EL LIBRO DE APOCALIPSIS

 

Capí­tu­lo Diecisi­ete

 

OBJETIVOS EN EL ESTUDIO DE ESTE CAPÍTULO

 

1) Apre­ciar la impor­tan­cia de este capí­tu­lo en la inter­pretación del

libro de Apoc­alip­sis

 

2) Notar la impor­tan­cia del hecho de que “no es” cuan­do fue dado el

Apoc­alip­sis

 

3) Averiguar la iden­ti­dad de la gran ram­era y de la bes­tia escar­la­ta

 

RESÚMEN

 

Este es el capí­tu­lo clave, porque es expli­ca­do el mis­te­rio de la gran ram­era y de la bes­tia, y el entendimien­to de alguien sobre este capí­tu­lo afec­tará su inter­pretación del resto del libro.

 

Juan es lle­va­do al desier­to donde se le mues­tra a “Babilo­nia” la gran ram­era, con la que han for­ni­ca­do los reyes de la tier­ra y los moradores de la tier­ra han sido embria­ga­dos con el vino de su for­ni­cación. Ella está sen­ta­da sobre una bes­tia escar­la­ta con siete cabezas y diez cuer­nos. Está vesti­da de púr­pu­ra y escar­la­ta, ador­na­da con oro, piedras pre­ciosas y per­las. En su mano está un cál­iz de oro lleno de la abom­i­na­ciones y de la inmundi­cia de su for­ni­cación. En su frente está escrito:

 

MISTERIO:

BABILONIA LA GRANDE,

LA MADRE DE LAS RAMERAS

Y DE LAS ABOMINACIONES DE LA TIERRA

Se ve a la mujer ebria de la san­gre de los san­tos (¿los san­tos del Antiguo Tes­ta­men­to?) y de la san­gre de los már­tires de Jesús, Juan quedó asom­bra­do con gran asom­bro (1-6).

 

El ángel pro­cede entonces a decir a Juan el mis­te­rio de la mujer y de la bes­tia que la lle­va. Empieza primero con la bes­tia, descri­ta como una que “era, y no es; y está para subir” (NASB). Esta bes­tia subirá del abis­mo (ver Apoc 11:7) y va a perdi­ción (ver Apoc 19:20). Las siete cabezas de la bes­tia rep­re­sen­tan siete montes sobre los cuales se sien­ta la mujer. Hay siete reyes, cin­co de los cuales han caí­do, uno es, y el otro aún no ha venido. La bes­tia es descri­ta entonces como el octa­vo rey, es de entre los siete. Los diez cuer­nos rep­re­sen­tan diez reyes que dan su poder y autori­dad a la bes­tia, hacien­do guer­ra con­tra el Cordero, y even­tual­mente se vuel­ven con­tra la ram­era. La ram­era es descri­ta al final como la “gran ciu­dad” (ver Apoc 11:8; 14:8; 16:19) que reina sobre los reyes de la tier­ra (7-18).

 

Como es indi­ca­do en la intro­duc­ción, mi entendimien­to de este libro pone aten­ción al hecho de que a Juan le es dada esta rev­elación en un tiem­po cuan­do la bes­tia “no es” (Apoc 17:8,11). Ya sea una u otra expli­cación que alguien de sobre la bes­tia, ¡esta no existía en el tiem­po del Apoc­alip­sis! Había exis­ti­do, y esta­ba por venir, pero en el tiem­po de Juan fue mostra­da la visión, “no es”.

 

Una expli­cación plau­si­ble es que los siete (en ese momen­to ocho) reyes, rep­re­sen­tan a los emper­adores romanos, empezan­do con Augus­to. Esto haría de Nerón el quin­to rey, quien murió en el 68 d.C. dejan­do al impe­rio en el dis­tur­bio y podría ser la “heri­da mor­tal” referi­da en Apoc 13:3,12,14. Descar­tan­do a Gal­ba, Otto, y Vitelius cuyos reinos insignif­i­cantes fueron de cor­ta duración durante el dis­tur­bio, el sex­to rey (“el que es”) sería Ves­pasiano quien restau­ró el orden al impe­rio. Esto haría de Tito el sép­ti­mo emper­ador y a Domi­ciano el Octa­vo. La bes­tia que “era, y no es; y está para subir” describe entonces a la per­se­cu­ción del emper­ador romano, vis­to primero en la per­sona de Nerón (la bes­tia que “era”) y más tarde en la per­sona de Domi­ciano (la bes­tia que “subirá”). Los “diez reyes” que dieron su poder y autori­dad a la bes­tia pare­cen ser los reyes vasal­los que sos­tu­vieron al emper­ador en tiem­pos de per­se­cu­ción.

 

La iden­ti­fi­cación de la ram­era es aun una pre­gun­ta abier­ta en mi propia mente. Podríamos enten­der­la como la rep­re­sentación de el espíritu com­er­cial e inmoral de Roma (no la ciu­dad lit­er­al por si mis­ma, porque nun­ca fue destru­i­da como es descrito en los capí­tu­los pos­te­ri­ores) la que fue instru­men­to en la oposi­ción al pueblo de Dios. Hay mucho que decir sobre este pun­to de vista. Apoc 17:2,18; 18:3,9,11 parece ser ajus­ta­da por cier­to a Roma.

 

Sin embar­go, yo me incli­no hacia el pun­to de vista de que la ram­era rep­re­sen­ta a Jerusalén, con fre­cuen­cia apoyan­do al impe­rio romano en la per­se­cu­ción de la igle­sia, pero después destru­i­da ella mis­ma por Roma en el 70 d.C. Es intere­sante com­parar ver­sícu­los tales como Apoc 17:6; 18:20,24; 19:2 con las declara­ciones de Jesús en Mt 23:31–39. Como fue pro­fe­ti­za­do por Jesús tan­to en Mateo como en Apoc­alip­sis, Dios iba a ven­gar a Sus após­toles y a Sus pro­fe­tas en esta ciu­dad “que matas a los pro­fe­tas, y ape­dreas a los que te son envi­a­dos” (Apoc 18:20; Mt 23:37).

 

En tan­to que la iden­ti­dad de la bes­tia, de los reyes, y de la ram­era pudiera no estar clara en la mente de algunos, el resul­ta­do del con­flic­to descrito en este capí­tu­lo es cier­to. ¿En qué for­ma podría ser descrito el tema del libro? Hemos dicho que:

 

Pelearán con­tra el Cordero, y el Cordero los vencerá, porque Él es

   Señor de señores y Rey de reyes; y los que están con Él son lla­ma­dos y

   elegi­dos y fieles.” (Apoc 17:14)

 

¡Son por cier­to pal­abras de con­sue­lo para los cris­tianos de la igle­sia prim­i­ti­va que fueron persegui­dos tan­to por el emper­ador romano y por la Jerusalén incré­du­la!

 

BOSQUEJO

 

I. LA MUJER ESCARLATA Y LA BESTIA ESCARLATA (1–6)

 

   A. JUAN ES ABORDADO POR UN ÁNGEL (1–2)

1. Uno de los siete ánge­les que tenían las siete copas

2. Se ofrece al mostrar­le el juicio de la gran ram­era

a. La cual está sen­ta­da sobre muchas aguas

b. Con la cual han for­ni­ca­do los reyes de la tier­ra

c. Con la cual los moradores de la tier­ra se han embria­ga­do con

el vino de su for­ni­cación

 

 

B. SE LE MUESTRA A JUAN LA MUJER ESCARLATA SOBRE LA BESTIA ESCARLATA

(3–6)

1. Es lle­va­do por el ángel en el Espíritu al desier­to

2. Allí ve a una mujer sen­ta­da sobre una bes­tia escar­la­ta

a. La bes­tia escar­la­ta

1) Llena de nom­bres de blas­femia

2) Que tiene siete cabezas y diez cuer­nos

b. La mujer

1) Vesti­da de púr­pu­ra y escar­la­ta

2) Ador­na­da de oro de piedras pre­ciosas y de per­las

3) En su mano un cál­iz de oro lleno de abom­i­na­ciones y de la

inmundi­cia de su for­ni­cación

4) En su frente un nom­bre escrito:

a) MISTERIO

b) BABILONIA LA GRANDE

c) LA MADRE DE LAS RAMERAS Y DE LAS ABOMINACIONES DE LA

TIERRA

5) Ebria de:

a) La san­gre de los san­tos

b) La san­gre de los már­tires de Jesús

3. Él quedó asom­bra­do con gran asom­bro

 

II. EL MISTERIO DE LA MUJER Y DE LA BESTIA EXPLICADO (7–18)

 

A. EL ÁNGEL OFRECE EXPLICAR EL MISTERIO (7)

1. Le pre­gun­ta a Juan por qué está asom­bra­do

2. Le dice que le dirá el mis­te­rio

a. De la mujer

b. De la bes­tia con las siete cabezas y los diez cuer­nos que la

trae

 

