergonzado. Sin importar lo que los demás pudieran acusar o hacer, y con Su propia determinación y sumisión, Él será victorioso. Cualquier maestro puede tener esta misma confianza en el grado en que siga al Siervo.

      8 Jehová sirve como juez al comportamiento y enseñanza del Siervo y la consecuente ira de Sus enemigos. Él que es el apoyo del Siervo está también cerca para justificarlo, defendiendo y reivindicando la rectitud tanto de Él como de Su causa. Ante la presentación de tal Juez el Siervo emite un desafío: ¿Quién contenderá conmigo?, esto es, ¿Quién cruzará las espadas conmigo en una contiende forense? Juntémonos. Él continúa con un desafío paralelo: ¿Quién es el adversario de mi causa? ¿Quién me desafiará en una corte de juicio? Acérquese a mi. Jesús lanzó este desafío frente a Sus enemigos: “¿Quién de vosotros me redarguye de pecado?” (Juan 8:46), un desafío que no se ha contestado desde entonces (Marcos 14:55-56) ni se hará.

      9 Una vez mas el Siervo declara la fuente de Su ayuda, Jehová el Señor, y repite el desafío a Sus enemigos, ¿quién hay que me condene? El Siervo no ha violado ni la enseñanza antigua de Jehová en la ley ni Su propia enseñanza; Él no ha pisoteado a ningún semejante. El Siervo concluye diciendo de los que Lo condenarían, He aquí que todos ellos se envejecerán como ropa de vestir, serán comidos por la polilla. Los enemigos del Siervo, de Su verdad, y de todos los creyentes, se extinguirán y se volverán nada como un vestido consumido por la polilla.

Luz para los Creyentes, Aflicción para los Incrédulos (vers 10-11)

 

      10 Dos grupos son ahora examinados: los que temen a Jehová (vers 10) y los que rechazan la luz verdadera (vers 11). Los comentaristas difieren sobre si el que habla es Jehová, el Siervo, o el profeta; pero de hecho es Jehová, ya sea que Él hable directamente o por medio del profeta o el Siervo. El que habla se dirige a los que temen a Jehová y obedecen la voz del Siervo, que ha hablado como un profeta del Señor. Note la clara distinción entre el creyente y el Siervo, estableciendo nuestro punto de vista que el Siervo es una persona, no la nación de Israel ni un grupo compuesto de creyentes de varias naciones. Temer a Jehová es lo que Lo mantiene en tal reverencia santa para obedecer lo que Él dice. No obstante aunque ambos temen a Jehová y obedecen la voz de Su Siervo, él podría encontrarse a si mismo en tinieblas, incapaz de ver el final del túnel y no entendiendo algunos aspectos de su fe y de su vida. Cuando esto acontece, uno debería seguir el ejemplo del Siervo; confíe en el nombre de Jehová, que simboliza todo lo que Jehová es, y apóyese en su Dios, el Dios en el que el Siervo confió y en el que Él se apoyó.

      11 El que habla se dirige ahora a los incrédulos, el pueblo desobediente que rechaza la luz revelada en el Siervo y enciende su propio fuego. Ellos se ciñen a si mismos alrededor con teas (cuetes o centellas),[4] creando luz por la que caminan. Estas teas prueban ser tan destructivas para los que rechazan la luz divina como lo es la idolatría para los paganos. De mi mano os vendrá esto; Jehová vuelve este tipo de tonterías sobre el desobediente, así como Él vuelve todos los otros esfuerzos de los hombres para urdir su propio camino. En dolor seréis sepultados, serán traídos al terror (literalmente, “un lugar de terror”;[5] “de tormento,” Estándar Revisada). Este es el fin de aquel que rechaza la luz de la verdad y urde su propia forma de vida.

Capítulo 50. El Siervo como un Profeta Sufriente – Un Soliloquio


[1] Theological Wordbook of the Old Testament, vol. 2, pág. 786.

[2]  Ver Jer 7:25; 26:5; 29:19; 35:15; 44:4; Ez 38:17; Dan 9:6,10; Amós 3:7; Zac 1:6.

[3]  C.F. Keil, Ezra, Nehemías, Ester, Comentarios sobre el Antiguo Testamento (Grand Rapids: Eerdmans, 1950 reimpreso), pág. 117.

[4]  Theological Wordbook of the Old Testament, vol. 1, pág. 249.

[5]  Ibid, vol. 2, pág 688.

EL SIERVO Y LA GLORIA DE SIÓN (49-57)

 

49. El Siervo y la Sión Abatida

50. El Siervo como un Profeta Doliente – Un Soliloquio

51. Aliento para la Sión Abatida (1)

52:1-12. Aliento para la Sión Abatida (2)

52:13-53:12. Victoria por Medio del Sufrimiento del Vicario

54. El Esplendor Futuro de Sión

55. La Gran Invitación: Misericordia Gratuita para Todos

56. Consolación para el Rechazado;

    Una amonestación para el Atalaya Ciego

57. Una Amonestación a la Maldad del Tiempo de Isaías

 

Una Palabra de Introducción

 

En la sección previa (caps 40-48) la escena del tribunal entre Jehová y los ídolos paganos; Ciro, el ungido de Jehová, que liberará a Israel de la cautividad; y la caída de Babilonia estaban en primer plano. El profeta expuso también la majestuosidad de Jehová y la relación de Israel con Él como Su Siervo y testigo en medio del mundo pagano. Estos asuntos se desvanecen en el trasfondo. La presente sección expone el carácter, la misión, y el éxito del Siervo divino, y la gloria de la Sión redimida. Estos son los temas principales de Isaías.

