En este capítulo de cierre, Isaías introduce en el enfoque los juicios futuros de Jehová y el engrandecimiento, regocijo y gloria de Sion. El Señor parece estar señalando a los días finales de Judá y a la gloria venidera de Sion en la nueva dispensación. Hay numerosos puntos de vista en relación al tiempo en el que fue escrito este capítulo, el autor, y los eventos particulares siendo descritos. Es nuestro punto de vista que el profeta Isaías está escribiendo de cosas por venir que le fueron reveladas por Jehová por medio de Su Espíritu Santo. El profeta está mirando hacia la culminación de juicio y la esperanza gloriosa sobre la que él ha estado predicando a lo largo de toda su vida de servicio a Jehová y a Su pueblo.

La Grandeza de Jehová y la Abominación de la Idolatría (vers 1-6)

 

      1 Desde el inicio de su obra profética Isaías ha hablado del colapso y de la caída venidera de la nación debido a la corrupción moral dentro de ella (cap 1; 5:5-7). Pero de entre la ruina allí será establecida una nueva nación compuesta de muchos pueblos y de un remanente que ha sido redimido, limpiado, y purificado (2:2-4; 4:2-6). El capítulo final de la profecía comienza con la afirmación que Jehová está hablando. En visión, Isaías ha visto el santuario hollado (63:18) y la bella casa del Señor destruida (ver 64:11 y comentarios). Y ahora, a la vista del hecho que el remanente espiritual y el redimido de las naciones están viniendo a Sion, hay necesidad de construir otro templo. Jehová dice, El cielo es mi trono, y la tierra estrado de mis pies (ver Sal 11:4; 103:19), y pregunta, ¿dónde está la casa que me habréis de edificar, y dónde el lugar de mi reposo? Esto no es, como sugieren algunos comentaristas, una crítica del celo de Hageo por la reconstrucción del templo en el retorno de la cautividad, por frases como “ha dicho Jehová” y “la palabra de Jehová” se presentan aproximadamente veinticinco veces en este corto libro, afirmando que la urgencia era del mismo Señor. Y Zacarías, contemporáneo de Hageo, confirma: “Por tanto, así ha dicho Jehová: Yo me he vuelto a Jerusalén con misericordia; en ella será edificada mi casa” (Zac 1:16). Era necesario un templo físico bajo esa dispensación, pero aún él no podría contener a Jehová (1 Rey 8:27). Por consiguiente, el pueblo no iba a poner su confianza en el templo, sino en el mismo Jehová. Sin embargo ellos parecían confiar en el templo debido a que él representaba Su presencia (Jer 7:1-4).

2 El material físico que entró en la construcción del templo de Salomón fue hecho por Jehová, pero es perecedero y dejará de existir. Sin embargo, el material con el que Dios está construyendo Su nueva casa serán hombres que son (1) pobres – la palabra no solo significa privado de posesiones materiales, sino que con frecuencia apunta a alguien que está afligido o angustiado, una persona mansa (ver 61:1); y (2) humilde (o mortificada) de espíritu, como el corazón de David se “turbó” cuando cortó la orilla del manto de Saúl (1 Sam 24:5; ver Isa 57:15); y (3) que tiemble a mi palabra, esto es, tenga un espíritu penitente y un respeto afectuoso por la palabra de Dios. Tales individuos serán el material de construcción de la nueva casa de Jehová (ver Ef 2:21; 1 Ped 2:5).

3 Este versículo es reconocidamente difícil. ¿Está diciendo el profeta que alguien que quema incienso u ofrece sacrificios legales (por ejemplo, un buey, una oveja, una ofrenda [un ofrecimiento de comida o cereal]) en un espíritu equivocado es culpable de asesinato (o de sacrificio humano – 57:5) y de ofrecer sacrificios abominables a ídolos? ¿O está diciendo que en el nuevo templo y bajo el nuevo orden, el ofrecimiento de sacrificios que eran anteriormente aceptables será idolatría? En todo caso, ellos escogieron sus propios caminos, y su alma amó sus abominaciones. Lo que ellos están haciendo es desagradable a Dios, porque toda adoración ofrecida en el espíritu equivocado o no autorizado por Dios, tanto entonces como ahora, son inaceptables ante Él.

4 Jehová determinará las consecuencias de tales acciones, trayendo sobre los que se deleitaron en sus abominaciones la recompensa total de su rechazo a Su voluntad y camino. Si ellos escogen sus propios caminos y sacrificios, Jehová escogerá para ellos escarnio (ver 65:12; 2 Tes 2:11-12).

5 El Señor se dirige ahora a aquellos que oyen Su palabra, que tiemblan ante ella, y se rinden a su instrucción. El distingue con claridad a este grupo de vuestros hermanos que os aborrecen. La frase vuestros hermanos indica que los dos grupos que son señalados en los versículos 1-6 consiste de los judíos. Ellos que tiemblan ante la palabra de Dios son odiados debido a su justicia y temor de Jehová. Ellos son arrojados por causa de mi nombre, esto es, excluidos o excomulgados como si fueran inmundos. En un espíritu irónico o sarcástico, los que odian la justicia dicen, Jehová sea glorificado. Pero él se mostrará para alegría vuestra. Pero los que temen a Dios no serán humillados; y ellos (los que odian la justicia) serán confundidos.

6 Todo el pasaje (vers 1-6) parece apuntar al cierre del antiguo orden judío cuando Jerusalén y el templo fueron destruidos (70 D.C.). Es oída Una voz de alboroto de la ciudad, voz del templo. El significado básico de la palabra traducida alboroto es un estruendo de multitud del pueblo, o el estruendo del choque de una guerra (ver 13:4). La voz de Jehová que da el pago es la destrucción asestada en respuesta a Su mandamiento traído sobre la destrucción de la ciudad y del templo en retribución por los insultos de los escarnecedores. Esto apunta a la destrucción de Jerusalén ya sea por los babilonios o los romanos, probablemente el último.

Pero aun si está a la vista el asalto de los babilonios, se presagia que pasará cuando los judíos rechacen al Siervo, trayendo recompensa rápida y segura sobre ellos mismos. Tanto Jerusalén como el templo serán destruidos a la voz (al mandamiento) de Jehová.

Bendiciones en la Nueva Sion (vers 7-14)

 

      7-8 En el segundo cántico del Siervo, Sion es representada como una madre que da a luz al Siervo (49:1-13). Ella es entonces representada como una madre que es sorprendida y consolada por el regreso de sus hijos descarriados (49:14-26). El crecimiento inesperado de sus hijos hace necesaria una habitación más grande (54:1-3). El presente pasaje da prominencia al repentino nacimiento del hijo, la nueva nación y tierra, y sus hijos. El hijo no parece ser ningún otro que el Siervo largamente esperado, el Mesías nacido de la Sion espiritual (ver los comentarios sobre 49:1; ver Mi 4:10; 5:2-3; Apoc 12:1-5),[1] que “vendrá súbitamente a su templo” (Mal 3:1). ¿Quién oyó cosa semejante? Aquí hay algo sin paralelo en la historia; porque inmediatamente enseguida del nacimiento del Hijo, una nación, su tierra, y los hijos de Sion son dados a luz. Solo la entrada de Cristo en el mundo y los eventos del Pentecostés pueden estar aquí a la vista; el Hijo fue exaltado, la nueva nación fue establecida, y los hijos de Sion empezaron a multiplicarse (Hech 2; 4:4).

9 Jehová pregunta, Yo que hago la luz, ¿no haré nacer? Al haber planeado en Su propósito eterno un plan de redención, predicho por Sus profetas, y controlado a la historia para ese fin, Yo que hago engendrar, ¿no traeré al nacimiento o cumplimiento? Este plan de redención es el tema central de la revelación; todas las otras cosas no son sino contribución a su cumplimiento. Esta predicción vívida de Su propósito junto con su realización es una piedra de tropiezo no al fiel sino al incrédulo.

10-11 El Siervo traerá consuelo a todos los enlutados de Sion por Sion y lo que están en ella (61:2-3); en Su venida, el luto cesará (60:20). Ese tiempo ha venido ahora; los enlutados que aman a Sion se regocijarán ahora. Como un infante encuentra satisfacción y consuelo en el pecho de su madre, así los que aman a Sion y se regocijan en ella encuentran completa satisfacción, y os deleitéis con el resplandor de su gloria.

12 Si el pueblo hubiera obedecido a Dios, Israel habría poseído “paz…como un río, y…justicia como las ondas del mar” (48:18); toda la gloria de la que se jactaron las naciones (60:5; 61:6) habrían sido suyas. Porque así dice Jehová: He aquí que yo extiendo sobre ella paz como un río, y la gloria de las naciones como torrente que se desborda. Como lo es tantas veces, paz significa aquí bienestar y prosperidad, perfección y total cumplimiento. En una bella descripción de la ilustración de la crianza de un bebé nutrido desde el vientre de su madre, siendo criado en el regazo al estilo oriental (ver 60:4), y siendo mecidos sobre las rodillas en una forma juguetona y afectuosa, Jehová describe la inocencia y las bendiciones futuras de Su pueblo.

13 Como aquel, ya sea un niño o un hombre, a quien consuela su madre (ver 49:15), los hijos de Sion serán consolados en la Jerusalén espiritual.

14 Y veréis – el pueblo en persona llegará a entender y experimentará las bendiciones de Sion en las que se regocijarán. Y vuestros huesos reverdecerán, crecerán y serán hecho fuertes con la frescura, el vigor, y una nueva vida tal como la que caracterizó a la iglesia primitiva y provocó que se dispersara por todo el mundo. Estas bendiciones serán concedidas por la mano poderosa de Jehová, que para con sus siervos será conocida. Así como es con frecuencia en los escritos de Isaías, él presenta un contraste: Jehová bendecirá a Sion y a sus hijos, y se enojará contra sus enemigos. Su indignación es expuesta en los siguientes versículos.

