Las Respon­s­abil­i­dades de los Ciu­dadanos

Intro­duc­ción:

  1. Si hay gob­ier­no, como fue dis­cu­ti­do en la sec­ción ante­ri­or, entonces debe ser el que gob­ierne. La Bib­lia nos da instruc­ciones sobre las respon­s­abil­i­dades si él nos gob­ier­na y nos da instruc­ciones sobre las respon­s­abil­i­dades del gob­er­na­do.
  2. Casi ninguno de los que cono­ce­mos lle­gan a ser pres­i­dentes de un país, alcalde, etc., pero la may­oría de nosotros será ciu­dadano de un país.
  3. Los ciu­dadanos deben estar suje­tos al gob­ier­no y, en esta lec­ción ver­e­mos lo que la Bib­lia sobre las respon­s­abil­i­dades de los ciu­dadanos.
  1. La obe­di­en­cia civ­il
    1. ¿Qué sig­nifi­ca vivir bajo la autori­dad civ­il? ¿Cómo debe respon­der el ciu­dadano cris­tiano a las leyes, reg­u­la­ciones y juicios? La Bib­lia nos da un man­damien­to sen­cil­lo: obe­de­cer la ley ter­re­nal.
      1. Romanos 13:1, 2, 5; la obe­di­en­cia civ­il es una respon­s­abil­i­dad clara de un ciu­dadano.
      2. 1 de Pedro 2:13–14; “Por causa del Señor…someteos a toda insti­tu­ción humana…”
      3. No hay lugar para que yo o ust­ed podamos decidir si debe­mos o no debe­mos obe­de­cer la ley ter­re­nal. La Pal­abra de Dios lo deja claro, innegable y direc­ta­mente que debe­mos some­ter­nos a la autori­dad del­e­ga­da del gob­ier­no civ­il. Las deci­siones del gob­ier­no civ­il se lla­man leyes, y Dios nos dice que obe­dez­camos esas leyes.
  2. ¿Por qué obe­de­cer? Romanos 13:5 nos da dos razones: el cas­ti­go y la con­cien­cia.
    1. El cas­ti­go: Romanos 13:4 se refiere a la capaci­dad de gob­ier­no para cas­ti­gar a los infrac­tores.
      1. La obe­di­en­cia “debido al cas­ti­go” es más que la capaci­dad del gob­ier­no para cas­ti­gar. Es debido a que cuan­do des­obe­de­ce­mos las leyes ter­re­nales esta­mos des­obe­de­cien­do a la ley de Dios.
      2. Dios ordenó la obe­di­en­cia al gob­ier­no (Rom. 13:2). “De modo que quien se opone a la autori­dad, a lo estable­ci­do por Dios resiste; y los que resisten, acar­rean con­de­nación para sí mis­mos.
      3. ¡Es posi­ble Pablo ten­ga en mente el cas­ti­go eter­no y el juicio final de Dios! Esto es el por qué la obe­di­en­cia a las leyes ter­re­nales es tan impor­tante y debe ser toma­do con seriedad.
      4. Cuan­do alguien se ríe y des­obe­dece abier­ta­mente la ley ter­re­nal él se está rien­do de Dios y des­obe­de­cién­do­lo.
      5. Cuan­do no nos some­te­mos a la autori­dad civ­il no nos esta­mos some­tien­do a la autori­dad de Dios. Nues­tra propia burla de la ley es el por qué somos con­de­na­dos por Dios.
      6. Entonces debe­mos hac­er todo lo que podemos para estar en suje­ción “debido al cas­ti­go”.
      7. Nota: La obe­di­en­cia solo porque temem­os una mul­ta, una sen­ten­cia de cár­cel y el infier­no no es una razón muy noble, ¡pero fun­ciona! Sin embar­go, hay sin embar­go del por qué debe­mos esforzarnos en obe­de­cer a las autori­dades civiles: a causa de la con­cien­cia.
      8. A causa de la con­cien­cia: sig­nifi­ca hac­er­lo sim­ple­mente debido a que es algo jus­to por hac­er, y debido a que Dios desea que hag­amos.
        1. Debido a que amamos a Dios y deseamos agradar­le.
        2. Si sabe­mos que esto es lo que agra­da a Dios entonces debe­mos hac­er todo el esfuer­zo para obe­de­cer y some­ter­nos nosotros mis­mos como buenos ciu­dadanos al gob­ier­no ter­re­nal y al celes­tial (Fil­ipens­es 3:20).
        3. Por causa del Señor…” (1 de Pedro 2:13)
          1. La obe­di­en­cia por nue­stro pro­pio bien es obvia, pero Pedro nos dice que debe­mos hac­er­lo a causa del Señor.
          2. Debido a que es algo jus­to para hac­er.
          3. ¿Sig­nifi­ca esto que debe­mos obe­de­cer toda ley y orde­nan­za del hom­bre aun cuan­do no hay policía alrede­dor para hac­er cumplir la ley.
            1. La may­or parte de las per­sonas no vio­larán la ley cuan­do los policías están pre­sentes, pero romperán la ley cuan­do el policía no está pre­sente.
            2. Los cris­tianos no deben hac­er esto. Los cris­tianos deben desear obe­de­cer debido a que es algo jus­to, esto es lo que Dios desea.
              1. IRS (Amer­i­can tex revene sis­tema). No debe­mos hac­er tram­pas sobre nue­stros impuestos aun si sabe­mos que hay una gran opor­tu­nidad de que no seamos cap­tura­dos. No debe­mos tomar deduc­ciones que no son legí­ti­mas. Por ejem­p­lo, recla­mar a las mas­co­tas como depen­di­entes.
              2. En una ocasión usé un detec­tor de policía debido a que “yo desea­ba cono­cer donde esta­ba el policía en todo momen­to”. Pero la ver­dad era que yo con fre­cuen­cia excedía el límite de veloci­dad y recibiría mul­tas por hac­er­lo así. El detec­tor de radar era tal que yo podría ase­gu­rarme y bajar la veloci­dad si había un car­ro de la policía en el área. Fui cues­tion­a­do por un pred­i­cador fiel y él dijo, “Si ust­ed obe­dece la ley ust­ed no nece­si­ta saber dónde está el policía, Dios está en todos lados. ¡Buen pun­to!
            3. Si nos hemos someti­do al Señor entonces debe­mos recono­cer que debe­mos hac­er bien las cosas debido a que son las cosas cor­rec­tas a hac­er.
            4. Pal­abra de pre­cau­ción: La may­oría de las veces juzg­amos a la per­sona porque creemos que ellos no están obe­de­cien­do a la ley. Debe­mos ser cuida­dosos ya que hay oca­siones cuan­do las cir­cun­stan­cias espe­ciales y las condi­ciones espe­ciales han sido hechas por la ley mis­ma para algunos indi­vid­u­os. Un caso en con­cre­to: Un cris­tiano no usa­ba su cin­turón de seguri­dad y esta­ba sen­ten­ci­a­do a nun­ca estar al frente, sino en la parte de atrás. Lo qué la per­sona no sabía era que su her­mano tenía una condi­ción médi­ca por la que él no debería usar un cin­turón de seguri­dad y había recibido un per­miso espe­cial. Esta pobre alma había sido con­de­na­da al infier­no por otro her­mano sin saber aún las ver­daderas cir­cun­stan­cias. Ase­guré­monos que esta­mos obe­de­cien­do nosotros mis­mos la ley.
  3. Los impuestos y la oración: Puesto que la Bib­lia men­ciona esto especí­fi­ca­mente, debe­mos pon­er espe­cial aten­ción al área de este tema.
