Vayamos hacia la per­fec­ción”

 

Intro­duc­ción:  La fal­ta de pro­gre­so.

  1. ¿Cuán­tas veces a desea­do “saber” mucha Bib­lia como otros cris­tianos?
  2. ¿Cómo hemos apren­di­do lo nece­sario para hac­er lo que nos gus­ta?
  3. Dios quiere que crez­camos en lo espir­i­tu­al, y debe­mos hac­er­lo.
  4. Varias exhorta­ciones en el NT para madu­rar en conocimiento/fe
    1. Col. 1:28; “A El nosotros procla­mamos (anun­ci­amos), amon­e­s­tando a todos los hom­bres, y enseñan­do a todos los hom­bres con toda sabiduría, a fin de poder pre­sen­tar a todo hom­bre per­fec­to en Cristo.”
    2. Efe­sios 4:12–15; “a fin de per­fec­cionar a los san­tos para la obra del min­is­te­rio, para la edi­fi­cación del cuer­po de Cristo,13 has­ta que todos llegue­mos a la unidad de la fe y del conocimien­to del Hijo de Dios, a un varón per­fec­to, a la medi­da de la estatu­ra de la plen­i­tud de Cristo; 14 para que ya no seamos niños fluc­tu­antes, lle­va­dos por doquiera de todo vien­to de doc­t­ri­na, por estrat­a­ge­ma de hom­bres que para engañar emplean con astu­cia las arti­mañas del error, 15 sino que sigu­ien­do la ver­dad en amor, crez­camos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo,”
    3. La pal­abra “per­fec­to” (teleios) no sig­nifi­ca “sin man­cha”, pero sug­iere desar­rol­lo con­tin­uo según nues­tras capaci­dades.
    4. ¿Por qué algunos Cris­tianos se quedan como infantes espir­i­tuales?
      1. Algunos son de doble áni­mo e irres­o­lu­tos.  Nun­ca han estable­ci­do ple­na­mente su leal­tad a Cristo.  Jesús advir­tió, “nadie puede servir a dos mae­stros…” (Mat. 6:24).  Estas per­sonas siem­pre miden la obe­di­en­cia con  los deseos y opor­tu­nidades que com­piten en con­tra de ella.
      2. Algunos basan sus vidas en la emo­ción y cir­cun­stan­cia.  Aque­l­los que fal­lan en desar­rol­las son indis­ci­plina­dos y miden todo por el aquí y hoy, y con sus sen­timien­tos.  Tal cris­tiano es “inestable en todos sus caminos.”  (San­ti­a­go 1:8)
      3. Les fal­ta la ver­dadera fe.  Su ser­vi­cio es sola­mente de labios y ofre­ci­do solo por motivos de hábito, intere­ses sociales, cul­pa­bil­i­dad y otros motives menos nobles.  Esto pro­mueve la vul­ner­a­bil­i­dad a la astu­cia y engaño de los hom­bres (Efe­sios 4:14).
  5. Si no somos capaces de cre­cer vamos a retro­ced­er espir­i­tual­mente (Hebre­os 5:12).  La nat­u­raleza del mun­do y la vida es cor­ro­si­vo.  Lo que no se ejerci­ta se dete­ri­o­ra, incluyen­do la mente.
  6. Cosas que pro­mueven el crec­imien­to espir­i­tu­al
    1. Acti­tud: El cris­tiano debe ten­er ham­bre para cre­cer.  “Bien­aven­tu­ra­dos los que tienen ham­bre y sed de jus­ti­cia, pues ellos serán saci­a­dos.” (Matthew 5:6)  “deseen como niños recién naci­dos, la leche pura de la pal­abra, para que por ella crez­can para sal­vación,”  (1 Peter 2:2).
    2. Estu­di­ar:  No hay sub­sti­tu­to para estu­dio enér­gi­co e indus­tri­al de la Bib­lia (2 Tim. 2:15; Hechos 17:11).  La Bib­lia sí es com­pren­si­ble.  Los que ridi­culizan la Bib­lia son aque­l­los que real­mente no la han estu­di­a­do y sim­ple­mente la hacen a un lado.  Y hay aque­l­los que “siem­pre están apren­di­en­do y nun­ca pueden lle­gar al conocimien­to de la ver­dad.”  (2 Tim. 3:7)
      1. Muchas cosas com­piten por nue­stro tiem­po ded­i­ca­do al estu­dio.  Si dedicamos una hora por sem­ana estu­dian­do la Bib­lia, dedicamos más tiem­po arreglán­donos el cabel­lo, cam­i­nan­do al per­ro, escri­bi­en­do car­tas, hacien­do el aseo de la casa, hablan­do por telé­fono y escri­bi­en­do men­sajes de tex­to, ¡y sin men­cionar vien­do la tele!
      2. El apren­diza­je es un pro­ce­so inher­ente­mente incó­mo­do.  Nues­tras nociones erróneas pueden ser des­cu­bier­tas; ten­dremos que hac­er cam­bios.  Debe­mos dejar “las enseñan­zas ele­men­tales acer­ca de Cristo (el Mesías), avance­mos hacia la madurez (per­fec­ción), no echan­do otra vez el fun­da­men­to del arrepen­timien­to de obras muer­tas y de la fe en Dios,” (Hebre­os 6:1)
      3. El aspec­to más difí­cil de apren­der las escrit­uras es el aplicar los prin­ci­p­ios a situa­ciones de la vida real.  A esto se le lla­ma sabiduría.  Tal sabiduría viene de Dios por medio de la oración (San­ti­a­go 1:5).
  7. La prue­ba: Jamás podremos pro­gre­sar si no somos proba­dos (San­ti­a­go 1:2–4; 2 Cor­in­tios 12:10).
  8. Meta: “Cristo for­ma­do en ust­edes…” (Gal. 4:19).  Ilus­tración:  Apara­to que cues­ta miles de dólares para armo­nizar los col­ores.  Iguala los col­ores a per­fec­ción.  Nues­tra meta debe ser de estu­di­ar la Bib­lia has­ta que nues­tras vidas estén en per­fec­ta armonía a la de Cristo.  Nue­stro deseo debe ser de emu­lar a Cristo, exac­ta­mente.
  9. Coop­er­ar con los ancianos, pred­i­cadores, etc. (Efe­sios 4:11).  Nece­si­ta­mos ayu­da de otros cris­tianos para el crec­imien­to per­son­al.

Con­clusión:  Dios nos conoce mejor que nos cono­ce­mos a sí mis­mos.  Él sabe lo que podemos sopor­tar y que nos puede destru­ir.  Pero debe­mos coop­er­ar con Él y con­fi­ar en Él para que podamos aprovechar de cualquier opor­tu­nidad de crec­imien­to.