B. LA BESTIA EXPLICADA (8–14)

1. La bes­tia que vio Juan:

a. Era, y no es; y está para subir del abis­mo e ir a perdi­ción

b. Y los moradores de la tier­ra, aque­l­los cuyos nom­bres no

están escritos des­de la fun­dación del mun­do en el libro de

la vida, se asom­brarán vien­do a la bes­tia

2. Para la mente que ten­ga sabiduría:

a. Las siete cabezas son siete montes sobre los cuales se

sien­ta la mujer

b. Tam­bién hay siete reyes

1) Cin­co han caí­do, uno es, y el otro aun no ha venido

2) Cuan­do ven­ga el sép­ti­mo, es nece­sario que dure breve

tiem­po

c. La bes­tia que era, y no es, es tam­bién el octa­vo

1) Es de entre los siete

2) Va a la perdi­ción (destruc­ción)

d. Los diez cuer­nos son diez reyes

1) Que aún no han recibido reino

2) Pero por una hora recibirán autori­dad jun­ta­mente con la

bes­tia

3) Tienen un mis­mo propósi­to, y entre­garán su poder y

autori­dad a la bes­tia

e. Estos pelearán con el Cordero, y el Cordero los vencerá

1) Porque Él es Señor de señores y Rey de reyes

2) Los que están con Él son lla­ma­dos y elegi­dos y fieles

 

C. LA MUJER EXPLICADA (15–18)

1. Las aguas donde la ram­era se sien­ta, son pueb­los, muchedum­bres,

naciones y lenguas

2. Los diez cuer­nos (diez reyes) en la bes­tia

a. Abor­recerán a la ram­era

1) La dejarán des­o­la­da y desnu­da

2) Devo­rarán sus carnes y la que­marán con fuego

b. Porque Dios ha puesto en sus cora­zones el eje­cu­tar lo que Él

quiso

1) Pon­erse de acuer­do

2) Dar su reino a la bes­tia

– Has­ta que se cum­plan las pal­abras de Dios

3. La mujer que vio Juan es la gran ciu­dad que reina sobre los

reyes de la tier­ra

 

PREGUNTAS DE REVISIÓN PARA EL CAPÍTULO

 

1) ¿Cuáles son los pun­tos prin­ci­pales de este capí­tu­lo?

- La mujer escar­la­ta y la bes­tia escar­la­ta (1–6)

- El mis­te­rio de la mujer y de la bes­tia expli­ca­da (7–18)

 

2) ¿Qué le dijo el ángel a Juan que le sería mostra­do? (1)

- El juicio de la gran ram­era que está sen­ta­da sobre muchas aguas

 

3) ¿Cómo describe el ángel a esta mujer? (2)

- Con la cual han for­ni­ca­do los reyes de la tier­ra

- Los moradores de la tier­ra se han embria­ga­do con el vino de su

for­ni­cación

 

4) De la descrip­ción de la mujer como es vista por Juan (3–6)

- Sen­ta­da sobre una bes­tia escar­la­ta llena de nom­bres de blas­femia,

que tenía siete cabezas y diez cuer­nos

- Vesti­da de púr­pu­ra y escar­la­ta, y ador­na­da de oro de piedras

pre­ciosas y de per­las

- Tenía en las manos un cál­iz de oro lleno de abom­i­na­ciones y de la

inmundi­cia de su for­ni­cación

- En su frente un nom­bre escrito: “Un mis­te­rio: BABILONIA LA GRANDE,

LA MADRE DE LAS RAMERAS Y DE LAS ABOMINACIONES DE LA TIERRA

- Ebria de la san­gre de los san­tos, y de la san­gre de los már­tires de

Jesús

 

5) ¿Cuál fue la reac­ción de Juan al ver a la mujer? (6)

- Quedó asom­bra­do con gran asom­bro

 

6) ¿Qué ofrece decir­le el ángel a Juan? (7)

- El mis­te­rio de la mujer y de la bes­tia que la trae

 

7) ¿Cómo es descri­ta la bes­tia? (8)

- La que era, y no es; y está para subir

- Está para subir del abis­mo e ir a la perdi­ción

- Los moradores de la tier­ra, aque­l­los cuyos nom­bres no están escritos

des­de la fun­dación del mun­do en el libro de la vida, se asom­brarán

vien­do la bes­tia

 

8) ¿Qué rep­re­sen­tan las siete cabezas de la bes­tia? (9–10)

- Siete montes, sobre los cuales se sien­ta la mujer

 

9) ¿Qué se dijo de los siete reyes? (10)

- Cin­co de ellos han caí­do; uno es, y el otro aún no ha venido

- Cuan­do ven­ga el sép­ti­mo rey, es nece­sario que dure breve tiem­po

 

10) ¿Qué es dicho de la bes­tia que era, y no es? (11)

- Que será el octa­vo rey

- Que es de entre los siete

- Que va a la perdi­ción

 

11) ¿Qué rep­re­sen­tan los diez cuer­nos? (12)

- Diez reyes que aún no han recibido reino

- Los cuales recibirán autori­dad por una hora como reyes jun­ta­mente

con la bes­tia

 

12) ¿Qué más es dicho de los diez reyes y de la bes­tia? (13–14)

- Los reyes tienen un mis­mo propósi­to, y entre­garán su poder y su

autori­dad a la bes­tia

- Pelearán con­tra el Cordero

 

13) ¿Por qué el Cordero vencerá a la bes­tia y a los diez reyes? (14)

- Porque Él es el Señor de Señores y el Rey de reyes

- Los que están con Él son lla­ma­dos y elegi­dos y fieles

 

14) ¿Qué rep­re­sen­tan las aguas sobre los que la ram­era se sien­ta? (15)

- Son pueb­los, muchedum­bres, naciones y lenguas

 

15) ¿Qué hacen los diez cuer­nos a la ram­era? (16)

- Abor­recen a la ram­era, y la dejan des­o­la­da y desnu­da; y devo­ran sus

carnes, y las que­man con fuego

 

16) ¿Por qué hacen ellos esto? (17)

- Porque Dios ha puesto en sus cora­zones el eje­cu­tar lo que Él quiso,

has­ta que cum­plan las pal­abras de Dios

 

17) ¿Cómo es descri­ta final­mente la mujer? (18)

- Es la gran ciu­dad que reina sobre los reyes de la tier­ra

Apoc­alip­sisLec­ción 18. Capí­tu­lo Diecisi­ete

EL LIBRO DE APOCALIPSIS

 

Capí­tu­lo Trece

 

OBJETIVOS EN EL ESTUDIO DE ESTE CAPÍTULO

 

1) Notar las dos “bes­tias” que Satán usaría en hac­er la guer­ra con­tra los

San­tos

 

2) Ofre­cer una expli­cación con­sis­tente con el con­tex­to en el que fue

escrito Apoc­alip­sis en lo que se refiere a la iden­ti­fi­cación de las

dos bes­tias

 

RESUMEN

 

Este capí­tu­lo rev­ela a dos rep­re­sen­tantes del dragón (Satanás) que usaría en la real­ización de su guer­ra con­tra el pueblo de Dios.

 

La primera es la bes­tia del mar. Descri­ta por Juan como tenien­do siete cabezas y diez cuer­nos, había diez diade­mas sobre sus cabezas y sobre sus cabezas un nom­bre blas­femo. La bes­tia era como un leop­ar­do, con pies como de oso y una boca como de león. Una de las cabezas de la bes­tia apare­ció con una heri­da mor­tal, pero fue sana­da. El dragón dio su poder a esta bes­tia, su trono, y gran autori­dad, y todo el mun­do se mar­avil­ló y adoró a la bes­tia. Se le dio una boca que habla­ba grandes cosas y blas­femias con­tra Dios, de Su nom­bre, de Su tabernácu­lo, y de los que moran en el cielo, a la bes­tia tam­bién se le fue dado hac­er guer­ra con­tra los san­tos por cuarenta y dos meses. Todos los moradores de la tier­ra la ado­raron, excep­to aque­l­los cuyos nom­bres esta­ban escritos en el libro de la vida del Cordero. Con esta descrip­ción de la bes­tia y de sus activi­dades, Juan da una pal­abra de pre­cau­ción a los san­tos (1–10).

 

Juan vio entonces a la bes­tia de la tier­ra, la cual tenía dos cuer­nos seme­jantes a los de un cordero y que habla­ba como un dragón. Con la mis­ma autori­dad como la primera bes­tia, esta segun­da bes­tia hace que la tier­ra y los moradores de ella adoren a la primera bes­tia hacién­doles grandes señales. Les dice que hagan una ima­gen a la primera bes­tia, y se le per­mite dar poder para hac­er que la ima­gen hable e hiciese matar a todo el que no la ado­rase. Esta segun­da bes­tia tam­bién hace que todos reciban una mar­ca en su mano derecha o en sus frentes, sin la cual ellos no podían com­prar o vender. Juan agre­ga entonces una pal­abra de sabiduría, en la cual les dice a aque­l­los con entendimien­to que cal­culen el número de la bes­tia, el cual es un número de hom­bre: 666 (11–18).

 

La iden­ti­dad de la primera bes­tia del mar se hace más clara cuan­do lleg­amos al capí­tu­lo diecisi­ete. Estoy de acuer­do con aque­l­los que dicen que esta bes­tia del mar es el Impe­rio Romano, espe­cial­mente como es per­son­ifi­ca­do en sus emper­adores perseguidores. La bes­tia de la tier­ra podría rep­re­sen­tar el Con­cilio Romano, una del­e­gación que esta­ba estable­ci­da en Asia Menor en donde las siete igle­sias esta­ban local­izadas para hac­er cumplir la ado­ración al emper­ador en el tiem­po en que fue dado el Apoc­alip­sis (Sum­mers).

