Gálatas (descar­gar en WORD)

Tabla de Con­tenidos

Lec­ción 1: Intro­duc­ción; Gálatas 1:1–10

Lec­ción 2: Gálatas 1:11–24

Lec­ción 3: Gálatas 2:1–10

Lec­ción 4: Gálatas 2:11–21

Lec­ción 5: Gálatas 3:1–14

Lec­ción 6: Gálatas 3:15 – 4:7

Lec­ción 7: Gálatas 4:8–31

Lec­ción 8: Gálatas 5:1–15

Lec­ción 9: Gálatas 5:16–21

Lec­ción 10: Gálatas 5:22–26

Lec­ción 11: Gálatas 6:1–5

Lec­ción 12: Gálatas 6:6–18

Lec­ción 13: Pal­abras y Tér­mi­nos de Interés en Gálatas

Un Estu­dio de Gálatas

Lec­ción 1: Intro­duc­ción; Gál 1:1–10 – Cam­bian­do a Otro Evan­ge­lio

1. ¿Quiénes Reci­bieron Esta Car­ta De Pablo, y Por Qué?

A. El sig­nifi­ca­do de “Gala­cia”: El tér­mi­no sig­nifi­ca sim­ple­mente “país de los galos,” una ref­er­en­cia a las tribus gáli­cas que invadieron el lado norte de Asia Menor des­de Europa en el 270s AV. De esta región, Charles Erd­man nota:

Esta­ba habita­da en el tiem­po de Pablo por una población mix­ta cuyos descen­di­entes de las tribus galas forma­ban solo una minoría en tan­to que el número más grande eran de población antigua, y a estos fueron aña­di­dos muchos grie­gos, romanos, y judíos. Por el tiem­po del após­tol la región había pasa­do bajo el poder de Roma y parte esta­ba for­ma­da de una provin­cial que incluía den­tro de su fron­tera al sur las ciu­dades que vis­itó Pablo en su primer via­je misionero” (The Epis­tle of Paul to the Gala­tians, p. 15–16).

B. Así, hay una región étni­ca en el lado norte de Asia Menor cono­ci­da como Gala­cia, y hay una provin­cia romana cono­ci­da por el mis­mo nom­bre que incluye mucho may­or ter­ri­to­rio que la tier­ra de los galos. Esto ha lle­va­do a muchos a dis­putar en relación a quienes se dirige Pablo en su epís­to­la (y de allí a cuan­do él podría haber­la escrito).

1. La “teoría de la Gala­cia del norte”: Este era el antiguo pun­to de vista de los críti­cos lib­erales que sostenían que Pablo evan­ge­lizó esta área en pasajes tales como Hech 16:6 y 18:23. Esta idea des­cansa en parte en la ref­er­en­cia de Pablo en Gál 4:13: “Pues vosotros sabéis que a causa de una enfer­medad del cuer­po os anun­cié el evan­ge­lio al prin­ci­pio.” Esta cir­cun­stan­cia es con­sid­er­a­da incom­pat­i­ble con el reg­istro de Lucas de la pred­i­cación de Pablo en Antio­quía, Ico­nio, Lis­tra y Derbe. De acuer­do a este pun­to de vista, Pablo estable­ció igle­sias en el lado norte de Gala­cia en su segun­do via­je, los vis­itó de nue­vo en el ini­cio del ter­cero y escribió la epís­to­la poco tiem­po después.

2. La “teoría de la Gala­cia del sur”: Este es el pun­to de vista que prevalece de los eru­di­tos mod­er­nos que sostienen que no es prob­a­ble que Pablo escri­biera tal epís­to­la tan impor­tante a un grupo de igle­sias no nom­bradas y descono­ci­das rel­a­ti­vo a su fun­dación. Otros pun­tos de interés: a) Bern­abé parece ser bien cono­ci­do por estos her­manos (Gál 2:13); b) los gálatas han recibido el evan­ge­lio por el tiem­po de la con­fer­en­cia de Jerusalén en Hech 15 (Gál 2:5); c) estas son las igle­sias descritas por Lucas en Hech 13–14 (y no men­cio­nan ningu­na ref­er­en­cia de la aflic­ción físi­ca de Pablo).

C. Si es o no así que este asun­to pue­da sat­is­fac­er a todos, el tema y el propósi­to de Gálatas es bas­tante claro: estos con­ver­tidos rel­a­ti­va­mente nuevos han sucumbido a la pre­sión de los “judaizantes” (cris­tianos judíos que demand­a­ban que los gen­tiles fuer­an cir­cun­ci­da­dos y observ­a­ban cier­tos ele­men­tos de la Ley de Moisés) prác­ti­cas judías agre­gadas a las expec­ta­ti­vas de Cristo. Pablo mira cor­rec­ta­mente esto como el aban­dono de la jus­ti­fi­cación por fe por medio de vol­verse a un sis­tema de ley / obras. Pablo expre­sa esta moles­tia a los judaizantes y su incredul­i­dad hacia los gálatas por su inesta­bil­i­dad.

2. Bosque­jo Amplio de Gálatas

A. Capí­tu­lo 1–2: La aut­en­ti­ci­dad del evan­ge­lio y del apos­to­la­do de Pablo.
B. Capí­tu­los 3–4: El prin­ci­pio de la jus­ti­fi­cación por fe (aparte de la ley)
defen­di­do
C. 5–6: Las apli­ca­ciones prác­ti­cas de una vida fiel.
3. Cal­en­dario de Estu­dio

Lec­ción 1: Intro­duc­ción; Gál 1:1–10 – Volvien­do a otro evan­ge­lio Lec­ción 2: Gál 1:11–24 – La Legit­im­i­dad del apos­to­la­do de Pablo Lec­ción 3: Gál 2:1–10 – La Con­fer­en­cia de Jerusalén
Lec­ción 4: Gál 2:11–21 – La repren­sión a Pedro

Lec­ción 5: Gál 3:1–18 – El jus­to vivirá por fe

Lec­ción 6: Gál 3:19–4:7 – El propósi­to de la Ley de Moisés

Lec­ción 7: Gál 4:8–31 – La Jerusalén de Arri­ba

Lec­ción 8: Gál 5:1–15 – La Fe Obran­do a Través del Amor

Lec­ción 9: Gál 5:16–21 – Las Obras de la Carne

Lec­ción 10: Gál 5:22–26 – El Fru­to del Espíritu

Lec­ción 11: Gál 6:1–5 – Sobrell­e­vad los Unos las Car­gas de los Otros

Lec­ción 12: Gál 6:6–18 – Segan­do para el Espíritu

Lec­ción 13: Pal­abras y Tér­mi­nos de Interés en Gálatas

Gálatas 1:1–10
1. Salu­do – 1:1–5

A. 1:1 – Pablo ini­cia con una afir­ma­ción valiente de las mis­mas cosas que sus ene­mi­gos nega­ban: que es un após­tol legí­ti­mo al haber sido hecho así por Jesús y por el Padre.

1. Los hom­bres (en par­tic­u­lar los após­toles orig­i­nales) ni fueron los orig­i­nadores ni la agen­cia del señalamien­to de Pablo (como lo fueron ellos en el caso de Matías). Fue el mis­mo Señor, quien dio la comisión de Pablo.

2. Pablo no solo tuvo que vivir con el conocimien­to de su rebe­lión al prin­ci­pio, pero se volvió al Señor y aho­ra enfrenta la oposi­ción des­de aden­tro. Algunos por sus propósi­tos ambi­ciosos que­bran­taron su autori­dad, calum­niaron sus motivos, torcieron su enseñan­za y por otra parte inten­taron neu­tralizar su con­sid­er­able influ­en­cia. Este asalto com­ple­to debe haber­lo puesto bajo gran ten­sión.

B. 1:2 – Las “igle­sias de Gala­cia” pare­cen ser uni­forme­mente afec­tadas en un gra­do u otro por los asun­tos a los que se dirige Pablo en la epís­to­la. Las fal­sas doc­tri­nas podrían ser una influ­en­cia region­al así como tam­bién con­gre­ga­cional.

C. 1:4 – Como lo hace con fre­cuen­cia en sus escritos, Pablo ini­cia por enfo­car de lleno la aten­ción de sus lec­tores en el Padre y en Jesús.

1. Sin impor­tar lo que pudiera estar dañán­do­los, el reme­dio en una for­ma o man­era se rela­ciona en recu­per­ar un bal­ance apropi­a­do en su relación con el Señor. Siem­pre es así.
2. Pablo da un toque sutil de a donde se está dirigien­do en la epís­to­la al sug­erir que Jesús es la fuente de la lib­eración del “pre­sente siglo malo.” La may­oría de las eras o cul­turas de la humanidad es car­ac­ter­i­za­da por la mal­dad. El cli­ma de moral prevale­ciente, las aspira­ciones políti­cas los obje­tivos y la may­oría de la may­oría de la humanidad no están en armonía con la vol­un­tad de Dios. Al dejarnos sin ayu­da, todos sucumbire­mos a las per­ver­siones de la mal­dad.

3. Pero la clave para la lib­eración de nue­stros peca­dos y de la era mala en la que vivi­mos es el sac­ri­fi­cio de Jesús – no la Ley de Moisés o cualquier otro sis­tema legal por la cual inten­te­mos obrar nues­tra propia for­ma de jus­ti­cia.

2. Una Adver­ten­cia Sev­era – 1:6–10

A. 1:6 – “Estoy mar­avil­la­do …”. Pablo declara su incredul­i­dad de que los gálatas han com­pro­meti­do su fe tan rápi­do. Pablo aparente­mente no podría haber vis­to este suce­so o él no hubiera expre­sa­do su con­ster­nación por el cam­bio de los even­tos. Note que tal apos­tasía es “haberse ale­ja­do … del que os llamó.” Nosotros en oca­siones hablam­os en for­ma ser­vi­cial de alguien “que aban­dona la igle­sia.” Pero esto es solo una con­se­cuen­cia: el asun­to más pro­fun­do es dejar al Señor, aban­donarlo.

B. 1:7 – Un evan­ge­lio difer­ente, per­ver­tido. El tér­mi­no evan­ge­lio sig­nifi­ca “bue­nas nuevas,” pero lo que esta­ba sien­do intro­duci­do en las igle­sias de Gala­cia no eran ni bue­nas ni nuevas. Había sido demostra­do por 1500 años que la Ley de Moisés no podría sal­var o jus­ti­ficar a un hom­bre delante de Dios. El evan­ge­lio de Jesús eran las “bue­nas nuevas” que ha sido entre­ga­da a los hom­bres en lugar de algo que no era útil. Este con­cep­to será desar­rol­la­do por Pablo.

C. 1:8–9 – Pablo habla de una for­ma sen­cil­la, inequívo­ca, abso­lu­ta: “cualquiera (ángel o após­tol u hom­bre) que pred­i­ca algo que con­tradice lo que hemos pre­vi­a­mente enseña­do sea maldito.” Tan poderoso e inflex­i­ble es Pablo en esta declaración que él se lo repite a sí mis­mo. Él entonces declara enfáti­ca­mente: 1) Nosotros somos los por­ta­dores legí­ti­mos del men­saje del evan­ge­lio, 2) hemos hecho nue­stro tra­ba­jo en for­ma com­ple­ta y apropi­a­da, 3) ust­ed ha recibido la medi­da total del evan­ge­lio, 4) no hay lugar para adi­ciones o susti­tu­tos, 5) cualquier sus­tan­ti­vo o cam­bio de esta evi­den­cia de primera mano evi­den­cia­rá la falsedad y de la con­de­nación que le sigue.

C. 1:10 – Una de las razones por las que Pablo es tan direc­to y resuel­to es para refu­tar la acusación de que su pred­i­cación era sim­ple­mente para agradar a los hom­bres. Tal vez ellos acusaron a Pablo de cobardía al no enseñar a los gen­tiles a ser cir­cun­ci­da­dos. Tal vez ellos lo señalaron de “incon­sis­ten­cia” al haber cir­cun­ci­da­do a Tim­o­teo pero no estar dis­puesto a deman­dar lo mis­mo a los gen­tiles. Pero, como expli­cará Pablo, esta enseñan­za es con­sis­tente con el pacto de gra­cia, y son las per­ver­siones de los judaizantes las que rep­re­senta­ban el inten­to de ganar el favor de los hom­bres. Somos con fre­cuen­cia cul­pa­bles de aque­l­lo por lo que criti­camos a otros.

Pre­gun­tas:

1. ¿Qué fac­tores podrían hac­er que las igle­sias en una región vul­ner­a­bles al mis­mo error?
2. ¿Qué resul­ta­do sigue a la intro­duc­ción de las doc­tri­nas fal­sas en las igle­sias (Gál 1:7)? Su ust­ed tiene un dic­cionario griego o un comen­tario sobre Gálatas, ¿cuál es el sig­nifi­ca­do “per­tur­bar”?

3. Pablo notó que sí él estu­viera intere­sa­do solo en agradar a los hom­bres o en ganar su favor, ¿qué no sería él?
Un Estu­dio de Gálatas
Lec­ción 2: Gál 1:11–24 – La Legit­im­i­dad del Apos­to­la­do de Pablo

 

1. El Tras­fon­do Judío de Pablo – 1:11–14

A. 1:11–12 – Pablo detal­la aho­ra acer­ca de su obser­vación ini­cial en 1:1: Pablo afir­ma que su com­pren­sión del evan­ge­lio era por rev­elación direc­ta tan opues­ta a la enseñan­za nat­ur­al.

1. Note que Pablo enlaza su comisión apos­tóli­ca con el evan­ge­lio que él pred­i­ca. Los dos son insep­a­ra­bles. Hay críti­cas mod­er­nas que de la mis­ma for­ma desean silen­ciar a Pablo debido a que él no es políti­ca­mente cor­rec­to mien­tras que afir­ma sus causas.

2. Note la dei­dad impli­ca­da de Cristo: puesto que su evan­ge­lio no se orig­inó con el “hom­bre” sino con Cristo, Jesús no debe ser solo un hom­bre.

3. Pablo está tenien­do que “dar a cono­cer” a ellos lo que él ya les había enseña­do. La ver­dad debe ser con­stan­te­mente reit­er­a­da debido a que Satanás la nie­ga con­stan­te­mente y al atrac­ti­vo de las fal­sas creen­cias.

B. 1:13–14 – Pablo revisa su ante­ri­or celo por el judaís­mo. Note los extremos:

1. Pablo perseguía a la igle­sia “sobre­man­era.”

2. Él aven­ta­ja­ba en el judaís­mo “a muchos de mis con­tem­porá­neos.”

