“Bienaventurados Son los Muertos que Mueren en el Señor” (vers 1-2)

      1 En contraste a los atalayas y a los pastores indiferentes e infieles que se dan al sueño y a la bebida (56:9-12), Perece el justo, y no hay quien piense en ello. La palabra perece puede indicar ya sea una muerte violenta o natural. El hombre justo perece sin ser observado, y su influencia sobre el mundo impío se pierde. Cuando el hombre misericordioso o piadoso es arrebatado, nadie considera que su existencia que es quitada de delante de la aflicción que viene sobre la nación es en realidad una bendición para él: él será guardado de la calamidad. La descripción paralela de Míqueas del pueblo antes del período del exilio (Mi 7:2; ver 2 Rey 22:20) confirma que este pasaje no se refiere a las condiciones posteriores al exilio.

      2 Entrará en la paz; no solo el justo escapará a la aflicción que está por venir sobre el pueblo, sino que también participará del bienestar, de la integridad, y de la plenitud por la que el alma del justo está ansioso. Descansarán en sus lechos – esto no es para decir que el justo dejará de laborar, sino que experimentará el descanso eterno de la victoria y la redención que el Señor pretende para Su pueblo (Heb 4:9; ver Sal 95:11). A la luz del contexto, lechos aparentemente significa el lugar de descanso de los que fallecen, como cuando David dijo, “Y si en el Seol hiciere mi estrado, he aquí, allí tú estás” (Sal 139:8). El descanso eterno en Jehová es la recompensa del hombre que camina delante de Dios, o “lisa y llanamente,” el hombre que “ha caminado una trayectoria recta a través de su vida” en conformidad con el estándar ético y moral de Jehová.[1] Su futuro será de paz y reposo. Este concepto del futuro del justo vislumbra la revelación total en el Nuevo Testamento.

La Idolatría y la Infidelidad Amonestadas Severamente (vers 3-13)

 

      3 La palabra Mas introduce un contraste entre el justo y el impío de los versículos 1-2 y los idolatras de los versículos 3-13. Los hijos de la hechicera, generación del adultero y de la fornicaria, son instruidos a acercarse y oír lo que Jehová tiene que decir por medio de Su profeta. Aquí tenemos una descripción del carácter espiritual de la nación, una recapitulación de los cargos hechos en los capítulos 1 y 2. Los ciudadanos de Judá son hijos de la idolatría, los descendientes del pueblo que dio la espalda a Jehová por la hechicería de los paganos, y la posteridad de los adúlteros espirituales que fueron a prostituirse ante los dioses falsos. El rechazo de Jehová y la adoración verdadera ha resultado en la apostasía y en la maldad excesiva (ver 1:4, 21: 2:6).

      4 El mostrar el desprecio por alguna persona justa entre ellos mostrando la lengua por la gran abertura de la boca, ambas muestras de mofa (Sal 22:7), el pueblo de Jehová está en realidad despreciando a Jehová. Al trasgredir la ley de Dios y servir a los ídolos, no a la justicia, ellos son los despreciables: ¿No sois vosotros hijos rebeldes, generación mentirosa? Ellos son la descendencia espiritual de la idolatría, que es una mentira (44:20), y de la imagen fundida del orfebre (Jer 10:14). Nosotros somos los hijos y los siervos de aquello que hacemos y servimos (Juan 8:44; Rom 6:16).

      5 Los siguientes versículos son una descripción gráfica de la idolatría que fue fuertemente condenada antes del exilio. No hay registro de tales prácticas después del retorno de Babilonia. La adoración idolatra fue llevada a cabo debajo de todo árbol frondoso (ver 1:29); estos altares paganos deberían haber sido destruidos (Deut 12:2), pero no lo fueron. En tales lugares Israel “fornicó” (Jer 3:6; Os 4:13-14); Judá y su rey Acaz lo hicieron del mismo modo (1 Reyes 14:23; 2 Reyes 16:4). Los altares fueron levantados “sobre todo collado alto, en todas las cumbres de los montes, debajo de todo árbol frondoso y debajo de toda encina espesa, lugares donde ofrecieron incienso a todos sus ídolos” (Ez 6:13). Aquí los idolatras están exaltados, encendidos emocional y sexualmente, porque las perversiones sexuales fueron una parte de la adoración de Canaán adoptada por el pueblo (ver Amos 2:7). La abominación de un hijo sacrificado a Moloc, que fue condenado por Moisés (Lev 18:21; 20:1-5), fue practicado por los reyes de Israel (2 Reyes 17:17), por Acaz y Manasés, reyes de Judá (2 Reyes 16:3; 21:6), y también por el pueblo. Ellos practicaron esta abominación en los valles, especialmente en el valle de Hinom, que Jehová dejaría totalmente desolado (Jer 7:31-34), y debajo de los peñascos, probablemente en lugares ocultos o lugares difíciles de encontrar.

      6 La frase En las piedras lisas del valle presenta dificultades, porque la palabra piedras, porque la palabra piedras no está en el texto original. La referencia podría ser a las piedras lisas de las que fueron construidos los altares de Moloc o los mismos ídolos. Puesto que la palabra hebrea traducida lisas puede significar también “resbaloso,” la referencia podría ser a un lugar donde alguien podría resbalarse y caer, las piedras falsas del error. De todas maneras, los idolatras encontrarán aquí su porción, su parte, una herencia o recompensa árida e improductiva; porque aquí ellos han estado tomando – y ofreciendo viandas a los ídolos. Jehová tomará venganza sobre los que hicieron tales ofrendas; ellos serán abandonados a la falsedad de sus dioses falsos. Esta será su porción.

      7 El profeta cambia su atención de los valles a las alturas – el monte alto y empinado donde fueron levantados los altares. Esto sugiere que la idolatría era practicada en todo lugar en aquellos días – en los valles, en los montes, y en medio de ellos. Los idolatras rebeldes no buscaban la cama de descanso y de paz encontrada por los justos (vers 2), sino la cama de la idolatría  sobre un monte alto: allí también subiste a hacer sacrificio. La naturaleza accidentada del terreno indica que Isaías está hablando de la tierra de Judá, no de Babilonia; la condenación de la idolatría indica ese periodo antes del exilio, no después, está a su vista.

      8 Detrás de las puertas o pilares de su casa los idolatras han colocado un recuerdo, probablemente una imagen que le recuerda la deidad a la que sirve e invoca en voz alta. Porque a otro, y no a mí, te descubriste; Judá se está comportando como una esposa infiel y adultera que traiciona su pacto con su esposo y abraza a otro hombre. Judá se ha quitado de encima su fidelidad a Jehová, al darse a si misma a la idolatría y cometiendo adulterio espiritual. Como una mujer de carácter indecoroso hace preparativos para su amor ilícito, así Judá ha tomado la iniciativa al ensanchar su cama para su pecado. Mientras que ella aún estaba casada con Jehová (50:1), ella ha entrado en un pacto con otros; ella ama la cama de los paganos donde sea que ella la ve. En esto, Judá ha seguido el ejemplo de su hermana perversa Israel, que “adulteró con la piedra y con el leño” (Jer 3:9). En vez de rechazar aborreciendo dondequiera que ella viera dioses extranjeros y costumbres paganas, ella las ama y las acepta, estrechando la mano con los extranjeros (ver 2:6-8).

      9 Cualquier forma de idolatría erosiona la fe en Dios; entonces, es solo natural que la idolatría descrita por el profeta haya llevado a Judá a buscar por la ayuda de alguien más que Jehová. Algunos comentaristas describen al pueblo de Judá como ungiéndose a ellos mismos con aceite. Parece más probable, sin embargo, que ellos están llevando aceite como un presente a un rey no mencionado y están haciéndolo con ellos mismos más que apelando a perfumarse ellos mismos. No es especificado ningún rey en particular, pero tenemos un mensaje enviado por cuenta de Acaz a Tiglat-pileser, rey de Asiria: “Yo soy tu siervo y tu hijo: sube, y defiéndeme de la mano del rey de Siria, y de la mano del rey de Israel” (2 Reyes 16:7). Y en los días de Ezequías fueron enviados a Egipto embajadores llevando tesoros para formar una alianza con el faraón (30:1-6). La declaración del profeta que el pueblo de esta forma se ha corrompido a si mismo hasta la profundidad del Seol indica la profundidad a la que ellos han inclinado en su desviación de Dios.

      10 Aunque ella llegará a cansarse en el camino que ha escogido y en su búsqueda por ayuda, Judá nunca había reconocido o admitido, No hay remedio – no hay beneficio. En lugar de renovar sus fuerzas en Jehová (40:31), el pueblo había encontrado un avivamiento momentáneo falso de fortaleza en sus ídolos. Por tanto, no te desalentaste (enfermaste), no se rindió totalmente. La naturaleza humana no cambia; hoy, en lugar de encontrar satisfacción para las necesidades espirituales y fortaleza en el Señor, multitudes están buscando ayuda en los cultos y en las falsas religiones. Tales recursos podrían servir por el momento, pero al final están condenados al fracaso.

      11 ¿Y de quién te asustaste y temiste? – la palabra asustaste denota ansiedad y zozobra; temiste sugiere terror o temor reverencial de los dioses ídolos. Si alguien tiene una actitud apropiada hacia Jehová, no hay lugar para la ansiedad, por el temor a los ídolos o de los reyes extranjeros, por la reverencia de los dioses paganos. Pero la actitud del pueblo hacia el Señor ha sido una de negligencia e indiferencia, si bien no una rebelión flagrante real. Ellos han vivido una mentira delante de Él, practicando una justicia falsa; no se han acordado de Él en tiempos de crisis; y no han expuesto el corazón al poder de Dios para liberarlo, la grandeza de su pecado contra Él, y el terror de Sus juicios. Por un largo tiempo, se habían sujetado a Su paz, frenando los juicios contra ellos; pero Su paciencia en nada había aprovechado. Ellos se han rehusado a oírlo y a rendir ese temor de reverencia que merece Su santo nombre.

      12 Yo publicaré tu justicia – Jehová dirá o hará conocer a todos lo que no es justo. La justicia de Judá es “como trapo de inmundicia (sucio)” (64:6), y Jehová expondrá lo que ellos son realmente. Todo el celo de Judá en hacer y servir ídolos y su ferviente apelación a los reyes será inútil; estas actividades solo traerán juicio y destrucción sobre ellos.

      13 Vendrá el tiempo cuando la nación clamará por ayuda a Jehová, pero será demasiado tarde. Clamarán a los ídolos que han reunido y servido, y a los reyes a los que han apelado; permitirán que los dioses y reyes extranjeros los ayuden. Pero tanto los reyes como los ídolos son impotentes ante Jehová, porque ellos son vanidad y confusión (41:29), serán llevados por el viento y traídos a la nada por el aliento de la boca de Jehová (ver 11:4; 40:24). Más el que en mi confía tendrá la tierra por heredad, y poseerá mi santo monte (ver Nahúm 1:7). ¡Qué contraste al destino de los idolatras (vers 6)! La posesión original de Israel de la tierra fue incondicional; fue dada a Israel en cumplimiento a la promesa hecha a Abraham (Gén 12:7, etc.), y se pretendió que fuera suya permanentemente, “para siempre” (Éxodo 32:13). Pero el retener la tierra fue condicional (Lev 26:14-45); si ellos se alejaban de Jehová y no guardaban Su pacto, sino que sirvieran a los ídolos, les sería arrancada la tierra y dispersados (Deut 28:63-64). Cuando profetizó Isaías, había sin embargo una posibilidad de escapar de la cautividad. Si el pueblo renunciaba a los ídolos y confiaba en Jehová en vez de algún poder extranjero o en ellos mismos, poseerían la tierra perpetuamente y mantendrían su santo monte como una herencia.

El Amor Condescendiente de Dios (vers 14-21)

 

      14 Las palabras abiertas de este párrafo, Y dirá (“será dicho,” al margen), deja a la voz celestial sin identificar; pero la frase mi pueblo aclara que Jehová es el vocero. El Señor requiere de un camino real: barred el camino del pueblo de Dios para que retorne a Él (ver 11:16; 35:8). Quitad los tropiezos del camino de mi pueblo; quiten del camino por las que el pueblo volverá, todo lo que les causó tropiezo – el pecado de la idolatría y de la incredulidad, los corazones duros y cerrados, los facinerosos que dan ocasión de tropiezo. Quitar estos obstáculos y  moldear el camino para el viaje.

