Admiro la tanaci­dad de los reli­giosos que se autono­bran equiv­o­cada­mente tes­ti­gos de Jehová.  Ellos como solo­da­dos sin aver­gon­zarse van casa por casa anun­cian­do lo que el ata­laya les haya dic­ta­do.  Con gus­to com­parten un men­saje des­de una revista que ha sido escri­ta por unos eru­di­tos que fun­cio­nan como el escla­vo fiel y dis­cre­to hoy, y que no pueden come­ter un error, pues son el escla­vo fiel.  

He estu­di­a­do con muchos autonom­bra­dos tes­ti­gos y la may­or parte se han con­duci­dos gen­til­mente, con respeto y hon­or.  Los pocos que se han por­ta­do irre­spetu­osos han sido los ancianos, los que deben ser de carác­ter man­so y de buen ejem­p­lo.  

Uno de los temas que anun­cian mucho es el fin del sis­tema de cosas.  Usual­mente cen­tra­dos en Mateo 24, Daniel y Apoc­alip­sis.  En este post les dejo la serie com­ple­ta del libro de apoc­alip­sis escrito por Mark Copeland.  Espero les sea de mucha util­i­dad.  Mark escribió el comen­tario en inglés y nue­stro her­mano Nicolás Hernán­dez, quien ya par­tió para recibir su coro­na y glo­ria, lo tradu­jo al castel­lano.

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EL LIBRO DE APOCALIPSIS

 

Capí­tu­lo Vein­ti­dos

 

OBJETIVOS EN EL ESTUDIO DE ESTE CAPÍTULO

 

1) Con­sid­er­ar el des­ti­no eter­no de los red­imi­dos, en tér­mi­nos

descrip­tivos de la pro­visión de Dios

 

2) Notar que las cosas rev­e­ladas en este libro iban a pasar pron­to

 

3) Pon­er aten­ción a las prome­sas y adver­ten­cias dadas en cuan­to con­cluye

el libro

 

RESUMEN

 

En el capí­tu­lo pre­vio Juan describió la glo­ria de la nue­va Jerusalén mien­tras el des­ti­no eter­no de los red­imi­dos era rev­e­la­da. En los primeros seis ver­sícu­los de este capí­tu­lo, es com­ple­ta­da la visión de Juan del futuro glo­rioso para el pueblo de Dios con una breve descrip­ción de el río de la vida, y el trono de Dios y del Cordero. Con el río de la vida salien­do des­de el trono, y el árbol de la vida dan­do fru­to cada mes jun­to con sus hojas para sanidad, el cuadro es uno de pro­visión por parte de Dios. La comu­nión eter­na con Dios, enfa­ti­za­da en el capí­tu­lo ante­ri­or (ver 21:3–4,7), es enfa­ti­za­da de nue­vo con la prome­sa de ver Su ros­tro y de ten­er Su nom­bre en la frente. Ya sin ningu­na maldición (ver Gén 3:17–19), el red­imi­do servirá a Dios y al Cordero en el trono. No hay noche ni necesi­dad de sol, porque el Señor Dios les dará luz (ver 21:23). El red­imi­do reinará tam­bién para siem­pre (1–5).

 

El resto de este capí­tu­lo con­tiene la gran con­clusión de este libro mar­avil­loso. El ángel que mostró a Juan la san­ta ciu­dad enfa­tizó que los even­tos descritos en este libro iban a suced­er pron­to, de tal for­ma que Juan no debe sel­l­ar el libro (ver 22:6,10; esto con­trasta con Dan 8:26). El mis­mo Jesús establece tres veces que Él ven­drá pron­to (ver 22:7, 12, 20), la que yo asumo que se refiere a Su veni­da en juicio, el cual es descrito a lo largo de todo este libro (ver 3:10–11). Con un recorda­to­rio de las ben­di­ciones para aque­l­los que hacen Sus man­damien­tos, Jesús, quien es el Alfa y la Omega, el prin­ci­pio y el fin, el primero y el últi­mo, la raíz y el lina­je de David, la estrel­la res­p­lan­de­ciente de la mañana, declara que Él envió a Su ángel para tes­ti­ficar de estas cosas a las igle­sias. El Espíritu y la esposa se jun­tan en una invitación hacia los sedi­en­tos para que ven­gan a tomar del agua de la vida gra­tuita­mente. El libro final­iza con una adver­ten­cia ter­ri­ble de no añadir ni quitar nada del libro, una prome­sa final de la veni­da del Señor, y una doble oración cla­man­do por la veni­da del Señor Jesús, y para que Su gra­cia sea con todos los her­manos (6–22).

 

BOSQUEJO

 

I. EL RÍO, EL ÁRBOL, Y EL TRONO

 

   A. EL RÍO DE LA VIDA (1)

1. Juan mira un río limpio de agua de vida, res­p­lan­de­ciente como

cristal

2. Sale del trono de Dios y del Cordero

 

   B. EL ÁRBOL DE LA VIDA (2)

1. El árbol de la vida esta­ba a uno y otro lado del río

2. El árbol daba doce fru­tos dan­do fru­to cada mes

3. Las hojas eran para la sanidad de las naciones

 

C. EL TRONO DE DIOS Y DEL CORDERO (3–5)

1. Allí no habrá ya maldición, sino que el trono de Dios y del

Cordero estará en ella

2. Sus sier­vos le servirán

a. Verán Su ros­tro

b. Su nom­bre estará en sus frentes

3. Allí ya no habrá noche

a. No nece­si­tan de lám­para o de luz del sol

b. Porque el Señor Dios los ilu­mi­na

4. Reinarán para siem­pre

 

II. LA GRAN CONCLUSIÓN (6–21)

 

    A. EL TIEMPO ESTÁ CERCA, NO SELLAR EL LIBRO (6–11)

1. El ángel le dice a Juan que estas pal­abras son fieles y

ver­daderas

a. El Señor Dios ha envi­a­do a Su ángel para mostrar a Sus

sier­vos las cosas que deberán pasar pron­to

b. El Cordero procla­ma: “¡He aquí, ven­go pron­to! Bien­aven­tu­ra­do

el que guar­da las pal­abras de la pro­fecía de este libro.”