3. Él era “mucho más celoso” de las tradi­ciones de mis padres. Pablo no era un judío que estu­viera al mar­gen, ni era un rebelde sin sen­ti­do, Él no tenía ningu­na sim­patía por la cris­tian­dad, y con­sid­er­a­ba que era una apos­tasía. Él mis­mo se dedicó a la aniquilación de esta here­jía, y entonces es absur­do que adop­tara los prin­ci­p­ios de la cris­tian­dad. Como Pablo anotó pre­vi­a­mente, si él era sim­ple­mente alguien que agrad­a­ba a los hom­bres, no hay man­era en que él hubiera lle­ga­do a ser cris­tiano (1:10).

2. Con­tac­tos tem­pra­nos con los Após­toles – 1:15–20

A. 1:15–17 – Pablo afir­ma de nue­vo que él fue lla­ma­do como un após­tol por Dios.

1. Él no se da crédi­to por tal lla­ma­do sino que Dios “me llamó por su gra­cia.”

2. El propósi­to de tal acto asom­broso del cielo: “rev­e­lar a Su Hijo en mí, para que yo le pred­i­case entre los gen­tiles.” En estas afir­ma­ciones Pablo está dan­do a los gálatas una elec­ción clara: Él es un agente de Dios; él pred­i­ca el men­saje de Dios. Si ellos abraz­a­ban algo más, ellos se están rebe­lando con­tra Dios, no solo con­tra Pablo.

3. Pablo da un detalle no inclu­i­do por Lucas en Hechos: después de su con­ver­sión él fue a Ara­bia de regre­so a Dam­as­co, un peri­o­do de tiem­po de tres años. Tan intri­g­ante como es este peri­o­do, Pablo no rev­eló lo que hizo durante ese tiem­po. Pero hubo una cosa que no pasó: él no se entre­vistó con los após­toles en Jerusalén, ni obtu­vo su aprobación ni aprendió las los aspec­tos bási­cos del evan­ge­lio por medio de ellos.

B. 1:18–20 – Pablo se refiere aho­ra al inci­dente en Hech 9:26–28. Él afir­ma que ni hubo sufi­ciente tiem­po ni sufi­ciente can­ti­dad de após­toles por los que Pablo heredara algo de ellos. Pablo afir­ma entonces la veraci­dad de lo que él está repor­tan­do, tal vez debido a los relatos fal­sos que esta­ban cir­cu­lan­do.

3. La Ausen­cia de Pablo de Judea – 1:21–24

A. Pablo afir­ma que su dis­tan­ci­amien­to de Palesti­na evita­ba una asim­i­lación grad­ual al cris­tian­is­mo por medio de la aso­ciación común. Su via­je a las regiones de Siria y de Cili­cia se refiere aparente­mente a su tiem­po en Tar­so después del escape de Jerusalén (Hech 9:30) y de la obra que él hizo al lado de Bern­abé y de Anti­o­co (Hech 11:25–26).
B. Pablo dice que él no era “cono­ci­do de vista” a las igle­sias en Judea. En otras pal­abras, Pablo pred­i­ca el evan­ge­lio que él recibió del Señor, con­cen­tró sus esfuer­zos entre los gen­tiles como él lo había dicho – todo en for­ma uni­lat­er­al y sin la aprobación y/o la super­visión de los após­toles en Jerusalén o de los her­manos en Judea.

C. Note tam­bién que las igle­sias en Judea “glo­ri­fi­ca­ban a Dios” en la obra que Pablo esta­ba hacien­do, un lamen­to lejano de lo que los actuales judaizantes de esta mis­ma área esta­ban hacien­do aho­ra.

Pre­gun­tas:

1. ¿Por qué es tan fácil para nosotros “olvi­dar” lo que una vez conoci­mos?

2. ¿Cuál es la impor­tan­cia de la obser­vación “que me apartó des­de el vien­tre de mi madre”?

3. ¿Cuáles lec­ciones sobre nue­stro pro­pio ser­vi­cio a Dios podríamos apren­der de la defen­sa de Pablo de sí mis­mo en este pasaje?
Un Estu­dio de Gálatas
Lec­ción 3: Gál 2:1–10 – La Con­fer­en­cia de Jerusalén
1. Tito: Un Caso de Prue­ba — 2:1–5

A. Tras­fon­do: Hechos 15:1–29.

1. Pablo salta aho­ra 14 años ade­lante a la con­tro­ver­sia en Antio­quía que se lev­an­tó sobre los gen­tiles acep­ta­dos en comu­nión sin cir­cun­cisión y con la sub­se­cuente con­fer­en­cia en Jerusalén. El propósi­to de Pablo en esta ref­er­en­cia es estable­cer la con­sis­ten­cia entre su obra/mensaje y la de los após­toles “orig­i­nales.”

2. Note que los insti­gadores eran “algunos que venían de Judea” (Hech 15:1). A pesar de la con­ver­sión de Pedro de Cor­ne­lio y la obra de Pablo y de Bern­abé en la parte sur de Gala­cia, estos judíos leales con­tinu­a­ban agi­tan­do sobre este asun­to. Y a pesar de la car­ta que cir­cu­la­ba por parte de los ancianos de Jerusalén, el asun­to esta­ba aho­ra dis­em­i­na­do a los de Gala­cia.

B. Lo que apren­demos sobre la con­fer­en­cia de Jerusalén en Gálatas 2 es que Tito, un gen­til, acom­paña­ba a Pablo y a Bern­abé como un “caso de prue­ba.”

1. Pablo en primer lugar pre­sen­tó públi­ca­mente el evan­ge­lio que él predicó entre los gen­tiles (Gál 2:2a; Hech 15:4).

2. Después que la fac­ción judía demandó que los gen­tiles fuer­an cir­cun­ci­da­dos (Tito en par­tic­u­lar, ver. Hech 15:5), Pablo y Bern­abé se reunieron en pri­va­do con “los que tenían cier­ta rep­utación” (2:2; Hech 15:6) con el propósi­to de lle­gar a un entendimien­to común. Pablo no esta­ba bus­can­do su aprobación, sino que él desea­ba ase­gu­rarse que ellos estu­vier­an “en la mis­ma pági­na.” Si no, su obra entre los gen­tiles esta­ba en ries­go.

C. Pablo dijo que las deman­das por la cir­cun­cisión fueron resis­ti­das por dos razones prin­ci­pales:
1. Los que abo­ga­ban por la cir­cun­cisión eran “fal­sos her­manos intro­duci­dos a escon­di­das … para reducirnos a esclav­i­tud” (Gal 2:4). Ellos “entra­ban para espi­ar nues­tra lib­er­tad.” Estos her­manos eran engañadores y no sin­ceros. Ellos se habían infil­tra­do a las con­gre­ga­ciones para el propósi­to expre­so de defend­er la inte­gri­dad de la Ley de Moisés. El resul­ta­do de esto habría sido la esclav­i­tud espir­i­tu­al, como Pablo lo desar­rol­lará más ade­lante en la epís­to­la.

2. La ver­dad del evan­ge­lio estaría com­pro­meti­da. Parte de las “bue­nas nuevas” era que los hom­bres había sido lib­er­a­do de las restric­ciones de la jus­ti­fi­cación por medio de la ley. El evan­ge­lio hace de la fe en Jesús el están­dar de jus­ti­fi­cación vía el perdón por medio de su sac­ri­fi­cio expi­a­to­rio. Per­mi­tir aho­ra fuerzas mali­ciosas para car­gar a los judíos y a los gen­tiles con las car­gas de un sis­tema de ley que ya no está en fun­ción aho­ra y que habría sido una negación de la ver­dad y un retorno a la esclav­i­tud. Pablo rehusó ced­er a estos hom­bres impíos.

2. La armonía de la Labor Entre Pablo/Bernabé y Pedro/Juan/Santiago – 2:6–10

A. La evi­den­cia pre­sen­ta­da en Jerusalén era clara: no había desunión de prin­ci­pio entre Pablo por un lado y San­ti­a­go, Pedro y Juan por el otro lado.

1. “Me había sido dado el evan­ge­lio de la incir­cun­cisión (Pablo)” – 2:7.

2. “El evan­ge­lio de la cir­cun­cisión fue (encomen­da­do) a Pedro” – 2:7.

3. El mis­mo Dios esta­ba obran­do coop­er­a­ti­va­mente a través de ambos – 2:8.

B. Las “luces de guía” en Jerusalén “vieron” y “percibieron” la situación como era (2:7, 9), y en sum­isión a la vol­un­tad de Dios “dieron a Pablo y a Bern­abé la dies­tra en señal de com­pañeris­mo” (2:9). Ellos “nada nue­vo me comu­ni­caron” (2:6).

C. Entonces Pablo afir­ma que no hay dis­crep­an­cia entre su enseñanza/práctica y la de los após­toles “orig­i­nales.” Era difam­a­to­rio para los hom­bres decir, “Pablo enseña ideas nuevas que son con­trarias a la posi­ción ‘orto­doxa’ de Pedro y de los demás.”

Pre­gun­tas:

1. Descri­ba el con­tex­to de la obser­vación de Pablo: “Dios no hace acep­ción de per­sonas.”
2. ¿Qué pidió Pedro hac­er a Pablo mien­tras él hiciera su obra entre los gen­tiles? ¿Cuál fue la reac­ción de Pablo a esto?

 

3. ¿Cómo podría ust­ed rec­on­cil­iar estos dos prin­ci­p­ios: “a los cuales ni por un momen­to acced­i­mos a some­ter­nos” (Gál 2:5) y “si la comi­da le es a mi her­mano ocasión de caer, no com­eré carne jamás” (1 Cor 8:13)?
Un Estu­dio de Gálatas
Lec­ción 4: Gál 2:11–21 – Resistien­do a Pedro

 

1. El Peca­do de la Hipocre­sía – 2:11–13

A. El Esce­nario:

1. Después de la con­fer­en­cia de Jerusalén, Pedro llegó a Antio­quía por algún peri­o­do de tiem­po durante el cual él se aso­ció con los gen­tiles como iguales espir­i­tuales.

2. Pero cuan­do los her­manos judíos vinieron de Jerusalén, aparente­mente recla­man­do el apoyo de San­ti­a­go, Pablo empezó a rehuir a los gen­tiles.

3. Su influ­en­cia era impor­tante, arras­tran­do aun a Bern­abé y a otros her­manos judíos.

B. Obser­va­ciones:

1. Por otra parte, es difí­cil con­ce­bir el com­por­tamien­to de Pedro en esta for­ma, espe­cial­mente después de ser el que con­vir­tió a Cor­ne­lio y después de aclarar este asun­to en la con­fer­en­cia. Por otra parte, la his­to­ria rev­ela var­ios “deslices” de Pedro (Jn 13:8–9; Mt 26:33–35).

2. Más difí­cil de imag­i­nar son las acciones de Bern­abé. Pero tal epís­to­la podría adver­tirnos de mirar con aten­ción la pre­sión y la aceptación social.
C. Pablo mira las impli­ca­ciones más pro­fun­das de tal com­por­tamien­to y él públi­ca­mente con­fronta a Pedro sobre su hipocre­sía. Pablo se refiere a este inci­dente con el propósi­to de demostrar que su pun­to de vista de los gen­tiles eran aun las bases de la repren­sión al gran após­tol Pedro. Pedro “no “entre­naron” a Pablo (1:18–19);dieron a Pablo la “dieron la dies­tra en señal de com­pañeris­mo” (2:9). Además, “Pablo aun reprendió al gran após­tol por la vio­lación de la nat­u­raleza esen­cial del evan­ge­lio al rehuir a los gen­tiles. Entonces Pablo con­tinúa vin­di­can­do la legit­im­i­dad de su pred­i­cación.

2. La Recon­struc­ción de la Ley – 2:14–18

A. Pablo rev­ela su argu­mentación lóg­i­ca en la con­frontación con Pedro:

1. 2:14 – Pablo dice que Pedro había “vivi­do como los gen­tiles y no como judío.” Pedro había recono­ci­do las leyes y cos­tum­bres judías en donde ya no eran atadas, y él había repara­do con ellas en su comu­nión con los gen­tiles. Pero cuan­do los her­manos “orto­dox­os” vinieron a Antio­quía, Pedro se aparta­ba de la aso­ciación con los gen­tiles, dicién­doles en esen­cia: “No puedo par­tic­i­par con ust­edes porque no son judíos.” Su com­por­tamien­to tuvo el efec­to de encon­trar defec­tos por “no judaizar,” los impulsa­ba a “vivir como judíos.”

2. 2:15–16 – Un prin­ci­pio esen­cial de los judíos con­ver­tidos como Pedro y Pablo era que tenían que apren­der en el evan­ge­lio era que “el hom­bre no es jus­ti­fi­ca­do por las obras de la ley.” La sal­vación no podría venir a la humanidad sobre las bases de la obe­di­en­cia a la ley bajo un sis­tema legal de cualquier tipo, porque el hom­bre vio­la inevitable­mente cualquier ley bajo la que esté suje­to. El evan­ge­lio eran las “bue­nas nuevas” debido a que rev­eló un sis­tema de jus­ti­fi­cación que era acce­si­ble para el hom­bre: la fe en Cristo.

3. 2:17–18 – Estos ver­sícu­los son algo oscuros, pero sug­iero lo sigu­iente:

a. No era pecaminoso (de hecho, era nece­sario) para los judíos aban­donar la ley como un medio de jus­ti­fi­cación. Pedro y los otros judíos habían hecho esto y lo tes­ti­fi­caron al com­er con los gen­tiles.

b. Pero los judaizantes con­vencieron a Pedro, a Bern­abé y a otros que ellos esta­ban pecan­do por no obser­var las difer­en­cias judías; entonces, Pedro fue per­sua­di­do a reti­rarse de los gen­tiles. Si esta for­ma de pro­ced­er es ver­dad – que un judío peca por no obser­var la ley después de su con­ver­sión – entonces la con­clusión lóg­i­ca es que Cristo es un min­istro o pro­mo­tor del peca­do porque la ley debía ser aban­don­a­da (como un instru­men­to de jus­ti­fi­cación). Pablo retro­cede de tal cosa tan absur­da.

c. El peca­do, dice Pablo, está inten­tan­do “edi­ficar de nue­vo lo que yo destruí”; en este caso, regre­sar a la ley y rein­te­grar­la fig­u­rada­mente por medio de rehusar exten­der la comu­nión total a los gen­tiles. Pedro es pecaminosa­mente incon­sis­tente: él esta­ba equiv­o­ca­do al pon­er la ley en primer lugar, o él está equiv­o­ca­do en regre­sar de nue­vo a ella. Pero Pedro sabe lo que es mejor: él sabe que Dios lo per­suadió a ir a la casa de Cor­ne­lio; él entendió el sig­nifi­ca­do de la car­ta que cir­cu­la­ba y que surgió del debate en Jerusalén.

