LA EPÍSTOLA A LOS ROMANOS

No me Avergüen­zo del Evan­ge­lio (1:14–17)

INTRODUCCIÓN

1. En cuan­to Pablo ini­cia su gran epís­to­la a los romanos, escribió de su

deseo de ver­los

a. Su oración dili­gente hacia ese fin – Rom 1:9–10

b. Su deseo de ani­mar­los por medio de la mutua edi­fi­cación

Rom 1:11–12

c. Sus planes de ir, para que él pudiera ten­er un fru­to entre ellos

Rom 1:13

2. Su deseo de ver­los esta­ba rela­ciona­do al evan­ge­lio…

a. Al que él servía como un após­tol de Cristo – Rom 1:1

b. Las bue­nas nuevas en relación a Jesús – Rom 1:3

c. Del cual no se aver­gon­z­a­ba – Rom 1:16

3. ¿No nos hemos aver­gon­za­do nun­ca del evan­ge­lio de Cristo…?

a. ¿Aver­gon­za­dos de hablar a otros sobre Jesús?

b. ¿Podría está ser una razón por la cual muchos no están activos en

el evan­ge­lis­mo per­son­al?

[Tal vez al exam­i­nar el cómo y el por qué Pablo no se aver­gon­z­a­ba del

evan­ge­lio, podría hac­er­nos más dili­gentes en nue­stro esfuer­zo de

com­par­tir la bue­nas nuevas de Jesu­cristo…]

I. PABLO NO ESTABA AVERGONZADO DEL EVANGELIO

A. CÓMO NO ESTABA AVERGONZADO

1. Él se sen­tía oblig­a­do a predicar el evan­ge­lio a todos

a. A grie­gos y no grie­gos, a sabios y no sabios – Rom 1:14

b. Su obligación debido en parte al favor que Dios le había

mostra­do – 1 Cor 15:9–10; 1 Tim 1:12–14

2. Él esta­ba lis­to para predicar el evan­ge­lio en Roma

a. Cualquier opor­tu­nidad que se le diera, ¡él la tomaría!

Rom 1:15

b. Aun cuan­do su pref­er­en­cia era predicar donde Jesús no había

sido procla­ma­do antes – Rom 15:20

– ¡Pablo mostró que no esta­ba aver­gon­za­do por su dis­posi­ción y

preparación para predicar el evan­ge­lio en cualquier momen­to y en

todo lugar!

B. POR QUÉ NO ESTABA AVERGONZADO

1. Es el poder de Dios para sal­vación

a. Para todo aquel que cree, tan­to al judío como al griego

(gen­tiles) – Rom 1:16

b. Porque él habla de Cristo, el poder de Dios y la sabiduría de

Dios – 1 Cor 1:23–24

2. Rev­ela la jus­ti­cia de Dios en la sal­vación

a. Como el jus­to vivirá por fe – Rom 1:17

b. Como Dios es tan­to jus­to como el jus­ti­fi­cador de los que

creen en Jesús – Rom 3:21–26

Debido a su poder y a su men­saje, ¡Pablo no esta­ba aver­gon­za­do

de predicar el evan­ge­lio a todo el que estu­viera dis­puesto a

escuchar­lo!

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[De Pablo, entonces, debe­mos notar varias razones del por qué…]

II. NO DEBEMOS AVERGONZARNOS DEL EVANGELIO

A. EL EVANGELIO SIGUE SIENDO EL MISMO

1. Es aun el poder de Dios para sal­var

a. El poder para pro­ducir fe en los cora­zones de aque­l­los que

lo oyen – Rom 10:17

b. El poder para pro­ducir fru­to en aque­l­los que oyen y cono­cen

la ver­dad – Col 1:5–6

2. Aun rev­ela la jus­ti­cia de Dios para sal­vación

a. Como Jesús murió por nue­stros peca­dos – 1 Cor 15:1–4

b. Como podemos recibir perdón de nue­stros peca­dos en Jesús por

medio de la fe, el arrepen­timien­to, y el bautismo

Hech 2:36–38; 22:16

– ¡El paso del tiem­po no ha debil­i­ta­do el poder y el men­saje del

evan­ge­lio de Cristo!