    1. Romanos 13:6–7: Después de bosque­jar la respon­s­abil­i­dad del gob­ier­no Pablo men­ciona los cos­tos de operación. “Pues por esto pagáis tam­bién los trib­utes, porque son servi­dores de Dios que atien­den con­tin­u­a­mente a esto mis­mo. Pagad a todos lo que debéis: al que trib­u­to, trib­u­to; al que impuesto, impuesto; al que respeto, respeto; al que hon­ra, hon­ra.
      1. Jesús fue desafi­a­do por Sus ene­mi­gos y Él les dijo “Dad, pues, a César lo que es de César…” (Mateo 22:21)
        1. Jesús san­ciona la jus­ti­cia de un gob­ier­no para grabar impuestos sobre sus ciu­dadanos, ¡y Él man­da a los ciu­dadanos que los paguen!
        2. Pagar impuestos nun­ca es pla­cen­tero, y podríamos no estar siem­pre de acuer­do sobre como gas­ta el gob­ier­no el dinero de los impuestos, pero aun somos man­da­dos a pagar­los.
        3. Nadie odi­a­ba más pagar los impuestos que los judíos que paga­ban impuestos a Roma. Y, el gob­ier­no romano gasta­ba el dinero en for­ma impru­dente e impía:
          1. can­ti­dades mon­stru­osas des­perdi­ci­adas en deprava­ciones
          2. exce­sos
          3. destruc­ción.
          4. Al men­tir sobre nue­stros ingre­sos, eva­di­en­do los impuestos y ocul­tan­do los ingre­sos no es algo cor­rec­to a hac­er.
            1. ¡Al hac­er­lo así de todas for­mas está equiv­o­ca­do!
            2. Muchos pred­i­cadores han deci­di­do no pagar un cier­to impuesto que el resto de los ciu­dadanos tienen que pagar, “obje­ción a con­cien­cia”. Aun y cuan­do la ley lo per­mite, una obser­vación de más cer­cana a la “exon­eración” debe hac­er­nos recon­sid­er­ar nues­tra posi­ción.[1]  (IRS Pub­li­ca­tion) (great blog arti­cle on this top­ic of preach­ers opt­ing out of pay­ing Social Secu­ri­ty)
            3. No hay jus­ti­fi­cación, en un caso u otro, para reten­er una parte de nue­stro de nue­stro pago de impuestos porque ten­emos una obje­ción de con­cien­cia a la for­ma en que algo de esto es gas­ta­do. Esto es el espíritu de la anar­quía. ¿Pen­samos que el impe­rio romano nun­ca gastó sus impuestos recau­da­dos de man­era impru­dente o inmoral? De hecho ellos lo hicieron.…Si no nos gus­ta la for­ma en que el gob­ier­no está usan­do nue­stro dinero de los impuestos, ¡tra­ba­je­mos para refor­mar la for­ma en que es gas­ta­do! Reten­er o evadir los impuestos es peca­do.”[2]
        4. 1 Tim­o­teo 2:1–2, la oración es otra área donde los ciu­dadanos tienen una respon­s­abil­i­dad.
          1. Nues­tra oración bási­ca debe ser que aque­l­los que están en el poder pudier­an gob­ernar en una for­ma tal que la jus­ti­cia sea servi­da, nue­stros dere­chos pro­te­gi­dos y que el evan­ge­lio no pudiera ser estor­ba­do.
          2. El sim­ple hecho de que se nos mande orar por nue­stros gob­er­nantes es un recorda­to­rio de que Dios al final está al cuida­do de los asun­tos de este mun­do. Se nos ha per­mi­ti­do escoger con lib­er­tad si los obe­de­ce­mos o no, pero final­mente Dios está aun a car­go.
            1. ¡Si nos escab­ul­limos violan­do las leyes en este tiem­po de vida, en el juicio no nos escab­ul­lire­mos!
            2. Romanos 13:5.
        5. La des­obe­di­en­cia civ­il
          1. Con la obe­di­en­cia civ­il hay tam­bién la des­obe­di­en­cia civ­il. La des­obe­di­en­cia civ­il: hay sola­mente un prin­ci­pio sobre el que un ciu­dadano DEBE des­obe­de­cer la ley civ­il.
            1. Los gob­er­nadores civiles son humanos, y aun no obstante que ellos son min­istros de Dios ellos pueden pro­mul­gar leyes que no son autor­izadas por Dios. En este caso uno debe des­obe­de­cer la ley del hom­bre y obe­de­cer la ley de Dios.
            2. Ejem­p­los bíbli­cos:
              1. El sane­drín judío: En un inten­to de dis­minuir el crec­imien­to de la igle­sia los gob­er­nadores judíos le man­daron a Pedro, a Juan y a los otros após­toles no enseñar en el nom­bre de Jesús (Mateo 28:18–20; Hechos 1:8). Los após­toles no tuvieron que escoger sino que des­obe­decieron la ley civ­il en vez de obe­de­cer­la (Hechos 4:18–19; 5:17–29).
              2. Daniel 6: A Daniel y sus ami­gos se les dijo que no oraran más a Dios sino al mis­mo rey. Daniel y sus ami­gos tuvieron que des­obe­de­cer al Rey aun y cuan­do podría costar­les su vida, y obe­decieron la Ley de Dios.
              3. Si un cris­tiano es enfrenta­do con tal elec­ción el debe escoger obe­de­cer a Dios y des­obe­de­cer las leyes civiles.
                1. Algunos país­es comu­nistas tienen una ley sev­era para que el evan­ge­lio sea pre­ci­a­do. Muchos cris­tianos han des­obe­de­ci­do esta ley han pasa­do Bib­lias de con­tra­ban­do al país y pred­i­ca­do el evan­ge­lio de todas man­eras.
                2. Es mi con­vic­ción que en este caso el prin­ci­pio de la excep­ción es apli­ca­do apropi­ada­mente.
            3. ¿Cuán­do la des­obe­di­en­cia civ­il no es jus­ta?
              1. Hay oca­siones cuan­do nos sen­ti­mos muy firme­mente con­tra una ley civ­il par­tic­u­lar y sen­ti­mos que ten­emos el dere­cho de des­obe­de­cer la ley civ­il.
              2. Ejem­p­los:
                1. Los cin­tur­ones de seguri­dad
                2. Los límites de veloci­dad
                3. Los límites de cac­ería: un cazador podría sen­tir que es injus­to que él solo pue­da matar dos vena­dos en una tem­po­ra­da y decir “Es mi dere­cho matar y proveer de comi­da a mi famil­ia así que mataré tan­tos vena­dos como yo con­sidere que nece­si­to.”
                4. La con­t­a­m­i­nación
                5. El desmonte de la tier­ra
                6. La protes­ta: En algunos casos podríamos sen­tir que nece­si­ta­mos protes­tar con­tra una ley especí­fi­ca y huel­ga, orga­ni­zación ile­gal, mar­cha ile­gal, o reten­er nue­stros impuestos ile­gal­mente. Pero esto no es lo en lo que los cris­tianos deben estar empeña­dos.
                7. ¿Cómo sabe­mos si podemos vio­lar una ley civ­il?
                  1. Si algu­na ley civ­il vio­la la ley de Dios entonces podemos ser des­obe­di­ente.
                  2. Si solo no nos gus­ta la ley y no vio­la la ley de Dios entonces no podemos des­obe­de­cer las leyes civiles.

