¿Te consume el celo?

Juan 2:12–23

Intro­duc­ción:

    1. La casa de Dios había queda­do en ruinas (Hageo 1:4–5)
    2. En Juan 2, la casa de Dios esta­ba sien­do abu­sa­da.
    3. Esto llevó a que Jesús limpiara el tem­p­lo.
    4. Es difí­cil imag­i­narse a Jesús eno­ja­do y limpiando el tem­p­lo como lo hizo.
    5. Sin embar­go, Jesús esta­ba demostran­do Su celo para la casa de Dios.
    6. (Salmos 69:9)-David pro­fe­tizó que Jesús estaría con­sum­i­do con celo.
    7. ¿Esta­mos con­sum­i­dos con celo para la casa de Dios hoy?
  1. ¿Estás con­sum­i­do con celo por la igle­sia de Jesús?
    1. Efe­sios 3:10–11; La igle­sia es la sabiduría de Dios.
    2. ¿Eres un críti­co o par­tidario de la igle­sia?
    3. ¿Cuán­do fue la últi­ma vez que oraste por la igle­sia?
    4. Hechos 28:20; Jesús der­ramó Su san­gre por la igle­sia.
    5. ¿Estás con­sum­i­do con celo para la igle­sia de Cristo?
  2. ¿Estás con­sum­i­do con celo por la doc­t­ri­na de Jesús?
    1. Mar­cos 8:38; Romanos 1:16; No podemos aver­gon­zarnos de la doc­t­ri­na de Jesús.
    2. 1 Tim­o­teo 4:16; Es solo al con­tin­uar en la doc­t­ri­na de Cristo que podemos ser sal­va­do.
    3. La doc­t­ri­na de Cristo está sien­do desafi­a­da hoy.
      1. La ado­ración de la igle­sia.
      2. La orga­ni­zación de la igle­sia.
      3. Los están­dares morales de la gente de Dios.
    4. Deman­demos más que un evan­ge­lio dilu­i­do.
    5. ¿Haz apoy­a­do la doc­t­ri­na de Cristo, y a los que la procla­man?
    6. ¿Estás con­sum­i­do con celo por la doc­t­ri­na de Jesús?
  3. ¿Estás con­sum­i­do con el celo por la mis­ión de la igle­sia?
    1. Lucas 19:10; Vino a bus­car y sal­var lo per­di­do.
    2. Mateo 28:19–20; Hac­er dis­cípu­los de todas las naciones.
    3. Lucas 14:16–24; Ayu­dar­los a entrar.
    4. ¿Te due­len las almas per­di­das?  (Romanos 9:2–3)
    5. ¿Cuán­do fue la últi­ma vez que oraste por una alma per­di­da?
    6. ¿Estás con­sum­i­do con celo por la mis­ión de Jesús?

Con­clusión:

    1. Si crees que el celo era apropi­a­do en la vida de Jesús pero no en la nues­tra, con­sid­era las pal­abras de Jesús en Mateo 22:36–38.
    2. Hag­amos con­scien­cia de estar despier­tos y aler­tas, y así estar ocu­pa­dos en los nego­cios de Dios.
    3. La vida es frágil, el tiem­po cor­to, y la eternidad larga.

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Cautivo: Liberándose de su pasado — Fil. 3:13–14

Intro­duc­ción:

  1. Hay cosas y even­tos en nue­stro pasa­do que quisiéramos olvi­dar­los, pues nos cau­san pena.
  2. Como cris­tianos, quizás deseamos que nadie jamás inves­tigue nue­stro pasa­do y saque lo que se quedó en el pasa­do.
  3. Cuan­do David cometió adul­te­rio con Betsabé él deseó cubrir el peca­do y que nadie se diera cuen­ta (2 Sam. 11; Salmo 51). 
  1. Una de las armas más poderosas de Satanás es mue­stro pasa­do:
    1. Pablo fue un gran perseguidor de la igle­sia (Hechos 7:58; 8:1–4; 9:14).
    2. Satanás usará nue­stro pasa­do para inter­ferir con nues­tra relación con Dios (Juan 10:10; 8:44).
    3. Si nue­stro pasa­do nos mantiene cau­tivos, nun­ca aprovechare­mos has­ta lo máx­i­mo nue­stro pre­sente.
  2. Vivien­do a pesar de nue­stro pasa­do
    1. Nada en nue­stro pasa­do es muy grande para la gra­cia de Dios (1 Juan 1:9; Jere­mías 31:34).
    2. Dios puede usar nue­stro pasa­do para Su glo­ria (1 Tim­o­teo 1:16).
    3. Nue­stro pasa­do no es tan impor­tante como nue­stro pre­sente (Col. 3:1–17).
    4. No podemos bor­rar nue­stro pasa­do, pero podemos abrazar nue­stro futuro (2 Cor. 5:17–18).

