LA EPÍSTOLA A LOS ROMANOS

No me Avergüen­zo del Evan­ge­lio (1:14–17)

INTRODUCCIÓN

1. En cuan­to Pablo ini­cia su gran epís­to­la a los romanos, escribió de su

deseo de ver­los

a. Su oración dili­gente hacia ese fin – Rom 1:9–10

b. Su deseo de ani­mar­los por medio de la mutua edi­fi­cación

Rom 1:11–12

c. Sus planes de ir, para que él pudiera ten­er un fru­to entre ellos

Rom 1:13

2. Su deseo de ver­los esta­ba rela­ciona­do al evan­ge­lio…

a. Al que él servía como un após­tol de Cristo – Rom 1:1

b. Las bue­nas nuevas en relación a Jesús – Rom 1:3

c. Del cual no se aver­gon­z­a­ba – Rom 1:16

3. ¿No nos hemos aver­gon­za­do nun­ca del evan­ge­lio de Cristo…?

a. ¿Aver­gon­za­dos de hablar a otros sobre Jesús?

b. ¿Podría está ser una razón por la cual muchos no están activos en

el evan­ge­lis­mo per­son­al?

[Tal vez al exam­i­nar el cómo y el por qué Pablo no se aver­gon­z­a­ba del

evan­ge­lio, podría hac­er­nos más dili­gentes en nue­stro esfuer­zo de

com­par­tir la bue­nas nuevas de Jesu­cristo…]

I. PABLO NO ESTABA AVERGONZADO DEL EVANGELIO

A. CÓMO NO ESTABA AVERGONZADO

1. Él se sen­tía oblig­a­do a predicar el evan­ge­lio a todos

a. A grie­gos y no grie­gos, a sabios y no sabios – Rom 1:14

b. Su obligación debido en parte al favor que Dios le había

mostra­do – 1 Cor 15:9–10; 1 Tim 1:12–14

2. Él esta­ba lis­to para predicar el evan­ge­lio en Roma

a. Cualquier opor­tu­nidad que se le diera, ¡él la tomaría!

Rom 1:15

b. Aun cuan­do su pref­er­en­cia era predicar donde Jesús no había

sido procla­ma­do antes – Rom 15:20

– ¡Pablo mostró que no esta­ba aver­gon­za­do por su dis­posi­ción y

preparación para predicar el evan­ge­lio en cualquier momen­to y en

todo lugar!

B. POR QUÉ NO ESTABA AVERGONZADO

1. Es el poder de Dios para sal­vación

a. Para todo aquel que cree, tan­to al judío como al griego

(gen­tiles) – Rom 1:16

b. Porque él habla de Cristo, el poder de Dios y la sabiduría de

Dios – 1 Cor 1:23–24

2. Rev­ela la jus­ti­cia de Dios en la sal­vación

a. Como el jus­to vivirá por fe – Rom 1:17

b. Como Dios es tan­to jus­to como el jus­ti­fi­cador de los que

creen en Jesús – Rom 3:21–26

Debido a su poder y a su men­saje, ¡Pablo no esta­ba aver­gon­za­do

de predicar el evan­ge­lio a todo el que estu­viera dis­puesto a

escuchar­lo!

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[De Pablo, entonces, debe­mos notar varias razones del por qué…]

II. NO DEBEMOS AVERGONZARNOS DEL EVANGELIO

A. EL EVANGELIO SIGUE SIENDO EL MISMO

1. Es aun el poder de Dios para sal­var

a. El poder para pro­ducir fe en los cora­zones de aque­l­los que

lo oyen – Rom 10:17

b. El poder para pro­ducir fru­to en aque­l­los que oyen y cono­cen

la ver­dad – Col 1:5–6

2. Aun rev­ela la jus­ti­cia de Dios para sal­vación

a. Como Jesús murió por nue­stros peca­dos – 1 Cor 15:1–4

b. Como podemos recibir perdón de nue­stros peca­dos en Jesús por

medio de la fe, el arrepen­timien­to, y el bautismo

Hech 2:36–38; 22:16

– ¡El paso del tiem­po no ha debil­i­ta­do el poder y el men­saje del

evan­ge­lio de Cristo!

B. LA NECESIDAD SIGUE SIENDO LA MISMA

1. Las almas tienen necesi­dad de la sal­vación

a. Todos hemos peca­do – Rom 3:23

b. La paga del peca­do es muerte – Rom 6:23

2. Tan­to la sabiduría como la necedad, tan­to para los que están

cer­ca como para los que están lejos

a. Jesús es aun el úni­co camino al Padre – Jn 14:6

b. Su evan­ge­lio aun nece­si­ta ser pred­i­ca­do a toda criatu­ra

- Mr 16:15–16

¡El paso del tiem­po no ha dis­minui­do la necesi­dad y el alcance

el evan­ge­lio de Cristo!

[Por el ejem­p­lo de Pablo, podemos cono­cer la acti­tud y la con­duc­ta

apropi­a­da de…]

III. AQUELLOS QUE NO SE AVERGUENZAN DEL EVANGELIO

A. SENTIRÁN UN SENTIDO DE OBLIGACIÓN

1. Hacia Dios que los sal­vo

a. ¿No esta­mos agrade­ci­dos de lo que Dios ha hecho por

nosotros?

b. ¿No afec­tará esto en cómo vivi­mos nues­tras vidas?

– ver Gál 2:20

2. Hacia los que están per­di­dos

a. ¿No esta­mos pre­ocu­pa­dos por su des­ti­no eter­no si lle­gan a

morir en sus peca­dos?

b. ¿No nos moverá esto a hac­er algo? – ver 2 Cor 5:11

Los que no se avergüen­zan del evan­ge­lio no sen­tirán una

obligación sim­i­lar a la de Pablo – Rom 1:14

B. ESTARÁN LISTOS POR ELLOS MISMOS

1. A com­par­tir el evan­ge­lio en cuan­to ten­gan opor­tu­nidad

a. Si tienen dudas en lo que van a hablar, apren­derán (aun lo

volverán a apren­der) – ver 1 Ped 3:15; Heb 5:12

b. No des­cansarán has­ta haber encon­tra­do algún méto­do, apoyo,

o her­ramien­tas, por medio del cual puedan comu­nicar el

evan­ge­lio a otros

c. Así estarán bus­can­do por “puer­tas abier­tas” para enseñar a

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otros – ver 1 Cor 3:5

2. A espar­cir el evan­ge­lio en cuan­to ten­gan la opor­tu­nidad

a. No estarían en la situación de ir, si no fuer­an envi­a­dos

– ver Rom 10:14–15; 3 Jn 5–8

b. No estarían en una situación de enseñar, si no fuer­an

invi­ta­dos – por ejem­p­lo, Hech 10:24,33

c. No bus­carían por “puer­tas abier­tas” para enviar – por

ejem­p­lo, Fil 4:15–16

Los que no se avergüen­zan del evan­ge­lio estarán lis­tos como

Pablo – Rom 1:15

CONCLUSIÓN

1. ¿Está Ust­ed aver­gon­za­do del evan­ge­lio de Cristo? Lo está, si Ust­ed

no…

a. Está hacien­da nada para com­par­tir el evan­ge­lio

b. Se involu­cra en ayu­dar a otros en difundir el evan­ge­lio

2. Ust­ed no tiene razón para aver­gon­zarse, ¡aun es el mis­mo evan­ge­lio!

a. Con el poder para sal­var las almas de los hom­bres

b. Para rev­e­lar la jus­ti­cia mar­avil­losa de Dios para sal­var a los

hom­bres

No deberíamos aver­gon­zarnos nun­ca del evan­ge­lio, o de Jesús…

Porque el que se aver­gon­zare de Mí y de Mis pal­abras en esta

gen­eración adul­tera y pecado­ra, el Hijo del Hom­bre se aver­gon­zará

tam­bién de él, cuan­do ven­ga en la glo­ria de Su Padre con los san­tos

ánge­les.” (Mr 8:38)

Pero si alguno padece como cris­tiano, no se avergüence, sino

glo­ri­fique a Dios por ello.” (1 Ped 4:16)

 

 

 

Lec­ción 03. No me Avergüen­zo del Evan­ge­lio (1.14–17)

EL LIBRO DE APOCALIPSIS

Capí­tu­lo Nueve 

OBJETIVOS EN EL ESTUDIO DE ESTE CAPÍTULO

1) Revis­ar el sonido de la quin­ta y sex­ta trompetas

2) Ofre­cer una expli­cación en relación al sig­nifi­ca­do de estas visiones

RESUMEN

Ensegui­da de la inqui­etante adver­ten­cia del ángel (águila) en el capí­tu­lo ante­ri­or, el quin­to ángel toca la trompe­ta. Juan ve a una estrel­la cayen­do del cielo, a la que se le dio la llave del pozo del abis­mo. En cuan­to es abier­to el pozo, subió humo que oscure­ció el sol y el aire. Entonces salieron del humo lan­gostas con poder como escor­pi­ones, a las que se les dio poder para dañar solo a aque­l­los que no tuvier­an el sel­lo de Dios en sus frentes. Su poder fue lim­i­ta­do solo a ator­men­tar, no a matar, y solo por cin­co meses. Aun así, los hom­bres desearían morir. Juan describe la apari­en­cia de las lan­gostas, e iden­ti­fi­ca a su rey como el ángel del abis­mo cuyo nom­bre en hebreo es Abadón, y en griego, Apolión, que en griego sig­nifi­ca “destruc­tor”. Final­iza entonces el primer “ay”, con dos cosas más por venir (1–12).

Cuan­do el sex­to ángel toca su trompe­ta, Juan oye una voz de los cua­tro cuer­nos del altar de oro que esta­ba delante de Dios. Le dice al sex­to ángel que libere a los cua­tro ánge­les que han sido ata­dos jun­to al río Eufrates. Estos ánge­les han sido prepara­dos para la hora, día, mes y año, para matar a la ter­cera parte de la humanidad. En este momen­to Juan oye que el número de los ejérci­tos de los jinetes era doscien­tos mil­lones. Al describir las corazas llenas de col­ori­do de los jinetes, tam­bién describe que las cabezas de los cabal­los eran como de leones, y de su boca salían fuego, humo y azufre que mataron a la ter­cera parte de los hom­bres. Ellos tam­bién hacían mucho daño con sus colas seme­jantes a ser­pi­entes. A pesar de estos dos “ayes”, el resto de la humanidad no se arre­pin­tió de su idol­a­tría, de sus homi­cidios, de sus hechicerías, de sus inmoral­i­dades sex­u­ales. ni de sus hur­tos (13–21).

Como uno podría imag­i­nar, los inten­tos de inter­pre­tar estas visiones han sido muchos y algu­nas bas­tante fan­ta­siosas. Jun­to con las dos primeras trompetas, sug­iero que la quin­ta y sex­ta trompe­ta sim­bolizan las her­ramien­tas de la vol­un­tad de Dios para traer la ira sobre los perseguidores de su pueblo. Sin embar­go per­mi­tió ir solo has­ta este pun­to, la influ­en­cia de Satanás puede afec­tar la debil­i­dad de una nación des­de den­tro de ella. Hay tam­bién la ame­naza de una invasión exter­na por fuerzas ene­mi­gas. Así con­cuer­do con Sum­mers y con otros que la visión de las lan­gostas del abis­mo sim­bolizan la podredum­bre dia­bóli­ca y la deca­den­cia inter­na que debil­i­taría al impe­rio romano des­de den­tro. Los doscien­tos mil­lones de jinetes sim­bolizan la invasión exter­na como los otros instru­men­tos que Dios usaría. Jun­to con las calami­dades nat­u­rales, (descritas en las primeras cua­tro trompetas), estos tres instru­men­tos com­bi­na­dos traen la caí­da del impe­rio romano.

Mien­tras los cris­tianos del tiem­po de Juan eran oprim­i­dos por lo que parecían ser opo­nentes inven­ci­bles, visiones como estas les recor­daría que aque­l­los “que no tuvier­an el sel­lo de Dios en sus frentes” serían afec­ta­dos por la ira de Dios

BOSQUEJO

I. LA QUINTA TROMPETA: LAS LANGOSTAS DEL POZO DEL ABISMO (1–12)

   A. LAESTRELLAQUE CAYÓ DEL CIELO (1–2)

1. Con el sonido de la quin­ta trompe­ta…

a. Juan vio una estrel­la que cayó del cielo a la tier­ra

b. A la que se le dio la llave del pozo del abis­mo

2. Cuan­do fue abier­to el pozo del abis­mo…

a. Subió humo del pozo como humo de un gran horno

b. Y se oscure­ció el sol y el aire por el humo del pozo

B. LASLANGOSTAS” Y SU PODER (3–10)

1. Del humo salieron lan­gostas sobre la tier­ra, y se les dio poder

a. Poder como de escor­pi­ones

b. Se les mandó que no dañasen a la hier­ba, ni a cosa verde algu­na, ni a ningún árbol

2. El alcance y nat­u­raleza de su poder

a. Podría dañar solo a aque­l­los que no tuvier­an el sel­lo de Dios en sus frentes

b. No podría matar, sino solo ator­men­tar­los por cin­co meses

c. Los hom­bres bus­carán la muerte, pero la muerte huirá de ellos

3. Las lan­gostas descritas

a. Su aspec­to como de cabal­los prepara­dos para la batal­la

b. En las tenían como coro­nas de oro

c. Sus ros­tros eran como caras humanas

d. Sus cabel­los como cabel­los de mujer

e. Sus dientes eran como de leones

f. Con corazas como corazas de hier­ro

g. El rui­do de sus alas como el estru­en­do de muchos car­ros de cabal­los cor­rien­do a la batal­la

h. Con colas como de escor­pi­ones, y tam­bién agui­jones (sin embar­go lim­i­ta­dos en poder)

C. ELREYSOBRE ELLOS (11–12)

1. El ángel del abis­mo

2. Cuyo nom­bre en hebreo es Abadón, y en griego, Apolión

– El primer ay pasó; vienen dos ayes más

II. LA SEXTA TROMPETA: EL EJÉRCITO DE DOSCIENTOS MILLONES (13–21)

    A. LOS CUATRO ÁNGELES ATADOS EN EL EUFRATES (13–15)

1. Con el sonido de la sex­ta trompe­ta…

a. Juan oyó una voz de entre los cua­tro cuer­nos del altar de oro que esta­ba delante de Dios

b. Hablán­dole al sex­to ángel que tenía la trompe­ta

c. Dicién­dole que lib­er­ara a los cua­tro ánge­les ata­dos jun­to al gran río Eufrates

2. Los cua­tro ánge­les lib­er­aron…

a. A los cua­tro ánge­les que esta­ban prepara­dos para la hora, día, mes y año

b. Los cuales iban a matar a la ter­cera parte de los hom­bres

B. EL EJÉRCITO DE LOS DOSCIENTOS MILLONES DE JINETES (16–19)

1. Juan oyó el número de ellos

2. A los que vio en visión…

a. Los cuales tenían corazas de fuego, de zafiro y de azufre

b. Las cabezas de los cabal­los eran como cabezas de leones

c. De su boca salían fuego, humo y azufre

3. El poder de este gran ejérci­to…

a. Una ter­cera parte de los hom­bres murió por el fuego, el humo y el azufre que salían de su boca

b. El poder para herir está en su boca y en sus colas  seme­jantes a cabezas de ser­pi­entes

C. LA FALTA DE ARREPENTIMIENTO DE LOS SOBREVIVIENTES (20–21)

1. Los que no murieron no se arre­pin­tieron de su idol­a­tría

2. Ni se arre­pin­tieron de sus homi­cidios, ni de sus hechicerías, ni de su for­ni­cación, ni de sus hur­tos

PREGUNTAS DE REVISIÓN DEL CAPÍTULO

1) ¿Cuáles son los pun­tos prin­ci­pales de este capí­tu­lo?