 

El sig­nifi­ca­do del 666 no debería ser deses­ti­ma­do, mien­tras Juan ani­ma a aque­l­los con entendimien­to a cal­cu­lar el número.

Por des­gra­cia, a través de muchas for­mas inge­niosas y capri­chosas las per­sonas han surgi­do con el número para rep­re­sen­tar­lo jus­to sobre cualquiera (por ejem­p­lo, Nerón, el Papa, Hitler). Man­te­nien­do a la vista el con­tex­to del Apoc­alip­sis y su tiem­po, el número 666 podría referirse a “Lateinos” (que en el griego puede ser cal­cu­la­do a 555); y a su vez apun­ta al gob­ier­no Latín o del impe­rio Romano (SCAF, His­to­ry Of The Chris­t­ian Church, Vol. 1, pág. 177). Toma­do más sim­bóli­ca­mente, el número podría sim­ple­mente sig­nificar el mal ele­va­do a su más alto poder (Hai­ley, Sum­mers) como fue el caso en emper­adores como Nerón y Domi­ciano.

 

BOSQUEJO

 

I. LA BESTIA DEL MAR (1–10)

 

   A. LA BESTIA DESCRITA (1 -3a)

1. Vista por Juan como subi­en­do del mar

2. Tenía siete cabezas, diez cuer­nos, con diez coro­nas en sus

Cuer­nos

3. Como un leop­ar­do con los pies como de un oso y una boca como la

de un león

4. El dragón le dio su poder, trono, y gran autori­dad

5. Una de sus cabezas fue mor­tal­mente heri­da, pero sanó

 

B. LA ACTIVIDAD INVOLUCRADA CON LA BESTIA (3b-8)

1. Todo el mun­do se mar­avil­ló y sigu­ió a la bes­tia

a. Ado­ran­do al dragón que le dio la autori­dad a la bes­tia

b. Ado­ran­do a la bes­tia debido a su aparente inven­ci­bil­i­dad

2. Lo que se le dio a la bes­tia

a. Una boca que habla grandes cosas y blas­femias

b. Autori­dad para seguir (hac­er la guer­ra) por cuarenta y dos

meses

3. Con esta autori­dad:

a. Blas­femó con­tra Dios, de Su nom­bre, de Su tabernácu­lo, y de

los que moran en el cielo

b. Se le per­mi­tió hac­er la guer­ra con­tra los san­tos y vencer­los

c. Se le fue dada autori­dad sobre toda tribu, lengua, y nación

d. Todos los moradores de la tier­ra lo ado­rarían, cuyos nom­bres

no esta­ban escritos en el libro de la vida del Cordero

 

C. UNA NOTA DE PRECAUCIÓN (9–10)

1. Si alguno tiene oído, oiga

2. Si alguno lle­va en cau­tivi­dad, va en cau­tivi­dad; si alguno mata

a espa­da, a espa­da debe ser muer­to

3. Aquí está la pacien­cia y la fe de los san­tos

 

II. LA BESTIA DE LA TIERRA (11–18)

 

    A. ESTA BESTIA DESCRITA (11)

1. Vista por Juan como subi­en­do de la tier­ra

2. Con dos cuer­nos como un cordero, pero hablan­do como un dragón

 

B. LA ACTIVIDAD DE ESTA BESTIA (12–17)

1. Ejerce toda la autori­dad de la primera bes­tia en pres­en­cia de

ella

2. Ella hace que la tier­ra y los que habi­tan en ella adoren a la

primera bes­tia

a. Lle­van­do a cabo grandes señales, hacien­da aun descen­der

fuego del cielo

b. Engañan­do al mun­do por medio de las señales

3. Le dice al mun­do que haga una ima­gen de la primera bes­tia

a. A la que se le dio poder para dar alien­to

b. De tal for­ma que la ima­gen podría tan­to hablar como matar a

los que no la ado­rasen

4. Hacía que todos reci­bier­an una mar­ca en la mano derecha o en su

frente

a. Sin la cual nadie podría com­prar o vender

b. La cual es el número de la bes­tia, o el número de su nom­bre

 

C. UNA NOTA DE SABIDURIA (18)

1. El que tiene entendimien­to, cuente el número de la bes­tia

2. Pues es el número de hom­bre: Su número es 666

 

PREGUNTAS DE REVISIÓN PARA EL CAPÍTULO

 

1) ¿Cuál es el pun­to prin­ci­pal de este capí­tu­lo?

- La bes­tia del mar (1–10)

- La bes­tia de la tier­ra (11–18)

 

2) ¿Qué car­ac­terís­ti­cas físi­cas de la bes­tia del mar son men­cionadas por

   Juan? (1–3)

- Tenía siete cabezas, diez cuer­nos en los cuales están diez diade­mas

- En sus cabezas un nom­bre blas­femo

- Como un leop­ar­do, con pies como un oso y una boca como un león

- Una de las cabezas con una heri­da mor­tal que había sido sana­da

 

3) ¿Qué le dio el dragón a la bes­tia del mar? (2)

- Su poder, su trono, y gran autori­dad

 

4) ¿Cómo respondió el mun­do a la bes­tia del mar? (3–4)

- Se mar­avil­laron y sigu­ieron a la bes­tia

- Ado­raron a la bes­tia

 

5) ¿Qué más se le dio a la bes­tia del mar? (5)

- Una boca que habla­ba grandes cosas y blas­femias

- Autori­dad para con­tin­uar (hac­er la guer­ra por cuarenta y dos meses)

 

6) Cuán­do abrió su boca, ¿qué blas­femó la bes­tia? (6)

- El nom­bre de Dios, Su tabernácu­lo, y los que habi­tan en el cielo

 

7) ¿Qué se le per­mi­tió a la bes­tia del mar? (7)

- Hac­er la guer­ra a los san­tos y vencer­los

- Autori­dad sobre toda tribu, lengua y nación

 

8) ¿Quién adoró a esta bes­tia del mar? (8)

- A todos los que moran en la tier­ra, con excep­ción de aque­l­los cuyos

nom­bres están escritos en el libro de la vida del Cordero

 

9) ¿Qué nota de pre­cau­ción es dada en este pun­to? (9–10)

- Si alguno tiene oído, oiga

- Si alguno lle­va en cau­tivi­dad, va en cau­tivi­dad

- Si alguno mata a espa­da, a espa­da debe ser muer­to

- Aquí está la pacien­cia y la fe de los san­tos

 

10) ¿Cuáles son las car­ac­terís­ti­cas físi­cas de la bes­tia de la tier­ra?

    (11)

- Tenía dos cuer­nos como un cordero, y habla­ba como un dragón

 

11) ¿Qué hizo la bes­tia de la tier­ra? (12–14)

- Ejer­ció toda la autori­dad de la primera bes­tia en su pres­en­cia

- Causó que la tier­ra y los moradores de ella ado­raran a la primera

bes­tia

- Real­izó grandes señales, aun hizo que descendiera fuego del cielo

- Engañó a los moradores de la tier­ra por las señales, dicién­doles

que hagan una ima­gen de la primera bes­tia

 

12) ¿Qué se le per­mi­tió a la bes­tia de la tier­ra? (15)

- Poder para dar alien­to a la ima­gen de la primera bes­tia

- Así que la ima­gen podría tan­to hablar como causar que aque­l­los que

no la ado­raran fuer­an asesina­dos

 

13) ¿Qué requir­ió la bes­tia de la tier­ra de todos los que la reci­bieron?

    ¿Por qué? (16–17)

- Una mar­ca en su mano derecha o en su frente

- Así que nadie podría com­prar o vender a menos que tuvier­an la mar­ca

o el hom­bre de la bes­tia, o el número de su nom­bre

 

14) ¿Qué nota de sabiduría es dada en este pun­to? (18)

- El que tiene entendimien­to, cuente el número de la bes­tia

- Es el número de hom­bre; su número es 666

Apoc­alip­sisLec­ción 14. Capí­tu­lo Trece

EL LIBRO DE APOCALIPSIS

 

Capí­tu­lo Once

 

OBJETIVOS EN EL ESTUDIO DE ESTE CAPÍTULO

 

1) Exam­i­nar las visiones restantes en el inter­lu­dio entre el sonido de la

sex­ta y sép­ti­ma trompetas, y qué pasa cuan­do se toca la sép­ti­ma

trompe­ta

 

2) Ofre­cer expli­ca­ciones en relación al sig­nifi­ca­do de estas visiones y

resumir lo que hemos vis­to en la primera mitad del libro de

Apoc­alip­sis

 

RESUMEN

 

Tan pron­to con­tinúa el inter­lu­dio entre la sex­ta y sép­ti­ma trompe­ta, son vis­tas dos visiones más. La primera involu­cra al mis­mo Juan mien­tras le es dada una caña y se le dijo medir el tem­p­lo de Dios, el altar, y a los que ado­ran en él. Se le instruyó, sin embar­go, no medir el patio que está afuera del tem­p­lo, porque ha sido dado a los gen­tiles loa cuales hol­larán la ciu­dad san­ta por cuarenta y dos meses (1–2). Esta visión podría ilus­trar que a pesar que la igle­sia sufriría gran per­se­cu­ción, y pareciera ser pisotea­da del exte­ri­or, su espíritu inte­ri­or no sería daña­do.