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Intro­duc­ción:

  1. Soy ten­ta­do…”
    1. Nue­stro cuer­po es el gran cam­po de batal­la en donde luchamos en con­tra del Ten­ta­dor (Efe­sios 6:10–17; 2 Cor­in­tios 10:3–5).
      1. Satanás tra­ta de apelar a nue­stros deseos por medio de uno de tres avenidas de la tentación (1 Juan 2:16).
        1. Los deseos de los ojos”
        2. Los deseos de la carne”
        3. la arro­gan­cia de la vida”
      2. Siem­pre tiene la mis­ma estrate­gia.
        1. Así es como se le acer­có a Eva (Géne­sis 3:1–6).Tentación
        2. Así es como se le acer­có a David (2 Samuel 11:1–17).
        3. Así es como se le acer­có a Jesús ( Mateo 4:1–11)
    2. Todo ser humano está involu­cra­do en esta guer­ra de la carne (San­ti­a­go 1:14).
      1. Todos son ten­ta­dos (1 Cor­in­tios 10:13)
      2. Es más, no hay quien no haya sido heri­do (Romanos 2:23; Ecle­si­astés 7:20).
      3. La muerte espir­i­tu­al resultó porque el humano cedió a la tentación (Romanos 8:5–6; San­ti­a­go 1:15; Eze­quiel 18:4, 20; 1 Tim­o­teo 5:6).
      4. Y como resul­ta­do esta­mos en necesi­dad de un Sal­vador (Romanos 7:5, 9, 14–17, 24–25)
    3. Este con­flic­to no se aca­ba cuan­do somos red­imi­dos (San­ti­a­go 1:2, 12–13).
      1. El Cris­tiano es sev­era­mente proba­do por Satanás (1 Pedro 5:1–8)
      2. Jesús fue un hom­bre jus­to y ten­ta­do (1 Pedro 1:22).
  1. ¿Cómo resis­to la tentación?
    1. Aunque es cier­to que todos somos ten­ta­dos, no es nece­sario que resulte en peca­do (San­ti­a­go 1:15; 1 John 3:4; 2:1, 16–17; 1 Cor­in­tios 10:12).
      1. Hay man­era de escapar la tentación (1 Cor­in­tios 10:13).
      2. Jesús nos man­da a que resista la tentación y que no peque­mos (1 Juan 2:1).
    2. Lo que nece­si­ta­mos apren­der es cómo resi­s­tir la tentación y no pecar (1 Juan 2:1).
      1. Algunos tienen la noción de que el peca­do es inevitable en nues­tras vidas.
      2. No se dis­cute que ser­e­mos per­fec­tos, es decir, sin peca­dos (1 Juan 1:8, 10).
      3. Sin embar­go, lo que sí mantiene en esta lec­ción es que no ten­emos que rendirnos a la tentación, y adop­tar la acti­tud que “Dios me hizo débil y, ¿qué espera de mi?”

Dis­cusión:

(Cuan­do soy ten­ta­do…)

  1. Recuer­do que el dia­blo puede ser resis­ti­do
    1. El dia­blo no es un “Dios” mal­va­do.
      1. Él no es omni­sciente.
      2. Él no es omnipresente.
      3. Él no es omnipo­tente.
      4. Él no es eter­no.
    2. El dia­blo puede ser resis­ti­do (San­ti­a­go 4:7; Efe­sios 4:27; 6:11; 1 Pedro 5:8–9).
    3. Sus artilu­gios inge­niosos no son un secre­to (2 Cor­in­tios 2:11; 11:13–15).
  2. Recuer­do que soy un hom­bre crea­do en la ima­gen de Dios
    1. Según Géne­sis 1:26 esa ima­gen es en el hom­bre inte­ri­or
    2. ¿Qué impli­ca eso?
      1. Int­elec­to o razón
      2. Vol­un­tad o libre albedrío
      3. Moral­i­dad, el conocimien­to entre e bien y el mal
    3. Mi nat­u­raleza no es cor­rup­ta (Ecle­si­astés 7:29; 1 Juan 2:1; 1 Cor­in­tios 15:34).
    4. La vol­un­tad de Dios no está más allá de mi capaci­dad hac­er­la
      1. Podemos enten­der­la (Efe­sios 3:4; 5:17; Juan 7:17).
      2. Podemos hac­er­la (1 Juan 5:3).
      3. El asun­to es, ¿Lo hare­mos? (Juan 7:17)
  1. Recuer­do escrit­uras bíbli­cas rela­cionadas con la tentación en par­tic­u­lar
    1. El ejem­p­lo de Cristo (Mateo 4:4, 7, 10).
      1. Jesús es mi ejem­p­lo cuan­do soy ten­ta­do (1 Pedro 2:21–22; 1 Juan 2:6).
      2. Sus méto­dos han sido proba­dos (1 Pedro 2:22; Hebre­os 4:15).
    2. El secre­to a este éxi­to es el estu­dio bíbli­co (Salmos 119:11).
      1. Estu­dio  bíbli­co elim­i­na la igno­ran­cia (Juan 8:32).
      2. Estu­dio bíbli­co nos trae sabiduría (Prover­bios 1:1–4).
      3. Estu­dio bíbli­co for­ja el carác­ter (Hebre­os 4:12).
    3. Escrit­u­ra rela­ciona­da a las tenta­ciones comunes.
      1. Hac­er una lista de ref­er­en­cias bíbli­cas que se apli­can a su gran peca­do y comé­ta­las a la memo­ria.
      2. Aplíque­los a diario en su vida, expe­ri­en­cias, recíte­los, etc.
  1. Reflex­iono en la ofren­da que hizo Jesús
    1. Lo recuer­do en la últi­ma cena (Juan 13:1–38; Mateo 26:20–35).
    2. Lo recuer­do en Get­se­maní (Mateo 26:36–56; Mar­cos 14:32–50).
    3. Lo recuer­do cuan­do los fal­sos lo acusaron en el tri­bunal (Mateo 26:57–68; Mark 15:1ff; Lucas 23:6–12)
    4. Lo recuer­do en la cruz (Mateo 27:32–38; Mar­cos 15:21–41; Lucas 23:38).
  1. Oro por rescate
    1. Cuan­do Jesús fue ten­ta­do Él oró (Lucas 6:11–12; Mateo 26:36–44).
    2. Jesús nos enseñó como orar para ser rescata­dos (Mateo 6:13).
    3. Dios respon­derá a nues­tras peti­ciones (1 Cor­in­tios 10:13; San­ti­a­go 1:13).
  2. Re-evalúo el patrón en mi vida (cómo vivo mi vida)
    1. Muchas veces las tenta­ciones nos vienen porque no cam­i­namos cir­cun­spec­tos.
      1. Andamos con mala gente (Prover­bios 1:10).
      2. Nue­stros ojos ven cosas inapropi­adas (Job 31:1).
        1. Pelícu­las mar­cadas “R”.
        2. Pornografía.
        3. Leyen­do libros, nov­e­las, revis­tas con men­sajes pecaminosos.
        4. Los deseos de los ojos…
      3. Nues­tras pri­or­i­dades están des­or­de­nadas (Mateo 6:33)
      4. No esta­mos en donde debe­mos estar (2 Samuel 11:2).
    2. Jesús nos enseñó a velar y orar.
      1. Unos oran después que han cor­ri­do hacia la tentación y la han abraza­do.
      2. Ejem­p­los bíbli­cos de velar:
        1. José huyó (Géne­sis 39:12).
        2. A Tim­o­teo se le dijo a que huy­era (2 Tim­o­teo 2:22).
        3. A los cor­in­tios tam­bién se les amon­estó lo mis­mo (1 Cor­in­tios 6:18).
        4. Lo mis­mo a los Romanos (Romanos 13:14).
    3. Muchos de nue­stros prob­le­mas sur­gen porque nun­ca apren­demos cómo romper esas tenta­ciones, aso­cia­ciones, activi­dades y pasatiem­pos que dan lugar a la tentación.