- La quin­ta trompe­ta: Las lan­gostas del pozo del abis­mo (1–12)

- La sex­ta trompe­ta: El ejérci­to de los doscien­tos mil­lones (13–21)

2) Cuán­do el quin­to ángel tocó su trompe­ta, ¿qué vio Juan? (1)

- Una estrel­la que cayó del cielo a la tier­ra, a la que se le dio la llave del pozo del abis­mo

3) ¿Qué subió del pozo del abis­mo cuan­do fue abier­to? (2–3)

- Humo que oscure­ció el sol y el aire; lan­gostas con poder como escor­pi­ones

4) ¿Qué se les per­mi­tió herir a las lan­gostas? (4)

- Solo a aque­l­los hom­bres que no tuvier­an el sel­lo de Dios en sus Frentes

5) ¿Qué otras lim­ita­ciones puso a su poder? (5–6)

- No podría matar, solo ator­men­tar por cin­co meses

6) ¿Cómo son descritas las lan­gostas? (7–10)

- Su aspec­to como cabal­los prepara­dos para la guer­ra

- En las cabezas tenían como coro­nas de oro

- Sus caras eran como caras de hom­bres

- Su cabel­lo como cabel­lo de mujer

- Sus dientes eran como de leones

- Con corazas como corazas de hier­ro

- El rui­do de sus alas era como el estru­en­do de muchos car­ros de cabal­los cor­rien­do a la batal­la

- Con colas como de escor­pi­ones, y tam­bién agui­jones en sus colas (sin embar­go lim­i­ta­dos en poder)

7) ¿Quién era su rey? ¿Cuál era su nom­bre en hebreo y en griego? (11)

- El ángel del abis­mo

- En hebreo, Abadón; en griego, Apolión

8) ¿Qué oyó Juan cuan­do el sex­to ángel tocó la trompe­ta? (13–14)

- Una voz de entre los cua­tro hornos del altar de oro que esta­ba delante de Dios

- Dicien­do al sex­to ángel que lib­er­ara a los cua­tro ánge­les ata­dos jun­to al gran río Eufrates

9) ¿Qué se les dijo a los cua­tro ánge­les lib­er­a­dos que hicier­an? (15)

- Matar a la ter­cera parte de los hom­bres

10) ¿Qué oyó Juan ensegui­da? (16)

- El número del ejérci­to de los jinetes: Doscien­tos mil­lones

11) ¿Cuáles son los col­ores de las corazas de los jinetes? (17)

-De fuego (rojo), de zafiro (azul jac­in­to), y de azufre (amar­il­lo)

12) ¿Cuál es la apari­en­cia de las cabezas de los cabal­los? ¿Qué salía de sus bocas? (17)

- Como cabezas de leones

- Fuego, humo y azufre

13) ¿Quiénes fueron muer­tos con el fuego, el humo y el azufre? (18)

- Una ter­cera parte de los hom­bres

14) ¿Dónde esta­ba el poder de los cabal­los para hac­er daño? (19)

- En sus bocas y en sus colas

15) ¿Qué hicieron aque­l­los que no murieron ni se arre­pin­tieron? (20–21)

- Idol­a­tría, homi­cidios, hechicerías, for­ni­cación, hur­tos

Apoc­alip­sis Lec­ción 10. Capí­tu­lo Nueve

EL LIBRO DE APOCALIPSIS

 Capí­tu­lo Dos

Apoc­alip­sisLec­ción 03. Capí­tu­lo Dos

OBJETIVOS EN EL ESTUDIO DE ESTE CAPÍTULO

 1) Exam­i­nar las primeras cua­tro de las siete car­tas a las igle­sias en Asia

2) Recoger lo que podamos sobre la condi­ción de cada igle­sia: sus for­t­alezas y debil­i­dades, las adver­ten­cias y prome­sas dadas

3) Notar que la may­oría de las prome­sas serán descritas pos­te­ri­or­mente en las visiones por venir

RESÚMEN

En este capí­tu­lo Juan es instru­i­do a escribir a cua­tro igle­sias en Asia: Éfeso, Esmir­na, Pérg­amo, y Tiati­ra. El Señor por lo gen­er­al sigue el sigu­iente for­ma­to: Su des­i­gnación de Si mis­mo, man­damien­to, con­de­nación y adver­ten­cia rela­ciona­da, exhortación y prome­sa. Cada car­ta cier­ra con la amon­estación, “El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las igle­sias.” Esto sug­iere que las car­tas no solo fueron para el ben­efi­cio per­son­al de las igle­sias a las se dirigieron.

La igle­sia en Éfeso es alaba­da por firmeza, espe­cial­mente en con­tra de los fal­sos após­toles. Pero mien­tras per­manecían en la ver­dad, habían per­di­do su primer amor. Los exhortó a arrepen­tirse y a ser restau­ra­dos hacien­do las “primeras obras”, eran adver­tidos de que su “can­delero” podría ser quita­do si no se arrepen­tían (1–7). La igle­sia en Esmir­na es alaba­da por ser “rica” a pesar de su tribu­lación y pobreza. A difer­en­cia de la may­oría de las igle­sias, no hay pal­abras de con­de­nación dirigi­das con­tra ella. En tan­to que ellos exper­i­men­ta­rían una pequeña per­se­cu­ción, son exhor­ta­do a per­manecer fieles has­ta la muerte (8–11). La igle­sia en Pérg­amo es tam­bién alaba­da por su firmeza, pero fal­ló al admi­tir a fal­sos mae­stros entre ellos. El Señor advierte de venir y pelear con la espa­da de Su boca si no se arrepi­en­ten (12–17). La igle­sia en Tiati­ra es tam­bién

Alaba­da, porque sus obras postr­eras son más que sus primeras. Pero tam­bién tienen un fal­so mae­stro que pone en ries­go la condi­ción de la igle­sia. A pesar de dar a esta “Jez­abel” tiem­po para que se arrepi­en­ta, ella no lo ha hecho entonces el Señor se pro­pone hac­er de ella y de sus seguidores un ejem­p­lo frente a las otras igle­sias (18–29).

Encuen­tro notable la conex­ión entre estas car­tas con las que fueron vis­tas en el capí­tu­lo uno, y lo que será vis­to en los capí­tu­los suce­sivos. En la may­oría de los casos la des­i­gnación de Si mis­mo por parte del Señor adop­ta algu­nas cosas de la visión del Hijo del Hom­bre en el capí­tu­lo uno, lo que rela­ciona de algún modo con el men­saje par­tic­u­lar en el que es encon­tra­do. Tam­bién, ver­e­mos como la may­oría de las prome­sas a aque­l­los que vencier­an serían cumpl­i­das en el despliegue de las visiones que ini­cian en el capí­tu­lo cua­tro.

BOSQUEJO

I. LA CARTA A LA IGLESIA EN EFESO (1–7)

   A. LA IDENTIFICACIÓN DEL SEÑOR DE SI MISMO (1)

1. “El que tiene las siete estrel­las en Su dies­tra”

2. “El que anda en medio de los siete can­deleros de oro”

B. ALABANZA (2–3,6)

1. Por sus obras, tra­ba­jo y pacien­cia

a. No pueden sopor­tar a los mal­os, y han proba­do a los que dicen

ser após­toles, y no lo son, y los han hal­la­do men­tirosos

b. Su per­se­ver­an­cia, pacien­cia y tra­ba­jo por amor a Su nom­bre, no des­mayan­do

2. Ellos abor­recían las obras de los nico­laitas, como lo hacía el Señor

C. CONDENACIÓN Y ADVERTENCIA (4–5)

1. Con­de­nación

a. El Señor tiene algo con­tra ellos

b. Ellos dejaron su primer amor

2. Adver­ten­cia

a. Les recuer­da de donde han caí­do

b. Que se arrepi­en­tan y hagan las primeras obras

c. O el Señor ven­drá pron­to a quitar el can­delero de su lugar

D. EXHORTACIÓN Y PROMESA (7)

1. Oír lo que el Espíritu dice a las igle­sias

2. Al que venciere, Él dará a com­er del árbol de la vida, el cual está en medio del paraí­so de Dios

II. LA CARTA A LA IGLESIA EN ESMIRNA (8–11)

    A. LA IDENTIFICACIÓN DEL SEÑOR DE SI MISMO (8)

1. “El primero y el postrero”

2. “El que estu­vo muer­to y vivió”

B. ALABANZA (9a)

1. Por las obras, tribu­lación y pobreza

2. Pero ellos son ricos

C. EXHORTACIÓN Y PROMESA (9b-11)

1. El Señor conoce que declar­an ser judíos pero son una sin­a­goga de Satanás

2. No temer lo que ellos van a pade­cer

a. El dia­blo echará a algunos en la cár­cel, para que pudier­an ser proba­dos

b. Y ten­drán tribu­lación por diez días

3. Ser fieles has­ta la muerte, y Él dará la coro­na de la vida

4. Oír lo que el Espíritu dice a las igle­sias

5. El que venciere, no sufrirá daño de la segun­da muerte

III. LA CARTA A LA IGLESIA EN PÉRGAMO (12–17)

     A. LA IDENTIFICACIÓN DEL SEÑOR DE SI MISMO (12)

1. “El que tiene la espa­da agu­da de dos filos”

B. ALABANZA (13)

1. Él conoce sus obras, y dónde moran, dónde está el trono de Satanás

2. Pero han retenido Su nom­bre

3. Y no han nega­do Su fe, ni aun en los días en que Antipas fue muer­to entre ellos

C. CONDENACIÓN Y ADVERTENCIAS (14–16)

1. Con­de­nación

a. Tienen a los que retienen la doc­t­ri­na de Bal­aam

1) Que enseña­ba a Bal­ac a pon­er tropiezo ante los hijos de Israel

2) A com­er de cosas sac­ri­fi­cadas a los ído­los, y a come­ter for­ni­cación

b. Y tam­bién tienen a los que retienen la doc­t­ri­na de los nico­laí­tas, la que Él abor­rece

2. Adver­ten­cia

a. Arrepen­tirse o Él ven­drá a ellos pron­to

b. Él peleará con­tra ellos con la espa­da de Su boca

D. EXHORTACIÓN Y PROMESA (17)

1. Oír lo que el Espíritu dice a las igle­sias

2. Al que venciere, Él le dará…

a. Com­er del maná escon­di­do

b. Una piedrecil­la blan­ca, y en la piedrecil­la un nom­bre nue­vo, el cual ninguno conoce sino aquel que lo recibe

IV. LA CARTA A LA IGLESIA EN TIATIRA (18–29)

    A. LA IDENTIFICACIÓN DEL SEÑOR DE SI MISMO (18)

1. “El Hijo de Dios”

2. “El que tiene ojos como lla­ma de fuego, y pies seme­jantes al bronce bruñi­do”

B. CONDENACIÓN (19)

1. Por sus obras, amor, ser­vi­cio, fe y pacien­cia

2. Sus obras postr­eras son mejores que las primeras

C. CONDENACIÓN Y ADVERTENCIA (20–24)

1. Con­de­nación

a. Ellos per­miten que la mujer Jez­abel

1) Que se lla­ma a si mis­ma pro­fe­ti­za

2) Que enseña y seduce a Sus sier­vos a for­nicar y a com­er cosas sac­ri­fi­cadas a los ído­los

b. A la que el Señor le ha dado tiem­po para que se arrepi­en­ta, pero no quiere arrepen­tirse de su for­ni­cación

2. Adver­ten­cia

a. Él la arro­jará en cama

b. Y en gran tribu­lación a los que con ella adul­ter­an, si no se arrepi­entes de las obras de ella

c. Y a sus hijos herirá de muerte, y todas las igle­sias sabrán que Él escu­d­riña la mente y el corazón

d. Él dará a cada uno según Sus obras

e. Pero a los que están en Tiati­ra que no siguen su doc­t­ri­na, y no han cono­ci­do lo que ellos lla­man las pro­fun­di­dades de Satanás, Él les dice: No os impon­dré otra car­ga

D. EXHORTACIÓN Y PROMESA (25–29)

1. Lo que tienen, reten­er­lo has­ta que Él ven­ga

2. Al que venciere y guardaré Sus obras has­ta el fin…

a. Él les dará autori­dad sobre las naciones, como Él la ha recibido del Padre

b. Él le dará la estrel­la de la mañana

3. Oír lo que el Espíritu dice a las igle­sias

PREGUNTAS DE REVISIÓN PARA EL CAPÍTULO

1) ¿Cuál es el pun­to prin­ci­pal de este capí­tu­lo?

