84
EL LIBRO DE APOCALIPSIS
Capí­tu­lo Diecin­ueve
OBJETIVOS EN EL ESTUDIO DE ESTE CAPÍTULO
1) Notar el gran gozo en el cielo sobre la caí­da de Babilo­nia, y la
emo­ción sobre la preparación del mat­ri­mo­nio entre el Cordero y Su
esposa
2) Ver la gran vic­to­ria que Cristo ten­dría sobre la bes­tia, el fal­so
pro­fe­ta, y sus ejérci­tos
RESUMEN
Este capí­tu­lo ilus­tra la der­ro­ta final de los ene­mi­gos del pueblo de
Dios. Juan oye a una gran mul­ti­tud en los cie­los rego­ci­ján­dose por la
caí­da de Babilo­nia. La mul­ti­tud está gozosa por los vein­tic­u­a­tro ancianos
y las cua­tro criat­uras vivientes, y una voz des­de el trono hizo un
lla­ma­do a todos los sier­vos de Dios a que Lo ado­raran (1–5).
Juan oye entonces a los cie­los rego­ci­ján­dose en preparación para la boda
del Cordero. Su esposa ya esta­ba lista, y está ador­na­da con lino fino,
que sim­bolizan las acciones jus­tas de los san­tos. Entonces se le dice a
Juan que aque­l­los que están invi­ta­dos a la cena del Cordero son en ver­dad
ben­de­ci­dos. Juan se pos­tra para ado­rar al que le está hablan­do, pero es
repren­di­do de inmedi­a­to y se le dice que adore a Dios (6–10).
La esce­na cam­bia ráp­i­da­mente mien­tras Juan ve el cielo abier­to y ve a
Cristo, el rey guer­rero sobre un cabal­lo blan­co, segui­do por los
ejérci­tos celes­tiales en cabal­los blan­cos. Descrito en tér­mi­nos llenos de
recuer­dos sobre Su apari­en­cia en los primeros tres capí­tu­los, Él está
lis­to para herir a las naciones y a sus gob­er­nantes con una vara de
hier­ro, mien­tras que Él pisa el lagar del vino del furor del Dios
Todopoderoso. Así está inscrito en Su vestidu­ra y en Su mus­lo, Jesús es
ver­dadera­mente “Rey de reyes y Señor de señores” (11–16).
Con un ángel que esta­ba en pie en el sol e invi­tan­do a las aves a
jun­tarse para la cena del gran Dios, Juan ve entonces a la bes­tia y a sus
fuerzas reunidas para hac­er la guer­ra con­tra Cristo y Su ejérci­to. Pero
de inmedi­a­to la bes­tia y el fal­so pro­fe­ta (la bes­tia ter­re­nal de 13:11-
18) son cap­tura­dos y lan­za­dos al lago de fuego. Sus ejérci­tos fueron
muer­tos con la espa­da que sale de la boca de Cristo, y todas las aves se
sacia­ron con sus carnes (17–21).
Este capí­tu­lo parece dis­eña­do para reforzar la idea de que Cristo es el
gob­er­nador reinante que der­ro­tará a los que han esta­do per­sigu­ien­do a Su
pueblo. Así como Babilo­nia la ram­era sería destroza­da, así la bes­tia y el
fal­so pro­fe­ta serían ven­ci­dos. Si lo últi­mo rep­re­sen­ta al impe­rio romano
en su per­se­cu­ción en con­tra de la igle­sia, esta sec­ción con sus imá­genes
vivi­das serían cumpl­i­das alrede­dor del 313 d.C. con Con­stan­ti­no
ter­mi­nan­do con la per­se­cu­ción romana.
BOSQUEJO
I. EL REGOCIJO EN EL CIELO POR LA CAÍDA DE BABILONIA (1–5)
85
A. UNA GRAN MULTITUD EN EL CIELO (1–3)
1. La ala­ban­za a Dios, atribuyén­dole la sal­vación, la glo­ria, la
hon­ra, y el poder
2. La declaración de Sus juicios sobre la gran ram­era como
ver­daderos y jus­tos
a. Porque ella cor­rompió a la tier­ra con su for­ni­cación
b. Él ha ven­ga­do la san­gre de Sus sier­vos que ella der­ramó
3. La ala­ban­za a Dios, porque el humo de ella sube por los sig­los
de los sig­los
B. LOS VEINTICUATRO ANCIANOS Y LOS CUATRO SERES VIVIENTES (4)
1. Se pos­tran y ado­ran a Dios que está sen­ta­do en el trono
2. Dicien­do: “¡Amén! ¡Aleluya!”