 

CAPÍTULO 49

El Siervo y la Sión Abatida

Antes de hacer comentarios detallados sobre el capítulo 49 permítanos determinar primero quien es el Siervo. Willis dice, “El que está hablando es el ‘siervo’ del Señor (vers 3, 5, 6), ‘Israel” (vers 3), en vez del Señor o del profeta” (pág 398). Whybray asume que el Siervo es “Deutero-Isaías,” el profeta vocero de los capítulos 40-55 (págs. 44-55). Driver sostiene que el Siervo es el Israel ideal, cumplido en Jesucristo (pág. 180). Smith sostiene el punto de vista que el Siervo es el fiel de Israel; ellos alcanzan su ideal en el Cristo (el Siervo del capítulo 53 debe ser una persona). Smith ve un desarrollo en los pasajes del Siervo – de (1) la nación a (2) Israel dentro de Israel (los pocos) a (3) una persona que él dice no puede ser ningún otro que el Mesías (II. 269-93). Por mucho el número más grande de comentaristas, sin embargo, y especialmente los escritores conservadores, consideran que el Siervo es el Cristo del Nuevo Testamento (por ejemplo, Alexander, Barnes, Calvin, Deltzsch, Leupold, Rawlinson, Robinson, Young); este es el punto de vista del escritor del presente estudio y las bases sobre las que el pasaje será interpretado. Un conjunto imponente de nombres no prueba el punto de vista, pero el estudio de los cuatro principales pasajes que se relacionan fuertemente con el Siervo indican que el Siervo no es un nombre colectivo, sino una referencia a un individuo, y que solo el Mesías llena totalmente las profecías. La segunda de las “Canciones del Siervo” (49:1-13), por ejemplo, presenta al siervo como un individuo con una misión de redención mundial.

Las Bases para Su Obra (vers 1-4)

      1 El Siervo llama a aquellos que están apartados, a los gentiles, urgiéndoles a poner atención al mensaje sobre lo que va a ser anunciado. Las costas son las islas y las zonas costeras del Mar Mediterráneo (ver 42:4; 10, 12), y en forma general, “los confines de la tierra” (41:5). El mensaje involucra a todos los pueblos (las naciones) de la tierra. El vientre, aun las entrañas de Su madre, desde las que llamó al Siervo, ni es la nación ni la virgen María, sino el remanente espiritual que retornó de Babilonia. No obstante el énfasis dado a la nación por nacer, Isaías dice que la “hija de Sión” alumbrando, que “saldrá de la ciudad” a Babilonia pero que eventualmente será rescatada y redimida, pondrá de manifiesto al “Señor en Israel; y sus salidas son desde el principio, desde los días de la eternidad“ (Mi 4:10; 5:2-3; ver Apoc 12:1-5). Este es Jesús (Mt 2:6), cuyo nombre mencionó Jehová aun antes de Su nacimiento. Este pasaje indica que la madre es la Sión espiritual. El énfasis del presente pasaje no está sobre el reinado del Mesías, sino sobre Su servidumbre. Isaías ya Lo había mencionado por Sus nombres reales: “Emanuel”; “Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz” (7:14; 9:6). Los dos oficios, Rey y Siervo Redentor, están unidos en Cristo Jesús.

      2 El Siervo continúa hablando, exponiendo las fuerzas por las cuales Él conquistará. Jehová, que controla todas las cosas y provee todo poder, hará la boca del Siervo como espada aguda. La boca es una metonimia para las palabras que el Siervo hablará, porque es por medio de palabras que Él conquistará, trayendo a los pueblos del mundo bajo su dominio (ver 2:3; Jn 7:16; 8:28; 12:49; Ef 6:17; Heb 4:12). Por lo que respecta a las naciones paganas que no oíran, Él los regirá y los quebrantará con vara de hierro (Sal 2:9; Apoc 12:5), castigándolos con la espada aguda de dos filos que saldría de Su boca (Apoc 1:16; 19:15). Y me puso (el Siervo) por saeta bruñida – el Siervo es la saeta por la cual Jehová penetrará el corazón de Sus enemigos, ya sea trayéndolos bajo Su dominio o extendiendo un juicio de muerte y destrucción (ver Sal 45:3-5; 110; Hab 3:11-13). Con la espada de Sus palabras y una saeta poderosa formada y disparada por Jehová, el Siervo irá hacia delante “venciendo, y para vencer” (Apoc 6:2). Mientras tanto, me cubrió con la sombra de su mano…me guardó en su aljaba. El Mesías y Su misión permanecerán ocultos, sin revelar, hasta el tiempo señalado por Dios (64:4; 1 Cor 2:9-13; Gál 4:4).

      3 El que está hablando es ahora identificado como el Siervo de Jehová: y me dijo: Mi siervo eres, oh Israel, porque en ti me gloriaré. Desde esta interpretación del Siervo como Israel, algunos comentaristas han concluido que el Siervo de este pasaje es la misma nación, o el Israel ideal. Dos argumentos refutan esta conclusión: primero, los versos siguientes indican algo diferente; y segundo, Pablo aplica el versículo 6 específicamente al Cristo, el Redentor de los gentiles; el apóstol se identifica a si mismo y a Bernabé como participantes de la obra de Cristo de extender la salvación a las naciones – “Porque así nos ha mandado el Señor” (Hech 13:47). El uso de Israel como un nombre personal no debe representar problema, porque fue primero dado a Jacob (Gén 32:28), el padre de la nación de las doce tribus, y más tarde pasó a la misma nación. El nombre significa conquistado por fe, alguien que lucha o se esfuerza y prevalece, pero tanto el primer Israel (Jacob) y la nación que llevaron su nombre habían fallado en esforzarse y prevalecer. Al llamar al Siervo Israel apunta a Su victoria: Él redimirá tanto a judíos como a gentiles y llegará a ser la cabeza del nuevo Israel. En Él y en Su obra el ideal de Jehová será cumplido y Dios glorificado.

