Intro­duc­ción:

  1. Soy ten­ta­do…”
    1. Nue­stro cuer­po es el gran cam­po de batal­la en donde luchamos en con­tra del Ten­ta­dor (Efe­sios 6:10–17; 2 Cor­in­tios 10:3–5).
      1. Satanás tra­ta de apelar a nue­stros deseos por medio de uno de tres avenidas de la tentación (1 Juan 2:16).
        1. Los deseos de los ojos”
        2. Los deseos de la carne”
        3. la arro­gan­cia de la vida”
      2. Siem­pre tiene la mis­ma estrate­gia.
        1. Así es como se le acer­có a Eva (Géne­sis 3:1–6).Tentación
        2. Así es como se le acer­có a David (2 Samuel 11:1–17).
        3. Así es como se le acer­có a Jesús ( Mateo 4:1–11)
    2. Todo ser humano está involu­cra­do en esta guer­ra de la carne (San­ti­a­go 1:14).
      1. Todos son ten­ta­dos (1 Cor­in­tios 10:13)
      2. Es más, no hay quien no haya sido heri­do (Romanos 2:23; Ecle­si­astés 7:20).
      3. La muerte espir­i­tu­al resultó porque el humano cedió a la tentación (Romanos 8:5–6; San­ti­a­go 1:15; Eze­quiel 18:4, 20; 1 Tim­o­teo 5:6).
      4. Y como resul­ta­do esta­mos en necesi­dad de un Sal­vador (Romanos 7:5, 9, 14–17, 24–25)
    3. Este con­flic­to no se aca­ba cuan­do somos red­imi­dos (San­ti­a­go 1:2, 12–13).
      1. El Cris­tiano es sev­era­mente proba­do por Satanás (1 Pedro 5:1–8)
      2. Jesús fue un hom­bre jus­to y ten­ta­do (1 Pedro 1:22).
  1. ¿Cómo resis­to la tentación?
    1. Aunque es cier­to que todos somos ten­ta­dos, no es nece­sario que resulte en peca­do (San­ti­a­go 1:15; 1 John 3:4; 2:1, 16–17; 1 Cor­in­tios 10:12).
      1. Hay man­era de escapar la tentación (1 Cor­in­tios 10:13).
      2. Jesús nos man­da a que resista la tentación y que no peque­mos (1 Juan 2:1).
    2. Lo que nece­si­ta­mos apren­der es cómo resi­s­tir la tentación y no pecar (1 Juan 2:1).
      1. Algunos tienen la noción de que el peca­do es inevitable en nues­tras vidas.
      2. No se dis­cute que ser­e­mos per­fec­tos, es decir, sin peca­dos (1 Juan 1:8, 10).
      3. Sin embar­go, lo que sí mantiene en esta lec­ción es que no ten­emos que rendirnos a la tentación, y adop­tar la acti­tud que “Dios me hizo débil y, ¿qué espera de mi?”

Dis­cusión:

(Cuan­do soy ten­ta­do…)

  1. Recuer­do que el dia­blo puede ser resis­ti­do
    1. El dia­blo no es un “Dios” mal­va­do.
      1. Él no es omni­sciente.
      2. Él no es omnipresente.
      3. Él no es omnipo­tente.
      4. Él no es eter­no.
    2. El dia­blo puede ser resis­ti­do (San­ti­a­go 4:7; Efe­sios 4:27; 6:11; 1 Pedro 5:8–9).
    3. Sus artilu­gios inge­niosos no son un secre­to (2 Cor­in­tios 2:11; 11:13–15).
  2. Recuer­do que soy un hom­bre crea­do en la ima­gen de Dios
    1. Según Géne­sis 1:26 esa ima­gen es en el hom­bre inte­ri­or
    2. ¿Qué impli­ca eso?
      1. Int­elec­to o razón
      2. Vol­un­tad o libre albedrío
      3. Moral­i­dad, el conocimien­to entre e bien y el mal
    3. Mi nat­u­raleza no es cor­rup­ta (Ecle­si­astés 7:29; 1 Juan 2:1; 1 Cor­in­tios 15:34).
    4. La vol­un­tad de Dios no está más allá de mi capaci­dad hac­er­la
      1. Podemos enten­der­la (Efe­sios 3:4; 5:17; Juan 7:17).
      2. Podemos hac­er­la (1 Juan 5:3).
      3. El asun­to es, ¿Lo hare­mos? (Juan 7:17)
  1. Recuer­do escrit­uras bíbli­cas rela­cionadas con la tentación en par­tic­u­lar
    1. El ejem­p­lo de Cristo (Mateo 4:4, 7, 10).
      1. Jesús es mi ejem­p­lo cuan­do soy ten­ta­do (1 Pedro 2:21–22; 1 Juan 2:6).
      2. Sus méto­dos han sido proba­dos (1 Pedro 2:22; Hebre­os 4:15).
    2. El secre­to a este éxi­to es el estu­dio bíbli­co (Salmos 119:11).
      1. Estu­dio  bíbli­co elim­i­na la igno­ran­cia (Juan 8:32).
      2. Estu­dio bíbli­co nos trae sabiduría (Prover­bios 1:1–4).
      3. Estu­dio bíbli­co for­ja el carác­ter (Hebre­os 4:12).
    3. Escrit­u­ra rela­ciona­da a las tenta­ciones comunes.
      1. Hac­er una lista de ref­er­en­cias bíbli­cas que se apli­can a su gran peca­do y comé­ta­las a la memo­ria.
      2. Aplíque­los a diario en su vida, expe­ri­en­cias, recíte­los, etc.
  1. Reflex­iono en la ofren­da que hizo Jesús
    1. Lo recuer­do en la últi­ma cena (Juan 13:1–38; Mateo 26:20–35).
    2. Lo recuer­do en Get­se­maní (Mateo 26:36–56; Mar­cos 14:32–50).
    3. Lo recuer­do cuan­do los fal­sos lo acusaron en el tri­bunal (Mateo 26:57–68; Mark 15:1ff; Lucas 23:6–12)
    4. Lo recuer­do en la cruz (Mateo 27:32–38; Mar­cos 15:21–41; Lucas 23:38).
  1. Oro por rescate
    1. Cuan­do Jesús fue ten­ta­do Él oró (Lucas 6:11–12; Mateo 26:36–44).
    2. Jesús nos enseñó como orar para ser rescata­dos (Mateo 6:13).
    3. Dios respon­derá a nues­tras peti­ciones (1 Cor­in­tios 10:13; San­ti­a­go 1:13).
  2. Re-evalúo el patrón en mi vida (cómo vivo mi vida)
    1. Muchas veces las tenta­ciones nos vienen porque no cam­i­namos cir­cun­spec­tos.
      1. Andamos con mala gente (Prover­bios 1:10).
      2. Nue­stros ojos ven cosas inapropi­adas (Job 31:1).
        1. Pelícu­las mar­cadas “R”.
        2. Pornografía.
        3. Leyen­do libros, nov­e­las, revis­tas con men­sajes pecaminosos.
        4. Los deseos de los ojos…
      3. Nues­tras pri­or­i­dades están des­or­de­nadas (Mateo 6:33)
      4. No esta­mos en donde debe­mos estar (2 Samuel 11:2).
    2. Jesús nos enseñó a velar y orar.
      1. Unos oran después que han cor­ri­do hacia la tentación y la han abraza­do.
      2. Ejem­p­los bíbli­cos de velar:
        1. José huyó (Géne­sis 39:12).
        2. A Tim­o­teo se le dijo a que huy­era (2 Tim­o­teo 2:22).
        3. A los cor­in­tios tam­bién se les amon­estó lo mis­mo (1 Cor­in­tios 6:18).
        4. Lo mis­mo a los Romanos (Romanos 13:14).
    3. Muchos de nue­stros prob­le­mas sur­gen porque nun­ca apren­demos cómo romper esas tenta­ciones, aso­cia­ciones, activi­dades y pasatiem­pos que dan lugar a la tentación.

Con­clusión:

  1. La tentación es es una expe­ri­en­cia común del hom­bre.
    1. Pero no nece­si­ta resul­tar en peca­do.
    2. Pero, nece­si­ta­mos enfrentar­la y resi­s­tir­la.
  2. ¿Cómo lograr esto?
    1. Recuer­do que el dia­blo puede ser resis­ti­do.
    2. Recuer­do que he sido crea­do en la ima­gen de Dios.
    3. Trai­go a mente escrit­uras bíbli­cas rela­cionadas con las tenta­ciones en par­tic­u­lar.
    4. Reflex­iono en la ofren­da que hizo Jesús.
    5. Oro para que Dios me rescate de la tentación.
    6. Re-evalúo el patrón en mi vida.

 

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I. Intro­duc­ción:

A. La influ­en­cia es impor­tante

1. El val­or de ten­er una bue­na influ­en­cia es un prin­ci­pio enseña­do des­de el antiguo tes­ta­men­to.

Eccl. 7:1 Mejor es el buen nom­bre que el buen ungüen­to,  Y el día de la muerte que el día del nacimien­to.La-Influencia-Cristiana

Prov. 22:1 Más vale el buen nom­bre que las muchas riquezas, Y el favor que la pla­ta y el oro.

2. Cristo le enseñó a los dis­cípu­los la impor­tan­cia de una bue­na influ­en­cia.  (Mateo 5:13–16 uds. son la sal de la tier­ra, luz del mun­do…)

3. Pablo nos dice lo mis­mo para que nadie pue­da hablar mal de nosotros y así no puedan hablar mal de Cristo por nues­tra cul­pa.  (Fil­ipens­es 2:14–16)

Hagan todas las cosas sin mur­mu­ra­ciones ni dis­cu­siones, 15 para que sean irrepren­si­bles y sen­cil­los, hijos de Dios sin tacha en medio de una gen­eración tor­ci­da y perversa[a], en medio de la cual ust­edes res­p­lan­de­cen como luminares[b] en el mun­do, 16 soste­nien­do firme­mente la pal­abra de vida, a fin de que yo ten­ga moti­vo para glo­ri­arme en el día de Cristo, ya que no habré cor­ri­do en vano ni habré tra­ba­ja­do en vano.

B. ¿Qué sucede cuan­do echas a perder tu influ­en­cia?

1. ¡No sirve para nada!  (Lucas 14:34–35)

2. Tus ene­mi­gos son jus­ti­fi­ca­dos, tienen razón de que no sirves para nada.  (1 Ped. 3:15–16).

sino san­tifiquen a Cristo como Señor en sus cora­zones, estando siem­pre prepara­dos para pre­sen­tar defen­sa ante todo el que les demande razón de[a] la esper­an­za que hay en ust­edes. Pero hágan­lo con manse­dum­bre y reverencia[b], 16 tenien­do bue­na con­cien­cia, para que en aque­l­lo en que son calum­ni­a­dos, sean aver­gon­za­dos los que hablan mal de la bue­na con­duc­ta de ust­edes en Cristo.”

3. Dios es blas­fe­ma­do (1 Tim. 6:1).  “Todos los que están bajo yugo como esclavos, con­sid­eren a sus pro­pios amos como dig­nos de todo hon­or, para que el nom­bre de Dios y nues­tra doc­t­ri­na no’ sean blas­fe­ma­dos.”

C. ¿Cómo arru­inar tu influ­en­cia?

1. No es mi inten­ción de ani­marte a que arru­ines tu influ­en­cia.

2. Mi inten­ción es de ani­marte a que no lo hagas, a que lo evites, a que seas más como Jesús y que tu influ­en­cia sea bue­na y no mala.

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Como arru­inar tu influ­en­cia, para PDF

Como arru­inar tu influ­en­cia, para Ipod

Como arru­inar tu influ­en­cia, Pow­er Point

Intro­duc­ción:

  1. La may­oría de las sociedades civ­i­lizadas están pla­gadas con los peca­dos de la moral­i­dad.
  2. Esta lec­ción tra­ta con el tema del mat­ri­mo­nio, divor­cio y las segun­das nup­cias.

a.  ¿Qué dice la Bib­lia acer­ca del mat­ri­mo­nio?

b.  ¿Qué dice la Bib­lia acer­ca del divor­cio?Just married couple, holding hands and walking in nature

c.  ¿Qué dice la Bib­lia acer­ca de las segun­das nup­cias?

2.  Como con todo tema bíbli­co debe­mos pre­ocu­parnos con lo que dice Dios, con lo que dice la Bib­lia.

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Con­tento de Ser un Cris­tiano de Mente Estrecha

Intro­duc­ción:

I.        Leer Mt. 7:13, 14.

Una cosa que encon­tramos mien­tras via­jamos en el camino de la vida es que hay muchas elec­ciones que se ponen frente a nosotros. Jesús, en este tex­to tan famil­iar, expone una serie de con­trastes que nos deja una clara impre­sión de que todos debe­mos hac­er una elec­ción. Hay de acuer­do a Jesús, dos puer­tas y dos des­ti­nos. Hay una puer­ta ancha y una puer­ta estrecha. Hay un camino ancho y un camino angos­to. Hay un des­ti­no al cual muchos lle­garán (infier­no), y hay un des­ti­no al cual muchos lle­garán (el cielo).. Aho­ra, la pre­gun­ta es, cuál puer­ta, cuál camino y a cual des­ti­no ust­ed y yo esco­ge­mos para sí mis­mos. Nosotros gen­eral­mente vemos que éste pasaje es uno de los más tristes en toda la Pal­abra de Dios. La mis­ma idea de que la may­oría de las per­sonas en el mun­do de hoy están yen­do a la perdi­ción debido a que el camino más tran­si­ta­do es el camino que lle­va a la destruc­ción es en ver­dad desco­ra­zon­ador. Pero hay algu­nas cosas pos­i­ti­vas que podemos recoger de estas pal­abras de Cristo. En primer lugar, debe­mos hac­er una elec­ción. Nada está pre­des­ti­na­do. Si Dios nos hubiera hecho como un puña­do de de robot, sin libre albedrío, Jesús no habría usa­do este tipo de lengua­je. En segun­do lugar, en tan­to que la puer­ta que guía al cielo es estrecha, en este caso, es pequeña y angos­ta, o podríamos decir que es una algo ajus­ta­da, es al menos una puer­ta abier­ta a la que podemos entrar si lo esco­ge­mos.

II.         En esta lec­ción deseamos enfo­carnos en la pal­abra estrecha. Como miem­bros de la igle­sia de Cristo, hemos sido lla­ma­dos per­sonas de mente estrecha. Debe­mos lle­gar a recono­cer que esto es algo que no va a cam­biar mien­tras per­manez­camos en la ver­dad. Es triste que haya muchos her­manos en difer­entes lugares que han deci­di­do que ellos están cansa­dos de ser vis­tos como per­sonas de mente estrecha y así ellos han adap­ta­do sus prác­ti­cas y su doc­t­ri­na para estar más en línea con la cor­ri­ente prin­ci­pal del denom­i­na­cional­is­mo. Entonces, ellos mis­mos se han quita­do del camino angos­to que los guía a la vida y aho­ra cam­i­nan en el camino ancho que lle­va a la destruc­ción. Y el pun­to que deseo estable­cer esta mañana es que nun­ca debe­mos cansarnos de estar en el camino angos­to y aun de ser lla­ma­dos per­sonas de mente estrecha. Es algo bueno ten­er una mente abier­ta. Pero en oca­siones no es tan bueno. Algu­nas veces nece­si­ta­mos ser muy angos­tos en nue­stros pen­samien­tos y no debe­mos estar aver­gon­za­dos de ello. Esta mañana deseo decir­les que soy un pred­i­cador de mente angos­ta y no me avergüen­zo de ello. No estoy aver­gon­za­do de ser un cris­tiano de mente angos­ta; de hecho, me agra­da de ser un cris­tiano de mente estrecha y deseo decir­les cin­co razones del por qué todos debe­mos sen­tir de esa man­era.

