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EL LIBRO DE APOCALIPSIS
Capí­tu­lo Diecin­ueve
OBJETIVOS EN EL ESTUDIO DE ESTE CAPÍTULO
1) Notar el gran gozo en el cielo sobre la caí­da de Babilo­nia, y la
emo­ción sobre la preparación del mat­ri­mo­nio entre el Cordero y Su
esposa
2) Ver la gran vic­to­ria que Cristo ten­dría sobre la bes­tia, el fal­so
pro­fe­ta, y sus ejérci­tos
RESUMEN
Este capí­tu­lo ilus­tra la der­ro­ta final de los ene­mi­gos del pueblo de
Dios. Juan oye a una gran mul­ti­tud en los cie­los rego­ci­ján­dose por la
caí­da de Babilo­nia. La mul­ti­tud está gozosa por los vein­tic­u­a­tro ancianos
y las cua­tro criat­uras vivientes, y una voz des­de el trono hizo un
lla­ma­do a todos los sier­vos de Dios a que Lo ado­raran (1–5).
Juan oye entonces a los cie­los rego­ci­ján­dose en preparación para la boda
del Cordero. Su esposa ya esta­ba lista, y está ador­na­da con lino fino,
que sim­bolizan las acciones jus­tas de los san­tos. Entonces se le dice a
Juan que aque­l­los que están invi­ta­dos a la cena del Cordero son en ver­dad
ben­de­ci­dos. Juan se pos­tra para ado­rar al que le está hablan­do, pero es
repren­di­do de inmedi­a­to y se le dice que adore a Dios (6–10).
La esce­na cam­bia ráp­i­da­mente mien­tras Juan ve el cielo abier­to y ve a
Cristo, el rey guer­rero sobre un cabal­lo blan­co, segui­do por los
ejérci­tos celes­tiales en cabal­los blan­cos. Descrito en tér­mi­nos llenos de
recuer­dos sobre Su apari­en­cia en los primeros tres capí­tu­los, Él está
lis­to para herir a las naciones y a sus gob­er­nantes con una vara de
hier­ro, mien­tras que Él pisa el lagar del vino del furor del Dios
Todopoderoso. Así está inscrito en Su vestidu­ra y en Su mus­lo, Jesús es
ver­dadera­mente “Rey de reyes y Señor de señores” (11–16).
Con un ángel que esta­ba en pie en el sol e invi­tan­do a las aves a
jun­tarse para la cena del gran Dios, Juan ve entonces a la bes­tia y a sus
fuerzas reunidas para hac­er la guer­ra con­tra Cristo y Su ejérci­to. Pero
de inmedi­a­to la bes­tia y el fal­so pro­fe­ta (la bes­tia ter­re­nal de 13:11-
18) son cap­tura­dos y lan­za­dos al lago de fuego. Sus ejérci­tos fueron
muer­tos con la espa­da que sale de la boca de Cristo, y todas las aves se
sacia­ron con sus carnes (17–21).
Este capí­tu­lo parece dis­eña­do para reforzar la idea de que Cristo es el
gob­er­nador reinante que der­ro­tará a los que han esta­do per­sigu­ien­do a Su
pueblo. Así como Babilo­nia la ram­era sería destroza­da, así la bes­tia y el
fal­so pro­fe­ta serían ven­ci­dos. Si lo últi­mo rep­re­sen­ta al impe­rio romano
en su per­se­cu­ción en con­tra de la igle­sia, esta sec­ción con sus imá­genes
vivi­das serían cumpl­i­das alrede­dor del 313 d.C. con Con­stan­ti­no
ter­mi­nan­do con la per­se­cu­ción romana.
BOSQUEJO
I. EL REGOCIJO EN EL CIELO POR LA CAÍDA DE BABILONIA (1–5)
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A. UNA GRAN MULTITUD EN EL CIELO (1–3)
1. La ala­ban­za a Dios, atribuyén­dole la sal­vación, la glo­ria, la
hon­ra, y el poder
2. La declaración de Sus juicios sobre la gran ram­era como
ver­daderos y jus­tos
a. Porque ella cor­rompió a la tier­ra con su for­ni­cación
b. Él ha ven­ga­do la san­gre de Sus sier­vos que ella der­ramó
3. La ala­ban­za a Dios, porque el humo de ella sube por los sig­los
de los sig­los
B. LOS VEINTICUATRO ANCIANOS Y LOS CUATRO SERES VIVIENTES (4)
1. Se pos­tran y ado­ran a Dios que está sen­ta­do en el trono
2. Dicien­do: “¡Amén! ¡Aleluya!”
