EL LIBRO DE APOCALIPSIS

 

Capí­tu­lo Once

 

OBJETIVOS EN EL ESTUDIO DE ESTE CAPÍTULO

 

1) Exam­i­nar las visiones restantes en el inter­lu­dio entre el sonido de la

sex­ta y sép­ti­ma trompetas, y qué pasa cuan­do se toca la sép­ti­ma

trompe­ta

 

2) Ofre­cer expli­ca­ciones en relación al sig­nifi­ca­do de estas visiones y

resumir lo que hemos vis­to en la primera mitad del libro de

Apoc­alip­sis

 

RESUMEN

 

Tan pron­to con­tinúa el inter­lu­dio entre la sex­ta y sép­ti­ma trompe­ta, son vis­tas dos visiones más. La primera involu­cra al mis­mo Juan mien­tras le es dada una caña y se le dijo medir el tem­p­lo de Dios, el altar, y a los que ado­ran en él. Se le instruyó, sin embar­go, no medir el patio que está afuera del tem­p­lo, porque ha sido dado a los gen­tiles loa cuales hol­larán la ciu­dad san­ta por cuarenta y dos meses (1–2). Esta visión podría ilus­trar que a pesar que la igle­sia sufriría gran per­se­cu­ción, y pareciera ser pisotea­da del exte­ri­or, su espíritu inte­ri­or no sería daña­do.

 

Entonces se pre­sen­ta la visión de los dos tes­ti­gos, la cual cae en tres sec­ciones. Con poder pro­fe­ti­zan 1260 días, vesti­dos de cili­cio. Iden­ti­fi­ca­dos como los árboles de dos olivos y los dos can­deleros delante del trono de Dios, tienen el poder de devo­rar con el fuego de sus bocas a aque­l­los que desean dañar­los. Tienen tam­bién el poder de deten­er la llu­via durante los días de su pro­fecía, con­ver­tir el agua en san­gre, y  herir la tier­ra con pla­gas (3–6). Pero cuan­do su tes­ti­mo­nio esté com­ple­to, la bes­tia que sube del abis­mo hará guer­ra con­tra ellos y los matará. Por tres días y medio sus cuer­pos estarán en la plaza de la gran ciu­dad que es lla­ma­da espir­i­tual­mente Sodoma y Egip­to (donde Jesús fue cru­ci­fi­ca­do). Aque­l­los que no han sido ator­men­ta­dos por los dos pro­fe­tas se rego­ci­jarán, se ale­grarán e inter­cam­biarán rega­los (7–10). Sin embar­go, después de tres días y medio serían lev­an­ta­dos para vivir y ascen­der a los cie­los, trayen­do gran temor sobre aque­l­los que los vieron. En la mis­ma hora ocur­riría un gran ter­re­mo­to en la cual una déci­ma parte de la ciu­dad caería y 7000 hom­bres murieron. El resto se ate­morizaron y dieron glo­ria a Dios (11–13).

 

Los dos tes­ti­gos son cier­ta­mente un recuer­do de Moisés y de Elías, pero no creo que ellos auguren a dos per­sonas lit­erales. En lugar de eso, rep­re­sen­tan los tes­ti­gos de la igle­sia, sig­nif­i­can­do con el número dos la for­t­aleza de su tes­ti­mo­nio (en este caso, “dos o más tes­ti­gos”). Como es sug­eri­do por Hai­ley, el primer peri­o­do podría ser la era apos­tóli­ca durante la cual el tes­ti­mo­nio no podría ser destru­i­do. Cuan­do su tes­ti­mo­nio esté com­ple­to, habrá un tiem­po de per­se­cu­ción por parte de “la bes­tia” y por aque­l­los de “la gran ciu­dad” (los cuales serán iden­ti­fi­ca­dos más tarde). Final­mente, sin embar­go, los tes­ti­gos (en este caso, la igle­sia) sal­drán vic­to­riosos, sim­boliza­do por su res­ur­rec­ción y ascen­sión al cielo.