B. Tan­to Pedro como Bern­abé demostraron como es el peca­do de mali­cioso y astu­to: Pedro, un hom­bre de bravu­ra impetu­osa, y Bern­abé, un hom­bre de com­pasión sen­si­ble y de pru­dente sabiduría – dos opuestos en carác­ter y en apti­tudes – no obstante unidos en sucumbir a las estrate­gias del dia­blo.

3. Vivir por la Fe – 2:19–21

A. 2:19 – La ley de Moisés como un medio para la comu­nión con Dios esta­ba muer­ta, como Pablo lo desar­rol­lará en los capí­tu­los 3–4. Vivir para Dios sig­nifi­ca­ba morir a la ley, lo que Pablo afir­ma que él esta­ba dis­puesto a hac­er con agra­do. Él hizo esto “por medio de la ley”; en este caso, era el tes­ti­mo­nio de la mis­ma ley que sos­tu­vieron las con­clu­siones del evan­ge­lio de Cristo.

B. 2:20 – Es en este con­tex­to que Pablo uno de los más con­cisos y sin embar­go pro­fun­dos tes­ti­mo­nios per­son­ales de fe. Pablo ha puesto a la muerte todo lo que lle­va el sabor de la pre­ocu­pación o ambi­ción per­son­al.

1. “Ya no vivo yo” – Sus pro­pios motivos, incli­na­ciones y deseos no son de impor­tan­cia.
2. “Más Cristo vive en mí” – Cada inten­to de Pablo era para des­ti­lar el carác­ter de Cristo, para lle­var a cabo la vol­un­tad de Cristo, para trans­mi­tir la influ­en­cia de Cristo, para enseñar el evan­ge­lio de Cristo. Para Pablo (¿y para nosotros?), la vida es Cristo, Cristo es la vida.

3. “Vivo en la fe del Hijo de Dios” – El prin­ci­pio de la vida espir­i­tu­al de Pablo no es la ley, la heren­cia judía, la cul­tura, el lengua­je, las tradi­ciones de un sis­tema muer­to sino la fe en Cristo el cual es la cul­mi­nación de toda la ley.

4. “El cual me amó y se entregó a Si mis­mo por mí” – Este es el moti­vo que sostiene la vol­un­tad de Pablo para dar todo por Cristo. Sí Cristo dio todo por él, que podo e insignif­i­cante era para Pablo lig­arse a algo que no solo está muer­to sino que podría resul­tar en muerte si él intenta­ba jus­ti­fi­carse a sí mis­mo por ella.
C. 2:21 – Pablo rehúsa adop­tar cualquier posi­ción que nuli­fiqué la gra­cia de Dios,
porque es esa cual­i­dad mar­avil­losa la que ha quita­do la obe­di­en­cia a la ley
como el medio de jus­ti­fi­cación. La gra­cia y la ley per­manecen opues­tas.
Todo peca­do; todo lo que vio­la la ley. La jus­ti­cia deman­da la muerte por la
vio­lación de la ley div­ina. Pero la gra­cia de Dios inter­viene y susti­tuye un
camino para ser salvos aparte de la ley. Pero la gra­cia “no es bara­ta”; viene a
un gran cos­to (como es men­ciona­do en el ver­sícu­lo ante­ri­or). La impli­cación
lóg­i­ca de la acción de Pedro (la que Pedro fal­ló en recono­cer) era que “en
vano murió Cristo.”

Pre­gun­tas:

1. ¿Qué efec­to podría haber tenido el com­por­tamien­to de Pedro, de Bern­abé y de los
demás sobre los creyentes gen­tiles?

2. ¿Cuál podría ser un cri­te­rio para la amon­estación públi­ca del peca­do?

3. ¿A qué se asió Pablo para ocu­parse en esta cor­rec­ción de Pedro y de los demás?

4. Comente sobre los efec­tos destruc­tivos de la influ­en­cia de este pasaje.
Un Estu­dio de Gálatas
Lec­ción 5: Gál 3:1–14 – El Jus­to Vivirá por la Fe

 

1. El Ori­gen de la Fe de los Gálatas – 3:1–5

A. Mien­tras que en los capí­tu­los 1–2 Pablo defendió su apos­to­la­do, él aho­ra regre­sa en los capí­tu­los 3–4 a una defen­sa del con­tenido del evan­ge­lio. En 3:1, Pablo dice que los gálatas están actuan­do como si ellos estu­vier­an “fasci­na­dos” o bajo un hechizo des­de que ellos han aban­don­a­do tan ráp­i­da­mente al Jesús cru­ci­fi­ca­do al cual él le había pred­i­ca­do.

B. Pablo con­sid­era la pres­en­cia y obra del Espíritu San­to para ser de fun­da­men­tal impor­tan­cia al hac­er este pun­to.
1. Ellos habían recibido el Espíritu – 3:2. El papel y la obra del Espíritu San­to son más promi­nentes en el nue­vo pacto. Cuan­do los hom­bres obe­de­cen el evan­ge­lio ellos son
“naci­dos de agua y del Espíritu” (Jn 3:5),
“porque por un solo Espíritu fuimos todos
bau­ti­za­dos en un cuer­po, sean judíos o grie­gos, y
a todos se nos dio a beber de un mis­mo Espíritu”
(1 Cor 12:13). Los gálatas esta­ban en
omu­nión con el Espíritu por vir­tud de la
sum­isión a Su enseñan­za y entonces debían
“andar en el Espíritu” (Gál 5:16) y dar “el fru­to
del Espíritu” (5:22). ¿Este conocimien­to
con el Espíritu vino por medio de la ley de
Moisés, o por medio de la fe que Pablo les
había pred­i­ca­do?

2. Ellos habían empeza­do en el Espíritu – 3:3. Su vida spir­i­tu­al había echa­do raíces y habían apren­di­do la ver­dad de Dios en medio de las super­sti­ciones idol­a­tras de su cul­tura. El Espíritu San­to fue la fuente de tal ini­cio spir­i­tu­al. ¿Esta­ban aho­ra dirigién­dose a lograr la madurez espir­i­tu­al por medio de regre­sar a algu­na operación físi­ca, car­nal (la cir­cun­cisión, como es deman­da­do por los judaizantes cir­cun­cisión en cumplim­ien­to con la ley de ´Moisés)?
3. Dios les había sum­in­istra­do con el Espíritu – 3:5. Como un resul­ta­do, Dios a través del Espíritu San­to llevó a cabo mila­gros en medio de ellos. ¿Habían man­tenido la sus­pen­sión de la ley nat­ur­al por medio de las obras de la ley o por la ver­dad del evan­ge­lio? Esto no es para decir que Dios no obró mila­gros durante la per­ma­nen­cia de la ley, pero Pablo ni predicó ni impar­tió el Espíritu por medio de las reg­u­la­ciones mosaicas. En lugar de esto, fue a través de Aquel que cumplió total­mente y quitó la ley como un doc­u­men­to judi­cial – Jesús.

C. Pablo los reprende sev­era­mente por su inesta­bil­i­dad. Si esta epís­to­la es escri­ta a las igle­sias del sureste de Gala­cia, un ejem­p­lo de sus incon­sis­ten­cia puede ser vis­to en la epís­to­la en Lis­tra (Hech 14:8–20).

2. Los Ver­daderos Hijos de Abra­ham – 3:6–9

A. Como él lo hace en Roma, Pablo apela al ejem­p­lo de Abra­ham para ilus­trar el prin­ci­pio de fe y su exis­ten­cia aparte de la ley de Moisés. Él cita la declaración de Gén 15:6 donde Dios declara a Abra­ham acept­able por vir­tud de su fe viable y acti­va – 3:6.

B. 3:7, 9 – Pablo hace un pun­to sim­i­lar al de Jesús cuan­do él habló a los judíos: aquel que es descen­di­ente ver­dadero y espir­i­tu­al de Abra­ham es aquel que impli­ca la fe de Abra­ham. Si la fe hace al hom­bre jus­to — ¿entonces qué ven­ta­ja es ser descen­di­entes genéti­cos de Abra­ham pero no poseer una fe como la de él?

C. Pablo prue­ba la suprema­cía de la fe al citar la mis­ma prome­sa hecha a Abra­ham en Gén 12:3: “En ti serán ben­di­tas todas las naciones” – 3:8. La inten­ción de Dios fue siem­pre imple­men­tar for­mas de comu­nión y de sal­vación para todas las naciones; los judíos (y su ley) eran solo el medio para este fin. Pablo afir­ma entonces que el evan­ge­lio que el pred­i­ca encuen­tra su ori­gen en la fe y el propósi­to para el cual Dios selec­cionó a Abra­ham en primer lugar.

3. Escapan­do de la Maldición de la Ley – 3:10–14

A. En estos ver­sícu­los encon­tramos el mis­mo cen­tro del evan­ge­lio. Paul yux­tapone la jus­ti­fi­cación por medio de la ley con la jus­ti­fi­cación por la fe. Él dice en 3:10–12:
1. Estar bajo un sis­tema legal es estar bajo una maldición. ¿Por qué? Debido a que ningún hom­bre puede obe­dece per­fec­ta­mente la ley de Dios – 3:10. Esto no es una fal­la de Dios, esto es, Él no dio una ley que es imposi­ble debido a que deman­da más del hom­bre de lo que sus recur­sos per­mi­tirían. En su lugar, el hom­bre ha demostra­do que sin excep­ción, él sucumbe a sus propias lujurias y deseos y escoge des­obe­de­cer la ley de Dios.

2. Pero no es una “ver­dad nue­va,” porque Pablo ya ha cita­do Deut 27:26 y aho­ra
cita Hab 2:4 el cual reconoce que “el jus­to vivirá por la fe” – 3:11. Por la gra­cia Dios
con­sid­era a un hom­bre “jus­to” sin ser per­fec­to; él vive ante Dios por fe.
3. Palo dice ensegui­da que la ley provee jus­ti­fi­cación solo sobre las bases de que un
hom­bre obe­dece per­fec­ta­mente sus estatu­tos y pre­cep­tos: “El que hiciere estas
cosas vivirá por ellas” – 3:12. No hay poder de jus­ti­fi­cación ver­dadera en la ley
para los vio­ladores (ver. Heb 9:9–10, 13, 15; 10:1–4; 11:40). Entonces “la ley no es
de fe” (Gál 3:12). Los dos sis­temas son mutu­a­mente exclu­sivos.

B. Las “bue­nas nuevas”: Cristo nos ha red­imi­do de la maldición de la ley – 3:13. Dios no podría sat­is­fac­er Su div­ina jus­ti­cia solo por el acuer­do de igno­rar los peca­dos y acep­tar­los arbi­trari­a­mente sobre las bases de la fe. No tomo la sat­is­fac­ción de esa jus­ti­cia por la resti­tu­ción con el propósi­to de acep­tar al jus­to sobre las bases de la fe. El peca­do habría de ser cas­ti­ga­do, y el cas­ti­go para el peca­do es la muerte.

1. Jesús llegó a ser maldición para nosotros; en este caso, Él tomó nue­stro lugar y pagó el cas­ti­go que esta­ba car­ga­do a nosotros de bue­na gana y vol­un­tari­a­mente. Otras alu­siones a este con­cep­to: “Al que no cono­ció peca­do, por nosotros lo hizo peca­do, para que nosotros fuése­mos hechos jus­ti­cia de Dios en Él” (2 Cor 5:21); “Porque lo que era imposi­ble para la ley, por cuan­to era débil por la carne, Dios, envian­do a Su Hijo en seme­jan­za de carne de peca­do y a causa del peca­do, con­denó al peca­do en la carne …” (Rom 8:3–4).

2. De todo esto, Pablo afir­ma, se enlace jun­to con las “ben­di­ciones de Abra­ham.” Los judíos vieron estas ben­di­ciones como exclu­si­va­mente suyas; Pablo dice no: siem­pre se pre­tendió vinier­an tam­bién sobre los gen­tiles – 3:14.
C. Entonces, “la prome­sa del Espíritu” es recibi­da tan­to por los judíos como por los gen­tiles “por medio de la fe.” No puede ser de otra man­era. La ley con­de­na a todos como trans­gre­sores; solo por medio de la reden­ción a través de la san­gre de Jesús – y la fe gen­uina en Dios cuya reden­ción apropi­a­da – puede hac­er que todo hom­bre per­manez­ca jus­ti­fi­ca­do a la vista de Dios. ¡Esto es el corazón del glo­rioso evan­ge­lio de Cristo!

Pre­gun­tas:

1. ¿Qué con­tribuye a la vul­ner­a­bil­i­dad de la per­sona en ser guia­do a extraviarse en la fal­sa doc­t­ri­na?

2. ¿Qué lengua­je usa Pablo hacia los gálatas en esta sec­ción? ¿Vio­la la adver­ten­cia de Jesús en Mateo 5:22? ¿Por qué si o por qué no?

3. ¿Qué ha sido car­ac­terís­ti­co de sus días tem­pra­nos de fe (Gál 3:4)? ¿Por qué Pablo se refiere a esto?

4. ¿Dónde más es cita­do Gén 15:6 en el NT? ¿Por qué propósi­to (s)?

5. En el con­tex­to de Gál 3:1–14, ¿cuál es la “prome­sa del Espíritu” (3:14)?
Un Estu­dio de Gálatas
Lec­ción 6: Gál 3:15–4:7 – La Ley: Un Tutor Guian­do a Cristo

 

1. El Pacto con Abra­ham y la Ley de Moisés:
Dos Enti­dades Difer­entes – 3:15–18

A. Después de afir­mar que la ley trae maldición por la vio­lación (y entonces la sal­vación debe venir sobre otras bases), Pablo aho­ra demues­tra que las prome­sas espir­i­tuales no podían se orig­i­naron de la ley mosaica.

1. 3:15 – Prin­ci­pio: Los pactos o acuer­dos no pueden ser alter­ados una vez que las partes involu­cradas han acep­ta­do las condi­ciones estable­ci­das.

