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Jerusalén-Sión: Advertencias y Promesas (28-35)

La influencia y el efecto nocivo de los profetas, sacerdotes, y gobernadores ebrios en Jerusalén tuvieron un costo grave y amargo en la vida espiritual del pueblo en Sion. Después del juicio de Jehová sobre los burladores que gobernaban el pueblo (cap 28), el tema del capítulo 29 es la condición espiritual enfermiza en Ariel (Jerusalén-Sion), lo bajo a lo que cayó el pueblo, y el juicio de Jehová en contra de los enemigos de la fe espiritual verdadera. Muchos comentaristas ven en este capítulo el sitio de Jerusalén por Senaquerib (701 A.C.); reconocidamente, hay fundamento para este punto de vista. Pero a este escritor le parece que hay evidencia que el capítulo se centra en un conflicto espiritual profundo simbolizado por la embestida asiria. Lo profundo a lo que ha caído la nación (vers 1-4), la descripción de los enemigos de Jehová como “la multitud de todas las naciones” (vers 5-8), la embriaguez del pueblo, pero no con vino, y en su oscuridad describen a Jehová con la boca pero no con el corazón (vers 9-15), todo apunta a la conclusión de que estamos tratando con conflictos espirituales y sus consecuencias. Este punto de vista parece confirmar el segundo ay del capítulo, que es dirigido en contra del esfuerzo para ocultar el consejo de Jehová (vers 15-16), y por los cambios subsecuentes en el entendimiento, y su santificación al nombre y persona de Jehová (vers 17-24).

Aunque es creído por muchos que ha sido pronunciado en el periodo 705-701 A.C., las profecías de Isaías en los capítulos 29-33 no puede dársele una fecha terminante. Aun si él las dijo en este periodo, no necesita concluirse que lo que dijo perteneció solo al sitio de Jerusalén por parte de Senaquerib y las condiciones que la rodeaban. Las visiones de Isaías involucran un punto de vista mundial e incluyen la venida del Mesías y el establecimiento de Su reino. Ellas toman en cuenta las diversas naciones paganas del periodo total, su oposición al propósito de Jehová, el uso de Jehová de ellas, y Su juicio contra ellos, y su destrucción en Su mano. Las visiones de Isaías incluyen también el juicio de Jehová de la idolatría en general, la condición espiritual y los frutos de Su propia ciudad y reino infiel, y Su juicio contra ellos. A la luz del punto de vista a largo plazo del libro de Isaías y su énfasis en el propósito eterno de Dios, algunas de las declaraciones que podrían ser construidas como referencia a la siega específica podría realmente ser una descripción metafórica de las condiciones morales y espirituales en Judá y la obra providencial del Señor sobre un periodo muy largo. Esto no significa, sin embargo, que la invasión asiria y el juicio de Jehová de la nación no están aquí a la vista. Por supuesto, ellas son dos veces referidas específicamente en estos capítulos (30:31; 31:8). El Señor está enseñando que el hombre debe observar no solo Su palabra, sino también a Sus hechos, y para Verlo obrando en los eventos de la historia. Sion será amenazada y abatida, pero no destruida; Jehová está en el control mientras Él trabaja en Su propósito eterno y por medio del hombre.

 

Ay para Ariel (vers 1-4)

 

     1 ¡Ay de Ariel, ciudad donde habitó David! Después de haber criticado y denunciado a los profetas, sacerdotes, y gobernadores de Jerusalén ebrios que se burlaban de la palabra de Jehová, el profeta ahora un ay sobre la ciudad infiel, recriminando la vacía vida religiosa en Sion. Por la referencia a la ciudad donde habitó David y el monte Sion (vers 8), sabemos que Ariel es un nombre simbólico para Jerusalén-Sion. Sin embargo, el significado exacto de Ariel no está claro. Como indica el margen, podría significar “el león de Dios” o “el corazón de Dios.” Como la fortaleza del pueblo de Jehová, Jerusalén había resistido hasta aquí todos los ayes. Por continuar resistiendo todos los ayes y la fiera contienda por la fe verdadera, traería adelante al Mesías, podría ser al final un “león de Dios.” Sin embargo, la evidencia es más fuerte hacia “el corazón de Dios.” La palabra Ariel se presenta en Ezequiel 43:15, donde es traducida “altar” (King James) y “fogón de altar” (American Estándar, New American Standard, New Internacional Version). Por medio de Moisés Jehová había dicho que en el lugar donde Él escogiera poner Su nombre, allí el pueblo iba a ofrecer sacrificios y a guardar las fiestas (Deut 12:5, 11-13; 16:2). Él escogió Sion por Su habitación y lugar de descanso entre el pueblo (Sal 132:13-14), y Jerusalén como la ciudad en donde Su casa debía ser construida y colocado Su nombre (2 Rey 21:7; 2 Crón 33:4, 7). Fue allí en donde el Señor habitó entre Su pueblo, donde los sacrificios fueron ofrecidos, y guardadas las fiestas. Su “fuego está en Sion, y su horno en Jerusalén” (31:9). Bajo esta luz, “el corazón de Dios” parece ser la mejor explicación.

Otro problema se presenta en si mismo: ¿Debemos interpretar añadid un año a otro, las fiestas sigan su curso que a la vuelta de un año agregado al presente año, mientras el ciclo de las fiestas cobraran nuevo vigor, los asirios asediarían la ciudad? ¿O el contenido del capítulo justifica un significado más amplio, sugiriendo que así como un año es agregado a un año y el ciclo de las fiestas giran en circulo (no una vez, sino cualquier número de veces), Jehová abatirá a Ariel, pero con el tiempo la bendecirá? Si, como muchos comentaristas piensan, Isaías tiene en mente la invasión de Senaquerib, lo primero es mejor. Este escritor encuentra difícil restringir el periodo de tiempo a menos de dos años. La interpretación más amplia no limita la obra total de Jehová que involucra a los asirios a su invasión de la tierra y al sitio de Jerusalén.

2 David había sitiado y tomado Jerusalén, haciéndola su fortaleza; él había traído el arca del pacto a la ciudad y la había hecho un corazón de Dios – Ariel. Pero en ese tiempo la tierra se había llenado con ídolos (2:8); Acaz había profanado el templo, colocando un altar diseñado a su gusto en Damasco (2 Rey 16:10-11), y había quemado a sus hijos en el fuego como sacrificios (2 Crón 28:3). A pesar de las grandes reformas de Ezequias, las condiciones estaban aun en un estado depravado (ver cap 28). En el tiempo apropiado – indicado por las palabras “añadid un año a otro, las fiestas sigan su curso” – Jehová acamparía alrededor de la ciudad y la afligiría, causando luto y lamentación. Antes que ella pueda ser de nuevo un verdadero corazón de Dios, debe ser abatida de su condición presente de orgullo y formalismo vacío. Por medio de esta Sion afligida será limpiada de su escoria moral e inmundicia espiritual, volviendo a ser ante Jehová una verdadera Ariel – un corazón de altar digno; y será a mi como Ariel

3 Jehová planea que la angustia que acontecerá a la ciudad infiel sea Su obra. Note el triple suceso del pronombre personal: Más yo pondré a Ariel en apretura (vers 2); acamparé contra ti alrededor, y te sitiaré con campamentos, y levantaré contra ti baluartes. En una profecía anterior el Señor había dicho que Él usaría a los asirios en contra de Sion y de Jerusalén (10:5-12); más tarde dijo que traería a los caldeos contra la ciudad (Hab 1:5-11). La mano de Jehová está definitivamente en la historia de las naciones y de Su propio pueblo, controlando sus destinos.

4 En el sitio traído contra la ciudad por parte de Jehová campamentos (vers 3), el pueblo será humillado desde su posición vanagloriosa. Hablarán desde la tierra, susurrará desde el polvo, jadeando como una persona moribunda o gorjeando como alguien con un demonio familiar. Lo último es un medio que reclama convocar y consultar con la muerte. Los médium engañan a sus clientes al hablar con voz débil, tenue, o en ocasiones por ventrílocuos, como si las palabras vinieran del polvo. Jerusalén caería tan bajo que su habla sería un quejido. El cerco de Senaquerib no trajo a Jerusalén a este estado, sin embargo contribuyó a la eventual caída de Judá. Un siglo más tarde la invasión y la devastación de la tierra por Asiria, Babilonia destruyó a la ciudad y capturó al pueblo. Esto fue seguido por el reinado de Persia, la aflicción por los seleucidos de Siria, y finalmente la humillación por parte de Roma. La mayoría de estas opresiones resultó del estado de impotencia espiritual del pueblo; si hubieran continuado fuertes en el Señor, estas opresiones nunca hubieran ocurrido. Fue la baja condición espiritual que trajo la destrucción sobre Judá y no lo que pasaba alrededor.

5 Solo hemos estudiado un anuncio amenazante del mismo Jehová de lo que guarda el futuro para el pueblo de Jerusalén. Los siguientes cuatro versículos (5-8) presentan un contraste: Jehová abatirá a las naciones idolatras paganas y a las fuerzas espirituales que pelean contra Ariel, Su altar terrenal. El uso de la palabra multitud cuatro veces en este pasaje es significativo. Y la muchedumbre de tus enemigos (“extranjeros,” hebreo) será como polvo menudo que forma remolinos antes de la tormenta (ver 17:13), arrastrado por Jehová. Serán como menudo polvo en las balanzas (40:15), serán sopladas por un pequeño trapo para limpiar. La multitud de los fuertes fenecerá como el tamo de la era. El tamo es usado metafóricamente para algunas cosas que son sin valor, débiles e indefensas frente al viento, llevadas por él, despareciendo para siempre. Y será repentinamente, en un momento, justo como el profeta lo había indicado anteriormente, “Al tiempo de la tarde, he aquí la turbación, pero antes de la mañana el enemigo ya no existe” (17:14). La capacidad de Dios para castigar repentinamente fue demostrada en la destrucción de esa porción del ejército de Senaquerib enviada contra Jerusalén (2 Rey 19:35-37). Esto no agotó la acción de Jehová contra la multitud de los enemigos y de los fuertes. Cuando Él lo determinó así, las naciones físicas y los engaños espirituales todas se desvanecieron frente a Él.

6 Este versículo continua la descripción de la destrucción introducida en el vers 5. ¿Pero quién será visitada, Jerusalén o los enemigos? La dificultad del texto es indicada por las diferentes traducciones: “Ella” (American Standard); “Tú” (King James); “Tú” (Leupold); “Tú” (Young). Probablemente el margen de la American Stantand sugiere mejor el pensamiento de Isaías: Por Jehová de los ejércitos serás visitada. Esta podría ser una visitación de juicio o de bendición, el significado debe ser determinado por el contexto. La visitación parece no ser sobre Jerusalén sino sobre las multitudes, porque la muchedumbre de tus enemigos, los fuertes, es el tema del versículo anterior. El profeta emplea los elementos aterradores de la naturaleza para describir el poder y la fuerza destructora del mandato de Jehová (ver 50:3; Jer 4:23-26). El cuadro es vivido: con terremotos y gran ruido, con torbellino y tempestad, y llama de fuego consumidor. ¿Quién o qué puede estar de pie ante la fiereza de tales fuerzas cuando estallan? Nadie puede estar de pie ante los feroces juicios de Jehová cuando exploten como un volcán en erupción.

7 El profeta continúa con el juicio de Jehová contra los enemigos de Sion: Y será como sueño de visión nocturna la multitud de todas las naciones que pelean contra Ariel, y todos los que pelean contra ella y su fortaleza, y los que la ponen en apretura. La profecía no está limitada a una nación (por ejemplo, Asiria), sino que incluye a todas las naciones que pelean contra Ariel. Los que afligen a Sion, buscando su destrucción, serán como un sueño o una ilusión que se extinguirá. Tendrán visiones de grandeza, pensando conquistar, pero no tendrán éxito. Un sueño o una visión de la noche que se desvanece al despertarse o al llegar el día; así se desvanecerán los sueños de conquista o destrucción del Ariel de Jehová.

8 Este versículo continúa la metáfora, al hablar específicamente de un soñador. Quienquiera (sea un individuo, una nación, o un erudito de la filosofía) que se compromete en combatir el propósito de Dios al destruir a Su pueblo y Su voluntad verdadera, como un hombre hambriento que sueña la comida, con sueños de victoria y de botín, solo despertará con el entendimiento que su alma está vacía; estará decepcionado y aun con hambre. Una figura similar es la de un hombre sediento que sueña que está tomando hasta el fondo, sofocando su sed en una fuente fría, solo para descubrir al despertar que era solo un sueño; está aun atormentado con una sed ardiente. La aplicación de la metáfora no está restringida a una nación; se aplica a todos los enemigos de Dios, Así será la multitud de todas las naciones que pelearán contra el monte de Sion; todas son condenadas.

9 El profeta ha hablado al pueblo de la destrucción de los enemigos de Sion, pero no están impresionados. En su espíritu necio de apatía insulsa lo miran con aturdimiento. Ya que han rechazado a Jehová y a Su palabra, el profeta les ordena ahora continuar en esa condición. Él ha conocido desde el principio que esto es lo que ellos harán (ver 6:9-10). Smith señala que este versículo está compuesto de cuatro imperativos, que él traduce, “¡Deteneos y maravillaos! ¡Ofuscaos y cegaos! ¡Embriagaos, y no de vino! ¡Tambalead, y no de sidra!” (I. 220). Sin embargo el pueblo no está físicamente embriagado como estaban los gobernantes de Efraín y los profetas y sacerdotes de Jerusalén (28:1, 7), su condición de embriaguez espiritual es igualmente tan mala, si no es que peor. Seguir adelante y asombrarse; en su ceguera siguen adelante para dar placer a si mismos; estar embriagados y no ver con claridad; tambalearse alrededor de una manera descontrolada. Esto es lo que usted desea; esto hace.

10 El profeta declara la causa inmediata de la condición del pueblo (la causa fundamental es establecida más adelante en el vers 13); Porque Jehová derramó sobre vosotros espíritu de sueño. Este espíritu de sueño y de condición de embriaguez es lo mismo. El pueblo era responsable de su embriaguez, pero Jehová había enviado el espíritu de sueño. Estos dos factores se confunden paulatinamente en uno. En tanto que Jehová puede dar vida, y entendimiento, así puede venir de Él un espíritu maligno que aflige al hombre y lo hace malo (1 Sam 16:14-15; 18:10-11; 19:9), o un espíritu mentiroso que lo seduce a la destrucción (1 Rey 22:20-23). Esto significa que cuando rechazamos a Dios y a Su verdad, Dios no tiene alternativa sino darnos al límite del error y el pecado. Esta doctrina es claramente enunciada en el Nuevo Testamento. Pablo dijo a los gentiles, “Y como ellos no aprobaron tener en cuenta a Dios, Dios los entregó a una mente reprobada, para hacer cosas que no convienen” (Rom 1:28). Y a los que se engañan por la iniquidad, dijo, “por cuanto no recibieron el amor de la verdad para ser salvos. Por esto Dios les envía un poder engañoso, para que crean la mentira, a fin de que sean condenados todos los que no creyeron a la verdad, sino que se complacieron en la injusticia” (2 Tes 2:10-12). Los judíos de la profecía de Isaías se han dado a si mismos a un estupor espiritual de embriaguez; por lo tanto, Dios les envió un espíritu de sueño.