 

Entonces se pre­sen­ta la visión de los dos tes­ti­gos, la cual cae en tres sec­ciones. Con poder pro­fe­ti­zan 1260 días, vesti­dos de cili­cio. Iden­ti­fi­ca­dos como los árboles de dos olivos y los dos can­deleros delante del trono de Dios, tienen el poder de devo­rar con el fuego de sus bocas a aque­l­los que desean dañar­los. Tienen tam­bién el poder de deten­er la llu­via durante los días de su pro­fecía, con­ver­tir el agua en san­gre, y  herir la tier­ra con pla­gas (3–6). Pero cuan­do su tes­ti­mo­nio esté com­ple­to, la bes­tia que sube del abis­mo hará guer­ra con­tra ellos y los matará. Por tres días y medio sus cuer­pos estarán en la plaza de la gran ciu­dad que es lla­ma­da espir­i­tual­mente Sodoma y Egip­to (donde Jesús fue cru­ci­fi­ca­do). Aque­l­los que no han sido ator­men­ta­dos por los dos pro­fe­tas se rego­ci­jarán, se ale­grarán e inter­cam­biarán rega­los (7–10). Sin embar­go, después de tres días y medio serían lev­an­ta­dos para vivir y ascen­der a los cie­los, trayen­do gran temor sobre aque­l­los que los vieron. En la mis­ma hora ocur­riría un gran ter­re­mo­to en la cual una déci­ma parte de la ciu­dad caería y 7000 hom­bres murieron. El resto se ate­morizaron y dieron glo­ria a Dios (11–13).

 

Los dos tes­ti­gos son cier­ta­mente un recuer­do de Moisés y de Elías, pero no creo que ellos auguren a dos per­sonas lit­erales. En lugar de eso, rep­re­sen­tan los tes­ti­gos de la igle­sia, sig­nif­i­can­do con el número dos la for­t­aleza de su tes­ti­mo­nio (en este caso, “dos o más tes­ti­gos”). Como es sug­eri­do por Hai­ley, el primer peri­o­do podría ser la era apos­tóli­ca durante la cual el tes­ti­mo­nio no podría ser destru­i­do. Cuan­do su tes­ti­mo­nio esté com­ple­to, habrá un tiem­po de per­se­cu­ción por parte de “la bes­tia” y por aque­l­los de “la gran ciu­dad” (los cuales serán iden­ti­fi­ca­dos más tarde). Final­mente, sin embar­go, los tes­ti­gos (en este caso, la igle­sia) sal­drán vic­to­riosos, sim­boliza­do por su res­ur­rec­ción y ascen­sión al cielo.

 

El inter­lu­dio final­izó, es tiem­po para el ter­cer ay, y la trompe­ta final. En cuan­to el sép­ti­mo ángel tocó la trompe­ta, grandes voces en el cielo decían “Los reinos del mun­do han venido a ser de nue­stro Señor y de Su cristo, y Él reinará por los sig­los de los sig­los” Los vein­tic­u­a­tro ancianos pos­traron entonces sus ros­tros y ado­raron a Dios, dán­dole gra­cias por haber toma­do Su gran poder y reina­do. En tan­to que las naciones esta­ban airadas, Su ira viene. Así tiene el tiem­po de juz­gar a los muer­tos, para dar galardón a Sus sier­vos los pro­fe­tas y a los san­tos, y para la destruc­ción de aque­l­los que destruyen la tier­ra. Entonces el tem­p­lo de Dios fue abier­to en el cielo, con el arca del pacto en el tem­p­lo, acom­paña­do por relám­pa­gos, voces, truenos, un ter­re­mo­to y grande grani­zo (15–19).

 

Con la sép­ti­ma trompe­ta alcan­zamos el pun­to cul­mi­nante de la primera mitad del Apoc­alip­sis, en el cual ha sido mostra­do una vista gen­er­al del con­flic­to. En tér­mi­nos gen­erales, el con­flic­to entre el Cordero y Sus ene­mi­gos ha sido descrito, sin men­cionar real­mente quienes son aque­l­los ene­mi­gos. ¡Lo que ha sido acen­tu­a­do es que la ira de Dios y de Su cordero está por venir! Por medio de las visiones de los siete sel­l­os y de las siete trompetas apren­demos del arse­nal en la dis­posi­ción de Dios: La con­quista mil­i­tar, la guer­ra civ­il, el ham­bre, la pesti­len­cia, las calami­dades nat­u­rales, la deca­den­cia inter­na y moral, la invasión exter­na. Así como Dios usó tales instru­men­tos en Su tra­to con las naciones en el Antiguo Tes­ta­men­to, así Su Hijo usaría Su poder para reinar sobre las naciones con una vara de hier­ro (ver 1:5; 2:27; 3:21).

 

Hemos vis­to tam­bién visiones dis­eñadas para con­so­lar a los san­tos que están sien­do oprim­i­dos por sus ene­mi­gos. Dios ha toma­do nota de su sufrim­ien­to, y en tan­to que la per­se­cu­ción podría ser su des­ti­no tem­po­ral­mente, ¡la vic­to­ria será final­mente de ellos! Aun aque­l­los que sufren la muerte en manos de sus ene­mi­gos se les prometió la sal­vación y la ben­di­ción de estar en la pres­en­cia y al cuida­do del Señor. Pero nada puede deten­er total­mente su tes­ti­mo­nio, ¡y nada puede deten­er a Dios de la ver­dad rela­ciona­da a Su pacto con ellos!

 

BOSQUEJO

 

I. LA MEDICIÓN DEL TEMPLO DE DIOS (1–2)

 

   A. EL MANDAMIENTO DE MEDIR EL TEMPLO Y A SUS OCUPANTES (1)

1. A Juan le fue dada una caña seme­jante a una vara de medir

2. Se le dijo que midiera el tem­p­lo de Dios, el altar, y a los que

ado­ran allí

 

B. EL MANDAMIENTO DE NO MEDIR EL PATIO QUE ESTÁ FUERA DEL TEMPLO (2)

1. Se le dijo no medir el patio que está fuera del tem­p­lo

2. Porque ha sido dado a los gen­tiles, y ellos hol­larán la ciu­dad

san­ta por cuarenta y dos meses

 

II. LOS DOS TESTIGOS (3–14)

 

    A. PROFETIZANDO POR 1260 DÍAS (3–6)

1. A los dos tes­ti­gos se les dio el poder de pro­fe­ti­zar, vesti­dos

de cili­cio

2. Iden­ti­fi­ca­dos como los dos olivos y los dos can­deleros que

per­manecen delante de Dios

3. Aque­l­los que inten­tan dañar­los son devo­ra­dos por el fuego de

sus bocas

4. Tienen poder:

a. Para cer­rar el cielo y que no caiga llu­via en los días de su

pro­fecía

b. Para con­ver­tir el agua en san­gre

c. Para herir la tier­ra con pla­gas como ellos lo deseen

 

B. MATARON Y MURIERON POR TRES DÍAS Y MEDIO (7–10)

1. Su tes­ti­mo­nio ter­minó, la bes­tia los matará

a. La bes­tia que sube del abis­mo

b. La cual hará la guer­ra con­tra ellos, y los vencerá

2. Sus cadáveres estarán en la plaza de grande ciu­dad

a. Espir­i­tual­mente lla­ma­da Sodoma y Egip­to

b. Donde fue cru­ci­fi­ca­do nue­stro Señor

3. Los pueb­los, tribus, lenguas y naciones que moran en la tier­ra

a. Verán sus cuer­pos tres días y medio

b. No se les per­mi­tirá que sean sepul­ta­dos

c. Se rego­ci­jarán sobre ellos, se ale­grarán, e inter­cam­biarán

rega­los, porque los dos pro­fe­tas habían ator­men­ta­do a

aque­l­los que habi­tan en la tier­ra

 

C. LEVANTADOS Y ASCENDIDOS A LOS CIELOS (11–14)

1. Después de tres días y medio, el espíritu de vida envi­a­do por

Dios entró en ellos

2. Se lev­an­taron sobre sus pies, y cayó gran temor sobre los que

los vieron

3. Una gran voz del cielo les dijo “Subid acá”

4. Ellos subieron al cielo en una nube mien­tras sus ene­mi­gos los

Veían

5. En esa mis­ma hora hubo un ter­re­mo­to

a. Una déci­ma parte de la ciu­dad se der­rum­bó

b. Siete mil hom­bres murieron

c. El resto se ate­morizó y dieron glo­ria al Dios del cielo

6. El segun­do ay pasó; el ter­cer ay viene pron­to

 

III. LA SÉPTIMA TROMPETA: EL REINO PROCLAMADO (15–19)

 

     A. LA VICTORIA PROCLAMADA (15)

1. El sép­ti­mo ángel tocó su trompe­ta y hubo grandes voces en el

Cielo

2. Que decían: “Los reinos del mun­do han venido a ser de nue­stro

     Señor y de Su Cristo; y Él reinará por los sig­los de los

     sig­los”

 

     B. LOS VEINTICUATRO ANCIANOS ADORAN A DIOS (16–18)

1. Los ancianos pos­traron sus ros­tros y ado­raron a Dios

2. Dan­do gra­cias al Señor Dios Todopoderoso, El que es, y que era

y que ha de venir

3. Porque Él ha toma­do Su gran poder, y ha reina­do

4. Las naciones esta­ban airadas, y su ira ha venido

5. El tiem­po ha lle­ga­do

a. De juz­gar a los muer­tos

b. De dar galardón a Sus sier­vos los pro­fe­tas, a los san­tos, y

a los que tienen Su nom­bre

c. En que Él destru­irá a los que destruyen la tier­ra

 

C. EL TEMPLO DE DIOS ABIERTO EN LA TIERRA (19)

1. El tem­p­lo de Dios fue abier­to en el cielo, y el arca de Su

pacto fue vis­to en Su tem­p­lo

2. Hubo relám­pa­gos, voces, truenos, un ter­re­mo­to y grande grani­zo

 

PREGUNTAS DE REVISIÓN PARA EL CAPÍTULO

 

1) ¿Cuáles son los pun­tos prin­ci­pales de este capí­tu­lo?

