La pornografía hoy es más acce­si­ble que nun­ca.  Antes uno tenía que com­prar la pornografía en tien­das, en públi­co.  Aho­ra cualquier per­sona con acce­so al inter­net puede par­tic­i­par de ello.  Niños, padres, y aun abue­los son víc­ti­mas de esta adic­ción.  Es más, la adic­ción no es para los hom­bres, sino que las mujeres tam­bién sufren de esta adic­ción.  Ojalá este estu­dio nos ayude a com­bat­ir y vencer los peca­dos secre­tos.

 

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Intro­duc­ción:

  1. Soy ten­ta­do…”
    1. Nue­stro cuer­po es el gran cam­po de batal­la en donde luchamos en con­tra del Ten­ta­dor (Efe­sios 6:10–17; 2 Cor­in­tios 10:3–5).
      1. Satanás tra­ta de apelar a nue­stros deseos por medio de uno de tres avenidas de la tentación (1 Juan 2:16).
        1. Los deseos de los ojos”
        2. Los deseos de la carne”
        3. la arro­gan­cia de la vida”
      2. Siem­pre tiene la mis­ma estrate­gia.
        1. Así es como se le acer­có a Eva (Géne­sis 3:1–6).Tentación
        2. Así es como se le acer­có a David (2 Samuel 11:1–17).
        3. Así es como se le acer­có a Jesús ( Mateo 4:1–11)
    2. Todo ser humano está involu­cra­do en esta guer­ra de la carne (San­ti­a­go 1:14).
      1. Todos son ten­ta­dos (1 Cor­in­tios 10:13)
      2. Es más, no hay quien no haya sido heri­do (Romanos 2:23; Ecle­si­astés 7:20).
      3. La muerte espir­i­tu­al resultó porque el humano cedió a la tentación (Romanos 8:5–6; San­ti­a­go 1:15; Eze­quiel 18:4, 20; 1 Tim­o­teo 5:6).
      4. Y como resul­ta­do esta­mos en necesi­dad de un Sal­vador (Romanos 7:5, 9, 14–17, 24–25)
    3. Este con­flic­to no se aca­ba cuan­do somos red­imi­dos (San­ti­a­go 1:2, 12–13).
      1. El Cris­tiano es sev­era­mente proba­do por Satanás (1 Pedro 5:1–8)
      2. Jesús fue un hom­bre jus­to y ten­ta­do (1 Pedro 1:22).
  1. ¿Cómo resis­to la tentación?
    1. Aunque es cier­to que todos somos ten­ta­dos, no es nece­sario que resulte en peca­do (San­ti­a­go 1:15; 1 John 3:4; 2:1, 16–17; 1 Cor­in­tios 10:12).
      1. Hay man­era de escapar la tentación (1 Cor­in­tios 10:13).
      2. Jesús nos man­da a que resista la tentación y que no peque­mos (1 Juan 2:1).
    2. Lo que nece­si­ta­mos apren­der es cómo resi­s­tir la tentación y no pecar (1 Juan 2:1).
      1. Algunos tienen la noción de que el peca­do es inevitable en nues­tras vidas.
      2. No se dis­cute que ser­e­mos per­fec­tos, es decir, sin peca­dos (1 Juan 1:8, 10).
      3. Sin embar­go, lo que sí mantiene en esta lec­ción es que no ten­emos que rendirnos a la tentación, y adop­tar la acti­tud que “Dios me hizo débil y, ¿qué espera de mi?”

Dis­cusión:

(Cuan­do soy ten­ta­do…)