      15 Habiendo pronunciado este llamado, Jehová se identifica a Si mismo  como el Alto y Sublime, el único ser que tiene el derecho de emitir tal mandamiento y la capacidad de garantizar la promesa que sigue. En capítulos anteriores Jehová ha apelado repetidamente a Su pueblo sobre la base de Su grandeza y la grandeza de Su nombre. Él es el Alto y Sublime, el que habita la eternidad – Él trasciende Su creación y es eterno en Su ser. El nombre de alguien resume todo lo que él es; el nombre de Jehová Santo resume la perfección de Su ser y lo pone aparte de todo lo que es profano. Él habita en habita en la altura y la santidad, en el mismo cielo (ver 1 Reyes 8:27; Hab 2:20; Zac 2:13). No obstante que Él es tan infinitamente grande y sublime, Él condesciende a habitar con el quebrantado y humilde de espíritu. El espíritu quebrantado es la persona con el corazón partido que está aplastada bajo el peso del pecado; el espíritu humilde es la persona que se inclina ante Jehová, reconociendo su pecado y total dependencia del Señor. Jehová condescenderá en habitar con tal persona; Su presencia reanimar el espíritu contrito y el corazón humillado. El espíritu es la conciencia espiritual del hombre, el asiento de su conciencia, de las emociones, y de la voluntad. Esta es la gracia que Jehová ofrece a aquellos que aceptarían la corrección por el pecado y se someterían a Su voluntad.

      16 Jehová no seguirá reprobando y contendiendo por siempre, ni para siempre me (Él) enojaré; porque si Él no pusiera restricciones a Su ira, todos serían consumidos completamente. Entonces, “por amor de mi nombre diferiré mi ira…para no destruirte” (48:9). Si esto no fuera hecho, la vida interior total del hombre sería exterminada por la desesperación sin remedio, y el propósito de Dios para lo que creó al hombre fracasaría. Por consecuencia, entiéndase “que la paciencia de nuestro Señor es para salvación” (2 Ped 3:15), tanto entonces como ahora.

      17 A los pecados de la idolatría (vers 3-8), la infidelidad mostrada al apelar a reyes extranjeros (vers 9-10), mintiendo y olvidando a Dios (vers 11), es ahora agregado el pecado de la codicia: Por la iniquidad de su codicia me enojé. La palabra traducida codicia significa literalmente “cortar lo que no es de uno,”[2] ambición y deseo por la ganancia personal. Los opresores ambiciosos de los días de Isaías son descritos por Miqueas como caníbales desuellan personas vivas y se los comen; ellos gastan su tiempo pensando la forma de obtener lo que pertenece a otro (Mi 2:1-2; 3:1-4). La ambición tomó la forma de usura incluso en los días después del retorno del exilio (Neh 5:8-11). El espíritu general de la codicia hizo bajar la ira y los juicios de Dios sobre la nación: Él le hirió. El singular usado aquí probablemente se refiere a la nación colectivamente. Al ocultar Su rostro, Jehová retiró Su presencia y refrenó Sus bendiciones del pueblo (ver 8:17; 54:8). A pesar de los juicios de Jehová, la nación siguió rebelde por el camino de su corazón, andando en el camino de un apostata.

      18 A pesar de todo los caminos de la nación que Jehová ha visto, porque los pecados del pueblo han sido cometidos en forma flagrante ante Él, Él le sanará, a Israel. Sanará indica una acción futura, que hará después del día de Su ira. Primero, Jehová promete sanar – el perdón de los pecados y la restauración a una relación apropiada con Él (ver 43:25). Segundo, Él guiará al pueblo, dirigiendo su trayectoria correctamente (40:11; 52:12). Y tercero, Él restaurará el bienestar espiritual que ha sido retirado a causa de los pecados, bienestar que resulta de Su presencia (Sal 23:4). El luto es con frecuencia asociado con la muerte, pero aquí es probablemente una expresión de tristeza sobre la condición de la nación (ver Ez 9:4) – ellos se lamentan de sus caminos pecaminosos (ver 22:12). Ellos serán consolados, porque el enojo de Jehová no es para siempre – “Por la noche durará el lloro,/ Y a la mañana vendrá la alegría (Sal 30:5).

      19 Produciré fruto de labios – la palabra produciré enfatiza comienzo, traer algo nuevo a la existencia. El Señor hará posible que se diga, Paz, paz (ver 26:3: “completa paz”; “paz, paz,” del hebreo), al que está lejos y al cercano. Los términos lejos y cercano podría referirse a los hebreos en su tierra y en el exilio, pero a la luz de la predicación del Nuevo Testamento, ellos podrían también designar a los gentiles y a los judíos (Ef 2:17). Los falsos profetas habían predicado paz cuando no había paz (Jer 6:14; 8:11; Ez 13:10); pero Jehová ahora producirá un nuevo fruto de labios, el mensaje y el estribillo gozoso de paz que seguirá a la sanidad de Jehová a la nación.

      20 En contraste a la serenidad de mente y de corazón de los que son sanados, los impíos son como el mar en tempestad, que no puede estarse quieto. En su estado delirante, sus aguas arrojan cieno y lodo, solo inmundicia, nada que sea bueno. Probablemente solo están en la mente del profeta los judíos impíos, pero sus palabras son una descripción excelente de todos los impíos. Porque en su condición inquieta y no renovada espiritualmente ellos no contribuyen en nada a la vida moral y espiritual. Ellos son evidencias de la declaración del Señor, “El que no es conmigo, contra mí es” (Mt 12:30).

      21 La segunda sección mayor de la Parte 2 cierra con la misma nota que termino la primera: No hay paz, dijo mi Dios, para los impíos (ver 48:22). Ellos no encuentran ni paz ni descanso en su separación de Dios, sino “fieras ondas [espuma] del mar, que espuman su propia vergüenza” (Judas 13).

Capítulo 57. Una Amonestación a la Maldad de los Días de Isaías


[1]  Theological Wordbook of the Old Testament, vol. 2, pág. 579.

[2]  Theological Wordbook of the Old Testament, vol. 1, pág. 122.

El valor del contraste – el trasfondo de una condición o situación enfrente de otra – tan reconocido por los instructores. Fue el método de enseñanza favorito de Isaías. En los capítulos 2-4 contrató la Sion ideal de la era mesiánica con la corrupción moral de la Sion real de su tiempo. En los capítulos 9-11 estableció el trato terrible de Israel y de Juda en manos de Asiria en frente de la gloria y permanencia futura del remanente redimido bajo la raíz de Isaí. Y ahora contrasta la desolación de las naciones y de Edom (capítulo 34) con la gloria futura de Sion (capítulo 35).

      El profeta ha descrito a Edom como un desierto quemante adaptado solo para lo salvaje, los animales inmundos que habitan lugares desolados. La descripción no es solo de una tierra abandonada por el Señor, sino del alma sin Dios, de lo profano, la persona no espiritual. En contraste a esta descripción horrenda de Edom, que simboliza la desolación perpetua de las naciones paganas, Israel, aunque pasando a través de un desierto de pruebas y devastación, algún día será gloriosa, representando la belleza de un alma que, en otro tiempo desolada por el pecado, ha sido ahora redimida. El desierto a través del cual el redimido viene cantando a Sion no es el camino de Babilonia a Judá, sino el desierto espiritual que guía a la cautividad babilónica, y eventualmente a la venida del Mesías. Porque después de Babilonia vino el reinado y la opresión medo persa; fue seguido por Alejandro, cuyo imperio estuvo totalmente vacío de valores espirituales. Entonces vino Ptolomeo el egipcio y Seleucido el sirio oprimiendo al pueblo y desolando en ocasiones la tierra. Allí siguieron las guerras de los macabeos y el levantamiento de los fariseos y de los saduceos, los líderes religiosos que corrompieron la vida espiritual de la nación. En medio de estos tiempos problemáticos los romanos tomaron el país. Es obvio que la descripción gloriosa en el capítulo 35 no fue llevada a cabo en el periodo entre Babilonia y la venida de Jesús. Solo una interpretación mesiánica del capítulo ajusta el texto.

 

El Cántico Nuevo (vers 1-4)

 

      1 El desierto y la tierra seca que se alegran no son, como alguien piensa, el Araba, localizado al sur del Mar Muerto; ni es el Desierto Arábico entre Babilonia y Jerusalén, que los viajeros cansados habían evadido en su retorno de la cautividad. La descripción parece acomodarse mejor a la vida religiosa tanto de los judíos como de los gentiles, que se habían convertido como un desierto y una tierra seca, desolada y vacía (ver 27:10; 32:15; 64:10). Se alegrarán el desierto y la soledad; el yermo se gozará y florecerá como la rosa, produciendo tanto belleza como fragancia moral. La flor exacta indicada por la palabra hebrea (se menciona solo aquí y en el cántico de Cantares 2:1) es incierta; de las diferentes posibilidades sugeridas por los comentaristas, rosa sirve tan bien como cualquiera. El punto es que desde la vida espiritual desagradable allí vendrá belleza de carácter e incienso dulce del espíritu.

      2 El antiguo desierto y tierra seca ahora florecerá profusamente, y también se alegrará y cantará con júbilo, una descripción de belleza y regocijo espiritual mientras el que estaba desierto canta ahora la alabanza de Aquel que llevó a cabo la transformación. En contraste al daño grande (33:9), la gloria del Líbano le será dada, la hermosura del Carmelo y de Sarón. De acuerdo a la promesa, Jehová mismo levantará y restaurará la gloria de estas áreas. Para ilustrar la belleza y el gozo espiritual de la redención gloriosa de Sion, Isaías hace mención del magnífico esplendor del Líbano – con sus picos cubiertos de nieve, cedros macizos, y abetos – el boscoso Carmelo, y el frondoso Saron alfombrado con flores. Ellos – el antiguo desierto y la tierra seca, y el Líbano alguna vez cortado, el Saron como un desierto, y el Carmelo sacudido (33:9) – verán la gloria de Jehová, la hermosura del Dios nuestro, demostrado en su productividad y esplendor restaurado presente.

     3 La declaración de la causa para el regocijo es seguida por una exhortación para fortalecer las manos cansadas y las rodillas endebles o titubeantes. Las manos cansadas y las rodillas endebles son símbolo de incredulidad y derrota, pero ahora en Jehová y en la nueva vida vibrante Él concede que sea encontrada la fortaleza necesaria para la victoria y el triunfo.

      4 Ahora hay una nueva relación y responsabilidad; cada individuo debe animar a su compañero: Decid a los de corazón apocado: Esforzaos, no temáis. Tenemos aquí otra tripleta de Isaías – las manos, las rodillas, el corazón. El corazón es el taller en el que en el que nuestras acciones son forjadas. Si las manos van a ser fortalecidas y las rodillas afirmadas, el corazón debe ser firme y animoso, valiente y fuerte. He aquí que vuestro Dios viene con retribución, con pago; Dios mismo vendrá, y os salvará. El miedo es un signo de incredulidad. Los temores actuales de las faltas espirituales, del poder de Satanás, del colapso económico, y de la derrota moral deben ser vencidos. Necesitamos no temer, “porque Él [Dios] dijo: No te desampararé, no te dejaré” (Heb 13:5), y “El Señor está cerca” (Fil 4:5). El Señor vengará los agravios hechos a Sion y a Su pueblo; Él hará juicio en proporción sobre los que afligieron a Su pueblo (2 Tes 1:6) Al mismo tiempo proveerá salvación a los que estén dispuestos a aceptarlo.

 

La Causa del Regocijo (vers 5-7)

 

      5 La similitud entre los vers 5-7 y la respuesta de Jesús a la pregunta de Juan el Bautista desde prisión, “¿Eres tú aquel que había de venir, o esperaré a otro?” ha llevado a muchos a la conclusión que Jesús tenía en mente las palabras de Isaías cuando Él envió a responder a Juan (Mt 11:2-6). El fuerte parecido en una razón suficiente para concluir que las palabras de Isaías apuntan con claridad al Mesías que vendría y a Su obra. Aunque la respuesta de Jesús a Juan se refiere a Su obra física entre los hombres como evidencia que Él es aquel por venir, allí no puede haber duda que Isaías está mirando la gran obra espiritual de algún tiempo futuro. Los ojos que han sido cerrados a la apelación de Dios serán abiertos para ver la salvación ofrecida por Él; los oídos que han sido sordos a Su llamado se detendrán para oír y poner atención a Su palabra (ver 6:9-10).

      6 Entonces – en ese tiempo – el espiritualmente cojo saltará como un ciervo, un venado macho fuerte; porque Jehová “pondrá la coja como un remanente, y a la descarriada como nación robusta” (Miq 4:7). Y la lengua del que ha sido mudo cantará; El camino a Sion y la misma ciudad retumbará con sus canciones de regocijo. Habrá un cambio radical en la vida del pueblo mientras son transferidos de un desierto desolado a un jardín exuberante, porque aguas serán cavadas en el desierto, y torrentes en la soledad, la vida revitalizada y el carácter transformado.