- La medición del tem­p­lo de Dios (1–2)

- Los dos tes­ti­gos (3–14)

- La sép­ti­ma trompe­ta: el reino procla­ma­do (15–19)

 

2) ¿Qué le fue dado a Juan y que le dijo que midiera? (1)

- Una caña seme­jante a una vara de medir; el tem­p­lo de Dios, el altar,

y a los que ado­ran en él

 

3) ¿Qué se le dijo que dejara aparte? ¿Por qué? (2)

- El patio que está fuera del tem­p­lo

- Ha sido entre­ga­do a los gen­tiles, y ellos hol­larían la ciu­dad san­ta

cuarenta y dos meses

 

4) ¿Qué iban a hac­er los dos tes­ti­gos? (3)

- Pro­fe­ti­zar por 1260 días, vesti­dos de sili­cio

 

5) ¿Cómo son iden­ti­fi­ca­dos? (4)

- Como los dos olivos y los dos can­deleros que están en pie delante de

Dios

 

6) ¿Qué les pasa a aque­l­los que inten­tan dañar­los durante este tiem­po de

   pro­fecía? (5)

- Son devo­ra­dos por el fuego de sus bocas

 

7) ¿Qué poder tienen estos dos tes­ti­gos? (6)

- Cer­rar el cielo, a fin de que no llue­va en los días de su pro­fecía

- Con­ver­tir el agua en san­gre

- Herir la tier­ra con toda pla­ga, cuan­tas veces quier­an

 

8) ¿Qué pasará cuan­do ellos ter­mi­nen su tes­ti­mo­nio? (7)

- La bes­tia que sube del abis­mo hará guer­ra con­tra ellos, y los

vencerá y los matará

 

9) ¿Dónde yac­erán sus cadáveres? (8)

- En la plaza de la grande ciu­dad espir­i­tual­mente lla­ma­da Sodoma y

Egip­to, donde Jesús fue cru­ci­fi­ca­do

 

10) ¿Qué tan­to tiem­po verán las gentes sus cadáveres?

- Tres y medio días

 

11) ¿Cómo reac­cionarán los de la tier­ra a sus muertes? ¿Por qué?

- Se rego­ci­jarán, se ale­grarán, y se enviarán rega­los

- Porque los dos pro­fe­tas los han ator­men­ta­do

 

12) ¿Qué pasó a los tes­ti­gos después de los tres días y medio? (11–12)

- El espíritu de vida entró en ellos, y se lev­an­taron sobre sus pies

- Una gran voz del cielo los llamó a subir y subieron a los cie­los en

una nube

 

13) ¿Qué pasó en esa mis­ma hora? (13)

- Un gran ter­re­mo­to, en el que una déci­ma parte de la ciu­dad se

der­rum­bó y siete mil hom­bres murieron

- El resto se ater­ror­izó y dieron glo­ria a Dios

 

14) ¿Qué se oyó cuan­do el sép­ti­mo ángel sonó su trompe­ta? (15)

- Grandes voces en el cielo, que decían: “Los reinos del cielo han

venido a ser de nue­stro Señor y de Su Cristo; y Él reinará por los

sig­los de los sig­los”

 

15) ¿Qué hicieron los vein­tic­u­a­tro ancianos? (16)

- Pos­traron sus ros­tros y ado­raron a Dios

 

16) ¿Por qué dieron gra­cias? (17)

- El Señor Dios Todopoderoso ha toma­do Su gran poder y ha reina­do

 

17) Mien­tras se expresa­ban en su oración, ¿qué vino? (18)

- Su ira

- El tiem­po de juz­gar a los muer­tos

- En el que Él da galardón a Sus Sier­vos los pro­fe­tas y a los san­tos

- En el que Él destruye a los que destruyen la tier­ra

 

18) ¿Qué fue abier­to en el cielo, y qué fue vis­to en Él? (19)

- El tem­p­lo de Dios; el arca del pacto

 

19) ¿Qué sigu­ió entonces? (19)

- Relám­pa­gos, voces, truenos, un ter­re­mo­to y grande grani­zo

Apoc­alip­sisLec­ción 12. Capí­tu­lo Once

EL LIBRO DE APOCALIPSIS

Intro­duc­ción

Apoc­alip­sisLec­ción 01. Intro­duc­ción

EL AUTOR: Juan, iden­ti­fi­ca­do como alguien “que ha dado tes­ti­mo­nio de la pal­abra de Dios, y del tes­ti­mo­nio de Jesu­cristo” (1:1–2). En tan­to que es debati­do por algunos, el más prob­a­ble es el após­tol Juan, her­mano de San­ti­a­go, y autor del evan­ge­lio de Juan y de tres epís­to­las. Su autoría de este libro es sopor­ta­da por el tes­ti­mo­nio de Justi­no Már­tir (165 d.C.), por Clemente de Ale­jan­dría (220 d.C.), por Hipól­i­to (236 d.C.), y Orí­genes (254 d.C.).

 

LA NATURALEZA ÚNICA DE ESTE LIBRO: Apoc­alip­sis es cier­ta­mente difer­ente de los otros libros del Nue­vo Tes­ta­men­to. Es tam­bién muy difer­ente de cualquier tipo de escrito que sea famil­iar a la may­oría de la gente hoy. Desafor­tu­nada­mente, esto ha cau­sa­do que algu­nas per­sonas se desvíen del libro; o en otra man­era, lo usen mal pro­pa­gan­do teorías per­tur­bado­ras y fan­ta­siosas. La may­oría de las per­sonas con­cluyen que es demasi­a­do mis­te­riosa para enten­der­la. ¡Pero real­mente fue escri­ta para hac­er las cosas más claras! La pal­abra “apoc­alip­sis” en el griego es apokalup­sis, que sig­nifi­ca “algo sin cubrir” o “algo sin velo.” Es entonces un libro dis­eña­do para destapar o des­cubrir, no para ocul­tar.

 

Parte del reto en enten­der el libro es que está escrito en un esti­lo no famil­iar para el hom­bre mod­er­no. Es un ejem­p­lo de la lla­ma­da “lit­er­atu­ra apoc­alíp­ti­ca” que era bas­tante pop­u­lar des­de el 200 a.C al 200 d.C. Como tal, era un tipo de lit­er­atu­ra bien cono­ci­da para los judíos y para los cris­tianos de la igle­sia del primer siglo. Car­ac­terís­ti­cas de la lit­er­atu­ra apoc­alíp­ti­ca incluyen el uso de lengua­je alta­mente sim­bóli­co o fig­u­ra­do (ver “man­i­fes­tar”, 1:1) Fue escri­ta nor­mal­mente en tiem­pos de per­se­cu­ción, descri­bi­en­do usual­mente el con­flic­to entre el bien y el mal.

 

Hay otros ejem­p­los de lit­er­atu­ra apoc­alíp­ti­ca en la Bib­lia. En el Antiguo Tes­ta­men­to, por ejem­p­lo, los libros de Eze­quiel, de Daniel, y de Zacarías cada uno con­tiene ele­men­tos de este tipo de escritos. En el Nue­vo Tes­ta­men­to, Mateo 24 con­tiene ele­men­tos apoc­alíp­ti­cos.

 

LA DIFICULTAD EN ENTENDER EL LIBRO: La igle­sia prim­i­ti­va prob­a­ble­mente no tuvo el prob­le­ma de enten­der el libro como lo ten­emos hoy. Ellos esta­ban bien rela­ciona­dos con el esti­lo de la lit­er­atu­ra apoc­alíp­ti­ca. Esta­ban vivien­do en un tiem­po cuan­do los sím­bo­los del libro prob­a­ble­mente les eran muy famil­iares (sim­i­lar a como un cuadro de un bur­ro pele­an­do con un ele­fante sería enten­di­do por nosotros como la descrip­ción de un con­flic­to entre la parte Democráti­ca y la Repub­li­cana). De hecho, creo que el libro inten­tó que fuera enten­di­do orig­i­nal­mente por un oyente casu­al, como se impli­ca por la bien­aven­tu­ran­za de aper­tu­ra:

 

Bien­aven­tu­ra­do el que lee, y los que oyen la pal­abra de esta

   pro­fecía, y guardan las cosas en ella escritas; porque el tiem­po está

   cer­ca. “ (1:3)

 

Este ver­so sug­iere una base en la cual alguien está leyen­do mien­tras otros escuchan. Estos oyentes esta­ban esperan­do enten­der lo sufi­ciente para ser ben­de­ci­dos por lo que ellos oyeron.

