Introducción:

  1. Para vivir vidas espirituales apasionadas debemos saber en primer lugar quiénes somos y que poseemos.
  2. Como cristianos:
    1. Somos hijos de Dios.
    2. Somos libres de condenación.
    3. Somos herederos del reino de los cielos.
  3. Si reflexionamos sobre una base diaria de los beneficios que tenemos en Cristo, entonces seremos inspirados a vivir vidas espirituales apasionadas.
  4. En esta lección reflexionaremos sobre un aspecto más de nuestra vida espiritual que renovará nuestra pasión siendo involucrada activamente en la adoración y alabanza diaria.
  5. Estar involucrado en la adoración y la alabanza diaria
    1. Si nuestras vidas son llenadas con la adoración y la alabanza, entonces viviremos vidas espirituales  apasionadas y fervientes. Si alabamos a Dios a diario, estamos en nuestro camino para llegar a ser discípulos celosos de Cristo…
      1. Después de que la iglesia fue establecida en Pentecostés, los primeros discípulos fueron cubiertos en fuego por el Señor. A través de Hech 4:4, la iglesia en Jerusalén, que había iniciado con 3000 miembros había crecido a 5000 hombres. En Hech 5:14, la Biblia dice que más y más hombres y mujeres creyeron en el Señor y eran añadidos a su número. De acuerdo a varios eruditos, se estima que la iglesia había crecido a 50,000 o 100,000 miembros. La iglesia crecía como flores silvestres. ¿Cuál fue el secreto de ese crecimiento? Su secreto es que ellos tenían una pasión por el Señor.
      2. ¿Cómo CONTINUÓ creciendo la iglesia primitiva para mostrar su pasión por la vida espiritual? El secreto es encontrado en  Hech 2:46-47. Perseverando unánimes cada día en el templo, y partiendo el pan en las casas, comían juntos con alegría y sencillez de corazón, alabando a Dios, y teniendo favor con todo el pueblo.
      3. Una razón por la que ellos continuaron teniendo una pasión por la vida espiritual era debido a que ellos alababan a Dios cada día. Ellos alababan a Dios todos los días. Si deseamos vivir vidas espirituales apasionadas, debemos adorar a Dios sobre una base diaria.
      4. No obstante que debemos adorar y alabar a Dios a diario, las estadísticas muestran que muchos cristianos no lo están haciendo.
        1. Expertos en el crecimiento de la iglesia estiman que arriba de la mitad de todos los que asisten a una iglesia evangélica en domingo no adoran a Dios en público o en privado.
        2. Esto significa que la mitad de todos los que van a la iglesia no están participando en la adoración.
        3. No podría causar asombro que los cristianos no sean totalmente espirituales
        4. Si deseamos vivir vidas espirituales apasionadas debemos entonces estar involucrados en forma activa en la adoración.
        5. Cuando venimos a la iglesia, debemos estar ACTIVAMENTE involucrados en la adoración. Cuando cantamos alabanzas al Señor, todos debemos estar cantando. Cuando oramos debemos estar participando todos. El resto de los días, debemos estar también involucrados activamente en la adoración. La adoración no es un evento al que asistimos, es un estilo de vida. Es una forma de vida.
  6. Lo que es la adoración
    1. Literalmente, inclinarse y mostrar reverencia.” Adorar a Dios es atribuirle a Él la dignidad suprema.
    2. La adoración es”
      1. La suma de la adoración.
      2. La exaltación y la magnificación de Dios.
      3. La contemplación de la grandeza de Dios.
      4. La extensión de nuestra apreciación más profunda.
      5. La otorgación de nuestra alabanza más delicada y mejor.
      6. La celebración de todas las celebraciones.
      7. La adoración es ese acto especial, hecho por nosotros para exaltar, glorificar, magnificar, y honrar exclusivamente a Dios.
    3. ¿Por qué debemos adorar y alabar a Dios?
      1. La adoración no es para nosotros, no obstante que el beneficio es para nosotros. Somos bendecidos más allá de cualquier medida en el acto de la adoración, el objetivo final es Dios, no nosotros. El entender por qué alabamos a Dios nos ayudará en nuestra práctica.
      2. He aquí un par de razones por las que adoramos a nuestro Creador:
        1. La adoración y la alabanza son deseadas por Dios.
          1. En tanto que Dios no tiene necesidades debido a Su naturaleza, Él tiene deseos. Su máximo deseo es recibir la alabanza y la adoración de nuestros labios y corazones.
          2. Juan 4:23, Jesús dijo, “Más la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren.”
          3. Dios busca la adoración en nuestra adoración. La siguiente vez que usted empiece a adorar en sus oraciones, en su servicio de cánticos, en su ofrenda y en su comunión, solo sepa que Él ha estado cubriendo con anticipación y deseando su adoración.
          4. Ilustración: Cuando regresaron de un viaje misionero y Jeny y Chelsea corrieron a darme la bienvenida. “¡Que bienvenida! Nunca me he sentido tan amado.” Eso es lo que Dios siente como cuando nosotros Lo reconocemos en la adoración.
          5. ¡Adoramos a Dios porque Él lo merece!
            1. Salmo 29:1-2; “Atribuid a Jehová, oh hijos de los poderosos. Dad a Jehová la gloria y el poder. Dad a Jehová la gloria debida a su nombre; Adorad a Jehová en la hermosura de la santidad.”
            2. La gloria es debido a Su nombre. Dios nos ha dado tanto y necesitamos darle a cambio lo que Él merece: nuestra adoración.
            3. Ilustración: Joy Davidman en Smoke on the Mountain, escribe, Hubo una vez un viejito. Sus manos temblaban, cuando él comía sonaba la platería con angustia, olvidando su boca con su cuchara no tan a menudo, y giró un poco a su comida en el mantel. Ahora él vivía con su hijo casado, al no tener a nadie más con quien vivir, y la mujer de su hijo no le gustaba el arreglo. “No puedo tener esto,” dijo ella. “Interfiere con mi derecho a la felicidad.” Así ella y su esposo tomaron al anciano en forma gentil pero firme y lo guiaron a la esquina de la cocina. Allí lo pusieron ellos sobre un alambique y le dieron su comida en un cuenco de barro. Desde entonces él siempre comió en la esquina, parpadeando en la mesa con ojos de esperanza… Un día sus manos temblaron más de lo usual y el cuenco de barro cayó y se rompió. “Si tú eres un puerco,” dijo la nuera, “debes comer fuera del comedor.” Entonces ellos le hicieron un comedor de madera, y él conseguía su comida en ese lugar.
              1. Cuando descuidamos la adoración y la alabanza a Dios sobre una base diaria, lo estamos tratando a Él como la estaba tratando la pareja a su padre. Ellos lo arrojaron fuera y lo trataron sin respeto no obstante que él tuvo el cuidado de ellos y proveyó para su hijo por muchos, muchos años. Dios ha hecho así mucho por nosotros, Necesitamos honrarlo, necesitamos honrarlo con nuestra adoración. ¡Él lo merece!

