EL LIBRO DE APOCALIPSIS

 

Capí­tu­lo Vein­ti­dos

 

OBJETIVOS EN EL ESTUDIO DE ESTE CAPÍTULO

 

1) Con­sid­er­ar el des­ti­no eter­no de los red­imi­dos, en tér­mi­nos

descrip­tivos de la pro­visión de Dios

 

2) Notar que las cosas rev­e­ladas en este libro iban a pasar pron­to

 

3) Pon­er aten­ción a las prome­sas y adver­ten­cias dadas en cuan­to con­cluye

el libro

 

RESUMEN

 

En el capí­tu­lo pre­vio Juan describió la glo­ria de la nue­va Jerusalén mien­tras el des­ti­no eter­no de los red­imi­dos era rev­e­la­da. En los primeros seis ver­sícu­los de este capí­tu­lo, es com­ple­ta­da la visión de Juan del futuro glo­rioso para el pueblo de Dios con una breve descrip­ción de el río de la vida, y el trono de Dios y del Cordero. Con el río de la vida salien­do des­de el trono, y el árbol de la vida dan­do fru­to cada mes jun­to con sus hojas para sanidad, el cuadro es uno de pro­visión por parte de Dios. La comu­nión eter­na con Dios, enfa­ti­za­da en el capí­tu­lo ante­ri­or (ver 21:3–4,7), es enfa­ti­za­da de nue­vo con la prome­sa de ver Su ros­tro y de ten­er Su nom­bre en la frente. Ya sin ningu­na maldición (ver Gén 3:17–19), el red­imi­do servirá a Dios y al Cordero en el trono. No hay noche ni necesi­dad de sol, porque el Señor Dios les dará luz (ver 21:23). El red­imi­do reinará tam­bién para siem­pre (1–5).

 

El resto de este capí­tu­lo con­tiene la gran con­clusión de este libro mar­avil­loso. El ángel que mostró a Juan la san­ta ciu­dad enfa­tizó que los even­tos descritos en este libro iban a suced­er pron­to, de tal for­ma que Juan no debe sel­l­ar el libro (ver 22:6,10; esto con­trasta con Dan 8:26). El mis­mo Jesús establece tres veces que Él ven­drá pron­to (ver 22:7, 12, 20), la que yo asumo que se refiere a Su veni­da en juicio, el cual es descrito a lo largo de todo este libro (ver 3:10–11). Con un recorda­to­rio de las ben­di­ciones para aque­l­los que hacen Sus man­damien­tos, Jesús, quien es el Alfa y la Omega, el prin­ci­pio y el fin, el primero y el últi­mo, la raíz y el lina­je de David, la estrel­la res­p­lan­de­ciente de la mañana, declara que Él envió a Su ángel para tes­ti­ficar de estas cosas a las igle­sias. El Espíritu y la esposa se jun­tan en una invitación hacia los sedi­en­tos para que ven­gan a tomar del agua de la vida gra­tuita­mente. El libro final­iza con una adver­ten­cia ter­ri­ble de no añadir ni quitar nada del libro, una prome­sa final de la veni­da del Señor, y una doble oración cla­man­do por la veni­da del Señor Jesús, y para que Su gra­cia sea con todos los her­manos (6–22).

 

BOSQUEJO

 

I. EL RÍO, EL ÁRBOL, Y EL TRONO

 

   A. EL RÍO DE LA VIDA (1)

1. Juan mira un río limpio de agua de vida, res­p­lan­de­ciente como

cristal

2. Sale del trono de Dios y del Cordero

 

   B. EL ÁRBOL DE LA VIDA (2)

1. El árbol de la vida esta­ba a uno y otro lado del río

2. El árbol daba doce fru­tos dan­do fru­to cada mes

3. Las hojas eran para la sanidad de las naciones

 

C. EL TRONO DE DIOS Y DEL CORDERO (3–5)

1. Allí no habrá ya maldición, sino que el trono de Dios y del

Cordero estará en ella

2. Sus sier­vos le servirán

a. Verán Su ros­tro

b. Su nom­bre estará en sus frentes

3. Allí ya no habrá noche

a. No nece­si­tan de lám­para o de luz del sol

b. Porque el Señor Dios los ilu­mi­na

4. Reinarán para siem­pre

 

II. LA GRAN CONCLUSIÓN (6–21)

 

    A. EL TIEMPO ESTÁ CERCA, NO SELLAR EL LIBRO (6–11)

1. El ángel le dice a Juan que estas pal­abras son fieles y

ver­daderas

a. El Señor Dios ha envi­a­do a Su ángel para mostrar a Sus

sier­vos las cosas que deberán pasar pron­to

b. El Cordero procla­ma: “¡He aquí, ven­go pron­to! Bien­aven­tu­ra­do

el que guar­da las pal­abras de la pro­fecía de este libro.”