 

Nues­tra difi­cul­tad con este libro se debe a nues­tra poca famil­iari­dad con la lit­er­atu­ra apoc­alíp­ti­ca como un méto­do de comu­nicar un men­saje. Tam­bién esta­mos muy ale­ja­dos del con­tex­to históri­co y cul­tur­al del tiem­po en los que los sím­bo­los serían más fáciles de enten­der. Para enten­der apropi­ada­mente el libro, debe­mos inten­tar cono­cer el con­tex­to históri­co en el que fue escrito. Debe­mos inter­pre­tar­lo en una for­ma que pudiera haber tenido sig­nifi­ca­do para aque­l­los a los que fue dirigi­do primero.

 

DIFERENTES PUNTOS DE VISTA PARA INTERPRETARLO: Los difer­entes pun­tos de vista para inter­pre­tar el libro gen­eral­mente caen en cua­tro cat­e­gorías:

 

El pun­to de vista “pretéri­to” – El libro se refiere a even­tos que

fueron cumpli­dos en el primer siglo d.C., o poco tiem­po después. Fue

escrito pri­mari­a­mente a los lec­tores orig­i­nales. Su val­or para hoy

sería entonces didác­ti­co (enseñan­do el val­or de la fidel­i­dad a Dios).

 

El pun­to de vista “históri­co” – El libro provee un pun­to de vista

panorámi­co del futuro de la igle­sia a través de la his­to­ria. Este

pun­to de vista encuen­tra en el libro even­tos tales como el surgimien­to

del catoli­cis­mo, el islam, la refor­ma protes­tante, las guer­ras

mundi­ales, etc., final­izan­do con el regre­so de Cristo. Tales even­tos

no ani­marían a los cris­tianos de ese tiem­po.

 

El pun­to de vista “futur­ista” – Aparte de los primeros capí­tu­los, el

libro describe even­tos que prece­den inmedi­ata­mente a la segun­da veni­da

de Cristo. Entonces la may­or parte del libro tiene aún que ser

cumpli­do (o está sien­do cumpli­do aho­ra), y su val­or es pri­mari­a­mente

para los cris­tianos que estarán vivien­do en el tiem­po en que regrese

Jesús.

 

El pun­to de vista “ide­al­ista” – El libro no tra­ta con ningu­na

situación históri­ca especí­fi­ca. En lugar de eso, está sim­ple­mente

reforzan­do el prin­ci­pio de que el bien final­mente tri­un­fará sobre el

mal. De tal for­ma el libro es aplic­a­ble a cualquier tiem­po.

 

MÉTODO PREFERIDO DE INTERPRETACIÓN: Creo que una inter­pretación ade­cua­da del libro incor­po­ra algo de los cua­tro pun­tos de vista. En mi esti­mación, el pun­to de vista “pretéri­to” tiene el may­or méri­to por las sigu­ientes razones:

 

El libro fue escrito a las siete igle­sias en Asia (la mod­er­na

Turquía) – 1:4

 

Su propósi­to era man­i­fes­tar o rev­e­lar “las cosas que deben suced­er

     pron­to” – 1:1,3; 22:6,10

 

Juan había dicho, “No sell­es las pal­abras de la pro­fecía de este

     libro, porque el tiem­po esta cer­ca” – 22:10

 

Com­pare estos últi­mos dos pun­tos con Daniel 8:26, donde Daniel había dicho “guardar” su visión, “porque es para muchos días”. Sin embar­go sabe­mos que su visión fue cumpl­i­da en var­ios cien­tos de años. Juan, sin embar­go, esta­ba dicien­do “no sell­es” lo que él había vis­to, “porque el tiem­po está cer­ca”. ¿Cómo podría ser esto, si la may­or parte de Apoc­alip­sis se refiere a lo que aun está por ocur­rir aun en dos mil años pos­te­ri­ores? Este es un prob­le­ma que veo con el pun­to de vista “futur­ista”, que pone primera­mente el cumplim­ien­to del libro miles de año has­ta su cumplim­ien­to.

 

Pón­gase ust­ed mis­mo en la posi­ción de aque­l­los cris­tianos en las igle­sias de Asia del primer siglo. A ellos se les había dicho que las cosas descritas en el Apoc­alip­sis “deben suced­er pron­to”, lo cual debía con­for­t­ar­los. Pero de acuer­do al pun­to de vista “futur­ista”, ¡esto pasaría cer­cano a los dos mil años y mucho del libro esta­ba aun por ser cumpli­do! Esto sería como si alguien hoy escri­biera que algo va a pasar pron­to, ¡cuan­do en real­i­dad será en el 4000 d.C. antes de que suce­da! ¿Cómo un libro que describe even­tos a ocur­rir miles de años en el futuro con­so­lará a aque­l­los que están sufrien­do en el primer siglo d.C.?

 

Esto no quiere decir que no hay ele­men­tos “futur­is­tas” en el libro. Entien­do que los capí­tu­los 20–22 tratan con el des­ti­no final de los red­imi­dos, lo que ha sido de gran interés y con­sue­lo a los cris­tianos que sufrían en el primer siglo.

 

Mi con­sid­eración del libro, entonces, será primera­mente des­de el pun­to de vista “pretéri­to”, con ele­men­tos oca­sion­ales del otro pun­to de vista.

 

LA FECHA DEL LIBRO: La fecha en que fue escrito el libro no está sin con­tro­ver­sia. Cuan­do alguien le pone fecha al libro cier­ta­mente tiene una impor­tan­cia sobre la inter­pretación de alguien sobre el libro, espe­cial­mente si alguien sigue el pun­to de vista “pretéri­to”. Usual­mente son prop­ues­tas dos fechas:

 

Una “fecha tem­prana”, alrede­dor del 64–68 d.C., durante el reino del

emper­ador romano, Nerón.

 

Una “fecha tardía”, alrede­dor del 95–96 d.C., durante el reina­do del

emper­ador Domi­ciano.

 

La “evi­den­cia exter­na” (evi­den­cia afuera del mis­mo libro) no es con­cluyente. En apoyo de la fecha pos­te­ri­or, la apelación es hecha con fre­cuen­cia a la declaración de Iri­neo que vivió en el segun­do siglo d.C. Su declaración es en cier­ta man­era ambigua, sin embar­go, y puede ser enten­di­da de varias for­mas (ver Redat­ing The New Tes­ta­ment, por John A.T. Robin­son, para un exa­m­en detal­la­do de la cita de Iri­neo).

 

En apoyo a la fecha tem­prana, la ver­sión Siri­a­ca del Nue­vo Tes­ta­men­to (fecha ante­ri­or al segun­do siglo d.C.) dice que el libro fue escrito durante el reino de Nerón. The Mura­to­ri­an Frag­ment (170–190 d.C.) y the Monar­chi­an Pro­logues (250–350 d.C.) declar­an que Pablo escribió a las siete igle­sias sigu­ien­do el mod­e­lo del ejem­p­lo de Juan en Apoc­alip­sis, colo­can­do el libro de Apoc­alip­sis aun antes de algu­nas de las epís­to­las pauli­nas (ver Expositor’s Bible Com­men­tary, Vol. 12; p. 406).

 

Debido a la nat­u­raleza con­tra­dic­to­ria de la “evi­den­cia exter­na”, pon­go más peso en la “evi­den­cia inter­na” (evi­den­cia den­tro del mis­mo libro). Creo que el mis­mo libro sostiene una fecha del 70 d.C., antes de la destruc­ción de Jerusalén y durante el reino de Ves­pasiano. Esta evi­den­cia incluye lo sigu­iente:

 

En 11:1–14 el tem­p­lo, que fue demoli­do en Agos­to del 70 d.C., esta­ba

aun de pie. Los que abo­gan por la “fecha pos­te­ri­or” nat­u­ral­mente

entien­den este pasaje de for­ma estric­ta­mente fig­u­ra­da. Mien­tras que

si es fig­u­ra­do, la alusión a la cru­ci­fix­ión de nue­stro Señor (11:8)

nos lle­va a pen­sar en la Jerusalén históri­ca (Philip Schaff).

 

En 17:9–11, encon­tramos la men­ción de OCHO “reyes”. Si estos “reyes”

eran los emper­adores de Roma, ini­cian­do entonces con Augus­to los

primeros CINCO fueron: Augus­to, Tiberio, Calígu­la, Clau­dio y Nerón

(quien murió en Junio 9, 68 d.C.). Nerón murió dejan­do el impe­rio en

un dis­tur­bio. Esto podría ser la “heri­da mor­tal” en 13:3,12,14. Tres

hom­bres (Gal­ba, Otho, y Vite­lio) inten­taron en vano con­sol­i­dar el

poder sobre el impe­rio, pero fue Ves­pasiano quien restau­ró el orden

en el 70 d.C. Entonces, la “heri­da mor­tal” fue sana­da, y Ves­pasiano

sería el SEXTO “rey” (o el “uno es” en 17:10) Esto haría de Tito el

SÉPTIMO emper­ador y a Domi­ciano el OCTAVO.