C. UNA VOZ DESDE EL TRONO (5)
1. Hacien­do un lla­ma­do a todos los sier­vos de Dios y a los que Le
temen
2. Hacien­do un lla­ma­do tan­to a pequeños como a grandes a alabar a
Dios
II. EL CIELO SE REGOCIJA EN LA PREPARACIÓN PARA LAS BODAS DEL CORDERO
(6–10)
A. UNA GRAN MULTITUD EN EL CIELO (6–8)
1. Que se oye como muchas aguas y como grandes truenos
a. Ala­ban­do al Señor Dios Omnipo­tente por Su reino
b. Dicien­do que se ale­gren y se rego­ci­jen y den glo­ria a Dios
2. Porque han lle­ga­do las bodas del Cordero
a. Su esposa se ha prepara­do
b. Ella se ha vesti­do con lino fino, que son las acciones
jus­tas de los san­tos
B. UN CONSIERVO FIEL (9–10)
1. Le dice a Juan que escri­ba: “Bien­aven­tu­ra­dos los que son
lla­ma­dos a la cena de las bodas del Cordero”
2. Dicien­do: “Estas son pal­abras ver­daderas de Dios.”
3. Cuan­do Juan se pos­tra a sus pies para ado­rar­lo, es repren­di­do
a. “Mira, no lo hagas”
b. “Yo soy con­sier­vo tuyo, y de tus her­manos que retienen el
tes­ti­mo­nio de Jesús.”
c. “Ado­ra a Dios: porque el tes­ti­mo­nio de Jesús es el espíritu
de la pro­fecía.”
III. CRISTO EL REY GUERRERO SOBRE UN CABALLO BLANCO (11–16)
A. SU TERRIBLE DESCRIPCIÓN (11–13)
1. Cuan­do los cie­los son abier­tos, Juan Lo ve sen­ta­do sobre un
cabal­lo blan­co
a. Él es lla­ma­do Fiel y Ver­dadero
b. Con jus­ti­cia juz­ga y pelea
2. Como es vis­to por Juan:
a. Sus ojos eran como lla­ma de fuego
b. Había en Su cabeza muchas diade­mas
c. Tenía un nom­bre escrito que ninguno conocía sino Él mis­mo
d. Vesti­do de una ropa teñi­da en san­gre
e. Su nom­bre es: El Ver­bo de Dios
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B. SU GRAN GOBERNADOR Y REINO (14–16)
1. Segui­do por los ejérci­tos celes­tiales
a. Vesti­do en lino fino, blan­co y limpio
b. Sen­ta­dos en cabal­los blan­cos
2. De Su boca sale una espa­da agua para herir a las naciones
a. Él regirá a las naciones con una bar­ra de hier­ro
b. El pis­ará el lagar del vino del furor y de la ira del Dios
Todopoderoso
3. En Su vestidu­ra y en Su mus­lo tiene escrito este nom­bre: “Rey
de reyes y Señor de señores”
IV. LA CAÍDA DE LA BESTIA, DEL FALSO PROFETA, Y DE SUS FUERZAS (17–21)
A. LA DECLARACIÓN DE UN ÁNGEL (17–18)
1. Juan ve a un ángel de pie en el sol, que cla­ma a gran voz
2. Dicien­do a todas las aves que vue­lan en medio del cielo:
a. “Venid, y con­gre­gaos a la gran cena de Dios.”
b. “…para que comáis carnes de reyes y de cap­i­tanes, y carnes
de fuertes, carnes de cabal­los y de sus jinetes, y carnes de
todos, libres y esclavos, pequeños y grandes”
B. EL FIN DE LA BESTIA Y DEL FALSO PROFETA (19–21)
1. Juan vio a la bes­tia, a los reyes de la tier­ra y a sus
ejérci­tos, reunidos para hac­er la guer­ra con Él que esta­ba
sen­ta­do sobre el cabal­lo y sobre Sus ejérci­tos
2. Juan vio a la bes­tia y al fal­so pro­fe­ta apre­sa­da
a. El fal­so pro­fe­ta que hacia señales en la pres­en­cia de la
bes­tia
b. Con las que había engaña­do a los que reci­bieron la mar­ca de
la bes­tia, y habían ado­ra­do su ima­gen
— Los dos fueron lan­za­dos vivos den­tro de un lago de fuego que
arde con azufre
3. El resto de sus fuerzas fueron muer­tos
a. Con la espa­da que salía de la boca del que monta­ba el
cabal­lo
b. Todas las aves se sacia­ron de las carnes de ellos
PREGUNTAS DE REVISIÓN DEL CAPÍTULO
1) ¿Cuáles son los prin­ci­pales pun­tos de este capí­tu­lo?
— Los cie­los se rego­ci­jan por la caí­da de Babilo­nia (1–5)
— Los cie­los se rego­ci­jan por la preparación de las bodas del Cordero
