Muchos títulos han sido adscritos a este capítulo, pero el que hemos seleccionado parece enfatizar mejor su contenido total. El Siervo ha venido, proveyendo salvación a toda la raza humana (52:13-53:12); la gloria de Sion ha sido resaltada, el “tabernáculo” ampliado para alojar un gran flujo de hijos, y Jehová ha recibido a Jerusalén de regreso como Su esposa (cap 54). Ahora el Señor invita al Israel disperso y a las naciones arrojadas lejos a venir y participar de la vida espiritual que Él ha provisto por medio del Siervo. Limitar este capítulo a los exiliados de Judá en Babilonia, o aún dar una mayor importancia a los exiliados en Babilonia, es restringir el llamado a límites demasiado estrechos. Para el capítulo 55 vislumbra la invitación de Jesús a venir a Él y encontrar descanso (Mt 11:28-30), la invitación a la fiesta de bodas (Mt 22:1-14), y el ofrecimiento abundante de la gracia de Dios a los judíos y gentiles (Hech 15:11). La invitación es tanto urgente como universal.

La Venida y la Participación Gratuita (vers 1-5)

      1 Jehová prometió anteriormente que Él proveería agua abundante para el sediento (41:17-18) y que en la Sion purificada “sacaréis con gozo aguas de la fuente de la salvación” (12:3). Él ha provisto ahora el agua, y llama, A todos los sedientos: Venid a las aguas (plural, sugiriendo abundancia), y toma lo suficiente para apagar la sed del alma por Dios (ver Sal 42:2; 63:1). La invitación es universal, todos; todos son invitados a venir y comprar sin dinero. Esto parece ser contradictorio, ¿Por qué cómo puede alguien comprar sin dinero? Sin embargo, el énfasis está dado aquí en la gracia gratuita de Dios que provee abundantemente e invita con gracia a todos a venir y comer y beber gratuitamente. La invitación a comer indica que el pan espiritual que satisface el alma del alma (ver Deut 8:3; Mt 4:4) ha sido también provisto. El agua refresca mientras sofoca la sed espiritual, el vino “alegra el corazón del hombre” (Sal 104:15), y la leche provee comida para crecer (1 Ped 2:2). Así son los regalos gratuitos de la gracia divina.

      2 La locura de los deseos de la gente por lo material y perecedero es reprobado por una pregunta: ¿Por qué gastáis el dinero en lo que no es pan, en lo que no dará satisfacción? El mundo ha gastado sus energías en la búsqueda de comodidades que fracasan en satisfacer el hambre y la sed espiritual, llevando al alma a secarse y perecer. Así que oídme atentamente, escucha con atención mientras Jehová habla, y actúa sobre lo que Él dice. Y comed del bien, la comida espiritual digna y de valor que dará satisfacción permanente los anhelos más profundos de la vida. Y se deleitará vuestra alma con grosura, en el sostenimiento, la plenitud, provista por medio del Siervo, “para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios” (Ef 3:19).

      3 Inclinad, extiende o alarga, vuestro oído, con la intención de poner atención a las palabras del Señor, y venid a mí; oíd, y vivirá vuestra alma. Solo al venir al Señor y al oír lo que Él dice, con la intención de hacerlo, el hombre puede vivir. Estas son también las condiciones para entrar en el pacto a punto de ser introducido: Y haré con vosotros pacto, las misericordias firmes a David. Un pacto es una “obligación atada legalmente, especialmente de Dios para la redención del hombre.”[1] En las Escrituras eterno significa con frecuencia “periodo de larga duración,” esto es, por la duración de una época o periodo particular. Varios pactos del Antiguo Testamento son referidos como “eternos” – los pactos que Jehová hizo con Noé y con todas las criaturas vivientes (Gén 9:16), con Abraham y su simiente (Gén 17:10,13; 1 Crón 16:16-17; Sal 105:9-10); con Isaac (Gén 17:19), con Israel (Lev 24:8), con David (2 Sam 23:5), y con los habitantes de la tierra (cap 24:5). Israel violó así totalmente el pacto hecho en Sinaí (Eze 16:59) así que Dios formó uno nuevo y diferente “con la casa de Israel y con la casa de Judá” (Jer 31:31-34). Cuando el pueblo violó el antiguo pacto, Jehová lo anuló (rompió) para que Él pudiera hacer uno nuevo (Zac 11:10).

      Jehová haría un pacto de paz nuevo y eterno (Eze 37:26) con los que inclinarán sus oídos y vinieran a Él (ver 61:8; Eze 16:60,62). Él había prometido anteriormente que levantaría a alguien de la línea de David sobre su trono. Jehová sería Padre a esta Simiente, y la Simiente sería Hijo de Jehová. Por otra parte, el reino y el trono de la Simiente sería establecido para siempre (2 Sam 7:11-14; Sal 89:3-4). El cumplimiento total de este pacto fue tan cierto como el pacto del día y de la noche; solo si el día y la noche fallaran Jehová fallaría en cumplir la promesa que Él hizo a David (Jer 33:19-21).

      Es claramente abundante que la frase las misericordias firmes a David mira hacia el establecimiento de la Simiente de David, el Mesías, sobre su trono de paz eterno. Sabemos que no está a la vista un rey político, porque Jehová dijo en relación al levantamiento de Conías (Jeconías o Joaquín) en Babilonia, “porque ninguno de su descendencia logrará sentarse sobre el trono de David, ni reinar sobre Judá” (Jer 22:30). Él fue el último rey divinamente aprobado en Judá, porque su sucesor Sedequías fue un rey títere puesto por Nabucodonosor (2 Crón 36:10). Además de esto, cuando la corona fue quitada de sedequías, y su reino removido, Jehová dijo, “esto no será más, hasta que venga aquel cuyo es el derecho, y yo se lo entregaré” (Eze 21:27). El rey terrenal y el trono temporal de David vino a un fin con Conías y Sedequías, nunca sería establecido de nuevo como una entidad política. Cristo el Siervo es aquel “cuyo es el derecho.” La promesa de un trono y un reino que perduraría por siempre fue cumplida en Su venida.

      El segundo David es referido por al menos los últimos tres profetas. Oseas, que fue contemporáneo de Isaías, dijo que después de la devastación “volverán los hijos de Israel, y buscarán a Jehová su Dios, y a David su rey”; esto ocurrirá “en el fin de los días” (Ose 3:5), que es siempre una referencia al periodo mesiánico. Jeremías habla de “a David su rey, a quien yo [Jehová] levantaré” (Jer 30:9). Jehová provocará que “brote a David un Renuevo de justicia.” En aquel día Judá será salva y Jerusalén habitará segura (Jer 33:15-18). Ezequiel dice que Jehová levantará Su “siervo David” para ser pastor y príncipe entre Su pueblo (Eze 34:23-24), y que mientras David sea su rey y príncipe, Él (Jehová) hará con ellos un “pacto de paz,” un “pacto perpetuo” (Eze 37:24-26). Las misericordias de David incluyen todas estas promesas hechas por medio de Oseas, Jeremías, y Ezequiel, las bendiciones serán otorgadas por la Simiente de David, el Mesías, quien será una luz y salvación a las naciones (49:6). Todo esto será llevado a cabo por medio del sacrificio (cap 53) y no por medio de las armas (Zac 9:10). Pablo de hecho cita Isaías 55:3 y declara el cumplimiento total en Cristo, por el cual son proclamadas las bendiciones del perdón de pecados y la justificación para todos los creyentes (Hechos 13:34-39). Es notable que en su siguiente sermón Pablo incluye específicamente a los gentiles al citar Isaías 49:6 (Hechos 13:47). En Cristo el trono y el reino de David han sido ahora establecidos permanentemente, y las misericordias seguras de un pacto eterno de paz provisto.

      4 Jehová lo dio por testigo a los pueblos, esto es, Dios ha dado al mundo a alguien que puede producir testimonio de primera mano a la verdad. Algunos comentaristas piensan que el profeta que David tiene en mente – sus victorias dan testimonio del poder y del ser de Jehová a las naciones paganas. Sin embargo, es mucho más probable que Isaías esté hablando del nuevo o segundo David (vers 3) – Jesucristo “el testigo fiel” (Apoc 1:5), que fue enviado al mundo a dar testimonio de la verdad (Juan 18:37). El testigo será también un jefe y maestro. Un jefe es un gobernador o capitán, usualmente alguien en la cima; un jefe es alguien que da instrucciones. El testigo será tanto un jefe como un maestro a los pueblos, esto es, a toda la humanidad.

      5 Evidentemente, Jehová se está dirigiendo al David del versículo 4, el Mesías. Él llamará a una nación a ser lo que Él no había conocido previamente, incluso “una nación santa” (1 Ped 2:9). Por medio del evangelio, esta nación será llamada de entre “las naciones” (Mt 28:18-20; Mr 16:15-16). Pueblo que Él no había conocido apremiado a ir hacia Él; ellos correrán hacia el monte santo de Dios desde el que reinará el Mesías (2:2-3). Todo esto será debido a que Jehová es Dios, el Santo de Israel, quien Él mismo habrá glorificado al Mesías (ver Juan 17:4-5; Hechos 3:13-15) habiéndolo recibido “arriba en gloria” (1 Tim 3:16).

