Géne­sis 18:1–2 y Dios en tres per­sonas

 “Después Jehová se le apare­ció entre los árboles grandes de Mam­ré, mien­tras él esta­ba sen­ta­do a la entra­da de su tien­da como al calor del día. Cuan­do él alzó los ojos, entonces miró y allí esta­ban tres hom­bres de pie a algu­na dis­tan­cia de él. Cuan­do alcanzó a ver­los, echó a cor­rer a su encuen­tro des­de la entra­da de la tien­da y pro­cedió a incli­narse a tier­ra.”  (Géne­sis 18:1–2-Traducción del Nue­vo Mun­do)

Los Tes­ti­gos de Jehová creen imposi­ble que el úni­co ver­dadero Dios pue­da exi­s­tir como tres per­sonas: Padre, Hijo y Espíritu San­to.  Sin embar­go, la Bib­lia, en Géne­sis 18 y 19, mues­tra a Dios aparecíen­dose a Abra­ham en for­ma de tres hom­bres.  Este rela­to se puede usar para ayu­dar­le a los Tes­ti­gos ver que aun lo

imposi­ble (para el hom­bre) es posi­ble para Dios.  

En la ver­sión adul­ter­a­da de los Ata­laya (Tra­duc­ción del Nue­vo Mun­do), en Géne­sis 18:1–2, Dios se le aparece a Abra­ham como tres hom­bres (o ánge­les).   Abra­ham se dirige a los tres como “Jehová” (vs. 3).  Cuan­do los tres respon­den, el episo­dio es descrito como los tres respon­di­en­do inter­cam­bi­able­mente como “ellos” hablan­do (vs. 9) y  “Jehová” hablan­do (vs. 13).  Cuan­do dos de los tres hom­bres se van a vis­i­tar a Lot en Sodoma, Abra­ham con­tin­ua a referirse al que se quedó como “Jehová,” pero Lot les lla­ma a los dos que lo vis­i­taron “Jehová.” (Géne­sis 18:22, 30; 19:1; 18)

Entien­do que estos tex­tos no son sufi­cientes para pro­bar la doc­t­ri­na de la trinidad, pero sí es sufi­ciente para demostrar que es posi­ble para Dios man­i­fes­tarse como tres en uno.  El hecho que es difí­cil para la mente humana com­pren­der el con­cep­to de un Dios en tres per­sonas no qui­ta la real­i­dad que la Bib­lia enseña tal doc­t­ri­na.  En otros artícu­los analizare­mos otros tex­tos como Isaías 9:6; Juan 1:1; Juan 16:13;  1 Cor­in­tios 6:19; 1 Cor­in­tios 8:6; Col. 2:9 y Apoc­alip­sis 1:7–8.

(Este artícu­lo for­ma parte de una serie de artícu­los lla­ma­dos: Los Tes­ti­gos de Jehová refu­ta­dos: ver­sícu­los por ver­sícu­los.  Por Ed Rangel y Andrés Pong)

Génesis 40:20–22 y la doctrina de los cumpleaños de los Testigos de Jehová

 

Aho­ra bien, al ter­cer día resultó que era el cumpleaños de Faraón, y él pro­cedió a hac­er un ban­quete para todos sus sier­vos y a alzar la cabeza del jefe de los coper­os y la cabeza del jefe de los panaderos en medio de sus sier­vos. Por con­sigu­iente, devolvió al jefe de los coper­os a su puesto de copero, y este con­tin­uó dan­do la copa en la mano de Faraón.  Pero al jefe de los panaderos lo col­gó, tal como les había dado la inter­pretación José.”  (Géne­sis 40:20–22)

La orga­ni­zación del Ata­laya ha pro­hibido la cel­e­bración de cumpleaños para sus seguidores, usan­do Géne­sis 40:20–22 como uno de sus tex­tos claves y bases para esta regla des­de el cuer­po gob­er­nante de Brook­lyn, New York.  El pen­samien­to es que la pal­abra cumpleaños aparece en la Bib­lia como la úni­ca ref­er­en­cia a Faraón de Egip­to y el Rey Herodes de Galilea (Mateo 14:6; y Mar­cos 6:21).  Ambos eran paganos, y ambos man­daron matar a per­sonas durante la cel­e­bración de los cumpleaños.  Sien­do que ningún hom­bre de fe es men­ciona­do en la Bib­lia cel­e­bran­do un cumpleaños-la base del Ata­laya-entonces los Tes­ti­gos de hoy están pro­hibidos cel­e­brar los cumpleaños.

Es impor­tante notar que, tal como otras enseñan­zas, el Tes­ti­go como indi­vid­uo no tiene el dere­cho de ejercer su pro­pio estu­dio y mucho menos con­cien­cia y debe acep­tar que el Ata­laya es el úni­co canal de comu­ni­cación y que reem­plaza la Bib­lia en asun­tos de doc­t­ri­na.  Es más, uno debe enten­der que el Tes­ti­go real­mente no “sabe” o “conoce” mucha Bib­lia, pero sí sabe mucha revista y doc­t­ri­na que lee.  Cada pub­li­cación de la sociedad, ya sea los libros, el Ata­laya o el ¡Des­per­tad! están reple­tos con citas bíbli­cas, pero muy fuera de con­tex­to.  Por el con­trario, el órgano de gob­ier­no secre­to de la sec­ta ha pro­mul­ga­do esta inter­pretación ofi­cial y uti­liza sus pro­ced­imien­tos dis­ci­pli­nar­ios para hac­er cumplir la políti­ca de todos los tes­ti­gos.  Sé de un ami­go Tes­ti­go que decidió enviar­le una tar­je­ta de cumpleaños a su hijo (no-Tes­ti­go) y su esposa se dio cuen­ta.  Ella lo reportó a los ancianos, ellos lo citaron a un comité de juicio a puer­ta cer­ra­da para hac­er­le juicio.  En ese juicio el demandó tex­tos de pro­hibi­ción y estu­dio bíbli­co.  Los ancianos solo pudieron ofre­cer­le escritos y dog­ma de la sociedad.  El señor rec­hazó los escritos y sigu­ió deman­dan­do Bib­lia.  Los ancianos ter­mi­naron exco­mul­gán­do­lo a base de vio­lar la regla de la sociedad y fue expul­sa­do de la asam­blea.  Has­ta la fecha cuan­do los Tes­ti­gos lo ven en la calle le sacan la vuelta y no lo salu­dan-por enviar una tar­je­ta de cumpleaños a su hijo.

