Capítulo 65 La Respuesta de Jehová a la Oración

Algunos escritores sienten que este capítulo es independiente del capítulo 64, pero parece obvio que es la respuesta de Jehová a la oración de la nación. Debido a su rebelión e idolatría Él no puede hacer lo que ellos están implorando. Él arrojará lejos la nación carnal, pero redimirá o salvará un remanente. El orden presente dejará de existir, y Él creará uno nuevo.

 

La Destrucción de los Apostatas: Una Recompensa Justa (vers 1-7)

 

1 Numerosos comentaristas creen que en este versículo Jehová está hablando de Su relación con Israel (por ejemplo, Erdman, p. 155; Leupold, II. 358). De acuerdo al uso de Pablo del pasaje, sin embargo, esto no es lo que está a la vista de Jehová. La nación de Israel ha orado a Dios por ayuda sobre la base que ellos son Su pueblo. La respuesta de Jehová es que Él está rechazándolos y que Él será encontrado por un pueblo que no Lo había buscado. Pablo aplica el versículo 1 a los gentiles y el versículo 2 a Israel (Rom 10:21-22). Los gentiles no habían buscado a Dios, ni ellos habían estado llamando por Su nombre, pero Él hace un llamado al pueblo de una nación no incluido hasta ahora (55:5), invitándolos por medio del evangelio (Mt 28:18-19; Mr 16:15-16), como Isaías ha profetizado antes (49:6). Aunque Pablo probablemente citó de la versión Septuaquinta y omitió parte del pasaje, su aplicación de él es sin duda el comentario que tenemos.

2 Jehová ahora se dirige Él mismo a Israel. Extender las manos es un gesto de apelación; como alguien en oración levanta sus manos hacia Jehová, así Él ha alargado o extendido sus manos implorando que la gente Lo oiga. Él ha hecho esto todo el día, de continuo; Él no los abandonará hasta que Él sea forzado por su obstinación. Pero ellos han seguido siendo un pueblo rebelde, el cual anda (el verbo denota una forma de vida) por camino no bueno, sino malo, en pos de sus pensamientos, mecanismos, o planes – ellos hacen lo que desean hacer (ver 63:10). Esta actitud rebelde continuó aun en la era del Nuevo Testamento (Hech 7:51). Jehová ahora dice con claridad que es lo que ellos tienen que hacer en pos de sus pensamientos, y que Su reacción es:

3 El pueblo provocó el enojo de Jehová por sus insultos continuos ante Su mismo rostro, abiertamente, en desafío de Su Deidad eterna; no se esfuerzan en ocultar sus actos blasfemos (ver 3:9). Ellos son culpables de sacrificar en huertos, una causa de vergüenza (ver 1:29). Esto es una referencia a las parcelas cerradas que ellos han convertido en lugares de adoración idolatra (66:17). El significado de quemar incienso sobre ladrillos es incierto. Alexander piensa que los ladrillos son “altares construidos en forma ligera y precipitada.” La referencia podría ser también a altares que eran construidos en las azoteas de las casas (2 Reyes 23:12), o a los tejados en el techo cuando el incienso era quemado al ejército de los cielos (Jer 19:13; Sof 1:5).

4 Las gentes también se quedan en los sepulcros o tumbas. Aunque es incierto, esto podría ser una alusión a la nigromancia – consulta con los muertos, buscando el mensaje de ellos en vez del de Dios (ver Lev 19:31; Deut 18:11-12). El acomodo lugares escondidos “podría referirse a los misterios celebrados en cavernas naturales y en criptas artificiales” (Delitzsch). La comida de carne de cerdo estaba prohibida por la ley (Lev 11:7; Deut 14:8); esta clausula está siendo ahora violada de manera notoria. El caldo de cosas inmundas podría haber sido un brebaje concebido para proveer algún poder mágico o para relacionar a alguien con alguna deidad falsa.

5 Los individuos practicando tales abominaciones se consideran a si mismos más santos que los verdaderos adoradores de Dios. Young piensa que el mandamiento, Estate en tu lugar, no te acerques a mí, porque soy más santo que tú, es dicho a Dios mismo. Esta interpretación es dudosa; pero si es correcta, revela la profundidad a la que la idolatría puede llevar a alguien. Aquellos que practican la idolatría son humo en mi (de Jehová) furor, una causa para el enojo profundo y para un fuego de celosamente divino que quema de manera continua. Los versículos 3-5 exponen bien la idolatría terrible del pueblo (ver Ez 8, la visión del profeta de la idolatría siendo practicada en Jerusalén).