 

Lec­ción:

I.        ¡Ten­emos un Padre de mente angos­ta!

Escuchen aho­ra: Dios es amplio en algu­nas for­mas. Él es cier­ta­mente amplio en Su conocimien­to, en que Él sabe todo. Cuan­do lleg­amos a asun­tos como el amor y la mis­eri­cor­dia, cuan­do lleg­amos a la gra­cia y a la com­pasión y a este tipo de cosas, nosotros recono­ce­mos el hecho de que servi­mos a un Dios amplio. Recono­ce­mos tam­bién, de hecho, que Dios es amplio en poder. El ángel Gabriel una vez declaró que “con Dios nada es imposi­ble.”

Pero hay un sen­ti­do en el que nue­stro Padre es muy angos­to (Ex. 20:3–5). Lo oigo como que Dios es muy estre­cho de mente cuan­do se viene a ado­rar­le y a servir­le. Dios desea ser servi­do y Él desea ser servi­do en exclu­si­va. Muchos en el cuer­po de Cristo tienen una ten­den­cia a servir a Dios el domin­go, pero no durante la sem­ana. Dios es servi­do por algunos en el día del Señor, pero del lunes al sába­do solo hay algo que es servi­do. Durante la sem­ana ten­emos una ten­den­cia a doble­gar­nos a cosas como la tele­visión, al entreten­imien­to, a la recreación y al ejer­ci­cio cor­po­ral, mien­tras que Dios es tem­po­ral­mente exclu­i­do de nues­tras vidas has­ta el sigu­iente día del Señor. En domin­go ado­ramos a Dios de todo corazón, pero el lunes empezamos a rendir hom­e­na­je a cosas como el orgul­lo, la auto sat­is­fac­ción y el mate­ri­al­is­mo. La Bib­lia, damas y caballeros, tiene un nom­bre para esto. Se lla­ma idol­a­tría, ¡y Dios no lo tol­er­aría! ¿Por qué? Porque cuan­do viene a ser un obje­to de ado­ración, servi­mos a un Padre de mente angos­ta. Un Dios que es celoso con mucha facil­i­dad. Jesús en una ocasión dijo a Satanás, “Vete, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios ado­rarás, y a él solo servirás” (Mt. 4:10). En otro lugar Jesús dijo, “Pero bus­cad primera­mente el reino de Dios y Su jus­ti­cia, y todas estas cosas os serán aña­di­das.” Esto lo oigo como que Jesús entendía la estrechez de nue­stro Padre y así debe­mos oír­lo.

Per­mí­tan­me decir­les otra man­era en la que nue­stro Padre es estre­cho. Cuan­do ven­i­mos a ado­rar a Dios, debe­mos ado­rar­lo a Su man­era. Pablo dijo, “Y todo lo que hacéis, sea de pal­abra o de hecho, haced­lo todo en el nom­bre del Señor Jesús, dan­do gra­cias a Dios Padre por medio de Él” (Col. 3:17). Debe­mos can­tar de la man­era en que Dios nos ha man­da­do can­tar, en este caso, con el fru­to de nue­stros labios, hacien­da melodía con nue­stro corazón al Señor, y no con instru­men­tos musi­cales. ¿Por qué? Porque servi­mos a un Padre de mente estrecha. Cuan­do se viene alrede­dor de la mesa de nue­stro Señor y recor­damos el sac­ri­fi­cio de Jesu­cristo, debe­mos hac­er­lo de la man­era en que Dios ha man­da­do que sea hecho, en este caso, debe­mos obser­var la cena del Señor en el primer día de la sem­ana usan­do los ele­men­tos cor­rec­tos y tenien­do el mar­co cor­rec­to de mente. ¿Por qué? Porque servi­mos a un Padre de mente angos­ta. Debe­mos orar de la for­ma en que el Padre nos man­da orar, en este caso, en el nom­bre de nue­stro Señor Jesu­cristo. Debe­mos dar de la for­ma en que Dios nos ha man­da­do dar, en este caso, con un corazón ale­gre ate­során­do­lo y guardán­do­lo para el primer día de la sem­ana, y no que­ján­dose o por necesi­dad. Debe­mos enseñar y predicar al Dios que nos ha man­da­do hac­er­lo así, en este caso, no agre­gan­do o qui­tan­do a la Pal­abra de Dios. ¿Por qué? Porque esa es la for­ma en que Dios lo desea, y cuan­do ven­i­mos a ado­rar y a servir a Dios, servi­mos a un Padre de mente estrecha. Alguien dice, “Oh, tú debes ser de mente más abier­ta en la for­ma en que sirves y ado­ras a Dios.” “Debes pon­er­lo en el pro­gra­ma y agre­gar más músi­ca con­tem­poránea a tus ser­vi­cios de ado­ración y agre­ga algunos jue­gos y pro­duc­tos opor­tunos que atraigan a las masas.”  “Debes estar dis­puesto a cam­biar con los tiem­pos.” Bien, mi respues­ta a eso es que Dios no está dis­puesto a cam­biar. En Mal. 3:6, Dios dijo, “Porque yo Jehová no cam­bio…”  Si, servi­mos a un Padre de mente estrecha. Y si mi Padre en el cielo es estre­cho, deseo que ust­ed conoz­ca aho­ra lo rec­to y estoy con­tento de ten­er una mente estrecha.

II.       ¡Ten­emos un Sal­vador de Mente Estrecha!

Escuche a Jesús en Juan 14:6.

Yo soy el camino, y la ver­dad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.”

Ust­ed ve, cuan­do viene a la sal­vación y entra a una relación jus­ta con Dios, obser­va que Jesús era y es de mente muy estrecha. Yo estoy en lo que Jesús dijo: Yo soy la úni­ca opor­tu­nidad que ust­ed tiene para procu­rarse la vida eter­na. Yo soy la úni­ca esper­an­za para la sal­vación. Yo soy el camino, la ver­dad, y la vida. Pedro obtu­vo el men­saje y lo rela­cionó a otros en su pred­i­cación. En Hechos 4:12 encon­tramos estas pal­abras famosas del após­tol.

Y en ningún otro hay sal­vación; porque no hay otro nom­bre bajo el cielo, dado a los hom­bres, en que podamos ser salvos.”

Esto es una mente estrecha, damas y caballeros, pero es ver­dad. No ten­emos una elec­ción en esto. Si ust­ed desea ser sal­vo, hay solo un lugar a donde vol­tear y ese es Jesús. Deseo que en esta sociedad actu­al de plu­ral­is­mo, que el men­saje de no ser uno de tan­tos, en espe­cial alguien con con­no­tación reli­giosa a ello, es vis­to como algo deplorable. Un escritor sugir­ió: “Sobre la úni­ca cosa no tol­er­a­ble en el mun­do reli­gioso es que un sis­tema no debería ser cor­rec­to y todos los otros incor­rec­tos.” Pero nos agrade o no hay solo un camino para ser sal­vo y Jesu­cristo es ese camino. Pedro deja claro que la impor­tan­cia de Cristo es glob­al. Jesús es el autor de toda la vida y el Señor sobre todo el uni­ver­so. “No hay sal­vación en ningún otro” dijo Él, y es vital que todos capte­mos el men­saje esta mañana. ¿Dónde aprendió Pedro por primera vez esta gran ver­dad? Él aprendió del mis­mo Jesús. Jesús no le dijo a Pedro y a los otros após­toles que Él era uno de los muchos caminos. Él les dijo que Él era EL camino.

Aho­ra, ¿sobre qué camino está hablan­do Jesús? Él no está hablan­do sobre el camino de la paz y la pros­peri­dad des­de un pun­to de vista físi­co, aunque podríamos encon­trar estas cosas en Él. Él no está hablan­do sobre el camino a una exis­ten­cia libre de prob­le­mas aquí en la tier­ra, aunque Él puede sin que se le pida ayu­darnos en nue­stros prob­le­mas. Jesús no está hablan­do sobre un camino al poder y a la pros­peri­dad; Él no está hablan­do sobre un camino que guía a la como­di­dad abso­lu­ta; Él está hablan­do sobre un camino que lle­va a la total sat­is­fac­ción en cada camino de la vida. Jesús está hablan­do sobre un camino que es mucho más impor­tante que todas las cosas com­bi­nadas. Jesús está hablan­do sobre un camino que lle­va a Dios, el Padre. “Yo soy el camino” Jesús dijo, “Y nadie viene al Padre, sino por mí.”

Jesús nun­ca ofre­ció una plu­ral­i­dad de caminos para venir a Dios. Jesús no dijo que la ver­dad es sub­je­ti­va y ya sea que quer­amos creer­lo o no está bien. Jesús nun­ca afir­mó que la vida, que es la vida eter­na, pue­da ser encon­tra­da por seguir muchos grandes líderes difer­entes de nue­stro tiem­po. Jesús, en tér­mi­nos muy estre­chos, nos dice, ust­ed tiene solo una opor­tu­nidad, y esa opor­tu­nidad soy yo. Aho­ra, ¿por qué el hom­bre nece­si­ta un camino a Dios? La respues­ta es debido al peca­do. Cuan­do ust­ed nace, ust­ed es inocente ante los ojos de Dios, y ust­ed per­manece de tal man­era has­ta que ust­ed trans­grede la ley de Dios. Una vez que ust­ed peca hay sep­a­ración.

Isa. 59:1, 2 — “He aquí que no se ha acor­ta­do la mano de Jehová para sal­var; ni se ha agrava­do su oído para oír; pero vues­tras iniq­uidades han hecho división entre vosotros y vue­stro Dios, y vue­stros peca­dos han hecho ocul­tar de vosotros su ros­tro para no oír.”

Dios no tol­era el peca­do y Él no habi­ta en su pres­en­cia. Cuan­do, por ejem­p­lo, Dios con­de­scendió a habitar en medio de los hijos de Israel, Él habitó en lo que fue lla­ma­do el “Lugar San­tísi­mo” el cual era el com­par­timien­to más inter­no del tabernácu­lo judío. Pero este Lugar San­tísi­mo esta­ba sep­a­ra­do del lugar san­to por una corti­na o velo, y al hom­bre no le era per­mi­ti­do pasar ese velo; a menos que él muri­era, excep­to el Sumo Sac­er­dote, quien entra­ba en él, una vez al año, no sin san­gre. Aho­ra, ningu­na descrip­ción podría expre­sar con más sen­cillez que el camino a lo más san­to no se había man­i­fes­ta­do. – ningún pecador tiene algún camino para venir a la pres­en­cia de Dios. ¿Por qué? Porque Dios no puede per­manecer en medio del peca­do. Y así el hom­bre nece­si­ta un camino para escapar de su vida pecaminosa de tal for­ma que pue­da cam­i­nar ese camino que guía a una relación con Dios, y Jesús está sal­van­do a Sus dis­cípu­los en Jn. 14:6 Yo soy el camino en el que ust­ed nece­si­ta via­jar; Yo soy la trayec­to­ria que lo puede guiar fuera del peca­do y a la pres­en­cia del Padre. Y advier­ta por favor que no hay veredas, no hay puer­tas traseras, no hay caminos secre­tos, solo hay un camino a una relación con el Padre, y es por medio del Hijo (Rom. 5:1–2, 18; Ef. 2:13; Heb. 7:23–25).

III.      Ten­emos un Plan de Sal­vación de Mente Angos­ta

Hay solo un lugar donde alguien puede encon­trar sal­vación. Ese lugar está en Cristo. Pablo dijo, “Ben­di­to sea el Dios y Padre de nue­stro Señor Jesu­cristo, que nos bendi­jo con toda ben­di­ción espir­i­tu­al en los lugares celes­tiales en Cristo (Ef. 1:3). Aho­ra, como lo hemos señal­a­do con fre­cuen­cia, si todas las ben­di­ciones espir­i­tuales son encon­tradas en Cristo, entonces ningu­na ben­di­ción espir­i­tu­al puede ser encon­tra­da fuera de Cristo. Todos en el mun­do, sin impor­tar que tan hon­esto, sin impor­tar que tan bueno, sin impor­tar que tan reli­giosa pue­da ser ese per­sona, no está en una relación con Dios y entonces está per­di­da. Aho­ra, algunos dicen que es hor­ri­ble­mente angos­to. Sí, estoy de acuer­do en esto. Pero ese es el plan de sal­vación de Dios. Ust­ed tiene que ten­er a Cristo con el propósi­to de ser sal­vo. Aho­ra escuchen cris­tianos: Ust­edes no deben estar aver­gon­za­dos de esto. No podemos decir, “No deseo ofend­er a nadie o hac­er algo tan loco, yo no deseo enseñar lo que la Bib­lia enseña sobre esto.” Eso no hace bien a nadie. Sí, soy una per­sona de mente estrecha cuan­do he venido al plan de sal­vación de Dios, y yo estoy sat­is­fe­cho de ser así. ¿Por qué? Porque Dios tiene un plan de sal­vación de mente estrecha. Recuerde aho­ra, fue Jesús quien dijo, “…estrecha es la puer­ta y ancho el camino que lle­va a la vida, y pocos son los que lo encuen­tran.”

IV.      Ten­emos un Libro de Mente Estrecha

El libro que seguimos, esto es, la Bib­lia, no está abier­ta a las doc­tri­nas de los hom­bres. No podemos hac­er cosas a medi­da que avan­zamos a través de ella. La Bib­lia es un libro estre­cho que con­tiene la Pal­abra inspi­ra­da de Dios y solo la Pal­abra de Dios. Aho­ra, cuan­do añadi­mos o quita­mos del con­tenido de este libro, nos encon­tramos en prob­le­mas con Dios (Apoc. 22:18–19; Gál. 1:6–9; 1 Ped. 4:12; 1 Cor. 4:6).

V.       Esta­mos Dirigién­donos a un Lugar Estre­cho

El lugar final de des­can­so para aque­l­los que entrarían por la puer­ta angos­ta es el cielo. Y la grandeza, la belleza y la dicha es, sin duda, más allá de toda com­para­ción. Pero el cielo va a ser un lugar estre­cho en la medi­da en que sus habi­tantes estén intere­sa­dos. No va a haber mucha diver­si­dad en el cielo. Todas las dis­tin­ciones étni­cas y sociales que pare­cen ser tan impor­tantes para nosotros en nue­stro mun­do actu­al, serán insignif­i­cantes en el cielo. Allí no habrá ricos y pobres en el cielo. Todos serán ricos. No habrá ham­bre en todo el cielo. Todos estarán sat­is­fe­chos. Allí no habrá felices y tristes en el cielo. Todos serán felices. Y aquí está lo que hace que el cielo sea un lugar extra espe­cial. Allí no estará lo bueno y lo malo en el cielo. Todo será bueno. El cielo va a ser un lugar moral­mente estre­cho (Apoc. 21:27).