El profeta se aleja del pueblo para regresar a los profetas de nuevo: Dios cerró los ojos de vuestros profetas, y puso velo sobre las cabezas de vuestros videntes. Como una mancha sobre los ojos para prevenir que ellos vieran algo, Jehová ha cerrado los ojos de los que debían haber sido los ojos del pueblo para guiarlos a Su palabra. El Señor ha cubierto las cabezas de vuestros videntes (otro nombre para los profetas; ver 1 Sam 9:9), quienes deberían haber dirigido sus pensamientos. Así el pueblo es abandonado para tropezar en las tinieblas espirituales, el ciego guiando al ciego.

11-12 La ceguera espiritual resultante en la incapacidad para ver y entender la revelación verdadera es comparada a la incapacidad para leer. Los libros de aquel tiempo eran pergaminos enrollados en largas piezas de material enrollado de una vara a otra. Cuando los pergaminos eran enrollados y sellados, nadie podría leer su contenido. La visión espiritual del pueblo del tiempo de Isaías es comparable a un libro o escrito sellado entregado a ellos con instrucciones de leer. (Es intrascendente si está a la vista un escrito literal como el de 8:16-18, o ya sea que tenemos aquí una metonimia para la palabra declarada por el profeta.) Cuando el libro es ofrecido a un hombre instruido y educado, él lo declina, diciendo, No puedo, porque está sellado. Cualquier palabra de Dios es, para el pueblo de Judá, como este libro sellado, porque en su ceguera espiritual y dureza de corazón ellos no pueden comprenderla. Cuando el libro es entregado a un hombre inculto con instrucciones para leer, él asimismo declina, diciendo, No sé leer, esto es, “No se como leer.” En esta descripción trágica, el instruido y el que no sabe leer son traídos todos a condenación debido a sus corazones embotados y embrutecidos, cegados y endurecidos para lo que Dios dice. Esta condición se ha desarrollado dentro de ellos a pesar de lo que Dios ha hecho por ellos. Young recalca acertadamente, “Esto es quizá una descripción tan triste cual no podría ser encontrada en ninguna otra parte del Antiguo Testamento” (II. 318). ¡Qué trágico!

13 La palabra Dice, pues introduce una situación que es contestada por el por tanto del vers 14. La hipocresía fue un fruto de las tinieblas y del sueño espiritual del pueblo; pusieron el formalismo vacío en su adoración pública en vez del verdadero servicio del corazón. En la ley estaba escrito, “Y amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas” (Deut 6:5); y además, “A Jehová tu Dios temerás, y a él solo servirás” (Deut 6:13). Pero ahora, en lugar de la adoración y del servicio de corazón, el honor que el pueblo ofrece es con la boca y con los labios; el corazón es llevado lejos de Él. En consecuencia, no pueden leer el libro; no tienen percepción espiritual.

La idolatría de Samaria había sido abierta y manifiesta (2 Rey 17:7-18); en Judá la idolatría estaba oculta bajo un manto de hipocresía. Ezequias había destruido los objetos externos de la adoración pagana (2 Rey 18:3-4), pero era aun ahora como lo fue posteriormente cuando, después de la reformación de Josías, que Ezequiel acusó, “estos hombres han puesto sus ídolos en su corazón” (Ezeq 14:3). Su temor era un temor enseñado por el hombre, en tanto que el verdadero temor es de Dios. Como dijo el hombre sabio, “Cuando fueres a la casa de Dios, guarda tu pie; y acércate más para oír que para ofrecer el sacrificio de los necios” (Ecl 5:1); y de nuevo, “Teme a Dios, y guarda sus mandamientos [no de los hombres]; porque esto es el todo del hombre” (Ecl 12:13).

La adoración hipócrita prevaleció de nuevo en los días de Jesús; entonces, Él aplicó Isaías 29:13 al pueblo que estaba frente a Él: “Pues en vano me honran, Enseñando como doctrinas, mandamientos de hombres” (Mt 15:9). Fue entonces, y lo será siempre, el precio de la hipocresía y de la necedad para honrar a Dios con los labios, en tanto que el corazón esta lejos de Él, sustituyendo la verdad por preceptos de hombres.

14 El profeta continua con el pensamiento del vers 13 (introducido por dice, pues) con la consecuencia de la hipocresía flagrante. Por tanto, Jehová añadirá una obra maravillosa a todo lo que Él ha hecho (ver los comentarios en 28:21), una obra que causará admiración entre los espectadores. En medio de esta obra maravillosa de Jehová y el estupor del pueblo, perecerá la sabiduría de sus sabios, y se desvanecerá la inteligencia de sus entendidos. Así como Jehová mezcló un espíritu de perversidad en medio de los consejeros del Faraón (19:14), así quitará ahora la sabiduría de los líderes judíos. No solo con la falsa sabiduría que los animará a ocultarse de Dios (28:14-15) será quitada, sino que también todos los formalismos y preceptos sustitutos del hombre de la adoración verdadera (vers 13), o que buscan esconder los planes de Dios (vers 15). Pablo aplica los pensamientos de este pasaje a toda la sabiduría humana que omite a Dios y a Su camino (1 Cor 1:19). En su propia sabiduría aparte de la sabiduría de Dios, el hombre está destinado a fracasar; este fracaso será expuesto.

 

Ay de los Que se Esconden de los Planes de Dios (vers 15-24)

 

15 Isaías establece aquí un principio general que más tarde aplica específicamente para el tema de la alianza con Egipto (caps 30). Podría ser que en ese tiempo era fraguada una alianza. El profeta se había opuesto a todas las alianzas, ya sea con Asiria en el tiempo de Acaz o con Egipto en el tiempo de Ezequias. El consejo del profeta era esperar en Jehová y confiar en Jehová; Él está en control. Como necios para pensar los hombres pueden ocultar sus consejos de Dios, ¡el Único omnisciente! En sus necios razonamientos y falta de sabiduría de Dios, preguntan, ¿Quién nos ve, y quién nos conoce? ¿Sabían lo que estaban haciendo? Este es siempre el razonamiento del impío: “Y dicen: ¿Cómo sabe Dios? ¿Y hay conocimiento en el Altísimo?” (Sal 73:11; ver también Prov 10:11; 94:7). Son deshonestos en sus planes, actúan en la oscuridad mientras llevan a cabo sus proyectos. Cualquier nación que piense que puede planear y actuar apartado de Dios está condenada al fracaso debido a que Él sabe y controla.

16 Vuestra perversidad ciertamente será reputada. Sus cosas pervertidas, o actos perversos, sin sentido. Su perversión de la verdad pone al revés el orden real de las cosas. Usted probablemente diría que el alfarero no es más que el barro que él moldea con sus manos. ¿Pero puede una cosa que ha sido hecha decir que no tiene hacedor – ¿No me hizo? ¿Puede una cosa decir que la persona que lo formó no ha entendido lo que él estaba haciendo o por qué lo estaba haciendo? Aquellos que encubren su consejo de Dios están en efecto acusando que Dios no tiene más entendimiento del que ellos tienen; esto es blasfemia. Haciendo eco de Isaías, Pablo preguntó a los judíos de su tiempo, “Más antes, oh hombre, ¿quién eres tú, para que alterques con Dios? ¿Dirá el vaso de barro al que lo formó: ¿Por qué me has hecho así?” (Rom 9:20). Si Dios es infinito, entonces el hombre no tiene fundamentos en los que ya sea que planeen aparte de Dios o para argüir con Él y Su camino. El razonamiento de los judíos auto suficientes se oye como la filosofía volátil de los evolucionistas modernos que dicen, No hemos sido hechos, solo pasó. (Isaías regresará más tarde a su pensamiento del alfarero y del barro [45:9; 64:8]).

17 Como los que intentaron ocultar su consejo de Dios han pensado revertir el orden de lo creado y del Creador, así Jehová revertirá realmente las condiciones. Barnes piensa que este versículo cita una expresión proverbial; poniéndola en la forma de una pregunta presupone una respuesta afirmativa. La frase de aquí a muy poco es, de hecho, expresado desde el punto de vista del tiempo de Dios; por lo tanto desde nuestro punto de vista es indefinido y podría ser largo o corto. Al convertir el Líbano en un campo fructífero y apreciando el campo fructífero como un bosque parece ser una comparación no entre lo elevado y lo bajo, esto es, entre Asiria y Judá, sino entre lo que es silvestre y lo que es cultivado. La comparación parece ser entre el Israel Nacional y el Israel espiritual; el Israel nacional se convertirá en una tierra salvaje sin cultivar, pero el Israel espiritual se convirtió en un campo productivo.

18 La frase En aquel tiempo indica que el profeta está acercándose a describir es simultáneo con los eventos del vers 17, el día cuando Líbano se convertirá en un campo fructífero. En contraste con aquellos que no podrían leer y en consecuencia no podrían entender las palabras del libro o los escritos manejados por ellos (vers 11-12), el pueblo ahora a la vista será capaz de leer, de entender la palabra del Señor. Y los ojos de los ciegos verán en medio de la oscuridad y de las tinieblas; los que habían sido ciegos a la verdad, a la salvación, y a la obra de Dios serán capaces de ver y entender (ver 35:5; 42:7). Este es un cambio de rumbo de las condiciones anteriores.

19 Los humildes son los que están oprimidos o afligidos, los que sufren. La palabra es por lo general asociada con la resistencia a la opresión y un espíritu o actitud de sumisión paciente a la voluntad de Dios. La resistencia a la aflicción será convertida en un aumento constante del gozo en el Señor. Y aun los más pobres de los hombres se gozarán en el Santo de Israel. Sin importar ya sea que estos pobres sean pobres de los bienes de este mundo, de los que el Señor dijo, “A sus pobres [de Sion] saciaré de pan” (Sal 132:15; ver Mt 6:33), o al pobre en espíritu, al que le pertenece el reino de los cielos (Mt 5:3). Ambos se regocijarán en su Dios. Este gozo no será totalmente alcanzado hasta la venida del Mesías.

20 La palabra Porque introduce una cláusula que explica el por qué el campo debe ser fructífero (vers 17), porque el sordo oirá y el ciego verá (vers 18), y el por qué el humilde y el pobre se regocijarán (vers 19). Tres enemigos de la verdad y de la justicia, tres obstáculos para el desarrollo espiritual, son quitados, si no que vencidos. El violento, el tirano o el opresor que acometió para destruir al pueblo de Dios por la fuerza, es acabado. El escarnecedor, que ridiculizó y se burló de la palabra de Dios (ver 28:14), será consumido. Todos los que se desvelan para hacer iniquidad, que buscan una ocasión para acusar a la gente justa, serán destruidos. La justicia y la verdad saldrán triunfantes; Jehová será la causa de la victoria.

21 La obra de estas tres clases de oponentes es comparada a la de un abogado acusador que busca la condenación, y ciertamente la destrucción, de la persona que es juzgada. Son seguidos tres procedimientos por estos acusadores. Los que hacen pecar al hombre en palabra; intentan atraparlo ya sea por la acusación directa o por el interrogatorio riguroso. Los que arman lazo al que reprendía en la puerta; intentan atrapar al hombre que reprueba la maldad, buscando su destrucción. Como dijo el hombre sabio, “El que corrige al escarnecedor, se acarrea afrenta” (Prov 9:7). Y los que pervierten la causa del justo con vanidad; dificultan la justicia legal por un tecnicismo o pretensión. No buscan la justicia y la causa del justo o del inocente, sino una sentencia para condenar al justo.

22 Por tanto, Jehová, que redimió a Abraham, dice: los pensamientos de los oyentes son dirigidos a una conclusión que descansa justo sobre lo que ha sido dicho (vers 17-21). Como el Redentor de Abraham, Jehová habla ahora a la casa de Jacob (los descendientes de Abraham). El Señor había redimido a Abraham al liberarlo del servicio de los dioses paganos y de la influencia de su familia y de su ambiente, que podrían haberlo inducido a volver a esos ídolos (Jos 24:2; Hech 7:2-3). Jehová había hecho a Abraham Su amigo (41:8). Y ahora, Jacob, quien así deseo y buscó con ahínco la primogenitura, no será excluido de ser verdadero hijo de Abraham (consecuentemente él tampoco), quien ha heredado esa primogenitura. Él los verá como campo fructífero, pueblo que ve y oye la revelación de Dios (vers 17-18). Su rostro no palidecerá ya sea por haber decepción en ellos o por el temor de que la promesa no será cumplida.

23 Porque verá a sus hijos, sus verdaderos descendientes espirituales, Jacob los reconocerá como obra de mis (de Dios) manos. Aunque Jacob había buscado ayudar a Dios a llevar a cabo Su propósito, había fallado; su venida al padre de los herederos de los primogénitos fue la obra de Dios. De igual modo el cumplimiento de sus descendientes fue la obra de Dios (44:24; 60:21); fueron su hechura, creados de nuevo a Su imagen (Ef 2:10; 4:24). Los hijos de Jacob ven en medio de ellos (Jacob) que son sus hijos espirituales, el remanente, en medio de la nación física. No obstante que la nación física ha fallado en hacerlo así, el remanente santificará el nombre y el ser de Dios, reconociendo el poder tanto de Su nombre, que simboliza todo lo que Él es, y Su persona – el Santo de Jacob. Por Él fueron formados; al reconocer el fracaso de la idolatría y la absoluta impotencia de los ídolos, se unirán al temor del Dios de Israel, el único Dios (ver 44:6).

24 Como sugiere Delitzsch, aunque la “nueva iglesia” no es ni perfecta ni sin pecado, su pueblo aprenderá inteligencia. Los una vez extraviados en espíritu, siendo ciegos y sordos, ahora entienden la palabra y la voluntad de Dios y lo que Él busca en ellos y a través de ellos. Y los que murmuraron recibirán ahora instrucción. Hay dos palabras hebreas para murmuradores. Una es usada comúnmente de los que se quejaban de los hebreos en sus historias antiguas; la otra, que se encuentra aquí, “sugiere el cuchicheo malicioso de la calumnia.”[1] El profeta podría tener en mente al pueblo que alguna vez oculto su consejo de Dios, haciendo su obra en la oscuridad, desprestigiando maliciosamente a Él y preguntado, “¿Quién nos ve, y quién nos conoce?” (vers 15). En cualquier caso, este pueblo ahora entiende por qué recibieron instrucción. Como Isaías dice más tarde, “Y todos tus hijos serán enseñados por Jehová; y se multiplicará la paz de tus hijos” (54:13).



[1]  International Estándard Bible Enciclopedia, ed. James Orr (Chicago: Howard-Severance, 1937), vol. 3, pág. 2094.

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Jerusalén-Sión: Advertencias y Promesas (capítulos 28-35)

 

28. Los Ebrios – y la Piedra en Sión

29. Ay para Ariel – y para Aquellos Que Ocultan Su Consejo de Dios

30. Ay a la Política Pro-Egipcia

31. ¡Ay para Aquellos Que Descienden a Egipto!