(6–10)
— Cristo el rey guer­rero sobre un cabal­lo blan­co (11–16)
— La caí­da de la bes­tia, del fal­so pro­fe­ta, y de sus fuerzas (17–21)
2) ¿Qué oyó Juan de una gran mul­ti­tud que exclam­a­ba en el cielo? (1)
— “¡Aleluya! Sal­vación y hon­ra y glo­ria y poder son del Señor Dios
nue­stro”
3) ¿Por qué son procla­ma­dos los juicios de Dios sobre la ram­era como
ver­daderos y jus­to? (2)
— Ella ha cor­rompi­do a los reyes de la tier­ra con su for­ni­cación
— Ella ha der­ra­ma­do la san­gre de Sus sier­vos
4) ¿Qué más dijo esta gran mul­ti­tud en los cie­los? (3)
— “¡Aleluya! Y el humo de ella sube por los sig­los de los sig­los
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5) ¿Quién más se rego­ci­jo y clamó “¡Amén! ¡Aleluya!”? (4)
— Los vein­tic­u­a­tro ancianos y los cua­tro seres vivientes
6) ¿Qué procla­ma una voz des­de el trono? (5)
— “Alabad a nue­stro Dios todos sus sier­vos, y los que le teméis, así
pequeños como grandes”
7) ¿Qué clamó ensegui­da la voz de una gran mul­ti­tud? (6–7)
— “¡Aleluya, porque el Señor nue­stro Dios Todopoderoso reina”
— “Gocé­monos y ale­gré­monos y démosle glo­ria; porque han lle­ga­do las
bodas del Cordero, y su esposa se ha prepara­do”
8) ¿En qué fue ador­na­da la esposa del Cordero? (8)
— En lino fino, limpio y res­p­lan­de­ciente (las acciones jus­tas de los
san­tos)
9) ¿Qué se le dijo entonces a Juan? (9)
— “Escribe: ‘Bien­aven­tu­ra­dos los que son lla­ma­dos a la cena de las
bodas del Cordero’”
— “Estas son pal­abras ver­dadera de Dios.”
10) Cuan­do Juan se postró para ado­rar al que esta­ba con él, ¿qué le dijo
él? ¿Por qué? (10)
— “Mira, no lo hagas”
— “Yo soy con­sier­vo tuyo, y de tus her­manos que retienen el
tes­ti­mo­nio de Jesús.”
— “Ado­ra a Dios; porque el tes­ti­mo­nio de Jesús es el espíritu de la
pro­fecía.”
11) Enliste las car­ac­terís­ti­cas descrip­ti­vas del que está sen­ta­do en el
cabal­lo blan­co (11–16)
— Se llam­a­ba Fiel y Ver­dadero, y con jus­ti­cia juz­ga y pelea
— Sus ojos eran como lla­ma de fuego, y había en Su cabeza muchas
diade­mas
— Tenía un nom­bre escrito que ninguno conocía sino Él mis­mo
— Esta­ba vesti­do de una ropa teñi­da en san­gre
— Su nom­bre es: El Ver­bo de Dios
— Los ejérci­tos celes­tiales, vesti­dos de lino finísi­mo, blan­co y
limpio, le seguían en cabal­los blan­cos
— De su boca sale una espa­da agu­da, para herir con ella a las
naciones
— Él regirá a las naciones con una vara de hier­ro
— Él pisa el lagar del vino del furor y de la ira del Dios
Todopoderoso
— En Su vestidu­ra y en Su mus­lo tiene escrito este nom­bre: Rey de
reyes y Señor de señores
12) ¿Qué dijo a las aves un ángel que esta­ba en pie en el sol? (17–18)
— “Venid, y con­gre­gaos a la gran cena de Dios”
— “Para que comáis carnes de reyes y de cap­i­tanes, y carnes de
fuertes, carnes de cabal­los y de sus jinetes, y carnes de todos,
libres y esclavos, pequeños y grandes.”
13) ¿Qué vio Juan ensegui­da? (19)
— A la bes­tia, a los reyes de la tier­ra y a sus ejérci­tos, reunidos
para hac­er la guer­ra con­tra Él que está sen­ta­do sobre el cabal­lo
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blan­co y con­tra Su ejérci­to
14) ¿Qué le pasó a la bes­tia y al fal­so pro­fe­ta? (20)
— Fueron apre­sa­dos y lan­za­dos vivos den­tro de un lago de fuego que
arde con azufre
15) ¿Qué le pasó al resto de sus ejérci­tos? (21)
— Fueron muer­tos con la espa­da que salía de la boca de Cristo
— Todas las aves se sacia­ron de las carnes de ellos.