¿Cómo refu­tar bíbli­ca­mente esta doc­t­ri­na?  Vayamos has­ta el 1909 cuan­do el fun­dador Charles Taze Rus­sell en una con­ven­ción en Jack­sonville, Flori­da cele­bró su cumpleaños con unos 1200 invi­ta­dos.  Recibió rega­los de fru­tas y hubo mucha cel­e­bración y alegría-¡y nadie murió¡  (Watch­tow­er, 02/15/1909, pgs. 56–57).  Luego en octubre 1985 un lec­tor hace una pre­gun­ta en el Ata­laya acer­ca de cel­e­brar los aniver­sar­ios mat­ri­mo­ni­ales y los cumpleaños.  En la pági­na 30 el Ata­laya inten­ta de con­tes­tar con lóg­i­ca (fra­casa) y hace ref­er­en­cia a la cel­e­bración del fun­dador Charles Taze Rus­sel y dice, “Por supuesto, des­de entonces el pueblo de Dios ha cre­ci­do espir­i­tual­mente en muchos aspec­tos. En la déca­da de 1920 aumen­tó la luz de la ver­dad que les per­mi­tió ver lo sigu­iente…”  (The Watch­tow­er, 10/15/1998, pg. 30).  Aparente­mente Charles Taze Rus­sell y sus seguidores no eran “el escla­vo fiel y dis­cre­to.”  (Mateo 25:45- 51).

Para empezar, Faraón y Herodes no eran per­sonas jus­tas y ellos no solo mata­ban gente en sus cumpleaños, mata­ban en otros días y no nece­sita­ban motivos.  Además, un ancian­i­to envian­do una tar­je­ta de cumpleaños o un niño reci­bi­en­do un biz­co­cho o rega­lo no con­sti­tuye el seguir el patrón de estos hom­bres mal­va­dos. 

A pesar de que la pal­abra cumpleaños aparece una sola vez en conex­ión con Faraón y Herodes, la Bib­lia sí con­tiene ref­er­en­cias a tales cel­e­bra­ciones a famil­ias pia­dosas:

    • Job 1:4, dice de la famil­ia del patri­ar­ca Job, “Y sus hijos iban y cel­e­bra­ban un ban­quete en la casa de cada uno en su pro­pio día; y mand­a­ban a invi­tar a sus tres her­manas a com­er y beber con ellos.”  (TNM-énfa­sis Rangel)  La frase “en su pro­pio día” se refiere al cumpleaños de cada uno de los hijos de Job, y esto es claro cuan­do leemos Job 3:1–3; “Fue después de esto cuan­do Job abrió la boca y se puso a invo­car el mal con­tra su día.  Job aho­ra respondió y dijo:  ‘Perez­ca el día en que llegué a nac­er; tam­bién la noche en que alguien dijo: ‘¡Un hom­bre físi­ca­mente capac­i­ta­do ha sido con­ce­bido!’” 
    • Juan el bautista: Aun la Tra­duc­ción del Nue­vo Mun­do rev­ela que se cele­bró el nacimien­to del Juan el bautista:  “Y ten­drás gozo y gran ale­gría, y muchos se rego­ci­jarán por su nacimien­to…” (Lucas 1:14 TNM)  Si el nacimien­to de Juan el bautista fue una ocasión para cel­e­bración y rego­ci­jo, y si los hijos de Job cel­e­bra­ban sus cumpleaños, el hecho de que los per­ver­sos de Faraón y Herodes tam­bién los cel­e­bra­ban no puede servir como base lóg­i­ca para con­denar a los cris­tianos hoy por hac­er lo mis­mo.  Pero, nadie ha acu­sa­do a los Tes­ti­gos de Jehová de ser lógi­cos. 

Dígale al Tes­ti­go que no le ten­ga miedo a la sociedad, que cierre los ojos, haga un deseo, respire pro­fun­do y sople fuerte con fin de apa­gar todas las velas del biz­co­cho y deje las fan­tasías del Ata­laya.

(Este artícu­lo for­ma parte de una serie de artícu­los lla­ma­dos: Los Tes­ti­gos de Jehová refu­ta­dos: ver­sícu­lo por ver­sícu­lo.  Por Ed Rangel y Andrés Pong)

Génesis 9:4 y la transfusión de sangre, según los Testigos de Jehová

Solo carne con su alma su san­gre no deben com­er.”  (TNM) Géne­sis 9:4

Este es uno de var­ios tex­tos que usan los Tes­ti­gos de Jehová para dis­cu­tir a favor de la pro­hibi­ción que tiene el Ata­laya acer­ca de la trans­fusión de san­gre.  La orga­ni­zación enseña que la trans­fusión san­guina es lo mis­mo que com­er la san­gre, porque parece a la ali­mentación intra­venosa.  La sociedad en con­se­cuen­cia le pro­hibe a sus seguidores la trans­fusión de san­gre.  Cualquier tes­ti­go que acepte una trans­fusión puede esper­ar ser con­vo­ca­do ante una comisión judi­cial para ser juz­ga­do a puer­ta cer­ra­da por vio­lar la “ley de Dios.”  El cas­ti­go, si es hal­la­do cul­pa­ble, es el ser exco­mul­ga­do y rec­haz­a­do de entre la comu­nidad de los tes­ti­gos y la famil­ia (si la famil­ia for­ma parte de la sec­ta).  Ningún tes­ti­go puede salu­dar o hablar­le ya una vez haber sido rec­haz­a­do por haber recibido una trans­fusión de san­gre, o haber per­mi­ti­do que su hijo menor reci­biera una trans­fusión.

Los Tes­ti­gos de Jehová son muy mil­i­tantes en este asun­to.  Pre­fieren morir que acep­tar una trans­fusión para reem­plazar san­gre que se ha per­di­do durante una inter­ven­ción quirúr­gi­ca o acci­dente.  Y deben seguir el mis­mo pro­to­co­lo con sus hijos menores, aun hacien­do la decisión que muer­an en vez de recibir una trans­fusión.  La may­oría de los Tes­ti­gos car­gan una tar­je­ta declaran­do que ellos rec­haz­an la trans­fusión de san­gre por si lle­gan ha estar incon­scientes y los paramédi­cos lle­gan a rendirles primeros aux­il­ios.  Esta tar­je­ta reg­u­lar­mente lle­va tres fir­mas: la del dueño y dos tes­ti­gos (lit­eral­mente tes­ti­gos ocu­lares no tes­ti­gos fal­sos que nun­ca han vis­tos a Jehová-¡qué ironía!).