2. 3:16 – Pablo demues­tra que Dios hace un pacto con Abra­ham que involu­cra cier­tas prome­sas para una línea selec­ta de descen­di­entes. Estos descen­di­entes even­tual­mente abar­carían a los rela­ciona­dos con la “simiente” de Abra­ham
– el Cristo (Mesías). (No todos los descen­di­entes fueron inclu­i­dos; ejem­p­lo, Ismael, los hijos de Cetu­ra, Esaú, etc. Estas prome­sas espe­ciales solo rela­cionadas con la línea red­im­i­da de los descen­di­entes escogi­dos por Dios.)

B. La Ley de Moisés vino cien­tos de años después del pacto con Abra­ham – 3:17.

1. Dios hace el pacto con Abra­ham y lo con­fir­mó con un jura­men­to (ver Heb 6:13-
18). Entonces, la ley no podría alter­ar las prome­sas a Abra­ham; era una enti­dad com­ple­ta­mente sep­a­ra­da con un propósi­to difer­ente.

2. Si la heren­cia de las prome­sas de Abra­ham
es por la ley de Moisés, en este caso, si los
gen­tiles deben man­ten­er la ley con el
propósi­to de ser salvos, entonces las
ben­di­ciones ya no son más por la prome­sa
sino por la ley – 3:18. Esto vio­la la nat­u­raleza
y la pal­abra de Dios.

2. El Propósi­to de la Ley – 3:19–25
A. La pre­gun­ta nat­ur­al que se les podría ocur­rir a los judíos es: “¿Para qué sirve la ley?” –
3:19. Esta es una pre­gun­ta jus­ta, pero es una
pre­gun­ta que rev­ela una fal­ta de entendimien­to en
relación a la ley.

B. Pablo responde que el peca­do hizo nece­saria la adi­ción de la ley has­ta que las prome­sas fueron cumpl­i­das.

1. “Fue aña­di­da a causa de las trans­gre­siones …” –
3:19. Otras Escrit­uras con­fir­man esta
obser­vación. La ley clar­i­fi­ca la mal­dad del
hom­bre porque los hipócritas eran vio­ladores
cróni­cos de la ley (ver Rom 3:20; 5:20; 7:7).
Tam­bién, la enseñan­za con­stante y el
Reforza­mien­to de la ley ayudó restringió la
Ten­den­cia explo­si­va del peca­do (ver 1 Tim 1:9–10).

2. “La Escrit­u­ra encer­ró todo bajo peca­do …” – 3:
22. Esto es dicho en con­traste a qué tipo de
sis­tema puede pro­ducir vida spir­i­tu­al den­tro del hom­bre: “Porque si la ley dada pudiera viv­i­ficar, la jus­ti­cia fuera ver­dadera­mente por la ley” (3:21). Esto es un pasaje criti­co en el entendimien­to de nues­tra relación con Dios. La jus­ti­cia no puede ser sosteni­da sobre las bases de la ley. La ley con­de­na a todos los hom­bres debido a que todos han vio­la­do la ley. Si la jus­ti­cia pudiera ser sobre las bases de la ley, la ley de Moisés habría per­maneci­do intac­ta.

3. “Estábamos con­fi­na­dos bajo la ley …” – 3:23. Los hom­bres esta­ban esclav­iza­dos por la
ley y el peca­do (ver 1 Cor 15:56) así que él apre­cia­ría la gra­cia y la mis­eri­cor­dia por
venir.

4. “La ley ha sido nue­stro ay, para lle­varnos a Cristo …” – 3:24. Entonces la ley no era “con­traria a las prome­sas de Dios” (3:21a); en su lugar, educó a la humanidad como a su inca­paci­dad para sal­varse a sí mis­mo y a su necesi­dad por un sal­vador.

C. Pablo afir­ma la nat­u­raleza tem­po­ral de la ley y su remo­ción aho­ra que su propósi­to ha sido cumpli­do en la veni­da de “la fe”: “Fue aña­di­da a causa de las trans­gre­siones has­ta que viniese la simiente …” – 3:19; “Pero veni­da la fe, ya no esta­mos bajo ayo” – 3:25. Este pasaje, jun­to con otros con­cep­tos en el nue­vo tes­ta­men­to, establece con clar­i­dad que la ley de Moisés ya no es más un doc­u­men­to judi­cial viable. Es innegable que con­tiene mucha instruc­ción e infor­ma­ción útil (porque tal era su propósi­to), pero es con­traria al bien­es­tar espir­i­tu­al del hom­bre. No puede sal­var; solo puede con­denar. La sal­vación no puede venir solo por “nues­tra fe” en “la fe.”
3. La Adop­ción para Todos – 3:26–4:7

A. El argu­men­to de Pablo alcan­za aquí su pun­to más alto: es la fe en Cristo que hace de alguien un hijo de Dios, no la ley o su judaís­mo – 3:26.
1. Todos “los que habéis sido bau­ti­za­dos en Cristo” – 3:27. No Cristo + la cir­cun­cisión, Cristo + el sába­do, no Cristo + cualquier cosa. (Note que aho­ra nat­u­ral­mente liga el bautismo con la entra­da a la famil­ia de Dios. Su argu­men­to aquí no es que el bautismo es nece­sario para la sal­vación; en su lugar, este es un pun­to que él toma por acep­ta­do. Él sola­mente dice que no había ningu­na cosa del sis­tema mosaico que supli­era al bautismo con el propósi­to de que ellos fuer­an salvos.)

2. La fe en Cristo elim­i­na todas las bar­reras cul­tur­ales, sociales, reli­giosas y de
género – 3:28–29. Dios siem­pre ha deter­mi­na­do que el camino para entrar a Su
famil­ia sería abier­to a todos los hom­bres en Su Hijo, al cual Pablo iden­ti­fi­ca como
la ver­dadera simiente de Abra­ham. Esta conex­ión con Abra­ham por medio de la
fe era total­mente extraña para el pun­to de vista de los judíos el cual había puesto
énfa­sis en cosas exter­nas tales como la genéti­ca y lo super­fi­cial.

B. Pablo desar­rol­la aho­ra el tema de la adop­ción espir­i­tu­al rel­a­ti­va a la ley y al evan­ge­lio. Note las sigu­ientes com­para­ciones en 4:1–7:

1. El niño es un escla­vo, aunque él será señor al madu­rar – 4:1. En su juven­tud él está bajo tutores y curadores – 4:2. Esto con­tin­ua has­ta un tiem­po tal como es deter­mi­na­do por el padre – 4:2.

2. Así tam­bién …la humanidad era un escla­vo “bajo los rudi­men­tos del mun­do” en su juven­tud espir­i­tu­al – 4:3. En el cumplim­ien­to del tiem­po “Dios envío a Su Hijo” (4:4), el resul­ta­do por el cual esa humanidad fue ele­va­da a que fuera acep­ta­da total­mente por medio de la adop­ción (4:5).

3. Esta lib­eración, traí­da por la madurez espir­i­tu­al fomen­ta­da por Dios, per­mite a toda la humanidad recono­cer a Dios como nue­stro Padre espir­i­tu­al – 4:6. Nosotros hemos pro­gre­sa­do de esclavos a hijo para heredar, no por las pro­vi­siones de la ley de Moisés, sino por medio de las ben­di­ciones y prome­sas otor­gadas orig­i­nal­mente sobre Abra­ham y su simiente – cul­mi­nan­do en Jesu­cristo.

Pre­gun­tas:

1. Inves­tigue el tér­mi­no “curador” o tutor. Descri­ba este papel en la sociedad grie­ga.

2. ¿Cuán­tas veces es usa­da la “promesa(s)” en 3:14–4:1? ¿Es usa­da en con­traste a qué?

3. Cuáles difer­entes ter­mi­nologías se refieren a per­sonas sal­vas en esta sec­ción de
Gálatas?

4. Descri­ba el esta­do de áni­mo que estas ver­dades deben pro­ducir en el cris­tiano.
Un Estu­dio de Gálatas
Lec­ción 7: Gál 4:8–31 – La Jerusalén de Arri­ba

 

1. La ansiedad de Pablo sobre la Desviación de la ver­dad de los Gálatas – 4:8–20

A. Después de defend­er su apos­to­la­do y el con­tenido del evan­ge­lio, Pablo regre­sa al esta­do actu­al de los gálatas – 4:8–11.

1. En su igno­ran­cia ini­cial, ellos “servían a los que por nat­u­raleza no son dios­es” (4:8).
2. En base a la enseñan­za de la ver­dad pred­i­ca­da por Pablo, ellos lle­garon a cono­cer al Dios ver­dadero. Note la impor­tan­cia del evan­ge­lio, no es solo otra doc­t­ri­na reli­giosa que trae al hom­bre el conocimien­to ver­dadero de Dios. Pero más que esto, aquel que obe­dece a Dios es cono­ci­do por Dios – la ben­di­ción más grande.

3. En for­ma increíble, Pablo dice, los gálatas están aban­do­nan­do su comu­nión ínti­ma por los “débiles y pobres rudi­men­tos” de las obser­van­cias mosaicas. Este lengua­je para desa­cred­i­tar toma en cuen­ta el hecho de que la ley fue dada por Dios, pero reconoce tam­bién la inca­paci­dad de la ley para crear la unión espir­i­tu­al. Entonces las restric­ciones, las cer­e­mo­nias y los estatu­tos y las orde­nan­zas car­nales no eran de ben­efi­cio espir­i­tu­al que los rit­uales paganos. Los gálatas habían inter­cam­bi­a­do una for­ma de inutil­i­dad reli­giosa por otra.

B. Una mira­da nos­tál­gi­ca al pasa­do – 4:12–16.

1. Estas obser­va­ciones dan pie a mucha curiosi­dad. Pablo orig­i­nal­mente vino a ellos como un judío no prac­ti­cante (“porque yo tam­bién me hice como vosotros,” 4:12).

2. Además, algu­na enfer­medad físi­ca de ori­gen descono­ci­do, pero aparente­mente de una nat­u­raleza repul­si­va, creó una opor­tu­nidad para que Pablo dedi­cará un tiem­po entre ellos y les predicara el evan­ge­lio. ¿Su reac­ción? Ellos tuvieron una gran sim­patía por Pablo (4:14–15).
3. ¿Y aho­ra? “¿Me he hecho, pues, vue­stro ene­mi­go, por deciros la ver­dad?” (4:16). Estos judaizantes tuvieron éxi­to con algunos al gra­do en que apartaron los sen­timien­tos de los gálatas por Pablo. Los mae­stros sub­ver­sivos con fre­cuen­cia dis­min­uyen la influ­en­cia de los hom­bres Buenos con el propósi­to de defend­er sus doc­tri­nas.

C. Pablo pone al desnudo los ver­daderos motivos de los judaizantes: “tienen celo por
vosotros … quieren apartaros de nosotros para que vosotros tengáis celos por ellos” (4:17).
Este es el corazón del sec­taris­mo, un hac­er par­tidos. La ver­dad no alarga el asun­to;
solo la con­struc­ción de una ganan­cia ególa­tra da seguimien­to a una auto afir­ma­ción
y ala­ban­za.

2. Una Ale­goría del Antiguo Tes­ta­men­to – 4:21–31

A. Pablo reprende a los gálatas por el deseo de
estar bajo la ley pero no ver las ver­dades
más pro­fun­das rev­e­ladas en la ley. Él
pre­sen­ta un con­traste entre Ismael
/Judaísmo e Isaac/cristianismo:

 

 

Abra­ham

Ismael
Escla­va

(Gál 4:22)
Isaac
libre
Naci­do de la carne
(Gál 4:23)
Naci­do por la prome­sa

{cuyas cosas son sim­bóli­cas – 4:24}

Agar
La Jerusalén de arri­ba
Mt. Sinaí
Libre
Esclav­i­tud
4:24–25
4:26–28
Madre de todos
La Jerusalén actu­al
Hijo de la prome­sa

Naci­do de acuer­do a
PERSIGUE
Naci­do de acuer­do a
La carne

ARROJADA

Al Espíritu

B. Pun­tos de comparación/contraste:

1. Palo hace uso de la his­to­ria de Abra­ham y sus descen­di­entes para hac­er un pun­to sobre lo que es en ver­dad el pueblo de Dios. Abra­ham y sus hijos por los medios nat­u­rales (solo es con­sid­er­a­do Ismael). Pero Abra­ham más ade­lante tiene un hijo solo por la prome­sa y la inter­ven­ción de Dios, porque Isaac nació después de que Abra­ham y Sara eran estériles.

2. Los judíos no pueden recla­mar jus­ta­mente la ben­di­ción eter­na de Dios sim­ple­mente sobre las bases de la descen­den­cia físi­ca. Ismael tam­bién, fue un descen­di­ente físi­co de Abra­ham, pero él fue arro­ja­do debido a un espíritu con­trario. Más bien acep­ta el propósi­to de Dios en Isaac y se rego­ci­ja en su pro­pio papel en el proyec­to de Dios, ”él perseguía al que había naci­do según el Espíritu” (Gál 4:29).

3. Dios siem­pre tuvo en mente que el “ver­dadero Israel,” el pueblo que estaría en comu­nión con Él, serían aque­l­los por los que Él hizo pro­vi­siones espir­i­tuales. La lib­er­tad espir­i­tu­al es rep­re­sen­ta­da por Isaac, el hijo naci­do no en el reino de los sier­vos de Abra­ham sino bajo Sara, la esposa de Abra­ham. Entonces los hijos ver­daderos, libres, de Dios, no son pro­duci­dos por la unión entre Dios y la ley sino entre Dios y el pacto hecho por medio de Su Hijo. Es sobre las bases de la fe y de la gra­cia, no sobre la ley y la obe­di­en­cia, que Dios pro­duce hijos espir­i­tuales.
4. Pablo refuerza su ale­goría (un rela­to históri­co con sig­nifi­ca­do más pro­fun­do, espir­i­tu­al) con una cita de Isa 54:1 en la que Isaías pro­fe­ti­za la abun­dan­cia del reino / la igle­sia. Isaías nota que Dios tenía en mente cumplir a través de Su Mesías era más grande que la ben­di­ción para el Israel físi­co: “Dice: Poco es para mí que tú seas mi sier­vo para lev­an­tar las tribus de Jacob y para que restau­res el rema­nente de Israel; tam­bién te di por luz de las naciones, para que seas mi sal­vación has­ta lo postrero de la tier­ra (Is 49:6).