Pero hay jus­ta­mente aho­ra un men­saje para nosotros. Debe­mos ser moral­mente supe­ri­ores aho­ra si deseamos lle­gar al cielo con el tiem­po. No estoy dicien­do que ten­emos que ser per­fec­tos aho­ra, porque tal no es el caso con ninguno de nosotros. La per­fec­ción moral es algo que exper­i­menta­re­mos en la vida que está por venir. Pero lo que no podemos hac­er aho­ra es vivir en el peca­do (1 Cor. 6:9, 10). No hay un espa­cio en el cielo para los que vol­un­taria y reg­u­lar­mente violan la vol­un­tad de Dios. Si ust­ed está en peca­do, ust­ed debe arrepen­tirse de ese peca­do si quiere hac­er del cielo su casa.

Con­clusión:

Con todas estas cosas en mente, no se moleste ni se eno­je la sigu­iente vez que alguien le diga que ust­ed tiene una mente estrecha. Estoy con­tento de ser de la mente estrecha del Padre, de la mente estrecha del Sal­vador, Quien tiene que estable­cer una sal­vación de mente estrecha, que leemos sobre un libro de mente estrecha, el cual nos enseña sobre un lugar de mente estrecha. Sí, estoy con­tento de ser de mente estrecha.

Hacien­do ora­ciones peli­grosas

Hacien­do ora­ciones peli­grosas

Habakuk 1:2–4

Tema: Oración

Títu­lo: Hacien­do ora­ciones peli­grosas

Proposi­ción: En esta lec­ción estu­di­are­mos algu­nas ver­dades sobre nues­tras ora­ciones y cómo, cuan­do Dios con­tes­ta, ser­e­mos proba­dos, trans­for­ma­dos y traí­dos bajo la sum­isión de la vol­un­tad de Dios.

Obje­ti­vo:  Que todos entien­dan la seriedad de nues­tras ora­ciones al Señor.

Intro­duc­ción: Hay ora­ciones peli­grosas y ora­ciones no peli­grosas

  1. Ora­ciones no peli­grosas:
    1. Ora­ciones de acción de gra­cias: “Señor, te doy gra­cias por este día, por la comi­da, etc.”
      1. Este tipo de oración no requiere nada de mi parte.  Sim­ple­mente le estoy dan­do gra­cias a Dios por Su bon­dad y las ben­di­ciones hacia la humanidad en gen­er­al.
      2. La oración de acción de gra­cias solo expre­sa nues­tra grat­i­tud, pero no deman­da un cam­bio de nues­tra parte.
    2. Ora­ciones de ben­di­ciones: “Señor, ben­dice la comi­da que vamos a com­er, etc.”
      1. De nue­vo, esta oración no requiere nada de mi parte, no hay ningún com­pro­miso de mi parte.  Sim­ple­mente, esta­mos pidién­dole a Dios que haga algo por nosotros.
      2. Este es un tipo de oración que nues­tra zona de con­fort no es molesta­da en lo abso­lu­to.  Esta es una oración sim­ple que reconoce el poder de Dios, pero eso es todo.
    3. Ora­ciones recitadas (rezos): Estas son las ora­ciones que común­mente se cono­cen como los rezos.  Ora­ciones repeti­das, sin pen­samien­to-ora­ciones genéri­c­as.
      1. Señor Jesús cuan­do el día ya ter­mi­na, y lle­ga la noche, te doy gra­cias por las ale­grías que he tenido hoy; y te pido perdón por las veces que he hecho sufrir a los demás.  Señor Jesu­cristo, guár­dame durante esta noche, guar­da a mis padres y her­manos, guar­da a mis famil­iares y ami­gos.  Y enséñame a quer­erte cada día más.
      2. Este tipo de oración es una sin esfuer­zo y no requiere un com­pro­miso de nues­tra parte.  Es sim­ple­mente una recitación.
      3. Alguien escribió pidi­en­do ayu­da para hac­er una oración: “So nue­va al cris­tian­is­mo y pre­fiero una oración sin esfuer­zo para recitar cada noche antes de dormirme.  Por favor, ¿pueden mis com­pañeros cris­tianos ayu­darme con esto, o infor­marme de algu­na oración?  ¿Quizás el Padre Nue­stro?  Gra­cias”
  2. Ora­ciones peli­grosas: Esta es una oración donde nos ponemos en las manos de Dios y dec­i­mos, “Úsame como quieras, soy Tuyo.”
    1. Esta oración requiere que cam­bie, que me someta a la vol­un­tad de Dios y que cam­bie, y que acepte cualquier cam­bio nece­sario.
    2. La oración es el yunque sobre el cual for­jamos nues­tra vol­un­tad en la vol­un­tad de Dios.”
  3. En esta lec­ción hablare­mos de ora­ciones peli­grosas, ¡extremada­mente peli­grosas!
  4. Tema: Oración

Títu­lo: Hacien­do ora­ciones peli­grosas

Proposi­ción: En esta lec­ción estu­di­are­mos algu­nas ver­dades sobre nues­tras ora­ciones y cómo, cuan­do Dios con­tes­ta, ser­e­mos proba­dos, trans­for­ma­dos y traí­dos bajo la sum­isión de la vol­un­tad de Dios.

Obje­ti­vo:  Que todos entien­dan la seriedad de nues­tras ora­ciones al Señor.

Cuer­po:

  1. La primer oración peli­grosa es una que no se habla, pero se “dice” cuan­do somos bau­ti­za­dos (Mateo 28:18–20)
    1. Cuan­do uno está en las aguas del bautismo, ¿qué esta­mos comu­nicán­doles a Dios y al mun­do?
      1. Te doy mi vida…”
      2. Cam­bio mi vida por la Tuya…”
      3. Te doy mi vida.  No sé lo que eso sig­nifi­ca, pero con­forme vaya apren­di­en­do más te daré más de mi vida.”
    2. Sim­bolis­mo del bautismo.  El bautismo sim­boliza nues­tra muerte, sepul­tura y res­ur­rec­ción jun­ta­mente con la muerte, sepul­tura y res­ur­rec­ción de Cristo.
      1. Esta­mos situ­a­dos en Cristo porque es un acto de ren­di­ción.
      2. Este es el primer niv­el de peli­gro, porque todo va a cam­biar.
      3. 2 Cor­in­tios 5:17 Si alguien está en Cristo nue­va criatu­ra es.  Esto es peli­groso para nues­tras rela­ciones, nue­stros empleos, y peli­groso hacia muchas otras cosas porque ya no cam­i­namos al mis­mo son del resto del mun­do.
  1. …no se haga mi vol­un­tad, sino la Tuya…” (Lucas 22:42)
    1. Uno a menudo igno­ra el impacto de esta frase.  Los reto a que digan esta frase con­mi­go, y que la digan de todo corazón.
      1. Cuan­do el Señor Jesús hizo esta oración, Él se resignó a cualquier cosa que le resul­tara del plan de Dios.  Esto sig­nifi­ca­ba sufrim­ien­tos y murien­do en la cruz.
      2. Cuan­do dec­i­mos estas pal­abras, “no se haga mi vol­un­tad, sino la Tuya…”
        1. Cosas van a cam­biar en nues­tras vidas.
        2. Le tra­jo dolor y sufrim­ien­to a Jesús, y lo mis­mo suced­erá con nosotros.
        3. El cam­bio es difí­cil, sin embar­go nece­sario.
        4. Todas nues­tras deci­siones aho­ra son basadas en la vol­un­tad de Dios y no la nues­tra.
        5. Nece­si­to hac­er todo lo que Dios me pide.
    2. …no se haga mi vol­un­tad, sino la Tuya…” es peli­groso porque requiere mucho de mi parte.
  1. Las cosas que me eran como ganan­cias aho­ra las con­sidero como basura…” (Fil­ip. 3:7–9)
    1. Vs. 7, Con­sid­eré todas las cosas que me eran cer­canas y ate­so­radas, las he cam­bi­a­do por cono­cer a Jesu­cristo.
      1. La nat­u­raleza del ver­sícu­lo deman­da que reconoz­camos que habrán muchas cosas que ten­dré que dejar para ser más como Cristo.
      2. Todo, cuan­do es puesto en la hoja de ganan­cias y pér­di­das, todo es basura, en com­para­ción a cono­cer a Jesús.
      3. Señor, haz lo que ten­gas que hac­er para hac­erme como Jesús, porque val­oro más el cono­cer a Jesús y ser más como Él que cualquier otra cosa.” (Vs. 9)
    2. El hac­er esta oración no ver­bal sig­nifi­ca que ten­dremos el carác­ter de Jesús.
      1. Cuan­do Jesús dice que amem­os a nue­stros ene­mi­gos, esto inher­ente­mente sig­nifi­ca que ten­demos ene­mi­gos tal como los tuvo Jesús.
      2. Hazme más como Jesús”  Esto sig­nifi­ca que ser­e­mos mas paciente y, ¿cómo nos enseña Dios la pacien­cia?
        1. Romanos 5:3–4.
        2. 1 Pedro 2:20.
      3. For­ma en mi lo que sea nece­sario para ten­er el carác­ter de Dios en mi.”
      4. Debe­mos esper­ar la resisten­cia del ene­mi­go, así como lo hicieron con Jesús.
  2. Gálatas 6:13–14.  “…por el cual el mun­do ha sido cru­ci­fi­ca­do para mí y yo para el mun­do.”
    1. ¿Por qué fue cru­ci­fi­ca­do Jesús?  Para per­donar nue­stros peca­dos.  Por medio de Su muerte alcanzó a la humanidad entera con la esper­an­za de sal­vación.
      1. Haré lo que ten­ga que hac­er, aun si ten­go que morir, para lle­var el evan­ge­lio a la humanidad-hazme más efec­ti­vo.”
      2. Nue­stro com­pro­miso en alcan­zar a la humanidad con el evan­ge­lio es a tal gra­do.
    2. Esta es la razón de por qué muchos arries­gan sus vidas cuan­do van a predicar el evan­ge­lio en lugares peli­grosos.

Con­clusión:

  1. Nues­tras ora­ciones son peli­grosas cuan­do oramos como Dios nos man­da.  Debe­mos estar con­scientes de nues­tras acciones y ora­ciones, y estar dis­puestos y deseosos para cuan­do Dios nos trans­forme.
  2. Si ust­ed no es cris­tiano, ¿por qué no ini­cia con la primera oración peli­grosa y rín­dase al Señor Jesús obe­de­cien­do el evan­ge­lio.

 

Las Respon­s­abil­i­dades de los Ciu­dadanos

Intro­duc­ción:

  1. Si hay gob­ier­no, como fue dis­cu­ti­do en la sec­ción ante­ri­or, entonces debe ser el que gob­ierne. La Bib­lia nos da instruc­ciones sobre las respon­s­abil­i­dades si él nos gob­ier­na y nos da instruc­ciones sobre las respon­s­abil­i­dades del gob­er­na­do.
  2. Casi ninguno de los que cono­ce­mos lle­gan a ser pres­i­dentes de un país, alcalde, etc., pero la may­oría de nosotros será ciu­dadano de un país.
  3. Los ciu­dadanos deben estar suje­tos al gob­ier­no y, en esta lec­ción ver­e­mos lo que la Bib­lia sobre las respon­s­abil­i­dades de los ciu­dadanos.
  1. La obe­di­en­cia civ­il
    1. ¿Qué sig­nifi­ca vivir bajo la autori­dad civ­il? ¿Cómo debe respon­der el ciu­dadano cris­tiano a las leyes, reg­u­la­ciones y juicios? La Bib­lia nos da un man­damien­to sen­cil­lo: obe­de­cer la ley ter­re­nal.
      1. Romanos 13:1, 2, 5; la obe­di­en­cia civ­il es una respon­s­abil­i­dad clara de un ciu­dadano.
      2. 1 de Pedro 2:13–14; “Por causa del Señor…someteos a toda insti­tu­ción humana…”
      3. No hay lugar para que yo o ust­ed podamos decidir si debe­mos o no debe­mos obe­de­cer la ley ter­re­nal. La Pal­abra de Dios lo deja claro, innegable y direc­ta­mente que debe­mos some­ter­nos a la autori­dad del­e­ga­da del gob­ier­no civ­il. Las deci­siones del gob­ier­no civ­il se lla­man leyes, y Dios nos dice que obe­dez­camos esas leyes.
  2. ¿Por qué obe­de­cer? Romanos 13:5 nos da dos razones: el cas­ti­go y la con­cien­cia.
    1. El cas­ti­go: Romanos 13:4 se refiere a la capaci­dad de gob­ier­no para cas­ti­gar a los infrac­tores.
      1. La obe­di­en­cia “debido al cas­ti­go” es más que la capaci­dad del gob­ier­no para cas­ti­gar. Es debido a que cuan­do des­obe­de­ce­mos las leyes ter­re­nales esta­mos des­obe­de­cien­do a la ley de Dios.
      2. Dios ordenó la obe­di­en­cia al gob­ier­no (Rom. 13:2). “De modo que quien se opone a la autori­dad, a lo estable­ci­do por Dios resiste; y los que resisten, acar­rean con­de­nación para sí mis­mos.
      3. ¡Es posi­ble Pablo ten­ga en mente el cas­ti­go eter­no y el juicio final de Dios! Esto es el por qué la obe­di­en­cia a las leyes ter­re­nales es tan impor­tante y debe ser toma­do con seriedad.
      4. Cuan­do alguien se ríe y des­obe­dece abier­ta­mente la ley ter­re­nal él se está rien­do de Dios y des­obe­de­cién­do­lo.
      5. Cuan­do no nos some­te­mos a la autori­dad civ­il no nos esta­mos some­tien­do a la autori­dad de Dios. Nues­tra propia burla de la ley es el por qué somos con­de­na­dos por Dios.
      6. Entonces debe­mos hac­er todo lo que podemos para estar en suje­ción “debido al cas­ti­go”.
      7. Nota: La obe­di­en­cia solo porque temem­os una mul­ta, una sen­ten­cia de cár­cel y el infier­no no es una razón muy noble, ¡pero fun­ciona! Sin embar­go, hay sin embar­go del por qué debe­mos esforzarnos en obe­de­cer a las autori­dades civiles: a causa de la con­cien­cia.
      8. A causa de la con­cien­cia: sig­nifi­ca hac­er­lo sim­ple­mente debido a que es algo jus­to por hac­er, y debido a que Dios desea que hag­amos.
        1. Debido a que amamos a Dios y deseamos agradar­le.
        2. Si sabe­mos que esto es lo que agra­da a Dios entonces debe­mos hac­er todo el esfuer­zo para obe­de­cer y some­ter­nos nosotros mis­mos como buenos ciu­dadanos al gob­ier­no ter­re­nal y al celes­tial (Fil­ipens­es 3:20).
        3. Por causa del Señor…” (1 de Pedro 2:13)
          1. La obe­di­en­cia por nue­stro pro­pio bien es obvia, pero Pedro nos dice que debe­mos hac­er­lo a causa del Señor.
          2. Debido a que es algo jus­to para hac­er.
          3. ¿Sig­nifi­ca esto que debe­mos obe­de­cer toda ley y orde­nan­za del hom­bre aun cuan­do no hay policía alrede­dor para hac­er cumplir la ley.
            1. La may­or parte de las per­sonas no vio­larán la ley cuan­do los policías están pre­sentes, pero romperán la ley cuan­do el policía no está pre­sente.
            2. Los cris­tianos no deben hac­er esto. Los cris­tianos deben desear obe­de­cer debido a que es algo jus­to, esto es lo que Dios desea.
              1. IRS (Amer­i­can tex revene sis­tema). No debe­mos hac­er tram­pas sobre nue­stros impuestos aun si sabe­mos que hay una gran opor­tu­nidad de que no seamos cap­tura­dos. No debe­mos tomar deduc­ciones que no son legí­ti­mas. Por ejem­p­lo, recla­mar a las mas­co­tas como depen­di­entes.
              2. En una ocasión usé un detec­tor de policía debido a que “yo desea­ba cono­cer donde esta­ba el policía en todo momen­to”. Pero la ver­dad era que yo con fre­cuen­cia excedía el límite de veloci­dad y recibiría mul­tas por hac­er­lo así. El detec­tor de radar era tal que yo podría ase­gu­rarme y bajar la veloci­dad si había un car­ro de la policía en el área. Fui cues­tion­a­do por un pred­i­cador fiel y él dijo, “Si ust­ed obe­dece la ley ust­ed no nece­si­ta saber dónde está el policía, Dios está en todos lados. ¡Buen pun­to!
            3. Si nos hemos someti­do al Señor entonces debe­mos recono­cer que debe­mos hac­er bien las cosas debido a que son las cosas cor­rec­tas a hac­er.
            4. Pal­abra de pre­cau­ción: La may­oría de las veces juzg­amos a la per­sona porque creemos que ellos no están obe­de­cien­do a la ley. Debe­mos ser cuida­dosos ya que hay oca­siones cuan­do las cir­cun­stan­cias espe­ciales y las condi­ciones espe­ciales han sido hechas por la ley mis­ma para algunos indi­vid­u­os. Un caso en con­cre­to: Un cris­tiano no usa­ba su cin­turón de seguri­dad y esta­ba sen­ten­ci­a­do a nun­ca estar al frente, sino en la parte de atrás. Lo qué la per­sona no sabía era que su her­mano tenía una condi­ción médi­ca por la que él no debería usar un cin­turón de seguri­dad y había recibido un per­miso espe­cial. Esta pobre alma había sido con­de­na­da al infier­no por otro her­mano sin saber aún las ver­daderas cir­cun­stan­cias. Ase­guré­monos que esta­mos obe­de­cien­do nosotros mis­mos la ley.
  3. Los impuestos y la oración: Puesto que la Bib­lia men­ciona esto especí­fi­ca­mente, debe­mos pon­er espe­cial aten­ción al área de este tema.
    1. Romanos 13:6–7: Después de bosque­jar la respon­s­abil­i­dad del gob­ier­no Pablo men­ciona los cos­tos de operación. “Pues por esto pagáis tam­bién los trib­utes, porque son servi­dores de Dios que atien­den con­tin­u­a­mente a esto mis­mo. Pagad a todos lo que debéis: al que trib­u­to, trib­u­to; al que impuesto, impuesto; al que respeto, respeto; al que hon­ra, hon­ra.
      1. Jesús fue desafi­a­do por Sus ene­mi­gos y Él les dijo “Dad, pues, a César lo que es de César…” (Mateo 22:21)
        1. Jesús san­ciona la jus­ti­cia de un gob­ier­no para grabar impuestos sobre sus ciu­dadanos, ¡y Él man­da a los ciu­dadanos que los paguen!
        2. Pagar impuestos nun­ca es pla­cen­tero, y podríamos no estar siem­pre de acuer­do sobre como gas­ta el gob­ier­no el dinero de los impuestos, pero aun somos man­da­dos a pagar­los.
        3. Nadie odi­a­ba más pagar los impuestos que los judíos que paga­ban impuestos a Roma. Y, el gob­ier­no romano gasta­ba el dinero en for­ma impru­dente e impía:
          1. can­ti­dades mon­stru­osas des­perdi­ci­adas en deprava­ciones
          2. exce­sos
          3. destruc­ción.
          4. Al men­tir sobre nue­stros ingre­sos, eva­di­en­do los impuestos y ocul­tan­do los ingre­sos no es algo cor­rec­to a hac­er.
            1. ¡Al hac­er­lo así de todas for­mas está equiv­o­ca­do!
            2. Muchos pred­i­cadores han deci­di­do no pagar un cier­to impuesto que el resto de los ciu­dadanos tienen que pagar, “obje­ción a con­cien­cia”. Aun y cuan­do la ley lo per­mite, una obser­vación de más cer­cana a la “exon­eración” debe hac­er­nos recon­sid­er­ar nues­tra posi­ción.[1]  (IRS Pub­li­ca­tion) (great blog arti­cle on this top­ic of preach­ers opt­ing out of pay­ing Social Secu­ri­ty)
            3. No hay jus­ti­fi­cación, en un caso u otro, para reten­er una parte de nue­stro de nue­stro pago de impuestos porque ten­emos una obje­ción de con­cien­cia a la for­ma en que algo de esto es gas­ta­do. Esto es el espíritu de la anar­quía. ¿Pen­samos que el impe­rio romano nun­ca gastó sus impuestos recau­da­dos de man­era impru­dente o inmoral? De hecho ellos lo hicieron.…Si no nos gus­ta la for­ma en que el gob­ier­no está usan­do nue­stro dinero de los impuestos, ¡tra­ba­je­mos para refor­mar la for­ma en que es gas­ta­do! Reten­er o evadir los impuestos es peca­do.”[2]
        4. 1 Tim­o­teo 2:1–2, la oración es otra área donde los ciu­dadanos tienen una respon­s­abil­i­dad.
          1. Nues­tra oración bási­ca debe ser que aque­l­los que están en el poder pudier­an gob­ernar en una for­ma tal que la jus­ti­cia sea servi­da, nue­stros dere­chos pro­te­gi­dos y que el evan­ge­lio no pudiera ser estor­ba­do.
          2. El sim­ple hecho de que se nos mande orar por nue­stros gob­er­nantes es un recorda­to­rio de que Dios al final está al cuida­do de los asun­tos de este mun­do. Se nos ha per­mi­ti­do escoger con lib­er­tad si los obe­de­ce­mos o no, pero final­mente Dios está aun a car­go.
            1. ¡Si nos escab­ul­limos violan­do las leyes en este tiem­po de vida, en el juicio no nos escab­ul­lire­mos!
            2. Romanos 13:5.
        5. La des­obe­di­en­cia civ­il
          1. Con la obe­di­en­cia civ­il hay tam­bién la des­obe­di­en­cia civ­il. La des­obe­di­en­cia civ­il: hay sola­mente un prin­ci­pio sobre el que un ciu­dadano DEBE des­obe­de­cer la ley civ­il.
            1. Los gob­er­nadores civiles son humanos, y aun no obstante que ellos son min­istros de Dios ellos pueden pro­mul­gar leyes que no son autor­izadas por Dios. En este caso uno debe des­obe­de­cer la ley del hom­bre y obe­de­cer la ley de Dios.
            2. Ejem­p­los bíbli­cos:
              1. El sane­drín judío: En un inten­to de dis­minuir el crec­imien­to de la igle­sia los gob­er­nadores judíos le man­daron a Pedro, a Juan y a los otros após­toles no enseñar en el nom­bre de Jesús (Mateo 28:18–20; Hechos 1:8). Los após­toles no tuvieron que escoger sino que des­obe­decieron la ley civ­il en vez de obe­de­cer­la (Hechos 4:18–19; 5:17–29).
              2. Daniel 6: A Daniel y sus ami­gos se les dijo que no oraran más a Dios sino al mis­mo rey. Daniel y sus ami­gos tuvieron que des­obe­de­cer al Rey aun y cuan­do podría costar­les su vida, y obe­decieron la Ley de Dios.
              3. Si un cris­tiano es enfrenta­do con tal elec­ción el debe escoger obe­de­cer a Dios y des­obe­de­cer las leyes civiles.
                1. Algunos país­es comu­nistas tienen una ley sev­era para que el evan­ge­lio sea pre­ci­a­do. Muchos cris­tianos han des­obe­de­ci­do esta ley han pasa­do Bib­lias de con­tra­ban­do al país y pred­i­ca­do el evan­ge­lio de todas man­eras.
                2. Es mi con­vic­ción que en este caso el prin­ci­pio de la excep­ción es apli­ca­do apropi­ada­mente.
            3. ¿Cuán­do la des­obe­di­en­cia civ­il no es jus­ta?
              1. Hay oca­siones cuan­do nos sen­ti­mos muy firme­mente con­tra una ley civ­il par­tic­u­lar y sen­ti­mos que ten­emos el dere­cho de des­obe­de­cer la ley civ­il.
              2. Ejem­p­los:
                1. Los cin­tur­ones de seguri­dad
                2. Los límites de veloci­dad
                3. Los límites de cac­ería: un cazador podría sen­tir que es injus­to que él solo pue­da matar dos vena­dos en una tem­po­ra­da y decir “Es mi dere­cho matar y proveer de comi­da a mi famil­ia así que mataré tan­tos vena­dos como yo con­sidere que nece­si­to.”
                4. La con­t­a­m­i­nación
                5. El desmonte de la tier­ra
                6. La protes­ta: En algunos casos podríamos sen­tir que nece­si­ta­mos protes­tar con­tra una ley especí­fi­ca y huel­ga, orga­ni­zación ile­gal, mar­cha ile­gal, o reten­er nue­stros impuestos ile­gal­mente. Pero esto no es lo en lo que los cris­tianos deben estar empeña­dos.
                7. ¿Cómo sabe­mos si podemos vio­lar una ley civ­il?
                  1. Si algu­na ley civ­il vio­la la ley de Dios entonces podemos ser des­obe­di­ente.
                  2. Si solo no nos gus­ta la ley y no vio­la la ley de Dios entonces no podemos des­obe­de­cer las leyes civiles.

 

Con­clusión:

  1. La con­clusión es que hay solo una situación vál­i­da en la que Dios nos per­mite vio­lar una ley civ­il, esto es, donde la obe­di­en­cia a la ley podría en sí mis­ma causar que pecáramos con­tra una ley de Dios. En otro caso, la des­obe­di­en­cia a la ley civ­il es en sí mis­ma un peca­do con­tra Dios, y es el tiem­po para que los cris­tianos empiecen a tomar esto con seriedad.”[3]

 


[1] I cer­ti­fy that I am con­sci­en­tious­ly opposed to, or because of my reli­gious prin­ci­ples I am opposed to, the accep­tance (for ser­vices I per­form as a min­is­ter, mem­ber of a reli­gious order not under a vow of pover­ty, or Chris­t­ian Sci­ence prac­ti­tion­er) of any pub­lic insur­ance that makes pay­ments in the event of death, dis­abil­i­ty, old age, or retire­ment; or that makes pay­ments toward the cost of, or pro­vides ser­vices for, med­ical care. (Pub­lic insur­ance includes insur­ance sys­tems estab­lished by the Social Secu­ri­ty Act.) IRS Pub­li­ca­tion 4361

[2] Cot­trell, Tough Ques­tions, 32

[3] Cot­trell, Tough Ques­tions, 35

El Propósi­to del Gob­ier­no[1]

Intro­duc­ción:

  1. En nue­stro estu­dio ante­ri­or vimos que al menos uno puede enten­der apropi­ada­mente que la autori­dad es útil para inten­tar ten­er un buen entendimien­to de los asun­tos morales.
    1. La autori­dad final viene de Dios.
    2. Dios ha deci­di­do lo que es moral y lo que es inmoral; lo que es cor­rec­to e incor­rec­to. Él no lo ha deja­do a nues­tra decisión.
    3. Dios ha del­e­ga­do a cier­tos humanos (esferas) para ten­er autori­dad.
      1. La famil­ia
      2. La igle­sia
      3. El Esta­do
  2. En esta lec­ción con­sid­er­aremos la esfera del esta­do y su propósi­to en esta tier­ra.
    1. ¿Es la pena cap­i­tal moral o inmoral? (Tres pred­i­cadores esta­ban dis­cutien­do el cas­ti­go de la pena cap­i­tal y dos esta­ban en con­tra de ellas y uno defendía la prác­ti­ca. Los dos argu­menta­ban el pun­to de vista que Dios con­de­na el asesina­to, el ter­cero argu­menta­ba des­de el pun­to de vista que la pena cap­i­tal no era asesina­to sino jus­ti­cia. Los dos argu­menta­ban que solo Dios tenía el dere­cho de juz­gar y tomar la vida de una per­sona. El ter­cero argu­menta­ba que Dios del­e­ga­do (orde­na­do) al gob­ier­no para actu­ar por Él en cuan­to a hacien­do cumplir la ley y cas­ti­gan­do a los infrac­tores. ¿Hubo un acuer­do entre los tres? Tris­te­mente, no.)
    2. ¿La par­tic­i­pación en la Guer­ra cor­rec­to o incor­rec­to?
    3. ¿Debe­mos pagar impuestos si sabe­mos que el dinero está sien­do usa­do para for­mar un sis­tema de defen­sa nacional que se empleará en la guer­ra y en el asesina­to de per­sonas?
    4. ¿Por quién debe­mos votar en las elec­ciones locales, estatales y nacionales?
  3. Hay pre­gun­tas impor­tantes y con­tro­ver­siales.
    1. Los cris­tianos con fre­cuen­cia están en desacuer­do sobre las respues­tas, algunos muy apa­sion­a­dos en sus pun­tos de vista.
    2. Más a menudo entonces los no cris­tianos for­man una opinión y cier­ran su mente a todo lo que es difer­ente. Esto es tan malo debido a que esta acti­tud prevalece tam­bién en su pun­to de vista reli­gioso, citan­do que las opin­iones opues­tas son sostenidas por los igno­rantes y menos fieles.
  4. ¿Por qué hay tan­ta con­tro­ver­sia y con­fusión?
    1. Alguien lle­ga a estar tan frustra­do que deci­den no votar y no ser parte del gob­ier­no local.
    2. La razón del por qué hay mucha con­fusión sobre este asun­to es debido a la fal­ta de entendimien­to apropi­a­do sobre el propósi­to del gob­ier­no.
    3. c.     ¡El propósi­to del gob­ier­no es la clave!
    4. ¿Quién insti­tuyó todo gob­ier­no humano?
      1. ¿Los humanos somos tan sabios que lo inven­ta­mos fuera de lo que nece­si­tan los humanos en lugar de man­ten­er el orden y ten­er un sis­tema de impuestos?
      2. ¿O Dios inven­tó el gob­ier­no humano para el orden y pro­tec­ción humana?
      3. Dios ordenó el gob­ier­no humano (Romanos 13:1).
        1. Él ha hecho así por una razón especí­fi­ca.
        2. Esa razón es encon­tra­da en las Escrit­uras. De allí la necesi­dad que leamos las Escrit­uras y la acepte­mos como es rev­e­la­da en la mente de Dios.
  5. ¡La religión y la políti­ca no se mez­clan!
    1. Hay dos cosas que nun­ca debe­mos dis­cu­tir: la religión y la políti­ca.” Esta es una acti­tud equiv­o­ca­da.
    2. En real­i­dad, los cris­tianos deben vivir en total y com­ple­to com­pro­miso hacia Dios. Y, puesto que Dios insti­tuyó el gob­ier­no humano el cris­tiano debe per­mi­tir la influ­en­cia de Dios en nue­stros:
      1. Pun­to de vista reli­gioso,
      2. Pun­to de vista políti­co,
      3. Pun­to de vista económi­co,
      4. Pun­to de vista educa­ti­vo,
      5. Pun­to de vista famil­iar, y
      6. Pun­to de vista pro­fe­sion­al.
    3. No debe­mos supon­er las opin­iones for­mu­ladas sobre algún aspec­to de la vida y de la moral­i­dad bajo el cual hemos exam­i­na­do lo que la Bib­lia ha dicho sobre ello. Con estas cosas en mente debe­mos ver lo que la Bib­lia tiene que decir sobre el gob­ier­no humano y su propósi­to.
  6. Tres prin­ci­pales ref­er­en­cias escrit­u­rales que serán usadas para enten­der el propósi­to del gob­ier­no:
    1. Romanos 13,
    2. 1 de Pedro 2:13–14,
    3. 1 de Tim­o­teo 2:1–4.