32. El Nuevo Orden;

    Advertencia, Juicio, y Bendiciones

33. La Derrota de Asiria y la Victoria de Jerusalén

34. El Juicio de las Naciones y de Edom

35. El Camino de Santidad

 

Una Palabra de Introducción

Delitzsch llama a los capítulo 28-35 “El Libro de los Ayes”; Leupold (después von Orelli) los llama “El Libro de Sión.” Ambos son apropiados. La sección contiene una serie de discursos proféticos que tratan especialmente con la relación de Judá con las naciones paganas de Egipto y de Asiria, y sus propios pecados y debilidad (caps 28-33). En estos capítulos el profeta pronuncia seis ayes contra los pecados de los gobernadores ebrios de Samaria y de Jerusalén, contra los errores de Judá, y contra un destructor sin nombre, probablemente Senaquerib de Asiria. (Ver también los seis ayes de 5:8-23.) En medio del caos Dios señala a la piedra en Sión como un lugar de refugio y un fundamento sobre el cual construir. La sección cierra con una profecía en contra de Edom, símbolo del mundo (cap 34), y una promesa de la gloria futura de Sion (cap 35). Intercalado a lo largo de todos estos capítulos de ayes y condenas, las promesas de días gloriosos por venir destellan brillantemente. Estos días serán alcanzados bajo el reinado de un Rey justo, descrito en los capítulos posteriores como el Siervo de Jehová.

      Los estudiantes de Isaías están generalmente de acuerdo que así como los capítulos 7-12 se ocupan del período del reino de Acaz, así los capítulos 28-35 pertenecen al periodo de Exequias. Las profecías son una reflexión clara y gráfica del carácter político, moral, y religioso de pueblo con el que Isaías había de tratar; ellos dan un énfasis especial a la predilección de buscar a Egipto por ayuda. La batalla de Isaías en ese tiempo fue con el bando pro Egipto de la nación. Él urgió con fuerza, en su lugar, a depender de Jehová.

      El ay dirigido en contra de los ebrios de Samaria (28:1-6) señala a un tiempo anterior a la caída de la ciudad por los asirios (721 A.C.). Esto levanta una pregunta en relación a la fecha del reinado de Ezequias. De acuerdo a la fecha en 2 Rey 18:1, 9, Ezequias empezó a reinar en el 727 A.C. La profecía de 28:1-6 podría, entonces, haber sido dirigida en contra de los gobernadores de Samaria durante los años iniciales de su reino. Young acepta el 727 como el año de la ascensión de Ezequias (II, 540-42). Thiele, al aplicar su teoría de los años de ascensión y de la no ascensión de la doble fecha concluye que 715-686 A.C. son las fechas del reinado de Ezequias.[1] La conclusión de Thiele para ser sustentada por la cantidad de las reformas religiosas de Exequias y la gran pascua en el primer año de su reinado (2 Crón 29-30). El rey envió una invitación urgente al pueblo de Israel para que asistieran a esta pascua, pero no se hace ninguna mención de los gobernadores de Samaria (30:1-6, 11, 21). Esta omisión sugiere que por este tiempo Samaria había caído ante Asiria. El dogmatismo ya sea por una fecha o por otra (727 o 715 A.C.) podría ser poco sabio. La fecha usada en esta obra es el 715 A.C. (El proceso de alcanzar conclusiones acerca de las fechas en las diferentes partes del libro es discutido en algunos espacios por parte de Leupold [I, 19-27].)

      Es claro que la profecía en contra de los ebrios de Efraín fue dicha antes de la caída de Samaria. Si aceptamos la fecha de Thiele para el reino de Ezequias, entonces hay dos alternativas frente a nosotros: ya sea que todo el capítulo 28 fue revelado antes de la caída de Samaria y por lo tanto antes del reino de Exequias, o la profecía efrainítica se habló antes de su reinado y repetida más tarde como una advertencia a Jerusalén. Si los gobernadores ebrios contribuyeron a la caída de una nación, ellos podrían contribuir también a la caída de las demás. La profecía en contra y subsecuentemente la caída de Samaria podría haber sido una advertencia poderosa a su hermana Judá, y debería serlo para todas las naciones de hoy.

Capítulo 28

Los Ebrios – y la Piedra en Sión

Los Ayes para los Bebedores de Efraín (vers 1-6)

      1 Ay – una palabra de condena que suena triste y que enfoca la atención en un desastre inminente y que presagia tragedia – es usada a través de todos estos capítulos. A pesar que no es nombrado, la ciudad de Samaria parece estar claramente a la vista del profeta. El orgullo de este pueblo fue señalado anteriormente (9:9-10), y tanto Amos (4:1; 6:6) como Óseas (4:11; 7:5, 14) los describe como bebedores fuertes o empedernidos. Samaria, construida por Omri el padre de Acab, estaba localizada en una colina a la cabeza de un bello y exuberante valle que se extendió hacia el oeste de la planicie de Sharon; el Mar Mediterráneo podría haberla visto en su apogeo. Los muros de la ciudad que se extendían alrededor de la cima de la colina daban la impresión de una corona o guirnalda sobre una cabeza. Esta flor de la belleza de Efraín, la gloria de la nación, estaba ahora extinguiéndose; como una corona de flores sobre la cabeza de un parrandero ebrio, estaba marchitándose y listo para ser lanzado bajo el pie.

      2 He aquí – la palabra detiene la atención – Jehová (del hebreo, Adonai – el título indica que el Señor de todos, al que todos deben obedecer), que ha aparecido y llamó a Isaías a Su servicio (6:1), tiene uno que es fuerte y poderoso – uno de poder absoluto para llevar adelante la voluntad divina. Aunque no es nombrado, este fuerte parece ser el ejército asirio, que sería usado por Jehová para humillar este pueblo orgulloso, arrogante y ebrio (ver 9:11; 10:5-11). Su poder conquistador y poderoso es sugerido por tres figuras: como turbión de granizo y como torbellino trastornador, como ímpetu de recias aguas que inundan. Este ejército vendrá sobre la ciudad de los parranderos ebrios, barriéndolos a través de los valles y de los barrancos como una terrible granizada, un viento aullador de fuerza huracanada, y las aguas de flujo arrollador que lleva todas las cosas que se le ponen enfrente a la destrucción. Esta fuerza poderosa derriba a la tierra con fuerza, o “con violencia” (al margen). Esta potencia poderosa (Asiria) siendo empuñada por Dios derribará violentamente a los gobernadores ebrios y a los que ellos gobiernan. La descripción es una de destrucción salvaje controlada solo por la mano de Dios.

      3 En esta tormenta la corona de soberbia de los ebrios de Efraín, esa en la que sus corazones se gloriaban y de la que sus lenguas se jactaban, con los pies será pisoteada, abatida por los conquistadores. La mano poderosa la derribará (vers 2) y el pie de los invasores pisoteará la tierra (vers 3). Las ruinas de la una vez orgullosa ciudad y nación, habían permanecido para ser pisoteadas bajo el pie a lo largo de los siguientes siglos.

      4 La flor marchita de la una vez gloriosa belleza de Samaria, localizada a la cabeza de un valle exuberante y productiva, como la fruta temprana, la primera del verano. Las higueras en Palestina producen dos cosechas de fruto por año: la primera, referida aquí, es en mayo o en junio, y la segunda cosecha en agosto o en septiembre. Los higos tempranos son esperados con ansia por los que no han tenido fruta fresca durante el invierno. Los invasores – los conquistadores – respetarán a la ciudad como un higo maduro temprano. Se la traga tan pronto como la tiene a mano; él la buscará con ansia y, al haberla encontrado, la devorará con hambre (ver Nah 3:12). El profeta ha usado tres figuras para describir la destrucción: la ciudad de los ebrios debe ser destruida por las fuerzas terribles de la naturaleza (vers 2), pisoteada bajo el pie en completa impotencia (vers 3), y devorada como un higo temprano (vers 4)

      5 Los  que han sido derribados no son dejados sin una palabra de esperanza, porque el Señor da a Su remanente una palabra de ánimo que alumbra como un rayo de luz a través de una fisura en lo negro de una nube que desciende. En aquel día, el día de la adversidad, de la humillación, de la desgracia, y de la vergüenza, Jehová de los ejércitos será por corona de gloria y diadema de hermosura al remanente (residuo) de su pueblo. El pueblo debe ser traído a un completo entendimiento de la total tontería y falla de lo que es humano y mundano. Con aquello en lo que ellos se habían gloriado ahora son barridos por el estallido de juicio, Jehová puede convertirse en su verdadera corona, gloria y gozo. El remanente consiste de los pocos tanto de Efraín como de Judá que regresarán a él.

      6 Cuando el remanente reconoce a Jehová como su verdadera corona y gloria, Él será un espíritu de justicia a los que se sientan en juicio y una fortaleza a los que defienden Su causa contra el enemigo, haciéndolos regresar a la puerta. Este residuo será gobernado por el Espíritu de Jehová, no por el espíritu de la embriaguez y del libertinaje; serán fortalecidos por Su poder; no por las alianzas páganas.

Ay a los Gobernadores Ebrios en Judá (vers 7-13)

 

      7-8 Con las palabras, Pero también estos, el profeta se aparta de la embriaguez de Efraín a los sacerdotes y a los profetas de Jerusalén. La frase indica que los dos grupos son semejantes en carácter y en aborrecimiento ante Jehová. La descripción es gráfica, como si alguien estuviera irrumpiendo  repentinamente en el cuarto donde los sacerdotes y los profetas están reunidos; Es tan repulsivo y nauseabundo como si alguien estuviera allí oliendo el hedor de su vómito. En un lenguaje lucido e impresionante Isaías expone sus prácticas malvadas y pecaminosas: éstos erraron con el vino, y con sidra se entontecieron; el sacerdote y el profeta erraron con sidra, fueron trastornados por el vino; se aturdieron la sidra, erraron en la visión, tropezaron en el juicio. Podemos visualizar un profeta que se levanta a hablar, casi balbuceando y tambaleando en la asamblea, y un sacerdote entontecido intentando enseñar o ministrar las cosas de Dios. ¡Que burla del servicio espiritual – una farsa de la religión verdadera! El sacerdote es un maestro de la palabra de Dios y el representante del pueblo ante Él; el tomar vino está prohibido en este servicio (Lev 10:8-11). El profeta es el vocero de Dios ante el pueblo, el encargo de hablar Su palabra como es dada a él por el Señor (Deut 18:18). (Para el alcance de lo que los profetas se habían desviado de este estándar, leer Mi 2:11 y el capítulo 3.) En el estupor de la borrachera ellos se equivocan y tropiezan en juicio. Lo aborrecible de tales escenas es descrito entonces por el profeta: Porque toda la mesa está llena de vómito y suciedad, hasta no haber lugar limpio, ningún lugar en el cual servir nada limpio. Si la mesa se usa aquí por metonimia para el servicio de la comida espiritual (como parece ser en Sal 69:22; Rom 11:9), el servicio de los profetas y de los sacerdotes estaba totalmente falto en la enseñanza espiritual saludable de Dios.

      9-10 La respuesta de los sacerdotes y profetas intoxicados a cualquier cosa de un verdadero profeta de Dios (como Isaías) podría decirse que toma la forma de una risa de desprecio o de desafío con el objetivo para traer ridículo sobre lo que ellos consideran un discurso pequeño e insignificante. En la monotonía de borracho, preguntan, ¿A quién se enseñará ciencia, o a quién se hará entender doctrina (“reporte,” al margen)? De seguro, él no puede enseñarles cualquier cosa; son profetas y sacerdotes y gobernadores. Hablando sarcásticamente, la pregunta continua. ¿Nos enseñaría él como a los destetados, a los arrancados de los pechos? ¿Piensa él de nosotros como niños, como destetados, que no pueden pensar por si mismos? El borracho ebrio sigue haciendo burla del profeta con sarcasmo: Porque mandamiento tras mandamiento, mandato sobre mandato, renglón tras renglón, línea (o “lineamiento,” al margen) sobre línea, un poquito allí, otro poquito allá, como un tutor instruye a un niño por rutina. Rawlinson ha resumido bien su punto de vista de la enseñanza de los profetas: “una llovizna perpetua de máximas y reglas intrascendentes, molestas, restringidas, limitadas…estrechas, infantiles, y aburridas” (I, 449). “Y en la repetición de palabras cortas podríamos oír el lenguaje del pesado balbuceo del ebrio escarnecedor” (Delitzsch, II. 7). Ellos están totalmente imbuidos en la intoxicación del momento y así abrumadoramente embobados, y por ese motivo no pueden discernir entre la profecía verdadera y la falsa. En su indiferencia somnolienta no pueden detectar la advertencia de Dios. Estos profetas y sacerdotes del propio pueblo de Dios se miran a si mismos como seres fuera de la necesidad de la revelación de Dios.

      11 Muchos predicadores, maestros, y oyentes actuales tienen una tendencia a considerar partes de la Palabra de Dios insignificantes e indiferentes, y entonces seleccionan por ellos mismos que cumplirán y que ignorarán. Pero tener en menos o ignorar la palabra del Señor y los énfasis continuos sobre los principios sencillos de fe, confianza, y obediencia es traer sobre uno mismo las terribles consecuencias de la ruina. Los líderes espirituales ebrios de Judá habían acusado al siervo del Señor con balbuceos monosílabos, frases trilladas infantiles. El profeta está listo con una respuesta mordaz: porque en lengua de tartamudos (“con labios balbuceantes,” al margen), y en extraña lengua hablará a este pueblo. Moisés había prevenida tiempo atrás al pueblo de Israel que si fallaban en respetar a Jehová y a Su palabra, Él “traería contra ti una nación de lejos, del extremo de la tierra, que vuele como águila, nación cuya lengua no entiendas; gente fiera de rostro, que no tendrá respeto al anciano, ni perdonará al niño” (Deut 28:49-50). Acaz apela a Tiglat-pileser de Asiria y la sumisión a él (2 Rey 16:7-16) en lugar de confiar en Jehová y ahora recoge los frutos del terror y la amenaza de la destrucción. La palabra de Jehová a través de Moisés sería cumplida.

      12 El reposo y el refrigerio que Dios había prometido a la nación fue haber sido encontrado en fidelidad a Él y en la observancia de Su pacto (Deut 28:1-14). Esta palabra acerca del reposo y del refrigerio se resume en una sentencia que Isaías había estado predicando a todos, tanto a los gobernadores como al pueblo (ver 1:18-19; 7:4; 30:15). Más no quisieron oír; en consecuencia, los asirios, los hombres de labios extraños, habían estado amenazando su tierra por un número de años y aún ahora estaban ya sea aproximándose o ya en la tierra. Sin embargo, la fe salvó en aquel día (cap 37); sería dejado por los babilonios, también los hombres de labios extraños, para dar lugar a la destrucción y la cautividad (39:6).