 

Con­clusión:

  1. La con­clusión es que hay solo una situación vál­i­da en la que Dios nos per­mite vio­lar una ley civ­il, esto es, donde la obe­di­en­cia a la ley podría en sí mis­ma causar que pecáramos con­tra una ley de Dios. En otro caso, la des­obe­di­en­cia a la ley civ­il es en sí mis­ma un peca­do con­tra Dios, y es el tiem­po para que los cris­tianos empiecen a tomar esto con seriedad.”[3]

 


[1] I cer­ti­fy that I am con­sci­en­tious­ly opposed to, or because of my reli­gious prin­ci­ples I am opposed to, the accep­tance (for ser­vices I per­form as a min­is­ter, mem­ber of a reli­gious order not under a vow of pover­ty, or Chris­t­ian Sci­ence prac­ti­tion­er) of any pub­lic insur­ance that makes pay­ments in the event of death, dis­abil­i­ty, old age, or retire­ment; or that makes pay­ments toward the cost of, or pro­vides ser­vices for, med­ical care. (Pub­lic insur­ance includes insur­ance sys­tems estab­lished by the Social Secu­ri­ty Act.) IRS Pub­li­ca­tion 4361

[2] Cot­trell, Tough Ques­tions, 32

[3] Cot­trell, Tough Ques­tions, 35

El Propósi­to del Gob­ier­no[1]

Intro­duc­ción:

  1. En nue­stro estu­dio ante­ri­or vimos que al menos uno puede enten­der apropi­ada­mente que la autori­dad es útil para inten­tar ten­er un buen entendimien­to de los asun­tos morales.
    1. La autori­dad final viene de Dios.
    2. Dios ha deci­di­do lo que es moral y lo que es inmoral; lo que es cor­rec­to e incor­rec­to. Él no lo ha deja­do a nues­tra decisión.
    3. Dios ha del­e­ga­do a cier­tos humanos (esferas) para ten­er autori­dad.
      1. La famil­ia
      2. La igle­sia
      3. El Esta­do
  2. En esta lec­ción con­sid­er­aremos la esfera del esta­do y su propósi­to en esta tier­ra.
    1. ¿Es la pena cap­i­tal moral o inmoral? (Tres pred­i­cadores esta­ban dis­cutien­do el cas­ti­go de la pena cap­i­tal y dos esta­ban en con­tra de ellas y uno defendía la prác­ti­ca. Los dos argu­menta­ban el pun­to de vista que Dios con­de­na el asesina­to, el ter­cero argu­menta­ba des­de el pun­to de vista que la pena cap­i­tal no era asesina­to sino jus­ti­cia. Los dos argu­menta­ban que solo Dios tenía el dere­cho de juz­gar y tomar la vida de una per­sona. El ter­cero argu­menta­ba que Dios del­e­ga­do (orde­na­do) al gob­ier­no para actu­ar por Él en cuan­to a hacien­do cumplir la ley y cas­ti­gan­do a los infrac­tores. ¿Hubo un acuer­do entre los tres? Tris­te­mente, no.)
    2. ¿La par­tic­i­pación en la Guer­ra cor­rec­to o incor­rec­to?
    3. ¿Debe­mos pagar impuestos si sabe­mos que el dinero está sien­do usa­do para for­mar un sis­tema de defen­sa nacional que se empleará en la guer­ra y en el asesina­to de per­sonas?
    4. ¿Por quién debe­mos votar en las elec­ciones locales, estatales y nacionales?
  3. Hay pre­gun­tas impor­tantes y con­tro­ver­siales.
    1. Los cris­tianos con fre­cuen­cia están en desacuer­do sobre las respues­tas, algunos muy apa­sion­a­dos en sus pun­tos de vista.
    2. Más a menudo entonces los no cris­tianos for­man una opinión y cier­ran su mente a todo lo que es difer­ente. Esto es tan malo debido a que esta acti­tud prevalece tam­bién en su pun­to de vista reli­gioso, citan­do que las opin­iones opues­tas son sostenidas por los igno­rantes y menos fieles.
  4. ¿Por qué hay tan­ta con­tro­ver­sia y con­fusión?
    1. Alguien lle­ga a estar tan frustra­do que deci­den no votar y no ser parte del gob­ier­no local.
    2. La razón del por qué hay mucha con­fusión sobre este asun­to es debido a la fal­ta de entendimien­to apropi­a­do sobre el propósi­to del gob­ier­no.
    3. c.     ¡El propósi­to del gob­ier­no es la clave!
    4. ¿Quién insti­tuyó todo gob­ier­no humano?
      1. ¿Los humanos somos tan sabios que lo inven­ta­mos fuera de lo que nece­si­tan los humanos en lugar de man­ten­er el orden y ten­er un sis­tema de impuestos?
      2. ¿O Dios inven­tó el gob­ier­no humano para el orden y pro­tec­ción humana?
      3. Dios ordenó el gob­ier­no humano (Romanos 13:1).
        1. Él ha hecho así por una razón especí­fi­ca.
        2. Esa razón es encon­tra­da en las Escrit­uras. De allí la necesi­dad que leamos las Escrit­uras y la acepte­mos como es rev­e­la­da en la mente de Dios.
  5. ¡La religión y la políti­ca no se mez­clan!
    1. Hay dos cosas que nun­ca debe­mos dis­cu­tir: la religión y la políti­ca.” Esta es una acti­tud equiv­o­ca­da.
    2. En real­i­dad, los cris­tianos deben vivir en total y com­ple­to com­pro­miso hacia Dios. Y, puesto que Dios insti­tuyó el gob­ier­no humano el cris­tiano debe per­mi­tir la influ­en­cia de Dios en nue­stros:
      1. Pun­to de vista reli­gioso,
      2. Pun­to de vista políti­co,
      3. Pun­to de vista económi­co,
      4. Pun­to de vista educa­ti­vo,
      5. Pun­to de vista famil­iar, y
      6. Pun­to de vista pro­fe­sion­al.
    3. No debe­mos supon­er las opin­iones for­mu­ladas sobre algún aspec­to de la vida y de la moral­i­dad bajo el cual hemos exam­i­na­do lo que la Bib­lia ha dicho sobre ello. Con estas cosas en mente debe­mos ver lo que la Bib­lia tiene que decir sobre el gob­ier­no humano y su propósi­to.
  6. Tres prin­ci­pales ref­er­en­cias escrit­u­rales que serán usadas para enten­der el propósi­to del gob­ier­no:
    1. Romanos 13,
    2. 1 de Pedro 2:13–14,
    3. 1 de Tim­o­teo 2:1–4.