C. UNA VOZ DESDE EL TRONO (5)
1. Hacien­do un lla­ma­do a todos los sier­vos de Dios y a los que Le
temen
2. Hacien­do un lla­ma­do tan­to a pequeños como a grandes a alabar a
Dios
II. EL CIELO SE REGOCIJA EN LA PREPARACIÓN PARA LAS BODAS DEL CORDERO
(6–10)
A. UNA GRAN MULTITUD EN EL CIELO (6–8)
1. Que se oye como muchas aguas y como grandes truenos
a. Ala­ban­do al Señor Dios Omnipo­tente por Su reino
b. Dicien­do que se ale­gren y se rego­ci­jen y den glo­ria a Dios
2. Porque han lle­ga­do las bodas del Cordero
a. Su esposa se ha prepara­do
b. Ella se ha vesti­do con lino fino, que son las acciones
jus­tas de los san­tos
B. UN CONSIERVO FIEL (9–10)
1. Le dice a Juan que escri­ba: “Bien­aven­tu­ra­dos los que son
lla­ma­dos a la cena de las bodas del Cordero”
2. Dicien­do: “Estas son pal­abras ver­daderas de Dios.”
3. Cuan­do Juan se pos­tra a sus pies para ado­rar­lo, es repren­di­do
a. “Mira, no lo hagas”
b. “Yo soy con­sier­vo tuyo, y de tus her­manos que retienen el
tes­ti­mo­nio de Jesús.”
c. “Ado­ra a Dios: porque el tes­ti­mo­nio de Jesús es el espíritu
de la pro­fecía.”
III. CRISTO EL REY GUERRERO SOBRE UN CABALLO BLANCO (11–16)
A. SU TERRIBLE DESCRIPCIÓN (11–13)
1. Cuan­do los cie­los son abier­tos, Juan Lo ve sen­ta­do sobre un
cabal­lo blan­co
a. Él es lla­ma­do Fiel y Ver­dadero
b. Con jus­ti­cia juz­ga y pelea
2. Como es vis­to por Juan:
a. Sus ojos eran como lla­ma de fuego
b. Había en Su cabeza muchas diade­mas
c. Tenía un nom­bre escrito que ninguno conocía sino Él mis­mo
d. Vesti­do de una ropa teñi­da en san­gre
e. Su nom­bre es: El Ver­bo de Dios
86
B. SU GRAN GOBERNADOR Y REINO (14–16)
1. Segui­do por los ejérci­tos celes­tiales
a. Vesti­do en lino fino, blan­co y limpio
b. Sen­ta­dos en cabal­los blan­cos
2. De Su boca sale una espa­da agua para herir a las naciones
a. Él regirá a las naciones con una bar­ra de hier­ro
b. El pis­ará el lagar del vino del furor y de la ira del Dios
Todopoderoso
3. En Su vestidu­ra y en Su mus­lo tiene escrito este nom­bre: “Rey
de reyes y Señor de señores”
IV. LA CAÍDA DE LA BESTIA, DEL FALSO PROFETA, Y DE SUS FUERZAS (17–21)
A. LA DECLARACIÓN DE UN ÁNGEL (17–18)
1. Juan ve a un ángel de pie en el sol, que cla­ma a gran voz
2. Dicien­do a todas las aves que vue­lan en medio del cielo:
a. “Venid, y con­gre­gaos a la gran cena de Dios.”
b. “…para que comáis carnes de reyes y de cap­i­tanes, y carnes
de fuertes, carnes de cabal­los y de sus jinetes, y carnes de
todos, libres y esclavos, pequeños y grandes”
B. EL FIN DE LA BESTIA Y DEL FALSO PROFETA (19–21)
1. Juan vio a la bes­tia, a los reyes de la tier­ra y a sus
ejérci­tos, reunidos para hac­er la guer­ra con Él que esta­ba
sen­ta­do sobre el cabal­lo y sobre Sus ejérci­tos
2. Juan vio a la bes­tia y al fal­so pro­fe­ta apre­sa­da
a. El fal­so pro­fe­ta que hacia señales en la pres­en­cia de la
bes­tia
b. Con las que había engaña­do a los que reci­bieron la mar­ca de
la bes­tia, y habían ado­ra­do su ima­gen
— Los dos fueron lan­za­dos vivos den­tro de un lago de fuego que
arde con azufre
3. El resto de sus fuerzas fueron muer­tos
a. Con la espa­da que salía de la boca del que monta­ba el
cabal­lo
b. Todas las aves se sacia­ron de las carnes de ellos
PREGUNTAS DE REVISIÓN DEL CAPÍTULO
1) ¿Cuáles son los prin­ci­pales pun­tos de este capí­tu­lo?
— Los cie­los se rego­ci­jan por la caí­da de Babilo­nia (1–5)
— Los cie­los se rego­ci­jan por la preparación de las bodas del Cordero