      4 Con las palabras vano, sin provecho, el Siervo expresa decepción con el resultado de Su obra. Pero yo dije: Por demás he trabajado, en vano, sin resultados; y sin provecho he consumido mis fuerzas, un vapor o aliento. Él vendrá por Si mismo, y los que son Suyos no Lo recibirán (Jn 1:11); Lo rechazarán y Lo crucificarán (ver Sal 22:11-21; Isa 53). Sin embargo, el resultado de Su obra será dejada con el Señor: pero mi causa está delante de Jehová, y mi recompensa con mi Dios. Dios determinará la medida de la derrota o de la victoria, justificará y vindicará al Siervo, dará el crecimiento y cumplirá el fin deseado.

La Misión Ampliada (vers 5-7)

 

      5 El sentido de fracaso y decepción del Siervo al no alcanzar a Jacob, Su propio pueblo, es contestado por la confianza del Señor al que Él pertenece. El Siervo es honorable a la vista de Jehová y obtiene como resultado fortaleza de Él. El Siervo ha hecho su parte con nobleza, y Su éxito es glorioso. El objeto especial de Su comisión fue la restauración de Israel, y Su labor realizada en el hecho de recobrar un remanente (11:11-16); pero Dios tiene una misión más amplia para Él, una misión que incluye a todas las naciones.

      6 Dice: Poco es para mí que tú seas mi siervo para levantar las tribus de Jacob, y para que restaures el remanente de Israel. Disperso y caído, Jacob e Israel necesitaban ser levantados y restaurados. El remanente de Israel no es toda la nación, sino los que sobrevivieron al castigo de la destrucción y fueron declarados libres de culpa. La misión ampliada del Siervo es llegar a ser la luz de Jehová y la salvación a los gentiles, hasta los fines de la tierra (ver 42:1,6). Ni la nación ni el remanente fiel nunca pudo o podría haber sido la luz a los gentiles. El Siervo traerá la luz de la verdad a los que Él llamó a oír (vers 1). Es extraño que los judíos no entendieron (y todavía no lo entienden) que la misión del Siervo incluía a los gentiles. Es igualmente extraño que los grupos de las dispensaciones no puedan ver que Su misión fue espiritual, no política ni material.

      7 Aunque la obra del Siervo es para levantar y restaurar a Israel y para servir como una luz y proveer salvación para las naciones, Jehová señala que el Siervo no será bien recibido. El hombre en general Lo despreciará, despreciándolo y manteniéndolo en el desprecio como algo de poco valor. El abominado de las naciones; Israel Lo odiará, estimándolo a Él con el mismo aborrecimiento con el que el Señor mira a los ídolos. Él será un siervo de los tiranos; los tiranos Lo mirarán con el mismo desdén con el que miran a un siervo que está muy por debajo de ellos. ¡Pero todo esto cambiará! Aquel tan despreciado triunfará sobre todos los obstáculos. Su victoria será tan completa que los reyes serán forzados a reconocerlo como el Siervo y el Profeta de Jehová; ellos se levantarán y Le darán homenaje. Los príncipes reconocerán también Su grandeza y se inclinarán delante de Él en reverencia. Su victoria es atribuida al poder y a la fidelidad de Jehová a Su promesa. Vemos esta victoria en el Mesías puesto en acción en el Nuevo Testamento.

La Salvación y la Protección (vers 8-13)

 

      8 Jehová continua hablando a Su siervo (los exiliados en Babilonia no están a la vista). En el día cuando Jehová provee salvación para Su pueblo, Él vendrá al auxilio de Su Siervo. Él lo hará así en tiempo aceptable – un tiempo favorable a Jehová, de acuerdo con Su agrado y voluntad. Pablo confirma que estamos en lo correcto al identificar ese día como el periodo mesiánico, porque él cita la primera parte del versículo 8 y entonces agrega su propio comentario inspirado, “He aquí ahora el tiempo aceptable; he aquí ahora el día de salvación” (2 Cor 6:2). El tiempo aceptable, el día de la salvación de Jehová, es ahora, la era del evangelio. Jehová guardará al Siervo, cuida Su vida del peligro hasta que llegue la hora señalada (Jn 8:20; 12:23; 13:1). Fue dicho antes (42:6) que el Siervo será dado “por pacto al pueblo, por luz de las naciones, para que abras los ojos de los ciegos…” Aquí se dijo que Él sería dado por pacto al pueblo, para que restaures la tierra, un lugar para el nuevo Israel, alumbrando a judíos y a gentiles. En 44:26 para “reconstruir ruinas” refiriéndose a la restauración de Jerusalén y a las ruinas de Judá en el retorno de Babilonia. Aquí, a la vista del contexto mesiánico, restaurar la tierra es hacerla estar de pie, extender tan lejos como es posible, que sería “de mar a mar, Y desde el río hasta los confines de la tierra” (Sal 72:8; Zac 9:10). El Siervo también heredará asoladas, devastadas o desérticas, heredades; esto es, el poder espiritual para vencer a la oposición será restaurada (54:17).

      9-11 Así como Jehová había asegurado a Jacob-Israel que Él proveería para ellos (41:18), as+i ahora Él asegura al nuevo Israel bajo el Siervo que Él cuidará también de ellos. Para los que están atados en el calabozo del pecado, Él dice, salid; y a los que están asentados en tinieblas espirituales, mostraos, declaren ustedes mismos que están del lado de Dios – toma tu posición. Al asumir el papel de un pastor, Él guiará a Su rebaño donde abundan pastizales y agua. Y además, Él será su protección del calor abrasador de la oposición, la persecución, y del juicio, porque ellos responderán a Su ofrecimiento de misericordia abundante. Así como los montes son creados por Jehová, y por lo tanto sujetos a Su voluntad, Él será capaz de moverlos, de rellenar los valles, y entonces proveer un camino sobre el que Su pueblo redimido viaje (ver 35:8; 40:4). Esto, de hecho, significa que Él hará un camino para ellos.

