Introducción:

I.  Vivi­mos hoy en una sociedad que está llena de hom­bres vio­len­tos. Esta­mos oblig­a­dos a cer­rar nues­tras puer­tas en la noche y nos ase­gu­ramos que todas las ven­tanas estén cer­radas firme y apropi­ada­mente. Cuan­do sal­imos de nue­stros car­ros y vamos a la tien­da o al ban­co o a donde sea que vayamos, debe­mos ase­gu­rarnos que nues­tras puer­tas estén cer­radas. De hecho, debe­mos ase­gu­ramos que nues­tras puer­tas estén cer­radas aun cuan­do esta­mos mane­jan­do. ¿Por qué? Porque hoy vivi­mos en un mun­do nefas­to. Debido a todo esto, en oca­siones gas­ta­mos grandes can­ti­dades de dinero en sis­temas de alar­ma para nues­tras casas, y para nue­stros car­ros. Los padres, obser­van a sus hijos con­stan­te­mente, y nos ase­gu­ramos que alguien en que con­fi­amos está observán­do­los. En la casa ten­emos pasadores de seguri­dad para los gabi­netes infe­ri­ores y las tapas pro­tec­toras para las pastil­las eléc­tri­c­as y así con otras cosas. ¿Por qué gas­ta­mos tan­to dinero y der­rochamos tan­ta energía y esfuer­zo para pro­te­ger las cosas que ten­emos? Les diré por qué. Sim­ple­mente es debido a que hay algu­nas cosas que son tan impor­tantes para nosotros, tan valiosas para nosotros, que son dig­nas de pro­tec­ción.

II.  Entien­da aho­ra, por favor, que mien­tras que hay cosas en este mun­do que nece­si­tan pro­tec­ción a causa de la ame­naza del hom­bre, hay algu­nas cosas que son aun más impor­tantes que nece­si­tan pro­tec­ción debido a la ame­naza del dia­blo. Recuerde aho­ra, el Dia­blo está vivo y acti­vo y él es  el Dia­blo está como león ham­bri­en­to, bus­can­do a quien devo­rar.”  Él es el camino de guer­ra de las mujeres y de los hom­bres, pele­an­do con todo su poder con­tra los cris­tianos de este mun­do. .  Y lo que eso sig­nifi­ca es que están com­pro­meti­dos en una guer­ra real, no de una nat­u­raleza físi­ca, pero no obstante real.

Apoc 12:17 Y el dragón se llenó de ira con­tra la mujer, y se fue a hac­er guer­ra con­tra el resto de la descen­den­cia de ella, los que guardan los man­damien­tos de Dios y tienen el tes­ti­mo­nio de Jesu­cristo.

 

En cualquier guer­ra debe­mos com­pren­der que el ene­mi­go tiene un plan; algún tipo de estrate­gia para ayu­dar­los a ganar la vic­to­ria. Aho­ra usual­mente una parte de esa estrate­gia será inten­ta­da para deter­mi­nar el mejor lugar de ataque den­tro del cam­po ene­mi­go. Esta es un área que si es destru­i­da o debil­i­ta­da traería al ene­mi­go a sus rodil­las, y los guiaría a su der­ro­ta. Aho­ra, yo garan­ti­zo a ust­ed que Satanás puede destru­ir o debil­i­tar, él puede ganar la vic­to­ria sobre una can­ti­dad innu­mer­able de almas. Estas áreas, mujeres y hom­bres, nece­si­tan pro­tec­ción y yo deseo dis­cu­tir tres áreas tales con ust­ed en esta lec­ción.

Lecciones:

 

 

IEl Cam­po de Batal­la de la Mente.

Podría sug­erir­la a ust­ed que Satanás en primer lugar inten­tará atacar a un indi­vid­uo en relación a su mente. Mien­tras Satanás empieza a revis­arnos; mien­tras él empieza a obser­varnos y a tomarnos la medi­da, él inten­tará hac­er algu­na incur­sión en la mente. Él desea con­tro­lar nues­tras mentes. Él desea con­tro­lar nue­stros pen­samien­tos, emo­ciones y acti­tudes. Ust­ed sabe que él conoce que si él puede con­tro­lar o aun influ­en­ciar nue­stros pen­samien­tos, él ganará. Él será vic­to­rioso y para todos los propósi­tos prác­ti­cos ser­e­mos der­ro­ta­dos. Y así el primer paso hacia la vic­to­ria espir­i­tu­al sobre el demo­nio es pro­te­gien­do nues­tras mentes debido a que, como alguien ha dicho, “el ter­ri­to­rio de la vida a través del sac­ri­fi­cio es el cen­tro del asalto satáni­co en nues­tras vidas. En otras pal­abras, si Satanás es capaz de ten­er este camino con nosotros, es porque él ha sido capaz de fil­trarse en algu­na for­ma en nues­tras mentes. Escuche a Pablo hablar sobre el bien­es­tar espir­i­tu­al (2 Cor. 10:4, 5). Una For­t­aleza es “un lugar for­ti­fi­ca­do; “un lugar de seguri­dad o seguro.”  Aho­ra en este tex­to, Pablo está hablan­do sobre las for­t­alezas de la mente que son ocu­padas por Satanás. Había algunos hom­bres impíos e injus­tos en Cor­in­to cul­pa­bles de tales cosas mien­tras dis­putan, mur­mu­ran, son impuros y for­ni­can y Pablo dijo en un lugar que ellos no se arrepen­tirían. ¿Por qué? Porque Satanás for­mó una for­t­aleza en sus mentes, el hizo res­i­den­cia en sus cora­zones. Y solo Satanás lo obtiene, es duro sacar­lo. Es más fácil man­ten­er­lo fuera que sacar­lo una vez que él ha echa­do algu­nas raíces en nue­stro corazón. Así, debe­mos pro­te­ger nues­tras mentes a cualquier cos­to.

¿Cómo pro­tege­mos nues­tras mentes con­tra el ataque de Satanás?

A.    El Estu­dio de la Pal­abra de Dios 

(2 Tim. 2:15). :Pablo dijo, “Procu­ra con dili­gen­cia pre­sen­tarte a Dios aproba­do, cómo obrero que no tiene de que aver­gon­zarse, que usa bien la pal­abra de ver­dad. No hay sufi­ciente espa­cio en nues­tras mentes para que habiten tan­to Dios como Satanás.

Salmos 119:1En mi corazón he guarda­do tus dichos, Para no pecar con­tra tí.

1 Juan 3:Todo aquel que es naci­do de Dios, no prác­ti­ca el peca­do, porque la simiente de Dios per­manece en él, , y no puede pecar, porque es naci­do de Dios.

Col 3:1La pal­abra de Dios more en abun­dan­cia en vosotros, enseñán­doos y exhortán­doos unos a otros en toda sabiduría con salmos e him­nos y cán­ti­cos espir­i­tuales.

 

B.    Enfo­que­mos nues­tras mentes en cosas que son espir­i­tuales en nat­u­raleza.

Esta­mos vivien­do en un mun­do en el que la car­nal­i­dad dom­i­na la mente de la may­oría. Las per­sonas hoy pien­san que ser rico físi­ca­mente es la clave para la feli­ci­dad, y tam­bién muchos cris­tianos están empezan­do a caer en esa cat­e­goría. Ningún cris­tiano debe desear ser rico. No estoy dicien­do que es un error que un cris­tiano sea rico. Estoy dicien­do que no debe ser el enfoque en nues­tra vida como cris­tianos (1Tim. 6:9–10). No es el dinero la raíz de todos los males, es el amor al dinero lo que es el prob­le­ma. Una vez que empezamos a ten­er la acti­tud equiv­o­ca­da hacia el dinero y hacia las riquezas de este mun­do, Satanás empieza a for­jar una for­t­aleza en nues­tras mentes y nues­tras pri­or­i­dades se mez­clan (los males del automóvil del hom­bre van sobre un precipi­cio). Escúcheme: el dinero no es la cosa más impor­tante en la vida, servir a Dios lo es. No ten­go pen­di­ente de cuán­to dinero ten­ga ust­ed, ust­ed no puede encon­trar una relación con Dios en el cajero automáti­co de la esquina y ust­ed no puede com­prar la glo­ria inter­na con una tar­je­ta de crédi­to. Las riquezas no pueden com­prar­le las cosas más impor­tantes de la vida, pero escoger a Dios por enci­ma de las riquezas puede. El escoger a Dios como el Señor de su vida ust­ed obten­drá una heren­cia incor­rupt­ible, e inmarce­si­ble y sin mar­chi­tarse, reser­va­da en el cielo para ust­ed, y que no tiene pre­cio para hom­bres y mujeres. Así pro­te­gi­da su mente por el enfoque de sus pen­samien­tos, no solo sobre las cosas de este mun­do, sino por pon­er nue­stro afec­to sobre tales cosas (1 Ped. 1:13).

C.  No per­mi­ta la basura espir­i­tu­al en nues­tras mentes.

Como cris­tianos hemos sido atra­pa­dos por el dia­blo en el reino del entreten­imien­to más que en el camino de la vida. Como cris­tianos sabe­mos la difer­en­cia entre lo jus­to y lo injus­to, entre lo bueno y lo malo. Hemos estu­di­a­do demasi­a­do para no saber­lo. Sabe­mos lo que le agra­da a Dios y lo que es ofen­si­vo para Él. Y entonces cuan­do obser­va­mos nue­stro pro­pio com­por­tamien­to, nos esforzamos en hac­er lo moral­mente cor­rec­to. Pero el dia­blo nos ha engaña­do para hac­er­nos creer que en la medi­da en que nos com­porte­mos de una man­era pura, está bien per­mi­tir cosas sucias a nue­stros cora­zones por medio de la for­ma de libros, revis­tas y en espe­cial la tele­visión.