 

Dis­cusión:

 

  1. ¿Qué dice la Bib­lia?
    1. Romanos 13:1, “Somé­tase toda per­sona a las autori­dades supe­ri­ores.”
      1. Hablan­do sobre el gob­ier­no civ­il.
        1. Los leg­is­ladores, rep­re­sen­tantes, con­ce­jales, y las leyes que ellos emiten.
        2. Tam­bién, los eje­cu­tores de la ley, los sol­da­dos, los policías, los jue­ces (los títu­los y los nom­bres son difer­entes en otros país­es.
    2. Dios estable­ció el gob­ier­no civ­il; Romanos 13:1, “Somé­tase toda per­sona a las autori­dades supe­ri­ores; porque no hay autori­dad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido estable­ci­das.
      1. No sig­nifi­ca que Dios “eli­je” a cada rey, pres­i­dente, alguacil, alcalde, etc.
      2. Sig­nifi­ca que cada tipo de gob­ier­no legí­ti­mo ha sido insti­tu­i­do por Dios, incluyen­do a la autori­dad civ­il.
      3. Puesto que es insti­tu­i­do y orde­na­do por Dios, Él espera que nos someta­mos a él (Mateo 22:21, “Dad, pues, a César lo que es de César”)
  2. El primer pasaje clave: Romanos 13:3–5, “Porque los mag­istra­dos no están para infundir temor al que hace el bien, sino al malo. ¿Quieres, pues, no temer la autori­dad? Haz lo bueno, y ten­drás ala­ban­za de ella; porque es servi­dor de Dios para tu bien. Pero si haces lo malo, teme; porque no en vano lle­va la espa­da, pues es servi­dor de Dios, ven­gador para cas­ti­gar al que hace lo malo. Por lo cual es nece­sario estar­le suje­tos, no sola­mente por razón del cas­ti­go, sino tam­bién por causa de la con­cien­cia.
    1. Los gob­er­nadores civiles son lla­ma­dos “min­istros de Dios”.
      1. Dios ha del­e­ga­do Su propia autori­dad a ellos; ellos actúan por Él y en Su lugar.
      2. Es ver­dad que las autori­dades civiles abu­san con fre­cuen­cia de su autori­dad y actúan con­trario al propósi­to orde­na­do.
        1. En tales casos ellos no son ver­daderos min­istros de Dios, así como los min­istros que pred­i­can fal­sa doc­t­ri­na, no son autor­iza­dos por Dios.
        2. Es imper­a­ti­vo que los que están involu­cra­dos en el gob­ier­no civ­il conoz­can lo que se supone que ellos deben hac­er.
    2. ¿Qué enseña Romanos 13?
      1. Pal­abras clave: temor, ven­gador e ira.
      2. Temor: ¿Por qué temor? El propósi­to pri­mario del gob­ier­no es causar temor en relación al com­por­tamien­to impío.
        1. El buen ciu­dadano no debe ten­er motives para temer la ley, pero el que comete iniq­uidades debe estar temeroso. “…Porque los mag­istra­dos no están para infundir temor al que hace el bien, sino al malo…Pero si haces lo malo, teme.
        2. ¿Temor de qué? El cas­ti­go judi­cial especi­fi­ca­do para el com­por­tamien­to pecaminoso.
        3. Un gob­ier­no cuyo sis­tema legal y judi­cial que gol­pea el temor en el corazón del crim­i­nal poten­cial y lo dis­uade de su acción vil está cumplien­do el propósi­to dado por Dios.
        4. Dis­uadir al mal­va­do de hac­er lo malo no es la respues­ta com­plete para finalizar lo malo. Sino que, el temor es usa­do para la pro­tec­ción del bueno, los ciu­dadanos que están den­tro de la ley.
        5. Si hace­mos lo que es bueno, la autori­dad civ­il “es servi­dor de Dios para tu bien.” En este caso, para el ciu­dadano que está den­tro de la ley.
  3. Segun­do pasaje clave: 1 de Tim­o­teo 2:1–4, Exhor­to ante todo, a que se hagan rog­a­ti­vas, ora­ciones, peti­ciones y acciones de gra­cias, por todos los hom­bres; por los reyes y por todos los que están en emi­nen­cia, para que viva­mos qui­eta y reposada­mente en toda piedad y hon­esti­dad. Porque esto es bueno y agrad­able delante de Dios nue­stro Sal­vador, el cual quiere que todos los hom­bres sean salvos y ven­gan al conocimien­to de la ver­dad.”
    1. Debe­mos orar por todos los que están en autori­dad. ¿Qué debe­mos orar que las autori­dades deben cumplir?
      1. Que debe­mos todos vivir en una vida pací­fi­ca y tran­quila, pia­dosa y dig­nifi­ca­da en todos los aspec­tos.
      2. Debe­mos orar que aque­l­los que están en autori­dad guíen de tal man­era que los cris­tianos (podrían ser todos), mi vida, tra­ba­jo y ado­ración estén sin estor­bo y sin ame­naza de daño.
      3. Debe­mos tam­bién, y lo más impor­tante, orar para que podamos predicar el evan­ge­lio sin imped­i­men­tos. Note la últi­ma parte del tex­to, “…el cual quiere que todos los hom­bres sean salvos y ven­gan al conocimien­to de la ver­dad”
    2. Si debe­mos orar por estas cosas, ¿cómo debe­mos esper­ar que ellas se lleven a cabo?
      1. Por la ame­naza del cas­ti­go jus­to y rápi­do con­tra los que hacen el mal (ver Romanos 13:3–5).
      2. Con el propósi­to de la dis­uasión efec­ti­va del mal, el gob­ier­no civ­il ha sido autor­iza­do por Dios para cas­ti­gar a los que come­ten crímenes.
      3. Esto es el por qué el Señor dice que las leyes ter­re­nales son un “servi­dor de Dios, ven­gador para cas­ti­gar al que hace lo malo.” (Rom. 13:4)
  4. Ter­cer pasaje clave: 1 de Pedro 2:13–14, “Por causa del Señor some­teos a toda insti­tu­ción humana, ya sea al rey, como a supe­ri­or, ya a los gob­er­nadores como por él envi­a­dos para cas­ti­go de los mal­he­chores y ala­ban­za de los que hacen el bien.”
    1. Puesto que el “gob­er­nador” está actuan­do por Dios, es la ira y la ven­gan­za de Dios la que está actuan­do sobre el crim­i­nal.
    2. Dios podría hac­er­lo en el Juicio, pero mien­tras tan­to la ley y el orden nece­si­tan ser man­tenidos. La pro­tec­ción para la gente y la pred­i­cación del evan­ge­lio sin obstácu­los es nece­sario.
    3. Un cas­ti­go jus­to para un crimen cometi­do y dis­uadir a los demás del rompimien­to de la ley no es el úni­co propósi­to del gob­ier­no.
    4. El gob­ier­no es tam­bién un ven­gador. Esto sig­nifi­ca que el crim­i­nal está sien­do cas­ti­ga­do debido a que él lo merecía. El cas­ti­go es una ven­gan­za, es una ret­ribu­ción.
    5. Debe ser nota­do que la ven­gan­za per­son­al, la ira per­son­al y el tomar la ley en sus propias manos es con­de­na­do en Mateo 5:38–39; Romanos 12:19). Ese es el papel del gob­ier­no.
    6. La jus­ti­cia es lo que está sobre todo.
      1. La jus­ti­cia resume el propósi­to del gob­ier­no. La jus­ti­cia está pre­ocu­pa­da con ase­gu­rar que cada per­sona sea trata­da exac­ta­mente como se merece, ni más ni menos. Hay dos aspec­tos para la jus­ti­cia. Los aspec­tos pos­i­ti­vo y neg­a­ti­vo.
        1. El aspec­to pos­i­ti­vo (dis­trib­u­ti­va): la pro­tec­ción de los dere­chos de la may­oría, los ciu­dadanos obe­di­entes a la ley.
          1. La tarea del gob­ier­no es ase­gu­rar la jus­ti­cia para la may­oría restringien­do a los mal­va­dos restringién­do­los a ellos – ya sea por el encar­ce­lamien­to, mul­tas, aun la muerte.
          2. El gob­ier­no pro­tege los dere­chos, no es el medio para proveer­nos con todo a lo que ten­emos dere­cho. Nue­stro dere­cho bási­co es vivir libre de obstácu­los en la ado­ración a Dios y en la pred­i­cación del evan­ge­lio. (1 de Tim­o­teo 2:1–4)
    7. El aspec­to neg­a­ti­vo (aspec­to ret­ribu­ti­vo): La tarea del gob­ier­no es ver que el cul­pa­ble obten­ga lo que él merece.
  5. El gob­ier­no, cuan­do es vis­to apropi­ada­mente no debe ser temi­do sino apre­ci­a­do. Esta es la for­ma de per­mi­tirnos vivir sin obstácu­los y que el evan­ge­lio sea pred­i­ca­do a lo largo de todo el mun­do.
  6. La igle­sia y el esta­do: con­fun­di­en­do las líneas
    1. El gob­ier­no civ­il tiene su propósi­to bíbli­co rev­e­la­do y así tam­bién la igle­sia.
      1. El  propósi­to para el que existe el gob­ier­no es man­ten­er la ley y el orden tem­po­ral, el propósi­to por el que la igle­sia existe es proveer la sal­vación espir­i­tu­al.
      2. El prin­ci­pio por el que el gob­ier­no opera es la jus­ti­cia, el prin­ci­pio por el que opera la igle­sia es la gra­cia.
      3. El poder por el que el esta­do cumple su propósi­to es la fuerza, el poder de la igle­sia es el amor.
      4. Hay un con­traste entre la jus­ti­cia y el amor.
        1. El gob­ier­no debe ver que la jus­ti­cia prevalez­ca.
        2. La igle­sia inten­ta cam­biar el mun­do, no por la fuerza y el cas­ti­go, sino por medio del amor.
  7. La con­fusión se lev­an­ta cuan­do los pape­les son inver­tidos y son vis­tos para estar en el mis­mo plano.
    1. Algunos cris­tianos pien­san que el papel prin­ci­pal de la igle­sia es estable­cer la jus­ti­cia a través de todo el mun­do. Esto es un error, éste no es el lugar de la igle­sia.
    2. Otros desean el gob­ier­no “ame” al mun­do y que debe usar la teología del amor éti­co de Mateo 5:38–48.
    3. La prin­ci­pal tarea de la igle­sia es enseñar al mun­do por medio del evan­ge­lio sobre el amor de Dios.
    4. El propósi­to prin­ci­pal del esta­do es ase­gu­rar que prevalez­ca la jus­ti­cia.
      1. El amor es man­da­do a la igle­sia y al cris­tiano en lo indi­vid­ual.
      2. La sim­ple razón para un gob­ier­no civ­il es debido a que es la ÚNICA for­ma en que el mal­va­do pue­da ser con­tenido es por el temor y la fuerza.
    5. Cuan­do tra­ba­jé para el Texas Depart­ment of Crim­i­nal Jus­tice (TYC for the youth, and Mid­land Coun­ty Jail) tratábamos con ladrones insignif­i­cantes y con asesinos. La may­oría de los con­vic­tos no parecían ser mal­va­dos. Uno de mis emplea­d­os, y una dama entra­da en años lla­ma­da “madre” (trata­da por los con­vic­tos como una abuela que podrían ser sus nietos) por el per­son­al de la coci­na for­ma­do  de los delin­cuentes juve­niles. Yo le advertí a ella y aun la ame­n­acé en des­pedirla si ella con­tinu­a­ba tratan­do a los con­vic­tos de esa man­era. . Ella argu­men­tó de esta man­era, “Ellos son tan jóvenes. Ellos me miran como mis nietos y no son real­mente mal­os. Obser­va que her­mosos se miran en sus pan­talones flo­jos [ropa de pre­sos].” Un día dos de estos ánge­les juve­niles deci­dieron escapar. ¿A quién pien­sa ust­ed que ellos hirieron para lograr escapar? ¡Aque­l­la que no los vio como con­vic­tos mal­va­dos sino como su pro­pio nieto! Ust­ed ve, cuan­do un con­vic­to está un tiem­po sirvien­do ellos usual­mente no lo miran mal­va­do. Pero pre­gunte al policía que tiene el ries­go su vida y arries­ga dejan­do a su propia famil­ia a su famil­ia huér­fana cada día cuan­do él está arre­stando a estos “pequeños ánge­les” ya sea que ellos sean mal­va­dos o no. El amor en un niv­el per­son­al y como un man­damien­to para la igle­sia es que es un man­damien­to debido a su obra. El esta­do no puede oper­ar sobre el prin­ci­pio del amor y esper­ar restringir con éxi­to el peca­do. Debe oper­ar sobre el prin­ci­pio de la jus­ti­cia.
    6. Aho­ra como un ofi­cial de la policía empiezo a encon­trar a los delin­cuentes por primera vez como una ame­naza real a mi seguri­dad per­son­al y a la seguri­dad de nues­tra sociedad. El crim­i­nal ya no tiene más la figu­ra inofen­si­va sen­ta­da tela de jeans azul al otro lado de mi escrito­rio de prisión, una “vic­ti­ma” de la sociedad para ser trata­da con com­pasión y mis­eri­cor­dia.” Lo que él vio fueron ladrones armadas agi­tan­do pis­to­las; maniáti­cos enlo­que­ci­dos ame­nazan­do a sus famil­ias; hos­tiles, gru­pos de gentes, maldicientes, lan­zan­do piedras; y hom­bres eno­ja­dos bal­ance­an­do tacos de bil­lar los unos con­tra con los otros en salones de bil­lar llenos de humo. “Sin impor­tar el ries­go hacia ellos mis­mos, cada ofi­cial de la policía entiende que su habil­i­dad para respal­dar la autori­dad legí­ti­ma  que él rep­re­sen­ta es la úni­ca cosa que per­manece entre la civ­i­lización y la jungla de la anar­quía.” ¡Esto es la real­i­dad! Esto es el por qué Dios nos dio el gob­ier­no civ­il. [2]
    7. ¿Cómo debe­mos votar?
      1. Debe­mos votar por el can­dida­to cuyo pun­to de vista del gob­ier­no civ­il viene más ape­ga­do a la enseñan­za bíbli­ca. Aquel que entiende que su respon­s­abil­i­dad es pro­te­ger la jus­ti­cia del inocente para cas­ti­gar al cul­pa­ble.
        1. El como él apli­ca su entendimien­to a los asun­tos como la defen­sa nacional, la ley y el orden, la pena cap­i­tal, el abor­to, la dis­crim­i­nación (a la inver­sa o de otra for­ma), los impuestos, la guer­ra, etc.
        2. ¿El pun­to de vista del can­dida­to al gob­ier­no como un pro­tec­tor o como un provee­dor de los dere­chos?
        3. ¿El can­dida­to mira el gob­ier­no en tér­mi­nos de jus­ti­cia o en tér­mi­nos del amor y de la com­pasión?
  8. Los can­didatos cris­tianos son los mejores ofi­ciales elegi­dos. ¡no es nece­sari­a­mente ver­dad!
    1. Muchos políti­cos cris­tianos tienen un pun­to de vista per­ver­tido del papel del gob­ier­no.
    2. No debe­mos votar por un can­dida­to en par­tic­u­lar SOLO porque es un cris­tiano. El can­dida­to que desea gob­ernar para hac­er lo que Dios desea hac­er es el úni­co que debería obten­er nue­stro voto.