La Indignación Contra los Idolatras (vers 15-17)

 

      15 A lo largo de todas las Escrituras el fuego es usado repetidamente como un símbolo de castigo divino, de la justa ira e indignación de Jehová. El salmista observa, “Fuego irá delante de él,/ Y abrasará a sus enemigos alrededor” (Sal 97:3); Jeremías (Jer 4:4) y Ezequiel (Ez 22:21) hablan del fuego de la ira de Jehová; y Nahum declara, “Su ira se derrama como fuego” (Nah 1:6); Isaías dijo anteriormente que los enemigos de Ariel “serían visitados…con torbellino…y llama de fuego consumidor (29:5-6), y la llama de un fuego devorador que consumirá a Asiria (30:27-31), y que Jehová derramó sobre Israel “el ardor de su ira…le puso fuego por todas partes” (42:25). Ahora el profeta agrega, Porque he aquí que Jehová vendrá con fuego, y sus carros como torbellino (viento de tormenta), para descargar su ira con furor, y su reprensión con llama de fuego. Aquí tenemos una descripción vívida y dramática del juicio de Jehová contra los idolatras rebeldes en contraste a Sus bendiciones sobre Sion.

16 Por el fuego de Su justa indignación, y con su espada, el instrumento que Él usa, ya sea Babilonia (Ez 30:24-25) o Roma (Luc 21:20-24, especialmente el vers 24), Jehová ejecutará Su juicio a todo hombre. El juicio se extiende más allá de los judíos que están en rebelión contra Él (para la frase todo hombre ver Gén 6:13; Lev 17:14; Isa 40:5-6; 49:26; Jer 32:27). Y los muertos de Jehová serán multiplicados, por los muchos rebeldes contra Él y deberán venir a juicio. Alexander y Young están probablemente en lo correcto al decir que el profeta está mirando más allá de la destrucción de Jerusalén por los romanos (Mt 24:15-22; Lucas 21:20-24). Cuando el imperio romano (la cuarta bestia en la visión de Daniel) fue traída a un final, también fue destruido por un juicio divino (Dan 7:11, 26).

17 Es difícil determinar si los que son líderes individuales de los misterios sagrados (Delitzsch), son “los huertos” (King James – la palabra huerto no aparece en el texto hebreo), o son la imagen de un ídolo. Una cosa es clara: en lugar de ir al santuario de Dios a adorarlo en verdad, el pueblo va a los huertos de su propia creación (ver 1:29) a adorar ídolos (ver 65:3-5). Alexander ve este versículo como un resumen de la idolatría, la rebelión, y el naturaleza espiritual de los judíos desde los días de Isaías hasta la venida del Señor (ver vers 3), en cuyo tiempo juntamente (la nación y el sistema del Antiguo Testamento) serán talados. Yo me inclino a estar de acuerdo. En un lenguaje en el que el pueblo de su tiempo puede entender, el profeta está describiendo la condición espiritual que el Siervo encontrará en la nación y que traerá la destrucción sobre ellos. Esa condición es el resultado de la conducta del pueblo a lo largo de toda su historia. Debido a que ellos han actuado como paganos, deberán sufrir la consecuencia del paganismo.

La Gloria de Jehová Proclamada al Mundo y la Respuesta (vers 18-24)

 

      18 Aquí hay una elipsis que tuvo que ser llenada por los traductores. Las palabras conozco y tiempo han sido suplidas. La idea parece ser que sus obras y sus pensamientos originarán que se junten todas las naciones y lenguas. Todas las lenguas y dialectos deben estar representados (ver Gén 10:5, 20). La gloria que ellos verán es la presencia y el poder de Jehová ejercido en el juicio de los pueblos idolatras (vers 17) en contraste a la gloria de Su remanente redimido (40:5; 60:1-3). Aunque muchos expositores piensan de otra manera, parece que este versículo apunta a la destrucción romana de Jerusalén.

19 No es identificada la señal que pondrá Jehová. Aunque podría ser una señal milagrosa especial como en 7:11, 14, eso parece dudoso. Podría ser el cumplimiento de una acción o propósito particular (ver los comentarios sobre 19:19-20; 55:13). Podría ser la resurrección del Mesías y la evidencia que la confirma. O podría ser la destrucción de Jerusalén y del templo por parte de los romanos, porque su ejército estaba compuesto de “mercenarios extraídos de todas las partes del mundo romano.”[2] O la señal podría ser el establecimiento de la iglesia y su poder en el mundo. La clausula y enviaré de los escapados de ellos a las naciones sugiere que la señal podría haber sido el juicio de destrucción que sobrevino a la nación apostata y a su ciudad y templo. De entre los sobrevivientes del juicio, los hombres serían enviados a las diferentes naciones con un mensaje. Estas naciones incluirían a Tarsis en el extremo poniente (la moderna España); Fut, probablemente Put, en África; y Lud, que está ya sea en Asia Menor poniente (Lidia) o en África. Como naciones que disparan arco, Fut y Lud eran probablemente de una naturaleza guerrera. Tubal (la moderna Turquía), Javán (Grecia), y las costas lejanas, costas lejanas (ver 41:1), son simbólicos del total del mundo de ese tiempo; todas las naciones son incluidas (ver 49:12). Los que no oyeron de mí, ni vieron mi gloria, oirán de ella por medio del mensaje de los que escapan y son enviados por Jehová a los confines de la tierra. Parece que este versículo apunta a la obra de los apóstoles y otros cristianos primitivos que llevaron “la luz del evangelio de la gloria de Cristo” (2 Cor 4:4) al mundo de su tiempo.

20 Y traerán – los enviados a los confines del mundo – a todos vuestros hermanos de entre todas las naciones, por ofrenda a Jehová. Con la “pared intermedia de separación” derribada (Ef 2:14), los gentiles de entre todas las naciones serán traídas con los judíos redimidos como hermanos, como un nuevo hombre, ante Jehová. Ellos serán traídos a Él por ofrenda, un ofrecimiento sin derramamiento de sangre (El Antiguo Testamento ofrecía comida). Una gran caravana mezclada se apresurará a Jehová; ellos vendrán en caballos, en carros, en literas (la palabra hebrea es traducida “carros cubiertos” en Núm 7:3), en mulos y en camellos (bestias veloces, King James; la palabra hebrea solo se menciona aquí). En el tiempo de Isaías estas eran el medio más veloz para viajar. Los redimidos serían traídos al santo monte de Jerusalén de Jehová (ver 56:7; 57:13), “el monte de la casa de Jehová” (2:2-4). Así como los hijos de Israel han traído sus ofrendas a Jehová en utensilios limpios, así los redimidos de las naciones serán traídos en limpieza a la casa de Jehová.

21 Ya no más serán tomados los ministros en la casa de Jehová en forma exclusiva de entre los descendientes de Levi y de Aarón; sino también de ellos, los gentiles convertidos traídos al monte santo, para sacerdotes (ver 61:6). Todos los redimidos bajo Cristo son “un real sacerdocio” que ofrece sacrificios espirituales a Dios por medio de Jesucristo (1 Ped 2:9). Hombres adquiridos “de todo linaje y lengua y pueblo y nación”, han sido hechos “reyes y sacerdotes, y reinaremos sobre la tierra” (Apoc 5:9-10).

22 Porque como los cielos nuevos y la nueva tierra (ver los comentarios sobre 65:17 y el Apéndice B) permanezcan, así la descendencia y el nombre del nuevo Israel remanente. Allí habrá siempre una descendencia, un remanente fiel que sirve a Dios (ver Sal 22:30-31). Confundir la antigua nación de Israel con el nuevo Israel es un error mayor entre los maestros religiosos actuales. En su alegoría basada en la historia de Sara y Agar, e Ismael e Isaac, hijos ante la carne y ante el Espíritu respectivamente, Pablo dice, “Echa fuera a la esclava y a su hijo, porque no heredará el hijo de la esclava con el hijo de la libre” (Gál 4:21-31). Aunque el Israel carnal (nacional) es echado fuera (ver 65:15), el Israel espiritual está aun ante Jehová (ver 49:16). Es la descendencia y el nombre del nuevo Israel espiritual que deberá permanecer ante Su presencia.

23 El profeta provee ahora una verdad espiritual en el idioma de su tiempo. Y de mes en mes, y de día de reposo en día de reposo – Isaías está refiriéndose aquí a los tiempos específicos de adoración prescritos por Jehová – , vendrán todos a adorar delante de mí. Las lunas nuevas y los sábados de la antigua dispensación son quitados (1:14; 2 Cor 5:16; Heb 10:9), porque ellos son solo una sombra de las cosas por venir (Col 2:16-17). Todos, esto es, todos los del nuevo orden espiritual, vendrán ante Jehová para adorar. Que toda la humanidad venga ante Él no en la Jerusalén física, sino en la nueva ciudad espiritual, es claramente aparente desde la imposibilidad de la anterior. Bajo el nuevo orden todos los que constituyan la Sion espiritual vendrán ante el Señor para adorar en los tiempos divinamente prescritos.