 

Note cuida­dosa­mente que en 17:8,11 Juan había dicho que la bes­tia

no es”. “Era”, y “no es” (ASV), pero en el tiem­po que el

Apoc­alip­sis esta­ba sien­do dado, ¡la bes­tia NO ES! Si enten­demos

(como yo lo hago) que la “bes­tia” rep­re­sen­ta la Roma impe­r­i­al como

es per­son­ifi­ca­da en sus emper­adores Nerón y Domi­ciano, ¡entonces el

Apoc­alip­sis NO podría haber sido escri­ta durante los reinos ni de

Nerón ni de Domi­ciano!

 

La condi­ción de per­se­cu­ción que ya había sido exper­i­men­ta­da por

aque­l­los en el libro es sim­i­lar a la men­ciona­da por Pedro. Él

tam­bién escribió a los cris­tianos en Asia Menor, solo unos pocos

años antes (ver 1 Ped 1:1). Ellos esta­ban tenien­do una per­se­cu­ción

sim­i­lar a la descri­ta en Apoc 2 & 3 (ver 1 Ped 1:6; 4:12; 5:9); en

este caso, per­se­cu­ción por los judíos con la ayu­da de las

autori­dades romanas, algo que habían esta­do hacien­do des­de los días

del primer via­je misionero de Pablo.

 

Entonces sug­iero que la evi­den­cia inter­na indi­ca que el Apoc­alip­sis fue dado durante el reino de VESPACIANO, el SEXTO emper­ador, mien­tras la “bes­tia no es”. Esto colo­caría la fecha del libro alrede­dor de la pri­mav­era del 70 d.C. (como es sug­eri­do por Philip Schaff, His­to­ry Of The Church, Vol. I). En ref­er­en­cia a Philip Schaff, quien en un tiem­po sos­tu­vo la “fecha pos­te­ri­or”, encuen­tro la sigu­iente cita que es intere­sante:

 

La fecha tem­prana es más ade­cua­da para la nat­u­raleza y el obje­to del

   Apoc­alip­sis, y facili­ta su entendimien­to históri­co. Cristo apun­tó en

   su dis­cur­so escat­ológi­co a la destruc­ción de Jerusalén y a la

   prece­dente tribu­lación como la gran cri­sis en la his­to­ria de la

   teoc­ra­cia y el tipo de juicio del mun­do. Y nun­ca hubo un esta­do más

   alar­mante de la sociedad.”

 

   Los hor­rores de la rev­olu­ción france­sa fue con­fi­na­da a un país, pero

   la tribu­lación de los seis años prece­dentes a la destruc­ción de

   Jerusalén se extendió sobre la total­i­dad del impe­rio romano y abar­co

   guer­ras y rebe­liones, con­fla­gra­ciones fre­cuentes y no usuales,

   ter­re­mo­tos, y ham­brunas y pla­gas, y todo tipo de calami­dades públi­cas

   y mis­e­rias indeci­bles. Parece, por cier­to, que el mun­do, sacu­d­i­do en

   su mis­mo cen­tro, esta­ba lle­gan­do a un cierre, y cada cris­tiano podría

   haber sen­ti­do que las pro­fecías de Cristo esta­ban sien­do cumpl­i­das

   ante sus ojos.”

 

   Fue en esta ocasión úni­ca en la his­to­ria de la humanidad que San Juan,

   Con el fuego con­sum­i­dor en Roma y el espec­tácu­lo infer­nal de la

   per­se­cu­ción Nero­ni­ana detrás de él, los ter­rores de la guer­ra de los

   judíos y el inter­reg­no romano alrede­dor de él, y la catástrofe de

   Jerusalén y la teoc­ra­cia judía delante de él, que recibió aque­l­las

   visiones mar­avil­losas de los con­flic­tos inmi­nentes y el tri­un­fo final

   de la igle­sia cris­tiana. El suyo era en ver­dad un libro de los tiem­pos

   y por los tiem­pos, y admin­is­tra­ba a los her­manos persegui­dos la úni­ca

   pero la sufi­ciente y total con­so­lación: ¡Marana­ta! ¡Marana­ta!”

 

(His­to­ry of The Chris­t­ian Church, Vol I, pp. 836–837)

 

EL PROPÓSITO DEL LIBRO: Su propósi­to es clara­mente estable­ci­do al ini­cio y al final del libro (ver 1;1,3; 22:10,16):

 

REVELARLAS COSAS QUE DEBEN SUCEDER PRONTO

 

En par­tic­u­lar, es una rev­elación del mis­mo Cristo del juicio a venir sobre aque­l­los que esta­ban per­sigu­ien­do a Su pueblo (ver 6:9–11; 16:5–7). Este juicio fue dirigi­do espe­cial­mente hacia dos ene­mi­gos:

 

Babilo­nia, la ram­era” (ver 17:6; 18:20,24; 19:2) – Muchos pien­san

que la ram­era es la ciu­dad de Roma, pero yo me incli­no hacia el

pun­to de vista que era Jerusalén. Si es así, entonces Apoc­alip­sis

describe el total cumplim­ien­to de la pro­fecía de Jesús encon­tra­da en

Mt 23:29–39; Luc 21:20–22.

 

La “bes­tia” que sostiene a la ram­era (ver 17:7–13) – Con­sidero que

la bes­tia es el impe­rio Romano cuan­do guió la per­se­cu­ción por medio

de sus emper­adores (por ejem­p­lo, Nerón, Domi­ciano), quienes primero

apo­yaron a la “ram­era” en su per­se­cu­ción del pueblo de Dios, y

entonces se volvieron sobre ella) ver la destruc­ción de Jerusalén,

60 d.C.).

 

De nue­vo, yo sug­eriría que el propósi­to del libro es rev­e­lar como Cristo iba a traer el juicio sobre Jerusalén y Roma por rec­haz­ar a Dios y por la per­se­cu­ción sobre Su pueblo. Este juicio ocur­rió con la destruc­ción de Jerusalén en la caí­da del 70 d.C., y con la ter­mi­nación de la per­se­cu­ción por parte de Roma en el 313 d.C., cuan­do Con­stan­ti­no llegó a ser un emper­ador que apoy­a­ba el cris­tian­is­mo. Como es estable­ci­do por Philip Schaff:

 

Sin duda el tenía a la vista primera­mente la destruc­ción de Jerusalén

   y de la Roma pagana, los dos grandes ene­mi­gos del cris­tian­is­mo de ese

   tiem­po.”

 

En cumplim­ien­to a este propósi­to el libro está dis­eña­do para pre­venir y con­so­lar. Por los errores de los dis­cípu­los, es un libro de adver­ten­cia (“recorda­to­rio” o más, ver 2:5,16). Por la fidel­i­dad de los dis­cípu­los, es un libro de con­sue­lo (“bien­aven­tu­ra­dos” son aque­l­los que “ven­zan”, ver 1:3; 2:7; 3:21; 14:13; 22:14).

 

VERSÍCULO CLAVE: Apoc­alip­sis 17:14

 

Pelearán con­tra el Cordero, y el Cordero los vencerá, porque él es el

   Señor de señores y el Rey de reyes; y los que están con él son

   lla­ma­dos y elegi­dos y fieles.”

 

 

 

 

BOSQUEJO:

 

INTRODUCCIÓN (1:1–20)

1. Intro­duc­ción y ben­di­ción (1–3)

2. Salu­dos a las siete igle­sias de Asia (4–6)

3. El anun­cio de la veni­da de Cristo (7)

4. La des­i­gnación de si mis­mo del Señor (8)

 

I. UNA VISIÓN GENERAL DEL CONFLICTO (1:9–11:19)

 

   A. VISIÓN DE CRISTO EN MEDIO DE LOS CANDELEROS (1:9–20)

 

   B. CARTAS A LAS SIETE IGLESIAS (2:1–3:22)

1. La igle­sia en Efe­so (2:1–7)

2. La igle­sia en Esmir­na (2:8–11)

3. La igle­sia en Perg­amo (2:12–17)

4. La igle­sia en Tiati­ra (2:18–29)

5. La igle­sia en Sardis (3:1–6)

6. La igle­sia en Filadelfia (3:7–13)

7. La igle­sia en Laodicea (3:14–22)

 

C. LA ESCENA DEL TRONO (4:1–5:11)

1. Dios sobre el trono (4:1–11)

2. El Cordero dig­no de abrir los siete sel­l­os (5:1–14)

 

D. LA APERTURA DE LOS SIETE SELLOS (6:1–8:1)

1. El primer sel­lo: El cabal­lo blan­co y su jinete (8:2–6)

2. El segun­do sel­lo: El cabal­lo rojo y su jinete (6:3–4)

3. El ter­cer sel­lo: El cabal­lo negro y su jinete (6:5–6)

4. El cuar­to sel­lo: El cabal­lo amar­il­len­to y su jinete (s) (6:7–8)

5. El quin­to sel­lo: Los már­tires deba­jo del altar (6:9–11)

6. El sex­to sel­lo: Los dis­tur­bios por cat­a­clis­mos (6:12–17)

7. Inter­va­lo: El sel­l­a­do de los 144,000 sobre la tier­ra, y la gran

mul­ti­tud en los cie­los (7:1–17)