Yo no soy alguien que pien­sa que la tele­visión por si mis­ma sea pecaminosa. Pero sé que hay bas­tantes pecaminosas que salen de la tele­visión. ¡Hay bas­tantes cosas pro­fanas, blas­femia, y gestos obscenos en la TV hoy para hac­er que se son­ro­je un sar­gen­to reti­ra­do de la mari­na! Y no obstante con mucha fre­cuen­cia solo nos sen­ta­mos allí, empa­pán­donos de todo en el nom­bre del “entreten­imien­to famil­iar. ” El niño prome­dio verá 20,000 asesinos antes de los 16 años de edad, más miles de esce­nas de cama, 95% de los cuales son entre per­sonas sin casarse. . Un hom­bre describió con mucha pre­cisión, pien­so, a la tele­visión, como la comi­da chatar­ra para el alma. Él dijo, “La comi­da chatar­ra se le da sabor y col­or arti­fi­cial, endulza­da en exce­so y es muy adic­ti­va. Es dañi­no para la salud físi­ca y men­tal y su con­sumo inter­fiere con y aun pri­va a alguien de ben­efi­cios, nutri­ción sana. La tele­visión  es en su may­or parte el equiv­a­lente espir­i­tu­al pre­ciso de la comi­da chatar­ra. El con­tenido total de su pro­gra­ma es la destruc­ción, la desnu­tri­ción, opuesto a la salud men­tal y a la riqueza emo­cional y lleno con el valioso entre­namien­to que es diame­tral­mente opuesto a la salud y a la riqueza social.. Los esti­los de vida y los ide­ales descritos son arti­fi­ciales, cor­rup­tos e inde­seables. De la mis­ma for­ma, la tele­visión es muy adic­ti­va.”

Si alguien hiciera un exa­m­en cuida­doso el con­tenido moral de los pro­gra­mas de tele­visión él vería que ellos refle­jan lo exac­ta­mente opuesto del tipo moral y de los ide­ales como la hace la Bib­lia. Hace un par de años, USA TODAY revisó una sem­ana digna de pro­gra­mación en ABC, CBS, NBC y FOX. Eche una mira­da a los resul­ta­dos: 57 asesinatos, 99 asaltos, 29 automóviles acci­den­ta­dos vio­len­ta­mente, 22 inci­dentes de abu­so de niños, 45  esce­nas de sexo (solo 4 descritas como de het­ero­sex­u­ales casa­dos). Aho­ra deseo que ust­ed note lo que la Bib­lia dice sobre la mente:

Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio” (Sal 51:10).

Sobre toda cosa guarda­da, guar­da tu corazón; Porque de él mana la vida” (Prov 4:23).

Por lo demás, her­manos, todo lo que es ver­dadero, todo lo hon­esto, todo lo jus­to, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nom­bre; si hay vir­tud algu­na, si hay algo dig­no de ala­ban­za, en esto pen­sad” (Fil 4:8).

No le dé al dia­blo una for­t­aleza en su mente. Llénela con la Pal­abra, no con la basura del mun­do. Enfoque su mente en las cosas de Dios. Pro­te­ja su mente de Satanás a cualquier cos­to.

II.     El Cam­po de Batal­la de la Igle­sia Local.

Satanás sabe que en la may­oría de las Igle­sias locales él puede ya sea destru­ir­las en su total­i­dad, o debil­i­tar­las grande­mente, la may­oría de las almas estarán per­di­das. ¡Debe­mos pro­te­ger a la igle­sia! Observe­mos algunos de los peli­gros que enfrentan hoy las Igle­sias locales. Y por medio de que for­ma, estos peli­gros son satáni­cos en su ori­gen, y de Nue­vo for­ma for­t­alezas para el dia­blo.

A)    La For­t­aleza de los fal­sos mae­stros y sus doc­tri­nas.

B)    La For­t­aleza de la indifer­en­cia.

C)    La For­t­aleza de las rela­ciones no sanas o no desar­rol­ladas. 

III.    El Cam­po de Batal­la de la Casa.

El hog­ar ha sido siem­pre muy impor­tante para Dios y debe ser impor­tante para nosotros. Las igle­sias locales deben ser exten­di­das, refle­ján­dose en las casas en los hog­a­res de sus miem­bros. Así, el éxi­to o el fra­ca­so de las igle­sias locales puede casi siem­pre ser traza­da al tipo de hog­a­res que tienen sus miem­bros. Y así, nece­si­ta­mos deter­mi­nar que esta­mos hacien­do para pro­te­ger nue­stros hog­a­res a cualquier cos­to. Hay dos áreas impor­tantes que nece­si­ta­mos pro­te­ger en nue­stros hog­a­res.

A.  Nue­stros Mat­ri­mo­nios Deben Ser Pro­te­gi­dos.

¿Por qué hay muchos mat­ri­mo­nios fra­casa­dos? La ver­dad es que hay muchos motivos. Pero una de las may­ores razones por la que muchos mat­ri­mo­nio están fra­casan­do es que la sociedad ha desar­rol­la­do una filosofía en con­jun­to sobre el mat­ri­mo­nio que es con­traria a la vol­un­tad de Dios. Es una filosofía que gen­eral­mente toma el mat­ri­mo­nio a la lig­era y áni­ma al divor­cio a la primera señal de prob­le­mas. Es una filosofía que mira al mat­ri­mo­nio como un sim­ple con­tra­to que puede ser roto a su anto­jo.

Es más fácil divor­ciar a una esposa con la que he esta­do casa­do por 26 años que des­pedir a alguien que con­traté hace una sem­ana. La per­sona que con­trate tiene más fuerza legal que mi esposa de 26 años de casa­da. Esto es un error.”   –Judge Randall Hekman, President of the Mighigan Family Forum

 Bien, esto es un error, ¿no lo es? Y el hecho del asun­to es que es con­trario a la vol­un­tad de Dios. Observe que Dios no mira al mat­ri­mo­nio como un sim­ple con­tra­to que puede ser roto. Dios mira al mat­ri­mo­nio como un pacto que debe ser per­ma­nente.

Prov 2:16-17 Serás libra­do de la mujer extraña, De la aje­na que hala­ga con sus pal­abras,  17 La cual aban­dona al com­pañero de su juven­tud, Y se olvi­da del pacto de su Dios  New Living Translation

Ezeq 16:8 “Y pasé otra vez jun­to a ti, y te mire, y he aquí que tu tiem­po era tiem­po de amores; y extendí mi mano sobre ti, y cubrí tu desnudez; y te di jura­men­to y entré en pacto con­ti­go, dice JEHOVÁ el Señor, y fuiste Mía.”. New King James Version

Mal 2:1Mas diréis: ¿Por qué? Porque Jehová ha ates­tigua­do entre ti y la mujer de tu juven­tud, con­tra la cual has sido desleal, sien­do ella tu com­pañera, y la mujer de tu pacto. King James Version

 

¿Cómo pro­tege­mos nue­stro mat­ri­mo­nio? Empece­mos por darnos cuen­ta a lo que hemos entra­do, no solo a un con­tra­to civ­il, sino a un pacto que está lig­a­do has­ta la muerte de una de las partes.

La pal­abra “pacto” sig­nifi­ca,    A   formal,   solemne,   y   acuer­do de unión o con­ve­nio.Aho­ra, la pal­abra “lazo”, en espe­cial cuan­do se rela­ciona con un jura­men­to, sig­nifi­ca,  “con­fi­nar o restringir, pon­erse bajo obligación; afer­rarse jun­tos a un caya­do (Merriam-Webster’s 11th Col­le­giate Dic­tio­nary). Así entonces, cuan­do dos per­sonas entran en el mat­ri­mo­nio, ellos están entran­do en un acuer­do de atadu­ra que los pone bajo la obligación de estar jun­tos. Esta es la men­tal­i­dad de un pacto mat­ri­mo­ni­al. Estare­mos lig­a­dos jun­tos. Cuan­do se pre­sen­ta un con­flic­to, ¡estare­mos lig­a­dos jun­tos!  Cuan­do se pre­sen­ten difer­en­cias de opinión, ¡estare­mos lig­a­dos jun­tos! Cuan­do se pre­sen­ten las enfer­medades, ¡estare­mos lig­a­dos jun­tos! Cuan­do inter­fiera la famil­ia, ¡estare­mos lig­a­dos jun­tos! Cuan­do los ami­gos inten­ten sep­a­rarnos, ¡estare­mos lig­a­dos jun­tos! Cuan­do las cir­cun­stan­cias de la vida se vuel­van difí­ciles, ¡estare­mos lig­a­dos jun­tos!  ¿Por qué? Porque hemos entra­do no solo en un con­tra­to civ­il, sino en algo orde­na­do por Dios, insti­tu­i­do por Dios, y un pacto que agra­da a Dios. Este es el fun­da­men­to sobre el que debe­mos con­stru­ir nue­stro mat­ri­mo­nio.

La esposa de un hom­bre tiene Alzheimer y tiene que ser inter­na­da en un asi­lo de ancianos. Cada día el esposo iría al asi­lo de ancianos y dedi­caría tiem­po a su esposa. Él le hablaría, le leería, peinaría su pelo e inten­taría cumplir con sus necesi­dades. Antes que él dejara su cuar­to, le diría que la ama, la besaría y le diría adiós. Él hizo esto día tras día, sem­ana tras sem­ana y mes tras mes. Él nun­ca lo olvidó. Con fre­cuen­cia él le traería flo­res fres­cas.

Después de una de estas vis­i­tas diarias, un grupo de enfer­meras pidieron reunirse con él. Ellas hablaron admi­radas y le dijeron que todas esta­ban impre­sion­adas con su fidel­i­dad y en la for­ma espe­cial en que él cuid­a­ba a su esposa. “Pero deseamos que ust­ed sepa que ust­ed no nece­si­ta venir todos los días a ver a su esposa.,” dijo amable­mente la jefa de enfer­meras. “Ella no sabe que ust­ed está aquí. Su esposa está bien aquí con nosotros, y ust­ed puede hac­er otras cosas con su tiem­po. No hay abso­lu­ta­mente ningu­na necesi­dad de que ust­ed sien­ta que tiene que man­ten­erse vinien­do día tras día.”

El esposo lev­an­tó su cabeza. Las lágri­mas cor­rieron lenta­mente en sus mejil­las. Con una voz ser­e­na él dijo, “Yo sé que ella no sabe que yo estoy aquí, pero sé que ella está aquí, y eso es lo que impor­ta. ¡Ella es mi esposa! Hace cin­cuen­ta años hice un pacto con ella de que nun­ca la aban­donaría o la dejaría y que estaría con ella en la salud y en la enfer­medad. Y yo inten­to man­ten­er ese pacto.”

Per­mí­tame pre­gun­tar­le: si ust­ed está casa­do, ¿ha inten­ta­do guardar el pacto que ust­ed hizo? Yo le diría que ust­ed haga jus­to lo que Dios espera que ust­ed haga (Mat. 19:3–6).