      12 Aquellos a los que el Siervo guiará no son los que retornan de Babilonia, porque ellos desde hace mucho tiempo han sido liberados; aquellos a los que Él proveerá son de un reino que es mundial: he aquí éstos vendrán de lejos; y he aquí éstos del norte y del occidente, y éstos de la tierra de Sinin. Debido a la similitud entre “Sinin” y “Siene,” algunos comentaristas han concluido que Sinin se refiere a la ciudad de Siene, que estaba en el extremo sur del antiguo Egipto. Otros razonan que Sinin es China, en el lejano oriente. Esto es también improbable. Sin importar lo que denota Sinin, parece seguro concluir que el nombre se refiere a una tierra lejana. Los pueblos de todas las partes de la tierra responderán al llamado del Siervo.

      13 Todo el mundo responde a la denuncia del Señor, “Salid…Mostraos” (vers 9), evoca el llamado característico de Isaías para el regocijo y la adoración universal (ver 44:23). Los cielos, la tierra, y los montes estallan en alabanzas, porque por medio del Siervo, Jehová ha consolado a su pueblo, y e sus pobres tendrá misericordia. Es obvio que los versículos 1-13 trascienden al retorno de los judíos del exilio. Ellos miran hacia una reunión universal del pueblo de Jehová, los judíos y los gentiles, bajo el Señor Jesús, y a Su provisión y cuidado por ellos (ver los comentarios en 66:18-24)

El Reclamo y el Asombro de Sión (vers 14-21)

 

      14 A menudo somos enfrentados con una pregunta recurrente. ¿Está el profeta tratando con la Sión-Jerusalén durante la cautividad de Babilonia o con la desolación espiritual que existiría hasta la aparición del Siervo? Ciertamente la desolación de Sión durante el periodo de exilio hasta el retorno del remanente es una fase del periodo total de la depresión espiritual de Sión que miraba más adelante a la restauración bajo el Mesías. Pero el periodo limitado del exilio babilónico no satisface totalmente la profecía que sigue. El reclamo del sentimiento de abandono y olvido de Sión refleja un desaliento que sería aliviado solo bajo la venida del Cristo.

      15 La respuesta de Jehová a este lamento está entre las expresiones más tiernas encontradas en el Antiguo Testamento. Él compara Su amor por Sión con el amor de una madre por su hijo, el fruto de su vientre, al que ella crió con cariño en su pecho. ¿Puede una madre olvidar a su hijo o fallar al mostrarle compasión por su hijo cuando se ha desviado? No obstante hay algunas pocas madres que aunque podrían volverse tan mundanas, tan encallecidas, y duras de corazón como para olvidar, no es así con la gran mayoría. Y no es así con Jehová: Yo nunca me olvidaré de ti; porque Su amor es infinito, trasciende a la humanidad como están más altos los cielos que la tierra.

      16 Sión y sus muros están de continuo ante Jehová. Cuando el Señor dio a Israel Su ley, Él instruyó al pueblo a atar las leyes como frontales entre sus ojos, así ellos siempre tendrían Sus mandamientos en la mente, y como señales en sus manos, así ellos siempre verían Sus mandamientos en acción (Deut 6:8). En esta forma la ley estaba siempre ante ellos. Metafóricamente, en manera semejante Jehová ha grabado a Sión y sus paredes en las palmas de Sus manos; entonces, delante de mí están siempre tus muros. Desde el inicio (Gén 3), Jehová tuvo un plan que nunca perdería de vista – la construcción de la Sión espiritual de acuerdo a Su propósito eterno (Ef 3:11). En Cristo hemos llegado a la Sión espiritual (Heb 12:22-24; 1 Ped 2:5-6; Apoc 14:1-5).

      17 Sión es ahora comparada con una madre cuyos hijos desobedientes están regresando a ella. Cuando el propósito eterno de Dios es cumplido y los muros de la Sión espiritual son levantados, sus edificadores vendrán aprisa a casa. No podemos determinar si los destructores que derrocaron a Sión y derribaron sus paredes, dejándola desolada y vacía, son Asiria y Babilonia desde el exterior, o sus hijos malvados desde el interior. Tal vez ambos estén a la vista, porque ambos se han separado de ella. Ella está lista para recibir a los que vienen con fe, al haber dejado la perversidad y la injusticia (55:7) y al haber sido redimida por Jehová (35:10; 44:22).

      18 Sión es urgida a levantar sus ojos y mirar alrededor, porque sus hijos (vers 17), son reunidos juntos para venir a casa; sus días de desaliento se acabaron. En base a la estabilidad de todas las garantías – Su propia existencia (vivo yo) – Jehová promete que los hijos regresarán y que con ellos Sión misma se embellecerá así como las joyas enriquecen el vestido de la novia. Si hubo algún cumplimiento de esta profecía sobre el retorno de Babilonia, fue solamente mínima; el cumplimiento total estuvo bajo el Siervo mesiánico.

      19-20 Cuando sus hijos regresen a casa, Sión  la tierra devastada, arruinada y desierta y la tierra será estrecha, demasiado pequeña, para su habitación; necesitarán una tierra más amplia en la cual habitar. Y tus destruidores serán apartados lejos – el significado probable de esta cláusula posicionada desde hace bastante tiempo es que los destructores estarán lejos (ver vers 17), dejando a los que regresan totalmente libres de la oposición como la que una vez experimentaron. Los hijos están ahora suficientemente seguros para habitar en ciudades sin muros, porque Jehová será “muro de fuego en derredor” (Zac 2:4-5; ver Ezeq 38:11). Los hijos de tu orfandad, de los que ella ha sido privada, regresarán en gran número. El incremento será demasiada para la antigua Sión, porque los gentiles serán también incluidos (vers 6). Los hijos dirán, ya sea a Sión o a sus oyentes, que el lugar está demasiado estrecho; ellos necesitan más espacio dentro de ella para habitar. Y el espacio adicional debe ser provisto ampliamente mientras ellos “ensanchan el sitio de tu tienda,” extendiéndose en el extranjero en todas direcciones (54:2-3).

