“EL LIBRO DE APOCALIPSIS”

 

Capítulo Veintiuno

 

OBJETIVOS EN EL ESTUDIO DE ESTE CAPÍTULO

 

1) Considerar el destino eterno de los redimidos, en términos

descriptivos de la comunión con Dios y de la protección de Dios

 

2) Asombrados con la gloria de la santa ciudad, la nueva Jerusalén, la

esposa del Cordero, como es revelado a Juan

 

RESUMEN

 

Enseguida de la escena del Juicio al final del capítulo anterior, el destino eterno de los redimidos es revelado ahora. El motivo de un cielo nuevo y una tierra nueva, junto con la nueva Jerusalén, es usada para dar gran esperanza y consuelo a los cristianos. Esto no es ciertamente nada nuevo, porque tanta el Antiguo como el Nuevo Testamento dan descripciones similares para aumentar la expectación del futuro (ver Isa 65:17-25; 66:22-24; Heb 11:10,13-16; 13:14; 2 Ped 3:13). En cada caso, el destino eterno de la fidelidad de Dios es descrito en términos que daban el significado y ánimo más grande al pueblo de esa dispensación. Aquí vemos el destino de los redimidos en términos que describen la comunión con Dios y la protección de Dios.

 

Juan ve primero todas las cosas hechas nuevas. Hay un cielo nuevo y una tierra nueva, porque el primer cielo y la primera tierra ya no existían más (ver 20:11). Él ve la santa ciudad, la nueva Jerusalén, descendiendo del cielo de Dios. Una gran voz del cielo declara que Dios habitará con Su pueblo y será Su Dios. Dios, quien es el Alfa y el Omega, el principio y el fin, consolará a Su pueblo quitando todo lo que cause dolor, y dará la fuente del agua de la vida gratuitamente a todo el que tenga sed. En tanto que los que vencen heredan todas las cosas y disfrutan de las bendiciones de ser hijos de Dios, el pecador y el infiel tienen su parte en el lago de fuego y azufre (ver 19:20; 20:10,14-15) lo cual es definido como la muerte segunda (1-8).

 

Uno de los siete ángeles que tenían las siete copas (ver 15:7; 16:1) lleva entonces a Juan a un monte grande y alto, para mostrarle a “la desposada, la esposa del Cordero”. Esto no es nada menos que la gran ciudad, la nueva Jerusalén”, la que es vista descendiendo del cielo, de Dios. Es una ciudad que tiene la gloria de Dios, y la mayor parte del capítulo describe sus rasgos prominentes. Un muro grande y alto rodea a la ciudad. Esperando de pie 72 yardas de alto y hechas de jaspe, la pared tiene puertas celestiales sobre las que están los nombres de las doce tribus de Israel, con un ángel en cada puerta. La pared tiene doce cimientos, hechas de piedras preciosas, en las cuales están los nombres de los doce apóstoles. La ciudad misma, hecha de oro puro semejante al vidrio limpio, es de 1500 millas de largo en su longitud, de anchura, y de altura. La calle de la ciudad es también de oro puro, transparente como vidrio (9-21).

 

La gloria de la santa ciudad es descrita más al notar que no hay templo, porque el Señor Dios Todopoderoso y el Cordero son su templo. No hay necesidad del sol ni de la luna, porque la gloria de Dios y del Cordero iluminan la ciudad. Sus puertas nunca son cerradas, allí no hay noche, y las naciones de los salvos junto con los reyes de la tierra traen su honor y gloria dentro a ella. Solo aquellos escritos en el libro de la vida del Cordero entran a esta ciudad gloriosa, asegurando que permanece libre de cualquier abominación e inmundicia (22-27).

 

BOSQUEJO

 

I. TODAS LAS COSAS HECHAS NUEVAS (1-8)

 

   A. EL CIELO NUEVO Y LA TIERRA NUEVA (1)

1. Juan ve un cielo nuevo y una tierra nueva

2. El primer cielo y la nueva tierra pasaron, y el mar ya no

existía más

 

B. LA NUEVA JERUSALÉN (2)

1. Juan vio a la santa ciudad descender del cielo

2. Estaba preparada como una esposa adornada para su marido

 

C. LA PROCLAMACIÓN DESDE EL CIELO (3-4)

1. “El tabernáculo de Dios con los hombres”

a. “Él morará con ellos; y ellos serán Su pueblo”

b. “Dios mismo estará con ellos como su Dios”

2. “Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos”

a. “Ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor”

b. Ya no habrá dolor; porque las primeras cosas pasaron”

 

D. LA PROCLAMACIÓN DEL QUE ESTÁ SENTADO EN EL TRONO (5-8)

1. “He aquí, Yo hago nuevas todas las cosas”

a. “Escribe; porque estas palabras son fieles y verdaderas”

b. “Hecho está”

2. “Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin”

a. “Al que tuviere sed, yo le daré gratuitamente de la fuente

del agua de la vida”

b. “El que venciere heredará todas las cosas”

1) “Yo seré su Dios”

2) “Él será Mi hijo”

3. “Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas,

los fornicarios y hechiceros, los idolatras y todos los

mentirosos…”

a. “Tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre”

b. “Que es la muerte segunda”

 

II. LA NUEVA JERUSALÉN (9-21)

 

