Enlace Histórico (36-39)

 

Capítulo 39

No Asiria, sino Babilonia

 

Este capítulo podría llevar varios títulos, por ejemplo, “El Embajador de Merodac-baladan,” “El Orgullo que Lleva a un Ocaso,” o “El Castigo del Orgullo.” Pero como quiera que sea el capítulo sirve como una transición de la amenaza asiria a la preparación para la cautividad babilónica, el título seleccionado parece ser el más apropiado.

      La dificultad más severa que enfrentan los comentaristas en este punto es poner fecha al pasaje. Es imposible precisar el tiempo exacto del mensajero y de las cartas del rey de Babilonia. Para una breve discusión del reinado de Merodac-baladan ver la introducción al capítulo 21, y para el tiempo de la enfermedad de Ezequías ver la introducción al capítulo 38. Es posible que la enfermedad de Ezequías ocurrió antes de lo que hemos sugerido en el capítulo anterior, pero esto levanta otros problemas. En este punto, la determinación de las fechas con certidumbre está más allá de nuestra capacidad.

 

El Profeta Contra el Rey (vers 1-4)

 

      1 En aquel tiempo, el tiempo de la recuperación de Ezequías, o un poco tiempo después, Merodac-baladán hijo de Baladán, de la casa de Yakin (aparentemente el fundador de la dinastía), envió cartas y un presente a Ezequías. Merodac-baladán es recordado como un rey astuto y ambicioso y un acerbo enemigo de los reyes Sargón y Senaquerib de Asiria. No era usual enviar embajadores de un país a otro por razones políticas (ver 18:1-3; 30:1-7). Sin embargo, este lo era. Era más inusual para un rey enviar cartas de congratulación y un presente a un rey tan distante en la recuperación de su enfermedad. También, había la diferencia en estatura y rango mundial entre el rey de Babilonia y Ezequías de Judá. Hay dos razones probables para lo del embajador. Una era investigar el milagro del reloj de sol, porque vinieron “para saber del prodigio que había acontecido en el país” (2 Crón 32:31); la otra razón, que es generalmente asumida por los estudiantes de la Biblia, fue que el rey de Babilonia necesitaba todo el apoyo que pudiera obtener contra Asiria.

      2No hay ninguna duda que Ezequías halagado por esta atención, porque se dice, “se enalteció su corazón” (2 Crón 32:25), y se regocijó con (K.: “los oyó” ) ellos. Al parecer había olvidado que era a Jehová el que le había conservado la vida y la ciudad, y al que le había prometido andar humildemente todos los días de su vida (38:15). Como su antepasado David había sucumbido a los deseos de la carne, y Salomón se había rendido a la adulación y al orgullo. ¡La carne es terriblemente débil! En apariencia, desde el pago del fuerte tributo a Senaquerib, había acumulado considerables riquezas, la magnitud de tales riquezas es indicada en 2 Crónicas 32:27-29. Muchas de estas podrían haber sido regalos que le enviaron después de su enfermedad (2 Crón 32:23). Al mostrar a los hombres de Babilonia toda su riqueza, plata, oro, especies aromáticas, aceites preciosos (usados como ungüentos), y las armaduras entre sus tesoros, parece que estaba intentando darles la impresión que era un rey digno de alta estima. Sus dominios, significa “autoridad” o “reino,” probablemente se refiere a su gobierno. Es dudoso que los llevara en un recorrido a Judá, sino que probablemente les mostró la obra de su sistema de gobierno. Es difícil imaginar a un rey mostrando con gozo a un enemigo potencial todo su arsenal y riqueza, pero tal es el poder de la adulación.

      3 El énfasis del profeta Isaías y del rey Ezequías enfoca la atención en las posiciones de los dos hombres: uno es el vocero de Jehová, el otro Su subgerente en asuntos políticos. Cualesquiera que pudieran haber sido los sentimientos o consideraciones personales que cada uno tuviera del otro, el profeta no está en ningún modo atemorizado o intimidado por el rey o atemorizado de los posibles resultados. Él pregunta tres cuestiones: (1) ¿Qué dicen estos hombres? – Ezequías no responde; (2) ¿y de dónde han venido? – La respuesta de Ezequías da indicios de orgullo mundano. Vinieron de un país lejano, aun desde Babilonia, a mí. Esta última palabra es un alarde obvio.