 

Dis­cusión:

 

  1. ¿Qué dice la Bib­lia?
    1. Romanos 13:1, “Somé­tase toda per­sona a las autori­dades supe­ri­ores.”
      1. Hablan­do sobre el gob­ier­no civ­il.
        1. Los leg­is­ladores, rep­re­sen­tantes, con­ce­jales, y las leyes que ellos emiten.
        2. Tam­bién, los eje­cu­tores de la ley, los sol­da­dos, los policías, los jue­ces (los títu­los y los nom­bres son difer­entes en otros país­es.
    2. Dios estable­ció el gob­ier­no civ­il; Romanos 13:1, “Somé­tase toda per­sona a las autori­dades supe­ri­ores; porque no hay autori­dad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido estable­ci­das.
      1. No sig­nifi­ca que Dios “eli­je” a cada rey, pres­i­dente, alguacil, alcalde, etc.
      2. Sig­nifi­ca que cada tipo de gob­ier­no legí­ti­mo ha sido insti­tu­i­do por Dios, incluyen­do a la autori­dad civ­il.
      3. Puesto que es insti­tu­i­do y orde­na­do por Dios, Él espera que nos someta­mos a él (Mateo 22:21, “Dad, pues, a César lo que es de César”)
  2. El primer pasaje clave: Romanos 13:3–5, “Porque los mag­istra­dos no están para infundir temor al que hace el bien, sino al malo. ¿Quieres, pues, no temer la autori­dad? Haz lo bueno, y ten­drás ala­ban­za de ella; porque es servi­dor de Dios para tu bien. Pero si haces lo malo, teme; porque no en vano lle­va la espa­da, pues es servi­dor de Dios, ven­gador para cas­ti­gar al que hace lo malo. Por lo cual es nece­sario estar­le suje­tos, no sola­mente por razón del cas­ti­go, sino tam­bién por causa de la con­cien­cia.
    1. Los gob­er­nadores civiles son lla­ma­dos “min­istros de Dios”.
      1. Dios ha del­e­ga­do Su propia autori­dad a ellos; ellos actúan por Él y en Su lugar.
      2. Es ver­dad que las autori­dades civiles abu­san con fre­cuen­cia de su autori­dad y actúan con­trario al propósi­to orde­na­do.
        1. En tales casos ellos no son ver­daderos min­istros de Dios, así como los min­istros que pred­i­can fal­sa doc­t­ri­na, no son autor­iza­dos por Dios.
        2. Es imper­a­ti­vo que los que están involu­cra­dos en el gob­ier­no civ­il conoz­can lo que se supone que ellos deben hac­er.
    2. ¿Qué enseña Romanos 13?
      1. Pal­abras clave: temor, ven­gador e ira.
      2. Temor: ¿Por qué temor? El propósi­to pri­mario del gob­ier­no es causar temor en relación al com­por­tamien­to impío.
        1. El buen ciu­dadano no debe ten­er motives para temer la ley, pero el que comete iniq­uidades debe estar temeroso. “…Porque los mag­istra­dos no están para infundir temor al que hace el bien, sino al malo…Pero si haces lo malo, teme.
        2. ¿Temor de qué? El cas­ti­go judi­cial especi­fi­ca­do para el com­por­tamien­to pecaminoso.
        3. Un gob­ier­no cuyo sis­tema legal y judi­cial que gol­pea el temor en el corazón del crim­i­nal poten­cial y lo dis­uade de su acción vil está cumplien­do el propósi­to dado por Dios.
        4. Dis­uadir al mal­va­do de hac­er lo malo no es la respues­ta com­plete para finalizar lo malo. Sino que, el temor es usa­do para la pro­tec­ción del bueno, los ciu­dadanos que están den­tro de la ley.
        5. Si hace­mos lo que es bueno, la autori­dad civ­il “es servi­dor de Dios para tu bien.” En este caso, para el ciu­dadano que está den­tro de la ley.
  3. Segun­do pasaje clave: 1 de Tim­o­teo 2:1–4, Exhor­to ante todo, a que se hagan rog­a­ti­vas, ora­ciones, peti­ciones y acciones de gra­cias, por todos los hom­bres; por los reyes y por todos los que están en emi­nen­cia, para que viva­mos qui­eta y reposada­mente en toda piedad y hon­esti­dad. Porque esto es bueno y agrad­able delante de Dios nue­stro Sal­vador, el cual quiere que todos los hom­bres sean salvos y ven­gan al conocimien­to de la ver­dad.”
    1. Debe­mos orar por todos los que están en autori­dad. ¿Qué debe­mos orar que las autori­dades deben cumplir?
      1. Que debe­mos todos vivir en una vida pací­fi­ca y tran­quila, pia­dosa y dig­nifi­ca­da en todos los aspec­tos.
      2. Debe­mos orar que aque­l­los que están en autori­dad guíen de tal man­era que los cris­tianos (podrían ser todos), mi vida, tra­ba­jo y ado­ración estén sin estor­bo y sin ame­naza de daño.
      3. Debe­mos tam­bién, y lo más impor­tante, orar para que podamos predicar el evan­ge­lio sin imped­i­men­tos. Note la últi­ma parte del tex­to, “…el cual quiere que todos los hom­bres sean salvos y ven­gan al conocimien­to de la ver­dad”
    2. Si debe­mos orar por estas cosas, ¿cómo debe­mos esper­ar que ellas se lleven a cabo?
      1. Por la ame­naza del cas­ti­go jus­to y rápi­do con­tra los que hacen el mal (ver Romanos 13:3–5).
      2. Con el propósi­to de la dis­uasión efec­ti­va del mal, el gob­ier­no civ­il ha sido autor­iza­do por Dios para cas­ti­gar a los que come­ten crímenes.
      3. Esto es el por qué el Señor dice que las leyes ter­re­nales son un “servi­dor de Dios, ven­gador para cas­ti­gar al que hace lo malo.” (Rom. 13:4)
  4. Ter­cer pasaje clave: 1 de Pedro 2:13–14, “Por causa del Señor some­teos a toda insti­tu­ción humana, ya sea al rey, como a supe­ri­or, ya a los gob­er­nadores como por él envi­a­dos para cas­ti­go de los mal­he­chores y ala­ban­za de los que hacen el bien.”
    1. Puesto que el “gob­er­nador” está actuan­do por Dios, es la ira y la ven­gan­za de Dios la que está actuan­do sobre el crim­i­nal.
    2. Dios podría hac­er­lo en el Juicio, pero mien­tras tan­to la ley y el orden nece­si­tan ser man­tenidos. La pro­tec­ción para la gente y la pred­i­cación del evan­ge­lio sin obstácu­los es nece­sario.
    3. Un cas­ti­go jus­to para un crimen cometi­do y dis­uadir a los demás del rompimien­to de la ley no es el úni­co propósi­to del gob­ier­no.
    4. El gob­ier­no es tam­bién un ven­gador. Esto sig­nifi­ca que el crim­i­nal está sien­do cas­ti­ga­do debido a que él lo merecía. El cas­ti­go es una ven­gan­za, es una ret­ribu­ción.
    5. Debe ser nota­do que la ven­gan­za per­son­al, la ira per­son­al y el tomar la ley en sus propias manos es con­de­na­do en Mateo 5:38–39; Romanos 12:19). Ese es el papel del gob­ier­no.
    6. La jus­ti­cia es lo que está sobre todo.
      1. La jus­ti­cia resume el propósi­to del gob­ier­no. La jus­ti­cia está pre­ocu­pa­da con ase­gu­rar que cada per­sona sea trata­da exac­ta­mente como se merece, ni más ni menos. Hay dos aspec­tos para la jus­ti­cia. Los aspec­tos pos­i­ti­vo y neg­a­ti­vo.