    A. SE LE MUESTRA A JUAN LA SANTA CIUDAD (9-11)

1. Porque uno de los siete ángeles que tenía las siete copas

llenas con las plagas postreras

a. El cual ofrece mostrar a Juan a “la desposada, la esposa del

Cordero”

b. El cual lo llevó en el Espíritu a un monte grande y alto

2. El ve a la gran ciudad, la nueva Jerusalén

a. Descender del cielo, de Dios

b. Teniendo la gloria de Dios

 

B. LA CONSTRUCCIÓN DE LA CIUDAD Y DE SU MURO (12-21)

1. Tenía una pared grande y alta con doce puertas

a. Con doce ángeles en las puertas

b. Con los nombres de las doce tribus de Israel

c. Con tres puertas en el oriente, norte, sur, y poniente

d. Con doce cimientos, en los que estaban los nombres de los

doce apóstoles del Cordero

2. Las medidas de la ciudad, de las puertas, y del muro

a. El ángel tenía una caña medirlos

b. La ciudad esta establecida en cuadro, su longitud, altura y

anchura son doce mil estadios

c. El muro es de ciento cuarenta y cuatro mil codos

3. La construcción de la ciudad, del muro, sus cimientos, y las

Puertas

a. El muro era de jaspe; la ciudad era de oro puro, semejante

al vidrio limpio

b. Los doce cimientos del muro estaban adornados con piedras

preciosas:

1) Jaspe         5) Ónice          9) Topacio

2) Zafiro        6) Cornalina      10) Crisopaso

3) Ágata         7) Crisólito      11) Jacinto

4) Esmeralda     8) Berilo         12) Amatista

c. Las doce puertas eran doce perlas, cada puerta una perla

d. La calle de la ciudad era de oro puro, semejante a vidrio

transparente

 

III. LA GLORIA DE LA SANTA CIUDAD (22-27)

 

     A. ILUMINADA POR LA PRESENCIA DE DIOS Y DEL CORDERO (22-23)

1. Su templo son el Señor Dios Todopoderoso y el Cordero

2. Es iluminada por la gloria de Dios y del Cordero

 

B. RESALTADAS POR LOS QUE ENTRAN (24-27)

1. Las naciones que hubieran sido salvas andarán a la luz de ella

2. Los reyes de la tierra traerán su gloria y honor a ella

3. Sus puertas nunca serán cerradas de día, pues allí no habrá

Noche

4. Las naciones llevarán la gloria y la honra a ella

a. No entrará a ella ninguna cosa inmunda, o que hace

abominación y mentira

b. Solo los que están escritos en el libro de la vida del

Cordero

 

PREGUNTAS DE REVISIÓN PARA EL CAPÍTULO

 

1) ¿Cuáles son los puntos principales de este capítulo?

– Todas las cosas hechas nuevas (1-8)

– La nueva Jerusalén (9-21)

– La gloria de la santa ciudad (22-27)

 

2) ¿Qué vio Juan? (1)

– Un Nuevo cielo y una nueva tierra

 

3) ¿Qué le pasó al primer cielo y a la primera tierra? ¿Qué del mar? (1)

– Pasaron

– No existía más

 

4) ¿Qué vio Juan descender del cielo de Dios? (2)

– La santa ciudad, la nueva Jerusalén, descender del cielo, de Dios,

dispuesta como una esposa ataviada para su marido

 

5) ¿Qué se dijo sobre la morada de Dios? (3)

– He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres

– Él morará con ellos; y ellos serán Su pueblo

– Dios mismo estará con ellos como Su Dios

 

6) ¿Qué hizo Dios? ¿Qué no habrá más? (4)

– Enjugará toda lágrima de los ojos de ellos

– Muerte, llanto, clamor ni dolor

 

7) ¿Qué dijo a Juan en el versículo 5 Él que está en el trono?

– “He aquí, Yo hago nuevas todas las cosas”

– “Escribe; porque estas palabras son fieles y verdaderas”

 

8) ¿Qué dijo Él en el versículo 6?

– “Hecho está”

– “Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin”

– “Al que tuviere sed, Yo le daré gratuitamente de la fuente del agua

de la vida”

 

9) ¿Qué se les promete a los vencedores? (7)

– “Heredará todas las cosas”

– “Yo seré su Dios, y él será Mi hijo”

 

10) ¿Quiénes tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre?

    ¿Cómo es llamado este? (8)

– Los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los

fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos

– La muerte segunda

 

11) ¿Quién ofreció mostrar a Juan la desposada, la esposa del Cordero?

    (9)

– Uno de los siete ángeles que tenían las siete copas

 

12) ¿A dónde es llevado Juan, y qué ve? (10)

– A un monte grande y alto

– La gran ciudad santa de Jerusalén, que descendía del cielo, de Dios

 

13) ¿Cuál era la descripción general de la ciudad? (11)

– Tiene la gloria de Dios

– Su fulgor era semejante al de una piedra preciosísima, como piedra

de jaspe, diáfana como el cristal

 

14) ¿Qué rodeaba a la ciudad? (12)

– Un muro alto y grande con doce puertas

 

15) ¿Qué permanecía en cada puerta? ¿Qué estaba escrito en las puertas?