 

Apoc­alip­sisLec­ción 20. Capí­tu­lo Diecin­ueve (1)

 

EL LIBRO DE APOCALIPSIS

 

Capí­tu­lo Diecisi­ete

 

OBJETIVOS EN EL ESTUDIO DE ESTE CAPÍTULO

 

1) Apre­ciar la impor­tan­cia de este capí­tu­lo en la inter­pretación del

libro de Apoc­alip­sis

 

2) Notar la impor­tan­cia del hecho de que “no es” cuan­do fue dado el

Apoc­alip­sis

 

3) Averiguar la iden­ti­dad de la gran ram­era y de la bes­tia escar­la­ta

 

RESÚMEN

 

Este es el capí­tu­lo clave, porque es expli­ca­do el mis­te­rio de la gran ram­era y de la bes­tia, y el entendimien­to de alguien sobre este capí­tu­lo afec­tará su inter­pretación del resto del libro.

 

Juan es lle­va­do al desier­to donde se le mues­tra a “Babilo­nia” la gran ram­era, con la que han for­ni­ca­do los reyes de la tier­ra y los moradores de la tier­ra han sido embria­ga­dos con el vino de su for­ni­cación. Ella está sen­ta­da sobre una bes­tia escar­la­ta con siete cabezas y diez cuer­nos. Está vesti­da de púr­pu­ra y escar­la­ta, ador­na­da con oro, piedras pre­ciosas y per­las. En su mano está un cál­iz de oro lleno de la abom­i­na­ciones y de la inmundi­cia de su for­ni­cación. En su frente está escrito:

 

MISTERIO:

BABILONIA LA GRANDE,

LA MADRE DE LAS RAMERAS

Y DE LAS ABOMINACIONES DE LA TIERRA

Se ve a la mujer ebria de la san­gre de los san­tos (¿los san­tos del Antiguo Tes­ta­men­to?) y de la san­gre de los már­tires de Jesús, Juan quedó asom­bra­do con gran asom­bro (1-6).

 

El ángel pro­cede entonces a decir a Juan el mis­te­rio de la mujer y de la bes­tia que la lle­va. Empieza primero con la bes­tia, descri­ta como una que “era, y no es; y está para subir” (NASB). Esta bes­tia subirá del abis­mo (ver Apoc 11:7) y va a perdi­ción (ver Apoc 19:20). Las siete cabezas de la bes­tia rep­re­sen­tan siete montes sobre los cuales se sien­ta la mujer. Hay siete reyes, cin­co de los cuales han caí­do, uno es, y el otro aún no ha venido. La bes­tia es descri­ta entonces como el octa­vo rey, es de entre los siete. Los diez cuer­nos rep­re­sen­tan diez reyes que dan su poder y autori­dad a la bes­tia, hacien­do guer­ra con­tra el Cordero, y even­tual­mente se vuel­ven con­tra la ram­era. La ram­era es descri­ta al final como la “gran ciu­dad” (ver Apoc 11:8; 14:8; 16:19) que reina sobre los reyes de la tier­ra (7-18).

 

Como es indi­ca­do en la intro­duc­ción, mi entendimien­to de este libro pone aten­ción al hecho de que a Juan le es dada esta rev­elación en un tiem­po cuan­do la bes­tia “no es” (Apoc 17:8,11). Ya sea una u otra expli­cación que alguien de sobre la bes­tia, ¡esta no existía en el tiem­po del Apoc­alip­sis! Había exis­ti­do, y esta­ba por venir, pero en el tiem­po de Juan fue mostra­da la visión, “no es”.

 

Una expli­cación plau­si­ble es que los siete (en ese momen­to ocho) reyes, rep­re­sen­tan a los emper­adores romanos, empezan­do con Augus­to. Esto haría de Nerón el quin­to rey, quien murió en el 68 d.C. dejan­do al impe­rio en el dis­tur­bio y podría ser la “heri­da mor­tal” referi­da en Apoc 13:3,12,14. Descar­tan­do a Gal­ba, Otto, y Vitelius cuyos reinos insignif­i­cantes fueron de cor­ta duración durante el dis­tur­bio, el sex­to rey (“el que es”) sería Ves­pasiano quien restau­ró el orden al impe­rio. Esto haría de Tito el sép­ti­mo emper­ador y a Domi­ciano el Octa­vo. La bes­tia que “era, y no es; y está para subir” describe entonces a la per­se­cu­ción del emper­ador romano, vis­to primero en la per­sona de Nerón (la bes­tia que “era”) y más tarde en la per­sona de Domi­ciano (la bes­tia que “subirá”). Los “diez reyes” que dieron su poder y autori­dad a la bes­tia pare­cen ser los reyes vasal­los que sos­tu­vieron al emper­ador en tiem­pos de per­se­cu­ción.

 

La iden­ti­fi­cación de la ram­era es aun una pre­gun­ta abier­ta en mi propia mente. Podríamos enten­der­la como la rep­re­sentación de el espíritu com­er­cial e inmoral de Roma (no la ciu­dad lit­er­al por si mis­ma, porque nun­ca fue destru­i­da como es descrito en los capí­tu­los pos­te­ri­ores) la que fue instru­men­to en la oposi­ción al pueblo de Dios. Hay mucho que decir sobre este pun­to de vista. Apoc 17:2,18; 18:3,9,11 parece ser ajus­ta­da por cier­to a Roma.

