Capítulo 61 Sion la Gloriosa (2)

Se ha sugerido por varios escritores que el capítulo 60 revela la grandeza externa de Sion, en tanto que el capítulo 61 enfatiza su gloria interna. En el capítulo 60 Jehová es el que habla, ensalzando la gloria externa de Sion, que es Su propia creación: “y glorificaré la casa de mi gloria” (vers 7). En nuestro actual capítulo el Siervo es el que habla. Por medio de Él Jehová traerá la belleza interior a Su gloriosa ciudad.

El Heraldo de Buenas Nuevas (vers 1-3)

 

      1 Aunque si bien la palabra Siervo no aparece en estos versículos, uno se siente obligado por el contexto y por la semejanza de los cuatro Cánticos del Siervo considerados previamente para identificar al que habla como el Siervo-Mesías, el Señor Jesús. Algunos comentaristas identifican al que habla como el profeta Isaías, pero el mensaje y la obra del que habla trasciende más allá de un profeta, aun del de alguien de la estatura de Isaías, ellos son característicos de la deidad. La pregunta es establecida por el mismo Jesús. Al inicio de Su ministerio, Él leyó estos versículos en la sinagoga y entonces dijo, “Hoy se ha cumplido esta Escritura delante de vosotros” (Lucas 4:16-21). De hecho, no estaba cumplida totalmente, pero estaba empezando a ser cumplida.

      El que habla empieza declarando que el Espíritu del Señor está sobre Él (ver 42:1 [Isaías ve el Espíritu como alguien que tiene un papel importante en la obra de alguien por venir – 11:2; 42:1; 48:16b; 49:8; 50:4]). Significativamente, Pedro declara que Dios ungió a Jesucristo “con el Espíritu Santo y con poder” (Hechos 10:38). Con el ungimiento y poder divino, el que habla continua, Él predicará las buenas noticias o alegres nuevas (ver 40:9; 41:27; 52:7) de victoria y de libertad a los mansos, esto es, a los humildes, a los despreciados, y a los gentiles, que están dispuestos a oír. Su misión no solo será predicar, sino también proveer bendiciones. Las alegres nuevas son acompañadas por la acción divina: (1) Él venda con un vendaje a los quebrantados, aquellos cuya vida interna está aplastada por el pecado; (2) Él publicará libertad a los cautivoslibertad es un término técnico para la liberación de deudores y esclavos en el cincuentavo año, el año del jubileo (Lev 25:10; Jer 34:8,15) Él anunciará a los presos apertura de la cárcel, que ellos serían traídos a la luz de la libertad. Aunque el retorno del exilio presagiaba la obra del Siervo, la profecía no fue totalmente cumplida entonces, sino en Él. La aplicación de Jesús de este pasaje a Si mismo indica que esto miraba a un cumplimiento espiritual.

      2 Además, el Siervo va a proclamar a gran voz el año de la buena voluntad (gracia) de Jehová, y el día de venganza. Delitzsch llama la atención a la distancia relativa de los dos eventos – “una promesa que asigna la distancia de un año para el cumplimiento total de la obra de gracia, y solo la longitud de un día para la obra de la venganza” (II.427). Sin embargo, año y día en este caso podrían ser usados simplemente como una expresión general significando “tiempo” (ver 63:4). La venganza está sobre cualquiera sin importar que el pueblo de Dios permanezca en prisión. En adición a la proclamación del año de la buena voluntad  y del día de venganza, el Siervo consolará a todos los enlutados. La palabra traducida enlutados se presenta con más frecuencia en referencia al afligido por la muerte, aunque podría ser usado en forma figurada, como en “se enluto, se enfermó la tierra” (33:9). Los afligidos por la muerte serán consolados, porque en el Siervo la vida más allá de la muerte es garantizada (53:10-12).

      3 Los afligidos en Sion han dado a entender su aflicción al derramar ceniza sobre su cabeza. El Señor les dará ahora en vez de esto gloria. Por su luto, Él les dará también el óleo de gozo, usado por los ancianos como un símbolo de alegría y festividad (Sal 45:7; Ecl 9:8; Cantares 4:10). Y para aliviar el pesar de su espíritu angustiado, Él los vestirá con un manto de alegría, porque ellos han estado alabando a Dios en todo momento. Ellos serán llamados árboles de justicia, siendo los árboles un símbolo de fuerza y resistencia, de belleza, y de fertilidad. Ellos son plantados por Jehová (ver 60:21) de tal forma que Él podría ser glorificado. Lea la bella descripción de Jeremías del hombre cuya confianza es Jehová: “será como el árbol plantado junto a las aguas” (Jer 17:7-8).

La Misión y la Bendición del Redentor (vers 4-9)

 

      4 A los que han sido bendecidos por la obra del Siervo se les ha dado una triple tarea: (1) Reedificarán las ruinas antiguas (los lugares en ruina), (2) levantarán los asolamientos primeros, y (3) restaurarán las ciudades arruinadas (ver los comentarios sobre 49:8; 54:3; 58:12). Estas desolaciones no han ocurrido de la noche a la mañana, sino que se han desarrollado a lo largo de muchas generaciones. Las antiguas fronteras son demasiado pequeñas, demasiado restringidas para la nueva Sion; el profeta tiene una perspectiva global del mundo frente a él (ver los comentarios sobre 49:19-20).