2. Juan inten­ta ado­rar al ángel

a. Él se pos­tra a los pies del ángel que le mostró estas cosas

b. El ángel se lo pro­híbe

1) El ángel es su con­sier­vo, y de sus her­manos los pro­fe­tas

y de aque­l­los que guardan las pal­abras de este libro

2. Juan debe ado­rar a Dios

3. Se le dice a Juan que selle las pal­abras de la pro­fecía de este

Libro

a. Porque el tiem­po está cer­ca

b. El que es injus­to sea injus­to todavía, y el que es inmun­do

sea inmun­do todavía

c. Y el que es jus­to, prac­tique la jus­ti­cia todavía, y el que

es san­to, san­tifíquese cada día

 

B. EL TESTIMONIO DE JESÚS (12–17)

1. Su primera declaración:

a. “He aquí Yo ven­go pron­to”

b. Y mi galardón con­mi­go, para rec­om­pen­sar a cada uno según sea

su obra”

c. “Yo soy el Alfa y la Omega

d. “El prin­ci­pio y el fin, el primero y el últi­mo”

2. La prome­sa:

a. Bien­aven­tu­ra­dos los que guardan Sus man­damien­tos (o lavan

sus ropas)

1) Porque tienen dere­cho al árbol de la vida

2) Porque podrán entrar por las puer­tas a la ciu­dad

b. Los que están fuera de la ciu­dad

1) Son los per­ros, los hechiceros, los for­ni­car­ios, los

homi­ci­das, y los idóla­tras

2) Todo aquel que ama y hace men­ti­ra

3. La segun­da declaración:

a. “Yo Jesús he envi­a­do Mi ángel para daros tes­ti­mo­nio de estas

cosas en las igle­sias”

b. “Yo soy la raíz y el lina­je de David, la estrel­la

res­p­lan­de­ciente de la mañana.”

4. La invitación:

a. El Espíritu y la esposa dicen “Ven”

b. Y el que oye diga “Ven”

– Cualquiera que lo desee, toma del agua de la vida

gra­tuita­mente

 

C. UNA PALABRA DE ADVERTENCIA (18–19)

1. No añadir a las pal­abras de este libro, o Dios traerá sobre él

las pla­gas escritas en él

2. No quitar de las pal­abras de este libro, Dios quitará su parte

de:

a. El libro (o el árbol) de la vida

b. La san­ta ciu­dad

c. Las cosas escritas en este libro

 

D. LA PROMESA CERRADA, LAS ORACIONES FINALES (20–21)

1. La prome­sa de Aquel que tes­ti­fi­ca estas cosas: “Cier­ta­mente

ven­go en breve.”

2. Las dos ora­ciones de Juan:

a. En relación a su Señor: “Amén; si, ven, Señor Jesús”

b. En relación a sus her­manos: “La gra­cia de nue­stro Señor

Jesu­cristo sea con todos vosotros. Amén.”

 

PREGUNTAS DE REVISIÓN DEL CAPÍTULO

 

1) ¿Cuáles son los pun­tos prin­ci­pales de este capí­tu­lo?

- El río, el árbol, y el trono (1–5)

- La gran con­clusión (6–21)

 

2) ¿Qué ve Juan que sale del trono de Dios y del Cordero? (1)

- Un río limpio de agua de vida, res­p­lan­de­ciente como cristal

 

3) ¿Qué está en un lado y el otro del río? (2)

- El árbol de la vida

 

4) ¿Cuán­tos fru­tos dio el árbol y cuan­do? ¿Para qué eran? (2)

- Doce fru­tos, dan­do cada mes su fru­to

- Para la sanidad de las naciones

 

5) ¿Qué no exis­tió ya más? ¿Qué esta­ba en lugar de la ciu­dad? (3)

- No hubo más maldición

- El trono de Dios y del Cordero

 

6) ¿Qué se dijo en relación a los sier­vos de Dios y del Cordero? (3–5)

- Sus sier­vos Le servirían

- Ellos verán Su ros­tro

- Su nom­bre estará en sus frentes

- Ellos reinarán por los sig­los de los sig­los

 

7) ¿Qué se dijo de la noche y de la luz del sol? (5)

- No habrá allí más noche

- No tienen necesi­dad de la luz de lám­para, ni de la luz del sol,

porque Dios el Señor los ilu­mi­nará

 

8) ¿Qué se le dijo a Juan sobre las cosas que ha vis­to? (6)

- “Estas pal­abras son fieles y ver­daderas”

- “Y el Señor, el Dios de los espíri­tus de los pro­fe­tas, ha envi­a­do Su

ángel, para mostrar a Sus sier­vos las cosas que deben suced­er

pron­to.