24 Como en las dos secciones previas de la Parte Dos concluyen con una cuadro oscura del destino de los rebeldes – “No hay paz…para los malos” (48:22; 57:20), así esta sección finaliza con un cuadro aún más oscura que describe la destrucción de los pecadores. Este cuadro no debe ser interpretado de una manera literal, sino a la luz de su contexto. Así como el oro y la plata han sido usados para describir la gloria de la Sion futura (60:17), así el fuego y los gusanos describen ahora el fin de los transgresores. Así como los adoradores fieles (vers 23) van hacia adelante ante Jehová, ellos contemplarán el estado terrible de los apostatas. Isaías probablemente está contrastando el nuevo Israel espiritual y el antiguo Israel carnal. El último es como cadáveres que nunca serán traídos a un final completo como un pueblo (Jer 30:11). Porque el gusano o cresa que lo consume nunca morirá, y el fuego de la reprensión y del juicio que los atormentará nunca se apagará (ver vers 15-16). Entonces el pueblo que Dios escogió, pero que escogió rechazarlo a Él y a Su Cristo, serán abominables a todo hombre (ver 43:28). A la luz de Dios y de la justicia, entonces, hay un claro contraste entre la Sion espiritual y sus hijos por un lado, y la Jerusalén física y sus hijos por el otro lado. Este contraste vislumbra el contraste entre el destino final de los adoradores de Jehová y los impíos del fin del tiempo. La diferencia infinita entre la gloria de Dios y de los justos y la terrible condena de la idolatría, del pecado, y de los impíos es gráficamente llevada adelante. ¡Qué culminación tan adecuada al majestuoso libro espiritual de Isaías!

Capítulo 66. Los Juicios de Jehová – El Regocijo de Sion


[1]  Ver Homer Hailey, Apocalipsis: Una Introducción y Comentario (Grand Rapids: Baker, 1979), págs..267-72.

[2]  Zonderval Pictorial Encyclopedia of the Bible, vol. 3, p. 907.

Como en los últimos dos capítulos, nos enfrentamos de nuevo con la pregunta si el profeta está hablando del regreso de Israel del exilio de Babilonia o mirando más allá del retorno hacia la gloria de la Sion espiritual, la Sion de Dios. La consideración cuidadosa del contenido de los tres capítulos indica que ellos son interpretados mejor como una profecía de la posición de Sion en la profecía mesiánica en lugar del posterior al periodo del exilio.

 

El Nombre Nuevo y la Gloria de Sion (vers 1-5)

 

      1 Es difícil determinar si el que habla en estos versículos es Jehová (Delitzsch, Leupold, Young), el Siervo (Rawlinson), o el mismo profeta (Alexander, Calvin, Smith, Whybray, Willis). Barnes sugiere que la identidad del que habla es incierta. Pueden hacerse argumentos para los diferentes puntos de vista; sin embargo, el versículo 6 dan crédito al punto de vista que el que habla es Jehová. La cuestión no es demasiado significativa, porque lo que tenemos aquí es la palabra de Jehová dada a conocer por medio del profeta y revelando la obra del Siervo.

La luz de Sion y de Jerusalén (los dos términos son usados en forma sinónima) ha sido opacada a la sombra de una larga noche. Pero ahora por su bien, esto es, para su cuenta o beneficio, la noche será vencida por la brillantez de su gloria. Jehová nunca callará (guardará silencio, se abstendrá de hablar) ni descansará (quedarse quieto, inactivo), hasta que salga como resplandor su justicia, y su salvación se extienda como una antorcha. Su justicia es su vindicación o justificación; descansa sobre su salvación por medio de un Salvador (el Siervo). Su justicia y salvación, la obra de Jehová sobre Sion, será visto como una luz desde una lámpara brillando de continuo (o antorcha) que no se extinguirá. (Para justicia y salvación, ver los comentarios sobre 61:10.)

2 El nuevo estándar de justicia y la nueva gloria de Sion se unirán en un severo contraste a las tinieblas terrenales y la presunta gloria de esas naciones (gentiles) y reyes se verán con claridad y se asombrarán (ver 49:7; 52:15; 60:1-3). No es del todo claro que lo que es el nombre nuevo, que la boca de Jehová nombrará (ver los comentarios sobre el vers 4); pero posiblemente el nombre nuevo es como el cántico nuevo que solo los 144,000 pueden aprender y cantar (Apoc 14:3). Un nombre significa y representa todo lo que es el individuo que lo conlleva. En consecuencia, el nombre nuevo de Sion podría ser un nombre conocido solo para Jehová y para Sion, porque solo sus ciudadanos conocen la realidad de la nueva relación y vida (ver Apoc 2:17; 3:12; 19:12).

3 Debe ser observado que Sion será una corona de gloria y una diadema de reino no en la cabeza de Jehová sino en Su mano. Fue declarado anteriormente que en un punto en el tiempo Jehová que “será por corona de gloria y diadema de hermosura” al remanente de Su pueblo (28:5), pero tampoco allí se lleva el registro de Su uso. Una corona de gloria indica honor y gloria, y una diadema de reino significa una tiara o turbante (ver Job 29:14; Zac 3:5) como el de un rey o una reina. La frase en la mano de Jehová sugiere probablemente que Sion fue formada por Él de acuerdo a Su voluntad; protegida por Él, Su belleza y gloria son un lugar claramente visible donde deben ser vistas y admiradas por todos.

4 Nunca más te (Sion) llamarán Desamparada – El pueblo de Sion había dejado a Jehová; entonces, Él la había desamparado (ver Deut 28:15; 2 Crón 15:2; Isa 51:19-20), aunque solo “por un breve momento” (54:7). Jehová no desampararía nunca más a su pueblo, porque la nueva Sion será “Ciudad de justicia, Ciudad fiel” (1:26), fiel a Él en justicia (62:1-2). Entonces ella será hecha “una gloria eterna, el gozo de todos los siglos” (60:15). Ni tu tierra se dirá más Desolada. Note la distinción trazada ente Sion y la tierra. La Desolación y la devastación han sido el resultado de los pecados cometidos en la tierra; un juicio divino ha sido traído sobre ellos (ver Lev 26:23-24, 31-33; Jer 12:7-13). Pero Sion será llamada ahora Hefzi-bá (“Mi delicia está en ella”), y la tierra Beula (“Casada”); porque el amor de Jehová estará en ti. Tanto Desamparada (“del hebreo “Azuba,”) y Hefzi-bá son nombres de mujeres que fueron madres de reyes de Judá (1 Rey 22:42; 2 Rey 21:1). Y tu tierra será desposada – habrá una relación de posesión cercana y permanente entre Sion y la tierra, porque “el que en mí [Jehová] confía tendrá la tierra por heredad” (57:13).

5 Pues como el joven se desposa con la virgen, se despojarán contigo tus hijos – la pregunta que se ha levantado es si esto significa que los hijos de Sion se casan con los de Sion o si los hijos de la tierra se casan con los de la tierra. Ni lo uno ni lo otro; los hijos de Sion se casan con los de la tierra, esto es, llegarán a estar relacionados íntimamente con ella. Leemos de “los hijos de Sion” (Sal 149:2), “la hija de Sion” (1:8; 62:11); los hijos y las hijas de Sion (49:22; 60:4), y los “hijos de Sion, preciados y estimados” (Lam 4:2); Jehová también “dice a Sion: Pueblo mío eres tú” (51:16). Pero nunca leemos de “los hijos de la tierra.” El énfasis aquí es la gozosa relación íntima entre los hijos de Sion, que son el pueblo de Jehová, y la tierra, que es Su santo monte (57:13; ver 60:21; 61:7). Como un hombre joven se casa con una virgen y se dedica él mismo a protegerla y cuida de su honor, así los hijos de Sion se dedican ellos mismos a honrar la tierra y el pueblo de Jehová – Su reino. La relación será pura y casta. Y como el gozo del esposo con la esposa, sobre su amor puro, divino, así se gozará contigo el Dios tuyo – sobre el matrimonio de Sion con la tierra, Su monte Santo.

 

La Protección y la Provisión de Jehová por Sion (vers 6-9)

 

      6-7 La frase sobre tus muros, oh Jerusalén, he puesto guardas no puede referirse a la Jerusalén caída mientras el pueblo estaba en Babilonia, ni al retorno del exilio, porque fueron cien años antes de que Nehemías completara la reconstrucción de los muros. Es mucho más probable que Jehová esté hablando de la Sion espiritual de los versículos 1-6, los muros que serán llamados “Salvación” y sus puertas “Alabanza” (ver los comentarios sobre 26:1; 49:16; 60:18). Si esto es correcto, entonces los guardas no son los profetas del Antiguo Testamento, los sacerdotes y profetas, o ángeles, como se piensa por algunos, sino los “apóstoles…profetas [del Nuevo Testamento]…evangelistas…pastores y maestros,” cuya obra es el perfeccionamiento de los santos (Ef 4:11-12). Ellos todo el día y toda la noche no callarán jamás, sino que velan constantemente en bien de sus almas (Heb 13:17). Los que os acordáis de Jehová, no descansarán, sino que siempre mantienen peticiones ante Jehová en medio de los ciudadanos de Sion. No estarán en silencio ante el Señor hasta que Él establezca Su palabra en relación a Jerusalén, al ponerla por alabanza en la tierra, lo cual es una obra continua.

8-9 Anteriormente Jehová juró que Él no se enojaría con Sion, que Su misericordia no se apartaría de ella, y que el pacto de paz no se quebrantaría (54:9-10). Ahora Él agrega a ese juramento. Por Su mano levantada (un gesto que significa un juramento) y por la fuerza del poderoso brazo, Él jura que nunca más le dará a los enemigos de Sion el trigo ni el vino que es fruto de tu trabajo, y que existe para ser su sustento. El trigo y el vino material ni pueden sostener la parte incorpórea del hombre ni sostener una ciudad inmaterial; la comida de Sion será espiritual. Jesús dijo, “Trabajad, no por la comida que perece, sino por la que a vida eterna permanece, la cual el Hijo del Hombre os dará” (Juan 6:27); este es el alimento en el que Sion sobrevive. Los enemigos nunca podrán quitárselo a ella. Ellos que trabajan por su comida y su bebida deberán en todo momento compartirlo para la alabanza de Jehová en los patios de Su santuario, esto es, ante Él, en Su presencia. El mundo ni puede apreciar este alimento ni despojar a Sion de él.