6 Así como Jehová lleva la cuenta de los justos y de sus acciones (4:3), recordando las lágrimas de Sus santos (Sal 56:8), y mantiene un registro de los que le temen y piensan en Su nombre (Mal 3:16), así Él lleva la cuenta de los malvados. En consecuencia, no callaré – Él no permanecerá inactivo hacia los idolatras rebeldes. La violación del pueblo de Sus leyes está siempre ante Él. Él les pagará en su totalidad por su continuo descuido hacia Él y Su ley: Recompensaré, y daré el pago en su seno. Seno es un pliegue en un mandil o vestido en el que pueden ser llevados los bienes (ver Rut 3:15), o un soborno encubierto (Prov 17:23). En una metáfora anterior Jehová dio la palabra de que los hijos de Sion serían traídos a ella en el seno de los pueblos (49:22).

7 El pecado en medio del pueblo, que debe ser recompensado en su totalidad, había continuado desde sus padres (Amos 2:4). Los montes y las colinas habían sido los lugares favoritos para levantar altares sobre los cuales ofrecer sacrificios a los ídolos. Estos sacrificios, acompañados con prácticas inmorales, habían blasfemado a Dios trayendo reproches sobre Su santo nombre (ver 57:7; Os 4:13). Así en lugar de bendecir al pueblo como ellos lo requerían, Jehová medirá su obra antigua en su seno; Él balanceará las escalas para desechar a la nación pecadora así como ellos Lo han desechado.

 

La Salvación de un Remanente – La Destrucción de los Infieles (vers 8-12)

 

      8 Aunque los impíos serán destruidos, a pesar de eso no la totalidad de Israel será desechado, porque Jehová guardará un remanente. Nadie destruye un racimo de uvas buenas que destaca entre los racimos de algunas agrias o despreciables (ver 5:4); pero es guardado, porque bendición hay en él, esto es, la bendición que Dios ha provisto en las uvas para alimento del hombre. Así haré yo por mis siervos, los que han escogido servirme, que no lo destruiré todo. Dios prometió una bendición a todas las naciones en la simiente de Abraham (Gén 12:3; 22:18; ver también la promesa a Isaac y a Jacob en Gén 26:2-5; 28:14), y por el bien de Su nombre será totalmente cumplido. Nadie será cortado (48:9; ver Jer 24, la visión del profeta de las canastas de los higos buenos y malos).

9 Con el propósito de cumplir Su propósito, Jehová sacará una descendencia de Jacob, y de Judá heredero de mis montes. Jacob y Judá representan al pueblo como un todo. Tanto Israel como Judá fueron enviados a la cautividad, ambos dejaron de existir como reinos políticos, y Jehová redimirá Su remanente de ambos. Esta descendencia heredará, vendrá a poseer, mis montes, lo que equivale a “mi tierra” (14:25), “los montes de Sion” (Sal 133:3), Su “monte santo” (Sal 87:1). El contexto de este capítulo deja claro que no es una referencia al retorno de Babilonia, sino a los que toman refugio en Dios (57:13). Siempre ha habido condiciones morales sobre una posesión del pueblo de la tierra. Los cananeítas fueron arrojados de su tierra debido a la corrupción moral (Deut 9:3-5); Israel iba la retuvo bajo la condición de fidelidad al estándar de Dios (Lev 18:24-30; Deut 4:37-40), Si ellos permanecían fieles a Jehová, la tierra iba a ser por herencia a sus hijos para siempre (1 Crón 28:8). Además, el retorno del remanente estaba condicionado a un cambio de corazón (Deut 30:8-10), y la reconstrucción de la nación descansó sobre condiciones (Jer 18:7-10). Parece que después de su retorno el pueblo nunca cumplió estas condiciones para las bendiciones de Dios, sino la nueva descendencia, mis escogidos, los renuevos del plantío de Dios, heredarían Sus montes (ver 60:21); y mis siervos (la frase es paralela con mis escogidos) habitarán allí. La promesa de que ellos heredarán la tierra que la nación de Israel falló en poseer fue cumplida espiritualmente bajo el Siervo.