      21 Sión está asombrada en este giro de eventos y se pregunta, ¿Quién me engendró estos? Aparentemente el gran flujo de de los hijos de Sión es ampliado por los gentiles que están viniendo de la misma forma a hacer de Sión su casa espiritual. Los hijos judíos no son un gran número, porque ella ha estado estéril, sola, peregrina y desterrada. Ella había sufrido los dolores de soledad durante ese tiempo debido a sus hijos alocados que habían desertado de ella y a que los gentiles no podrían arribar hasta que el Siervo llegara.

La Confianza de Jehová para Sión (vers 22-26)

 

      22 Jehová describe la manera en la que los hijos de Sión serán reunidos. Él los levantará o hará señales con Su mano ya sea para señalar a los más cercanos o para señalar la bandera, para indicar el punto de reunión a los que están distantes (ver 11:10,12). La palabra hebrea traducida bandera es una de las favoritas de Isaías, y se presenta ocho veces en la Parte Uno y dos veces en la Parte Dos. La combinación de levantar u ondear a mano y ponerla en la bandera se presenta solo aquí y en 13:2; esto es el testimonio de la unidad del libro. Las naciones y los pueblos son los gentiles, todos los que están fuera de Israel; ellos vendrán trayendo a los hijos y a las hijas de Sión en hombros, esto es, en sus brazos, cerca de sus corazones, o sobre sus hombros, como una indicación del tierno cuidado por ellos.

      23 De las naciones y los pueblos por un lado, y los hijos y las hijas de Sión por el otro lado, Jehová turna ahora Su atención a los reyes y a las reinas del mundo por un lado, y a los de Sión por el otro lado. Reyes serán tus ayos; el termino ayos es también traducido “padres adoptivos” (Delitzsch), “tutores o guardianes” (Whybray), “sustentadores” (Young); “expresa el concepto básico de apoyar.”[1] La descripción de reyes y de reinas sirviendo á Sión como nodrizas es metafórica; indica una marcha atrás de las circunstancias. Del estado más bajo de ser forzado a servir a otros, Sión ha vuelto ahora a ser servida por reyes y reinas. Que ellos inclinaron el rostro a tierra, indica que la realeza de Sión y de sus hijos es de una calidad superior – ellos son “real sacerdocio” (1 Ped 2:9) y hermanados al Rey supremo (Heb 2:11-12). Cuando esto acontezca, será evidente que Jehová es Dios; y no se avergonzarán los que esperan en mí (para completar esta obra).

      24 Sión levanta una pregunta escéptica de que si lo que Dios ha prometido justamente será ciertamente cumplida. Aunque la pregunta está en dos partes, es realmente una. ¿Puede la presa o el botín, tomados cautivos por el poderoso, serle arrebatados? ¿Pueden los cautivos ser quitados al valiente – conquistadores reales, guerreros poderosos, hombres de gran fortaleza? La segunda frase de la pregunta es más difícil, aunque lleva la misma idea general. ¿Puede el cautivo (los cautivos del justo,” del hebreo) ser liberado? ¿Son justos estos cautivos, o son ellos tomados por conquistadores justos? ¿O debería la frase “los cautivos del justo” ser traducida, como dice uno de los Pergaminos de Qumran, “los cautivos del tirano”? (Para una discusión de esta posibilidad, ver Whybray, que lo acepta, y Young, que lo cuestiona.) Posiblemente el significado es que la cautividad de los judíos fue justa y correcta. Debido a su maldad el juicio para ellos fue justo, aunque fue ejecutado por hombres terribles.

      25 La respuesta de Jehová a la pregunta es enfática. Los cautivos del valiente ciertamente serán quitados, y el botín será arrebatado al tirano – al valiente u opresores violentos. El cumplimiento total de esta promesa es garantizada por la determinación de Dios de liberarlos. Cualquiera que pudiera interferir se encontrará a si mismo en contienda, en guerra, no con el hombre, sino con Jehová. El conflicto podría tomar la forma de una batalla verbal o de una fuerza física. En realidad, tanto entonces como ahora, una disputa con el pueblo de Jehová, de propósito, o de palabra, es una disputa con Él. El resultado es inevitable: Yo salvaré a tus hijos.

      26 En una descripción terrible Jehová describe las consecuencias de contender con Él, de la opresión a Su pueblo, o de ocultar el cumplimiento de Su propósito. Aquellos que lo hacen así, como caníbales, comerán su propia carne, y con su sangre serán embriagados como con vino. Es dudoso si, como algunos eruditos sugieren, esto significa que el pueblo será traído a tan gran apuro que se comerán literalmente uno al otro; más bien, significa que en el juicio traído sobre ellos, se destruirán uno al otro – “la espada de cada cual será contra su hermano” (Ezeq 38:17-21; Zac 14:12-13). Como Jehová por medio de Su Siervo redime, protege, y provee para Su Israel espiritual, así conocerá todo hombre que yo Jehová soy Salvador tuyo y Redentor tuyo, el Fuerte de Jacob. Solo un Siervo enviado por Jehová podría cumplir esta misión mundial. El cumplimiento total de Su propósito y la constancia de Su palabra son evidencia incontrovertible de Su Deidad eterna y de Sus promesas infalibles.

Capítulo 49. El Siervo y la Sión Abatida


[1]  Theological Wordbook of the Old Testament, ed. R. Laird Harris (Chicago: Moody, 1980), vol. 1, pág. 51.

