Capítulo 66 Los Juicios de Jehová – El Regocijo de Sion

En este capítulo de cierre, Isaías introduce en el enfoque los juicios futuros de Jehová y el engrandecimiento, regocijo y gloria de Sion. El Señor parece estar señalando a los días finales de Judá y a la gloria venidera de Sion en la nueva dispensación. Hay numerosos puntos de vista en relación al tiempo en el que fue escrito este capítulo, el autor, y los eventos particulares siendo descritos. Es nuestro punto de vista que el profeta Isaías está escribiendo de cosas por venir que le fueron reveladas por Jehová por medio de Su Espíritu Santo. El profeta está mirando hacia la culminación de juicio y la esperanza gloriosa sobre la que él ha estado predicando a lo largo de toda su vida de servicio a Jehová y a Su pueblo.

La Grandeza de Jehová y la Abominación de la Idolatría (vers 1-6)

 

      1 Desde el inicio de su obra profética Isaías ha hablado del colapso y de la caída venidera de la nación debido a la corrupción moral dentro de ella (cap 1; 5:5-7). Pero de entre la ruina allí será establecida una nueva nación compuesta de muchos pueblos y de un remanente que ha sido redimido, limpiado, y purificado (2:2-4; 4:2-6). El capítulo final de la profecía comienza con la afirmación que Jehová está hablando. En visión, Isaías ha visto el santuario hollado (63:18) y la bella casa del Señor destruida (ver 64:11 y comentarios). Y ahora, a la vista del hecho que el remanente espiritual y el redimido de las naciones están viniendo a Sion, hay necesidad de construir otro templo. Jehová dice, El cielo es mi trono, y la tierra estrado de mis pies (ver Sal 11:4; 103:19), y pregunta, ¿dónde está la casa que me habréis de edificar, y dónde el lugar de mi reposo? Esto no es, como sugieren algunos comentaristas, una crítica del celo de Hageo por la reconstrucción del templo en el retorno de la cautividad, por frases como “ha dicho Jehová” y “la palabra de Jehová” se presentan aproximadamente veinticinco veces en este corto libro, afirmando que la urgencia era del mismo Señor. Y Zacarías, contemporáneo de Hageo, confirma: “Por tanto, así ha dicho Jehová: Yo me he vuelto a Jerusalén con misericordia; en ella será edificada mi casa” (Zac 1:16). Era necesario un templo físico bajo esa dispensación, pero aún él no podría contener a Jehová (1 Rey 8:27). Por consiguiente, el pueblo no iba a poner su confianza en el templo, sino en el mismo Jehová. Sin embargo ellos parecían confiar en el templo debido a que él representaba Su presencia (Jer 7:1-4).

2 El material físico que entró en la construcción del templo de Salomón fue hecho por Jehová, pero es perecedero y dejará de existir. Sin embargo, el material con el que Dios está construyendo Su nueva casa serán hombres que son (1) pobres – la palabra no solo significa privado de posesiones materiales, sino que con frecuencia apunta a alguien que está afligido o angustiado, una persona mansa (ver 61:1); y (2) humilde (o mortificada) de espíritu, como el corazón de David se “turbó” cuando cortó la orilla del manto de Saúl (1 Sam 24:5; ver Isa 57:15); y (3) que tiemble a mi palabra, esto es, tenga un espíritu penitente y un respeto afectuoso por la palabra de Dios. Tales individuos serán el material de construcción de la nueva casa de Jehová (ver Ef 2:21; 1 Ped 2:5).

3 Este versículo es reconocidamente difícil. ¿Está diciendo el profeta que alguien que quema incienso u ofrece sacrificios legales (por ejemplo, un buey, una oveja, una ofrenda [un ofrecimiento de comida o cereal]) en un espíritu equivocado es culpable de asesinato (o de sacrificio humano – 57:5) y de ofrecer sacrificios abominables a ídolos? ¿O está diciendo que en el nuevo templo y bajo el nuevo orden, el ofrecimiento de sacrificios que eran anteriormente aceptables será idolatría? En todo caso, ellos escogieron sus propios caminos, y su alma amó sus abominaciones. Lo que ellos están haciendo es desagradable a Dios, porque toda adoración ofrecida en el espíritu equivocado o no autorizado por Dios, tanto entonces como ahora, son inaceptables ante Él.