- La car­ta a la igle­sia en Efe­so (1–7)

- La car­ta a la igle­sia en Esmir­na (8–11)

- La car­ta a la igle­sia en Pérg­amo (12–17)

- La car­ta a la igle­sia en Tiati­ra (18–29)

2) ¿Qué mod­e­lo es gen­eral­mente segui­do en estas car­tas a las igle­sias?

- La iden­ti­fi­cación de Si mis­mo, la ala­ban­za, la con­de­nación y

adver­ten­cia, la exhortación y prome­sa

3) ¿Cuál es gen­eral­mente la base para la iden­ti­fi­cación del Señor en

   estas car­tas? (1,8,12,18)

- La descrip­ción de la visión del Hijo del Hom­bre en el capí­tu­lo uno

4) ¿Por qué ala­ba el Señor a la igle­sia en Efe­so? (2–3,6)

- Por sus obras, su tra­ba­jo y pacien­cia

- Por haber proba­do a los que reclam­a­ban ser após­toles, y los había

hal­la­do men­tirosos

- Por haber tenido pacien­cia y lab­o­rar ard­u­a­mente por amor a Su

nom­bre, y no haber des­maya­do

- Por abor­recer las obras de los nico­laitas

5) ¿Por qué el Señor los con­de­na? (4)

- Por perder su primer amor

6) ¿Qué solu­ción da Jesús para restau­rar su primer amor? (5)

- Recor­dar de donde han caí­do

- Arrepen­tirse y hac­er las primeras obras

7) ¿Qué adver­ten­cia da Jesús a la igle­sia en Efe­so? (5)

- Arrepién­tete o Él ven­drá pron­to y quitará el can­delero de su lugar

8) ¿Por qué ala­ba el Señor a la igle­sia en Esmir­na? (9)

- Por sus obras, tribu­lación, y pobreza (pero ellos eran ricos)

9) ¿Quiénes eran cul­pa­bles de blas­femia en Esmir­na? (9)

- Aque­l­los que decían que eran judíos, pero son una sin­a­goga de Satanás

10) ¿Por qué ellos no debían ten­er temor de lo que iban a sufrir?(10)

- Su tribu­lación sería cor­ta (diez días)

- Si ellos son fieles has­ta la muerte, Jesús les dará la coro­na de la vida

11) ¿Por qué el Señor ala­ba a la igle­sia en Perg­amo? (13)

- Por sus obras, por reten­er Su nom­bre, por no negar Su fe aun cuan­do Antipas fue muer­to

12) ¿Qué se dice sobre donde ellos mora­ban? (13)

- Que es dónde está el trono de Satanás, dónde Satanás mora

13) ¿Por qué los con­de­na el Señor? (14–15)

- Porque tienen a los que retienen la doc­t­ri­na de Bal­aam

- Porque tienen a los que retienen la doc­t­ri­na de los nico­laitas

14) ¿Qué adver­ten­cia da Jesús a la igle­sia en Pérg­amo? (16)

- Arrepen­tirse o si no Él ven­drá pron­to y peleará con­tra ellos con la espa­da de Su boca

15) ¿Por qué ala­ba el Señor a la igle­sia en Tiati­ra? (19)

- Por sus obras, amor, ser­vi­cio, fe y pacien­cia

- Porque sus obras postr­eras son más que las primeras

16) ¿Por qué los con­de­na al Señor? (20)

- Por per­mi­tir a Jez­abel enseñar y seducir a Sus sier­vos a for­nicar y a com­er cosas sac­ri­fi­cadas a los ído­los

17) ¿Qué dice el Señor en relación a la mujer que se lla­ma a sí mis­ma una pro­fe­ti­za? (21–23)

- Le dio tiem­po de arrepen­tirse, pero ella no lo hizo

- La arro­jó en cama, y en gran tribu­lación a los que con ella adul­ter­a­ban, si no se arrepi­en­ten de las obras de ella

- Él herirá a sus hijos de muerte

18) ¿Qué exhortación da a la igle­sia en Tiáti­ra? (25)

- Que reten­gan lo que ellos tienen has­ta que Él ven­ga

19) ¿Qué exhortación es dada al final de cada car­ta? (7,11,17,29)

- El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las igle­sias

20) Enu­mere las prome­sas dadas en este capí­tu­lo a aque­l­los que ven­zan

    (7,11,17,26–28)

- Com­er del árbol de la vida, el cual está en medio del paraí­so de Dios

- No sufrir daño de la segun­da muerte

- Com­er del maná escon­di­do

- Una piedrecita blan­ca, y en la piedrecita escrito un nom­bre nue­vo, el cual ninguno conoce, sino aquel que lo recibe

- Autori­dad sobre las naciones, como Él la recibió de Su Padre

- La estrel­la de la mañana

 

Las Respon­s­abil­i­dades de los Ciu­dadanos

Intro­duc­ción:

  1. Si hay gob­ier­no, como fue dis­cu­ti­do en la sec­ción ante­ri­or, entonces debe ser el que gob­ierne. La Bib­lia nos da instruc­ciones sobre las respon­s­abil­i­dades si él nos gob­ier­na y nos da instruc­ciones sobre las respon­s­abil­i­dades del gob­er­na­do.
  2. Casi ninguno de los que cono­ce­mos lle­gan a ser pres­i­dentes de un país, alcalde, etc., pero la may­oría de nosotros será ciu­dadano de un país.
  3. Los ciu­dadanos deben estar suje­tos al gob­ier­no y, en esta lec­ción ver­e­mos lo que la Bib­lia sobre las respon­s­abil­i­dades de los ciu­dadanos.
  1. La obe­di­en­cia civ­il
    1. ¿Qué sig­nifi­ca vivir bajo la autori­dad civ­il? ¿Cómo debe respon­der el ciu­dadano cris­tiano a las leyes, reg­u­la­ciones y juicios? La Bib­lia nos da un man­damien­to sen­cil­lo: obe­de­cer la ley ter­re­nal.
      1. Romanos 13:1, 2, 5; la obe­di­en­cia civ­il es una respon­s­abil­i­dad clara de un ciu­dadano.
      2. 1 de Pedro 2:13–14; “Por causa del Señor…someteos a toda insti­tu­ción humana…”
      3. No hay lugar para que yo o ust­ed podamos decidir si debe­mos o no debe­mos obe­de­cer la ley ter­re­nal. La Pal­abra de Dios lo deja claro, innegable y direc­ta­mente que debe­mos some­ter­nos a la autori­dad del­e­ga­da del gob­ier­no civ­il. Las deci­siones del gob­ier­no civ­il se lla­man leyes, y Dios nos dice que obe­dez­camos esas leyes.
  2. ¿Por qué obe­de­cer? Romanos 13:5 nos da dos razones: el cas­ti­go y la con­cien­cia.
    1. El cas­ti­go: Romanos 13:4 se refiere a la capaci­dad de gob­ier­no para cas­ti­gar a los infrac­tores.
      1. La obe­di­en­cia “debido al cas­ti­go” es más que la capaci­dad del gob­ier­no para cas­ti­gar. Es debido a que cuan­do des­obe­de­ce­mos las leyes ter­re­nales esta­mos des­obe­de­cien­do a la ley de Dios.
      2. Dios ordenó la obe­di­en­cia al gob­ier­no (Rom. 13:2). “De modo que quien se opone a la autori­dad, a lo estable­ci­do por Dios resiste; y los que resisten, acar­rean con­de­nación para sí mis­mos.
      3. ¡Es posi­ble Pablo ten­ga en mente el cas­ti­go eter­no y el juicio final de Dios! Esto es el por qué la obe­di­en­cia a las leyes ter­re­nales es tan impor­tante y debe ser toma­do con seriedad.
      4. Cuan­do alguien se ríe y des­obe­dece abier­ta­mente la ley ter­re­nal él se está rien­do de Dios y des­obe­de­cién­do­lo.
      5. Cuan­do no nos some­te­mos a la autori­dad civ­il no nos esta­mos some­tien­do a la autori­dad de Dios. Nues­tra propia burla de la ley es el por qué somos con­de­na­dos por Dios.
      6. Entonces debe­mos hac­er todo lo que podemos para estar en suje­ción “debido al cas­ti­go”.
      7. Nota: La obe­di­en­cia solo porque temem­os una mul­ta, una sen­ten­cia de cár­cel y el infier­no no es una razón muy noble, ¡pero fun­ciona! Sin embar­go, hay sin embar­go del por qué debe­mos esforzarnos en obe­de­cer a las autori­dades civiles: a causa de la con­cien­cia.
      8. A causa de la con­cien­cia: sig­nifi­ca hac­er­lo sim­ple­mente debido a que es algo jus­to por hac­er, y debido a que Dios desea que hag­amos.
        1. Debido a que amamos a Dios y deseamos agradar­le.
        2. Si sabe­mos que esto es lo que agra­da a Dios entonces debe­mos hac­er todo el esfuer­zo para obe­de­cer y some­ter­nos nosotros mis­mos como buenos ciu­dadanos al gob­ier­no ter­re­nal y al celes­tial (Fil­ipens­es 3:20).
        3. Por causa del Señor…” (1 de Pedro 2:13)
          1. La obe­di­en­cia por nue­stro pro­pio bien es obvia, pero Pedro nos dice que debe­mos hac­er­lo a causa del Señor.
          2. Debido a que es algo jus­to para hac­er.
          3. ¿Sig­nifi­ca esto que debe­mos obe­de­cer toda ley y orde­nan­za del hom­bre aun cuan­do no hay policía alrede­dor para hac­er cumplir la ley.
            1. La may­or parte de las per­sonas no vio­larán la ley cuan­do los policías están pre­sentes, pero romperán la ley cuan­do el policía no está pre­sente.
            2. Los cris­tianos no deben hac­er esto. Los cris­tianos deben desear obe­de­cer debido a que es algo jus­to, esto es lo que Dios desea.
              1. IRS (Amer­i­can tex revene sis­tema). No debe­mos hac­er tram­pas sobre nue­stros impuestos aun si sabe­mos que hay una gran opor­tu­nidad de que no seamos cap­tura­dos. No debe­mos tomar deduc­ciones que no son legí­ti­mas. Por ejem­p­lo, recla­mar a las mas­co­tas como depen­di­entes.
              2. En una ocasión usé un detec­tor de policía debido a que “yo desea­ba cono­cer donde esta­ba el policía en todo momen­to”. Pero la ver­dad era que yo con fre­cuen­cia excedía el límite de veloci­dad y recibiría mul­tas por hac­er­lo así. El detec­tor de radar era tal que yo podría ase­gu­rarme y bajar la veloci­dad si había un car­ro de la policía en el área. Fui cues­tion­a­do por un pred­i­cador fiel y él dijo, “Si ust­ed obe­dece la ley ust­ed no nece­si­ta saber dónde está el policía, Dios está en todos lados. ¡Buen pun­to!
            3. Si nos hemos someti­do al Señor entonces debe­mos recono­cer que debe­mos hac­er bien las cosas debido a que son las cosas cor­rec­tas a hac­er.
            4. Pal­abra de pre­cau­ción: La may­oría de las veces juzg­amos a la per­sona porque creemos que ellos no están obe­de­cien­do a la ley. Debe­mos ser cuida­dosos ya que hay oca­siones cuan­do las cir­cun­stan­cias espe­ciales y las condi­ciones espe­ciales han sido hechas por la ley mis­ma para algunos indi­vid­u­os. Un caso en con­cre­to: Un cris­tiano no usa­ba su cin­turón de seguri­dad y esta­ba sen­ten­ci­a­do a nun­ca estar al frente, sino en la parte de atrás. Lo qué la per­sona no sabía era que su her­mano tenía una condi­ción médi­ca por la que él no debería usar un cin­turón de seguri­dad y había recibido un per­miso espe­cial. Esta pobre alma había sido con­de­na­da al infier­no por otro her­mano sin saber aún las ver­daderas cir­cun­stan­cias. Ase­guré­monos que esta­mos obe­de­cien­do nosotros mis­mos la ley.
  3. Los impuestos y la oración: Puesto que la Bib­lia men­ciona esto especí­fi­ca­mente, debe­mos pon­er espe­cial aten­ción al área de este tema.
    1. Romanos 13:6–7: Después de bosque­jar la respon­s­abil­i­dad del gob­ier­no Pablo men­ciona los cos­tos de operación. “Pues por esto pagáis tam­bién los trib­utes, porque son servi­dores de Dios que atien­den con­tin­u­a­mente a esto mis­mo. Pagad a todos lo que debéis: al que trib­u­to, trib­u­to; al que impuesto, impuesto; al que respeto, respeto; al que hon­ra, hon­ra.
      1. Jesús fue desafi­a­do por Sus ene­mi­gos y Él les dijo “Dad, pues, a César lo que es de César…” (Mateo 22:21)
        1. Jesús san­ciona la jus­ti­cia de un gob­ier­no para grabar impuestos sobre sus ciu­dadanos, ¡y Él man­da a los ciu­dadanos que los paguen!
        2. Pagar impuestos nun­ca es pla­cen­tero, y podríamos no estar siem­pre de acuer­do sobre como gas­ta el gob­ier­no el dinero de los impuestos, pero aun somos man­da­dos a pagar­los.
        3. Nadie odi­a­ba más pagar los impuestos que los judíos que paga­ban impuestos a Roma. Y, el gob­ier­no romano gasta­ba el dinero en for­ma impru­dente e impía:
          1. can­ti­dades mon­stru­osas des­perdi­ci­adas en deprava­ciones
          2. exce­sos
          3. destruc­ción.
          4. Al men­tir sobre nue­stros ingre­sos, eva­di­en­do los impuestos y ocul­tan­do los ingre­sos no es algo cor­rec­to a hac­er.
            1. ¡Al hac­er­lo así de todas for­mas está equiv­o­ca­do!
            2. Muchos pred­i­cadores han deci­di­do no pagar un cier­to impuesto que el resto de los ciu­dadanos tienen que pagar, “obje­ción a con­cien­cia”. Aun y cuan­do la ley lo per­mite, una obser­vación de más cer­cana a la “exon­eración” debe hac­er­nos recon­sid­er­ar nues­tra posi­ción.[1]  (IRS Pub­li­ca­tion) (great blog arti­cle on this top­ic of preach­ers opt­ing out of pay­ing Social Secu­ri­ty)
            3. No hay jus­ti­fi­cación, en un caso u otro, para reten­er una parte de nue­stro de nue­stro pago de impuestos porque ten­emos una obje­ción de con­cien­cia a la for­ma en que algo de esto es gas­ta­do. Esto es el espíritu de la anar­quía. ¿Pen­samos que el impe­rio romano nun­ca gastó sus impuestos recau­da­dos de man­era impru­dente o inmoral? De hecho ellos lo hicieron.…Si no nos gus­ta la for­ma en que el gob­ier­no está usan­do nue­stro dinero de los impuestos, ¡tra­ba­je­mos para refor­mar la for­ma en que es gas­ta­do! Reten­er o evadir los impuestos es peca­do.”[2]
        4. 1 Tim­o­teo 2:1–2, la oración es otra área donde los ciu­dadanos tienen una respon­s­abil­i­dad.
          1. Nues­tra oración bási­ca debe ser que aque­l­los que están en el poder pudier­an gob­ernar en una for­ma tal que la jus­ti­cia sea servi­da, nue­stros dere­chos pro­te­gi­dos y que el evan­ge­lio no pudiera ser estor­ba­do.
          2. El sim­ple hecho de que se nos mande orar por nue­stros gob­er­nantes es un recorda­to­rio de que Dios al final está al cuida­do de los asun­tos de este mun­do. Se nos ha per­mi­ti­do escoger con lib­er­tad si los obe­de­ce­mos o no, pero final­mente Dios está aun a car­go.
            1. ¡Si nos escab­ul­limos violan­do las leyes en este tiem­po de vida, en el juicio no nos escab­ul­lire­mos!
            2. Romanos 13:5.
        5. La des­obe­di­en­cia civ­il
          1. Con la obe­di­en­cia civ­il hay tam­bién la des­obe­di­en­cia civ­il. La des­obe­di­en­cia civ­il: hay sola­mente un prin­ci­pio sobre el que un ciu­dadano DEBE des­obe­de­cer la ley civ­il.
            1. Los gob­er­nadores civiles son humanos, y aun no obstante que ellos son min­istros de Dios ellos pueden pro­mul­gar leyes que no son autor­izadas por Dios. En este caso uno debe des­obe­de­cer la ley del hom­bre y obe­de­cer la ley de Dios.
            2. Ejem­p­los bíbli­cos:
              1. El sane­drín judío: En un inten­to de dis­minuir el crec­imien­to de la igle­sia los gob­er­nadores judíos le man­daron a Pedro, a Juan y a los otros após­toles no enseñar en el nom­bre de Jesús (Mateo 28:18–20; Hechos 1:8). Los após­toles no tuvieron que escoger sino que des­obe­decieron la ley civ­il en vez de obe­de­cer­la (Hechos 4:18–19; 5:17–29).
              2. Daniel 6: A Daniel y sus ami­gos se les dijo que no oraran más a Dios sino al mis­mo rey. Daniel y sus ami­gos tuvieron que des­obe­de­cer al Rey aun y cuan­do podría costar­les su vida, y obe­decieron la Ley de Dios.
              3. Si un cris­tiano es enfrenta­do con tal elec­ción el debe escoger obe­de­cer a Dios y des­obe­de­cer las leyes civiles.
                1. Algunos país­es comu­nistas tienen una ley sev­era para que el evan­ge­lio sea pre­ci­a­do. Muchos cris­tianos han des­obe­de­ci­do esta ley han pasa­do Bib­lias de con­tra­ban­do al país y pred­i­ca­do el evan­ge­lio de todas man­eras.
                2. Es mi con­vic­ción que en este caso el prin­ci­pio de la excep­ción es apli­ca­do apropi­ada­mente.
            3. ¿Cuán­do la des­obe­di­en­cia civ­il no es jus­ta?
              1. Hay oca­siones cuan­do nos sen­ti­mos muy firme­mente con­tra una ley civ­il par­tic­u­lar y sen­ti­mos que ten­emos el dere­cho de des­obe­de­cer la ley civ­il.
              2. Ejem­p­los:
                1. Los cin­tur­ones de seguri­dad
                2. Los límites de veloci­dad
                3. Los límites de cac­ería: un cazador podría sen­tir que es injus­to que él solo pue­da matar dos vena­dos en una tem­po­ra­da y decir “Es mi dere­cho matar y proveer de comi­da a mi famil­ia así que mataré tan­tos vena­dos como yo con­sidere que nece­si­to.”
                4. La con­t­a­m­i­nación
                5. El desmonte de la tier­ra
                6. La protes­ta: En algunos casos podríamos sen­tir que nece­si­ta­mos protes­tar con­tra una ley especí­fi­ca y huel­ga, orga­ni­zación ile­gal, mar­cha ile­gal, o reten­er nue­stros impuestos ile­gal­mente. Pero esto no es lo en lo que los cris­tianos deben estar empeña­dos.
                7. ¿Cómo sabe­mos si podemos vio­lar una ley civ­il?
                  1. Si algu­na ley civ­il vio­la la ley de Dios entonces podemos ser des­obe­di­ente.
                  2. Si solo no nos gus­ta la ley y no vio­la la ley de Dios entonces no podemos des­obe­de­cer las leyes civiles.