Con­clusión:

  1. Ya sea que per­mi­ta­mos que Satanás use nue­stro pasa­do en nues­tra con­tra, o que Dios use nue­stro pasa­do para Él y Su glo­ria.
  2. Todo depende si esco­ge­mos vivir en nue­stro pasa­do o vivir a pesar de nue­stro pasa­do.
  3. Apren­damos de nue­stro pasa­do pero no viva­mos en el pasa­do.

 

Pablo habla de la necesi­dad de estar saci­a­do, o sea con­tento.  El dic­cionario define con­tento como estar sat­is­fe­cho.  Es intere­sante que la eti­mología de la pal­abra con­tento se usa­ba para describir algo que esta­ba total­mente con­tenido en una caja, que se con­tiene, que se con­tenta o está sat­is­fe­cho…[1]   Pertenece­mos a un Dios infini­ta­mente sobre­nat­ur­al e inge­nioso.  Sin embar­go, muchos cris­tianos luchan con exper­i­men­tar la sat­is­fac­ción-el estar com­ple­ta­mente con­tentos.  Pablo dijo que había apren­di­do el secre­to.  ¿Hemos apren­di­do el secre­to?  ¿Podemos decir que “he apren­di­do a con­tentarme cualquiera que sea mi situación?” 

[1] http://etimologias.dechile.net/?contento

 

Jesús hace todo bien

Mar­cos 7:31–37

Intro­duc­ción:

  1. Como dis­cípu­los de Jesús, es nues­tra meta ser igual como nue­stro mae­stro.
  2. No se lle­va mucho tiem­po en realizar que jamás ser­e­mos exac­ta­mente igual que Jesús.
  3. Mien­tras en la carne, Jesús hizo todo bien.
  4. Este esta­do de madurez, aunque desea­do, sigue fuera de nue­stro alcance.  
  5. A la luz de esta ver­dad, ¿cómo debe­mos reac­cionar?
  1. No te rindas y dejes de luchar
    1. Romanos 3:9–10, 23
    2. 1 Juan 1:10
    3. Romanos 6:1
    4. Aunque jamás ser­e­mos per­fec­tos y sin peca­do, con­forme vayas madu­ran­do pecare­mos menos.
  2. No creas que haces todo bien
    1. Prover­bios 16:18
    2. 2 Samuel 17:23
    3. Se ha dicho cor­rec­ta­mente que en la igle­sia todos tienen su dere­cho de decir algo, pero no todos pueden hac­er lo que quieren.
  3. Se paciente con las debil­i­dades de otros
    1. Mateo 7:1–2
    2. San­ti­a­go 2:13
    3. Efe­sios 4:32
    4. Romanos 7:15–25
  4. Man­ten­er a Jesús temor y rev­er­en­cia
    1. Éxo­do 15:11
    2. Miqueas 7:18
    3. Juan 20:28
    4. Hebre­os 4:15

Con­clusión:

  1. Ser agrade­ci­do que servi­mos a un Señor que hace todas las cosas bien.
  2. Ten­er la con­fi­an­za que has puesto tu vida en Sus manos y que Él no te decep­cionará.
  3. Si Cristo no es tu Señor, Él lo puede ser hoy.
  4. Plan de sal­vación.