 

El inter­lu­dio final­izó, es tiem­po para el ter­cer ay, y la trompe­ta final. En cuan­to el sép­ti­mo ángel tocó la trompe­ta, grandes voces en el cielo decían “Los reinos del mun­do han venido a ser de nue­stro Señor y de Su cristo, y Él reinará por los sig­los de los sig­los” Los vein­tic­u­a­tro ancianos pos­traron entonces sus ros­tros y ado­raron a Dios, dán­dole gra­cias por haber toma­do Su gran poder y reina­do. En tan­to que las naciones esta­ban airadas, Su ira viene. Así tiene el tiem­po de juz­gar a los muer­tos, para dar galardón a Sus sier­vos los pro­fe­tas y a los san­tos, y para la destruc­ción de aque­l­los que destruyen la tier­ra. Entonces el tem­p­lo de Dios fue abier­to en el cielo, con el arca del pacto en el tem­p­lo, acom­paña­do por relám­pa­gos, voces, truenos, un ter­re­mo­to y grande grani­zo (15–19).

 

Con la sép­ti­ma trompe­ta alcan­zamos el pun­to cul­mi­nante de la primera mitad del Apoc­alip­sis, en el cual ha sido mostra­do una vista gen­er­al del con­flic­to. En tér­mi­nos gen­erales, el con­flic­to entre el Cordero y Sus ene­mi­gos ha sido descrito, sin men­cionar real­mente quienes son aque­l­los ene­mi­gos. ¡Lo que ha sido acen­tu­a­do es que la ira de Dios y de Su cordero está por venir! Por medio de las visiones de los siete sel­l­os y de las siete trompetas apren­demos del arse­nal en la dis­posi­ción de Dios: La con­quista mil­i­tar, la guer­ra civ­il, el ham­bre, la pesti­len­cia, las calami­dades nat­u­rales, la deca­den­cia inter­na y moral, la invasión exter­na. Así como Dios usó tales instru­men­tos en Su tra­to con las naciones en el Antiguo Tes­ta­men­to, así Su Hijo usaría Su poder para reinar sobre las naciones con una vara de hier­ro (ver 1:5; 2:27; 3:21).

 

Hemos vis­to tam­bién visiones dis­eñadas para con­so­lar a los san­tos que están sien­do oprim­i­dos por sus ene­mi­gos. Dios ha toma­do nota de su sufrim­ien­to, y en tan­to que la per­se­cu­ción podría ser su des­ti­no tem­po­ral­mente, ¡la vic­to­ria será final­mente de ellos! Aun aque­l­los que sufren la muerte en manos de sus ene­mi­gos se les prometió la sal­vación y la ben­di­ción de estar en la pres­en­cia y al cuida­do del Señor. Pero nada puede deten­er total­mente su tes­ti­mo­nio, ¡y nada puede deten­er a Dios de la ver­dad rela­ciona­da a Su pacto con ellos!

 

BOSQUEJO

 

I. LA MEDICIÓN DEL TEMPLO DE DIOS (1–2)

 

   A. EL MANDAMIENTO DE MEDIR EL TEMPLO Y A SUS OCUPANTES (1)

1. A Juan le fue dada una caña seme­jante a una vara de medir

2. Se le dijo que midiera el tem­p­lo de Dios, el altar, y a los que

ado­ran allí

 

B. EL MANDAMIENTO DE NO MEDIR EL PATIO QUE ESTÁ FUERA DEL TEMPLO (2)

1. Se le dijo no medir el patio que está fuera del tem­p­lo

2. Porque ha sido dado a los gen­tiles, y ellos hol­larán la ciu­dad

san­ta por cuarenta y dos meses

 

II. LOS DOS TESTIGOS (3–14)

 