 

Con­clusión:

  1. La con­clusión es que hay solo una situación vál­i­da en la que Dios nos per­mite vio­lar una ley civ­il, esto es, donde la obe­di­en­cia a la ley podría en sí mis­ma causar que pecáramos con­tra una ley de Dios. En otro caso, la des­obe­di­en­cia a la ley civ­il es en sí mis­ma un peca­do con­tra Dios, y es el tiem­po para que los cris­tianos empiecen a tomar esto con seriedad.”[3]

 


[1] I cer­ti­fy that I am con­sci­en­tious­ly opposed to, or because of my reli­gious prin­ci­ples I am opposed to, the accep­tance (for ser­vices I per­form as a min­is­ter, mem­ber of a reli­gious order not under a vow of pover­ty, or Chris­t­ian Sci­ence prac­ti­tion­er) of any pub­lic insur­ance that makes pay­ments in the event of death, dis­abil­i­ty, old age, or retire­ment; or that makes pay­ments toward the cost of, or pro­vides ser­vices for, med­ical care. (Pub­lic insur­ance includes insur­ance sys­tems estab­lished by the Social Secu­ri­ty Act.) IRS Pub­li­ca­tion 4361

[2] Cot­trell, Tough Ques­tions, 32

[3] Cot­trell, Tough Ques­tions, 35

El Propósi­to del Gob­ier­no[1]

Intro­duc­ción:

  1. En nue­stro estu­dio ante­ri­or vimos que al menos uno puede enten­der apropi­ada­mente que la autori­dad es útil para inten­tar ten­er un buen entendimien­to de los asun­tos morales.
    1. La autori­dad final viene de Dios.
    2. Dios ha deci­di­do lo que es moral y lo que es inmoral; lo que es cor­rec­to e incor­rec­to. Él no lo ha deja­do a nues­tra decisión.
    3. Dios ha del­e­ga­do a cier­tos humanos (esferas) para ten­er autori­dad.
      1. La famil­ia
      2. La igle­sia
      3. El Esta­do
  2. En esta lec­ción con­sid­er­aremos la esfera del esta­do y su propósi­to en esta tier­ra.
    1. ¿Es la pena cap­i­tal moral o inmoral? (Tres pred­i­cadores esta­ban dis­cutien­do el cas­ti­go de la pena cap­i­tal y dos esta­ban en con­tra de ellas y uno defendía la prác­ti­ca. Los dos argu­menta­ban el pun­to de vista que Dios con­de­na el asesina­to, el ter­cero argu­menta­ba des­de el pun­to de vista que la pena cap­i­tal no era asesina­to sino jus­ti­cia. Los dos argu­menta­ban que solo Dios tenía el dere­cho de juz­gar y tomar la vida de una per­sona. El ter­cero argu­menta­ba que Dios del­e­ga­do (orde­na­do) al gob­ier­no para actu­ar por Él en cuan­to a hacien­do cumplir la ley y cas­ti­gan­do a los infrac­tores. ¿Hubo un acuer­do entre los tres? Tris­te­mente, no.)
    2. ¿La par­tic­i­pación en la Guer­ra cor­rec­to o incor­rec­to?
    3. ¿Debe­mos pagar impuestos si sabe­mos que el dinero está sien­do usa­do para for­mar un sis­tema de defen­sa nacional que se empleará en la guer­ra y en el asesina­to de per­sonas?
    4. ¿Por quién debe­mos votar en las elec­ciones locales, estatales y nacionales?
  3. Hay pre­gun­tas impor­tantes y con­tro­ver­siales.
    1. Los cris­tianos con fre­cuen­cia están en desacuer­do sobre las respues­tas, algunos muy apa­sion­a­dos en sus pun­tos de vista.
    2. Más a menudo entonces los no cris­tianos for­man una opinión y cier­ran su mente a todo lo que es difer­ente. Esto es tan malo debido a que esta acti­tud prevalece tam­bién en su pun­to de vista reli­gioso, citan­do que las opin­iones opues­tas son sostenidas por los igno­rantes y menos fieles.
  4. ¿Por qué hay tan­ta con­tro­ver­sia y con­fusión?
    1. Alguien lle­ga a estar tan frustra­do que deci­den no votar y no ser parte del gob­ier­no local.
    2. La razón del por qué hay mucha con­fusión sobre este asun­to es debido a la fal­ta de entendimien­to apropi­a­do sobre el propósi­to del gob­ier­no.
    3. c.     ¡El propósi­to del gob­ier­no es la clave!
    4. ¿Quién insti­tuyó todo gob­ier­no humano?
      1. ¿Los humanos somos tan sabios que lo inven­ta­mos fuera de lo que nece­si­tan los humanos en lugar de man­ten­er el orden y ten­er un sis­tema de impuestos?
      2. ¿O Dios inven­tó el gob­ier­no humano para el orden y pro­tec­ción humana?
      3. Dios ordenó el gob­ier­no humano (Romanos 13:1).
        1. Él ha hecho así por una razón especí­fi­ca.
        2. Esa razón es encon­tra­da en las Escrit­uras. De allí la necesi­dad que leamos las Escrit­uras y la acepte­mos como es rev­e­la­da en la mente de Dios.
  5. ¡La religión y la políti­ca no se mez­clan!
    1. Hay dos cosas que nun­ca debe­mos dis­cu­tir: la religión y la políti­ca.” Esta es una acti­tud equiv­o­ca­da.
    2. En real­i­dad, los cris­tianos deben vivir en total y com­ple­to com­pro­miso hacia Dios. Y, puesto que Dios insti­tuyó el gob­ier­no humano el cris­tiano debe per­mi­tir la influ­en­cia de Dios en nue­stros:
      1. Pun­to de vista reli­gioso,
      2. Pun­to de vista políti­co,
      3. Pun­to de vista económi­co,
      4. Pun­to de vista educa­ti­vo,
      5. Pun­to de vista famil­iar, y
      6. Pun­to de vista pro­fe­sion­al.
    3. No debe­mos supon­er las opin­iones for­mu­ladas sobre algún aspec­to de la vida y de la moral­i­dad bajo el cual hemos exam­i­na­do lo que la Bib­lia ha dicho sobre ello. Con estas cosas en mente debe­mos ver lo que la Bib­lia tiene que decir sobre el gob­ier­no humano y su propósi­to.
  6. Tres prin­ci­pales ref­er­en­cias escrit­u­rales que serán usadas para enten­der el propósi­to del gob­ier­no:
    1. Romanos 13,
    2. 1 de Pedro 2:13–14,
    3. 1 de Tim­o­teo 2:1–4.