B. LA NECESIDAD SIGUE SIENDO LA MISMA

1. Las almas tienen necesi­dad de la sal­vación

a. Todos hemos peca­do – Rom 3:23

b. La paga del peca­do es muerte – Rom 6:23

2. Tan­to la sabiduría como la necedad, tan­to para los que están

cer­ca como para los que están lejos

a. Jesús es aun el úni­co camino al Padre – Jn 14:6

b. Su evan­ge­lio aun nece­si­ta ser pred­i­ca­do a toda criatu­ra

- Mr 16:15–16

¡El paso del tiem­po no ha dis­minui­do la necesi­dad y el alcance

el evan­ge­lio de Cristo!

[Por el ejem­p­lo de Pablo, podemos cono­cer la acti­tud y la con­duc­ta

apropi­a­da de…]

III. AQUELLOS QUE NO SE AVERGUENZAN DEL EVANGELIO

A. SENTIRÁN UN SENTIDO DE OBLIGACIÓN

1. Hacia Dios que los sal­vo

a. ¿No esta­mos agrade­ci­dos de lo que Dios ha hecho por

nosotros?

b. ¿No afec­tará esto en cómo vivi­mos nues­tras vidas?

– ver Gál 2:20

2. Hacia los que están per­di­dos

a. ¿No esta­mos pre­ocu­pa­dos por su des­ti­no eter­no si lle­gan a

morir en sus peca­dos?

b. ¿No nos moverá esto a hac­er algo? – ver 2 Cor 5:11

Los que no se avergüen­zan del evan­ge­lio no sen­tirán una

obligación sim­i­lar a la de Pablo – Rom 1:14

B. ESTARÁN LISTOS POR ELLOS MISMOS

1. A com­par­tir el evan­ge­lio en cuan­to ten­gan opor­tu­nidad

a. Si tienen dudas en lo que van a hablar, apren­derán (aun lo

volverán a apren­der) – ver 1 Ped 3:15; Heb 5:12

b. No des­cansarán has­ta haber encon­tra­do algún méto­do, apoyo,

o her­ramien­tas, por medio del cual puedan comu­nicar el

evan­ge­lio a otros

c. Así estarán bus­can­do por “puer­tas abier­tas” para enseñar a

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otros – ver 1 Cor 3:5

2. A espar­cir el evan­ge­lio en cuan­to ten­gan la opor­tu­nidad

a. No estarían en la situación de ir, si no fuer­an envi­a­dos

– ver Rom 10:14–15; 3 Jn 5–8

b. No estarían en una situación de enseñar, si no fuer­an

invi­ta­dos – por ejem­p­lo, Hech 10:24,33

c. No bus­carían por “puer­tas abier­tas” para enviar – por

ejem­p­lo, Fil 4:15–16

Los que no se avergüen­zan del evan­ge­lio estarán lis­tos como

Pablo – Rom 1:15

CONCLUSIÓN

1. ¿Está Ust­ed aver­gon­za­do del evan­ge­lio de Cristo? Lo está, si Ust­ed

no…

a. Está hacien­da nada para com­par­tir el evan­ge­lio

b. Se involu­cra en ayu­dar a otros en difundir el evan­ge­lio

2. Ust­ed no tiene razón para aver­gon­zarse, ¡aun es el mis­mo evan­ge­lio!

a. Con el poder para sal­var las almas de los hom­bres

b. Para rev­e­lar la jus­ti­cia mar­avil­losa de Dios para sal­var a los

hom­bres

No deberíamos aver­gon­zarnos nun­ca del evan­ge­lio, o de Jesús…

Porque el que se aver­gon­zare de Mí y de Mis pal­abras en esta

gen­eración adul­tera y pecado­ra, el Hijo del Hom­bre se aver­gon­zará

tam­bién de él, cuan­do ven­ga en la glo­ria de Su Padre con los san­tos

ánge­les.” (Mr 8:38)

Pero si alguno padece como cris­tiano, no se avergüence, sino

glo­ri­fique a Dios por ello.” (1 Ped 4:16)

 

 

 

Lec­ción 03. No me Avergüen­zo del Evan­ge­lio (1.14–17)

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