2. Juan inten­ta ado­rar al ángel

a. Él se pos­tra a los pies del ángel que le mostró estas cosas

b. El ángel se lo pro­híbe

1) El ángel es su con­sier­vo, y de sus her­manos los pro­fe­tas

y de aque­l­los que guardan las pal­abras de este libro

2. Juan debe ado­rar a Dios

3. Se le dice a Juan que selle las pal­abras de la pro­fecía de este

Libro

a. Porque el tiem­po está cer­ca

b. El que es injus­to sea injus­to todavía, y el que es inmun­do

sea inmun­do todavía

c. Y el que es jus­to, prac­tique la jus­ti­cia todavía, y el que

es san­to, san­tifíquese cada día

 

B. EL TESTIMONIO DE JESÚS (12–17)

1. Su primera declaración:

a. “He aquí Yo ven­go pron­to”

b. Y mi galardón con­mi­go, para rec­om­pen­sar a cada uno según sea

su obra”

c. “Yo soy el Alfa y la Omega

d. “El prin­ci­pio y el fin, el primero y el últi­mo”

2. La prome­sa:

a. Bien­aven­tu­ra­dos los que guardan Sus man­damien­tos (o lavan

sus ropas)

1) Porque tienen dere­cho al árbol de la vida

2) Porque podrán entrar por las puer­tas a la ciu­dad

b. Los que están fuera de la ciu­dad

1) Son los per­ros, los hechiceros, los for­ni­car­ios, los

homi­ci­das, y los idóla­tras

2) Todo aquel que ama y hace men­ti­ra

3. La segun­da declaración:

a. “Yo Jesús he envi­a­do Mi ángel para daros tes­ti­mo­nio de estas

cosas en las igle­sias”

b. “Yo soy la raíz y el lina­je de David, la estrel­la

res­p­lan­de­ciente de la mañana.”

4. La invitación:

a. El Espíritu y la esposa dicen “Ven”

b. Y el que oye diga “Ven”

– Cualquiera que lo desee, toma del agua de la vida

gra­tuita­mente

 

C. UNA PALABRA DE ADVERTENCIA (18–19)

1. No añadir a las pal­abras de este libro, o Dios traerá sobre él

las pla­gas escritas en él

2. No quitar de las pal­abras de este libro, Dios quitará su parte

de:

a. El libro (o el árbol) de la vida

b. La san­ta ciu­dad

c. Las cosas escritas en este libro

 

D. LA PROMESA CERRADA, LAS ORACIONES FINALES (20–21)

1. La prome­sa de Aquel que tes­ti­fi­ca estas cosas: “Cier­ta­mente

ven­go en breve.”

2. Las dos ora­ciones de Juan:

a. En relación a su Señor: “Amén; si, ven, Señor Jesús”

b. En relación a sus her­manos: “La gra­cia de nue­stro Señor

Jesu­cristo sea con todos vosotros. Amén.”

 

PREGUNTAS DE REVISIÓN DEL CAPÍTULO

 

1) ¿Cuáles son los pun­tos prin­ci­pales de este capí­tu­lo?

- El río, el árbol, y el trono (1–5)

- La gran con­clusión (6–21)

 

2) ¿Qué ve Juan que sale del trono de Dios y del Cordero? (1)

- Un río limpio de agua de vida, res­p­lan­de­ciente como cristal

 

3) ¿Qué está en un lado y el otro del río? (2)

- El árbol de la vida

 

4) ¿Cuán­tos fru­tos dio el árbol y cuan­do? ¿Para qué eran? (2)

- Doce fru­tos, dan­do cada mes su fru­to

- Para la sanidad de las naciones

 

5) ¿Qué no exis­tió ya más? ¿Qué esta­ba en lugar de la ciu­dad? (3)

- No hubo más maldición

- El trono de Dios y del Cordero

 

6) ¿Qué se dijo en relación a los sier­vos de Dios y del Cordero? (3–5)

- Sus sier­vos Le servirían

- Ellos verán Su ros­tro

- Su nom­bre estará en sus frentes

- Ellos reinarán por los sig­los de los sig­los

 

7) ¿Qué se dijo de la noche y de la luz del sol? (5)

- No habrá allí más noche

- No tienen necesi­dad de la luz de lám­para, ni de la luz del sol,

porque Dios el Señor los ilu­mi­nará

 

8) ¿Qué se le dijo a Juan sobre las cosas que ha vis­to? (6)

- “Estas pal­abras son fieles y ver­daderas”

- “Y el Señor, el Dios de los espíri­tus de los pro­fe­tas, ha envi­a­do Su

ángel, para mostrar a Sus sier­vos las cosas que deben suced­er

pron­to.

 

9) ¿Qué prome­sa y con­fi­an­za le es dada en el ver­sícu­lo 7?

- “¡He aquí, ven­go pron­to!”

- “Bien­aven­tu­ra­do el que guar­da las pal­abras de la pro­fecía de este

Libro.”

 

10) ¿Qué inten­tó Juan hac­er cuan­do oyó y vio estas cosas? (8)

- Se postró para ado­rar a los pies del ángel que le mostra­ba estas

cosas

 

11) ¿Qué le dijo el ángel a Juan? (9)

- “Mira, no lo hagas.”

- “Yo soy con­sier­vo tuyo, de tus her­manos los pro­fe­tas, y de los que

guardan las pal­abras de este libro.”

- “Ado­ra a Dios.”

 

12) ¿Qué se le dice a Juan en relación a la pro­fecía de este libro? ¿Por

    qué? (10)

- Que no selle las pal­abras de la pro­fecía de este libro

- Porque el tiem­po está cer­ca

 

13) ¿Qué se le dice del injus­to y del inmun­do? ¿Del jus­to y del san­to?

    (11)

- Que el injus­to sea injus­to todavía

- Que el jus­to sea san­to todavía

 

14) ¿Qué prome­sa y que seguri­dad es dada en el ver­sícu­lo 12?

- “He aquí yo ven­go pron­to”

- “Mi galardón con­mi­go, para rec­om­pen­sar a cada uno según sea su

obra”

 

15) ¿Cómo se describe Jesús a Si mis­mo? (13)

- “Yo soy el Alfa y la Omega, el prin­ci­pio y el fin, el primero y el

últi­mo.”

 

16) ¿Qué ben­di­ción se prom­ete a aque­l­los que hacen Sus man­damien­tos

    (algunos man­u­scritos dicen “los que lavan sus ropas”)? (14)

- Ten­drán dere­cho al árbol de la vida

- Entrarán por las puer­tas de la ciu­dad

 

17) ¿Quiénes estarán fuera de la ciu­dad? (15)

- Los per­ros, los hechiceros, los for­ni­car­ios, los homi­ci­das y los

idol­a­tras

- Todo aquel que ama y hace men­ti­ra

 

18) ¿Por qué Jesús envió a Su ángel? (16)

- Para tes­ti­ficar estas cosas en las igle­sias

 

19) ¿Cómo se describe Jesús a Si mis­mo? (16)

- “Yo soy la raíz y el lina­je de David, la estrel­la res­p­lan­de­ciente

de la mañana.”

 

20) ¿Quién extendió esta invitación? ¿Qué se ofre­ció? (17)

- El Espíritu y la esposa

- A todo aquel que oye

 

21) ¿A quién se extendió esta invitación? ¿Qué se ofre­ció? (17)

- Al que tiene sed

- Tomar del agua de la vida gra­tuita­mente

 

22) ¿Qué adver­ten­cia se da a los que oyen las pal­abras de la pro­fecía de

    este libro? (18–19)

- Si alguno añadiere a estas cosas, Dios traerá sobre él las pla­gas

que están escritas en este libro

- Si alguno quitare de las pal­abras del libro de esta pro­fecía, Dios

quitará su parte del libro (o del árbol) de la vida, y de la san­ta

ciu­dad y de las cosas que están escritas en este libro

 

23) ¿Qué prome­sa es dada por Aquel que tes­ti­fi­ca estas cosas? (20)

- “Cier­ta­mente ven­go en breve.”