Con­clusión:

  1. Una nota adi­cional sobre los can­didatos cris­tianos: Hace pocos años un miem­bro de la igle­sia esta­ba cor­rien­do por la nom­i­nación repub­li­cana para pres­i­dente[3]. Él no pasó de la elec­ción pri­maria ini­cial. Muchos cris­tianos esta­ban respaldán­do­lo y esta­ban molestos cuan­do él no llegó demasi­a­do lejos en el pro­ce­so elec­toral. Pero algo que muchos cris­tianos ignor­a­ban o le daban poco impor­tan­cia era que este hom­bre había aban­don­a­do a Dios y había deja­do la igle­sia. Una pre­gun­ta que yo tenía era, “si él no podía ser fiel a Dios y per­manecer fiel a la igle­sia y a sus prin­ci­p­ios, ¿cómo podríamos esper­ar que él man­tu­viera la ley provey­era jus­ti­cia? A un niv­el per­son­al: yo temía que este hom­bre más que yo hiciera a sus opo­nentes “impíos”.
  2. El papel del gob­ier­no es proveer jus­ti­cia y seguri­dad a sus ciu­dadanos. Es hac­er cumplir las leyes y cas­ti­gar a los infrac­tores (Romanos 13), y proveer la lib­er­tad para que el evan­ge­lio sea pred­i­ca­do (1 de Tim­o­teo 2:1–4)

El papel



[1] For­mat and mate­r­i­al tak­en from Jack Cotrell’s book: Tough Ques­tions (relied heav­i­ly)

[2] Pro­fes­sor George Kirkham, pro­fes­sor of crim­i­nol­o­gy

[3] Fred Thomp­son

La Autori­dad[1]

Ed Rangel

Intro­duc­ción:

  1. Un sába­do esta­ba llenan­do una recopi­lación esco­lar para un mae­stro. Mi clase iba a ten­er un exa­m­en en la bib­liote­ca. Mien­tras veíamos como empezar el exa­m­en, el equipo de fút­bol entra­ba cam­i­nan­do, a medio vestir y hacien­do rui­do. Ellos esta­ban allí para su reunión pos­te­ri­or al juego y para ver su juego en video. El mariscal de cam­po, un ado­les­cente de 12° gra­do subió hacia mi y me infor­mó que teníamos que dejar libre la Bib­liote­ca. Yo no esta­ba muy con­tento de que el ado­les­cente me dijera lo que yo tenía que hac­er. Mien­tras empezábamos a salir de la Bib­liote­ca uno de los estu­di­antes que esta­ban recopi­lan­do se que­jó entre dientes para sí mis­mo y dijo: “¿Quién pien­san ellos que son? ¿Por qué ten­emos que dejar la Bib­liote­ca para el equipo de fút­bol?” El entre­nador alcanzó a oír a este estu­di­ante. El entre­nador empezó a explicar a los estu­di­antes que esta­ban recopi­lan­do que él tenía la autori­dad y el dere­cho para hac­er que el estu­di­ante hiciera lo que él desea­ba. Lo que yo ates­tigüé ese día, y lo que los estu­di­antes que esta­ban recopi­lan­do aprendieron ese día, fue que otros tienen el dere­cho de decirnos qué hac­er y hac­er­lo. Esto es lo que se lla­ma autori­dad.
  2. Autori­dad- “…el dere­cho de decir a los demás lo que ellos deben hac­er, y el dere­cho de hac­er cumplir la con­duc­ta pre­scri­ta por medio del uso del poder (tal como la pre­via adver­ten­cia del cas­ti­go por un com­por­tamien­to con­trario”[2]
  3. La pal­abra clave es dere­cho. Una per­sona tiene la autori­dad sobre mí no solo debido a que es más grande, más fuerte, más lis­to, etc. en lugar de lo que soy, o debido a que él tiene un arma en su mano.
    1. La autori­dad es una cual­i­dad espir­i­tu­al, no conec­ta­da a las cual­i­dades de la otra per­sona.
    2. Podría no ser hecha cor­rec­ta­mente en algún sen­ti­do ver­dadero. Un ladrón con un arma en mi cabeza tiene el poder de hac­er que haga lo que él desea, pero no le da el dere­cho de hac­er­lo así.”
    3. Por otra parte, una per­sona podría ten­er el dere­cho pero no el poder.
      1. Mi her­mano era un adul­to vivien­do su propia vida cuan­do él decidió pro­ferir imprope­rios en la pres­en­cia de mi madre. Mi madre era mucho más pequeña que mi her­mano, era bas­tante más débil que él, ni se com­pa­ra­ba en estatu­ra a él. Sin embar­go, ella era capaz de estar firme en la sil­la y ver­lo cara a cara y dis­ci­pli­narlo.
      2. Debido a lo que era ella y lo que era él (relación de madre e hijo) ella tenía el DERECHO para cor­re­gir a mi her­mano.
      3. Ella no tenía la for­t­aleza físi­ca para doble­gar­lo, pero ella tenía el dere­cho para cor­re­gir y si era nece­sario, hac­er cumplir las reglas.
    4. La autori­dad y la moral­i­dad van de la mano. Hay poca necesi­dad de bus­car las respues­tas a las cues­tiones éti­cas si alguien no entiende la nat­u­raleza de la autori­dad. La autori­dad es la armazón den­tro del cual se hacen las deci­siones éti­cas y se lle­va a cabo la con­duc­ta moral. Sin autori­dad, el con­cep­to total de cor­rec­to o incor­rec­to no tiene sig­nifi­ca­do.”[3]
  1. El rec­ha­zo de la autori­dad
    1. Anti-autori­taris­mo – el rec­ha­zo de la autori­dad a favor de la autonomía
      1. Homo­sex­u­al­i­dad: La sociedad nos dice que ser homo­sex­u­al es un dere­cho. “Todos tienen el dere­cho a su propia pref­er­en­cia sex­u­al.”
      2. Abor­to: El movimien­to de la elec­ción propia para rec­haz­ar todas las leyes con­tra el abor­to, refirien­do que una “mujer tiene el dere­cho de escoger que hac­er con su pro­pio cuer­po.”
      3. Pornografía: los lib­er­tar­ios defien­den la pornografía y se opo­nen a toda cen­sura que diga que una per­sona no tiene el dere­cho para obser­var o leer sin cualquier cosa que él desee.”
      4. Hay ejem­p­los de autonomía, el ene­mi­go de la autori­dad.
  2. Autonomía
    1. Entien­do que la autonomía en la igle­sia es algo bueno, que cada igle­sia tiene el dere­cho de gob­ernarse a sí mis­ma sin la super­visión de otra igle­sia, enti­dad, o cuer­po de per­sonas reli­giosas. Esto es algo bueno, Pero note que la autonomía de la igle­sia no sig­nifi­ca que no hay una autori­dad más alta. Dios es la autori­dad.
    2. Autonomía – de dos pal­abras grie­gas: auto sig­nifi­ca “por si mis­mo”, nomos sig­nifi­ca “ley”. “La idea es el gob­ier­no por sí mis­mo, o ser una ley para sí mis­mo.” Un sinón­i­mo común­mente usa­do es “LIBERTAD”.
    3. Alguien dijo en una ocasión que la autonomía es ser libre para hac­er deci­siones propias sobre lo que es cor­rec­to y lo que es incor­rec­to.
      1. Esto podría estar basa­do en la expe­ri­en­cia per­son­al propia y no en un están­dar común.
      2. La pal­abra de Dios es el están­dar común, pero la autonomía rec­haza ese están­dar.
    4. La autonomía es el ene­mi­go de la autori­dad. La autonomía se opone a todo aspec­to de autori­dad supe­ri­or. La autonomía dice que todos están en el mis­mo plano y que todos tienen la respues­ta para sí mis­mos y nadie más, ni aún Dios (¡en espe­cial Dios!)
    5. La autonomía dice que el com­por­tamien­to moral es el com­por­tamien­to que el indi­vid­uo siente que es bueno y el com­por­tamien­to inmoral es el com­por­tamien­to que el indi­vid­uo siente que es inmoral.
    6. ¡Si siente que es bueno entonces lo hace! — acti­tud
      1. Si siente que es bueno fumar mar­i­hua­na, entonces lo hace.
      2. Si siente que es bue­na la promis­cuidad sex­u­al, entonces lo hace.
      3. etc.
    7. Los que pro­mueven la autonomía se opo­nen a la autori­dad, a la ley, a la obe­di­en­cia y a la sum­isión a la autori­dad, ¡espe­cial­mente a la de Dios!
    8. Recu­peración de la autori­dad
      1. ¡Los cris­tianos deben resi­s­tir este movimien­to anti-autori­dad!
        1. Recuerde que la autonomía es la idea de auto gob­ier­no y de oposi­ción a la autori­dad. Este es un ataque sobre la autori­dad.: celes­tial y ter­restre. Por medio de la pro­pa­gan­da de los medios de comu­ni­cación está abier­ta a su ataque.
        2. Los cris­tianos nece­si­tan enten­der cier­tas estruc­turas de autori­dad, y debe­mos hac­er el may­or esfuer­zo para lograr este propósi­to en medio de la oposi­ción.
  3. ¿Por qué es tan urgente la recu­peración de la autori­dad?
    1. ¡Debido a que nues­tra lib­er­tad depende de ello!
      1. Si todo fuera bueno, sin peca­do, entonces podría no ser nece­saria la autori­dad.
      2. Las acciones y las pal­abras no ten­drían un efec­to en la moral­i­dad.
    2. Debido a que todos los hom­bres son pecadores (Rom. 3:23). Los cora­zones de los pecadores usual­mente están llenas con:
      1. Orgul­lo (Prov. 16:18)
      2. Envidia(1 Ped. 2:1–2)
      3. Glo­ton­ería (Prov. 23:21).
      4. Lujuria (Mat. 5:28).
      5. Eno­jo (Prov. 15:1)
      6. Cod­i­cia (Ef. 4:19)
      7. Pereza (Prov. 15:19).
      8. Si todos fuer­an libres de hac­er sus propias reglas y de hac­er todo lo que él desea­ba, solo el más fuerte sobre­viviría, el más débil no podría.
  4. Ejem­p­los de una sociedad sin restric­ciones (autori­dad):
    1. Rápi­do los demo­ni­os dañarían sus propias vidas y la de los demás.
    2. El indus­tri­al sería libre de con­t­a­m­i­nar el aire y el agua y dañar la vida de los demás.
    3. Los crim­i­nales robarían sin el temor del cas­ti­go.
    4. La anar­quía reinaría en nues­tra sociedad.
  5. La recu­peración de la autori­dad no es solo para nues­tra como­di­dad y bien­es­tar físi­co sino mucho más impor­tante para nue­stro bien­es­tar espir­i­tu­al.
    1. La sum­isión a la autori­dad es lo cor­rec­to.
    2. Dios es el Creador  y nosotros somos Su creación. Como Creador Él tiene todo el dere­cho de gob­ernarnos. Dios nos ha pro­vis­to con un número de aso­cia­ciones de autori­dad den­tro de las que los humanos debe­mos some­ter­nos los unos a los otros:
      1. El gob­ier­no (Rom. 13).
      2. Los mae­stros (1 Pedro 2:18)
      3. Los padres (Ef. 6:1)
      4. El mari­do y la mujer (Ef. 5:22–23)
      5. En la igle­sia (1 Tim. 5:17)
  6. ¡El rec­ha­zo de la autori­dad es un rec­ha­zo a Dios!
    1. Gen. 1:1-Dios tiene el dere­cho moral de decirnos que hac­er. La creación con­sid­era como pone en la per­spec­ti­va el ori­gen de la sum­isión a la autori­dad. Todo gob­ier­no existe debido a que Dios se los per­mi­tió, ellos son, ya sea que lo acepten o lo recha­cen, un instru­men­to de Dios.
    2. Salmo 24:1, el hecho de que Dios creó todo de la nada y que le da a Él el dere­cho moral para gob­ernarnos.
    3. Salmo 100:3, No nos hici­mos nosotros mis­mos.
    4. Si debe­mos acep­tar que la creación fue por acci­dente (Big Bang) entonces no ten­emos señor, ni esta­mos moral­mente oblig­a­dos a some­ter­nos a nadie.
      1. Esto es el por qué la may­oría de las per­sonas se opo­nen a la autori­dad y deman­dan com­ple­ta lib­er­tad y son evolu­cionistas. Esta es la úni­ca man­era en que ellos pueden jus­ti­ficar su rec­ha­zo a la autori­dad.
      2. Pero, puesto que somos creación de Dios, entonces esta­mos por nat­u­raleza bajo Su autori­dad. La sum­isión y la obe­di­en­cia no son nat­u­rales, ellas son parte de nues­tra esen­cia. Debido a que somos creación de Dios la lib­er­tad abso­lu­ta es lit­eral­mente imposi­ble. (Aún los reli­giosos que pro­mueven la teoría de que “somos libres en Cristo” deben acep­tar que no somos libres de hac­er lo que deseamos – entonces la lib­er­tad abso­lu­ta es imposi­ble.
      3. La inter­ac­ción de la autori­dad
        1. La abso­lu­ta autori­dad pertenece solo a Dios.
          1. Él deter­mi­na lo que los humanos deben hac­er y lo que no.
          2. Solo el Creador puede deter­mi­nar lo que está bien y lo que está mal, moral o inmoral, jus­to o injus­to.
          3. Dios impone Su vol­un­tad sobre nosotros y no ten­emos elec­ción sino acep­tar­la. Somos libres de hac­er ya sea lo cor­rec­to o lo incor­rec­to, pero no somos libres para decidir lo que está bien y lo que está mal.
  7. La autori­dad div­ina
    1. La inter­relación bási­ca de autori­dad es entre nosotros y Dios. Debe­mos some­ter­nos nosotros mis­mos a Él en todas las cosas, que es Jesús el Cristo.
      1. Col. 2:9
      2. Mateo 28:18
    2. Al lle­gar a ser un cris­tiano uno acep­ta y con­fiesa a Jesús como Señor sobre nosotros. Procla­mamos que Jesús es nues­tra autori­dad final y la acep­ta­mos con gus­to.
      1. Juan 20:28
      2. Rom. 10:9
      3. Los cris­tianos acep­ta­mos que Jesús es nue­stro propi­etario (1 Pedro 2:29.) Acep­ta­mos que Jesús es nue­stro Señor y que somos Sus sier­vos. Acep­ta­mos Sus instruc­ciones y la defini­ción de lo que es rec­to y de lo que no es incor­rec­ta. Acep­ta­mos tam­bién como Él define la jus­ti­cia y no como la defin­i­mos nosotros.
    3. Esto hace que INDISPENSABLE la Pal­abra de Dios (2 Tim. 3:16).
  8. May­or­do­mos de la autori­dad
    1. Dios ha del­e­ga­do Su autori­dad a la gente. Esto no sig­nifi­ca que la gente tiene el dere­cho de decidir lo que cor­rec­to y lo que es incor­rec­to, sino que sig­nifi­ca que la gente tiene el dere­cho de enseñar, aplicar y requerir obe­di­en­cia a Su Pal­abra.
    2. Dios ha estable­ci­do tres esferas de autori­dad: famil­ia, igle­sia y esta­do.
      1. Famil­ia: Dios ha señal­a­do a los padres para actu­ar por Él en la instruc­ción de sus hijos en el camino de la jus­ti­cia.
        1. Debut. 6:4–9
        2. Ef. 6:1
      2. Igle­sia: Los ancianos de cada igle­sia local han sido señal­a­dos para gob­ernar, guiar y acon­se­jar den­tro del alcance de las Escrit­uras. La con­gre­gación tiene la obligación de some­terse (Hebre­os 13:17).
      3. Esta­do: Romanos 13:1