      7 El lugar seco, el espejismo que engañó a muchos viajeros cansados del desierto luchando hacia delante con la esperanza de encontrar un arroyo sustentador de la vida, se convertirá en estanque, un lago real; y el sequedal en manaderos de agua. Los espejismos espirituales que han defraudado al pueblo por muchos años, dejando sus huesos blanqueados en la arena ardiente de la vida, desvaneciéndose, y habrá primaveras saciando la sed en sus parajes. Pero solo Jesús puede dar el agua que transforma el desierto árido de la vida de los pecadores en un jardín de belleza y productividad. Él mismo dijo, “Cualquiera que bebiere de esta agua, volverá a tener sed; más el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en el una fuente de agua que salte para vida eterna” (Juan 4:14); y “Si alguno tiene sed, venga a mí y beba. El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva” (Juan 7:37-38). En verdad, la tierra sedienta de los corazones que han venido a Él han llegado a ser primaveras de agua por cuyo medio otros son refrescados y la sociedad se mejora. En el área adecuada solo para habitación de chacales que destruyen y patio para los pollos de avestruces (34:13), habrá cañas y juncos.

      Hagamos una revisión de la descripción total: cedros majestuosos del Líbano, las laderas y valles boscosos del Carmelo, y la planicie de Saron bellamente florida. La escena es fuertemente realzada por primaveras efervescentes y lago cristalino invitando a los alrededores por jardines de pasto, cañas y juncos. Nunca se pretendió que esta promesa fuera cumplida en el mundo físico, sino en el espiritual. Esta gloria es dada a Sion y es experimentada hoy por los que están bajo las bendiciones del Mesías.

 

El Camino Real (vers 8-10)

 

      8 Y habrá allí calzada y camino. El profeta no está hablando de dos caminos, la ancha y la angosta (ver Mt 7:13-14), sino que está enfatizando el carácter de este camino. Es un camino que guía a la Sion de Dios y a un camino de santidad para los viajeros. Que un solo camino está a la vista es indicado por el singular camino en la siguiente frase: y será llamado Camino de Santidad. Isaías ya ha mencionado el camino de Dios para Su pueblo – “Y habrá camino para el remanente de su pueblo” (11:16) – sobre el que los redimidos de las naciones – Asiria, Egipto, e Israel – viajarán como una unidad total (19:23-24).

      Este camino está limitado para unos pocos seleccionados: y será llamado Camino de Santidad; no pasará inmundo por él, sino que él mismo estará con ellos. La ley especifica dos tipos de inmundicias: la moral y la ceremonial. El profeta da especial énfasis al moralmente inmundo. Este pasaje pone una barrera al moralmente inmundo para el camino, dando acceso solo a los redimidos. Jesús habló del camino como estrecho y angosto, limitado y estricto o riguroso, y concluyó, “y pocos son los que la hallan” (Mt 7:13-14).

      El que anduviere por este camino, por torpe que sea, no se extraviará, será identificado con los redimidos; ¿está diciendo el profeta que no se extraviarán (no se equivocarán, o violarán un estándar de conducta aceptado) en el camino? ¿O deben ser identificados con las bestias rapaces (vers 9) que no deben ser encontrados en el camino? Muchos comentaristas han pensado que la frase indica que el camino será tan sencillo que un torpe no puede perderse. Así como calzada y camino son un camino, así el que anduviere (un caminante) y el torpe son uno; ambos términos son usados de la misma persona. Esto levanta la pregunta si el torpe puede andar en el camino. Leupold explica que el torpe es una persona sin experiencia; otros piensan que el término se refiere a un ignorante o indocto. Si ni una ni otra de estas explicaciones de la palabra torpe es correcta, entonces el pasaje excluye solo a los inmorales y permitiría la interpretación que el camino es tan sencillo que un torpe no puede extraviarse. ¿Pero es la palabra usada a tal grado? Torpe traduce el término hebreo inicuo, que se menciona veintiséis veces en el Antiguo Testamento; en ningún caso es usado de una persona sin experiencia, o de una persona sin educación, o de un indocto. La palabra es usada del insensato que desprecia la sabiduría (Prov 1:7), de la persona para quien la sabiduría está muy alta (Prov 24:7). Es usada para describir a alguien que es necio de labios (Prov 10:8, 10, al margen), en los que la boca está la vara de la soberbia (Prov 14:3), y los que su camino es derecho en su propia opinión (Prov 12:15). El necio que menosprecia el consejo de su padre (Prov 15:5); él es contencioso (Prov 20:3), su necedad no puede ser no puede ser triturada de él (Prov 27:22), y no hay una solución (“reposo”) de la controversia con él (Prov 29:9). Isaías usa la palabra para describir a los príncipes de Zoán, cuyo consejo había llegado a ser brutal, sordo, erróneo (19:11); y Dios usa la palabra para describir a Su pueblo que “es necio, no me conocieron; son hijos ignorantes y no son entendidos; sabios para hacer el mal, pero hacer el bien no supieron” (Jer 4:22). Los falsos profetas en Israel son llamados necios (Ose 9:7; ver Miq 2:11). Con seguridad, tal profeta no está caminando en el Camino de Santidad. Parece, entonces, que el profeta no está diciendo que el camino será tan simple que una persona sin experiencia o indocto no pueda extraviarse, sino que el hombre que desprecia la sabiduría, siendo en vez de eso sabio en la impiedad, no evitará el equivocarse al caminar en él.

      9 Haciendo de nuevo uso de contraste, Isaías continua su descripción de los estorbos en el camino y de los que andarán en él. No habrá allí león, ni fiera subirá por él, ni allí se hallará. No hasta que estas fieras destructoras hayan sido regeneradas, transformadas, su naturaleza salvaje traída a sumisión (ver 11:1-10), serán encontrados en el camino. Los torpes no serán encontrados allí, ni leones ni bestias salvajes hasta que sean cambiados. Solo para que caminen los redimidos (ver vers 8).

      10 En este versículo culminante, la profecía alcanza su punto más alto de desarrollo. La idea próxima del versículo 9 se continua: Y los redimidos de Jehová, los redimidos por Él, que están caminando en el camino de santidad, volverán, y vendrán a Sion con alegría; y gozo perpetuo será sobre sus cabezas; y tendrán gozo y alegría, y huirán la tristeza y el gemido. Que descripción gloriosa de los que han pasado a través del desierto de aflicción y que ahora experimentan el las delicias y el gozo eufórico de la redención. Han trocado sufrimiento y suspiro, y lo han cambiado, por felicidad y gozo, que son eternos y no les serán arrebatados. En el esplendor de esta profecía tenemos una premonición de las glorias que debían venir bajo el Mesías. Los profetas sabían que estas glorias no eran para su tiempo, sino para el nuestro (1 Ped 1:10-12). Bajo el Mesías nos hemos acercado ahora a Sion (Heb 12:22; ver Apoc 14:1) por este mismo camino, un camino nuevo y vivo (Heb 10:19-20). Y mientras nos acercamos, acerquémonos en ese espíritu de regocijo y de acción de gracias tan bellamente descrito por Isaías; porque somos herederos de todo lo que los profetas señalaron (Hech 3:24-26; Heb 1:2). No seamos engañados por el espejismo material de un periodo milenario sensual aquí en la tierra.

Capítulo 35. El Camino de Santidad

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Jerusalén-Sión: Advertencias y Promesas (28-35)

Isaías ha anunciado un ay general sobre los que ocultan su consejo de Dios (29:15), y ahora hace una aplicación específica del principio mientras pronuncia un ay sobre el partido político pro-egipcio que envía presentes a Egipto en un intento de ganar la ayuda de la nación contra Asiria. Jehová ya ha anunciado la debilidad y la caída final de Etiopía y de Egipto (caps 18-20), ha advertido en contra de buscar refugio en cualquier lugar excepto en la piedra apartada en Sion (28:14-22), y ha declarado que la multitud de las naciones que pelean contra Su altar terrenal serán echados fuera (29:5-8). Entonces, buscar ayuda de Egipto es ignorar a Dios y lo que Él ha dicho. Aunque el mensaje del profeta está dirigido a la situación de aquel momento, el principio involucrado es de todos los tiempos: es siempre un error fatal para el pueblo de Dios confiar en el mundo de los impíos en vez de confiar en el Señor por la ayuda en la emergencia. Debido a que Judá ignora a Dios, el juicio acontecerá a la nación (vers 1-17).

El profeta presenta enseguida las bases en las que Judá debe proceder: esperar por Jehová. La nación será liberada y bendecida no debido a la ayuda de Egipto, sino a través de la gracia y de la misericordia de Jehová. La bendición será alcanzada totalmente en la era mesiánica (vers 18-26).

Entre tanto Asiria será destruida, pero no por una coalición política de Judá y Egipto, sino por la vara de Jehová. Un lugar de abrasamiento, profundo y largo, será provisto para el rey asirio (vers 27-33)

 

Cualquier Alianza con Egipto está Destinada a Fracasar (vers 1-17)

 

      1 El tercer ay es pronunciado sobre los hijos que toman consejo, pero no de Jehová; estos hijos son desobedientes persistentemente. En su trato con Jehová, actúan como hijos necios, rebeldes que se niegan a obedecer a sus padres, por consiguiente llegando a ser dignos de muerte (Deut 21:18-21). La primera acusación que hace Jehová contra el pueblo por medio de Isaías fue, “Crié hijos, y los engrandecí, y ellos se rebelaron contra mi” (1:2); una segunda acusación fue, “Tus príncipes, prevaricadores y compañeros de ladrones” (1:23). Y ahora, la nación entera, guiada por los príncipes, es involucrada en el plan de apelar a Egipto, y así es culpable de rebelión contra Jehová. Están haciendo acuerdos o pactos (literalmente, “tejiendo una red” [Young]) sin consultar al Señor o considerar a Su profeta, que habla por Su Espíritu. La frase tomar consejo puede ser traducida “derramar una ofrenda de bebida” (al margen). Esto se refiere a la libación ofrecida cuando se compromete un acuerdo; pero la traducción en el texto, al referirse al pacto mismo, es preferible. Al hacer esto los hijos rebeldes añaden pecado a pecado apilando pecados adicionales encima de todos los pecados anteriores (ver Jer 2:13).

2 Los hijos de Judá se apartan para descender a Egipto, y no han preguntado de mi boca. Preguntar a la boca de Jehová es consultarle antes de tomar decisiones (ver Num 27:21). A lo largo de toda su historia habían se habían acarreado dificultades al fallar en preguntar a Jehová antes de actuar (por ejemplo, Jos 9:14). Su propósito en apelar a Egipto fue para tomar fortaleza en ellos mismo con el Faraón, que prometió mucho pero proveyó poco. Tomar refugio en su sombra era buscarlo para protección; pero el Espíritu de Jehová había dicho, “El que habita al abrigo del Altísimo/Morará bajo la sombra del Omnipotente (Sal 91:1). Los líderes de Judá estaban descuidando este principio mientras volteaban a Egipto por ayuda. Años antes de esto, Isaías había demostrado su oposición a cualquier dependencia sobre Egipto o Etiopía por caminar descalzos y usar solo ropa interior por tres años (cap 20).

3 La palabra Pero introduce la consecuencia de buscar a Egipto en vez de a Jehová por ayuda. En vez de encontrar fortaleza en el Faraón y en Egipto, Judá encontrará vergüenza, un sentido de pecado y de culpa con la turbación adicional del fracaso. Tomar refugio en la sombra del Faraón los guiará a la confusión (futilidad y pérdida) en lugar de protección sólida. La nación está condenada a la decepción total.

4 Aun ahora el profeta vislumbra a los príncipes en su comisión. Aunque son hombres de dignidad y posición real, no son necesariamente hombres de sangre real. Él los ve arribando a Zoán, una ciudad localizada en la parte noreste del Delta (ver 19:11). Y sus embajadores lleguen a Hanes. Estas son representativas del gobernador o del gobierno. Hanes, mencionada solo aquí en las Escrituras, aunque para algunos ha sido la Heracleopolis Magna en el Alto Egipto. Para otros ha sido Tafnes (Jer 43:7), localizada no lejos de Zoán. Actualmente, la identidad y la localización son desconocidas. No está establecido específicamente si Ezequias estaba involucrado en este acuerdo vergonzoso, pero es difícil pensar que los embajadores pudieran haberse aventurado en tal comisión sin el conocimiento y bendición del rey (ver 36:4-6).

5 El resultado de apelar a Egipto será mas que una ofuscación a la nación; el profeta repite que probará ser una vergüenza y un oprobio, una desgracia. En la dependencia final sobre Egipto probó estar totalmente sin fruto.

6 Profecía sobre (en relación a la profecía) las bestias del Neguev – para la palabra profecía ver el comentario en 13:1. Delitzsch piensa que las bestias del Neguev se refiere a los hipopótamos, un símbolo de Egipto; pero es muy dudoso. El profeta probablemente tiene en mente a las bestias que pasaban a través del Neguev (“Sur”) al desierto de Zin y de Shur llevando los regalos a Egipto. Esto podría indicar que en este tiempo la ruta costera había sido cortada por los asirios. En lenguaje poético el profeta describe la tierra terrible a través de la que las bestias deben viajar, describiendo los peligros incurridos en este viaje inútil y desperdiciado.

