Capítulo 63 Venganza, Misericordia, y una Oración

CAPÍTULO 63

Venganza, Misericordia, y una Oración

En la antigüedad, el Israel nacional permanecía como el símbolo de la adoración de Jehová, representando al único Dios verdadero. Edom, la nación hermana, permanecía como un símbolo de oposición a Jehová y a la religión verdadera, porque así como se oponía y odiaba a Israel, así también odiaba a Jehová. Su enemistad en contra de Jacob es mostrada a lo largo de toda la historia de las dos naciones; Edom permaneció siempre del lado contrario, el lado de los oponentes y destructores de Israel. Por este odio perpetuo de su nación hermana y de Jehová, Edom debe ser juzgada y traída a un fin (ver la introducción para el capítulo 34; Abdías; Mal 1:2-5). No se indica ningún tiempo específico para este juicio; la visión revela simplemente que Jehová hará finalmente a la nación. (A diferencia de Edom, cuyo odio estaba reservado para Israel, Babilonia buscó traer a todas las naciones bajo su dominio; solo a este respecto estuvo interesado con forzar a Israel a someterse. Sin embargo, habría de ser también destruida. [cap 47].)

La Venganza de Jehová sobre Sus Enemigos (vers 1-6)

 

      1 En una visión el profeta ve a un guerrero fuerte y poderoso que viene de Bosra, una ciudad principal y probablemente por algún tiempo capital de Edom (aunque esto no es una certeza).[1] El profeta pregunta, ¿Quién es este? y entonces describe al guerrero con vestidos rojos (enrojecidos, al margen). Él es hermoso en su vestido, que refleja la dignidad de Su propia persona. Él marcha orgullosamente hacia adelante con el paso confiado de un conquistador, en la grandeza de su fortaleza. La respuesta al único poderoso no deja ninguna duda sobre Su identidad: Yo, el que hablo en justicia, grande para salvar. Es Jehová, quien habla verdad y declara “justicia, que anuncia rectitud” (45:19). Al salvar a Su pueblo Él actúa consistentemente con Su estándar de justicia.

      2 El profeta responde con una segunda pregunta, ¿Por qué es rojo tu vestido? La implicación es que los vestidos han sido teñidos. ¿Por qué los vestidos de Jehová están salpicados con un color rojo, como si Él hubiera estado pisando uvas en un lagar? En tiempos antiguos los fabricantes de vino recolectaban uvas en una piedra que había sido cortada a hachazos o tallada en madera, y entonces la pisaban. En el proceso las vestiduras usadas por los que pisaban las uvas eran manchadas por el jugo que salía a chorros.

      3 Jehová responde a la pregunta del profeta con una metáfora. Así como alguien pisa las uvas en el recipiente del vino, así Él piso a Sus enemigos en el lagar de Su ira, manchando Sus vestiduras con su sangre. Él ha actuado solo, porque de los pueblos (plural) nadie había conmigo; los (plural) pise con mi ira. Él ha ejecutado juicio sin ayuda, no solo contra Edom, sino contra las naciones (paganas) en general. Al obrar por la salvación de Su pueblo (ver 59:16) y al juzgar a Sus enemigos, Él actúa solo. El enojo y la ira de Jehová es Su indignación justa en respuesta a los pecados de los hombres. La justicia debe ser reivindicada y el juicio ejecutado. En la ejecución del juicio en el lagar de Su ira, el alma de los paganos ha sido salpicada sobre Sus vestiduras (ver Lam 1:15; Joel 3:13; Apoc 14:19-20). Que todas mis ropas han sido salpicadas indica el gran alcance del juicio. El equivalente Nuevo Testamento es encontrado en Apocalipsis 19:13-15: La Palabra de Dios pisa el lagar de la ira de Dios mientras Él trae a los paganos a su fin.

      4 La venganza es el vínculo de la santidad del Señor cuya rectitud y justicia demandada es evidente a lo largo de la totalidad del pasaje (vers 1-6). Estaba en Su corazón pisar al malvado. Delitzsch y Leupold sostienen que es significativo en la proporción sugerida por las palabras día y año: un día de venganza a un año de salvación; Willis y Young, sin embargo, piensan que las dos palabras significan simplemente “tiempo” (ver los comentarios sobre 61:2).

      5 Jehová miró con atención y fijamente, esperando y deseando (ver 5:2) que entre todos los pueblos hubiera un individuo o una nación de Su lado; pero no hubo ninguno, lo mismo que Él no había encontrado consejero en Sion (41:28; 59:16). Y me maravillé, permaneció pasmado, en la desolación espiritual. No hubo respuesta. Entonces, el mismo brazo poderoso de Jehová tenía que salvarlo en la batalla, y Su ira santa tenía que respaldarlo en Su ejecución de juicio.