(6–10)
— Cristo el rey guer­rero sobre un cabal­lo blan­co (11–16)
— La caí­da de la bes­tia, del fal­so pro­fe­ta, y de sus fuerzas (17–21)
2) ¿Qué oyó Juan de una gran mul­ti­tud que exclam­a­ba en el cielo? (1)
— “¡Aleluya! Sal­vación y hon­ra y glo­ria y poder son del Señor Dios
nue­stro”
3) ¿Por qué son procla­ma­dos los juicios de Dios sobre la ram­era como
ver­daderos y jus­to? (2)
— Ella ha cor­rompi­do a los reyes de la tier­ra con su for­ni­cación
— Ella ha der­ra­ma­do la san­gre de Sus sier­vos
4) ¿Qué más dijo esta gran mul­ti­tud en los cie­los? (3)
— “¡Aleluya! Y el humo de ella sube por los sig­los de los sig­los
87
5) ¿Quién más se rego­ci­jo y clamó “¡Amén! ¡Aleluya!”? (4)
— Los vein­tic­u­a­tro ancianos y los cua­tro seres vivientes
6) ¿Qué procla­ma una voz des­de el trono? (5)
— “Alabad a nue­stro Dios todos sus sier­vos, y los que le teméis, así
pequeños como grandes”
7) ¿Qué clamó ensegui­da la voz de una gran mul­ti­tud? (6–7)
— “¡Aleluya, porque el Señor nue­stro Dios Todopoderoso reina”
— “Gocé­monos y ale­gré­monos y démosle glo­ria; porque han lle­ga­do las
bodas del Cordero, y su esposa se ha prepara­do”
8) ¿En qué fue ador­na­da la esposa del Cordero? (8)
— En lino fino, limpio y res­p­lan­de­ciente (las acciones jus­tas de los
san­tos)
9) ¿Qué se le dijo entonces a Juan? (9)
— “Escribe: ‘Bien­aven­tu­ra­dos los que son lla­ma­dos a la cena de las
bodas del Cordero’”
— “Estas son pal­abras ver­dadera de Dios.”
10) Cuan­do Juan se postró para ado­rar al que esta­ba con él, ¿qué le dijo
él? ¿Por qué? (10)
— “Mira, no lo hagas”
— “Yo soy con­sier­vo tuyo, y de tus her­manos que retienen el
tes­ti­mo­nio de Jesús.”
— “Ado­ra a Dios; porque el tes­ti­mo­nio de Jesús es el espíritu de la
pro­fecía.”
11) Enliste las car­ac­terís­ti­cas descrip­ti­vas del que está sen­ta­do en el
cabal­lo blan­co (11–16)
— Se llam­a­ba Fiel y Ver­dadero, y con jus­ti­cia juz­ga y pelea
— Sus ojos eran como lla­ma de fuego, y había en Su cabeza muchas
diade­mas
— Tenía un nom­bre escrito que ninguno conocía sino Él mis­mo
— Esta­ba vesti­do de una ropa teñi­da en san­gre
— Su nom­bre es: El Ver­bo de Dios
— Los ejérci­tos celes­tiales, vesti­dos de lino finísi­mo, blan­co y
limpio, le seguían en cabal­los blan­cos
— De su boca sale una espa­da agu­da, para herir con ella a las
naciones
— Él regirá a las naciones con una vara de hier­ro
— Él pisa el lagar del vino del furor y de la ira del Dios
Todopoderoso
— En Su vestidu­ra y en Su mus­lo tiene escrito este nom­bre: Rey de
reyes y Señor de señores
12) ¿Qué dijo a las aves un ángel que esta­ba en pie en el sol? (17–18)
— “Venid, y con­gre­gaos a la gran cena de Dios”
— “Para que comáis carnes de reyes y de cap­i­tanes, y carnes de
fuertes, carnes de cabal­los y de sus jinetes, y carnes de todos,
libres y esclavos, pequeños y grandes.”
13) ¿Qué vio Juan ensegui­da? (19)
— A la bes­tia, a los reyes de la tier­ra y a sus ejérci­tos, reunidos
para hac­er la guer­ra con­tra Él que está sen­ta­do sobre el cabal­lo
88
blan­co y con­tra Su ejérci­to
14) ¿Qué le pasó a la bes­tia y al fal­so pro­fe­ta? (20)
— Fueron apre­sa­dos y lan­za­dos vivos den­tro de un lago de fuego que
arde con azufre
15) ¿Qué le pasó al resto de sus ejérci­tos? (21)
— Fueron muer­tos con la espa­da que salía de la boca de Cristo
— Todas las aves se sacia­ron de las carnes de ellos.