 

La Salvación de la Hija de Sion (vers 10-12)

 

      10 Hay una diversidad de opiniones sobre estos versículos, especialmente sobre el mandato Pasad, pasad por las puertas. El doble encargo podría ser para dar énfasis, o podría haberse intentado un mandato doble: salgan, vengan. La mayoría de los comentaristas piensan que el retorno del exilio está en la mente del profeta, pero esta interpretación no está en armonía con el resto del capítulo. La gloria de Sion ha sido establecida (vers 1-5), y el cuidado de Jehová garantizado por un juramento (vers 6-9); entonces, parece que Jehová se está regocijando en Sion para preparar a las naciones por venir. Aquellos que están dentro deben ir hacia adelante y barrer el camino al pueblo; allanar, allanar la calzada, quitar las piedras ,esto es, ellos deben limpiar el camino a Sion. Entonces ellos deben alzar pendón a (“por encima de,” al margen) los pueblos (plural). El pendón o estandarte podría ser un punto de reunión para un ejército en el campo o para un pueblo disperso. Isaías dijo antes que la Raíz de Isaí (en este caso, el Mesías) “estará por pendón a los pueblos, será buscada por las gentes (11:10); y Jehová prometió que Él levantaría Su mano a las naciones y “a los pueblos levantaré mi [Su] bandera,” después de lo cual ellos traerían a los hijos y a las hijas de Sion a ella (49:22). Al parecer, entonces, esos ciudadanos de Sion van hacia adelante quitando obstáculos, aclarando el camino, y levantando en alto la bandera de tal forma que los de las naciones (los gentiles) puedan encontrar su camino a Sion y pasar por medio de las puertas a la ciudad.

11 Cuando el Siervo venga, Él no vendrá solo a Jacob, sino que Jehová lo pondrá a Él “por luz de las naciones, para que seas mi salvación hasta lo postrero de la tierra” (49:6). Jehová hace esta declaración a Su pueblo, que están dispersos en los confines de la tierra: Decid a la hija de Sion (a los ciudadanos”): He aquí viene tu Salvador. El profeta está mirando al tiempo cuando la gloria de Sion estará completa por medio del Salvador; entonces la recompensa de Jehová a las naciones será una morada en Su presencia, la paga por su espera y labor paciente (ver 40:10).

12 Delitzsch traduce las palabras de apertura de este versículo, “Y los hombres les llamaran…”; Young traduce el verbo en el pasivo, “Ellos serán llamados…” En todo caso el punto es que aquellos para los que viene la salvación serán llamados Pueblo Santo, Redimidos de Jehová. Ellos serán reconocidos como un pueblo separado de los otros debido a que su redención es de Jehová, no de hombre. El reclamo que Jehová ha abandonado a Sion (49:14), que ella ha sido repudiada como Su esposa (54:6), abandonada y aborrecida (60:15), no será ya más oído. En lugar de esto, a ti te llamarán Ciudad Deseada, porque el Señor la habrá buscado y llamado fuera del mundo, y no desamparada (ver vers 4), constantemente bajo Su cuidado y protección divina. Pero si los ciudadanos de Sion perdieran de vista esta relación sagrada, convirtiéndola en una relación de “club social” relacionada en primer lugar con asuntos y compañías de negocios, ellos dejarán de ser Pueblo Santo, separados y diferentes del mundo. Ellos se convertirán simplemente en otro cuerpo religioso.

Capítulo 62. La Salvación está Cerca

Se ha sugerido por varios escritores que el capítulo 60 revela la grandeza externa de Sion, en tanto que el capítulo 61 enfatiza su gloria interna. En el capítulo 60 Jehová es el que habla, ensalzando la gloria externa de Sion, que es Su propia creación: “y glorificaré la casa de mi gloria” (vers 7). En nuestro actual capítulo el Siervo es el que habla. Por medio de Él Jehová traerá la belleza interior a Su gloriosa ciudad.

El Heraldo de Buenas Nuevas (vers 1-3)

 

      1 Aunque si bien la palabra Siervo no aparece en estos versículos, uno se siente obligado por el contexto y por la semejanza de los cuatro Cánticos del Siervo considerados previamente para identificar al que habla como el Siervo-Mesías, el Señor Jesús. Algunos comentaristas identifican al que habla como el profeta Isaías, pero el mensaje y la obra del que habla trasciende más allá de un profeta, aun del de alguien de la estatura de Isaías, ellos son característicos de la deidad. La pregunta es establecida por el mismo Jesús. Al inicio de Su ministerio, Él leyó estos versículos en la sinagoga y entonces dijo, “Hoy se ha cumplido esta Escritura delante de vosotros” (Lucas 4:16-21). De hecho, no estaba cumplida totalmente, pero estaba empezando a ser cumplida.

      El que habla empieza declarando que el Espíritu del Señor está sobre Él (ver 42:1 [Isaías ve el Espíritu como alguien que tiene un papel importante en la obra de alguien por venir – 11:2; 42:1; 48:16b; 49:8; 50:4]). Significativamente, Pedro declara que Dios ungió a Jesucristo “con el Espíritu Santo y con poder” (Hechos 10:38). Con el ungimiento y poder divino, el que habla continua, Él predicará las buenas noticias o alegres nuevas (ver 40:9; 41:27; 52:7) de victoria y de libertad a los mansos, esto es, a los humildes, a los despreciados, y a los gentiles, que están dispuestos a oír. Su misión no solo será predicar, sino también proveer bendiciones. Las alegres nuevas son acompañadas por la acción divina: (1) Él venda con un vendaje a los quebrantados, aquellos cuya vida interna está aplastada por el pecado; (2) Él publicará libertad a los cautivoslibertad es un término técnico para la liberación de deudores y esclavos en el cincuentavo año, el año del jubileo (Lev 25:10; Jer 34:8,15) Él anunciará a los presos apertura de la cárcel, que ellos serían traídos a la luz de la libertad. Aunque el retorno del exilio presagiaba la obra del Siervo, la profecía no fue totalmente cumplida entonces, sino en Él. La aplicación de Jesús de este pasaje a Si mismo indica que esto miraba a un cumplimiento espiritual.

      2 Además, el Siervo va a proclamar a gran voz el año de la buena voluntad (gracia) de Jehová, y el día de venganza. Delitzsch llama la atención a la distancia relativa de los dos eventos – “una promesa que asigna la distancia de un año para el cumplimiento total de la obra de gracia, y solo la longitud de un día para la obra de la venganza” (II.427). Sin embargo, año y día en este caso podrían ser usados simplemente como una expresión general significando “tiempo” (ver 63:4). La venganza está sobre cualquiera sin importar que el pueblo de Dios permanezca en prisión. En adición a la proclamación del año de la buena voluntad  y del día de venganza, el Siervo consolará a todos los enlutados. La palabra traducida enlutados se presenta con más frecuencia en referencia al afligido por la muerte, aunque podría ser usado en forma figurada, como en “se enluto, se enfermó la tierra” (33:9). Los afligidos por la muerte serán consolados, porque en el Siervo la vida más allá de la muerte es garantizada (53:10-12).

      3 Los afligidos en Sion han dado a entender su aflicción al derramar ceniza sobre su cabeza. El Señor les dará ahora en vez de esto gloria. Por su luto, Él les dará también el óleo de gozo, usado por los ancianos como un símbolo de alegría y festividad (Sal 45:7; Ecl 9:8; Cantares 4:10). Y para aliviar el pesar de su espíritu angustiado, Él los vestirá con un manto de alegría, porque ellos han estado alabando a Dios en todo momento. Ellos serán llamados árboles de justicia, siendo los árboles un símbolo de fuerza y resistencia, de belleza, y de fertilidad. Ellos son plantados por Jehová (ver 60:21) de tal forma que Él podría ser glorificado. Lea la bella descripción de Jeremías del hombre cuya confianza es Jehová: “será como el árbol plantado junto a las aguas” (Jer 17:7-8).

La Misión y la Bendición del Redentor (vers 4-9)

 

      4 A los que han sido bendecidos por la obra del Siervo se les ha dado una triple tarea: (1) Reedificarán las ruinas antiguas (los lugares en ruina), (2) levantarán los asolamientos primeros, y (3) restaurarán las ciudades arruinadas (ver los comentarios sobre 49:8; 54:3; 58:12). Estas desolaciones no han ocurrido de la noche a la mañana, sino que se han desarrollado a lo largo de muchas generaciones. Las antiguas fronteras son demasiado pequeñas, demasiado restringidas para la nueva Sion; el profeta tiene una perspectiva global del mundo frente a él (ver los comentarios sobre 49:19-20).

      5 Los extranjeros, las personas que no estaban relacionadas con los ciudadanos originales de Sion y que no habían sido parte de los pactos de la promesa (Ef 2:12), forasteros o extranjeros, contribuirían con su participación en la edificación de Sion (ver los comentarios sobre 56:6-8; ver Zac 6:15). Es evidente que el Señor habla metafóricamente, porque no hay registro que después del retorno de Babilonia los extranjeros alimentaran las ovejas, labraran los campos, y embellecieran las viñas de los judíos. El Israel espiritual no está relacionado con rebaños o labradores o viñas. Y aunque los cristianos judíos ayudaron a aliviar las necesidades físicas de los santos judíos y que los santos judíos ministraron para las necesidades espirituales de los gentiles (Rom 15:25-27; 1 Cor 16:1-3; 2 Cor 8:13-15; 9:12-15), es poco probable que estos servicios fueran tan amplios que abarcaran para que fueran los vislumbrados en este versículo. Más probablemente la idea es que los judíos y los gentiles trabajaron juntos en la construcción de la nueva Sion.