Con­clusión:

  1. La tentación es es una expe­ri­en­cia común del hom­bre.
    1. Pero no nece­si­ta resul­tar en peca­do.
    2. Pero, nece­si­ta­mos enfrentar­la y resi­s­tir­la.
  2. ¿Cómo lograr esto?
    1. Recuer­do que el dia­blo puede ser resis­ti­do.
    2. Recuer­do que he sido crea­do en la ima­gen de Dios.
    3. Trai­go a mente escrit­uras bíbli­cas rela­cionadas con las tenta­ciones en par­tic­u­lar.
    4. Reflex­iono en la ofren­da que hizo Jesús.
    5. Oro para que Dios me rescate de la tentación.
    6. Re-evalúo el patrón en mi vida.

 

Cuan­do soy ten­ta­do.. (WORD)

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I. Intro­duc­ción:

A. La influ­en­cia es impor­tante

1. El val­or de ten­er una bue­na influ­en­cia es un prin­ci­pio enseña­do des­de el antiguo tes­ta­men­to.

Eccl. 7:1 Mejor es el buen nom­bre que el buen ungüen­to,  Y el día de la muerte que el día del nacimien­to.La-Influencia-Cristiana

Prov. 22:1 Más vale el buen nom­bre que las muchas riquezas, Y el favor que la pla­ta y el oro.

2. Cristo le enseñó a los dis­cípu­los la impor­tan­cia de una bue­na influ­en­cia.  (Mateo 5:13–16 uds. son la sal de la tier­ra, luz del mun­do…)

3. Pablo nos dice lo mis­mo para que nadie pue­da hablar mal de nosotros y así no puedan hablar mal de Cristo por nues­tra cul­pa.  (Fil­ipens­es 2:14–16)

Hagan todas las cosas sin mur­mu­ra­ciones ni dis­cu­siones, 15 para que sean irrepren­si­bles y sen­cil­los, hijos de Dios sin tacha en medio de una gen­eración tor­ci­da y perversa[a], en medio de la cual ust­edes res­p­lan­de­cen como luminares[b] en el mun­do, 16 soste­nien­do firme­mente la pal­abra de vida, a fin de que yo ten­ga moti­vo para glo­ri­arme en el día de Cristo, ya que no habré cor­ri­do en vano ni habré tra­ba­ja­do en vano.

B. ¿Qué sucede cuan­do echas a perder tu influ­en­cia?

1. ¡No sirve para nada!  (Lucas 14:34–35)

2. Tus ene­mi­gos son jus­ti­fi­ca­dos, tienen razón de que no sirves para nada.  (1 Ped. 3:15–16).

sino san­tifiquen a Cristo como Señor en sus cora­zones, estando siem­pre prepara­dos para pre­sen­tar defen­sa ante todo el que les demande razón de[a] la esper­an­za que hay en ust­edes. Pero hágan­lo con manse­dum­bre y reverencia[b], 16 tenien­do bue­na con­cien­cia, para que en aque­l­lo en que son calum­ni­a­dos, sean aver­gon­za­dos los que hablan mal de la bue­na con­duc­ta de ust­edes en Cristo.”

3. Dios es blas­fe­ma­do (1 Tim. 6:1).  “Todos los que están bajo yugo como esclavos, con­sid­eren a sus pro­pios amos como dig­nos de todo hon­or, para que el nom­bre de Dios y nues­tra doc­t­ri­na no’ sean blas­fe­ma­dos.”

C. ¿Cómo arru­inar tu influ­en­cia?

1. No es mi inten­ción de ani­marte a que arru­ines tu influ­en­cia.

2. Mi inten­ción es de ani­marte a que no lo hagas, a que lo evites, a que seas más como Jesús y que tu influ­en­cia sea bue­na y no mala.

(¿Desea leer más?  Decar­gue la lec­ción en su for­ma­to favorito)

Como arru­inar tu influ­en­cia, para PDF

Como arru­inar tu influ­en­cia, para Ipod

Como arru­inar tu influ­en­cia, Pow­er Point

Intro­duc­ción:

  1. La may­oría de las sociedades civ­i­lizadas están pla­gadas con los peca­dos de la moral­i­dad.
  2. Esta lec­ción tra­ta con el tema del mat­ri­mo­nio, divor­cio y las segun­das nup­cias.

a.  ¿Qué dice la Bib­lia acer­ca del mat­ri­mo­nio?

b.  ¿Qué dice la Bib­lia acer­ca del divor­cio?Just married couple, holding hands and walking in nature

c.  ¿Qué dice la Bib­lia acer­ca de las segun­das nup­cias?

2.  Como con todo tema bíbli­co debe­mos pre­ocu­parnos con lo que dice Dios, con lo que dice la Bib­lia.

(¿leer más?  Descar­gue la lec­ción en los for­matos pow­er­point, o PDF).