    (12)

– Un ángel

– Los nombres de las doce tribus de Israel

 

16) ¿Cuántos cimientos tenía el muro? ¿Qué estaba escrito en los

    cimientos? (14)

– Doce

– Los nombres de los doce apóstoles del Cordero

 

17) ¿Cuál era la longitud, la altura, y la anchura de la ciudad? (16)

– Doce mil estadios (alrededor de 1500 millas)

 

18) ¿Qué alto tenía el muro? (17)

– 144 codos (alrededor de 72 yardas)

 

19) ¿De qué estaba construida la pared? ¿De qué la ciudad? (18)

– El muro era de jaspe

– La ciudad era de oro puro, semejante al vidrio limpio

 

20) ¿De qué estaban adornados los cimientos de la ciudad? (19)

– Con toda piedra preciosa

 

21) ¿De qué eran las doce puertas? ¿De qué era la calle de la ciudad?

    (21)

– Doce perlas, cada una de las puertas era una perla

– De oro puro, transparente como vidrio

 

22) ¿Por qué no había templo en la ciudad? (22)

– El Señor Dios Todopoderoso es el templo de ella, y el Cordero

 

23) ¿Por qué no es necesario que el sol o la luna la alumbren? (23)

– La gloria de Dios la ilumina, y el Cordero es su lumbrera

 

24) ¿Quién caminará en su luz? ¿Quién le traerá su gloria y honor? (24)

– Las naciones que hubieren sido salvas

– Los reyes de la tierra

 

25) ¿Qué nunca serán cerradas de día? ¿Qué acerca de la noche? (25)

– Las puertas de la ciudad

– Allí no habrá noche

 

26) ¿Quién no entrará por ningún motivo a la ciudad? ¿Quién entrará a la

    ciudad? (27)

– Ninguna cosa inmunda, o que hace abominación y mentira

– Solo los que están inscritos en el libro de la vida del Cordero

ApocalipsisLección 22. Capítulo Veintiuno

“EL LIBRO DE APOCALIPSIS”

Capítulo Tres

(descargar el archivo ApocalipsisLección 04. Capítulo Tres)

OBJETIVOS EN EL ESTUDIO DE ESTE CAPÍTULO

1) Examinar las últimas tres de las siete cartas a las iglesias en Asia

2) Recoger lo que podamos sobre la condición de cada iglesia: Sus fortalezas y sus debilidades, las advertencias y las promesas dadas

RESUMEN

El Señor continua Sus cartas a las iglesias en Asia, con este capítulo que contiene aquellas cartas escritas a Sardis, Filadelfia, y Laodicea.  La iglesia en Sardis es reprendida por tener nombre de que están vivos, cuando en realidad están muertos. Con sus obras no perfeccionadas ante Dios, son exhortados a ser vigilantes y a afirmar las otras cosas que están para morir. También se les dice que recuerden lo que han recibido y oído en el pasado, a guardarlo y arrepentirse. Pues de otra manera, el Señor vendrá sobre ellos como un ladrón en la noche. Se toma la nota, sin embargo, de unos pocos en Sardis que no han manchado sus vestiduras y son aun dignos, a los que se les promete andar con el Señor en vestiduras blancas (1-6).

A la iglesia en Filadelfia se le prometió una puerta abierta que nunca puede cerrarse porque han guardado la palabra del Señor y no han negado Su nombre. Sus enemigos, los que reclaman ser judíos pero no lo son, hará que vengan y se postren a sus pies, y la iglesia será sostenida para probar a los que moran sobre la tierra. Con un anuncio de su pronta venida, son exhortados a retener lo que tienen, para que ninguno tome su corona (7-13).

La iglesia en Laodicea es entonces descrita como tibia, por lo que el Señor la vomitó de Su boca. En tanto que reclamaban ser ricos, están ciegos a su verdadera condición. Entonces el Señor los aconseja comprar cosas que realmente necesitan. Sus palabras fuertes indican Su amor por ellos, y el hecho de que el se mantiene listo para entrar de nuevo a sus corazones si ellos abren sus corazones a Él (14-22).

Como en las anteriores, cada carta finaliza con promesas maravillosas a los que venzan. En la mayoría de los casos, la forma en que las promesas van a ser cumplidas es ilustrada en las visiones por venir.

BOSQUEJO

 

I. LA CARTA A LA IGLESIA EN SARDIS (1-6)

 

A. LA DESIGNACIÓN DEL SEÑOR DE SI MISMO (1a)

1. “El que tiene los siete espíritus de Dios” – ver Isa 11:1-2Zac 4:1-10; Apoc 1:4; 4:5

2. “…y las siete estrellas”