 

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Géne­sis 18:1–2 y Dios en tres per­sonas

 “Después Jehová se le apare­ció entre los árboles grandes de Mam­ré, mien­tras él esta­ba sen­ta­do a la entra­da de su tien­da como al calor del día. Cuan­do él alzó los ojos, entonces miró y allí esta­ban tres hom­bres de pie a algu­na dis­tan­cia de él. Cuan­do alcanzó a ver­los, echó a cor­rer a su encuen­tro des­de la entra­da de la tien­da y pro­cedió a incli­narse a tier­ra.”  (Géne­sis 18:1–2-Traducción del Nue­vo Mun­do)

Los Tes­ti­gos de Jehová creen imposi­ble que el úni­co ver­dadero Dios pue­da exi­s­tir como tres per­sonas: Padre, Hijo y Espíritu San­to.  Sin embar­go, la Bib­lia, en Géne­sis 18 y 19, mues­tra a Dios aparecíen­dose a Abra­ham en for­ma de tres hom­bres.  Este rela­to se puede usar para ayu­dar­le a los Tes­ti­gos ver que aun lo

imposi­ble (para el hom­bre) es posi­ble para Dios.  

En la ver­sión adul­ter­a­da de los Ata­laya (Tra­duc­ción del Nue­vo Mun­do), en Géne­sis 18:1–2, Dios se le aparece a Abra­ham como tres hom­bres (o ánge­les).   Abra­ham se dirige a los tres como “Jehová” (vs. 3).  Cuan­do los tres respon­den, el episo­dio es descrito como los tres respon­di­en­do inter­cam­bi­able­mente como “ellos” hablan­do (vs. 9) y  “Jehová” hablan­do (vs. 13).  Cuan­do dos de los tres hom­bres se van a vis­i­tar a Lot en Sodoma, Abra­ham con­tin­ua a referirse al que se quedó como “Jehová,” pero Lot les lla­ma a los dos que lo vis­i­taron “Jehová.” (Géne­sis 18:22, 30; 19:1; 18)

Entien­do que estos tex­tos no son sufi­cientes para pro­bar la doc­t­ri­na de la trinidad, pero sí es sufi­ciente para demostrar que es posi­ble para Dios man­i­fes­tarse como tres en uno.  El hecho que es difí­cil para la mente humana com­pren­der el con­cep­to de un Dios en tres per­sonas no qui­ta la real­i­dad que la Bib­lia enseña tal doc­t­ri­na.  En otros artícu­los analizare­mos otros tex­tos como Isaías 9:6; Juan 1:1; Juan 16:13;  1 Cor­in­tios 6:19; 1 Cor­in­tios 8:6; Col. 2:9 y Apoc­alip­sis 1:7–8.

(Este artícu­lo for­ma parte de una serie de artícu­los lla­ma­dos: Los Tes­ti­gos de Jehová refu­ta­dos: ver­sícu­los por ver­sícu­los.  Por Ed Rangel y Andrés Pong)

Génesis 40:20–22 y la doctrina de los cumpleaños de los Testigos de Jehová

 

Aho­ra bien, al ter­cer día resultó que era el cumpleaños de Faraón, y él pro­cedió a hac­er un ban­quete para todos sus sier­vos y a alzar la cabeza del jefe de los coper­os y la cabeza del jefe de los panaderos en medio de sus sier­vos. Por con­sigu­iente, devolvió al jefe de los coper­os a su puesto de copero, y este con­tin­uó dan­do la copa en la mano de Faraón.  Pero al jefe de los panaderos lo col­gó, tal como les había dado la inter­pretación José.”  (Géne­sis 40:20–22)

La orga­ni­zación del Ata­laya ha pro­hibido la cel­e­bración de cumpleaños para sus seguidores, usan­do Géne­sis 40:20–22 como uno de sus tex­tos claves y bases para esta regla des­de el cuer­po gob­er­nante de Brook­lyn, New York.  El pen­samien­to es que la pal­abra cumpleaños aparece en la Bib­lia como la úni­ca ref­er­en­cia a Faraón de Egip­to y el Rey Herodes de Galilea (Mateo 14:6; y Mar­cos 6:21).  Ambos eran paganos, y ambos man­daron matar a per­sonas durante la cel­e­bración de los cumpleaños.  Sien­do que ningún hom­bre de fe es men­ciona­do en la Bib­lia cel­e­bran­do un cumpleaños-la base del Ata­laya-entonces los Tes­ti­gos de hoy están pro­hibidos cel­e­brar los cumpleaños.