Isaías usa tres parejas de palabras para describir la austeridad de la tierra y los peligros encontrados: (1) tierra de tribulación y de angustia, probablemente una referencia a la intranquilidad y a la agitación, a la angustia y a la desesperanza, experimentada por los que pasan por el área; (2) donde sale la leona y el león, implicando riesgo para el hombre y para la bestia; (3) la víbora y la serpiente que vuela, serpientes muy venenosas, que se añadía a los riesgos de esa tierra desolada. No sabemos con exactitud lo que Isaías quiere dar a entender por serpiente que vuela.

Los ricos regalos y los tesoros sobre los hombros de asnos y sobre las jorobas de los camellos sugiere más bien una larga caravana que lleva la riqueza de Judá a Egipto. Fue a través de este mismo “desierto grande y espantoso, lleno de serpientes ardientes, y de escorpiones, y de sed, donde no había agua” (Deut 8:15), que Jehová guió a los israelitas muchos años antes, librándolos de los mismos opresores cuya sombra buscan ahora. Pero están haciendo su apelación a un pueblo que no les será de provecho. Una descripción triste, por cierto.

7 Ciertamente Egipto en vano e inútilmente dará ayuda; ofrece alguna expresión de ayuda, pero no es valida. No está claro si el nombre su fortaleza es estarse quieta es dada por Jehová o por el profeta, pero es sumamente apropiado. La palabra significa “tormenta, arrogancia,” un emblema apropiado de Egipto, “el fanfarrón que se está quieto.” Leupold lo traduce, “un bocón que está cruzado de brazos.” Cuatro veces en los libros o pasajes poéticos la palabra es usada de un monstruo (arrogancia, orgullo, o poder) con el que Jehová está en conflicto (Job 9:13; 26:12; Sal 89:10; Isa 51:9). Ocurre en dos ocasiones donde Egipto está claramente a la vista (Sal 87:4; Isa 30:7). Como la Esfinge, Egipto buscó fortaleza pero fue inútil para actuar. Era una nación que no podría vivir en base a su gloria y poder pasado; se jactó en su gloria pasada pero no tenía nada.

8 El profeta recibe un mandamiento del Señor. Ve, pues, ahora, y escribe esta visión en una tabla delante de ellos, y regístrala en un libro. El profeta había sido instruido antes a escribir un mensaje para el testimonio futuro (8:1, 16), y ahora debe escribir de nuevo. ¿Es lo que está escrito en los vers 6-7, en los vers 1-7, o en todo el capítulo? Con probabilidad la instrucción incluida solo en los vers 6-7, que serviría como un recuerdo de la tontería del pueblo de Dios en descender a Egipto en vez de confiar en Él. Algunos piensan que Isaías escribió tanto una tabla como un libro; otros creen que los dos términos se refieren a un solo escrito. Parece, sin embargo, que con probabilidad había una tabla para que el público viera y leyera, y un libro para preservar el mensaje para todo el tiempo por venir, eternamente y para siempre. Todavía cuando lo leemos hoy, nos impresionamos con la seguridad absoluta del camino y de la palabra de Jehová. Sirve entonces “por un testimonio eterno” (al margen).

9 Jehová hace tres acusaciones contra el pueblo: Porque este pueblo es rebelde, una acusación que Él había puesto sobre ellos desde el inicio (vers 1); hijos mentirosos – sus mismas vidas son una mentira, su refugio es una mentira (28:15), su adoración es hipócrita (29:13); hijos que no quisieron oír la ley (o la enseñanza) de Jehová. Rehusaron oír lo que Él está diciendo por medio de Sus profetas.

10-11 Isaías revela el verdadero espíritu del pueblo hacia las palabras pronunciadas por Jehová por medio de Sus profetas. Los hijos rebeldes dicen a los videntes: No veáis; y a los profetas: No nos profeticéis lo recto, decidnos cosas halagüeñas, profetizad mentiras. Con seguridad no eran tan honestos como para venir sin rodeos y decir estas cosas; pero este versículo solo revela gráficamente sus verdaderos sentimientos. (Para videntes y profetas ver los comentarios en 29:10.) No hablar cosas rectas, esto es, cosas de la verdad y de la justicia, porque ellas condenan nuestros caminos impíos. Cosas halagüeñas, cosas gustosas y agradables al oído – cosas que nos entretienen. Profetizar mentiras, esto es, darnos esperanza falsa, hacernos creer que todo está bien aún cuando no lo está. Una versión moderna ser, Danos religión pero no la verdad del evangelio. Al verdadero profeta el pueblo dice, dejad el camino; no nos detenemos en lo que hemos determinado hacer. Apartaos de la senda, la senda de la rectitud y de la revelación verdadera. Quitad de nuestra presencia al Santo de Israel. Sin duda está es una ironía de uso constante por Isaías del glorioso título Santo de Israel, que se menciona alrededor  de treinta veces en este libro. Cada vez que el profeta menciona ese nombre, cortaría profundamente a sus almas pecadoras y rebeldes.

12 Por tanto – frente a tal rebelión contra Dios y Su palabra hay una consecuencia inevitable que el Señor está ahora listo a anunciar. El Santo de Israel, que el pueblo ha tratado de echar fuera de sus vidas, pero que no será arrojado, ahora habla. Porque desechasteis esta palabra – porque te detienes en desafiar la palabra del Santo de Israel que está siendo hablada por los profetas actuales – el juicio está en camino. Otra razón para el juicio es que el pueblo confió en violencia y en iniquidad. Hay tres ideas en el significado de la violencia aquí. Algunos la ven como una referencia a los métodos de opresión usados para financiar los regalos o sobornos que estaban siendo enviados a Egipto. Otros la ven como los métodos opresivos a los que recurría el pueblo para silenciar a los profetas, sofocando sus voces. El tercer punto de vista es que el profeta se está refiriendo a una disposición de carácter que se manifestó en ellos en ambas cosas. Parece preferible este tercer punto de vista. La perversidad es una desviación de la justicia o del camino verdadero, la demostración de una voluntad obstinada. Se manifiesta a si misma en prácticas torcidas en los negocios y en las políticas. El pueblo depende de la falsedad en vez de en la verdad y en la honestidad.

13 La palabra por tanto introduce el castigo por los corazones rebeldes y las prácticas pecaminosas del pueblo. Jehová usa dos analogías para resaltar la naturaleza de este juicio inminente: una pared agrietada y el rompimiento de un vaso de barro. Os será este pecado como grieta que amenaza ruina, extendiéndose en una pared elevada. Una griega o rajadura podría causar que una pared se abultara hacia fuera y se colapsara eventualmente. El problema podría deberse a una falla en la pared, un desplazamiento del cimiento, o una falla del cimiento. En este caso el problema probablemente es que en lugar de construir sobre el fundamento seguro de Jehová y Su palabra, el pueblo había construido en un fundamento falso (28:15-16). Además, ellos habían usado sus propios estándares al construir sus muros de seguridad nacional. El colapso vendría súbitamente, sin advertencia.

14 Y (Jehová) se quebrará como se quiebra un vaso de alfarero – una indicación de total destrucción – que sin misericordia lo hacen pedazos. La descripción es clara: tanto, que entre los pedazos no se halla tiesto para traer fuego del hogar, o para sacar agua del pozo. La demolición del pueblo judío sería como el rompimiento de una vasija de barro con una vara de hierro. La vasija está tan rota que no hay una pieza suficientemente grande para llevar un pedazo de carbón ardiendo del fogón o una olla para sacar agua de una cisterna. La destrucción fue evitada en el tiempo de Isaías debido a que Ezequías imploró a Jehová y porque el honor de Jehová estaba de por medio (37:14-29). También, sin duda la predicación de Isaías y de Miqueas y la influencia de sus vidas regresaron los corazones al Señor lo suficiente para que Él guardara a la ciudad de sus saqueadores. La destrucción no vino, sino un tiempo después.

15 Smith titula los vers 15-17 “No Alianzas, sino Confianza” (I. 233), que bien resume el mensaje del profeta. El Señor extiende un medio de escapar de la destrucción terrible así descrita. Porque así dijo el Señor, el Santo de Israel, el mismo que sostiene ese nombre majestuoso del que se apartaría el pueblo (vers 11), pero que da autoridad a lo que se promete. En descanso y en reposo seréis salvos – esto es similar a las exhortaciones dadas a Acaz (7:4) y a Jerusalén (28:12). En lugar de descender a Egipto para hacer una alianza con ese pueblo idolatra, volverían a Jehová que es salvación, porque solo en los viejos caminos, el buen camino, que Él ha ordenado puede alguien encontrar descanso para su alma (Jer 6:16). En vez de esa infidelidad que originó a Judá recurrir a Egipto, debían tener la tranquilidad de la verdad y la confianza por medio de la fe en Dios y Su poder. En este camino Judá encontrará la fortaleza necesaria para enfrentar la emergencia. Estas habían sido las bases del poder hebreo a lo largo de toda su historia, sin embargo fallaron con frecuencia en confiar en el Señor: Y no quisisteis. Los que han aprendido esta lección han sido y siempre serán las rocas imponentes que faculta a la sociedad y a la iglesia a sostener las arenas movedizas de la destrucción intelectual y de los movimientos sociales.

16 Sino que dijisteis: No, antes huiremos en caballos. Smith acertadamente comenta, “Si deseas reformar las políticas, primero debes regenerar el pueblo” (I. 230). La tendencia de seguir los dictados de sus propios caminos rebeldes, el pueblo y sus gobernantes están en una profunda necesidad de regeneración espiritual. Se deseo de escapar en caballos probablemente se refiere para acosar a los enemigos en carros de guerra obtenidos de Egipto. En la ley Jehová había prohibido regresar a Egipto para adquirir caballos (Deut 17:16), pero Judá está ignorando del todo este mandamiento. Ya que desean huir en caballos, por tanto, vosotros huiréis; y puesto que usted dice, Sobre corceles veloces cabalgaremos; por tanto, serán veloces vuestros perseguidores. Jehová concederá su deseo, pero no en la forma que ellos pretenden. Ciertamente huirán – pero como el perseguido en lugar de ser el perseguidor.

17 En la ley Jehová había asegurado a Su pueblo que si permanecían fieles a Él, “Cinco de vosotros perseguirán a ciento, y ciento de vosotros perseguiréis a diez mil” (Lev 26:1, 8). El orden de esta promesa es ahora invertido; porque en lugar de cinco persiguiendo un ciento, Un millar (de ustedes) huirá a la amenaza de uno; a la amenaza de cinco huiréis vosotros todos. De hecho, como es frecuente el caso en la Escritura, esta es una hipérbole fuerte. Indica la completa debilidad y la derrota inevitable de cualquier que actúa en contra de la voluntad y del propósito de Dios. En la derrota, en vez de la nación fuerte que podría y debería ser, Judá será como un árbol o mástil en la cumbre de una colina, pelada de sus ramas y abandonada. Los supervivientes estarán solos y serán pocos en número. Pero como una bandera este remanente será el punto de reunión alrededor del que una nueva nación emergerá (1:9; 10:21-22).

 

La Properidad por Medio de la Gracia de Dios (Mesiánica) (vers 18-26)

 

      18 En medio de este panorama pesimista de juicio, derrota, y soledad, Jehová anima al pueblo con una palabra de esperanza y de confianza, basado en Su gracia y misericordia. La palabra Y conecta la idea del siguiente pasaje con el juicio precedente (vers 1-17), y la palabra por tanto introduce lo que Jehová hará y las bases de Su acción. El Seño esperará hasta que el juicio sea ejecutado; por medio de él el pueblo será metido en un marco de mente y de disposición de corazón que podría haber gracia hacia ellos. Y por tanto, será exaltado, levantado ante los ojos del pueblo y reconocido como Jehová Dios, teniendo de vosotros misericordia (ver 2:11, 17). La misericordia es la expresión del carácter de Su gracia (ver Sal 103:8). Pero, como lo muestra el juicio, también Jehová es Dios justo, justo y recto en todos Sus caminos. Que justicia es parte de naturaleza esencial es con claridad expresado por dos salmistas: “Justicia y juicio son el cimiento de tu trono;/Misericordia y verdad van delante de tu rostro” (Sal 89:14); y “Justicia y juicio son e cimiento de su trono./Fuego irá delante de él,/Y abrasará a sus enemigos alrededor” (Sal 97:2-3). Así entonces, la bondad y la misericordia de Dios así como el fuego de juicio reflejan la naturaleza inherente de Dios y el mismo fundamento de Su trono y gobierno. Es tan consistente con Su carácter divino castigar la maldad como mostrar misericordia al penitente. Entonces, bienaventurados todos los que confían en él; en lugar de tomar los asuntos en sus propias manos, permiten actuar a Jehová sobre la base de Su infinita rectitud y justicia. Isaías expresó bellamente esto en una profecía posterior, “Pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán” (40:31).