 

Apoc­alip­sisLec­ción 20. Capí­tu­lo Diecin­ueve (1)

EL LIBRO DE APOCALIPSIS

 

Capí­tu­lo Quince

 

OBJETIVOS EN EL ESTUDIO DE ESTE CAPÍTULO

 

1) Ver como el esce­nario es estable­ci­do para el der­ra­mamien­to final de la

ira de Dios sobre la bes­tia y sobre los que la siguen

 

2) Notar la esce­na recon­for­t­ante de aque­l­los que son vic­to­riosos sobre la

bes­tia y ado­ran a Dios por Su jus­to juicio

 

RESUMEN

 

Con los prin­ci­pales adver­sar­ios iden­ti­fi­ca­dos (el dragón, la bes­tia del mar, la bes­tia de la tier­ra, y Babilo­nia) y el pueblo de Dios recon­for­t­a­do de la vic­to­ria final (capí­tu­los 12–14), la total man­i­festación de la ira de Dios está a pun­to de ser mostra­da. El capí­tu­lo quince es un “pre­lu­dio” a las siete copas de la ira descritas en el sigu­iente capí­tu­lo.

 

Somos intro­duci­dos a los siete ánge­les que tenían las siete pla­gas en las que la ira de Dios está con­suma­da (1). Antes que a los siete ánge­les se les de sus copas, sin embar­go, Juan ve a los que habían alcan­za­do la vic­to­ria de la bes­tia en pie sobre el mar de vidrio, tenien­do las arpas de Dios. Can­tan­do la can­ción de Moisés y la can­ción del Cordero, oran a Dios por sus juicios jus­tos (2–4). Está esce­na es un recuer­do de la oración de los israeli­tas a Dios por su vic­to­ria sobre los egip­cios después de cruzar el Mar Rojo (ver Exo 14:30–15-21).

 

Los siete ánge­les con las siete pla­gas proce­den del tem­p­lo del tabernácu­lo del tes­ti­mo­nio en el cielo, vesti­dos de un lino limpio y blan­co, y ceñi­dos alrede­dor de los pechos con ban­das de oro. Una de las cua­tro criat­uras vivientes les dio siete copas de oro llenas de la ira de Dios. En ese momen­to el tem­p­lo fue lleno con humo de la glo­ria de Dios y de Su poten­cia, has­ta que fue­sen con­sumadas las siete pla­gas de los siete ánge­les (5–8). Tal vez esta esce­na fue dis­eña­da para dar a cono­cer que el tiem­po de la pacien­cia de Dios esta­ba ter­mi­nan­do, y que el der­ra­mamien­to de Su ira fue el resul­ta­do del total cumplim­ien­to del pacto que Él tuvo con Su pueblo. ¡Dios está ven­gan­do a Sus san­tos!

 

BOSQUEJO

 

I. EL PRELUDIO A LAS SIETE COPAS DE LA IRA (1–4)

 

   A. UNA SEÑAL GRANDE Y ADMIRABLE EN EL CIELO (1–2)

1. Juan ve a siete ánge­les

a. Que tienen las siete pla­gas postr­eras

b. En las que es con­suma­da la ira de Dios

2. Juan ve un mar de vidrio mez­cla­do con fuego, y una gran mul­ti­tud

a. Son los que habían alcan­za­do la vic­to­ria sobre la bes­tia, y

de su ima­gen, y de su señal, y del número de su nom­bre

b. Están de pie sobre el mar de vidrio, con las arpas de Dios

 

B. CANTANDO EL CÁNTICO DE MOISÉS Y DEL CORDERO (3–4)

1. La mul­ti­tud está can­tan­do el cán­ti­co de Moisés, y el cán­ti­co del

Cordero

2. La can­ción que ala­ba al Señor Dios Todopoderoso, Rey de los

San­tos

a. Por Sus grandes y mar­avil­losas obras

b. Por lo jus­to y ver­dadero de Sus caminos

c. Porque Él es dig­no de rev­er­en­cia y glo­ria

d. Porque todas las naciones ven­drán y Lo ado­rarán, por la

man­i­festación de Sus juicios

 

II. LOS SIETE ÁNGELES Y LAS SIETE COPAS DE IRA (5–8)

 