Los tes­ti­gos recono­cen que ellos son los úni­cos que como religión creen que la trans­fusión es peca­do.  Sin embar­go, ellos en su afán igno­ran que en todos sus estu­dios bíbli­cos (más bien en sus estu­dios de fol­letos) no hay ni una base bíbli­ca que sosten­ga tal creen­cia.  Es más, ni el fun­dador de este cul­to Charles Taze Rus­sell creía tal cosa.  No fue has­ta el 1944 que el Ata­laya empezó a pro­mul­gar esta doc­t­ri­na como una pro­hibi­ción total.  Si siem­pre ha sido peca­do, ¿por qué esperase has­ta el 1944 para decir­le a los seguidores cie­gos que no acepten las trans­fu­siones?

Me atre­vo en decir que la may­oría de los Tes­ti­gos de Jehová están incon­sciente que sus líderes tienen una his­to­ria de intro­ducir otras pro­hibi­ciones médi­cas y luego cam­bian­do sus mentes.  En 1967, por ejem­p­lo, pro­hi­bieron el trans­plante de órganos.  Los seguidores tenía que escoger ser cie­gos en vez de acep­tar un trans­plante de córneas, o morir en vez de some­terse a un trans­plante de riñón.  Pero luego, en 1980, los líderes cam­biaron la doc­t­ri­na y per­mi­tieron los trans­plantes (vea The Watch­tow­er, 11/15/67, pp. 702–704; Awake! 6/8/68, p. 21; y The Watch­tow­er, 3/15/80, p. 31)  Adi­cional­mente, entre los años 1931 y 1952, los Tes­ti­gos tenían que rec­haz­ar las vac­u­nas para ellos y sus niños porque la orga­ni­zación les mandó que era peca­do.  La orga­ni­zación asev­eró que las vac­u­nas jamás sirvieron para sal­var vidas en con­tra el polio y otras enfer­medades.  “El Vac­u­nar es una vio­lación direc­ta al pacto eter­no que hizo Dios… (La Era Dora­da, 2/4/31, p. 231).

Aunque los Tes­ti­gos tratarán de citar tex­tos para apo­yar su pos­tu­ra acer­ca de la trans­fusión de san­gre, la razón real de por qué rec­haz­an las trans­fu­siones es por seguir a cie­gas a la sociedad fal­sa Ata­laya.  Si la orga­ni­zación lle­gara a cam­biar la mente tal y como lo hizo con los trans­plantes de órganos, los Tes­ti­gos acep­tarían las trans­fu­siones sin cues­tionar la orga­ni­zación.  Es más, defend­erían a la orga­ni­zación y cul­parían a Dios.  

En otros artícu­los expli­care­mos otros tex­tos que usan los Tes­ti­gos para defend­er su pos­tu­ra, como Lev­íti­cos 7:26–27 y Hechos 15:28–29.

Nota:  Las revis­tas que he cita­do están vin­cu­la­da para que ust­ed las pue­da descar­gar.  Son archivos muy grandes y están en inglés.  Si ust­ed bus­ca las pági­nas que he cita­do verá que he resalta­do los pár­rafos per­ti­nentes en amar­il­lo.  Puede tra­ducir­los en cualquier tra­duc­tor de inter­net.

(Este artícu­lo for­ma parte de una serie de artícu­los lla­ma­dos: Los Tes­ti­gos de Jehová refu­ta­dos: ver­sícu­lo por ver­sícu­lo.  Por Ed Rangel y Andrés Pong)

Génesis 1:1–2 y la personalidad del Espíritu Santo: Una refutación a los Testigos de Jehová

En [el] prin­ci­pio Dios creó los cie­los y la tier­ra.  Aho­ra bien, resulta­ba que la tier­ra se hal­la­ba sin for­ma y desier­ta y había oscuri­dad sobre la super­fi­cie de [la] pro­fun­di­dad acu­osa; y la fuerza acti­va* de Dios se movía de un lado a otro sobre la super­fi­cie de las aguas.” (Tra­duc­ción del Nue­vo Mun­do de las San­tas Escrit­uras)

Los Tes­ti­gos de Jehová usan estos ver­sos para atacar la creen­cia cris­tiana en la per­son­al­i­dad del Espíritu San­to de Dios.  Las may­orías de las tra­duc­ciones declar­an que “el Espíritu de Dios” se movía sobre la faz de las aguas.  Pero la orga­ni­zación Ata­laya adoc­t­ri­na a fon­do a sus seguidores que el Espíritu San­to es mera­mente una fuerza imper­son­al a la dis­posi­ción de Dios.  Para pro­bar este pun­to a cualquiera que les preste aten­ción, los tes­ti­gos citan este tex­to tal y como aparece en su propia bib­lia, La Tra­duc­ción del Nue­vo Mun­do de las San­tas Escrit­uras.  Esta es una situación en donde el tes­ti­go no tiene qué torcer las escrit­uras que ellas estén de acuer­do con sus doctrinas-¡la orga­ni­zación ya se encar­gó de torcer la escrit­u­ra por ellos!  En otros tex­tos, la ver­sión de la bib­lia de la Ata­laya ella habla del “espíritu san­to,” sin mayús­cu­las y sin el artícu­lo deter­mi­na­do mas­culi­no “el.”