      13 El profeta regresa al pensamiento de los vers 10-11. Jehová ha hablado a la nación en palabra; ahora Él les hablaría en hechos, y será ciertamente espanto el entender lo oído (vers 19). Mientras los profetas y los sacerdotes ebrios han acusado al profeta verdadero, así se les hará a ellos: La palabra, pues, de Jehová les será mandamiento, mandato sobre mandato, renglón tras renglón, línea sobre línea, un poquito allí, otro poquito allá; hasta que vayan y caigan de espaldas, y sean quebrantados, enlazados y presos. En su rebelión contra Dios, confiando en su propia fortaleza y en la ayuda de Egipto, se levantaron nuevamente contra Asiria. Al caerse de espaldas, estaban a la larga destruidos como nación, atrapados en una trampa fraguada por ellos mismos, y tomados cautivos por Babilonia. Aprendieron lentamente; sin embargo, un remanente aprendería a la larga, pero fue renglón tras renglón, línea sobre línea, un poquito allí, otro poquito allá. El mensaje estruendoso de hechos y de juicios es el único lenguaje que algunos – ya sea la nación, el individuo, o la iglesia de Dios – oirán o entenderán. La escuela de la experiencia es una escuela dura, pero la única alternativa es Dios cuando los oídos se acercan al mensaje en la palabra. El Señor le había dicho a Isaías que el pueblo no pondría atención a su mensaje; no obstante, el debía continuar predicando (6:9-10).

El Pacto de los Gobernadores con la Muerte y la Piedra del Fundamento en Sion (vers 14-22)

 

      14 Habiendo dirigido su mensaje de amonestación y de advertencia severa en contra de los sacerdotes y de los profetas de Jerusalén, el profeta de Dios dirige ahora su atención a la política burlesca de los gobernantes de la ciudad. Tiempo atrás él se había dirigido a estos hombres como los “príncipes de Sodoma…pueblo de Gomorra” (1:10); él ahora se refiere a ellos como burladores de Jehová y de Su palabra. Podría parecer por esto que Exequias, a pesar de su integridad religiosa personal, se había rodeado con ayudas y consejeros incrédulos y profanos. Sin embargo, probablemente solo había hombres de este tipo a escoger luego del reinado malvado de Acaz.

      15 Los gobernadores de Judá se burlaban de la idea que el juicio vendría sobre ellos: Pacto tenemos hecho con la muerte, e hicimos convenio con el Seol; cuando pase el turbión del azote, no llegará a nosotros, porque hemos puesto nuestro refugio en la mentira, y en la falsedad nos esconderemos. Al haber hecho un pacto y acuerdo con la muerte y con el mundo inferior o invisible, ellos no tenían temor ni de uno ni del otro. La palabra turbión (literalmente, un látigo usado para infringir castigo) es algunas veces usado metafóricamente. Aquí el turbión del azote es la invasión de los asirios (ver 8:7-8). Si los burladores mencionados en estas mismas palabras existieron por un pequeño momento; es dudoso que ellos hayan sido tan honestos. Pero estas palabras expresan el aplomo y la seguridad en si mismos para conjurar una forma de evitar el turbión del azote que los amenazaba, ya sea por llegar a un acuerdo con Asiria o por formar una alianza con Egipto (o con alguna otra potencia). Ellos no tenían temor de la muerte o de la destrucción de Asiria, por su propia ingenuidad, no por la confianza en Dios, que podría salvarlos. Sin embargo, los tratos políticos basados en el engaño, en la mentira, y en la falsedad “que juegan tanto al extremo como en el centro,” a lo que los gobernadores de Juda eran adeptos en su mayoría, hacen un refugio muy pobre bajo el cual esconderse en tiempo de aflicción.

      16 En medio de esta jactanciosa seguridad en si mismo y de la ruina inminente, Jehová anuncia otra de Sus preciosas profecías mesiánicas: por tanto, Jehová el Señor dice así: He aquí, Yo he puesto (“he colocado,” al margen) en Sion por fundamento una piedra, piedra probado, angular, preciosa, de cimiento estable; el que creyere, no se apresure. Tanto Delitzsch como Young hacen notar la similitud entre esta profecía y la promesa por la que Acaz había sido reprendido. Cada una inicia con por tanto y he aquí, seguido por una especificación de los hechos de Jehová: el Señor nos dará señal (7:14), y he puesto en Sion por fundamento una piedra. En el propósito de Dios esta piedra ha sido puesta en Sion desde antes de la fundación del mundo. Pedro identifica la piedra puesta en Sion como el Señor (1 Ped 2:3-8); Cristo “ya destinado desde antes de la fundación del mundo, pero manifestado en los postreros tiempos por amor de vosotros” (1 Ped 1:20). Esta piedra, probada, comprobada, y probada como genuina, es el cimiento firme, inamovible, y permanente de salvación y de seguridad. Preciosa – de gran valor espiritual y moral – es la piedra angular en la que las paredes están firmemente unidas. El creyente que construye en esta piedra nunca será avergonzado por las acciones abruptas y precipitadas; por ejemplo, intentar proveer contra el día del juicio al hacer una alianza con Egipto o con alguna otra fuerza extranjera. Está piedra permanece en contraste al falso cimiento en el que los gobernantes de Judá confiaron.

      No obstante que este pasaje es mesiánico, cumplido en Cristo, para el pueblo de los días de Isaías Jehová era la piedra probada en la que podrían confiar totalmente y sobre la que podrían construir para permanencia. Desde el tiempo más antiguo de la historia de Israel, Él había sido su roca, una fortaleza de seguridad (Gén 49:24; Deut 32:4; Isa 8:14-15). Alrededor de un siglo después de Isaías, Nahum dijo en forma muy bella, “Jehová es bueno, fortaleza en el día de la angustia; y conoce a los que en él confían” (Nah 1:7). En Jehová el pueblo del Antiguo Testamento encontraría qué Él estaba obrando hacia – el Mesías, la piedra probada y permanente en la Sion espiritual de Dios.

      17 El Señor continúa con Su metáfora arquitectónica: Él ajustará el juicio al cordel, la regla en todo Su trato con Judá, la regla en todos Su tratos con Judá, y a nivel la justicia, el estándar por el que deben vivir. El cordel y la justicia garantizan un muro recto y perpendicular que, siendo construido sobre un fundamento seguro, se mantendrá firme en todas las tormentas (ver Mt 7:24-25). Pero en contraste, el pacto de los gobernantes con la muerte y el acuerdo con el Seol completamente barrido. Estos lugares de refugio y ocultos de mentiras levantados por los profetas, por los sacerdotes, y por los gobernadores políticos fueron aun transmitidos por los falsos profetas en los días de Ezequiel, unos cien años más tarde; él los llama paredes recubiertas con lodo suelto. A estos él Señor también los hará caer al suelo con granizo y viento tempestuoso (Ezeq 13:8-16). En ese tiempo los babilonios la lluvia torrencial.

      18 Puesto que el pacto con la muerte y el acuerdo con el Seol fueron hechos por los varones burladores que gobernáis a este pueblo que está en Jerusalén (vers 14), la nación también está involucrada. Al ocultarse detrás de esta falsa apariencia o falsa protección, la nación está sin temor; sin embargo cuando el turbión del azote pase por ellos, seréis de él pisoteados. Esta doble figura de un turbión pasando por ellos y de un ejército pisoteando al pueblo bajo el pie da doble énfasis a la desesperación y al terror del momento.

      19 Luego que comience a pasar, él os arrebatará. Toda la tierra está involucrada, porque “a los catorce años del rey Exequias, subió Senaquerib rey de Asiria contra todas las ciudades fortificadas de Judá, y las tomó (2 Rey 18:13). El profeta ha dicho antes que el ejército asirio inunde sus canales: “y pasando hasta Judá, inundará y pasará adelante, y llegará hasta la garganta (8:8). Vendrían a los muros de Jerusalén, pero no tomarían la ciudad (cap 37). Como la palabra vino a Jerusalén que los asirios estarían tomando ciudad tras ciudad, sería ciertamente espanto al entender lo oído. Note en particular el juego de palabras aquí. En tanto que los profetas y los sacerdotes se habían burlado de Isaías, “¿a quién se hará entender doctrina?” (vers 9), Dios los haría entender el mensaje de juicio y de destrucción liberada por los hombres de lengua extraña y de lengua de tartamudos.

      20 No importa ya sea que este versículo sea o no un dicho proverbial, como se cree por algunos; enseña dramáticamente la lección. Al estirarse uno mismo en una cama corta, intentando cubrirse con una manta demasiado estrecha, no solo es extremadamente incómodo, sino que podría resultar en la muerte si el clima es frío. Así también, los gobernadores de Judá encontrarán su pacto y acuerdo de mentiras demasiado cortas y demasiado estrechas para protección cuando el turbión del azote pase por ellos.

      Alrededor de siete y medio siglos más tarde los descendientes de estos burladores hicieron un error similar. Ellos hicieron un pacto con la muerte y un acuerdo con el Seol cuando declararon a Cesar el ser su rey y pidieron la muerte de Jesús, pidiéndole a Pilato poner una guardia en la tumba. Pero todos los esfuerzos fracasaron. En la mañana del tercer día las cadenas de la muerte fueron rotas en pedazos, la tumba fue abierta, y el cuerpo de Jesús fue levantado de la muerte. Cuatro décadas más tarde el ejército romano barrió como un torrente desbordante, destruyendo la ciudad y el templo, asesinando a miles y vendiendo a otros miles como esclavos. El granizo barrió el refugio de mentiras, porque sus camas eran demasiado cortas, sus mantas demasiado estrechas. Desde entonces millones han fallado en aprender la lección, al continuar haciendo pactos con la muerte y acuerdos con el Seol y ocultándose a si mismos en las mentiras del ateísmo, de la evolución, de las teorías humanísticas, de los errores religiosos, de las creencias falsas, y del compromiso del cristianismo denominacional. Todos los esfuerzos por ocultarse de Dios y aun animar al alma con un falso sentido de seguridad son falsas apariencias – paredes recubiertas con lodo suelto. Cuando el turbión del azote del juicio divino pase, la cama será corta para poder estirarse, y la manta estrecha para poder envolverse.

     21 La palabra porque introduce la causa inmediata de esta tragedia: Jehová se levantará como en el monte Perizim, como en el valle de Gabaón se enojará. Este juicio será una expresión de la ira divina, como cuando Jehová doblegó a los enemigos de David en Baal-perazim (2 Sam 5:20; 1 Cron 14:11) y a los filisteos en Gabaón (2 Sam 5:25; 1 Crón 14:16). En Gabaón, en los días de Josué, Jehová había exterminado también a los reyes amorreos y a sus ejércitos con grandes piedras desde el cielo (Jos 10:10-11). El profeta exclama lo que Jehová hará para hacer su obra…su extraña obra. Lo extraño es que Jehová actuará en contra de Su propio pueblo, que se ha convertido en Su enemigo.

      22 El profeta cierra su disertación con una advertencia final: Ahora, pues – a la luz de lo que ha sido dicho-, no os burléis; cambiar su actitud de burla a fe, para que no se aprieten más vuestras ataduras. Los gobernadores podrían ser apretados aun más; pero el pueblo escuchaba a Dios a diferencia de ellos, puede encontrar aun misericordia en el juicio advertido. Porque destrucción ya determinada sobre toda la tierra he oído del Señor, Jehová de los ejércitos. Este decreto de destrucción sobre toda la tierra que había oído el profeta es probablemente el único anunciado en los capítulos 24-27. Del Señor, el Señor de los gobernantes de todos los reinos, Jehová de los ejércitos, que controla y dirige para Su propio servicio y gloria los ejércitos de la tierra, ha traído este decreto. Esto no es el balbuceo del profeta, sino un mensaje que ha sido oído del Señor.

Una Parábola de la Agricultura (vers 23-29)

      En una parábola de la agricultura el profeta enseña que el juicio de Jehová tiene un propósito; Dios siempre actúa de acuerdo a la sabiduría divina. Todo lo que Él hace mira hacia lo que lleva fruto espiritual de acuerdo a Su propósito eterno.

      23-24 Por el uso de cuatro imperativos el profeta apela al pueblo a oír su voz y a escuchar su parábola. Mientras el agricultor  ara, siembra, y trilla, tiene en mente la naturaleza de la semilla que deseaba al final. El labrador ara, y entonces trilla para romper los terrones; no sigue el proceso indefinidamente, sino solo hasta que el suelo está suficientemente preparado para sembrar.

      25-26 Con la tierra preparada, el agricultor siembra la semilla de acuerdo a sus diferentes características. El eneldo (comino negro), las vainas de las que se producen grandes cantidades de pequeñas semillas negras, es usado en el pan para hacerlo más saludable. El agricultor derrama el eneldo, siembra el comino, una hierba aromática, la semilla que era muy apreciada para condimentar la carne estofada y para agregar sabor al pan. Cada una de estas es sembrada de acuerdo a la sabiduría de la labranza. El trigo y la cebada son sembradas en los lugares apropiados en hileras, y la avena (un tipo de trigo silvestre, o un tipo de guisante usado como pasto para camello) es sembrada como un borde, pero los agricultores de Judá lo sabían y para ellos tenía sentido. Esta sabiduría o sentido común venían de Dios, que la da al hombre.

      27 El mismo tipo de sentido común o de sabiduría es asimismo usado en el trillado. El eneldo y el comino, plantas tanto pequeñas como delicadas, no son trilladas con equipo inadecuado tal como un instrumento cortante o una rueda de carreta pasada sobre las vainas. En lugar de eso, son sacudidos por un palo o por una vara; este es el sentido común.

      28 Del mismo modo al trillar el grano para el pan, el agricultor usará el juicio apropiado. Al margen parece dar el sentido de este versículo: El grano se trilla; pero no se trillará para siempre; ni lo comprime con la rueda de su carreta, ni lo quebranta con los dientes de su trillo. El agricultor no se mantiene trillando, o conduciendo a los caballos y los instrumentos para trillar sobre el grano hasta que es comprimido y inadecuado para el pan. Él sabe cuando el trillado está completo.

      29 La sabiduría mostrada por el agricultor es de Dios, para hacer maravilloso el consejo y engrandecer la sabiduría. Jehová es mucho más que un poder ilimitado ejerciendo venganza; Él siempre actúa de acuerdo a Su sabiduría infinita y después del consejo de Su voluntad divina (ver Ef 1:11). Así como el agricultor ara y rastrilla, y siembra de acuerdo a la naturaleza del grano, y después trilla de acuerdo al sentido común y a la sabiduría, así Jehová ha estado arando, sembrando, y trillando de acuerdo a Su sabiduría y consejo de tal forma que Su propósito eterno divino pudiera ser cumplido. En medio del juicio podemos reconocer Su propósito eterno y actuar entonces en fe.



[1]  Edwin R. Thiele, A Chronology of the Hebrew Kings (Grand Rapids: Zondervan, 1978), pp. 52-54, 65-67.

Capítulo 28 Los Ebrios – y la Piedra en Sión

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El Juicio Mundial y la Liberación del Pueblo de Dios (24-27)

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Una canción de triunfo debe ser cantada en Judá para celebrar el fin de la obra de Jehová en la preparación para la toma de posición de la fuerte ciudad. La fuerte ciudad ha triunfado sobre la ciudad altiva. No especifica la ciudad, como Jerusalén o Nínive o Babilonia, está a la vista, porque el profeta continúa revelando su mensaje en relación a las edades. El mira la derrota de lo que es orgulloso y altivo, y la victoria gloriosa de la causa de justicia de Dios. De hecho, la mayor parte del capítulo podría ser considerado un cántico de alabanza por la fortaleza de Jehová y Su ejercicio de esa fortaleza para derrotar a Sus enemigos y redimir a los que ponen su confianza en Él (vers 1-19). Su pueblo es urgido a buscar refugio en sus aposentos hasta que pase la tormenta (vers 20-21).