Debe­mos unirnos uno al otro debido a que el mat­ri­mo­nio no es un con­tra­to: es un pacto. Y hay una difer­en­cia entre los dos. Alguien podría pre­gun­tar, ¿cuál es la difer­en­cia entre un con­tra­to y un pacto? Bien, me agra­da que ust­ed pre­gunte. Aho­ra, per­mí­tame decir que en primer lugar que no estoy negan­do el aspec­to civ­il y con­trac­tu­al del mat­ri­mo­nio. Obvi­a­mente des­de el pun­to de vista de la ley humana el mat­ri­mo­nio involu­cra un con­tra­to civ­il. Pero lo que estoy dicién­dole a ust­ed que como cris­tianos temerosos de Dios, debe­mos enten­der el mat­ri­mo­nio, no solo des­de la per­spec­ti­va del hom­bre, sino des­de la per­spec­ti­va de Dios y Dios mira al mat­ri­mo­nio como un pacto sagra­do.

Escúcheme aho­ra: El con­trac­to es sobre tér­mi­nos mien­tras que el pacto es sobre la con­fi­an­za. El con­tra­to es sobre la con­ve­nien­cia mien­tras que el pacto es sobre el carác­ter. El con­tra­to es sobre el recibir mien­tras que el con­tra­to es sobre el dar. El con­tra­to es sobre la legal­i­dad y el apalan­camien­to mien­tras que el pacto es sobre el amor y la leal­tad. Hay, damas y caballeros, una difer­en­cia entre los dos. Y la razón para enten­der el por qué esto es tan impor­tante al mat­ri­mo­nio es debido a la difer­en­cia may­or entre los con­cep­tos de pacto y de con­tra­to tienen que hac­er con acti­tud y men­tal­i­dad. Y como con una gran can­ti­dad de cosas, la men­tal­i­dad de alguien hacia el mat­ri­mo­nio puede hac­er la difer­en­cia entre ten­er un mal mat­ri­mo­nio, un buen mat­ri­mo­nio, o un mag­ní­fi­co mat­ri­mo­nio. Así que, ¿cuál es su pun­to de vista sobre el mat­ri­mo­nio? ¿Su pun­to de vista es el pun­to de vista de con­tra­to o de pacto?

Acti­tudes Con­trastantes

(AMOR LIBRE, Pacto mat­ri­mo­ni­al)

Acti­tud del Con­tra­to 

¡Ust­ed hizo lo mejor! ¿Qué con­si­go?

¿Qué obten­dré?

No es mi respon­s­abil­i­dad.

No es mi cul­pa.

Ire­mos a medias.

Acti­tud del Pacto

¿Cómo podría servir? ¿Qué puedo dar? ¡Lo que obten­ga!

¡Soy feliz de hac­er­lo!

Acep­to la respon­s­abil­i­dad.

Yo daré el 100 %.

B    Nue­stros Hijos Deben Ser Cri­a­dos En La Nutri­ción y Amon­estación del Señor.

Más y más padres están fal­lan­do en esta área. Nece­si­ta­mos ser más como Ana, la cual al nac­er su hijo, lo dio al Señor. Hablan­do en for­ma fig­u­ra­da, debe­mos dar a nue­stros hijos al Señor. Y lo que quiero dar a enten­der con esto es que nece­si­ta­mos cri­ar­los en tal for­ma que ellos vol­un­tari­a­mente, es lo más prob­a­ble, se entre­garán por ellos mis­mos a Dios en el tiem­po apropi­a­do. Aho­ra hay al menos tres for­mas de hac­er esto:: estu­di­ar con ellos, orar con ellos, y ser un buen ejem­p­lo para ellos.

Conclusión:  Así, lo que ust­ed tiene: Tres cam­pos de batal­las en que nece­si­ta pro­tec­ción. La mente, la igle­sia, y el hog­ar. Sin duda Satanás lo ha hecho y con­tin­uará ata­can­do estas áreas. Él sabe que si él puede ganar en estos lugares, muchas almas estarán per­di­das. Debe­mos man­ten­er­nos en la pelea porque estas cosas son dig­nas de pro­tec­ción.

 

Intro­duc­ción:

  1. Para vivir vidas espir­i­tuales apa­sion­adas debe­mos saber en primer lugar quiénes somos y que poseemos.
  2. Como cris­tianos:
    1. Somos hijos de Dios.
    2. Somos libres de con­de­nación.
    3. Somos herederos del reino de los cie­los.
  3. Si reflex­ion­amos sobre una base diaria de los ben­efi­cios que ten­emos en Cristo, entonces ser­e­mos inspi­ra­dos a vivir vidas espir­i­tuales apa­sion­adas.
  4. En esta lec­ción reflex­ionare­mos sobre un aspec­to más de nues­tra vida espir­i­tu­al que ren­o­vará nues­tra pasión sien­do involu­cra­da acti­va­mente en la ado­ración y ala­ban­za diaria.
  5. Estar involu­cra­do en la ado­ración y la ala­ban­za diaria
    1. Si nues­tras vidas son llenadas con la ado­ración y la ala­ban­za, entonces vivire­mos vidas espir­i­tuales  apa­sion­adas y fer­vientes. Si alabamos a Dios a diario, esta­mos en nue­stro camino para lle­gar a ser dis­cípu­los celosos de Cristo…
      1. Después de que la igle­sia fue estable­ci­da en Pen­te­costés, los primeros dis­cípu­los fueron cubier­tos en fuego por el Señor. A través de Hech 4:4, la igle­sia en Jerusalén, que había ini­ci­a­do con 3000 miem­bros había cre­ci­do a 5000 hom­bres. En Hech 5:14, la Bib­lia dice que más y más hom­bres y mujeres creyeron en el Señor y eran aña­di­dos a su número. De acuer­do a var­ios eru­di­tos, se esti­ma que la igle­sia había cre­ci­do a 50,000 o 100,000 miem­bros. La igle­sia crecía como flo­res sil­vestres. ¿Cuál fue el secre­to de ese crec­imien­to? Su secre­to es que ellos tenían una pasión por el Señor.
      2. ¿Cómo CONTINUÓ cre­cien­do la igle­sia prim­i­ti­va para mostrar su pasión por la vida espir­i­tu­al? El secre­to es encon­tra­do en  Hech 2:46–47. Per­se­veran­do unánimes cada día en el tem­p­lo, y par­tien­do el pan en las casas, comían jun­tos con ale­gría y sen­cillez de corazón, ala­ban­do a Dios, y tenien­do favor con todo el pueblo.
      3. Una razón por la que ellos con­tin­uaron tenien­do una pasión por la vida espir­i­tu­al era debido a que ellos alaba­ban a Dios cada día. Ellos alaba­ban a Dios todos los días. Si deseamos vivir vidas espir­i­tuales apa­sion­adas, debe­mos ado­rar a Dios sobre una base diaria.
      4. No obstante que debe­mos ado­rar y alabar a Dios a diario, las estadís­ti­cas mues­tran que muchos cris­tianos no lo están hacien­do.
        1. Exper­tos en el crec­imien­to de la igle­sia esti­man que arri­ba de la mitad de todos los que asis­ten a una igle­sia evangéli­ca en domin­go no ado­ran a Dios en públi­co o en pri­va­do.
        2. Esto sig­nifi­ca que la mitad de todos los que van a la igle­sia no están par­tic­i­pan­do en la ado­ración.
        3. No podría causar asom­bro que los cris­tianos no sean total­mente espir­i­tuales
        4. Si deseamos vivir vidas espir­i­tuales apa­sion­adas debe­mos entonces estar involu­cra­dos en for­ma acti­va en la ado­ración.
        5. Cuan­do ven­i­mos a la igle­sia, debe­mos estar ACTIVAMENTE involu­cra­dos en la ado­ración. Cuan­do can­ta­mos ala­ban­zas al Señor, todos debe­mos estar can­tan­do. Cuan­do oramos debe­mos estar par­tic­i­pan­do todos. El resto de los días, debe­mos estar tam­bién involu­cra­dos acti­va­mente en la ado­ración. La ado­ración no es un even­to al que asis­ti­mos, es un esti­lo de vida. Es una for­ma de vida.
  6. Lo que es la ado­ración
    1. Lit­eral­mente, incli­narse y mostrar rev­er­en­cia.” Ado­rar a Dios es atribuir­le a Él la dig­nidad supre­ma.
    2. La ado­ración es”
      1. La suma de la ado­ración.
      2. La exaltación y la mag­nifi­cación de Dios.
      3. La con­tem­plación de la grandeza de Dios.
      4. La exten­sión de nues­tra apre­ciación más pro­fun­da.
      5. La otor­gación de nues­tra ala­ban­za más del­i­ca­da y mejor.
      6. La cel­e­bración de todas las cel­e­bra­ciones.
      7. La ado­ración es ese acto espe­cial, hecho por nosotros para exal­tar, glo­ri­ficar, mag­nificar, y hon­rar exclu­si­va­mente a Dios.
    3. ¿Por qué debe­mos ado­rar y alabar a Dios?
      1. La ado­ración no es para nosotros, no obstante que el ben­efi­cio es para nosotros. Somos ben­de­ci­dos más allá de cualquier medi­da en el acto de la ado­ración, el obje­ti­vo final es Dios, no nosotros. El enten­der por qué alabamos a Dios nos ayu­dará en nues­tra prác­ti­ca.
      2. He aquí un par de razones por las que ado­ramos a nue­stro Creador:
        1. La ado­ración y la ala­ban­za son deseadas por Dios.
          1. En tan­to que Dios no tiene necesi­dades debido a Su nat­u­raleza, Él tiene deseos. Su máx­i­mo deseo es recibir la ala­ban­za y la ado­ración de nue­stros labios y cora­zones.
          2. Juan 4:23, Jesús dijo, “Más la hora viene, y aho­ra es, cuan­do los ver­daderos ado­radores ado­rarán al Padre en espíritu y en ver­dad; porque tam­bién el Padre tales ado­radores bus­ca que le adoren.”
          3. Dios bus­ca la ado­ración en nues­tra ado­ración. La sigu­iente vez que ust­ed empiece a ado­rar en sus ora­ciones, en su ser­vi­cio de cán­ti­cos, en su ofren­da y en su comu­nión, solo sepa que Él ha esta­do cubrien­do con antic­i­pación y dese­an­do su ado­ración.
          4. Ilus­tración: Cuan­do regre­saron de un via­je misionero y Jeny y Chelsea cor­rieron a darme la bien­veni­da. “¡Que bien­veni­da! Nun­ca me he sen­ti­do tan ama­do.” Eso es lo que Dios siente como cuan­do nosotros Lo recono­ce­mos en la ado­ración.
          5. ¡Ado­ramos a Dios porque Él lo merece!
            1. Salmo 29:1–2; “Atribuid a Jehová, oh hijos de los poderosos. Dad a Jehová la glo­ria y el poder. Dad a Jehová la glo­ria debi­da a su nom­bre; Ado­rad a Jehová en la her­mo­sura de la san­ti­dad.”
            2. La glo­ria es debido a Su nom­bre. Dios nos ha dado tan­to y nece­si­ta­mos dar­le a cam­bio lo que Él merece: nues­tra ado­ración.
            3. Ilus­tración: Joy David­man en Smoke on the Moun­tain, escribe, Hubo una vez un vieji­to. Sus manos tem­bla­ban, cuan­do él comía son­a­ba la platería con angus­tia, olvi­dan­do su boca con su cuchara no tan a menudo, y giró un poco a su comi­da en el man­tel. Aho­ra él vivía con su hijo casa­do, al no ten­er a nadie más con quien vivir, y la mujer de su hijo no le gusta­ba el arreg­lo. “No puedo ten­er esto,” dijo ella. “Inter­fiere con mi dere­cho a la feli­ci­dad.” Así ella y su esposo tomaron al anciano en for­ma gen­til pero firme y lo guiaron a la esquina de la coci­na. Allí lo pusieron ellos sobre un alam­bique y le dieron su comi­da en un cuen­co de bar­ro. Des­de entonces él siem­pre comió en la esquina, parpade­an­do en la mesa con ojos de esper­an­za… Un día sus manos tem­blaron más de lo usu­al y el cuen­co de bar­ro cayó y se rompió. “Si tú eres un puer­co,” dijo la nuera, “debes com­er fuera del come­dor.” Entonces ellos le hicieron un come­dor de madera, y él con­seguía su comi­da en ese lugar.
              1. Cuan­do des­cuidamos la ado­ración y la ala­ban­za a Dios sobre una base diaria, lo esta­mos tratan­do a Él como la esta­ba tratan­do la pare­ja a su padre. Ellos lo arro­jaron fuera y lo trataron sin respeto no obstante que él tuvo el cuida­do de ellos y proveyó para su hijo por muchos, muchos años. Dios ha hecho así mucho por nosotros, Nece­si­ta­mos hon­rar­lo, nece­si­ta­mos hon­rar­lo con nues­tra ado­ración. ¡Él lo merece!