 

9) ¿Qué prome­sa y con­fi­an­za le es dada en el ver­sícu­lo 7?

- “¡He aquí, ven­go pron­to!”

- “Bien­aven­tu­ra­do el que guar­da las pal­abras de la pro­fecía de este

Libro.”

 

10) ¿Qué inten­tó Juan hac­er cuan­do oyó y vio estas cosas? (8)

- Se postró para ado­rar a los pies del ángel que le mostra­ba estas

cosas

 

11) ¿Qué le dijo el ángel a Juan? (9)

- “Mira, no lo hagas.”

- “Yo soy con­sier­vo tuyo, de tus her­manos los pro­fe­tas, y de los que

guardan las pal­abras de este libro.”

- “Ado­ra a Dios.”

 

12) ¿Qué se le dice a Juan en relación a la pro­fecía de este libro? ¿Por

    qué? (10)

- Que no selle las pal­abras de la pro­fecía de este libro

- Porque el tiem­po está cer­ca

 

13) ¿Qué se le dice del injus­to y del inmun­do? ¿Del jus­to y del san­to?

    (11)

- Que el injus­to sea injus­to todavía

- Que el jus­to sea san­to todavía

 

14) ¿Qué prome­sa y que seguri­dad es dada en el ver­sícu­lo 12?

- “He aquí yo ven­go pron­to”

- “Mi galardón con­mi­go, para rec­om­pen­sar a cada uno según sea su

obra”

 

15) ¿Cómo se describe Jesús a Si mis­mo? (13)

- “Yo soy el Alfa y la Omega, el prin­ci­pio y el fin, el primero y el

últi­mo.”

 

16) ¿Qué ben­di­ción se prom­ete a aque­l­los que hacen Sus man­damien­tos

    (algunos man­u­scritos dicen “los que lavan sus ropas”)? (14)

- Ten­drán dere­cho al árbol de la vida

- Entrarán por las puer­tas de la ciu­dad

 

17) ¿Quiénes estarán fuera de la ciu­dad? (15)

- Los per­ros, los hechiceros, los for­ni­car­ios, los homi­ci­das y los

idol­a­tras

- Todo aquel que ama y hace men­ti­ra

 

18) ¿Por qué Jesús envió a Su ángel? (16)

- Para tes­ti­ficar estas cosas en las igle­sias

 

19) ¿Cómo se describe Jesús a Si mis­mo? (16)

- “Yo soy la raíz y el lina­je de David, la estrel­la res­p­lan­de­ciente

de la mañana.”

 

20) ¿Quién extendió esta invitación? ¿Qué se ofre­ció? (17)

- El Espíritu y la esposa

- A todo aquel que oye

 

21) ¿A quién se extendió esta invitación? ¿Qué se ofre­ció? (17)

- Al que tiene sed

- Tomar del agua de la vida gra­tuita­mente

 

22) ¿Qué adver­ten­cia se da a los que oyen las pal­abras de la pro­fecía de

    este libro? (18–19)

- Si alguno añadiere a estas cosas, Dios traerá sobre él las pla­gas

que están escritas en este libro

- Si alguno quitare de las pal­abras del libro de esta pro­fecía, Dios

quitará su parte del libro (o del árbol) de la vida, y de la san­ta

ciu­dad y de las cosas que están escritas en este libro

 

23) ¿Qué prome­sa es dada por Aquel que tes­ti­fi­ca estas cosas? (20)

- “Cier­ta­mente ven­go en breve.”

 

24) ¿Cuáles dos ora­ciones expre­sa Juan mien­tras él cier­ra el libro?

    (20–21)

- “Amén; si, ven, Señor Jesús”

- “La gra­cia de nue­stro Señor Jesu­cristo sea con todos vosotros.

Amén.”

 

Apoc­alip­sisLec­ción 23. Capí­tu­lo Vein­ti­dos

EL LIBRO DE APOCALIPSIS

Capí­tu­lo Seis

Apoc­alip­sisLec­ción 07. Capí­tu­lo Seis 

OBJETIVOS EN EL ESTUDIO DE ESTE CAPÍTULO

1) Con­sid­er­ar cual podría ser el sig­nifi­ca­do de los difer­entes sel­l­os y sus sím­bo­los

RESUMEN

En este capí­tu­lo el Cordero abre seis de los siete sel­l­os del libro. Veo los primeros cua­tro sel­l­os como la rev­elación de las fuerzas que Dios podría usar para traer a juicio a los opre­sores de Su pueblo (1–8). Note lo que se dice sobre los difer­entes jinetes:

…le fue dada una coro­na…” (al jinete del cabal­lo blan­co)

…le fue dado poder…se le dio a él…” (al jinete del cabal­lo  rojo)

…una voz en medio de los cua­tro seres vivientes, que decía” (el jinete del cabal­lo negro)