“Buscad a Jehová Mientras Puede Ser Hallado” (vers 6-13)

 

      6 A la luz de lo que Jehová ha hecho para la salvación de los judíos y gentiles, el profeta llama con urgencia a ambos a Buscad a Jehová mientras puede ser hallado. Aunque la invitación incluye a los judíos exiliados en Babilonia, se extiende más allá de ellos. Buscar a Jehová es preguntar por Él y por Su voluntad con cuidado e interés (ver Amós 5:4, 6, 14). La voluntad de Dios había sido siempre lo que el hombre busca ante Él con el fin de hallarle y servirle (Hechos 17:27). La clausula mientras puede ser hallado indica un tiempo límite; porque aunque Él podría llamar hoy, la puerta podría estar cerrada mañana (Lucas 13:25). ¡El tiempo para buscar es ahora! Aunque Él podría estar a la mano, Él puede retirarse por Su propia voluntad de tal forma que Él no pueda ser encontrado (ver Oseas 5:6).

      7 El impío y el inicuo no deben ser distinguidos el uno del otro. Ellos son el mismo tipo de personas – los hombres que actúan contrarios al carácter y voluntad de Dios y cuyos pensamientos deben ser malvados. La respuesta al llamado de Jehová involucra un cambio completo tanto de estilo de vida como de corazón. Renunciando completamente a las actividades y pensamientos pecaminosos, uno debe retornar a Jehová, del que él ha sido separado por el pecado y la iniquidad (59:2). Cuando alguien se gira y regresa, Jehová promete ser amplio en perdonar (ver 1:18), olvidar completamente el pecado cometido y el pecado en que se incurrió. Esta es la gracia, la misericordia, y la misericordia divina en acción.

      8 La palabra Porque se menciona cuatro veces en los siguientes versículos, introduciendo cuatro razones para buscar a Jehová y cambiar sus propios caminos. La primera es: Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dice Jehová. El hombre debe poner atención a la amonestación de los versículos 6-7, el hombre fracasa en cumplir el ideal de los pensamientos y caminos de Jehová. Ciertamente, “el intento del corazón del hombre es malo desde su juventud” (Gén 8:21), afectando sus caminos y guiándolo a hacer cosas que nunca tendrían en cuenta la mente o pensamiento de Dios (Jer 19:5; 32:35). El hombre comete el error de pensar que Dios está debajo de su nivel. Así Jehová acusa, “pensabas que de cierto sería yo como tú (Sal 50:21). Pero los pensamientos de Jehová hacia Su pueblo, a diferencia del hombre, han sido siempre “pensamientos de paz, y no de mal” (Jer 29:11). Tales eran Sus pensamientos aun antes que Él los enviara a Babilonia.

      9 Un segundo Porque introduce una segunda razón para el hombre para cambiar sus caminos: Los caminos y los pensamientos de Dios son infinitamente superiores a los del hombre. La diferencia es ilustrada por la altura de los cielos sobre la tierra, una medida infinita. Jehová es exaltado sobre los cielos (Sal 57:5,11), que Él desplegó como un lugar habitado por Él mismo (40:22). Y Sus pensamientos y caminos son están proporción con lo que lo rodean (ver 57:15).

      10-11 Aquí encontramos la tercera causa para buscar a Jehová y cambiar nuestros caminos y pensamientos. La lluvia y la nieve descienden de los cielos, nutriendo la tierra y sustentando la vida. Ellas provocan que la vegetación y la vida florezcan, proveyendo de semilla al sembrador y de pan para comer. El agua no regresará hasta que haya cumplido su propósito; entonces regresará en la forma de vapor para iniciar de nuevo el ciclo (ver Ecl 1:7). Y así será mi palabra que sale de mi boca. Como la lluvia y la nieve cumplen el propósito de Dios en la tierra, así Su palabra cumplirá Su propósito en la tierra de los que se acercan a oír, a poner atención, y a cambiar sus caminos y sus pensamientos. Hará lo que yo quiera, modelando de nuevo los pensamientos y los caminos de los que buscan ante Dios. Su palabra nunca volverá a Él vacía, sino que será prosperada en aquella para que la envié. Como el deseo de Jehová prospera en la mano del Siervo (53:10), así Su palabra llevará a cabo el resultado que Él desea. Cuando se le pone atención, Su palabra cambia totalmente la vida de los hombres, cumpliendo los deseos de Dios.

      12 El último Porque introduce una cuarta razón para poner atención al llamado de Jehová y desarrollar nuevos caminos y pensamientos – el gozo del éxodo. Ya sea que Isaías tenga a la vista a los exiliados judíos mientras ellos salen de la Babilonia literal y mira hacia Jerusalén, o los redimidos de Jehová mientras son liberados de la Babilonia espiritual y su cautividad en el pecado, ellos con alegría saldrán y con paz serán vueltos. En estos éxodos no hay evidencia de prisa o de temor como en la huida de Egipto, sino más bien hay una manifestación de exuberancia, de felicidad, y de regocijo del corazón. En lenguaje altamente poético el profeta describe la adoración de toda la naturaleza compartida en la gran ocasión. Los montes y los collados, símbolos de duración y permanencia, levantarán canción delante de vosotros, y todos los árboles del campo darán palmadas de aplauso. Es popular la imagen transmitida por los profetas de la naturaleza compartiendo en el gozo de las personas (ver 35:1-2; 41:17-20; 44:23; 49:13).

      13 Cuando Jehová desarraigó Su viña, quitando su cerco, derribando su pared, y poniéndole basura, Él dijo, “crecerán los cardos y los espinos” (5:5-6; ver 32:13). Pero ahora, en su lugar, surgirá el abeto y el mirto. Ambos son de hoja perenne, símbolo de vida. Las ramas del mirto eran usadas para hacer casetas para la Fiesta de los Tabernáculos (Neh 8:15); y el abeto; y el álamo, cuyas raíces corren profundas en la tierra y cuyas ramas se extienden para dar sombra y protección, es un símbolo de Jehová, la fuente de toda fortaleza, protección, y fertilidad (Ose 14:8). La obra y redentora del Señor y la liberación de Su pueblo será por señal eterna que nunca será raída. Otras señales podrían ser troncadas o fallar, pero la liberación de los judíos de Babilonia y la liberación del Siervo de los redimidos de entre todas las naciones permanece, y permanecerán para siempre, como testimonios de la existencia y del poder de Jehová.

Capítulo 55. La Gran Invitación. Misericordia Gratuita para Todos


[1] Zondervan Pictorial Encyclopedia of the Bible, vol. 1, pág. 1000.

En lugar de intentar determinar si los versículos 1-3 son una conclusión del capítulo 49, una introducción al capítulo 50, o una profecía corta aislada, parece mejor pensar sobre el pasaje como un enlace entre los capítulos. Recuerde que la sección entera que estamos estudiando ahora es una unidad, desarrollando el tema general del Siervo y la gloria de Sión.

Amonestación a los Exiliados por Pensar de Si Mismos como Rechazados (vers 1-3)

 

      1 Habiéndose dirigido a Sión como si ella fuera una madre (49:14-22), Jehová se dirige ahora a los exiliados como si ellos fueran hijos. Él regresa a la acusación hecha contra Él en 49:14, respondiéndola al retar a los hijos exiliados a generar una carta de divorcio que compruebe que Él desechó a su madre, o a generar un comprobante de pago que compruebe que ellos han sido vendidos a un acreedor. La palabra repudio, que aparece solo en Deuteronomio 24:1,3; Jeremías 3:8; y el versículo presente, viene de una raíz que significa “cortar totalmente.” Es usada de una esposa despedida por el marido. Jehová no le había dado tal carta a Sión; si Él lo hubiera hecho, Él no la podría haber traído de regreso como Su esposa (Deut 24:1-4).

      El caso del reino del norte era diferente. Israel fue destruida (Amós 9:8), causando que cesará (Os 1:4), dando una carta de divorcio por parte de Jehová (Jer 3:8). Entonces, el reino de las diez tribus nunca sería tomado de aceptada de nuevo como esposa de Jehová, pero de en medio de ellos Él podría y recibiría individuos (Jer 3:14) después de la desaparición del arca del pacto del templo (Jer 3:16), y Jerusalén sería llamada “trono de Jehová” (Jer 3:17). En contraste, a Judá nunca le fue dada una carta de divorcio.

      Era legalmente permisible los hijos de alguien para pagar una deuda (Ex 21:7), pero Jehová no estaba en deuda con Babilonia, ni Él había recibido dinero por los cautivos judíos (52:3). Él no los vendió a la cautividad. Solo ellos eran responsables de blasfemar por su esclavitud; debido a su desviación del camino correcto, su comportamiento torcido, y su rechazo de la autoridad y gobierno de Jehová sobre ellos, fuistes arrancados.

      2 A causa de la ceguera, sordera, y la dureza de los corazones del pueblo (6:9-10; 42:18-20), nadie respondió, nadie puso atención cuando Jehová los llamó, hablando por medio de Sus profetas. El repitió la acusación de los exiliados contra Él: ¿Acaso se ha acortado mi mano para no redimir? ¿Está Él imposibilitado para liberar y redimirlos de su esclavitud? En Su respuesta a esta acusación, ya sea vocalizada o tácita, Jehová señala al ejercicio de Su poder en el mundo natural. Él seca los mares, hace de los ríos un desierto, causando que los peces mueran de sed y de hedor. Si Jehová puede ejercer tal control sobre las fuerzas creadas de Su mundo natural, ¿no puede Él ejercer este mismo poder poderoso por el bien de Su pueblo, liberándolos de la esclavitud? Pero debido a que ellos carecieron del conocimiento de Dios, no tienen fe.