Conclusión:

  1. Hay otras muchas razones por las que debemos adorar a Dios. La pregunta es, ¿cómo nuestra adoración a Dios nos ayuda a vivir vidas espiritualmente apasionadas?
  2. Isaías dijo que él había sido ungido para otorgar un “manto de alegría en lugar del espíritu angustiado.” (Isaías 61:3)
    1. La presencia de la alabanza significa la ausencia de falta de esperanza, de desánimo y de abatimiento. Cuando adoramos, nuestros espíritus se eleven y nuestro falta de esperanza es derrotada.
  3. ¿Cómo vivimos vidas espirituales apasionadas?
    1. En primer lugar, necesitamos aceptar lo que somos y lo que poseemos.
    2. En segundo lugar, necesitamos desarrollar un hábito de alabanza y de adoración, no solo los domingos en la iglesia, sino también en nuestras devociones privadas, diarias.
  4. Alabamos a Dios por Su propia dignidad y gloria. No alabamos para obtener, alabamos para dar. Y no hay nada como el poder y la presencia de Dios para ayudarnos a vivir una vida victoriosa de forma consistente.

Descargue el sermón en WORD La Renovación de su Pasión por la Vida Espiritual (2)

Introducción:

Varias veces durante este mes le he preguntado a varios cristianos cómo van en su caminada con Jesús.  Algunos dijeron: Más o menos. Bien, yo creo. No sé. ¿Qué? Quizás mal, no sé. ¿Por qué me preguntas?

Durante mis 15 años de predicador de tiempo completo, he conocido muchos cristianos que viven su vida espiritual simplemente, “mas o menos, entre ver y seco.”  Parece que solo existen por existir.  Esto no es algo que solo le sucede a otros, pero aun a mi me ha sucedido.  La verdad es que muchos cristianos viven en un “bajoneado” espiritual, en un estado de arrullo y nada mas pasamos por las mociones.

Si estás en un bajón espiritual, hay buenas noticias para ti hoy.  En esta lección estudiaremos algunos principios, que si los seguimos, nos ayudarán a retomar la pasión para vivir una vida espiritual y dedicada a Dios.  ¿Acaso, no te gustaría vivir para el Señor otra vez?  Hemos sido conquistados para conquistar.  Hemos sido convertidos para convertir.