Con­clusión:

  1. Hay otras muchas razones por las que debe­mos ado­rar a Dios. La pre­gun­ta es, ¿cómo nues­tra ado­ración a Dios nos ayu­da a vivir vidas espir­i­tual­mente apa­sion­adas?
  2. Isaías dijo que él había sido ungi­do para otor­gar un “man­to de ale­gría en lugar del espíritu angus­ti­a­do.” (Isaías 61:3)
    1. La pres­en­cia de la ala­ban­za sig­nifi­ca la ausen­cia de fal­ta de esper­an­za, de desán­i­mo y de aba­timien­to. Cuan­do ado­ramos, nue­stros espíri­tus se eleven y nue­stro fal­ta de esper­an­za es der­ro­ta­da.
  3. ¿Cómo vivi­mos vidas espir­i­tuales apa­sion­adas?
    1. En primer lugar, nece­si­ta­mos acep­tar lo que somos y lo que poseemos.
    2. En segun­do lugar, nece­si­ta­mos desar­rol­lar un hábito de ala­ban­za y de ado­ración, no solo los domin­gos en la igle­sia, sino tam­bién en nues­tras devo­ciones pri­vadas, diarias.
  4. Alabamos a Dios por Su propia dig­nidad y glo­ria. No alabamos para obten­er, alabamos para dar. Y no hay nada como el poder y la pres­en­cia de Dios para ayu­darnos a vivir una vida vic­to­riosa de for­ma con­sis­tente.

Descar­gue el ser­món en WORD La Ren­o­vación de su Pasión por la Vida Espir­i­tu­al (2)

Intro­duc­ción:

Varias veces durante este mes le he pre­gun­ta­do a var­ios cris­tianos cómo van en su cam­i­na­da con Jesús.  Algunos dijeron: Más o menos. Bien, yo creo. No sé. ¿Qué? Quizás mal, no sé. ¿Por qué me pre­gun­tas?

Durante mis 15 años de pred­i­cador de tiem­po com­ple­to, he cono­ci­do muchos cris­tianos que viv­en su vida espir­i­tu­al sim­ple­mente, “mas o menos, entre ver y seco.”  Parece que solo exis­ten por exi­s­tir.  Esto no es algo que solo le sucede a otros, pero aun a mi me ha suce­di­do.  La ver­dad es que muchos cris­tianos viv­en en un “bajonea­do” espir­i­tu­al, en un esta­do de arrul­lo y nada mas pasamos por las mociones.

Si estás en un bajón espir­i­tu­al, hay bue­nas noti­cias para ti hoy.  En esta lec­ción estu­di­are­mos algunos prin­ci­p­ios, que si los seguimos, nos ayu­darán a retomar la pasión para vivir una vida espir­i­tu­al y ded­i­ca­da a Dios.  ¿Aca­so, no te gus­taría vivir para el Señor otra vez?  Hemos sido con­quis­ta­dos para con­quis­tar.  Hemos sido con­ver­tidos para con­ver­tir.

Dios quiere que viva­mos en vic­to­ria.  Él quiere que viva­mos una vida espir­i­tu­al llena de pasión a diario, pero Satanás quiere que sig­amos vivien­do en un arrul­lo espir­i­tu­al.  Si quer­e­mos una vida espir­i­tu­al apa­sion­a­da debe­mos bus­car­la has­ta alcan­zarla.

Debe­mos recono­cer quien somos y qué poseemos

En oca­siones sim­ple­mente no sabe­mos lo que ten­emos en nues­tras propias manos.  Durante el peor peri­o­do de la gran depre­sión financiera de EEUU, una anciana fue a la ofic­i­na de seguros de vida.  Le dijo a la sec­re­taria que ya no podía seguir pagan­do el seguro de su difun­to esposo.  La sec­re­taria le explicó que, ya una vez muer­to no se paga pero sí se cobra el seguro.  Al ver la pól­iza la anciani­ta se dio cuen­ta que le debía var­ios miles de dólares.  Esta mujer era muy rica, sin saber­lo.  No entendía los ben­efi­cios de la pól­iza.

Esta es una de las razones de por qué algu­nas per­sonas no viv­en apa­sion­adas por Dios, porque no cono­cen todos los ben­efi­cios que poseen.

Somos hijos de Dios (1 Juan 3:1)

Somos hijos de Dios.  Somos hechu­ra del Creador del mun­do.  Si alguien te lle­ga a decir que no tienes un val­or, no les creas ni por un momen­to.  Diles que eres un hijo de Dios; perteneces a la famil­ia real.

Nue­stro Padre nos ama y nos esti­ma aun cuan­do pecamos en con­tra de E´l.

Somos libres de con­de­nación.

Ilus­tración:  Se dice de una pare­ja que no podía ten­er hijos.  Después de cin­co años deci­dieron adop­tar.  Lo cual hicieron.  Como una coin­ci­den­cia, una sem­ana después de adop­tar un niño, la pare­ja se dio cuen­ta que esta­ba embaraza­da la seño­ra.  A los dos años llegó una ami­ga a vis­i­tar.  La ami­go pre­gun­tó, “¿Cuál de los dos niños es el adop­ta­do?”  La mamá son­rió y dijo, “Umm, ya ni me recuer­do.”

Cuan­do somos adop­ta­dos en la famil­ia de Dios, pron­to lleg­amos a ate­so­rar el amor y la fal­ta de memo­ria de nue­stro Padre.  Dios deter­mi­na olvi­darse de nue­stro pasa­do, de nue­stros peca­dos y nos da los dere­chos com­ple­tos de ser Sus hijos rescata­dos por la san­gre de Cristo Jesús.  (Romanos 8:1–2)

Gálatas 3:10 no enseña que antes de ser cris­tianos, no sola­mente estábamos muer­tos en nue­stros peca­dos y trans­gre­siones pero estábamos bajo la maldición.  Esa maldición o con­de­nación fue quita­da al momen­to que la san­gre de Cristo nos lavó.  El momen­to en que fuimos bau­ti­za­dos.

1 Juan 1:7

Esto sig­nifi­ca que vivi­mos en el perdón a diario, que la san­gre de Cristo nos lava de todo peca­do.

Cuan­do Satanás nos acusa y nos recuer­da que hemos fal­la­do, que hemos peca­do, que no somos dig­nos, no debe­mos creer­le sus men­ti­ras.  Dios nos ve y ve que no ten­emos peca­do ni con­de­nación.  En Sus ojos somos limpios y puros.  Entonces no ten­emos por qué sen­tirnos como un fra­ca­so.

Somos herederos del reino de los cie­los.

Gálatas 4:7

Antes de rendir nues­tras vidas a Cristo, éramos esclavos del peca­do.  Aho­ra, en Cristo, hemos ido esclav­i­tud a herederos.  Y, no herederos del infier­no, pero herederos de los cie­los.  Tú Padre, tú Creador es PADRE, y Él te ha deja­do como Su heredero.  No eres pobre, desecha­do, eres rico en Cristo.

Hay una his­to­ria de una anciani­ta que era una par­alíti­ca.  Cuan­do sus padres murieron ella quedó sola, sin famil­ia y sin dinero.  Ella buscó la man­era de ganar dinero y sobre­vivir.  Tejía pren­das y las vendía, aunque le era muy doloroso por su artri­tis.  Al paso de unos años llegó a vis­i­tar­la un ami­go de su difun­to padre.  Él se quedó impre­sion­a­do de las condi­ciones tan pobres que esta mujer esta­ba vivien­do.  El viejo ami­go le pre­gun­tó que si por qué vivía.  Ella le con­tó que cuan­do sus padres murieron y no tenía nada.  El viejo ami­go le dijo que eso no era cier­to.  Que él mis­mo fue con su padre para dejar todo en orden y le había hereda­do una gran can­ti­dad de pla­ta.  Al final del cuen­to, la seño­ra, sin saber­lo tenía en su nom­bre, como heren­cia mil­lones de dólares y ella sin tocar un cen­ta­vo.

¿Cuán­tos cris­tianos vivi­mos der­ro­taos, en pobreza espir­i­tu­al, y en depre­sión porque no sabe­mos de las riquezas que ten­emos en Cristo?

Como cris­tianos debe­mos recor­darnos, a diario, quién somos, de quién somos y a dónde vamos.  Somos hijos de Dios, poseí­dos por Dios, herederos de Dios y via­jamos hacia el cielo.