      3 Jehová señala otra expresión de Su poder infinito: Visto de oscuridad los cielos (la palabra se menciona solo aquí y lleva una connotación de luto; ver Jer 4:28),[1] y hago como cilicio su cubierta (una indicación más de tristeza). Un Dios de tal poder puede traer a Babilonia o a cualquier otra fuerza opuesta a la nada y al desastre, por consecuencia liberando a Su pueblo de lo que los sujeta. Si Él puede liberar de Babilonia, ¿no puede también liberar de Satanás y del pecado?

El Soliloquio del Siervo (vers 4-9)

      En el segundo de los “Cánticos del Siervo (49:1-13), el Siervo fue representado como un profeta con una misión mundial. En este el tercer cántico, Él contempla Su preparación y calificaciones para la obra profética y Su recibimiento por el pueblo. En este soliloquio presente Él se representa a Si mismo como alguien totalmente obediente y totalmente dependiente de Jehová por Su mensaje y el poder para liberarlo. Esta actitud ideal, que Jehová deseaba de la nación, de los individuos, y, de hecho, de Sus profetas, fue cumplido en su extensión más completa solo en Jesucristo, el Profeta que entregó la palabra final de Dios.

      A lo largo de toda su historia Israel había resistido a los profetas de Jehová, tratándolos vergonzosamente y recibiendo Su mensaje con desprecio. En repetidas ocasiones Jehová dijo que levantaría desde la antigüedad, enviando a Sus siervos los profetas y hablando por medio de ellos al pueblo; pero ellos ni oyeron ni inclinaron el oído.[2] Micaías estuvo atacando con dureza sobre el descaro y su profecía rechazada ( 1 Reyes 22). Israel fue ciego al mensaje de Isaías (29:9-10). Jeremías fue aprisionado en la corte de la guardia y puesto en un calabozo (foso); el rollo que contenía su mensaje fue quemado en el fuego (Jer 32:2; 38:6; 36:23). Ezequiel no fue apreciado como un profeta, sino como un “hablante de parábolas,” un cantor de amores – su mensaje fue rechazado (Ez 20:49; 33:31-32). A Amós le fue dicho por Amasías que fuera a casa y le predicara a Judá, pero no en Bet-el (Amós 7:12-13).

      Jesús acusó a los padres de Sus contemporáneos “que mataron a los profetas” (Mt 23:31). Esteban preguntó, “¿A cuál de los profetas no persiguieron vuestros padres?” (Hech 7:52). Los judíos a los que Jesús se dirigió no estaban interesados en Su mensaje, sino más bien “consultaron como sorprenderle en alguna falta” (Mt 22:15). La actitud del pueblo hacia Jesús como un profeta, y hacia la profecía en general, es bien resumida en la burla acentuada hecha por los que lo golpearon en la casa de Caifás: “Profetízanos, Cristo, quién es el que te golpeó” (Mt 26:68). A estos judíos hipócritas, el que profetizar era más pequeño que un arte de magia. Smith ha dicho apropiadamente, “Hay algo en esta simple expresión de la verdad, que despierta en mismo diablo en los corazones de muchos hombres” (II. 345). En este soliloquio encontramos una clara descripción del profeta ideal (que fue logrado en Cristo) y la típica respuesta humana al mensaje profético.

      4 Es de Jehová el Señor del que el Siervo recibe Sus calificaciones para servir como un profeta; la lengua del sabio (los que han sido enseñados) y el oír de un oyente rápido. Detrás de la lengua del maestro debe estar el oír audible de los discípulos. Un profeta debe ser rápido para oír lo que dice Jehová su Maestro. Jehová había dicho a Moisés del profeta que Él levantaría, “Profeta les levantaré de en medio de sus hermanos, como tú; y pondré mis palabras en su boca, y él les hablará todo lo que yo les mandare” (Deut 18:18; ver Hech 3:22-23). Equipado así, el Siervo está preparado para saber hablar palabras, esto es, para sostener y animar con palabras de verdad, al cansado. El cansado incluye tanto a judíos como a gentiles. Los judíos estaban cansados con el pecado, una carga de la ley que no podían levantar; y los gentiles estaban oprimidos por los ídolos y toda la maldad que típicamente los acompañan (ver 46:7; Mt 11:28; Jn 8:31-36; Gàl 4:8). La fuente de las palabras de sustento del Siervo es constante, porque Jehová despierta Su oído mañana tras mañana; así Él está siendo constantemente enseñado por el Manantial de toda verdad. La enseñanza está siempre fresca, viniendo directamente de Jehová; nunca se añeja o falla para satisfacer el alma hambrienta que estará lista. La lengua del Siervo está también lista para hablar al oído abierto, un principio a ser seguido por todos los que enseñarían la verdad.

      5 A Jehová el Señor que abrió el oído del Siervo para oír y entender la voluntad divina, el Siervo dice, Yo no fui rebelde, ni me volví atrás. Aun Moisés se hizo pequeño a su llamado (Ex 4:1,10,13), Jonás huyó de la responsabilidad impuesta sobre él (Jon 1:3), y Jeremías se quejó de su labor y de su parte (Jer 15:15-18; 20:7-18); pero el Siervo no es de disposición rebelde, ni se desvía, ni desiste de Su misión. Él está totalmente sometido a la voluntad e instrucción de Su Maestro (Juan 6:38; Lucas 22:42); Él habla en lo que Él es instruido a enseñar (ver Juan 7:16; 8;28b; 12:49). El profeta o maestro verdadero habla solo lo que es revelado por Dios.

      6 En respuesta al don de Dios para Él (vers 4), el Siervo deliberada y voluntariamente dio Su espalda a los heridores, Sus mejillas a los que le mesaban la barba, y no escondí mi (Su) rostro de injurias y de esputos. El odio crónico de la humanidad por los maestros de la verdad y la buena voluntad de los maestros para sufrir por la verdad son claramente mostrados en este versículo. “El arrancar (una porción) de la barba era la expresión de ira violenta o de indignación moral.”[3] En su indignación Esdras arrancó su propio cabello (Esd 9:3); en un espíritu similar Nehemías arrancó el cabello de los judíos que se casaron y emparentaron con los paganos (Neh 13:25). El Siervo sometido a tal afrenta, cargó lo del injusto en vez de la indignación del justo. Escupir sobre otro era un acto de deshonra y desprecio ritual (Lev 15:8; Núm 12:14; Deut 25:9). El Siervo no ocultó Su rostro de este deshonor y humillación inmerecida (ver Mt 26:67; 27:30).

      7 Como Jehová el Señor ha dado al Siervo la lengua de sabios para hablar y oído abierto para oír, así ahora Jehová será el apoyo del Siervo, dándole ayuda y asistencia en todo el tiempo de necesidad. Debido a que Él recibe tal ayuda el Siervo no será avergonzado, una palabra fuerte indicando que Él no sería arrojado a la confusión o a la perplejidad por el trato vergonzoso. Él no fracasará en vivir de acuerdo a la verdad impartida sobre Él. Debido a la ayuda de Jehová, la determinación de Su propio corazón – porque Él puso Su rostro como un pedernal, una piedra muy dura – y Su completa sumisión al Señor, Él puede afirmar confiadamente, sé que no seré avergonzado. Sin importar lo que los demás pudieran acusar o hacer, y con Su propia determinación y sumisión, Él será victorioso. Cualquier maestro puede tener esta misma confianza en el grado en que siga al Siervo.

      8 Jehová sirve como juez al comportamiento y enseñanza del Siervo y la consecuente ira de Sus enemigos. Él que es el apoyo del Siervo está también cerca para justificarlo, defendiendo y reivindicando la rectitud tanto de Él como de Su causa. Ante la presentación de tal Juez el Siervo emite un desafío: ¿Quién contenderá conmigo?, esto es, ¿Quién cruzará las espadas conmigo en una contiende forense? Juntémonos. Él continúa con un desafío paralelo: ¿Quién es el adversario de mi causa? ¿Quién me desafiará en una corte de juicio? Acérquese a mi. Jesús lanzó este desafío frente a Sus enemigos: “¿Quién de vosotros me redarguye de pecado?” (Juan 8:46), un desafío que no se ha contestado desde entonces (Marcos 14:55-56) ni se hará.

      9 Una vez mas el Siervo declara la fuente de Su ayuda, Jehová el Señor, y repite el desafío a Sus enemigos, ¿quién hay que me condene? El Siervo no ha violado ni la enseñanza antigua de Jehová en la ley ni Su propia enseñanza; Él no ha pisoteado a ningún semejante. El Siervo concluye diciendo de los que Lo condenarían, He aquí que todos ellos se envejecerán como ropa de vestir, serán comidos por la polilla. Los enemigos del Siervo, de Su verdad, y de todos los creyentes, se extinguirán y se volverán nada como un vestido consumido por la polilla.

Luz para los Creyentes, Aflicción para los Incrédulos (vers 10-11)

 

      10 Dos grupos son ahora examinados: los que temen a Jehová (vers 10) y los que rechazan la luz verdadera (vers 11). Los comentaristas difieren sobre si el que habla es Jehová, el Siervo, o el profeta; pero de hecho es Jehová, ya sea que Él hable directamente o por medio del profeta o el Siervo. El que habla se dirige a los que temen a Jehová y obedecen la voz del Siervo, que ha hablado como un profeta del Señor. Note la clara distinción entre el creyente y el Siervo, estableciendo nuestro punto de vista que el Siervo es una persona, no la nación de Israel ni un grupo compuesto de creyentes de varias naciones. Temer a Jehová es lo que Lo mantiene en tal reverencia santa para obedecer lo que Él dice. No obstante aunque ambos temen a Jehová y obedecen la voz de Su Siervo, él podría encontrarse a si mismo en tinieblas, incapaz de ver el final del túnel y no entendiendo algunos aspectos de su fe y de su vida. Cuando esto acontece, uno debería seguir el ejemplo del Siervo; confíe en el nombre de Jehová, que simboliza todo lo que Jehová es, y apóyese en su Dios, el Dios en el que el Siervo confió y en el que Él se apoyó.