 

Dis­cusión:

 

  1. ¿Qué dice la Bib­lia?
    1. Romanos 13:1, “Somé­tase toda per­sona a las autori­dades supe­ri­ores.”
      1. Hablan­do sobre el gob­ier­no civ­il.
        1. Los leg­is­ladores, rep­re­sen­tantes, con­ce­jales, y las leyes que ellos emiten.
        2. Tam­bién, los eje­cu­tores de la ley, los sol­da­dos, los policías, los jue­ces (los títu­los y los nom­bres son difer­entes en otros país­es.
    2. Dios estable­ció el gob­ier­no civ­il; Romanos 13:1, “Somé­tase toda per­sona a las autori­dades supe­ri­ores; porque no hay autori­dad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido estable­ci­das.
      1. No sig­nifi­ca que Dios “eli­je” a cada rey, pres­i­dente, alguacil, alcalde, etc.
      2. Sig­nifi­ca que cada tipo de gob­ier­no legí­ti­mo ha sido insti­tu­i­do por Dios, incluyen­do a la autori­dad civ­il.
      3. Puesto que es insti­tu­i­do y orde­na­do por Dios, Él espera que nos someta­mos a él (Mateo 22:21, “Dad, pues, a César lo que es de César”)
  2. El primer pasaje clave: Romanos 13:3–5, “Porque los mag­istra­dos no están para infundir temor al que hace el bien, sino al malo. ¿Quieres, pues, no temer la autori­dad? Haz lo bueno, y ten­drás ala­ban­za de ella; porque es servi­dor de Dios para tu bien. Pero si haces lo malo, teme; porque no en vano lle­va la espa­da, pues es servi­dor de Dios, ven­gador para cas­ti­gar al que hace lo malo. Por lo cual es nece­sario estar­le suje­tos, no sola­mente por razón del cas­ti­go, sino tam­bién por causa de la con­cien­cia.
    1. Los gob­er­nadores civiles son lla­ma­dos “min­istros de Dios”.
      1. Dios ha del­e­ga­do Su propia autori­dad a ellos; ellos actúan por Él y en Su lugar.
      2. Es ver­dad que las autori­dades civiles abu­san con fre­cuen­cia de su autori­dad y actúan con­trario al propósi­to orde­na­do.
        1. En tales casos ellos no son ver­daderos min­istros de Dios, así como los min­istros que pred­i­can fal­sa doc­t­ri­na, no son autor­iza­dos por Dios.
        2. Es imper­a­ti­vo que los que están involu­cra­dos en el gob­ier­no civ­il conoz­can lo que se supone que ellos deben hac­er.
    2. ¿Qué enseña Romanos 13?
      1. Pal­abras clave: temor, ven­gador e ira.
      2. Temor: ¿Por qué temor? El propósi­to pri­mario del gob­ier­no es causar temor en relación al com­por­tamien­to impío.
        1. El buen ciu­dadano no debe ten­er motives para temer la ley, pero el que comete iniq­uidades debe estar temeroso. “…Porque los mag­istra­dos no están para infundir temor al que hace el bien, sino al malo…Pero si haces lo malo, teme.
        2. ¿Temor de qué? El cas­ti­go judi­cial especi­fi­ca­do para el com­por­tamien­to pecaminoso.
        3. Un gob­ier­no cuyo sis­tema legal y judi­cial que gol­pea el temor en el corazón del crim­i­nal poten­cial y lo dis­uade de su acción vil está cumplien­do el propósi­to dado por Dios.
        4. Dis­uadir al mal­va­do de hac­er lo malo no es la respues­ta com­plete para finalizar lo malo. Sino que, el temor es usa­do para la pro­tec­ción del bueno, los ciu­dadanos que están den­tro de la ley.
        5. Si hace­mos lo que es bueno, la autori­dad civ­il “es servi­dor de Dios para tu bien.” En este caso, para el ciu­dadano que está den­tro de la ley.
  3. Segun­do pasaje clave: 1 de Tim­o­teo 2:1–4, Exhor­to ante todo, a que se hagan rog­a­ti­vas, ora­ciones, peti­ciones y acciones de gra­cias, por todos los hom­bres; por los reyes y por todos los que están en emi­nen­cia, para que viva­mos qui­eta y reposada­mente en toda piedad y hon­esti­dad. Porque esto es bueno y agrad­able delante de Dios nue­stro Sal­vador, el cual quiere que todos los hom­bres sean salvos y ven­gan al conocimien­to de la ver­dad.”
    1. Debe­mos orar por todos los que están en autori­dad. ¿Qué debe­mos orar que las autori­dades deben cumplir?
      1. Que debe­mos todos vivir en una vida pací­fi­ca y tran­quila, pia­dosa y dig­nifi­ca­da en todos los aspec­tos.
      2. Debe­mos orar que aque­l­los que están en autori­dad guíen de tal man­era que los cris­tianos (podrían ser todos), mi vida, tra­ba­jo y ado­ración estén sin estor­bo y sin ame­naza de daño.
      3. Debe­mos tam­bién, y lo más impor­tante, orar para que podamos predicar el evan­ge­lio sin imped­i­men­tos. Note la últi­ma parte del tex­to, “…el cual quiere que todos los hom­bres sean salvos y ven­gan al conocimien­to de la ver­dad”
    2. Si debe­mos orar por estas cosas, ¿cómo debe­mos esper­ar que ellas se lleven a cabo?
      1. Por la ame­naza del cas­ti­go jus­to y rápi­do con­tra los que hacen el mal (ver Romanos 13:3–5).
      2. Con el propósi­to de la dis­uasión efec­ti­va del mal, el gob­ier­no civ­il ha sido autor­iza­do por Dios para cas­ti­gar a los que come­ten crímenes.
      3. Esto es el por qué el Señor dice que las leyes ter­re­nales son un “servi­dor de Dios, ven­gador para cas­ti­gar al que hace lo malo.” (Rom. 13:4)
  4. Ter­cer pasaje clave: 1 de Pedro 2:13–14, “Por causa del Señor some­teos a toda insti­tu­ción humana, ya sea al rey, como a supe­ri­or, ya a los gob­er­nadores como por él envi­a­dos para cas­ti­go de los mal­he­chores y ala­ban­za de los que hacen el bien.”
    1. Puesto que el “gob­er­nador” está actuan­do por Dios, es la ira y la ven­gan­za de Dios la que está actuan­do sobre el crim­i­nal.
    2. Dios podría hac­er­lo en el Juicio, pero mien­tras tan­to la ley y el orden nece­si­tan ser man­tenidos. La pro­tec­ción para la gente y la pred­i­cación del evan­ge­lio sin obstácu­los es nece­sario.
    3. Un cas­ti­go jus­to para un crimen cometi­do y dis­uadir a los demás del rompimien­to de la ley no es el úni­co propósi­to del gob­ier­no.
    4. El gob­ier­no es tam­bién un ven­gador. Esto sig­nifi­ca que el crim­i­nal está sien­do cas­ti­ga­do debido a que él lo merecía. El cas­ti­go es una ven­gan­za, es una ret­ribu­ción.
    5. Debe ser nota­do que la ven­gan­za per­son­al, la ira per­son­al y el tomar la ley en sus propias manos es con­de­na­do en Mateo 5:38–39; Romanos 12:19). Ese es el papel del gob­ier­no.
    6. La jus­ti­cia es lo que está sobre todo.
      1. La jus­ti­cia resume el propósi­to del gob­ier­no. La jus­ti­cia está pre­ocu­pa­da con ase­gu­rar que cada per­sona sea trata­da exac­ta­mente como se merece, ni más ni menos. Hay dos aspec­tos para la jus­ti­cia. Los aspec­tos pos­i­ti­vo y neg­a­ti­vo.
        1. El aspec­to pos­i­ti­vo (dis­trib­u­ti­va): la pro­tec­ción de los dere­chos de la may­oría, los ciu­dadanos obe­di­entes a la ley.
          1. La tarea del gob­ier­no es ase­gu­rar la jus­ti­cia para la may­oría restringien­do a los mal­va­dos restringién­do­los a ellos – ya sea por el encar­ce­lamien­to, mul­tas, aun la muerte.
          2. El gob­ier­no pro­tege los dere­chos, no es el medio para proveer­nos con todo a lo que ten­emos dere­cho. Nue­stro dere­cho bási­co es vivir libre de obstácu­los en la ado­ración a Dios y en la pred­i­cación del evan­ge­lio. (1 de Tim­o­teo 2:1–4)
    7. El aspec­to neg­a­ti­vo (aspec­to ret­ribu­ti­vo): La tarea del gob­ier­no es ver que el cul­pa­ble obten­ga lo que él merece.
  5. El gob­ier­no, cuan­do es vis­to apropi­ada­mente no debe ser temi­do sino apre­ci­a­do. Esta es la for­ma de per­mi­tirnos vivir sin obstácu­los y que el evan­ge­lio sea pred­i­ca­do a lo largo de todo el mun­do.
  6. La igle­sia y el esta­do: con­fun­di­en­do las líneas
    1. El gob­ier­no civ­il tiene su propósi­to bíbli­co rev­e­la­do y así tam­bién la igle­sia.
      1. El  propósi­to para el que existe el gob­ier­no es man­ten­er la ley y el orden tem­po­ral, el propósi­to por el que la igle­sia existe es proveer la sal­vación espir­i­tu­al.
      2. El prin­ci­pio por el que el gob­ier­no opera es la jus­ti­cia, el prin­ci­pio por el que opera la igle­sia es la gra­cia.
      3. El poder por el que el esta­do cumple su propósi­to es la fuerza, el poder de la igle­sia es el amor.
      4. Hay un con­traste entre la jus­ti­cia y el amor.
        1. El gob­ier­no debe ver que la jus­ti­cia prevalez­ca.
        2. La igle­sia inten­ta cam­biar el mun­do, no por la fuerza y el cas­ti­go, sino por medio del amor.
  7. La con­fusión se lev­an­ta cuan­do los pape­les son inver­tidos y son vis­tos para estar en el mis­mo plano.
    1. Algunos cris­tianos pien­san que el papel prin­ci­pal de la igle­sia es estable­cer la jus­ti­cia a través de todo el mun­do. Esto es un error, éste no es el lugar de la igle­sia.
    2. Otros desean el gob­ier­no “ame” al mun­do y que debe usar la teología del amor éti­co de Mateo 5:38–48.
    3. La prin­ci­pal tarea de la igle­sia es enseñar al mun­do por medio del evan­ge­lio sobre el amor de Dios.
    4. El propósi­to prin­ci­pal del esta­do es ase­gu­rar que prevalez­ca la jus­ti­cia.
      1. El amor es man­da­do a la igle­sia y al cris­tiano en lo indi­vid­ual.
      2. La sim­ple razón para un gob­ier­no civ­il es debido a que es la ÚNICA for­ma en que el mal­va­do pue­da ser con­tenido es por el temor y la fuerza.
    5. Cuan­do tra­ba­jé para el Texas Depart­ment of Crim­i­nal Jus­tice (TYC for the youth, and Mid­land Coun­ty Jail) tratábamos con ladrones insignif­i­cantes y con asesinos. La may­oría de los con­vic­tos no parecían ser mal­va­dos. Uno de mis emplea­d­os, y una dama entra­da en años lla­ma­da “madre” (trata­da por los con­vic­tos como una abuela que podrían ser sus nietos) por el per­son­al de la coci­na for­ma­do  de los delin­cuentes juve­niles. Yo le advertí a ella y aun la ame­n­acé en des­pedirla si ella con­tinu­a­ba tratan­do a los con­vic­tos de esa man­era. . Ella argu­men­tó de esta man­era, “Ellos son tan jóvenes. Ellos me miran como mis nietos y no son real­mente mal­os. Obser­va que her­mosos se miran en sus pan­talones flo­jos [ropa de pre­sos].” Un día dos de estos ánge­les juve­niles deci­dieron escapar. ¿A quién pien­sa ust­ed que ellos hirieron para lograr escapar? ¡Aque­l­la que no los vio como con­vic­tos mal­va­dos sino como su pro­pio nieto! Ust­ed ve, cuan­do un con­vic­to está un tiem­po sirvien­do ellos usual­mente no lo miran mal­va­do. Pero pre­gunte al policía que tiene el ries­go su vida y arries­ga dejan­do a su propia famil­ia a su famil­ia huér­fana cada día cuan­do él está arre­stando a estos “pequeños ánge­les” ya sea que ellos sean mal­va­dos o no. El amor en un niv­el per­son­al y como un man­damien­to para la igle­sia es que es un man­damien­to debido a su obra. El esta­do no puede oper­ar sobre el prin­ci­pio del amor y esper­ar restringir con éxi­to el peca­do. Debe oper­ar sobre el prin­ci­pio de la jus­ti­cia.
    6. Aho­ra como un ofi­cial de la policía empiezo a encon­trar a los delin­cuentes por primera vez como una ame­naza real a mi seguri­dad per­son­al y a la seguri­dad de nues­tra sociedad. El crim­i­nal ya no tiene más la figu­ra inofen­si­va sen­ta­da tela de jeans azul al otro lado de mi escrito­rio de prisión, una “vic­ti­ma” de la sociedad para ser trata­da con com­pasión y mis­eri­cor­dia.” Lo que él vio fueron ladrones armadas agi­tan­do pis­to­las; maniáti­cos enlo­que­ci­dos ame­nazan­do a sus famil­ias; hos­tiles, gru­pos de gentes, maldicientes, lan­zan­do piedras; y hom­bres eno­ja­dos bal­ance­an­do tacos de bil­lar los unos con­tra con los otros en salones de bil­lar llenos de humo. “Sin impor­tar el ries­go hacia ellos mis­mos, cada ofi­cial de la policía entiende que su habil­i­dad para respal­dar la autori­dad legí­ti­ma  que él rep­re­sen­ta es la úni­ca cosa que per­manece entre la civ­i­lización y la jungla de la anar­quía.” ¡Esto es la real­i­dad! Esto es el por qué Dios nos dio el gob­ier­no civ­il. [2]
    7. ¿Cómo debe­mos votar?
      1. Debe­mos votar por el can­dida­to cuyo pun­to de vista del gob­ier­no civ­il viene más ape­ga­do a la enseñan­za bíbli­ca. Aquel que entiende que su respon­s­abil­i­dad es pro­te­ger la jus­ti­cia del inocente para cas­ti­gar al cul­pa­ble.
        1. El como él apli­ca su entendimien­to a los asun­tos como la defen­sa nacional, la ley y el orden, la pena cap­i­tal, el abor­to, la dis­crim­i­nación (a la inver­sa o de otra for­ma), los impuestos, la guer­ra, etc.
        2. ¿El pun­to de vista del can­dida­to al gob­ier­no como un pro­tec­tor o como un provee­dor de los dere­chos?
        3. ¿El can­dida­to mira el gob­ier­no en tér­mi­nos de jus­ti­cia o en tér­mi­nos del amor y de la com­pasión?
  8. Los can­didatos cris­tianos son los mejores ofi­ciales elegi­dos. ¡no es nece­sari­a­mente ver­dad!
    1. Muchos políti­cos cris­tianos tienen un pun­to de vista per­ver­tido del papel del gob­ier­no.
    2. No debe­mos votar por un can­dida­to en par­tic­u­lar SOLO porque es un cris­tiano. El can­dida­to que desea gob­ernar para hac­er lo que Dios desea hac­er es el úni­co que debería obten­er nue­stro voto.