Con­clusión:

Salmos 98, las bue­nas nuevas

Ed Rangel diciem­bre 2013

Descar­gue el ser­món en bosque­jo y for­ma­to PDF Ren­o­van­do tu pasión para una vida y ado­ración espir­i­tu­al pte. 1

¿Es Dios justo?

Romanos 1:16–23

Intro­duc­ción:

  1. Hay una pre­gun­ta que atribu­la a muchas per­sonas, creyentes y no creyentes.  Esta mis­ma pre­gun­ta, por el sim­ple hecho que no han encon­tra­do la respues­ta, ha servi­do como excusa para muchos en no obe­de­cer el evan­ge­lio.  El prob­le­ma sim­ple­mente dicho es este: “¿Es Dios jus­to si Él per­mite que una per­sona que nun­ca ha escucha­do el evan­ge­lio se vaya al infier­no?  ¿Aca­so puede un Dios jus­to  hac­er tal cosa?”
  2. Esta es una pre­gun­ta bue­na.  Y una pre­gun­ta adi­cional sería, ¿Hay otra man­era de sal­vación para aque­l­los que no han escucha­do el evan­ge­lio?  Son bue­nas pre­gun­tas, ¿ver­dad?
    1. Primero, afir­mo que Dios sí es jus­to.
    2. Segun­do, aparte de Cristo no hay otro camino a Dios.  (Juan 14:6; Yo soy el camino…”)
    3. Si alguien puede venir a Dios por otro camino que no sea Cristo, entonces eso hace al Señor un men­tiroso.  Si una per­sona se sal­va por otra man­era entonces Cristo no es nue­stro Sal­vador.
    4. Entonces, sien­do que Cristo declaró en Juan 14:6, que Él es el camino a Dios, ¿cómo podrá Dios ser jus­to y mis­eri­cor­dioso si Él con­denará a todos que no han escucha­do a Cristo pred­i­ca­do?
  3. Pablo nos ofrece una con­testación a este dile­ma.  En Romanos 1:16–23 él nos ofrece cua­tro fac­tores de la jus­ti­cia de Dios.
    1. Porque no me avergüen­zo del evan­ge­lio, pues es el poder de Dios para la sal­vación de todo el que cree; del judío primera­mente y tam­bién del griego. Porque en el evan­ge­lio la jus­ti­cia de Dios se rev­ela por fe y para fe; como está escrito: MAS EL JUSTO POR LA FE VIVIRA. Porque la ira de Dios se rev­ela des­de el cielo con­tra toda impiedad e injus­ti­cia de los hom­bres, que con injus­ti­cia restrin­gen la ver­dad; porque lo que se conoce acer­ca de Dios es evi­dente den­tro de ellos, pues Dios se lo hizo evi­dente. Porque des­de la creación del mun­do, sus atrib­u­tos invis­i­bles, su eter­no poder y divinidad, se han vis­to con toda clar­i­dad, sien­do enten­di­dos por medio de lo crea­do, de man­era que no tienen excusa. Pues aunque conocían a Dios, no le hon­raron como a Dios ni le dieron gra­cias, sino que se hicieron vanos en sus razon­amien­tos y su necio corazón fue entene­bre­ci­do. Pro­fe­san­do ser sabios, se volvieron necios, y cam­biaron la glo­ria del Dios incor­rupt­ible por una ima­gen en for­ma de hom­bre cor­rupt­ible, de aves, de cuadrúpe­dos y de rep­tiles.”
    2. Romanos 1:16–23.….…..descargue el ser­món entero

Es Dios jus­to…descar­gue aquí en WORD

Vayamos hacia la per­fec­ción”

 

Intro­duc­ción:  La fal­ta de pro­gre­so.

  1. ¿Cuán­tas veces a desea­do “saber” mucha Bib­lia como otros cris­tianos?
  2. ¿Cómo hemos apren­di­do lo nece­sario para hac­er lo que nos gus­ta?
  3. Dios quiere que crez­camos en lo espir­i­tu­al, y debe­mos hac­er­lo.
  4. Varias exhorta­ciones en el NT para madu­rar en conocimiento/fe
    1. Col. 1:28; “A El nosotros procla­mamos (anun­ci­amos), amon­e­s­tando a todos los hom­bres, y enseñan­do a todos los hom­bres con toda sabiduría, a fin de poder pre­sen­tar a todo hom­bre per­fec­to en Cristo.”
    2. Efe­sios 4:12–15; “a fin de per­fec­cionar a los san­tos para la obra del min­is­te­rio, para la edi­fi­cación del cuer­po de Cristo,13 has­ta que todos llegue­mos a la unidad de la fe y del conocimien­to del Hijo de Dios, a un varón per­fec­to, a la medi­da de la estatu­ra de la plen­i­tud de Cristo; 14 para que ya no seamos niños fluc­tu­antes, lle­va­dos por doquiera de todo vien­to de doc­t­ri­na, por estrat­a­ge­ma de hom­bres que para engañar emplean con astu­cia las arti­mañas del error, 15 sino que sigu­ien­do la ver­dad en amor, crez­camos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo,”
    3. La pal­abra “per­fec­to” (teleios) no sig­nifi­ca “sin man­cha”, pero sug­iere desar­rol­lo con­tin­uo según nues­tras capaci­dades.
    4. ¿Por qué algunos Cris­tianos se quedan como infantes espir­i­tuales?
      1. Algunos son de doble áni­mo e irres­o­lu­tos.  Nun­ca han estable­ci­do ple­na­mente su leal­tad a Cristo.  Jesús advir­tió, “nadie puede servir a dos mae­stros…” (Mat. 6:24).  Estas per­sonas siem­pre miden la obe­di­en­cia con  los deseos y opor­tu­nidades que com­piten en con­tra de ella.
      2. Algunos basan sus vidas en la emo­ción y cir­cun­stan­cia.  Aque­l­los que fal­lan en desar­rol­las son indis­ci­plina­dos y miden todo por el aquí y hoy, y con sus sen­timien­tos.  Tal cris­tiano es “inestable en todos sus caminos.”  (San­ti­a­go 1:8)
      3. Les fal­ta la ver­dadera fe.  Su ser­vi­cio es sola­mente de labios y ofre­ci­do solo por motivos de hábito, intere­ses sociales, cul­pa­bil­i­dad y otros motives menos nobles.  Esto pro­mueve la vul­ner­a­bil­i­dad a la astu­cia y engaño de los hom­bres (Efe­sios 4:14).
  5. Si no somos capaces de cre­cer vamos a retro­ced­er espir­i­tual­mente (Hebre­os 5:12).  La nat­u­raleza del mun­do y la vida es cor­ro­si­vo.  Lo que no se ejerci­ta se dete­ri­o­ra, incluyen­do la mente.
  6. Cosas que pro­mueven el crec­imien­to espir­i­tu­al
    1. Acti­tud: El cris­tiano debe ten­er ham­bre para cre­cer.  “Bien­aven­tu­ra­dos los que tienen ham­bre y sed de jus­ti­cia, pues ellos serán saci­a­dos.” (Matthew 5:6)  “deseen como niños recién naci­dos, la leche pura de la pal­abra, para que por ella crez­can para sal­vación,”  (1 Peter 2:2).
    2. Estu­di­ar:  No hay sub­sti­tu­to para estu­dio enér­gi­co e indus­tri­al de la Bib­lia (2 Tim. 2:15; Hechos 17:11).  La Bib­lia sí es com­pren­si­ble.  Los que ridi­culizan la Bib­lia son aque­l­los que real­mente no la han estu­di­a­do y sim­ple­mente la hacen a un lado.  Y hay aque­l­los que “siem­pre están apren­di­en­do y nun­ca pueden lle­gar al conocimien­to de la ver­dad.”  (2 Tim. 3:7)
      1. Muchas cosas com­piten por nue­stro tiem­po ded­i­ca­do al estu­dio.  Si dedicamos una hora por sem­ana estu­dian­do la Bib­lia, dedicamos más tiem­po arreglán­donos el cabel­lo, cam­i­nan­do al per­ro, escri­bi­en­do car­tas, hacien­do el aseo de la casa, hablan­do por telé­fono y escri­bi­en­do men­sajes de tex­to, ¡y sin men­cionar vien­do la tele!
      2. El apren­diza­je es un pro­ce­so inher­ente­mente incó­mo­do.  Nues­tras nociones erróneas pueden ser des­cu­bier­tas; ten­dremos que hac­er cam­bios.  Debe­mos dejar “las enseñan­zas ele­men­tales acer­ca de Cristo (el Mesías), avance­mos hacia la madurez (per­fec­ción), no echan­do otra vez el fun­da­men­to del arrepen­timien­to de obras muer­tas y de la fe en Dios,” (Hebre­os 6:1)
      3. El aspec­to más difí­cil de apren­der las escrit­uras es el aplicar los prin­ci­p­ios a situa­ciones de la vida real.  A esto se le lla­ma sabiduría.  Tal sabiduría viene de Dios por medio de la oración (San­ti­a­go 1:5).
  7. La prue­ba: Jamás podremos pro­gre­sar si no somos proba­dos (San­ti­a­go 1:2–4; 2 Cor­in­tios 12:10).
  8. Meta: “Cristo for­ma­do en ust­edes…” (Gal. 4:19).  Ilus­tración:  Apara­to que cues­ta miles de dólares para armo­nizar los col­ores.  Iguala los col­ores a per­fec­ción.  Nues­tra meta debe ser de estu­di­ar la Bib­lia has­ta que nues­tras vidas estén en per­fec­ta armonía a la de Cristo.  Nue­stro deseo debe ser de emu­lar a Cristo, exac­ta­mente.
  9. Coop­er­ar con los ancianos, pred­i­cadores, etc. (Efe­sios 4:11).  Nece­si­ta­mos ayu­da de otros cris­tianos para el crec­imien­to per­son­al.

Con­clusión:  Dios nos conoce mejor que nos cono­ce­mos a sí mis­mos.  Él sabe lo que podemos sopor­tar y que nos puede destru­ir.  Pero debe­mos coop­er­ar con Él y con­fi­ar en Él para que podamos aprovechar de cualquier opor­tu­nidad de crec­imien­to.