      11 El que habla se dirige ahora a los incrédulos, el pueblo desobediente que rechaza la luz revelada en el Siervo y enciende su propio fuego. Ellos se ciñen a si mismos alrededor con teas (cuetes o centellas),[4] creando luz por la que caminan. Estas teas prueban ser tan destructivas para los que rechazan la luz divina como lo es la idolatría para los paganos. De mi mano os vendrá esto; Jehová vuelve este tipo de tonterías sobre el desobediente, así como Él vuelve todos los otros esfuerzos de los hombres para urdir su propio camino. En dolor seréis sepultados, serán traídos al terror (literalmente, “un lugar de terror”;[5] “de tormento,” Estándar Revisada). Este es el fin de aquel que rechaza la luz de la verdad y urde su propia forma de vida.

Capítulo 50. El Siervo como un Profeta Sufriente – Un Soliloquio


[1] Theological Wordbook of the Old Testament, vol. 2, pág. 786.

[2]  Ver Jer 7:25; 26:5; 29:19; 35:15; 44:4; Ez 38:17; Dan 9:6,10; Amós 3:7; Zac 1:6.

[3]  C.F. Keil, Ezra, Nehemías, Ester, Comentarios sobre el Antiguo Testamento (Grand Rapids: Eerdmans, 1950 reimpreso), pág. 117.

[4]  Theological Wordbook of the Old Testament, vol. 1, pág. 249.

[5]  Ibid, vol. 2, pág 688.

EL SIERVO Y LA GLORIA DE SIÓN (49-57)

 

49. El Siervo y la Sión Abatida

50. El Siervo como un Profeta Doliente – Un Soliloquio

51. Aliento para la Sión Abatida (1)

52:1-12. Aliento para la Sión Abatida (2)

52:13-53:12. Victoria por Medio del Sufrimiento del Vicario

54. El Esplendor Futuro de Sión

55. La Gran Invitación: Misericordia Gratuita para Todos

56. Consolación para el Rechazado;

    Una amonestación para el Atalaya Ciego

57. Una Amonestación a la Maldad del Tiempo de Isaías

 

Una Palabra de Introducción

 

En la sección previa (caps 40-48) la escena del tribunal entre Jehová y los ídolos paganos; Ciro, el ungido de Jehová, que liberará a Israel de la cautividad; y la caída de Babilonia estaban en primer plano. El profeta expuso también la majestuosidad de Jehová y la relación de Israel con Él como Su Siervo y testigo en medio del mundo pagano. Estos asuntos se desvanecen en el trasfondo. La presente sección expone el carácter, la misión, y el éxito del Siervo divino, y la gloria de la Sión redimida. Estos son los temas principales de Isaías.

 

CAPÍTULO 49

El Siervo y la Sión Abatida

Antes de hacer comentarios detallados sobre el capítulo 49 permítanos determinar primero quien es el Siervo. Willis dice, “El que está hablando es el ‘siervo’ del Señor (vers 3, 5, 6), ‘Israel” (vers 3), en vez del Señor o del profeta” (pág 398). Whybray asume que el Siervo es “Deutero-Isaías,” el profeta vocero de los capítulos 40-55 (págs. 44-55). Driver sostiene que el Siervo es el Israel ideal, cumplido en Jesucristo (pág. 180). Smith sostiene el punto de vista que el Siervo es el fiel de Israel; ellos alcanzan su ideal en el Cristo (el Siervo del capítulo 53 debe ser una persona). Smith ve un desarrollo en los pasajes del Siervo – de (1) la nación a (2) Israel dentro de Israel (los pocos) a (3) una persona que él dice no puede ser ningún otro que el Mesías (II. 269-93). Por mucho el número más grande de comentaristas, sin embargo, y especialmente los escritores conservadores, consideran que el Siervo es el Cristo del Nuevo Testamento (por ejemplo, Alexander, Barnes, Calvin, Deltzsch, Leupold, Rawlinson, Robinson, Young); este es el punto de vista del escritor del presente estudio y las bases sobre las que el pasaje será interpretado. Un conjunto imponente de nombres no prueba el punto de vista, pero el estudio de los cuatro principales pasajes que se relacionan fuertemente con el Siervo indican que el Siervo no es un nombre colectivo, sino una referencia a un individuo, y que solo el Mesías llena totalmente las profecías. La segunda de las “Canciones del Siervo” (49:1-13), por ejemplo, presenta al siervo como un individuo con una misión de redención mundial.

Las Bases para Su Obra (vers 1-4)

      1 El Siervo llama a aquellos que están apartados, a los gentiles, urgiéndoles a poner atención al mensaje sobre lo que va a ser anunciado. Las costas son las islas y las zonas costeras del Mar Mediterráneo (ver 42:4; 10, 12), y en forma general, “los confines de la tierra” (41:5). El mensaje involucra a todos los pueblos (las naciones) de la tierra. El vientre, aun las entrañas de Su madre, desde las que llamó al Siervo, ni es la nación ni la virgen María, sino el remanente espiritual que retornó de Babilonia. No obstante el énfasis dado a la nación por nacer, Isaías dice que la “hija de Sión” alumbrando, que “saldrá de la ciudad” a Babilonia pero que eventualmente será rescatada y redimida, pondrá de manifiesto al “Señor en Israel; y sus salidas son desde el principio, desde los días de la eternidad“ (Mi 4:10; 5:2-3; ver Apoc 12:1-5). Este es Jesús (Mt 2:6), cuyo nombre mencionó Jehová aun antes de Su nacimiento. Este pasaje indica que la madre es la Sión espiritual. El énfasis del presente pasaje no está sobre el reinado del Mesías, sino sobre Su servidumbre. Isaías ya Lo había mencionado por Sus nombres reales: “Emanuel”; “Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz” (7:14; 9:6). Los dos oficios, Rey y Siervo Redentor, están unidos en Cristo Jesús.

      2 El Siervo continúa hablando, exponiendo las fuerzas por las cuales Él conquistará. Jehová, que controla todas las cosas y provee todo poder, hará la boca del Siervo como espada aguda. La boca es una metonimia para las palabras que el Siervo hablará, porque es por medio de palabras que Él conquistará, trayendo a los pueblos del mundo bajo su dominio (ver 2:3; Jn 7:16; 8:28; 12:49; Ef 6:17; Heb 4:12). Por lo que respecta a las naciones paganas que no oíran, Él los regirá y los quebrantará con vara de hierro (Sal 2:9; Apoc 12:5), castigándolos con la espada aguda de dos filos que saldría de Su boca (Apoc 1:16; 19:15). Y me puso (el Siervo) por saeta bruñida – el Siervo es la saeta por la cual Jehová penetrará el corazón de Sus enemigos, ya sea trayéndolos bajo Su dominio o extendiendo un juicio de muerte y destrucción (ver Sal 45:3-5; 110; Hab 3:11-13). Con la espada de Sus palabras y una saeta poderosa formada y disparada por Jehová, el Siervo irá hacia delante “venciendo, y para vencer” (Apoc 6:2). Mientras tanto, me cubrió con la sombra de su mano…me guardó en su aljaba. El Mesías y Su misión permanecerán ocultos, sin revelar, hasta el tiempo señalado por Dios (64:4; 1 Cor 2:9-13; Gál 4:4).

      3 El que está hablando es ahora identificado como el Siervo de Jehová: y me dijo: Mi siervo eres, oh Israel, porque en ti me gloriaré. Desde esta interpretación del Siervo como Israel, algunos comentaristas han concluido que el Siervo de este pasaje es la misma nación, o el Israel ideal. Dos argumentos refutan esta conclusión: primero, los versos siguientes indican algo diferente; y segundo, Pablo aplica el versículo 6 específicamente al Cristo, el Redentor de los gentiles; el apóstol se identifica a si mismo y a Bernabé como participantes de la obra de Cristo de extender la salvación a las naciones – “Porque así nos ha mandado el Señor” (Hech 13:47). El uso de Israel como un nombre personal no debe representar problema, porque fue primero dado a Jacob (Gén 32:28), el padre de la nación de las doce tribus, y más tarde pasó a la misma nación. El nombre significa conquistado por fe, alguien que lucha o se esfuerza y prevalece, pero tanto el primer Israel (Jacob) y la nación que llevaron su nombre habían fallado en esforzarse y prevalecer. Al llamar al Siervo Israel apunta a Su victoria: Él redimirá tanto a judíos como a gentiles y llegará a ser la cabeza del nuevo Israel. En Él y en Su obra el ideal de Jehová será cumplido y Dios glorificado.

      4 Con las palabras vano, sin provecho, el Siervo expresa decepción con el resultado de Su obra. Pero yo dije: Por demás he trabajado, en vano, sin resultados; y sin provecho he consumido mis fuerzas, un vapor o aliento. Él vendrá por Si mismo, y los que son Suyos no Lo recibirán (Jn 1:11); Lo rechazarán y Lo crucificarán (ver Sal 22:11-21; Isa 53). Sin embargo, el resultado de Su obra será dejada con el Señor: pero mi causa está delante de Jehová, y mi recompensa con mi Dios. Dios determinará la medida de la derrota o de la victoria, justificará y vindicará al Siervo, dará el crecimiento y cumplirá el fin deseado.