      6 Cuando los gentiles y los judíos vengan a Sion, allí no habrá distinción entre ellos; todos seréis llamados sacerdotes de Jehová. Allí no habrá sacerdocio especial aparte de los ciudadanos de la nueva ciudad, porque cada uno es un sacerdote (1 Ped 2:5,9; Apoc 5:9-10). Ni habrá allí distinción entre el clero y el laico, porque todos serán llamados ministros de nuestro Dios, ofreciendo cada uno un servicio “a Dios agradándole con temor y reverencia” (Heb 12:28), y ofreciendo cada uno “siempre a Dios, por medio de él, servicio de alabanza” (Heb 13:15). Como sacerdotes y ministros bajo el Mesías, comeréis las riquezas de las naciones (ver los comentarios sobre 60:5-11) que serán provistas por Él; porque todo es de Él y le pertenece a Él (1 Cor 3:21-23). En tanto que el mundo provee para las necesidades materiales, los santos proveerán para lo espiritual. La cláusula y con su gloria seréis sublimes es dificultosa. Podría significar que la gloria verdadera, que las naciones una vez traídas como suyas, ahora pertenecería a los redimidos. Esto es una causa de orgullo (en un buen sentido) para los ciudadanos de Sion.

      7 En lugar de vuestra doble confusión (para el significado de doble ver los comentarios sobre 40:2).El pecado sobre el único lado de la balanza han sido balanceado por el juicio sobre los otros. Ahora, en lugar de la vergüenza y el deshonor (ver 54:4), la balanza ha sido balanceada con el gozo eterno. Este gozo eterno es la participación de la herencia en sus tierras, que no es Canaán sino el reino de las bendiciones espirituales, el “santo monte” de Jehová (ver 57:13b).

      8 Sin importar lo que Jehová haga, ya sea que Él haga juicio o gozo, lo hace debido a que ama la justicia, lo que es justo, una cualidad inherente en Dios, porque “Jehová es Dios justo” (30:18). Por otro lado, Él aborrece el latrocinio, la expropiación violenta de algo que le pertenece a otro, con iniquidad, falta de honradez o desviación de lo justo. La esencia misma o naturaleza de Dios demanda que Él afirme en verdad, que Él destruya a Sus enemigos y recompense al justo. En verdad indica la certeza y la fidelidad de Su propio carácter, las bases de Sus acciones. Él hará con ellos pacto eterno (ver Ez 37:26), que trae consigo seguridad de recompensa para el fiel y advertencia de juicio y castigo para el desobediente.

      9 La descendencia del piadoso, del justo, será reconocida entre las naciones debido a que son diferentes. No obstante que los paganos podrían no aceptar la verdad en la que viven los descendientes de los piadosos, ellos reconocerán la rectitud de sus vidas y el espíritu de gozo y de paz que poseen. Estas son bendiciones que vienen solo de lo alto.

¡Estallido de Alabanza! (vers 10-11)

 

      10 Sion, no el Mesías ni el profeta, estalla en un cántico de alabanza y de regocijo a su Dios. Ella es el recipiente de las bendiciones enumeradas en los vers 1-3, Jehová la ha vestido con vestiduras de salvación y la rodeó de manto de justicia, ha sido quitada la vestidura inmunda del pasado. Para impulsarla describe la belleza de la gloria de Sion, Isaías utiliza la figura del atavío decorativo tanto de un novio como de una novia. Como un novio, Sion se embellece a sí mismo con manto de alegría o turbante (ver vers 3); y como una novia, se adornará a sí mismo con joyas.

      11 Lo que se llevará a cabo en Sin por medio del Siervo será obra de Jehová. Así como Él provoca que las plantas de la tierra broten y crezcan y aparezca la semilla en el jardín, así Él hará brotar justicia y alabanza delante de todas las naciones. A pesar de toda la oposición de los paganos, Jehová ungirá al Siervo con Su Espíritu, redimirá y glorificará a Sion, establecerá Su pacto eterno, y hará que Su pueblo sea conocido entre las naciones. ¡A Él sea la gloria y la alabanza para siempre!

Capítulo 61. Sion la Gloriosa (2)

En este notable capítulo, y los dos que le siguen, no hay una nota crítica o amonestación al pueblo; Jehová revela aquí la gloria futura de Sion, la obra de Sus manos. En su entusiasmo al oír que están libres para regresar a casa, los exiliados “levantarán alas como las águilas” (40:31). Indudablemente, Sion resurgirá con gran gloria ante sus ojos. Y sin embargo, solo bajo el Redentor (59:20) puede ser cumplida la descripción gloriosa de los capítulos 60-62. La exaltación de Sion es un contraste brusco a la baja condición del pueblo (caps 58-59). Delitzsch sugiere que también podría ser un intento de hacer un contraste entre Babilonia y Jerusalén.

      De las cenizas de la Sion física, que se desvanece en la historia, surge el esplendor de la nueva ciudad bajo el Mesías. En un lenguaje altamente poético el profeta alaba la gloria de la ciudad santa de Jehová (vers 14). Mientras él lo hace, Isaías teje las imágenes de varias áreas de la creación – la luz, los animales, el oro, el incienso, las palomas, los majestuosos árboles del bosque.

La Gloria Hecha por Medio de la Luz de la Presencia de Jehová (vers 1-3)

 

      1 Sion ha yacido postrada en un estupor de embriaguez del que está por despertar (51:17) y por vestirse ropa hermosa (52:1). Una esposa estéril y desolada, algún día prorrumpirá en cántico debido a sus hijos (54:1). Ella ha buscado la luz, solo para contemplar tinieblas y caminar en oscuridad (59:9). Ahora ella recibe un doble mandamiento: Levántate, resplandece. Levántate es ponerse de pie de una posición postrada; esta “palabra de poder…pone vida nueva en sus miembros” (Delitzsch). No obstante que no tiene luz dentro de sí misma, a Sion se le manda también a resplandecer; porque ha venido tu luz, y la gloria de Jehová ha nacido sobre ti. En tanto que esta luz no vendrá realmente hasta el futuro, el profeta habla de ella como si ya estuviera aquí, porque la promesa es respaldada por la autoridad de Jehová. Como el sol resplandece repentinamente en el oriente, así la gloria de Jehová resplandecerá en esplendor sobre Sión. La gloria y la luz vendrán cuando el Verbo venga en carne, trayendo la vida y la luz revelando al Padre en todo el esplendor de Su majestad (Juan 1:4, 9, 14, 18).

      2 La luz aparecerá en un tiempo cuando la oscuridad y la moral espiritual cubrirán la tierra, y cuando los pueblos (plural), esto es, las naciones, habiten en la oscuridad (fuerte y opresiva), en “sombra” de muerte (Jer 13:16, al margen). Algunos estarán embebidos en la idolatría, algunos en las tradiciones y en los prejuicios de los judíos, otros en la filosofía griega y romana (Hech 17:16-18), ninguno de los cuales despiden alguna luz real. Pero en medio de esta condición depresiva Jehová se levantará sobre Sion la persona de Su Hijo; en Cristo la gloria de Dios será revelada. El Siervo de Jehová será una luz sobre todos los pueblos, judíos y gentiles (42:6; 49:6).

      3 El resplandor de esta luz en un mundo de tinieblas moral y espiritual atraerá a los paganos. Atraídos por esta iluminación y luz que guía, vendrán para aprender los caminos de Jehová y para caminar en ellos (2:2-3; ver 40:5). Los reyes estarán tan impresionados por el resplandor que adorarán a Jehová (ver 49:7; 52:15).

Hecho Glorioso por medio del Retorno de Sus Hijos (vers 4-9)

 

      4 Se dice a Sión, Alza tus ojos alrededor y mira. Ella debe mirar en todas direcciones por sus hijos, incluyendo los hijos adoptados de entre los gentiles (49:22; Rom 8:15). Ellos están viniendo de cada esquina de la tierra, tanto de lejos como de cerca (ver 49:18). Las hijas de Sion, lo más delicado de sus hijos, serán llevadas en brazos (“cuidadas en un costado”, al margen; en este caso “llevadas sobre la cadera,” un modo típicamente oriental de llevar a los hijos pequeños).

      5 A la luz de sus hijos retornando, el rostro de Sion se iluminará y resplandecerá de gozo, porque se maravillará (“temerá,” King James) – estará atemorizada y emocionada – y ensanchará tu corazón para recibir tanto a los gentiles como a los judíos. No puede ser determinado dogmáticamente si la multitud del mar (que) hayan venido a ti se refiere a la riqueza traída por los barcos para enriquecer materialmente a Sion o a las masas de los pueblos, quienes, en este caso, vienen trayendo sus riquezas con ellos (ver las referencias a “el mar” en Dan 7:1-8). A la luz de la historia tanto de la nación después de su retorno del exilio y de la Sion espiritual bajo Cristo, lo último es lo que probablemente tiene el profeta en mente. Porque cuando la nación vino al mundo bajo la Sion espiritual de Dios, ellos Le trajeron y Le dedicaron todo lo que tenían.