    A. LOS SIETE ÁNGELES (5–6)

1. Es abier­to en el cielo el tem­p­lo del tabernácu­lo del tes­ti­mo­nio

2. Salieron los siete ánge­les que tienen las siete pla­gas

a. Vesti­dos de vino limpio y res­p­lan­de­ciente

b. Ceñi­dos alrede­dor del pecho con cin­tos de oro

 

B. LAS SIETE COPAS DE ORO (7–8)

1. Uno de los cua­tro seres vivientes le dio a los siete ánge­les:

a. Siete copas de oro

b. Llenas de la ira de Dios, que vive por los sig­los de los

sig­los

2. El tem­p­lo se llenó de humo

a. Por la glo­ria de Dios, y por Su poder

b. Nadie podía entrar en el tem­p­lo has­ta que se hubiesen

cumpli­do las siete pla­gas

 

PREGUNTAS DE REVISIÓN DEL CAPÍTULO

 

1) ¿Cuáles son los pun­tos prin­ci­pales de este capí­tu­lo?

- El pre­lu­dio a las siete copas de la ira (1–4)

- Los siete ánge­les y las siete copas de la ira (5–8)

 

2) ¿Qué grande y admirable señal vio Juan en el cielo? (1)

- Siete ánge­les que tienen las siete pla­gas postr­eras, en las que la

ira de Dios se con­suman

 

3) ¿Quiénes esta­ban en pie sobre un mar de vidrio mez­cla­do con fuego?

   ¿Qué esta­ban hacien­do? (2–3)

- Son los que han alcan­za­do la vic­to­ria sobre la bes­tia y su ima­gen, y

su mar­ca y el número de su nom­bre

- Can­tan el cán­ti­co de Moisés y el cán­ti­co del Cordero

 

4) ¿Por qué esta­ban ala­ban­do al Señor Dios Todopoderoso? (3–4)

- Por Sus grandes y mar­avil­losas obras

- Por Sus caminos jus­tos y ver­daderos

- Por Su san­ti­dad

- Por la man­i­festación de Sus juicios

 

5) ¿Qué vio Juan después de estas cosas? (5–6)

- El tem­p­lo del tabernácu­lo del tes­ti­mo­nio abier­to en el cielo

- Salir a los siete ánge­les con las siete pla­gas

 

6) ¿Qué le dio a los siete ánge­les uno de los cua­tro seres vivientes? (7)

- Siete copas de oro llenas de la ira de Dios

 

7) ¿Qué le pasó al tem­p­lo en ese momen­to? (8)

- Se llenó con el humo de la glo­ria de Dios, y por Su poder

- Previnien­do que nadie podía entrar al tem­p­lo has­ta que se hubiesen

cumpli­do las siete pla­gas.

Apoc­alip­sisLec­ción 16. Capí­tu­lo Quince

EL LIBRO DE APOCALIPSIS

 

Capí­tu­lo Once

 

OBJETIVOS EN EL ESTUDIO DE ESTE CAPÍTULO

 

1) Exam­i­nar las visiones restantes en el inter­lu­dio entre el sonido de la

sex­ta y sép­ti­ma trompetas, y qué pasa cuan­do se toca la sép­ti­ma

trompe­ta

 

2) Ofre­cer expli­ca­ciones en relación al sig­nifi­ca­do de estas visiones y

resumir lo que hemos vis­to en la primera mitad del libro de

Apoc­alip­sis

 

RESUMEN

 

Tan pron­to con­tinúa el inter­lu­dio entre la sex­ta y sép­ti­ma trompe­ta, son vis­tas dos visiones más. La primera involu­cra al mis­mo Juan mien­tras le es dada una caña y se le dijo medir el tem­p­lo de Dios, el altar, y a los que ado­ran en él. Se le instruyó, sin embar­go, no medir el patio que está afuera del tem­p­lo, porque ha sido dado a los gen­tiles loa cuales hol­larán la ciu­dad san­ta por cuarenta y dos meses (1–2). Esta visión podría ilus­trar que a pesar que la igle­sia sufriría gran per­se­cu­ción, y pareciera ser pisotea­da del exte­ri­or, su espíritu inte­ri­or no sería daña­do.