Es impor­tante notar que, tal como otras enseñan­zas, el Tes­ti­go como indi­vid­uo no tiene el dere­cho de ejercer su pro­pio estu­dio y mucho menos con­cien­cia y debe acep­tar que el Ata­laya es el úni­co canal de comu­ni­cación y que reem­plaza la Bib­lia en asun­tos de doc­t­ri­na.  Es más, uno debe enten­der que el Tes­ti­go real­mente no “sabe” o “conoce” mucha Bib­lia, pero sí sabe mucha revista y doc­t­ri­na que lee.  Cada pub­li­cación de la sociedad, ya sea los libros, el Ata­laya o el ¡Des­per­tad! están reple­tos con citas bíbli­cas, pero muy fuera de con­tex­to.  Por el con­trario, el órgano de gob­ier­no secre­to de la sec­ta ha pro­mul­ga­do esta inter­pretación ofi­cial y uti­liza sus pro­ced­imien­tos dis­ci­pli­nar­ios para hac­er cumplir la políti­ca de todos los tes­ti­gos.  Sé de un ami­go Tes­ti­go que decidió enviar­le una tar­je­ta de cumpleaños a su hijo (no-Tes­ti­go) y su esposa se dio cuen­ta.  Ella lo reportó a los ancianos, ellos lo citaron a un comité de juicio a puer­ta cer­ra­da para hac­er­le juicio.  En ese juicio el demandó tex­tos de pro­hibi­ción y estu­dio bíbli­co.  Los ancianos solo pudieron ofre­cer­le escritos y dog­ma de la sociedad.  El señor rec­hazó los escritos y sigu­ió deman­dan­do Bib­lia.  Los ancianos ter­mi­naron exco­mul­gán­do­lo a base de vio­lar la regla de la sociedad y fue expul­sa­do de la asam­blea.  Has­ta la fecha cuan­do los Tes­ti­gos lo ven en la calle le sacan la vuelta y no lo salu­dan-por enviar una tar­je­ta de cumpleaños a su hijo.

¿Cómo refu­tar bíbli­ca­mente esta doc­t­ri­na?  Vayamos has­ta el 1909 cuan­do el fun­dador Charles Taze Rus­sell en una con­ven­ción en Jack­sonville, Flori­da cele­bró su cumpleaños con unos 1200 invi­ta­dos.  Recibió rega­los de fru­tas y hubo mucha cel­e­bración y alegría-¡y nadie murió¡  (Watch­tow­er, 02/15/1909, pgs. 56–57).  Luego en octubre 1985 un lec­tor hace una pre­gun­ta en el Ata­laya acer­ca de cel­e­brar los aniver­sar­ios mat­ri­mo­ni­ales y los cumpleaños.  En la pági­na 30 el Ata­laya inten­ta de con­tes­tar con lóg­i­ca (fra­casa) y hace ref­er­en­cia a la cel­e­bración del fun­dador Charles Taze Rus­sel y dice, “Por supuesto, des­de entonces el pueblo de Dios ha cre­ci­do espir­i­tual­mente en muchos aspec­tos. En la déca­da de 1920 aumen­tó la luz de la ver­dad que les per­mi­tió ver lo sigu­iente…”  (The Watch­tow­er, 10/15/1998, pg. 30).  Aparente­mente Charles Taze Rus­sell y sus seguidores no eran “el escla­vo fiel y dis­cre­to.”  (Mateo 25:45- 51).

Para empezar, Faraón y Herodes no eran per­sonas jus­tas y ellos no solo mata­ban gente en sus cumpleaños, mata­ban en otros días y no nece­sita­ban motivos.  Además, un ancian­i­to envian­do una tar­je­ta de cumpleaños o un niño reci­bi­en­do un biz­co­cho o rega­lo no con­sti­tuye el seguir el patrón de estos hom­bres mal­va­dos. 

