INTRODUCCIÓN A LA BIBLIA

Lec­ción 4

 

Bien­venidos al Evan­ge­lio de Cristo. Esta es la últi­ma lec­ción en nues­tra serie sobre la intro­duc­ción a la Bib­lia. En esta sec­ción estare­mos respon­di­en­do la pre­gun­ta, “¿Cómo sabe­mos que la Bib­lia es de Dios?” L Bib­lia es el libro más leí­do, estu­di­a­do y anal­iza­do en el mun­do. De hecho, se mantiene como el número uno, el libro mejor ven­di­do en el mun­do, y siem­pre lo es. Aun fue el primer libro del mun­do en imprim­irse en una imprenta en los 1450. ¿Pero por qué es tan pop­u­lar la Bib­lia? ¿Por qué hace que muchas per­sonas cada año la lean y la estu­di­en? ¿Por qué las per­sonas que son ene­mi­gos de la Bib­lia esco­jan a través de ella y la estu­di­en? ¿Cuál es la respues­ta a tales pre­gun­tas? La Bib­lia declara que es de Dios. ¡Que declaración tan fuerte! En 2 Tim­o­teo 3:16–17 leemos,

 

Toda la Escrit­u­ra es inspi­ra­da por Dios, y es útil para enseñar, para redargüir, para cor­re­gir, para instru­ir en jus­ti­cia, a fin de que el hom­bre de Dios sea per­fec­to, entera­mente prepara­do para toda bue­na obra.”

Arri­ba de 2,700 veces la Bib­lia declara ser inspi­ra­da. Por ejem­p­lo, dice, “el Señor dice,” o “la pal­abra del Señor vino, dicien­do ….” Con el con­tenido prome­dio de la Bib­lia de alrede­dor de 1,300 pági­nas, lo que sig­nifi­ca que la Bib­lia declara ser la Pal­abra de Dios un poco más de dos veces por pági­na. Eso es el por qué es leí­da, estu­di­a­da, y crit­i­ca­da. La Bib­lia hace la declaración de que es en ver­dad la Pal­abra de Dios.

 

Pero solo debido a que un libro declara ser de Dios no hace que lo sea. Yo podría venir a ust­ed y decir que escribí un libro, que es de Dios, y que ust­ed debería leer­lo. Pero solo el hac­er tal declaración no lo hace ver­dad. De hecho, un libro debe declarar ser de Dios con el propósi­to de ser de Dios. Pero solo porque un libro declara ser de Dios no sig­nifi­ca que lo es. En esta lec­ción esta­mos exam­i­nan­do la Pal­abra de Dios, y vemos que lo que hace es cier­ta­mente pro­bar su declaración por la inspiración de Dios.

 

¿Cómo podemos saber que la Bib­lia es de Dios? Esta­mos obser­van­do los cin­co pun­tos en esta lec­ción. El primer pun­to que deseo hac­er es que podemos saber que la Bib­lia es de Dios debido al conocimien­to médi­co que existe den­tro de ella. Exam­inare­mos var­ios ver­sícu­los difer­entes que tratan con el conocimien­to médi­co. Mien­tras obser­va­mos en estos, nece­si­ta­mos enten­der que aun no obstante el conocimien­to medico que ten­emos hoy, cuan­do fue escri­ta la Bib­lia, el tipo de tec­nología que ten­emos hoy no existía. Sin embar­go hoy cuan­do obser­va­mos en la Bib­lia, vemos que ella tiene el conocimien­to medico que nadie podría haber cono­ci­do en el tiem­po en que fue escri­ta la Bib­lia. La úni­ca for­ma en que tal conocimien­to podría haber sido inclu­i­do sería si dios fuera Aquel que hubiera pro­vis­to la infor­ma­ción.

 