El capítulo 48 concluye esta sección, que trató primeramente con la controversia de Jehová con las imágenes paganas, Su plan involucrando a Ciro, y la destrucción de Babilonia. Su propósito ha sido doble: fortalecer la fe de Israel en Él y mostrar la locura de adorar o temer a las imágenes, porque son impotentes y los dioses que ellas representan son nada. Los comentaristas reconocen varias dificultades en relación a este capítulo; hay varias preguntas relacionadas con el autor, la fecha, y la división. Debemos proceder sobre la presunción que el profeta Isaías es el autor. Él se proyectó a si mismo en el tiempo de la cautividad de Babilonia; desde el punto privilegiado miró hacia atrás a la causa de la cautividad, y hacia delante a la liberación por parte de Ciro como algo que está a la mano. Jehová está hablando por medio de Isaías, revelando lo que está por venir.

Reprensión de la Hipocresía y la Obstinación de Israel (vers 1-11)

 

      1 Jehová se dirige a los exiliados como la casa de Jacob, que os llamáis del nombre de Israel, indicando que su vida reflejaba el sustituto astuto (Jacob) en vez del príncipe de Dios (Israel). Su venida de las aguas de Judá señala que su tribu de origen es Judá, la fuente del río de la nación. La hipocresía nacional es claramente indicada por su apelación a Jehová, el Dios de Israel, en un juramento. Ellos reconocen una relación con Él, pero su juramento no es en verdad, la raíz significa lo que es “firmeza,” “certeza,” “fidelidad.” Su juramento no es de acuerdo al estándar de justicia.

      2 Los exiliados reclaman la ciudadanía y la residencia de la santa ciudad, Jerusalén (ver 52:1), donde habita Jehová, dándole la calidad de santidad. Ellos se reclinan en Jehová, mirando hacia Él por apoyo, pero no lo soportan ni en la fe y en la esperanza verdadera ni en ninguna forma que lo amerite.

      3 Jehová afirma de nuevo que lo que Él ha hecho que Él ha desafiado a los paganos y a sus dioses a hacerlo. Él ha declarado que lo que pasó, ya antes lo dije (ver 41:22; 42:9; 43:18; 44:7-8; 45:21; 46:9-10) – Él se los anunció e hizo que pasaran. ¿Es lo que pasó eventos en la historia temprana de Israel, o son la cautividad de Babilonia y el levantamiento de Ciro? Puesto que sostenemos el punto de vista que el mismo profeta Isaías escribió todo el libro en el período 740-700 A.C., lo que pasó son las promesas relacionadas, por ejemplo, Abraham, o, el éxodo, y el desarrollo de Israel, que fueron cumplidas antes del 740. Han sido declarados numerosos eventos por adelantado y cumplidos para esa época. El pueblo podría examinar la evidencia – las profecías y su cumplimiento – por si mismos.

      4-5 La razón de Dios para declararlo por anticipado lo que Él hará es debido a la actitud rebelde de Israel. Él enumera tres de sus características: (1) es duro, testarudo, y rebelde contra el yugo colocado sobre ellos; (2) su cerviz es una barra de hierro – un pueblo terco, sus tendones son de hierro en vez de tejido humano – y (3) y su frente de bronce – son tercos. Conociendo de su disposición contra Él y de su devoción por los dioses de su propia creación, el Señor anticipó que ellos atribuirían  Sus acciones a sus ídolos, que dirían que sus ídolos mandaron estas acciones y las llevaron a cabo.

      6 Como pueblo de Jehová que había oído las palabras de Sus profetas y las habían visto cumplirse, Israel debería haber estado ansioso de confesar a Jehová como Dios y anunciar con antelación su verdad a los paganos. En vez de esto, la habían rechazado. Puesto que ellos han fracasado en ser beneficiados por las profecías anteriores, y su cumplimiento, Jehová les mostrará ahora cosas nuevas y ocultas que tú no sabías. ¿Son estas cosas nuevas el levantamiento de Ciro, la destrucción de Babilonia, y el retorno de los judíos del exilio? Esto es poco probable, ya que estos eventos han sido el tema de los capítulos 40-47. Es más probable que las cosas nuevas son las obras de Jehová pondrá en acción en el remanente de la profecía de Isaías, en especial el nuevo concepto del Siervo, quien por el sufrimiento liberará tanto a los judíos como a los gentiles (49:1-13; 53). Las cosas nuevas incluyen también la expansión y la gloria de la Sión redimida (por ejemplo, cap 54), y un orden completamente nuevo, unos cielos nuevos y una tierra nueva (65:16-17, 25). Aunque ya estaba determinado desde antes en la mente de Dios, estas cosas han estado hasta ahora ocultas o mantenidas fuera de la vista de la nación.

      7 Ahora han sido creadas, – traídas a la existencia o iniciadas – no en días pasados. Esto levanta otra pregunta: En este sentido, ¿son estas obras de Dios creadas ahora? Es revelado con claridad tanto en Isaías (por ejemplo, 46:10) y en el Nuevo Testamento (Rom 8:28; 9:11; Ef 1:9-11; 3:11; 2 Tim 1:9; 1 Ped 1:10-12) que ese plan de Dios – Su esquema de redención, que incluye el sufrimiento del Siervo – estaba en Su mente como un propósito divino desde la antigüedad. En Su actividad presente de retorno y restauración de los judíos por medio de Ciro, Jehová está ejerciendo este propósito y llevándolo a efecto. Antes de este día no había sido dado a conocer a Israel lo que el Señor estaba haciendo, menos podrían decir que lo sabían desde siempre, que sus ídolos se los habían dado a conocer. Habiéndole dicho tanto a Su pueblo, el Señor procederá con el cumplimiento de Su plan.