A pesar de que la pal­abra cumpleaños aparece una sola vez en conex­ión con Faraón y Herodes, la Bib­lia sí con­tiene ref­er­en­cias a tales cel­e­bra­ciones a famil­ias pia­dosas:

    • Job 1:4, dice de la famil­ia del patri­ar­ca Job, “Y sus hijos iban y cel­e­bra­ban un ban­quete en la casa de cada uno en su pro­pio día; y mand­a­ban a invi­tar a sus tres her­manas a com­er y beber con ellos.”  (TNM-énfa­sis Rangel)  La frase “en su pro­pio día” se refiere al cumpleaños de cada uno de los hijos de Job, y esto es claro cuan­do leemos Job 3:1–3; “Fue después de esto cuan­do Job abrió la boca y se puso a invo­car el mal con­tra su día.  Job aho­ra respondió y dijo:  ‘Perez­ca el día en que llegué a nac­er; tam­bién la noche en que alguien dijo: ‘¡Un hom­bre físi­ca­mente capac­i­ta­do ha sido con­ce­bido!’” 
    • Juan el bautista: Aun la Tra­duc­ción del Nue­vo Mun­do rev­ela que se cele­bró el nacimien­to del Juan el bautista:  “Y ten­drás gozo y gran ale­gría, y muchos se rego­ci­jarán por su nacimien­to…” (Lucas 1:14 TNM)  Si el nacimien­to de Juan el bautista fue una ocasión para cel­e­bración y rego­ci­jo, y si los hijos de Job cel­e­bra­ban sus cumpleaños, el hecho de que los per­ver­sos de Faraón y Herodes tam­bién los cel­e­bra­ban no puede servir como base lóg­i­ca para con­denar a los cris­tianos hoy por hac­er lo mis­mo.  Pero, nadie ha acu­sa­do a los Tes­ti­gos de Jehová de ser lógi­cos. 

Dígale al Tes­ti­go que no le ten­ga miedo a la sociedad, que cierre los ojos, haga un deseo, respire pro­fun­do y sople fuerte con fin de apa­gar todas las velas del biz­co­cho y deje las fan­tasías del Ata­laya.

(Este artícu­lo for­ma parte de una serie de artícu­los lla­ma­dos: Los Tes­ti­gos de Jehová refu­ta­dos: ver­sícu­lo por ver­sícu­lo.  Por Ed Rangel y Andrés Pong)

Génesis 9:4 y la transfusión de sangre, según los Testigos de Jehová

Solo carne con su alma su san­gre no deben com­er.”  (TNM) Géne­sis 9:4

Este es uno de var­ios tex­tos que usan los Tes­ti­gos de Jehová para dis­cu­tir a favor de la pro­hibi­ción que tiene el Ata­laya acer­ca de la trans­fusión de san­gre.  La orga­ni­zación enseña que la trans­fusión san­guina es lo mis­mo que com­er la san­gre, porque parece a la ali­mentación intra­venosa.  La sociedad en con­se­cuen­cia le pro­hibe a sus seguidores la trans­fusión de san­gre.  Cualquier tes­ti­go que acepte una trans­fusión puede esper­ar ser con­vo­ca­do ante una comisión judi­cial para ser juz­ga­do a puer­ta cer­ra­da por vio­lar la “ley de Dios.”  El cas­ti­go, si es hal­la­do cul­pa­ble, es el ser exco­mul­ga­do y rec­haz­a­do de entre la comu­nidad de los tes­ti­gos y la famil­ia (si la famil­ia for­ma parte de la sec­ta).  Ningún tes­ti­go puede salu­dar o hablar­le ya una vez haber sido rec­haz­a­do por haber recibido una trans­fusión de san­gre, o haber per­mi­ti­do que su hijo menor reci­biera una trans­fusión.