C. Tan­to los judíos y los gen­tiles tenían que acep­tar el hecho de que el plan de Dios des­de el prin­ci­pio era exten­der la sal­vación y la mem­brecía famil­iar más allá de las fron­teras del Israel físi­co. La nación judía y su ley eran ambos medios para un fin más grande. Los gen­tiles se rego­ci­jaron en esta ben­di­ción; los judíos estu­vieron celosos. Pero sus celos fueron dirigi­dos a que­bran­tar la fe de los gen­tiles y traer­los de regre­so a la esclav­i­tud. Pablo ata­ca esto en sus tesis prin­ci­pales.

Pre­gun­tas:

1. ¿Por qué los hom­bres tienen la ten­den­cia de rec­haz­ar la ver­dad a favor de doc­tri­nas
más rig­urosas?

2. ¿Cuál es la impor­tan­cia de Gál 4:11 a la luz de la enseñan­za calvin­ista?

3. ¿Por qué el hablar la ver­dad con fre­cuen­cia aparta a otros (Gál 4:16)?

4. Comente sobre el celo de los mae­stros judaizantes. ¿El celo por sí solo sug­iere
devo­ción?

5. No obstante ser cris­tianos, ¿qué (o quién) no ha sido total­mente for­ma­do en los
gen­tiles?
Un Estu­dio de Gálatas
Lec­ción 8: Gál 5:1–15 – La Fe Obran­do a Través del Amor

 

1. Firmes en la Lib­er­tad – 5:1–6

A. Los últi­mos dos capí­tu­los de Gálatas son varias exhorta­ciones que cre­cen fuera de las ver­dades del evan­ge­lio que Pablo ha expli­ca­do y defen­di­do.

1. Después de hablar de la lib­er­tad espir­i­tu­al de los hijos de la Jerusalén celes­tial (Gál 4:26,
31), Pablo urge aho­ra a los gálatas a man­ten­erse firmes en esa lib­er­tad y no tomar de nue­vo un yugo de esclav­i­tud – la ley de Moisés (5:1).

2. Pero las impli­ca­ciones son más sev­eras que la esclav­i­tud exter­na: si ellos con­tinúan por esta trayec­to­ria “de nada os aprovechará Cristo” (5:2) y “De Cristo os desli­gasteis … de la gra­cia habéis caí­do” (5:4).
3. La doc­t­ri­na calvin­ista de la imposi­bil­i­dad de la apos­tasía (una vez sal­vo, siem­pre sal­vo) es refu­ta­da con clar­i­dad. Los gálatas que habían “comen­za­do por el Espíritu” (3:3), son “hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús” (3:26) y han sido “cono­ci­dos por Dios” (4:9). Ellos fueron salvos de hecho, no solo en apari­en­cia.

B. La jus­ti­fi­cación por la ley (5:4) está firme en con­traste direc­to a esper­ar por la esper­an­za de la jus­ti­cia por la fe (5:5).

C. El prin­ci­pio efec­ti­vo de la vida en Cristo: “la fe que obra por el amor” (5:6). Entonces la fe per­son­al de la que Pablo ha habla­do en Gálatas no es solo un ejer­ci­cio men­tal sino la con­vic­ción de que trans­for­ma la vida (en este caso, su propia declaración en Gál 2:20). Esta fe acti­va, amorosa intro­duce la pre­ocu­pación pos­te­ri­or de Pablo por el bien­es­tar de los gálatas.

2. Pal­abras Duras para los Judaizantes – 5:7–12

A. “Vosotros cor­ríais bien …” – 5:7. Ellos habían tenido un buen ini­cio en su fe, pero
ellos habían sido “estor­ba­dos.” Pablo enfa­ti­za que ellos están sigu­ien­do a los
hom­bres que no están en armonía con la vol­un­tad de Dios: “Esta per­suasión no
pro­cede de aquel que os lla­ma” – 5:8.

B. “Yo con­fío respec­to de vosotros …” – 5:10. Pablo, como lo hace con fre­cuen­cia en sus epís­to­las, cam­bia su tono. Él ha dicho pre­vi­a­mente: “¡Oh gálatas insen­satos!” (3:1); “Me temo de vosotros, que haya tra­ba­ja­do en vano con vosotros” (4:11); “Estoy per­ple­jo en cuan­to a vosotros” (4:20). Él inten­ta inspi­rar­los por medio de ele­var sus expec­ta­ti­vas con respec­to a ellos.

C. Las obser­va­ciones de Pablo en 5:11 parece indicar que los judaizantes declararon que Pablo, por él mis­mo, prác­ti­co la cir­cun­cisión (prob­a­ble­mente en ref­er­en­cia al caso de Tim­o­teo). Su respues­ta: “Si eso es ver­dad, los judíos habrían detenido de perseguirme des­de hace largo tiem­po.”

D. Lo más escan­daloso a nues­tras sen­si­bil­i­dades es la declaración de Pablo en 5:12 den­tro de la que él desea que los judaizantes tomarán la cir­cun­cisión un paso ade­lante y solo fuer­an ade­lante y se muti­lasen ellos mis­mos. ¡¿Por qué tal excla­mación aparente­mente tan cru­da?!

1. Pablo entiende las ver­daderas ram­i­fi­ca­ciones de su insidiosa doc­t­ri­na. Como él ya lo ha proba­do, el resul­ta­do final es el ale­jamien­to de Cristo. Entonces, él es llena­do con jus­ta indi­gnación.

2. La amputación era hor­ren­da a los judíos y una prác­ti­ca de los sac­er­dotes paganos. Él está dicien­do que podría ser mejor para todos los que esta­ban pre­ocu­pa­dos por los judaizantes amputarse a sí mis­mos y entonces sería abier­ta­mente anatema (y así neu­tral­izan­do su influ­en­cia) que con­tin­uar trastor­nan­do a los cris­tianos mien­tras que se oculta­ban en el man­to de Moisés.

3. Servir en Amor los Unos a los Otros – 5:13–15

A. Pablo parece diri­girse a un prob­le­ma adi­cional entre los gálatas, una ten­den­cia hacia la lucha y la con­tención. Tal vez está es la exten­sión de la influ­en­cia de los judaizantes, puesto que la agitación inter­na ha pare­ci­do siem­pre una pla­ga a los judíos.

B. La lib­er­tad de la sal­vación por obras es una expre­sión mar­avil­losa de la gra­cia de Dios; Es un aliv­io, una paz y un gozo. Sin embar­go, Satanás puede torcer aun esto y usar­lo con­tra los hom­bres.

1. “Sola­mente que no uséis la lib­er­tad como ocasión para la carne” – 5:13. “Ocasión” sig­nifi­ca “un pun­to de par­ti­da, era usa­do para deno­tar una base de opera­ciones en la guer­ra” (Vine, p. 440).
2. Un pun­to de vista sin restric­ciones, que rue­da libre­mente, de esta lib­er­tad es que el cris­tiano es libre de todo: obligación, respon­s­abil­i­dad, resisten­cia al peca­do, el ser­vi­cio a los demás. Un pun­to de vista sin restric­ciones se vuelve a una indul­gen­cia hacia sí mis­mo. Satanás puede usar esto como un juego de playa para ganar la entra­da a la vida de un cris­tiano y trastornar su fe.

3. Pablo dice iróni­ca­mente que la “lib­er­tad” involu­cra “ser­vi­cio”: “servíos por amor los unos a los otros” – 5:13. En ver­dad, el cumplim­ien­to del ser­vi­cio en el nom­bre de Cristo no se lev­an­ta de la obe­di­en­cia a un man­damien­to sino que es moti­va­do por el amor.

C. Pablo hace entonces algo que parece pecu­liar: él cita de la ley de Moisés, donde él ha dicho que ya no tiene validez, para enfa­ti­zar la impor­tan­cia del amor por el próji­mo – 5:14.

1. Pero Pablo no está dicien­do que no existe la ver­dad, ni prin­ci­p­ios váli­dos con­tenidos en la ley antigua. De hecho, él ya citó de Isa 54, Hab 2, Lev 18 y Gén 12, 15. Es útil, si alguien la usa en for­ma apropi­a­da. Pero su acusación con­tra los judaizantes y los gálatas es que ellos no están usan­do la ley apropi­ada­mente. Ellos están apelando a ella como un medio de jus­ti­fi­cación, lo que resul­ta en con­de­nación.

2. El corazón de cualquier ley/pacto que Dios ha hecho con el hom­bre que tiene que ver con la inter­ac­ción con los demás es amar al próji­mo para ser trata­dos como a sí mis­mos.

3. Él advierte a los gálatas acer­ca del con­sumirse los unos a los otros por la ani­mosi­dad y las peleas (5:15). Ellos están tan envuel­tos en la cir­cun­cisión y en la obser­van­cia de las fies­tas que ellos han “des­cuida­do los asun­tos más impor­tantes de la ley: la jus­ti­cia, la mis­eri­cor­dia y la fe” (Mt 23:23). Una adver­ten­cia para todos nosotros …

Pre­gun­tas:

1. ¿Qué deu­da adi­cional ten­drían aque­l­los que serían cir­cun­ci­da­dos?

 

2. ¿Cómo podría apli­car­lo ust­ed “un poco de levadu­ra leu­da toda la masa” en este
con­tex­to?

 

3. ¿Qué adver­ten­cia ame­nazado­ra da Pablo en relación a los que siem­bran la semi­l­la de prob­le­mas en medio de los gálatas?

 

4. ¿Qué haría que se detu­viera el “tropiezo de la cruz” en ref­er­en­cia a la pred­i­cación de
Pablo?

 

5. ¿Podría dar ust­ed un ejem­p­lo especí­fi­co de cómo la lib­er­tad del cris­tiano podría proveer la opor­tu­nidad para la carne? ¿Cómo podría ust­ed haber obser­va­do esto en la vida de alguien, o en ust­ed mis­mo?

 

6. Sug­iera algu­na for­ma en la que la con­tien­da con­sume a las igle­sias.
Un Estu­dio de Gálatas
Lec­ción 9: Gál 5:16–21 – Las Obras de la Carne
1. La Batal­la Espir­i­tu­al Inter­na – 5:16–18

A. Pablo describe aho­ra la gran lucha que pasa­ba den­tro del corazón de toda per­sona que inten­ta agradar a Dios y man­ten­er una con­cien­cia pura: “Porque el deseo de la carne es con­tra el Espíritu, y el del Espíritu es con­tra la carne, y éstos se opo­nen entre sí…” (5:17).

1. El tér­mi­no “carne” tiene una var­iedad de sig­nifi­ca­dos en el Nue­vo Tes­ta­men­to. El uso de Pablo en este con­tex­to parece mejor expli­ca­do como aquel ele­men­to en el hom­bre que es gob­er­na­do por la pasión oscu­ra y desen­fre­na­da. Es un aban­dono a los deseos de alguien y el rec­ha­zo a la dis­ci­plina y al con­trol que alguien podría ten­er de otra man­era cuan­do la vol­un­tad está bajo la influ­en­cia de Dios.

2. La lucha humana debe con­trar­restar estos deseos y con­for­marse al carác­ter y deseos de Dios. Esto es más fácil de decir que de hac­er, y debe ser desple­ga­do un gran esfuer­zo para tri­un­far por medio de la ayu­da de Dios.
B. “Andad en el Espíritu …” (5:16). Pablo urge a los gálatas a vivir por medio de la guía del Espíritu San­to que ha rev­e­la­do tan­to la vol­un­tad de Dios como los incen­tivos para seguir esa vol­un­tad. Si nosotros orde­n­amos nues­tras vidas, no dare­mos gus­to a los deseos de la carne. Es cuan­do perdemos de vista la vol­un­tad de Dios que perdemos la trayec­to­ria y nos hace­mos vul­ner­a­ble a nosotros mis­mos al poder con­sid­er­able de la carne.

C. Pablo nota tam­bién que el que está sien­do guia­do por el Espíritu (seme­jante a “andar en el Espíritu”) no está bajo la ley. Esto podría lle­var la idea de ya sea estar oblig­a­do a guardar la ley (de Moisés) o bajo la maldición del peca­do que crece fuera de la ley – la jus­ti­cia – en cuyo caso Pablo está dicien­do que tal pasión car­nal no tiene que reinar en la vida de un cris­tiano aun no obstante que él pudiera sen­tir tales impul­sos.

2. Algu­nas Car­ac­terís­ti­cas de la Carne – 5:19–21a

A. Hay al pare­cer cua­tro clases bási­cas de peca­dos men­ciona­dos: 1) sen­su­al­i­dad o impureza (for­ni­cación, inmundi­cia, las­civia); 2) religión (idol­a­tría, hechicería), 3) vio­la­ciones del amor/relación per­son­al (pleitos, celos, iras, con­tien­das, dis­en­siones). Esta lista no con­tiene adul­te­rio (5:19) u homi­cidios (5:21) por fal­ta de soporte de man­u­scritos. Note las breves defini­ciones de cada uno de estos:
1. For­ni­cación (porneia): Este es un tér­mi­no gen­er­al para todo tipo de con­duc­ta sex­u­al ile­gal. Este peca­do era desen­fre­na­do a través de toda la sociedad romana en el primer siglo, y aun era incor­po­ra­do a los ritos de ado­ración pagana. Los apeti­tos sex­u­ales eran con­sid­er­a­dos como nat­u­rales y comunes como el com­er y dormir, y aun así los están­dares morales avan­z­a­ban por medio de Jesús y Sus seguidores y esta­ban chocan­do. Tam­bién, tal condi­cionamien­to hacía difí­cil a los cris­tianos rever­tir las vie­jas for­mas de licen­cia sex­u­al.

2. Inmundi­cia (akathar­sia): Esto es un tér­mi­no más gen­er­al que porneia, porque den­tro de porneia se refiere a hechos, akathar­sia se refiere a impureza sex­u­al en gen­er­al. Esto es, sería inclu­si­vo de todo lo que pro­mueve la per­ver­sión sex­u­al o la excitación ilíci­ta (lengua­je sucio, doble sen­ti­do, coque­teo sug­es­ti­vo, etc.) Cualquier lengua­je o com­por­tamien­to que ani­man o excu­san lo sex­ual­mente impro­pio es akathar­sia.
3. Las­civia (asel­geia): Es difí­cil dis­tin­guir de akathar­sia, pero la difer­en­cia parece men­tir algo en la acti­tud. Asel­geia es fal­ta de restric­ción, con­duc­ta desver­gon­za­da, fla­grante, sex­u­al­i­dad descara­da con ningún sen­ti­do de con­cien­cia propia. Ellos están tan total­mente dados a la inmoral­i­dad que “a estos les parece cosa extraña que vosotros no cor­ráis con ellos en el mis­mo desen­freno, y os ultra­jan” (1 Ped 4:4). Tales per­sonas están “cara a cara” con su vileza y abier­to lib­erti­na­je.