Mat­ri­mo­nio, divor­cio y segun­das nup­cias PDF

Mat­ri­mo­nio, divor­cio y segun­das nump­cias PPT

Con­tento de Ser un Cris­tiano de Mente Estrecha

Intro­duc­ción:

I.        Leer Mt. 7:13, 14.

Una cosa que encon­tramos mien­tras via­jamos en el camino de la vida es que hay muchas elec­ciones que se ponen frente a nosotros. Jesús, en este tex­to tan famil­iar, expone una serie de con­trastes que nos deja una clara impre­sión de que todos debe­mos hac­er una elec­ción. Hay de acuer­do a Jesús, dos puer­tas y dos des­ti­nos. Hay una puer­ta ancha y una puer­ta estrecha. Hay un camino ancho y un camino angos­to. Hay un des­ti­no al cual muchos lle­garán (infier­no), y hay un des­ti­no al cual muchos lle­garán (el cielo).. Aho­ra, la pre­gun­ta es, cuál puer­ta, cuál camino y a cual des­ti­no ust­ed y yo esco­ge­mos para sí mis­mos. Nosotros gen­eral­mente vemos que éste pasaje es uno de los más tristes en toda la Pal­abra de Dios. La mis­ma idea de que la may­oría de las per­sonas en el mun­do de hoy están yen­do a la perdi­ción debido a que el camino más tran­si­ta­do es el camino que lle­va a la destruc­ción es en ver­dad desco­ra­zon­ador. Pero hay algu­nas cosas pos­i­ti­vas que podemos recoger de estas pal­abras de Cristo. En primer lugar, debe­mos hac­er una elec­ción. Nada está pre­des­ti­na­do. Si Dios nos hubiera hecho como un puña­do de de robot, sin libre albedrío, Jesús no habría usa­do este tipo de lengua­je. En segun­do lugar, en tan­to que la puer­ta que guía al cielo es estrecha, en este caso, es pequeña y angos­ta, o podríamos decir que es una algo ajus­ta­da, es al menos una puer­ta abier­ta a la que podemos entrar si lo esco­ge­mos.

II.         En esta lec­ción deseamos enfo­carnos en la pal­abra estrecha. Como miem­bros de la igle­sia de Cristo, hemos sido lla­ma­dos per­sonas de mente estrecha. Debe­mos lle­gar a recono­cer que esto es algo que no va a cam­biar mien­tras per­manez­camos en la ver­dad. Es triste que haya muchos her­manos en difer­entes lugares que han deci­di­do que ellos están cansa­dos de ser vis­tos como per­sonas de mente estrecha y así ellos han adap­ta­do sus prác­ti­cas y su doc­t­ri­na para estar más en línea con la cor­ri­ente prin­ci­pal del denom­i­na­cional­is­mo. Entonces, ellos mis­mos se han quita­do del camino angos­to que los guía a la vida y aho­ra cam­i­nan en el camino ancho que lle­va a la destruc­ción. Y el pun­to que deseo estable­cer esta mañana es que nun­ca debe­mos cansarnos de estar en el camino angos­to y aun de ser lla­ma­dos per­sonas de mente estrecha. Es algo bueno ten­er una mente abier­ta. Pero en oca­siones no es tan bueno. Algu­nas veces nece­si­ta­mos ser muy angos­tos en nue­stros pen­samien­tos y no debe­mos estar aver­gon­za­dos de ello. Esta mañana deseo decir­les que soy un pred­i­cador de mente angos­ta y no me avergüen­zo de ello. No estoy aver­gon­za­do de ser un cris­tiano de mente angos­ta; de hecho, me agra­da de ser un cris­tiano de mente estrecha y deseo decir­les cin­co razones del por qué todos debe­mos sen­tir de esa man­era.

 

Lec­ción:

I.        ¡Ten­emos un Padre de mente angos­ta!

Escuchen aho­ra: Dios es amplio en algu­nas for­mas. Él es cier­ta­mente amplio en Su conocimien­to, en que Él sabe todo. Cuan­do lleg­amos a asun­tos como el amor y la mis­eri­cor­dia, cuan­do lleg­amos a la gra­cia y a la com­pasión y a este tipo de cosas, nosotros recono­ce­mos el hecho de que servi­mos a un Dios amplio. Recono­ce­mos tam­bién, de hecho, que Dios es amplio en poder. El ángel Gabriel una vez declaró que “con Dios nada es imposi­ble.”

Pero hay un sen­ti­do en el que nue­stro Padre es muy angos­to (Ex. 20:3–5). Lo oigo como que Dios es muy estre­cho de mente cuan­do se viene a ado­rar­le y a servir­le. Dios desea ser servi­do y Él desea ser servi­do en exclu­si­va. Muchos en el cuer­po de Cristo tienen una ten­den­cia a servir a Dios el domin­go, pero no durante la sem­ana. Dios es servi­do por algunos en el día del Señor, pero del lunes al sába­do solo hay algo que es servi­do. Durante la sem­ana ten­emos una ten­den­cia a doble­gar­nos a cosas como la tele­visión, al entreten­imien­to, a la recreación y al ejer­ci­cio cor­po­ral, mien­tras que Dios es tem­po­ral­mente exclu­i­do de nues­tras vidas has­ta el sigu­iente día del Señor. En domin­go ado­ramos a Dios de todo corazón, pero el lunes empezamos a rendir hom­e­na­je a cosas como el orgul­lo, la auto sat­is­fac­ción y el mate­ri­al­is­mo. La Bib­lia, damas y caballeros, tiene un nom­bre para esto. Se lla­ma idol­a­tría, ¡y Dios no lo tol­er­aría! ¿Por qué? Porque cuan­do viene a ser un obje­to de ado­ración, servi­mos a un Padre de mente angos­ta. Un Dios que es celoso con mucha facil­i­dad. Jesús en una ocasión dijo a Satanás, “Vete, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios ado­rarás, y a él solo servirás” (Mt. 4:10). En otro lugar Jesús dijo, “Pero bus­cad primera­mente el reino de Dios y Su jus­ti­cia, y todas estas cosas os serán aña­di­das.” Esto lo oigo como que Jesús entendía la estrechez de nue­stro Padre y así debe­mos oír­lo.