La Misión Ampliada (vers 5-7)

 

      5 El sentido de fracaso y decepción del Siervo al no alcanzar a Jacob, Su propio pueblo, es contestado por la confianza del Señor al que Él pertenece. El Siervo es honorable a la vista de Jehová y obtiene como resultado fortaleza de Él. El Siervo ha hecho su parte con nobleza, y Su éxito es glorioso. El objeto especial de Su comisión fue la restauración de Israel, y Su labor realizada en el hecho de recobrar un remanente (11:11-16); pero Dios tiene una misión más amplia para Él, una misión que incluye a todas las naciones.

      6 Dice: Poco es para mí que tú seas mi siervo para levantar las tribus de Jacob, y para que restaures el remanente de Israel. Disperso y caído, Jacob e Israel necesitaban ser levantados y restaurados. El remanente de Israel no es toda la nación, sino los que sobrevivieron al castigo de la destrucción y fueron declarados libres de culpa. La misión ampliada del Siervo es llegar a ser la luz de Jehová y la salvación a los gentiles, hasta los fines de la tierra (ver 42:1,6). Ni la nación ni el remanente fiel nunca pudo o podría haber sido la luz a los gentiles. El Siervo traerá la luz de la verdad a los que Él llamó a oír (vers 1). Es extraño que los judíos no entendieron (y todavía no lo entienden) que la misión del Siervo incluía a los gentiles. Es igualmente extraño que los grupos de las dispensaciones no puedan ver que Su misión fue espiritual, no política ni material.

      7 Aunque la obra del Siervo es para levantar y restaurar a Israel y para servir como una luz y proveer salvación para las naciones, Jehová señala que el Siervo no será bien recibido. El hombre en general Lo despreciará, despreciándolo y manteniéndolo en el desprecio como algo de poco valor. El abominado de las naciones; Israel Lo odiará, estimándolo a Él con el mismo aborrecimiento con el que el Señor mira a los ídolos. Él será un siervo de los tiranos; los tiranos Lo mirarán con el mismo desdén con el que miran a un siervo que está muy por debajo de ellos. ¡Pero todo esto cambiará! Aquel tan despreciado triunfará sobre todos los obstáculos. Su victoria será tan completa que los reyes serán forzados a reconocerlo como el Siervo y el Profeta de Jehová; ellos se levantarán y Le darán homenaje. Los príncipes reconocerán también Su grandeza y se inclinarán delante de Él en reverencia. Su victoria es atribuida al poder y a la fidelidad de Jehová a Su promesa. Vemos esta victoria en el Mesías puesto en acción en el Nuevo Testamento.

La Salvación y la Protección (vers 8-13)

 

      8 Jehová continua hablando a Su siervo (los exiliados en Babilonia no están a la vista). En el día cuando Jehová provee salvación para Su pueblo, Él vendrá al auxilio de Su Siervo. Él lo hará así en tiempo aceptable – un tiempo favorable a Jehová, de acuerdo con Su agrado y voluntad. Pablo confirma que estamos en lo correcto al identificar ese día como el periodo mesiánico, porque él cita la primera parte del versículo 8 y entonces agrega su propio comentario inspirado, “He aquí ahora el tiempo aceptable; he aquí ahora el día de salvación” (2 Cor 6:2). El tiempo aceptable, el día de la salvación de Jehová, es ahora, la era del evangelio. Jehová guardará al Siervo, cuida Su vida del peligro hasta que llegue la hora señalada (Jn 8:20; 12:23; 13:1). Fue dicho antes (42:6) que el Siervo será dado “por pacto al pueblo, por luz de las naciones, para que abras los ojos de los ciegos…” Aquí se dijo que Él sería dado por pacto al pueblo, para que restaures la tierra, un lugar para el nuevo Israel, alumbrando a judíos y a gentiles. En 44:26 para “reconstruir ruinas” refiriéndose a la restauración de Jerusalén y a las ruinas de Judá en el retorno de Babilonia. Aquí, a la vista del contexto mesiánico, restaurar la tierra es hacerla estar de pie, extender tan lejos como es posible, que sería “de mar a mar, Y desde el río hasta los confines de la tierra” (Sal 72:8; Zac 9:10). El Siervo también heredará asoladas, devastadas o desérticas, heredades; esto es, el poder espiritual para vencer a la oposición será restaurada (54:17).

      9-11 Así como Jehová había asegurado a Jacob-Israel que Él proveería para ellos (41:18), as+i ahora Él asegura al nuevo Israel bajo el Siervo que Él cuidará también de ellos. Para los que están atados en el calabozo del pecado, Él dice, salid; y a los que están asentados en tinieblas espirituales, mostraos, declaren ustedes mismos que están del lado de Dios – toma tu posición. Al asumir el papel de un pastor, Él guiará a Su rebaño donde abundan pastizales y agua. Y además, Él será su protección del calor abrasador de la oposición, la persecución, y del juicio, porque ellos responderán a Su ofrecimiento de misericordia abundante. Así como los montes son creados por Jehová, y por lo tanto sujetos a Su voluntad, Él será capaz de moverlos, de rellenar los valles, y entonces proveer un camino sobre el que Su pueblo redimido viaje (ver 35:8; 40:4). Esto, de hecho, significa que Él hará un camino para ellos.

      12 Aquellos a los que el Siervo guiará no son los que retornan de Babilonia, porque ellos desde hace mucho tiempo han sido liberados; aquellos a los que Él proveerá son de un reino que es mundial: he aquí éstos vendrán de lejos; y he aquí éstos del norte y del occidente, y éstos de la tierra de Sinin. Debido a la similitud entre “Sinin” y “Siene,” algunos comentaristas han concluido que Sinin se refiere a la ciudad de Siene, que estaba en el extremo sur del antiguo Egipto. Otros razonan que Sinin es China, en el lejano oriente. Esto es también improbable. Sin importar lo que denota Sinin, parece seguro concluir que el nombre se refiere a una tierra lejana. Los pueblos de todas las partes de la tierra responderán al llamado del Siervo.

      13 Todo el mundo responde a la denuncia del Señor, “Salid…Mostraos” (vers 9), evoca el llamado característico de Isaías para el regocijo y la adoración universal (ver 44:23). Los cielos, la tierra, y los montes estallan en alabanzas, porque por medio del Siervo, Jehová ha consolado a su pueblo, y e sus pobres tendrá misericordia. Es obvio que los versículos 1-13 trascienden al retorno de los judíos del exilio. Ellos miran hacia una reunión universal del pueblo de Jehová, los judíos y los gentiles, bajo el Señor Jesús, y a Su provisión y cuidado por ellos (ver los comentarios en 66:18-24)

El Reclamo y el Asombro de Sión (vers 14-21)

 

      14 A menudo somos enfrentados con una pregunta recurrente. ¿Está el profeta tratando con la Sión-Jerusalén durante la cautividad de Babilonia o con la desolación espiritual que existiría hasta la aparición del Siervo? Ciertamente la desolación de Sión durante el periodo de exilio hasta el retorno del remanente es una fase del periodo total de la depresión espiritual de Sión que miraba más adelante a la restauración bajo el Mesías. Pero el periodo limitado del exilio babilónico no satisface totalmente la profecía que sigue. El reclamo del sentimiento de abandono y olvido de Sión refleja un desaliento que sería aliviado solo bajo la venida del Cristo.

      15 La respuesta de Jehová a este lamento está entre las expresiones más tiernas encontradas en el Antiguo Testamento. Él compara Su amor por Sión con el amor de una madre por su hijo, el fruto de su vientre, al que ella crió con cariño en su pecho. ¿Puede una madre olvidar a su hijo o fallar al mostrarle compasión por su hijo cuando se ha desviado? No obstante hay algunas pocas madres que aunque podrían volverse tan mundanas, tan encallecidas, y duras de corazón como para olvidar, no es así con la gran mayoría. Y no es así con Jehová: Yo nunca me olvidaré de ti; porque Su amor es infinito, trasciende a la humanidad como están más altos los cielos que la tierra.

      16 Sión y sus muros están de continuo ante Jehová. Cuando el Señor dio a Israel Su ley, Él instruyó al pueblo a atar las leyes como frontales entre sus ojos, así ellos siempre tendrían Sus mandamientos en la mente, y como señales en sus manos, así ellos siempre verían Sus mandamientos en acción (Deut 6:8). En esta forma la ley estaba siempre ante ellos. Metafóricamente, en manera semejante Jehová ha grabado a Sión y sus paredes en las palmas de Sus manos; entonces, delante de mí están siempre tus muros. Desde el inicio (Gén 3), Jehová tuvo un plan que nunca perdería de vista – la construcción de la Sión espiritual de acuerdo a Su propósito eterno (Ef 3:11). En Cristo hemos llegado a la Sión espiritual (Heb 12:22-24; 1 Ped 2:5-6; Apoc 14:1-5).

      17 Sión es ahora comparada con una madre cuyos hijos desobedientes están regresando a ella. Cuando el propósito eterno de Dios es cumplido y los muros de la Sión espiritual son levantados, sus edificadores vendrán aprisa a casa. No podemos determinar si los destructores que derrocaron a Sión y derribaron sus paredes, dejándola desolada y vacía, son Asiria y Babilonia desde el exterior, o sus hijos malvados desde el interior. Tal vez ambos estén a la vista, porque ambos se han separado de ella. Ella está lista para recibir a los que vienen con fe, al haber dejado la perversidad y la injusticia (55:7) y al haber sido redimida por Jehová (35:10; 44:22).