19 El pueblo, esto es, los que esperan por Jehová, disfrutarán la misericordia de Su gracia (vers 18) y el pueblo morará en Sion, en Jerusalén. Por el bien del énfasis, esta frase es algunas veces traducida “Sion, aun Jerusalén.” Ambas lecturas dan el mismo sentido. Sion-Jerusalén es el lugar de la habitación de Dios entre Su pueblo; allí estarán con Él. Él es singular; el profeta ya sea que se está dirigiendo al pueblo como un todo o se está dirigiendo a cada miembro de su audiencia como un individuo, para los que esperan y reciben las bendiciones dadas como individuos. Para ellos los días de llanto han pasado; disfrutan ahora la gracia de la presencia de Jehová y la respuesta a su clamor. Al oír la voz de tu clamor, te responderá – para recibir una respuesta debemos clamar al Señor ardientemente, en fe y con confianza; cuando lo hacemos así, Dios responde.

20 Pero antes que vengan las bendiciones, habrá un tiempo de aflicción, el juicio mencionado arriba. Muchos comentaristas omiten la palabra bien, y traducen, “Os dará el Señor pan de congoja y pan de angustia.” Esta es alimentación provista en tiempo de extrema necesidad y pobreza, lo opuesto de comida y bebida en abundancia. Al llevar a cabo Su plan divino, el Señor no permitirá que Su pueblo perezca del todo. En el tiempo de extrema opresión y pobreza Él proveerá para la preservación de un remanente. Un salmista anónimo dijo, “Pasamos por el fuego y por el agua,/Y nos sacaste a abundancia [‘abundancia,’ del hebreo]” (Sal 66:12). Antes de la abundancia viene el fuego y el agua.

La última mitad de este versículo es difícil de traducir; ¿es maestros (plural) o maestro (singular)? Smith opta por “Maestro,” aplicándolo a Dios, que por un tiempo había ocultado Su rostro de Su pueblo, pero que ahora los instruye. La mayoría de los comentaristas portan por “maestros,” y lo aplican a los profetas y a los instructores levitas que se ocultaron durante el tiempo de opresión severa. La declaración de los profetas, sino que tus ojos verán a tus maestros, sugiere maestros humanos que el pueblo puede ver, sin embargo esto no es concluyente.

21 Entonces tus oídos oirán a tus espaldas palabras que diga – aquí está una dificultad adicional. Si los ojos de los que han esperado por Jehová ve a los maestros, ¿cómo puede la palabra ser oída desde las espaldas de ellos? Han sido dadas numerosas explicaciones. Note, por ejemplo, que los maestros están diciendo, Este es el camino, andad por él; y no echéis a la mano derecha, ni tampoco torzáis a la mano izquierda. Es posible que los maestros y los directores del pueblo los desviaron del camino recto. Al haber girado a la derecha o a la izquierda, sus espaldas están ahora hacia los maestros. El soporte para esta interpretación puede ser encontrada en la ley que dice, “No os apartéis ni a diestra ni a siniestra” (Deut 5:32), y también en la palabra del hombre sabio, “No te desvíes a la derecha ni a la izquierda;/Aparta tu pie del mal” (Prov 4:27). Así, con ojos para ver y oídos para oír, el pueblo será instruido en el camino recto; y cuando es señalado que han errado de ese camino, oirán y regresarán.

22 Los que habitan ahora en Sion, al haber venido por medio de la tribulación, reconocerán la contaminación y la influencia destructora de los ídolos, considerándolos como inmundos. Las imágenes eran moldeadas de un metal inferior o talladas en madera, y entonces recubierta con plata u oro (ver 40:19; 44:9-20). Entonces profanarás la cubierta de tus esculturas de plata, y la vestidura de tus imágenes fundidas de oro; las apartarás como trapo asqueroso; ¡Sal fuera! les dirás – ¡Vete! ¡Fuera de mi vista! Probablemente los ídolos son puestos en la tierra para reducirlos a polvo y entonces dispersarlos. Después de la destrucción de Jerusalén y la cautividad de Babilonia el pueblo aparentemente estaba curado de la idolatría, porque nunca más oíos que hicieran o sirvieran a imágenes.

23 Los vers 23-26 están llenos de la promesa de regalos ricos y abundantes de Dios. El da tanta lluvia que la sementera que ha sido sembrada brotará. De ella vendrá pan, nutritivo y en gran medida. En el día de esta generosidad el ganado encontrará abundancia de pasto en las grandes praderas, un gran contraste a su estrechez anterior y a las áreas estrechas.

24 Los animales domesticados – los bueyes y los asnos usados para el arado del suelo – comerán grano (o con sal) limpio. La palabra grano podría indicar amasijo o una mezcla fermentada como nuestro ensilaje. Su comida sería de una calidad no usual y excelente, mezclados y con sal. Que el grano limpio ha sido aventado con pala y criba sugiere que, como el grano deseado por los humanos, es limpiado de la paja desmenuzada y purgada de sustancias extrañas.

25 Y en lugar de montes altos y collados elevados al ser desnudados, habrá ríos y corrientes. Proveerán además bendiciones para los hombres y para las bestias, dando agua para praderas frondosas, para la irrigación, y para el uso doméstico. ¡Que gran beneficio en una tierra donde las corrientes son escasas y preciosas (ver 41:18)! En una forma bastante sorprendente el profeta inyecta una idea contrastante: el día de la gran matanza, cuando caerán las torres. Hay al menos dos posibles explicaciones del pasaje: (1) La gran matanza cuando las torres caen precederán a estas bendiciones (ver vers 13, 18); o (2) Habrá matanza y las torres se colapsarán en el mundo de la impiedad aun mientras los que están en Sion-Jerusalén disfrutan regalos abundantes de Dios. A la luz del contexto, y en especial el versículo siguiente, parece preferible la segunda.

26 Al haber descrito la abundancia de las provisiones físicas para el hombre y la bestia, el profeta habla ahora de la luz gloriosa de ese periodo. Y la luz de la luna será como la luz del sol, y la luz del sol siete veces mayor, como la luz de siete días (ver 24:23; 60:19-20). En tal luz todas las cosas serán claras, vistas como son. Este versículo provee la clave para entender todo el pasaje. La luz del sol como la luz de siete días es la luz de una semana concentrada en un día brillante. Tal brillantez en el mundo físico sería desastrosa para la vida, tanto para las plantas como para los animales. Pero en ese día vendará Jehová la herida de su pueblo, y curará la llaga que él causó. En ese día Sus bendiciones de abundancia serán provistas.

Allí no puede haber duda que Dios intentó bendecir ricamente al pueblo sobre su retorno de la cautividad cuando Él recogería el remanente de vuelta a su propia tierra. Él había prometido que sobre este retorno, Él “te hará bien, y te multiplicará más que a tus padres” (Deut 30:5); pero esto era condicional en base a que retornaran a Él con todo su corazón y guardando Sus mandamientos (Deut 30:8-10). Él les haría “mayor bien que en vuestros principios” (Ezeq 36:11). Aun tan tarde como en los días de Malaquías, Dios dijo que Él “abriría las ventanas de los cielos, y derramaría sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde” (Mal 3:10). Pero en cada ocasión estas bendiciones eran contingentes sobre la fidelidad del pueblo al Señor (ver la construcción “si” en Jer 18:7-10). Si el pueblo no cumplía las condiciones, Dios no haría por ellos lo que Él podría tener. Las bendiciones no serían dadas con plenitud, con todo, hasta la era mesiánica cuando Dios derramará Sus bendiciones espirituales en rica abundancia. Debemos entender que el lenguaje de Isaías anuncia con antelación las gloriosas bendiciones en Cristo (ver Ef 3:19; Col 2:8-10).

 

La Venganza de Jehová sobre Asiria (vers 27-33)

 

En un lenguaje de imágenes brillantes y encendidas, Isaías describe el cribado de las naciones y la destrucción de Asiria por la fuerza de Su brazo. El profeta ya ha introducido el juicio de los ebrios de Efraín (28:1-2), el torrente desbordante contra Jerusalén (28:15; 29:13-14), y la destrucción de los adversarios de Jerusalén por fuerzas poderosas dirigidas por el mismo Jehová (29:6). Ahora trata en especial con la destrucción de Asiria, combinando dos metáforas que describen la venida de Jehová como una tormenta poderosa, feroz y ardiente en su fuerza destructora, y como un hombre lleno de ira e indignación.

27 He aquí el nombre de Jehová viene de lejos. El nombre de Jehová simboliza todo lo que Él es – Su ser, revelación, y acción. Aparentemente el Señor ha abandonado al pueblo a ellos mismos, pero ahora como una tormenta alumbrando el cielo viene a liberarlos. Él viene en enojo ardiente de indignación e ira justa, su rostro encendido, como nubes ardientes en una tormenta terrible. Sus labios llenos de ira contra Sus enemigos; su lengua como fuego que consume, que va delante de Él, quemando a Sus adversarios alrededor (ver Sal 97:2-3).

28 Su aliento, cual torrente que inunda; llegará hasta el cuello. Como las aguas torrenciales del Río (Asiria) han barrido sobre Judá, llegando hasta la garganta (8:8), así ahora el torrente de la ira de Dios alcanza la garganta de Asiria. El profeta usa tres metáforas describe los representantes de este juicio: un torrente abrumador, una criba de destrucción, y un freno que se dirige en el camino que Jehová determina. A diferencia del cribado de Israel, en donde ningún grano cae a la tierra, sino que todo es salvo (Amos 9:9), en el cribado de las naciones todas son puestas en confusión y destruidas (ver Jer 30:11). El freno que los hace errar los lleva a la destrucción. Mientras Jehová entremezcló un espíritu de perversidad entre los egipcios, causando que tomaran el mal camino a su ruina (19:14), así Él guiará a las naciones.

29 En contraste, a los que hiere Jehová los ha aumentado rápidamente y los lastimados por Él los ha sanado, vosotros tendréis un cántico como de noche en que se celebra pascua. Aunque no se especifica, la pascua se refiere probablemente a – “esta noche deben guardarla para Jehová” (Exo 12:42; ver Mt 26:30). Así mientras las naciones paganas y la potencia asiria están siendo destruidas, habrá una canción entre los redimidos como cuando una fiesta santa está siendo guardada. Allí no habrá regocijo sólo en el cántico, sino que será también alegría de corazón, como cuando, con instrumentos musicales, el pueblo fluye a Jerusalén, el monte de Jehová, donde hay protección en la Roca de Israel (ver el comentario en 26:4). El redimido alabará al que ha provisto por su protección y cuidado.

30 A causa de Su gloriosa y majestuosa voz debe ser oída, Jehová cumplirá Su palabra y entonces hará valer Su justicia. Al descenso de su brazo Él manifestará en acción el juicio que Él ha anunciado. En un lenguaje altamente figurado y simbólico, el mismo Señor es el centro de la descripción, el ejecutor de Su voluntad. La grandeza de la profecía trasciende al lenguaje; para describir lo que Jehová está haciendo, el profeta extrae toda la furia de la naturaleza. El descenso de Su brazo es con furor de rostro y llama de fuego consumidor. Es como un estallido (o impacto) con una lluvia terrible y granizo triturador. Con estas imágenes centelleando ante sus ojos, Isaías vislumbra la terrible destrucción del mundo pagano.

31 El objeto especial de la ira de Dios es ahora especificado: Porque Asiria que hirió con vara, con la voz de Jehová será quebrantada. Por el decreto de Dios que tanto salva como destruye, el opresor será juzgado y traído a un fin. Así como Jehová había usado a Asiria como la vara y báculo de Su enojo y juicio (10:5), así Él ahora usará una vara para castigar a Asiria (ver 10:25). Babilonia fue esa vara con la que Asiria fue castigada.

32 Con cada golpe que cae sobre la cruel nación por la vara señalada por el Señor (Babilonia), será con panderos y con arpas, instrumentos musicales asociados con el gozo y con la festividad. Y en batalla tumultuosa peleará (Jehová) contra ellos; con la vara de Su escogido Jehová peleará contra el objeto de Su indignación. No hay regocijo porque las naciones están siendo destruidas y los pueblos están sufriendo, sino porque la idolatría, la iniquidad, y la crueldad están siendo juzgadas y la justicia liberada (ver Apoc 19:1-2). Como fue en ese tiempo, lo será siempre.

33 Porque Tofet ya de tiempo está dispuesto; tal lugar ha sido provisto por largo tiempo tanto por reyes como por naciones como Asiria. Tofet es ese sitio en el Valle de Hinon donde los niños habían sido quemados como ofrenda a Moloc, un cliente de los Cananitas que apostataron del Judá adoptado (2 Rey 23:10). Tofet es mencionado también por Jeremías, tres veces en el capítulo 7 y cinco veces en el capítulo 19. Después de ser profanado por Josías, llegó a ser un lugar para el quemado de basura. La palabra del Nuevo Testamento Gehena, el lugar que arde siempre, es derivada del hebreo “Valle de Hinon”.” Jehová había hecho a Tofet lo suficiente profunda y tan grande para la destrucción de una nación tan grande como Asiria. Hay mucha madera, y el soplo de Jehová, como torrente de azúfre, lo enciende. Jehová surge en forma destacada en esta sección como Juez y destructor de lo malvado.