      6-7 Mientras Sion aparta la vista del mar del poniente al del oriente, ella contempla los mercaderes nómadas que vienen de tierras desérticas con una multitud de camellos. Efa era un hijo de Madián, un hijo de Abraham u de Cetura (Gén 25:1-4). Seba, cuyo lugar de habitación era un pico al suroeste de arabia, fue también un nieto de Abraham por medio de Cetura (Gén 25:1-3). Al proclamar las alabanzas de Jehová, ellos traen oro e incienso. Cedar, Nebaiot fueron hijos de Ismael, el hijo de Abraham por medio de Agar la criada (Gén 25:13). La tierra de Cedar se situaba al noreste de Jerusalén en el desierto entre Judá y Babilonia. La localización de la tierra de Nebaiot es incierta. Sus rebaños y manadas estarían dedicados a la alabanza de Jehová; esto no significa que los sacrificios de animales serían ofrecidos de nuevo después de la venida del Mesías, sino que los descendientes de Abraham por medio de Agar y Cetura compartirían con los descendientes que tuvo por medio de Sara (en este caso, con la simiente de Isaac) la glorificación de la casa espiritual de Dios. Su casa sería “una casa de oración” para todas las naciones, y sus sacrificios serían aceptables (56:7). Y glorificaré (Dios) la casa de mi (Su) gloria al recibir los descendientes arrojados lejos de Abraham y sus regalos. Todos son creados por Jehová, y la mejor creación Le pertenece a Él.

      8-9 Al mirar de nuevo hacia el mar, Sion ve las velas blancas de los barcos al venir hacia ella. Ellos vuelan como nubes flotando en el cielo y como palomas al retornar a sus lugares de descanso. Ella pregunta, ¿Quiénes son estos? Vienen de la costa, los litorales, son gentiles de las regiones más remotas que han esperado por largo tiempo por Jehová y Su ley (ver 42:4; 51:5) y están siendo ahora recompensados por su espera. Las naves de Tarsis son ya sea barcos ondeando la bandera de Tarsis, una colonia comercial localizada lejos en lo que es ahora España, o un tipo específico de un barco grande que navega los océanos de la tierra. Ellas traen tus hijos de lejos, junto con sus preciadas posesiones de plata y de oro. Como cuando Israel partió de Egipto, “no quedará ninguna pezuña” (Éxodo 10:26). Se aproximan a Sion debido a que ella ha sido glorificada y embellecida por la presencia, la luz, y el nombre de Jehová, multitudes de extranjeros de todo el mundo vienen trayendo absolutamente todo; todas las cosas de ellos están dedicadas a Él.

Hecha Gloriosa por Medio de las Ofrendas (vers 10-14)

 

      10 Al continuar dirigiéndose a Sion, Jehová señala que los extranjeros edificarán sus muros. (Para profecías anteriores de la relación de los extranjeros con el Israel espiritual, ver 19:21-25; 56:6-7; y comentarios.) En relación a los muros de Sion, Isaías dice también, “salvación puso Dios por muros y antemuro” (26:1), y “a tus muros llamarás Salvación, y a tus puertas Alabanza” (vers 18). En Su ira Jehová castigó la antigua ciudad, usando extranjeros para derribar sus muros; ahora Él usará a los descendientes de estos antiguos enemigos para construir los muros de la nueva Sion.

      11 La idea de las paredes edificadas mientras dejan las puertas abiertas parece paradójico. ¿Por qué tiene muros si las puertas deben estar siempre abiertas: ¿no se cerrarán de día ni de noche? Note que esta descripción no aplica a las condiciones después del retorno de los judíos de Babilonia. Cuando Nehemías reconstruyó los muros de Jerusalén, se le dio un énfasis especial a la reparación de las puertas (Neh 3). Más adelante él instruyó al pueblo, “No se abran las puertas de Jerusalén hasta que caliente el sol; y aunque haya gente allí, cerrad las puertas y atrancadlas” (Neh 7:3), Pero de la ciudad espiritual, Isaías dijo, “Abrid las puertas, y entrará la gente justa, guardadora de verdades (26:2). Ahora deben mantenerlas abiertas, para que a ti sean traídas las riquezas de las naciones. Las bendiciones de la Sion espiritual de Jehová están abiertas a todos en todo momento. Y conducidos a ti sus reyes, no en cadenas como prisioneros de guerra, sino como participantes de la marcha triunfal de Cristo (2 Cor 10:5). Ninguna fuera está involucrada, porque “Tu pueblo se te ofrecerá voluntariamente en el día de tu poder” (Sal 110:3).

      12 Solo las naciones que vienen y edifican en la ciudad de Jehová, sirviendo al Dios de Sion y ofreciéndose a sí mismos voluntariamente, sobrevivirán; todos los demás perecerán. En un capítulo con fuertes matices mesiánicos, Miqueas dice en forma similar que Jehová “y con ira y con furor haré venganza en las naciones que no obedecieron” (Miq 5:15). Obviamente, el tiempo que sigue al exilio no está a la vista.

      13 Los árboles deberán ser traídos a la ciudad no para propósitos de construcción, sino para decorar el lugar del santuario de Jehová (para los árboles específicos ver los comentarios sobre 41:19). Y yo honraré el lugar de mis pies – el templo es referido como “el estrado de los pies de nuestro Dios” (1 Crón 28:2), y el lugar de adoración como “el estrado” (Sal 99:5; 132:7), porque en la adoración Lo miramos con respeto.

      14 Jerusalén-Sion, que por largo tiempo había sido afligida y despreciada, deberá ser ahora honrada por sus opresores. Ellos reconocerán la relación de ella con Dios y se humillarán. Y será llamada Ciudad de Jehová, Sion – lugar de habitación – del Santo de Israel.

La Gloria Hecha Por Medio De Su Excelencia Eterna (vers 15-18)

 

      15 Debido a que el pueblo de Dios había abandonado a Jehová. Él los abandonó a sus propios caminos (ver 50:1; 54:6). Al tomar esta acción. Él estaba siguiendo un principio que había declarado largo tiempo atrás (ver 2 Crón 12:1,5; 15:2). Debido a la desolación nadie habitó en Sion, y nadie pasaba por ella (ver 33:8-9). Esta condición será cambiada ahora; Jehová elevará a Sion a un lugar de esplendor majestuoso, una gloria eterna. La palabra eterna indica un tiempo o periodo largo; Sion perdurará por una era completa, a lo largo de todos los siglos. Como el gozo de todos los siglos Sion mantendrá un orgullo justo y recto en su posición. Es posible que su gloria eterna se extienda más allá de la era mesiánica dentro de la gloria eterna del estado celestial.

      16 Y mamarás la leche de las naciones – esta figura poco común, que podría ser extraída de Deuteronomio 33:19, debe ser interpretada en forma figurada (ver 49:23). Al reconocer a Sion por lo que ella es, los hijos de los antiguos enemigos han sido atraídos a ella (vers 14). Mientras ella es sostenida y edificada al traer las riquezas de las naciones y los pechos de sus reyes, ella sabrá que Jehová es su Salvador y Redentor. Él es el Fuerte de Jacob, capaz de redimir, edificar, y sostener la nueva nación de Sion lo mismo que Él edificó y cuidó por el Israel y la Sion de la antigüedad.

      17 La naturaleza de los materiales que va a Sion la hace preciosa en valor e indestructible. Esta profecía no debe ser ciertamente tomada literalmente; en vez de esto, es un indicador que la casa de Dios progresará de lo bueno a lo mejor: del bronce al oro, del hierro a la plata, de la madera al bronce, y de las piedras al hierro. Todo debe ser mejor, más precioso que antes. La palabra en vez (kreisson) se menciona trece veces en el libro de Hebreos, exponiendo la superioridad de la Nueva Sion sobre la antigua. Será establecido un gobierno equitativo; las fuerzas reinantes serán la paz y la justicia. La paz del Mesías reinará (intermediará) en el corazón (Col 3:15). Él romperá el yugo de la opresión (9:4); en su lugar Él establecerá el cetro de justicia (Heb 1:8).

      18 En el reino mundial de paz gobernado desde Sion, nunca más se oirá en tu tierra violencia. Aquellos que son llevados a Sion de entre las naciones habrán cambiado sus espadas en rejas de arado y sus lanzas en hoces; no se adiestrarán más para la guerra (2:2-4). Allí no habrá desolación ni destrucción que pertenece solo a los que no conocen a Jehová y a las joyas de Sion. En contraste, los que han pasad a través de las puertas de la Alabanza y habitado dentro de los muros de Salvación continuarán alabándolo por Su salvación y para practicar la paz en vez de la violencia.

La Gloria Hecha Por Medio De La Luz Eterna De Jehová (vers 19-22)

 

19-20 Esta profecía empieza (vers 1) con una descripción de la luz gloriosa de la presencia de Jehová en Su reino futuro. Habiendo introducido esta descripción también en las profecías anteriores (24:23; 30:26), el profeta retorna ahora a ella. En la ciudad descrita aquí, el sol y la luna no aportan luz, porque Jehová te será por luz perpetua, y el Dios tuyo por tu gloria. Dios es la luz y la gloria de la ciudad espiritual. Con seguridad si el sol y la luna no pueden contribuir en nada al esplendor de esta ciudad, la luz de la sabiduría y de la filosofía humana solo añadiría confusión y tinieblas. ¡Con Jehová como la luz de Sion, ni su sol ni su luna en ningún momento disminuirán o retirarán su luz! Además, el día de luto en tinieblas y búsqueda espiritual ante la verdadera luz habrán venido a un fin; de ahora en adelante todo será brillante.