Para refu­tar esta fal­sa doc­t­ri­na de que el Espíritu San­to es sim­ple­mente una fuerza imper­son­al, se le debe enfa­ti­zar al tes­ti­go que su propia per­ver­si­dad de bib­lia lla­ma­da La Tra­duc­ción del Nue­vo Mun­do de las San­tas Escrit­uras repeti­da­mente hace ref­er­en­cia a que el Espíritu San­to tiene atrib­u­tos per­son­ales: 

  1. Habla: Hechos 13:2; “Mien­tras ellos esta­ban min­is­tran­do públi­ca­mente a Jehová y ayu­nan­do, el espíritu san­to dijo: ‘De todas las per­sonas apárten­me a Bern­abé y a Saulo para la obra a que los he lla­ma­do.’” (TNM
  2. Da tes­ti­mo­nio: Juan 15:26; “Cuan­do llegue el ayu­dante* ´O: “el pará­cli­to (par­a­cle­to; con­so­lador)”. Gr.: ho pa·rá·kle·tos, masc.] que yo enviaré a ust­edes del Padre, el espíritu de la ver­dad, que pro­cede del Padre, ese* [“Ese”, refir­ién­dose al “ayu­dante”, masc. Com­párese con 16:7.] dará tes­ti­mo­nio acer­ca de mí;”
  3. Habla lo que oye: Juan 16:13; “Sin embar­go, cuan­do llegue aquel, [“Aquel”, refir­ién­dose a “el ayu­dante”, masc., en el v. 7.] el espíritu de la ver­dad, él los guiará a toda la ver­dad, porque no hablará por su pro­pio impul­so, sino que hablará las cosas que oye, y les declarará las cosas que vienen.”
  4. Siente dolor: Isaías 63:10; “Pero ellos mis­mos se rebe­laron e hicieron que su espíritu san­to se sin­tiera heri­do.”

En la bib­lia (http://bit.ly/2wYmidH) elec­tróni­ca en oca­siones aparece un aster­isco* cer­ca de una pal­abra.  Al apun­tar al aster­isco se amplía una ven­tana con más expli­cación.  He inclu­i­do esa expli­cación en for­ma de [ ].  Noten que den­tro del tex­to Juan 16:13 den­tro de [ ] aparece la pal­abra Aquel en mayús­cu­la hacien­do ref­er­en­cia al Espíritu San­to.  No es un error de gramáti­ca, no es porque for­ma parte del ini­cio de una oración por que no es una oración, es que el tra­duc­tor por fin fue hon­esto.

-Ed Rangel

Los edi­tores de Man­teien­do la fe esta­mos elab­o­ran­do una obra de refuta­ciones de las fal­sas doc­tri­nas de los Tes­ti­gos de Jehová.  Nue­stro plan de desar­rol­lo será de tomar cada tex­to, empezan­do des­de el antiguo tes­ta­men­to y ter­mi­na­do en el Nue­vo Tes­ta­men­to, que usa esta sec­ta y mostran­do cómo los usan y expli­can­do como real­mente la Bib­lia los usan.  Es muy triste que el Ata­laya les man­da a sus seguidores a que dediquen más tiem­po leyen­do toda su lit­er­atu­ra y menos tiem­po leyen­do sus bib­lias, aun su bib­lia tor­ci­da y adul­ter­a­da.  Si alguien desea con­tribuir a este proyec­to puede escribirme en la sec­ción de comen­tar­ios y será con­sid­er­a­do.  Esperen la obra 

Algu­nas doc­tri­nas fal­sas de los Tes­ti­gos de Jehová:

  • Se procla­man a si mis­mos el pro­fe­ta de Dios en la tier­ra.
  • Afir­man ser el úni­co canal de la ver­dad de Dios.
  • El Espíritu San­to es la fuerza imper­son­al de Dios.
  • Solo los miem­bros de su orga­ni­zación serán salvos.
  • Jesús era un ángel que se hizo hom­bre.
  • Jesús fue solo un hom­bre per­fec­to, no Dios en la carne.
  • Jesús no resucit’o de entre los muer­tos en su cuer­po físi­co.
  • Jesús fue resuci­ta­do “no como una criatu­ra humana, sino como un
    espíritu”.
  • Jesús no murió en la cruz, sino en un madero de tor­men­to o esta­ca.
  • Jesús retornó invis­i­ble a la tier­ra en 1914.
  • No hay una trinidad.
  • El Espíritu San­to es una fuerza no una per­sona viva.
  • Las bue­nas obras son nece­sarias para la sal­vación.
  • El alma deja de exi­s­tir con la muerte.
  • No hay infier­no.
  • Sola­mente 144.00 mil ungi­dos de entre los Tes­ti­gos de Jehová irán al
    cielo.
  • Las trans­fu­siones de san­gre son peca­do.
  • La cruz es un sím­bo­lo pagano que no debe ser uti­liza­do.
  • La sal­vación es por fe y obras.
  • Se rehúsan a votar, salu­dar la ban­dera, can­tar el him­no nacional,
    cel­e­brar la navi­dad y los cumpleaños. No se les per­mite servir en las fuerzas armadas.
  • Es peca­do cel­e­brar cumpleaños y aniver­sar­ios.
  • Es peca­do cel­e­brar fes­ti­vales nacionales como navi­dad, el día de los enam­ora­dos, acción de gra­cias, etc., depen­di­en­do de región y país.

Una Prome­sa Ren­o­va­da de Lib­eración y Pro­tec­ción a Israel (vers 1–7)

      1 La pal­abra aho­ra intro­duce un con­traste; cam­bia el tono de reproche repren­sión al del áni­mo y con­so­lación. Pre­vi­a­mente Jehová había dicho, “No temas, porque yo estoy con­ti­go” (41:10), y “No temas, yo te ayu­do” (41:13); aho­ra Él agre­ga, No temas, porque yo te red­imí. Él ha paga­do el pre­cio por la reden­ción de Israel (ver vers 3). Él les da cua­tro razones por las que no deben temer: (1) Jehová había crea­do a Jacob, esto es, Él había puesto de man­i­fiesto algo nue­vo – una nue­va creación – en Sinaí. (2) Él había for­ma­do a Israel, mod­e­lando el pueblo principesco fuera de Jacob, un susti­tu­to. ¡Que con­traste entre los mate­ri­ales insen­satos mod­e­la­dos por los paganos en ído­los que no podrían rendir ningún ser­vi­cio y el Israel mod­e­la­do por Dios en una nación que podría servir­le! (3) Jehová había red­imi­do o rescata­do al pueblo de Egip­to, y cuan­do sufrieron en Babilo­nia, Él actuó como su ven­gador. Y (4) Él había puesto nom­bre por su nom­bre “Israel” para ser Su pro­pio pueblo y nación par­tic­u­lar (Éxo­do 19:5–6), dán­doles una obra espe­cial a Su sier­vo y men­sajero (41:9).