B. LA CONDENACIÓN Y LA ADVERTENCIA (1b-3)

1. Condenación

a. Tienen nombre de que viven, y están muertos

b. Sus obras no han sido encontradas perfectas delante de Dios

2. Advertencia

a. Ser vigilante y afirmar las otras cosas que están para morir

b. Acordarse de lo que han recibido y oído

c. Guardarlo y arrepentirse

d. Si no velan, el Señor vendrá sobre ellos como un ladrón

C. ALABANZA (4)

1. Hay unas pocas personas en Sardis que no han manchado sus vestiduras

2. Ellos andarán con Él con vestiduras blancas, porque son dignos

D. LA PROMESA Y LA EXHORTACIÓN (5-6)

1. El que venza…

a. Será vestido de vestiduras blancas

b. El Señor no borrará su nombre del libro de la vida

c. El Señor confesará su nombre delante de Su Padre y de Sus ángeles

2. Oír lo que el Espíritu dice a las iglesias

II. LA CARTA A LA IGLESIA EN FILADELFIA (7-13)

A. LA DESIGNACIÓN DEL SEÑOR DE SI MISMO (7)

1. “El Santo, el Verdadero”

2. El que tiene la llave de David, el que abre y ninguno cierra, y cierra y ninguno abre” – ver Isa 22:22

B. ALABANZA (8)

1. El Señor ha puesto delante de ellos una puerta abierta, la cual  nadie puede cerrar

2. Porque aunque tienen poca fuerza, han guardado Su palabra, y no han negado Su nombre

C. LA PROMESA Y LA EXHORTACIÓN (9b-11)

1. En relación a la “sinagoga de Satanás” (los que se dicen ser  judíos, pero no lo son)…

a. Él hará que vengan y se postren a sus pies

b. Él hará que reconozcan que Él ha amado a los de Filadelfia

2. Porque la iglesia ha guardado la palabra de Su paciencia…

a. Él también los guardará de la hora de la prueba

b. Que ha de venir sobre los que moran sobre la tierra

3. He aquí, ¡Él viene pronto!

a. Ellos debían retener lo que tienen

b. Para que nadie tome su corona

4. Al que venciere, el Señor…

a. Lo hará columna en el templo de Su Dios, y nunca más saldrá de allí

b. Escribirá sobre él:

1) El nombre de Su Dios

2) El nombre de la ciudad de Su Dios, la nueva Jerusalén, la cual desciende del cielo, de Su Dios

3) Su nombre nuevo

5. Oír lo que el Espíritu dice a las iglesias

III. LA CARTA A LA IGLESIA EN LAODICEA (14-22)

     A. LA DESIGNACIÓN DEL SEÑOR DE SI MISMO (14)

1. “El Amén, el testigo fiel y verdadero”

2. “El principio de la creación de Dios”

B. LA CONDENACIÓN Y LA ADVERTENCIA (15-20)

1. La condenación

a. Ellos ni son fríos ni calientes

1) Él deseaba que fueran fríos o calientes

2) Pero por cuanto son fríos, Él los vomitará de Su boca

b. Ellos son desventurados, miserables, pobres, ciegos y desnudos

1)  Aunque dicen que son ricos, y que se han enriquecido, y que de ninguna cosa tienen necesidad

2) Por tanto, Él los aconseja…

a) Comprar de Él:

1. Oro refinado en fuego, para que seas rico

2. Vestiduras blancas, para que no se descubra la vergüenza de su desnudez

b) Ungir sus ojos con colirio, para que vean

2. La advertencia

a. Él reprende y castiga a todos los que ama, sé, pues, celoso, y arrepiéntete

b. Él está a la puerta y llama; si alguno oye Su voz y abre la puerta, Él vendrá y cenará con él

C. LA PROMESA Y LA EXHORTACIÓN (21-22)

1. Al que venciere…

a. Él Señor le dará que se siente con Él en Su trono

b. Así como Él ha vencido, y se ha sentado con Su Padre en Su trono

2. Oír lo que el Espíritu dice a las iglesias

PEGUNTAS DE REVISIÓN PARA EL CAPÍTULO

1) ¿Cuál es el punto principal de este capítulo?

– La carta a la iglesia en Sardis (1-6)

– La carta a la iglesia en Filadelfia (7-13)

– La carta a la iglesia en Laodicea (14-22)

2) ¿Por qué condena el Señor a la iglesia en Sardis? (1-2)

– Porque tienen el nombre de que viven, y están muertos

– Sus obras no han sido halladas perfectas delante de Dios

3) ¿Qué exhorta el Señor a hacer a la iglesia de Sardis? (2-3)

– Ser vigilante, y afirmar las otras cosas que están para morir

– Acordarse de lo que han recibido y oído

– Guardarlo y arrepentirse

4) ¿Qué advertencia se les da a ellos? (3)

– Si no vigilan, Él vendrá sobre ellos como un ladrón

5) ¿Qué encontró el Señor de alabanza en Sardis? ¿Qué les prometió el

   Señor? (4)

– Que ellos tenían unas pocas personas que no habían manchado sus vestiduras

– Que andaban con Él en vestiduras blancas, porque son dignos

6) ¿Qué prometió el Señor a los que venzan? (5)

– Que sería vestido de vestiduras blancas

– Que no borrará sus nombres del libro de la vida

– Que confesará el nombre de ellos delante de Su Padre, y delante de Sus ángeles

7) ¿Qué había hecho el Señor por los de Filadelfia? ¿Por qué? (8)

– Poner delante de ellos una puerta abierta, la cual nadie puede cerrar

– Ellos tenían poca fuerza, habían guardado Su palabra, y no habían negado Su nombre

8) ¿Qué estaba haciendo el Señor por los que reclamaban ser judíos pero eran realmente la sinagoga de Satanás? (9)