      21 Una ciudad del carácter de Sion demanda un tipo especial de ciudadanos. Todos ellos serán justos, apegados al estándar divino de Dios. Su conducta es totalmente gobernada por Su ley. (Para una descripción de los residentes del Monte de Sion, ver Apoc 14:1-5.) La justicia, no de los judíos según la carne (Gál 4:30), deben heredar la tierra de Sion para siempre (ver 57:13b); ellos nunca serán llevados fuera o llevados lejos. La viña anterior de Jehová había sido abandonada a la destrucción (5:1-7), pero los ciudadanos de Su nueva ciudad son identificados como la Raíz y el Vástago de Isaí, el punto de reunión de las naciones (11:1,10). Por medio del Siervo, Jehová logrará esta siembra, la obra de Sus manos, por la que Él sería glorificado (ver 61:3).

      22 El número y la fuerza de los ciudadanos será multiplicada: El pequeño, el de apariencia aparentemente insignificante, el menos privilegiado, vendrá a ser mil, el menor, el pobre, el débil, o el joven, llegarán a ser un pueblo fuerte (ver Miq 4:7). El tiempo en que esta profecía será totalmente cumplida está en la mano del Señor; Él a su tiempo hará que esto sea cumplido (ver Marcos 1:14-15; Hechos 1:7; Gál 4:4). Lo que ha sido prometido será cumplido, porque “el celo de Jehová de los ejércitos hará esto” (9:7).

Capítulo 60. Sion la Gloriosa (1)

Hay una relación cercana entre el cuarto Cántico del Siervo y el capítulo 54 – el trasfondo de tristeza, de pesadumbre, y de sufrimiento que caracterizó 52:13-53:12 da camino al gozo, al canto, y a la confianza. En el cántico son representados el sufrimiento y la victoria del Siervo, mientras que en el presente capítulo es profetizado el cumplimiento de la redención gloriosa por Su sufrimiento. Todos los intentos para interpretar este capítulo como una profecía del retorno del exilio de Babilonia y la reconstrucción del Israel físico como una nación y de la Jerusalén física como una ciudad son extremadamente débiles. En cambio, el asunto aquí es el resultado glorioso de la obra de sacrificio del Siervo redimiendo un pueblo espiritual. El capítulo 54 revela el cumplimiento de Dios de Su plan final. Esta interpretación está en armonía con las profecías del Antiguo Testamento, la obra de Cristo, y las enseñanzas de los apóstoles. La iglesia como una parte del propósito eterno de Dios no fue accidental o una ocurrencia tardía; estaba en forma muy definitiva en Su plan (Ef 3:9-11) y fue profetizado en Isaías.

      Aunque ni Sion ni Jerusalén son nombradas entre el capítulo 52, donde ambos términos surgen en cuatro ocasiones, y en los capítulos 59 y 62 respectivamente, es evidente que la esposa simbólica de Jehová en el capítulo 54 es Jerusalén-Sion. Caída y en desgracia como una mujer embriagada con nadie que la guíe (51:17-18), ella es restaurada bajo el Siervo y elevada a un estado de gloria sin igual.

El Gozo y Engrandecimiento de Sion (vers 1-8)

 

      1 Los versículos 1-5 son un desarrollo del capítulo 49:14-23. Sion estuvo desierta durante el tiempo de su cautividad, que fue un periodo de separación, no de divorcio (50:1), de Jehová su esposo. Pero ahora este desolado periodo de devastación y de esterilidad, el resultado del juicio, se terminó. Sion está por estallar en un cántico de gozo, porque ella que nunca estuvo de parto (una palabra diferente de la usada en 53:11) está ahora para dar a luz profusamente. De la alegoría de Pablo en que involucra a Sara y Agar, dónde él cita este versículo (Gál 4:21-31), concluimos que el profeta está hablando de los hijos que descienden de la promesa espiritual (Gén 12:3) en vez de los de la promesa carnal (Gén 12:2). Esta promesa de una posteridad espiritual  por medio de la simiente de Abraham (Gén 22:18) fue encerrada en estado de letargo hasta la venida de la Simiente. Esa Simiente que estaba por venir (cap 53), y Sion, que ha pasado a través de una terrible crisis, aprendiendo la tragedia del pecado, que ahora será tomado de regreso por su esposo para dar a luz hijos espiritual para Él. La descendencia espiritual distará más grande en número que la familia carnal.

      2 Con el enorme incremento en la familia, Sion necesitará habitaciones más grandes (ver 26:15; 33:20; 49:19-20). Su tienda será aumentada para cubrir el área “de mar a mar, y desde el río hasta los fines de la tierra” (Zac 9:10). Así se dice de ella que las cortinas sean extendidas, los paneles de tela que forman la tienda, de tus habitaciones (de la palabra hebrea para “tabernáculo,” esta es la habitación donde los hijos habitarán). Aunque la morada de Dios entre Su pueblo será permanente (33:20), es posible que la figura de una tienda es usada debido a la condición nómada del Israel espiritual. Ellos son “extranjeros y peregrinos” en el mundo (1 Ped 2:11-12), y como los apóstoles, ellos no tienen “morada fija” aquí (1 Cor 4:11). Sion no es escasa, no hay nada que la límite, y para alargar las cuerdas que soportan o sostienen la tienda en el lugar y para fortalecer las estacas que han conducido a la tierra a sostener las cuerdas. La descripción es la de una tienda de tamaño suficiente para acomodar a la familia numerosa y suficientemente fuerte para resistir cualquier tormenta.

      3 Sion se extenderá a la mano derecha y a la mano izquierda, es decir, en todas direcciones: Tu descendencia, los redimidos por el Siervo (53:10) heredará naciones, esto es, conquistará los gentiles, trayéndolos a la sumisión del Señor (ver 49:6), no por el triunfo militar sino por medio de la conquista espiritual. En esta forma las ciudades devastadas espiritualmente serán habitadas por ciudadanos renovados espiritualmente, una nación santa (1 Ped 2:9).

      4 Sion no debe estar con el temor o el terror de ninguna fuerza externa, porque no hay nadie que pueda derrotarla en su nueva relación con Dios. Ni será afrentada, no caerá en la desgracia y en la humillación debido a la verdad sin fundamento o a la vida perversa. Ella no será avergonzada por la vergüenza de la idolatría o por la derrota a mano de sus enemigos. La vergüenza de su juventud que ella olvidará no es, como lo piensan algunos comentaristas, la esclavitud en Egipto o las muchas ocasiones en que ella ha sido asaltada e invadida por sus enemigos. Más bien, es la vergüenza de su idolatría que había iniciado en Egipto, el periodo de su juventud (Eze 20:6-8; 23:2-4,19). La idolatría que empezó en su juventud eventualmente trajo a Jerusalén-Sion a la deshonra de la viudez en la cautividad de Babilonia (49:21), que de igual modo sería olvidada (ver 65:16).

      5 La viudez de Sion es solo una aberración temporal, porque Jehová es aun su esposo. Él no es solo su esposo, sino también su Hacedor. Él había hecho al pueblo una nación y a Jerusalén la ciudad santa de Su presencia. Jehová de los ejércitos es su nombre; Él es el Señor eternamente existente al cual los ejércitos de los cielos y de la tierra están sujetos. Otros tres títulos reflejan Su grandeza; (1) Él es el Santo de Israel, la revelación y el estándar de la santidad absoluta; como tal Él fue forzado a poner a Jerusalén fuera. (2) Él es el Redentor de Israel; como el Hacedor de Israel, Él puedo tanto ponerla fuera como redimirla de nuevo hacia Él mismo, pero para ser redimida ella debe abandonar sus caminos perversos. Y (3) Él es, y siempre lo ha sido, el Dios de toda la tierra; ahora Él será reconocido como tal por todos los habitantes del mundo (ver Rom 3:29).

      6 La relación que ha sido temporalmente interrumpida por una separación será renovada por Jehová, que había emplazado a Israel a ser Su esposa. Jehová había partido de ella (Eze 11:23), dejándola con su profunda aflicción de espíritu. Ella fue abandonada por un esposo que no podría habitar por más tiempo con ella. Jehová la amaba, pero aborrecía sus caminos impíos. Una esposa de la juventud es una esposa tomada en su juventud, no necesariamente alguien que es aun joven.

      7-8 Las ideas de estos dos versículos corren paralelas. Dios abandonó a Sion por un breve momento. Su exilio o viudez en Babilonia no fue sino un breve tiempo (cincuenta años) en comparación con la historia total de la relación de Jehová con el pueblo (ver 26:20). Sin embargo con un poco de irreal Él había escondido Su rostro por un momento, con gran misericordia y con misericordia eterna Él la recogerá hacia Él, porque la ternura de Dios manifestada en Su amor es eterna – “Porque un momento será su ira,/Pero Su favor dura toda la vida./Por la noche durará el lloro,/Y a la mañana vendrá la alegría” (Sal 30:5). Este es un principio eterno con Dios.

“Como las Aguas de Noé” (vers 9-10)

 

      9 En Su ira santa contra la maldad excesiva de los hombres antiguos, Jehová había destruido la tierra con un diluvio; pero después de limpiar la tierra por medio de grandes aguas, Él hizo un pacto (el equivalente de un juramento) con Noé que nunca destruiría a la tierra de esta manera (Gén 9:11). Y ahora una vez más, con la ira desbordada contra los pecados de Su pueblo Él los ha limpiado de impurezas, y ha restaurado a un remanente como Su esposa. A estos sobrevivientes Él jura que nunca se enojará ni los rechazará de nuevo como lo hizo con el Israel carnal o el Jerusalén físico. Esta promesa no se hace al Israel nacional o al Jerusalén físico, porque ambos experimentaron el desahogo de Su indignación desde poco después del exilio hasta la destrucción por los romanos. Más bien, la promesa es hecha al Israel espiritual. No significa que ella no será severamente probada. Significa que aunque podría ser perseguida sin misericordia por sus enemigos y forzada a pasar a través del diluvio y del fuego de la tribulación, la verdadera Sion y Jerusalén espiritual (la iglesia) nunca será el objeto de la ira y del juicio de destrucción de Dios (ver Hageo 2:6-7; Zac 14:1-5; Heb 12:22-28). [1] Jehová ha guardado sus mandamientos de que Él no destruirá la tierra con otro diluvio ni derramará Su ira contra el Jerusalén espiritual. La tierra no ha sido de nuevo destruida por agua, y el verdadero pueblo de Dios ha perdurado a través de los siglos. Allí siempre ha habido unos pocos fieles.

