La pornografía hoy es más acce­si­ble que nun­ca.  Antes uno tenía que com­prar la pornografía en tien­das, en públi­co.  Aho­ra cualquier per­sona con acce­so al inter­net puede par­tic­i­par de ello.  Niños, padres, y aun abue­los son víc­ti­mas de esta adic­ción.  Es más, la adic­ción no es para los hom­bres, sino que las mujeres tam­bién sufren de esta adic­ción.  Ojalá este estu­dio nos ayude a com­bat­ir y vencer los peca­dos secre­tos.

 

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Introducción:

I.  Vivi­mos hoy en una sociedad que está llena de hom­bres vio­len­tos. Esta­mos oblig­a­dos a cer­rar nues­tras puer­tas en la noche y nos ase­gu­ramos que todas las ven­tanas estén cer­radas firme y apropi­ada­mente. Cuan­do sal­imos de nue­stros car­ros y vamos a la tien­da o al ban­co o a donde sea que vayamos, debe­mos ase­gu­rarnos que nues­tras puer­tas estén cer­radas. De hecho, debe­mos ase­gu­ramos que nues­tras puer­tas estén cer­radas aun cuan­do esta­mos mane­jan­do. ¿Por qué? Porque hoy vivi­mos en un mun­do nefas­to. Debido a todo esto, en oca­siones gas­ta­mos grandes can­ti­dades de dinero en sis­temas de alar­ma para nues­tras casas, y para nue­stros car­ros. Los padres, obser­van a sus hijos con­stan­te­mente, y nos ase­gu­ramos que alguien en que con­fi­amos está observán­do­los. En la casa ten­emos pasadores de seguri­dad para los gabi­netes infe­ri­ores y las tapas pro­tec­toras para las pastil­las eléc­tri­c­as y así con otras cosas. ¿Por qué gas­ta­mos tan­to dinero y der­rochamos tan­ta energía y esfuer­zo para pro­te­ger las cosas que ten­emos? Les diré por qué. Sim­ple­mente es debido a que hay algu­nas cosas que son tan impor­tantes para nosotros, tan valiosas para nosotros, que son dig­nas de pro­tec­ción.

II.  Entien­da aho­ra, por favor, que mien­tras que hay cosas en este mun­do que nece­si­tan pro­tec­ción a causa de la ame­naza del hom­bre, hay algu­nas cosas que son aun más impor­tantes que nece­si­tan pro­tec­ción debido a la ame­naza del dia­blo. Recuerde aho­ra, el Dia­blo está vivo y acti­vo y él es  el Dia­blo está como león ham­bri­en­to, bus­can­do a quien devo­rar.”  Él es el camino de guer­ra de las mujeres y de los hom­bres, pele­an­do con todo su poder con­tra los cris­tianos de este mun­do. .  Y lo que eso sig­nifi­ca es que están com­pro­meti­dos en una guer­ra real, no de una nat­u­raleza físi­ca, pero no obstante real.

Apoc 12:17 Y el dragón se llenó de ira con­tra la mujer, y se fue a hac­er guer­ra con­tra el resto de la descen­den­cia de ella, los que guardan los man­damien­tos de Dios y tienen el tes­ti­mo­nio de Jesu­cristo.

 

En cualquier guer­ra debe­mos com­pren­der que el ene­mi­go tiene un plan; algún tipo de estrate­gia para ayu­dar­los a ganar la vic­to­ria. Aho­ra usual­mente una parte de esa estrate­gia será inten­ta­da para deter­mi­nar el mejor lugar de ataque den­tro del cam­po ene­mi­go. Esta es un área que si es destru­i­da o debil­i­ta­da traería al ene­mi­go a sus rodil­las, y los guiaría a su der­ro­ta. Aho­ra, yo garan­ti­zo a ust­ed que Satanás puede destru­ir o debil­i­tar, él puede ganar la vic­to­ria sobre una can­ti­dad innu­mer­able de almas. Estas áreas, mujeres y hom­bres, nece­si­tan pro­tec­ción y yo deseo dis­cu­tir tres áreas tales con ust­ed en esta lec­ción.

Lecciones:

 

 

IEl Cam­po de Batal­la de la Mente.

