EL LIBRO DE APOCALIPSIS

 

Capí­tu­lo Diecio­cho

 

OBJETIVOS EN EL ESTUDIO DE ESTE CAPÍTULO

 

1) Notar la declaración y la descrip­ción de la caí­da de Babilo­nia, la

gran ciu­dad

 

2. Obser­var las razones por las que Babilo­nia recibiría tan ter­ri­ble

juicio

 

3) Averiguar la iden­ti­dad de Babilo­nia, la gran ram­era

 

RESÚMEN

 

En este capí­tu­lo encon­tramos la caí­da de “la gran Babilo­nia” procla­ma­da, y el gran lamen­to del mun­do por ella. La caí­da de Babilo­nia es procla­ma­da por un ángel con gran autori­dad, que ilu­minó la tier­ra con su glo­ria. Las razones de su caí­da incluye como las naciones y los reyes de la tier­ra han for­ni­ca­do con ella, y como los mer­caderes se han enrique­ci­do por medio de su abun­dan­cia. Mien­tras tan­to, una voz des­de el cielo cla­ma al pueblo de Dios que sal­gan de ella para que no reciban las pla­gas que vienen sobre ella. Su juicio involu­crará muerte, llan­to, ham­bre, y destruc­ción com­ple­ta por fuego, porque es Dios el Señor quien la juz­ga (1–8).

 

La caí­da de Babilo­nia es llo­ra­da por los reyes de la tier­ra que han for­ni­ca­do con ella, y los mer­caderes y los que tra­ba­jan en el mar que se volvieron ricos por ella. Todos ellos cla­marán “¡Ay, ay, de la gran ciu­dad…” cuan­do ven su juicio. Se lamen­tan que en solo una hora sus riquezas se con­sum­ieron y ella quedó aso­la­da. Por otra parte, los mis­mos cie­los, jun­to con los após­toles y los pro­fe­tas, son lla­ma­dos para rego­ci­jarse, porque Dios los ha ven­ga­do de ella (9–20).

 

Final­mente, un ángel poderoso arro­ja una gran piedra al mar para describir con que gran vio­len­cia Babilo­nia será der­rib­a­da. Los sonidos y las señales de músi­ca, flau­tas, y de trompetas, ni aun en bodas serán hechas. La caí­da de Babilo­nia es jus­ti­fi­ca­da, porque su mer­cadería fue grande, por sus hechicerías fueron engañadas las naciones, y en ella fue encon­tra­da la san­gre de los pro­fe­tas, de los san­tos, y de todos los que han sido muer­tos en la tier­ra (21–24).

 

¿Qué está descri­bi­en­do este capí­tu­lo? Si es cor­rec­ta la fecha de la intro­duc­ción sug­eri­da en el libro (pri­mav­era, 70 d.C.), y Jerusalén es en ver­dad la “ram­era”, entonces este capí­tu­lo se refiere prob­a­ble­mente a la destruc­ción por los romanos en Agos­to, 70 d.C. Esto estaría en armonía con 17:16, donde los que apo­yaron primero a la ram­era se volverán con­tra ella. Así fue con Jerusalén, que dependía de la aprobación de las autori­dades romanas para perseguir a la igle­sia, y más tarde llegó a ser ella mis­ma el obje­to de la per­se­cu­ción romana. Muy ade­cua­da es la descrip­ción de Jerusalén como una ram­era, porque ella que podría haber sido una gran ciu­dad espir­i­tu­al se había con­ver­tido en un gran cen­tro com­er­cial debido a las rutas que pasa­ban por ella hacia Europa, Asia y África. Su adul­te­rio espir­i­tu­al fue tam­bién man­i­fes­ta­do al rec­haz­ar a muchos pro­fe­tas y após­toles envi­a­dos a ella (com­parar Mt 23:31–39 con Apoc 17:6; 18:20,24; 19:2).

 

BOSQUEJO

 

I. LA CAÍDA DE BABILONIA PROCLAMADA (1–8)

 

   A. POR UN ÁNGEL DEL CIELO (1–3)

1. Juan ve a un ángel descen­der del cielo

a. Con gran autori­dad

b. Ilu­mi­nan­do la tier­ra con su glo­ria

2. Él ángel cla­ma poderosa­mente con una gran voz

a. Ha caí­do, ha caí­do la gran Babilo­nia

b. Ella se ha hecho…

1) Una habitación de demo­ni­os

2) Una guar­i­da de todo espíritu inmun­do

3) Un alber­gue de toda ave inmun­do y abor­reci­ble

c. Con ella…

1) Las naciones han bebido del vino de su for­ni­cación

2) Los reyes de la tier­ra han for­ni­ca­do con ella

3) Los mer­caderes de la tier­ra se han enrique­ci­do

 