      2 Debido a que mío eres tú, debido a que Israel ha sido lla­ma­do y red­imi­do por Jehová (ver vers 1), Él los pro­te­gerá y los cuidará. Hay sin embar­go muchas prue­bas ante el pueblo; sin embar­go ellos podrían pasar en medio de los tor­rentes de aflic­ción y los ríos de la adver­si­dad, no serán sobrecogi­dos porque Jehová estará con ellos. Y cuan­do cami­nen en medio del fuego de la tribu­lación, de prue­bas, y juicios, no se que­marán (ver Sal 66:12; tam­bién Dan 3:27, donde Dios da una demostración lit­er­al de esta lec­ción), porque Jehová los sos­ten­drá y pro­te­gerá.

      3 La garan­tía estam­pa­da en estas prome­sas es el nom­bre del Señor mis­mo; Porque yo Jehová – el nom­bre per­son­al por el que Él es cono­ci­do por el pueblo del pacto – Dios tuyo – el Dios del poder y de la fuerza, el úni­co Dios – el San­to de Israel – aparte de los peca­dos de Israel, abso­lu­to en san­ti­dad – tu Sal­vador – el Señor libra a Su pueblo del desas­tre y la opre­sión para seguri­dad y paz. Rescate es el pago o reden­ción de alguien o de algo que ha sido cap­tura­do. Israel era de Jehová y Él la entre­garía al resto de las naciones, incluyen­do a Egip­to, a Etiopía, y a Seba, lo cual incluye a todas las naciones cono­ci­das de África de ese tiem­po. Ya sea que, como pien­san algunos eru­di­tos, esto tiene ref­er­en­cia a la con­quista de Egip­to en el 525–522 A.C. por Cam­bi­as­es, hijo de Ciro, esto es incier­to.

      4 La primera pal­abra en este ver­sícu­lo (Porque) da prob­le­mas a var­ios comen­taris­tas. Es tra­duci­do de difer­entes for­mas: “de la época” (Alexan­der); “debido a” (Delitzsch, Leupold); “debido al hecho que” (Young); “puesto que” podría ser la tra­duc­ción más rep­re­sen­ta­ti­va. A mis ojos fuiste de gran esti­ma, de gran val­or; entonces Jehová red­imirá a Israel a gran cos­to. Hay tam­bién varias tra­duc­ciones para la pal­abra hebrea que la Ver­sión Amer­i­can Stan­dard tra­duce hon­or­able: “has sido hon­or­able” (Alexan­der, Young); “[eres] hon­or­able” (Leupold); “de alta esti­ma” (Delitzsch). A pesar de las incer­tidum­bres en estos ver­sícu­los, sin embar­go, la idea es clara. La posi­ción espe­cial de Israel ante Dios y la respon­s­abil­i­dad que lle­va esa posi­ción ha hecho hon­or­able a la nación, digna de hon­or. (Para recibir ese hon­or, deben, de hecho, vivir en una relación apropi­a­da ante Él.) La cláusu­la yo te amé traza el favor de Dios “has­ta su raíz más pro­fun­da – el amor de Dios” (Leupold). Debido a que el pueblo de Israel es hon­or­able y pre­cioso ante Él, Jehová, en Su amor por ellos, los pone por arri­ba de todas las naciones, da a otros a cam­bio por ellos.

      5–6 El Señor reit­era las pal­abras con las que intro­du­jo esta pro­fecía: No temas, porque yo estoy con­ti­go (ver vers 1; 41:10,13,14) porque el agua y el fuego (ver vers 2) están por venir. Él está miran­do ade­lante hacia el tiem­po cuan­do el pueblo será dis­per­sa­do a las cua­tro esquinas de la tier­ra. Alexan­der obser­va que Dios no dice, “Yo los traeré de regre­so,” en el tiem­po de la restau­ración, sino traeré tu gen­eración, lina­je o descen­di­entes, de las cua­tro direc­ciones – ori­ente, poniente, norte, y sur. Es Dios el que los traerá, jun­tán­do­los en uno. Al norte, dice, Da acá; y al sur: No deten­gas; trae de lejos mis hijos, y mis hijas de los con­fines de la tier­ra. Todos sus hijos son inclu­i­dos. No es dirigi­do a ningún indi­vid­uo o grupo par­tic­u­lar ni es man­da­do traer jun­tos al pueblo de Dios. En vez de eso, la idea es, “Sufra todo mi pueblo para regre­sar a mí; nadie ni nada lo imp­i­da.” El rema­nente que retornará de Babilo­nia o ven­drán jun­tos bajo el Sier­vo serán aque­l­los que “volverán a mi de todo su corazón” (Jer 24:7).

      7 Inclu­i­dos entre los que van a ser traí­dos y reunidos están todos los lla­ma­dos de mi nom­bre, los hijos y las hijas de Dios, el Israel espir­i­tu­al. Ellos fueron crea­d­os – traí­dos a la exis­ten­cia – por la propia glo­ria de Jehová, que es el obje­ti­vo final de toda la obra de Dios. Para ser reunidos jun­tos están todos los que for­mé – los que sobre Dios obró en la his­to­ria para que Él pudiera pon­er de man­i­fiesto una nación pecu­liar – los for­mé y los hice. Dios for­mó o hizo a Israel como un refle­jo espe­cial de Su glo­ria (ver vers 1). Si bien este pasaje habla del retorno del rema­nente des­de el exilio, cier­ta­mente obser­va tam­bién más allá de la reunión de todo el pueblo lla­ma­do por el nom­bre de Dios. Esto solo fue cumpli­do bajo el Sier­vo Jesu­cristo, que Dios señaló para la obra.

Un Nue­vo Desafío para Israel y para las Naciones (vers 8–13)

 

      8 Jehová llamó pre­vi­a­mente a los dios­es a una corte de inquisi­ción para exam­i­nar sus declara­ciones de ser dei­dad (41:1–7,21–24). Él aho­ra lla­ma al sier­vo Israel ciego y sor­do a reunirse con Él en una corte de inquisi­ción seme­jante. No obstante ciego y sor­do, Israel tiene ojos y oídos con los que puede ver y oír si sola­mente lo quisier­an; el Señor bus­ca abrir sus ojos y sus oídos por medio de señalar las obras mar­avil­losas que ha hecho en y por medio de ellos.