…y se les dio potes­tad…” (los jinetes del cabal­lo amar­il­lo – la Muerte y el Hades)

¿Quién tenía el poder para dar una coro­na, o para dar tal autori­dad? ¿Quién podría haber habla­do en medio de los cua­tro seres vivientes? ¿Quién tenía el poder para dar a la Muerte y al Hades? Cuan­do con­sid­er­amos que Jesús es el sober­a­no de los reyes de la tier­ra (1:5), que Él tiene las llaves del Hades y de la Muerte (1:18), y que Él esta­ba en medio de los cua­tro seres vivientes (5:6), ¡parece claro que la respues­ta es Cristo! En este caso, los cabal­los y sus jinetes esta­ban actuan­do por la autori­dad y el poder dado por Cristo. Sug­iero entonces la sigu­iente expli­cación para los primeros cua­tro sel­l­os:

El cabal­lo blan­co y su jinete – Rep­re­sen­ta con­quista mil­i­tar, tal como  la usa­da por Dios para traer juicio sobre Asiria (Isa 10:5–7,12–13,15- 16) y sobre Babilo­nia (Isa 13:17–20). Aquí, el jinete con el arco describe a un guer­rero medo, recono­ci­do en su uso del arco como un arma, y fueron ene­mi­gos temi­dos de los romanos.

El cabal­lo rojo y su jinete – Rep­re­sen­ta la guer­ra civ­il, en la que las per­sonas se matarían unas a otras, tal como lo usó Dios en Su

juicio con­tra Egip­to (Isa 19:1–4).

El cabal­lo negro y su jinete – Rep­re­sen­ta el ham­bre, donde las necesi­dades (el tri­go y la ceba­da) serían esca­sos, en tan­to que los lujos (el aceite y el vino) podrían estar en abun­dan­cia pero de poco interés para el ham­bri­en­to. Dios usó el ham­bre en Su juicio sobre Israel (ver Jer 14:11–12).

 

El cabal­lo amar­il­lo y su jinete (la Muerte y el Hades) – rep­re­sen­tan la muerte traí­da por la espa­da, el ham­bre, la mor­tan­dad (pesti­len­cia),  y las fieras de la tier­ra. Tales juicio severos de Dios fueron traí­dos sobre Jerusalén en el pasa­do (ver Ezeq 5:17; 6:12; 14:21).

Con el quin­to sel­lo, se nos dice el POR QUÉ Dios traería tales juicios. Las almas que han muer­to por la pal­abra de Dios y su tes­ti­mo­nio, y cuan­do sea el tiem­po jus­to empezará el juicio. En el tiem­po inter­me­dio, las almas de los muer­tos con con­for­t­adas con vestiduras y se les dijo que des­cansaran (9–11).

El sex­to sel­lo describe dis­tur­bios cós­mi­cos y la deses­peración de aque­l­los que inten­tan ocul­tarse de la ira de Dios. ¿Está descri­bi­en­do esta esce­na el fin del tiem­po (ver 2 Ped 3:7–12)? El lengua­je recuer­da al que es usa­do para describir el juicio de Dios sobre Babilo­nia (Isa 13:1–22) y sobre Samaria (Óseas 10:7–8). Jesús usó un lengua­je sim­i­lar para adver­tir a las per­sonas de Su tiem­po de la destruc­ción inmi­nente de Jerusalén (Luc 23:28–20). Entonces me incli­no a pen­sar que se está refirien­do al juicio venidero (tal vez en la for­ma de calami­dades nat­u­rales) sobre aque­l­los que perseguían al pueblo de Dios en el primer siglo, y como el cul­pa­ble no podrá escapar en el día de la ira del Cordero (12–17).

BOSQUEJO

I. LOS CUATRO CABALLOS Y SUS JINETES (1–8)

   A. EL PRIMER SELLOEL JINETE EN EL CABALLO BLANCO (1–2)

1. El Cordero abre el primer sel­lo

2. Uno de los cua­tro seres vivientes dice “Ven y mira”

3. Juan ve a un cabal­lo blan­co y a su jinete

a. Un hom­bre tenía un arco

b. Y le fue dada una coro­na

c. El hom­bre sal­ió ven­cien­do, y para vencer

B. EL SEGUNDO SELLOEL JINETE Y EL CABALLO ROJO (3–4)

1. El Cordero abre el segun­do sel­lo

2. El segun­do ser viviente dice “Ven y mira”

3. Juan mira un cabal­lo rojo y a su jinete

a. Al jinete le fue dado poder de quitar de la tier­ra la paz, y que se matasen unos a otros

b. Se le dio una gran espa­da

C. EL TERCER SELLOEL JINETE EN EL CABALLO NEGRO (5–6)

1. El Cordero abre el ter­cer sel­lo

2. El ter­cer ser viviente dice “Ven y mira”

3. Juan mira a un cabal­lo negro y a su jinete

a. Una bal­an­za en la mano del jinete

b. Una voz en medio de los cua­tro seres vivientes que decía: “Dos libras de tri­go por un denario, y seis libras de ceba­da por un denario; pero                     no dañes el aceite ni el vino.”