Con­clusión:

  1. Una nota adi­cional sobre los can­didatos cris­tianos: Hace pocos años un miem­bro de la igle­sia esta­ba cor­rien­do por la nom­i­nación repub­li­cana para pres­i­dente[3]. Él no pasó de la elec­ción pri­maria ini­cial. Muchos cris­tianos esta­ban respaldán­do­lo y esta­ban molestos cuan­do él no llegó demasi­a­do lejos en el pro­ce­so elec­toral. Pero algo que muchos cris­tianos ignor­a­ban o le daban poco impor­tan­cia era que este hom­bre había aban­don­a­do a Dios y había deja­do la igle­sia. Una pre­gun­ta que yo tenía era, “si él no podía ser fiel a Dios y per­manecer fiel a la igle­sia y a sus prin­ci­p­ios, ¿cómo podríamos esper­ar que él man­tu­viera la ley provey­era jus­ti­cia? A un niv­el per­son­al: yo temía que este hom­bre más que yo hiciera a sus opo­nentes “impíos”.
  2. El papel del gob­ier­no es proveer jus­ti­cia y seguri­dad a sus ciu­dadanos. Es hac­er cumplir las leyes y cas­ti­gar a los infrac­tores (Romanos 13), y proveer la lib­er­tad para que el evan­ge­lio sea pred­i­ca­do (1 de Tim­o­teo 2:1–4)

El papel



[1] For­mat and mate­r­i­al tak­en from Jack Cotrell’s book: Tough Ques­tions (relied heav­i­ly)

[2] Pro­fes­sor George Kirkham, pro­fes­sor of crim­i­nol­o­gy

[3] Fred Thomp­son

La Autori­dad[1]

Ed Rangel

Intro­duc­ción:

  1. Un sába­do esta­ba llenan­do una recopi­lación esco­lar para un mae­stro. Mi clase iba a ten­er un exa­m­en en la bib­liote­ca. Mien­tras veíamos como empezar el exa­m­en, el equipo de fút­bol entra­ba cam­i­nan­do, a medio vestir y hacien­do rui­do. Ellos esta­ban allí para su reunión pos­te­ri­or al juego y para ver su juego en video. El mariscal de cam­po, un ado­les­cente de 12° gra­do subió hacia mi y me infor­mó que teníamos que dejar libre la Bib­liote­ca. Yo no esta­ba muy con­tento de que el ado­les­cente me dijera lo que yo tenía que hac­er. Mien­tras empezábamos a salir de la Bib­liote­ca uno de los estu­di­antes que esta­ban recopi­lan­do se que­jó entre dientes para sí mis­mo y dijo: “¿Quién pien­san ellos que son? ¿Por qué ten­emos que dejar la Bib­liote­ca para el equipo de fút­bol?” El entre­nador alcanzó a oír a este estu­di­ante. El entre­nador empezó a explicar a los estu­di­antes que esta­ban recopi­lan­do que él tenía la autori­dad y el dere­cho para hac­er que el estu­di­ante hiciera lo que él desea­ba. Lo que yo ates­tigüé ese día, y lo que los estu­di­antes que esta­ban recopi­lan­do aprendieron ese día, fue que otros tienen el dere­cho de decirnos qué hac­er y hac­er­lo. Esto es lo que se lla­ma autori­dad.
  2. Autori­dad- “…el dere­cho de decir a los demás lo que ellos deben hac­er, y el dere­cho de hac­er cumplir la con­duc­ta pre­scri­ta por medio del uso del poder (tal como la pre­via adver­ten­cia del cas­ti­go por un com­por­tamien­to con­trario”[2]
  3. La pal­abra clave es dere­cho. Una per­sona tiene la autori­dad sobre mí no solo debido a que es más grande, más fuerte, más lis­to, etc. en lugar de lo que soy, o debido a que él tiene un arma en su mano.
    1. La autori­dad es una cual­i­dad espir­i­tu­al, no conec­ta­da a las cual­i­dades de la otra per­sona.
    2. Podría no ser hecha cor­rec­ta­mente en algún sen­ti­do ver­dadero. Un ladrón con un arma en mi cabeza tiene el poder de hac­er que haga lo que él desea, pero no le da el dere­cho de hac­er­lo así.”
    3. Por otra parte, una per­sona podría ten­er el dere­cho pero no el poder.
      1. Mi her­mano era un adul­to vivien­do su propia vida cuan­do él decidió pro­ferir imprope­rios en la pres­en­cia de mi madre. Mi madre era mucho más pequeña que mi her­mano, era bas­tante más débil que él, ni se com­pa­ra­ba en estatu­ra a él. Sin embar­go, ella era capaz de estar firme en la sil­la y ver­lo cara a cara y dis­ci­pli­narlo.
      2. Debido a lo que era ella y lo que era él (relación de madre e hijo) ella tenía el DERECHO para cor­re­gir a mi her­mano.
      3. Ella no tenía la for­t­aleza físi­ca para doble­gar­lo, pero ella tenía el dere­cho para cor­re­gir y si era nece­sario, hac­er cumplir las reglas.
    4. La autori­dad y la moral­i­dad van de la mano. Hay poca necesi­dad de bus­car las respues­tas a las cues­tiones éti­cas si alguien no entiende la nat­u­raleza de la autori­dad. La autori­dad es la armazón den­tro del cual se hacen las deci­siones éti­cas y se lle­va a cabo la con­duc­ta moral. Sin autori­dad, el con­cep­to total de cor­rec­to o incor­rec­to no tiene sig­nifi­ca­do.”[3]
  1. El rec­ha­zo de la autori­dad
    1. Anti-autori­taris­mo – el rec­ha­zo de la autori­dad a favor de la autonomía
      1. Homo­sex­u­al­i­dad: La sociedad nos dice que ser homo­sex­u­al es un dere­cho. “Todos tienen el dere­cho a su propia pref­er­en­cia sex­u­al.”
      2. Abor­to: El movimien­to de la elec­ción propia para rec­haz­ar todas las leyes con­tra el abor­to, refirien­do que una “mujer tiene el dere­cho de escoger que hac­er con su pro­pio cuer­po.”
      3. Pornografía: los lib­er­tar­ios defien­den la pornografía y se opo­nen a toda cen­sura que diga que una per­sona no tiene el dere­cho para obser­var o leer sin cualquier cosa que él desee.”
      4. Hay ejem­p­los de autonomía, el ene­mi­go de la autori­dad.
  2. Autonomía
    1. Entien­do que la autonomía en la igle­sia es algo bueno, que cada igle­sia tiene el dere­cho de gob­ernarse a sí mis­ma sin la super­visión de otra igle­sia, enti­dad, o cuer­po de per­sonas reli­giosas. Esto es algo bueno, Pero note que la autonomía de la igle­sia no sig­nifi­ca que no hay una autori­dad más alta. Dios es la autori­dad.
    2. Autonomía – de dos pal­abras grie­gas: auto sig­nifi­ca “por si mis­mo”, nomos sig­nifi­ca “ley”. “La idea es el gob­ier­no por sí mis­mo, o ser una ley para sí mis­mo.” Un sinón­i­mo común­mente usa­do es “LIBERTAD”.
    3. Alguien dijo en una ocasión que la autonomía es ser libre para hac­er deci­siones propias sobre lo que es cor­rec­to y lo que es incor­rec­to.
      1. Esto podría estar basa­do en la expe­ri­en­cia per­son­al propia y no en un están­dar común.
      2. La pal­abra de Dios es el están­dar común, pero la autonomía rec­haza ese están­dar.
    4. La autonomía es el ene­mi­go de la autori­dad. La autonomía se opone a todo aspec­to de autori­dad supe­ri­or. La autonomía dice que todos están en el mis­mo plano y que todos tienen la respues­ta para sí mis­mos y nadie más, ni aún Dios (¡en espe­cial Dios!)
    5. La autonomía dice que el com­por­tamien­to moral es el com­por­tamien­to que el indi­vid­uo siente que es bueno y el com­por­tamien­to inmoral es el com­por­tamien­to que el indi­vid­uo siente que es inmoral.
    6. ¡Si siente que es bueno entonces lo hace! — acti­tud
      1. Si siente que es bueno fumar mar­i­hua­na, entonces lo hace.
      2. Si siente que es bue­na la promis­cuidad sex­u­al, entonces lo hace.
      3. etc.
    7. Los que pro­mueven la autonomía se opo­nen a la autori­dad, a la ley, a la obe­di­en­cia y a la sum­isión a la autori­dad, ¡espe­cial­mente a la de Dios!
    8. Recu­peración de la autori­dad
      1. ¡Los cris­tianos deben resi­s­tir este movimien­to anti-autori­dad!
        1. Recuerde que la autonomía es la idea de auto gob­ier­no y de oposi­ción a la autori­dad. Este es un ataque sobre la autori­dad.: celes­tial y ter­restre. Por medio de la pro­pa­gan­da de los medios de comu­ni­cación está abier­ta a su ataque.
        2. Los cris­tianos nece­si­tan enten­der cier­tas estruc­turas de autori­dad, y debe­mos hac­er el may­or esfuer­zo para lograr este propósi­to en medio de la oposi­ción.
  3. ¿Por qué es tan urgente la recu­peración de la autori­dad?
    1. ¡Debido a que nues­tra lib­er­tad depende de ello!
      1. Si todo fuera bueno, sin peca­do, entonces podría no ser nece­saria la autori­dad.
      2. Las acciones y las pal­abras no ten­drían un efec­to en la moral­i­dad.
    2. Debido a que todos los hom­bres son pecadores (Rom. 3:23). Los cora­zones de los pecadores usual­mente están llenas con:
      1. Orgul­lo (Prov. 16:18)
      2. Envidia(1 Ped. 2:1–2)
      3. Glo­ton­ería (Prov. 23:21).
      4. Lujuria (Mat. 5:28).
      5. Eno­jo (Prov. 15:1)
      6. Cod­i­cia (Ef. 4:19)
      7. Pereza (Prov. 15:19).
      8. Si todos fuer­an libres de hac­er sus propias reglas y de hac­er todo lo que él desea­ba, solo el más fuerte sobre­viviría, el más débil no podría.
  4. Ejem­p­los de una sociedad sin restric­ciones (autori­dad):
    1. Rápi­do los demo­ni­os dañarían sus propias vidas y la de los demás.
    2. El indus­tri­al sería libre de con­t­a­m­i­nar el aire y el agua y dañar la vida de los demás.
    3. Los crim­i­nales robarían sin el temor del cas­ti­go.
    4. La anar­quía reinaría en nues­tra sociedad.
  5. La recu­peración de la autori­dad no es solo para nues­tra como­di­dad y bien­es­tar físi­co sino mucho más impor­tante para nue­stro bien­es­tar espir­i­tu­al.
    1. La sum­isión a la autori­dad es lo cor­rec­to.
    2. Dios es el Creador  y nosotros somos Su creación. Como Creador Él tiene todo el dere­cho de gob­ernarnos. Dios nos ha pro­vis­to con un número de aso­cia­ciones de autori­dad den­tro de las que los humanos debe­mos some­ter­nos los unos a los otros:
      1. El gob­ier­no (Rom. 13).
      2. Los mae­stros (1 Pedro 2:18)
      3. Los padres (Ef. 6:1)
      4. El mari­do y la mujer (Ef. 5:22–23)
      5. En la igle­sia (1 Tim. 5:17)
  6. ¡El rec­ha­zo de la autori­dad es un rec­ha­zo a Dios!
    1. Gen. 1:1-Dios tiene el dere­cho moral de decirnos que hac­er. La creación con­sid­era como pone en la per­spec­ti­va el ori­gen de la sum­isión a la autori­dad. Todo gob­ier­no existe debido a que Dios se los per­mi­tió, ellos son, ya sea que lo acepten o lo recha­cen, un instru­men­to de Dios.
    2. Salmo 24:1, el hecho de que Dios creó todo de la nada y que le da a Él el dere­cho moral para gob­ernarnos.
    3. Salmo 100:3, No nos hici­mos nosotros mis­mos.
    4. Si debe­mos acep­tar que la creación fue por acci­dente (Big Bang) entonces no ten­emos señor, ni esta­mos moral­mente oblig­a­dos a some­ter­nos a nadie.
      1. Esto es el por qué la may­oría de las per­sonas se opo­nen a la autori­dad y deman­dan com­ple­ta lib­er­tad y son evolu­cionistas. Esta es la úni­ca man­era en que ellos pueden jus­ti­ficar su rec­ha­zo a la autori­dad.
      2. Pero, puesto que somos creación de Dios, entonces esta­mos por nat­u­raleza bajo Su autori­dad. La sum­isión y la obe­di­en­cia no son nat­u­rales, ellas son parte de nues­tra esen­cia. Debido a que somos creación de Dios la lib­er­tad abso­lu­ta es lit­eral­mente imposi­ble. (Aún los reli­giosos que pro­mueven la teoría de que “somos libres en Cristo” deben acep­tar que no somos libres de hac­er lo que deseamos – entonces la lib­er­tad abso­lu­ta es imposi­ble.
      3. La inter­ac­ción de la autori­dad
        1. La abso­lu­ta autori­dad pertenece solo a Dios.
          1. Él deter­mi­na lo que los humanos deben hac­er y lo que no.
          2. Solo el Creador puede deter­mi­nar lo que está bien y lo que está mal, moral o inmoral, jus­to o injus­to.
          3. Dios impone Su vol­un­tad sobre nosotros y no ten­emos elec­ción sino acep­tar­la. Somos libres de hac­er ya sea lo cor­rec­to o lo incor­rec­to, pero no somos libres para decidir lo que está bien y lo que está mal.
  7. La autori­dad div­ina
    1. La inter­relación bási­ca de autori­dad es entre nosotros y Dios. Debe­mos some­ter­nos nosotros mis­mos a Él en todas las cosas, que es Jesús el Cristo.
      1. Col. 2:9
      2. Mateo 28:18
    2. Al lle­gar a ser un cris­tiano uno acep­ta y con­fiesa a Jesús como Señor sobre nosotros. Procla­mamos que Jesús es nues­tra autori­dad final y la acep­ta­mos con gus­to.
      1. Juan 20:28
      2. Rom. 10:9
      3. Los cris­tianos acep­ta­mos que Jesús es nue­stro propi­etario (1 Pedro 2:29.) Acep­ta­mos que Jesús es nue­stro Señor y que somos Sus sier­vos. Acep­ta­mos Sus instruc­ciones y la defini­ción de lo que es rec­to y de lo que no es incor­rec­ta. Acep­ta­mos tam­bién como Él define la jus­ti­cia y no como la defin­i­mos nosotros.
    3. Esto hace que INDISPENSABLE la Pal­abra de Dios (2 Tim. 3:16).
  8. May­or­do­mos de la autori­dad
    1. Dios ha del­e­ga­do Su autori­dad a la gente. Esto no sig­nifi­ca que la gente tiene el dere­cho de decidir lo que cor­rec­to y lo que es incor­rec­to, sino que sig­nifi­ca que la gente tiene el dere­cho de enseñar, aplicar y requerir obe­di­en­cia a Su Pal­abra.
    2. Dios ha estable­ci­do tres esferas de autori­dad: famil­ia, igle­sia y esta­do.
      1. Famil­ia: Dios ha señal­a­do a los padres para actu­ar por Él en la instruc­ción de sus hijos en el camino de la jus­ti­cia.
        1. Debut. 6:4–9
        2. Ef. 6:1
      2. Igle­sia: Los ancianos de cada igle­sia local han sido señal­a­dos para gob­ernar, guiar y acon­se­jar den­tro del alcance de las Escrit­uras. La con­gre­gación tiene la obligación de some­terse (Hebre­os 13:17).
      3. Esta­do: Romanos 13:1

Con­clusión:

  1. Una sociedad sin autori­dad y en com­ple­ta­jnkm lib­er­tad es una sociedad que ha rec­haz­a­do a Dios como Creador.
  2. No hay tal cosa de la lib­er­tad abso­lu­ta.
  3. A todos se nos requiere some­ter­nos a la autori­dad, a la famil­ia, a la igle­sia y al esta­do porque Dios ha del­e­ga­do Su autori­dad a ellos.