Podría sug­erir­la a ust­ed que Satanás en primer lugar inten­tará atacar a un indi­vid­uo en relación a su mente. Mien­tras Satanás empieza a revis­arnos; mien­tras él empieza a obser­varnos y a tomarnos la medi­da, él inten­tará hac­er algu­na incur­sión en la mente. Él desea con­tro­lar nues­tras mentes. Él desea con­tro­lar nue­stros pen­samien­tos, emo­ciones y acti­tudes. Ust­ed sabe que él conoce que si él puede con­tro­lar o aun influ­en­ciar nue­stros pen­samien­tos, él ganará. Él será vic­to­rioso y para todos los propósi­tos prác­ti­cos ser­e­mos der­ro­ta­dos. Y así el primer paso hacia la vic­to­ria espir­i­tu­al sobre el demo­nio es pro­te­gien­do nues­tras mentes debido a que, como alguien ha dicho, “el ter­ri­to­rio de la vida a través del sac­ri­fi­cio es el cen­tro del asalto satáni­co en nues­tras vidas. En otras pal­abras, si Satanás es capaz de ten­er este camino con nosotros, es porque él ha sido capaz de fil­trarse en algu­na for­ma en nues­tras mentes. Escuche a Pablo hablar sobre el bien­es­tar espir­i­tu­al (2 Cor. 10:4, 5). Una For­t­aleza es “un lugar for­ti­fi­ca­do; “un lugar de seguri­dad o seguro.”  Aho­ra en este tex­to, Pablo está hablan­do sobre las for­t­alezas de la mente que son ocu­padas por Satanás. Había algunos hom­bres impíos e injus­tos en Cor­in­to cul­pa­bles de tales cosas mien­tras dis­putan, mur­mu­ran, son impuros y for­ni­can y Pablo dijo en un lugar que ellos no se arrepen­tirían. ¿Por qué? Porque Satanás for­mó una for­t­aleza en sus mentes, el hizo res­i­den­cia en sus cora­zones. Y solo Satanás lo obtiene, es duro sacar­lo. Es más fácil man­ten­er­lo fuera que sacar­lo una vez que él ha echa­do algu­nas raíces en nue­stro corazón. Así, debe­mos pro­te­ger nues­tras mentes a cualquier cos­to.

¿Cómo pro­tege­mos nues­tras mentes con­tra el ataque de Satanás?

A.    El Estu­dio de la Pal­abra de Dios 

(2 Tim. 2:15). :Pablo dijo, “Procu­ra con dili­gen­cia pre­sen­tarte a Dios aproba­do, cómo obrero que no tiene de que aver­gon­zarse, que usa bien la pal­abra de ver­dad. No hay sufi­ciente espa­cio en nues­tras mentes para que habiten tan­to Dios como Satanás.

Salmos 119:1En mi corazón he guarda­do tus dichos, Para no pecar con­tra tí.

1 Juan 3:Todo aquel que es naci­do de Dios, no prác­ti­ca el peca­do, porque la simiente de Dios per­manece en él, , y no puede pecar, porque es naci­do de Dios.

Col 3:1La pal­abra de Dios more en abun­dan­cia en vosotros, enseñán­doos y exhortán­doos unos a otros en toda sabiduría con salmos e him­nos y cán­ti­cos espir­i­tuales.

 

B.    Enfo­que­mos nues­tras mentes en cosas que son espir­i­tuales en nat­u­raleza.

Esta­mos vivien­do en un mun­do en el que la car­nal­i­dad dom­i­na la mente de la may­oría. Las per­sonas hoy pien­san que ser rico físi­ca­mente es la clave para la feli­ci­dad, y tam­bién muchos cris­tianos están empezan­do a caer en esa cat­e­goría. Ningún cris­tiano debe desear ser rico. No estoy dicien­do que es un error que un cris­tiano sea rico. Estoy dicien­do que no debe ser el enfoque en nues­tra vida como cris­tianos (1Tim. 6:9–10). No es el dinero la raíz de todos los males, es el amor al dinero lo que es el prob­le­ma. Una vez que empezamos a ten­er la acti­tud equiv­o­ca­da hacia el dinero y hacia las riquezas de este mun­do, Satanás empieza a for­jar una for­t­aleza en nues­tras mentes y nues­tras pri­or­i­dades se mez­clan (los males del automóvil del hom­bre van sobre un precipi­cio). Escúcheme: el dinero no es la cosa más impor­tante en la vida, servir a Dios lo es. No ten­go pen­di­ente de cuán­to dinero ten­ga ust­ed, ust­ed no puede encon­trar una relación con Dios en el cajero automáti­co de la esquina y ust­ed no puede com­prar la glo­ria inter­na con una tar­je­ta de crédi­to. Las riquezas no pueden com­prar­le las cosas más impor­tantes de la vida, pero escoger a Dios por enci­ma de las riquezas puede. El escoger a Dios como el Señor de su vida ust­ed obten­drá una heren­cia incor­rupt­ible, e inmarce­si­ble y sin mar­chi­tarse, reser­va­da en el cielo para ust­ed, y que no tiene pre­cio para hom­bres y mujeres. Así pro­te­gi­da su mente por el enfoque de sus pen­samien­tos, no solo sobre las cosas de este mun­do, sino por pon­er nue­stro afec­to sobre tales cosas (1 Ped. 1:13).