En Lev­íti­co 17:11 la Bib­lia dice, “La vida de la carne en la san­gre está, y yo os la he dado para hac­er expiación sobre el altar por vues­tras almas, y la mis­ma san­gre hará expiación de la per­sona.” Otros pasajes (como Géne­sis 9:6) enseña tam­bién la impor­tan­cia de la san­gre. La san­gre es el ingre­di­ente clave de la vida, lo cual es por lo que Lev­íti­co 17:11 lo dice. Pero has­ta entra­do el siglo diecin­ueve, los doc­tores no man­tenían tal creen­cia. En lugar de eso, ellos creían que un “vapor” dañi­no entra­ba a la san­gre y caus­a­ba que la per­sona se enfer­mara. Debido a tal creen­cia, fue emplea­da una prác­ti­ca cono­ci­da como “san­gría.” La san­gría es el drene de algu­na can­ti­dad con­sid­er­able de san­gre de un paciente. Los doc­tores hacían esto debido a que creían que tal pro­ced­imien­to curaría o pre­ven­dría las enfer­medades y/o infec­ciones. La san­gría tenía su base en sis­temas antigu­os de med­i­c­i­na que con­cluían que la san­gre y otros flu­i­dos cor­po­rales eran con­sid­er­a­dos como “humores,” cuyo bal­ance apropi­a­do ayud­a­ban a man­ten­er la salud. El san­gra­do era la prác­ti­ca med­i­c­i­nal más común lle­va­da a cabo por los doc­tores des­de la antigüedad has­ta el siglo diecin­ueve – un lap­so de tiem­po de casi 2,000 años. Al final, sin embar­go, los doc­tores se dieron cuen­ta que al usar la san­gría, ellos esta­ban dañan­do o matan­do pacientes. Ellos tam­bién se dieron cuen­ta que las per­sonas nece­sita­ban la san­gre con el propósi­to de vivir. George Wash­ing­ton fue uno de muchas per­sonas que murieron como un resul­ta­do de esta prác­ti­ca, Sin embar­go casi 3,500 años antes, Moisés escribió que “la carne con su vida, que es su san­gre.” Tomó al mun­do de la comu­nidad médi­ca miles de años (¡y vidas!) com­pren­der esta sim­ple ver­dad. ¿Cómo supo Moisés que la vida de la carne está en la san­gre? Él lo sabía debido a que Dios, el Autor de la Bib­lia, se lo había rev­e­la­do.

 

Encon­tramos conocimien­to medico adi­cional en Números 19, el cual dis­cute el agua de la purifi­cación usa­da bajo la Ley de Moisés. Cuan­do alguno de los judíos toca­ba algo impuro, entonces él o ella y tenía que usar el agua de la purifi­cación, Números 19 nos dice lo que esta­ba involu­cra­do en este pro­ce­so.

 

Luego tomará el sac­er­dote Madera de cedro, e hisopo, y escar­la­ta, y lo echará en medio del fuego en que arde la vaca.… Y un hom­bre limpio recogerá las cenizas y las pon­drá fuera del cam­pa­men­to, en lugar limpio, y las guardará la con­gre­gación de los hijos de Israel para el agua de purifi­cación; es una expiación.”

Aquí encon­tramos un recip­i­ente para el agua de la purifi­cación – el que es nada menos que un pro­ced­imien­to que puede ser usa­do para pro­ducir un jabón antibac­te­r­i­al, años antes de que los gérmenes se supier­an que existían. Observe los ingre­di­entes. Primero, las aguas de la purifi­cación con­te­nien­do las cenizas de un vaca alazana y las cenizas de una madera de cedro. ¿Por qué son estas cosas impor­tantes? Cuan­do el agua es der­ra­ma­da a través de las cenizas, resul­ta una con­cen­tración de lejía. El jabón de lejía es usa­do aún hoy para elim­i­nar gérmenes. El hisopo es una plan­ta que con­tiene el anti­sép­ti­co, fenol, el cual es el mis­mo ingre­di­ente encon­tra­do en los enjuagues bucales actuales. El fenol sirvió como un anti­sép­ti­co. El últi­mo ingre­di­ente era la madera. ¿Por qué sería impor­tante eso? Si ust­ed tiene un suéter de lana dete­ri­o­ra­do y empieza a calen­tar­lo un poco, entonces, ust­ed empezaría a dar­le comezón, lo cual provo­caría que ust­ed se ras­case. Esto equiv­al­dría a lo que hoy cono­ce­mos como jabón Lava ®. Serviría como un agente depu­rador. Así ten­dríamos aquí una mez­cla que ten­dría inclu­i­da la lejía inclu­i­da en un agente depu­rador, lo cual era una mez­cla per­fec­ta de una solu­ción desin­fec­tante. Dios esta­ba pro­te­gien­do a Su pueblo. Cuan­do ellos toca­ban algo impuro o cuer­pos muer­tos, entonces ellos posi­ble­mente lev­an­tarían cuer­pos patogéni­cos. Las per­sonas de antes no conocían nada sobre los gérmenes. Pero Dios esta­ba pro­te­gién­do­los al mostrar­les una for­ma de limpiarse ellos mis­mos de tal for­ma que ellos no se enfer­maran o muri­er­an como los cuer­pos que ellos habían toca­do. Aquí vemos el conocimien­to medico con­tenido en la pre­scien­cia bíbli­ca que la comu­nidad médi­ca no poseía en ese tiem­po.