Los Tes­ti­gos de Jehová son muy mil­i­tantes en este asun­to.  Pre­fieren morir que acep­tar una trans­fusión para reem­plazar san­gre que se ha per­di­do durante una inter­ven­ción quirúr­gi­ca o acci­dente.  Y deben seguir el mis­mo pro­to­co­lo con sus hijos menores, aun hacien­do la decisión que muer­an en vez de recibir una trans­fusión.  La may­oría de los Tes­ti­gos car­gan una tar­je­ta declaran­do que ellos rec­haz­an la trans­fusión de san­gre por si lle­gan ha estar incon­scientes y los paramédi­cos lle­gan a rendirles primeros aux­il­ios.  Esta tar­je­ta reg­u­lar­mente lle­va tres fir­mas: la del dueño y dos tes­ti­gos (lit­eral­mente tes­ti­gos ocu­lares no tes­ti­gos fal­sos que nun­ca han vis­tos a Jehová-¡qué ironía!).

Los tes­ti­gos recono­cen que ellos son los úni­cos que como religión creen que la trans­fusión es peca­do.  Sin embar­go, ellos en su afán igno­ran que en todos sus estu­dios bíbli­cos (más bien en sus estu­dios de fol­letos) no hay ni una base bíbli­ca que sosten­ga tal creen­cia.  Es más, ni el fun­dador de este cul­to Charles Taze Rus­sell creía tal cosa.  No fue has­ta el 1944 que el Ata­laya empezó a pro­mul­gar esta doc­t­ri­na como una pro­hibi­ción total.  Si siem­pre ha sido peca­do, ¿por qué esperase has­ta el 1944 para decir­le a los seguidores cie­gos que no acepten las trans­fu­siones?

Me atre­vo en decir que la may­oría de los Tes­ti­gos de Jehová están incon­sciente que sus líderes tienen una his­to­ria de intro­ducir otras pro­hibi­ciones médi­cas y luego cam­bian­do sus mentes.  En 1967, por ejem­p­lo, pro­hi­bieron el trans­plante de órganos.  Los seguidores tenía que escoger ser cie­gos en vez de acep­tar un trans­plante de córneas, o morir en vez de some­terse a un trans­plante de riñón.  Pero luego, en 1980, los líderes cam­biaron la doc­t­ri­na y per­mi­tieron los trans­plantes (vea The Watch­tow­er, 11/15/67, pp. 702–704; Awake! 6/8/68, p. 21; y The Watch­tow­er, 3/15/80, p. 31)  Adi­cional­mente, entre los años 1931 y 1952, los Tes­ti­gos tenían que rec­haz­ar las vac­u­nas para ellos y sus niños porque la orga­ni­zación les mandó que era peca­do.  La orga­ni­zación asev­eró que las vac­u­nas jamás sirvieron para sal­var vidas en con­tra el polio y otras enfer­medades.  “El Vac­u­nar es una vio­lación direc­ta al pacto eter­no que hizo Dios… (La Era Dora­da, 2/4/31, p. 231).

Aunque los Tes­ti­gos tratarán de citar tex­tos para apo­yar su pos­tu­ra acer­ca de la trans­fusión de san­gre, la razón real de por qué rec­haz­an las trans­fu­siones es por seguir a cie­gas a la sociedad fal­sa Ata­laya.  Si la orga­ni­zación lle­gara a cam­biar la mente tal y como lo hizo con los trans­plantes de órganos, los Tes­ti­gos acep­tarían las trans­fu­siones sin cues­tionar la orga­ni­zación.  Es más, defend­erían a la orga­ni­zación y cul­parían a Dios.  

En otros artícu­los expli­care­mos otros tex­tos que usan los Tes­ti­gos para defend­er su pos­tu­ra, como Lev­íti­cos 7:26–27 y Hechos 15:28–29.

Nota:  Las revis­tas que he cita­do están vin­cu­la­da para que ust­ed las pue­da descar­gar.  Son archivos muy grandes y están en inglés.  Si ust­ed bus­ca las pági­nas que he cita­do verá que he resalta­do los pár­rafos per­ti­nentes en amar­il­lo.  Puede tra­ducir­los en cualquier tra­duc­tor de inter­net.