        1. El aspec­to pos­i­ti­vo (dis­trib­u­ti­va): la pro­tec­ción de los dere­chos de la may­oría, los ciu­dadanos obe­di­entes a la ley.
          1. La tarea del gob­ier­no es ase­gu­rar la jus­ti­cia para la may­oría restringien­do a los mal­va­dos restringién­do­los a ellos – ya sea por el encar­ce­lamien­to, mul­tas, aun la muerte.
          2. El gob­ier­no pro­tege los dere­chos, no es el medio para proveer­nos con todo a lo que ten­emos dere­cho. Nue­stro dere­cho bási­co es vivir libre de obstácu­los en la ado­ración a Dios y en la pred­i­cación del evan­ge­lio. (1 de Tim­o­teo 2:1–4)
    7. El aspec­to neg­a­ti­vo (aspec­to ret­ribu­ti­vo): La tarea del gob­ier­no es ver que el cul­pa­ble obten­ga lo que él merece.
  5. El gob­ier­no, cuan­do es vis­to apropi­ada­mente no debe ser temi­do sino apre­ci­a­do. Esta es la for­ma de per­mi­tirnos vivir sin obstácu­los y que el evan­ge­lio sea pred­i­ca­do a lo largo de todo el mun­do.
  6. La igle­sia y el esta­do: con­fun­di­en­do las líneas
    1. El gob­ier­no civ­il tiene su propósi­to bíbli­co rev­e­la­do y así tam­bién la igle­sia.
      1. El  propósi­to para el que existe el gob­ier­no es man­ten­er la ley y el orden tem­po­ral, el propósi­to por el que la igle­sia existe es proveer la sal­vación espir­i­tu­al.
      2. El prin­ci­pio por el que el gob­ier­no opera es la jus­ti­cia, el prin­ci­pio por el que opera la igle­sia es la gra­cia.
      3. El poder por el que el esta­do cumple su propósi­to es la fuerza, el poder de la igle­sia es el amor.
      4. Hay un con­traste entre la jus­ti­cia y el amor.
        1. El gob­ier­no debe ver que la jus­ti­cia prevalez­ca.
        2. La igle­sia inten­ta cam­biar el mun­do, no por la fuerza y el cas­ti­go, sino por medio del amor.
  7. La con­fusión se lev­an­ta cuan­do los pape­les son inver­tidos y son vis­tos para estar en el mis­mo plano.
    1. Algunos cris­tianos pien­san que el papel prin­ci­pal de la igle­sia es estable­cer la jus­ti­cia a través de todo el mun­do. Esto es un error, éste no es el lugar de la igle­sia.
    2. Otros desean el gob­ier­no “ame” al mun­do y que debe usar la teología del amor éti­co de Mateo 5:38–48.
    3. La prin­ci­pal tarea de la igle­sia es enseñar al mun­do por medio del evan­ge­lio sobre el amor de Dios.
    4. El propósi­to prin­ci­pal del esta­do es ase­gu­rar que prevalez­ca la jus­ti­cia.
      1. El amor es man­da­do a la igle­sia y al cris­tiano en lo indi­vid­ual.
      2. La sim­ple razón para un gob­ier­no civ­il es debido a que es la ÚNICA for­ma en que el mal­va­do pue­da ser con­tenido es por el temor y la fuerza.
    5. Cuan­do tra­ba­jé para el Texas Depart­ment of Crim­i­nal Jus­tice (TYC for the youth, and Mid­land Coun­ty Jail) tratábamos con ladrones insignif­i­cantes y con asesinos. La may­oría de los con­vic­tos no parecían ser mal­va­dos. Uno de mis emplea­d­os, y una dama entra­da en años lla­ma­da “madre” (trata­da por los con­vic­tos como una abuela que podrían ser sus nietos) por el per­son­al de la coci­na for­ma­do  de los delin­cuentes juve­niles. Yo le advertí a ella y aun la ame­n­acé en des­pedirla si ella con­tinu­a­ba tratan­do a los con­vic­tos de esa man­era. . Ella argu­men­tó de esta man­era, “Ellos son tan jóvenes. Ellos me miran como mis nietos y no son real­mente mal­os. Obser­va que her­mosos se miran en sus pan­talones flo­jos [ropa de pre­sos].” Un día dos de estos ánge­les juve­niles deci­dieron escapar. ¿A quién pien­sa ust­ed que ellos hirieron para lograr escapar? ¡Aque­l­la que no los vio como con­vic­tos mal­va­dos sino como su pro­pio nieto! Ust­ed ve, cuan­do un con­vic­to está un tiem­po sirvien­do ellos usual­mente no lo miran mal­va­do. Pero pre­gunte al policía que tiene el ries­go su vida y arries­ga dejan­do a su propia famil­ia a su famil­ia huér­fana cada día cuan­do él está arre­stando a estos “pequeños ánge­les” ya sea que ellos sean mal­va­dos o no. El amor en un niv­el per­son­al y como un man­damien­to para la igle­sia es que es un man­damien­to debido a su obra. El esta­do no puede oper­ar sobre el prin­ci­pio del amor y esper­ar restringir con éxi­to el peca­do. Debe oper­ar sobre el prin­ci­pio de la jus­ti­cia.
    6. Aho­ra como un ofi­cial de la policía empiezo a encon­trar a los delin­cuentes por primera vez como una ame­naza real a mi seguri­dad per­son­al y a la seguri­dad de nues­tra sociedad. El crim­i­nal ya no tiene más la figu­ra inofen­si­va sen­ta­da tela de jeans azul al otro lado de mi escrito­rio de prisión, una “vic­ti­ma” de la sociedad para ser trata­da con com­pasión y mis­eri­cor­dia.” Lo que él vio fueron ladrones armadas agi­tan­do pis­to­las; maniáti­cos enlo­que­ci­dos ame­nazan­do a sus famil­ias; hos­tiles, gru­pos de gentes, maldicientes, lan­zan­do piedras; y hom­bres eno­ja­dos bal­ance­an­do tacos de bil­lar los unos con­tra con los otros en salones de bil­lar llenos de humo. “Sin impor­tar el ries­go hacia ellos mis­mos, cada ofi­cial de la policía entiende que su habil­i­dad para respal­dar la autori­dad legí­ti­ma  que él rep­re­sen­ta es la úni­ca cosa que per­manece entre la civ­i­lización y la jungla de la anar­quía.” ¡Esto es la real­i­dad! Esto es el por qué Dios nos dio el gob­ier­no civ­il. [2]
    7. ¿Cómo debe­mos votar?
      1. Debe­mos votar por el can­dida­to cuyo pun­to de vista del gob­ier­no civ­il viene más ape­ga­do a la enseñan­za bíbli­ca. Aquel que entiende que su respon­s­abil­i­dad es pro­te­ger la jus­ti­cia del inocente para cas­ti­gar al cul­pa­ble.
        1. El como él apli­ca su entendimien­to a los asun­tos como la defen­sa nacional, la ley y el orden, la pena cap­i­tal, el abor­to, la dis­crim­i­nación (a la inver­sa o de otra for­ma), los impuestos, la guer­ra, etc.
        2. ¿El pun­to de vista del can­dida­to al gob­ier­no como un pro­tec­tor o como un provee­dor de los dere­chos?
        3. ¿El can­dida­to mira el gob­ier­no en tér­mi­nos de jus­ti­cia o en tér­mi­nos del amor y de la com­pasión?
  8. Los can­didatos cris­tianos son los mejores ofi­ciales elegi­dos. ¡no es nece­sari­a­mente ver­dad!
    1. Muchos políti­cos cris­tianos tienen un pun­to de vista per­ver­tido del papel del gob­ier­no.
    2. No debe­mos votar por un can­dida­to en par­tic­u­lar SOLO porque es un cris­tiano. El can­dida­to que desea gob­ernar para hac­er lo que Dios desea hac­er es el úni­co que debería obten­er nue­stro voto.