 

24) ¿Cuáles dos ora­ciones expre­sa Juan mien­tras él cier­ra el libro?

    (20–21)

- “Amén; si, ven, Señor Jesús”

- “La gra­cia de nue­stro Señor Jesu­cristo sea con todos vosotros.

Amén.”

 

Apoc­alip­sisLec­ción 23. Capí­tu­lo Vein­ti­dos

 

EL LIBRO DE APOCALIPSIS

 

Capí­tu­lo Vein­tiuno

 

OBJETIVOS EN EL ESTUDIO DE ESTE CAPÍTULO

 

1) Con­sid­er­ar el des­ti­no eter­no de los red­imi­dos, en tér­mi­nos

descrip­tivos de la comu­nión con Dios y de la pro­tec­ción de Dios

 

2) Asom­bra­dos con la glo­ria de la san­ta ciu­dad, la nue­va Jerusalén, la

esposa del Cordero, como es rev­e­la­do a Juan

 

RESUMEN

 

Ensegui­da de la esce­na del Juicio al final del capí­tu­lo ante­ri­or, el des­ti­no eter­no de los red­imi­dos es rev­e­la­do aho­ra. El moti­vo de un cielo nue­vo y una tier­ra nue­va, jun­to con la nue­va Jerusalén, es usa­da para dar gran esper­an­za y con­sue­lo a los cris­tianos. Esto no es cier­ta­mente nada nue­vo, porque tan­ta el Antiguo como el Nue­vo Tes­ta­men­to dan descrip­ciones sim­i­lares para aumen­tar la expectación del futuro (ver Isa 65:17–25; 66:22–24; Heb 11:10,13–16; 13:14; 2 Ped 3:13). En cada caso, el des­ti­no eter­no de la fidel­i­dad de Dios es descrito en tér­mi­nos que daban el sig­nifi­ca­do y áni­mo más grande al pueblo de esa dis­pen­sación. Aquí vemos el des­ti­no de los red­imi­dos en tér­mi­nos que describen la comu­nión con Dios y la pro­tec­ción de Dios.

 

Juan ve primero todas las cosas hechas nuevas. Hay un cielo nue­vo y una tier­ra nue­va, porque el primer cielo y la primera tier­ra ya no existían más (ver 20:11). Él ve la san­ta ciu­dad, la nue­va Jerusalén, descen­di­en­do del cielo de Dios. Una gran voz del cielo declara que Dios habitará con Su pueblo y será Su Dios. Dios, quien es el Alfa y el Omega, el prin­ci­pio y el fin, con­so­lará a Su pueblo qui­tan­do todo lo que cause dolor, y dará la fuente del agua de la vida gra­tuita­mente a todo el que ten­ga sed. En tan­to que los que ven­cen heredan todas las cosas y dis­fru­tan de las ben­di­ciones de ser hijos de Dios, el pecador y el infiel tienen su parte en el lago de fuego y azufre (ver 19:20; 20:10,14–15) lo cual es definido como la muerte segun­da (1–8).

 

Uno de los siete ánge­les que tenían las siete copas (ver 15:7; 16:1) lle­va entonces a Juan a un monte grande y alto, para mostrar­le a “la desposa­da, la esposa del Cordero”. Esto no es nada menos que la gran ciu­dad, la nue­va Jerusalén”, la que es vista descen­di­en­do del cielo, de Dios. Es una ciu­dad que tiene la glo­ria de Dios, y la may­or parte del capí­tu­lo describe sus ras­gos promi­nentes. Un muro grande y alto rodea a la ciu­dad. Esperan­do de pie 72 yardas de alto y hechas de jaspe, la pared tiene puer­tas celes­tiales sobre las que están los nom­bres de las doce tribus de Israel, con un ángel en cada puer­ta. La pared tiene doce cimien­tos, hechas de piedras pre­ciosas, en las cuales están los nom­bres de los doce após­toles. La ciu­dad mis­ma, hecha de oro puro seme­jante al vidrio limpio, es de 1500 mil­las de largo en su lon­gi­tud, de anchu­ra, y de altura. La calle de la ciu­dad es tam­bién de oro puro, trans­par­ente como vidrio (9–21).

 

La glo­ria de la san­ta ciu­dad es descri­ta más al notar que no hay tem­p­lo, porque el Señor Dios Todopoderoso y el Cordero son su tem­p­lo. No hay necesi­dad del sol ni de la luna, porque la glo­ria de Dios y del Cordero ilu­mi­nan la ciu­dad. Sus puer­tas nun­ca son cer­radas, allí no hay noche, y las naciones de los salvos jun­to con los reyes de la tier­ra traen su hon­or y glo­ria den­tro a ella. Solo aque­l­los escritos en el libro de la vida del Cordero entran a esta ciu­dad glo­riosa, ase­gu­ran­do que per­manece libre de cualquier abom­i­nación e inmundi­cia (22–27).

 

BOSQUEJO

 

I. TODAS LAS COSAS HECHAS NUEVAS (1–8)

 

   A. EL CIELO NUEVO Y LA TIERRA NUEVA (1)

1. Juan ve un cielo nue­vo y una tier­ra nue­va

2. El primer cielo y la nue­va tier­ra pasaron, y el mar ya no

existía más

 

B. LA NUEVA JERUSALÉN (2)

1. Juan vio a la san­ta ciu­dad descen­der del cielo

2. Esta­ba prepara­da como una esposa ador­na­da para su mari­do

 

C. LA PROCLAMACIÓN DESDE EL CIELO (3–4)

1. “El tabernácu­lo de Dios con los hom­bres”

a. “Él morará con ellos; y ellos serán Su pueblo”

b. “Dios mis­mo estará con ellos como su Dios”

2. “Enju­gará Dios toda lágri­ma de los ojos de ellos”

a. “Ya no habrá muerte, ni habrá más llan­to, ni clam­or”

b. Ya no habrá dolor; porque las primeras cosas pasaron”

 

D. LA PROCLAMACIÓN DEL QUE ESTÁ SENTADO EN EL TRONO (5–8)

1. “He aquí, Yo hago nuevas todas las cosas”

a. “Escribe; porque estas pal­abras son fieles y ver­daderas”

b. “Hecho está”

2. “Yo soy el Alfa y la Omega, el prin­ci­pio y el fin”

a. “Al que tuviere sed, yo le daré gra­tuita­mente de la fuente

del agua de la vida”

b. “El que venciere heredará todas las cosas”

1) “Yo seré su Dios”

2) “Él será Mi hijo”

