Category «Andrés Pong»

Sermón: El mejor día de mi vida

EL MEJOR DIA DE MI VIDA
1Ts 4.13–5.11 Habla de la segun­da veni­da de Cristo
 
¿Qué fal­ta?
Total Páni­co, miedo, his­te­ria
Con­fusión, duda, espec­u­lación, rumores
Fal­sa doc­t­ri­na acer­ca del reino
 
¿Que sobre el establec­imien­to del reino?
Esa doc­t­ri­na es fal­sa el reino fue estable­ci­do en vida de los após­toles Mar 9.1
Juan ya esta­ba en el reino Apo 1.9
El con­ver­tido des­de tiem­po del …

Sermón: El Señor quiere nuestras cosas (1Tes 5.23)

 
El Señor nece­sitó de cosas mate­ri­ales
Nece­sitó que le prestaran un bur­ri­to Mar 11.1–7
Pidió agua para beber Jn 4.6–11
Usó la bar­ca de Pedro Lc 5.1–11
Ilus­tró con un denario el deber hacia Dios y el deber hacia el gob­ier­no Lc 20.21–26
Con un estátero pagó sus impuestos Mat 17.24–27
Le fue pro­vista una tum­ba Jn 19.38–42
 
Él quiere que aten­damos …

Promo: ¿Le importa a Dios cómo le adoramos?

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Pron­to estará disponible una serie de siete lec­ciones tratan­do con esta pre­gun­ta.  Lo que impor­ta es lo que Dios requiere de nosotros.
 
(Esta serie de lec­ciones fueron escritas por los her­manos Tol y Dana Burk.  Yo las he toma­do y pre­sen­ta­do a mi esti­lo.  Todo sea para la hon­ra y glo­ria de Dios.)

El diablo falló

(EL DIABLO FALLO)
(Gen 3.1 -19)
Intro­duc­ción:
El dia­blo es nue­stro ene­mi­go
Muchos pien­san que el dia­blo es muy poderoso
 
El no pudo deten­er el nacimien­to de Jesús
Gal 4.4–5 “Pero cuan­do vino la plen­i­tud del tiem­po, Dios envió a su Hijo,”
Mat 1.18–23 “Y el nacimien­to de Jesu­cristo fue como sigue.”
 
El no pudo matar­lo cuan­do era niño
Mat 2. “mandó matar …

Un varón grande humillado

Intro­duc­ción:
A.  Gente que no es humilde.
1.   Hay que com­pren­der que en esta vida hay mucha gente que cree que es impor­tante, grande y que no se le puede susti­tuir. La humil­dad no existe en su dic­cionario, no creen que deben hac­er algún ser­vi­cio común o sen­cil­lo, sino solo lo que es impor­tante de renom­bre y …

¿Mi adoración afecta a mi salvación?”

En un momen­to en que la gente se ani­ma a hac­er “lo que les plaz­ca”, para ado­rar a Dios en cualquier man­era que esti­men con­ve­niente; ¿Por qué el cul­to que ofre­ce­mos tiene un efec­to en nues­tra sal­vación? ¿Podría mi ado­ración impedirme un hog­ar eter­no en el Cielo? ¿Es la ado­ración que ofrez­co tan impor­tante que …