4. Idol­a­tría (eidolo­la­tria): Sim­ple­mente, la ado­ración de los fal­sos dios­es. Los ído­los son los pro­duc­tos de la imag­i­nación humana y de los pro­pios deseos. Los ído­los toman las car­ac­terís­ti­cas (buenos y mal­os) de sus hace­dores y así lle­gan a ser la auto jus­ti­fi­cación para cualquier cosa que sus seguidores desean hac­er.

5. Hechicerías (phar­makeia): Esta pal­abra llegó a sig­nificar com­pro­m­e­terse en la bru­jería, hechizos y encan­tamien­tos, a menudo con dro­gas para reforzar los efec­tos del hechicero. Estas prác­ti­cas degen­er­adas y engañosas atra­padas por la igno­ran­cia, la ansiedad y la deses­peración que nor­mal­mente crea a la vida por medio de sus rig­ores. Los hechiceros (los lec­tores de la pal­ma de la mano en nue­stros días, los que predi­cen la for­tu­na, los astról­o­gos, los de los canales de tele­visión, los nigro­mantes, etc.) toman ven­ta­ja de la debil­i­dad y los hacen víc­ti­mas de ellos con falsedades.

6. Ene­mis­tades (echthrai): Un tér­mi­no gen­er­al sig­nifi­ca ene­mis­tad, una fal­ta de amor man­i­fes­ta­do en mala vol­un­tad, amar­gu­ra, , una mente ene­mi­ga. Tal tra­to entre los seres humanos es del todo evi­dente en nue­stros per­iódi­cos locales que ali­men­tan a todo lo ancho a los satélites. Es la fuente de la may­oría de los asesinatos (en par­tic­u­lar entre los miem­bros de la famil­ia) tan bien como de mul­ti­tudes de otros crímenes y de la vio­len­cia.

7. Pleitos (eris): El resul­ta­do prác­ti­co resul­ta de echthrai inte­ri­or: dis­cor­dia, riña, pelea, dis­cusión – desunión gen­er­al y tra­to adver­so.

8. Celos (zelos): Este es un tér­mi­no moral­mente neu­tral que sig­nifi­ca celo, ardor. En un buen sen­ti­do se refiere a la ambi­ción o a su salud­able com­pe­ten­cia. En un sen­ti­do neg­a­ti­vo, sig­nifi­ca pre­sen­tar el hecho de que uno posee lo que otro tiene. Dada la inequidad inher­ente en la vida, la per­sona que es celosa de lo que otros poseen (mate­r­i­al, int­elec­tu­al, apari­en­cia, etc.) estará con­stan­te­mente ator­men­ta­do e impul­sa­do a obten­er lo que otros tienen – algu­nas veces a cualquier cos­to.

9. Celos (thu­mos): Esto es un eno­jo explo­si­vo, tem­pera­men­tal, de explo­si­vo sin con­trol que puede crear heri­das pro­fun­das y destru­ir la ver­dad y el amor.

10. Con­tien­das (eritheia): Esta pal­abra se refer­ía a mer­ce­nar­ios que solo tra­ba­ja­ban por dinero o políti­cos intere­sa­dos en la ganan­cia políti­ca. El resul­ta­do final de tal per­sona moti­va­da para sí mis­mo es la creación de par­tidos o de acciones béli­cas.

11. Dis­en­siones (dichosta­sia): Divi­siones; el rompimien­to del cuer­po unido de Cristo en sec­tas no autor­izadas, ya sea con respec­to a asun­tos sociales, raciales, educa­tivos o de opinión. Tal com­por­tamien­to destruye la influ­en­cia espir­i­tu­al y el celo.
12. Here­jías (haire­sis): Mike Willis obser­va: “un grupo de per­sonas que se reú­nen alrede­dor de algu­na creen­cia par­tic­u­lar y avan­zan en sig­nifi­ca­do más allá de las dos pal­abras prece­dentes que ini­cial­mente se refieren a las divi­siones que mantienen aun a algunos fuera de la apari­en­cia de unidad mien­tras que está pal­abra describe la situación después de que ha ocur­ri­do una división for­mal y com­ple­ta” (Com­men­tary on Gala­tians, p. 261).

13. Envidia (phthonos): Esta pal­abra es muy pare­ci­da a celos (zelos) pero lle­va esta dis­tin­ción: celos es la com­pasión por uno mis­mo por lo que uno no tiene; envidia odia al que posee lo que es desea­do. La envidia atacará al pros­pero por medio de chismes, calum­nias, insin­ua­ciones o de plano dañar­lo.
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14. Bor­racheras (methe): Jus­to como lo que sue­na.

15. Orgías (komos): Cel­e­bra­ciones, fies­tas, juer­gas reafir­madas por medio de las bebidas, las­civia, fal­ta de inhibi­ción, a altas horas de la noche/a horas tem­pranas de la mañana – el exce­so de per­sonas que están ali­men­tan­do la carne con dro­gas y deseos.

B. “Y cosas seme­jantes a estas” (5:21) indi­ca que esto no es una lista exhaus­ti­vo sino lo rep­re­sen­ta­ti­vo de cualquier per­sona en cualquier cul­tura o sociedad que se da a los impul­sos bási­cos.
C. La eval­u­ación escan­dalosa del com­por­tamien­to car­nal: “Los que prac­ti­can tales cosas no heredarán el reino de Dios” (5:21). La remo­ción de la ley musaica y la aprobación de Dios sobre la base de la fe no es una licen­cia moral – una acusación hecha en con­tra de la pred­i­cación de Pablo. De hecho, lo opuesto es ver­dadero, porque el corazón es moti­va­do por el amor y la grat­i­tud por lo que Dios ha hecho en lib­er­ar­lo de la ley que pro­mueve la ver­dadera devo­ción y la búsque­da del dominio pro­pio. Tal hom­bre “andará en el Espíritu.”
Un Estu­dio de Gálatas
Lec­ción 10: Gál 5:22–26 – El Fru­to del Espíritu
1. El Fru­to del Espíritu – 5:22–23

A. El tér­mi­no fru­to trae la idea de que el hom­bre que es aten­to y sum­iso a la vol­un­tad de Dios como es rev­e­la­do por el Espíritu San­to desar­rol­lará cier­tas car­ac­terís­ti­cas. Vine dice que es usa­do de la “obras o hecho, sien­do el ‘fru­to’ vis­i­ble la expre­sión vis­i­ble de la obra poderosa inte­ri­or e invis­i­ble, el carác­ter del ‘fru­to’ sien­do evi­den­cia del carác­ter del poder que lo pro­duce” (p. 256). El carác­ter cris­tiano incluye:

1. Amor (agape): Esta pal­abra en Griego sig­nifi­ca mucho más que el uso mod­er­no cor­rompi­do en inglés. Es una dis­posi­ción favor­able hacia la comu­nión de un hom­bre que apre­cia su val­or ver­dadero y bus­ca su bien­es­tar. Es una respues­ta de la vol­un­tad en vez de la emo­ción. Entonces, es man­damien­to, y su ausen­cia den­tro de la vida es un asun­to de des­obe­di­en­cia, el Espíritu pro­mueve la búsque­da del mejor interés de los demás – aun de nue­stros ene­mi­gos. Este tipo de amor orig­i­na­do des­de el mis­mo Creador, de Él mis­mo, Dios es amor (1 Jn 4:8).

2. Gozo (chara): De nue­vo, esta es una pal­abra que va más allá de un mero sen­timien­to que se lev­an­ta de cir­cun­stan­cias agrad­ables. Es una dis­posi­ción más pro­fun­da, más spir­i­tu­al de estar bien y com­ple­ta­mente sat­is­fe­cho que viene de la armonía con Dios. Los cris­tianos están algu­nas veces despro­vis­tos, con fre­cuen­cia sufrien­do y ten­ta­dos siem­pre por el adver­sario. El dolor, la per­di­da, el fra­ca­so y el desacuer­do son el todo del hom­bre aun de los hijos de Dios. La cal­i­dad del gozo no pre­tende como si estas cosas no existier­an; más bien, per­mite la real­i­dad más pro­fun­da de comu­nión con Dios para pon­er­los en la per­spec­ti­va ade­cua­da. Entonces, a pesar de escribir des­de la prisión, Pablo puede decir, “Rego­ci­jaos en el Señor siem­pre. Otra vez digo: ¡Rego­ci­jaos!” (Fil 4:4).

3. Paz (eirene): Pla paz es el esta­do final de la tran­quil­i­dad, la armonía y el con­tentamien­to. En la vida del cris­tiano involu­cra la paz den­tro de uno mis­mo, la paz con Dios y la paz con los demás. No obstante que no es posi­ble estar en paz con todos los hom­bres mien­tras vivi­mos fiel­mente como cris­tianos (ver. Mt 10:34–39), los cris­tianos hacen todas las cosas en carác­ter y acción para pro­mover la armonía (Rom 12:18). La raíz de esta paz es el hecho que, por medio de Jesús, esta­mos en paz con Dios (Rom 5:1).

4. Pacien­cia (makrothu­mia): Esta es la capaci­dad para inten­tar resi­s­tir con pacien­cia, o en cir­cun­stan­cias des­fa­vor­ables sin hundirse en respues­tas car­nales tales como el eno­jo, resen­timien­to o ven­gan­za. Es firmeza de mente que sopor­ta firme.

5. Benig­nidad (chrestotes): Esta es la cual­i­dad de la gen­tileza, una acti­tud de bien­veni­da que se pone acce­si­ble a los demás y los invi­ta a acer­carse. Es la ausen­cia de aspereza . Involu­cra la habil­i­dad para iden­ti­fi­carse con los demás, sim­pa­ti­zan­do con ellos y bus­can­do abrazar­los con la ayu­da de ellos.

6. Bon­dad (agath­o­sune): Esta pal­abra puede ser difí­cil de dis­tin­guir­la de la de arri­ba. Bon­dad es una obe­di­en­cia firme a lo que es bueno y jus­to, sug­iere inte­gri­dad y entereza que pro­mueve siem­pre la piedad. Esta cual­i­dad, sin embar­go, podría involu­crar con­frontación, cor­rec­ción, reproche y una gran can­ti­dad de otras respues­tas a las cosas que se opo­nen a la ver­dad y a lo jus­to. El hom­bre bueno hará lo más ele­va­do del bien espir­i­tu­al, una dura reprobación. Algunos entien­den mal esto, al pen­sar que un cris­tiano que se mantiene firme no es nece­sari­a­mente dulce y bueno. Recuerde, Jesús hizo un azote de cuer­das y arro­jó a los cam­bis­tas fuera del tem­p­lo. Él fue firme porque era bueno y jus­to, aunque en esa cir­cun­stan­cia Él no demostró ese tipo de gen­tileza que Él usó hacia la mujer samar­i­tana, la mujer sor­pren­di­da en adul­te­rio o en otros casos de peca­do..

7. Fe (pis­tis): Este es el hom­bre que es pre­deci­ble, con­stante y con­fi­able debido a que él actúa con con­sis­ten­cia en los prin­ci­p­ios inter­nos. Él no es dado a los anto­jos, a los deseos per­son­ales o a la emo­ción del momen­to. En su lugar, él es firme, obe­di­ente y respon­s­able, y como resul­ta­do él inspi­ra con­fi­an­za y veraci­dad.
8. Manse­dum­bre (prautes): Casi uni­ver­salmente la cual­i­dad de la manse­dum­bre es con­sid­er­a­da ser débil, sin fuerza, cobarde, tam­baleante y temeroso de hac­er una defen­sa ante la injus­ti­cia y el mal tra­to. . Pero este no es el caso. Con­sidere las obser­va­ciones de W.E. Vine: “Debe ser enten­di­do clara­mente … que la manse­dum­bre man­i­fes­ta­da por la pal­abra y man­da­do al creyente es el fru­to del poder. La suposi­ción común es que cuan­do un hom­bre es man­so es porque él no puede ayu­darse a sí mis­mo., pero el Señor fue man­so porque Él tenía los recur­sos infini­tos de Dios en Su manda­to. Descrito en for­ma neg­a­ti­va, la manse­dum­bre es lo opuesto de pre­sum­i­do e intere­sa­do, es ecua­nim­i­dad de espíritu que no es ni exal­ta­do ni caí­do, sim­ple­mente porque no está ocu­pa­do com­ple­ta­mente en si mis­mo” (p. 401).

9. Tem­plan­za (egkrateia): El cris­tiano se esfuerza en con­tro­lar sus pasiones y man­dar en sus impul­sos. Difer­ente al mun­do gre­co romano, donde los hom­bres con­sen­tían en sus deseos bási­cos, el cris­tiano es capaz con la ayu­da de Dios de con­tro­lar o negar­los por un bien más alto. Y en este pro­ce­so el Espíritu San­to provee tam­bién el incen­ti­vo para ganar con­trol sobre sí mis­mo. . En el primer siglo, y en nue­stros pro­pios días, aque­l­los que no están alum­bra­dos no pueden suje­tarse porque un hom­bre no desearía aun negarse a si mis­mo ningún plac­er que él pudiera darse el lujo de per­mi­tirse. Pero el cris­tiano ha apren­di­do sobre el lado destruc­ti­vo del peca­do y la mar­avil­losa gra­cia de Dios que le ha dado lib­er­tad del dominio de sus pasiones pecaminosas. Él entonces bus­ca canalizar sus deseos en la direc­ción que Dios aprue­ba y en la que está en su mejor interés al final. Abun­da la evi­den­cia del daño del daño hecho por los impul­sos no con­tro­la­dos y el aban­dono temer­ario.

B. “Con­tra tales cosas no hay ley” (5:23b). ¿Qué da a enten­der Pablo por medio de esta declaración tan evi­dente? Lograr tal carác­ter no deja a un hom­bre en desven­ta­ja en ningu­na for­ma en lo rel­a­ti­vo a la ley de Moisés. El judío no tenía un dere­cho para con­denar a sus her­manos gen­tiles debido a que ellos no observ­a­ban la ley, en lugar de eso, “toda la ley se cumple” (5:14) por medio de tales logros espir­i­tuales. La ley no con­denaría a alguien que, a través del Espíritu San­to, pro­du­jo tal fru­to.