4 Jehová determinará las consecuencias de tales acciones, trayendo sobre los que se deleitaron en sus abominaciones la recompensa total de su rechazo a Su voluntad y camino. Si ellos escogen sus propios caminos y sacrificios, Jehová escogerá para ellos escarnio (ver 65:12; 2 Tes 2:11-12).

5 El Señor se dirige ahora a aquellos que oyen Su palabra, que tiemblan ante ella, y se rinden a su instrucción. El distingue con claridad a este grupo de vuestros hermanos que os aborrecen. La frase vuestros hermanos indica que los dos grupos que son señalados en los versículos 1-6 consiste de los judíos. Ellos que tiemblan ante la palabra de Dios son odiados debido a su justicia y temor de Jehová. Ellos son arrojados por causa de mi nombre, esto es, excluidos o excomulgados como si fueran inmundos. En un espíritu irónico o sarcástico, los que odian la justicia dicen, Jehová sea glorificado. Pero él se mostrará para alegría vuestra. Pero los que temen a Dios no serán humillados; y ellos (los que odian la justicia) serán confundidos.

6 Todo el pasaje (vers 1-6) parece apuntar al cierre del antiguo orden judío cuando Jerusalén y el templo fueron destruidos (70 D.C.). Es oída Una voz de alboroto de la ciudad, voz del templo. El significado básico de la palabra traducida alboroto es un estruendo de multitud del pueblo, o el estruendo del choque de una guerra (ver 13:4). La voz de Jehová que da el pago es la destrucción asestada en respuesta a Su mandamiento traído sobre la destrucción de la ciudad y del templo en retribución por los insultos de los escarnecedores. Esto apunta a la destrucción de Jerusalén ya sea por los babilonios o los romanos, probablemente el último.

Pero aun si está a la vista el asalto de los babilonios, se presagia que pasará cuando los judíos rechacen al Siervo, trayendo recompensa rápida y segura sobre ellos mismos. Tanto Jerusalén como el templo serán destruidos a la voz (al mandamiento) de Jehová.

Bendiciones en la Nueva Sion (vers 7-14)

 

      7-8 En el segundo cántico del Siervo, Sion es representada como una madre que da a luz al Siervo (49:1-13). Ella es entonces representada como una madre que es sorprendida y consolada por el regreso de sus hijos descarriados (49:14-26). El crecimiento inesperado de sus hijos hace necesaria una habitación más grande (54:1-3). El presente pasaje da prominencia al repentino nacimiento del hijo, la nueva nación y tierra, y sus hijos. El hijo no parece ser ningún otro que el Siervo largamente esperado, el Mesías nacido de la Sion espiritual (ver los comentarios sobre 49:1; ver Mi 4:10; 5:2-3; Apoc 12:1-5),[1] que “vendrá súbitamente a su templo” (Mal 3:1). ¿Quién oyó cosa semejante? Aquí hay algo sin paralelo en la historia; porque inmediatamente enseguida del nacimiento del Hijo, una nación, su tierra, y los hijos de Sion son dados a luz. Solo la entrada de Cristo en el mundo y los eventos del Pentecostés pueden estar aquí a la vista; el Hijo fue exaltado, la nueva nación fue establecida, y los hijos de Sion empezaron a multiplicarse (Hech 2; 4:4).

9 Jehová pregunta, Yo que hago la luz, ¿no haré nacer? Al haber planeado en Su propósito eterno un plan de redención, predicho por Sus profetas, y controlado a la historia para ese fin, Yo que hago engendrar, ¿no traeré al nacimiento o cumplimiento? Este plan de redención es el tema central de la revelación; todas las otras cosas no son sino contribución a su cumplimiento. Esta predicción vívida de Su propósito junto con su realización es una piedra de tropiezo no al fiel sino al incrédulo.

10-11 El Siervo traerá consuelo a todos los enlutados de Sion por Sion y lo que están en ella (61:2-3); en Su venida, el luto cesará (60:20). Ese tiempo ha venido ahora; los enlutados que aman a Sion se regocijarán ahora. Como un infante encuentra satisfacción y consuelo en el pecho de su madre, así los que aman a Sion y se regocijan en ella encuentran completa satisfacción, y os deleitéis con el resplandor de su gloria.