D. EL CUARTO SELLOEL JINETE EN EL CABALLO AMARILLO (7–8)

1. El Cordero abre el cuar­to sel­lo

2. El cuar­to ser viviente dice “Ven y mira”

3. Juan mira a un cabal­lo amar­il­lo y a su jinete

a. En el cabal­lo se sien­ta la Muerte, y el Hades le seguía

b. Le fue dada potes­tad sobre la cuar­ta parte de la tier­ra

c. Le fue dada potes­tad para matar con espa­da, con ham­bre, con mor­tan­dad, y con las fieras de la tier­ra

II. LAS ALMAS BAJO EL ALTAR (9–11)

A. EL QUINTO SELLOLAS ALMAS BAJO EL ALTAR (9–10)

1. El Cordero abre el quin­to sel­lo

2. Juan mira bajo el altar a aque­l­los que habían muer­to

a. Por causa de la pal­abra de Dios

b. Por el tes­ti­mo­nio que tenían

3. Ellos clam­a­ban a gran voz:

a. “¿Has­ta cuán­do, Señor, san­to y ver­dadero?”

b. “¿Has­ta cuan­do no juz­gas y ven­gas nues­tra san­gre en los que moran en la tier­ra?”

B. SU CONSOLACIÓN (11)

1. Se les dio una vestidu­ra blan­ca a cada uno de ellos

2. Se les dijo que des­cansase todavía un poco de tiem­po, has­ta que se com­ple­tara el número de sus con­sier­vos y de sus her­manos, que tam­bién habrían de ser muer­tos como ellos

III. LOS DISTURBIOS CÓSMICOS EN EL DÍA DE LA IRA DEL CORDERO (12–17)

A. EL SEXTO SELLOLOS DISTURBIOS CÓSMICOS (12–14)

1. El Cordero abre el sex­to sel­lo

2. Ocur­ren even­tos cat­a­stró­fi­cos:

a. Un gran ter­re­mo­to

b. El sol se puso negro como tela de cili­cio

c. La luna se volvió toda como san­gre

d. Las estrel­las del cielo cayeron sobre la tier­ra, como la higuera deja caer sus higos cuan­do es sacu­d­i­da por un

fuerte vien­to

e. El cielo se desvaneció como un pergamino que se enrol­la

f. Todo monte y toda isla se removió de su lugar

B. LA REACCIÓN DE LA HUMANIDAD (15–17)

1. Grandes y pequeños, sier­vo y libre, se escondieron en las cuevas y entre las peñas de los montes

2. Decían a los montes y a las peñas:

a. “Caed sobre nosotros, y escond­ed­nos del ros­tro de aquel que está sen­ta­do sobre el trono, y de la ira del Cordero”

b. “Porque el gran día de su ira ha lle­ga­do; ¿y quién podrá sosten­erse en pie?”

PREGUNTAS DE REVISIÓN PARA EL CAPÍTULO

1) ¿Cuáles son los pun­tos prin­ci­pales de este capí­tu­lo?

a. Los cua­tro cabal­los y sus jinetes (1–8)

b. Las almas bajo el altar (9–11)

c. Los dis­tur­bios cós­mi­cos en el día de la ira del Cordero (12–17)

2) ¿Quién abrió cada uno de los sel­l­os de este capí­tu­lo? (1,3,5,7,9,12)

- El Cordero

3) ¿Qué es vis­to cuan­do se abre el primer sel­lo? ¿Qué le es dado a él?

   (1–2)

- Un jinete en un cabal­lo blan­co con un arco

- Una coro­na, y quien la llev­a­ba sal­ió ven­cien­do

4) ¿Qué es vis­to cuan­do es abier­to el segun­do sel­lo? ¿Qué le es dado a

   él? (3–4)

- Un jinete con un cabal­lo rojo

- Poder de quitar de la tier­ra la paz, y que se matasen unos a otros

- Una gran espa­da

5) ¿Qué es vis­to cuan­do es abier­to el ter­cer sel­lo? ¿Qué es oído? (5–6)

- Un jinete en un cabal­lo negro con una bal­an­za en su mano

- “Dos libras de tri­go por un denario, y seis libras de ceba­da por un denario, pero no dañes el aceite ni el vino.”

6) ¿Qué es vis­to cuan­do es abier­to el cuar­to sel­lo? ¿Qué les es dado?