      8 Israel ni había oído ni había conocido de antaño lo que es el propósito final de Dios, porque no se abrió antes su oído para entender. Oyeron la palabra, pero no oyeron el mensaje, porque no podrían entenderlo hasta que sus oídos fueran abiertos por Jehová para revelarles Su propósito (ver 1 Cor 2:8-13). Él no podía darles a conocer Su plan debido a que Él sabía de su traición e infidelidad; como una esposa infiel, habían descuidado los términos del pacto de Dios desde el inicio.

      9 No obstante que la hipocresía de Israel (vers 1), la obstinación (vers 4), la devoción a los ídolos (vers 5), la sordera general a Su palabra, su traición, y trasgresión han levantado la indignación y la ira de Jehová, todavía por Su buen nombre y por Su alabanza Él pospondrá la expresión total de Su enojo. Cortar a la nación totalmente en este tiempo derrotaría Su propósito de traer al Siervo Salvador por medio de Israel; entonces, Él no cortaría totalmente a la nación. Sin embargo, cuando el Siervo viniera y ellos lo crucificaran, Jehová los cortaría totalmente.

      10 Este versículo está sujeto a varias traducciones, y por consecuencia a muchas interpretaciones. De las numerosas interpretaciones sugeridas por los comentaristas, es presentada aquí la más plausible. La plata es refinada para que el metal pudiera ser separado de cualquier impureza. Pero cuando Jehová puso a Israel en el horno de la aflicción, Él no lo intentó con la intensidad de calor que es necesario para refinar la plata. Los resultados son decepcionantes: no hay plata pura; la escoria permanece en la nación.

      11 Jehová reitera ahora lo que Él ha dicho en el versículo 9. La frase por amor de mí mismo se repite para dar énfasis. Él difiere Su enojo por amor de si mismo; para asegurar que Su nombre no será profanado, deshonrado, o degradado por los páganos, Él no destruirá a Israel como lo merecen. Sí Él lo hiciera, los paganos probablemente atribuirían a sus deidades las gloria que es de Él, así como Israel Lo había puesto al nivel de los ídolos. Esto no Lo permitirá. Ni Él permitirá que se atribuya debilidad contra Él sobre la base que Él ha omitido sus pecados. Por consecuencia, Él reprende a la nación por su hipocresía, pero no la destruye.

La Fidelidad de Jehová (vers 12-16)

 

      12 Si alguien entre Su pueblo aun cuestiona la voluntad y la capacidad de Jehová para traerlos de regreso a su tierra, les permite escuchar lo que Él tiene que decir. Él ha “escogido” (44:1) y “llamado” a Israel; su retorno está garantizado por el Dios eterno – Yo mismo, yo el primero, yo también el postrero. Cuando empezó el tiempo, Él estaba allí; y Él estará allí cuando el tiempo se acabe en la eternidad; el compromiso de Él nunca ha dejado de ser ni de estar en control. La palabra de tal Dios es la garantía de su retorno.

      13 Mi mano fundó también la tierra. Esto es probablemente una referencia a su existencia firmemente establecida, porque Job dijo, “Él…Cuelga la tierra sobre nada” (Job 26:7), una indicación de que no hay sustancia material sobre la que descanse. Y el salmista dijo, “También afirmó el mundo, no será conmovido” (Sal 96:10). Entonces el fundó es que lo que sostiene a la tierra es su posición en el espacio. En resumen, con Su mano derecha Jehová midió los cielos, la gran expansión. Así tanto la tierra, que fue creada para ser habitada (45:18), como los cielos, con sus múltiples millones de estrellas, planetas, y galaxias, son la obra de Sus manos. Y todas ellas están sujetas a Su mandato, porque cuando Él las llama, comparecieron juntamente; ellas están firmes a Su orden.

      14 El mandamiento, Juntaos todos vosotros, y oíd, es dirigido a Israel (ver vers 12). La pregunta de Jehová a ellos es una referencia a los idolatras y a sus deidades (ver 45:21). ¿Qué habían declarado ellos en relación a las cosas que estaban pasando ahora? Jehová dijo que Él levantaría a alguien del oriente (41:2), una ave “de tierra lejana” (46:11), que cumpliría Su orden. Desde el punto ventajoso de la cautividad, Jehová está ya sea haciendo aquellas cosas ahora o las hará pronto para ellos. La referencia a Ciro como aquel a quien Jehová amó no significa el amor que trae salvación, sino que significa que Jehová vio al escogido Ciro ajustarse fielmente a la obra que era Su voluntad y agrado sobre Babilonia; este es el sentido en el que el Señor amó a Ciro.

      15 La esperanza de liberación de Israel descansa sobre su fe en Jehová, el Dios que les ha hablado. Él es el primero y el último, esto es, Él está más allá del tiempo; Él es el Creador de todo lo que llena el espacio, Él es el Controlador y el Director de la historia. Él ha hablado; ¿cómo alguien no puede creer? Jehová hace tres declaraciones con respecto a Ciro: (1) le llamé y (2) le traje; (3) será prosperado. Como los cielos y la tierra se ponen en pie al llamado de Jehová, así también lo hace el hombre. Ciro ha respondido al llamado del Señor; por el cumplimiento del deseo de Jehová contra Babilonia, Él hará prospero su camino, esto es, él tendrá éxito por hacer lo que Jehová le ha llamado a hacer. Esta es la última mención de Ciro.

      16 El Señor apela a Sus oyentes, Acercaos a mí, oíd esto. Esto parece indicar que Él está a punto de introducir un asunto nuevo importante. Pero primero Él los prepara para lo que Él está a punto de decir. Desde el principio, desde el tiempo de Su elección y llamado de Israel, Jehová les había hablado por medio de Sus profetas. Por lo tanto Él podría decir, no hablé en secreto (ver 45:19); Él había dado a conocer Su voluntad en una forma clara y entendible. Desde que eso se hizo – desde el tiempo en que Él comenzó a comunicarse con el pueblo por medio de Sus profetas – allí estaba yo, siempre presente, siempre obrando por Israel, no haciendo “nada Jehová el Señor, sin que revele su secreto a sus siervos los profetas” (Amós 3:7).