 

Sin embar­go, yo me incli­no hacia el pun­to de vista de que la ram­era rep­re­sen­ta a Jerusalén, con fre­cuen­cia apoyan­do al impe­rio romano en la per­se­cu­ción de la igle­sia, pero después destru­i­da ella mis­ma por Roma en el 70 d.C. Es intere­sante com­parar ver­sícu­los tales como Apoc 17:6; 18:20,24; 19:2 con las declara­ciones de Jesús en Mt 23:31–39. Como fue pro­fe­ti­za­do por Jesús tan­to en Mateo como en Apoc­alip­sis, Dios iba a ven­gar a Sus após­toles y a Sus pro­fe­tas en esta ciu­dad “que matas a los pro­fe­tas, y ape­dreas a los que te son envi­a­dos” (Apoc 18:20; Mt 23:37).

 

En tan­to que la iden­ti­dad de la bes­tia, de los reyes, y de la ram­era pudiera no estar clara en la mente de algunos, el resul­ta­do del con­flic­to descrito en este capí­tu­lo es cier­to. ¿En qué for­ma podría ser descrito el tema del libro? Hemos dicho que:

 

Pelearán con­tra el Cordero, y el Cordero los vencerá, porque Él es

   Señor de señores y Rey de reyes; y los que están con Él son lla­ma­dos y

   elegi­dos y fieles.” (Apoc 17:14)

 

¡Son por cier­to pal­abras de con­sue­lo para los cris­tianos de la igle­sia prim­i­ti­va que fueron persegui­dos tan­to por el emper­ador romano y por la Jerusalén incré­du­la!

 

BOSQUEJO

 

I. LA MUJER ESCARLATA Y LA BESTIA ESCARLATA (1–6)

 

   A. JUAN ES ABORDADO POR UN ÁNGEL (1–2)

1. Uno de los siete ánge­les que tenían las siete copas

2. Se ofrece al mostrar­le el juicio de la gran ram­era

a. La cual está sen­ta­da sobre muchas aguas

b. Con la cual han for­ni­ca­do los reyes de la tier­ra

c. Con la cual los moradores de la tier­ra se han embria­ga­do con

el vino de su for­ni­cación

 

 

B. SE LE MUESTRA A JUAN LA MUJER ESCARLATA SOBRE LA BESTIA ESCARLATA

(3–6)

1. Es lle­va­do por el ángel en el Espíritu al desier­to

2. Allí ve a una mujer sen­ta­da sobre una bes­tia escar­la­ta

a. La bes­tia escar­la­ta

1) Llena de nom­bres de blas­femia

2) Que tiene siete cabezas y diez cuer­nos

b. La mujer

1) Vesti­da de púr­pu­ra y escar­la­ta

2) Ador­na­da de oro de piedras pre­ciosas y de per­las

3) En su mano un cál­iz de oro lleno de abom­i­na­ciones y de la

inmundi­cia de su for­ni­cación

4) En su frente un nom­bre escrito:

a) MISTERIO

b) BABILONIA LA GRANDE

c) LA MADRE DE LAS RAMERAS Y DE LAS ABOMINACIONES DE LA

TIERRA

5) Ebria de:

a) La san­gre de los san­tos

b) La san­gre de los már­tires de Jesús

3. Él quedó asom­bra­do con gran asom­bro

 

II. EL MISTERIO DE LA MUJER Y DE LA BESTIA EXPLICADO (7–18)

 

A. EL ÁNGEL OFRECE EXPLICAR EL MISTERIO (7)

1. Le pre­gun­ta a Juan por qué está asom­bra­do

2. Le dice que le dirá el mis­te­rio

a. De la mujer

b. De la bes­tia con las siete cabezas y los diez cuer­nos que la

trae

 

B. LA BESTIA EXPLICADA (8–14)

1. La bes­tia que vio Juan:

a. Era, y no es; y está para subir del abis­mo e ir a perdi­ción

b. Y los moradores de la tier­ra, aque­l­los cuyos nom­bres no

están escritos des­de la fun­dación del mun­do en el libro de

la vida, se asom­brarán vien­do a la bes­tia

2. Para la mente que ten­ga sabiduría:

a. Las siete cabezas son siete montes sobre los cuales se

sien­ta la mujer

b. Tam­bién hay siete reyes

1) Cin­co han caí­do, uno es, y el otro aun no ha venido

2) Cuan­do ven­ga el sép­ti­mo, es nece­sario que dure breve

tiem­po

c. La bes­tia que era, y no es, es tam­bién el octa­vo

1) Es de entre los siete

2) Va a la perdi­ción (destruc­ción)

d. Los diez cuer­nos son diez reyes

1) Que aún no han recibido reino

2) Pero por una hora recibirán autori­dad jun­ta­mente con la

bes­tia

3) Tienen un mis­mo propósi­to, y entre­garán su poder y

autori­dad a la bes­tia

e. Estos pelearán con el Cordero, y el Cordero los vencerá

1) Porque Él es Señor de señores y Rey de reyes

2) Los que están con Él son lla­ma­dos y elegi­dos y fieles

 