– Hacerlos que vinieran y se postraran a los pies de los de Filadelfia

– Hacerlos que reconocieran que Jesús que Jesús había amado a los de Filadelfia

9) ¿Qué dice el Señor que haría con los de Filadelfia? ¿Por qué? (10)

– Los guardaría de la hora de la prueba que ha de venir sobre la  tierra

– Porque han guardado la palabra de Su paciencia

10) ¿Qué advertencia y qué exhortación Les da entonces? (11)

– He aquí, Yo vengo pronto

– Retén lo que tienes, para que ninguno tome tu corona

11) ¿Qué promesa da el Señor al que venza? (12)

– Hacerlo columna en el templo de Su Dios

– Escribir sobre él el nombre de Su Dios

– Escribir sobré él el nombre de la ciudad de Su Dios, la nueva  Jerusalén

– Y escribir sobre él Su nombre nuevo

12) ¿Por qué el Señor condena a los de Laodicea? (15-16)

– Por cuanto son tibios, ni son fríos ni calientes

13) ¿Qué dice el Señor que haría Él con respecto a su tibieza? (16)

– Vomitarlos de Su boca

14) ¿Qué habían declarado ellos? ¿Cuál era su verdadera condición? (17)

– Ser ricos, haberse enriquecido, y de ninguna cosa tener necesidad

– Eran unos desventurados, miserables, pobres, ciegos y desnudos

15) ¿Qué les aconseja el Señor hacer? (18)

– Comprar de Él oro refinado en fuego, para que fueran ricos

– Comprar de Él vestiduras blancas para cubrir su desnudez

– Ungir sus ojos con colirio, para que vean

16) ¿Qué justificación da el Señor para tan fuerte castigo? (19)

– Yo reprendo y castigo a todos los que amo

17) ¿Qué dice Él a tales cristianos? (19,20)

– Sé, pues, celoso, y arrepiéntete

– Él está a la puerta y llama; si alguno oye Su voz y abre la puerta, Él cenará con ellos

18) ¿Qué les será dado a los que venzan? (21)

– Sentarse con el Señor en Su trono

– Así como el Señor venció y se sentó con Su Padre en Su trono

19) ¿Qué exhortación es dada al final de cada carta en este capítulo?

    (6,13,22)

– “El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias”

CAPÍTULO 63

Venganza, Misericordia, y una Oración

En la antigüedad, el Israel nacional permanecía como el símbolo de la adoración de Jehová, representando al único Dios verdadero. Edom, la nación hermana, permanecía como un símbolo de oposición a Jehová y a la religión verdadera, porque así como se oponía y odiaba a Israel, así también odiaba a Jehová. Su enemistad en contra de Jacob es mostrada a lo largo de toda la historia de las dos naciones; Edom permaneció siempre del lado contrario, el lado de los oponentes y destructores de Israel. Por este odio perpetuo de su nación hermana y de Jehová, Edom debe ser juzgada y traída a un fin (ver la introducción para el capítulo 34; Abdías; Mal 1:2-5). No se indica ningún tiempo específico para este juicio; la visión revela simplemente que Jehová hará finalmente a la nación. (A diferencia de Edom, cuyo odio estaba reservado para Israel, Babilonia buscó traer a todas las naciones bajo su dominio; solo a este respecto estuvo interesado con forzar a Israel a someterse. Sin embargo, habría de ser también destruida. [cap 47].)

La Venganza de Jehová sobre Sus Enemigos (vers 1-6)

 

      1 En una visión el profeta ve a un guerrero fuerte y poderoso que viene de Bosra, una ciudad principal y probablemente por algún tiempo capital de Edom (aunque esto no es una certeza).[1] El profeta pregunta, ¿Quién es este? y entonces describe al guerrero con vestidos rojos (enrojecidos, al margen). Él es hermoso en su vestido, que refleja la dignidad de Su propia persona. Él marcha orgullosamente hacia adelante con el paso confiado de un conquistador, en la grandeza de su fortaleza. La respuesta al único poderoso no deja ninguna duda sobre Su identidad: Yo, el que hablo en justicia, grande para salvar. Es Jehová, quien habla verdad y declara “justicia, que anuncia rectitud” (45:19). Al salvar a Su pueblo Él actúa consistentemente con Su estándar de justicia.

      2 El profeta responde con una segunda pregunta, ¿Por qué es rojo tu vestido? La implicación es que los vestidos han sido teñidos. ¿Por qué los vestidos de Jehová están salpicados con un color rojo, como si Él hubiera estado pisando uvas en un lagar? En tiempos antiguos los fabricantes de vino recolectaban uvas en una piedra que había sido cortada a hachazos o tallada en madera, y entonces la pisaban. En el proceso las vestiduras usadas por los que pisaban las uvas eran manchadas por el jugo que salía a chorros.