      6 Al no encontrar quien Lo ayudara, el mismo Jehová piso a los pueblos (naciones) bajo Su pie en Su enojo y los embriagué en mi (Su) furor, reduciéndolos a un estado de desamparo total. Entonces caminaron hacia abajo, su “alma” (literalmente, “vigor”) fue derramada sobre la tierra y traída a un fin.

El Amor Perdurable de Jehová por Su Pueblo (vers 7-9)

Jehová ha asegurado al pueblo de la salvación por medio del Siervo (52:13-53:12). Él ha urgido a Sion para a prepararse para un gran influjo de nuevos ciudadanos (54:1-3); la gloria de Sion ha sido profetizada (caps. 60-62); y el juicio de los paganos ha sido garantizado (63:1-6). Es tiempo ahora de enumerar las bendiciones y ofrecer alabanza a Jehová (vers 7-9), para recordar las misericordias de Jehová desde la antigüedad (vers 10-14), y para orar (63:15-64:12).

      7 No obstante que el profeta usa el pronombre personal Yo, él está hablando probablemente por los pocos fieles de su tiempo, pero no hay una certeza. Él menciona las misericordias de Jehová, Sus actos de ternura basados en Su amor eterno. Esta bondad es una base para alabar al Señor, conforme a todo lo que Jehová nos ha dado. Una segunda característica de Jehová es la grandeza de sus beneficios hacia la casa de Israel, la belleza por la que ellos pueden apelar por el perdón. Una tercera consideración a ser declarada es Sus misericordias, que son según la multitud de sus piedades. Las misericordias del Señor resumen Su simpatía por Su pueblo, Su profundo amor por ellos.

      8 Cuando Jehová trajo a Israel fuera de Egipto, Él los reclamó como Su pueblo, en medio de los que Él caminó como Su Dios (Lev 26:12; Deut 29:13). Había la condición, sin embargo, que si Él iba a habitar en medio de ellos, ellos deberían oír Su voz (Deut 6:3; Jer 7:23; Ezeq 11:20). A la luz de la bondad, la gran benevolencia, y las abundantes misericordias mostradas a Su pueblo (vers 7), Ciertamente…son, hijos que no mienten, sino que son fieles a Él. Esto es lo que Jehová tiene derecho a esperar, porque Él los ha escogido como Su pueblo. Además, Él fue su salvador (ver Sal 106:21-22) y siempre estaría allí para ayudar cuando lo necesitaran. Pero Él estaba defraudado de ellos.

      9 En toda angustia de ellos él fue angustiado – la angustia es una estrechez, una condición apretada acorralada con “agitación interior intensa.” Si es adoptada la lectura al margen, “En toda su adversidad Él no era adversario,” la idea es, como es expresado por Alexander, “en todas sus discordias (hacia él), él no era un enemigo (para ellos) (II.419); Él no los afligió para herirlos sino para hacerlos buenos. Si, de otra forma, es aceptada la traducción básica, la idea parece ser que Él compartió con ellos el sufrimiento y la herida de sus aflicciones, como se indica también en Jueces 10:16: “y él [Jehová] fue angustiado a causa de la aflicción de Israel.” A lo largo de toda la historia de Israel el Señor estuvo preocupado y compartió el sufrimiento del pueblo, así como el Salvador se “compadece con nuestras debilidades” (Heb 4:15). La empatía es una característica tanto de Jehová como del Mesías.

      Y el ángel de su faz (la frase el ángel de su faz solo se presenta aquí) los redimió – la palabra traducida ángel podría ser también puesta como “mensajero” o “comisionado”; la palabra traducida de su faz significa literalmente “rostro.” Jehová prometió a Moisés, “Mi presencia [rostro] irá contigo” (Éxodo 33:14). Entonces el ángel es el rostro o presencia representativa de Jehová que iba con Israel. Puesto que Cristo acompañó a Israel en el desierto (1 Cor 10:4), y es “la imagen de Dios” (2 Cor 11:4, 6; Col 1:15) y “el resplandor de su gloria” (Heb 1:3), esta presencia representativa de Jehová probablemente es el Verbo de Dios hecho carne (Juan 1:14), el Mesías pre encarnado. Movido por la compasión por medio de Él, Jehová los redimió, y los trajo, y los levantó todos los días de la antigüedad. Isaías atribuye a Jehová la alabanza y la gloria por la redención y el cuidado providencial de Israel a través de la historia.