      9 Jehová lla­ma tam­bién a las naciones paganas a asi­s­tir a la sesión, retán­do­los como lo hizo con sus ído­los (41:21–24) para declarar algo que fue pro­fe­ti­za­do y que ha sido cumpli­do entre ellos. Pre­sen­ten sus tes­ti­gos, y jus­tifíquense, para que su con­fi­an­za y ado­ración de los ído­los pudiera ser defen­di­da. Dios desafía a las naciones a que nos dé nuevas de esto, y que nos haga oír las cosas primeras, esto es, que señale los difer­entes even­tos que sus dios­es pro­fe­ti­zaron y como se lle­varon a cabo. Si las naciones no pueden jun­tarse para este desafío, oigan (lo que Jehová tiene que decir), y digan: Ver­dad es. Cuan­do una per­sona hon­es­ta exam­i­na sus suposi­ciones y no encuen­tra evi­den­cias sobre las cuales acep­tar­las, debería estar dis­puesto a oír la otra parte. Cuan­do se pre­sen­ta sufi­ciente evi­den­cia a favor de la otra parte, podría decir, “es ver­dad.” Hoy como entonces, este prin­ci­pio nece­si­ta ser recono­ci­do en la inves­ti­gación de todas las reli­giones.

      10 El Señor se dirige aho­ra a Israel: Vosotros sois mis tes­ti­gos, dice Jehová, y mi sier­vo que yo escogí. Como pueblo espe­cial de Dios, Israel es Su sier­vo y su men­sajero (42:19), y aho­ra es tam­bién Su tes­ti­go. La pal­abra tes­ti­go es común en los medios de los tri­bunales; un tes­ti­go es alguien que ha cono­ci­do de primera mano sobre un even­to y puede dar un tes­ti­mo­nio pre­ciso sobre eso. El pueblo de Israel puede dar tes­ti­mo­nio que Jehová es Dios, no solo a las naciones, sino tam­bién a sus pro­pios escép­ti­cos. Al com­parar la obra de Jehová con la de los ído­los, y el tes­ti­mo­nio de los páganos con sus pro­pios ído­los, Israel puede dis­tin­guir con clar­i­dad el poder de Jehová y la impo­ten­cia de los ído­los. Entonces pueden venir para que me conozcáis y creáis; lle­garían a estar firme­mente estable­ci­dos en su fe, no fluc­tuan­do ya más en una cosa y otra. Ellos enten­derán que yo mis­mo soy; esto es, recono­cerán a Jehová como el úni­co Dios. Porque antes de mí no fue for­ma­do Dios, ni lo será después de mí. En tan­to que se ha esta­do enfa­ti­zan­do sobre los paganos la vanidad de sus dios­es, Jehová enfa­ti­za aquí sobre Su pro­pio pueblo vac­ilante la ver­dad que solo Él es el Dios eter­no.

      11 Jehová con­tin­ua enfa­ti­zan­do Su pun­to: Yo, yo Jehová, el “Yo soy,” el eter­na­mente exis­tente y el úni­co todo prov­i­dente; y fuera de mí no hay quien salve. Cuan­do el pueblo se encuen­tra a si mis­mo en el exilio en Babilo­nia, se darán cuen­ta que no hay sal­vación en ningún otro. Jonás aprendió esta lec­ción en el vien­tre del pez; él clamó, “la sal­vación es de Jehová (Jonás 2:9). Cuan­do el hom­bre rec­haza a Dios, cualquier esper­an­za de encon­trar la lib­eración de la esclav­i­tud es cas­ti­ga­da; no hay ningu­na otra fuente de sal­vación.

      12 Jehová declara que Él mis­mo ha cumpli­do lo que Él desafió a las naciones que hicier­an (vers 9): Él ha anun­ci­a­do, ha dado a cono­cer lo que hará en el futuro; Él ha sal­va­do, esto es, ha lib­er­a­do a Su pueblo de Egip­to y de Sena­que­rib, y Él los lib­er­ará de Babilo­nia, y Él ha hecho oír, ha repor­ta­do en una for­ma clara e inequívo­ca el cumplim­ien­to de lo que pro­fe­tizó con ante­ri­or­i­dad. Cuan­do Él dice, y no hubo entre vosotros dios ajeno, Él no está dan­do a enten­der que no había idol­a­tría en medio del pueblo, sino que no había otro dios con el que Jehová colaboró o que hubiera pro­fe­ti­za­do todas las cosas que serían hechas; Jehová se sos­tu­vo y actuó solo. Vosotros, pues, sois mis tes­ti­gos, tes­ti­f­i­can­do la dei­dad abso­lu­ta de Jehová. Él ha mostra­do con clar­i­dad que es capaz de mostrar el fin y el ini­cio y hac­er que suce­da, lo cual no puede ser nega­do. Como Jehová y Dios, Él es tan­to el úni­co que existe eter­na­mente, el Dios del pacto, y el Señor de poder y for­t­aleza que es capaz de lle­var a cabo Su propósi­to. (Var­ios sig­los más tarde, Israel sería sim­i­lar­mente un tes­ti­go de la dei­dad de Cristo.)

      13 Al seguir el tex­to, Aun antes que hubiera día, yo era; o la lec­tura al mar­gen, ¿“Des­de este día en ade­lante Yo era”?  No obstante que algunos comen­taris­tas están divi­di­dos en que acep­tar, es preferi­ble seguir el tex­to; porque des­de el ini­cio del tiem­po, Dios ha esta­do pre­sente en Su creación y en la his­to­ria. Él estu­vo pre­sente con la primera gen­eración y estará pre­sente con la últi­ma (41:4). Nadie puede quitar de un tirón a una per­sona o a una nación que está en Su mano. Y cuan­do Él pro­pone una obra, ningún dios puede impedirla.