      4 El profeta profiere la tercer pregunta: (3) ¿Qué han visto en tu casa? El rey responde con honestidad admirable; no oculta nada: Todo lo que hay en mi casa han visto. Admite sin reservas haber mostrado a los babilonios todos sus tesoros. Tenemos aquí otra tragedia del actuar irresponsable sobre la intuición humana y motivación carnal sin buscar la guía de Jehová (ver Jos 9:14).

 

La Palabra de Condena (vers 5-8)

 

      5 Aparentemente el profeta había sido comisionado con el mensaje divino antes de venir al rey; porque enseguida dijo, Oye palabra de Jehová de los ejércitos. Isaías había denunciado las alianzas de Acaz con Asiria y de los políticos de Judá con Egipto, y ahora está listo para denunciar cualquier alianza o relación de Ezequías con Babilonia. En la mente del profeta todas estas asociaciones del pueblo de Dios con el mundo son un rechazo de la dependencia sobre el Señor y, de esta forma, es pecado. Tales relaciones claman la muerte de los fallecidos por la verdad y la justicia.

      6 El profeta inicia su mensaje con su acostumbrado llamado a la atención, He aquí. Continua, vienen días (no da intimación como a cuándo), en que será llevado a Babilonia todo lo que hay en tu casa – todo lo que Ezequías ha adquirido a acumulado. Esta es la primera referencia inconfundible a Babilonia como la tierra de la cautividad. Ninguna cosa quedará; esto está garantizado, porque lo dice Jehová. De nuevo la lección enseñada es que cuando miramos los frutos de nuestra labor, estamos obligados a decir, “y he aquí, todo [es] vanidad y aflicción de espíritu, y sin provecho debajo del sol” (Ecl 2:11); y también, “el mundo pasa, y sus deseos (1 Jn 2:17). ¡En Ezequías es ilustrada la vanidad de todas las cosas terrenales!

      7 No solo las posesiones atesoradas de Ezequías serían llevadas a Babilonia, sino que también sus descendientes serían tomados allí y servirían como eunucos en la casa del rey. Es incierto ya sea que eunucos se refiera solamente a individuos mutilados o a funcionarios en posiciones clave de gobierno (ver Dan 1:3). Es más probable que en este caso lo último sea el significado.

      8 Ezequías se somete humildemente a la voluntad de Dios, agradecido por cualquier misericordia hacia él por el Señor: La palabra de Dios que has hablado es buena. El profeta ha sido genuino en su misión, Jehová ha mostrado misericordia, y ahora el rey muestra su sentimiento de gratitud y agradecimiento: A lo menos haya paz y seguridad en mis días. Aunque podría ser un elemento de egoísmo en su respuesta, el rey podría estar dando crédito por su gratitud a que puede finalizar su reinado en tranquilidad. Note que la nación no es nombrada en la profecía de deportación y cautividad de Isaías; solo la casa del rey es seleccionada. Pero debido a los pecados de Manasés y su influencia en la nación para pecar más allá que las naciones terrenales (2 Rey 21:9-15), Judá llegó a ser peor que Israel y que Sodoma (Jer 3:11; Ezeq 16:46-47). Consecuentemente, fue declarado que la nación sería llevada fuera por cincuenta años, después de los cuales un remanente regresaría (Miq 4:10). (Usamos la figura de cincuenta años puesto que las deportaciones cubrieron un periodo de veinte años. La cautividad duró setenta años, pero Jerusalén estuvo sin judíos por solo cincuenta).

Capítulo 39. No Asiria, sino Babilonia

  • El Periodo Asirio: Conflicto y Victoria (1-39)
  • Profecías de Juicio en Contra de Naciones Individuales

(13-23)

El profeta ya ha declarado el destino de Etiopía, la tierra al sur de Egipto (cap 18), y el juicio de Dios y las promesas a Egipto (cap 19). En el 715 A.C. Egipto fue derrotado por Shabako, gobernador de Etiopía, que unió a los dos bajo una soberanía feudal etiope que prevaleció hasta el 664 A.C. Este general parece ser sobre el que el profeta está argumentando en el cap 20.