Per­mí­tan­me decir­les otra man­era en la que nue­stro Padre es estre­cho. Cuan­do ven­i­mos a ado­rar a Dios, debe­mos ado­rar­lo a Su man­era. Pablo dijo, “Y todo lo que hacéis, sea de pal­abra o de hecho, haced­lo todo en el nom­bre del Señor Jesús, dan­do gra­cias a Dios Padre por medio de Él” (Col. 3:17). Debe­mos can­tar de la man­era en que Dios nos ha man­da­do can­tar, en este caso, con el fru­to de nue­stros labios, hacien­da melodía con nue­stro corazón al Señor, y no con instru­men­tos musi­cales. ¿Por qué? Porque servi­mos a un Padre de mente estrecha. Cuan­do se viene alrede­dor de la mesa de nue­stro Señor y recor­damos el sac­ri­fi­cio de Jesu­cristo, debe­mos hac­er­lo de la man­era en que Dios ha man­da­do que sea hecho, en este caso, debe­mos obser­var la cena del Señor en el primer día de la sem­ana usan­do los ele­men­tos cor­rec­tos y tenien­do el mar­co cor­rec­to de mente. ¿Por qué? Porque servi­mos a un Padre de mente angos­ta. Debe­mos orar de la for­ma en que el Padre nos man­da orar, en este caso, en el nom­bre de nue­stro Señor Jesu­cristo. Debe­mos dar de la for­ma en que Dios nos ha man­da­do dar, en este caso, con un corazón ale­gre ate­során­do­lo y guardán­do­lo para el primer día de la sem­ana, y no que­ján­dose o por necesi­dad. Debe­mos enseñar y predicar al Dios que nos ha man­da­do hac­er­lo así, en este caso, no agre­gan­do o qui­tan­do a la Pal­abra de Dios. ¿Por qué? Porque esa es la for­ma en que Dios lo desea, y cuan­do ven­i­mos a ado­rar y a servir a Dios, servi­mos a un Padre de mente estrecha. Alguien dice, “Oh, tú debes ser de mente más abier­ta en la for­ma en que sirves y ado­ras a Dios.” “Debes pon­er­lo en el pro­gra­ma y agre­gar más músi­ca con­tem­poránea a tus ser­vi­cios de ado­ración y agre­ga algunos jue­gos y pro­duc­tos opor­tunos que atraigan a las masas.”  “Debes estar dis­puesto a cam­biar con los tiem­pos.” Bien, mi respues­ta a eso es que Dios no está dis­puesto a cam­biar. En Mal. 3:6, Dios dijo, “Porque yo Jehová no cam­bio…”  Si, servi­mos a un Padre de mente estrecha. Y si mi Padre en el cielo es estre­cho, deseo que ust­ed conoz­ca aho­ra lo rec­to y estoy con­tento de ten­er una mente estrecha.

II.       ¡Ten­emos un Sal­vador de Mente Estrecha!

Escuche a Jesús en Juan 14:6.

Yo soy el camino, y la ver­dad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.”

Ust­ed ve, cuan­do viene a la sal­vación y entra a una relación jus­ta con Dios, obser­va que Jesús era y es de mente muy estrecha. Yo estoy en lo que Jesús dijo: Yo soy la úni­ca opor­tu­nidad que ust­ed tiene para procu­rarse la vida eter­na. Yo soy la úni­ca esper­an­za para la sal­vación. Yo soy el camino, la ver­dad, y la vida. Pedro obtu­vo el men­saje y lo rela­cionó a otros en su pred­i­cación. En Hechos 4:12 encon­tramos estas pal­abras famosas del após­tol.

Y en ningún otro hay sal­vación; porque no hay otro nom­bre bajo el cielo, dado a los hom­bres, en que podamos ser salvos.”

Esto es una mente estrecha, damas y caballeros, pero es ver­dad. No ten­emos una elec­ción en esto. Si ust­ed desea ser sal­vo, hay solo un lugar a donde vol­tear y ese es Jesús. Deseo que en esta sociedad actu­al de plu­ral­is­mo, que el men­saje de no ser uno de tan­tos, en espe­cial alguien con con­no­tación reli­giosa a ello, es vis­to como algo deplorable. Un escritor sugir­ió: “Sobre la úni­ca cosa no tol­er­a­ble en el mun­do reli­gioso es que un sis­tema no debería ser cor­rec­to y todos los otros incor­rec­tos.” Pero nos agrade o no hay solo un camino para ser sal­vo y Jesu­cristo es ese camino. Pedro deja claro que la impor­tan­cia de Cristo es glob­al. Jesús es el autor de toda la vida y el Señor sobre todo el uni­ver­so. “No hay sal­vación en ningún otro” dijo Él, y es vital que todos capte­mos el men­saje esta mañana. ¿Dónde aprendió Pedro por primera vez esta gran ver­dad? Él aprendió del mis­mo Jesús. Jesús no le dijo a Pedro y a los otros após­toles que Él era uno de los muchos caminos. Él les dijo que Él era EL camino.

Aho­ra, ¿sobre qué camino está hablan­do Jesús? Él no está hablan­do sobre el camino de la paz y la pros­peri­dad des­de un pun­to de vista físi­co, aunque podríamos encon­trar estas cosas en Él. Él no está hablan­do sobre el camino a una exis­ten­cia libre de prob­le­mas aquí en la tier­ra, aunque Él puede sin que se le pida ayu­darnos en nue­stros prob­le­mas. Jesús no está hablan­do sobre un camino al poder y a la pros­peri­dad; Él no está hablan­do sobre un camino que guía a la como­di­dad abso­lu­ta; Él está hablan­do sobre un camino que lle­va a la total sat­is­fac­ción en cada camino de la vida. Jesús está hablan­do sobre un camino que es mucho más impor­tante que todas las cosas com­bi­nadas. Jesús está hablan­do sobre un camino que lle­va a Dios, el Padre. “Yo soy el camino” Jesús dijo, “Y nadie viene al Padre, sino por mí.”

Jesús nun­ca ofre­ció una plu­ral­i­dad de caminos para venir a Dios. Jesús no dijo que la ver­dad es sub­je­ti­va y ya sea que quer­amos creer­lo o no está bien. Jesús nun­ca afir­mó que la vida, que es la vida eter­na, pue­da ser encon­tra­da por seguir muchos grandes líderes difer­entes de nue­stro tiem­po. Jesús, en tér­mi­nos muy estre­chos, nos dice, ust­ed tiene solo una opor­tu­nidad, y esa opor­tu­nidad soy yo. Aho­ra, ¿por qué el hom­bre nece­si­ta un camino a Dios? La respues­ta es debido al peca­do. Cuan­do ust­ed nace, ust­ed es inocente ante los ojos de Dios, y ust­ed per­manece de tal man­era has­ta que ust­ed trans­grede la ley de Dios. Una vez que ust­ed peca hay sep­a­ración.

Isa. 59:1, 2 — “He aquí que no se ha acor­ta­do la mano de Jehová para sal­var; ni se ha agrava­do su oído para oír; pero vues­tras iniq­uidades han hecho división entre vosotros y vue­stro Dios, y vue­stros peca­dos han hecho ocul­tar de vosotros su ros­tro para no oír.”