      3 Jehová responde a la pregunta del profeta con una metáfora. Así como alguien pisa las uvas en el recipiente del vino, así Él piso a Sus enemigos en el lagar de Su ira, manchando Sus vestiduras con su sangre. Él ha actuado solo, porque de los pueblos (plural) nadie había conmigo; los (plural) pise con mi ira. Él ha ejecutado juicio sin ayuda, no solo contra Edom, sino contra las naciones (paganas) en general. Al obrar por la salvación de Su pueblo (ver 59:16) y al juzgar a Sus enemigos, Él actúa solo. El enojo y la ira de Jehová es Su indignación justa en respuesta a los pecados de los hombres. La justicia debe ser reivindicada y el juicio ejecutado. En la ejecución del juicio en el lagar de Su ira, el alma de los paganos ha sido salpicada sobre Sus vestiduras (ver Lam 1:15; Joel 3:13; Apoc 14:19-20). Que todas mis ropas han sido salpicadas indica el gran alcance del juicio. El equivalente Nuevo Testamento es encontrado en Apocalipsis 19:13-15: La Palabra de Dios pisa el lagar de la ira de Dios mientras Él trae a los paganos a su fin.

      4 La venganza es el vínculo de la santidad del Señor cuya rectitud y justicia demandada es evidente a lo largo de la totalidad del pasaje (vers 1-6). Estaba en Su corazón pisar al malvado. Delitzsch y Leupold sostienen que es significativo en la proporción sugerida por las palabras día y año: un día de venganza a un año de salvación; Willis y Young, sin embargo, piensan que las dos palabras significan simplemente “tiempo” (ver los comentarios sobre 61:2).

      5 Jehová miró con atención y fijamente, esperando y deseando (ver 5:2) que entre todos los pueblos hubiera un individuo o una nación de Su lado; pero no hubo ninguno, lo mismo que Él no había encontrado consejero en Sion (41:28; 59:16). Y me maravillé, permaneció pasmado, en la desolación espiritual. No hubo respuesta. Entonces, el mismo brazo poderoso de Jehová tenía que salvarlo en la batalla, y Su ira santa tenía que respaldarlo en Su ejecución de juicio.

      6 Al no encontrar quien Lo ayudara, el mismo Jehová piso a los pueblos (naciones) bajo Su pie en Su enojo y los embriagué en mi (Su) furor, reduciéndolos a un estado de desamparo total. Entonces caminaron hacia abajo, su “alma” (literalmente, “vigor”) fue derramada sobre la tierra y traída a un fin.

El Amor Perdurable de Jehová por Su Pueblo (vers 7-9)

Jehová ha asegurado al pueblo de la salvación por medio del Siervo (52:13-53:12). Él ha urgido a Sion para a prepararse para un gran influjo de nuevos ciudadanos (54:1-3); la gloria de Sion ha sido profetizada (caps. 60-62); y el juicio de los paganos ha sido garantizado (63:1-6). Es tiempo ahora de enumerar las bendiciones y ofrecer alabanza a Jehová (vers 7-9), para recordar las misericordias de Jehová desde la antigüedad (vers 10-14), y para orar (63:15-64:12).

      7 No obstante que el profeta usa el pronombre personal Yo, él está hablando probablemente por los pocos fieles de su tiempo, pero no hay una certeza. Él menciona las misericordias de Jehová, Sus actos de ternura basados en Su amor eterno. Esta bondad es una base para alabar al Señor, conforme a todo lo que Jehová nos ha dado. Una segunda característica de Jehová es la grandeza de sus beneficios hacia la casa de Israel, la belleza por la que ellos pueden apelar por el perdón. Una tercera consideración a ser declarada es Sus misericordias, que son según la multitud de sus piedades. Las misericordias del Señor resumen Su simpatía por Su pueblo, Su profundo amor por ellos.

      8 Cuando Jehová trajo a Israel fuera de Egipto, Él los reclamó como Su pueblo, en medio de los que Él caminó como Su Dios (Lev 26:12; Deut 29:13). Había la condición, sin embargo, que si Él iba a habitar en medio de ellos, ellos deberían oír Su voz (Deut 6:3; Jer 7:23; Ezeq 11:20). A la luz de la bondad, la gran benevolencia, y las abundantes misericordias mostradas a Su pueblo (vers 7), Ciertamente…son, hijos que no mienten, sino que son fieles a Él. Esto es lo que Jehová tiene derecho a esperar, porque Él los ha escogido como Su pueblo. Además, Él fue su salvador (ver Sal 106:21-22) y siempre estaría allí para ayudar cuando lo necesitaran. Pero Él estaba defraudado de ellos.

      9 En toda angustia de ellos él fue angustiado – la angustia es una estrechez, una condición apretada acorralada con “agitación interior intensa.” Si es adoptada la lectura al margen, “En toda su adversidad Él no era adversario,” la idea es, como es expresado por Alexander, “en todas sus discordias (hacia él), él no era un enemigo (para ellos) (II.419); Él no los afligió para herirlos sino para hacerlos buenos. Si, de otra forma, es aceptada la traducción básica, la idea parece ser que Él compartió con ellos el sufrimiento y la herida de sus aflicciones, como se indica también en Jueces 10:16: “y él [Jehová] fue angustiado a causa de la aflicción de Israel.” A lo largo de toda la historia de Israel el Señor estuvo preocupado y compartió el sufrimiento del pueblo, así como el Salvador se “compadece con nuestras debilidades” (Heb 4:15). La empatía es una característica tanto de Jehová como del Mesías.