2. Cru­ci­f­i­can­do la Carne – 5:24–26

A. “Pero los que son de Cristo han cru­ci­fi­ca­do la carne …” (5:24). Esto no se refiere a algu­na unión mís­ti­ca que destruye los impuls­es pecaminosos, porque los cris­tianos con­tinúan tenien­do estas tenta­ciones). En vez de eso, es una decisión de la vol­un­tad que toma en cuen­ta la muerte de Jesús y el ran­go total del sig­nifi­ca­do que este even­to tiene en relación al peca­do. Cuan­do el cris­tiano entiende mal las ram­i­fi­ca­ciones de la cruz, él deter­mi­nará resi­s­tir y entonces tra­ba­jar para con­tro­lar el impul­so que guía a la des­obe­di­en­cia.

B. “Si vivi­mos por el Espíritu …” (5:25). Esta es la ter­cera frase que describe una man­era de vida espir­i­tu­al (tan opuesto al inten­to de ape­garse a la letra de la ley): “andad en el Espíritu”; “guia­dos por el Espíritu” (5:16, 18). La vida espir­i­tu­al ver­dadera no se con­for­ma a la obe­di­en­cia esclav­iza­da al sis­tema de la ley; en vez de eso, está sien­do ani­ma­do por el Espíritu San­to en el hom­bre inte­ri­or en tan­to que él se con­for­ma la voluntad/la verdad/revelada por el Espíritu. En vez de eso entonces, inhibe la obe­di­en­cia, en tan­to que los judaizantes con­tenderían, tal comu­nión con Dios en el evan­ge­lio es la clave para la sum­isión amorosa y la devo­ción com­ple­ta a la vida pia­dosa.

C. “No nos hag­amos vana­glo­riosos …” (5:26). Esto podría ser la guía en los pen­samien­tos del capí­tu­lo 6. De cualquier man­era Pablo está pre­ocu­pa­do sobre un sen­ti­do de pro­fun­di­dad del desvío y un espíritu de com­pet­i­tivi­dad no san­ta. En lugar de atacarse uno al otro, él elab­o­ra un ser­vi­cio y sum­isión el uno al otro en los sigu­ientes ver­sícu­los.

Pre­gun­tas:

1. ¿Es esta una lista com­ple­ta del fru­to del Espíritu?

2. Descri­ba un pasaje ante­ri­or en Gálatas que diga “los que son de Cristo.” ¿Qué cosas con­tribuyen a estable­cer la relación con Cristo?

3. ¿Qué dice Rom 6:11–13 sobre el cru­ci­ficar la carne?

4. ¿A qué pun­to nos com­pro­m­e­te­mos a este a este cam­bio total (Col 2:11–12; Rom 6:3–4)?

5. ¿Qué tipo de com­por­tamien­to crece fuera de la vana­glo­ria?
Un Estu­dio de Gálatas
Lec­ción 11: Gál 6:1–5 – Sobrell­e­vad los Uno las Car­gas de los Otros
1. Sobrell­e­vad los Unos las Car­gas de los Otros – 6:1–2

A. En lugar de “morder­se y com­erse los unos a los otros” (5:15) e “irri­tarnos los unos a los otros (y) envidiarnos los unos a los otros” (5:26), Pablo áni­ma a los gálatas a bus­car el bien­es­tar de sus her­manos.

1. “Sor­pren­di­do en una fal­ta” lle­va la idea de alguien que ha caí­do en trans­gre­sión por la debil­i­dad a difer­en­cia de alguien que ha desar­rol­la­do una neg­li­gen­cia cal­losa por Dios. Esto no es para min­i­mizar su cul­pa sino para explicar la car­ga que des­cansa sobre los otros para recla­mar­le.

2. “Vosotros que sois espir­i­tuales” des­cansa sobre la descrip­ción ante­ri­or de un hom­bre pia­doso (5:16, 18, 25). Estos son aque­l­los que están espir­i­tual­mente con­scientes, que entien­den la pro­fun­di­dad del peca­do y su peli­gro mor­tal. Estos bus­carán el bien­es­tar y enten­derán su condi­ción con más clar­i­dad.

3. “Restau­ra­dle” se refiere a una serie de pasos com­pren­sivos que podrían ser nece­sar­ios en el rescate exi­toso del pecador.

4. “Con espíritu de manse­dum­bre” pro­híbe la dureza y la aspereza que es con fre­cuen­cia usa­da con el cul­pa­ble en su más pro­fun­da rebe­lión.
5. “Con­sid­erán­dote a ti mis­mo no sea que tu tam­bién seas ten­ta­do” es el más grande igual­ador. Cualquiera que ten­ga que ten­ga cuida­do de sí mis­mo y una per­spi­ca­cia espir­i­tu­al enten­derá por medio de su propia expe­ri­en­cia que tan vul­ner­a­ble somos todos a las trans­gre­siones. Este tem­pla a los que deben con­frontar y urgir al her­mano pecador a arrepen­tirse, porque ellos pueden con seguri­dad verse a sí mis­mo en él.

B. “Sobrell­e­vad los unos las car­gas de los otros …” (6:2). Nues­tra her­man­dad común y el ejem­p­lo de nue­stro Señor con­vencerá al extravi­a­do espir­i­tual­mente de que ten­emos respon­s­abil­i­dades hacia aque­l­los creyentes con los que ten­emos comu­nión que no pueden ser esquiv­adas. Esta vida está llena de car­gas – algu­nas emo­cionales, algu­nas mate­ri­ales – pero las más pesadas de todas son las espir­i­tuales. En estas car­gas debe­mos ayu­dar a nue­stros her­manos, y si no lo hace­mos dec­i­mos jun­to con Caín, “¿Soy yo guar­da de mi her­mano?” El espíritu de la ley de Cristo está total­mente lleno de tal cuida­do por los demás, aunque la obligación total del nue­vo pacto no pone toda la car­ga en hac­er­lo así.

2. Cada Uno Lle­vará Su Propia Car­ga – 6:3–5

A. Pablo gol­pea de nue­vo en el corazón de la dis­cor­dia al diri­girse a “porque el que se cree ser algo” (6:3).

1. Esto choca con el con­cep­to men­ciona­do en 5:26, la acti­tud de los judaizantes que desea­ban que los gen­tiles estu­vier­an en sus “fies­tas” (4:17).
2. Tal val­o­ración infla­da de ellos mis­mos des­cuid­a­ba el hecho que “él no es nada.” Aquí es donde tales hom­bres se equiv­o­ca­ban: ellos se com­paran a sí mis­mos con otros, y se sen­tían moral­mente supe­ri­ores cuan­do aque­l­los con los que se com­pa­ra­ban a sí mis­mos eran cul­pa­ble de peca­do. Si nos com­paráramos a nosotros mis­mos con el Sal­vador y recordáramos que Él tuvo que morir para sal­varnos, podríamos reten­er la humil­dad y parar la dis­cusión sobre la com­pe­ten­cia.

B. El pun­to de vista opuesto: “Cada uno someta a prue­ba su propia obra …” (6:4). Al pon­er a todos a un lado, ¿cómo me pon­go delante del Señor? ¿Ten­go moti­vo de rego­ci­jo con respec­to a lo que he enseña­do, mi áni­mo hacia los otros, de mi ser­vi­cio ren­di­do a los que están en necesi­dad? Nota: Hay un lugar legí­ti­mo para el rego­ci­jo en un sen­ti­do de cumplim­ien­to en las cosas espir­i­tuales. No toda la sat­is­fac­ción está en el alarde spir­i­tu­al. Puede con­ver­tirse en esto si nos jac­ta­mos de nosotros mis­mos a expen­sas de los otros o nos damos crédi­to a nosotros mis­mos de lo que hemos hecho. Pero hay un sen­ti­do pro­fun­do, rico, de los logros en la obra del reino que hemos empren­di­do en la comu­nión con el Señor y con el Espíritu San­to.

C. “Porque cada uno lle­vará su propia car­ga.” ¿Una con­tradic­ción? Con seguri­dad los escritores de la Bib­lia no serían tan tor­pes. La declaración en apari­en­cia con­tra­dic­to­ria (6:2, 5) debe ser enten­di­da en sus con­tex­tos indi­vid­uales. El primero tiene ref­er­en­cia a prestar la ayu­da cuan­do otros cayeron y sucumbieron a la carne (lo que todos hace­mos en oca­siones). La ref­er­en­cia pos­te­ri­or a la obra que esperábamos hac­er des­de el pun­to de vista de los recur­sos y de las opor­tu­nidades con las que Dios nos ha dota­do. Yo soy al final respon­s­able por lo que soy y hago, pero Dios nos ha ben­de­ci­do con her­manos amorosos, espir­i­tuales que me ayu­darán en lo que yo debo – aun si yo me doy a la carne y cai­go en el peca­do.

Pre­gun­tas:

1. ¿Qué pasos podrían estar involu­cra­dos en el pro­ce­so de restau­ración del pecador
infiel? ¿Cuál es el papel de alguien “espir­i­tu­al,” y cuál es el papel del pecador, de sí
mis­mo?

2. ¿Cómo reac­cio­nan los hom­bres espir­i­tuales al peca­do en la vida de los otros?

3. ¿En qué condi­ción está el hom­bre que pien­sa que él es algo cuan­do no es nada?

4. Comente sobre 2 Cor 10:12–18 en conex­ión con Gál 6:1–5. ¿Qué pun­tos son rel­e­vantes?
Un Estu­dio de Gálatas
Lec­ción 12: Gál 6:6–18 – Segan­do para el Espíritu
1. Hac­er el Bien a Todos – 6:6–10

A. 6:6 – Mien­tras que Pablo ha dirigi­do la ayu­da espir­i­tu­al a los que están luchan­do con el peca­do (6:1), él aho­ra urge la ayu­da mate­r­i­al para los que con devo­ción enseñan la pal­abra.

1. No hay “cléri­gos” sep­a­ra­dos para el sac­er­do­cio en medio del pueblo de Dios, pero hubo hom­bres que se dedi­caron por sí mis­mos en for­ma total a la tarea de la enseñan­za y la pred­i­cación.

2. Pablo indi­ca que tales hom­bres debían ser sostenidos en rec­i­pro­ci­dad por las ben­di­ciones que ellos han impar­tido (ver. 1 Cor 9:7–14).

B. 6:7–9 – El prin­ci­pio de sem­brar y segar.

1. Es axiomáti­co que la semi­l­la pro­ducirá después su fru­to. Esto no es solo una ver­dad espir­i­tu­al sino tam­bién uno espir­i­tu­al.

2. En el con­tex­to, sem­brar en la carne se refiere al propósi­to de la acu­mu­lación e inver­sión de los recur­sos mate­ri­ales. Si nue­stros esfuer­zos son apun­ta­dos a las metas mate­ri­ales, entonces no debe­mos sor­pren­der­nos cuan­do seg­amos cor­rup­ción. Una eval­u­ación hon­es­ta de nue­stros inver­siones rev­e­larán la cosecha que debe­mos esper­ar.

3. Una adver­ten­cia para los que están sem­bran­do para el Espíritu: cor­re­mos el ries­go de cre­cer débil­mente en nue­stro ser­vi­cio. No debe­mos medir la cosecha por las cir­cun­stan­cias exter­nas sino por medio de la prome­sa que la siem­bra fiel, paciente, pro­ducirá la cosecha que Dios desea. Es tan fácil medir “el éxi­to” por medio de los están­dares humanos y desan­i­marse cuan­do esos están­dares no se cumplen.

C. 6:10 – Una ben­di­ción para los otros. Pedro describe a Jesús como Alguien que “estu­vo hacien­do bienes y sanan­do” (Hech 10:38). ¡Qué eval­u­ación sim­ple, noble! Nues­tras vidas pueden ser una fuente de ben­di­ción y de bon­dad para todos con una obligación espe­cial hacia la famil­ia espir­i­tu­al.

2. La Glo­ria Solo en la Cruz – 6:11–15

A. En sus comen­tar­ios finales Pablo revisa por su propia mano los difer­entes motivos entre el mis­mo y los judaizantes que aviv­a­ban la dis­pu­ta. The Judaiz­ers:

1. Ellos desean ten­er una bue­na ganan­cia en la carne. – 6:12. Ellos no tienen los motivos espir­i­tuales más pro­fun­dos en mente; ellos solo están intere­sa­dos en la con­formi­dad exter­na.
2. Ellos están inten­tan­do evi­tar la per­se­cu­ción de sus próji­mos judíos – 6:12b. Ellos son cul­pa­bles de lo mis­mo que ellos crit­i­ca­ban a Pablo (ver Gál 1:10). Los judaizantes tienen algu­na con­sid­eración por Cristo, pero su devo­ción no era abso­lu­ta. Ellos desean cosechar de ambas for­mas.

3. Ellos no hon­ran la ley en su total­i­dad – 6:13. Los judaizantes son hipócritas porque ellos no honra­ban la ley para su pro­pio bien­es­tar. En su lugar, “quieren que vosotros os cir­cun­cidéis, para glo­ri­arse en vues­tra carne,” min­i­mizan­do así la per­se­cu­ción por sus aso­ci­a­dos judíos incré­du­los. Este es un uso cor­rup­to, egoís­ta de la ley.

B. Pablo:

1. Solo glo­ríese en la cruz – 6:14. Pablo ha vis­to la ver­dad de los dos lados, primero como un judío celoso que vivió y respiro la ley de Moisés, y entonces como un tes­ti­go del Hijo de Dios cru­ci­fi­ca­do. Ningu­na com­para­ción. Pablo habla de la pop­u­lar­i­dad humana, predicó sobre un sis­tema que guia­ba a la muerte spir­i­tu­al, no tiene sen­ti­do. La cruz es donde Pablo encon­tró la auto real­ización y el sig­nifi­ca­do eter­no, y lo que puede estar allí no puede estar basa­da en el alarde.

2. El mun­do ha sido cru­ci­fi­ca­do para Pablo – 6:14b. No mantiene ningu­na tentación, ningu­na ambi­ción, y Pablo cier­ta­mente no tiene moti­vo para esforzarse por tales obje­tivos vacíos a través de medios car­nales tales como la hipocre­sía y el engaño.

3. Pablo ha sido cru­ci­fi­ca­do para el mun­do – 6:14c. La idea parece ser que los sen­timien­tos son mutu­os. Puesto que Pablo ha repu­di­a­do al mun­do y sus val­ores, el mun­do lo ha repu­di­a­do a él. El mun­do sin ilu­mi­nar, sin ser sal­vo no tiene uso para alguien que vive para la ver­dad, la pureza, la mis­eri­cor­dia, la negación de sí mis­mo y aquel que con­denará el carác­ter que­bradi­zo de los que han rec­haz­a­do a Dios.