 

Alabanza de la Ciudad Fuerte (vers 1-6)

 

      1 En aquel día nos dice que la fuerte ciudad es simultáneo con la salvación de los que esperaron por Jehová y con la caída de Moab, el símbolo del orgullo y de la arrogancia (25:9-12). En contraste a Moab y lo que simboliza la fuerte ciudad está en la tierra de Judá. Jehová ha “lavado las inmundicias de las hijas de Sion” y ha purgado a Jerusalén del estallido de juicio y de ardor (4:4); Él ahora mora en medio de esta nuevamente limpiada Sion-Jerusalén (24:23). Esta ciudad espiritual no necesita paredes de piedra sólidas para protección, porque la salvación puso Dios por muros y antemuro. La violencia y la desolación serán desconocidas dentro de sus fronteras, porque sus muros serán llamadas Salvación y sus puertas Alabanza (60:18). Es garantizada la seguridad completa de las fuerzas extranjeras, porue Jehová dice, “Yo seré para ella, dice Jehová, muro de fuego en derredor, y para gloria estaré en medio de ella” (Zac 2:5). Ahora el cántico puede ser cantado.

2 Hasta ahora, la ciudad está desocupada, deshabitada, porque las puertas no han sido abiertas (ver 24:12, donde la puerta de la ciudad desolada ha sido castigada con destrucción). Dios está llevando a cabo Su propósito eterno, “después el consejo de Su voluntad,” que finalmente será resumido en Cristo (Ef 1:3-11). Con la preparación completa, ahora viene el lamento, Abrid las puertas, y entrará la gente justa, guardadora de verdades. El tema de aquellos cánticos que han sido oídos desde la parte postrero de la tierra – “Gloria al justo” (24:16) – está siendo ahora cumplido. Esto se refiere especialmente a aquellos que han esperado en Jehová (25:9), aquellos que han guardado la fe. Cuando venga finalmente el tiempo apropiado, a ellos se les dará siempre la preferencia; el evangelio vino primero a los judíos, entonces también a los griegos (Rom 1:16; 2:8-10; Hech 3:26), incluyendo a todas las naciones y pueblos (25:6-7; 2:2-4). Dos características de aquellos que entran son la rectitud y la firmeza – manteniendo la fe con Dios.

3 Una seguridad bella y confortable es dada a los justos que entran en la fe: (Jehová) guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado, esto es, él ha guardado la fe en Dios (vers 2). Esto refleja la descripción de la rectitud por un salmista desconocido: “No tendrá temor de malas noticias;/ Su corazón está firme, confiado en Jehová” (Sal 112:7). Completa paz (“paz, paz,” del hebreo) significa felicidad completa, bienestar total. Esta es la bendición de aquellos cuya mente ha permanecido en Dios.

4 Esta confianza implícita en Jehová es vuelta a enfatizar: Confiad en Jehová perpetuamente, no solo cuando todo va bien sino también cuando el final del túnel parece oscuro y lejano. La confianza es la seguridad confiada de la integridad de los demás, la confianza absoluta en sus capacidades y atributos (ver Prov 3:5-8). Isaías usa una frase que sucede solo aquí y en 12:2, Jah, Jehová (traducido Jehová, Jehová constante). Delitzsch comenta, “Es el nombre propio de Dios el redentor en la forma más enfática” (I. 444). En Jehová está la fortaleza de los siglos – una Roca de los tiempos. Iniciando con el uso de Moisés de la “Roca” en referencia a Jehová (Deut 32:4), varios escritores han usado la palabra para describir ciertas características del Señor: Jehová es una fortaleza y un libertador en el que alguien puede tener refugio (2 Sam 22:2-3); la Roca de la salvación (2 Sam 22:47); un castillo, una fortaleza (Sal 31:2-3). Entonces Él ofrece refugio de los vientos tormentosos y las fieras opresiones de la vida. Jehová dio a Israel agua de una roca en el desierto; Pablo usa esta roca como un símbolo de Cristo (1 Cor 10:4).

5-6 Los altos pueblos (24:4) son traídos de nuevo a la vista – derribó a los que moraban en lugar sublime; humilló a la ciudad exaltada, el orgullo y la arrogancia que los exalta a ellos mismos. Como Moab, fue hollada la paja en el muladar (25:10), así todo lo que es altivo y alto será derribado, hasta el polvo, volviéndose una “ciudad quebrantada” (24:10), “un montón…en ruina” (25:2). En contraste, la nación justa de la fuerte ciudad (vers 1-2), cuya defensa es Jehová, la Roca de la eternidad que perdura para siempre, permanecerá perpetuamente como su Roca. La derrota por parte de Dios de la ciudad mundial altiva de la maldad es progresiva. La fortaleza de todo lo que se exalta a si mismo en contra de Dios debe ser derribado (2 Cor 10:3-5). El profeta prosigue aun con más énfasis: la hollará pie (el orgullo y la arrogancia de la ciudad altiva). El pobre y el necesitado caminarán donde el orgullo alguna vez se glorió.

 

Los Efectos de los Juicios de Jehová (vers 7-10)

 

      7 Es incierto si el vers 7 sirve como una conclusión a los vers 1-6, o como una introducción a los 8-10. Nosotros lo asociamos con lo que sigue porque el camino del justo es paralelo con el camino de tus juicios (vers 8). La lectura al margen comunica mejor la idea del profeta: el camino del justo (honesto) es rectitud; tú, que eres recto, pesas el camino del justo; es un camino recto y derecho. El énfasis parece estar sobre la justicia o rectitud del camino y en el hecho que Jehová lo pesa. Él quita los obstáculos y hace el camino derecho. El sabio dice, “Porque los caminos del hombre están ante los ojos de Jehová,/ Y él considera todas sus veredas” (Prov 5:21).

8 También, Dios dirige no solo los pasos del justo (vers 7), sino también el camino de Sus juicios. El justo espera por Jehová y por Sus juicios, porque ellos saben que Sus juicios deben venir y que por medio de ellos vendrá la liberación y la salvación (ver 25:9). El deseo del alma mira a Su nombre y a Su memoria; todo lo que Él es – todo lo que Él ha hecho, está haciendo, y hará – es resumido en Su nombre (ver Exo 35b; Ose 12:5).Los que esperaron por los justos juicios de Dios y confiaron en lo completo de Su nombre y de Su memoria, que resume el deseo del alma justa, encontrarán la senda verdadera.

9 El profeta habla en primera persona, identificándose entonces a si mismo con el fiel que ha esperado: Con mi alma te he deseado en la noche. En la noche significa ya sea la noche de la aflicción (21:11; Amos 5:8) o la oscuridad de la ignorancia y el pecado en la que el mundo está inmerso (60:2). Con su espíritu el profeta buscará con ahínco a Jehová, “noche y día” (Alexander), con intensidad y seriedad de mente, aun en el día. El alma y el espíritu usados paralelamente se refieren a la totalidad del hombre interior. Si los dos términos se pretende que expresen ideas independientes, el alma se refiere a la totalidad del ser (ver Gén 2:7) mientras que el espíritu indica el principio de la vida en el hombre que lo relaciona a Dios. El profeta introduce ahora una idea fresca en relación al juicio: porque luego que hay juicios tuyos en la tierra, los moradores del mundo aprenden justicia. Los juicios pudiera ser que no regresaran a las naciones a la justicia, pero ellas aprenden que Jehová gobierna y que “La justicia engrandece a la acción;/ Mas el pecado es afrenta de las naciones” (Prov 14:34). Este versículo señala con claridad el hecho de que el profeta está ocupándose de un juicio mundial y de principios bajo los que las naciones deben vivir y actuar.

10 El profeta continúa estableciendo un contraste del pensamiento anterior: Se mostrará piedad al malvado, y no aprenderá justicia. Continuó la prosperidad buscando voltear el corazón lejos de Dios, causándole que olvidara las fuentes de las bendiciones. La historia de nuestra nación demuestra esto. Cuando el malvado prospera, tomar ventaja de la justicia y tratan equivocadamente con ella. En su ceguera ellos no mirarán la majestad de Jehová, sin embargo Él no se dejará a Si mismo sin testimonio de Su majestad y benevolencia (Hech 14:17).

 

El Señor Jehová Contra los “Otros Señores” (vers 11-15)

 

11 La mano alzada de Jehová debe llamar la atención a Su poder y reinado poderoso tanto entre las naciones como en Su propio pueblo. No obstante, aunque Su mano continúa para ser levantada en el juicio del mundo y en la protección del fiel, los pueblos rehúsan ver y ser afectados con Su ser y grandeza. Sin embargo, alguien piensa que llamará la atención claramente: el celo de Jehová es por el pueblo – Su propio pueblo – en contraste a los “altos pueblos,” que enfermarán (24:4). Este celo por Su pueblo y Su ira contra el orgullo y las rebeliones traerán las naciones a la vergüenza. El fuego de Su ira devorará a Sus adversarios (ver Sal 97:3-4). O, si la lectura al margen está correcta, y a tus enemigos fuego los consumirá. Los adversarios serán devorados por un fuego desde dentro de ellos mismos, como tan frecuentemente pasa. Entonces “Ciertamente la ira del hombre te alabará;/ Tú reprimirás el resto de tus iras” (Sal 76:10). “Las mismas pasiones que excitan a los hombres a rebelarse contra Dios serán usados como instrumentos y medios de coerción” (Alexander). La fiera ira de los asirios le sirvió a Jehová como Su instrumento de juicio, aunque los asirios no querían Servirle (10:5-7); de forma semejante, la furia violenta de los caldeos Le sirvieron involuntariamente (Hab 1:5-11); Ciro el persa, cuya ambición era conquistar el mundo, fue instrumento del juicio de Jehová en contra del mundo de esos días (45:1-7). Este fuego ardiente, de orgullo, y de conquista dentro lo mundano los consumió.

12 En el total de esta estrofa o párrafo particular el profeta continúa contemplando y ensalzando el poder y la obra de Jehová. En medio del fuego devorador que alcanza a los adversarios del propósito y del reino de Jehová, Él en Su celo por Su pueblo proveerá y establecerá la paz – bienaventuranza total y completa – para ellos. Porque también hiciste en nosotros todas nuestras obras. El pueblo, apoyándose en su propio entendimiento y siguiendo sus propios caminos, ha fallado. Pero el Señor ha tramado su rumbo, y todo lo que ha sido alcanzado – su liberación, preservación, y logros – ha sido forjado por Jehová.

13 De nuevo el profeta se dirige a Jehová, avanzando a una expresión aun más grande de adoración y de relación personal: Jehová Dios nuestro. Isaías mira hacia atrás al pasado y en vergüenza confiesa, otros señores fuera de ti se han enseñoreado de nosotros. Hay dos puntos de vista sostenidos en relación al término otros señores.

14 Uno es que eran gobernantes extranjeros que, en diferentes épocas iniciando con el periodo de los jueces, han predominado sobre Israel. Este punto de vista está en armonía con la maldición pronunciada en Lev 26:15-17: si el pueblo de Dios no Le prestaba atención, Él pondría Su rostro contra ellos, y “los que os aborrecen se enseñorearán de vosotros.” El segundo punto de vista es que el profeta se está refiriendo a los ídolos-dioses al que el pueblo había servido repetidamente a lo largo de toda su historia (ver 2:8; Amos 5:25-26). Aunque los eruditos están divididos en sus puntos de vista, parece que lo último es lo correcto. La promesa de Jehová de las bendiciones que sigue a la obediencia y las maldiciones que siguen a la desobediencia es introducida con el mandamiento, “No haréis para vosotros ídolos…porque yo soy Jehová vuestro Dios” (Lev 26:1). La idolatría había sido la debilidad de Israel y su maldición aun antes que entraran a Canaán. Detrás de la controversia de Jehová con el pueblo, la guerra real había sido entre Él y los ídolos. Cuando los ídolos se volvieron los señores del pueblo, la nación había caído bajo el señorío de los gobernadores paganos y en consecuencia en un servicio aun más grande de los dioses extranjeros (ver Deut 28:36). Pero ahora, con la victoria de Jehová demostrada, allí habrá una nueva relación. Al darse cuenta de la vanidad de las deidades hechas por humanos, el pueblo reconocerá solo a Jehová como Dios.

14 Muertos son, no vivirán; han fallecido (son sombras o tinieblas), no resucitarán. Los ídolos-dioses o señores siguen estando a la vista del profeta. Eran obras sin vida de las manos de los hombres; ellos no hablan, no ven, no oyen. No había respiración en ellos; y los que los hicieron eran como ellos, también sin vida y muertos dentro de ellos mismos (Sal 135:15-18). Una vez que ellos han sido visitados por Jehová y fueron aplastados o destruidos, nunca serán levantados; Él hace que se destruya y se deshaga todo su recuerdo. Si el profeta está hablando de los tiranos paganos que habían gobernado sobre Israel, lo mismo podría ser dicho de ellos: no se levantarían más, y su memoria sería olvidada. De las naciones entre las que Jehová disperso a los judíos, Él dijo, “destruiré a todas naciones” (Jer 30:11; 46:28). Y en la visión de Daniel, el dominio de los cuatro grandes imperios es quitado (Dan 7:12); el dominio del cuarto es quitado para ser consumido y destruido “hasta el fin” (Dan 7:26; ver Apoc 17:16; 19:3, 20).

15 En contraste a la destrucción de las naciones que servían a los ídolos, Jehová en Su celo ha aumentado al pueblo – Su pueblo (ver vers 11). Y en contraste a la destrucción de los ídolos impotentes, Dios es glorificado. En Su aumento de la nación Jehová ha engrandecido todas las fronteras de la tierra y ha expandido las tiendas en las que habita Su pueblo (54:2-3). Desde Su reino desde en medio de la purificada Sion, “su señorío será de mar a mar, y desde el río hasta los confines de la tierra” (Zac 9:10).

 

De la Derrota a la Victoria (vers 16-19)

 

      16 Jehová es por cierto la figura central y el poder en este capítulo; la palabra Jehová se menciona once veces y Jah una vez. El profeta se dirige a Él: Jehová, en la tribulación te buscarán. En tiempo de tribulación y de aflicción los paganos “aullaron” – Babilonia (13:6), Moab (15:2-4), y los marineros y el pueblo de Tiro (23:1, 6). Los pecadores rebeldes de Jehová hicieron muchas oraciones que Jehová no oyó (1:15); ellos lamentaron con “endecha de lamentación” (Miq 2:4). Ellos no miraron a Jehová (22:11); y cuando Él los llamó al arrepentimiento, Lo ignoraron, volviéndose al en lugar de eso al festejo y a la celebración (22:12-13). Pero los que esperaron por Jehová (25:9) y buscaron por la paz (26:12) derramaron oraciones hacia Él en tiempo de castigo. Literalmente, derramaron oración, no un quejido o susurro como de un fantasma (ver 29:4), sino una oración quieta de esperanza, como la de Ana, que “hablaba en su corazón, y solamente se movían sus labios, y su voz no se oía” (1 Sam 1:13).