8. El sép­ti­mo sel­lo: Silen­cio en los cie­los (8:1)

 

E. EL SONIDO DE LAS SIETE TROMPETAS (8:2–11:19)

1. Siete ánge­les preparan se preparan para sonar sus trompetas

(8:2–6)

2. La primera trompe­ta: La ter­cera parte de la veg­etación destru­i­da

(8:7)

3. La segun­da trompe­ta: La ter­cera parte de las criat­uras del mar y

de los bar­cos destru­i­dos (8:8–9)

4. La ter­cera trompe­ta: La ter­cera parte de los ríos y de los

man­an­tiales se vuel­ven amar­gas, mueren muchos hom­bres (8:10–11)

5. La cuar­ta trompe­ta: La ter­cera parte del sol, de la luna y de

las estrel­las heri­das, afectan­do al día y a la noche (8:12)

6. Tres calami­dades anun­ci­adas (8:13)

7. La quin­ta trompe­ta (la primera calami­dad): Lan­gostas des­de el

pozo del abis­mo, envi­adas a ator­men­tar a los hom­bres (9:1–12)

8. La sex­ta trompe­ta (la segun­da calami­dad): Cua­tro ánge­les con un

ejérci­to de doscien­tos mil­lones, matan­do a una ter­cera parte de

la humanidad (9:13–21)

9. Otro inter­va­lo (10:1–11:14)

a. El ángel y el lib­ri­to (10:1–11)

b. Los dos tes­ti­gos (11:1–13)

10. La sép­ti­ma trompe­ta (la ter­cera calami­dad): La vic­to­ria de

Cristo y Su reino procla­ma­do (11:14–19)

 

II. UNA MIRADA CERCANA AL CONFLICTO (12:1–22:5)

 

    A. EL GRAN CONFLICTO (12:1–14:20)

1. La mujer, el niño, el dragón, y el resto de la descen­den­cia de

la mujer (12:1–7)

2. La bes­tia del mar (13:1–10)

3. La bes­tia de la tier­ra (13:11–18)

4. El Cordero y los 144,000 sobre el Monte Sión (14:1–5)

5. Los men­sajes de tres ánge­les (14:6–13)

6. La sie­ga de la vid de la tier­ra, y las uvas de la ira

(14:14–20)

 

B. LAS SIETE COPAS DE LA IRA (15:1–16:21)

1. Pre­lu­dio al der­ra­mamien­to de las siete copas de la ira (15:1–8)

2. La primera copa: Dolores sobre aque­l­los que adora­ban a la

bes­tia y a su ima­gen (16:1–2)

3. La segun­da copa: El mar se con­vierte en san­gre, todas las

criat­uras mueren (16:3)

4. La ter­cera copa: Los ríos y las fuentes de las aguas se

con­vierten en san­gre (16:4–7)

5. La cuar­ta copa: Los hom­bres son que­ma­dos por el sol (16:8–9)

6. La quin­ta copa: El dolor y las tinieblas sobre la bes­tia y su

reino (16:10–11)

7. La sex­ta copa: El Éufrates seca­do, tres espíri­tus inmun­dos

reú­nen a los reyes de la tier­ra para la batal­la en Armagedón

(16:12–16)

8. La sép­ti­ma copa: El gran ter­re­mo­to, la gran ciu­dad divi­di­da,

Babilo­nia es recor­da­da, even­tos cat­a­stró­fi­cos (16:17–21)

 

C. LA CAÍDA DE BABILONIA, LA RAMERA (17:1–19:10)

1. La mujer escar­la­ta y la bes­tia escar­la­ta (17:1–6)

2. El mis­te­rio de la mujer y de la bes­tia expli­ca­do (17:7–18)

3. La caí­da de Babilo­nia la grande procla­ma­da y lamen­ta­da

(18:1–24)

4. La exaltación en los cie­los sobre la caí­da de la gran ram­era

(19:1–5)

5. El anun­cio de la cena de las bodas del Cordero (19:6–10)

 

D. LA DERROTA DE LOS ENEMIGOS DEL CORDERO (19:11–20:15)

1. Cristo el guer­rero vic­to­rioso y el Rey de reyes (19:11–16)

2. La bes­tia, sus ejérci­tos, y el fal­so pro­fe­ta (la bes­tia de la

tier­ra) son der­ro­ta­dos (19:17–21)

3. Satanás es ata­do por mil años, en tan­to que los már­tires reinan

con Cristo (20:1–6)

4. Satanás lib­er­a­do para engañar a las naciones una vez más, pero

final­mente es der­ro­ta­do de una vez por todas (20:7–10)

5. El juicio final (20:11–15)

 

E. EL DESTINO ETERNO DE LOS REDIMIDOS (21:1–22:5)

1. El cielo nue­vo y la tier­ra nue­va, la nue­va Jerusalén, Dios

habi­tan­do con Su pueblo (21:1–8)

2. La nue­va Jerusalén descri­ta (21:9–27)

3. El agua de la vida, el árbol de la vida, y el trono de Dios y

del Cordero (22:1–5)

 

CONCLUSIÓN (22:6–21)

1. El tiem­po está cer­ca, no sel­l­ar el libro (22:6–11)

2. El tes­ti­mo­nio de Jesús, el Espíritu, y la Esposa (22:12–17)

3. Adver­ten­cia de no alter­ar el libro, y la oración final (22:18–21)

Apoc­alip­sisLec­ción 01. Intro­duc­ción

PREGUNTAS DE REVISIÓN PARA LA INTRODUCCIÓN

 

1) ¿Cómo es lla­ma­do este libro? (1:1)

- La rev­elación de Jesu­cristo

 

2) ¿Quién es el autor de este libro? (1:1–2)

- Juan, quien había dado tes­ti­mo­nio de la pal­abra de Dios y tes­ti­mo­nio

de Jesu­cristo

 

3) ¿Cuál es el sig­nifi­ca­do de la pal­abra grie­ga (apokalup­sis) tra­duci­da

   “rev­elación”?

- Algo des­cu­bier­to, algo rev­e­la­do

 

4) ¿Qué esti­lo de lit­er­atu­ra es el libro de Apoc­alip­sis?

- Lit­er­atu­ra apoc­alíp­ti­ca

 

5) ¿Cuáles son algu­nas de las car­ac­terís­ti­cas típi­cas de tal lit­er­atu­ra?

- Alta­mente sim­bóli­ca; descri­bi­en­do el con­flic­to entre el bien y el

mal

 

6) ¿Qué es impor­tante cono­cer para inter­pre­tar apropi­ada­mente el libro?

- El con­tex­to históri­co en el que fue escrito

 

7) ¿Cuáles son los cua­tro pun­tos de vista may­ores de inter­pretación del

   libro?

- El preter­ista

- El históri­co

- El futur­ista

- El ide­al­ista

 

8) ¿Cuál es el pun­to de vista sug­eri­do en esta intro­duc­ción?

- El preter­ista, tam­bién con una pequeña adop­ción de los otros pun­tos

de vista

 

9) ¿Qué fechas son sug­eri­das usual­mente para el libro?

- Una fecha tem­prana (64–68 d.C.), durante el reina­do de Nerón

- Una fecha tardía (95–96 d.C.), durante el reina­do de Domi­ciano

 

10) ¿Qué fecha es sug­eri­da en esta intro­duc­ción? (y por Shaff, McGuig­gan,

    y otros)

- La pri­mav­era del 70 d.C., durante el reina­do de Ves­pasiano

 

11) ¿Cuál es el propósi­to del libro? (1:3; 22:10,16)

- Rev­e­lar las cosas que deben pasar pron­to

 

12) ¿Quién pro­pon­go que son los dos may­ores ene­mi­gos usa­dos por Satanás

    como son descritos en este libro?

- Jerusalén (en este caso, Babilo­nia, la ram­era)

- Roma (en este caso, la bes­tia que sostiene a la ram­era)

 

13) ¿Cuál es el ver­sícu­lo clave que resume el libro?

- Apoc­alip­sis 17:14

 

BIBLIOGRAFÍA

 

The Aveng­ing Of The Apos­tles & Prophets, Arthur Ogden (Ogden Pub­li­ca­tion, 1985)

 

The Book Of Rev­e­la­tion, Jim McGuig­gan (Mon­tex, 1976)

 

The Book Of Rev­e­la­tion, Foy E. Wal­lace, Jr. (Wal­lace Pub­li­ca­tions, 1966)

 

His­to­ry Of The Chris­t­ian Church, Vol I, Philip Schaff (Eerd­mans, 1910, 1985)

 

Inter­pret­ing Rev­e­la­tion, Mer­ill C. Ten­ney (Eerd­mans, 1957)

 

The Lamb And His Ene­mies, Rubel Shelly (20th Cen­tu­ry, 1985)

 

More Than Con­querors, William Hen­drick­sen (Bak­er Book House, 1971)

 

Rev­e­la­tion, Alan John­son (Expositor’s Bible Com­men­tary, Zon­der­van, 1981)

 

Rev­e­la­tion, Leon Mor­ris (Tyn­dale New Tes­ta­ment Com­men­taries, Eerd­mans, 1984)

 

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Wor­thy Is The Lamb, Ray Sum­mers (Broad­man Press, 1951)