C. Pablo repite su obser­vación de Gál 5:6 con difer­ente final: “Porque en Cristo Jesús ni la cir­cun­cisión vale nada, ni la cir­cun­cisión, sino una nue­va creación” (6:15). La cir­cun­cisión era una operación car­nal que era el indica­ti­vo de la heren­cia de Abra­ham; no tenía fru­to sobre el hom­bre inte­ri­or. Pero la vida que intere­sa a Dios es la de alguien que ha sido ren­o­va­do y trans­for­ma­do de acuer­do al evan­ge­lio de la cruz. Pablo mis­mo es la encar­nación de estos prin­ci­p­ios; los gálatas apren­derían mucho sobre lo que Dios espera de ellos por el exa­m­en de alguien que orig­i­nal­mente los enseña­ba.

3. Énfa­sis Final – 6:16–18

A. Pablo invo­ca las ben­di­ciones de paz y de mis­eri­cor­dia sobre aque­l­los que vivirían por el prin­ci­pio que él jus­ta­mente estable­ció – 6:16. Tales per­sonas, dice él, son “el Israel de Dios.” La enseñan­za del nue­vo pacto es que: “Y si vosotros sois de Cristo, cier­ta­mente lina­je de Abra­ham sois, y herederos según la prome­sa” (Gál 3:29).

1. El ver­dadero pueblo de Dios es el que vive “por fe” – 3:11. Ellos no están bajo la ley; ellos no son cir­cun­ci­da­dos, ellos son hijos de la prome­sa como lo fue Isaac; ellos son ciu­dadanos de la Jerusalén de arri­ba. Ellos han pasa­do por un renacimien­to espir­i­tu­al.

2. Pablo no vac­ila en lla­mar a este pueblo el ver­dadero Israel. Pero en ver­dad, el “Israel ver­dadero” ha sido siem­pre el rema­nente de los descen­di­entes de Abra­ham que tuvo una fe gen­uina. Dios nun­ca bendi­jo a los descen­di­entes en la carne de Abra­ham a causa de las conex­iones genéti­cas. Con­ce­di­do, los infieles fueron ben­de­ci­dos en for­ma resid­ual a causa del cuida­do de Dios por el fiel, pero cuan­do ese número se redu­jo a algo insignif­i­cante, Dios cas­ti­go a Israel jun­to con las naciones paganas.

3. A pesar de los inven­tos pre­mile­nial­is­tas, Dios no tiene planes o propósi­tos espe­ciales para ninguno de los descen­di­entes car­nales de Abra­ham aho­ra o en ningún momen­to. Esa raza de per­sonas ha servi­do a su propósi­to como una clase de per­sonas, y que fue un propósi­to glo­rioso: ellos tra­jeron al Sal­vador al mun­do. Pero Dios solo tiene interés en los judíos como indi­vid­u­os, y cada judío tiene el poten­cial de venir a ser parte del “Israel de Dios.”

B. Pablo, con un tono de can­san­cio o de exas­peración o de ambos, supli­ca finalizar tales prue­bas como las que los judaizantes están trayen­do sobre él. Su evi­den­cia de gen­uinidad como un após­tol de Cristo: “Porque yo trai­go en mi cuer­po las mar­cas del Señor Jesús” – 6:17.

C. Una súpli­ca final por la gra­cia de Dios para que bendi­ga sus espíri­tus – 6:18.

Pre­gun­tas:

1. ¿Bajo qué condi­ción segare­mos para vida eter­na a su tiem­po (Gál 6:9)?

2. ¿Qué fac­tores harían que alguien se canse de hac­er el bien?

3. ¿Por qué debe­mos pon­er aten­ción espe­cial a “la famil­ia de la fe”?

4. ¿Qué tipo de cir­cun­cisión es oper­a­ti­va en la dis­pen­sación cris­tiana (ver. Col 2:11–12)?

5. Descri­ba la “nue­va creación” for­ja­da por medio del evan­ge­lio.
Un Estu­dio de Gálatas
Lec­ción 13: Pal­abras y Tér­mi­nos de Interés en Gálatas
Las pal­abras sig­nif­i­can cosas: Este es mi dicho favorito, en espe­cial en nue­stros días de cre­ciente sub­je­tivis­mo y ambigüedad. En los últi­mos tiem­pos, el vocab­u­lario inglés ha sido asalta­do por los que tuercen las pal­abras y cam­bian su sig­nifi­ca­do para aco­modar­los a sus propósi­tos. Los eufemis­mos inten­taron oscure­cer o engañar en abun­dan­cia: como “con­ver­tirse en un paciente neg­a­ti­vo” en vez de está muer­to. Cuan­do este movimien­to hacia la cor­rec­ción políti­ca se apli­ca en las Escrit­uras, crea prob­le­mas serios. El Espíritu San­to escogió las mis­mas pal­abras reg­istradas por los escritores orig­i­nales y pre­servó en los man­u­scritos que están disponibles hoy. Cuan­do igno­ramos el sig­nifi­ca­do legí­ti­mo o asig­namos en for­ma frívola nues­tras propias defini­ciones, vio­len­ta­mos los pen­samien­tos expre­sa­dos por Dios.

Entonces, en nue­stro estu­dio de la Bib­lia debe­mos pon­er una aten­ción al sig­nifi­ca­do de las pal­abras, porque las pal­abras son los mis­mos blo­ques que con­struyen los pen­samien­tos. En tan­to que cada pal­abra usa­da por el Espíritu San­to es impor­tante en su pro­pio dere­cho, he aquí algu­nas pal­abras claves que con­tribuyen a la estruc­tura bási­ca del libro de Gálatas.

1. Ley

A. El tér­mi­no “Ley” (del griego nomos) es usa­da en for­ma exten­sa por Pablo en las epís­to­las a los Romanos y a los Gálatas, porque en estas car­tas él está expli­can­do la esen­cia de la sal­vación – que no es por medio de ningu­na obra de mer­i­to en cumplim­ien­to con un sis­tema de ley (de lo que la Ley de Moisés es lo prin­ci­pal en este asun­to) sino por medio de la fe per­son­al de alguien en Cristo Jesús y el perdón que viene a través del sac­ri­fi­cio de Su muerte.

B. Se lev­an­tan algu­nas difi­cul­tades para deter­mi­nar cuán­do enten­demos “ley” como ref­er­en­cia a la ley de Moisés especí­fi­ca­mente o una ref­er­en­cia al prin­ci­pio de ley. Esto se hace así por medio de una pecu­liari­dad del lengua­je griego: No con­tiene el artícu­lo definido “una.”
1. Spiros Zod­hi­ates nota en The Com­plete Word Study New Tes­ta­ment: “En oca­siones es mejor tra­ducir una pal­abra sin artícu­lo (una pal­abra sin el artícu­lo definido – “a” o “an,” jj) pro­por­cio­nan­do “un” o “una” antes de la pal­abra. De hecho, debido a las razones del esti­lo inglés o del idioma griego, la pal­abra “the” es aun una tra­duc­ción apropi­a­da en algunos casos. Sin embar­go, hay muchas oca­siones cuan­do sería incor­rec­to pro­por­cionar un artícu­lo” (Gram­mat­i­cal Nota­tion # 5).

2. Él nota más ade­lante: “El artícu­lo definido en el griego es en oca­siones es tra­duci­do con el artícu­lo definido del inglés “the.” Sin embar­go, la fun­ción de las dos es bas­tante difer­ente. En el inglés, el artícu­lo definido sirve sola­mente para par­tic­u­larizar, para referirse a un obje­to en par­tic­u­lar. En el griego, sin embar­go, sirve para enfa­ti­zar, en algu­na for­ma, la per­sona o cosa mod­i­fi­ca­da” (Gram­mat­i­cal Nota­tion # 24).

3. En tér­mi­nos más sim­ples, lo que sig­nifi­ca esto es que puede ser difí­cil deter­mi­nar si “nomos” debe ser tra­duci­da “una ley” o “la ley.” En for­ma rec­i­p­ro­ca, no siem­pre es claro si “nomos” debe ser tra­duci­do pre­ce­di­do por el artícu­lo definido “la ley” o sola­mente ley. El con­tex­to debe con fre­cuen­cia decidir cual uso es pre­tendi­do por el autor.

C. Con­sidere estos pasajes:

1. Gál 3:17 – “Esto, pues, digo: El pacto pre­vi­a­mente rat­i­fi­ca­do por Dios para con Cristo, la ley que vino cua­tro­cien­tos trein­ta años después, no lo abro­ga, para inval­i­dar la prome­sa …”. “Ley” aquí con clar­i­dad se refiere a la ley de Moisés.

2. Gál 3:19 – “Entonces, ¿para qué sirve la ley? Fue aña­di­da a causa de las trans­gre­siones, has­ta que viniese la simiente a quien fue hecha la prome­sa; y fue orde­na­da por medio de ánge­les en mano de un medi­ador.” De nue­vo, esto se refiere a una ley defini­da, la ley de Moisés. Ver 3:23–24.

3. Gál 3:21 – “¿Luego la ley es con­traria a las prome­sas de Dios? En ningu­na man­era; porque si la ley dada pudiera viv­i­ficar, la jus­ti­cia fuera ver­dadera­mente por la ley.” Pablo está afir­man­do aquí que la jus­ti­fi­cación no puede estar basa­da en mer­i­tos por medio de cualquier sis­tema, ni la de Moisés o la del Edén.

2. Fe

A. Como se puede notar, “fe” se pone en con­traste a “ley” como el medio de jus­ti­fi­cación ante Dios. De nue­vo, hay algu­na ambigüedad en la gramáti­ca grie­ga que hace difí­cil dis­cernir si el autor está hablan­do sobre “la fe” (el evan­ge­lio) o “fe” como un acto de creen­cia per­son­al y de con­fi­an­za en Dios. El con­tex­to debe ser con­sid­er­a­do para deter­mi­nar cuál es el mejor sig­nifi­ca­do que se aco­mo­da al propósi­to del autor.

B. Pasajes:

1. Gál 1:23 – “Aquel que en otro tiem­po nos perseguía, aho­ra pred­i­ca la fe que en otro tiem­po asola­ba.” Pablo intenta­ba destru­ir el cuer­po de la ver­dad a la que aho­ra defiende.

2. Gál 3:25 – “Pero veni­da la fe, ya no esta­mos bajo ayo.” La fe sub­je­ti­va exis­tió en Abra­ham des­de hace largo tiem­po, pero la fe vino por medio de Jesús y los após­toles.
3. Gál 3:6–9 – Abra­ham fue jus­ti­fi­ca­do ante Dios por su fe gen­uina y la con­fi­an­za ante­ri­or a la entre­ga de la ley de Moisés. Pablo hace la apli­cación de que “los que son de fe, éstos son hijos de Abra­ham,” indi­can­do una cier­ta cal­i­dad inte­ri­or refle­ja­da en Abra­ham. Este con­tex­to habla de la fe per­son­al de alguien en Dios como lo opuesto a la adhe­sión per­fec­ta a la ley o solo a la relación genéti­ca.

4. Gál 3:26 – La fil­iación no viene por medio de las obras de jus­ti­fi­cación propias sino por medio de la fe que acep­ta lo que Dios ofrece y las condi­ciones que Él ofrece. Es la fe per­son­al que guía a alguien a obe­de­cer el man­damien­to de Jesús para ser bau­ti­za­do (3:27), y así “que la fe se per­fec­ciona por las obras” (Sant 2:22).

3. Lib­er­tad

A. Hay algunos man­u­scritos en dis­crep­an­cia en Gál 5:1 como es indi­ca­do por las sigu­ientes tra­duc­ciones:

1. “Estad, pues, firmes en la lib­er­tad con que Cristo nos hizo libres, y no estéis otra vez suje­tos al yugo de esclav­i­tud …” (NKJ).

2. “Fue por la lib­er­tad en que Cristo nos lib­era …” (NAS).

B. La pal­abra “lib­er­tad” sig­nifi­ca libre de restric­ciones, ya sea del mat­ri­mo­nio o de esclav­i­tud o de algu­na otra for­ma de atadu­ra. El tipo especí­fi­co de lib­er­tad de la que Pablo habla es indi­ca­da en los capí­tu­los 3–4: lib­er­tad de la obligación de que alguien se jus­ti­fique por medio de las obras; la lib­er­tad de la cul­pa del peca­do; la lib­er­tad de los numerosos estatu­tos y orde­nan­zas de la ley de Moisés. Nota: tam­bién los con­cep­tos rela­ciona­dos:

1. Esclav­i­tud – Gál 4:3 (bajo los rudi­men­tos del mun­do); 4:9 (volvien­do a la esclav­i­tud de la ley); 4:25 (la esclav­i­tud actu­al de los judíos que no han acep­ta­do a Cristo).

2. Encer­ra­do – Gál 3:22 (todo encer­ra­do bajo peca­do por medio de la ley).

3. Con­fi­na­dos – Gál 3:23 (por medio de la ley has­ta que viniera la fe).

4. Escla­vo – Gál 4:7 (ya no escla­vo, sino aho­ra un hijo).

5. Red­imi­do – Gál 3:13 (por Cristo de la maldición de la ley); 4:5 (de la ley a la adop­ción).

6. Libre – Gál 4:26 (la Jerusalén de arri­ba), 31 (los cris­tianos naci­dos de la prome­sa).

4. Prome­sa

A. Este tér­mi­no es usa­do 11 veces en Gálatas (3:14, 16, 17–19, 21,-22, 29; 4:23, 28) y está conec­ta­do con la raíz de la sal­vación y de la fil­iación. Esto es, Pablo afir­ma que la comu­nión ver­dadera con Dios no es el crec­imien­to exter­no de la ley de Moisés sino las prome­sas hechas por Dios a Abra­ham.

B. Las cual­i­dades conec­tadas con las “prome­sas” de Dios son Su gra­cia en que ofre­ció libre­mente tales ben­di­ciones y la certeza del cumplim­ien­to lo cual es un crec­imien­to exten­so de la fidel­i­dad de Dios..

5. Otros tér­mi­nos

Otras pal­abras tales como carne, espíritu, jus­ti­fi­cación, evan­ge­lio y los enu­mer­a­dos como deseos de la carne y el fru­to del Espíritu son de igual for­ma dig­nas de mer­i­to en Gálatas.