 

Vemos tam­bién los ejem­p­los de cuar­ente­na en la Bib­lia. En Lev­íti­co 13 la Bib­lia habla sobre los que tenían lep­ra. Y lo que debería ser hecho en tales casos. En Lev­íti­co 13:45 y sigu­ientes leemos,

 

Y el lep­roso en quien hubiere lla­ga, lle­vará vesti­dos ras­ga­dos y su cabeza des­cu­bier­ta, y emboza­do preg­o­nará: ¡Inmun­do! ¡Inmun­do! Todo el tiem­po que la lla­ga estu­viere en él, será inmun­do; estará impuro, y habitará solo, fuera del cam­pa­men­to será su mora­da.”

 

Las medi­das detal­ladas con­tenidas en la Bib­lia para pre­venir la pro­lif­eración de la lep­ra fueron enten­di­das y pre­scritas mucho antes que la med­i­c­i­na mod­er­na supiera que existía. ¿Qué debían hac­er las per­sonas si ellos con­traían la lep­ra? Ellos debían cubrir su boca y gri­tar, “¡Inmun­do! ¡Inmun­do!,” con el propósi­to de adver­tir a las per­sonas que esta­ban alrede­dor de ellos. ¿Por qué debían ellos cubrir su boca? Nosotros enseñamos a los niños que cuan­do ellos estor­nudan o tosan, ellos deben cubrir su boca para no dis­em­i­nar los gérmenes. Pero los lep­rosos tam­bién, de acuer­do a Lev­íti­co 13:46, debían estar en cuar­ente­na fuera del cam­pa­men­to. ¿Desea ust­ed estar cer­ca de alguien que está muy enfer­mo? No. Ust­ed podría amar a la per­sona. Pero ust­ed no desearía estar demasi­a­do cer­ca de ellos, menos con­traer la enfer­medad que ellos tienen. Aquí en Lev­íti­co 13:45–46 vemos pre­scri­ta la cuar­ente­na.

 

El últi­mo ejem­p­lo de conocimien­to médi­co que exam­inare­mos aquí es encon­tra­do en nesis 17:12–14, la cual tiene que ver con la cir­cun­cisión que se llev­a­ba a cabo en el octa­vo día.

 

Y de edad de ocho días será cir­cun­ci­da­do todo varón entre vosotros por vues­tras gen­era­ciones; el naci­do en casa, y el com­prador por dinero a cualquier extran­jero, que no fuere de tu lina­je. Debe ser cir­cun­ci­da­do el naci­do en tu casa, y el com­pra­do por dinero; y estará mi pacto en vues­tra carne por pacto per­petuo. Y el varón incir­cun­ciso, el que no hubiere cir­cun­ci­da­do la carne de su pre­pu­cio, aque­l­la per­sona será cor­ta­da de Su pueblo; ha vio­la­do mi pacto.”

El Señor pre­scribió que esa cir­cun­cisión sería lle­va­da ade­lante, no en el ter­cer día, el sép­ti­mo día, el noveno día, o el déci­mo día sino en el octa­vo día. ¿Por qué Dios escogió el octa­vo día? Si ust­ed hubiera pre­gun­ta­do a las per­sonas de antes esa cuestión, la úni­ca respues­ta que ellos podrían haber ofre­ci­do habría sido que Dios lo mandó. Eso sería cor­rec­to. Pero hoy enten­demos por qué Dios daría tal man­damien­to. El san­gra­do exce­si­vo puede ser cau­sa­do por un niv­el decre­ciente de pro­trom­bi­na, lo que en su momen­to es cau­sa­do por nive­les insu­fi­cientes de vit­a­m­i­na K. El por­centa­je de pro­trom­bi­na en un recién naci­do (com­para­do a un adul­to) cae alrede­dor del 90% de lo nor­mal en su día de nacimien­to, a casi el 30% deba­jo de lo nor­mal en el ter­cer día de vida – fuera del vien­tre. Para el octa­vo día de vida, sin embar­go, el niv­el de pro­trom­bi­na es aprox­i­mada­mente 110% — el cual es el úni­co día que la pro­trom­bi­na será por mucho un niv­el alto. Entonces, el octa­vo día es el día per­fec­to para cir­cun­ci­dar a un varón recién naci­do.

 

¿Cómo expli­caría alguien su asom­broso conocimien­to medico? Si la respues­ta es, bien, fue solo una ocasión afor­tu­na­da,” se nece­si­ta pre­gun­tar a la per­sona, “¿cuán­tas veces puede ust­ed decir eso?” una per­sona ten­dría que decir que cada vez que haya un avance en el conocimien­to médi­co apare­cería en la Bib­lia – y hay bas­tantes oca­siones en las que ten­dría que ser dicho. Even­tual­mente el pun­to ven­drá cuan­do una per­sona n puede decir sim­ple­mente, una “ocasión afor­tu­na­da” más. En lugar de eso, una per­sona ten­dría que com­pren­der que el conocimien­to medico de la Bib­lia es tan detal­la­do y especí­fi­co que debe­mos lle­gar a la con­clusión de que Dios es el autor de la Bib­lia.