17-18 Como una mujer encinta que está en el dolor y ansiosa de ser liberada, así hemos sido delante de ti, oh Jehová. Aunque el pueblo ha estado con los niños y en el dolor, no han cumplido prácticamente nada, dieron a luz solo viento, un símbolo de derrota y decepción y vacío (ver 41:29; Ose 8:7; 12:1). Cuando ya está fuera del dolor del alumbramiento al nacer un hijo, hay gozo en la madre (Jn 16:21); pero el pueblo ninguna liberación hizo en la tierra, solo viento. Al faltar la fe y la confianza en Dios y la dependencia en Él, han cumplido muy poco si es que nada hacia llevar a cabo el propósito de Jehová. Ni cayeron los moradores del mundo (“nacer” al margen). Los moradores de la tierra, los paganos, ni han caído (han sido destruidos) por Israel ni se han volteado a Dios por ellos mismos; Israel ha fallado.

19 En medio de esta derrota y depresión de espíritu, prorrumpe un grito de esperanza y de aliento. Jehová habla. Allí sin embarga habrá victoria, pero no vendrá del hombre, sino de Dios – una obra de Su voluntad, poder y gracia. Tus muertos vivirán, aquellos a los que había dado al profeta y por el cual él había estado especialmente preocupado (8:16-18); sus cadáveres resucitarán, porque ellos son también de Jehová. Hay tres puntos de vista en relación a la resurrección precisa que es considerada aquí: (1) la resurrección figurada de la nación judía y su regreso a su tierra; (2) la resurrección final del cuerpo en el tiempo del fin; (3) una resurrección espiritual en la era mesiánica. Debemos intentar determinar cual de estas está en la mente del profeta.

1. Por el contexto es claro que Isaías no tiene a la vista el retorno de Israel a la tierra natal. Hemos leído precisamente que en Su celo por el pueblo Jehová ordenará la paz para ellos (vers 12). Al traer la idolatría a la nada, él engrandecerá a la nación y alargará todas las fronteras (vers 15). Esto será cumplido, no por una resurrección y retorno de la nación judía a su tierra (ver Ezeq 37:1-14), sino por una resurrección espiritual.

2. La idea de la resurrección del cuerpo había sido indicada desde el tiempo de Moisés. Porque Jesús dijo, “Pero en cuanto a que los muertos han de resucitar, aun Moisés lo enseñó en el pasaje de la zarza.” Citando las palabras de Dios a Moisés en Exo 3:6 (“Yo soy el Dios…de Abraham, el Dios de Isaac, y el Dios de Jacob,” todos los cuales habían muerto mucho tiempo antes del tiempo de Moisés), Jesús llegó a la siguiente conclusión: “Porque Dios no es Dios de muertos, sino de vivos, pues para él todos viven” (Luc 20:37-38). David de forma semejante señaló a la resurrección de la muerte: “Porque no dejarás mi alma en el Seol,/ ni permitirás que tu santo vea corrupción” (Sal 16:10). Sin embargo, el uso de Isaías de “en aquel día” en el siguiente capítulo (vers 1, 2, 12, 13), identificando ciertos eventos con este versículo (26:19), confirma que él no está tratando con la resurrección en el día final, aunque el lenguaje podría ser así construido. Además, Jesús dice que todos se levantarán en el día final (Jn 5:28-29; ver Hech 24:15).Entonces, el lenguaje del vers 14, donde se nos dice que los señores paganos “no resucitarán,” debe ser simbólico. Si el lenguaje allí es simbólico, entonces también lo es aquí.

3. Viendo la resurrección del vers 19 como una resurrección espiritual es consistente con el contexto del capítulo. Fuera del juicio y la destrucción de las naciones paganas y de las fuerzas espirituales de maldad que levantarán una nueva nación; esto involucra una resurrección espiritual. Jesús dijo, “Viene la hora, y ahora es, cuando los muertos oirán la voz del Hijo de Dios; y los que oyeren [‘pongan atención,’ al margen] vivirán” (Jn 5:25). Aquellos que oigan Su voz por medio del evangelio vivirán (ver Ef 2:1-6). Daniel también habló de esta resurrección espiritual: “Y muchos [note que él no dice ‘todos’] de los que duermen en el polvo de la tierra serán despertados, unos para vida eterna, y otros para vergüenza y confusión perpetua” (Dan 12:2). De aquellos que oyen y se les da vida por el evangelio, algunos permanecerán fieles hasta la vida eterna y algunos despreciarán la eternidad (ver Mt 24:12; Heb 6:1-8; 10:26-31). Ciertamente, Simeón se percató que Jesús estaba “puesto para caída y levantamiento de muchos en Israel, y para señal que será contradicha” (Luc 2:34).

Y la echará a tierra, hasta el polvo; de lo que Jerusalén iba a levantarse y a ser sacudida libre de si misma (52:2). Un pensamiento similar es expresado por Pablo: “Despiértate, tu que duermes, Y levántate de los muertos, Y te alumbrará Cristo” (Ef 5:14). Porque tu rocío – el refrigerante de Jehová – es cual rocío de las hortalizas, sustentando la vida; o “el rocío de luz” (al margen), al provocar que la muerte alumbre, como lo indicó Pablo. Uno y otro hace sentido. Y la tierra dará sus muertos; por medio de la predicación del evangelio, la muerte será revivida a lo espiritual, y entonces a lo eterno, a vida por el Señor.

En vista que Isaías está hablando de la resurrección espiritual es consistente con el tema y el alcance del libro de Isaías, con el contexto particular de los capítulos 24-27, y con la enseñanza del Nuevo Testamento. Parece, entonces, al menos en este escritor, que este punto de vista es el más plausible de los tres sugeridos.

 

Espera por Jehová (vers 20-21)

 

      20 El tiempo del cumplimiento de las promesas y la esperanza del vers 19 no estaba aun a la mano. Entonces por medio de Su profeta, el Señor llama, Anda, pueblo mío – limitando la exhortación al fiel, los que son de Él – entra (Su pueblo como una unidad), en tus aposentos, cierra tras ti tus puertas. Como en Mt 6:6, el aposento que está aquí a la vista es un aposento interior donde los fieles van a continuar en una vida de fe, oración, y dependencia de Jehová. ¿Dónde se puede encontrar aposentos más seguros que en Jehová, la “fortaleza de los siglos” (vers 4)? Escóndete un poquito (el tiempo no es un factor con Dios; mil años delante de Sus ojos “son como el día de ayer, que pasó, Y como una de las vigilias de la noche,” (Sal 90:4; ver 2 Ped 3:8), hasta que pase la indignación, los juicios de destrucción que deben venir sobre el mundo de los impíos antes que aparezca la nación espiritual.

21 La indignación es ejecutada en la venida de Jehová que sale de su lugar para castigar al morador de la tierra por su maldad contra Él. El lenguaje adecuada mientras es usada para referirse a Su descenso para ver la torre de Babel (Gén 11:5), o Su descenso para investigar la maldad de Sodomía Gomorra (Gén 18:21). Desde Su habitación en el cielo Él aparece en juicio. Los crímenes de la sociedad deben ser claramente revelados delante de Él, y el castigo en contra de tales crímenes debe ser ejecutado. La ley ha sido violada (24:5), y el castigo debe ser llevado a cabo. Job había orado que su sangre no fuera cubierta, pero que su justicia, que había sido desafiada por sus acusadores, fuera vindicada (Job 16:18; ver Ezeq 24:7-8).

Desde el tiempo de la sangre el castigo de la muerte para el asesinato había sido evidentemente incluido en el pacto eterno (Gén 9:6). La ley declaró que la sangre del asesinado podría ser expiado solo por la sangre del que la derramó (Núm 35:33). El crimen sin castigo por la sociedad debe ser expiado por la muerte de esa sociedad. Esto fue demostrado en el caso de la nación judía. Porque en la demanda del asesinato de Jesús – “Su sangre sea sobre nosotros, y sobre nuestros hijos” (Mt 27:25) – Ellos trajeron sobre si mismos bajo la pena de muerte que ellos pagaron pocas décadas más tarde con la destrucción de Jerusalén. Este es el juicio que ha sido mantenido delante del pueblo en estos tres capítulos. Durante este periodo de juicio se permitió al pueblo de Dios ocultarse a si mismos de la tormenta.

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  • El Periodo Asirio: Conflicto y Victoria (1-39)
  • Profecías de Juicio en Contra de Naciones Individuales

(13-23)

El profeta terminó de  declarar las cargas sobre las tres naciones paganas: Babilonia, Edom, y Arabia (cap 21). ¿Por qué debe ahora incluir una relacionada con Jerusalén, la ciudad donde él y su pueblo residen? La relación entre las cuatro es una de carácter en vez de parentesco físico. Si el pueblo de Dios está comportándose como las naciones paganas, deben sufrir las mismas consecuencias por su comportamiento. Se punto se aclara mientras consideramos la profecía.

      La profecía cae en dos partes distintas: en la primera, la ciudad de Jerusalén está bajo la ira de Dios (vers 1-14); la segunda trata con un tesorero individual (vers 15-25). La fecha del juicio al que apunta la profecía es muy indefinida e incierta. La gran mayoría sostiene está a la vista que Senaquerib (701 A.C.) atacó la ciudad (Barnes, Erdman, Leupold, Rawlinson, Smith, y Driver, quienes dicen “probablemente”). Alexander ofrece una opción entre el evento concreto de la captura de Manasés por los asirios (2 Crón 33:11) y el deterioro general de Jerusalén. Delitzsch piensa que la profecía señala a un periodo intermedio cuando Judá esperaba librarse de Asiria por medio de una alianza con Egipto. Calvin define el cumplimiento de la profecía en la destrucción de Jerusalén (586 A.C.). En una forma típica de los eruditos liberales, Clements cree que parte del pasaje apunta al701 A.C. y fue escrito por Isaías, y otra parte pertenece a la caída de Jerusalén en el586 A.C. y fue agregado por un redactor que vivió después de ese tiempo. Young piensa que Isaías está describiendo la debacle general de la nación hasta que esta cae en las manos de Babilonia. A la luz de tales diferencias, es imprudente ser dogmático.

      Cuando consideramos la preparación de Exequias para el cerco por parte de Senaquerib, tal como su provisión de agua en la ciudad y en su reparación de los muros (2 Crón 32:1-5,30), los eventos del 701 A.C. parecen estar a la vista de Isaías. Sin embargo, cuando son examinados otros asuntos, la conclusión de Young es que el cap 22 que describe la debacle general y la destrucción final de la ciudad es igualmente atractivo. La selección parece yacer entre el cerco de Senaquerib (701 A.C.) y el periodo total del cerco de Senaquerib hasta la caída de la ciudad a manos de Nabucodonosor (586 A.C.).

      Las dos invasiones extranjeras tienen algunos aspectos en Común. En tanto que Senaquerib estaba cercando Laquis, Ezequias le envió un gran tributo de plata y de oro, disculpándose por haberlo ofendido al rebelarse contra él (2 Rey 19:9; Isa 37:9), mientras que esto podría haber levantado falsas esperanzas y regocijo entre los judíos,él redobló su esfuerzo para persuadir a Ezequias a someterse (2 Rey 19:10-13). Tirhaca demostró ser tener una amenaza no efectiva; fue Jehová quien le dio a Judá la victoria (2 Rey 19:35-37).

      En el cerco caldeo del 587-586 A.C., Nabucodonosor estaba peleando contra Jerusalén, Laquis, y Azeca, las únicas ciudades de Judá que permanecían fortificadas (Jer 34:6-7). A la palabra de Jehová por medio de Jeremías, el rey Sedequías proclamó la libertad a todos los siervos y siervas; pero más tarde el dio marcha atrás al decreto y causó que los siervos liberados fueran sujetos de nuevo a sus amos (Jer 34:8-11). Este cambio de corazón podría haber sido ocasionado por el levantamiento del cerco de los caldeos. ¿Por qué fue levantado el cerco? Jeremías dice, “Y cuando el ejército de faraón había salido de Egipto, y llegó noticia de ello a oídos de los caldeos que tenían sitiada a Jerusalén, se retiraron de Jerusalén” (Jer 37:5). Como en el caso de Senaquerib, las noticias de la aproximación del ejército egipcio dio entrada una falsa esperanza y una ocasión para el regocijo. Pero también como en los días del cerco de Senaquerib, Egipto no estaba para ayudar en contra de Nabucodonosor, sino, como Jehová dijo, aquellos que subieron fuera de Egipto para ayudar regresaron a Egipto a su propia tierra (Jer 37:7). Este tiempo, en lugar de la liberación de la ciudad, como en los días de Senaquerib, Jehová la entregó en las manos de los babilonios. Que Isaías 22 puede referirse a los eventos ya sea del 701 o del 586 hace plausible el punto de vista que el profeta está realmente hablando de la debacle de Jerusalén durante el periodo general total.

Reprensión del Espíritu de Frivolidad del Pueblo (vers 1-14)

1 La expresión el valle de la visión no parece indicar una localización geográfica en particular, sino más bien un pueblo cortado del mundo (ver Jer 21:13), rodeada y protegida por las montañas y por Jehová (Sal 125:1-2). Como la morada de Jehová, de la que emanan todas las profecías, Jerusalén era el valle de la visión, la sede de la profecía. Los tejados eran terrados donde el pueblo podría retirarse para relajarse (2 Sam 11:2), para la adoración idolatra (Jer 19:13; Sof 1:5), o para lamentarse (Jer 48:38). Ninguna de estas posibilidades parece estar de acuerdo con la acusación del profeta; la adoración hipócrita podría ser parte de lo que ve Isaías, pero las otras parecen no serlo. ¿Es posible que en esta ocasión el pueblo tenga, en un espíritu de falsa confianza, estarse subiendo a sus terrados para observar la llegada del ejército? Tal vez tenemos aquí una descripción del espíritu del pueblo – un espíritu de confianza imprudente frente a la espada de Damocles. Este espíritu los caracterizó a lo largo del periodo total desde Senaquerib hasta Nabucodonosor, así como caracterizó a Nínive justo antes de la destrucción que cayó sobre la ciudad.

      2 El pueblo de esta ciudad turbulenta será esclavizado, no en una batalla o con la espada, sino por la holladura del Señor (vers 5), la consecuencia de su rechazo de Jehová. Smith dijo también bien, “Jerusalén parece agobiado al anticipar su liberación por el suicidio moral” (I. 323).

      3 Los gobernadores y los jueces que podrían haber defendido y guiado al pueblo les fallarán y serán capturados, amarrados, y llevados lejos. Esto fue finalmente cumplido en la persona de Sedequías cuando la nación cayó ante Nabucodonosor (Jer 52:7-11). La palabra de Jehová hablada en el inicio de la historia judía fue cumplida (Lev 26:14-45; Deut 28:15-68).

      4 El profeta aparta la mirada de esta terrible visión y revela las emociones de su corazón. Él llorará afligidamente, aun al punto del cansancio, no en secreto, sin que la gente abiertamente podría darse cuenta de la gravedad de la profecía. No hay remedio para intentar consolarlo; él no puede ser consolado. La causa: la destrucción de la hija de mi pueblo – el pueblo mismo. Lo que el profeta describe no iba a ser cumplido en los días de Senaquerib, sino que parece ser un punto de vista amplio del espíritu del pueblo que lo llevó finalmente a la destrucción bajo Nabucodonosor.