Dios no tol­era el peca­do y Él no habi­ta en su pres­en­cia. Cuan­do, por ejem­p­lo, Dios con­de­scendió a habitar en medio de los hijos de Israel, Él habitó en lo que fue lla­ma­do el “Lugar San­tísi­mo” el cual era el com­par­timien­to más inter­no del tabernácu­lo judío. Pero este Lugar San­tísi­mo esta­ba sep­a­ra­do del lugar san­to por una corti­na o velo, y al hom­bre no le era per­mi­ti­do pasar ese velo; a menos que él muri­era, excep­to el Sumo Sac­er­dote, quien entra­ba en él, una vez al año, no sin san­gre. Aho­ra, ningu­na descrip­ción podría expre­sar con más sen­cillez que el camino a lo más san­to no se había man­i­fes­ta­do. – ningún pecador tiene algún camino para venir a la pres­en­cia de Dios. ¿Por qué? Porque Dios no puede per­manecer en medio del peca­do. Y así el hom­bre nece­si­ta un camino para escapar de su vida pecaminosa de tal for­ma que pue­da cam­i­nar ese camino que guía a una relación con Dios, y Jesús está sal­van­do a Sus dis­cípu­los en Jn. 14:6 Yo soy el camino en el que ust­ed nece­si­ta via­jar; Yo soy la trayec­to­ria que lo puede guiar fuera del peca­do y a la pres­en­cia del Padre. Y advier­ta por favor que no hay veredas, no hay puer­tas traseras, no hay caminos secre­tos, solo hay un camino a una relación con el Padre, y es por medio del Hijo (Rom. 5:1–2, 18; Ef. 2:13; Heb. 7:23–25).

III.      Ten­emos un Plan de Sal­vación de Mente Angos­ta

Hay solo un lugar donde alguien puede encon­trar sal­vación. Ese lugar está en Cristo. Pablo dijo, “Ben­di­to sea el Dios y Padre de nue­stro Señor Jesu­cristo, que nos bendi­jo con toda ben­di­ción espir­i­tu­al en los lugares celes­tiales en Cristo (Ef. 1:3). Aho­ra, como lo hemos señal­a­do con fre­cuen­cia, si todas las ben­di­ciones espir­i­tuales son encon­tradas en Cristo, entonces ningu­na ben­di­ción espir­i­tu­al puede ser encon­tra­da fuera de Cristo. Todos en el mun­do, sin impor­tar que tan hon­esto, sin impor­tar que tan bueno, sin impor­tar que tan reli­giosa pue­da ser ese per­sona, no está en una relación con Dios y entonces está per­di­da. Aho­ra, algunos dicen que es hor­ri­ble­mente angos­to. Sí, estoy de acuer­do en esto. Pero ese es el plan de sal­vación de Dios. Ust­ed tiene que ten­er a Cristo con el propósi­to de ser sal­vo. Aho­ra escuchen cris­tianos: Ust­edes no deben estar aver­gon­za­dos de esto. No podemos decir, “No deseo ofend­er a nadie o hac­er algo tan loco, yo no deseo enseñar lo que la Bib­lia enseña sobre esto.” Eso no hace bien a nadie. Sí, soy una per­sona de mente estrecha cuan­do he venido al plan de sal­vación de Dios, y yo estoy sat­is­fe­cho de ser así. ¿Por qué? Porque Dios tiene un plan de sal­vación de mente estrecha. Recuerde aho­ra, fue Jesús quien dijo, “…estrecha es la puer­ta y ancho el camino que lle­va a la vida, y pocos son los que lo encuen­tran.”

IV.      Ten­emos un Libro de Mente Estrecha

El libro que seguimos, esto es, la Bib­lia, no está abier­ta a las doc­tri­nas de los hom­bres. No podemos hac­er cosas a medi­da que avan­zamos a través de ella. La Bib­lia es un libro estre­cho que con­tiene la Pal­abra inspi­ra­da de Dios y solo la Pal­abra de Dios. Aho­ra, cuan­do añadi­mos o quita­mos del con­tenido de este libro, nos encon­tramos en prob­le­mas con Dios (Apoc. 22:18–19; Gál. 1:6–9; 1 Ped. 4:12; 1 Cor. 4:6).

V.       Esta­mos Dirigién­donos a un Lugar Estre­cho

El lugar final de des­can­so para aque­l­los que entrarían por la puer­ta angos­ta es el cielo. Y la grandeza, la belleza y la dicha es, sin duda, más allá de toda com­para­ción. Pero el cielo va a ser un lugar estre­cho en la medi­da en que sus habi­tantes estén intere­sa­dos. No va a haber mucha diver­si­dad en el cielo. Todas las dis­tin­ciones étni­cas y sociales que pare­cen ser tan impor­tantes para nosotros en nue­stro mun­do actu­al, serán insignif­i­cantes en el cielo. Allí no habrá ricos y pobres en el cielo. Todos serán ricos. No habrá ham­bre en todo el cielo. Todos estarán sat­is­fe­chos. Allí no habrá felices y tristes en el cielo. Todos serán felices. Y aquí está lo que hace que el cielo sea un lugar extra espe­cial. Allí no estará lo bueno y lo malo en el cielo. Todo será bueno. El cielo va a ser un lugar moral­mente estre­cho (Apoc. 21:27).

Pero hay jus­ta­mente aho­ra un men­saje para nosotros. Debe­mos ser moral­mente supe­ri­ores aho­ra si deseamos lle­gar al cielo con el tiem­po. No estoy dicien­do que ten­emos que ser per­fec­tos aho­ra, porque tal no es el caso con ninguno de nosotros. La per­fec­ción moral es algo que exper­i­menta­re­mos en la vida que está por venir. Pero lo que no podemos hac­er aho­ra es vivir en el peca­do (1 Cor. 6:9, 10). No hay un espa­cio en el cielo para los que vol­un­taria y reg­u­lar­mente violan la vol­un­tad de Dios. Si ust­ed está en peca­do, ust­ed debe arrepen­tirse de ese peca­do si quiere hac­er del cielo su casa.

Con­clusión:

Con todas estas cosas en mente, no se moleste ni se eno­je la sigu­iente vez que alguien le diga que ust­ed tiene una mente estrecha. Estoy con­tento de ser de la mente estrecha del Padre, de la mente estrecha del Sal­vador, Quien tiene que estable­cer una sal­vación de mente estrecha, que leemos sobre un libro de mente estrecha, el cual nos enseña sobre un lugar de mente estrecha. Sí, estoy con­tento de ser de mente estrecha.

Hacien­do ora­ciones peli­grosas

Hacien­do ora­ciones peli­grosas

Habakuk 1:2–4

Tema: Oración

Títu­lo: Hacien­do ora­ciones peli­grosas

Proposi­ción: En esta lec­ción estu­di­are­mos algu­nas ver­dades sobre nues­tras ora­ciones y cómo, cuan­do Dios con­tes­ta, ser­e­mos proba­dos, trans­for­ma­dos y traí­dos bajo la sum­isión de la vol­un­tad de Dios.

Obje­ti­vo:  Que todos entien­dan la seriedad de nues­tras ora­ciones al Señor.