   (7–8)

- La Muerte mon­tan­do un cabal­lo amar­il­lo, segui­da por el Hades

- Le fue dada potes­tad sobre la cuar­ta parte de la tier­ra, para matar mcon espa­da, con ham­bre, con mor­tan­dad, y con las fieras de la tier­ra

7) ¿Qué es vis­to cuan­do es abier­to el quin­to sel­lo? ¿Qué están dicien­do?

   (9–10)

- Las almas bajo el altar de los que habían sido muer­tos por causa de la pal­abra de Dios y por el tes­ti­mo­nio que tenían

- “¿Has­ta cuán­do, Señor, san­to y ver­dadero, no juz­gas y ven­gas nues­tra san­gre en los que moran en la tier­ra?”

8) ¿Cómo son con­so­la­dos? (11)

- Se les dio una vestidu­ra blan­ca a cada uno de ellos

- Se les dijo que des­cansasen todavía un poco de tiem­po, has­ta que se

com­ple­tara el número de sus con­sier­vos y sus her­manos, que tam­bién habían de ser muer­tos como ellos

9) ¿Qué es vis­to cuan­do es com­ple­ta­do el sex­to sel­lo? (12–14)

- Un gran ter­re­mo­to, el sol se puso negro, la luna se volvió como san­gre, las estrel­las del cielo cayeron sobre la tier­ra, el cielo es enrol­la­do como  un pergamino, todo monte y toda isla se removió de su lugar

10) ¿Qué inten­ta hac­er la gente de la tier­ra? ¿Qué dicen ellos? (15–17)

- Se escon­den en las cuevas y entre las peñas de los montes

- “Caed sobre nosotros, y escond­ed­nos del ros­tro de aquel que está sen­ta­do en el trono, y de la ira del Cordero”

- “Porque el gran día de Su ira ha lle­ga­do; ¿y quién podrá sosten­erse en pie?”

EL LIBRO DE APOCALIPSIS

Capí­tu­lo Cin­co

(descar­gar el archi­vo Apoc­alip­sisLec­ción 06. Capí­tu­lo Cin­co

OBJETIVOS EN EL ESTUDIO DE ESTE CAPÍTULO

1) Exam­i­nar lo que se rev­ela sobre el Cordero (Jesús) y lo que Él ha logra­do por medio de Su muerte

2) Con­sid­er­ar el impacto que esta esce­na habrá tenido en los cris­tianos persegui­dos en Asia

RESUMEN

La esce­na que ini­ció en el capí­tu­lo cua­tro con­tinúa. Mien­tras que el capí­tu­lo cua­tro podría ser declar­a­do como “Dios está en Su trono”, el tema de este capí­tu­lo podría ser lla­ma­do “Dig­no es el Cordero”

La aten­ción de Juan se dirige a un libro en la mano derecha de Dios. Escrito por den­tro y por fuera, sel­l­a­do con siete sel­l­os. Un ángel fuerte procla­ma “¿Quién es dig­no de abrir el libro y desa­tar sus sel­l­os?” y al prin­ci­pio parece ser que nadie en el cielo ni en la tier­ra parecía dig­no de abrir el libro para mirar en él. Esto llevó a Juan a llo­rar (1–4).

Pero uno de los vein­tic­u­a­tro ancianos le dijo que no llo­rara porque alguien descrito como “el León de la tribu de Judá, la raíz de David” (ver Gén 49:9–10; Isa 11:10) ha ven­ci­do para abrir el libro y desa­tar sus sel­l­os. En medio del trono y de los cua­tro seres vivientes, y en medio de los ancianos, Juan ve de pie un Cordero como inmo­la­do (en este caso, Jesús – ver Jn 1:29), con siete cuer­nos, y siete ojos. Los siete ojos se expli­can como los siete espíri­tus de Dios envi­a­dos por toda la tier­ra (ver Zac 4:10). Como se ha vis­to antes (ver 1:4; 3:1; 4:5) rep­re­sen­tan el Espíritu San­to, en tan­to que los siete cuer­nos son indica­ti­vo de gran for­t­aleza (ver Deut 33:17; 1 Sam 2:10). El Cordero se ve entonces toman­do el libro de la mano derecha de Dios (5–7).