 

Sin embar­go, la Bib­lia no solo con­tiene el conocimien­to medico que ningún humano podría haber cono­ci­do en ese pun­to del tiem­po cuan­do la Bib­lia esta­ba sien­do escri­ta, sino que su éxi­to no es insti­tuyen­do pro­ced­imien­tos médi­cos impro­pios habla­dos tam­bién en voz alta de su pre­cisión. El pun­to que estoy hacien­do aquí es que había una gran can­ti­dad de per­sonas en la his­to­ria sec­u­lar que inten­taron venir a la Bib­lia en for­mas difer­entes para deten­er las enfer­medades de la gente. Muchos de estos pro­ced­imien­tos, aho­ra lo sabe­mos, eran muy peli­grosos (y con fre­cuen­cia caus­a­ban enfer­medades). Nosotros no encon­tramos tales errores de infor­ma­ción en la Bib­lia – debido a que Dios, el Creador, es Aquel que nos dio la infor­ma­ción en la Bib­lia, y Él sabía que nece­si­taríamos cono­cer­lo. Entonces, la primera razón por la que sabe­mos que la Bib­lia proviene de Dios es debido a al conocimien­to médi­co que con­tiene.

 

La segun­da razón por la que sabe­mos que la Bib­lia es de Dios es debido a que establece el están­dar final para la moral­i­dad humana. La Bib­lia nos enseña cómo vivir la mejor vida en esta tier­ra. Es el mejor “libro para ayu­darse a sí mis­mo” que se haya escrito. No solo bus­ca por nue­stros pro­pios intere­ses sino que tam­bién es un libro que nos enseña a ten­er el mejor interés tam­bién por los demás (Fil 2:4).

 

Esto incluiría nues­tra vida indi­vid­ual en el mat­ri­mo­nio, y como debe­mos tratar a nues­tra cónyuge. Tam­bién incluiría nues­tra salud físi­ca y men­tal. La Bib­lia nos enseña cómo ser estable en nues­tra vida, como ten­er dominio pro­pio, como cri­ar a los hijos, como super­ar la pre­ocu­pación y el miedo, etc. Pero la Bib­lia expone el mejor están­dar moral. Hace algunos años estuve hablan­do a una universalista/Unitaria y le pre­gun­té si la igle­sia a la que ella asistía eran acep­ta­dos los homo­sex­u­ales. Ella dijo que sí, que lo hacían. Le pre­gun­té por qué lo hacían. Ella dijo que era debido a que no había nada malo en la homo­sex­u­al­i­dad. Si esta­mos usan­do la Bib­lia como nue­stro están­dar, entonces ten­emos que admi­tir que hay algo equiv­o­ca­do con la homo­sex­u­al­i­dad debido a que 1 Cor­in­tios 6:9–11 y Romanos 1 enseña que la homo­sex­u­al­i­dad es un peca­do. Yo entonces le pre­gun­té si ella creía que era acept­able para una per­sona ser un vio­lador o un ped­eras­ta o un asesino. Ella dijo, “No, esas cosas están equivocadas.”Le pre­gun­té, “¿De acuer­do a quién?” Ella nun­ca me dio en real­i­dad una respues­ta. Pero al final ella admi­tió, “de acuer­do a Dios y a la Bib­lia, esas cosas están equiv­o­cadas.” Le dije, “Ust­ed no puede decir en for­ma con­sciente tal cosa debido a que ust­ed para demostrar que está equiv­o­ca­do ser un vio­lador, un ped­eras­ta o un asesino, o si ser vio­lador con­de­na tam­bién la homo­sex­u­al­i­dad.” Si ust­ed qui­ta a la Bib­lia como algo que es de Dios, entonces no existe ningún están­dar obje­ti­vo para las cosas morales.. Entonces, ningu­na per­sona podría ocu­par un plano moral más alto que cualquier otra per­sona. Ust­ed podría creer que algo está cor­rec­to o equiv­o­ca­do, pero que no me apli­caría debido a que yo me guío por un están­dar total­mente dis­tin­to. Pero ese no es el caso debido a que exis­ten los obje­tivos de los están­dares morales, y son encon­tra­dos en la Pal­abra de Dios.