 CAPÍTULO 30 Ay para la Política Pro-Egipcia

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La Utilidad y la Perdición de Asiria

CAPÍTULO 10


  • El Periodo Asirio: Conflicto y Victoria (1-39)
  • Discursos y Profecías Centradas en Jerusalén y en Judá (1-12)

¡La Visitación y la Desolación!

1-2 La profecía de estos versículos está dirigida en contra de los jueces y de los procuradores injustos que no sirven a la causa del derecho sino su propia codicia malvada. Las primeras tres de las cuatro estrofas de juicio de Isaías fueron dirigidas directamente contra Samaria y contra el reino del norte; la restante es contra los gobernadores de Jerusalén. Los pecadores y sus pecados fueron primero descritos: ¡Ay de los que dictan leyes injustas, y prescriben tiranía. Los jueces emiten decretos opresivos y entonces los ponen en escritos totalmente injustos. El ay es seguido por una señalización del doble efecto sobre el pueblo: los jueces malvados (1) para apartar del juicio a los pobres, no permitiéndoles una oportunidad en las cortes donde la justicia debería ser establecida, y (2) y para quitar el derecho a los afligidos de mi pueblo, no solo rechazándoles el derecho a la corte, sino robando a los pobres deliberadamente de lo poco que tienen. El pobre y el necesitado son la víctima en especial de los jueces deshonestos y poderosos; pero para enriquecerse ellos mismos van aún más adelante en sus vilezas, para despojar a las viudas, y robar a los huérfanos! Aquellos que están indefensos, totalmente dependientes de la imparcialidad de los jueces, son sus víctimas escogidas. Esto lleva a estos hombres perversos bajo la maldición de Dios, puesto que Él desde hace mucho tiempo dijo: “Maldito el que pervirtiere el derecho del extranjero, del huérfano y de la viuda. Y dirá todo el pueblo: Amén” (Deut 27:19). Está maldición está por venir, porque el juicio de todas las cortes debería ser ejecutada con rectitud (Lev 19:15).

      3 Isaías plantea ahora tres preguntas que deberán despertar pensamientos más serios: Primero, ¿Y qué haréis en el día del castigo? ¿A quién os acogeréis para que os ayude, cuando venga de lejos el asolamiento? Aunque si bien un tiempo o día de visitación podría ser uno de misericordia, el termino es casi siempre usado en el Viejo Testamento para denotar un día de juicio y de calamidad. El profeta aleja aquí cualquier pregunta acerca de su significado, porque él describe el día de la visitación como cuando venga de lejos el asolamiento. Aunque si bien Isaías no menciona aquí el nombre de la nación que vendría de lejos, en la siguiente sección Jehová da a conocer que es la terrible nación de Asiria. Una segunda pregunta es planteada, ¿A quién os acogeréis? El pueblo había rechazado a Jehová la única ayuda verdadera, y Él, como resultado, traerá a los asirios sobre ellos. Entonces serán dejados en una condición indefensa, desesperada. Esto trae la última pregunta, ¿En dónde dejaréis vuestra gloria? ¿A quién encomendará su protección? La gloria del pueblo era su posición política, que perderían, y su riqueza, que sería llevada lejos como botín por la nación conquistadora a su propia tierra. Allí no habría lugar en donde encomendarlo para protección.

      4 ¿Cuál debería ser el fin de los mismos jueces? Serían puestos en celdas y ya sea que fueran doblegados se desfallecerían cayendo a los pies de otros prisioneros. O por medio del desfallecimiento podrían caer a los pies de otros prisioneros en un viaje largo y difícil a la tierra extranjera. O podrían aun caer muertos en medio de la batalla, llegando a estar cubiertos con otros muertos en el conflicto. Puesto que ninguno de estos juicios vendría en forma repentina, es pronunciado un dicho notable para el tiempo final: Ni con esto ha cesado su furor, sino que todavía su mano está extendida. Que fin tan terrible para un pueblo que había tenido todas las bendiciones y las garantías de la vida del Dios grande y poderoso al que pertenecieron. Pero habían desechado y rechazado todo esto, y por medio de su conducta habían respondido al juicio que ahora recibirían.

Asíria: La Vara de Jehová (vv. 5-11)

      El pueblo rechazó volverse a Jehová, y continuó en su rebelión contra Él; entonces, Su mano aún estaba contra ellos. El asirio que sería traído por Dios desde lejos es declarado ahora para ser el instrumento de la ira divina. Esta palabra del profeta hace claro el uso de Jehová de naciones paganas para cumplir Su propósito. Él levanta naciones, las usa, y entonces las destruye. No sólo usó a Asiria en contra de Efraín y de Judá en ese tiempo, sino que más tarde el levantó a Babilonia para destruir a Asiria y para llevar a Judá a la cautividad (Hab 1:5-11). Después levantó a los Medos en contra de Babilonia, para ser Su flecha (Isa 13:17; 44:28-45:7; Jer 51:11,28). Cuando los Medos estaban cumpliendo con Su propósito, el traería a Alejandro de Macedonia contra el poder Medo-Persa para destruirlo (Dan 8). Y de esta manera la providencia de Dios trabajó entre las naciones paganas para preparar el camino de Su reino espiritual y la consumación final de Su propósito eterno.

      La venida del Mesías no ha sido olvidada por el profeta; los juicios en 9:8-10:34 forman un bloque que se ajusta al modelo mesiánico de los capítulos 7-12. Israel y Judá habían hecho lo necesario para que el pueblo no estuviera listo para Su venida. La maldad sería juzgada por el Señor, y las naciones paganas deberían ser destruidas antes de que viniera el reino espiritual. Sobre la ruina de las potencias mundiales, resumida en el Imperio Asirio, se levantaría el gran poder de Emanuel, el Hijo de Dios y el Hijo de David. Dios estaría con Su pueblo en la poderosa raíz de Isaí (capítulo 11).

      5 Así como el profeta había pronunciado ayes sobre Judá (capítulo 5), sobre él mismo (6:5), y sobre los jueces injustos de la tierra (10:1), así ahora pronuncia un ay sobre la nación Asiria que sería usada Jehová contra Israel y contra Judá, Oh Asiria, vara y báculo de mi furor, en su mano he puesto mi ira. Puesto que la nación está siendo personificada, ningún rey está en la mente del profeta; el espíritu y el carácter de todo del pueblo están ante él. Asiria es la vara en la mano de Jehová para ser empleada en contra de Su propio pueblo. En este momento, la indignación de Jehová está en la mano de los Asirios para ser ejercida en contra de Judá.

      6 El mismo Jehová enviará a la potencia Asiria en contra de una nación pérfida, una nación que está contaminada por la idolatría y por la maldad y rehúsa distinguir entre lo santo y lo inmundo, lo bueno y lo malo. Sobre el pueblo de mi ira, el propio pueblo de Jehová, le enviaré. Asiria recibe el encargo de Jehová para que quite despojos, y arrebate presa. El llevar adelante el botín de la conquista será por la dirección y por la voluntad de Dios, que determina quien deberá ser el conquistador. Asiria es encargado para ser hollado (Judá) como lodo de las calles. Para la generación moderna, acostumbrada a las calles y a las carreteras pavimentadas y que pocas veces se aventura a las carreteras secundarias, esto podría no significar mucho; pero para la generación antigua que recuerda lo que era pisar a través de calles lodosas, fangosas y enturbiadas, el cuadro es en verdad significativo. En semejanza a un pantano de suciedad y de limo, el pueblo sería pisoteado.

      7 No era la intención de los Asirios servir al propósito de Dios, porque el Señor dice, Aunque él no lo pensará así, ni su corazón lo imaginará de esta manera, sino que su pensamiento será desarraigar y cortar naciones no pocas – cortarlas en cantidad. ¿Cómo podrá armonizar la declaración del profeta con el alarde soberbio de Rabsaces, “¿Acaso he venido yo ahora sin Jehová a este lugar [a Jerusalén], para destruirlo? Jehová me ha dicho: Sube a esta tierra, y destrúyela” (2 Rey 18:25). Es muy dudoso que Senaquerib haya recibido un mensaje de Jehová por sueños o por alguna otra forma. Es más probable que habiendo oído las profecías de los profetas de Judea de que Asiria vendría contra la tierra, estaba aprovechándose de estas profecías para asustar al pueblo. Por esto Isaías dice claramente que el Asirio no pensaba que estaba siendo usado por el Señor. En ese momento, sin embargo, Dios estaba usándolo como el instrumento de juicio debido a que existía en el corazón del Asirio conquistar y gobernar al mundo.

      8-9 La jactancia Asiria de que sus príncipes son todos reyes, y no había duda de que los había reyes de muchos pueblos conquistados por su ejército, servían como sus comandantes militares. Probablemente enseñó que por medio de la comparación de sus líderes militares, Asiria era tan superior a otros países que los reyes son capitanes militares ordinarios. Habiendo alardeado de la superioridad de sus líderes, él continúa jactándose de sus conquistas y de sus logros. Enumera seis países conquistados, iniciando en el norte y moviéndose hacia el sur, siempre acercándose a Judá y a Jerusalén. ¿No es Calno como Carquemis? Calno es una ciudad Siria cuya localización es incierta. Carquemis era una antigua ciudad Hitita localizada en las riveras del Río Eufrates a 250 o 300 millas al oeste de Nínive. ¿Hamat como Arfad? Arfad, también una ciudad de Siria, estaba localizada al sureste de Carquemis. Hamat, localizada sobre el Río Orontes, era el centro de un reino independiente que había sido controlado por Judá alguna vez pero estaba aparentemente perdido para Israel, porque fue recuperado por Jeroboam II (2 Crón 8:3-4; 2 Rey 14:28). ¿No es Samaria como Damasco? Ambas habían sido conquistadas por los Asirios.

      Estas preguntas retóricas levantan otras preguntas en relación a la fecha de esta profecía. De estas ciudades conquistadas por Asiria, Young dice, “Calno fue tomada en el 738 A.C., Carquemis en el Eufrátes en el 717, Hamat en el Orontes en el 720, Arfad en el 740 y en el 720, Samaria en el 722 y Damasco en el 732” (I, 362). Delitzsch coloca a la profecía en los primeros tres años del reino de Acaz, sugiriendo que el rey de Asiria está hablando de las conquistas por venir como si ya estuvieran realizadas. Pero esto parece improbable. Ya que Samaria cayó en el 722 ó el 721 A.C. y que Senaquerib sitió a Judá y a Jerusalén en el 702-701, parece más probable que Isaías habló esta profecía entre aquellas dos fechas posiblemente alrededor del 717 cuando Sargón estaba activo en el oeste sojuzgando Carquemis.

      10-11 Los monarcas orientales consideraban sus victorias o derrotas como expresiones de la fuerza o de la debilidad de los dioses de las naciones. El rey Asirio continuó su alarde, diciendo, Como halló mi mano los reinos de los ídolos, siendo sus imágenes más que las de Jerusalén y Samaria; como hice a Samaria y a sus ídolos, ¿no haré también así a Jerusalén y a sus ídolos? Los ídolos de las ciudades conquistadas superaban a los de Samaria y a los de Jerusalén en el diseño y la destreza exquisita, así como en número. Habiendo tomado fácilmente a Samaria, el rey consideró que la toma de Jerusalén sería fácil. Su alarde era blasfemo, porque él pone a Jehová, el Dios poderoso, en la categoría de los ídolos paganos, los cuales eran vanas vanidades.

La Jactancia de Asiria y la Repuesta de Jehová (versículos 12-19)

     12 Jehová no permitiría que la blasfemia de los Asirios pasara inadvertida, pero aún no es el momento; el Señor tiene por delante trabajo para él. Pero acontecerá que después que el Señor haya acabado toda su obra en el monte de Sión y en Jerusalén, castigará el fruto de la soberbia del corazón del rey de Asiria, y la gloria de la altivez de sus ojos. Toda su obra de Dios es Su juicio completo contra la maldad de Su pueblo. Hecho esto, el Señor castigará el fruto de la soberbia del corazón del rey de Asiria, una expresión apropiada para describir el producto completo de su corazón arrogante, orgulloso y blasfemo-su auto glorificación.

      13 La arrogancia del rey es evidente en su uso de mi y de yo. Porque dijo: Con el poder de mi mano lo he hecho, y con mi sabiduría, porque he sido prudente; quité los territorios de los pueblos, y saqueé sus tesoros, y derribé como valientes a los que estaban sentados. No obstante, su sabiduría era tontería y su fortaleza debilidad, porque estaba alardeando de su poder en contra de Dios lo cual lo llevaría a caer. En realidad, no era él el que había removido los límites de los pueblos, transfiriendo a las personas de una nación que él había conquistado a otro país y trayendo a otros a la tierra conquistada. El no había llevado a cabo ya que era Jehová quien “estableció los límites de los pueblos” (Deut 32:8), “y les ha prefijado el orden de los tiempos, y los límites de su [de las naciones] habitación” (Hech 17:26). Ni él lo llevó a cabo ya que era Dios quien los derribó y los hizo parte de su trono- “El Altísimo gobierna el reino de los hombres, y que a quien él quiere lo da, y constituye sobre él al más bajo de los hombres” (Dan 4:17). Este principio nunca ha sido abrogado; aún los gobernadores de hoy  necesitan aprenderlo.