La Confianza Que Fracasó (vers 1-6)

      1 En el año que vino el Tartán a Asdod era el 713 A.C. Tartán no es el nombre de un individuo sino el título del comandante en jefe asirio. Asdod, que estaba bajo la sujeción de Asiria, era una capital de Filistea, con probabilidad la más fuertemente fortificada de todas las ciudades. Este es el único lugar en la Biblia donde aparece el nombre Sargón. El sucesor de Salmaneser V, ascendió al trono ya sea en el 722 o en el721 A.C., reinando hasta el705 A.C. Aunque solo es mencionado aquí en las Escrituras, Sargón jugó un papel importante en la historia de Israel y de Judá. En apariencia interpretando como debilidad el hecho que él condujo una campaña no muy grande en Palentina después del720 A.C., Asdod se rebeló en el713 A.C., conduciendo a otros a la rebelión; Judá, sin embargo, parece no haber compartido en ella. Tartán peleó contra Asdod y tomó la ciudad. El mismo Sargón dirigió una campaña contra las ciudades del área en el711 A.C. En apariencia, Egipto y Etiopía prometieron ayuda que nunca llegó.

      2 Isaías fue instruido por Jehová para representar un mensaje simbólico a Judá, mostrando la tontería de confiar en Egipto. Young observa que este es el único acto simbólico registrado en Isaías. Se le dijo al profeta quita el cilicio de tus lomos, y descalza las sandalias de tus pies. Y lo hizo así, andando desnudo y descalzo. Como hemos notado antes, el cilicio era un vestido tosco, velludo usado usualmente en tiempo de aflicción y de luto; no estamos diciendo solo el por qué Isaías estaba usando el vestido. La expresión andando desnudo ha ocasionado una discusión entre los estudiantes dela Biblia. ¿Fue él “desnudo total,” como podríamos decir, o pone a un lado toda su vestimenta exterior, usando sólo una túnica corta o una tela posterior cuando iba de un sitio a otro como estadista y profeta? Sea lo que sea él estaba fuera de lo ordinario e intentaba conseguir la atención de la gente de tal forma que la lección pudiera ser enseñada. Es dudoso que él fuera de un lado a otro totalmente desnudo; Delitzsch parece haber expresado bien el asunto cuando dijo, “Lo que Isaías estaba dirigido a hacer, entonces, era simplemente opuesto a la costumbre común, y no a la decencia moral (I. 372). Probablemente él usó la túnica corta que, de acuerdo a las ilustraciones de los antiguos monumentos, era usado usualmente por los cautivos.

      3-4 El acto simbólico de Isaías iba a continuar por tres años, por señal y pronóstico sobre Egipto y sobre Etiopía. La importancia de esta señal es explicada ahora: como Isaías, el siervo de Jehová, ha caminado por tres años desnudo y descalzo, así el rey de Asiria llevará al exilio a los cautivos de Egipto y de Etiopía, a jóvenes y a viejos, desnudos y descalzos, y descubiertas sus nalgas para vergüenza de Egipto. Continuó la guerra intermitente entre Asiria y Egipto; un golpe decisivo fue hirió a Egipto en el 663 A.C. cuando Asurbanipal invadió la tierra y saqueó a Tebas (No-amon, Neh 3:8), llevando cautivos y un gran botín.

      5 Aquellos que confían en Egipto y en Etiopía para ayuda en el tiempo de la invasión de Asiria se atormentarán y avergonzarán de Etiopía su esperanza, y de Egipto su gloria. El acto simbólico de Isaías es pretendido para prevenir a la gente de confiar en Egipto, al que el rey de Asiria llama “báculo de caña cascada, en el cual si alguno se apoyare, se le entrará por la mano y la traspasará” (2 Rey 18:21). El pueblo de Dios aprendería a poner su confianza solo en Jehová y no reclinarse en el hombre débil e impotente.

      6 El morador de esta costa, probablemente la totalidad de Palestina, incluyendo Fenicia, Filistea, y Judá, lamentarán su expectación por ayuda de los reinos mudables de Egipto y de Etiopía. Al haber volteado hacia estas dos naciones por ayuda en contra de Asiria, solo serán decepcionados. Y entonces la pregunta será, ¿Y cómo escaparemos nosotros? Al haber fallado en depender de Jehová, mientras eran urgidos por el profeta, y al haber fallado en obtener ayuda de las armas de la carne, no sabrán a donde voltear. Por medio del juicio sobre las antiguas naciones paganas y sobre Su propio pueblo por haber confiado en aquellas naciones, Jehová está enseñando a los hombres de todas las generaciones a darse cuenta que Él controla el destino de todo. El malvado que olvida a Jehová debe ser trasladado al Seol (Sal 9:17); Su pueblo que Lo olvidó deberá sufrir un destino similar. Este mensaje debe impresionarnos a todos hoy, tanto al mundo como a la iglesia.