 

La Bib­lia tam­bién nos dice en pasajes tales como Hechos 20:35 que es más ben­de­ci­do dar que recibir. En Mateo 7:12 la Bib­lia nos enseña que debe­mos ayu­dar a otras per­sonas. Debe­mos hac­er a los demás como quisiéramos que ellos lo hicier­an con nosotros. Romanos 12:21 dice que no debe­mos der­ro­tar el mal con el mal (lo cual es lo que el mun­do enseñaría), sino que debe­mos der­ro­tar el mal con el bien. 1 Cor­in­tios 6:18 nos enseña que cuan­do nos involu­cramos en la inmoral­i­dad sex­u­al, esta­mos pecan­do con­tra nue­stro pro­pio cuer­po. Efe­sios 5 y 6 habla sobre la relación mar­i­tal, y como cri­ar a los hijos de la for­ma cor­rec­ta. Colosens­es 3:23 enseña que todo lo que hace­mos, nece­si­ta­mos hac­er­lo de todo corazón. La Bib­lia nos enseña como ten­er la mejor vida debido a que establece un están­dar un alto están­dar moral para nosotros. Muchos otros libros que enseñan sobre tales asun­tos van a la Bib­lia. Si deseamos saber cómo ser feliz, entonces nece­si­ta­mos ir al Libro que el Creador nos dio debido a que Él sabe como fun­cionamos. La Bib­lia es el libro que nece­si­ta­mos estu­di­ar. Sabe­mos que la Bib­lia es de Dios debido a que establece un están­dar moral obje­ti­vo.

 

La ter­cera for­ma en que podamos saber que la Bib­lia es de Dios es debido a las leyes dietéti­cas que con­tiene. Las reg­u­la­ciones vis­tas en el Antiguo Tes­ta­men­to sobre estos pun­tos han proba­do coin­cidir per­fec­ta­mente con el entendimien­to médi­co enten­di­dos de var­ios aspec­tos de la salud y de la pre­ven­ción de las enfer­medades. Por ejem­p­lo, en Lev­íti­co 11 y en Deuteronomio 14 encon­tramos infor­ma­ción que tra­ta con cier­tos ani­males que los israeli­tas podrían com­er (“ani­males limpios”) y aque­l­los ani­males que ellos no podrían com­er (“ani­males inmun­dos”). Los estu­dios han sido con­duci­dos sobre la tox­i­ci­dad de com­er tales ani­males. La división bíbli­ca entre lo limpio y lo no limpio está rela­ciona­da a la tox­i­ci­dad de com­er tales ani­males. En Lev­íti­co 11:1 la Bib­lia dice,

 

Habló Jehová a Moisés y a Aarón, dicién­doles: Hablad a los hijos de Israel y deci­dles: Estos son los ani­males que com­eréis de entre todos los ani­males que hay sobre la tier­ra. De entre los ani­males, todo el que tiene pezuña hen­di­da o que rumia, éste com­eréis.”

La difer­en­cia tiene que ver con la tox­i­ci­dad. Pero los israeli­tas no tenían ningu­na for­ma de mon­i­tore­ar la tox­i­ci­dad. Nosotros lo hace­mos hoy, sin embar­go lo que nos ayu­da es el están­dar del por qué Dios hizo la dis­tin­ción entre los ani­males limpios y los ani­males impuros.

 

Cuan­do se iba a com­er pesca­do, las reg­u­la­ciones bíbli­cas establecían que los israeli­tas podrían com­er cualquier pesca­do que tuviera ale­ta y esca­ma (Deut. 14:9). Pero las criat­uras de agua que no tuvier­an ale­ta y pesca­do no debían ser comi­dos (Deut. 14:10) debido a que los extrac­tos de los mús­cu­los que poseen ale­ta y esca­ma no son tóx­i­cos. Esto expli­ca el por qué tales criat­uras eran con­sid­er­adas como limpias y podrían ser comi­das. Pero los extrac­tos del mús­cu­lo de las criat­uras sin ale­ta y esca­ma eran alta­mente tóx­i­cas, lo cual es el por qué los israeli­tas debían absten­erse de com­er­los.

 

La Bib­lia mandó tam­bién que los israeli­tas se abstu­vier­an de mur­ciéla­gos (Lev. 11:19). La sabiduría de esta instruc­ción es demostra­da por el hecho de que los mur­ciéla­gos lle­van la rabia. Final­mente, cuan­do ven­i­mos a las leyes dietéti­cas de la Bib­lia, vemos que el cer­do no debía ser con­sum­i­do en lo abso­lu­to (Lev. 11:7) debido a que durante esos tiem­pos la preparación apropi­a­da y las condi­ciones de preparación para coci­narlo no existían. No fue sino has­ta cien­tos de años después has­ta que las per­sonas des­cubrieron como alma­ce­nar y coci­nar el cer­do. Hoy, bajo la Nue­va Ley, podemos com­er el cer­do (1 Tim. 4:1–4). Hoy sabe­mos cómo alma­ce­nar y coci­nar los ali­men­tos apropi­ada­mente. Las leyes dietéti­cas dadas bajo el Antiguo Tes­ta­men­to nos ayu­daron a enten­der que la Bib­lia proviene de Dios. Aque­l­las leyes coin­ci­den con el conocimien­to y la tec­nología que poseemos actual­mente.