C.  No per­mi­ta la basura espir­i­tu­al en nues­tras mentes.

Como cris­tianos hemos sido atra­pa­dos por el dia­blo en el reino del entreten­imien­to más que en el camino de la vida. Como cris­tianos sabe­mos la difer­en­cia entre lo jus­to y lo injus­to, entre lo bueno y lo malo. Hemos estu­di­a­do demasi­a­do para no saber­lo. Sabe­mos lo que le agra­da a Dios y lo que es ofen­si­vo para Él. Y entonces cuan­do obser­va­mos nue­stro pro­pio com­por­tamien­to, nos esforzamos en hac­er lo moral­mente cor­rec­to. Pero el dia­blo nos ha engaña­do para hac­er­nos creer que en la medi­da en que nos com­porte­mos de una man­era pura, está bien per­mi­tir cosas sucias a nue­stros cora­zones por medio de la for­ma de libros, revis­tas y en espe­cial la tele­visión.

Yo no soy alguien que pien­sa que la tele­visión por si mis­ma sea pecaminosa. Pero sé que hay bas­tantes pecaminosas que salen de la tele­visión. ¡Hay bas­tantes cosas pro­fanas, blas­femia, y gestos obscenos en la TV hoy para hac­er que se son­ro­je un sar­gen­to reti­ra­do de la mari­na! Y no obstante con mucha fre­cuen­cia solo nos sen­ta­mos allí, empa­pán­donos de todo en el nom­bre del “entreten­imien­to famil­iar. ” El niño prome­dio verá 20,000 asesinos antes de los 16 años de edad, más miles de esce­nas de cama, 95% de los cuales son entre per­sonas sin casarse. . Un hom­bre describió con mucha pre­cisión, pien­so, a la tele­visión, como la comi­da chatar­ra para el alma. Él dijo, “La comi­da chatar­ra se le da sabor y col­or arti­fi­cial, endulza­da en exce­so y es muy adic­ti­va. Es dañi­no para la salud físi­ca y men­tal y su con­sumo inter­fiere con y aun pri­va a alguien de ben­efi­cios, nutri­ción sana. La tele­visión  es en su may­or parte el equiv­a­lente espir­i­tu­al pre­ciso de la comi­da chatar­ra. El con­tenido total de su pro­gra­ma es la destruc­ción, la desnu­tri­ción, opuesto a la salud men­tal y a la riqueza emo­cional y lleno con el valioso entre­namien­to que es diame­tral­mente opuesto a la salud y a la riqueza social.. Los esti­los de vida y los ide­ales descritos son arti­fi­ciales, cor­rup­tos e inde­seables. De la mis­ma for­ma, la tele­visión es muy adic­ti­va.”

Si alguien hiciera un exa­m­en cuida­doso el con­tenido moral de los pro­gra­mas de tele­visión él vería que ellos refle­jan lo exac­ta­mente opuesto del tipo moral y de los ide­ales como la hace la Bib­lia. Hace un par de años, USA TODAY revisó una sem­ana digna de pro­gra­mación en ABC, CBS, NBC y FOX. Eche una mira­da a los resul­ta­dos: 57 asesinatos, 99 asaltos, 29 automóviles acci­den­ta­dos vio­len­ta­mente, 22 inci­dentes de abu­so de niños, 45  esce­nas de sexo (solo 4 descritas como de het­ero­sex­u­ales casa­dos). Aho­ra deseo que ust­ed note lo que la Bib­lia dice sobre la mente:

Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio” (Sal 51:10).

Sobre toda cosa guarda­da, guar­da tu corazón; Porque de él mana la vida” (Prov 4:23).

Por lo demás, her­manos, todo lo que es ver­dadero, todo lo hon­esto, todo lo jus­to, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nom­bre; si hay vir­tud algu­na, si hay algo dig­no de ala­ban­za, en esto pen­sad” (Fil 4:8).