Al tomar el libro provo­ca que las cua­tro criat­uras vivientes y los vein­tic­u­a­tro ancianos se postren delante del Cordero. Todos tenían un arpa (tal vez sim­bolizan­do ala­ban­za, Hai­ley) y copas de oro llenas de incien­so, que son las ora­ciones de los san­tos, can­tan un nue­vo cán­ti­co ala­ban­do al Cordero como dig­no de tomar el libro. Procla­man Su merec­imien­to sobre las bases de haber sido inmo­la­do y de haber red­imi­do por Su san­gre a todas las naciones son que son hechos reyes y sac­er­dotes ante Dios por lo que reinare­mos sobre la tier­ra (ver 1:5–6; 1 Ped 2:9). Las voces de mil­lones de mil­lones de ánge­les alrede­dor del trono así unidos con su ala­ban­za del Cordero que fue inmo­la­do es dig­no de todo el poder, las riquezas, la sabiduría, la for­t­aleza, la hon­ra, la glo­ria y la ala­ban­za. Final­mente, toda criatu­ra en el cielo, en la tier­ra, y en el mar se unen para alabar tan­to al que está sen­ta­do en el trono (Dios) como al Cordero. Los cua­tro seres vivientes dicen “Amén” y los vein­tic­u­a­tro ancianos se pos­tran y ado­ran (8–14)

Esta esce­na impo­nente debe ani­mar en ver­dad la fe cris­tiana. Como es declar­a­do por Sum­mer:

Tal esce­na fue cal­cu­la­da para dar nue­vo áni­mo y nue­va esper­an­za a los

   cora­zones de los primeros lec­tores de Juan, los cris­tianos persegui­dos

   de Asia; trae la mis­ma esper­an­za a los cora­zones cris­tiano en

   cualquier época. Al creer en el poder de Dios (capí­tu­lo 4) y en el

   amor reden­tor de Dios (capí­tu­lo 5), no hay ene­mi­go o fuerza del mal

   que los cris­tianos nece­siten temer. Ellos pueden entrar en el

   con­flic­to o resi­s­tir el mal al saber que Dios está aun en Su trono; Él

   no ha hecho a un lado Su cetro; Él no ha deja­do Su trono a ningún

   otro.”

¿Y qué rep­re­sen­ta el libro? Como Shelly dice en su comen­tario:

Este libro es el libro del des­ti­no de la humanidad. En el podría ser

   encon­tra­da el des­ti­no de los san­tos sufrien­do, las con­se­cuen­cias de

   las maquina­ciones de Roma (y lo que podría agre­gar Jerusalén, MAC)

con­tra la igle­sia, y un bosque­jo del futuro del tiem­po de Juan por

   medio de la res­olu­ción de la bru­tal batal­la par­tic­u­lar entre sus

   her­manos y las fuerzas de Satanás. Estas cosas rev­e­ladas en las

   sigu­iente visiones de Apoc­alip­sis fueron entre­gadas en este libro.”

En este caso, el libro rev­ela como Dios man­i­fes­taría Su jus­ta indi­gnación sobre aque­l­los que rec­haz­aron a Su Cristo y per­sigu­ieron a Su pueblo. Tam­bién, como los san­tos sufri­entes vencerían even­tual­mente. Tan pron­to como el libro fue sel­l­a­do, las obras de Dios fueron aun un mis­te­rio. Pero en cuan­to los sel­l­os son abier­tos (6:1–8:1), ten­emos:

La rev­elación de Jesu­cristo, que Dios le dio, para man­i­fes­tar a sus

   sier­vos – las cosas que deben suced­er pron­to.” (1:1)

BOSQUEJO

I. EL LIBRO Y EL CORDERO (1–7)

   A. EL LIBRO EN LA MANO DERECHA DE DIOS (1–4)

1. Escrito por den­tro y por fuera, sel­l­a­do con siete sel­l­os

2. La procla­mación del ángel fuerte

a. “¿Quién es dig­no?”

b. “¿De abrir el libro y desa­tar sus sel­l­os?”

3. La respues­ta ini­cial

a. Ninguno, ni en el cielo ni en la tier­ra ni deba­jo de la tier­ra

b. Ninguno, podía abrir el libro, ni aun mirar­lo

4. La reac­ción de Juan: “Y llora­ba mucho, porque no se había hal­la­do a ninguno dig­no…”

B. EL ÚNICO DIGNO DE ABRIR EL LIBRO (5–7)

1. Pal­abras de alien­to de uno de los ancianos a Juan

a. “No llores”

b. “He aquí que el León de la tribu de Judá, la raíz de David”

c. Él “ha ven­ci­do”

1) “Para abrir el libro”

2) “Para desa­tar sus siete sel­l­os”

2. La descrip­ción de Juan del Cordero

a. Esta­ba en medio del trono, de los cua­tro seres vivientes, yde los ancianos

b. Un Cordero como inmo­la­do

1) Qué tenía siete cuer­nos

2) Con siete ojos, los cuales son los siete espíri­tus de Dios envi­a­dos por toda la tier­ra

c. Que tomó el libro de la mano derecha

II. EL CORDERO ES ALABADO (8–14)

    A. POR LOS CUATRO SERES VIVIENTES Y LOS VEINTICUATRO ANCIANOS (8–10)

1. Todos tienen:

a. Un arpa

b. Copas de oro llenas de incien­so, que son las ora­ciones de los san­tos

2. Ellos canta­ban un nue­vo cán­ti­co…

a. El Cordero es dig­no

1) De tomar el libro

2) De abrir los sel­l­os

b. Porque:

1) Él fue inmo­la­do

2) Con Su san­gre nos ha red­imi­do para Dios, de todo lina­je y lengua y pueblo y nación

3) Él nos ha hecho para nue­stro Dios reyes y sac­er­dotes, para reinar sobre la tier­ra

B. POR MILLONES DE MILLONES DE ÁNGELES (11–12)

       1. Sus voces se oyeron alrede­dor del trono, jun­to con los seres vivientes y los ancianos

2. Dicien­do con gran voz:

a. “El Cordero que fue inmo­la­do

b. Es dig­no de tomar el poder, las riquezas, la sabiduría, la for­t­aleza, la hon­ra, la glo­ria y la ala­ban­za

C. JUNTO CON EL QUE ESTÁ SENTADO EN EL TRONO (13–14)

1. Juan oye aho­ra a los que están en el cielo, en la tier­ra, deba­jo de la tier­ra, y en mar que dicen:

  1. La ala­ban­za, la hon­ra, la glo­ria y el poder…
  2. Al que está sen­ta­do en el trono, y al Cordero, por los sig­los de los sig­los”

2. A lo que:

a. Los cua­tro seres vivientes decían: “Amén”

b. Los vein­tic­u­a­tro ancianos se pos­traron sobre sus ros­tros y ado­raron al que vive por los sig­los de los sig­los

PREGUNTAS DE REVISIÓN PARA EL CAPÍTULO

1) ¿Cuáles son los pun­tos prin­ci­pales de este capí­tu­lo?

- El libro y el Cordero (1–7)

- El Cordero es alaba­do (8–14)

2) ¿Qué vio Juan en la mano derecha del que esta­ba sen­ta­do en el trono?

- Un libro escrito por den­tro y por fuera, sel­l­a­do con siete sel­l­os

3) ¿Qué proclamó un ángel fuerte con gran voz? (2)

- “¿Quién es dig­no de abrir el libro y desa­tar sus sel­l­os?”

4) ¿Cómo reac­cionó Juan cuan­do le pare­ció que no había ninguno dig­no de abrir el libro? (3–4)

- Lloró

5) ¿Qué le dijo uno de los vein­tic­u­a­tro ancianos? (5)

- “No llores”

- “He aquí que el León de la tribu de Judá, la raíz de David, ha  ven­ci­do para abrir el libro y desa­tar sus siete sel­l­os”

6) ¿Qué vio Juan? (6)

Un Cordero como inmo­la­do, con siete cuer­nos y siete ojos

7) ¿Dónde esta­ba el Cordero? ¿Qué hizo? (6–7)

- En medio del trono y de los cua­tro seres vivientes y de los ancianos

- Tomó el libro de la mano derecha del que esta­ba sen­ta­do en el trono

8) ¿Qué pasó cuan­do el Cordero tomó el libro? (8–9a)

- Los cua­tro seres vivientes y los vein­tic­u­a­tro ancianos se pos­traron delante del Cordero

- Todos tenían un arpa, y copas de oro de incien­so (que son las ora­ciones de los san­tos)

- Ellos canta­ban un nue­vo cán­ti­co

9) ¿Qué proclam­a­ban en su “nue­va can­ción”? (9)

- Que el Cordero era dig­no de tomar el libro y de abrir sus sel­l­os

10) ¿Por qué con­sid­er­aron dig­no al Cordero? (9–10)

- Porque Él fue inmo­la­do y los red­im­ió para Dios por Su san­gre

- Él los ha hecho para Dios reyes y sac­er­dotes

11) ¿Qué vio y oyó Juan entonces? (11)

- Las voces de mil­lones de mil­lones de ánge­les alrede­dor del trono, de los seres vivientes y de los ancianos

12) ¿Qué esta­ban dicien­do? (12)

- “El Cordero que fue inmo­la­do es dig­no”

- De tomar el poder, las riquezas, la sabiduría, la for­t­aleza, la hon­ra, la glo­ria y la ala­ban­za

13) ¿Qué oyó Juan ensegui­da? (13)

- Todo lo crea­do que está en el cielo, y sobre la tier­ra, y deba­jo de la tier­ra, y en el mar

- Ofre­cer la ala­ban­za, la hon­ra, la glo­ria y el poder tan­to al que está sen­ta­do en el trono como al Cordero

14) ¿Qué pasa entonces? (14)

- Los cua­tro seres vivientes dijeron “Amén”

- Los vein­tic­u­a­tro ancianos se pos­traron sobre sus ros­tros y ado­raron al que vive por los sig­los de los sig­los