¿Por qué tan­tas Igle­sias usan una plu­ral­i­dad de “copas en la admin­is­tración de la cena del Señor cuan­do las Escrit­uras pare­cen autor­izar una sola copa?”
Hay algunos cris­tianos que creen con firmeza que el uso de más de un recip­i­ente, en la obser­vación de la comu­nión de la cena, es una vio­lación de la ley div­ina. Aunque estas per­sonas son sin­ceras, en este aspec­to ellas se acer­can a las Escrit­uras con fal­las.

Cuan­do el Nue­vo Tes­ta­men­to habla de las “copas,” en la obser­vación de la comu­nión, no es el recip­i­ente el que está bajo con­sid­eración; en vez de esto es el con­tenido, en este caso, el fru­to de la vid, lo que está a la vista. Esto es evi­dente a par­tir de los sigu­ientes fac­tores.

(1) Hay una figu­ra común de lengua­je en la Bib­lia lla­ma­da meton­imia. El ter­mi­no sig­nifi­ca “un cam­bio de nom­bre.” Esta figu­ra es emplea­da cuan­do una cosa toma el lugar de otra. Una for­ma de meton­imia es cuan­do el recip­i­ente se pone en el lugar del con­tenido. Esto sig­nifi­ca que no obstante que es men­ciona­do el recip­i­ente, solo el con­tenido es lo que está en real­i­dad bajo con­sid­eración.

Por ejem­p­lo, las Escrit­uras afir­man que Noé preparó un arca “en que su ‘casa’ se sal­vase (Heb. 11:7). Aquí “casa,” es un recip­i­ente, toma el lugar de la “famil­ia” que habitó en ella. En otro pasaje bien cono­ci­do, Jesús afir­mó que Dios “amó tan­to al mun­do” que dio a Su Hijo por él (Jn. 3:16). No es este “mun­do,” el globo mate­r­i­al, lo que está a la vista, en vez de esto , los pueb­los de la tier­ra son el obje­ti­vo del amor divi­no.

Esto es meton­imia. Hay clara evi­den­cia de que este es el tipo de uso que es emplea­do con ref­er­en­cia a la “copa” de comu­nión. Note los tér­mi­nos sinón­i­mos estable­ci­dos en el sigu­iente pasaje:

Y toman­do la copa, y habi­en­do dado gra­cias, les dio, dicien­do: Bebed de ella todos; porque esto es mi san­gre del nue­vo pacto, que por muchos es der­ra­ma­da para remisión de los peca­dos. Y os digo que des­de aho­ra no beberé más de este fru­to de la vid has­ta aquel día en que lo beba nue­vo en el reino de mi Padre” (Mt. 26:27–29).

Es bas­tante obvio que el “fru­to de la vid,” que es el “ella,” que de hecho, es la “copa.” Ya enfa­ti­za­dos estos difer­entes tér­mi­nos la conex­ión entre ellos será bas­tante aparente.

(2) Que la “copa” no es el recip­i­ente es aún más clara­mente descrito en el reg­istro de Lucas. Él establece que Jesús “tomó una copa, dio gra­cias y dijo: Tomad de esto, y repar­tid­lo entre vosotros …” (Luc. 22:17). La pal­abra grie­ga para “repar­tir” es diamer­i­zo, que sig­nifi­ca “dividir” o “sep­a­rar­lo en partes” (ver Mt. 27:35).

¿Esta­ban los dis­cípu­los para dividir un recip­i­ente? De hecho no. Ellos esta­ban para dividir el fru­to de la vid, lo que, inci­den­tal­mente, fue facil­i­ta­do por medio de var­ios recip­i­entes. Fred­er­ic Godet nota: “La dis­tribu­ción (diamerisate) podría haber toma­do lugar en dos for­mas, ya sea porque cada uno tomó de la mis­ma copa, o porque todos vacia­ron el vino de esa copa en su propia copa. El tér­mi­no griego usaría mejor el segun­do pun­to de vista” (A Com­men­tary on the Gospel of Luke, Edin­burgh: T.&T. Clark, 1879, Vol. II, p. 289).

(3) Que el tér­mi­no “copa” no debe ser pre­sen­ta­do como un con­tene­dor es evi­dente del uso de Pablo del tér­mi­no en una de sus epís­to­las. Durante los tres años y medio de res­i­den­cia del após­tol en Efe­so (Hechos 19:1 y sigu­ientes), él escribió una car­ta a los san­tos en Cor­in­to, cruzan­do el Mar Egeo algu­nas 250 mil­las al oeste. En ella dijo: “La copa [sin­gu­lar] de ben­di­ción que ben­dec­i­mos [plur­al] …” (1 Cor. 10:16).

Note el tér­mi­no “copa.” Es obvio que “copa” no puede referirse a un recip­i­ente, como es evi­den­ci­a­do por el hecho de que Pablo en Éfe­so, y sus her­manos en Cor­in­to, esta­ban com­par­tien­do (note el “nosotros”) de la mis­ma “copa,” en este caso, una sus­tan­cia común (el fru­to de la vid), que refle­ja una idea espir­i­tu­al, nom­bra­da la san­gre de Cristo, no un recip­i­ente en común.

(4) Además en el con­tex­to así cita­do, así como Pablo usa “copa” fig­u­rada­mente, así tam­bién él emplea el tér­mi­no “mesa” sim­bóli­ca­mente (1 Cor. 10:21). No es más lógi­co aco­modar la idea que “copa,” en este caso, el recip­i­ente, tiene algún sig­nifi­ca­do mís­ti­co, que es insi­s­tir que “mesa” tiene un sig­nifi­ca­do espir­i­tu­al.

En con­clusión, una inter­pretación razon­able del dato escrit­ur­al rel­a­ti­va a la cena del Señor indi­caría que el uso de var­ios recip­i­entes en la dis­tribu­ción del fru­to de la vid es una con­ve­nien­cia opcional que podría ser emplea­da a dis­cre­ción de los ado­radores. Se aco­mo­da a los gru­pos grandes de la igle­sia actu­al. Cier­ta­mente facili­ta el con­trol de las enfer­medades (los peli­gros que eran descono­ci­dos en tiem­pos pasa­dos).

Crear división den­tro del cuer­po de Cristo sobre el uso de como son usa­dos var­ios recip­i­entes en la dis­tribu­ción del fru­to de la vid es, entonces, un error serio.

 

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