12 Si el pueblo hubiera obedecido a Dios, Israel habría poseído “paz…como un río, y…justicia como las ondas del mar” (48:18); toda la gloria de la que se jactaron las naciones (60:5; 61:6) habrían sido suyas. Porque así dice Jehová: He aquí que yo extiendo sobre ella paz como un río, y la gloria de las naciones como torrente que se desborda. Como lo es tantas veces, paz significa aquí bienestar y prosperidad, perfección y total cumplimiento. En una bella descripción de la ilustración de la crianza de un bebé nutrido desde el vientre de su madre, siendo criado en el regazo al estilo oriental (ver 60:4), y siendo mecidos sobre las rodillas en una forma juguetona y afectuosa, Jehová describe la inocencia y las bendiciones futuras de Su pueblo.

13 Como aquel, ya sea un niño o un hombre, a quien consuela su madre (ver 49:15), los hijos de Sion serán consolados en la Jerusalén espiritual.

14 Y veréis – el pueblo en persona llegará a entender y experimentará las bendiciones de Sion en las que se regocijarán. Y vuestros huesos reverdecerán, crecerán y serán hecho fuertes con la frescura, el vigor, y una nueva vida tal como la que caracterizó a la iglesia primitiva y provocó que se dispersara por todo el mundo. Estas bendiciones serán concedidas por la mano poderosa de Jehová, que para con sus siervos será conocida. Así como es con frecuencia en los escritos de Isaías, él presenta un contraste: Jehová bendecirá a Sion y a sus hijos, y se enojará contra sus enemigos. Su indignación es expuesta en los siguientes versículos.

La Indignación Contra los Idolatras (vers 15-17)

 

      15 A lo largo de todas las Escrituras el fuego es usado repetidamente como un símbolo de castigo divino, de la justa ira e indignación de Jehová. El salmista observa, “Fuego irá delante de él,/ Y abrasará a sus enemigos alrededor” (Sal 97:3); Jeremías (Jer 4:4) y Ezequiel (Ez 22:21) hablan del fuego de la ira de Jehová; y Nahum declara, “Su ira se derrama como fuego” (Nah 1:6); Isaías dijo anteriormente que los enemigos de Ariel “serían visitados…con torbellino…y llama de fuego consumidor (29:5-6), y la llama de un fuego devorador que consumirá a Asiria (30:27-31), y que Jehová derramó sobre Israel “el ardor de su ira…le puso fuego por todas partes” (42:25). Ahora el profeta agrega, Porque he aquí que Jehová vendrá con fuego, y sus carros como torbellino (viento de tormenta), para descargar su ira con furor, y su reprensión con llama de fuego. Aquí tenemos una descripción vívida y dramática del juicio de Jehová contra los idolatras rebeldes en contraste a Sus bendiciones sobre Sion.

16 Por el fuego de Su justa indignación, y con su espada, el instrumento que Él usa, ya sea Babilonia (Ez 30:24-25) o Roma (Luc 21:20-24, especialmente el vers 24), Jehová ejecutará Su juicio a todo hombre. El juicio se extiende más allá de los judíos que están en rebelión contra Él (para la frase todo hombre ver Gén 6:13; Lev 17:14; Isa 40:5-6; 49:26; Jer 32:27). Y los muertos de Jehová serán multiplicados, por los muchos rebeldes contra Él y deberán venir a juicio. Alexander y Young están probablemente en lo correcto al decir que el profeta está mirando más allá de la destrucción de Jerusalén por los romanos (Mt 24:15-22; Lucas 21:20-24). Cuando el imperio romano (la cuarta bestia en la visión de Daniel) fue traída a un final, también fue destruido por un juicio divino (Dan 7:11, 26).