3. “Pero los cobardes e incré­du­los, los abom­inables y homi­ci­das,

los for­ni­car­ios y hechiceros, los idol­a­tras y todos los

men­tirosos…”

a. “Ten­drán su parte en el lago que arde con fuego y azufre”

b. “Que es la muerte segun­da”

 

II. LA NUEVA JERUSALÉN (9–21)

 

    A. SE LE MUESTRA A JUAN LA SANTA CIUDAD (9–11)

1. Porque uno de los siete ánge­les que tenía las siete copas

llenas con las pla­gas postr­eras

a. El cual ofrece mostrar a Juan a “la desposa­da, la esposa del

Cordero”

b. El cual lo llevó en el Espíritu a un monte grande y alto

2. El ve a la gran ciu­dad, la nue­va Jerusalén

a. Descen­der del cielo, de Dios

b. Tenien­do la glo­ria de Dios

 

B. LA CONSTRUCCIÓN DE LA CIUDAD Y DE SU MURO (12–21)

1. Tenía una pared grande y alta con doce puer­tas

a. Con doce ánge­les en las puer­tas

b. Con los nom­bres de las doce tribus de Israel

c. Con tres puer­tas en el ori­ente, norte, sur, y poniente

d. Con doce cimien­tos, en los que esta­ban los nom­bres de los

doce após­toles del Cordero

2. Las medi­das de la ciu­dad, de las puer­tas, y del muro

a. El ángel tenía una caña medir­los

b. La ciu­dad esta estable­ci­da en cuadro, su lon­gi­tud, altura y

anchu­ra son doce mil esta­dios

c. El muro es de cien­to cuarenta y cua­tro mil codos

3. La con­struc­ción de la ciu­dad, del muro, sus cimien­tos, y las

Puer­tas

a. El muro era de jaspe; la ciu­dad era de oro puro, seme­jante

al vidrio limpio

b. Los doce cimien­tos del muro esta­ban ador­na­dos con piedras

pre­ciosas:

1) Jaspe         5) Ónice          9) Topa­cio

2) Zafiro        6) Cor­nali­na      10) Crisopa­so

3) Ága­ta         7) Crisól­i­to      11) Jac­in­to

4) Esmer­al­da     8) Beri­lo         12) Ama­tista

c. Las doce puer­tas eran doce per­las, cada puer­ta una per­la

d. La calle de la ciu­dad era de oro puro, seme­jante a vidrio

trans­par­ente

 

III. LA GLORIA DE LA SANTA CIUDAD (22–27)

 

     A. ILUMINADA POR LA PRESENCIA DE DIOS Y DEL CORDERO (22–23)

1. Su tem­p­lo son el Señor Dios Todopoderoso y el Cordero

2. Es ilu­mi­na­da por la glo­ria de Dios y del Cordero

 

B. RESALTADAS POR LOS QUE ENTRAN (24–27)

1. Las naciones que hubier­an sido sal­vas andarán a la luz de ella

2. Los reyes de la tier­ra traerán su glo­ria y hon­or a ella

3. Sus puer­tas nun­ca serán cer­radas de día, pues allí no habrá

Noche

4. Las naciones lle­varán la glo­ria y la hon­ra a ella

a. No entrará a ella ningu­na cosa inmun­da, o que hace

abom­i­nación y men­ti­ra

b. Solo los que están escritos en el libro de la vida del

Cordero

 

PREGUNTAS DE REVISIÓN PARA EL CAPÍTULO

 

1) ¿Cuáles son los pun­tos prin­ci­pales de este capí­tu­lo?

- Todas las cosas hechas nuevas (1–8)

- La nue­va Jerusalén (9–21)

- La glo­ria de la san­ta ciu­dad (22–27)

 

2) ¿Qué vio Juan? (1)

- Un Nue­vo cielo y una nue­va tier­ra

 

3) ¿Qué le pasó al primer cielo y a la primera tier­ra? ¿Qué del mar? (1)

- Pasaron

- No existía más

 

4) ¿Qué vio Juan descen­der del cielo de Dios? (2)

- La san­ta ciu­dad, la nue­va Jerusalén, descen­der del cielo, de Dios,

dis­pues­ta como una esposa atavi­a­da para su mari­do

 

5) ¿Qué se dijo sobre la mora­da de Dios? (3)

- He aquí el tabernácu­lo de Dios con los hom­bres

- Él morará con ellos; y ellos serán Su pueblo

- Dios mis­mo estará con ellos como Su Dios

 

6) ¿Qué hizo Dios? ¿Qué no habrá más? (4)

- Enju­gará toda lágri­ma de los ojos de ellos

- Muerte, llan­to, clam­or ni dolor

 

7) ¿Qué dijo a Juan en el ver­sícu­lo 5 Él que está en el trono?

- “He aquí, Yo hago nuevas todas las cosas”

- “Escribe; porque estas pal­abras son fieles y ver­daderas”

 

8) ¿Qué dijo Él en el ver­sícu­lo 6?

- “Hecho está”

- “Yo soy el Alfa y la Omega, el prin­ci­pio y el fin”

- “Al que tuviere sed, Yo le daré gra­tuita­mente de la fuente del agua

de la vida”

 

9) ¿Qué se les prom­ete a los vence­dores? (7)

- “Heredará todas las cosas”

- “Yo seré su Dios, y él será Mi hijo”

 

10) ¿Quiénes ten­drán su parte en el lago que arde con fuego y azufre?

    ¿Cómo es lla­ma­do este? (8)

- Los cobardes e incré­du­los, los abom­inables y homi­ci­das, los

for­ni­car­ios y hechiceros, los idóla­tras y todos los men­tirosos

- La muerte segun­da

 

11) ¿Quién ofre­ció mostrar a Juan la desposa­da, la esposa del Cordero?

    (9)

- Uno de los siete ánge­les que tenían las siete copas

 

12) ¿A dónde es lle­va­do Juan, y qué ve? (10)

- A un monte grande y alto

- La gran ciu­dad san­ta de Jerusalén, que descendía del cielo, de Dios

 

13) ¿Cuál era la descrip­ción gen­er­al de la ciu­dad? (11)

- Tiene la glo­ria de Dios

- Su ful­gor era seme­jante al de una piedra pre­ciosísi­ma, como piedra

de jaspe, diá­fana como el cristal

 

14) ¿Qué rode­a­ba a la ciu­dad? (12)

- Un muro alto y grande con doce puer­tas

 

15) ¿Qué per­manecía en cada puer­ta? ¿Qué esta­ba escrito en las puer­tas?

