No le quiero predicar a esa gente

La igle­sia tri­un­fante

La viu­da per­sis­tente

Lev­an­té­monos y edi­fique­mos

Por poco me per­suades

Por qué nos reti­ramos de los miem­bros infieles

Qué hac­er cuan­do no sabe­mos qué hac­er

Trein­ta piezas de pla­ta

Estoy seguro de mi sal­vación

Una vez para siem­pre

La viu­da per­sis­tente

Esti­ran­do las cur­das de las emo­ciones

Déja­lo ir

La lla­ma­da de la tier­ra aje­na

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