10 Este versículo es una ampliación de la promesa en el versículo 9: los valles entre los que yacen los montes que son heredados por el pueblo que me buscó serán florecientes. Sarón es la planicie noroeste  entre el monte Carmelo y Jopa en la costa mediterránea. Acor es un valle al noroeste del Mar Muerto; fue el lugar donde Acán fue apedreado por tomar el manto y el lingote de oro babilónico (Jos 7:24-26). Jehová dará “el valle de Acor [el valle de la Aflicción] por puerta de esperanza” (Os 2:15). Y será Sarón para habitación de ovejas, un cerco o pradera que ofrece protección y seguridad; Acor será para majada de vacas, un lugar de abundancia y serenidad. El nuevo estado redimido y la tierra del Israel espiritual será caracterizada por la abundancia, la seguridad, y las bendiciones.

11 El Señor vuelve Su atención fuera de Su descendencia escogida, el pueblo que Lo ha buscado (vers 10), a los que olvidaron Su santo monte y Lo olvidaron para servir a ídolos. Las traducciones Fortuna (“Gad,” del hebreo) y Destino (“Meni,” del hebreo) son preferibles a la traducción King James esa hueste y ese número. Evidentemente estas eran deidades cananeítas anteriores, porque cuando Israel vino a la tierra, al menos dos pueblos llevaron el nombre de Gad, Baal-gad (Jos 11:17), y Migdal-gad (Jos 15:37). Delitzsch dedica cuatro páginas a una discusión bien informada de estos dos nombres (II. 482-85). Para nuestros propósitos necesitamos solo mencionar que Fortuna y Destino son deidades paganas ante la cual Israel había extendido mesas (ver Sal 23:5; 69:22; 78:18-19) de comida y ofrecido ofrendas de bebida. De hecho, no hay cosas tales como la suerte (Fortuna) o la fatalidad (Destino), porque “los justos y los sabios, y sus obras, están en la mano de Dios” (Ecl 9:1). Su providencia determina el destino de todo.

12 Con un juego sobre la palabra destino Jehová continua, Yo también os destinaré a la espada, y todos vosotros os arrodillaréis al degolladero. El destino y la fatalidad del pueblo no descansa en las manos de los ídolos, sino en el consejo determinado y la providencia gobernante de Dios; Él numerará una por una sus matanzas. La razón para su destrucción es doble: por cuanto llamé, y no respondisteis; hablé, y no oísteis, no atendiste a lo que Yo dije. Jehová desea misericordia de Su pueblo, conocimiento de Él, y un corazón contrito en vez de holocausto (Os 6:6; Sal 51:16-17). Pero en lugar de Su camino, ellos han escogido su propio camino, un camino en el que Él se desagrada y por lo que ellos deben sufrir la consecuencia.

 

Bendiciones y Juicios (vers 13-16)

 

      13-14 La palabra Por tanto introduce conclusiones basadas en las promesas de bendiciones y en serias advertencias de juicio anteriores. La clausula así dijo Jehová el Señor enfatiza el señorío de Jehová y, por tanto, Su poder para llevar a cabo lo que Él plantea. Sus siervos son los que han sido guardados (vers 8), los “escogidos” que heredarán y habitarán en Sus montes (vers 9). Dios se dirige a los que escaparán de la espada del degolladero (vers 12) pero cuyo destino, estando apartados de Él, no obstante se endurecerán. Son expuestos cuatro contrastes: (1) He aquí que mis siervos comerán, y vosotros tendréis hambre; (2) he aquí que mis siervos beberán, y vosotros tendréis sed. En vista del contenido del capítulo, es claro que el Señor está hablando de la comida y la bebida espiritual que tendrán Sus siervos, pero que no tendrán los que se olvidaron de Él (ver 62:8-9). El Siervo vino ofreciendo el pan del cielo y el agua de la vida; los que han participado no tendrán hambre ni sed (Juan 6:35). Porque en Él está “toda bendición espiritual” (Ef 1:3), y en Él habita toda la plenitud de la Deidad. Los que están en Él, entonces, están completos (Col 2:9-10) “llenos de toda la plenitud de Dios” (Ef 3:19). Los que Lo rechazan se quedarán con hambre y con sed. (3) He aquí que mis siervos se alegrarán, y vosotros seréis avergonzados; y (4) he aquí que mis siervos cantarán por júbilo del corazón, y vosotros clamaréis (gritar en ansiedad y angustia – por el dolor del corazón, y por el quebrantamiento (“rotura,” del hebreo) de espíritu aullaréis. Apartado de Dios y de Sus bendiciones espirituales no hay plenitud, ni gozo, ni canto.