Capítulo 20 Egipto y Etiopía

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  • El Periodo Asirio: Conflicto y Victoria (1-39)

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  • Profecías de Juicio en Contra de Naciones Individuales

(13-23)

La Etiopía bíblica, la antigua tierra de Cush, situada al sur de Egipto. Se extendió al sur de la inmediación de la primera catarata (la moderna Aswan). Si bien mantenía un área desértica grande e indefinida, su cuerda de salvamento se situaba en una franja fértil y angosta a lo largo del río Nilo. El antiguo país es con frecuencia relacionado con Egipto (ver, por ejemplo, cap 20; 2 Crón 12:3). Los soldados mercenarios de Etiopía estaban en el ejército egipcio cuando Sisak asaltó Jerusalén (2 Crón 12:2-3). Un ejército guiado por Zera el etiope fue derrotado por Asa rey de Judá (2 Crón 14:9-15). Isaías menciona a Tirhaca rey de Etiopía y su esfuerzo por detener a Senaquerib en Judá (37:9). La fecha probable de los eventos de este capítulo es el periodo en que los asirios amenazaron a Judá (720-702 A.C.).

Sin duda el capítulo 16 es el capítulo más difícil encontrado hasta aquí. ¿De dónde vinieron los embajadores, y a quien fueron enviados? ¿Cuál es el significado de sus seres de elevada estatura y tez brillante? ¿Y cuál es el significado de que ellos envían o traen un presente a Jehová? Los comentaristas dan numerosas y variadas respuestas a estas preguntas.

 

Los Embajadores y la Palabra del Profeta a Ellos (vers 1-3)

 

1 La palabra Ay enfoca la atención en la distancia y en la naturaleza de la nación considerada. Es la tierra que hace sombra con las alas, el zumbido de las alas, o “oscurecer con las alas” (al margen); esto es, una tierra de insectos, sin embargo no está establecido si eran las moscas tsé-tsé, la langosta, o cualquiera de las otras numerosas posibilidades. Ellas probablemente simbolizan el numeroso ejército que Etiopía podría movilizar. Los ríos son sin duda el Nilo Blanco y el Nilo Azul con sus subafluentes.

2 Parece claro que los embajadores son de Etiopía, pero ¿a quién fueron enviados estos embajadores que viajaron por el mar, y en naves junco sobre las aguas? (las naves de junco eran hechas a mano adecuados para ríos y canales pero no para grandes cuerpos de agua.) ¿Son enviados a Jerusalén para incitar la rebelión categórica en contra de Asiria, o para formar una alianza con Judá en contra de esa potencia (Clements), o por lo menos agitar a Judá en alguna forma en contra del enemigo común (Leupold); o, como Barnes supone, son enviados a formar una alianza con los asirios en contra de Judá (p. 324)? La teoría de Barnes es muy improbable ya que Senaquerib “oyó decir que Tirhaca rey de Etiopía había salido para hacerle guerra” (2 Rey 19:9). Otros sugieren que estos son mensajeros enviados por el rey de Etiopía a sus propias tribus, incitándolos a prepararse contra la invasión de los asirios (Delitzsch, Rawlinson, Young). Young ve en este capítulo un anuncio a Etiopía de la derrota del ejército de Senaquerib por Dios. Calvin no está seguro.

La palabra Andad es una interpolación, dejando la pregunta abierta acerca de quien está hablando. ¿Son los embajadores pidiendo ayuda? ¿O es el profeta hablándoles, instruyéndoles a volver a su casa y a estar quietos, porque Dios está alrededor para tener cuidado de la situación y no hay necesidad de llegar a excitarse (Barnes, Rawlinson)? A la luz de 2 Rey 19:9, esta interpretación parece asegurar que es el mejor significado. El profeta dice a los embajadores que regresen a su propio pueblo alto, de tez brillante, cuya historia de 1000 A.C. al 663 A.C., era una de guerras exitosas con Egipto. Los embajadores deben regresar al pueblo temible desde su principio y después, gente fuerte y conquistadora, o a su propia nación “que reparte y pisotea” (al margen). ¿No repartió y pisoteó Etiopía, o es ella repartida y pisoteada? Ambas son verdad. Por algunos cinco siglos Etiopía había sido gobernada por Egipto, pero a partir del 1000 A.C. se había mantenido independiente y por algún tiempo había gobernado a Egipto.[1] Era una país cuya tierra es surcada por los ríos – o se “había devastado” (al margen), porque la erosión de los bancos del río ciertamente devastaron a Etiopía y enriquecieron a Egipto mientras el limo era llevado corriente abajo a esa tierra.