La Respuesta del Pueblo: Rebelión (vers 10-14)

 

      10 Aunque Jehová había sido amable con Israel, habiéndoles urgido a oír la voz del mensajero que Él les enviaría, y habiéndoles advertido que no se rebelaran contra Él (Éxodo 23:21), sin embargo ellos no pusieron atención, sino que se rebelaron desde el principio (Deut 9:7). Ellos hicieron enojar su santo espíritu, trayendo aflicción y dolor sobre Él (ver Sal 78:40; 106:43). Entonces, en lugar de ser lo que Él deseaba ser hacia, Jehová se convirtió en su enemigo, abandonándolos o abandonándolos finalmente como lo hizo en el mundo antediluviano (Gén 6:6-7). Él peleó contra Israel-Judá como peleó contra otros enemigos de la justicia.

      En este punto una pregunta exegética es levantada: ¿El santo espíritu se refiere al mismo Jehová, a Su carácter y disposición, o al Espíritu Santo como una persona? Hay diferentes puntos de vista en este punto. El ángel o comisionado de Jehová (vers 9) es un ser personal diferenciado de Él; asimismo, el santo espíritu es aquí diferenciado de Jehová. Él puede experimentar tristeza (ver Ef 4:30), una característica peculiar de una persona. Esto guía a la conclusión que el profeta está hablando del Espíritu Santo como una persona. Si es así, en estos versículos tenemos a Jehová; el ángel (comisionado) de Jehová, esto es, el Hijo; y el Espíritu Santo – las tres personas del Dios Trino todas trabajando a favor de Israel. La rebelión del pueblo es entonces contra la Deidad total.

      11 Otra cuestión de exégesis es levantada aquí. ¿Debemos aceptar el texto, Pero se acordó de los días antiguos, de Moisés y de su pueblo, o la lectura alterna, “Pero su pueblo se acordó de los días antiguos de Moisés” (al margen)? Siguen cinco preguntas. La primera, ¿Dónde está el que les hizo subir del mar con el pastor de su rebaño? Parece confirmar la lectura al margen. ¿Está siendo contestada la pregunta por los pocos fieles o por la totalidad del pueblo? Parece estar más en armonía con el contexto ver a la nación como el interrogador, aunque algunos eruditos piensan que el profeta está hablando por los pocos fieles. Subir del mar se refiere al cruce del Mar Rojo (ver Sal 106:9); el pastor de su rebaño son Moisés y Aarón. Pero si la forma singular pastor (al margen), que se presenta en algunos manuscritos antiguos, es adoptado, el pastor es Moisés. A la luz de la frase de Moisés y de su pueblo, es preferible el singular.

      La segunda pregunta, ¿dónde el que puso en medio de él su santo espíritu? probablemente se refiere al otorgamiento de Jehová de Su Espíritu a los setenta ancianos en el desierto (ver Núm 11:17, 25, 29; Hageo 2:5). El Espíritu aquí, como en el versículo 10, es la tercera persona de la Trinidad.

      12 La tercera pregunta, ¿dónde el que los guió por la diestra de Moisés con el brazo de su gloria? apunta de regreso a la guía y fortalecimiento de Moisés por parte de Jehová desde el tiempo de la liberación fuera de Egipto a la llegada en la frontera de Canaán. El brazo de su gloria es la potencia poderosa (ver los comentarios sobre 40:10; 51:5; 52:10; 59:16; 63:5) que Dios mostró en la liberación de Egipto y en el cuidado de Su pueblo en el desierto mientras él sostuvo por medio de Moisés desde el principio hasta el fin.

      La cuarta pregunta pertenece al poder mostrado al dividir las aguas del Mar Rojo. ¿Dónde está ahora Él que en otros tiempos ejerció ese poder cuando Él guió a Israel fuera de Egipto, haciendo entonces para Él mismo un nombre perpetuo tanto entre las naciones de ese tiempo como entre todos los pueblos desde entonces?

      13 La quinta pregunta, ¿Dónde está Él que los condujo (a los pueblos) por los abismos, a través de las aguas en las que ellos se habrían ahogado, excepto por el ejercicio de Su glorioso poder? Al cruzar el mar, Israel fue como un caballo de pie firme viajando sobre un desierto suave donde no tropezó – el cruce fue sin contratiempos para el pueblo y sus bienes.

      14 Una ilustración final o símil completa la ilustración. Como ganado que ha estado pastando en la ladera pedregosa de una montaña baja al valle por agua y descansa, así el Espíritu de Jehová los pastoreó en Canaán en su viaje final. Por Su gran fuerza y potencia poderosa Jehová guió a Su pueblo a través de todas estas pruebas, haciendo Su nombre más glorioso. Leupold bien ha resumido el punto completo de los versículos 11-14, “¿Por qué ‘entonces” y ‘ahora’? Jehová desplegó Su infinito poder en el inicio de la historia de la nación; ¿Por qué, entonces, estamos abandonados como lo estamos en el tiempo presente?