Intro­duc­ción: Hay ora­ciones peli­grosas y ora­ciones no peli­grosas

  1. Ora­ciones no peli­grosas:
    1. Ora­ciones de acción de gra­cias: “Señor, te doy gra­cias por este día, por la comi­da, etc.”
      1. Este tipo de oración no requiere nada de mi parte.  Sim­ple­mente le estoy dan­do gra­cias a Dios por Su bon­dad y las ben­di­ciones hacia la humanidad en gen­er­al.
      2. La oración de acción de gra­cias solo expre­sa nues­tra grat­i­tud, pero no deman­da un cam­bio de nues­tra parte.
    2. Ora­ciones de ben­di­ciones: “Señor, ben­dice la comi­da que vamos a com­er, etc.”
      1. De nue­vo, esta oración no requiere nada de mi parte, no hay ningún com­pro­miso de mi parte.  Sim­ple­mente, esta­mos pidién­dole a Dios que haga algo por nosotros.
      2. Este es un tipo de oración que nues­tra zona de con­fort no es molesta­da en lo abso­lu­to.  Esta es una oración sim­ple que reconoce el poder de Dios, pero eso es todo.
    3. Ora­ciones recitadas (rezos): Estas son las ora­ciones que común­mente se cono­cen como los rezos.  Ora­ciones repeti­das, sin pen­samien­to-ora­ciones genéri­c­as.
      1. Señor Jesús cuan­do el día ya ter­mi­na, y lle­ga la noche, te doy gra­cias por las ale­grías que he tenido hoy; y te pido perdón por las veces que he hecho sufrir a los demás.  Señor Jesu­cristo, guár­dame durante esta noche, guar­da a mis padres y her­manos, guar­da a mis famil­iares y ami­gos.  Y enséñame a quer­erte cada día más.
      2. Este tipo de oración es una sin esfuer­zo y no requiere un com­pro­miso de nues­tra parte.  Es sim­ple­mente una recitación.
      3. Alguien escribió pidi­en­do ayu­da para hac­er una oración: “So nue­va al cris­tian­is­mo y pre­fiero una oración sin esfuer­zo para recitar cada noche antes de dormirme.  Por favor, ¿pueden mis com­pañeros cris­tianos ayu­darme con esto, o infor­marme de algu­na oración?  ¿Quizás el Padre Nue­stro?  Gra­cias”
  2. Ora­ciones peli­grosas: Esta es una oración donde nos ponemos en las manos de Dios y dec­i­mos, “Úsame como quieras, soy Tuyo.”
    1. Esta oración requiere que cam­bie, que me someta a la vol­un­tad de Dios y que cam­bie, y que acepte cualquier cam­bio nece­sario.
    2. La oración es el yunque sobre el cual for­jamos nues­tra vol­un­tad en la vol­un­tad de Dios.”
  3. En esta lec­ción hablare­mos de ora­ciones peli­grosas, ¡extremada­mente peli­grosas!
  4. Tema: Oración

Títu­lo: Hacien­do ora­ciones peli­grosas

Proposi­ción: En esta lec­ción estu­di­are­mos algu­nas ver­dades sobre nues­tras ora­ciones y cómo, cuan­do Dios con­tes­ta, ser­e­mos proba­dos, trans­for­ma­dos y traí­dos bajo la sum­isión de la vol­un­tad de Dios.

Obje­ti­vo:  Que todos entien­dan la seriedad de nues­tras ora­ciones al Señor.

Cuer­po:

  1. La primer oración peli­grosa es una que no se habla, pero se “dice” cuan­do somos bau­ti­za­dos (Mateo 28:18–20)
    1. Cuan­do uno está en las aguas del bautismo, ¿qué esta­mos comu­nicán­doles a Dios y al mun­do?
      1. Te doy mi vida…”
      2. Cam­bio mi vida por la Tuya…”
      3. Te doy mi vida.  No sé lo que eso sig­nifi­ca, pero con­forme vaya apren­di­en­do más te daré más de mi vida.”
    2. Sim­bolis­mo del bautismo.  El bautismo sim­boliza nues­tra muerte, sepul­tura y res­ur­rec­ción jun­ta­mente con la muerte, sepul­tura y res­ur­rec­ción de Cristo.
      1. Esta­mos situ­a­dos en Cristo porque es un acto de ren­di­ción.
      2. Este es el primer niv­el de peli­gro, porque todo va a cam­biar.
      3. 2 Cor­in­tios 5:17 Si alguien está en Cristo nue­va criatu­ra es.  Esto es peli­groso para nues­tras rela­ciones, nue­stros empleos, y peli­groso hacia muchas otras cosas porque ya no cam­i­namos al mis­mo son del resto del mun­do.
  1. …no se haga mi vol­un­tad, sino la Tuya…” (Lucas 22:42)
    1. Uno a menudo igno­ra el impacto de esta frase.  Los reto a que digan esta frase con­mi­go, y que la digan de todo corazón.
      1. Cuan­do el Señor Jesús hizo esta oración, Él se resignó a cualquier cosa que le resul­tara del plan de Dios.  Esto sig­nifi­ca­ba sufrim­ien­tos y murien­do en la cruz.
      2. Cuan­do dec­i­mos estas pal­abras, “no se haga mi vol­un­tad, sino la Tuya…”
        1. Cosas van a cam­biar en nues­tras vidas.
        2. Le tra­jo dolor y sufrim­ien­to a Jesús, y lo mis­mo suced­erá con nosotros.
        3. El cam­bio es difí­cil, sin embar­go nece­sario.
        4. Todas nues­tras deci­siones aho­ra son basadas en la vol­un­tad de Dios y no la nues­tra.
        5. Nece­si­to hac­er todo lo que Dios me pide.
    2. …no se haga mi vol­un­tad, sino la Tuya…” es peli­groso porque requiere mucho de mi parte.
  1. Las cosas que me eran como ganan­cias aho­ra las con­sidero como basura…” (Fil­ip. 3:7–9)
    1. Vs. 7, Con­sid­eré todas las cosas que me eran cer­canas y ate­so­radas, las he cam­bi­a­do por cono­cer a Jesu­cristo.
      1. La nat­u­raleza del ver­sícu­lo deman­da que reconoz­camos que habrán muchas cosas que ten­dré que dejar para ser más como Cristo.
      2. Todo, cuan­do es puesto en la hoja de ganan­cias y pér­di­das, todo es basura, en com­para­ción a cono­cer a Jesús.
      3. Señor, haz lo que ten­gas que hac­er para hac­erme como Jesús, porque val­oro más el cono­cer a Jesús y ser más como Él que cualquier otra cosa.” (Vs. 9)
    2. El hac­er esta oración no ver­bal sig­nifi­ca que ten­dremos el carác­ter de Jesús.
      1. Cuan­do Jesús dice que amem­os a nue­stros ene­mi­gos, esto inher­ente­mente sig­nifi­ca que ten­demos ene­mi­gos tal como los tuvo Jesús.
      2. Hazme más como Jesús”  Esto sig­nifi­ca que ser­e­mos mas paciente y, ¿cómo nos enseña Dios la pacien­cia?
        1. Romanos 5:3–4.
        2. 1 Pedro 2:20.
      3. For­ma en mi lo que sea nece­sario para ten­er el carác­ter de Dios en mi.”
      4. Debe­mos esper­ar la resisten­cia del ene­mi­go, así como lo hicieron con Jesús.
  2. Gálatas 6:13–14.  “…por el cual el mun­do ha sido cru­ci­fi­ca­do para mí y yo para el mun­do.”
    1. ¿Por qué fue cru­ci­fi­ca­do Jesús?  Para per­donar nue­stros peca­dos.  Por medio de Su muerte alcanzó a la humanidad entera con la esper­an­za de sal­vación.
      1. Haré lo que ten­ga que hac­er, aun si ten­go que morir, para lle­var el evan­ge­lio a la humanidad-hazme más efec­ti­vo.”
      2. Nue­stro com­pro­miso en alcan­zar a la humanidad con el evan­ge­lio es a tal gra­do.
    2. Esta es la razón de por qué muchos arries­gan sus vidas cuan­do van a predicar el evan­ge­lio en lugares peli­grosos.