Con­clusión:

  1. Una nota adi­cional sobre los can­didatos cris­tianos: Hace pocos años un miem­bro de la igle­sia esta­ba cor­rien­do por la nom­i­nación repub­li­cana para pres­i­dente[3]. Él no pasó de la elec­ción pri­maria ini­cial. Muchos cris­tianos esta­ban respaldán­do­lo y esta­ban molestos cuan­do él no llegó demasi­a­do lejos en el pro­ce­so elec­toral. Pero algo que muchos cris­tianos ignor­a­ban o le daban poco impor­tan­cia era que este hom­bre había aban­don­a­do a Dios y había deja­do la igle­sia. Una pre­gun­ta que yo tenía era, “si él no podía ser fiel a Dios y per­manecer fiel a la igle­sia y a sus prin­ci­p­ios, ¿cómo podríamos esper­ar que él man­tu­viera la ley provey­era jus­ti­cia? A un niv­el per­son­al: yo temía que este hom­bre más que yo hiciera a sus opo­nentes “impíos”.
  2. El papel del gob­ier­no es proveer jus­ti­cia y seguri­dad a sus ciu­dadanos. Es hac­er cumplir las leyes y cas­ti­gar a los infrac­tores (Romanos 13), y proveer la lib­er­tad para que el evan­ge­lio sea pred­i­ca­do (1 de Tim­o­teo 2:1–4)

El papel



[1] For­mat and mate­r­i­al tak­en from Jack Cotrell’s book: Tough Ques­tions (relied heav­i­ly)

[2] Pro­fes­sor George Kirkham, pro­fes­sor of crim­i­nol­o­gy

[3] Fred Thomp­son

La Autori­dad[1]

Ed Rangel

Intro­duc­ción:

  1. Un sába­do esta­ba llenan­do una recopi­lación esco­lar para un mae­stro. Mi clase iba a ten­er un exa­m­en en la bib­liote­ca. Mien­tras veíamos como empezar el exa­m­en, el equipo de fút­bol entra­ba cam­i­nan­do, a medio vestir y hacien­do rui­do. Ellos esta­ban allí para su reunión pos­te­ri­or al juego y para ver su juego en video. El mariscal de cam­po, un ado­les­cente de 12° gra­do subió hacia mi y me infor­mó que teníamos que dejar libre la Bib­liote­ca. Yo no esta­ba muy con­tento de que el ado­les­cente me dijera lo que yo tenía que hac­er. Mien­tras empezábamos a salir de la Bib­liote­ca uno de los estu­di­antes que esta­ban recopi­lan­do se que­jó entre dientes para sí mis­mo y dijo: “¿Quién pien­san ellos que son? ¿Por qué ten­emos que dejar la Bib­liote­ca para el equipo de fút­bol?” El entre­nador alcanzó a oír a este estu­di­ante. El entre­nador empezó a explicar a los estu­di­antes que esta­ban recopi­lan­do que él tenía la autori­dad y el dere­cho para hac­er que el estu­di­ante hiciera lo que él desea­ba. Lo que yo ates­tigüé ese día, y lo que los estu­di­antes que esta­ban recopi­lan­do aprendieron ese día, fue que otros tienen el dere­cho de decirnos qué hac­er y hac­er­lo. Esto es lo que se lla­ma autori­dad.
  2. Autori­dad- “…el dere­cho de decir a los demás lo que ellos deben hac­er, y el dere­cho de hac­er cumplir la con­duc­ta pre­scri­ta por medio del uso del poder (tal como la pre­via adver­ten­cia del cas­ti­go por un com­por­tamien­to con­trario”[2]
  3. La pal­abra clave es dere­cho. Una per­sona tiene la autori­dad sobre mí no solo debido a que es más grande, más fuerte, más lis­to, etc. en lugar de lo que soy, o debido a que él tiene un arma en su mano.
    1. La autori­dad es una cual­i­dad espir­i­tu­al, no conec­ta­da a las cual­i­dades de la otra per­sona.
    2. Podría no ser hecha cor­rec­ta­mente en algún sen­ti­do ver­dadero. Un ladrón con un arma en mi cabeza tiene el poder de hac­er que haga lo que él desea, pero no le da el dere­cho de hac­er­lo así.”
    3. Por otra parte, una per­sona podría ten­er el dere­cho pero no el poder.
      1. Mi her­mano era un adul­to vivien­do su propia vida cuan­do él decidió pro­ferir imprope­rios en la pres­en­cia de mi madre. Mi madre era mucho más pequeña que mi her­mano, era bas­tante más débil que él, ni se com­pa­ra­ba en estatu­ra a él. Sin embar­go, ella era capaz de estar firme en la sil­la y ver­lo cara a cara y dis­ci­pli­narlo.
      2. Debido a lo que era ella y lo que era él (relación de madre e hijo) ella tenía el DERECHO para cor­re­gir a mi her­mano.
      3. Ella no tenía la for­t­aleza físi­ca para doble­gar­lo, pero ella tenía el dere­cho para cor­re­gir y si era nece­sario, hac­er cumplir las reglas.
    4. La autori­dad y la moral­i­dad van de la mano. Hay poca necesi­dad de bus­car las respues­tas a las cues­tiones éti­cas si alguien no entiende la nat­u­raleza de la autori­dad. La autori­dad es la armazón den­tro del cual se hacen las deci­siones éti­cas y se lle­va a cabo la con­duc­ta moral. Sin autori­dad, el con­cep­to total de cor­rec­to o incor­rec­to no tiene sig­nifi­ca­do.”[3]
  1. El rec­ha­zo de la autori­dad
    1. Anti-autori­taris­mo – el rec­ha­zo de la autori­dad a favor de la autonomía
      1. Homo­sex­u­al­i­dad: La sociedad nos dice que ser homo­sex­u­al es un dere­cho. “Todos tienen el dere­cho a su propia pref­er­en­cia sex­u­al.”
      2. Abor­to: El movimien­to de la elec­ción propia para rec­haz­ar todas las leyes con­tra el abor­to, refirien­do que una “mujer tiene el dere­cho de escoger que hac­er con su pro­pio cuer­po.”
      3. Pornografía: los lib­er­tar­ios defien­den la pornografía y se opo­nen a toda cen­sura que diga que una per­sona no tiene el dere­cho para obser­var o leer sin cualquier cosa que él desee.”
      4. Hay ejem­p­los de autonomía, el ene­mi­go de la autori­dad.
  2. Autonomía
    1. Entien­do que la autonomía en la igle­sia es algo bueno, que cada igle­sia tiene el dere­cho de gob­ernarse a sí mis­ma sin la super­visión de otra igle­sia, enti­dad, o cuer­po de per­sonas reli­giosas. Esto es algo bueno, Pero note que la autonomía de la igle­sia no sig­nifi­ca que no hay una autori­dad más alta. Dios es la autori­dad.
    2. Autonomía – de dos pal­abras grie­gas: auto sig­nifi­ca “por si mis­mo”, nomos sig­nifi­ca “ley”. “La idea es el gob­ier­no por sí mis­mo, o ser una ley para sí mis­mo.” Un sinón­i­mo común­mente usa­do es “LIBERTAD”.
    3. Alguien dijo en una ocasión que la autonomía es ser libre para hac­er deci­siones propias sobre lo que es cor­rec­to y lo que es incor­rec­to.
      1. Esto podría estar basa­do en la expe­ri­en­cia per­son­al propia y no en un están­dar común.
      2. La pal­abra de Dios es el están­dar común, pero la autonomía rec­haza ese están­dar.
    4. La autonomía es el ene­mi­go de la autori­dad. La autonomía se opone a todo aspec­to de autori­dad supe­ri­or. La autonomía dice que todos están en el mis­mo plano y que todos tienen la respues­ta para sí mis­mos y nadie más, ni aún Dios (¡en espe­cial Dios!)
    5. La autonomía dice que el com­por­tamien­to moral es el com­por­tamien­to que el indi­vid­uo siente que es bueno y el com­por­tamien­to inmoral es el com­por­tamien­to que el indi­vid­uo siente que es inmoral.
    6. ¡Si siente que es bueno entonces lo hace! — acti­tud
      1. Si siente que es bueno fumar mar­i­hua­na, entonces lo hace.
      2. Si siente que es bue­na la promis­cuidad sex­u­al, entonces lo hace.
      3. etc.
    7. Los que pro­mueven la autonomía se opo­nen a la autori­dad, a la ley, a la obe­di­en­cia y a la sum­isión a la autori­dad, ¡espe­cial­mente a la de Dios!
    8. Recu­peración de la autori­dad
      1. ¡Los cris­tianos deben resi­s­tir este movimien­to anti-autori­dad!
        1. Recuerde que la autonomía es la idea de auto gob­ier­no y de oposi­ción a la autori­dad. Este es un ataque sobre la autori­dad.: celes­tial y ter­restre. Por medio de la pro­pa­gan­da de los medios de comu­ni­cación está abier­ta a su ataque.