No le dé al dia­blo una for­t­aleza en su mente. Llénela con la Pal­abra, no con la basura del mun­do. Enfoque su mente en las cosas de Dios. Pro­te­ja su mente de Satanás a cualquier cos­to.

II.     El Cam­po de Batal­la de la Igle­sia Local.

Satanás sabe que en la may­oría de las Igle­sias locales él puede ya sea destru­ir­las en su total­i­dad, o debil­i­tar­las grande­mente, la may­oría de las almas estarán per­di­das. ¡Debe­mos pro­te­ger a la igle­sia! Observe­mos algunos de los peli­gros que enfrentan hoy las Igle­sias locales. Y por medio de que for­ma, estos peli­gros son satáni­cos en su ori­gen, y de Nue­vo for­ma for­t­alezas para el dia­blo.

A)    La For­t­aleza de los fal­sos mae­stros y sus doc­tri­nas.

B)    La For­t­aleza de la indifer­en­cia.

C)    La For­t­aleza de las rela­ciones no sanas o no desar­rol­ladas. 

III.    El Cam­po de Batal­la de la Casa.

El hog­ar ha sido siem­pre muy impor­tante para Dios y debe ser impor­tante para nosotros. Las igle­sias locales deben ser exten­di­das, refle­ján­dose en las casas en los hog­a­res de sus miem­bros. Así, el éxi­to o el fra­ca­so de las igle­sias locales puede casi siem­pre ser traza­da al tipo de hog­a­res que tienen sus miem­bros. Y así, nece­si­ta­mos deter­mi­nar que esta­mos hacien­do para pro­te­ger nue­stros hog­a­res a cualquier cos­to. Hay dos áreas impor­tantes que nece­si­ta­mos pro­te­ger en nue­stros hog­a­res.

A.  Nue­stros Mat­ri­mo­nios Deben Ser Pro­te­gi­dos.

¿Por qué hay muchos mat­ri­mo­nios fra­casa­dos? La ver­dad es que hay muchos motivos. Pero una de las may­ores razones por la que muchos mat­ri­mo­nio están fra­casan­do es que la sociedad ha desar­rol­la­do una filosofía en con­jun­to sobre el mat­ri­mo­nio que es con­traria a la vol­un­tad de Dios. Es una filosofía que gen­eral­mente toma el mat­ri­mo­nio a la lig­era y áni­ma al divor­cio a la primera señal de prob­le­mas. Es una filosofía que mira al mat­ri­mo­nio como un sim­ple con­tra­to que puede ser roto a su anto­jo.

Es más fácil divor­ciar a una esposa con la que he esta­do casa­do por 26 años que des­pedir a alguien que con­traté hace una sem­ana. La per­sona que con­trate tiene más fuerza legal que mi esposa de 26 años de casa­da. Esto es un error.”   –Judge Randall Hekman, President of the Mighigan Family Forum

 Bien, esto es un error, ¿no lo es? Y el hecho del asun­to es que es con­trario a la vol­un­tad de Dios. Observe que Dios no mira al mat­ri­mo­nio como un sim­ple con­tra­to que puede ser roto. Dios mira al mat­ri­mo­nio como un pacto que debe ser per­ma­nente.

Prov 2:16-17 Serás libra­do de la mujer extraña, De la aje­na que hala­ga con sus pal­abras,  17 La cual aban­dona al com­pañero de su juven­tud, Y se olvi­da del pacto de su Dios  New Living Translation

Ezeq 16:8 “Y pasé otra vez jun­to a ti, y te mire, y he aquí que tu tiem­po era tiem­po de amores; y extendí mi mano sobre ti, y cubrí tu desnudez; y te di jura­men­to y entré en pacto con­ti­go, dice JEHOVÁ el Señor, y fuiste Mía.”. New King James Version

Mal 2:1Mas diréis: ¿Por qué? Porque Jehová ha ates­tigua­do entre ti y la mujer de tu juven­tud, con­tra la cual has sido desleal, sien­do ella tu com­pañera, y la mujer de tu pacto. King James Version

 

¿Cómo pro­tege­mos nue­stro mat­ri­mo­nio? Empece­mos por darnos cuen­ta a lo que hemos entra­do, no solo a un con­tra­to civ­il, sino a un pacto que está lig­a­do has­ta la muerte de una de las partes.