     14 De esta manera continua su jactancia, el rey de Asiria declara que halló mi mano como nido las riquezas de los pueblos. El mundo era como un nido abandonado por el pájaro madre y de esta manera no había resistencia. Todo lo que él tuvo que hacer era recoger las riquezas como alguien que pudiera juntar (coger) huevos en una canasta y llevárselos. No había resistencia por parte de los pájaros pequeños en el nido; no hubo quien moviese ala ni abriese boca y graznase. Como la corriente implacable de un río desbordándose, la gran máquina de guerra Asiria se llevó todas las cosas que estaban delante de él.

      15 Pero no era tan solo por su poder por lo que conquistó el rey pagano. Jehová levantó varias preguntas sencillas pero penetrantes: ¿Se gloriará el hacha contra el que con ella corta? ¿Quién usa a quién? ¿Usa el hacha al leñador o el leñador al hacha? La misma pregunta se hace concerniente a la sierra: ¿Se ensoberbecerá la sierra contra el que la mueve [el carpintero]? ¿O el carpintero opera a la sierra? Le sigue una tercera metáfora: ¡Como si el báculo levantase al que lo levanta; como si se levantase la vara al que no es leño! El Asirio no tiene nada de lo cual jactarse, porque Jehová está usándolo como alguien que usaría a una hacha, a una sierra, o a una vara; él es el encargado de Jehová para llevar a cabo Su propósito. Así son todas las naciones ahora.

      16 Entonces, cuando Jehová finalice Su obra con el Asirio, Él enviará debilidad sobre sus robustos, y debajo de su gloria encenderá una hoguera como ardor de fuego, consumirá a la nación arrogante. La enfermedad y el deseo consumirán la grasa de la bien alimentada armada y de la nación, y la crepitación de un fuego que devorará su gloria como se hace a un bosque.

      17 El profeta declara la fuente del fuego: Y la luz de Israel será por fuego, y su Santo por llama – Dios será el fuego de la destrucción de Asiria. Por medio de Moisés Jehová había dicho, “Jehová tu Dios es fuego consumidor” (Deut 4:24), e Isaías habla más tarde como la “luz perpetua” (Isa 60:19) del pueblo. Este fuego iniciará en el estrato más bajo de la armada Asiria, porque el fuego que abrase y consuma en un día sus cardos y sus espinos,  probablemente es una referencia a la destrucción del ejército ante Jerusalén en una noche (37:36).

      18-19 El profeta habla aquí del principio del fin de la gloria Asiria. Él (Jehová) consumirá la gloria de su bosque, su valiente ejército, y de su campo fértil, la nación, consumirá totalmente, alma y cuerpo, esto es, completamente. Así como el alma y el cuerpo mantienen a la totalidad del hombre, así deberá Asiria ser totalmente destruida. Y vendrá a ser como abanderado en derrota, o “como cuando un hombre enfermo languidece” (al margen). Como un hombre que se ha vuelto enfermizo y débil, la nación será traída a nada. Los árboles del bosque glorioso de Asiria, el ejército y la nación, se convertirán en tan pocos que un muchacho puede caminar entre ellos y contarlos.

Un Remanente Volverá (Sear-jasub) (versículos. 20-23)

      20-21 En contraste a la total destrucción de Asiria por buscar destruir a la casa de Jacob, un remanente de la casa de Israel escapará. Este remanente no se apoyará en una nación pagana como lo hizo Acaz, quien “envió a los reyes de Asiria que le ayudasen”; ellos vinieron a Acaz, “y no lo fortaleció” (2 Crón 28:16,20). Con el propósito de estimular su poder decreciente, Acaz “ofreció sacrificio a los dioses de Damasco que le habían derrotado…qué fueron estos su ruina, y la de todo Israel” (2 Crón 28:23). A diferencia de Acaz, el remanente “se apoyarán con verdad en Jehová, el Santo de Israel. En vista de que la nación bajo el reinado de Acaz ha confiado en la mentira de la idolatría y en el falso liderazgo, el remanente dependerá de la verdad como se encuentra solo en Dios. Su esperanza estará en Dios, no en un poder del mundo. “El remanente volverá, el remanente de Jehová volverá al Dios fuerte. En este remanente se cumple la promesa expresada en el nombre del hijo de Isaías Sear-jasub (7:3), el Dios fuerte apunta al Niño que nacerá, al Hijo que será dado, que será llamado Dios Fuerte (9:6). Entonces un remanente escapará de la destrucción asiria, y entonces un remanente de este remanente será salvo bajo el Niño, el Dios fuerte (ver Isa 1:9; 6:13).

      22 Que aquellos que volverán serán sin embargo un número pequeño en contraste con el total de la nación es claramente indicado por Isaías: Porque si tu pueblo, oh Israel, fuera como las arenas del mar, el remanente de él volverá. Jehová nunca prometió que la totalidad de los descendientes de Abraham serían salvos; siempre se habló de un remanente de aquellos que serían salvos. Pablo citó este pasaje y lo aplicó a los judíos salvos bajo Cristo: aunque la nación sería llevada a un final completo, un remanente sería salvo (Rom 9:27). La destrucción acordada rebosará justicia. No solo los asirios serían destruidos, sino que también habría una destrucción total de la antigua nación judía. Esa destrucción rebosará justicia – será un juicio justo. Así como el juicio ejecutado por los asirios vendría como un río desbordante (8:7-8), así en forma semejante vendría la destrucción final de la nación, ocasionada por el juicio justo, vendría como un torrente desbordado.

      23 Pues el Señor, Jehová de los ejércitos, hará consumación ya determinada en medio de la tierra. No solo habría un final total de los asirios, sino que también habría un final total de todos los poderes paganos y de la nación judía, esto pasaría bajo la dirección de Jehová, no por la determinación humana. Esta profecía no se refiere al juicio final descrito en el Nuevo Testamento, sino a un juicio mundial a la hora debida, en medio de la tierra. Este juicio mundial general es descrito en Isaías 24-27, enseguida del juicio de las naciones paganas descritas en los capítulos 13-23.

¡No teman! Aunque esté en Su camino, el asirio será derribado (vers. 24-34)

      24 Con palabras de seguridad de que un remanente será salvo, el profeta urge al pueblo que habita en Sión, en donde Dios reside en medio de ellos, a no temer de los asirios; porque aunque él los castiga y los aflige como lo hizo Egipto, la aflicción no durará para siempre. Egipto afligió al pueblo con la dura labor de la esclavitud, mientras que el asirio los destruiría con la vara y con el bastón de la guerra.

      25 En verdad, la indignación en contra de Sión sería severa mientras durara, pero más de aquí a muy poco tiempo se acabará mi furor y mi enojo, para destrucción de ellos. Aunque el período entre el acometida de Tiglat-pileser y la derrota de Senaquerib sería como dentro de treinta años, es un período muy corto en la historia total de la nación. Cuando Jehová determina que el tiempo ha llegado, Él proveerá el medio para la destrucción de Asiria.

      26 Jehová levantará en contra de los asirios un azote, una aflicción tan dolorosa y destructiva, que sería como la matanza de Madián en la peña de Oreb. Como la destrucción de los madianitas por unos cuantos fieles al mando de Gedeón había sido hecha por la mano de Jehová, así la destrucción de los asirios sería una obra de Dios (ver Jueces 7). Una segunda ilustración es descrita por la historia: alzará su vara sobre el mar como hizo por la vía de Egipto. Jehová alzará Su vara, así como fue levantada por Moisés en el Mar Rojo, dando el escape para Su pueblo cuando ellos fueron en medio del mar sobre tierra seca. Jehová destruirá al enemigo, así como lo hizo con los egipcios cuando el agua se cerró sobre ellos.

      27 La frase en aquel tiempo identifica la obra de liberación hablada en este versículo con aquel que lo precedió. La obra de liberación del Señor es ahora descrita como el quitar una carga y el rompimiento de un yugo, un recordatorio adicional de la liberación de Egipto. Acontecerá en aquel tiempo que su carga será quitada de tu hombro, y su yugo de tu cerviz. La siguiente frase, y el yugo se pudrirá a causa de su unción, es más difícil de interpretar. Varios comentaristas sugieren que Isaías está diciendo que así como un buey que crece tan grande y tan fuerte que rompe su yugo, Israel no puede ser destruido por sus enemigos.

      28-32 ¡El asirio está en su trayectoria! En un lenguaje vivido el poeta describe una pintura gráfica del ejército asirio trazado cerca de Jerusalén. Puesto que los asirios vinieron en contra de la ciudad desde el suroeste, el profeta no está describiendo la venida actual sino un acercamiento que da terror en los oídos de las poblaciones que él mencionó. De las doce poblaciones o ciudades mencionadas, el sitio de ocho (posiblemente diez) puede ser identificado con un buen grado de certeza. Ajat, posiblemente Aj, localizada alrededor de doce o quince millas al norte de Jerusalén, es la más distante del grupo. Los asirios habían ya pasado a través de Migrón, y en Micmas, importante en los días de Saúl (1 Sam 13), contaría su ejército, posiblemente en la ejecución es que ellos encontrarían dificultades en atravesar por el vado. El ejército está ahora alojándose en Geba. El pueblo de Ramá está aterrado; y los moradores de Gabaa, la antigua ciudad del rey Saúl, han huido de sus casas. El pueblo de Galim son llamados a gritar por el terror que se aproxima, y se le dice a Lais que escuche el grito de angustia de su ciudad hermana. Pobrecilla Ananot. Esta villa, alrededor de tres millas al noreste de Jerusalén y lugar de nacimiento de Jeremías, conmovida por la misericordia de Isaías por medio de un grito. Madmena y los moradores de Gebim huyen de delante de la cara del enemigo. Nob, una ciudad levita, es la más cercana del grupo a Jerusalén, a solo dos millas. Es probablemente de Nob, al alcance de la vista de Jerusalén, que el asirio se detendría y se sacudiría su puño hacia Sión. Jerusalén pronto sería de ellos – ¡así lo pensaban ellos!

      33 Pero el Señor tiene otros pensamientos. El profeta se regresa a la figura de un bosque (ver vers. 19) para describir el terror que será asestado por Jehová: He aquí el Señor, Jehová de los ejércitos, desgajará el ramaje con violencia – Él podará al rey arrogante y poderoso de su gloria, sustituyendo en lugar de esto por terror: Y los árboles de gran altura serán cortados, y los altos serán humillados. Jehová es capaz de derribar al más arrogante y poderoso de la tierra, reduciéndolos de tamaño, porque ellos son tan mortales como el más humilde.

      34 Aquí está de pie la montaña del Líbano, el símbolo de todo lo que es poderoso en la tierra, enfrente del monte de Sión, la ciudad de Dios y el símbolo de Su presencia y poder. El resultado es devastador: Y cortará con hierro la espesura del bosque, y el Líbano caerá con estruendo – el Dios Poderoso. La destrucción es completa. Tanto los cedros poderosos y los matorrales y la maleza caerán por la mano de Dios (ver 9:18). Por lo tanto, no teman; hay mejores cosas por delante para el pueblo de Sión – el remanente fiel de Dios.

Capítulo 10. La Utilidad y la Perdición de Asiria

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La Visión y el Llamado de Isaías

CAPÍTULO 6

  • El Periodo Asirio: Conflicto y Victoria (1-39) 
  •  Discursos y Profecías Centradas en Jerusalén y en Judá (1-12)

    “Santo, Santo, Santo, es el Señor de los ejércitos, Llena está toda la tierra de Su gloria.” (Is. 6:3)

Después de haber leído muchas exposiciones de Isaías, uno es dejado con la sensación de que no está clara la explicación del por qué el capítulo 6 aparece donde está en lugar de que esté al inicio del libro. Las opiniones de varios escritores nos dejan la impresión de que sus esfuerzos son básicamente suposiciones, con ninguna base firme en hechos o revelaciones. Young sugiere que en forma diferente a Jeremías, cuya personalidad se destaca a través de todo su libro, Isaías el hombre retrocede hacia el entorno aunque si bien mantiene el mensaje como predominante. Lo que sabemos acerca de Isaías por sí mismo es aprendido en primer lugar a través de su predicación y mensaje. El inicia con una introducción a su mensaje (capítulos 1-5). El primer capítulo surge en el lugar lógico a iniciar. Allí nombra todos los reyes en cuyo reino profetizó e introdujo los temas de los pecados de Judá y el mensaje fundamental de Dios para la nación. Cuando Isaías viene a su propio llamado trabaja en él sin interrupción, haciéndolo coincidir con el capítulo 1, un efectivo artificio literario. Introduce a sí mismo el derecho a hablar, habiendo sido llamado por Jehová al oficio de profeta. Puesto que el llamado de Isaías es encontrado a estas alturas, seguimos con nuestro estudio en la certeza de que su posición no es fortuita o accidental, sino de acuerdo al propósito de Dios y Su profeta. Estamos satisfechos con la confianza de que no necesitamos conocer la respuesta final, porque ella descansa en la mente de Dios.