Dios quiere que vivamos en victoria.  Él quiere que vivamos una vida espiritual llena de pasión a diario, pero Satanás quiere que sigamos viviendo en un arrullo espiritual.  Si queremos una vida espiritual apasionada debemos buscarla hasta alcanzarla.

Debemos reconocer quien somos y qué poseemos

En ocasiones simplemente no sabemos lo que tenemos en nuestras propias manos.  Durante el peor periodo de la gran depresión financiera de EEUU, una anciana fue a la oficina de seguros de vida.  Le dijo a la secretaria que ya no podía seguir pagando el seguro de su difunto esposo.  La secretaria le explicó que, ya una vez muerto no se paga pero sí se cobra el seguro.  Al ver la póliza la ancianita se dio cuenta que le debía varios miles de dólares.  Esta mujer era muy rica, sin saberlo.  No entendía los beneficios de la póliza.

Esta es una de las razones de por qué algunas personas no viven apasionadas por Dios, porque no conocen todos los beneficios que poseen.

Somos hijos de Dios (1 Juan 3:1)

Somos hijos de Dios.  Somos hechura del Creador del mundo.  Si alguien te llega a decir que no tienes un valor, no les creas ni por un momento.  Diles que eres un hijo de Dios; perteneces a la familia real.

Nuestro Padre nos ama y nos estima aun cuando pecamos en contra de E´l.

Somos libres de condenación.

Ilustración:  Se dice de una pareja que no podía tener hijos.  Después de cinco años decidieron adoptar.  Lo cual hicieron.  Como una coincidencia, una semana después de adoptar un niño, la pareja se dio cuenta que estaba embarazada la señora.  A los dos años llegó una amiga a visitar.  La amigo preguntó, “¿Cuál de los dos niños es el adoptado?”  La mamá sonrió y dijo, “Umm, ya ni me recuerdo.”

Cuando somos adoptados en la familia de Dios, pronto llegamos a atesorar el amor y la falta de memoria de nuestro Padre.  Dios determina olvidarse de nuestro pasado, de nuestros pecados y nos da los derechos completos de ser Sus hijos rescatados por la sangre de Cristo Jesús.  (Romanos 8:1-2)

Gálatas 3:10 no enseña que antes de ser cristianos, no solamente estábamos muertos en nuestros pecados y transgresiones pero estábamos bajo la maldición.  Esa maldición o condenación fue quitada al momento que la sangre de Cristo nos lavó.  El momento en que fuimos bautizados.

1 Juan 1:7

Esto significa que vivimos en el perdón a diario, que la sangre de Cristo nos lava de todo pecado.

Cuando Satanás nos acusa y nos recuerda que hemos fallado, que hemos pecado, que no somos dignos, no debemos creerle sus mentiras.  Dios nos ve y ve que no tenemos pecado ni condenación.  En Sus ojos somos limpios y puros.  Entonces no tenemos por qué sentirnos como un fracaso.

Somos herederos del reino de los cielos.

Gálatas 4:7

Antes de rendir nuestras vidas a Cristo, éramos esclavos del pecado.  Ahora, en Cristo, hemos ido esclavitud a herederos.  Y, no herederos del infierno, pero herederos de los cielos.  Tú Padre, tú Creador es TÚ PADRE, y Él te ha dejado como Su heredero.  No eres pobre, desechado, eres rico en Cristo.

Hay una historia de una ancianita que era una paralítica.  Cuando sus padres murieron ella quedó sola, sin familia y sin dinero.  Ella buscó la manera de ganar dinero y sobrevivir.  Tejía prendas y las vendía, aunque le era muy doloroso por su artritis.  Al paso de unos años llegó a visitarla un amigo de su difunto padre.  Él se quedó impresionado de las condiciones tan pobres que esta mujer estaba viviendo.  El viejo amigo le preguntó que si por qué vivía.  Ella le contó que cuando sus padres murieron y no tenía nada.  El viejo amigo le dijo que eso no era cierto.  Que él mismo fue con su padre para dejar todo en orden y le había heredado una gran cantidad de plata.  Al final del cuento, la señora, sin saberlo tenía en su nombre, como herencia millones de dólares y ella sin tocar un centavo.

¿Cuántos cristianos vivimos derrotaos, en pobreza espiritual, y en depresión porque no sabemos de las riquezas que tenemos en Cristo?

Como cristianos debemos recordarnos, a diario, quién somos, de quién somos y a dónde vamos.  Somos hijos de Dios, poseídos por Dios, herederos de Dios y viajamos hacia el cielo.

Conclusión:

Salmos 98, las buenas nuevas

Ed Rangel diciembre 2013

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