La pal­abra “pacto” sig­nifi­ca,    A   formal,   solemne,   y   acuer­do de unión o con­ve­nio.Aho­ra, la pal­abra “lazo”, en espe­cial cuan­do se rela­ciona con un jura­men­to, sig­nifi­ca,  “con­fi­nar o restringir, pon­erse bajo obligación; afer­rarse jun­tos a un caya­do (Merriam-Webster’s 11th Col­le­giate Dic­tio­nary). Así entonces, cuan­do dos per­sonas entran en el mat­ri­mo­nio, ellos están entran­do en un acuer­do de atadu­ra que los pone bajo la obligación de estar jun­tos. Esta es la men­tal­i­dad de un pacto mat­ri­mo­ni­al. Estare­mos lig­a­dos jun­tos. Cuan­do se pre­sen­ta un con­flic­to, ¡estare­mos lig­a­dos jun­tos!  Cuan­do se pre­sen­ten difer­en­cias de opinión, ¡estare­mos lig­a­dos jun­tos! Cuan­do se pre­sen­ten las enfer­medades, ¡estare­mos lig­a­dos jun­tos! Cuan­do inter­fiera la famil­ia, ¡estare­mos lig­a­dos jun­tos! Cuan­do los ami­gos inten­ten sep­a­rarnos, ¡estare­mos lig­a­dos jun­tos! Cuan­do las cir­cun­stan­cias de la vida se vuel­van difí­ciles, ¡estare­mos lig­a­dos jun­tos!  ¿Por qué? Porque hemos entra­do no solo en un con­tra­to civ­il, sino en algo orde­na­do por Dios, insti­tu­i­do por Dios, y un pacto que agra­da a Dios. Este es el fun­da­men­to sobre el que debe­mos con­stru­ir nue­stro mat­ri­mo­nio.

La esposa de un hom­bre tiene Alzheimer y tiene que ser inter­na­da en un asi­lo de ancianos. Cada día el esposo iría al asi­lo de ancianos y dedi­caría tiem­po a su esposa. Él le hablaría, le leería, peinaría su pelo e inten­taría cumplir con sus necesi­dades. Antes que él dejara su cuar­to, le diría que la ama, la besaría y le diría adiós. Él hizo esto día tras día, sem­ana tras sem­ana y mes tras mes. Él nun­ca lo olvidó. Con fre­cuen­cia él le traería flo­res fres­cas.

Después de una de estas vis­i­tas diarias, un grupo de enfer­meras pidieron reunirse con él. Ellas hablaron admi­radas y le dijeron que todas esta­ban impre­sion­adas con su fidel­i­dad y en la for­ma espe­cial en que él cuid­a­ba a su esposa. “Pero deseamos que ust­ed sepa que ust­ed no nece­si­ta venir todos los días a ver a su esposa.,” dijo amable­mente la jefa de enfer­meras. “Ella no sabe que ust­ed está aquí. Su esposa está bien aquí con nosotros, y ust­ed puede hac­er otras cosas con su tiem­po. No hay abso­lu­ta­mente ningu­na necesi­dad de que ust­ed sien­ta que tiene que man­ten­erse vinien­do día tras día.”

El esposo lev­an­tó su cabeza. Las lágri­mas cor­rieron lenta­mente en sus mejil­las. Con una voz ser­e­na él dijo, “Yo sé que ella no sabe que yo estoy aquí, pero sé que ella está aquí, y eso es lo que impor­ta. ¡Ella es mi esposa! Hace cin­cuen­ta años hice un pacto con ella de que nun­ca la aban­donaría o la dejaría y que estaría con ella en la salud y en la enfer­medad. Y yo inten­to man­ten­er ese pacto.”

Per­mí­tame pre­gun­tar­le: si ust­ed está casa­do, ¿ha inten­ta­do guardar el pacto que ust­ed hizo? Yo le diría que ust­ed haga jus­to lo que Dios espera que ust­ed haga (Mat. 19:3–6).

Debe­mos unirnos uno al otro debido a que el mat­ri­mo­nio no es un con­tra­to: es un pacto. Y hay una difer­en­cia entre los dos. Alguien podría pre­gun­tar, ¿cuál es la difer­en­cia entre un con­tra­to y un pacto? Bien, me agra­da que ust­ed pre­gunte. Aho­ra, per­mí­tame decir que en primer lugar que no estoy negan­do el aspec­to civ­il y con­trac­tu­al del mat­ri­mo­nio. Obvi­a­mente des­de el pun­to de vista de la ley humana el mat­ri­mo­nio involu­cra un con­tra­to civ­il. Pero lo que estoy dicién­dole a ust­ed que como cris­tianos temerosos de Dios, debe­mos enten­der el mat­ri­mo­nio, no solo des­de la per­spec­ti­va del hom­bre, sino des­de la per­spec­ti­va de Dios y Dios mira al mat­ri­mo­nio como un pacto sagra­do.