Con­clusión:

  1. Nues­tras ora­ciones son peli­grosas cuan­do oramos como Dios nos man­da.  Debe­mos estar con­scientes de nues­tras acciones y ora­ciones, y estar dis­puestos y deseosos para cuan­do Dios nos trans­forme.
  2. Si ust­ed no es cris­tiano, ¿por qué no ini­cia con la primera oración peli­grosa y rín­dase al Señor Jesús obe­de­cien­do el evan­ge­lio.

 

Intro­duc­ción:

  1. En tiem­po de cri­sis cuidemos nues­tras deci­siones. Lo que muchos lla­man mala suerte, puede ser el resul­ta­do de haber hecho una mala elec­ción ante­ri­or­mente. Este fue el caso de Lot.
  2. Para evi­tar alter­ca­dos con Lot, Abra­ham, (el dueño de la prome­sa y de todo el valle a la vista) se acer­ca a Lot y le ofrece la opor­tu­nidad de ele­gir.
  3. Fue entonces cuan­do Lot comen­zó a cam­i­nar hacia el fra­ca­so.
  4. Ver­e­mos hoy tres deci­siones que causaron el fra­ca­so de Lot (Gén .13 y 19 )

I.         LOT, FRACASÓ IMPULSADO POR UN ESPÍRITU DE EGOÍSMO

  1. Se dejó lle­var por la cod­i­cia cuan­do “vio la lla­nu­ra del Jordán ” (Gén. 13:10–11)
  2. No le importó que los habi­tantes de Sodoma fuer­an “…mal­os y pecadores en gran man­era” (Gén. 13:13).
  3. Man­i­festó una pro­fun­da ingrat­i­tud ali­men­ta­da por su egoís­mo. No tomó en cuen­ta la gen­erosi­dad de Abra­ham al dejar­le escoger. Sólo vio la opor­tu­nidad de sacar ven­ta­jas sobre Abra­ham (Gén. 13: 8–12).

II.     LOT, FRACASÓ PORQUE SÓLO BUSCÓ BENEFICIOS MATERIALES

  1. Creyó que hacía un buen nego­cio, ¡Cuan feliz se sen­tiría “…ponien­do sus tien­das has­ta Sodoma” (Gén. 13:12).
  2. Sus cál­cu­los mate­ri­ales sólo le hicieron ver una mejor tier­ra y más rica. Eso le haría más próspero, más poderoso.
  3. ¿Cuan­tos cris­tianos están hacien­do lo mis­mo hoy cuan­do bus­can nuevos hor­i­zontes sin pen­sar en su bien­es­tar espir­i­tu­al? Se ale­jan de la igle­sia para luego morir espir­i­tual­mente.
  4. ¡Her­mano! Todo lo que nos haga ale­jarnos del estu­dio de la Pal­abra de Dios, de la oración, de las activi­dades de la igle­sia; aunque nos prometa más riqueza mate­r­i­al nos lle­vará a la ruina espir­i­tu­al y al final no ten­dremos nada.

III.    LOT, PENSÓ VIVIR EN SODOMA SIN CONTAMINARSE

  1. El sabía que la gente de Sodoma era per­ver­sa, pero su espíritu mate­ri­al­ista y la avari­cia lo con­ven­ció que sería capaz de librar a su famil­ia de la influ­en­cia de Sodoma.
    1. Cuán a menudo se repite esta his­to­ria en la cris­tian­dad (I Tim. 6:9–10).
    2. Cuan­do Abra­ham supo que Dios destru­iría a Sodoma, pen­só en Lot y creyó hal­lar diez jus­tos entre su famil­ia y sirvientes.
      1. Pero no lo había (Gén.18:32).
      2. Aunque Lot “…afligía cada día su alma jus­ta, vien­do y oyen­do los hechos inic­u­os de ellos” (II Ped. 2:8).
      3. Su influ­en­cia no pudo con la cor­rup­ción de Sodoma.
    3. Géne­sis 19 nos mues­tra a Lot huyen­do de Sodoma sólo con lo que vestía, segui­do por su mujer, quien luego quedaría con­ver­ti­da en una estat­ua de sal (Gén. 19:26; Luc. 17:32).
    4. Lot tam­poco pudo librar a sus dos hijas de la influ­en­cia de Sodoma (Gén. 19:32–36).
    5.    III.         Nos pre­gun­ta­mos ¿QUÉ GANÓ LOT AL SEPARARSE DE ABRAHAM?
    6. Es triste pen­sar que ninguno de los inte­grante de la famil­ia de Lot escapó de la influ­en­cia de Sodoma (Gén. 19:30–38).
    7. Todo cris­tiano debe­mos de huir de la tentación, no bus­car­la (Gén. 39:12; II Tim. 2:22; Tito 2:12; II Ped. 1:4).
    8. Debe­mos ten­er en cuen­ta a Dios en todas nues­tras deci­siones de la vida, siem­pre ele­gir lo que nos ayude en nues­tra vida espir­i­tu­al.

Con­clusión:

  1. 1.     Muchos cris­tianos lamen­tan la pér­di­da de su famil­ia y su viene, por que como Lot “…fueron ponien­do sus tien­das has­ta Sodoma”