      La siguiente afirmación es una intrusión abrupta que levanta la pregunta sobre la identidad del que habla. De las muchas sugerencias ofrecidas por los comentaristas, solo dos están en armonía con el contexto: el que habla es ya sea el profeta Isaías o el Siervo ideal que vendrá. No obstante el reconocer las dificultades involucradas, aceptó la última, porque me envió Jehová el Señor, y su Espíritu, es una de las nuevas verdades dadas a conocer ahora. El Siervo que fue introducido antes en esta sección (42:1-13), es prominente en la siguiente sección (49:1-13; 50:4-11; 52:13-53:12), y aparece en la sección final (61:1-3). Las profecías del Antiguo Testamento miraban hacia Su venida cuando Él llevaría a cabo el propósito y la obra de Jehová. El Espíritu Lo acompañaría y entonces completaría la obra después de Su retorno al Padre. Si hay objeción de que esto se inclina demasiado a la enseñanza del Nuevo Testamento, recordemos que Jehová está declarando cosas nuevas por venir, aún más allá de Ciro y del retorno de los exiliados. La venida de Jesús es el tema principal de la profecía; Él es el único por el cual los judíos fueron enseñados a buscar.

Lo Qué Podría Haber Sido y Qué Será (vers 17-22)

 

      17 No obstante que Jehová podría haber sido acusado de dureza al permitir a Israel ir a la cautividad, debe ser recordado que Él es también su Redentor tuyo, el Santo de Israel; lo que Él ha hecho y hará está correcto. Él es también su Maestro, al instruirlos tanto por Su ley y por Su juicio sobre sus pecados, juicios que son para el beneficio de Su pueblo. La dependencia sobre Egipto no había sido de provecho (30:5); de igual modo, el hacer y servir a ídolos “para nada es útil” (44:9-10). En contraste, Jehová te encamina por el camino que debes seguir; Él guía a Su pueblo por Su enseñanza. En orden para que la enseñanza sea provechosa o de beneficio, sin embargo, ellos tenían que caminar de acuerdo a su dirección. Este principio es una verdad ahora como lo fue entonces; allí no puede haber una conducta correcta aparte de la enseñanza apropiada y el apego a esa enseñanza.

      18-19 Desde el corazón de Dios prorrumpe ahora un lamento que expresa Su deseo santo por el pueblo – no la cautividad y aflicción, sino bendiciones: ¡Oh, si hubieras atendido a mis mandamientos!, a mi enseñanza, “Porque todos tus [de Dios] mandamientos son justos” (Sal 119:172). ¡Qué gran diferencia habría sido hecha” Esto le pone su responsabilidad por la cautividad y el sufrimiento sobre la misma nación, porque Jehová les había enseñado, dándoles “juicios rectos, leyes verdaderas, y estatutos y mandamientos buenos” (Neh 9:13). El Señor les da a conocer cuatro bendiciones especiales que habrían sido suyas si hubieran puesto atención: (1) Fuera entonces tu paz como un río – sus anhelos habrían sido totalmente cumplidos; sus vidas hubieran llenas y con calma; y (2) tu justicia, el fruto de su pureza de vida, sería tan innumerable y constante como las ondas del mar; (3) su posteridad sería tan incontable como los granos de arena sobre la playa, así como Jehová le había prometido a Abraham (Gén 22:17); y (4) su nombre no sería cortado, porque la fidelidad a los mandamientos de la ley de Dios era la condición sobre la cual dependían su nombre y relación con Él. Pero ahora su nombre ha sido cortado; los judíos ya no son el pueblo de Dios. Aunque ellos siempre existirían como una raza (Jer 30:11; 46:28), son expulsados de Él como un pueblo (Gál 4:24-31).

      20 Ahora vemos el resquicio de esperanza a la nube oscura que ha sido puesta por tanto tiempo sobre Israel. Jehová exhorta con urgencia al pueblo, Salid de Babilonia, huid de entre los caldeos. Básicamente la palabra huid significa escaparse de un enemigo, pero aquí significa emigrar, ir fuera de un lugar de exilio y retornar a la tierra de alguien. El pueblo había entrada a Babilonia con llanto y había colgado sus arpas sobre los sauces, siendo incapaces de cantar en una tierra extraña (Sal 137:1-4). Pero ahora están por dejar la tierra con voz de alegría, declarando su liberación hasta lo postrero de la tierra, al decir, Redimió Jehová a Jacob su siervo. El Señor había ejecutado Su juicio amenazante. Al haber llevado a cabo Su propósito, Él cumple ahora totalmente Su promesa de liberación. Esta es la última mención del profeta sobre Babilonia.

      21 Al dejar la tierra de su cautividad con alegría, Israel disfrutará el cuidado protector y la provisión de Jehová por sus necesidades a lo largo de toda la jornada a casa. El lenguaje del profeta que describe está provisión es un recordatorio de la liberación de Egipto y el cuidado de Jehová a través del desierto de Sinaí. No hay un relato histórico de la abertura de la roca en el retorno del exilio de la cual brotaron aguas. Esta profecía, entonces, no debe intentarse que sea tomada literalmente. El Señor está diciendo que Él proveerá por las necesidades de Su pueblo y los llevará a casa (ver 43:19; Esd 8:21-23).

      22 En contrate a las bendiciones de liberación, paz, y protección para el justo, No hay paz para los malos, dijo Jehová. Estos son los impíos en Israel que violaron la ley de Jehová. En sus corazones y en sus relaciones con sus vecinos, no mostraban absolutamente ningún respeto por Él ni por Sus mandamientos. Para tales personas solo hay caos.

Capítulo 48. Confianza de Liberación