Escúcheme aho­ra: El con­trac­to es sobre tér­mi­nos mien­tras que el pacto es sobre la con­fi­an­za. El con­tra­to es sobre la con­ve­nien­cia mien­tras que el pacto es sobre el carác­ter. El con­tra­to es sobre el recibir mien­tras que el con­tra­to es sobre el dar. El con­tra­to es sobre la legal­i­dad y el apalan­camien­to mien­tras que el pacto es sobre el amor y la leal­tad. Hay, damas y caballeros, una difer­en­cia entre los dos. Y la razón para enten­der el por qué esto es tan impor­tante al mat­ri­mo­nio es debido a la difer­en­cia may­or entre los con­cep­tos de pacto y de con­tra­to tienen que hac­er con acti­tud y men­tal­i­dad. Y como con una gran can­ti­dad de cosas, la men­tal­i­dad de alguien hacia el mat­ri­mo­nio puede hac­er la difer­en­cia entre ten­er un mal mat­ri­mo­nio, un buen mat­ri­mo­nio, o un mag­ní­fi­co mat­ri­mo­nio. Así que, ¿cuál es su pun­to de vista sobre el mat­ri­mo­nio? ¿Su pun­to de vista es el pun­to de vista de con­tra­to o de pacto?

Acti­tudes Con­trastantes

(AMOR LIBRE, Pacto mat­ri­mo­ni­al)

Acti­tud del Con­tra­to 

¡Ust­ed hizo lo mejor! ¿Qué con­si­go?

¿Qué obten­dré?

No es mi respon­s­abil­i­dad.

No es mi cul­pa.

Ire­mos a medias.

Acti­tud del Pacto

¿Cómo podría servir? ¿Qué puedo dar? ¡Lo que obten­ga!

¡Soy feliz de hac­er­lo!

Acep­to la respon­s­abil­i­dad.

Yo daré el 100 %.

B    Nue­stros Hijos Deben Ser Cri­a­dos En La Nutri­ción y Amon­estación del Señor.

Más y más padres están fal­lan­do en esta área. Nece­si­ta­mos ser más como Ana, la cual al nac­er su hijo, lo dio al Señor. Hablan­do en for­ma fig­u­ra­da, debe­mos dar a nue­stros hijos al Señor. Y lo que quiero dar a enten­der con esto es que nece­si­ta­mos cri­ar­los en tal for­ma que ellos vol­un­tari­a­mente, es lo más prob­a­ble, se entre­garán por ellos mis­mos a Dios en el tiem­po apropi­a­do. Aho­ra hay al menos tres for­mas de hac­er esto:: estu­di­ar con ellos, orar con ellos, y ser un buen ejem­p­lo para ellos.

Conclusión:  Así, lo que ust­ed tiene: Tres cam­pos de batal­las en que nece­si­ta pro­tec­ción. La mente, la igle­sia, y el hog­ar. Sin duda Satanás lo ha hecho y con­tin­uará ata­can­do estas áreas. Él sabe que si él puede ganar en estos lugares, muchas almas estarán per­di­das. Debe­mos man­ten­er­nos en la pelea porque estas cosas son dig­nas de pro­tec­ción.

 

Intro­duc­ción:

  1. La may­oría de las sociedades civ­i­lizadas están pla­gadas con los peca­dos de la moral­i­dad.
  2. Esta lec­ción tra­ta con el tema del mat­ri­mo­nio, divor­cio y las segun­das nup­cias.

a.  ¿Qué dice la Bib­lia acer­ca del mat­ri­mo­nio?

b.  ¿Qué dice la Bib­lia acer­ca del divor­cio?Just married couple, holding hands and walking in nature

c.  ¿Qué dice la Bib­lia acer­ca de las segun­das nup­cias?

2.  Como con todo tema bíbli­co debe­mos pre­ocu­parnos con lo que dice Dios, con lo que dice la Bib­lia.

(¿leer más?  Descar­gue la lec­ción en los for­matos pow­er­point, o PDF).

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