3 El profeta apela ahora a todo el mundo a tomar nota de un suceso inminente. Como en 11:10,12, el lenguaje es metafórico: una bandera será levantada en los montes de Judá, y una trompeta anunciará la venida del juicio. Vean y oigan los pueblos de las naciones. Desde los montes y de las colinas en la tierra de Judá Jehová va a actuar, y Su acción servirá como un punto de reunión para los que Lo adoran y una advertencia de juicio para los que no Lo adoran. El llamado del profeta al mundo introduce la palabra de Jehová que sigue.

 

Jehová está en el Control (vers 4-6)

 

4 En medio del mundo avivado y agitado, Jehová habla por medio del profeta, declarando Su dominio tranquilo de los acontecimientos del mundo. Él estará quieto, al parecer indiferente, mientras Él contempla desde Su morada celestial lo que está aconteciendo. Pero no es así; Él está atentamente interesado, Como el claro calor del verano y el refrescante rocío de la noche, que madura gradualmente las uvas y el grano para la cosecha, el Señor está permitiendo el tiempo de juicio para madurar.

5 Antes de que los asirios hayan almacenado el grano de la cosecha de su invasión o que hayan recogido juntos el botín de su conquista, con todo, Jehová actuará. Antes de la cosecha, cuando el fruto sea perfecto, y pasada la flor se maduren los frutos, entonces podará con podaderas las ramitas, y cortará y quitará las ramas. El profeta usa repetidamente la metáfora de las vides y los viñedos, de tal forma que la gente entendiera. Cuando el tiempo esté listo, Jehová destruirá por completo a los enemigos que amenazan el mundo.

6 Evocando la figura de un viñedo, el profeta describe la destrucción de la potencia de los asirios por parte de Jehová: será tan completa que armazones del ejército será comida para las aves de los montes y para las bestias de la tierra. Tanto las aves como las bestias se deleitarán de ellos en el verano y en el invierno. Asiria se jactó de esta grandeza – que ella tomaría a Jerusalén tan fácil como había tomado a otras ciudades, incluyendo a Samaria (10:8-11); pero ella había fallado en darse cuenta de que estaba tratando con Jehová y no con un ídolo. Ahora Jehová manejará el asunto de acuerdo a Su voluntad, no a la de los asirios.

 

El Tributo de Etiopía al Señor (vers 7)

 

      7 En el tiempo de la destrucción de Asiria será traída ofrenda a Jehová de los ejércitos, del pueblo de elevada estatura y tez brillante, el pueblo descrito en el versículo 2. Aunque Jehová no necesita su ayuda y el profeta envía a sus embajadores de regreso a casa, los etíopes serán atemorizados por el gran poder de Jehová y tan agradecidos por su liberación cuando Asiria es destruida a las puertas de Jerusalén (37:36-37) que Le enviarán un presente. No hay un registro de que Tirhaca haya enviado un presente, pero es enteramente posible. Habría sido traído al lugar del nombre de Jehová de los ejércitos, al monte de Sion. Anteriormente, cuando el Señor había destruido a Sus enemigos y había dispersado a los pueblos que se deleitaban en la guerra, David dijo, “Vendrán príncipes de Egipto;/ Etiopía se apresurará a extender sus manos hacia Dios (Sal 68:31). Y hablando del tiempo cuando los hombres servirán a Jehová con un consentimiento, un profeta dice más tarde, “De la región más allá de los ríos de Etiopía me suplicarán; la hija de mis esparcidas traerá mi ofrenda” (Sof 3:10). La destrucción de Jehová del malvado y su graciosa benevolencia para Si mismo impresionarán tanto a aquellos de los más remotos lugares que traerán sus presentes ante Su trono. La gloria, el honor y el poder pertenecen a nuestro Dios, pero la vergüenza y la destrucción vendrán sobre los que confían en sus propias vanidades.

 
 
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[1]  International Standard Bible Enciclopedia, ed. James Orr (Chicago: Howard-Severance, 1937), vol. 2, p. 1032.