Intro­duc­ción:

  1. La Bib­lia pre­sen­ta varias fig­uras para describir al dis­cípu­lo de Cristo. En esa lec­ción con­cen­trares en el atle­ta de Dios.
  2. Un atle­ta tiene que hac­er todo a un lado para ganar la car­rera (1 Cor. 9:25)

I.     El estor­bo: No puedo enten­der

  1. Esta excusa se usa mucho hoy, espe­cial­mente porque hay tan­ta división reli­giosa (1 Cor. 2:14, 16)
  2. Todo se puede enten­der cuan­do hay n corazón abier­to y una bue­na vol­un­tad. Hay her­manos que a un tiem­po no podíamos leer ni escribir el español pero aho­ra sí. Sí se puede enten­der. (Efe­sios 3:4)

II.     El estor­bo: Los man­damien­tos son muy difí­ciles

  1. Exis­ten per­sonas que pien­san que la vol­un­tad de Dios es muy difí­cil de enten­der y cumplir.
  2. ¿Qué clase de Dios daría una ley que sería muy difí­cil de obe­de­cer? (Géne­sis 22:1–10; 1 Juan 5:3)

III.     El estor­bo: Ten­go que ser pop­u­lar para ser recono­ci­do

  1. El dic­cionario dice fama o renom­bre Esto pre­ocu­pa a muchos, espe­cial­mente a los jóvenes.
  2. Dicen, “¿Qué dirán mis ami­gos si no tomo un poco, si no voy a los bailes, si no hago lo que ellos hacen?” (Daniel 3:14–18; Hebre­os 11:24; Juan 6:14–15)

IV.     El estor­bo: El mun­do es muy atrac­ti­vo

  1. Es cier­to que el mun­do está lleno de tenta­ciones y ofrece toda clase de peca­do, pero ten­emos que hac­er­nos fuertes y vencer cualquier vicio o peca­do (Daniel 1:8).
  2. Cristo mis­mo ven­ció al dia­blo cuan­do fue lle­va­do al desier­to. Él fue ten­ta­do igual que nosotros (Hebre­os 2:14).

V.     El estor­bo: Soy muy joven o viejo

  1. Cuan­do uno lle­ga a una edad que puede com­pren­der y saber o bueno y lo malo, ya es tiem­po de comen­zar a med­i­tar en la vol­un­tad de Dios.
  2. A Dios no le podemos engañar. Él conoce nues­tra capaci­dad men­tal y nue­stros cora­zones (Apoc­alip­sis 20:12).

VI.     El estor­bo: Mis pari­entes me impi­den

  1. Es triste que muchos todavía no hemos apren­di­do o acep­ta­do que Dios viene ante todo (Mateo 10:34–38).
  2. Cristo mis­mo puso la vol­un­tad de Su Padre celes­tial antes que la de sus padres ter­re­nales (Lucas 2:41–50).
  3. el estor­bo: Es muy incon­ve­niente
  4. El dic­cionario Velázquez dice, no muy cómo­do, moles­tia, fas­tidiosa. ¿Cuán­tos dicen, “Vivo muy lejos, no ten­go auto, ten­go muchos niños, no ten­go dinero, etc.?”
  5. Veamos el caso del Eunuco (Hechos 8”27).
  6. Es estor­bo: Es mucho tra­ba­jo
  7. Existe mucha gente que no se acer­ca a Dios por temor de ser puestos a tra­ba­jar.
  8. El Reino o la Igle­sia es un lugar de tra­ba­jo (Mateo 20:1–7).

IX.     El estor­bo: Son muchos los sufrim­ien­tos

  1. A veces los cris­tianos nos que­jamos cuan­do suf­rimos por Cristo (1 Pedro 5:9).
  2. Pero veamos el ejem­p­lo que Pablo nos deja (2 Cor­in­tios 11:23–28).
  3. Recordemos lo que dice nue­stro tex­to orig­i­nal (Hebre­os 12:2).

Con­clusión: Esti­ma­do visi­ta o her­mano, no deje que estos estor­bos le imp­i­dan lle­gar al cielo (Fil­ipens­es 3:13–14; 2 Tim­o­teo 4:7–8; 1 Cor­in­tios 9:26–27)

-Ismael Rangel-

Actu­al­iza­do por Ed Rangel 06/2014

Cosas que estor­ban al atle­ta en su car­rera al cielo