C. LA MUJER EXPLICADA (15–18)

1. Las aguas donde la ram­era se sien­ta, son pueb­los, muchedum­bres,

naciones y lenguas

2. Los diez cuer­nos (diez reyes) en la bes­tia

a. Abor­recerán a la ram­era

1) La dejarán des­o­la­da y desnu­da

2) Devo­rarán sus carnes y la que­marán con fuego

b. Porque Dios ha puesto en sus cora­zones el eje­cu­tar lo que Él

quiso

1) Pon­erse de acuer­do

2) Dar su reino a la bes­tia

– Has­ta que se cum­plan las pal­abras de Dios

3. La mujer que vio Juan es la gran ciu­dad que reina sobre los

reyes de la tier­ra

 

PREGUNTAS DE REVISIÓN PARA EL CAPÍTULO

 

1) ¿Cuáles son los pun­tos prin­ci­pales de este capí­tu­lo?

- La mujer escar­la­ta y la bes­tia escar­la­ta (1–6)

- El mis­te­rio de la mujer y de la bes­tia expli­ca­da (7–18)

 

2) ¿Qué le dijo el ángel a Juan que le sería mostra­do? (1)

- El juicio de la gran ram­era que está sen­ta­da sobre muchas aguas

 

3) ¿Cómo describe el ángel a esta mujer? (2)

- Con la cual han for­ni­ca­do los reyes de la tier­ra

- Los moradores de la tier­ra se han embria­ga­do con el vino de su

for­ni­cación

 

4) De la descrip­ción de la mujer como es vista por Juan (3–6)

- Sen­ta­da sobre una bes­tia escar­la­ta llena de nom­bres de blas­femia,

que tenía siete cabezas y diez cuer­nos

- Vesti­da de púr­pu­ra y escar­la­ta, y ador­na­da de oro de piedras

pre­ciosas y de per­las

- Tenía en las manos un cál­iz de oro lleno de abom­i­na­ciones y de la

inmundi­cia de su for­ni­cación

- En su frente un nom­bre escrito: “Un mis­te­rio: BABILONIA LA GRANDE,

LA MADRE DE LAS RAMERAS Y DE LAS ABOMINACIONES DE LA TIERRA

- Ebria de la san­gre de los san­tos, y de la san­gre de los már­tires de

Jesús

 

5) ¿Cuál fue la reac­ción de Juan al ver a la mujer? (6)

- Quedó asom­bra­do con gran asom­bro

 

6) ¿Qué ofrece decir­le el ángel a Juan? (7)

- El mis­te­rio de la mujer y de la bes­tia que la trae

 

7) ¿Cómo es descri­ta la bes­tia? (8)

- La que era, y no es; y está para subir

- Está para subir del abis­mo e ir a la perdi­ción

- Los moradores de la tier­ra, aque­l­los cuyos nom­bres no están escritos

des­de la fun­dación del mun­do en el libro de la vida, se asom­brarán

vien­do la bes­tia

 

8) ¿Qué rep­re­sen­tan las siete cabezas de la bes­tia? (9–10)

- Siete montes, sobre los cuales se sien­ta la mujer

 

9) ¿Qué se dijo de los siete reyes? (10)

- Cin­co de ellos han caí­do; uno es, y el otro aún no ha venido

- Cuan­do ven­ga el sép­ti­mo rey, es nece­sario que dure breve tiem­po

 

10) ¿Qué es dicho de la bes­tia que era, y no es? (11)

- Que será el octa­vo rey

- Que es de entre los siete

- Que va a la perdi­ción

 

11) ¿Qué rep­re­sen­tan los diez cuer­nos? (12)

- Diez reyes que aún no han recibido reino

- Los cuales recibirán autori­dad por una hora como reyes jun­ta­mente

con la bes­tia

 

12) ¿Qué más es dicho de los diez reyes y de la bes­tia? (13–14)

- Los reyes tienen un mis­mo propósi­to, y entre­garán su poder y su

autori­dad a la bes­tia

- Pelearán con­tra el Cordero

 

13) ¿Por qué el Cordero vencerá a la bes­tia y a los diez reyes? (14)

- Porque Él es el Señor de Señores y el Rey de reyes

- Los que están con Él son lla­ma­dos y elegi­dos y fieles

 

14) ¿Qué rep­re­sen­tan las aguas sobre los que la ram­era se sien­ta? (15)

- Son pueb­los, muchedum­bres, naciones y lenguas

 

15) ¿Qué hacen los diez cuer­nos a la ram­era? (16)

- Abor­recen a la ram­era, y la dejan des­o­la­da y desnu­da; y devo­ran sus

carnes, y las que­man con fuego

 

16) ¿Por qué hacen ellos esto? (17)

- Porque Dios ha puesto en sus cora­zones el eje­cu­tar lo que Él quiso,

has­ta que cum­plan las pal­abras de Dios

 