      10 No solo la ira de Jehová no será demostrada nunca de nuevo contra Su pueblo espiritual, sino que también Su misericordia y Su Pacto de paz nunca se apartará de ellos. Los montes y los collados, que los hombres consideran rasgos de la tierra fijos permanentemente, podrían ser quitados de la vista, y el mundo convertido en un llano; pero la misericordia y el pacto de paz de Jehová, un pacto que trae paz al hombre (ver Jer 31:31; Eze 37:26; Heb 13:20-21), permanecerá para siempre (ver Mt 24:35). Y así, en medio de un mundo cambiante, colapsado, y pasajero donde las nuevas teorías están siempre siendo sustituidas por valores experimentales y verdaderos, hay algunas cosas que son permanentes, inamovibles, e inconmovibles. El ser y el carácter de Dios son permanentes; la deidad, la victoria, y el gobierno de Cristo son permanentes, se ha recibido un reino que no puede ser sacudido (Heb 12:28); permanece un fundamento firme, que tiene el sello de Dios (2 Tim 2:19); la constitución de ese reino, del pacto de paz sellado por la sangre de Cristo (Mt 26:28), no pasará (Mt 24:35).

La Gloria y la Permanencia de Jerusalén en la Era Mesiánica (vers 11-17)

 

      11-12 Jehová se dirige a la ciudad en su condición presente, pobrecita, fatigada con tempestad, sin consuelo – el resultado de haber bebido la copa de Su mano (51:17-21). Ella está afligida, sufriendo el dolor de la destitución, tomando y fatigada como tamo ante un viento u ondas de una tormenta, sin nadie que le de alivio o la consuele como una madre lo haría con Sus hijos. Pero en la misericordia de Jehová, quien solo Él tiene la capacidad, cambiará todo esto. El Señor continúa hablando de la ciudad como una desposada. En términos espléndidos Él describe la belleza de la nueva comunidad del pueblo redimido: He aquí que yo cimentaré tus piedras sobre carbunclo. El carbunclo (“antimonio,” al margen) podría ser una propiedad de las mismas piedras, o de una sustancia que las embarniza o las aglutina (aquí y en 1 Crón 29:2); la palabra se refiere también a pinturas para los ojos usadas por las mujeres orientales para realzar su belleza (2 Reyes 9:30; Jer 4:30). La idea parece estar incrustada en un trasfondo que enfatiza su belleza, como los ojos pintados realzan la belleza de la mujer. Los fundamentos serán puestos con zafiros azules – la ciudad será tanto bella como permanente. Un punto enfático es que la restauración de la ciudad y su belleza son obra de Jehová, no son obra del hombre. Las ventanas de Sion son en realidad la forma plural del termino hebreo que significa “sol.”[2] Las numerosas traducciones que han sido sugeridas indican la dificultad en la determinación del significado aquí: “ventanas” (al margen y en la King James), “minarete” (Delitzsch), “almenaje” (Young), “la franja superior de una muralla” (Leupold). Sin importar el objeto que esté a la vista, brilla con el brillo de una piedra preciosa. Cada piedra será hecha de carbunclo, probablemente una piedra que irradia un fulgor brillante. Este termino, como zafiros en la frase anterior, no puede ser identificada con certeza. Alexander observa que no es importante ser capaz de identificar las piedras preciosas en particular; el punto a destacar es su brillantez deslumbrante (II. 316). Es del mismo modo incierto si el término muralla consiste de piedras o joyas preciosas que reflejan la gloria de Su Hacedor. La descripción representa “las riquezas de la gloria de su herencia en los santos” (Ef 1:18), la iglesia.

      13 Mientras que los versículos 11 y 12 exponen la gloria de la iglesia como es vista desde afuera, este versículo describe la belleza interior. Y todos tus hijos serán enseñados por Jehová; el conocimiento de Dios y por Dios es una condición previa en la nueva Sion – “Porque todos me conocerán , desde el más pequeño de ellos hasta el más grande” (Jer 31:34). Este conocimiento pertenece solo a los que son “enseñados por Dios” (ver Juan 6:44-45; 1 Tes 4:9). La fuente de su enseñanza no es la sabiduría humana o las filosofías y las tradiciones de los hombres, sino la palabra de Dios. Sobre el fundamento de este conocimiento y el perdón de los pecados (ver 53:11), la ciudad espiritual, la iglesia, será construida Y se multiplicará la paz de tus hijos (ver Juan 14:27; Fil 4:7; Col 3:15); en contraste a su desastre y desolación anterior y al estado de maldad, para lo que no hay paz (48:22), los hijos de la Sion espiritual gozarán de un estado de bienestar total.

      14 La justicia es el fundamento del trono de Jehová (Sal 89:14; 97:2); y Su justicia y salvación serán “para siempre” para todas las generaciones, nunca desaparecerá (51:6-8). Sabemos que la ciudad que Él ha formado es en forma similar fija y permanente, porque Él le dice, Con justicia serás adornada. Aun cuando la palabra traducida adornada significa básicamente (traer algo a la existencia con la consecuencia que su existencia es una certeza,”[3] en esta instancia probablemente significa “fija” o “permanente,” ya no “fatigada con tempestad” (vers 11), tan indestructible e inconmovible como el fundamento del trono de Dios. La justicia de Jehová es la base de la justicia y la salvación de los ciudadanos del Sion espiritual, porque Él dice, “Su salvación…de mi vendrá” (vers 17), y el estándar de vida que ellos seguirán está establecido en Su palabra (vers 13). La ciudad cumplirá en consecuencia el ideal buscado por Jehová, “Ciudad de justicia, Ciudad fiel” (1:26). Puesto que tal paralelismo es un artificio popular de Isaías, consideramos que la siguiente cláusula no es imperativa (“Estarás lejos de la opresión,” al margen), sino como una promesa: Estarás lejos de la opresión, porque no temerás, y de temor, porque no se acercará a ti. El Señor no está instruyendo a Su pueblo a contenerse de la opresión de otros, sino que Él está prometiendo que por virtud de la justicia de ellos en Él, ellos necesitan no temer la opresión que pudiera amenazarlos. Lo dicho por Alexander en otras palabras comunica la idea: “Una vez que la justicia es establecida por el ejercicio sobre mi parte y la suya, usted podría poner lejos el terror de la opresión, porque a usted no le causaría temor, y de destrucción, porque no podría venir la noche sobre usted” (II. 318-19).

      15 Si alguno, los que pudieran venir contra el pueblo y la ciudad de Dios para oprimirlos y destruirlos, conspirare contra ti (note que existe la posibilidad de una conspiración), lo hará sin mí. En el pasado Jehová había traído naciones hostiles contra Su pueblo en juicio (10:5-11; 47:6; Hab 1:5-11), pero no lo hará así de nuevo. Si ellos vinieran contra la nueva ciudad, lo harían sin Su voluntad o sanción, y ellos serían entonces condenados para caer delante de ti, esto es, debido a que los ciudadanos de Sion “conocen justicia” y la ley de Dios está en sus corazones (51:7-8). Cuando prevalecen la justicia y la ley de Dios entre los hombres, no puede haber derrota allí (vers 16-17); esta es la victoria del pueblo redimido bajo el Siervo.

      16 Todos los enemigos fallarán y caerán cuando vengan contra los justos, porque Jehová es su Protector. Dios creó al herrero, cuyo trabajo es producir armas. Así como Él controla al herrero, así en Su providencia la fabricación de las armas y su uso (ver 13:5; 42:13). Él creó también al destruidor, cuya obra es destruir. Puesto que Dios es el Creador del destruidor, Él también puede controlarlo.

      17 Con el herrero, las armas, y los destruidores bajo el poder de Dios y sujetos a Su voluntad, ningún arma que sea formada contra Su ciudad puede derrotarla o destruirla. Además de esto, toda lengua que la acuse será condenada por la verdad que habita en Su pueblo. Esta seguridad de la protección y victoria divina sobre sus enemigos es una posesión permanente del Siervo de Dios. Estos siervos son participantes de la salvación comprada por el Siervo, y aceptan su responsabilidad de servicio como Él lo hizo. La justicia por la que ellos triunfan y por la que ellos reciben justicia es de Jehová. La garantía de su victoria es la palabra de Dios – dijo Jehová. Que todos los poderes que hayan buscado destruir la ciudad y el pueblo espiritual de Dios hayan fallado y caído (entre ellos están los judíos y Roma) aseguran la victoria a lo largo de todo el tiempo. En forma clara la profecía apunta a la iglesia y a el Jerusalén espiritual del Nuevo Testamento.

Capítulo 54. El Futuro Esplendor de Sion


[1]  Ver el comentario sobre Zacarías 14:1-5 en Un Comentario sobre los Profetas Menores, de Homer Hailey (Grand Rapids: Baker 1972), págs 394-96.

[2]  Theological Wordbook of the Old Testament, vol. 2, pág. 940.

[3]  Theological Wordbook of the Old Testament, vol. 1, pág. 433.