15 El nombre de alguien simboliza todo lo que él es – su ser, carácter, y rasgos personales. Todo lo que es y ha sido la Israel nacional carnal y rebelde será dejado por maldición. No sería pronunciado ningún juicio más grande que este destino merecido que acontecería a la nación (ver Jer 24:9). Y Jehová el Señor te matará, trayendo a un fin a la nación idolatra que había sido; Él hizo esto, echándola fuera (Gál 4:30). Debido a la nota de infamia atribuida al nombre Israel, Jehová a sus siervos llamará por otro nombre (ver 62:2), esto es, “el amor de Jehová estará en ti” (62:4, al margen). En el Nuevo Testamento el nombre cristiano resume todo lo que es nuevo sobre el nuevo pueblo de Dios.

16 Bendecir significa “investir con poder para el éxito, la prosperidad, la fecundidad, la longevidad, etc.”[1]. Alguien solo puede ser bendecido en el Señor, porque aparte de Él no hay bendiciones. No deben ser buscadas en la Fortuna y el Destino. En contraste, el propósito de el Dios de verdad (“el Dios del Amén,” al margen) es mantener firme (2 Cor 1:20); Él es “el Amén, el testigo fiel y verdadero” (Apoc 3:14). Además, todos los juramentos serán jurados en el nombre del Dios de verdad (“Amén”) y no de un ídolo. Tales juramentos están tan atados como lo es el carácter de Dios en cuyo nombre ellos serán tomados. Las angustias primeras son olvidadas; las aflicciones traídas por la infidelidad son totalmente removidas, borradas. Serán cubiertas de mis (de Jehová) ojos, no serán traídas de nuevo contra Su pueblo. El viejo orden con sus cielos “serán desechos como humo” y su “tierra se envejecerá como ropa de vestir” para ser desechada (51:6). En ese tiempo Jehová plantará cielos espirituales nuevos y pondrá los cimientos de una tierra nueva.

 

Los Nuevos Cielos y la Tierra Nueva (vers 17-25)

 

      17 La venida del Mesías introducirá un nuevo orden o disposición espiritual y moral. Pablo llama a este nuevo orden “la dispensación [disposición] del cumplimiento de los tiempos,” cuando todas las cosas serán reunidas (traídas juntas bajo una cabeza) en Cristo (Ef 1:10). Los nuevos cielos y la nueva tierra de Isaías son la nueva disposición a la que se refiere Pablo, y ante la que todas las antiguas dispensaciones deben perecer (leer de nuevo los comentarios sobre 34:3-4; 51:6, 16). Porque he aquí – la atención se enfoca en Jehová y lo que Él está por hacer – Yo crearé. La palabra crearé (bara, del hebreo), que fue usada por Moisés para referirse a la creación original (Gén 1:1), enfatiza la intención de Jehová de traer algo nuevo a la existencia. Un nuevo orden completo será creado por Dios, y de lo primero no habrá memoria, ni más vendrá al pensamiento. Este lenguaje fuerte enfatiza el sistema inicial total, que incluía una nación física especial y un área geográfica, sacrificios de animales, y ritos ceremoniales, serían totalmente quitados y abolidos para siempre. Como lo describe Pablo, “Las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas” (2 Cor 5:17).

18-19 El pueblo se gozará y alegrará para siempre, tan largo como dure el periodo, en las cosas que yo he creado, los nuevos cielos y la nueva tierra – el nuevo orden espiritual. Esta nueva disposición requiere una nueva ciudad central para el pueblo creado recientemente. Por tanto, he aquí yo traigo (bara) a Jerusalén alegría, un objeto y lugar de regocijo, y a su pueblo gozo (ver 35:10; 51:11). Así como Jehová había compartido la aflicción de Su pueblo (63:9), así ahora Él comparte su gozo. El regocijo en Jerusalén y en Su pueblo (ver 62:5), Jerusalén y mi pueblo son equivalentes. Con los problemas anteriores olvidados y con el gozo y el regocijo en la nueva creación, las lágrimas y el llanto están en el pasado (ver los comentarios sobre 25:9).