17 Es difícil determinar si los que son líderes individuales de los misterios sagrados (Delitzsch), son “los huertos” (King James – la palabra huerto no aparece en el texto hebreo), o son la imagen de un ídolo. Una cosa es clara: en lugar de ir al santuario de Dios a adorarlo en verdad, el pueblo va a los huertos de su propia creación (ver 1:29) a adorar ídolos (ver 65:3-5). Alexander ve este versículo como un resumen de la idolatría, la rebelión, y el naturaleza espiritual de los judíos desde los días de Isaías hasta la venida del Señor (ver vers 3), en cuyo tiempo juntamente (la nación y el sistema del Antiguo Testamento) serán talados. Yo me inclino a estar de acuerdo. En un lenguaje en el que el pueblo de su tiempo puede entender, el profeta está describiendo la condición espiritual que el Siervo encontrará en la nación y que traerá la destrucción sobre ellos. Esa condición es el resultado de la conducta del pueblo a lo largo de toda su historia. Debido a que ellos han actuado como paganos, deberán sufrir la consecuencia del paganismo.

La Gloria de Jehová Proclamada al Mundo y la Respuesta (vers 18-24)

 

      18 Aquí hay una elipsis que tuvo que ser llenada por los traductores. Las palabras conozco y tiempo han sido suplidas. La idea parece ser que sus obras y sus pensamientos originarán que se junten todas las naciones y lenguas. Todas las lenguas y dialectos deben estar representados (ver Gén 10:5, 20). La gloria que ellos verán es la presencia y el poder de Jehová ejercido en el juicio de los pueblos idolatras (vers 17) en contraste a la gloria de Su remanente redimido (40:5; 60:1-3). Aunque muchos expositores piensan de otra manera, parece que este versículo apunta a la destrucción romana de Jerusalén.

19 No es identificada la señal que pondrá Jehová. Aunque podría ser una señal milagrosa especial como en 7:11, 14, eso parece dudoso. Podría ser el cumplimiento de una acción o propósito particular (ver los comentarios sobre 19:19-20; 55:13). Podría ser la resurrección del Mesías y la evidencia que la confirma. O podría ser la destrucción de Jerusalén y del templo por parte de los romanos, porque su ejército estaba compuesto de “mercenarios extraídos de todas las partes del mundo romano.”[2] O la señal podría ser el establecimiento de la iglesia y su poder en el mundo. La clausula y enviaré de los escapados de ellos a las naciones sugiere que la señal podría haber sido el juicio de destrucción que sobrevino a la nación apostata y a su ciudad y templo. De entre los sobrevivientes del juicio, los hombres serían enviados a las diferentes naciones con un mensaje. Estas naciones incluirían a Tarsis en el extremo poniente (la moderna España); Fut, probablemente Put, en África; y Lud, que está ya sea en Asia Menor poniente (Lidia) o en África. Como naciones que disparan arco, Fut y Lud eran probablemente de una naturaleza guerrera. Tubal (la moderna Turquía), Javán (Grecia), y las costas lejanas, costas lejanas (ver 41:1), son simbólicos del total del mundo de ese tiempo; todas las naciones son incluidas (ver 49:12). Los que no oyeron de mí, ni vieron mi gloria, oirán de ella por medio del mensaje de los que escapan y son enviados por Jehová a los confines de la tierra. Parece que este versículo apunta a la obra de los apóstoles y otros cristianos primitivos que llevaron “la luz del evangelio de la gloria de Cristo” (2 Cor 4:4) al mundo de su tiempo.

20 Y traerán – los enviados a los confines del mundo – a todos vuestros hermanos de entre todas las naciones, por ofrenda a Jehová. Con la “pared intermedia de separación” derribada (Ef 2:14), los gentiles de entre todas las naciones serán traídas con los judíos redimidos como hermanos, como un nuevo hombre, ante Jehová. Ellos serán traídos a Él por ofrenda, un ofrecimiento sin derramamiento de sangre (El Antiguo Testamento ofrecía comida). Una gran caravana mezclada se apresurará a Jehová; ellos vendrán en caballos, en carros, en literas (la palabra hebrea es traducida “carros cubiertos” en Núm 7:3), en mulos y en camellos (bestias veloces, King James; la palabra hebrea solo se menciona aquí). En el tiempo de Isaías estas eran el medio más veloz para viajar. Los redimidos serían traídos al santo monte de Jerusalén de Jehová (ver 56:7; 57:13), “el monte de la casa de Jehová” (2:2-4). Así como los hijos de Israel han traído sus ofrendas a Jehová en utensilios limpios, así los redimidos de las naciones serán traídos en limpieza a la casa de Jehová.