    A. PROFETIZANDO POR 1260 DÍAS (3–6)

1. A los dos tes­ti­gos se les dio el poder de pro­fe­ti­zar, vesti­dos

de cili­cio

2. Iden­ti­fi­ca­dos como los dos olivos y los dos can­deleros que

per­manecen delante de Dios

3. Aque­l­los que inten­tan dañar­los son devo­ra­dos por el fuego de

sus bocas

4. Tienen poder:

a. Para cer­rar el cielo y que no caiga llu­via en los días de su

pro­fecía

b. Para con­ver­tir el agua en san­gre

c. Para herir la tier­ra con pla­gas como ellos lo deseen

 

B. MATARON Y MURIERON POR TRES DÍAS Y MEDIO (7–10)

1. Su tes­ti­mo­nio ter­minó, la bes­tia los matará

a. La bes­tia que sube del abis­mo

b. La cual hará la guer­ra con­tra ellos, y los vencerá

2. Sus cadáveres estarán en la plaza de grande ciu­dad

a. Espir­i­tual­mente lla­ma­da Sodoma y Egip­to

b. Donde fue cru­ci­fi­ca­do nue­stro Señor

3. Los pueb­los, tribus, lenguas y naciones que moran en la tier­ra

a. Verán sus cuer­pos tres días y medio

b. No se les per­mi­tirá que sean sepul­ta­dos

c. Se rego­ci­jarán sobre ellos, se ale­grarán, e inter­cam­biarán

rega­los, porque los dos pro­fe­tas habían ator­men­ta­do a

aque­l­los que habi­tan en la tier­ra

 

C. LEVANTADOS Y ASCENDIDOS A LOS CIELOS (11–14)

1. Después de tres días y medio, el espíritu de vida envi­a­do por

Dios entró en ellos

2. Se lev­an­taron sobre sus pies, y cayó gran temor sobre los que

los vieron

3. Una gran voz del cielo les dijo “Subid acá”

4. Ellos subieron al cielo en una nube mien­tras sus ene­mi­gos los

Veían

5. En esa mis­ma hora hubo un ter­re­mo­to

a. Una déci­ma parte de la ciu­dad se der­rum­bó

b. Siete mil hom­bres murieron

c. El resto se ate­morizó y dieron glo­ria al Dios del cielo

6. El segun­do ay pasó; el ter­cer ay viene pron­to

 

III. LA SÉPTIMA TROMPETA: EL REINO PROCLAMADO (15–19)

 

     A. LA VICTORIA PROCLAMADA (15)

1. El sép­ti­mo ángel tocó su trompe­ta y hubo grandes voces en el

Cielo

2. Que decían: “Los reinos del mun­do han venido a ser de nue­stro

     Señor y de Su Cristo; y Él reinará por los sig­los de los

     sig­los”

 

     B. LOS VEINTICUATRO ANCIANOS ADORAN A DIOS (16–18)

1. Los ancianos pos­traron sus ros­tros y ado­raron a Dios

2. Dan­do gra­cias al Señor Dios Todopoderoso, El que es, y que era

y que ha de venir

3. Porque Él ha toma­do Su gran poder, y ha reina­do

4. Las naciones esta­ban airadas, y su ira ha venido

5. El tiem­po ha lle­ga­do

a. De juz­gar a los muer­tos

b. De dar galardón a Sus sier­vos los pro­fe­tas, a los san­tos, y

a los que tienen Su nom­bre

c. En que Él destru­irá a los que destruyen la tier­ra

 

C. EL TEMPLO DE DIOS ABIERTO EN LA TIERRA (19)

1. El tem­p­lo de Dios fue abier­to en el cielo, y el arca de Su

pacto fue vis­to en Su tem­p­lo

2. Hubo relám­pa­gos, voces, truenos, un ter­re­mo­to y grande grani­zo

 

PREGUNTAS DE REVISIÓN PARA EL CAPÍTULO

 

1) ¿Cuáles son los pun­tos prin­ci­pales de este capí­tu­lo?