  1. Recuer­do que el dia­blo puede ser resis­ti­do
    1. El dia­blo no es un “Dios” mal­va­do.
      1. Él no es omni­sciente.
      2. Él no es omnipresente.
      3. Él no es omnipo­tente.
      4. Él no es eter­no.
    2. El dia­blo puede ser resis­ti­do (San­ti­a­go 4:7; Efe­sios 4:27; 6:11; 1 Pedro 5:8–9).
    3. Sus artilu­gios inge­niosos no son un secre­to (2 Cor­in­tios 2:11; 11:13–15).
  2. Recuer­do que soy un hom­bre crea­do en la ima­gen de Dios
    1. Según Géne­sis 1:26 esa ima­gen es en el hom­bre inte­ri­or
    2. ¿Qué impli­ca eso?
      1. Int­elec­to o razón
      2. Vol­un­tad o libre albedrío
      3. Moral­i­dad, el conocimien­to entre e bien y el mal
    3. Mi nat­u­raleza no es cor­rup­ta (Ecle­si­astés 7:29; 1 Juan 2:1; 1 Cor­in­tios 15:34).
    4. La vol­un­tad de Dios no está más allá de mi capaci­dad hac­er­la
      1. Podemos enten­der­la (Efe­sios 3:4; 5:17; Juan 7:17).
      2. Podemos hac­er­la (1 Juan 5:3).
      3. El asun­to es, ¿Lo hare­mos? (Juan 7:17)
  1. Recuer­do escrit­uras bíbli­cas rela­cionadas con la tentación en par­tic­u­lar
    1. El ejem­p­lo de Cristo (Mateo 4:4, 7, 10).
      1. Jesús es mi ejem­p­lo cuan­do soy ten­ta­do (1 Pedro 2:21–22; 1 Juan 2:6).
      2. Sus méto­dos han sido proba­dos (1 Pedro 2:22; Hebre­os 4:15).
    2. El secre­to a este éxi­to es el estu­dio bíbli­co (Salmos 119:11).
      1. Estu­dio  bíbli­co elim­i­na la igno­ran­cia (Juan 8:32).
      2. Estu­dio bíbli­co nos trae sabiduría (Prover­bios 1:1–4).
      3. Estu­dio bíbli­co for­ja el carác­ter (Hebre­os 4:12).
    3. Escrit­u­ra rela­ciona­da a las tenta­ciones comunes.
      1. Hac­er una lista de ref­er­en­cias bíbli­cas que se apli­can a su gran peca­do y comé­ta­las a la memo­ria.
      2. Aplíque­los a diario en su vida, expe­ri­en­cias, recíte­los, etc.
  1. Reflex­iono en la ofren­da que hizo Jesús
    1. Lo recuer­do en la últi­ma cena (Juan 13:1–38; Mateo 26:20–35).
    2. Lo recuer­do en Get­se­maní (Mateo 26:36–56; Mar­cos 14:32–50).
    3. Lo recuer­do cuan­do los fal­sos lo acusaron en el tri­bunal (Mateo 26:57–68; Mark 15:1ff; Lucas 23:6–12)
    4. Lo recuer­do en la cruz (Mateo 27:32–38; Mar­cos 15:21–41; Lucas 23:38).
  1. Oro por rescate
    1. Cuan­do Jesús fue ten­ta­do Él oró (Lucas 6:11–12; Mateo 26:36–44).
    2. Jesús nos enseñó como orar para ser rescata­dos (Mateo 6:13).
    3. Dios respon­derá a nues­tras peti­ciones (1 Cor­in­tios 10:13; San­ti­a­go 1:13).
  2. Re-evalúo el patrón en mi vida (cómo vivo mi vida)
    1. Muchas veces las tenta­ciones nos vienen porque no cam­i­namos cir­cun­spec­tos.
      1. Andamos con mala gente (Prover­bios 1:10).
      2. Nue­stros ojos ven cosas inapropi­adas (Job 31:1).
        1. Pelícu­las mar­cadas “R”.
        2. Pornografía.
        3. Leyen­do libros, nov­e­las, revis­tas con men­sajes pecaminosos.
        4. Los deseos de los ojos…
      3. Nues­tras pri­or­i­dades están des­or­de­nadas (Mateo 6:33)
      4. No esta­mos en donde debe­mos estar (2 Samuel 11:2).
    2. Jesús nos enseñó a velar y orar.
      1. Unos oran después que han cor­ri­do hacia la tentación y la han abraza­do.
      2. Ejem­p­los bíbli­cos de velar:
        1. José huyó (Géne­sis 39:12).
        2. A Tim­o­teo se le dijo a que huy­era (2 Tim­o­teo 2:22).
        3. A los cor­in­tios tam­bién se les amon­estó lo mis­mo (1 Cor­in­tios 6:18).
        4. Lo mis­mo a los Romanos (Romanos 13:14).
    3. Muchos de nue­stros prob­le­mas sur­gen porque nun­ca apren­demos cómo romper esas tenta­ciones, aso­cia­ciones, activi­dades y pasatiem­pos que dan lugar a la tentación.

Con­clusión:

  1. La tentación es es una expe­ri­en­cia común del hom­bre.
    1. Pero no nece­si­ta resul­tar en peca­do.
    2. Pero, nece­si­ta­mos enfrentar­la y resi­s­tir­la.
  2. ¿Cómo lograr esto?
    1. Recuer­do que el dia­blo puede ser resis­ti­do.
    2. Recuer­do que he sido crea­do en la ima­gen de Dios.
    3. Trai­go a mente escrit­uras bíbli­cas rela­cionadas con las tenta­ciones en par­tic­u­lar.
    4. Reflex­iono en la ofren­da que hizo Jesús.
    5. Oro para que Dios me rescate de la tentación.
    6. Re-evalúo el patrón en mi vida.

 

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