      5 Los extranjeros, las personas que no estaban relacionadas con los ciudadanos originales de Sion y que no habían sido parte de los pactos de la promesa (Ef 2:12), forasteros o extranjeros, contribuirían con su participación en la edificación de Sion (ver los comentarios sobre 56:6-8; ver Zac 6:15). Es evidente que el Señor habla metafóricamente, porque no hay registro que después del retorno de Babilonia los extranjeros alimentaran las ovejas, labraran los campos, y embellecieran las viñas de los judíos. El Israel espiritual no está relacionado con rebaños o labradores o viñas. Y aunque los cristianos judíos ayudaron a aliviar las necesidades físicas de los santos judíos y que los santos judíos ministraron para las necesidades espirituales de los gentiles (Rom 15:25-27; 1 Cor 16:1-3; 2 Cor 8:13-15; 9:12-15), es poco probable que estos servicios fueran tan amplios que abarcaran para que fueran los vislumbrados en este versículo. Más probablemente la idea es que los judíos y los gentiles trabajaron juntos en la construcción de la nueva Sion.

      6 Cuando los gentiles y los judíos vengan a Sion, allí no habrá distinción entre ellos; todos seréis llamados sacerdotes de Jehová. Allí no habrá sacerdocio especial aparte de los ciudadanos de la nueva ciudad, porque cada uno es un sacerdote (1 Ped 2:5,9; Apoc 5:9-10). Ni habrá allí distinción entre el clero y el laico, porque todos serán llamados ministros de nuestro Dios, ofreciendo cada uno un servicio “a Dios agradándole con temor y reverencia” (Heb 12:28), y ofreciendo cada uno “siempre a Dios, por medio de él, servicio de alabanza” (Heb 13:15). Como sacerdotes y ministros bajo el Mesías, comeréis las riquezas de las naciones (ver los comentarios sobre 60:5-11) que serán provistas por Él; porque todo es de Él y le pertenece a Él (1 Cor 3:21-23). En tanto que el mundo provee para las necesidades materiales, los santos proveerán para lo espiritual. La cláusula y con su gloria seréis sublimes es dificultosa. Podría significar que la gloria verdadera, que las naciones una vez traídas como suyas, ahora pertenecería a los redimidos. Esto es una causa de orgullo (en un buen sentido) para los ciudadanos de Sion.

      7 En lugar de vuestra doble confusión (para el significado de doble ver los comentarios sobre 40:2).El pecado sobre el único lado de la balanza han sido balanceado por el juicio sobre los otros. Ahora, en lugar de la vergüenza y el deshonor (ver 54:4), la balanza ha sido balanceada con el gozo eterno. Este gozo eterno es la participación de la herencia en sus tierras, que no es Canaán sino el reino de las bendiciones espirituales, el “santo monte” de Jehová (ver 57:13b).

      8 Sin importar lo que Jehová haga, ya sea que Él haga juicio o gozo, lo hace debido a que ama la justicia, lo que es justo, una cualidad inherente en Dios, porque “Jehová es Dios justo” (30:18). Por otro lado, Él aborrece el latrocinio, la expropiación violenta de algo que le pertenece a otro, con iniquidad, falta de honradez o desviación de lo justo. La esencia misma o naturaleza de Dios demanda que Él afirme en verdad, que Él destruya a Sus enemigos y recompense al justo. En verdad indica la certeza y la fidelidad de Su propio carácter, las bases de Sus acciones. Él hará con ellos pacto eterno (ver Ez 37:26), que trae consigo seguridad de recompensa para el fiel y advertencia de juicio y castigo para el desobediente.

      9 La descendencia del piadoso, del justo, será reconocida entre las naciones debido a que son diferentes. No obstante que los paganos podrían no aceptar la verdad en la que viven los descendientes de los piadosos, ellos reconocerán la rectitud de sus vidas y el espíritu de gozo y de paz que poseen. Estas son bendiciones que vienen solo de lo alto.

¡Estallido de Alabanza! (vers 10-11)

 

      10 Sion, no el Mesías ni el profeta, estalla en un cántico de alabanza y de regocijo a su Dios. Ella es el recipiente de las bendiciones enumeradas en los vers 1-3, Jehová la ha vestido con vestiduras de salvación y la rodeó de manto de justicia, ha sido quitada la vestidura inmunda del pasado. Para impulsarla describe la belleza de la gloria de Sion, Isaías utiliza la figura del atavío decorativo tanto de un novio como de una novia. Como un novio, Sion se embellece a sí mismo con manto de alegría o turbante (ver vers 3); y como una novia, se adornará a sí mismo con joyas.

      11 Lo que se llevará a cabo en Sin por medio del Siervo será obra de Jehová. Así como Él provoca que las plantas de la tierra broten y crezcan y aparezca la semilla en el jardín, así Él hará brotar justicia y alabanza delante de todas las naciones. A pesar de toda la oposición de los paganos, Jehová ungirá al Siervo con Su Espíritu, redimirá y glorificará a Sion, establecerá Su pacto eterno, y hará que Su pueblo sea conocido entre las naciones. ¡A Él sea la gloria y la alabanza para siempre!

Capítulo 61. Sion la Gloriosa (2)

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