      5 Frente al espíritu descrito en los vers 1-4, el Señor tiene en reserva un día en el que habrá alboroto y derrota, una holladura que es grande (ver 2:11-12), y perplejidad – el pueblo no sabe que hacer en medio de su confusión. Su regocijo, ya sea la expresión de un espíritu general a lo largo de todo el periodo (701-586 A.C.) o la reacción a un ataque específico, debe terminar en juicio por parte del Señor; la visión y las profecías del Señor deben ser cumplidas. En el derrumbamiento de las paredes del muro, el pueblo llorará, no a Jehová, su única fuente de ayuda, sino a las montañas, las fuerzas naturales que no pueden ayudar.

      6 Isaías ya ha profetizado que Elam, un pueblo guerrero del oriente de Babilonia que era notable por su uso del arco (Jer 49:34-39), junto con Media, traerán la caída sobre Babilonia (21:2,9). Ellos proveerán también arqueros, conductores de cuadrigas, y caballerías en contra de Jerusalén. Kir (no debe ser confundido con el Kir de 15:1),significa “muro,” parece haber estado localizado en algún lugar del norte de Elam. Amos habla de Kir como la casa original de los sirios (Amos 9:7), y el lugar a donde Siria sería llevada cautiva (Amos 1:5; 2 Rey 16:9). El pueblo de Elam y de Kir podría haber estado tanto en el ejército de Asiria como de Babilonia. Lo que el profeta busca enfatizar, no son las naciones específicas, sino la gran distancia de donde vendrían los fieros guerreros. La revelación del escudo simplemente indica la cobertura protectora del escudo en preparación para la batalla.

      7 El profeta habla en tiempo pasado, esto es, el profético perfecto, como si el evento hubiera sido ya cumplido; porque si Dios decreta una cosa, es tan cierto que va a ser hecho como si ya hubiera sido ejecutado. Isaías mira los valles escogidos y sobre la ciudad llena con cuadrigas. Los jinetes están ante la puerta, listos para entrar. Que los valles están llenos indica que las fuerzas tienden a la conquista y a la destrucción constituyen una hueste numerosa.

      8 Y desnudó la cubierta de Judá. Está cláusula ha sido interpretada de diferentes formas: “la desnudez que hizo que Judá se cegara a la espada de Democles” (Delitzsch); “el velo de la ignorancia (ver 25:7)” (Leupold); “todo lo que protegía a la nación de la vergüenza y de la desgracia ha sido quitado, así que Jerusalén se mantiene en pie ante el deshonor” (Young); “la referencia es a Dios que había apartado su protección de Jerusalén así que no existía defensa adecuada para impedi a las fuerzas babilónicas de llevar a cabo su voluntad de destrucción” (Clements). Yo me inclino a estar de acuerdo con Clements, porque en lugar de guiar a Su pueblo, Jehová “Extendió una nube por cubierta,/ Y fuego para alumbrar la noche” (Sal 105:39). Esto era un símbolo de Su presencia (Sal 78:14; Exo 13:21), lo que Él restauraría en la Sion redimida (4:5). Esta protección por parte de Jehová salvó a la ciudad del cerco de Senaquerib, pero eventualmente fue quitada cuando Nabucodonosor destruyó la ciudad (ver el retiro de la presencia y de la gloria de Jehová en Eze 11:22-25). Con el retiro de la presencia de Jehová como una cubierta, el pueblo fue dejado solo con sus propios medios – ellos miraron hacia la casa de armas del bosque, el arsenal levantado por Salomón (1 Rey 7:2; 10:17) donde fueron almacenadas las armas.

      9-11 Las brechas desarrolladas en la ciudad de David – tanto debilidades literales en las mismas paredes  como el decaimiento del carácter moral del pueblo, que habían permitido la gloria espiritual de Sion para debilitar y manchar. En conjunto demasiado tarde ellos empezaron a hacer esfuerzos para mantener el cerco construyendo tanques de almacenamiento de agua entre los muros y contando las casas, derribando lo que podría ser guardado y usando las piedras para reparar los muros. Pero esto no era toda la ganancia. El error de los pueblos estaba en su falla de mirar hacia Jehová, la fuente de protección y de liberación, el único que había determinado su destrucción si ellos le volteaban la espalda a Él (ver Deut 28:15-68).

      12 Al continuar con el perfecto profético, el profeta dice, en este día – el “día de turbación” de los vers 5-11 – Jehová llamó al pueblo al arrepentimiento. Este arrepentimiento iba a encontrar expresión en el llanto, en las endechas, en la desvinculación del pelo o raparse el cabello, y en vestirse con cilicio; todas estas acciones demuestran contrición del espíritu.

      13 Pero en lugar de arrepentimiento, el Señor mira gozo y alegría, matando vacas y degollando ovejas, comiendo carne y bebiendo vino. El llamado produjo un efecto opuesto que reflejó el verdadero carácter del pueblo. Su actitud total era, Comamos y bebamos, porque mañana moriremos. Delitzsch observa, “Esto no implica que ellos sintieran algún placer con la idea de la muerte, sino que indica un amor de la vida que se burla de la muerte” (I. 396). Smith dice, “Por la mitad de una centuria [durante la profecía de los profetas] este pueblo había adorado a Dios, pero ellos nunca habían confiado en Él más allá de los límites de su pacto y de su salvaguardia” (I. 329). De esta manera cuando eso en lo que ellos creyeron se derrumbó, su religión también se derrumbó; ellos ahora dieron cabida a la disipación sensual y a la rebeldía.

      14 La mofa que atenta contra el castigo y la apelación de Dios será perdonado; trae la muerte. El Señor Jehová de los ejércitos reveló a los oídos del profeta, este pecado no os será perdonado hasta que muráis. El pueblo había cometido un pecado imperdonable que podría ser expiado solo por la muerte de la nación.

      Como sugerimos en la introducción de este capítulo, el profeta no está describiendo el cerco de Jerusalén por ya sea Senaquerib o por Nacubodonosor, sino la condición general del corazón del pueblo entre aquellos dos sitios, la apelación urgente de Jehová, y la destrucción final de la nación por parte de Babilonia.

La Falta de los Mayordomos (vers 15-25)

15 Como ha sido observado por numerosos comentaristas, esta profecía en contra de Sebna es la profecía solo de Isaías contra un individuo (a menos que consideremos la parte anterior de esta sección una profecía contra Eliaquim). Driver sugiere que Sebna era probablemente un sirio (p. 102). El ejemplifica el espíritu carnal del periodo: lujuria, ostentación, y el deseo de gloria personal. Aun cuando él tuvo un carácter histórico, también personifica el espíritu general de la ambición política de ese tiempo (el espíritu del pueblo durante este período ya ha sido expuesto en los vers 1-14). Sebna es descrito como el tesorero o mayordomo que está sobre la casa, aparentemente un oficio de gran importancia y envergadura, que es originado con la organización de Salomón de su gabinete político y continuó en lo sucesivo (1 Rey 4:6; 2 Rey 15:5). La destitución de Sebna es aparente en Isa 36:3 y en 37:2, donde él habló de cómo el “escriba” o cronista, segundo de Eliaquim. Si Eliaquim, que sucedió a Sebna, no fue de hecho culpable de nepotismo, él fue por lo menos fuertemente advertido en contra de ello. El nepotismo involucra ya sea mirar solo por la familia inmediata de alguien y no por el bienestar de la misma nación, o permitir que los miembros de una familia asciendan por el camino de una posición.

      16 El lenguaje de Isaías indica fuerte oposición mientras él viene osadamente a Sebna y pregunta tajantemente, ¿Qué tienes tú aquí, o a quién tienes aquí, que labraste aquí sepulcro para ti, como el que en lugar alto labra su sepultura, o el que esculpe para sí morada en una peña? El lenguaje parece retar al derecho de Sebna a mantener en alto el oficio. Al esculpir un memorial para si mismo, una tumba elaborada en lugar alto, en un lugar más prominente, él ha usado extremadamente mal su oficio. El que se cree que es el dintel de la tumba de Sebna contiene “la tercera inscripción monumental más grande en el hebreo arcaico.”[1]

      17 El viejo dicho, “El hombre propone, pero Dios dispone,” es verdad en el caso de Sebna. Él había pensado ser enterrado en Jerusalén en el esplendor; Jehová tenía otros planes. La palabra de introducción He aquí enfatiza la importancia de lo que sigue. Como un hombre fuerte, Jehová se mantendrá firme contra él y se lo lanzará.

      18 Como un viento podría enrollar un objeto en una bola que puede ser asida, Jehová enrollará a Sebna y lo echará fuera de la tierra a una tierra extensa, un país extranjero, un país en el que rodará como una bola y morirá. La cláusula y allá estarán los carros de tu gloria se refiere a la ostentación a las maneras lujosas de Sebna de manejar en la ciudad y en el país en carros ostentosos, así hoy uno podría dar más importancia a los automóviles lujosos que a hacer su trabajo. Él se ha gloriado en los carros, pero la vergüenza vendrá a él como él ha sido la vergüenza de la casa de su señor. Aun cuando no hay registro de cuando o a que país fue llevado, sabemos que a menos que él se arrepintiera, evitando entonces el castigo, él fue seguramente desterrado.

      19 Una vez más Jehová enfatiza lo que significa que Él arroja a Signa: Y te arrojaré de tu lugar, y de tu puesto te empujaré. Repetidamente es demostrado enla Escritura que Jehová levantará y envilece a los hombres; todos están en Su mano.

      20-21 Cuando Jehová destituya a Sebna, Él tendrá a un hombre listo para tomar el papel que Sebna debería haber cumplido. Al continuar dirigiéndose a Sebna, el Señor habla de Eliaquim, el hijo de Hilcías, como mi siervo, un título de honor que designa a alguien que ya era siervo de Jehová, habitualmente llevando a cabo la voluntad del Maestro. Cuando el comisionado del rey Eliaquim se reúne más tarde con Rabsaces (un oficial de alto rango en el ejército de Senaquerib), él está hablando de cómo alguien “sobre la casa” mientras que Sebna es referido como el “escriba” (36:3; 37:2). Es incierto si la expresión, y lo vestiré de tus vestiduras, y lo ceñiré de tu talabarte, que es dirigido a Sebna, se refiere a un tipo particular de vestidura usada por alguien de su rango o es una metáfora – Dios vestirá a Eliaquim con la posición de nobleza de Sebna. El cinturón sugiere que Eliaquim será afirmado (o ceñido) en el oficio; Jehová dará el poderoso gobierno ejercido por Sebna en las manos de Eliaquim. Además de esto el Señor dice, y será padre al morador de Jerusalén, y a la casa de Judá. Ser un padre al pueblo sugiere un cuidado protector ejercido por amor y tienen que ver con aquellos confiados en mantener a alguien. Como José fue un padre para el faraón (Gén 45:8), y Job “a los menesterosos era padre” (Job 29:16), así Eliaquim lo era para el pueblo y para la nación.

      22 Es dudoso si la expresión, Y pondré la llave de la casa de David sobre su hombro, tiene referencia a una llave literal para el palacio del rey o para la ciudad; más probablemente se refiere a las responsabilidad para ejercer el poder del oficio confiado a él. Su ordenamiento será final; cuando él abre nadie cierra, y cuando él cierra, nadie abre – una indicación del poder de su oficio para hacer decisiones definitivas. La profecía no parece ser mesiánica, aunque si bien Jesús usó la frase relacionandola con Él mismo (Apoc 3:7). Tanto Jesús como Eliaquim tienen autoridad para atar o desatar a lo cual nadie tiene el derecho de alterar. La autoridad de Jesús es absoluta; Eliaquim, sin embargo, está sujeto al rey.

     23-24 Eliaquim fue el escogido de Jehová para el oficio. Su siervo al que Él vestiría con poder y al que Él consignaría la llave de David. En este punto Jehová parece estar hablando a Sebna; el resto del capitulo podría estar hablando también a él, pero está definitivamente hablando para el beneficio de Eliaquim. Es una advertencia del riesgo que él encontrará de su familia. Y lo hincaré como clavo (o clavija) en lugar firme (seguro). Las clavijas son manejadas en paredes macizas para agarraderas de vestidos o recipientes. Eliaquim ocupará un lugar importante y tiene responsabilidad de que el pueblo se apoye fuertemente. Y será por asiento de honra a la casa de su padre. El honor de la casa de su padre, que hasta la fecha parece haber sido insignificante, será reflejado en él y atraerá a muchos parientes a él. Contra esto él está advertido de ser un guarda en todo momento. Debido a la gloria para él y para la casa de su padre, los hijos y los nietos, lo digno y lo indigno, todos los vasos menores, desde las tazas hasta toda clase de jarros, desde las pequeñas copas hasta las grandes botellas de vino o las jarras, buscarán juntarse ellos mismos a él. Ellos buscarán participar y sacar provecho de su honor y de su gloria colgándose ellos mismos sobre él.

      25 Parece del todo improbable que el profeta tenga a Sebna en mente (como algunos sugieren), porque Eliaquim es el clavo sujeto en un lugar seguro. No es seguro que Eliaquim se rindió a la presión de los esfuerzos de su familia de encumbrarse a la distinción sobre las bases de su posición. Él es simplemente advertido del riesgo del nepotismo. Es más probable que lo que Jehová está acentuando aquí es que el sistema total del que Sebna y Eliaquim son parte (algunos sirven en este sistema honorablemente y otros deshonrosamente) eventualmente vendrán a un fin. Y la carga (ver vers 1) que sobre él se puso se echará a perder; porque Jehová habló. Con la venida del Mesías, que reclamará lo que se le fue dado a Eliaquim (Apoc 3:7), lo antiguo será quitado y da forma a lo nuevo. El Mesías asegurará el reino y todas las cosas de él para Jehová.

      Entonces parece que la carga del capítulo 22 es genérico: se ocupa de la nación y de la ciudad como un todo. Describe el juicio final de Jerusalén (vers 1-14) y el final de todos sus gobernantes, los que no lo consideraron y que no son honorables. Cuando el propósito de Jehová es cumplido en su siervo por venir, todo pasará.



[1]  Zondervan Pictorial Enciclopedia of the bible, vol. 5, p. 381.

Capítulo 22 El Valle de la Visión, Jerusalén

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  • El Periodo Asirio: Conflicto y Victoria (1-39)
  • Profecías de Juicio en Contra de Naciones Individuales

(13-23)

El capítulo 21 contiene tres grupos de cargos respectivamente contra Babilonia, Edom, y Arabia. Estos son seguidos por un cuarto, el cargo en contra de Judá (cap 22). La fecha de estos tres cargos es incierta.