B. POR UNA VOZ DESDE EL CIELO (4–8)

1. El lla­ma­do al pueblo de Dios a salir de ella

a. Para no ser par­ticipe de sus peca­dos ni de sus pla­gas

b. Porque sus peca­dos han lle­ga­do has­ta el cielo, y Dios se ha

acor­da­do de sus mal­dades

2. Lla­man­do a juicio para pagar­le

a. Pagar­le jus­to como ella les pagó

b. Pagar­le el doble según sus obras

c. En el cál­iz que ella preparó bebi­da, preparar­le a ella el

doble

d. En el gra­do que ella se ha glo­ri­fi­ca­do a si mis­ma y vivió

luju­riosa­mente…

1) Se le da tor­men­to y llan­to

2) Porque dice en su corazón que es una reina y que no verá

llan­to como una viu­da

e. Sus pla­gas ven­drán en un solo día…

1) Muerte, llan­to y ham­bre

2) Será total­mente que­ma­da con fuego

– Porque poderosos es Dios el Señor, que la juz­ga

 

II. LA CAÍDA DE BABILONIA LAMENTADA (9–20)

 

    A. POR LOS REYES DE LA TIERRA (9–10)

1. Los que han for­ni­ca­do y vivi­do en la lujuria con ella

2. Ellos llo­rarán y lamen­tarán cuan­do vean el humo de su incen­dio

3. Pasarán lejos de ella por el temor de su tor­men­to, dicien­do…

a. “¡Ay, ay, de la gran ciu­dad de Babilo­nia, la ciu­dad fuerte!”

b. “Porque en una hora vino tu juicio.”

 

B. POR LOS MERCADERES DE LA TIERRA (11–17a)

1. Ellos llo­rarán y lamen­tarán sobre ella

2. Porque ninguno com­pra más sus mer­caderías

3. Todo lo que ellos cod­i­cia­ban, tan ric­as y esplén­di­das, no las

ten­drán más

4. Los mer­caderes se pararán lejos por temor de su tor­men­to,

llo­ran­do y lamen­tán­dose…

a. “¡Ay, ay, de la gran ciu­dad, que esta­ba vesti­da de lino

       fino, de púr­pu­ra y de escar­la­ta, y esta­ba ador­na­da de oro,

       de piedras pre­ciosas y de per­las!”

b. “Porque en una hora han sido con­sum­i­das tan­tas riquezas.”

 

C. POR TODOS LOS QUE COMERCIAN Y VIAJAN EN EL MAR (17b-19)

1. Ellos se pararon lejos, cla­man­do cuan­do vieron el humo de su

incen­dio, “¿Qué ciu­dad era seme­jante a esta gran ciu­dad?”

2. Echaron pol­vo sobre sus cabezas, y dieron voces, llo­ran­do y

lamen­tan­do…

a. “Ay, ay de la gran ciu­dad, en la cual todos los que tenían

 naves en el mar se habían enrique­ci­do de sus riquezas!”

b. “Pues en una hora ha sido des­o­la­da.”

 

D. AUN POR LOS APÓSTOLES Y PROFETAS (20)

1. Ellos se ale­grarán sobre ella

2. Porque Dios los ha ven­ga­do de ella

 

III. LA CAÍDA DE BABILONIA JUSTIFICADA (21–24)

 

     A. LA CAÍDA DE UNA GRAN CIUDAD ILUSTRADA (21–23a)

1. Por un ángel poderoso…

a. Que tomó una piedra, como una gran piedra de moli­no, y la

arro­jó en el mar

b. El cual declara “Con el mis­mo ímpetu será der­rib­a­da

  Babilo­nia, la gran ciu­dad, y nun­ca más será hal­la­da.”

2. No se oirá más en ella…

a. La voz de arpis­tas, de músi­cos, de flautis­tas y de

trompeteros

b. Un artí­fice de ofi­cio

c. El rui­do de moli­no

d. La luz de una lám­para

e. La voz de esposo y de esposa

 

B. LA CAÍDA DE UNA GRAN CIUDAD JUSTIFICADA (23b-24)

1. Porque sus mer­caderes eran los más grandes de la tier­ra

2. Porque por sus hechicerías fueron engañadas todas las naciones

3. Porque en ella se hal­ló la san­gre de los pro­fe­tas y de los

san­tos, y de todos los que han sido muer­tos en la tier­ra

 

PREGUNTAS DE REVISIÓN PARA EL CAPÍTULO

 

1) ¿Cuáles son los pun­tos prin­ci­pales de este capí­tu­lo?