20 Las diferentes explicaciones poco satisfactorias hechas por los comentaristas indica la dificultad de este versículo. La siguiente podría ser también poco satisfactoria, pero parece plausible. En la naturaleza eterna de Jehová, el tiempo no es un elemento a afrontar, porque con Él mil años son como un día, y viceversa (ver Sal 90:4; 2 Ped 3:8). Él mide Sus actividades por el cumplimiento de los diferentes aspectos de Su propósito, no por años. En el nuevo orden cada ciudadano, ya sea por un breve momento (por ejemplo, Esteban – Hechos 7), o por un periodo largo (por ejemplo, Pablo, Juan), cumplirán su misión en el propósito de Dios. No es lo largo sino el cumplimiento de los días de alguien que son contados. Y el pecador, a pesar de lo largo de sus días, es maldecido. Él sufrirá la consecuencia de sus acciones y morirá en sus pecados, sin considerar lo que hayan logrado.

21-22 La seguridad y la permanencia, junto con el cuidado y el suministro providencial de Dios para todas las necesidades, son indicadas aquí (ver vers 10, donde es usada una figura diferente para expresar la misma idea). Jehová jura que el pueblo del nuevo orden no será robado de su herencia y el fruto de su labor (62:8-9) será completo. Los días del pueblo de Jehová, Su escogido, será según los días de los árboles, un símbolo de longevidad, permanencia, belleza, y productividad (ver 61:3; Jer 17:8). Disfrutarán por largo tiempo las obras fructíferas de sus manos.

23 En años pasados el pueblo laboró para lo que no satisfacía (55:2) y se cansó a sí mismo en seguir sus propios caminos (57:10), pero ahora será diferente. Su labor en el nuevo orden no será en vano (1 Cor 15:58), ni traerá maldición, el terror súbito de la muerte y la destrucción como castigo del Señor, como lo hizo la idolatría y la infidelidad de la antigua nación. La razón es que ellos son linaje de los benditos de Jehová (ver 53:10; 61:9). Una parte adicional de las promesas de Dios aquí es que su descendencia espiritual compartirá asimismo la bendición.

24 En la promesa de responder a la oración, Jehová va más allá de lo que es garantizado en 58:9 y en Sal 145:18-19; antes que Sus santos acudan a Él, Jehová sabrá sus necesidades (Mt 6:8), y proveerá para ellos. Esta confianza no significa que allí no habrá necesidad de orar, sino que “Los ojos de Jehová están sobre los justos, /Y atentos sus oídos al clamor de ellos” (Sal 34:15; ver 1 Ped 3:12). Sus siervos escogidos nunca están ansiosos, porque el Señor está siempre a la mano; así en todo ellos Le darán a conocer sus peticiones (Fil 4:4-7).

25 Este versículo confirma nuestra posición que el presente pasaje (vers 17-25) pertenece al periodo mesiánico. El profeta condensa lo que él dijo en 11:6-9 – los animales salvajes y los domesticados comerán juntos – y agrega la nota que la serpiente comerá el polvo. (Ver los comentarios sobre 11:6-9, donde es mostrada la base del contexto de todo el capítulo en el que Isaías está escribiendo del periodo mesiánico cuando la naturaleza animal del hombre estará bajo la sujeción del Espíritu divino del Renuevo o Raíz de Isaí.) La expresión No afligirán, ni harán mal en todo mi santo monte se menciona tanto en 11:9 como aquí. El santo monte de Dios es el monte de Su casa a la que irán todas las naciones (2:2-4), el monte al que los extranjeros serán traídos cuando se unan ellos mismos a Jehová (56:6-7), y el monte que es la herencia de los que toman refugio en Él (57:13; 66:20). Ver también el Apéndice B, p. 538.) La clausula el polvo será el alimento de la serpiente se relaciona a Génesis 3:14, donde Jehová dice a la serpiente, “polvo comerás todos los días de tu vida.” “Comer” o “lamer el polvo” es metafórico para una condición humillada o derrotada (ver 49:23; Mi 7:17). En el gran conflicto espiritual que inició ya en el Edén entre Satanás y sus ángeles por un lado y Jehová y Sus fuerzas de derecho por el otro lado, la serpiente fue arrojada a la tierra, y una gran voz en el cielo declaró la venida de la salvación, del reino, y del poder de Dios, “y la autoridad de su Cristo” (Apoc 12:9-10). Esta derrota de Satanás por Cristo (Heb 2:14; 1 Juan 3:8) garantiza la victoria de los santos (Rom 16:20). Este es el santo monte y la Jerusalén celestial a la que hemos venido y en la que experimentamos bendiciones especiales (Heb 12:22).

Capítulo 65. La Respuesta de Jehová a la Oración


[1]  Theological Wordbook of the Old Testament, vol. 1, p. 132.

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