Babilonia, el desierto del mar (vers 1-10)

Un breve resumen del trasfondo podría ayudarnos en la interpretación de esta profecía bastante inusual y difícil. A la muerte de Salmanaser V (722 o 721 A.C.) Merodac-baladan declaró la independencia de Babilonia de Asiria; pero en el 710 A.C. Sargón II guió a una campaña exitosa contra la ciudad, quien lo recibió como un libertador. En el 703 A.C. Merodac-baladan hizo otra propuesta por el poder. Sus embajadores enviados para congratular a Ezequias sobre la recuperación de una seria enfermedad podría haber sido un intento por ganar ese apoyo del rey (2 Rey 20:12-18; Isa 39) En el 700 A.C. Senaquerib armó una ofensiva mayor en contra de Babilonia. Una expedición más en el 700 A.C. llevó a un asedio de nueve meses que resultó en la conquista y el saqueo de la ciudad. Enseguida del asesinato de Senaquerib, su hijo Esaradon gobernó el imperio (681-669 A.C.). Él reconstruyó Babilonia y le dio un gobierno algo estable. Pero de nuevo brotaron los problemas entre Asiria y Babilonia, causando que Asurbanipal avanzará sobre Babilonia (651 A.C.) y la acosará por tres años. En la desesperación el rey de Babilonia prendió fuego a su palacio y pereció en las flamas. En el 626 A.C. Nabopalasar, un caudillo en Caldea, limpio a Babilonia de los asirios y fue nombrado rey. En el 612 A.C., Nínive fue tomada y destruida. A la muerte de Nabopalasar, su hijo Nebucadnezar subió al trono. Gobernó hasta el 562 A.C., él hizo de Babilonia una de las bellas ciudades del mundo. Fue su último rey poderoso. En el 539 A.C. Ciro tomó la ciudad. Aunque él no destruyó la ciudad, él trajo al imperio a su fin. Babilonia siguió siendo una ciudad de alguna importancia, pero empezó a declinar lentamente. A la muerte de Alejandro el Grande, que había planeado reconstruirla, la declinación se hizo más rápida. Nosotros sabemos, sin embargo, que cuando el apóstol Pedro escribió su primera epístola, Babilonia aun existía (5:13).

La Visión Dura (vers 1-5)

      1 Aunque no es extravagante en el uso de nombres simbólicos, Isaías los usa ocasionalmente. Por ejemplo, Etiopía es “la tierra que hace sombras con las alas” (18:1); Edom es “Duma” (21:11), que en hebreo es “silencio” – el silencio de la muerte (Sal 94:17; 115:17); Jerusalén es “Ariel,” ciudad donde habitó David (29:1); y Egipto es “Rahab,” tormenta o arrogancia (30:7). Así aquí Babilonia es el desierto (o tierra incultivable) del mar. El destino de destrucción de Babilonia ha sido ya declarado por el profeta (13:20-22; 14:23) y será posteriormente descrita en el capítulo 47. El significado de la frase se hace algo más claro en el anuncio de Jeremías del juicio de Jehová sobre Babilonia: “Tú, la que moras sobre muchas aguas…ha venido tu fin” (51:13). Juan dice que las “muchas aguas” en las que la Babilonia de su profecía se sientan son “pueblos, muchedumbres, naciones y lenguas” (Apoc 17:15), que parece ser el significado en Jeremías. Jeremías dice más adelante “sequedad sobre sus aguas, y se secarán; porque es tierra de ídolos, y se entontecen con imágenes” (50:38), y “subió el mar sobre Babilonia; de la multitud de sus olas fue cubierta. Sus ciudades fueron asoladas, la tierra seca y desierta, tierra en que no morará nadie, ni pasará por ella hijo de hombre” (51:42-43). Una tierra incultivable o un desierto podría ser ya sea un lugar seco y desolado (27:10; Deut 32:10), o un lugar de disciplina (el desierto de Sinaí). En este caso el desierto que será el destino de Babilonia es un lugar baldío y desolado. Como torbellino del Negueb (del sur), aquellos vientos fieros fuera de Palestina que traían arena y destrucción y con la que los judíos estaban totalmente familiarizados, el agobio de Babilonia vendría del desierto, de la tierra horrenda. Lo que estaba por venir era el cumplimiento de las visiones dolorosas o duras del vers 2.

      2 La visión dura declarada por Jehová al profeta serán dolorosas en su cumplimiento. Los prevaricadores que prevarican, el destructor que destruye, es con probabilidad Babilonia (ver cap 47; Hab 1:5-11; 2:4-19). El torbellino que vengará la destrucción en ella es Elam y Media (ver 13:17), que estaba ya sea al servicio de los asirios (ver arriba un breve resumen de la historia) o al servicio de Ciro. Este juicio contra Babilonia causa que el gemido de los pueblos oprimidos, especialmente Judá, cese; el juicio en contra de Babilonia provee la liberación para el pueblo de Dios.

      3-4 Hay una pregunta sobre si los siguientes dos versículos describe la simpatía que la visión despertó en el profeta por el pueblo sitiado y destruido o el efecto físico actual de la visión sobre él. Sus lomos se han llenado de dolor; angustias como de una mujer en parto han caído sobre él; él está tan dolorido que no puede oír y tan espantado que no puede ver. El horror de la visión le ha intimidado tanto que su corazón se pasma; la noche de su deseo (la puesta del sol, el final del día) que él había deseado para Babilonia se le convirtió en espanto. El efecto no había sido anticipado así por él. Ciertamente no había alegría por parte del profeta en la anticipada destrucción de Babilonia; él debería haber estado lleno con un sentido de compasión por el sufrimiento del prójimo. No obstante, puesto que otros hombres de Dios fueron afectados físicamente por visiones que se les dieron – por ejemplo, Ezequiel (1:28; 3:23), Daniel (8:27; 10:8-9; 15-17); Saulo de Tarso (Hech 9:3-9), y Juan (Apoc 1:17) – es del todo posible que Isaías esté describiendo los efectos físicos de la visión sobre él.

      5 El profeta regresa al asedio introducido en el vers 2. La ciudad en ningún modo podría esperar un asedio o hacer preparaciones para él. Ellos preparan mesas para banquete; “ellos extienden tapices” (al margen) para los banquetes para reclinarse; comen, beben en una falsa seguridad. Entonces viene el lamento: ¡Levantaos, oh príncipes, ungid el escudo!, porque la batalla está cerca; ¡prepárate para el conflicto! ¿Isaías tiene a la vista un asedio en particular o varios de los asedios mencionados en el resumen de arriba? ¿Es una descripción de la caída de la ciudad a manos del ejército de Ciro (Daniel 5)? ¿O es una descripción general que resume los muchos ataques que culminaron en la destrucción final de la ciudad? Seguramente es una descripción vívida de la destrucción final que vino a la ciudad.

El centinela y su misión (vers 6-10)

 

      6 Algunas dificultades son eliminadas si uno mantiene en mente que el contexto es una visión revelada al profeta. El profeta está estableciendo a un centinela que, en la visión, puede ver los acontecimientos de Caldea y de sus vecinos aun desde la frontera de Judá a través del desierto de Arabia. El centinela debe reportar lo que él ve, manteniendo informado al pueblo (o al profeta) lo que se está desarrollando.

      7 El centinela se le dijo lo que el iba a observar: Y vio hombres montados, jinetes de dos en dos, cabalgando dos, uno al lado del otro, montados sobre asnos, montados sobre caballos; y miró más atentamente. Estos animales no solo eran para cabalgar y para transportar cargas, eran también usados para confundir a las tropas enemigas y lanzarlos a un estado de desorden. Delitzsch dice, “Entonces Ciro ganó la victoria sobre los de Lidia por medio del gran número de sus camellos (Herod. 1.80), y Dario Histaspis la victoria sobre los de Escita por medio del número de asnos  que él usó (Herod. iv.129)” (I.381). El centinela debe escuchar con atención, esforzarse desde temprano, luchar por oír. Pero parece que él ve solo un ejército fantasma, silencioso como la muerte, quieto como la noche, moviéndose como sombras a través del horizonte. Hay un aire de misterio alrededor de la escena; no hay una reseña de a donde van las tropas o de donde vinieron. Solo podemos deducir que es el ejército en su camino para destruir Babilonia.

      8 Las palabras y gritó como un león presenta muchas dificultades. ¿Cuál es su significado? Algunos comentaristas creen que el grito del vigilante es como el de un pastor que ve a un león aproximándose. Otros sostienen que cuando el centinela ve al enemigo, él grita con el rugido de un león como si lo fuera. Algunos piensan que el centinela está quejándose ante Jehová al igual que con un pequeño gruñido: Señor, sobre la atalaya estoy yo continuamente de día, y las noches enteras sobre mi guarda. Young (también Clements) señalan que la palabra león no está presente en los manuscritos de los Rollos del Mar Muerto de Isaías; consecuentemente, Young lo omite de su traducción. El grito, Señor, podría indicar que el centinela es el profeta mismo reportando. En cualquier forma que interpretemos el versículo, la idea de que el centinela está quejándose ante Jehová es la menos atractiva.

      9 Al final la vigilia del centinela es recompensada, porque él mira una tropa de hombres y de jinetes. ¿Es esto lo que él iba a buscar, o es un segundo contingente? Es probable que está sea la tropa que él estaba buscando (vers 6-7). Si es una segunda tropa, es el ejército victorioso regresando después del asedio a la ciudad. De todos modos, él oye aquello por lo que él había estado esperando: Cayó, cayó Babilonia; y con ella caen todos los ídolos de sus dioses quebrantó en tierra. Esto no indica necesariamente que el conquistador ha destruido las imágenes, sino que el poder de Jehová ha triunfado y que los dioses sin poder de los grandes reinos paganos han sido traídos a la nada – son derribados. Varios escritores han sugerido que esta profecía es una premonición de los eventos de los capítulos 40-66 – la caída de los ídolos paganos, la liberación del pueblo de Dios, y el triunfo de la causa de Jehová. Parece ser todo eso.

     10 Hay una pregunta sobre si pueblo mío, trillado y aventado se refiere a Babilonia o a Israel. Aunque Jehová coloca la declara que toda la tierra le permanece (Deut 10:14; Sal 24:1), y en este sentido Babilonia Le pertenece, y aunque Él habla de la reunión de las naciones (que incluiría a Babilonia) en la era (Miq 4:11-13), en este pasaje pueblo mío parece referirse a Judá. Porque Jehová dijo, “La hija de Babilonia es como una era cuando está de trillar; de aquí a poco le vendrá el tiempo de la siega” (Jer 51:33). Después de que Jehová haya sido trillada y aventada por Jehová, y así obtenga Él su grano, el piso (Babilonia) será destruida. El profeta declara ahora que él ha sido auténtico a su comisión; él ha declarado el mensaje tanto de Babilonia como de Judá.

El Agobio de Edom (vers 11-12)

 

      11 Duma, que en hebreo es “silencio” (Sal 94:17; 115:17), el silencio de la muerte, se refiere a Edom, la tierra al sur del Mar Muerto. Seir es en la opinión de algunos la región montañosa al este de la Arabia Wadi y para otros podría ser, o podría incluir, el este montañoso de Arabia. Lo último es probablemente correcto. Seir y “la tierra de Seir” llegaron a describir la tierra de los edomitas. Seir, “el monte de Esaú” (Abd 8), parece haber sido para Edom lo que Sión fue para Israel (ver Abd 17). Desde este monte alguien da voces, Guarda, ¿qué de la noche? Guarda, ¿qué de la noche? Ni aquel que da voces ni el guarda es identificado; el dar voces simboliza la profunda ansiedad y la miseria de la nación, en tanto que el guarda es el representante de Jehová, , el único que puede dar respuesta a la pregunta. Recuerde que esto es una visión, no un evento literal. Una traducción que expresa mejor lo relacionado a esta pregunta es, “¿Hasta cuándo durará la noche? (Smith), o ¿Hasta donde llegará la noche?” (Delitzsch). ¿Cuánto permanecerá la noche? Nos recuerda de alguien que sufre o de una persona enferma que, en la inquietud de la noche, pregunta continuamente que hora es o cuanto tiempo falta para que amanezca.

      12 La respuesta es vaga, oscura: La mañana viene, y después la noche – cuando viene la mañana, aun será de noche, o seguirá la noche. Cuando viene el amanecer, habrá unos pocos rayos de luz por solo un momento; seguirá la noche. Edom es un pueblo destinado al silencio de la noche de la muerte. La siguiente fase de la respuesta es igualmente oscura: preguntad si queréis, preguntad; volved, venid. Edom es una nación que está destinada a ser “cortado para siempre” (Abd 10); solo aquellos que tengan refugio en el monte de Sión escaparán (Abd 17). La noche vendría después sobre la nación – Asiria, Babilonia, Roma – hasta que finalmente, alrededor del tiempo de la destrucción de Jerusalén en el 70 D.C., ellos ya sea que fueron llevados sin rumbo o fueron conducidos al desierto donde se perdieron de vista por completo. Entonces, si el que pregunta desea regresar, tendrá que hacerlo que hacerlo con un corazón cambiado, buscando a Jehová enla Sión espiritual. De otra forma, el silencio de la muerte será para siempre.

El Agobio sobre Arabia (vers 13-17)

 

      13 Arabia, que significa “desierto” o “estepa,” es el nombre dado a la península que está al oriente de Palestina y del Mar Rojo. La península más larga en el mundo, cubre un área de aproximadamente un millón de millas cuadradas. El pueblo de Arabia era conocido como “los hijos del oriente” (Jue 6:3; 7:12), y eran reconocidos por su sabiduría (1 Rey 4:30; Abd 8; Job y sus amigos). Es incierto que tanto del área es incluida en la profecía de Isaías, él se está refiriendo probablemente al poniente inmediato y al área central y a la sección del norte. El tiempo fue tal que debido a la guerra, probablemente las invasiones por parte de los asirios, los  caminantes de Dedán tuvieron que dejar sus rutas de viaje, replegándose por refugio al área de matorrales por delante del camino. La localización exacta de Dedán es incierta, pero era probablemente un oasis en el oriente dela Arabia Central sobre las rutas comerciales de los pueblos de Seba, Tema, y Buz.

      14-15 Las condiciones eran tales que los conductores de caravanas no podrían acampar en lugares y de manera claramente visibles, así que el pueblo de Tema, cautelosamente les traía agua para sus sedientos y pan para tener vida propia. Este era uno de los oasis más grandes en la comarca general. La razón de la precaución es claramente indicada: Porque ante la espada huye (plural, sugiriendo el flujo abrumador de los invasores), ante la espada desnuda, ante el arco atestado, ante el peso de la batalla.

      16 Esta ayuda a los fugitivos será cortada rápido. El Señor revela que el tiempo está cerca: De aquí a un año, semejante a años de jornalero. Esto indica un periodo definitivo, porque el patrón nunca demanda menos, y el empleado nunca da más, que el tiempo acordado, un tiempo exacto. Toda la gloria de Cedar – el poder militar, la riqueza, y la influencia – será desecha. Cedar es nombrada alrededor de una docena de veces en el Antiguo Testamento. Un pueblo en el norte de Arabia, fue en un tiempo una tribu poderosa, una fuerza a ser confrontada; pero en los conflictos con Asiria y con Babilonia fue muy debilitada. Lo que el profeta tiene a la vista probablemente ocurrió durante una vez o más de las invasiones asirias en el poniente.

      17 La gloria no será totalmente destruida, sin embargo, porque el profeta procede a decir que los flecheros y los hombres militarmente poderosos serán reducidos. El destino de Arabia estaba garantizado, porque Jehová Dios de Israel lo ha dicho. Babilonia completaría lo que Asiria había iniciado, porque Jehová diría más tarde a Nabucodonosor y a su ejército, “Levantaos, sub contra Cedar, y destruid a los hijos del oriente” (Jer 49:28). El silencio de la muerte descendería sobre Arabia como lo hizo sobre Edom; la noche vendría finalmente.

Capítulo 21. Babilonia, Duma, y Arabia

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