      18 Sión es urgida a levantar sus ojos y mirar alrededor, porque sus hijos (vers 17), son reunidos juntos para venir a casa; sus días de desaliento se acabaron. En base a la estabilidad de todas las garantías – Su propia existencia (vivo yo) – Jehová promete que los hijos regresarán y que con ellos Sión misma se embellecerá así como las joyas enriquecen el vestido de la novia. Si hubo algún cumplimiento de esta profecía sobre el retorno de Babilonia, fue solamente mínima; el cumplimiento total estuvo bajo el Siervo mesiánico.

      19-20 Cuando sus hijos regresen a casa, Sión  la tierra devastada, arruinada y desierta y la tierra será estrecha, demasiado pequeña, para su habitación; necesitarán una tierra más amplia en la cual habitar. Y tus destruidores serán apartados lejos – el significado probable de esta cláusula posicionada desde hace bastante tiempo es que los destructores estarán lejos (ver vers 17), dejando a los que regresan totalmente libres de la oposición como la que una vez experimentaron. Los hijos están ahora suficientemente seguros para habitar en ciudades sin muros, porque Jehová será “muro de fuego en derredor” (Zac 2:4-5; ver Ezeq 38:11). Los hijos de tu orfandad, de los que ella ha sido privada, regresarán en gran número. El incremento será demasiada para la antigua Sión, porque los gentiles serán también incluidos (vers 6). Los hijos dirán, ya sea a Sión o a sus oyentes, que el lugar está demasiado estrecho; ellos necesitan más espacio dentro de ella para habitar. Y el espacio adicional debe ser provisto ampliamente mientras ellos “ensanchan el sitio de tu tienda,” extendiéndose en el extranjero en todas direcciones (54:2-3).

      21 Sión está asombrada en este giro de eventos y se pregunta, ¿Quién me engendró estos? Aparentemente el gran flujo de de los hijos de Sión es ampliado por los gentiles que están viniendo de la misma forma a hacer de Sión su casa espiritual. Los hijos judíos no son un gran número, porque ella ha estado estéril, sola, peregrina y desterrada. Ella había sufrido los dolores de soledad durante ese tiempo debido a sus hijos alocados que habían desertado de ella y a que los gentiles no podrían arribar hasta que el Siervo llegara.

La Confianza de Jehová para Sión (vers 22-26)

 

      22 Jehová describe la manera en la que los hijos de Sión serán reunidos. Él los levantará o hará señales con Su mano ya sea para señalar a los más cercanos o para señalar la bandera, para indicar el punto de reunión a los que están distantes (ver 11:10,12). La palabra hebrea traducida bandera es una de las favoritas de Isaías, y se presenta ocho veces en la Parte Uno y dos veces en la Parte Dos. La combinación de levantar u ondear a mano y ponerla en la bandera se presenta solo aquí y en 13:2; esto es el testimonio de la unidad del libro. Las naciones y los pueblos son los gentiles, todos los que están fuera de Israel; ellos vendrán trayendo a los hijos y a las hijas de Sión en hombros, esto es, en sus brazos, cerca de sus corazones, o sobre sus hombros, como una indicación del tierno cuidado por ellos.

      23 De las naciones y los pueblos por un lado, y los hijos y las hijas de Sión por el otro lado, Jehová turna ahora Su atención a los reyes y a las reinas del mundo por un lado, y a los de Sión por el otro lado. Reyes serán tus ayos; el termino ayos es también traducido “padres adoptivos” (Delitzsch), “tutores o guardianes” (Whybray), “sustentadores” (Young); “expresa el concepto básico de apoyar.”[1] La descripción de reyes y de reinas sirviendo á Sión como nodrizas es metafórica; indica una marcha atrás de las circunstancias. Del estado más bajo de ser forzado a servir a otros, Sión ha vuelto ahora a ser servida por reyes y reinas. Que ellos inclinaron el rostro a tierra, indica que la realeza de Sión y de sus hijos es de una calidad superior – ellos son “real sacerdocio” (1 Ped 2:9) y hermanados al Rey supremo (Heb 2:11-12). Cuando esto acontezca, será evidente que Jehová es Dios; y no se avergonzarán los que esperan en mí (para completar esta obra).

      24 Sión levanta una pregunta escéptica de que si lo que Dios ha prometido justamente será ciertamente cumplida. Aunque la pregunta está en dos partes, es realmente una. ¿Puede la presa o el botín, tomados cautivos por el poderoso, serle arrebatados? ¿Pueden los cautivos ser quitados al valiente – conquistadores reales, guerreros poderosos, hombres de gran fortaleza? La segunda frase de la pregunta es más difícil, aunque lleva la misma idea general. ¿Puede el cautivo (los cautivos del justo,” del hebreo) ser liberado? ¿Son justos estos cautivos, o son ellos tomados por conquistadores justos? ¿O debería la frase “los cautivos del justo” ser traducida, como dice uno de los Pergaminos de Qumran, “los cautivos del tirano”? (Para una discusión de esta posibilidad, ver Whybray, que lo acepta, y Young, que lo cuestiona.) Posiblemente el significado es que la cautividad de los judíos fue justa y correcta. Debido a su maldad el juicio para ellos fue justo, aunque fue ejecutado por hombres terribles.

      25 La respuesta de Jehová a la pregunta es enfática. Los cautivos del valiente ciertamente serán quitados, y el botín será arrebatado al tirano – al valiente u opresores violentos. El cumplimiento total de esta promesa es garantizada por la determinación de Dios de liberarlos. Cualquiera que pudiera interferir se encontrará a si mismo en contienda, en guerra, no con el hombre, sino con Jehová. El conflicto podría tomar la forma de una batalla verbal o de una fuerza física. En realidad, tanto entonces como ahora, una disputa con el pueblo de Jehová, de propósito, o de palabra, es una disputa con Él. El resultado es inevitable: Yo salvaré a tus hijos.

      26 En una descripción terrible Jehová describe las consecuencias de contender con Él, de la opresión a Su pueblo, o de ocultar el cumplimiento de Su propósito. Aquellos que lo hacen así, como caníbales, comerán su propia carne, y con su sangre serán embriagados como con vino. Es dudoso si, como algunos eruditos sugieren, esto significa que el pueblo será traído a tan gran apuro que se comerán literalmente uno al otro; más bien, significa que en el juicio traído sobre ellos, se destruirán uno al otro – “la espada de cada cual será contra su hermano” (Ezeq 38:17-21; Zac 14:12-13). Como Jehová por medio de Su Siervo redime, protege, y provee para Su Israel espiritual, así conocerá todo hombre que yo Jehová soy Salvador tuyo y Redentor tuyo, el Fuerte de Jacob. Solo un Siervo enviado por Jehová podría cumplir esta misión mundial. El cumplimiento total de Su propósito y la constancia de Su palabra son evidencia incontrovertible de Su Deidad eterna y de Sus promesas infalibles.

Capítulo 49. El Siervo y la Sión Abatida


[1]  Theological Wordbook of the Old Testament, ed. R. Laird Harris (Chicago: Moody, 1980), vol. 1, pág. 51.

CAPÍTULO 42

El Siervo de Jehová y el Castigo de Israel

 

El Siervo Ideal de Jehová (vers 1-9)

 

      1 Como en el capítulo 41, Jehová habla en la mayor parte del capítulo 42. No hay una declaración explícita sobre a quien está siendo dirigida. La sugerencia de Leupold, “a todo aquel que preste atención,” es probablemente correcta. He aquí – Jehová invitar a poner especial atención a lo que va a ser dicho – mi siervo, yo le sostendré; mi escogido, en quien mi alma tiene contentamiento. El Siervo de Jehová mantiene una alta y noble posición y es encomendado con una responsabilidad divina por el Dios eterno. Jehová sostendrá o sustentará al Siervo en toda Su carrera. Él ha sido escogido por Dios para una obra redentora, y el alma de Jehová se deleitará en Él mientras lleva a cabo esta obra.

      El Siervo ha sido identificado diferentemente. Ciro ha sido sugerido, como lo habían sido los profetas (en conjunto) de Dios. Whybray sostiene que Deutero-Isaías, que él asume haber sido el escritor de los capítulos 40-66, está a la vista, en tanto que Willis sugiere a Israel, la nación. La vasta mayoría de los comentaristas conservadores sostiene el punto de vista que el Siervo es el Mesías, el Señor Jesús del Nuevo Testamento. Cuando se considera la misión del Siervo (vers 1-9), se vuelve claro que solo Cristo cumple totalmente la asignación; los otros se quedan cortos. Él solo es el instrumento de la restauración y redención de Israel, una luz a los gentiles, y el que establece la justicia en la tierra. También, el medio que Él usó en el cumplimiento de Su misión lo pone aparte de cualquiera de las otras sugerencias. Mateo establece la cuestión cuando cita los versículos de apertura de Isaías 42 y los aplica a Jesús (Mt 12:15-21). Dejando por un momento Su declaración en relación a Ciro, Jehová vuelve al Redentor final.

