La car­ta a los Fil­ipens­es es mate­ria digna de un estu­dio cuida­doso y detal­la­do para poder lle­gar a cono­cer los motivos que movieron al após­tol a enviar­les estas enseñan­zas.
Esta car­ta la podemos ver des­de tres per­spec­ti­vas: primero, la del após­tol como un recip­i­ente agrade­ci­do de las dádi­vas de los fil­ipens­es; la segun­da, la de los fil­ipens­es que nos enseñan las car­ac­terís­ti­cas de una igle­sia local con un gra­do de crec­imien­to en conocimien­to, esfuer­zo, obras, fe y temor de Dios, los cuales son dig­nos de ser imi­ta­dos por todo cris­tiano y toda igle­sia local; y la ter­cera, la de Dios, que ve una relación entre cada miem­bro de la igle­sia local y su comu­nión con aque­l­los que se esfuerzan por lle­var el evan­ge­lio a todo el mun­do, ya sea cris­tiano o incré­du­lo.

Esta obra fue real­iza­da con el fin de ser pre­sen­ta­do en for­ma de clases en la igle­sia local y bus­can­do que todos, en con­jun­to, apren­damos de estos ejem­p­los para poder imi­tar­los y ser acep­tos ante los ojos de Dios.

El for­ma­to que se sigue es el de “que­brar” cada pasaje para estu­di­ar la pal­abra o frase que más con­tenido y enseñan­za pre­sen­tan. Es recomend­able estu­di­ar a la par otras obras de con­sul­ta como dic­cionar­ios, léx­i­cos, mapas, libros de his­to­ria bíbli­ca y otros para ampli­ar los comen­tar­ios. Además se dan otras ayu­das como los bosque­jos, pre­gun­tas y pre­senta­ciones para facil­i­tar el estu­dio de la mis­ma.

Es una obligación que cada cris­tiano, ya sea hom­bre o mujer, joven o viejo, pred­i­cador o neó­fi­to se esfuerce en el estu­dio con­stante y escu­d­riñe las Escrit­uras, para lle­gar a ten­er un conocimien­to que nos lleve a un crec­imien­to espir­i­tu­al dig­no de un hijo de Dios, y a la vez ayu­dar al crec­imien­to de la igle­sia local en la cual cada uno es miem­bro.

A los sigu­ientes her­manos que han colab­o­ra­do en esta obra mis más sin­ceras gra­cias: a mi famil­ia, Rubén Rio­jas, Ale­jan­dro Martell, pero sobre todo a Dios por darnos la opor­tu­nidad de ser lla­ma­dos hijos suyos. Con la coop­eración de ellos esta obra está aho­ra en sus manos.

Jorge Mal­don­a­do

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