    (12)

- Un ángel

- Los nom­bres de las doce tribus de Israel

 

16) ¿Cuán­tos cimien­tos tenía el muro? ¿Qué esta­ba escrito en los

    cimien­tos? (14)

- Doce

- Los nom­bres de los doce após­toles del Cordero

 

17) ¿Cuál era la lon­gi­tud, la altura, y la anchu­ra de la ciu­dad? (16)

- Doce mil esta­dios (alrede­dor de 1500 mil­las)

 

18) ¿Qué alto tenía el muro? (17)

- 144 codos (alrede­dor de 72 yardas)

 

19) ¿De qué esta­ba con­stru­i­da la pared? ¿De qué la ciu­dad? (18)

- El muro era de jaspe

- La ciu­dad era de oro puro, seme­jante al vidrio limpio

 

20) ¿De qué esta­ban ador­na­dos los cimien­tos de la ciu­dad? (19)

- Con toda piedra pre­ciosa

 

21) ¿De qué eran las doce puer­tas? ¿De qué era la calle de la ciu­dad?

    (21)

- Doce per­las, cada una de las puer­tas era una per­la

- De oro puro, trans­par­ente como vidrio

 

22) ¿Por qué no había tem­p­lo en la ciu­dad? (22)

- El Señor Dios Todopoderoso es el tem­p­lo de ella, y el Cordero

 

23) ¿Por qué no es nece­sario que el sol o la luna la alum­bren? (23)

- La glo­ria de Dios la ilu­mi­na, y el Cordero es su lum­br­era

 

24) ¿Quién cam­i­nará en su luz? ¿Quién le traerá su glo­ria y hon­or? (24)

- Las naciones que hubieren sido sal­vas

- Los reyes de la tier­ra

 

25) ¿Qué nun­ca serán cer­radas de día? ¿Qué acer­ca de la noche? (25)

- Las puer­tas de la ciu­dad

- Allí no habrá noche

 

26) ¿Quién no entrará por ningún moti­vo a la ciu­dad? ¿Quién entrará a la

    ciu­dad? (27)

- Ningu­na cosa inmun­da, o que hace abom­i­nación y men­ti­ra

- Solo los que están inscritos en el libro de la vida del Cordero

Apoc­alip­sisLec­ción 22. Capí­tu­lo Vein­tiuno

EL LIBRO DE APOCALIPSIS

 

Capí­tu­lo Veinte

 

OBJETIVOS EN EL ESTUDIO DE ESTE CAPÍTULO

 

1) Con­sid­er­ar la atadu­ra, la lib­eración y la der­ro­ta final de Satanás

 

2) Exam­i­nar “el reino de mil años” descrito en este capí­tu­lo, y aque­l­los

que reinarán con Cristo durante este tiem­po

 

3) Notar el cri­te­rio del juicio final, y la impor­tan­cia del Libro de la

Vida

 

RESUMEN

 

Los capí­tu­los pre­vios han ilustra­do la der­ro­ta de los agentes usa­dos por Satanás para perseguir al pueblo de Dios. Uno por uno hemos vis­to la caí­da de Babilo­nia, de la bes­tia, del fal­so pro­fe­ta, y de los ejérci­tos que ellos han reunido. ¿Qué acer­ca de Satanás, el dragón que le dio autori­dad a la bes­tia en su esfuer­zo de empren­der la guer­ra con­tra los san­tos (12:17–13:7)? ¿Y qué de aque­l­los muer­tos por los agentes de Satanás?

 

Este capí­tu­lo rev­ela el atamien­to de Satanás por “unos mil años”. Más prob­a­ble­mente describe un largo peri­o­do de tiem­po en el cual Satanás ya no es más capaz de engañar a las naciones como lo hizo durante el tiem­po del impe­rio romano (ver 13:14; 20:3). Ini­ció ensegui­da del fin de la per­se­cu­ción romana y con­tin­uaría por algún tiem­po en el futuro. Durante este perío­do, Juan ve a las almas reinan­do con Cristo, los que fueron decap­i­ta­dos por su fidel­i­dad a Jesús y a la Pal­abra de Dios. No se hace ningu­na men­ción del reina­do sobre la tier­ra, así que mi con­clusión es que ellos reinarán con Cristo en los cie­los durante este perío­do (ver 2:26–27; 3:21). Esta “primera res­ur­rec­ción” podría ser una ben­di­ción espe­cial para los már­tires de Cristo durante el esta­do inter­me­dio (entre la muerte y la res­ur­rec­ción cor­po­ral al final del tiem­po), en tan­to que 7:9–17 podría describir el esta­do inter­me­dio para el cris­tiano prome­dio. ¡En ver­dad aque­l­los que han sido decap­i­ta­dos por el tes­ti­mo­nio de Cristo son “bien­aven­tu­ra­dos y san­tos” (1–6)!

 

Después de los “1000 años” men­ciona­dos arri­ba, Satanás es lib­er­a­do por un cor­to tiem­po donde él bus­ca una vez más “engañar a las naciones” para perseguir al pueblo de Dios (ver 13:14; 20:3,8,10). La men­ción de “Gog y Magog” es seme­jante a una ref­er­en­cia apoc­alíp­ti­ca a las fuerzas del mal a las órdenes de Satanás durante ese tiem­po, no a una nación o a naciones en par­tic­u­lar. Pero el inten­to final de Satanás es ráp­i­da­mente frustra­do por el Señor, y el dia­blo es lan­za­do al lago de fuego, donde esta­ban la bes­tia y el fal­so pro­fe­ta (ver 19:20). Si hay algu­na sec­ción de Apoc­alip­sis que pertenez­ca al tiem­po jus­to antes de la veni­da final del Señor, creo que esta es una de ellas. La descrip­ción es breve, pero el libro fue escrito para el ben­efi­cio de los cris­tianos en Asia Menor sobre las cosas que pasarían en breve (ver 1:1–4; 22:6,10). Estos cris­tianos no exper­i­men­ta­rían este últi­mo inten­to de Satanás. Pero para ase­gu­rar­los (¡y a nosotros!) que Satanás sería der­ro­ta­do al final, ten­emos la descrip­ción encon­tra­da en estos pocos ver­sícu­los (7–10).

 

Este capí­tu­lo cier­ra con la descrip­ción del juicio final. Ante el gran trono blan­co y Él que está sen­ta­do en él, son juz­ga­dos todos los muer­tos. Los libros son abier­tos, incluyen­do el Libro de la Vida, y el juicio es en basa a sus obras. Nadie escapa del juicio, porque el mar, la muerte y el Hades entre­gan a todos los muer­tos que están en ellos. La muerte y el Hades son arro­ja­dos al lago de fuego, descrito como la “muerte segun­da”. El mis­mo fin es dado a aque­l­los cuyos nom­bres no están escritos en el Libro de la Vida (11–15).