El capítulo 6 cae dentro de tres divisiones: (1) La visión de Isaías del poderoso Jehová (vers 1-5); (2) La consagración del profeta a su misión (vers 6-7); (3) su comisión por parte de Jehová (vers 8-13).

La Visión de Isaías del Señor (versículos 1-5)

1 El año de la muerte del Rey Uzías es usualmente colocado en algún punto  del período 748-734 A.C.; 740-739 A.C.; 740-739 (Thiele) es la fecha más comúnmente aceptada. La muerte de este gran rey trae fin a una era en la historia de Judá. Como es mencionado con anterioridad, el reino de Uzías había sido uno de prosperidad y afluencia no experimentada desde los días de Salomón; sin embargo, con él vinieron los pecados que hemos descrito. Aunque Judá tuvo la experiencia de tres buenos reyes más, Jotam, Ezequías y Josías, la historia de la nación durante este período era una de decadencia; sus días de gloria se estaban yendo. Esta decadencia, conflicto y última cautividad, el retorno de un remanente, y el advenimiento del Siervo de Jehová el cual debería redimir al pueblo de una esclavitud más grande, constituyen los temas del mensaje del profeta.

Fue en el decisivo año de la muerte del Rey Uzías que Jehová se reveló a Sí mismo en una visión a Isaías. El profeta declara, yo vi al Señor sentado sobre un trono alto y sublime, y sus faldas llenaban el templo. No estamos diciendo en donde estaba el profeta cuando vio la visión; pero es fácil imaginarlo adorando en el templo cuando la totalidad del templo se desvaneció y en su lugar él se encontró a sí mismo en el cielo, el templo verdadero de Jehová, mirando al Señor de gloria. Citando de este capítulo, Juan dice, “Isaías dijo esto cuando vio su gloria, y habló acerca de él (Jesús)” (Jn 12:41), el cual es el “resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia” (Heb 1:3). Aparentemente este es el Señor que vio el profeta, ya que “A Dios nadie le vio jamás” (Jn 1:18), ninguno de los hombres lo pudo haber visto (1 Tim 6:16). La cola o falda majestuosa, la vestidura gloriosa de su ropa, llenó el templo, llenando el área total del piso alrededor de El.

2 Encima del trono están los serafines, los cuales parecen estar volando por encima del que está sentado sobre el trono, sus pies no están tocando el piso, el cual está cubierto por la falda de Su vestidura. Los serafines solamente aparecen aquí. La palabra (que es la forma plural de “serafín”), parece significar “existencia abrasadora”, una clase especial de ángeles que no deben ser identificados o confundidos con los querubines de Ezequiel. Tienen alas, caras, pies y voces con las que alaban a Aquel que está sentado sobre el trono – una indicación de que son entidades o personalidades espirituales. Cada serafín tiene seis alas: dos cubriendo sus pies, dos son usadas para volar, y dos cubren su cara debido a que está en la presencia del Señor majestuoso del universo. El número de estas existencias gloriosas parece indicar que es una multitud.

3 Mientras cada serafín da voces, Santo, santo, santo, parece que aquí hay una exclamación de respuesta uno al otro. Puesto que tres es el número de la divinidad, el triple recital de “santo” probablemente indica la santidad absoluta del que está sentado en el trono; El está absolutamente separado de todo pecado o inmundicia. Contrario al panteísmo, el cual sostiene que Dios es idéntico con el universo, Isaías lo mira como separado y por encima de Su creación (ver Ef 4:6). Toda la tierra está llena de su gloria; toda la creación revela y expresa la gloria de su Creador. Ver también el Salmo 19.

4 En tanto que él serafín clamaba, el tronido de su voz provocó que los quiciales de las puertas en las cuales estaba el profeta en pie se estremecieran, y la casa se llenó de humo. La fuente del humo es incierta. ¿Vino por la canción de los serafines mientras que oraban al Señor, del altar del incienso que está siempre delante del trono, o desde el humo de la ira del Señor contra el pecado (Sal 18:8; 2 Sam 22:9), ira que estaba pronta para salir a raudales sobre el malvado? En una visión similar, Juan vio a los siete ángeles con las siete plagas próximas a ser vertidas sobre un mundo malvado. Entonces “el templo se llenó de humo por la gloria de Dios, y por su poder; y nadie podía entrar en el templo hasta que se hubiesen cumplido las siete plagas de los siete ángeles” (Apoc 15:8). Parece probable, entonces, que el humo debería ser identificado con la ira de Dios, pero se permite que el lector haga su propia decisión con respecto a la fuente.

5 En la presencia de tal gloria y absoluta santidad, y posiblemente el humo de la santa ira de Dios, el profeta se vuelve consciente de su propia inmundicia y exclama, ¡Ay de mí! que soy muerto. Está perdido, arruinado, condenado a morir. En el capítulo 5 el profeta había pronunciado seis ayes sobre el mundo malvado e impío. Este, el séptimo ay, él lo pronuncia sobre sí mismo, por un mundo de pecado “No hay justo, ni aun uno” (Rom 3:10, citando Sal 14:1). El profeta ofrece dos razones para su condena: Porque siendo hombre inmundo de labios, y habitando en medio de pueblo que tiene labios inmundos. Habiendo sido traído cara a cara con el Rey, Jehová de los ejércitos, el cual es absoluto en santidad, el profeta concluyó que aún la persona más pura es inmunda cuando es medida por el patrón divino. En resumen, no intencionalmente, y posiblemente inconscientemente, uno se contamina con lo sucio cuando está rodeado por la inmundicia; invariablemente toma algo de las impurezas del entorno.

La Consagración del Profeta (versículos 6-7)

6 Sobre este lamento del profeta, el cual reconoce su propia inmundicia en la presencia de Dios, uno de los serafines se separa por sí mismo del resto. Tomando un carbón o piedra encendida del altar, voló al profeta, tocando sus labios con el carbón. Ya sea que el serafín tomó el carbón del altar con las tenazas y entonces lo transfirió a sus manos, o continuó sosteniéndolos con las tenazas, lo cual parece inconsecuente. El altar es sin duda el altar del incienso, no el altar de las ofrendas; porque el primero es el altar localizado delante del trono (Éxo 30:1-10; Apoc 8:3).

7 Tocando la boca del profeta con el carbón, el serafín dijo: He aquí que esto tocó tus labios, y es quitada tu culpa, y limpio tu pecado. El pecado y la culpa del pecado deberán ser removidos – borrados – si uno existe para ser un siervo aceptable al Señor (ver las palabras de David en Sal 51:10,14); y puesto que todo pecado es finalmente contra Dios (Sal 51:4), solamente Dios puede perdonarlo. No es el carbón caliente o el serafín que perdona y absuelve el pecado; tenemos en la visión una descripción simbólica del reconocimiento y admisión de Isaías de su propio pecado y el perdón de Dios de aquellos pecados. En verdad, ningún sacrifico es indicado o referido; pero ya que mientras Juan reconoció al Cristo en esta escena de gloria divina (Jn 12:41), no está fuera de razón concluir que es a través de Él y de Su futuro sacrificio que los pecados de Isaías fueron perdonados. El profeta estaba ahora listo para responder a la necesidad del Señor de alguien al cual El pudiera enviar y por medio del cual el podría revelar en visiones y revelaciones futuras al Siervo de Jehová, por medio del cual todo el perdón y la redención podría ser llevada a cabo.

La Comisión del Profeta por parte de Jehová (versículos 8-13)

8 Habiendo sido limpiado de su pecado y habiendo sido quitada su iniquidad, Isaías está ahora en la posición de oír y responder al llamado del Señor. Él oye la voz del Señor, contestando, ¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros? En el uso del plural “nosotros”, el Señor se está refiriendo probablemente a Su corte, no a la Trinidad, no obstante, esto es posible. El propósito de la visión era preparar a alguien para ser enviado al pueblo. El profeta está listo con una buena voluntad y una respuesta inmediata, Heme aquí, envíame a mí.

9 El profeta es ahora comisionado para ir, con instrucciones para predicar un mensaje a este pueblo, no más “mi pueblo” (3:12; 5:13) o “su pueblo” (5:25), el cual rehusará a oír o hacer caso. No obstante, el pueblo oirá las palabras del profeta, en su estado de ánimo ni entenderán ni percibirán la verdad ni la aplicación de su mensaje.

10 En la predicación, Isaías engrosará el corazón de este pueblo, agravará sus oídos, y cegará sus ojos, para que no vea con sus ojos, ni oiga con sus oídos, ni su corazón entienda, ni se convierta, y haya para él sanidad. El Señor está diciendo al profeta lo que acontecerá como resultado de su predicación: sus palabras, las cuales deberían lograr un fin, de hecho, resultarán en otro. Lo que podría y debería producir arrepentimiento y salvación terminará en una apostasía total. Pensar que Dios está aquí anunciando que Su palabra será rechazada independientemente de la voluntad de la gente, por si misma es contraria tanto a la naturaleza de Dios como a Sus propios mandamientos. Su invitación es, “Venid luego, dice Jehová, y estemos a cuenta: si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana. Si quisiereis y oyereis, comeréis del bien de la tierra; si no quisiereis y fuereis rebeldes, seréis consumidos a espada (1:18-20). El propósito de la palabra del Señor al profeta es que la predicación es puesta por el Señor para endurecer completamente al pueblo si ellos no escuchan. Las consecuencias descansan ahora en el pueblo mismo. Pero por Su conocimiento de la historia del pueblo y su revelación divina, el Señor conoce cual será la reacción. El endurecimiento será completo; y la voluntad, de hecho, será lograda por la predicación que realmente está destinada para salvar.

La pregunta que podría ser dirigida al Señor es por que, sabiendo que el resultado debería ser el endurecimiento al podría predicar al pueblo del todo. Note lo que es la nación, “este pueblo”,  que rechazará completamente el mensaje. Pero fuera de la nación Dios había dicho que salvará a un remanente (1:9); los individuos que forman este remanente oirán, Jehová nunca perderá de vista a los individuos que oirán Su voz y harán Su voluntad.

11-12 El profeta responde con una pregunta, ¿Hasta cuándo, Señor? ¿Está Isaías preguntando cuanto es el tiempo en que la nación esté completamente endurecida, o cuanto tiempo deberá continuar predicando, viendo que el pueblo no escuchará? Probablemente está preguntando cuando será completo el endurecimiento. Pero cualquiera que hubiese sido el significado exacto de la pregunta, la respuesta debería ser la misma, para Isaías es continuar predicando hasta que el endurecimiento sea total. La respuesta de Jehová es desgarradora. El endurecimiento del corazón, el embotamiento de los oídos, y la ceguera de los ojos los guiará a la total destrucción. Isaías debería continuar predicando , entonces, hasta que las ciudades estén asoladas y sin morador, destruidas por los invasores hasta que no haya hombre en las casas, vacía, habiendo sido conducido el pueblo fuera de sus casas; hasta que la tierra esté hecha un desierto, sin cultivar y pisoteada bajo sus pies, no siendo ya productiva; hasta que Jehová haya echado lejos a los hombres, llevándolos cautivos a una tierra extraña, trasladados lejos de su patria querida, y hasta haya multiplicado los lugares abandonados en medio de la tierra – un total cumplimiento de las predicciones de Moisés (Lev 26; Deut 28) y por el mismo profeta (1:7-8).

13 Oscuro y poco prometedor como que podría ser la descripción, el Señor permite un rayo para consolar en medio de estas nubes amenazadoras de tormenta, estará allí un remanente que escapará. No obstante un décimo, un pequeño remanente, escapa, aún al dar la vuelta serán destruidos hasta que aquellos que permanezcan sean un remanente del remanente. Así como es cortado un roble o un encino, quedando solamente un tronco o empalizada, así será el tronco, la simiente santa (o sustancia, vida). El propósito de esto es que aparte del pequeño remanente que está escapando vendrá un remanente más pequeño; así también no deberá resistir la totalidad del remanente. Este remanente más pequeño, es el que Pablo tuvo a la vista cuando dijo: “Así  también aún en este tiempo ha quedado un remanente escogido por gracia” (Rom 11:5; ver también 9:27-28). Este es el remanente del remanente; lo pequeño de su número es también mencionado por la ilustración de Ezequiel de los pocos cabellos atados a sus faldas (ver Eze 5:1-4).

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