 

Entonces se pre­sen­ta la visión de los dos tes­ti­gos, la cual cae en tres sec­ciones. Con poder pro­fe­ti­zan 1260 días, vesti­dos de cili­cio. Iden­ti­fi­ca­dos como los árboles de dos olivos y los dos can­deleros delante del trono de Dios, tienen el poder de devo­rar con el fuego de sus bocas a aque­l­los que desean dañar­los. Tienen tam­bién el poder de deten­er la llu­via durante los días de su pro­fecía, con­ver­tir el agua en san­gre, y  herir la tier­ra con pla­gas (3–6). Pero cuan­do su tes­ti­mo­nio esté com­ple­to, la bes­tia que sube del abis­mo hará guer­ra con­tra ellos y los matará. Por tres días y medio sus cuer­pos estarán en la plaza de la gran ciu­dad que es lla­ma­da espir­i­tual­mente Sodoma y Egip­to (donde Jesús fue cru­ci­fi­ca­do). Aque­l­los que no han sido ator­men­ta­dos por los dos pro­fe­tas se rego­ci­jarán, se ale­grarán e inter­cam­biarán rega­los (7–10). Sin embar­go, después de tres días y medio serían lev­an­ta­dos para vivir y ascen­der a los cie­los, trayen­do gran temor sobre aque­l­los que los vieron. En la mis­ma hora ocur­riría un gran ter­re­mo­to en la cual una déci­ma parte de la ciu­dad caería y 7000 hom­bres murieron. El resto se ate­morizaron y dieron glo­ria a Dios (11–13).

 

Los dos tes­ti­gos son cier­ta­mente un recuer­do de Moisés y de Elías, pero no creo que ellos auguren a dos per­sonas lit­erales. En lugar de eso, rep­re­sen­tan los tes­ti­gos de la igle­sia, sig­nif­i­can­do con el número dos la for­t­aleza de su tes­ti­mo­nio (en este caso, “dos o más tes­ti­gos”). Como es sug­eri­do por Hai­ley, el primer peri­o­do podría ser la era apos­tóli­ca durante la cual el tes­ti­mo­nio no podría ser destru­i­do. Cuan­do su tes­ti­mo­nio esté com­ple­to, habrá un tiem­po de per­se­cu­ción por parte de “la bes­tia” y por aque­l­los de “la gran ciu­dad” (los cuales serán iden­ti­fi­ca­dos más tarde). Final­mente, sin embar­go, los tes­ti­gos (en este caso, la igle­sia) sal­drán vic­to­riosos, sim­boliza­do por su res­ur­rec­ción y ascen­sión al cielo.

 

El inter­lu­dio final­izó, es tiem­po para el ter­cer ay, y la trompe­ta final. En cuan­to el sép­ti­mo ángel tocó la trompe­ta, grandes voces en el cielo decían “Los reinos del mun­do han venido a ser de nue­stro Señor y de Su cristo, y Él reinará por los sig­los de los sig­los” Los vein­tic­u­a­tro ancianos pos­traron entonces sus ros­tros y ado­raron a Dios, dán­dole gra­cias por haber toma­do Su gran poder y reina­do. En tan­to que las naciones esta­ban airadas, Su ira viene. Así tiene el tiem­po de juz­gar a los muer­tos, para dar galardón a Sus sier­vos los pro­fe­tas y a los san­tos, y para la destruc­ción de aque­l­los que destruyen la tier­ra. Entonces el tem­p­lo de Dios fue abier­to en el cielo, con el arca del pacto en el tem­p­lo, acom­paña­do por relám­pa­gos, voces, truenos, un ter­re­mo­to y grande grani­zo (15–19).

 

Con la sép­ti­ma trompe­ta alcan­zamos el pun­to cul­mi­nante de la primera mitad del Apoc­alip­sis, en el cual ha sido mostra­do una vista gen­er­al del con­flic­to. En tér­mi­nos gen­erales, el con­flic­to entre el Cordero y Sus ene­mi­gos ha sido descrito, sin men­cionar real­mente quienes son aque­l­los ene­mi­gos. ¡Lo que ha sido acen­tu­a­do es que la ira de Dios y de Su cordero está por venir! Por medio de las visiones de los siete sel­l­os y de las siete trompetas apren­demos del arse­nal en la dis­posi­ción de Dios: La con­quista mil­i­tar, la guer­ra civ­il, el ham­bre, la pesti­len­cia, las calami­dades nat­u­rales, la deca­den­cia inter­na y moral, la invasión exter­na. Así como Dios usó tales instru­men­tos en Su tra­to con las naciones en el Antiguo Tes­ta­men­to, así Su Hijo usaría Su poder para reinar sobre las naciones con una vara de hier­ro (ver 1:5; 2:27; 3:21).

 

Hemos vis­to tam­bién visiones dis­eñadas para con­so­lar a los san­tos que están sien­do oprim­i­dos por sus ene­mi­gos. Dios ha toma­do nota de su sufrim­ien­to, y en tan­to que la per­se­cu­ción podría ser su des­ti­no tem­po­ral­mente, ¡la vic­to­ria será final­mente de ellos! Aun aque­l­los que sufren la muerte en manos de sus ene­mi­gos se les prometió la sal­vación y la ben­di­ción de estar en la pres­en­cia y al cuida­do del Señor. Pero nada puede deten­er total­mente su tes­ti­mo­nio, ¡y nada puede deten­er a Dios de la ver­dad rela­ciona­da a Su pacto con ellos!