[1] Relied heav­i­ly on Cotrell’s book:Tough Ques­tions

[2] Cot­trell, Jack:Tough Bib­li­cal Answers, part two, page 8

[3] Ibid

Una Prome­sa Ren­o­va­da de Lib­eración y Pro­tec­ción a Israel (vers 1–7)

      1 La pal­abra aho­ra intro­duce un con­traste; cam­bia el tono de reproche repren­sión al del áni­mo y con­so­lación. Pre­vi­a­mente Jehová había dicho, “No temas, porque yo estoy con­ti­go” (41:10), y “No temas, yo te ayu­do” (41:13); aho­ra Él agre­ga, No temas, porque yo te red­imí. Él ha paga­do el pre­cio por la reden­ción de Israel (ver vers 3). Él les da cua­tro razones por las que no deben temer: (1) Jehová había crea­do a Jacob, esto es, Él había puesto de man­i­fiesto algo nue­vo – una nue­va creación – en Sinaí. (2) Él había for­ma­do a Israel, mod­e­lando el pueblo principesco fuera de Jacob, un susti­tu­to. ¡Que con­traste entre los mate­ri­ales insen­satos mod­e­la­dos por los paganos en ído­los que no podrían rendir ningún ser­vi­cio y el Israel mod­e­la­do por Dios en una nación que podría servir­le! (3) Jehová había red­imi­do o rescata­do al pueblo de Egip­to, y cuan­do sufrieron en Babilo­nia, Él actuó como su ven­gador. Y (4) Él había puesto nom­bre por su nom­bre “Israel” para ser Su pro­pio pueblo y nación par­tic­u­lar (Éxo­do 19:5–6), dán­doles una obra espe­cial a Su sier­vo y men­sajero (41:9).

      2 Debido a que mío eres tú, debido a que Israel ha sido lla­ma­do y red­imi­do por Jehová (ver vers 1), Él los pro­te­gerá y los cuidará. Hay sin embar­go muchas prue­bas ante el pueblo; sin embar­go ellos podrían pasar en medio de los tor­rentes de aflic­ción y los ríos de la adver­si­dad, no serán sobrecogi­dos porque Jehová estará con ellos. Y cuan­do cami­nen en medio del fuego de la tribu­lación, de prue­bas, y juicios, no se que­marán (ver Sal 66:12; tam­bién Dan 3:27, donde Dios da una demostración lit­er­al de esta lec­ción), porque Jehová los sos­ten­drá y pro­te­gerá.

      3 La garan­tía estam­pa­da en estas prome­sas es el nom­bre del Señor mis­mo; Porque yo Jehová – el nom­bre per­son­al por el que Él es cono­ci­do por el pueblo del pacto – Dios tuyo – el Dios del poder y de la fuerza, el úni­co Dios – el San­to de Israel – aparte de los peca­dos de Israel, abso­lu­to en san­ti­dad – tu Sal­vador – el Señor libra a Su pueblo del desas­tre y la opre­sión para seguri­dad y paz. Rescate es el pago o reden­ción de alguien o de algo que ha sido cap­tura­do. Israel era de Jehová y Él la entre­garía al resto de las naciones, incluyen­do a Egip­to, a Etiopía, y a Seba, lo cual incluye a todas las naciones cono­ci­das de África de ese tiem­po. Ya sea que, como pien­san algunos eru­di­tos, esto tiene ref­er­en­cia a la con­quista de Egip­to en el 525–522 A.C. por Cam­bi­as­es, hijo de Ciro, esto es incier­to.

      4 La primera pal­abra en este ver­sícu­lo (Porque) da prob­le­mas a var­ios comen­taris­tas. Es tra­duci­do de difer­entes for­mas: “de la época” (Alexan­der); “debido a” (Delitzsch, Leupold); “debido al hecho que” (Young); “puesto que” podría ser la tra­duc­ción más rep­re­sen­ta­ti­va. A mis ojos fuiste de gran esti­ma, de gran val­or; entonces Jehová red­imirá a Israel a gran cos­to. Hay tam­bién varias tra­duc­ciones para la pal­abra hebrea que la Ver­sión Amer­i­can Stan­dard tra­duce hon­or­able: “has sido hon­or­able” (Alexan­der, Young); “[eres] hon­or­able” (Leupold); “de alta esti­ma” (Delitzsch). A pesar de las incer­tidum­bres en estos ver­sícu­los, sin embar­go, la idea es clara. La posi­ción espe­cial de Israel ante Dios y la respon­s­abil­i­dad que lle­va esa posi­ción ha hecho hon­or­able a la nación, digna de hon­or. (Para recibir ese hon­or, deben, de hecho, vivir en una relación apropi­a­da ante Él.) La cláusu­la yo te amé traza el favor de Dios “has­ta su raíz más pro­fun­da – el amor de Dios” (Leupold). Debido a que el pueblo de Israel es hon­or­able y pre­cioso ante Él, Jehová, en Su amor por ellos, los pone por arri­ba de todas las naciones, da a otros a cam­bio por ellos.

      5–6 El Señor reit­era las pal­abras con las que intro­du­jo esta pro­fecía: No temas, porque yo estoy con­ti­go (ver vers 1; 41:10,13,14) porque el agua y el fuego (ver vers 2) están por venir. Él está miran­do ade­lante hacia el tiem­po cuan­do el pueblo será dis­per­sa­do a las cua­tro esquinas de la tier­ra. Alexan­der obser­va que Dios no dice, “Yo los traeré de regre­so,” en el tiem­po de la restau­ración, sino traeré tu gen­eración, lina­je o descen­di­entes, de las cua­tro direc­ciones – ori­ente, poniente, norte, y sur. Es Dios el que los traerá, jun­tán­do­los en uno. Al norte, dice, Da acá; y al sur: No deten­gas; trae de lejos mis hijos, y mis hijas de los con­fines de la tier­ra. Todos sus hijos son inclu­i­dos. No es dirigi­do a ningún indi­vid­uo o grupo par­tic­u­lar ni es man­da­do traer jun­tos al pueblo de Dios. En vez de eso, la idea es, “Sufra todo mi pueblo para regre­sar a mí; nadie ni nada lo imp­i­da.” El rema­nente que retornará de Babilo­nia o ven­drán jun­tos bajo el Sier­vo serán aque­l­los que “volverán a mi de todo su corazón” (Jer 24:7).

      7 Inclu­i­dos entre los que van a ser traí­dos y reunidos están todos los lla­ma­dos de mi nom­bre, los hijos y las hijas de Dios, el Israel espir­i­tu­al. Ellos fueron crea­d­os – traí­dos a la exis­ten­cia – por la propia glo­ria de Jehová, que es el obje­ti­vo final de toda la obra de Dios. Para ser reunidos jun­tos están todos los que for­mé – los que sobre Dios obró en la his­to­ria para que Él pudiera pon­er de man­i­fiesto una nación pecu­liar – los for­mé y los hice. Dios for­mó o hizo a Israel como un refle­jo espe­cial de Su glo­ria (ver vers 1). Si bien este pasaje habla del retorno del rema­nente des­de el exilio, cier­ta­mente obser­va tam­bién más allá de la reunión de todo el pueblo lla­ma­do por el nom­bre de Dios. Esto solo fue cumpli­do bajo el Sier­vo Jesu­cristo, que Dios señaló para la obra.

Un Nue­vo Desafío para Israel y para las Naciones (vers 8–13)

 

      8 Jehová llamó pre­vi­a­mente a los dios­es a una corte de inquisi­ción para exam­i­nar sus declara­ciones de ser dei­dad (41:1–7,21–24). Él aho­ra lla­ma al sier­vo Israel ciego y sor­do a reunirse con Él en una corte de inquisi­ción seme­jante. No obstante ciego y sor­do, Israel tiene ojos y oídos con los que puede ver y oír si sola­mente lo quisier­an; el Señor bus­ca abrir sus ojos y sus oídos por medio de señalar las obras mar­avil­losas que ha hecho en y por medio de ellos.

      9 Jehová lla­ma tam­bién a las naciones paganas a asi­s­tir a la sesión, retán­do­los como lo hizo con sus ído­los (41:21–24) para declarar algo que fue pro­fe­ti­za­do y que ha sido cumpli­do entre ellos. Pre­sen­ten sus tes­ti­gos, y jus­tifíquense, para que su con­fi­an­za y ado­ración de los ído­los pudiera ser defen­di­da. Dios desafía a las naciones a que nos dé nuevas de esto, y que nos haga oír las cosas primeras, esto es, que señale los difer­entes even­tos que sus dios­es pro­fe­ti­zaron y como se lle­varon a cabo. Si las naciones no pueden jun­tarse para este desafío, oigan (lo que Jehová tiene que decir), y digan: Ver­dad es. Cuan­do una per­sona hon­es­ta exam­i­na sus suposi­ciones y no encuen­tra evi­den­cias sobre las cuales acep­tar­las, debería estar dis­puesto a oír la otra parte. Cuan­do se pre­sen­ta sufi­ciente evi­den­cia a favor de la otra parte, podría decir, “es ver­dad.” Hoy como entonces, este prin­ci­pio nece­si­ta ser recono­ci­do en la inves­ti­gación de todas las reli­giones.

      10 El Señor se dirige aho­ra a Israel: Vosotros sois mis tes­ti­gos, dice Jehová, y mi sier­vo que yo escogí. Como pueblo espe­cial de Dios, Israel es Su sier­vo y su men­sajero (42:19), y aho­ra es tam­bién Su tes­ti­go. La pal­abra tes­ti­go es común en los medios de los tri­bunales; un tes­ti­go es alguien que ha cono­ci­do de primera mano sobre un even­to y puede dar un tes­ti­mo­nio pre­ciso sobre eso. El pueblo de Israel puede dar tes­ti­mo­nio que Jehová es Dios, no solo a las naciones, sino tam­bién a sus pro­pios escép­ti­cos. Al com­parar la obra de Jehová con la de los ído­los, y el tes­ti­mo­nio de los páganos con sus pro­pios ído­los, Israel puede dis­tin­guir con clar­i­dad el poder de Jehová y la impo­ten­cia de los ído­los. Entonces pueden venir para que me conozcáis y creáis; lle­garían a estar firme­mente estable­ci­dos en su fe, no fluc­tuan­do ya más en una cosa y otra. Ellos enten­derán que yo mis­mo soy; esto es, recono­cerán a Jehová como el úni­co Dios. Porque antes de mí no fue for­ma­do Dios, ni lo será después de mí. En tan­to que se ha esta­do enfa­ti­zan­do sobre los paganos la vanidad de sus dios­es, Jehová enfa­ti­za aquí sobre Su pro­pio pueblo vac­ilante la ver­dad que solo Él es el Dios eter­no.

      11 Jehová con­tin­ua enfa­ti­zan­do Su pun­to: Yo, yo Jehová, el “Yo soy,” el eter­na­mente exis­tente y el úni­co todo prov­i­dente; y fuera de mí no hay quien salve. Cuan­do el pueblo se encuen­tra a si mis­mo en el exilio en Babilo­nia, se darán cuen­ta que no hay sal­vación en ningún otro. Jonás aprendió esta lec­ción en el vien­tre del pez; él clamó, “la sal­vación es de Jehová (Jonás 2:9). Cuan­do el hom­bre rec­haza a Dios, cualquier esper­an­za de encon­trar la lib­eración de la esclav­i­tud es cas­ti­ga­da; no hay ningu­na otra fuente de sal­vación.

      12 Jehová declara que Él mis­mo ha cumpli­do lo que Él desafió a las naciones que hicier­an (vers 9): Él ha anun­ci­a­do, ha dado a cono­cer lo que hará en el futuro; Él ha sal­va­do, esto es, ha lib­er­a­do a Su pueblo de Egip­to y de Sena­que­rib, y Él los lib­er­ará de Babilo­nia, y Él ha hecho oír, ha repor­ta­do en una for­ma clara e inequívo­ca el cumplim­ien­to de lo que pro­fe­tizó con ante­ri­or­i­dad. Cuan­do Él dice, y no hubo entre vosotros dios ajeno, Él no está dan­do a enten­der que no había idol­a­tría en medio del pueblo, sino que no había otro dios con el que Jehová colaboró o que hubiera pro­fe­ti­za­do todas las cosas que serían hechas; Jehová se sos­tu­vo y actuó solo. Vosotros, pues, sois mis tes­ti­gos, tes­ti­f­i­can­do la dei­dad abso­lu­ta de Jehová. Él ha mostra­do con clar­i­dad que es capaz de mostrar el fin y el ini­cio y hac­er que suce­da, lo cual no puede ser nega­do. Como Jehová y Dios, Él es tan­to el úni­co que existe eter­na­mente, el Dios del pacto, y el Señor de poder y for­t­aleza que es capaz de lle­var a cabo Su propósi­to. (Var­ios sig­los más tarde, Israel sería sim­i­lar­mente un tes­ti­go de la dei­dad de Cristo.)