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Intro­duc­ción:

  1. Soy ten­ta­do…”
    1. Nue­stro cuer­po es el gran cam­po de batal­la en donde luchamos en con­tra del Ten­ta­dor (Efe­sios 6:10–17; 2 Cor­in­tios 10:3–5).
      1. Satanás tra­ta de apelar a nue­stros deseos por medio de uno de tres avenidas de la tentación (1 Juan 2:16).
        1. Los deseos de los ojos”
        2. Los deseos de la carne”
        3. la arro­gan­cia de la vida”
      2. Siem­pre tiene la mis­ma estrate­gia.
        1. Así es como se le acer­có a Eva (Géne­sis 3:1–6).Tentación
        2. Así es como se le acer­có a David (2 Samuel 11:1–17).
        3. Así es como se le acer­có a Jesús ( Mateo 4:1–11)
    2. Todo ser humano está involu­cra­do en esta guer­ra de la carne (San­ti­a­go 1:14).
      1. Todos son ten­ta­dos (1 Cor­in­tios 10:13)
      2. Es más, no hay quien no haya sido heri­do (Romanos 2:23; Ecle­si­astés 7:20).
      3. La muerte espir­i­tu­al resultó porque el humano cedió a la tentación (Romanos 8:5–6; San­ti­a­go 1:15; Eze­quiel 18:4, 20; 1 Tim­o­teo 5:6).
      4. Y como resul­ta­do esta­mos en necesi­dad de un Sal­vador (Romanos 7:5, 9, 14–17, 24–25)
    3. Este con­flic­to no se aca­ba cuan­do somos red­imi­dos (San­ti­a­go 1:2, 12–13).
      1. El Cris­tiano es sev­era­mente proba­do por Satanás (1 Pedro 5:1–8)
      2. Jesús fue un hom­bre jus­to y ten­ta­do (1 Pedro 1:22).
  1. ¿Cómo resis­to la tentación?
    1. Aunque es cier­to que todos somos ten­ta­dos, no es nece­sario que resulte en peca­do (San­ti­a­go 1:15; 1 John 3:4; 2:1, 16–17; 1 Cor­in­tios 10:12).
      1. Hay man­era de escapar la tentación (1 Cor­in­tios 10:13).
      2. Jesús nos man­da a que resista la tentación y que no peque­mos (1 Juan 2:1).
    2. Lo que nece­si­ta­mos apren­der es cómo resi­s­tir la tentación y no pecar (1 Juan 2:1).
      1. Algunos tienen la noción de que el peca­do es inevitable en nues­tras vidas.
      2. No se dis­cute que ser­e­mos per­fec­tos, es decir, sin peca­dos (1 Juan 1:8, 10).
      3. Sin embar­go, lo que sí mantiene en esta lec­ción es que no ten­emos que rendirnos a la tentación, y adop­tar la acti­tud que “Dios me hizo débil y, ¿qué espera de mi?”

Dis­cusión:

(Cuan­do soy ten­ta­do…)

  1. Recuer­do que el dia­blo puede ser resis­ti­do
    1. El dia­blo no es un “Dios” mal­va­do.
      1. Él no es omni­sciente.
      2. Él no es omnipresente.
      3. Él no es omnipo­tente.
      4. Él no es eter­no.
    2. El dia­blo puede ser resis­ti­do (San­ti­a­go 4:7; Efe­sios 4:27; 6:11; 1 Pedro 5:8–9).
    3. Sus artilu­gios inge­niosos no son un secre­to (2 Cor­in­tios 2:11; 11:13–15).
  2. Recuer­do que soy un hom­bre crea­do en la ima­gen de Dios
    1. Según Géne­sis 1:26 esa ima­gen es en el hom­bre inte­ri­or
    2. ¿Qué impli­ca eso?
      1. Int­elec­to o razón
      2. Vol­un­tad o libre albedrío
      3. Moral­i­dad, el conocimien­to entre e bien y el mal
    3. Mi nat­u­raleza no es cor­rup­ta (Ecle­si­astés 7:29; 1 Juan 2:1; 1 Cor­in­tios 15:34).
    4. La vol­un­tad de Dios no está más allá de mi capaci­dad hac­er­la
      1. Podemos enten­der­la (Efe­sios 3:4; 5:17; Juan 7:17).
      2. Podemos hac­er­la (1 Juan 5:3).
      3. El asun­to es, ¿Lo hare­mos? (Juan 7:17)
  1. Recuer­do escrit­uras bíbli­cas rela­cionadas con la tentación en par­tic­u­lar
    1. El ejem­p­lo de Cristo (Mateo 4:4, 7, 10).
      1. Jesús es mi ejem­p­lo cuan­do soy ten­ta­do (1 Pedro 2:21–22; 1 Juan 2:6).
      2. Sus méto­dos han sido proba­dos (1 Pedro 2:22; Hebre­os 4:15).
    2. El secre­to a este éxi­to es el estu­dio bíbli­co (Salmos 119:11).
      1. Estu­dio  bíbli­co elim­i­na la igno­ran­cia (Juan 8:32).
      2. Estu­dio bíbli­co nos trae sabiduría (Prover­bios 1:1–4).
      3. Estu­dio bíbli­co for­ja el carác­ter (Hebre­os 4:12).
    3. Escrit­u­ra rela­ciona­da a las tenta­ciones comunes.
      1. Hac­er una lista de ref­er­en­cias bíbli­cas que se apli­can a su gran peca­do y comé­ta­las a la memo­ria.
      2. Aplíque­los a diario en su vida, expe­ri­en­cias, recíte­los, etc.
  1. Reflex­iono en la ofren­da que hizo Jesús
    1. Lo recuer­do en la últi­ma cena (Juan 13:1–38; Mateo 26:20–35).
    2. Lo recuer­do en Get­se­maní (Mateo 26:36–56; Mar­cos 14:32–50).
    3. Lo recuer­do cuan­do los fal­sos lo acusaron en el tri­bunal (Mateo 26:57–68; Mark 15:1ff; Lucas 23:6–12)
    4. Lo recuer­do en la cruz (Mateo 27:32–38; Mar­cos 15:21–41; Lucas 23:38).
  1. Oro por rescate
    1. Cuan­do Jesús fue ten­ta­do Él oró (Lucas 6:11–12; Mateo 26:36–44).
    2. Jesús nos enseñó como orar para ser rescata­dos (Mateo 6:13).
    3. Dios respon­derá a nues­tras peti­ciones (1 Cor­in­tios 10:13; San­ti­a­go 1:13).
  2. Re-evalúo el patrón en mi vida (cómo vivo mi vida)
    1. Muchas veces las tenta­ciones nos vienen porque no cam­i­namos cir­cun­spec­tos.
      1. Andamos con mala gente (Prover­bios 1:10).
      2. Nue­stros ojos ven cosas inapropi­adas (Job 31:1).
        1. Pelícu­las mar­cadas “R”.
        2. Pornografía.
        3. Leyen­do libros, nov­e­las, revis­tas con men­sajes pecaminosos.
        4. Los deseos de los ojos…
      3. Nues­tras pri­or­i­dades están des­or­de­nadas (Mateo 6:33)
      4. No esta­mos en donde debe­mos estar (2 Samuel 11:2).
    2. Jesús nos enseñó a velar y orar.
      1. Unos oran después que han cor­ri­do hacia la tentación y la han abraza­do.
      2. Ejem­p­los bíbli­cos de velar:
        1. José huyó (Géne­sis 39:12).
        2. A Tim­o­teo se le dijo a que huy­era (2 Tim­o­teo 2:22).
        3. A los cor­in­tios tam­bién se les amon­estó lo mis­mo (1 Cor­in­tios 6:18).
        4. Lo mis­mo a los Romanos (Romanos 13:14).
    3. Muchos de nue­stros prob­le­mas sur­gen porque nun­ca apren­demos cómo romper esas tenta­ciones, aso­cia­ciones, activi­dades y pasatiem­pos que dan lugar a la tentación.

Con­clusión:

  1. La tentación es es una expe­ri­en­cia común del hom­bre.
    1. Pero no nece­si­ta resul­tar en peca­do.
    2. Pero, nece­si­ta­mos enfrentar­la y resi­s­tir­la.
  2. ¿Cómo lograr esto?
    1. Recuer­do que el dia­blo puede ser resis­ti­do.
    2. Recuer­do que he sido crea­do en la ima­gen de Dios.
    3. Trai­go a mente escrit­uras bíbli­cas rela­cionadas con las tenta­ciones en par­tic­u­lar.
    4. Reflex­iono en la ofren­da que hizo Jesús.
    5. Oro para que Dios me rescate de la tentación.
    6. Re-evalúo el patrón en mi vida.

 

Cuan­do soy ten­ta­do.. (WORD)

Cuan­do soy ten­ta­do.. (PDF)

I. Intro­duc­ción:

A. La influ­en­cia es impor­tante

1. El val­or de ten­er una bue­na influ­en­cia es un prin­ci­pio enseña­do des­de el antiguo tes­ta­men­to.

Eccl. 7:1 Mejor es el buen nom­bre que el buen ungüen­to,  Y el día de la muerte que el día del nacimien­to.La-Influencia-Cristiana

Prov. 22:1 Más vale el buen nom­bre que las muchas riquezas, Y el favor que la pla­ta y el oro.

2. Cristo le enseñó a los dis­cípu­los la impor­tan­cia de una bue­na influ­en­cia.  (Mateo 5:13–16 uds. son la sal de la tier­ra, luz del mun­do…)

3. Pablo nos dice lo mis­mo para que nadie pue­da hablar mal de nosotros y así no puedan hablar mal de Cristo por nues­tra cul­pa.  (Fil­ipens­es 2:14–16)

Hagan todas las cosas sin mur­mu­ra­ciones ni dis­cu­siones, 15 para que sean irrepren­si­bles y sen­cil­los, hijos de Dios sin tacha en medio de una gen­eración tor­ci­da y perversa[a], en medio de la cual ust­edes res­p­lan­de­cen como luminares[b] en el mun­do, 16 soste­nien­do firme­mente la pal­abra de vida, a fin de que yo ten­ga moti­vo para glo­ri­arme en el día de Cristo, ya que no habré cor­ri­do en vano ni habré tra­ba­ja­do en vano.

B. ¿Qué sucede cuan­do echas a perder tu influ­en­cia?

1. ¡No sirve para nada!  (Lucas 14:34–35)

2. Tus ene­mi­gos son jus­ti­fi­ca­dos, tienen razón de que no sirves para nada.  (1 Ped. 3:15–16).

sino san­tifiquen a Cristo como Señor en sus cora­zones, estando siem­pre prepara­dos para pre­sen­tar defen­sa ante todo el que les demande razón de[a] la esper­an­za que hay en ust­edes. Pero hágan­lo con manse­dum­bre y reverencia[b], 16 tenien­do bue­na con­cien­cia, para que en aque­l­lo en que son calum­ni­a­dos, sean aver­gon­za­dos los que hablan mal de la bue­na con­duc­ta de ust­edes en Cristo.”