 

BOSQUEJO

 

I. LA MEDICIÓN DEL TEMPLO DE DIOS (1–2)

 

   A. EL MANDAMIENTO DE MEDIR EL TEMPLO Y A SUS OCUPANTES (1)

1. A Juan le fue dada una caña seme­jante a una vara de medir

2. Se le dijo que midiera el tem­p­lo de Dios, el altar, y a los que

ado­ran allí

 

B. EL MANDAMIENTO DE NO MEDIR EL PATIO QUE ESTÁ FUERA DEL TEMPLO (2)

1. Se le dijo no medir el patio que está fuera del tem­p­lo

2. Porque ha sido dado a los gen­tiles, y ellos hol­larán la ciu­dad

san­ta por cuarenta y dos meses

 

II. LOS DOS TESTIGOS (3–14)

 

    A. PROFETIZANDO POR 1260 DÍAS (3–6)

1. A los dos tes­ti­gos se les dio el poder de pro­fe­ti­zar, vesti­dos

de cili­cio

2. Iden­ti­fi­ca­dos como los dos olivos y los dos can­deleros que

per­manecen delante de Dios

3. Aque­l­los que inten­tan dañar­los son devo­ra­dos por el fuego de

sus bocas

4. Tienen poder:

a. Para cer­rar el cielo y que no caiga llu­via en los días de su

pro­fecía

b. Para con­ver­tir el agua en san­gre

c. Para herir la tier­ra con pla­gas como ellos lo deseen

 

B. MATARON Y MURIERON POR TRES DÍAS Y MEDIO (7–10)

1. Su tes­ti­mo­nio ter­minó, la bes­tia los matará

a. La bes­tia que sube del abis­mo

b. La cual hará la guer­ra con­tra ellos, y los vencerá

2. Sus cadáveres estarán en la plaza de grande ciu­dad

a. Espir­i­tual­mente lla­ma­da Sodoma y Egip­to

b. Donde fue cru­ci­fi­ca­do nue­stro Señor

3. Los pueb­los, tribus, lenguas y naciones que moran en la tier­ra

a. Verán sus cuer­pos tres días y medio

b. No se les per­mi­tirá que sean sepul­ta­dos

c. Se rego­ci­jarán sobre ellos, se ale­grarán, e inter­cam­biarán

rega­los, porque los dos pro­fe­tas habían ator­men­ta­do a

aque­l­los que habi­tan en la tier­ra

 

C. LEVANTADOS Y ASCENDIDOS A LOS CIELOS (11–14)

1. Después de tres días y medio, el espíritu de vida envi­a­do por

Dios entró en ellos

2. Se lev­an­taron sobre sus pies, y cayó gran temor sobre los que

los vieron

3. Una gran voz del cielo les dijo “Subid acá”

4. Ellos subieron al cielo en una nube mien­tras sus ene­mi­gos los

Veían

5. En esa mis­ma hora hubo un ter­re­mo­to

a. Una déci­ma parte de la ciu­dad se der­rum­bó

b. Siete mil hom­bres murieron

c. El resto se ate­morizó y dieron glo­ria al Dios del cielo

6. El segun­do ay pasó; el ter­cer ay viene pron­to

 

III. LA SÉPTIMA TROMPETA: EL REINO PROCLAMADO (15–19)

 

     A. LA VICTORIA PROCLAMADA (15)

1. El sép­ti­mo ángel tocó su trompe­ta y hubo grandes voces en el

Cielo

2. Que decían: “Los reinos del mun­do han venido a ser de nue­stro

     Señor y de Su Cristo; y Él reinará por los sig­los de los

     sig­los”

 

     B. LOS VEINTICUATRO ANCIANOS ADORAN A DIOS (16–18)

1. Los ancianos pos­traron sus ros­tros y ado­raron a Dios

2. Dan­do gra­cias al Señor Dios Todopoderoso, El que es, y que era

y que ha de venir

3. Porque Él ha toma­do Su gran poder, y ha reina­do

4. Las naciones esta­ban airadas, y su ira ha venido

5. El tiem­po ha lle­ga­do

a. De juz­gar a los muer­tos

b. De dar galardón a Sus sier­vos los pro­fe­tas, a los san­tos, y

a los que tienen Su nom­bre

c. En que Él destru­irá a los que destruyen la tier­ra

 

C. EL TEMPLO DE DIOS ABIERTO EN LA TIERRA (19)

1. El tem­p­lo de Dios fue abier­to en el cielo, y el arca de Su

pacto fue vis­to en Su tem­p­lo

2. Hubo relám­pa­gos, voces, truenos, un ter­re­mo­to y grande grani­zo

 

PREGUNTAS DE REVISIÓN PARA EL CAPÍTULO

 

1) ¿Cuáles son los pun­tos prin­ci­pales de este capí­tu­lo?