      13 Al seguir el tex­to, Aun antes que hubiera día, yo era; o la lec­tura al mar­gen, ¿“Des­de este día en ade­lante Yo era”?  No obstante que algunos comen­taris­tas están divi­di­dos en que acep­tar, es preferi­ble seguir el tex­to; porque des­de el ini­cio del tiem­po, Dios ha esta­do pre­sente en Su creación y en la his­to­ria. Él estu­vo pre­sente con la primera gen­eración y estará pre­sente con la últi­ma (41:4). Nadie puede quitar de un tirón a una per­sona o a una nación que está en Su mano. Y cuan­do Él pro­pone una obra, ningún dios puede impedirla.

El Poder de Jehová para Quitar Obstácu­los en la Reden­ción de Su Pueblo (vers 14–21)

 

      14 Como Reden­tor Jehová actúa de una for­ma con­sis­tente con Su propia san­ti­dad, que es enfa­ti­za­da con­stan­te­mente en la frase el San­to de Israel. Él había crea­do a Israel para Su glo­ria (vers 7), y aho­ra actúa hacia esa nue­va creación en tal for­ma que “mis ala­ban­zas pub­licara” (vers 21). Por vosotros envié a Babilo­nia, una aparente ref­er­en­cia a Ciro, al que lev­an­taría y enviaría con­tra Babilo­nia (41:1–7; 44:28–45:7; 48:14; ver 13:17; 21:2). Note que en una vez más Jehová habla de una acción futu­ra como si ya estu­viera hecha. El pueblo de esa orgul­losa y poderosa nación los haría descen­der como fugi­tivos, esto es, como un pueblo que huye de un ene­mi­go. Descen­dería en las naves de que se glo­ri­a­ban, las naves de com­er­cio que habían traí­do gran rego­ci­jo por medio de los tesoros que habían enrique­ci­do la ciu­dad. Las naves de las que Babilo­nia esta­ba tan orgul­losa se con­ver­tirían en el pendón de su humil­lación descen­di­en­do ante sus ene­mi­gos. Jehová está declaran­do por este medio Su con­trol sobre las naciones, tan­to en la poderosa Babilo­nia como en el que Él envía con­tra ella.

      15 Jehová no solo con­tro­la las poten­cias paganas, al enviar a Ciro con­tra Babilo­nia; sino tam­bién, como el Creador de Israel, ejerce con­trol sobre su des­ti­no. La nación podría estar en el exilio en Babilo­nia, pero Él es aún su Rey y no lo olvi­dará; Él los lib­er­ará por Su propia com­pla­cen­cia.

      16–17 El Señor no solo deter­mi­na el des­ti­no de las naciones y mold­ea y da for­ma a Israel hacia un fin, tam­bién ejerce Su poder cre­ati­vo y con­tro­lador sobre la nat­u­raleza. Abrió un camino en el Mar Rojo y una sen­da en las aguas fieras e impetu­osas para que Su pueblo pudiera pasar en medio de ellas. Además, es solo por Su decre­to abso­lu­to y el ejer­ci­cio de Su poder divi­no que los ejérci­tos pueden actu­ar. Los car­ros y los cabal­los, los ejérci­tos y los hom­bres poderosos son destru­i­dos por Su vol­un­tad, como cuan­do las fuerzas del Faraón inten­taron perseguir a Israel y perecieron cuan­do las aguas regre­saron a su posi­ción orig­i­nal (ver Sal 76:5–6). Todas estas poderosas fuerzas humanas caen jun­ta­mente para no lev­an­tarse; fenecen, como pábi­lo quedan apa­ga­dos. Son como una lám­para cuya luz está extin­guién­dose. El ver­bo usa­do aquí siem­pre se rela­ciona al hecho de apa­gar un fuego, ya sea en for­ma fig­u­ra­da o lit­er­al;[1] desa­parece de la vista.

      18–19 El pueblo es urgi­do a dejar de mirar y apelar al pasa­do (excep­to para apren­der de sus ejem­p­los y adver­ten­cias), y mirar en lugar de eso al futuro. Jehová prom­ete que Él hará cosa nue­va que ellos verían y sabrían. Al señalar lo que Él hará por medio de Su Sier­vo ide­al, Jehová ya había dicho, “yo anun­cio cosas nuevas; antes que sal­gan [broten] a luz, yo os las haré noto­rias” (42:9); estas cosas están en el futuro lejano. Pero la cosa nue­va frente a Él está más inmedi­a­ta: pron­to sal­drá a luz; la gen­eración a quien se dirigió par­tic­i­pará en ella. Como el Reden­tor de Israel de los egip­cios, así Él abrirá camino en el desier­to, y ríos en la soledad para un nue­vo éxo­do. Por Su prov­i­den­cia y poder proveerá un camino para el via­je de retorno del exilio y pro­por­cionará agua para su sed. Aunque Él prob­a­ble­mente no pro­du­jo ríos lit­erales para que bro­taran mila­grosa­mente a la exis­ten­cia, Él proveyó para las necesi­dades del pueblo.

      20–21 En lengua­je alta­mente proféti­co sim­i­lar al usa­do por Job, “Cuan­do alaba­ban todas las estrel­las del alba” (38:7), y por un salmista, “los árboles del bosque rebosarán de contento,/Delante de Jehová” (Sal 96:12–13; ver Isa 55:12 – “los árboles del cam­po darán pal­madas de aplau­so”), el pro­fe­ta dice que los ani­males del cam­po y las criat­uras sil­vestres de las áreas desér­ti­cas hon­rarán a Jehová. Como el mun­do ani­mal sufrió debido al juicio sobre los hom­bres por sus peca­dos (ver, por ejem­p­lo, Jer 14:6; Ose 4:3; Joel 1:18), así aho­ra en algu­na for­ma ellos com­parten las ben­di­ciones otor­gadas por Dios sobre un pueblo red­imi­do. El pueblo for­ma­do por Jehová para Si mis­mo será dado a luz de tal for­ma que puedan alabar­lo; esto será la meta de Su pueblo.

La Indifer­en­cia de Israel – La Gra­cia de Jehová (vers 22–28)

 

      22 A pesar de la pre­ocu­pación de Jehová por Israel y Su deseo de influir en su rep­re­sentación, el pueblo ha sido indifer­ente a Él y a Su bon­dad. Él tiene el poder para lib­er­ar y proveer para sus necesi­dades, pero ellos no han acu­d­i­do a Él. En lugar de eso se cansaron de Sus caminos y del ejer­ci­cio nece­sario para Servir­le.

      23 La segun­da acusación direc­ta con­tra el pueblo se rela­ciona con el rit­u­al del sac­ri­fi­cio: No me tra­jiste a mí los ani­males del holo­caus­to; ni a mí me hon­raste con tus sac­ri­fi­cios. ¿Qué sig­nifi­ca esto, la nat­u­raleza pre­cisa de la ofen­sa? ¿La nación ha fal­la­do al sac­ri­ficar debido a que se ha vuel­to a la idol­a­tría? ¿Es un asun­to de indifer­en­cia al rit­u­al mosaico? ¿O Dios está eno­ja­do debido a que los cau­tivos en Babilo­nia no lle­van a cabo los ritos? Las primeras dos posi­bil­i­dades son descar­tadas; porque no obstante que el pueblo podría servir a ído­los, no son indifer­entes a ofre­cer el sac­ri­fi­cio; como una prác­ti­ca, son abun­dantes en ello (ver 1:10–16). La ter­cera posi­bil­i­dad se descar­ta sobre la base que todos los sac­ri­fi­cios debían ser ofre­ci­dos en Jerusalén; Jehová no haría respon­s­able al pueblo por no ofre­cer sac­ri­fi­cios si esta­ban en Babilo­nia. La expli­cación más plau­si­ble es que su ofrec­imien­to no era de corazón; la cer­e­mo­nia está allí pero fal­ta el ver­dadero espíritu y el sen­ti­do. Ellos ofre­cen sac­ri­fi­cios para ase­gu­rar la pro­tec­ción del Señor y para inten­tar por medio de cer­e­mo­nias for­males escapar de Su ira. El pueblo había equiv­o­ca­do el moti­vo del sac­ri­fi­cio. No se inten­tó ser una car­ga por parte del Señor, sino un medio de comu­nión gozosa con Él.

      24 La caña aromáti­ca que el pueblo no ha traí­do para Jehová es con­sid­er­a­da por la may­oría de los comen­taris­tas para ser una plan­ta aromáti­ca impor­ta­da de otro país en vez de la caña aromáti­ca con la que esta­mos famil­iar­iza­dos. Era prob­a­ble­mente usa­da en incien­so o en aceite para untar. Este pun­to es incier­to. De todos mod­os, en vez de traer la caña aromáti­ca y que sat­is­facía a Dios con la ofren­da con­ciente de la gro­sura que Le pertenecía, el pueblo Lo ago­b­ió con sus peca­dos y Lo can­só con sus iniq­uidades. Esta acti­tud, que fue la car­ac­terís­ti­ca de sus vidas en gen­er­al, nuli­ficó cualquier mer­i­to posi­ble de sus ofren­das. No parece haber esta­do restringi­do a un perío­do especí­fi­co sino a un prob­le­ma per­sis­tente en la his­to­ria de la nación.

      25 No obstante que es omnipo­tente, como es demostra­do en Su poder sobre Babilo­nia, sobre Ciro y sobre los medos que Él usó para destru­ir a Babilo­nia, y tan­to sobre la nat­u­raleza ani­ma­da como la inan­i­ma­da (vers 14–21), Jehová solo podría hac­er lo bueno por Israel si el pueblo se volvía de sus peca­dos. Yo, yo soy el que bor­ró tus rebe­liones; este es un acto de gra­cia pura de Su parte y no el resul­ta­do de ningún mer­i­to de parte de ellos. El perdón viene por medio de la fe en Él y no por medio de sac­ri­fi­cios cer­e­mo­ni­ales real­iza­dos como mera for­mal­i­dad. Dios dice que él bor­ra las trasgre­siones por amor de mí mis­mo, esto es, de tal for­ma que Él pudiera demostrar la com­bi­nación apropi­a­da de la mis­eri­cor­dia div­ina y la jus­ti­cia, expre­sa­da en amor, juicio, y gra­cia. Cuan­do son bor­ra­dos, los peca­dos ya no son recor­da­dos – “Cuan­to está lejos el ori­ente del occidente,/Hizo ale­jar de nosotros nues­tras rebe­liones” (Sal 103:12).

      26 El Señor urge aho­ra a Israel a que Lo hagan recor­dar, a traer a la mente Su infini­to ser y carác­ter san­to (como se expu­so en el cap 40), Su ley san­ta que les fue dada para su bien. Su cuida­doso amor y mis­eri­cor­dia com­pa­si­va, y Su dis­posi­ción para per­donar y recibir de vuelta en Su seno a los que Lo escuchan. Él hace aho­ra una peti­ción llena de recuer­dos tan­to de la invitación que Él emi­tió al comien­zo del libro (1:18) y Su lla­ma­do a las naciones (41:21–24): entremos en juicio jun­ta­mente; habla tú para jus­ti­fi­carte. Si hay algu­na base o mer­i­to en ust­edes para garan­ti­zar su lib­eración, trái­gan­la al frente; Jehová está lis­to para escuchar. Si no hay base en ust­edes que amerite la lib­eración por parte de Dios, entonces la lib­eración estará basa­da en Su amor y favor no mere­ci­do.

      27 Israel no podía pre­sen­tar la exce­len­cia en los fun­da­men­tos de sus antepasa­dos, porque Tu primer padre pecó, Los eru­di­tos han inter­pre­ta­do en diver­sas man­eras esta ref­er­en­cia: Adán, Abra­ham, Jacob, y aún David; pero parece que Jacob es el padre con­sid­er­a­do aquí, porque él había gana­do la ben­di­ción y la pri­mo­gen­i­tu­ra por medio del engaño y de una com­pra no her­man­able. Y tus enseñadores (“inter­pretes,” del hebreo) pre­vari­caron con­tra mí; esto es, los pro­fe­tas, los sac­er­dotes, y otros que debían haber dado una instruc­ción apropi­a­da en la ley pecaron al dar en su lugar enseñan­za fal­sa. Así, des­de su padre Jacob has­ta el pre­sente el pueblo ha sido ani­ma­do por el ejem­p­lo y el pre­cep­to a trans­gredir la ley div­ina.

      28 Sin embar­go, el pueblo es aún respon­s­able por su ale­jamien­to de Dios; porque así como había habido mae­stros infieles, tam­bién había habido pro­fe­tas y mae­stros fieles entre ellos. Por tan­to, con­se­cuente­mente o a la luz de esto, Jehová pro­fanó los príncipes del san­tu­ario. La pal­abra príncipes, que podría referirse a gob­er­nadores de la realeza, deno­ta tam­bién caudil­los o líderes en el san­tu­ario; deberían haber sido san­tos, con­sagra­dos a su min­is­te­rio. El Señor los pro­fa­nará al enviar­los a Babilo­nia, una tier­ra y reino pro­fano e impuro. Even­tual­mente pon­drá por anatema a Jehová, esto es, lo consignará a la destruc­ción, y por opro­bio a Israel, un obje­to de lengua­je abu­si­vo. Aunque este juicio fue en parte total­mente cumpli­do por la cau­tivi­dad de Babilo­nia, el cur­so y la den­i­gración ha con­tin­u­a­do a lo largo de toda la his­to­ria de Israel; ellos con­tinúan vivien­do cen­sura.


[1]  The­o­log­i­cal Word­book of the Old Tes­ta­ment, vol. 1, pág. 428.