      Al escoger al Siervo para una misión especial, Jehová dice, he puesto sobre él mi Espíritu; el Espíritu dotará totalmente al Siervo para toda Su obra (ver los comentarios en 11:2; 61:1; ver Mt 3:16-17; 17:5). Entre otras cosas, él traerá justicia a las naciones (gentiles) (ver vers 3-4). Justicia es preferible a la traducción “juicio” de la King James. La palabra hebrea significa “ley, reinado, o gobierno,” que incluye juicio pero no está restringido a él. Puesto que Dios es el Soberano absoluto, y el cimiento de Su trono es la justicia y el juicio (Sal 89:14; 97:2), se entiende que el reinado iniciado por el Siervo será justo y recto, basado en el propio carácter de Jehová. Distinto a la ley que Dios dio a los judíos en el Sinaí, será universal en alcance. Incluirá a los gentiles, que por largo tiempo han rehusado tener ninguna relación para hacer con Dios y con Su ley.

      2-3 Los medios que el Siervo usará en el cumplimiento de Su tarea se establece bajo tres negativas: (1) No gritará, ni alzará su voz, ni la hará oír en las calles. El Siervo rechazará el sensacionalismo, la perorata alborotadora, que provoca agitación, y las demostraciones ruidosas en las calles. Cuando venga el Mesías, Él presentó la verdad como el poder conquistador sobre las almas de los hombres, permitiendo cambiar la vida de los creyentes. En Él fue cumplida la predicción, “Tu pueblo se te ofrecerá voluntariamente en el día de tu poder” (Sal 110:3). (2) “No quebrará la caña cascada, ni apagará el pábilo que humeare. En vez de quebrar y dejar a un lado como inservible a la vida débil que ha sido lastimada y doblada, el Siervo fortalecerá y protegerá para que pueda llegar a ser recto y fuerte. Y en lugar de apagar el frágil humo de una lámpara que alumbra débilmente, extinguiendo su flama débil y oscilante. Él le pondrá aceite, protegerá la flama, y la ventilará a una luz brillante y encendida. La vida será preciosa ante Su vista. Por medio de la verdad traerá justicia; Jesús vino para “dar testimonio de la verdad,” y para reinar en un reino fundado en la verdad (Juan 18:36-38).La verdad presentada con humildad fue el poder que controló y guió en Su obra, las bases del gobierno de Su reino. Su vida demostró un espíritu manso y humilde (Mt 11:29).

      4 La tercera negativa expone el medio por el que el Siervo cumplirá Su tarea en relación a Si mismo: No se cansará (“extinguirse débilmente,” al margen) ni desmayará (“lastimarse,” al margen), hasta que establezca en la tierra justicia. Aunque el Siervo enfrentará muchos obstáculos aparentemente imposibles y problemas muy penosos en Su obra, no sucumbirá. A diferencia de los que Él vino a redimir, estará libre de debilidad. Él cumplirá Su tarea; establecerá la justicia, un gobierno justo, en la tierra; no fallará como lo hizo el siervo Israel. Hará justicia en la tierra, en las islas, las costas de los gentiles, se gozarán de Su ley, porque solamente en ella encontrarán un gobierno justo, la redención, y la esperanza; ley y justicia son paralelas, Su ley no es lo único que Jehová dio a Israel en Sinaí, sino algo nuevo.

      5-6  Para lograr el fin para el que ha sido llamado, le será dado al Siervo la fortaleza de Jehová Dios, por cuyo poder fueron creados los cielos y la tierra. El profeta habla ahora: Así dice Jehová Dios, Creador de los cielos, y el que los despliega; el que extiende la tierra y sus productos; el que da aliento al pueblo que mora sobre ella, y espíritu a los que por ella andan. Un medio favorito de Isaías para enfatizar la certidumbre de una profecía es llamar la atención a la incomparable grandeza de Jehová, cuyo poder es la base y es expresado en la creación. Yo Jehová, es el nombre personal de Dios a Su pueblo (Éxodo 3:14; Óseas 12:5). La raíz del nombre Jehová significa “ser,” “Yo soy”; por lo tanto alguien eternamente existente. El mismo nombre “connota la cercanía de Dios, su interés por el hombre, y la revelación del pacto redentor.”[1] Es el Dios de la creación (por ello del poder) y el personal “Yo Soy” del pacto de Israel que habla: Yo Jehová te he llamado en justicia (ver 41:2), un estándar moral y ético de acuerdo con la naturaleza y voluntad de Dios, esto es, de acuerdo con la verdad. Puesto que Jehová ha llamado al Siervo, Jehová también Lo sustentará: (1) te sostendré por la mano; te guardaré, por consecuencia lo sustentará y lo protegerá en todo momento (Juan 8:29); (2) y te pondré por pacto al pueblo, y (3) por luz a las naciones (gentiles). Algunos sostienen que el pueblo (singular) es paralelo con un equivalente a las naciones (las naciones paganas). Sin embargo, la interpretación es contraria al uso general de las dos palabras; las naciones o gentiles se refieren a los paganos. El profeta está diciendo que el Siervo es dado para un pacto a Israel y por una luz a los gentiles; Él será el mediador del pacto y la luz de las naciones. En las palabras de Delitzsch, el Siervo será “el enlace personal que una a Israel y su Dios en una nueva comunión” (II. 265); esta nueva Israel incluirá a los gentiles.

      7 La misión del Siervo para ser por pacto al pueblo y por luz de las naciones (vers 6) es espiritual. Abrirá los ojos de los ciegos espiritualmente para que pudieran contemplar la gloria de la obra redentora de Jehová (ver 29:18; 35:5). Él sacará a los que viven en la esclavitud espiritual, liberándolos del poder de la idolatría; y liberará a los que están prisiones en las tinieblas morales (ver Juan 8:31-36; Gál 4:8).

      8 Jehová es por Si mismo la garantía que lo que Él ha profetizado será cumplido: Su nombre es Su garantía. El honor glorioso que se Le debe por la redención tanto de Israel como de los gentiles no será dado a otro; no compartirá Su alabanza con ídolos inanimados que no pueden hablar ni actuar.

     9 Los ídolos fracasaron en enfrentar el desafío de Jehová de declarar las cosas pasadas o futuras; Él ahora añade evidencia adicional de que Él es el único Dios. He aquí se cumplieron las cosas primeras, las primeras profecías están cumplidas. ¿El profeta se proyecta a sí mismo al periodo babilónico y da apoyo a los exilios, llamando la atención, por ejemplo, a las promesas de Dios de hacer de Abraham una gran nación, al reino establecido en David, y a las profecías de Acaz en relación a la venida de los asirios y su posterior derrota? Las profecías cumplidas antes de Ciro parecen ajustarse mejor al contexto total. Para la última parte del versículo – y yo anuncio cosas nuevas; antes que salgan (broten) a la luz, yo os las haré notorias – parece referirse a Ciro y a las profecías faltantes del libro, incluyendo la obra del Siervo. Sobre las bases de las profecías que han sido cumplidas, el pueblo puede creer que las cosas nuevas que Dios está declarando llegarán a pasar. Este principio es vital hoy. Sobre las bases de las promesas de Dios que ya han sido cumplidas, podemos creer lo que Él dice en relación al futuro. Podemos poner nuestra confianza en Él para que lleve a cabo Sus promesas.

 

Un Cántico Nuevo de Alabanza a Jehová (vers 10-17)

 

      10 Un salmista no identificado en un tiempo que no se conoce dijo, “Cantad a Jehová cántico nuevo,/ Porque ha hecho maravillas” (Sal 98:1). Ahora también, han sido hechas cosas maravillosas. La nueva relación de Jehová por medio de Nuevo Pacto, que incluye tanto a gentiles como a judíos, llama por un cántico nuevo o fresco (ver Apoc 5:9-10). Permita que éste cántico de alabanza sea cantado desde el fin de la tierra, porque la luz, la justicia, y la ley de Dios han sido extendidas a los gentiles y se ha establecido en la tierra (vers 4-6). Los que descendéis al mar, los marineros, los mercaderes, y los que usan los océanos de la tierra para comerciar o viajar, y cuanto hay en él, las islas y las costas y sus habitantes – todos alaben a Jehová. Sin embargo es por medio del Siervo que ha sido impartida una bendición espiritual y continuará para ser la gloria y alabanza de Jehová.

      11-12 El desierto, las tierras desérticas poco habitadas, y sus ciudades, con frecuencia amuralladas (la palabra hebrea “se refiere a un asentamiento permanente sin referencia al tamaño o a la argumentación”),[2] alcen su voz en alabanza. También son incluidas las aldeas, las áreas habitadas sin muro, con frecuencia junto a un campo de beduinos, donde habita Cedar (para Cedar ver los comentarios sobre 21:16-17). Volviendo a las islas del mar y a las regiones del norte de Arabia, el Señor observa hacia el sur e incluye a los habitantes de Sela, la ciudad base en Edom, más tarde conocida como Petra. Ellos cantan alabanzas a Jehová, clamando desde la cumbre de sus montes. Solo la obra del Siervo ideal hace posible este clamor y cántico de gozo y alabanza universal a Jehová el Dios verdadero.

      El versículo 12 es una recapitulación de lo que se ha dicho en los versículos 10-11. Todos los pueblos que navegan los mares, que habitan en las costas, en las áreas desérticas, o en algún lugar intermedio, den gloria a Jehová, y anuncien sus loores en las costas, las áreas remotas de la tierra.

      13 Ha sido observado por otros escritores que esta es la palabra más bélica en el cántico. Una vez que el Siervo ha provisto luz y justicia a los gentiles y un nuevo pacto unido para un nuevo Israel, Jehová declarará la guerra sobre los enemigos de Su causa y pueblo espiritual. Jehová saldrá como gigante, traducido con frecuencia “guerrero,” un héroe o un campeón entre las fuerzas armadas. Él provocará el celo por Su causa y celosamente por los que le pertenecen, como hombre de guerra que pelea contra sus opresores y en defensa de su tierra. Él gritará (“rugirá,” King James) como un hombre que va a la batalla. Él será poderoso, esto es, tendrá fortaleza, será grande sobre sus enemigos. Este es el grito de un guerrero universal total impulsado por Jehová; pero como señalaremos más tarde, será impulsado por medio del Siervo victorioso.