3. Dios es blas­fe­ma­do (1 Tim. 6:1).  “Todos los que están bajo yugo como esclavos, con­sid­eren a sus pro­pios amos como dig­nos de todo hon­or, para que el nom­bre de Dios y nues­tra doc­t­ri­na no’ sean blas­fe­ma­dos.”

C. ¿Cómo arru­inar tu influ­en­cia?

1. No es mi inten­ción de ani­marte a que arru­ines tu influ­en­cia.

2. Mi inten­ción es de ani­marte a que no lo hagas, a que lo evites, a que seas más como Jesús y que tu influ­en­cia sea bue­na y no mala.

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Como arru­inar tu influ­en­cia, para PDF

Como arru­inar tu influ­en­cia, para Ipod

Como arru­inar tu influ­en­cia, Pow­er Point

Intro­duc­ción:

  1. La may­oría de las sociedades civ­i­lizadas están pla­gadas con los peca­dos de la moral­i­dad.
  2. Esta lec­ción tra­ta con el tema del mat­ri­mo­nio, divor­cio y las segun­das nup­cias.

a.  ¿Qué dice la Bib­lia acer­ca del mat­ri­mo­nio?

b.  ¿Qué dice la Bib­lia acer­ca del divor­cio?Just married couple, holding hands and walking in nature

c.  ¿Qué dice la Bib­lia acer­ca de las segun­das nup­cias?

2.  Como con todo tema bíbli­co debe­mos pre­ocu­parnos con lo que dice Dios, con lo que dice la Bib­lia.

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Con­tento de Ser un Cris­tiano de Mente Estrecha

Intro­duc­ción:

I.        Leer Mt. 7:13, 14.

Una cosa que encon­tramos mien­tras via­jamos en el camino de la vida es que hay muchas elec­ciones que se ponen frente a nosotros. Jesús, en este tex­to tan famil­iar, expone una serie de con­trastes que nos deja una clara impre­sión de que todos debe­mos hac­er una elec­ción. Hay de acuer­do a Jesús, dos puer­tas y dos des­ti­nos. Hay una puer­ta ancha y una puer­ta estrecha. Hay un camino ancho y un camino angos­to. Hay un des­ti­no al cual muchos lle­garán (infier­no), y hay un des­ti­no al cual muchos lle­garán (el cielo).. Aho­ra, la pre­gun­ta es, cuál puer­ta, cuál camino y a cual des­ti­no ust­ed y yo esco­ge­mos para sí mis­mos. Nosotros gen­eral­mente vemos que éste pasaje es uno de los más tristes en toda la Pal­abra de Dios. La mis­ma idea de que la may­oría de las per­sonas en el mun­do de hoy están yen­do a la perdi­ción debido a que el camino más tran­si­ta­do es el camino que lle­va a la destruc­ción es en ver­dad desco­ra­zon­ador. Pero hay algu­nas cosas pos­i­ti­vas que podemos recoger de estas pal­abras de Cristo. En primer lugar, debe­mos hac­er una elec­ción. Nada está pre­des­ti­na­do. Si Dios nos hubiera hecho como un puña­do de de robot, sin libre albedrío, Jesús no habría usa­do este tipo de lengua­je. En segun­do lugar, en tan­to que la puer­ta que guía al cielo es estrecha, en este caso, es pequeña y angos­ta, o podríamos decir que es una algo ajus­ta­da, es al menos una puer­ta abier­ta a la que podemos entrar si lo esco­ge­mos.

II.         En esta lec­ción deseamos enfo­carnos en la pal­abra estrecha. Como miem­bros de la igle­sia de Cristo, hemos sido lla­ma­dos per­sonas de mente estrecha. Debe­mos lle­gar a recono­cer que esto es algo que no va a cam­biar mien­tras per­manez­camos en la ver­dad. Es triste que haya muchos her­manos en difer­entes lugares que han deci­di­do que ellos están cansa­dos de ser vis­tos como per­sonas de mente estrecha y así ellos han adap­ta­do sus prác­ti­cas y su doc­t­ri­na para estar más en línea con la cor­ri­ente prin­ci­pal del denom­i­na­cional­is­mo. Entonces, ellos mis­mos se han quita­do del camino angos­to que los guía a la vida y aho­ra cam­i­nan en el camino ancho que lle­va a la destruc­ción. Y el pun­to que deseo estable­cer esta mañana es que nun­ca debe­mos cansarnos de estar en el camino angos­to y aun de ser lla­ma­dos per­sonas de mente estrecha. Es algo bueno ten­er una mente abier­ta. Pero en oca­siones no es tan bueno. Algu­nas veces nece­si­ta­mos ser muy angos­tos en nue­stros pen­samien­tos y no debe­mos estar aver­gon­za­dos de ello. Esta mañana deseo decir­les que soy un pred­i­cador de mente angos­ta y no me avergüen­zo de ello. No estoy aver­gon­za­do de ser un cris­tiano de mente angos­ta; de hecho, me agra­da de ser un cris­tiano de mente estrecha y deseo decir­les cin­co razones del por qué todos debe­mos sen­tir de esa man­era.

 

Lec­ción:

I.        ¡Ten­emos un Padre de mente angos­ta!

Escuchen aho­ra: Dios es amplio en algu­nas for­mas. Él es cier­ta­mente amplio en Su conocimien­to, en que Él sabe todo. Cuan­do lleg­amos a asun­tos como el amor y la mis­eri­cor­dia, cuan­do lleg­amos a la gra­cia y a la com­pasión y a este tipo de cosas, nosotros recono­ce­mos el hecho de que servi­mos a un Dios amplio. Recono­ce­mos tam­bién, de hecho, que Dios es amplio en poder. El ángel Gabriel una vez declaró que “con Dios nada es imposi­ble.”

Pero hay un sen­ti­do en el que nue­stro Padre es muy angos­to (Ex. 20:3–5). Lo oigo como que Dios es muy estre­cho de mente cuan­do se viene a ado­rar­le y a servir­le. Dios desea ser servi­do y Él desea ser servi­do en exclu­si­va. Muchos en el cuer­po de Cristo tienen una ten­den­cia a servir a Dios el domin­go, pero no durante la sem­ana. Dios es servi­do por algunos en el día del Señor, pero del lunes al sába­do solo hay algo que es servi­do. Durante la sem­ana ten­emos una ten­den­cia a doble­gar­nos a cosas como la tele­visión, al entreten­imien­to, a la recreación y al ejer­ci­cio cor­po­ral, mien­tras que Dios es tem­po­ral­mente exclu­i­do de nues­tras vidas has­ta el sigu­iente día del Señor. En domin­go ado­ramos a Dios de todo corazón, pero el lunes empezamos a rendir hom­e­na­je a cosas como el orgul­lo, la auto sat­is­fac­ción y el mate­ri­al­is­mo. La Bib­lia, damas y caballeros, tiene un nom­bre para esto. Se lla­ma idol­a­tría, ¡y Dios no lo tol­er­aría! ¿Por qué? Porque cuan­do viene a ser un obje­to de ado­ración, servi­mos a un Padre de mente angos­ta. Un Dios que es celoso con mucha facil­i­dad. Jesús en una ocasión dijo a Satanás, “Vete, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios ado­rarás, y a él solo servirás” (Mt. 4:10). En otro lugar Jesús dijo, “Pero bus­cad primera­mente el reino de Dios y Su jus­ti­cia, y todas estas cosas os serán aña­di­das.” Esto lo oigo como que Jesús entendía la estrechez de nue­stro Padre y así debe­mos oír­lo.

Per­mí­tan­me decir­les otra man­era en la que nue­stro Padre es estre­cho. Cuan­do ven­i­mos a ado­rar a Dios, debe­mos ado­rar­lo a Su man­era. Pablo dijo, “Y todo lo que hacéis, sea de pal­abra o de hecho, haced­lo todo en el nom­bre del Señor Jesús, dan­do gra­cias a Dios Padre por medio de Él” (Col. 3:17). Debe­mos can­tar de la man­era en que Dios nos ha man­da­do can­tar, en este caso, con el fru­to de nue­stros labios, hacien­da melodía con nue­stro corazón al Señor, y no con instru­men­tos musi­cales. ¿Por qué? Porque servi­mos a un Padre de mente estrecha. Cuan­do se viene alrede­dor de la mesa de nue­stro Señor y recor­damos el sac­ri­fi­cio de Jesu­cristo, debe­mos hac­er­lo de la man­era en que Dios ha man­da­do que sea hecho, en este caso, debe­mos obser­var la cena del Señor en el primer día de la sem­ana usan­do los ele­men­tos cor­rec­tos y tenien­do el mar­co cor­rec­to de mente. ¿Por qué? Porque servi­mos a un Padre de mente angos­ta. Debe­mos orar de la for­ma en que el Padre nos man­da orar, en este caso, en el nom­bre de nue­stro Señor Jesu­cristo. Debe­mos dar de la for­ma en que Dios nos ha man­da­do dar, en este caso, con un corazón ale­gre ate­során­do­lo y guardán­do­lo para el primer día de la sem­ana, y no que­ján­dose o por necesi­dad. Debe­mos enseñar y predicar al Dios que nos ha man­da­do hac­er­lo así, en este caso, no agre­gan­do o qui­tan­do a la Pal­abra de Dios. ¿Por qué? Porque esa es la for­ma en que Dios lo desea, y cuan­do ven­i­mos a ado­rar y a servir a Dios, servi­mos a un Padre de mente estrecha. Alguien dice, “Oh, tú debes ser de mente más abier­ta en la for­ma en que sirves y ado­ras a Dios.” “Debes pon­er­lo en el pro­gra­ma y agre­gar más músi­ca con­tem­poránea a tus ser­vi­cios de ado­ración y agre­ga algunos jue­gos y pro­duc­tos opor­tunos que atraigan a las masas.”  “Debes estar dis­puesto a cam­biar con los tiem­pos.” Bien, mi respues­ta a eso es que Dios no está dis­puesto a cam­biar. En Mal. 3:6, Dios dijo, “Porque yo Jehová no cam­bio…”  Si, servi­mos a un Padre de mente estrecha. Y si mi Padre en el cielo es estre­cho, deseo que ust­ed conoz­ca aho­ra lo rec­to y estoy con­tento de ten­er una mente estrecha.

II.       ¡Ten­emos un Sal­vador de Mente Estrecha!

Escuche a Jesús en Juan 14:6.

Yo soy el camino, y la ver­dad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.”