 

BOSQUEJO

 

I. EL REINO DE MIL AÑOS (1–6)

 

   A. SATANÁS ATADO POR 1000 AÑOS (1–3)

1. Juan ve a un ángel descen­der del cielo

a. Con la llave del abis­mo

b. Con una gran cade­na en su mano

2. El ángel ata a Satanás por mil años

a. Lo arro­ja al abis­mo, lo encier­ra, pone su sel­lo sobre él

b. Así que él no engañaría más a las naciones por mil años

– Pero después él será lib­er­a­do por un poco de tiem­po

 

B. LOS SANTOS REINAN CON CRISTO POR 1000 AÑOS (4–6)

1. Juan ve las almas sobre tronos, con fac­ul­tad de juz­gar

a. Los que habían sido decap­i­ta­dos por su tes­ti­mo­nio de Jesús y

por la pal­abra de Dios

b. Los que no ado­raron a la bes­tia ni a su ima­gen

c. Los que no habían recibido su mar­ca en sus frentes o en sus

manos

2. Estas almas vivieron y reinaron con Cristo mil años

a. El resto de los muer­tos no volvieron a vivir has­ta que se

cumpli­eron mil años

b. Esta es la primera res­ur­rec­ción

1) Bien­aven­tu­ra­dos y san­tos son aque­l­los el que tiene parte

en la primera res­ur­rec­ción

2) La segun­da muerte no tiene potes­tad sobre ellos

3) Ellos serán sac­er­dotes de Dios y de Cristo

4) Ellos reinarán con Cristo mil años

 

II. EL INTENTO FINAL DE SATANÁS Y SU DERROTA (7–10)

 

    A. SU LIBERACIÓN DE LA PRISIÓN (7–8)

1. Después de que los mil años se com­ple­taron

2. Él sal­drá a engañar a las naciones

a. A los de las cua­tro esquinas de la tier­ra, a Gog y a Magog

b. A reunir­los para la batal­la

 

B. EL INTENTO FINAL Y LA DERROTA (9)

1. Tiene a las naciones rode­an­do el cam­pa­men­to de los san­tos y de

la ciu­dad ama­da

2. De Dios descendió fuego del cielo que devoró a los que Satanás

engañó

 

C. SU TORMENTO ETERNO (10)

1. El Dia­blo que engañó a las naciones fue lan­za­do al lago de

fuego y azufre

2. Al mis­mo lugar donde están la bes­tia y el fal­so pro­fe­ta

3. Ellos serán ator­men­ta­dos día y noche por los sig­los de los

sig­los

 

III. EL JUICIO FINAL (11–15)

 

     A. EL QUE ESTÁ SENTADO EN EL GRAN TRONO BLANCO (11)

1. Juan ve un gran trono blan­co y Él que está sen­ta­do en él

2. Delante del cual huyeron la tier­ra y el cielo, y ningún lugar

se encon­tró para ellos

 

B. EL JUICIO DE LOS MUERTOS(12–13)

1. Juan ve a los muer­tos, grandes y pequeños, de pie ante Dios

2. Los libros fueron abier­tos, incluyen­do el Libro de la Vida

a. Los muer­tos fueron juz­ga­dos de acuer­do a sus obras

b. Los muer­tos fueron juz­ga­dos por las cosas escritas en los

libros

3. Todos los muer­tos fueron juz­ga­dos, cada uno de acuer­do a sus

obras

a. Porque el mar dio a los muer­tos que había en él

b. Porque la muerte y el Hades entre­garon los muer­tos que

había en ellos

 

C. EL LAGO DE FUEGO (14–15)

1. La muerte y el Hades fueron lan­za­dos al lago de fuego (que es

la muerte segun­da)

2. El que no se hal­ló inscrito en el Libro de la Vida fue lan­za­do

al lago de fuego

 

PREGUNTAS DE REVISIÓN PARA EL CAPÍTULO

 

1) ¿Cuáles son los prin­ci­pales pun­tos de este capí­tu­lo?

- El reino de mil años (1–6)

- El inten­to final de Satanás y su der­ro­ta (7–10)

 

2) ¿Qué vio Juan caer del cielo? (1)

- Un ángel, que tiene la llave del abis­mo y una gran cade­na en su mano

 

3) ¿Qué le hizo el ángel a Satanás? (2–3)

- Lo prendió y lo ató por mil años

- Lo arro­jó al abis­mo, y lo encer­ró, y puso su sel­lo sobre él

 

4) ¿Por qué hizo el ángel esto a Satanás? (3)

- Para que no engañase más a las naciones, has­ta que fue­sen cumpli­dos

mil años

 

5) ¿A qué almas vio Juan sen­tadas en tronos? (4)

- A los que habían sido decap­i­ta­dos por causa del tes­ti­mo­nio de Jesús

y por la pal­abra de Dios

- Los que no habían ado­ra­do a la bes­tia ni a su ima­gen

- Los que no reci­bieron la mar­ca en sus frentes ni en sus manos

 

6) ¿Cuán­to tiem­po vivieron ellos? ¿Con quién reinaron ellos? (4)

- Mil años

- Con Cristo

 

7) ¿Cómo es lla­ma­do este reina­do con Cristo? ¿Por qué los que tienen

   parte son con­sid­er­a­dos bien­aven­tu­ra­dos y san­tos? (5–6)

- La primera res­ur­rec­ción

- Sobre los tales la segun­da muerte no tiene potes­tad, y ellos serán

sac­er­dotes de Dios y de Cristo, y reinarán con Él mil años

 

8) ¿Qué pasa cuan­do ter­mi­nan los mil años? (7)

- Satanás será suel­to

 

9) ¿Qué hará él? (8–9)

- Engaña a las naciones que están en los cua­tro ángu­los de la tier­ra a

fin de reunir­los para la batal­la

- Rodearon el cam­pa­men­to de los san­tos y la ciu­dad ama­da

 

10) ¿Qué pasará antes que ellos tri­un­fen? (9)

- Desciende fuego del cielo y los con­sume

 

11) ¿Qué le pasará al dia­blo? (10)

- Será lan­za­do en el lago de fuego y azufre, donde esta­ban la bes­tia

y el fal­so pro­fe­ta

- Serán ator­men­ta­dos día y noche por los sig­los de los sig­los

 

12) ¿Qué vio Juan ensegui­da? ¿Qué acer­ca de la tier­ra y el cielo? (11)

- Un gran trono blan­co y Él que esta­ba sen­ta­do en él

- Huyeron; ningún lugar se encon­tró para ellos

 

13) ¿Qué vio Juan de pie delante del trono? ¿Qué fue abier­to? (12)

- Los muer­tos, grandes y pequeños

- Los libros, incluyen­do el libro de la vida

 

14) ¿Cómo fueron juz­ga­dos los muer­tos? (12)

- Según sus obras

- Por las cosas que esta­ban escritas en los libros

 

15) ¿Quién entregó los muer­tos? (13)

- El mar, la muerte y el Hades

 

16) ¿Cómo es lla­ma­do el lago de fuego? ¿Quiénes fueron lan­za­dos en él?