      14 El Señor declara ahora algo de las cosas nuevas que acontecerán (vers 9). Se levanta la pregunta, ¿Él se está refiriendo en los versículos 13-17 a la cautividad y Su lucha contra Babilonia que resultará en el retorno de Su pueblo? ¿O tiene aquí un punto de vista que observa más allá de la cautividad para la aparición del Siervo y lo que Él hará? El punto de vista final parece ajustarse mejor al contexto. Descartando la figura de un guerrero, el Señor se describe a Si mismo como una mujer que está en parto. El Señor dice, desde el siglo he callado, he guardado silencio. Por un largo tiempo Jehová ha refrenado su propósito en contra de los ídolos, de los idolatras, y la maldad. Pero ahora, como una mujer en parto, abre la boca y habla, indicando un esfuerzo intenso por llevar a cabo Su propósito; destruirá la idolatría y traerá una nueva época o era. Él ha dejado pasar ciertos tiempos de ignorancia (Hechos 17:30), “ha pasado por alto…los pecados pasados” (Rom 3:25), pero no más – Su enojo contenido está a punto de explotar.

      15 Jehová: (1) convertirá en soledad montes y collados, (2) hará secar toda su hierba, y (3) secará los ríos de tal forma que aparecerán islas, el resultado de las aguas que retroceden; Él secará también los estanques restantes. Hay diferentes puntos de vista del significado de lo que el Señor dice aquí, pero a la luz del contexto parece que no está hablando de gobiernos y de grandes potencias políticas y militares, sino de fuerzas espirituales. En la guerra que Él emprenderá siguiendo la misión del Siervo, las antiguas religiones idolatras de los pueblos paganos serán traídas a la nada (ver el vers 17). Este es un contraste sombrío de lo que Él hará por Si mismo (ver 35:7).

      16 Habiendo echado por tierra las religiones paganas y sus dioses ídolos (vers 15), Jehová traerá a Él a los que han estado ciegos por un camino desconocido hasta ahora para ellos (ver 1 Cor 2:9), pero conocido para Jehová. Les haré andar por sendas que no habían conocido, sendas puesta por Dios, sendas de justicia (Sal 23:3) que van a ir hacia delante fuera de Sión (2:3). Las tinieblas en las que ellos una vez caminaron será hecha luz, y los lugares de la vida torcidos y enredados – las dificultades enfrentadas – el Señor los derrotará. Hará estas cosas; y Él no abandonará a los que una vez estuvieron ciegos, sino que seguirá con ellos hasta el fin.

      17 Este versículo confirma nuestra posición de que estamos tratando aquí con la guerra de Jehová contra la idolatría y contra sus consecuencias desmoralizadora, un conflicto espiritual. Ellos los que confían en ídolos, y dicen a las imágenes de fundición: vosotros sois nuestros dioses – los que caminan en las tinieblas y no conocen el camino de Jehová – serán vueltos atrás y en extremo confundidos. Tanto los gentiles que siempre han sido dados a la idolatría y los de Israel que han sucumbido a ella, junto con los ídolos mismos, serán abatidos. Debido a sus fallas y completa derrota en manos de Jehová, tanto los ídolos como sus adoradores caerán en desgracia, al final pasarán al olvido.

 

Israel, el Siervo Ciego y Sordo de Jehová, Será Castigado (vers 18-25)

 

      18 Jehová resume el tema de Israel el siervo, que Él introdujo en 41:8-16. Él continuará con este tema – la falta, el castigo, y la eventual restauración de Israel – a lo largo del capítulo 45. La acusación, Sordos, oíd, y vosotros, ciegos, mirad para ver, indica que la condición era intencional e impuesta por ellos mismos, porque ellos podrían ver si lo quisieran. Puesto que son responsables por la condición, deben corregirla.

      19 Aun cuando los gentiles están ciegos a la verdad y a la justicia, ninguno está tan ciego como Israel, el siervo y mensajero de Jehová. Como siervo de Jehová, a Israel se le había dado una responsabilidad divina para representarlo en el mundo; como un mensajero de Jehová él había sido enviado a entregar palabras de Dios a los habitantes de la tierra. La misión de Israel, había sido dar a conocer al mundo la justicia y el reinado de Jehová como el Creador y único Dios. Para esta misión habían sido tanto ciegos como sordos. ¿Quién es ciego, sino mi siervo? (La traducción King James, “como el que es perfecto,” es incorrecto.) La palabra traducida sino mi siervo significa plenitud, un estado de plenitud, que tendría que haber sido el resultado del pacto de paz que Jehová había hecho con Su pueblo. Pero Israel estaba ciego a la naturaleza real de su relación con Dios y a las bendiciones y responsabilidades que se pierden con la edad de esa relación.

      20 Con los ojos físicos Israel había visto muchas cosas, pero no había comprendido su significado espiritual. No advierte – no toma conocimiento completo que pueda hacerlos cuidadosos o diligentes. Estaban sin excusa, porque mientras sus oídos estaban abiertos, su corazón no lo estaba; él no oyó, ni entendió, ni respondió.

      21 La justicia de Jehová debe ser respaldada y Su palabra reivindicada. Entonces, Le agradó magnificar la ley y engrandecerla. La ley (enseñanza o instrucción) es vista aquí en su sentido más amplio, abarcando los mandamientos dados en el Sinaí y la palabra hablada por medio de los profetas, los salmistas, y los sabios. La ley incluyó mandamientos, promesas, y castigos; y si Jehová existe para magnificarlo, esto es, para exaltar su importancia y grandeza, hacerlos apreciados, entonces los castigos por violación deben ser ejecutados. De otra manera es sin sentido. Debido a su origen, es superior a todas las otras leyes y debe ser respetada.

      22 El estado del pueblo como es descrito ahora es debido a su ceguera y sordera para el propósito y misión de Jehová hacia ellos; es el resultado de sus pecados contra la ley digna y honorable de Jehová. Ellos son alegóricamente descritos como un pueblo saqueado y pisoteado, atrapados en cavernas y escondidos en cárceles; están sin casa y amargados. Además, son una presa a los que son más fuertes que ellos, debido a que están debilitados por la incredulidad y el pecado, y no tienen a nadie que los libere del saqueador, porque Jehová se ha retirado de ellos. Son despojados, o botín, y no hay quien diga: Restituid. La palabra hebrea significa literalmente “retornar.” Nadie les dice que regresen a Jehová para ser restaurados a una relación apropiada con Él con lo cual sus posesiones justas podrían ser retornadas. Aun cuando esta descripción es vista con más frecuencia como aplicada a la cautividad en Babilonia, necesariamente no debe ser tan estrechamente restringida; porque en su estado de ceguera y sordera espiritual, el pueblo en los días de Isaías estaba ya en la esclavitud y en la prisión del pecado y de la maldad, como hoy están todos aquellos que no han respondido a Dios y a Su palabra.

      23-24 El Señor apela al pueblo como individuos para considerar con cuidado lo que Él está diciendo. Hace dos preguntas: (1) ¿Quién pondrá atención a lo que Él ha dicho y entonces vendrá a reconocer la condición difícil de la nación ante un juicio justo, ante la consecuencia de actos pasados? Y (2) ¿Quién dará oído que de pasadas experiencias podría beneficiarse en el porvenir? Aunque algunos podrían pensarlo así, no era por el poder de los ídolos paganos que el pueblo estaba siendo entregado a despojadores y saqueadores. Fue Jehová, contra quien pecamos (la generación actual), no quisieron andar (la generación o generaciones pasadas) en sus caminos, ni oyeron su ley (enseñanza). Israel solo tenía su rebelión contra Jehová, su poco aprecio por la ley, su ceguera y sordera a su misión para culparlos por su estado actual de exilio. Porque Jehová debe establecer Su justicia en la tierra y magnificar Su ley, haciéndola honorable. De acuerdo a Pablo, “porque las cosas que se escribieron antes, para nuestra enseñanza se escribieron” (Rom 15:4); ellas “sucedieron como ejemplos…y están escritas para amonestarnos a nosotros, a quienes han alcanzado los fines de los siglos” (1 Cor 10:6, 11). Entonces aprendamos de ellas.

      25 Cuando, en la justicia de Jehová, Su paciencia alcanza el límite más allá de lo que podría ser extendida, Él derramó sobre él el ardor de su ira, y fuerza de guerra. El ardor de su ira es la justa indignación al poco aprecio de Israel por una violación crasa de la ley de Dios así como su indiferencia a la majestad de Dios mismo. Jehová derramo su enojo al traer a los babilonios para llevar a Su pueblo al exilio. Aunque colocado en fuego por estos juicios divinos, Israel nunca entendió lo que el Señor estaba haciendo; no pusieron atención al hecho que todo lo que Él hacía era para su salvación. En verdad, el oído del hombre se vuelve con frecuencia tan insensible y calloso por el pecado que no reconoce ni la gracia ni la misericordia de Dios en el derramamiento de las bendiciones ni a los juicios de castigo que Él envía para corrección.


[1]  Theological Wordbook of the Old Testament, vol. 1, pág. 212

[2]  Theological Wordbook of the Old Testament, vol. 2, pág. 664.