Con­clusión:

  1. Una sociedad sin autori­dad y en com­ple­ta­jnkm lib­er­tad es una sociedad que ha rec­haz­a­do a Dios como Creador.
  2. No hay tal cosa de la lib­er­tad abso­lu­ta.
  3. A todos se nos requiere some­ter­nos a la autori­dad, a la famil­ia, a la igle­sia y al esta­do porque Dios ha del­e­ga­do Su autori­dad a ellos.


[1] Relied heav­i­ly on Cotrell’s book:Tough Ques­tions

[2] Cot­trell, Jack:Tough Bib­li­cal Answers, part two, page 8

[3] Ibid

Una Prome­sa Ren­o­va­da de Lib­eración y Pro­tec­ción a Israel (vers 1–7)

      1 La pal­abra aho­ra intro­duce un con­traste; cam­bia el tono de reproche repren­sión al del áni­mo y con­so­lación. Pre­vi­a­mente Jehová había dicho, “No temas, porque yo estoy con­ti­go” (41:10), y “No temas, yo te ayu­do” (41:13); aho­ra Él agre­ga, No temas, porque yo te red­imí. Él ha paga­do el pre­cio por la reden­ción de Israel (ver vers 3). Él les da cua­tro razones por las que no deben temer: (1) Jehová había crea­do a Jacob, esto es, Él había puesto de man­i­fiesto algo nue­vo – una nue­va creación – en Sinaí. (2) Él había for­ma­do a Israel, mod­e­lando el pueblo principesco fuera de Jacob, un susti­tu­to. ¡Que con­traste entre los mate­ri­ales insen­satos mod­e­la­dos por los paganos en ído­los que no podrían rendir ningún ser­vi­cio y el Israel mod­e­la­do por Dios en una nación que podría servir­le! (3) Jehová había red­imi­do o rescata­do al pueblo de Egip­to, y cuan­do sufrieron en Babilo­nia, Él actuó como su ven­gador. Y (4) Él había puesto nom­bre por su nom­bre “Israel” para ser Su pro­pio pueblo y nación par­tic­u­lar (Éxo­do 19:5–6), dán­doles una obra espe­cial a Su sier­vo y men­sajero (41:9).

      2 Debido a que mío eres tú, debido a que Israel ha sido lla­ma­do y red­imi­do por Jehová (ver vers 1), Él los pro­te­gerá y los cuidará. Hay sin embar­go muchas prue­bas ante el pueblo; sin embar­go ellos podrían pasar en medio de los tor­rentes de aflic­ción y los ríos de la adver­si­dad, no serán sobrecogi­dos porque Jehová estará con ellos. Y cuan­do cami­nen en medio del fuego de la tribu­lación, de prue­bas, y juicios, no se que­marán (ver Sal 66:12; tam­bién Dan 3:27, donde Dios da una demostración lit­er­al de esta lec­ción), porque Jehová los sos­ten­drá y pro­te­gerá.

      3 La garan­tía estam­pa­da en estas prome­sas es el nom­bre del Señor mis­mo; Porque yo Jehová – el nom­bre per­son­al por el que Él es cono­ci­do por el pueblo del pacto – Dios tuyo – el Dios del poder y de la fuerza, el úni­co Dios – el San­to de Israel – aparte de los peca­dos de Israel, abso­lu­to en san­ti­dad – tu Sal­vador – el Señor libra a Su pueblo del desas­tre y la opre­sión para seguri­dad y paz. Rescate es el pago o reden­ción de alguien o de algo que ha sido cap­tura­do. Israel era de Jehová y Él la entre­garía al resto de las naciones, incluyen­do a Egip­to, a Etiopía, y a Seba, lo cual incluye a todas las naciones cono­ci­das de África de ese tiem­po. Ya sea que, como pien­san algunos eru­di­tos, esto tiene ref­er­en­cia a la con­quista de Egip­to en el 525–522 A.C. por Cam­bi­as­es, hijo de Ciro, esto es incier­to.

      4 La primera pal­abra en este ver­sícu­lo (Porque) da prob­le­mas a var­ios comen­taris­tas. Es tra­duci­do de difer­entes for­mas: “de la época” (Alexan­der); “debido a” (Delitzsch, Leupold); “debido al hecho que” (Young); “puesto que” podría ser la tra­duc­ción más rep­re­sen­ta­ti­va. A mis ojos fuiste de gran esti­ma, de gran val­or; entonces Jehová red­imirá a Israel a gran cos­to. Hay tam­bién varias tra­duc­ciones para la pal­abra hebrea que la Ver­sión Amer­i­can Stan­dard tra­duce hon­or­able: “has sido hon­or­able” (Alexan­der, Young); “[eres] hon­or­able” (Leupold); “de alta esti­ma” (Delitzsch). A pesar de las incer­tidum­bres en estos ver­sícu­los, sin embar­go, la idea es clara. La posi­ción espe­cial de Israel ante Dios y la respon­s­abil­i­dad que lle­va esa posi­ción ha hecho hon­or­able a la nación, digna de hon­or. (Para recibir ese hon­or, deben, de hecho, vivir en una relación apropi­a­da ante Él.) La cláusu­la yo te amé traza el favor de Dios “has­ta su raíz más pro­fun­da – el amor de Dios” (Leupold). Debido a que el pueblo de Israel es hon­or­able y pre­cioso ante Él, Jehová, en Su amor por ellos, los pone por arri­ba de todas las naciones, da a otros a cam­bio por ellos.

      5–6 El Señor reit­era las pal­abras con las que intro­du­jo esta pro­fecía: No temas, porque yo estoy con­ti­go (ver vers 1; 41:10,13,14) porque el agua y el fuego (ver vers 2) están por venir. Él está miran­do ade­lante hacia el tiem­po cuan­do el pueblo será dis­per­sa­do a las cua­tro esquinas de la tier­ra. Alexan­der obser­va que Dios no dice, “Yo los traeré de regre­so,” en el tiem­po de la restau­ración, sino traeré tu gen­eración, lina­je o descen­di­entes, de las cua­tro direc­ciones – ori­ente, poniente, norte, y sur. Es Dios el que los traerá, jun­tán­do­los en uno. Al norte, dice, Da acá; y al sur: No deten­gas; trae de lejos mis hijos, y mis hijas de los con­fines de la tier­ra. Todos sus hijos son inclu­i­dos. No es dirigi­do a ningún indi­vid­uo o grupo par­tic­u­lar ni es man­da­do traer jun­tos al pueblo de Dios. En vez de eso, la idea es, “Sufra todo mi pueblo para regre­sar a mí; nadie ni nada lo imp­i­da.” El rema­nente que retornará de Babilo­nia o ven­drán jun­tos bajo el Sier­vo serán aque­l­los que “volverán a mi de todo su corazón” (Jer 24:7).

      7 Inclu­i­dos entre los que van a ser traí­dos y reunidos están todos los lla­ma­dos de mi nom­bre, los hijos y las hijas de Dios, el Israel espir­i­tu­al. Ellos fueron crea­d­os – traí­dos a la exis­ten­cia – por la propia glo­ria de Jehová, que es el obje­ti­vo final de toda la obra de Dios. Para ser reunidos jun­tos están todos los que for­mé – los que sobre Dios obró en la his­to­ria para que Él pudiera pon­er de man­i­fiesto una nación pecu­liar – los for­mé y los hice. Dios for­mó o hizo a Israel como un refle­jo espe­cial de Su glo­ria (ver vers 1). Si bien este pasaje habla del retorno del rema­nente des­de el exilio, cier­ta­mente obser­va tam­bién más allá de la reunión de todo el pueblo lla­ma­do por el nom­bre de Dios. Esto solo fue cumpli­do bajo el Sier­vo Jesu­cristo, que Dios señaló para la obra.

Un Nue­vo Desafío para Israel y para las Naciones (vers 8–13)

 

      8 Jehová llamó pre­vi­a­mente a los dios­es a una corte de inquisi­ción para exam­i­nar sus declara­ciones de ser dei­dad (41:1–7,21–24). Él aho­ra lla­ma al sier­vo Israel ciego y sor­do a reunirse con Él en una corte de inquisi­ción seme­jante. No obstante ciego y sor­do, Israel tiene ojos y oídos con los que puede ver y oír si sola­mente lo quisier­an; el Señor bus­ca abrir sus ojos y sus oídos por medio de señalar las obras mar­avil­losas que ha hecho en y por medio de ellos.

      9 Jehová lla­ma tam­bién a las naciones paganas a asi­s­tir a la sesión, retán­do­los como lo hizo con sus ído­los (41:21–24) para declarar algo que fue pro­fe­ti­za­do y que ha sido cumpli­do entre ellos. Pre­sen­ten sus tes­ti­gos, y jus­tifíquense, para que su con­fi­an­za y ado­ración de los ído­los pudiera ser defen­di­da. Dios desafía a las naciones a que nos dé nuevas de esto, y que nos haga oír las cosas primeras, esto es, que señale los difer­entes even­tos que sus dios­es pro­fe­ti­zaron y como se lle­varon a cabo. Si las naciones no pueden jun­tarse para este desafío, oigan (lo que Jehová tiene que decir), y digan: Ver­dad es. Cuan­do una per­sona hon­es­ta exam­i­na sus suposi­ciones y no encuen­tra evi­den­cias sobre las cuales acep­tar­las, debería estar dis­puesto a oír la otra parte. Cuan­do se pre­sen­ta sufi­ciente evi­den­cia a favor de la otra parte, podría decir, “es ver­dad.” Hoy como entonces, este prin­ci­pio nece­si­ta ser recono­ci­do en la inves­ti­gación de todas las reli­giones.

      10 El Señor se dirige aho­ra a Israel: Vosotros sois mis tes­ti­gos, dice Jehová, y mi sier­vo que yo escogí. Como pueblo espe­cial de Dios, Israel es Su sier­vo y su men­sajero (42:19), y aho­ra es tam­bién Su tes­ti­go. La pal­abra tes­ti­go es común en los medios de los tri­bunales; un tes­ti­go es alguien que ha cono­ci­do de primera mano sobre un even­to y puede dar un tes­ti­mo­nio pre­ciso sobre eso. El pueblo de Israel puede dar tes­ti­mo­nio que Jehová es Dios, no solo a las naciones, sino tam­bién a sus pro­pios escép­ti­cos. Al com­parar la obra de Jehová con la de los ído­los, y el tes­ti­mo­nio de los páganos con sus pro­pios ído­los, Israel puede dis­tin­guir con clar­i­dad el poder de Jehová y la impo­ten­cia de los ído­los. Entonces pueden venir para que me conozcáis y creáis; lle­garían a estar firme­mente estable­ci­dos en su fe, no fluc­tuan­do ya más en una cosa y otra. Ellos enten­derán que yo mis­mo soy; esto es, recono­cerán a Jehová como el úni­co Dios. Porque antes de mí no fue for­ma­do Dios, ni lo será después de mí. En tan­to que se ha esta­do enfa­ti­zan­do sobre los paganos la vanidad de sus dios­es, Jehová enfa­ti­za aquí sobre Su pro­pio pueblo vac­ilante la ver­dad que solo Él es el Dios eter­no.

      11 Jehová con­tin­ua enfa­ti­zan­do Su pun­to: Yo, yo Jehová, el “Yo soy,” el eter­na­mente exis­tente y el úni­co todo prov­i­dente; y fuera de mí no hay quien salve. Cuan­do el pueblo se encuen­tra a si mis­mo en el exilio en Babilo­nia, se darán cuen­ta que no hay sal­vación en ningún otro. Jonás aprendió esta lec­ción en el vien­tre del pez; él clamó, “la sal­vación es de Jehová (Jonás 2:9). Cuan­do el hom­bre rec­haza a Dios, cualquier esper­an­za de encon­trar la lib­eración de la esclav­i­tud es cas­ti­ga­da; no hay ningu­na otra fuente de sal­vación.