- La medición del tem­p­lo de Dios (1–2)

- Los dos tes­ti­gos (3–14)

- La sép­ti­ma trompe­ta: el reino procla­ma­do (15–19)

 

2) ¿Qué le fue dado a Juan y que le dijo que midiera? (1)

- Una caña seme­jante a una vara de medir; el tem­p­lo de Dios, el altar,

y a los que ado­ran en él

 

3) ¿Qué se le dijo que dejara aparte? ¿Por qué? (2)

- El patio que está fuera del tem­p­lo

- Ha sido entre­ga­do a los gen­tiles, y ellos hol­larían la ciu­dad san­ta

cuarenta y dos meses

 

4) ¿Qué iban a hac­er los dos tes­ti­gos? (3)

- Pro­fe­ti­zar por 1260 días, vesti­dos de sili­cio

 

5) ¿Cómo son iden­ti­fi­ca­dos? (4)

- Como los dos olivos y los dos can­deleros que están en pie delante de

Dios

 

6) ¿Qué les pasa a aque­l­los que inten­tan dañar­los durante este tiem­po de

   pro­fecía? (5)

- Son devo­ra­dos por el fuego de sus bocas

 

7) ¿Qué poder tienen estos dos tes­ti­gos? (6)

- Cer­rar el cielo, a fin de que no llue­va en los días de su pro­fecía

- Con­ver­tir el agua en san­gre

- Herir la tier­ra con toda pla­ga, cuan­tas veces quier­an

 

8) ¿Qué pasará cuan­do ellos ter­mi­nen su tes­ti­mo­nio? (7)

- La bes­tia que sube del abis­mo hará guer­ra con­tra ellos, y los

vencerá y los matará

 

9) ¿Dónde yac­erán sus cadáveres? (8)

- En la plaza de la grande ciu­dad espir­i­tual­mente lla­ma­da Sodoma y

Egip­to, donde Jesús fue cru­ci­fi­ca­do

 

10) ¿Qué tan­to tiem­po verán las gentes sus cadáveres?

- Tres y medio días

 

11) ¿Cómo reac­cionarán los de la tier­ra a sus muertes? ¿Por qué?

- Se rego­ci­jarán, se ale­grarán, y se enviarán rega­los

- Porque los dos pro­fe­tas los han ator­men­ta­do

 

12) ¿Qué pasó a los tes­ti­gos después de los tres días y medio? (11–12)

- El espíritu de vida entró en ellos, y se lev­an­taron sobre sus pies

- Una gran voz del cielo los llamó a subir y subieron a los cie­los en

una nube

 

13) ¿Qué pasó en esa mis­ma hora? (13)

- Un gran ter­re­mo­to, en el que una déci­ma parte de la ciu­dad se

der­rum­bó y siete mil hom­bres murieron

- El resto se ater­ror­izó y dieron glo­ria a Dios

 

14) ¿Qué se oyó cuan­do el sép­ti­mo ángel sonó su trompe­ta? (15)

- Grandes voces en el cielo, que decían: “Los reinos del cielo han

venido a ser de nue­stro Señor y de Su Cristo; y Él reinará por los

sig­los de los sig­los”

 

15) ¿Qué hicieron los vein­tic­u­a­tro ancianos? (16)

- Pos­traron sus ros­tros y ado­raron a Dios

 

16) ¿Por qué dieron gra­cias? (17)

- El Señor Dios Todopoderoso ha toma­do Su gran poder y ha reina­do

 

17) Mien­tras se expresa­ban en su oración, ¿qué vino? (18)

- Su ira

- El tiem­po de juz­gar a los muer­tos

- En el que Él da galardón a Sus Sier­vos los pro­fe­tas y a los san­tos

- En el que Él destruye a los que destruyen la tier­ra

 

18) ¿Qué fue abier­to en el cielo, y qué fue vis­to en Él? (19)

- El tem­p­lo de Dios; el arca del pacto

 

19) ¿Qué sigu­ió entonces? (19)

- Relám­pa­gos, voces, truenos, un ter­re­mo­to y grande grani­zo

Apoc­alip­sisLec­ción 12. Capí­tu­lo Once