    (14–15)

- La muerte segun­da

- La muerte y el Hades, y el que no se hal­ló inscrito en el libro de

la vida

 

Apoc­alip­sisLec­ción 21. Capí­tu­lo Veinte

84
EL LIBRO DE APOCALIPSIS
Capí­tu­lo Diecin­ueve
OBJETIVOS EN EL ESTUDIO DE ESTE CAPÍTULO
1) Notar el gran gozo en el cielo sobre la caí­da de Babilo­nia, y la
emo­ción sobre la preparación del mat­ri­mo­nio entre el Cordero y Su
esposa
2) Ver la gran vic­to­ria que Cristo ten­dría sobre la bes­tia, el fal­so
pro­fe­ta, y sus ejérci­tos
RESUMEN
Este capí­tu­lo ilus­tra la der­ro­ta final de los ene­mi­gos del pueblo de
Dios. Juan oye a una gran mul­ti­tud en los cie­los rego­ci­ján­dose por la
caí­da de Babilo­nia. La mul­ti­tud está gozosa por los vein­tic­u­a­tro ancianos
y las cua­tro criat­uras vivientes, y una voz des­de el trono hizo un
lla­ma­do a todos los sier­vos de Dios a que Lo ado­raran (1–5).
Juan oye entonces a los cie­los rego­ci­ján­dose en preparación para la boda
del Cordero. Su esposa ya esta­ba lista, y está ador­na­da con lino fino,
que sim­bolizan las acciones jus­tas de los san­tos. Entonces se le dice a
Juan que aque­l­los que están invi­ta­dos a la cena del Cordero son en ver­dad
ben­de­ci­dos. Juan se pos­tra para ado­rar al que le está hablan­do, pero es
repren­di­do de inmedi­a­to y se le dice que adore a Dios (6–10).
La esce­na cam­bia ráp­i­da­mente mien­tras Juan ve el cielo abier­to y ve a
Cristo, el rey guer­rero sobre un cabal­lo blan­co, segui­do por los
ejérci­tos celes­tiales en cabal­los blan­cos. Descrito en tér­mi­nos llenos de
recuer­dos sobre Su apari­en­cia en los primeros tres capí­tu­los, Él está
lis­to para herir a las naciones y a sus gob­er­nantes con una vara de
hier­ro, mien­tras que Él pisa el lagar del vino del furor del Dios
Todopoderoso. Así está inscrito en Su vestidu­ra y en Su mus­lo, Jesús es
ver­dadera­mente “Rey de reyes y Señor de señores” (11–16).
Con un ángel que esta­ba en pie en el sol e invi­tan­do a las aves a
jun­tarse para la cena del gran Dios, Juan ve entonces a la bes­tia y a sus
fuerzas reunidas para hac­er la guer­ra con­tra Cristo y Su ejérci­to. Pero
de inmedi­a­to la bes­tia y el fal­so pro­fe­ta (la bes­tia ter­re­nal de 13:11-
18) son cap­tura­dos y lan­za­dos al lago de fuego. Sus ejérci­tos fueron
muer­tos con la espa­da que sale de la boca de Cristo, y todas las aves se
sacia­ron con sus carnes (17–21).
Este capí­tu­lo parece dis­eña­do para reforzar la idea de que Cristo es el
gob­er­nador reinante que der­ro­tará a los que han esta­do per­sigu­ien­do a Su
pueblo. Así como Babilo­nia la ram­era sería destroza­da, así la bes­tia y el
fal­so pro­fe­ta serían ven­ci­dos. Si lo últi­mo rep­re­sen­ta al impe­rio romano
en su per­se­cu­ción en con­tra de la igle­sia, esta sec­ción con sus imá­genes
vivi­das serían cumpl­i­das alrede­dor del 313 d.C. con Con­stan­ti­no
ter­mi­nan­do con la per­se­cu­ción romana.
BOSQUEJO
I. EL REGOCIJO EN EL CIELO POR LA CAÍDA DE BABILONIA (1–5)
85
A. UNA GRAN MULTITUD EN EL CIELO (1–3)
1. La ala­ban­za a Dios, atribuyén­dole la sal­vación, la glo­ria, la
hon­ra, y el poder
2. La declaración de Sus juicios sobre la gran ram­era como
ver­daderos y jus­tos
a. Porque ella cor­rompió a la tier­ra con su for­ni­cación
b. Él ha ven­ga­do la san­gre de Sus sier­vos que ella der­ramó
3. La ala­ban­za a Dios, porque el humo de ella sube por los sig­los
de los sig­los
B. LOS VEINTICUATRO ANCIANOS Y LOS CUATRO SERES VIVIENTES (4)
1. Se pos­tran y ado­ran a Dios que está sen­ta­do en el trono
2. Dicien­do: “¡Amén! ¡Aleluya!”
C. UNA VOZ DESDE EL TRONO (5)
1. Hacien­do un lla­ma­do a todos los sier­vos de Dios y a los que Le
temen
2. Hacien­do un lla­ma­do tan­to a pequeños como a grandes a alabar a
Dios
II. EL CIELO SE REGOCIJA EN LA PREPARACIÓN PARA LAS BODAS DEL CORDERO
(6–10)
A. UNA GRAN MULTITUD EN EL CIELO (6–8)
1. Que se oye como muchas aguas y como grandes truenos
a. Ala­ban­do al Señor Dios Omnipo­tente por Su reino
b. Dicien­do que se ale­gren y se rego­ci­jen y den glo­ria a Dios
2. Porque han lle­ga­do las bodas del Cordero
a. Su esposa se ha prepara­do
b. Ella se ha vesti­do con lino fino, que son las acciones
jus­tas de los san­tos
B. UN CONSIERVO FIEL (9–10)
1. Le dice a Juan que escri­ba: “Bien­aven­tu­ra­dos los que son
lla­ma­dos a la cena de las bodas del Cordero”
2. Dicien­do: “Estas son pal­abras ver­daderas de Dios.”
3. Cuan­do Juan se pos­tra a sus pies para ado­rar­lo, es repren­di­do
a. “Mira, no lo hagas”
b. “Yo soy con­sier­vo tuyo, y de tus her­manos que retienen el
tes­ti­mo­nio de Jesús.”
c. “Ado­ra a Dios: porque el tes­ti­mo­nio de Jesús es el espíritu
de la pro­fecía.”
III. CRISTO EL REY GUERRERO SOBRE UN CABALLO BLANCO (11–16)
A. SU TERRIBLE DESCRIPCIÓN (11–13)
1. Cuan­do los cie­los son abier­tos, Juan Lo ve sen­ta­do sobre un
cabal­lo blan­co
a. Él es lla­ma­do Fiel y Ver­dadero
b. Con jus­ti­cia juz­ga y pelea
2. Como es vis­to por Juan:
a. Sus ojos eran como lla­ma de fuego
b. Había en Su cabeza muchas diade­mas
c. Tenía un nom­bre escrito que ninguno conocía sino Él mis­mo
d. Vesti­do de una ropa teñi­da en san­gre
e. Su nom­bre es: El Ver­bo de Dios
86
B. SU GRAN GOBERNADOR Y REINO (14–16)
1. Segui­do por los ejérci­tos celes­tiales