      Y el ángel de su faz (la frase el ángel de su faz solo se presenta aquí) los redimió – la palabra traducida ángel podría ser también puesta como “mensajero” o “comisionado”; la palabra traducida de su faz significa literalmente “rostro.” Jehová prometió a Moisés, “Mi presencia [rostro] irá contigo” (Éxodo 33:14). Entonces el ángel es el rostro o presencia representativa de Jehová que iba con Israel. Puesto que Cristo acompañó a Israel en el desierto (1 Cor 10:4), y es “la imagen de Dios” (2 Cor 11:4, 6; Col 1:15) y “el resplandor de su gloria” (Heb 1:3), esta presencia representativa de Jehová probablemente es el Verbo de Dios hecho carne (Juan 1:14), el Mesías pre encarnado. Movido por la compasión por medio de Él, Jehová los redimió, y los trajo, y los levantó todos los días de la antigüedad. Isaías atribuye a Jehová la alabanza y la gloria por la redención y el cuidado providencial de Israel a través de la historia.

La Respuesta del Pueblo: Rebelión (vers 10-14)

 

      10 Aunque Jehová había sido amable con Israel, habiéndoles urgido a oír la voz del mensajero que Él les enviaría, y habiéndoles advertido que no se rebelaran contra Él (Éxodo 23:21), sin embargo ellos no pusieron atención, sino que se rebelaron desde el principio (Deut 9:7). Ellos hicieron enojar su santo espíritu, trayendo aflicción y dolor sobre Él (ver Sal 78:40; 106:43). Entonces, en lugar de ser lo que Él deseaba ser hacia, Jehová se convirtió en su enemigo, abandonándolos o abandonándolos finalmente como lo hizo en el mundo antediluviano (Gén 6:6-7). Él peleó contra Israel-Judá como peleó contra otros enemigos de la justicia.

      En este punto una pregunta exegética es levantada: ¿El santo espíritu se refiere al mismo Jehová, a Su carácter y disposición, o al Espíritu Santo como una persona? Hay diferentes puntos de vista en este punto. El ángel o comisionado de Jehová (vers 9) es un ser personal diferenciado de Él; asimismo, el santo espíritu es aquí diferenciado de Jehová. Él puede experimentar tristeza (ver Ef 4:30), una característica peculiar de una persona. Esto guía a la conclusión que el profeta está hablando del Espíritu Santo como una persona. Si es así, en estos versículos tenemos a Jehová; el ángel (comisionado) de Jehová, esto es, el Hijo; y el Espíritu Santo – las tres personas del Dios Trino todas trabajando a favor de Israel. La rebelión del pueblo es entonces contra la Deidad total.

      11 Otra cuestión de exégesis es levantada aquí. ¿Debemos aceptar el texto, Pero se acordó de los días antiguos, de Moisés y de su pueblo, o la lectura alterna, “Pero su pueblo se acordó de los días antiguos de Moisés” (al margen)? Siguen cinco preguntas. La primera, ¿Dónde está el que les hizo subir del mar con el pastor de su rebaño? Parece confirmar la lectura al margen. ¿Está siendo contestada la pregunta por los pocos fieles o por la totalidad del pueblo? Parece estar más en armonía con el contexto ver a la nación como el interrogador, aunque algunos eruditos piensan que el profeta está hablando por los pocos fieles. Subir del mar se refiere al cruce del Mar Rojo (ver Sal 106:9); el pastor de su rebaño son Moisés y Aarón. Pero si la forma singular pastor (al margen), que se presenta en algunos manuscritos antiguos, es adoptado, el pastor es Moisés. A la luz de la frase de Moisés y de su pueblo, es preferible el singular.

      La segunda pregunta, ¿dónde el que puso en medio de él su santo espíritu? probablemente se refiere al otorgamiento de Jehová de Su Espíritu a los setenta ancianos en el desierto (ver Núm 11:17, 25, 29; Hageo 2:5). El Espíritu aquí, como en el versículo 10, es la tercera persona de la Trinidad.

      12 La tercera pregunta, ¿dónde el que los guió por la diestra de Moisés con el brazo de su gloria? apunta de regreso a la guía y fortalecimiento de Moisés por parte de Jehová desde el tiempo de la liberación fuera de Egipto a la llegada en la frontera de Canaán. El brazo de su gloria es la potencia poderosa (ver los comentarios sobre 40:10; 51:5; 52:10; 59:16; 63:5) que Dios mostró en la liberación de Egipto y en el cuidado de Su pueblo en el desierto mientras él sostuvo por medio de Moisés desde el principio hasta el fin.

      La cuarta pregunta pertenece al poder mostrado al dividir las aguas del Mar Rojo. ¿Dónde está ahora Él que en otros tiempos ejerció ese poder cuando Él guió a Israel fuera de Egipto, haciendo entonces para Él mismo un nombre perpetuo tanto entre las naciones de ese tiempo como entre todos los pueblos desde entonces?

      13 La quinta pregunta, ¿Dónde está Él que los condujo (a los pueblos) por los abismos, a través de las aguas en las que ellos se habrían ahogado, excepto por el ejercicio de Su glorioso poder? Al cruzar el mar, Israel fue como un caballo de pie firme viajando sobre un desierto suave donde no tropezó – el cruce fue sin contratiempos para el pueblo y sus bienes.