El Poder de Jehová para Quitar Obstácu­los en la Reden­ción de Su Pueblo (vers 14–21)

 

      14 Como Reden­tor Jehová actúa de una for­ma con­sis­tente con Su propia san­ti­dad, que es enfa­ti­za­da con­stan­te­mente en la frase el San­to de Israel. Él había crea­do a Israel para Su glo­ria (vers 7), y aho­ra actúa hacia esa nue­va creación en tal for­ma que “mis ala­ban­zas pub­licara” (vers 21). Por vosotros envié a Babilo­nia, una aparente ref­er­en­cia a Ciro, al que lev­an­taría y enviaría con­tra Babilo­nia (41:1–7; 44:28–45:7; 48:14; ver 13:17; 21:2). Note que en una vez más Jehová habla de una acción futu­ra como si ya estu­viera hecha. El pueblo de esa orgul­losa y poderosa nación los haría descen­der como fugi­tivos, esto es, como un pueblo que huye de un ene­mi­go. Descen­dería en las naves de que se glo­ri­a­ban, las naves de com­er­cio que habían traí­do gran rego­ci­jo por medio de los tesoros que habían enrique­ci­do la ciu­dad. Las naves de las que Babilo­nia esta­ba tan orgul­losa se con­ver­tirían en el pendón de su humil­lación descen­di­en­do ante sus ene­mi­gos. Jehová está declaran­do por este medio Su con­trol sobre las naciones, tan­to en la poderosa Babilo­nia como en el que Él envía con­tra ella.

      15 Jehová no solo con­tro­la las poten­cias paganas, al enviar a Ciro con­tra Babilo­nia; sino tam­bién, como el Creador de Israel, ejerce con­trol sobre su des­ti­no. La nación podría estar en el exilio en Babilo­nia, pero Él es aún su Rey y no lo olvi­dará; Él los lib­er­ará por Su propia com­pla­cen­cia.

      16–17 El Señor no solo deter­mi­na el des­ti­no de las naciones y mold­ea y da for­ma a Israel hacia un fin, tam­bién ejerce Su poder cre­ati­vo y con­tro­lador sobre la nat­u­raleza. Abrió un camino en el Mar Rojo y una sen­da en las aguas fieras e impetu­osas para que Su pueblo pudiera pasar en medio de ellas. Además, es solo por Su decre­to abso­lu­to y el ejer­ci­cio de Su poder divi­no que los ejérci­tos pueden actu­ar. Los car­ros y los cabal­los, los ejérci­tos y los hom­bres poderosos son destru­i­dos por Su vol­un­tad, como cuan­do las fuerzas del Faraón inten­taron perseguir a Israel y perecieron cuan­do las aguas regre­saron a su posi­ción orig­i­nal (ver Sal 76:5–6). Todas estas poderosas fuerzas humanas caen jun­ta­mente para no lev­an­tarse; fenecen, como pábi­lo quedan apa­ga­dos. Son como una lám­para cuya luz está extin­guién­dose. El ver­bo usa­do aquí siem­pre se rela­ciona al hecho de apa­gar un fuego, ya sea en for­ma fig­u­ra­da o lit­er­al;[1] desa­parece de la vista.

      18–19 El pueblo es urgi­do a dejar de mirar y apelar al pasa­do (excep­to para apren­der de sus ejem­p­los y adver­ten­cias), y mirar en lugar de eso al futuro. Jehová prom­ete que Él hará cosa nue­va que ellos verían y sabrían. Al señalar lo que Él hará por medio de Su Sier­vo ide­al, Jehová ya había dicho, “yo anun­cio cosas nuevas; antes que sal­gan [broten] a luz, yo os las haré noto­rias” (42:9); estas cosas están en el futuro lejano. Pero la cosa nue­va frente a Él está más inmedi­a­ta: pron­to sal­drá a luz; la gen­eración a quien se dirigió par­tic­i­pará en ella. Como el Reden­tor de Israel de los egip­cios, así Él abrirá camino en el desier­to, y ríos en la soledad para un nue­vo éxo­do. Por Su prov­i­den­cia y poder proveerá un camino para el via­je de retorno del exilio y pro­por­cionará agua para su sed. Aunque Él prob­a­ble­mente no pro­du­jo ríos lit­erales para que bro­taran mila­grosa­mente a la exis­ten­cia, Él proveyó para las necesi­dades del pueblo.

      20–21 En lengua­je alta­mente proféti­co sim­i­lar al usa­do por Job, “Cuan­do alaba­ban todas las estrel­las del alba” (38:7), y por un salmista, “los árboles del bosque rebosarán de contento,/Delante de Jehová” (Sal 96:12–13; ver Isa 55:12 – “los árboles del cam­po darán pal­madas de aplau­so”), el pro­fe­ta dice que los ani­males del cam­po y las criat­uras sil­vestres de las áreas desér­ti­cas hon­rarán a Jehová. Como el mun­do ani­mal sufrió debido al juicio sobre los hom­bres por sus peca­dos (ver, por ejem­p­lo, Jer 14:6; Ose 4:3; Joel 1:18), así aho­ra en algu­na for­ma ellos com­parten las ben­di­ciones otor­gadas por Dios sobre un pueblo red­imi­do. El pueblo for­ma­do por Jehová para Si mis­mo será dado a luz de tal for­ma que puedan alabar­lo; esto será la meta de Su pueblo.

La Indifer­en­cia de Israel – La Gra­cia de Jehová (vers 22–28)

 

      22 A pesar de la pre­ocu­pación de Jehová por Israel y Su deseo de influir en su rep­re­sentación, el pueblo ha sido indifer­ente a Él y a Su bon­dad. Él tiene el poder para lib­er­ar y proveer para sus necesi­dades, pero ellos no han acu­d­i­do a Él. En lugar de eso se cansaron de Sus caminos y del ejer­ci­cio nece­sario para Servir­le.

      23 La segun­da acusación direc­ta con­tra el pueblo se rela­ciona con el rit­u­al del sac­ri­fi­cio: No me tra­jiste a mí los ani­males del holo­caus­to; ni a mí me hon­raste con tus sac­ri­fi­cios. ¿Qué sig­nifi­ca esto, la nat­u­raleza pre­cisa de la ofen­sa? ¿La nación ha fal­la­do al sac­ri­ficar debido a que se ha vuel­to a la idol­a­tría? ¿Es un asun­to de indifer­en­cia al rit­u­al mosaico? ¿O Dios está eno­ja­do debido a que los cau­tivos en Babilo­nia no lle­van a cabo los ritos? Las primeras dos posi­bil­i­dades son descar­tadas; porque no obstante que el pueblo podría servir a ído­los, no son indifer­entes a ofre­cer el sac­ri­fi­cio; como una prác­ti­ca, son abun­dantes en ello (ver 1:10–16). La ter­cera posi­bil­i­dad se descar­ta sobre la base que todos los sac­ri­fi­cios debían ser ofre­ci­dos en Jerusalén; Jehová no haría respon­s­able al pueblo por no ofre­cer sac­ri­fi­cios si esta­ban en Babilo­nia. La expli­cación más plau­si­ble es que su ofrec­imien­to no era de corazón; la cer­e­mo­nia está allí pero fal­ta el ver­dadero espíritu y el sen­ti­do. Ellos ofre­cen sac­ri­fi­cios para ase­gu­rar la pro­tec­ción del Señor y para inten­tar por medio de cer­e­mo­nias for­males escapar de Su ira. El pueblo había equiv­o­ca­do el moti­vo del sac­ri­fi­cio. No se inten­tó ser una car­ga por parte del Señor, sino un medio de comu­nión gozosa con Él.