Ust­ed ve, cuan­do viene a la sal­vación y entra a una relación jus­ta con Dios, obser­va que Jesús era y es de mente muy estrecha. Yo estoy en lo que Jesús dijo: Yo soy la úni­ca opor­tu­nidad que ust­ed tiene para procu­rarse la vida eter­na. Yo soy la úni­ca esper­an­za para la sal­vación. Yo soy el camino, la ver­dad, y la vida. Pedro obtu­vo el men­saje y lo rela­cionó a otros en su pred­i­cación. En Hechos 4:12 encon­tramos estas pal­abras famosas del após­tol.

Y en ningún otro hay sal­vación; porque no hay otro nom­bre bajo el cielo, dado a los hom­bres, en que podamos ser salvos.”

Esto es una mente estrecha, damas y caballeros, pero es ver­dad. No ten­emos una elec­ción en esto. Si ust­ed desea ser sal­vo, hay solo un lugar a donde vol­tear y ese es Jesús. Deseo que en esta sociedad actu­al de plu­ral­is­mo, que el men­saje de no ser uno de tan­tos, en espe­cial alguien con con­no­tación reli­giosa a ello, es vis­to como algo deplorable. Un escritor sugir­ió: “Sobre la úni­ca cosa no tol­er­a­ble en el mun­do reli­gioso es que un sis­tema no debería ser cor­rec­to y todos los otros incor­rec­tos.” Pero nos agrade o no hay solo un camino para ser sal­vo y Jesu­cristo es ese camino. Pedro deja claro que la impor­tan­cia de Cristo es glob­al. Jesús es el autor de toda la vida y el Señor sobre todo el uni­ver­so. “No hay sal­vación en ningún otro” dijo Él, y es vital que todos capte­mos el men­saje esta mañana. ¿Dónde aprendió Pedro por primera vez esta gran ver­dad? Él aprendió del mis­mo Jesús. Jesús no le dijo a Pedro y a los otros após­toles que Él era uno de los muchos caminos. Él les dijo que Él era EL camino.

Aho­ra, ¿sobre qué camino está hablan­do Jesús? Él no está hablan­do sobre el camino de la paz y la pros­peri­dad des­de un pun­to de vista físi­co, aunque podríamos encon­trar estas cosas en Él. Él no está hablan­do sobre el camino a una exis­ten­cia libre de prob­le­mas aquí en la tier­ra, aunque Él puede sin que se le pida ayu­darnos en nue­stros prob­le­mas. Jesús no está hablan­do sobre un camino al poder y a la pros­peri­dad; Él no está hablan­do sobre un camino que guía a la como­di­dad abso­lu­ta; Él está hablan­do sobre un camino que lle­va a la total sat­is­fac­ción en cada camino de la vida. Jesús está hablan­do sobre un camino que es mucho más impor­tante que todas las cosas com­bi­nadas. Jesús está hablan­do sobre un camino que lle­va a Dios, el Padre. “Yo soy el camino” Jesús dijo, “Y nadie viene al Padre, sino por mí.”

Jesús nun­ca ofre­ció una plu­ral­i­dad de caminos para venir a Dios. Jesús no dijo que la ver­dad es sub­je­ti­va y ya sea que quer­amos creer­lo o no está bien. Jesús nun­ca afir­mó que la vida, que es la vida eter­na, pue­da ser encon­tra­da por seguir muchos grandes líderes difer­entes de nue­stro tiem­po. Jesús, en tér­mi­nos muy estre­chos, nos dice, ust­ed tiene solo una opor­tu­nidad, y esa opor­tu­nidad soy yo. Aho­ra, ¿por qué el hom­bre nece­si­ta un camino a Dios? La respues­ta es debido al peca­do. Cuan­do ust­ed nace, ust­ed es inocente ante los ojos de Dios, y ust­ed per­manece de tal man­era has­ta que ust­ed trans­grede la ley de Dios. Una vez que ust­ed peca hay sep­a­ración.

Isa. 59:1, 2 — “He aquí que no se ha acor­ta­do la mano de Jehová para sal­var; ni se ha agrava­do su oído para oír; pero vues­tras iniq­uidades han hecho división entre vosotros y vue­stro Dios, y vue­stros peca­dos han hecho ocul­tar de vosotros su ros­tro para no oír.”

Dios no tol­era el peca­do y Él no habi­ta en su pres­en­cia. Cuan­do, por ejem­p­lo, Dios con­de­scendió a habitar en medio de los hijos de Israel, Él habitó en lo que fue lla­ma­do el “Lugar San­tísi­mo” el cual era el com­par­timien­to más inter­no del tabernácu­lo judío. Pero este Lugar San­tísi­mo esta­ba sep­a­ra­do del lugar san­to por una corti­na o velo, y al hom­bre no le era per­mi­ti­do pasar ese velo; a menos que él muri­era, excep­to el Sumo Sac­er­dote, quien entra­ba en él, una vez al año, no sin san­gre. Aho­ra, ningu­na descrip­ción podría expre­sar con más sen­cillez que el camino a lo más san­to no se había man­i­fes­ta­do. – ningún pecador tiene algún camino para venir a la pres­en­cia de Dios. ¿Por qué? Porque Dios no puede per­manecer en medio del peca­do. Y así el hom­bre nece­si­ta un camino para escapar de su vida pecaminosa de tal for­ma que pue­da cam­i­nar ese camino que guía a una relación con Dios, y Jesús está sal­van­do a Sus dis­cípu­los en Jn. 14:6 Yo soy el camino en el que ust­ed nece­si­ta via­jar; Yo soy la trayec­to­ria que lo puede guiar fuera del peca­do y a la pres­en­cia del Padre. Y advier­ta por favor que no hay veredas, no hay puer­tas traseras, no hay caminos secre­tos, solo hay un camino a una relación con el Padre, y es por medio del Hijo (Rom. 5:1–2, 18; Ef. 2:13; Heb. 7:23–25).

III.      Ten­emos un Plan de Sal­vación de Mente Angos­ta

Hay solo un lugar donde alguien puede encon­trar sal­vación. Ese lugar está en Cristo. Pablo dijo, “Ben­di­to sea el Dios y Padre de nue­stro Señor Jesu­cristo, que nos bendi­jo con toda ben­di­ción espir­i­tu­al en los lugares celes­tiales en Cristo (Ef. 1:3). Aho­ra, como lo hemos señal­a­do con fre­cuen­cia, si todas las ben­di­ciones espir­i­tuales son encon­tradas en Cristo, entonces ningu­na ben­di­ción espir­i­tu­al puede ser encon­tra­da fuera de Cristo. Todos en el mun­do, sin impor­tar que tan hon­esto, sin impor­tar que tan bueno, sin impor­tar que tan reli­giosa pue­da ser ese per­sona, no está en una relación con Dios y entonces está per­di­da. Aho­ra, algunos dicen que es hor­ri­ble­mente angos­to. Sí, estoy de acuer­do en esto. Pero ese es el plan de sal­vación de Dios. Ust­ed tiene que ten­er a Cristo con el propósi­to de ser sal­vo. Aho­ra escuchen cris­tianos: Ust­edes no deben estar aver­gon­za­dos de esto. No podemos decir, “No deseo ofend­er a nadie o hac­er algo tan loco, yo no deseo enseñar lo que la Bib­lia enseña sobre esto.” Eso no hace bien a nadie. Sí, soy una per­sona de mente estrecha cuan­do he venido al plan de sal­vación de Dios, y yo estoy sat­is­fe­cho de ser así. ¿Por qué? Porque Dios tiene un plan de sal­vación de mente estrecha. Recuerde aho­ra, fue Jesús quien dijo, “…estrecha es la puer­ta y ancho el camino que lle­va a la vida, y pocos son los que lo encuen­tran.”

IV.      Ten­emos un Libro de Mente Estrecha

El libro que seguimos, esto es, la Bib­lia, no está abier­ta a las doc­tri­nas de los hom­bres. No podemos hac­er cosas a medi­da que avan­zamos a través de ella. La Bib­lia es un libro estre­cho que con­tiene la Pal­abra inspi­ra­da de Dios y solo la Pal­abra de Dios. Aho­ra, cuan­do añadi­mos o quita­mos del con­tenido de este libro, nos encon­tramos en prob­le­mas con Dios (Apoc. 22:18–19; Gál. 1:6–9; 1 Ped. 4:12; 1 Cor. 4:6).

V.       Esta­mos Dirigién­donos a un Lugar Estre­cho

El lugar final de des­can­so para aque­l­los que entrarían por la puer­ta angos­ta es el cielo. Y la grandeza, la belleza y la dicha es, sin duda, más allá de toda com­para­ción. Pero el cielo va a ser un lugar estre­cho en la medi­da en que sus habi­tantes estén intere­sa­dos. No va a haber mucha diver­si­dad en el cielo. Todas las dis­tin­ciones étni­cas y sociales que pare­cen ser tan impor­tantes para nosotros en nue­stro mun­do actu­al, serán insignif­i­cantes en el cielo. Allí no habrá ricos y pobres en el cielo. Todos serán ricos. No habrá ham­bre en todo el cielo. Todos estarán sat­is­fe­chos. Allí no habrá felices y tristes en el cielo. Todos serán felices. Y aquí está lo que hace que el cielo sea un lugar extra espe­cial. Allí no estará lo bueno y lo malo en el cielo. Todo será bueno. El cielo va a ser un lugar moral­mente estre­cho (Apoc. 21:27).

Pero hay jus­ta­mente aho­ra un men­saje para nosotros. Debe­mos ser moral­mente supe­ri­ores aho­ra si deseamos lle­gar al cielo con el tiem­po. No estoy dicien­do que ten­emos que ser per­fec­tos aho­ra, porque tal no es el caso con ninguno de nosotros. La per­fec­ción moral es algo que exper­i­menta­re­mos en la vida que está por venir. Pero lo que no podemos hac­er aho­ra es vivir en el peca­do (1 Cor. 6:9, 10). No hay un espa­cio en el cielo para los que vol­un­taria y reg­u­lar­mente violan la vol­un­tad de Dios. Si ust­ed está en peca­do, ust­ed debe arrepen­tirse de ese peca­do si quiere hac­er del cielo su casa.

Con­clusión:

Con todas estas cosas en mente, no se moleste ni se eno­je la sigu­iente vez que alguien le diga que ust­ed tiene una mente estrecha. Estoy con­tento de ser de la mente estrecha del Padre, de la mente estrecha del Sal­vador, Quien tiene que estable­cer una sal­vación de mente estrecha, que leemos sobre un libro de mente estrecha, el cual nos enseña sobre un lugar de mente estrecha. Sí, estoy con­tento de ser de mente estrecha.