 

La cuar­ta razón por la que sabe­mos que la Bib­lia proviene de Dios es debido a lo que me gus­ta referirme como la “pre­scien­cia gen­er­al.” Este es el conocimien­to que nadie en ese pun­to habría poseí­do. Las dimen­siones del arca de Noé son solo un ejem­p­lo. En Génesis 6:15 Dios dijo a Noé que con­struy­era un arca, y le dio la pro­por­ción de la dimen­sión del arca: 30 por 5 por 3 (lon­gi­tud por anchu­ra por altura). Este es el tamaño per­fec­to para los grandes recip­i­entes de alma­ce­na­je que deben via­jar por el mar o por los océanos. Noé no esta­ba plane­an­do ningún recor­ri­do. En lugar de eso, su embar­cación esta­ba dis­eña­da para lle­var en for­ma segu­ra una gran car­ga sobre el mar por un largo peri­o­do de tiem­po. Las pro­por­ciones de la embar­cación eran las mis­mas pro­por­ciones que son usadas con fre­cuen­cia para recip­i­entes marí­ti­mas actuales para con­stru­ir embar­ca­ciones que están dis­eñadas para flotar en vez de ir en for­ma ráp­i­da. Géne­sis 6 con­tiene la infor­ma­ción cor­rec­ta que usamos aún hoy, a pesar de toda la tec­nología que poseemos aho­ra.

 

La “pre­scien­cia gen­er­al” adi­cional es encon­tra­da en Job 26:7. Por miles de años las per­sonas tenían teorías sobre la Tier­ra. Si aque­l­las per­sonas solo hubier­an exam­i­na­do las Escrit­uras, ellos habrían sabido que lo que Job sabía – que la Tier­ra está sus­pendi­da abso­lu­ta­mente sobre la nada. Hubo muchas teorías de como la tier­ra esta­ba sus­pendi­da en el espa­cio.. Pero la Bib­lia dice que la Tier­ra está sus­pendi­da en el vacío.

 

En Ecle­si­astés 1:7 leemos sobre el ciclo del agua: “Los ríos todos van al mar, y el mar no se llena; al lugar de donde los ríos vinieron, allí vuel­ven para cor­rer de nue­vo.” Aquí vemos una descrip­ción del ciclo del agua de la Tier­ra – cien­tos de años antes que fuera des­cu­bier­to cien­tí­fi­ca­mente.

 

En Isaías 40:22 la Bib­lia nos enseña que la for­ma de la tier­ra es una esfera. De hecho, hoy sabe­mos sobre eso, Pero cuan­do Isaías escribió sobre ello, no había for­ma que las per­sonas tuvier­an como saber — que la Tier­ra era redon­da – a no ser que Dios se los hubiera dicho. Has­ta hace algunos pocos cien­tos de años, las per­sonas aún creían que la tier­ra era plana, y que si ust­ed iba demasi­a­do lejos en una direc­ción ust­ed podría caerse. Si ellos solo hubier­an revisa­do Isaías 40:22, ellos hubier­an cono­ci­do que no era ver­dad debido a que la Tier­ra es redon­da.

 

En Jeremías 33:22 leemos sobre como las estrel­las no pueden ser con­tadas. Si observáramos el cielo con los ojos abier­tos, cier­ta­mente no podríamos con­tar todas las estrel­las. Pero con todos los tele­sco­pios y la tec­nología que ten­emos hoy, cuan­do obser­va­mos el cielo segu­ra­mente debe­mos ser capaces de con­tar las estrel­las, ¿no lo pen­saría ust­ed? No. Ese no es el caso. Cada vez que alguien pien­sa que él ha con­ta­do el número de las estrel­las, son des­cu­bier­tas más estrel­las.

 

Ten­emos mucha pre­scien­cia gen­er­al que Dios nos proveyó en Su Pal­abra para serv­er como evi­den­cia de que la Bib­lia es ver­dadera­mente de Él.