- La caí­da de Babilo­nia procla­ma­da (1–8)

- La caí­da de Babilo­nia lamen­ta­da (9–20)

- La caí­da de Babilo­nia jus­ti­fi­ca­da (21–24)

 

2) ¿Quién procla­ma la caí­da de Babilo­nia? (1–2)

- Un ángel con gran autori­dad, cuya glo­ria ilu­mi­na la tier­ra

 

3) ¿Qué se dijo en relación a las naciones, a los reyes y a los

   mer­caderes con respec­to a Babilo­nia? (3)

- Las naciones han bebido del vino del furor de su for­ni­cación

- Los reyes de la tier­ra han for­ni­ca­do con ella

- Los mer­caderes de la tier­ra se han enrique­ci­do de la poten­cia de sus

Deleites

 

4) ¿Qué implo­ra una voz des­de el cielo al pueblo de Dios? ¿Por qué? (4–5)

- Salid de ella, pueblo mío, para que no seáis par­ticipes de sus

peca­dos, ni recibáis parte de sus pla­gas

- Porque sus peca­dos han lle­ga­do has­ta el cielo, y Dios se ha acor­da­do

de sus mal­dades

 

5) ¿A qué gra­do será juz­ga­da Babilo­nia? (6–7)

- Como ella dio a otros

- El doble de acuer­do a sus obras

- Al gra­do que vivió en glo­ria y deleites, sufrirá tor­men­to y dolor

 

6) ¿Qué pla­gas ven­drán sobre ella en un día? ¿Su últi­mo fin? (8)

- Muerte, llan­to y ham­bre

- Será que­ma­da con fuego

 

7) ¿Qué primer grupo es descrito llo­ran­do la caí­da de Babilo­nia? (9)

- Los reyes de la tier­ra que han for­ni­ca­do con ella, y con ella han

vivi­do en deleites

 

8) ¿Qué dirán ellos mien­tras ven el humo de su fuego a lo lejos? (10)

- “¡Ay, ay, de la gran ciu­dad de Babilo­nia, la ciu­dad fuerte; porque

en una hora vino tu juicio!”

 

9) ¿Qué segun­do grupo es descrito lamen­tán­dose de la caí­da de

   Babilo­nia? ¿Por qué? (11)

- Los mer­caderes de la tier­ra

- Porque ninguno com­pra más sus mer­cancías

 

10) ¿Qué dirán ellos mien­tras se paran lejos, llo­ran­do y lamen­tán­dose?

    (16–17a)

- “¡Ay, ay, de la gran ciu­dad, que esta­ba vesti­da de lino fino, de

púr­pu­ra y de escar­la­ta, y esta­ba ador­na­da de oro, de piedras

pre­ciosas y de per­las!”

- “Porque en una hora han sido con­sum­i­das tan­tas riquezas.”

 

11) ¿Qué ter­cer grupo es descrito lamen­tán­dose de la caí­da de Babilo­nia?

    (17b)

- Todo pilo­to, y todos los que via­jan en naves, y marineros, y todos

los que tra­ba­jan en el mar

 

12) ¿Qué dicen los que ven el humo de su incen­dio? (18–19)

- “¿Qué ciu­dad era seme­jante a esta gran ciu­dad?”

- “¡Ay, ay de la gran ciu­dad, en la cual todos los que tenían naves

en el mar se habían enrique­ci­do de sus riquezas!”

- “Pues en una hora ha sido des­o­la­da.”

 

13) ¿A quién dice que se rego­ci­jen sobre la caí­da de Babilo­nia? ¿Por qué?

    (20)

- Al cielo, y a los san­tos, após­toles y pro­fe­tas

- Porque Dios ha hecho jus­ti­cia en ella

 

14) ¿Qué hizo un ángel poderoso y que dijo? (21)

- Arro­jó una gran piedra de Moli­no en el mar

- Con el mis­mo ímpetu será der­rib­a­da Babilo­nia, la gran ciu­dad, y

nun­ca más será hal­la­da

 

15) ¿Qué dijo el ángel que nun­ca más se hal­laría u oiría en Babilo­nia?

    (22–23a)

- La voz de arpis­tas, de músi­cos, de flautis­tas y de trompeteros

- Ningún artí­fice de ofi­cio, o el rui­do de un moli­no

- La luz de una lám­para, o la voz de esposa y de esposa

 

16) ¿Cuáles dos razones se dan por su caí­da? (23a-24)

- Porque por sus hechicerías fueron engañadas todas las naciones

- En ella se hal­ló la san­gre de los pro­fe­tas y de los san­tos, y de

todos los que han sido muer­tos en la tier­ra

 

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