17) ¿Cómo es descri­ta final­mente la mujer? (18)

- Es la gran ciu­dad que reina sobre los reyes de la tier­ra

Apoc­alip­sisLec­ción 18. Capí­tu­lo Diecisi­ete

OBJETIVOS EN EL ESTUDIO DE ESTE CAPÍTULO
1) Exam­i­nar la primera visión en el inter­va­lo entre el sonido de la sex­ta y el de la sép­ti­ma trompe­ta
2) Ofre­cer una expli­cación en relación al sig­nifi­ca­do de esta visión
RESUMEN
Así como se pre­sen­tó un inter­va­lo entre el sex­to y el sép­ti­mo sel­lo que incluyó dos visiones dis­eñadas para con­so­lar a los san­tos, así tam­bién encon­tramos un inter­va­lo entre la sex­ta y la sép­ti­ma trompe­ta con tres visiones que ten­drían un efec­to sim­i­lar. El capí­tu­lo diez con­tiene la primera visión en este segun­do inter­va­lo, en el cual Juan describe a un ángel poderoso bajan­do del cielo y apoyan­do su pie dere­cho en el mar y su pie izquier­do en la tier­ra. Dig­no de notarse en par­tic­u­lar es un lib­ri­to en la mano del ángel. Cuan­do el ángel clamó con voz como de león, siete truenos emi­tieron sus voces, pero Juan es detenido por una voz des­de los cie­los para escribir las cosas que los truenos emitían. En este momen­to el ángel fuerte juró por Dios que el tiem­po no sería más, porque cuan­do el sép­ti­mo ángel tocará su trompe­ta el mis­te­rio de Dios se ter­mi­naría, así como Dios lo declaró a Sus sier­vos los pro­fe­tas (1–7). Entonces la voz del cielo le dijo a Juan que tomara el libro de la mano del ángel. Mien­tras lo hizo así, el ángel le dijo que comiera el libro, con una adver­ten­cia de que mien­tras la comiera sería dulce como miel en su boca, y se haría amar­ga en su estó­ma­go. Cuan­do Juan comió el libro, se le dijo que él debería pro­fe­ti­zar de nue­vo sobre muchos pueb­los, naciones, lenguas y reyes (8–11). El sig­nifi­ca­do de com­er el libro es bas­tante claro, porque sim­boliza que Juan dom­i­na el con­tenido del men­saje (ver Ezeq 2:1–3:11). De acuer­do a su con­tenido, podría pertenecer a las pro­fecías de los capí­tu­los 12–22, los cuales cier­ta­mente con­tienen pro­fecías de pueb­los, de naciones, de reyes, etc. En cuan­do al sonido de la sép­ti­ma trompe­ta podría indicar el mis­te­rio de Dios que fue ter­mi­na­do como fue declar­a­do a los pro­fe­tas del Antiguo Tes­ta­men­to (ver “Mis sier­vos los pro­fe­tas”, Zac 1:6), Juan se ampli­aría sobre la rev­elación de ese mis­te­rio al reg­is­trar lo que sería vis­to empezan­do en el capí­tu­lo 12. La impor­tan­cia de los siete truenos podría per­manecer para siem­pre como un enig­ma. Sum­mers cree que a Juan le fue pro­hibido reg­is­trar sus declara­ciones debido a que no podrían ya ser retrasadas y el tiem­po para la adver­ten­cia esta­ba enci­ma. Hai­ley sug­iere que podría indicar que Dios tiene en Su arse­nal de juicios armas no rev­e­ladas a ser usa­dos a Su dis­cre­ción, y que el hom­bre no puede cono­cer todos los designios de Dios. Esta visión parece dis­eña­da para dejar la impre­sión en Juan de que con el sonido de la sép­ti­ma trompe­ta su tra­ba­jo acabaría. En ver­dad, en los capí­tu­los 12–22 ver­e­mos un acer­camien­to más cer­cano al con­flic­to.
BOSQUEJO
I. EL ÁNGEL FUERTE CON EL LIBRITO (1–7)
A. EL ÁNGEL, EL LIBRO, Y LOS SIETE TRUENOS (1–4)
      1. Juan describe a otro ángel fuerte descen­di­en­do del cielo
           a. Envuel­to en una nube
           b. Con un arco iris en su cabeza
           c. Su cara como el sol
          d. Sus pies como colum­nas de fuego
          e. Un lib­ri­to en su mano
          f. Su pie dere­cho en el mar, su pie izquier­do en la tier­ra
         g. El cual clamó a gran voz, como cuan­do ruge un león
     2. Cuan­do el ángel clamó, siete truenos emi­tieron sus voces
        a. Juan se preparó a escribir lo que él oyó
        b. Pero una voz del cielo lo instruyó a sel­l­ar las cosas emi­ti­das por los siete truenos, y a no escribir­las
B. EL ÁNGEL Y SU JURAMENTO (5–7)
     1. Juan ve al ángel lev­an­tar su mano al cielo
     2. El ángel jura por Dios que el tiem­po no sería más
        a. Porque en los días en que toque la trompe­ta el sép­ti­mo ángel, el mis­te­rio de Dios será con­suma­do
        b. Como Dios lo declaró a Sus sier­vos los pro­fe­tas
II. JUAN COME EL LIBRITO (8–11)
A. JUAN ES INSTRUIDO A COMER EL LIBRO (8–9)
     1. La mis­ma voz del cielo que lo instruyó a tomar el libro de la mano del ángel
     2. Le dijo que comiera el libro, el cual sería dulce como miel en su boca, pero sería amar­go en su estó­ma­go
B. JUAN COME EL LIBRO (10–11)
     1. Al tomar­lo de la mano del ángel, él lo come
     2. Era dulce como la miel en su boca, pero se volvió amar­go en su Estó­ma­go
     3. Le dijo: “Es nece­sario que pro­fet­ices otra vez sobre muchos pueb­los, naciones, lenguas y reyes.”
PREGUNTAS DE REVISIÓN PARA EL CAPÍTULO
1) ¿Cuáles son los pun­tos prin­ci­pales de este capí­tu­lo?
- El ángel fuerte con el lib­ri­to (1–7)
- Juan come el lib­ri­to (8–11)
2) ¿Cómo describe Juan al ángel fuerte que desciende del cielo? (1–2)
- Envuel­to en una nube
- Un arco iris en su cabeza
- Su cara como el sol
- Sus pies como colum­nas de fuego
- Un lib­ri­to en su mano
- Su pie dere­cho en el mar, su pie izquier­do en la tier­ra
- El cual clamó a gran voz, como cuan­do ruge un león
3) Cuan­do el ángel clamó, ¿qué pasó? (3)
- Siete truenos emi­tieron sus voces
4) ¿Qué iba a empezar a hac­er Juan? ¿Qué se le dijo? (4)
- A escribir lo que él oyó
- Sel­l­ar y no escribir lo que los siete truenos emi­tieron
5) ¿Qué hizo el ángel fuerte juran­do por Dios? (5–7)
- Que el tiem­po no sería más
- Que en los días de la voz del sép­ti­mo ángel, el mis­te­rio de Dios se con­sumaría, así como Dios lo declaró a Sus sier­vos los pro­fe­tas
6) ¿Qué se le dijo entonces a Juan que hiciera?
- Que tomara el libro del ángel fuerte
7) ¿Qué se le dijo que hiciera con el libro? ¿Qué hizo él con el libro? (9–10)
- Que comiera el libro
- Él comió el libro, el cual fue dulce como la miel en su boca, pero amar­go en su estó­ma­go
8) ¿Qué se le dijo entonces? (11)
- Que él debía pro­fe­ti­zar otra vez sobre muchos pueb­los, naciones, lenguas y reyes