 

El quin­to pun­to en esta lec­ción es que podemos saber que la Bib­lia es de Dios debido a su pro­fecía. La Bib­lia que es úni­ca entre todos los libros que han sido escritos – predi­jo even­tos con exac­ti­tud muchos años (o sig­los) antes de que ellos real­mente ocur­ri­er­an. Aprox­i­mada­mente 2,000 pro­fecías en las pági­nas de la Bib­lia, las cuales fueron cumpl­i­das “al pie de la letra” con abso­lu­ta­mente ningún error. Estas pro­fecías no fueron cosas que alguien podría haber “obtenido solo por adiv­inación,” En vez de eso, ellas fueron pro­fecías que fueron estable­ci­das en detalles especí­fi­cos y en un tiem­po definido. Nadie podría haber hecho muchas predic­ciones cor­rec­ta­mente a menos que Dios, Quien conoce el futuro hubiera pro­vis­to la infor­ma­ción respal­dan­do las pro­fecías.

 

Hay una pro­fecía tal en Eze­quiel 26:1–14 sobre la ciu­dad de Tiro, la cual era rica y segu­ra en ese tiem­po en que Eze­quiel pro­fe­tizó sobre ella. Sin embar­go Eze­quiel pro­fe­tizó en detalle pre­ciso y grá­fi­co que la ciu­dad sería destru­i­da. Él dijo que un rey de Babilo­nia (Nabu­codonosor) pelearía con­tra la ciu­dad. Él dijo entonces que muchas otras naciones pelearían tam­bién con­tra la ciu­dad, y que even­tual­mente la ciu­dad sería nive­la­da, y el sitio en el que esta­ba asen­ta­da sería arrasa­do como una peña desnu­da. Eze­quiel tam­bién predi­jo que las piedras de la ciu­dad ras­padas limpia­mente como una peña desnu­da. Eze­quiel tam­bién predi­jo que las rocas de la ciu­dad, los reg­istros, y el sue­lo serían lan­za­dos al mar. Él entonces dijo que el área alrede­dor de la ciu­dad se volvería un lugar donde los Pescadores ten­derían sus redes. Por últi­mo, él dijo que la ciu­dad nun­ca se recon­stru­iría a su Glo­ria ante­ri­or. La total­i­dad de estas predic­ciones se hicieron real­i­dad, jus­to como Eze­quiel lo había predi­cho. . Como ust­ed puede ver, las pro­fecías de Eze­quiel no fueron el tipo de cosas donde alguien sim­ple­mente aven­tó una mon­e­da en el aire e inten­tó pre­de­cir si caía águila o sol. Nadie podría haber obtenido tan­tas predic­ciones cor­rec­tas a menos que Dios se lo hubiera dicho.

 

Piense, tam­bién, sobre las pro­fecías de la veni­da de Cristo. En el Antiguo Tes­ta­men­to hay más de 300 pro­fecías sobre Jesús que fueron cumpl­i­das even­tual­mente. Nadie sino el Dios ver­dadero puede decir el futuro y estar en lo cor­rec­to en cada ocasión. Si alguien puede pre­de­cir el futuro, y estar en lo cor­rec­to en el 100% de las veces, entonces esa per­sona debe ser Dios.

 

En esta lec­ción hemos exam­i­na­do cin­co pun­tos. Obser­va­mos el conocimien­to medico de la Bib­lia. Vemos como la Bib­lia establece un están­dar moral obje­ti­vo. Vimos la ley dietéti­ca per­fec­ta que coin­cide con nue­stro conocimien­to actu­al. Vimos la pre­scien­cia gen­er­al. Y vimos el cumplim­ien­to de la pro­fecía. Aun con estas cosas, hemos ape­nas araña­do la super­fi­cie rela­cionadas con las prue­bas de la inspiración de la Bib­lia. Hay muchos más detalles que podríamos pro­por­cionar sobre los asun­tos que ya hemos dis­cu­ti­do. Podríamos hac­er una lec­ción entero o series de lec­ciones sobre cada uno de los cin­co pun­tos men­ciona­dos aquí. Y eso ni aún tomaría en cuen­ta otros asun­tos que prue­ban más allá de cualquier som­bra de duda que la Bib­lia proviene de Dios (tal como la unidad de la Bib­lia, la his­to­ria de la Bib­lia que cor­rob­o­ra sus hechos, la arque­ología de la Bib­lia, la geografía de la Bib­lia).