      14 Una ilustración final o símil completa la ilustración. Como ganado que ha estado pastando en la ladera pedregosa de una montaña baja al valle por agua y descansa, así el Espíritu de Jehová los pastoreó en Canaán en su viaje final. Por Su gran fuerza y potencia poderosa Jehová guió a Su pueblo a través de todas estas pruebas, haciendo Su nombre más glorioso. Leupold bien ha resumido el punto completo de los versículos 11-14, “¿Por qué ‘entonces” y ‘ahora’? Jehová desplegó Su infinito poder en el inicio de la historia de la nación; ¿Por qué, entonces, estamos abandonados como lo estamos en el tiempo presente?

Una Oración Ferviente por Misericordia y Ayuda (vers 15-19; cap. 64)

 

      15 La nación ha mirado hacia atrás al amor, a la misericordia, y a la potencia poderosa mostrada en la liberación bajo Moisés. Ellos han comparado esa demostración de Su presencia con su condición actual y ahora claman a Él en oración por ayuda. Su trono está en los cielos (Sal 11:4) donde el pueblo ha observado por bendiciones en el pasado (Deut 26:15) y han buscado ayuda en tiempo de necesidad (Sal 80:14). Allí habitan la plenitud de Su gloria y santidad, y la nación apela ahora a estos atributos. Ellos claman, Mira desde el cielo con una actitud favorable hacia nosotros, y contempla, considera y ten cuidado por nuestra condición. ¿Dónde está el celo contra nuestros enemigos y el poderoso poder acompañándolo que fue una vez prometido (ver 26:11; 42:13; 59:17)? Jehová parece haberse quitado a Si mismo, porque ellos preguntan además, ¿Por qué tenemos la añoranza de Sus entrañas y Su piedad ha sido retirada de la nación? Aunque nosotros, como la nación que está aquí en oración, podríamos no percibirlo en este momento, hay siempre un propósito atrás del castigo.

      16 La base de la apelación de Israel por ayuda es que Jehová es su Padre, él único que trajo a la nación a la existencia (ver Deut 32:6). Aunque Él los había criado como Sus hijos, ellos se habían rebelado contra Él (1:2); esta es la respuesta a la pregunta del versículo 15. Que Abraham e Israel no conocen a la nación no significa que ellos rechazan ahora al pueblo, o que reclaman no tener relación con ellos, sino que la descendencia de los patriarcas no puede ayudarlos ahora. Porque no obstante que Abraham y Jacob fueron los progenitores físicos de la nación, Jehová es su Padre espiritual y el Redentor verdadero. Ellos deben apelar a Él.

      17 La lectura inicial de este versículo parece ser, como sugiere Rawlinson, un “reproche que raya en la irreverencia” (II. 444); pero Dios no puede ser cargado con la responsabilidad por los pecados del hombre – solo el hombre es responsable. La explicación de este difícil versículo parece ser encontrado en el encargo dado a Isaías en su llamado. Si el pueblo escucha a Jehová, estará bien; pero si no lo hacen, se serían totalmente endurecidos (ver los comentarios sobre 6:10). Ellos no habían escuchado; entonces, fueron endurecidos porque ellos debían haber visto hacia Jehová. La plegaria es para que Dios regrese por el bien de Israel, que ha sido escogido para ser Su siervo, no sea que las tribus se extingan en la tierra.

      18-19 Las muchas explicaciones y las lecturas textuales alternativas sugeridas por los comentaristas y críticos es evidente que somos enfrentados aquí con otro pasaje difícil. En el original, no hay un propósito directo para el verbo poseyó, así que, ¿qué poseyó el pueblo? ¿Fue la tierra, el monte (como algunos proponen), o el santuario? Cualquiera de estos es posible. Lo siguiente es una explicación ofrecida como probable. En el inicio de la historia de Israel, Jehová había dicho que cuando ellos “hayan envejecido en la tierra” y se hayan corrompido ellos mismos con la idolatría, “pronto pereceréis totalmente de la tierra” hacia la cual pasáis el Jordán para tomar posesión de ella (Deut 4:25-26). La tierra fue tristemente corrompida por Manases (2 Rey 21:1-18); después de él solo hubo un rey bueno, Josías, que intentó pero falló en reformar a Judá. Él fue sucedido por cuatro reyes malvados, la destrucción de Jerusalén, y el exilio en Babilonia. ¿No podría ser esto el cumplimiento de las palabras de Isaías que Por poco tiempo lo poseyó (la tierra) tu santo pueblo? Después de abandonarse a sí mismos a la idolatría, ellos perecieron así como Jehová había profetizado en Deuteronomio. Los que han hollado tu santuario podrían ser los babilonios (ver el comentario sobre 64:11), o los idolatras de los días antes del exilio quienes, despreciando la fe establecida, profanaron el santuario de Jehová. En esta condición ellos estaban como extranjeros que nunca se habían sometido a Jehová ni lo habían llamado por Su nombre.

Capítulo 63. Venganza, Misericordia, y una Oración


[1]  Zondervan Pictorial Encyclopedia of the Bible, ed. Merrill C. Tenney (Grand Rapids: Zondervan, 1975), vol. 1, pág. 645.