- La medición del tem­p­lo de Dios (1–2)

- Los dos tes­ti­gos (3–14)

- La sép­ti­ma trompe­ta: el reino procla­ma­do (15–19)

 

2) ¿Qué le fue dado a Juan y que le dijo que midiera? (1)

- Una caña seme­jante a una vara de medir; el tem­p­lo de Dios, el altar,

y a los que ado­ran en él

 

3) ¿Qué se le dijo que dejara aparte? ¿Por qué? (2)

- El patio que está fuera del tem­p­lo

- Ha sido entre­ga­do a los gen­tiles, y ellos hol­larían la ciu­dad san­ta

cuarenta y dos meses

 

4) ¿Qué iban a hac­er los dos tes­ti­gos? (3)

- Pro­fe­ti­zar por 1260 días, vesti­dos de sili­cio

 

5) ¿Cómo son iden­ti­fi­ca­dos? (4)

- Como los dos olivos y los dos can­deleros que están en pie delante de

Dios

 

6) ¿Qué les pasa a aque­l­los que inten­tan dañar­los durante este tiem­po de

   pro­fecía? (5)

- Son devo­ra­dos por el fuego de sus bocas

 

7) ¿Qué poder tienen estos dos tes­ti­gos? (6)

- Cer­rar el cielo, a fin de que no llue­va en los días de su pro­fecía

- Con­ver­tir el agua en san­gre

- Herir la tier­ra con toda pla­ga, cuan­tas veces quier­an

 

8) ¿Qué pasará cuan­do ellos ter­mi­nen su tes­ti­mo­nio? (7)

- La bes­tia que sube del abis­mo hará guer­ra con­tra ellos, y los

vencerá y los matará

 

9) ¿Dónde yac­erán sus cadáveres? (8)

- En la plaza de la grande ciu­dad espir­i­tual­mente lla­ma­da Sodoma y

Egip­to, donde Jesús fue cru­ci­fi­ca­do

 

10) ¿Qué tan­to tiem­po verán las gentes sus cadáveres?

- Tres y medio días

 

11) ¿Cómo reac­cionarán los de la tier­ra a sus muertes? ¿Por qué?

- Se rego­ci­jarán, se ale­grarán, y se enviarán rega­los

- Porque los dos pro­fe­tas los han ator­men­ta­do

 

12) ¿Qué pasó a los tes­ti­gos después de los tres días y medio? (11–12)

- El espíritu de vida entró en ellos, y se lev­an­taron sobre sus pies

- Una gran voz del cielo los llamó a subir y subieron a los cie­los en

una nube

 

13) ¿Qué pasó en esa mis­ma hora? (13)

- Un gran ter­re­mo­to, en el que una déci­ma parte de la ciu­dad se

der­rum­bó y siete mil hom­bres murieron

- El resto se ater­ror­izó y dieron glo­ria a Dios

 

14) ¿Qué se oyó cuan­do el sép­ti­mo ángel sonó su trompe­ta? (15)

- Grandes voces en el cielo, que decían: “Los reinos del cielo han

venido a ser de nue­stro Señor y de Su Cristo; y Él reinará por los

sig­los de los sig­los”

 

15) ¿Qué hicieron los vein­tic­u­a­tro ancianos? (16)

- Pos­traron sus ros­tros y ado­raron a Dios

 

16) ¿Por qué dieron gra­cias? (17)

- El Señor Dios Todopoderoso ha toma­do Su gran poder y ha reina­do

 

17) Mien­tras se expresa­ban en su oración, ¿qué vino? (18)

- Su ira

- El tiem­po de juz­gar a los muer­tos

- En el que Él da galardón a Sus Sier­vos los pro­fe­tas y a los san­tos

- En el que Él destruye a los que destruyen la tier­ra

 

18) ¿Qué fue abier­to en el cielo, y qué fue vis­to en Él? (19)

- El tem­p­lo de Dios; el arca del pacto

 

19) ¿Qué sigu­ió entonces? (19)

- Relám­pa­gos, voces, truenos, un ter­re­mo­to y grande grani­zo

Apoc­alip­sisLec­ción 12. Capí­tu­lo Once

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