 

Es impor­tante que enten­damos la inspiración de la Bib­lia debido a que las per­sonas están ale­ján­dose de ella. Debe­mos regre­sar a la Pal­abra de Dios. Obe­dez­camos la Pal­abra de Dios y sigá­mosla. En Lucas 6:46 Jesu­cristo dijo, “¿Por qué me llamáis Señor, Señor, y no hacéis lo que Yo digo? Debe­mos escuchar lo que nue­stro Creador tiene que decir. Debe­mos estar seguros de que esta­mos sigu­ien­do al Señor. En 2 Tesa­loni­cens­es 1:7–9 se nos está dicien­do que debe­mos obe­de­cer el Evan­ge­lio. Si no lo hace­mos, estare­mos per­di­dos en el peca­do. ¿Qué es el evan­ge­lio? Es la muerte, la sepul­tura, y la res­ur­rec­ción de Jesu­cristo (1 Cor. 15:1–4). La for­ma en que debe­mos obe­de­cer es encon­tra­da en Romanos 6:3–4. Mori­mos a nue­stros peca­dos pasa­dos y somos sepul­ta­dos con Cristo en el bautismo para que podamos ser lev­an­ta­dos a cam­i­nar en novedad de vida. Si ust­ed no ha lle­ga­do a ser un cris­tiano, oramos para que ust­ed llegue a obe­de­cer el Evan­ge­lio de Cristo.

 

PREGUNTAS DE ESTUDIO PARA LAINTRODUCCIÓN A LA BIBLIA” (LECCIÓN 4)

 

  1. ¿Cuál, de acuer­do a 2 Tim­o­teo 3:16–17, es la declaración encon­tra­da

den­tro de la Bib­lia que, si es ver­dad, lo hace el libro sin igual en

el mun­do?

 

  1. Esta lec­ción dis­cu­tió cin­co difer­entes tipos de infor­ma­ción con­tenidas

en la Bib­lia que prue­ban que es inspi­ra­da por Dios. Enu­mere estos cin­co

temas.

 

  1. Una parte de las prue­bas de la inspiración de la Bib­lia es el avan­za­do

conocimien­to médi­co que con­tiene. ¿Cuál pieza de tal infor­ma­ción es

encon­tra­da en Lev­íti­co 17:11?

 

  1. Explique breve­mente la infor­ma­ción médi­ca avan­za­da encon­tra­da

en Números 19:6,9.

 

  1. ¿Qué tipo de infor­ma­ción médi­ca avan­za­da es encon­tra­da en

Lev­íti­co 13:45 y sigu­ientes?

 

  1. Explique breve­mente la infor­ma­ción médi­ca avan­za­da que es encon­tra­da en

Géne­sis 17:12–14 en relación a la cir­cun­cisión de los niños recién

naci­dos.

 

  1. Enu­mere algunos ejem­p­los, como son pre­sen­ta­dos en esta lec­ción, que

mues­tran que la Bib­lia establece el están­dar final para la moral­i­dad

humana.

 

  1. De acuer­do al mate­r­i­al pre­sen­ta­do en esta lec­ción, ¿cuál es una de las

posi­bles razones por las que Dios designó cier­tos tipos de comi­da como

sien­do “inmundas,” y pro­hibi­da a los israeli­tas com­er­las?

 

  1. De acuer­do al mate­r­i­al pre­sen­ta­do en esta lec­ción, ¿cuál es una de las

posi­bles razones por las que Dios designó que cier­tos tipos de pesca­do

como sien­do “impuros,” y pro­hibido a los israeli­tas que lo comier­an?

 

  1. Cuan­do ven­i­mos a la “pre­scien­cia gen­er­al” de la Bib­lia, ¿qué es

impre­sio­n­ante sobre las dimen­siones que Dios dio a Noé para usar­las en la

con­struc­ción del arca que sería usa­da para sal­var­lo a él, a su famil­ia

direc­ta y a los ani­males de la Tier­ra del dilu­vio uni­ver­sal por venir?

 

  1. ¿Cuál es la pieza intere­sante de la “pre­scien­cia gen­er­al” que es

encon­tra­da en Job 26:7?

 

  1. ¿Cuál es la pieza intere­sante de la “pre­scien­cia gen­er­al” que es

encon­tra­da en Ecle­si­astés 1:7?

 

  1. ¿Cuál es la pieza intere­sante de la “pre­scien­cia gen­er­al” que es

encon­tra­da en Isaías 40:22?

 

  1. ¿Cuál ejem­p­lo fue usa­do en esta lec­ción (de Eze­quiel 26:1–14) para

mostrar que la Bib­lia con­tiene una pro­fecía pre­dic­ti­vas y cumpl­i­das?

 

  1. De acuer­do al mate­r­i­al pre­sen­ta­do en esta lec­ción, ¿cuán­tas pro­fecías

mesiáni­cas están con­tenidas den­tro del Antiguo Tes­ta­men­to?

 

  1. De acuer­do a 1 Cor­in­tios 15:1–4, ¿cuál es el men­saje cen­tral del

Evan­ge­lio de Cristo?

 

  1. ¿Qué tenía que decir Pedro sobre la inspiración de la Bib­lia en

2 Pedro 1:20–21?

 

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