21 Ya no más serán tomados los ministros en la casa de Jehová en forma exclusiva de entre los descendientes de Levi y de Aarón; sino también de ellos, los gentiles convertidos traídos al monte santo, para sacerdotes (ver 61:6). Todos los redimidos bajo Cristo son “un real sacerdocio” que ofrece sacrificios espirituales a Dios por medio de Jesucristo (1 Ped 2:9). Hombres adquiridos “de todo linaje y lengua y pueblo y nación”, han sido hechos “reyes y sacerdotes, y reinaremos sobre la tierra” (Apoc 5:9-10).

22 Porque como los cielos nuevos y la nueva tierra (ver los comentarios sobre 65:17 y el Apéndice B) permanezcan, así la descendencia y el nombre del nuevo Israel remanente. Allí habrá siempre una descendencia, un remanente fiel que sirve a Dios (ver Sal 22:30-31). Confundir la antigua nación de Israel con el nuevo Israel es un error mayor entre los maestros religiosos actuales. En su alegoría basada en la historia de Sara y Agar, e Ismael e Isaac, hijos ante la carne y ante el Espíritu respectivamente, Pablo dice, “Echa fuera a la esclava y a su hijo, porque no heredará el hijo de la esclava con el hijo de la libre” (Gál 4:21-31). Aunque el Israel carnal (nacional) es echado fuera (ver 65:15), el Israel espiritual está aun ante Jehová (ver 49:16). Es la descendencia y el nombre del nuevo Israel espiritual que deberá permanecer ante Su presencia.

23 El profeta provee ahora una verdad espiritual en el idioma de su tiempo. Y de mes en mes, y de día de reposo en día de reposo – Isaías está refiriéndose aquí a los tiempos específicos de adoración prescritos por Jehová – , vendrán todos a adorar delante de mí. Las lunas nuevas y los sábados de la antigua dispensación son quitados (1:14; 2 Cor 5:16; Heb 10:9), porque ellos son solo una sombra de las cosas por venir (Col 2:16-17). Todos, esto es, todos los del nuevo orden espiritual, vendrán ante Jehová para adorar. Que toda la humanidad venga ante Él no en la Jerusalén física, sino en la nueva ciudad espiritual, es claramente aparente desde la imposibilidad de la anterior. Bajo el nuevo orden todos los que constituyan la Sion espiritual vendrán ante el Señor para adorar en los tiempos divinamente prescritos.

24 Como en las dos secciones previas de la Parte Dos concluyen con una cuadro oscura del destino de los rebeldes – “No hay paz…para los malos” (48:22; 57:20), así esta sección finaliza con un cuadro aún más oscura que describe la destrucción de los pecadores. Este cuadro no debe ser interpretado de una manera literal, sino a la luz de su contexto. Así como el oro y la plata han sido usados para describir la gloria de la Sion futura (60:17), así el fuego y los gusanos describen ahora el fin de los transgresores. Así como los adoradores fieles (vers 23) van hacia adelante ante Jehová, ellos contemplarán el estado terrible de los apostatas. Isaías probablemente está contrastando el nuevo Israel espiritual y el antiguo Israel carnal. El último es como cadáveres que nunca serán traídos a un final completo como un pueblo (Jer 30:11). Porque el gusano o cresa que lo consume nunca morirá, y el fuego de la reprensión y del juicio que los atormentará nunca se apagará (ver vers 15-16). Entonces el pueblo que Dios escogió, pero que escogió rechazarlo a Él y a Su Cristo, serán abominables a todo hombre (ver 43:28). A la luz de Dios y de la justicia, entonces, hay un claro contraste entre la Sion espiritual y sus hijos por un lado, y la Jerusalén física y sus hijos por el otro lado. Este contraste vislumbra el contraste entre el destino final de los adoradores de Jehová y los impíos del fin del tiempo. La diferencia infinita entre la gloria de Dios y de los justos y la terrible condena de la idolatría, del pecado, y de los impíos es gráficamente llevada adelante. ¡Qué culminación tan adecuada al majestuoso libro espiritual de Isaías!

Capítulo 66. Los Juicios de Jehová – El Regocijo de Sion


[1]  Ver Homer Hailey, Apocalipsis: Una Introducción y Comentario (Grand Rapids: Baker, 1979), págs..267-72.

[2]  Zonderval Pictorial Encyclopedia of the Bible, vol. 3, p. 907.

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