        2. Los cris­tianos nece­si­tan enten­der cier­tas estruc­turas de autori­dad, y debe­mos hac­er el may­or esfuer­zo para lograr este propósi­to en medio de la oposi­ción.
  3. ¿Por qué es tan urgente la recu­peración de la autori­dad?
    1. ¡Debido a que nues­tra lib­er­tad depende de ello!
      1. Si todo fuera bueno, sin peca­do, entonces podría no ser nece­saria la autori­dad.
      2. Las acciones y las pal­abras no ten­drían un efec­to en la moral­i­dad.
    2. Debido a que todos los hom­bres son pecadores (Rom. 3:23). Los cora­zones de los pecadores usual­mente están llenas con:
      1. Orgul­lo (Prov. 16:18)
      2. Envidia(1 Ped. 2:1–2)
      3. Glo­ton­ería (Prov. 23:21).
      4. Lujuria (Mat. 5:28).
      5. Eno­jo (Prov. 15:1)
      6. Cod­i­cia (Ef. 4:19)
      7. Pereza (Prov. 15:19).
      8. Si todos fuer­an libres de hac­er sus propias reglas y de hac­er todo lo que él desea­ba, solo el más fuerte sobre­viviría, el más débil no podría.
  4. Ejem­p­los de una sociedad sin restric­ciones (autori­dad):
    1. Rápi­do los demo­ni­os dañarían sus propias vidas y la de los demás.
    2. El indus­tri­al sería libre de con­t­a­m­i­nar el aire y el agua y dañar la vida de los demás.
    3. Los crim­i­nales robarían sin el temor del cas­ti­go.
    4. La anar­quía reinaría en nues­tra sociedad.
  5. La recu­peración de la autori­dad no es solo para nues­tra como­di­dad y bien­es­tar físi­co sino mucho más impor­tante para nue­stro bien­es­tar espir­i­tu­al.
    1. La sum­isión a la autori­dad es lo cor­rec­to.
    2. Dios es el Creador  y nosotros somos Su creación. Como Creador Él tiene todo el dere­cho de gob­ernarnos. Dios nos ha pro­vis­to con un número de aso­cia­ciones de autori­dad den­tro de las que los humanos debe­mos some­ter­nos los unos a los otros:
      1. El gob­ier­no (Rom. 13).
      2. Los mae­stros (1 Pedro 2:18)
      3. Los padres (Ef. 6:1)
      4. El mari­do y la mujer (Ef. 5:22–23)
      5. En la igle­sia (1 Tim. 5:17)
  6. ¡El rec­ha­zo de la autori­dad es un rec­ha­zo a Dios!
    1. Gen. 1:1-Dios tiene el dere­cho moral de decirnos que hac­er. La creación con­sid­era como pone en la per­spec­ti­va el ori­gen de la sum­isión a la autori­dad. Todo gob­ier­no existe debido a que Dios se los per­mi­tió, ellos son, ya sea que lo acepten o lo recha­cen, un instru­men­to de Dios.
    2. Salmo 24:1, el hecho de que Dios creó todo de la nada y que le da a Él el dere­cho moral para gob­ernarnos.
    3. Salmo 100:3, No nos hici­mos nosotros mis­mos.
    4. Si debe­mos acep­tar que la creación fue por acci­dente (Big Bang) entonces no ten­emos señor, ni esta­mos moral­mente oblig­a­dos a some­ter­nos a nadie.
      1. Esto es el por qué la may­oría de las per­sonas se opo­nen a la autori­dad y deman­dan com­ple­ta lib­er­tad y son evolu­cionistas. Esta es la úni­ca man­era en que ellos pueden jus­ti­ficar su rec­ha­zo a la autori­dad.
      2. Pero, puesto que somos creación de Dios, entonces esta­mos por nat­u­raleza bajo Su autori­dad. La sum­isión y la obe­di­en­cia no son nat­u­rales, ellas son parte de nues­tra esen­cia. Debido a que somos creación de Dios la lib­er­tad abso­lu­ta es lit­eral­mente imposi­ble. (Aún los reli­giosos que pro­mueven la teoría de que “somos libres en Cristo” deben acep­tar que no somos libres de hac­er lo que deseamos – entonces la lib­er­tad abso­lu­ta es imposi­ble.
      3. La inter­ac­ción de la autori­dad
        1. La abso­lu­ta autori­dad pertenece solo a Dios.
          1. Él deter­mi­na lo que los humanos deben hac­er y lo que no.
          2. Solo el Creador puede deter­mi­nar lo que está bien y lo que está mal, moral o inmoral, jus­to o injus­to.
          3. Dios impone Su vol­un­tad sobre nosotros y no ten­emos elec­ción sino acep­tar­la. Somos libres de hac­er ya sea lo cor­rec­to o lo incor­rec­to, pero no somos libres para decidir lo que está bien y lo que está mal.
  7. La autori­dad div­ina
    1. La inter­relación bási­ca de autori­dad es entre nosotros y Dios. Debe­mos some­ter­nos nosotros mis­mos a Él en todas las cosas, que es Jesús el Cristo.
      1. Col. 2:9
      2. Mateo 28:18
    2. Al lle­gar a ser un cris­tiano uno acep­ta y con­fiesa a Jesús como Señor sobre nosotros. Procla­mamos que Jesús es nues­tra autori­dad final y la acep­ta­mos con gus­to.
      1. Juan 20:28
      2. Rom. 10:9
      3. Los cris­tianos acep­ta­mos que Jesús es nue­stro propi­etario (1 Pedro 2:29.) Acep­ta­mos que Jesús es nue­stro Señor y que somos Sus sier­vos. Acep­ta­mos Sus instruc­ciones y la defini­ción de lo que es rec­to y de lo que no es incor­rec­ta. Acep­ta­mos tam­bién como Él define la jus­ti­cia y no como la defin­i­mos nosotros.
    3. Esto hace que INDISPENSABLE la Pal­abra de Dios (2 Tim. 3:16).
  8. May­or­do­mos de la autori­dad
    1. Dios ha del­e­ga­do Su autori­dad a la gente. Esto no sig­nifi­ca que la gente tiene el dere­cho de decidir lo que cor­rec­to y lo que es incor­rec­to, sino que sig­nifi­ca que la gente tiene el dere­cho de enseñar, aplicar y requerir obe­di­en­cia a Su Pal­abra.
    2. Dios ha estable­ci­do tres esferas de autori­dad: famil­ia, igle­sia y esta­do.
      1. Famil­ia: Dios ha señal­a­do a los padres para actu­ar por Él en la instruc­ción de sus hijos en el camino de la jus­ti­cia.
        1. Debut. 6:4–9
        2. Ef. 6:1
      2. Igle­sia: Los ancianos de cada igle­sia local han sido señal­a­dos para gob­ernar, guiar y acon­se­jar den­tro del alcance de las Escrit­uras. La con­gre­gación tiene la obligación de some­terse (Hebre­os 13:17).
      3. Esta­do: Romanos 13:1

Con­clusión:

  1. Una sociedad sin autori­dad y en com­ple­ta­jnkm lib­er­tad es una sociedad que ha rec­haz­a­do a Dios como Creador.
  2. No hay tal cosa de la lib­er­tad abso­lu­ta.
  3. A todos se nos requiere some­ter­nos a la autori­dad, a la famil­ia, a la igle­sia y al esta­do porque Dios ha del­e­ga­do Su autori­dad a ellos.


[1] Relied heav­i­ly on Cotrell’s book:Tough Ques­tions

[2] Cot­trell, Jack:Tough Bib­li­cal Answers, part two, page 8

[3] Ibid