      12 Jehová declara que Él mis­mo ha cumpli­do lo que Él desafió a las naciones que hicier­an (vers 9): Él ha anun­ci­a­do, ha dado a cono­cer lo que hará en el futuro; Él ha sal­va­do, esto es, ha lib­er­a­do a Su pueblo de Egip­to y de Sena­que­rib, y Él los lib­er­ará de Babilo­nia, y Él ha hecho oír, ha repor­ta­do en una for­ma clara e inequívo­ca el cumplim­ien­to de lo que pro­fe­tizó con ante­ri­or­i­dad. Cuan­do Él dice, y no hubo entre vosotros dios ajeno, Él no está dan­do a enten­der que no había idol­a­tría en medio del pueblo, sino que no había otro dios con el que Jehová colaboró o que hubiera pro­fe­ti­za­do todas las cosas que serían hechas; Jehová se sos­tu­vo y actuó solo. Vosotros, pues, sois mis tes­ti­gos, tes­ti­f­i­can­do la dei­dad abso­lu­ta de Jehová. Él ha mostra­do con clar­i­dad que es capaz de mostrar el fin y el ini­cio y hac­er que suce­da, lo cual no puede ser nega­do. Como Jehová y Dios, Él es tan­to el úni­co que existe eter­na­mente, el Dios del pacto, y el Señor de poder y for­t­aleza que es capaz de lle­var a cabo Su propósi­to. (Var­ios sig­los más tarde, Israel sería sim­i­lar­mente un tes­ti­go de la dei­dad de Cristo.)

      13 Al seguir el tex­to, Aun antes que hubiera día, yo era; o la lec­tura al mar­gen, ¿“Des­de este día en ade­lante Yo era”?  No obstante que algunos comen­taris­tas están divi­di­dos en que acep­tar, es preferi­ble seguir el tex­to; porque des­de el ini­cio del tiem­po, Dios ha esta­do pre­sente en Su creación y en la his­to­ria. Él estu­vo pre­sente con la primera gen­eración y estará pre­sente con la últi­ma (41:4). Nadie puede quitar de un tirón a una per­sona o a una nación que está en Su mano. Y cuan­do Él pro­pone una obra, ningún dios puede impedirla.

El Poder de Jehová para Quitar Obstácu­los en la Reden­ción de Su Pueblo (vers 14–21)

 

      14 Como Reden­tor Jehová actúa de una for­ma con­sis­tente con Su propia san­ti­dad, que es enfa­ti­za­da con­stan­te­mente en la frase el San­to de Israel. Él había crea­do a Israel para Su glo­ria (vers 7), y aho­ra actúa hacia esa nue­va creación en tal for­ma que “mis ala­ban­zas pub­licara” (vers 21). Por vosotros envié a Babilo­nia, una aparente ref­er­en­cia a Ciro, al que lev­an­taría y enviaría con­tra Babilo­nia (41:1–7; 44:28–45:7; 48:14; ver 13:17; 21:2). Note que en una vez más Jehová habla de una acción futu­ra como si ya estu­viera hecha. El pueblo de esa orgul­losa y poderosa nación los haría descen­der como fugi­tivos, esto es, como un pueblo que huye de un ene­mi­go. Descen­dería en las naves de que se glo­ri­a­ban, las naves de com­er­cio que habían traí­do gran rego­ci­jo por medio de los tesoros que habían enrique­ci­do la ciu­dad. Las naves de las que Babilo­nia esta­ba tan orgul­losa se con­ver­tirían en el pendón de su humil­lación descen­di­en­do ante sus ene­mi­gos. Jehová está declaran­do por este medio Su con­trol sobre las naciones, tan­to en la poderosa Babilo­nia como en el que Él envía con­tra ella.

      15 Jehová no solo con­tro­la las poten­cias paganas, al enviar a Ciro con­tra Babilo­nia; sino tam­bién, como el Creador de Israel, ejerce con­trol sobre su des­ti­no. La nación podría estar en el exilio en Babilo­nia, pero Él es aún su Rey y no lo olvi­dará; Él los lib­er­ará por Su propia com­pla­cen­cia.

      16–17 El Señor no solo deter­mi­na el des­ti­no de las naciones y mold­ea y da for­ma a Israel hacia un fin, tam­bién ejerce Su poder cre­ati­vo y con­tro­lador sobre la nat­u­raleza. Abrió un camino en el Mar Rojo y una sen­da en las aguas fieras e impetu­osas para que Su pueblo pudiera pasar en medio de ellas. Además, es solo por Su decre­to abso­lu­to y el ejer­ci­cio de Su poder divi­no que los ejérci­tos pueden actu­ar. Los car­ros y los cabal­los, los ejérci­tos y los hom­bres poderosos son destru­i­dos por Su vol­un­tad, como cuan­do las fuerzas del Faraón inten­taron perseguir a Israel y perecieron cuan­do las aguas regre­saron a su posi­ción orig­i­nal (ver Sal 76:5–6). Todas estas poderosas fuerzas humanas caen jun­ta­mente para no lev­an­tarse; fenecen, como pábi­lo quedan apa­ga­dos. Son como una lám­para cuya luz está extin­guién­dose. El ver­bo usa­do aquí siem­pre se rela­ciona al hecho de apa­gar un fuego, ya sea en for­ma fig­u­ra­da o lit­er­al;[1] desa­parece de la vista.

      18–19 El pueblo es urgi­do a dejar de mirar y apelar al pasa­do (excep­to para apren­der de sus ejem­p­los y adver­ten­cias), y mirar en lugar de eso al futuro. Jehová prom­ete que Él hará cosa nue­va que ellos verían y sabrían. Al señalar lo que Él hará por medio de Su Sier­vo ide­al, Jehová ya había dicho, “yo anun­cio cosas nuevas; antes que sal­gan [broten] a luz, yo os las haré noto­rias” (42:9); estas cosas están en el futuro lejano. Pero la cosa nue­va frente a Él está más inmedi­a­ta: pron­to sal­drá a luz; la gen­eración a quien se dirigió par­tic­i­pará en ella. Como el Reden­tor de Israel de los egip­cios, así Él abrirá camino en el desier­to, y ríos en la soledad para un nue­vo éxo­do. Por Su prov­i­den­cia y poder proveerá un camino para el via­je de retorno del exilio y pro­por­cionará agua para su sed. Aunque Él prob­a­ble­mente no pro­du­jo ríos lit­erales para que bro­taran mila­grosa­mente a la exis­ten­cia, Él proveyó para las necesi­dades del pueblo.

      20–21 En lengua­je alta­mente proféti­co sim­i­lar al usa­do por Job, “Cuan­do alaba­ban todas las estrel­las del alba” (38:7), y por un salmista, “los árboles del bosque rebosarán de contento,/Delante de Jehová” (Sal 96:12–13; ver Isa 55:12 – “los árboles del cam­po darán pal­madas de aplau­so”), el pro­fe­ta dice que los ani­males del cam­po y las criat­uras sil­vestres de las áreas desér­ti­cas hon­rarán a Jehová. Como el mun­do ani­mal sufrió debido al juicio sobre los hom­bres por sus peca­dos (ver, por ejem­p­lo, Jer 14:6; Ose 4:3; Joel 1:18), así aho­ra en algu­na for­ma ellos com­parten las ben­di­ciones otor­gadas por Dios sobre un pueblo red­imi­do. El pueblo for­ma­do por Jehová para Si mis­mo será dado a luz de tal for­ma que puedan alabar­lo; esto será la meta de Su pueblo.

La Indifer­en­cia de Israel – La Gra­cia de Jehová (vers 22–28)

 

      22 A pesar de la pre­ocu­pación de Jehová por Israel y Su deseo de influir en su rep­re­sentación, el pueblo ha sido indifer­ente a Él y a Su bon­dad. Él tiene el poder para lib­er­ar y proveer para sus necesi­dades, pero ellos no han acu­d­i­do a Él. En lugar de eso se cansaron de Sus caminos y del ejer­ci­cio nece­sario para Servir­le.

      23 La segun­da acusación direc­ta con­tra el pueblo se rela­ciona con el rit­u­al del sac­ri­fi­cio: No me tra­jiste a mí los ani­males del holo­caus­to; ni a mí me hon­raste con tus sac­ri­fi­cios. ¿Qué sig­nifi­ca esto, la nat­u­raleza pre­cisa de la ofen­sa? ¿La nación ha fal­la­do al sac­ri­ficar debido a que se ha vuel­to a la idol­a­tría? ¿Es un asun­to de indifer­en­cia al rit­u­al mosaico? ¿O Dios está eno­ja­do debido a que los cau­tivos en Babilo­nia no lle­van a cabo los ritos? Las primeras dos posi­bil­i­dades son descar­tadas; porque no obstante que el pueblo podría servir a ído­los, no son indifer­entes a ofre­cer el sac­ri­fi­cio; como una prác­ti­ca, son abun­dantes en ello (ver 1:10–16). La ter­cera posi­bil­i­dad se descar­ta sobre la base que todos los sac­ri­fi­cios debían ser ofre­ci­dos en Jerusalén; Jehová no haría respon­s­able al pueblo por no ofre­cer sac­ri­fi­cios si esta­ban en Babilo­nia. La expli­cación más plau­si­ble es que su ofrec­imien­to no era de corazón; la cer­e­mo­nia está allí pero fal­ta el ver­dadero espíritu y el sen­ti­do. Ellos ofre­cen sac­ri­fi­cios para ase­gu­rar la pro­tec­ción del Señor y para inten­tar por medio de cer­e­mo­nias for­males escapar de Su ira. El pueblo había equiv­o­ca­do el moti­vo del sac­ri­fi­cio. No se inten­tó ser una car­ga por parte del Señor, sino un medio de comu­nión gozosa con Él.

      24 La caña aromáti­ca que el pueblo no ha traí­do para Jehová es con­sid­er­a­da por la may­oría de los comen­taris­tas para ser una plan­ta aromáti­ca impor­ta­da de otro país en vez de la caña aromáti­ca con la que esta­mos famil­iar­iza­dos. Era prob­a­ble­mente usa­da en incien­so o en aceite para untar. Este pun­to es incier­to. De todos mod­os, en vez de traer la caña aromáti­ca y que sat­is­facía a Dios con la ofren­da con­ciente de la gro­sura que Le pertenecía, el pueblo Lo ago­b­ió con sus peca­dos y Lo can­só con sus iniq­uidades. Esta acti­tud, que fue la car­ac­terís­ti­ca de sus vidas en gen­er­al, nuli­ficó cualquier mer­i­to posi­ble de sus ofren­das. No parece haber esta­do restringi­do a un perío­do especí­fi­co sino a un prob­le­ma per­sis­tente en la his­to­ria de la nación.

      25 No obstante que es omnipo­tente, como es demostra­do en Su poder sobre Babilo­nia, sobre Ciro y sobre los medos que Él usó para destru­ir a Babilo­nia, y tan­to sobre la nat­u­raleza ani­ma­da como la inan­i­ma­da (vers 14–21), Jehová solo podría hac­er lo bueno por Israel si el pueblo se volvía de sus peca­dos. Yo, yo soy el que bor­ró tus rebe­liones; este es un acto de gra­cia pura de Su parte y no el resul­ta­do de ningún mer­i­to de parte de ellos. El perdón viene por medio de la fe en Él y no por medio de sac­ri­fi­cios cer­e­mo­ni­ales real­iza­dos como mera for­mal­i­dad. Dios dice que él bor­ra las trasgre­siones por amor de mí mis­mo, esto es, de tal for­ma que Él pudiera demostrar la com­bi­nación apropi­a­da de la mis­eri­cor­dia div­ina y la jus­ti­cia, expre­sa­da en amor, juicio, y gra­cia. Cuan­do son bor­ra­dos, los peca­dos ya no son recor­da­dos – “Cuan­to está lejos el ori­ente del occidente,/Hizo ale­jar de nosotros nues­tras rebe­liones” (Sal 103:12).

      26 El Señor urge aho­ra a Israel a que Lo hagan recor­dar, a traer a la mente Su infini­to ser y carác­ter san­to (como se expu­so en el cap 40), Su ley san­ta que les fue dada para su bien. Su cuida­doso amor y mis­eri­cor­dia com­pa­si­va, y Su dis­posi­ción para per­donar y recibir de vuelta en Su seno a los que Lo escuchan. Él hace aho­ra una peti­ción llena de recuer­dos tan­to de la invitación que Él emi­tió al comien­zo del libro (1:18) y Su lla­ma­do a las naciones (41:21–24): entremos en juicio jun­ta­mente; habla tú para jus­ti­fi­carte. Si hay algu­na base o mer­i­to en ust­edes para garan­ti­zar su lib­eración, trái­gan­la al frente; Jehová está lis­to para escuchar. Si no hay base en ust­edes que amerite la lib­eración por parte de Dios, entonces la lib­eración estará basa­da en Su amor y favor no mere­ci­do.

      27 Israel no podía pre­sen­tar la exce­len­cia en los fun­da­men­tos de sus antepasa­dos, porque Tu primer padre pecó, Los eru­di­tos han inter­pre­ta­do en diver­sas man­eras esta ref­er­en­cia: Adán, Abra­ham, Jacob, y aún David; pero parece que Jacob es el padre con­sid­er­a­do aquí, porque él había gana­do la ben­di­ción y la pri­mo­gen­i­tu­ra por medio del engaño y de una com­pra no her­man­able. Y tus enseñadores (“inter­pretes,” del hebreo) pre­vari­caron con­tra mí; esto es, los pro­fe­tas, los sac­er­dotes, y otros que debían haber dado una instruc­ción apropi­a­da en la ley pecaron al dar en su lugar enseñan­za fal­sa. Así, des­de su padre Jacob has­ta el pre­sente el pueblo ha sido ani­ma­do por el ejem­p­lo y el pre­cep­to a trans­gredir la ley div­ina.

      28 Sin embar­go, el pueblo es aún respon­s­able por su ale­jamien­to de Dios; porque así como había habido mae­stros infieles, tam­bién había habido pro­fe­tas y mae­stros fieles entre ellos. Por tan­to, con­se­cuente­mente o a la luz de esto, Jehová pro­fanó los príncipes del san­tu­ario. La pal­abra príncipes, que podría referirse a gob­er­nadores de la realeza, deno­ta tam­bién caudil­los o líderes en el san­tu­ario; deberían haber sido san­tos, con­sagra­dos a su min­is­te­rio. El Señor los pro­fa­nará al enviar­los a Babilo­nia, una tier­ra y reino pro­fano e impuro. Even­tual­mente pon­drá por anatema a Jehová, esto es, lo consignará a la destruc­ción, y por opro­bio a Israel, un obje­to de lengua­je abu­si­vo. Aunque este juicio fue en parte total­mente cumpli­do por la cau­tivi­dad de Babilo­nia, el cur­so y la den­i­gración ha con­tin­u­a­do a lo largo de toda la his­to­ria de Israel; ellos con­tinúan vivien­do cen­sura.


[1]  The­o­log­i­cal Word­book of the Old Tes­ta­ment, vol. 1, pág. 428.