Una Oración Ferviente por Misericordia y Ayuda (vers 15-19; cap. 64)

 

      15 La nación ha mirado hacia atrás al amor, a la misericordia, y a la potencia poderosa mostrada en la liberación bajo Moisés. Ellos han comparado esa demostración de Su presencia con su condición actual y ahora claman a Él en oración por ayuda. Su trono está en los cielos (Sal 11:4) donde el pueblo ha observado por bendiciones en el pasado (Deut 26:15) y han buscado ayuda en tiempo de necesidad (Sal 80:14). Allí habitan la plenitud de Su gloria y santidad, y la nación apela ahora a estos atributos. Ellos claman, Mira desde el cielo con una actitud favorable hacia nosotros, y contempla, considera y ten cuidado por nuestra condición. ¿Dónde está el celo contra nuestros enemigos y el poderoso poder acompañándolo que fue una vez prometido (ver 26:11; 42:13; 59:17)? Jehová parece haberse quitado a Si mismo, porque ellos preguntan además, ¿Por qué tenemos la añoranza de Sus entrañas y Su piedad ha sido retirada de la nación? Aunque nosotros, como la nación que está aquí en oración, podríamos no percibirlo en este momento, hay siempre un propósito atrás del castigo.

      16 La base de la apelación de Israel por ayuda es que Jehová es su Padre, él único que trajo a la nación a la existencia (ver Deut 32:6). Aunque Él los había criado como Sus hijos, ellos se habían rebelado contra Él (1:2); esta es la respuesta a la pregunta del versículo 15. Que Abraham e Israel no conocen a la nación no significa que ellos rechazan ahora al pueblo, o que reclaman no tener relación con ellos, sino que la descendencia de los patriarcas no puede ayudarlos ahora. Porque no obstante que Abraham y Jacob fueron los progenitores físicos de la nación, Jehová es su Padre espiritual y el Redentor verdadero. Ellos deben apelar a Él.

      17 La lectura inicial de este versículo parece ser, como sugiere Rawlinson, un “reproche que raya en la irreverencia” (II. 444); pero Dios no puede ser cargado con la responsabilidad por los pecados del hombre – solo el hombre es responsable. La explicación de este difícil versículo parece ser encontrado en el encargo dado a Isaías en su llamado. Si el pueblo escucha a Jehová, estará bien; pero si no lo hacen, se serían totalmente endurecidos (ver los comentarios sobre 6:10). Ellos no habían escuchado; entonces, fueron endurecidos porque ellos debían haber visto hacia Jehová. La plegaria es para que Dios regrese por el bien de Israel, que ha sido escogido para ser Su siervo, no sea que las tribus se extingan en la tierra.

      18-19 Las muchas explicaciones y las lecturas textuales alternativas sugeridas por los comentaristas y críticos es evidente que somos enfrentados aquí con otro pasaje difícil. En el original, no hay un propósito directo para el verbo poseyó, así que, ¿qué poseyó el pueblo? ¿Fue la tierra, el monte (como algunos proponen), o el santuario? Cualquiera de estos es posible. Lo siguiente es una explicación ofrecida como probable. En el inicio de la historia de Israel, Jehová había dicho que cuando ellos “hayan envejecido en la tierra” y se hayan corrompido ellos mismos con la idolatría, “pronto pereceréis totalmente de la tierra” hacia la cual pasáis el Jordán para tomar posesión de ella (Deut 4:25-26). La tierra fue tristemente corrompida por Manases (2 Rey 21:1-18); después de él solo hubo un rey bueno, Josías, que intentó pero falló en reformar a Judá. Él fue sucedido por cuatro reyes malvados, la destrucción de Jerusalén, y el exilio en Babilonia. ¿No podría ser esto el cumplimiento de las palabras de Isaías que Por poco tiempo lo poseyó (la tierra) tu santo pueblo? Después de abandonarse a sí mismos a la idolatría, ellos perecieron así como Jehová había profetizado en Deuteronomio. Los que han hollado tu santuario podrían ser los babilonios (ver el comentario sobre 64:11), o los idolatras de los días antes del exilio quienes, despreciando la fe establecida, profanaron el santuario de Jehová. En esta condición ellos estaban como extranjeros que nunca se habían sometido a Jehová ni lo habían llamado por Su nombre.

Capítulo 63. Venganza, Misericordia, y una Oración


[1]  Zondervan Pictorial Encyclopedia of the Bible, ed. Merrill C. Tenney (Grand Rapids: Zondervan, 1975), vol. 1, pág. 645.

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