a. Vesti­do en lino fino, blan­co y limpio
b. Sen­ta­dos en cabal­los blan­cos
2. De Su boca sale una espa­da agua para herir a las naciones
a. Él regirá a las naciones con una bar­ra de hier­ro
b. El pis­ará el lagar del vino del furor y de la ira del Dios
Todopoderoso
3. En Su vestidu­ra y en Su mus­lo tiene escrito este nom­bre: “Rey
de reyes y Señor de señores”
IV. LA CAÍDA DE LA BESTIA, DEL FALSO PROFETA, Y DE SUS FUERZAS (17–21)
A. LA DECLARACIÓN DE UN ÁNGEL (17–18)
1. Juan ve a un ángel de pie en el sol, que cla­ma a gran voz
2. Dicien­do a todas las aves que vue­lan en medio del cielo:
a. “Venid, y con­gre­gaos a la gran cena de Dios.”
b. “…para que comáis carnes de reyes y de cap­i­tanes, y carnes
de fuertes, carnes de cabal­los y de sus jinetes, y carnes de
todos, libres y esclavos, pequeños y grandes”
B. EL FIN DE LA BESTIA Y DEL FALSO PROFETA (19–21)
1. Juan vio a la bes­tia, a los reyes de la tier­ra y a sus
ejérci­tos, reunidos para hac­er la guer­ra con Él que esta­ba
sen­ta­do sobre el cabal­lo y sobre Sus ejérci­tos
2. Juan vio a la bes­tia y al fal­so pro­fe­ta apre­sa­da
a. El fal­so pro­fe­ta que hacia señales en la pres­en­cia de la
bes­tia
b. Con las que había engaña­do a los que reci­bieron la mar­ca de
la bes­tia, y habían ado­ra­do su ima­gen
— Los dos fueron lan­za­dos vivos den­tro de un lago de fuego que
arde con azufre
3. El resto de sus fuerzas fueron muer­tos
a. Con la espa­da que salía de la boca del que monta­ba el
cabal­lo
b. Todas las aves se sacia­ron de las carnes de ellos
PREGUNTAS DE REVISIÓN DEL CAPÍTULO
1) ¿Cuáles son los prin­ci­pales pun­tos de este capí­tu­lo?
— Los cie­los se rego­ci­jan por la caí­da de Babilo­nia (1–5)
— Los cie­los se rego­ci­jan por la preparación de las bodas del Cordero
(6–10)
— Cristo el rey guer­rero sobre un cabal­lo blan­co (11–16)
— La caí­da de la bes­tia, del fal­so pro­fe­ta, y de sus fuerzas (17–21)
2) ¿Qué oyó Juan de una gran mul­ti­tud que exclam­a­ba en el cielo? (1)
— “¡Aleluya! Sal­vación y hon­ra y glo­ria y poder son del Señor Dios
nue­stro”
3) ¿Por qué son procla­ma­dos los juicios de Dios sobre la ram­era como
ver­daderos y jus­to? (2)
— Ella ha cor­rompi­do a los reyes de la tier­ra con su for­ni­cación
— Ella ha der­ra­ma­do la san­gre de Sus sier­vos
4) ¿Qué más dijo esta gran mul­ti­tud en los cie­los? (3)
— “¡Aleluya! Y el humo de ella sube por los sig­los de los sig­los
87
5) ¿Quién más se rego­ci­jo y clamó “¡Amén! ¡Aleluya!”? (4)
— Los vein­tic­u­a­tro ancianos y los cua­tro seres vivientes
6) ¿Qué procla­ma una voz des­de el trono? (5)
— “Alabad a nue­stro Dios todos sus sier­vos, y los que le teméis, así
pequeños como grandes”
7) ¿Qué clamó ensegui­da la voz de una gran mul­ti­tud? (6–7)
— “¡Aleluya, porque el Señor nue­stro Dios Todopoderoso reina”
— “Gocé­monos y ale­gré­monos y démosle glo­ria; porque han lle­ga­do las
bodas del Cordero, y su esposa se ha prepara­do”
8) ¿En qué fue ador­na­da la esposa del Cordero? (8)
— En lino fino, limpio y res­p­lan­de­ciente (las acciones jus­tas de los
san­tos)
9) ¿Qué se le dijo entonces a Juan? (9)
— “Escribe: ‘Bien­aven­tu­ra­dos los que son lla­ma­dos a la cena de las
bodas del Cordero’”
— “Estas son pal­abras ver­dadera de Dios.”
10) Cuan­do Juan se postró para ado­rar al que esta­ba con él, ¿qué le dijo
él? ¿Por qué? (10)
— “Mira, no lo hagas”
— “Yo soy con­sier­vo tuyo, y de tus her­manos que retienen el
tes­ti­mo­nio de Jesús.”
— “Ado­ra a Dios; porque el tes­ti­mo­nio de Jesús es el espíritu de la
pro­fecía.”
11) Enliste las car­ac­terís­ti­cas descrip­ti­vas del que está sen­ta­do en el
cabal­lo blan­co (11–16)
— Se llam­a­ba Fiel y Ver­dadero, y con jus­ti­cia juz­ga y pelea
— Sus ojos eran como lla­ma de fuego, y había en Su cabeza muchas
diade­mas
— Tenía un nom­bre escrito que ninguno conocía sino Él mis­mo
— Esta­ba vesti­do de una ropa teñi­da en san­gre
— Su nom­bre es: El Ver­bo de Dios
— Los ejérci­tos celes­tiales, vesti­dos de lino finísi­mo, blan­co y
limpio, le seguían en cabal­los blan­cos
— De su boca sale una espa­da agu­da, para herir con ella a las
naciones
— Él regirá a las naciones con una vara de hier­ro
— Él pisa el lagar del vino del furor y de la ira del Dios
Todopoderoso
— En Su vestidu­ra y en Su mus­lo tiene escrito este nom­bre: Rey de
reyes y Señor de señores
12) ¿Qué dijo a las aves un ángel que esta­ba en pie en el sol? (17–18)
— “Venid, y con­gre­gaos a la gran cena de Dios”
— “Para que comáis carnes de reyes y de cap­i­tanes, y carnes de
fuertes, carnes de cabal­los y de sus jinetes, y carnes de todos,
libres y esclavos, pequeños y grandes.”
13) ¿Qué vio Juan ensegui­da? (19)
— A la bes­tia, a los reyes de la tier­ra y a sus ejérci­tos, reunidos
para hac­er la guer­ra con­tra Él que está sen­ta­do sobre el cabal­lo
88
blan­co y con­tra Su ejérci­to
14) ¿Qué le pasó a la bes­tia y al fal­so pro­fe­ta? (20)
— Fueron apre­sa­dos y lan­za­dos vivos den­tro de un lago de fuego que
arde con azufre
15) ¿Qué le pasó al resto de sus ejérci­tos? (21)
— Fueron muer­tos con la espa­da que salía de la boca de Cristo
— Todas las aves se sacia­ron de las carnes de ellos.

 

Apoc­alip­sisLec­ción 20. Capí­tu­lo Diecin­ueve (1)