      24 La caña aromáti­ca que el pueblo no ha traí­do para Jehová es con­sid­er­a­da por la may­oría de los comen­taris­tas para ser una plan­ta aromáti­ca impor­ta­da de otro país en vez de la caña aromáti­ca con la que esta­mos famil­iar­iza­dos. Era prob­a­ble­mente usa­da en incien­so o en aceite para untar. Este pun­to es incier­to. De todos mod­os, en vez de traer la caña aromáti­ca y que sat­is­facía a Dios con la ofren­da con­ciente de la gro­sura que Le pertenecía, el pueblo Lo ago­b­ió con sus peca­dos y Lo can­só con sus iniq­uidades. Esta acti­tud, que fue la car­ac­terís­ti­ca de sus vidas en gen­er­al, nuli­ficó cualquier mer­i­to posi­ble de sus ofren­das. No parece haber esta­do restringi­do a un perío­do especí­fi­co sino a un prob­le­ma per­sis­tente en la his­to­ria de la nación.

      25 No obstante que es omnipo­tente, como es demostra­do en Su poder sobre Babilo­nia, sobre Ciro y sobre los medos que Él usó para destru­ir a Babilo­nia, y tan­to sobre la nat­u­raleza ani­ma­da como la inan­i­ma­da (vers 14–21), Jehová solo podría hac­er lo bueno por Israel si el pueblo se volvía de sus peca­dos. Yo, yo soy el que bor­ró tus rebe­liones; este es un acto de gra­cia pura de Su parte y no el resul­ta­do de ningún mer­i­to de parte de ellos. El perdón viene por medio de la fe en Él y no por medio de sac­ri­fi­cios cer­e­mo­ni­ales real­iza­dos como mera for­mal­i­dad. Dios dice que él bor­ra las trasgre­siones por amor de mí mis­mo, esto es, de tal for­ma que Él pudiera demostrar la com­bi­nación apropi­a­da de la mis­eri­cor­dia div­ina y la jus­ti­cia, expre­sa­da en amor, juicio, y gra­cia. Cuan­do son bor­ra­dos, los peca­dos ya no son recor­da­dos – “Cuan­to está lejos el ori­ente del occidente,/Hizo ale­jar de nosotros nues­tras rebe­liones” (Sal 103:12).

      26 El Señor urge aho­ra a Israel a que Lo hagan recor­dar, a traer a la mente Su infini­to ser y carác­ter san­to (como se expu­so en el cap 40), Su ley san­ta que les fue dada para su bien. Su cuida­doso amor y mis­eri­cor­dia com­pa­si­va, y Su dis­posi­ción para per­donar y recibir de vuelta en Su seno a los que Lo escuchan. Él hace aho­ra una peti­ción llena de recuer­dos tan­to de la invitación que Él emi­tió al comien­zo del libro (1:18) y Su lla­ma­do a las naciones (41:21–24): entremos en juicio jun­ta­mente; habla tú para jus­ti­fi­carte. Si hay algu­na base o mer­i­to en ust­edes para garan­ti­zar su lib­eración, trái­gan­la al frente; Jehová está lis­to para escuchar. Si no hay base en ust­edes que amerite la lib­eración por parte de Dios, entonces la lib­eración estará basa­da en Su amor y favor no mere­ci­do.

      27 Israel no podía pre­sen­tar la exce­len­cia en los fun­da­men­tos de sus antepasa­dos, porque Tu primer padre pecó, Los eru­di­tos han inter­pre­ta­do en diver­sas man­eras esta ref­er­en­cia: Adán, Abra­ham, Jacob, y aún David; pero parece que Jacob es el padre con­sid­er­a­do aquí, porque él había gana­do la ben­di­ción y la pri­mo­gen­i­tu­ra por medio del engaño y de una com­pra no her­man­able. Y tus enseñadores (“inter­pretes,” del hebreo) pre­vari­caron con­tra mí; esto es, los pro­fe­tas, los sac­er­dotes, y otros que debían haber dado una instruc­ción apropi­a­da en la ley pecaron al dar en su lugar enseñan­za fal­sa. Así, des­de su padre Jacob has­ta el pre­sente el pueblo ha sido ani­ma­do por el ejem­p­lo y el pre­cep­to a trans­gredir la ley div­ina.

      28 Sin embar­go, el pueblo es aún respon­s­able por su ale­jamien­to de Dios; porque así como había habido mae­stros infieles, tam­bién había habido pro­fe­tas y mae­stros fieles entre ellos. Por tan­to, con­se­cuente­mente o a la luz de esto, Jehová pro­fanó los príncipes del san­tu­ario. La pal­abra príncipes, que podría referirse a gob­er­nadores de la realeza, deno­ta tam­bién caudil­los o líderes en el san­tu­ario; deberían haber sido san­tos, con­sagra­dos a su min­is­te­rio. El Señor los pro­fa­nará al enviar­los a Babilo­nia, una tier­ra y reino pro­fano e impuro. Even­tual­mente pon­drá por anatema a Jehová, esto es, lo consignará a la destruc­ción, y por opro­bio a Israel, un obje­to de lengua­je abu­si­vo. Aunque este juicio fue en parte total­mente cumpli­do por la cau­tivi­dad de Babilo­nia, el cur­so y la den­i­gración ha con­tin­u­a­do a lo largo de toda la his­to­ria de Israel; ellos con­tinúan vivien­do cen­sura.


[1]  The­o­log­i­cal Word­book of the Old Tes­ta­ment, vol. 1, pág. 428.