Seguidores imper­fec­tos de Jesús

(Efe­sios 4:15)

Intro­duc­ción:

  1. ¿Le ha toca­do ver la teología basa­da en las pegati­nas que la gente pone en los para­choques?
    1. Los cris­tianos no son per­fec­tos-sola­mente son per­don­a­dos.”
    2. Se paciente, Dios aun no ter­mi­na­do con­mi­go.”
    3. Pre­cau­ción, Cris­tiano bajo con­struc­ción.”
  2. ¿El men­saje?  Todos somos dis­cípu­los imper­fec­tos.
  3. La pal­abra dis­cípu­lo sig­nifi­ca apren­diz e impli­ca un niv­el madurez menos que el del mae­stro.  
  4. La imper­fec­ción en oca­siones nos puede dejar desan­i­ma­do, pero hay esper­an­za.

Cuer­po

  1. Actuación imper­fec­ta
    1. Mar­cos 9:14–18
    2. Los dis­cípu­los tenían que bre­gar con sus pro­pios fra­ca­sos, pero tam­bién con el hecho que los escribas esta­ban cap­i­tal­izan­do en esos fra­ca­sos.  
    3. Vean lo que ha suce­di­do (Mar­cos 6:7–13)
      1. Tenían muchos éxi­tos y un fra­ca­so.
    4. Nosotros muchas veces luchamos con nues­tras imper­fec­ciones y con aque­l­las per­sonas que no nos per­miten olvi­dar esos fra­ca­sos.  
    5. Sin embar­go, en vez de recibir un regaño pun­zante del Señor, reci­bieron instruc­ción para que crecier­an sin desan­i­marse más.
  2. Fe imper­fec­ta
    1. Mar­cos 9:19–27
    2. El padre del hijo libre­mente recono­ció su fe imper­fec­ta.
    3. Fe y duda no su mutu­a­mente exclu­si­va.
    4. Un gramo de duda no es nece­sario que destruya una tonela­da de fe.
    5. Toma tu lugar con Dios en momen­tos de duda, búsca­lo, y man­tente en una relación con Él.
  3. Conocimien­to imper­fec­to
    1. Mar­cos 9:28–32
    2. Dis­cípu­lo” sig­nifi­ca apren­diz e  impli­ca conocimien­to imper­fec­to.
    3. Está bien “no saber todo” si está acti­va­mente bus­can­do “saber­lo.”
    4. Debe­mos cre­cer en conocimien­to (2 Pedro 3:18).

Con­clusión:

  1. Todos somos imper­fec­tos-las bue­nas nuevas son que Jesús ha hecho pro­visión para nues­tras imper­fec­ciones.
  2. No tiene que ver en dónde está en el pel­daño de la escalera de la madurez espir­i­tu­al, pero sí impor­ta en la direc­ción en que va.

Intro­duc­ción:

A.  Gente que no es humilde.

1.   Hay que com­pren­der que en esta vida hay mucha gente que cree que es impor­tante, grande y que no se le puede susti­tuir. La humil­dad no existe en su dic­cionario, no creen que deben hac­er algún ser­vi­cio común o sen­cil­lo, sino solo lo que es impor­tante de renom­bre y de gran reconocimien­to.

2.   Pro­fe­sion­ales, estu­di­a­dos, la cre­ma y nata de la sociedad, inal­can­z­ables e into­ca­bles y los fal­tos de pobreza espir­i­tu­al; son parte de una lista que es grandísi­ma. Todos aque­l­los que no obe­de­cen a Dios están en situación seme­jante “…cualquiera que se enal­tece, será humil­la­do;…” Luc 18:14.

  1. Ust­ed aquí aho­ra.
    1. Que bueno que nos acom­paña esta noche y da mues­tra de que quiere cono­cer la vol­un­tad de Dios. Eso nos llena de entu­si­as­mo, nos da energía y nos per­mite expre­sarnos con la vocación de ser­vi­cio que Dios nos ha encar­ga­do.
    2. ¿Es ust­ed humilde o se cree grande? ¿Le gus­taría ser humilde para ser sano? En su infini­ta sabiduría Dios, nos mues­tra con grá­fi­cos en letras si somos humildes o sober­bios. “… y el que se humil­la será enal­te­ci­do.” Luc 18:14. ¿Le gus­taría ase­gu­rarse de que acti­tud es la suya? Le invi­to a ver lo que paso con un grande que tuvo que humil­larse ante los man­damien­tos de Dios si quería ser sal­vo.

Descar­gue el ser­món com­ple­to por Andrés Pong (un_varon_grande_humillado)

I. Intro­duc­ción:

A. La influ­en­cia es impor­tante

1. El val­or de ten­er una bue­na influ­en­cia es un prin­ci­pio enseña­do des­de el antiguo tes­ta­men­to.

Eccl. 7:1 Mejor es el buen nom­bre que el buen ungüen­to,  Y el día de la muerte que el día del nacimien­to.La-Influencia-Cristiana

Prov. 22:1 Más vale el buen nom­bre que las muchas riquezas, Y el favor que la pla­ta y el oro.

2. Cristo le enseñó a los dis­cípu­los la impor­tan­cia de una bue­na influ­en­cia.  (Mateo 5:13–16 uds. son la sal de la tier­ra, luz del mun­do…)

3. Pablo nos dice lo mis­mo para que nadie pue­da hablar mal de nosotros y así no puedan hablar mal de Cristo por nues­tra cul­pa.  (Fil­ipens­es 2:14–16)

Hagan todas las cosas sin mur­mu­ra­ciones ni dis­cu­siones, 15 para que sean irrepren­si­bles y sen­cil­los, hijos de Dios sin tacha en medio de una gen­eración tor­ci­da y perversa[a], en medio de la cual ust­edes res­p­lan­de­cen como luminares[b] en el mun­do, 16 soste­nien­do firme­mente la pal­abra de vida, a fin de que yo ten­ga moti­vo para glo­ri­arme en el día de Cristo, ya que no habré cor­ri­do en vano ni habré tra­ba­ja­do en vano.

B. ¿Qué sucede cuan­do echas a perder tu influ­en­cia?

1. ¡No sirve para nada!  (Lucas 14:34–35)

2. Tus ene­mi­gos son jus­ti­fi­ca­dos, tienen razón de que no sirves para nada.  (1 Ped. 3:15–16).

sino san­tifiquen a Cristo como Señor en sus cora­zones, estando siem­pre prepara­dos para pre­sen­tar defen­sa ante todo el que les demande razón de[a] la esper­an­za que hay en ust­edes. Pero hágan­lo con manse­dum­bre y reverencia[b], 16 tenien­do bue­na con­cien­cia, para que en aque­l­lo en que son calum­ni­a­dos, sean aver­gon­za­dos los que hablan mal de la bue­na con­duc­ta de ust­edes en Cristo.”

3. Dios es blas­fe­ma­do (1 Tim. 6:1).  “Todos los que están bajo yugo como esclavos, con­sid­eren a sus pro­pios amos como dig­nos de todo hon­or, para que el nom­bre de Dios y nues­tra doc­t­ri­na no’ sean blas­fe­ma­dos.”

C. ¿Cómo arru­inar tu influ­en­cia?

1. No es mi inten­ción de ani­marte a que arru­ines tu influ­en­cia.

2. Mi inten­ción es de ani­marte a que no lo hagas, a que lo evites, a que seas más como Jesús y que tu influ­en­cia sea bue­na y no mala.

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