EL LIBRO DE APOCALIPSIS

Capí­tu­lo Nueve 

OBJETIVOS EN EL ESTUDIO DE ESTE CAPÍTULO

1) Revis­ar el sonido de la quin­ta y sex­ta trompetas

2) Ofre­cer una expli­cación en relación al sig­nifi­ca­do de estas visiones

RESUMEN

Ensegui­da de la inqui­etante adver­ten­cia del ángel (águila) en el capí­tu­lo ante­ri­or, el quin­to ángel toca la trompe­ta. Juan ve a una estrel­la cayen­do del cielo, a la que se le dio la llave del pozo del abis­mo. En cuan­to es abier­to el pozo, subió humo que oscure­ció el sol y el aire. Entonces salieron del humo lan­gostas con poder como escor­pi­ones, a las que se les dio poder para dañar solo a aque­l­los que no tuvier­an el sel­lo de Dios en sus frentes. Su poder fue lim­i­ta­do solo a ator­men­tar, no a matar, y solo por cin­co meses. Aun así, los hom­bres desearían morir. Juan describe la apari­en­cia de las lan­gostas, e iden­ti­fi­ca a su rey como el ángel del abis­mo cuyo nom­bre en hebreo es Abadón, y en griego, Apolión, que en griego sig­nifi­ca “destruc­tor”. Final­iza entonces el primer “ay”, con dos cosas más por venir (1–12).

Cuan­do el sex­to ángel toca su trompe­ta, Juan oye una voz de los cua­tro cuer­nos del altar de oro que esta­ba delante de Dios. Le dice al sex­to ángel que libere a los cua­tro ánge­les que han sido ata­dos jun­to al río Eufrates. Estos ánge­les han sido prepara­dos para la hora, día, mes y año, para matar a la ter­cera parte de la humanidad. En este momen­to Juan oye que el número de los ejérci­tos de los jinetes era doscien­tos mil­lones. Al describir las corazas llenas de col­ori­do de los jinetes, tam­bién describe que las cabezas de los cabal­los eran como de leones, y de su boca salían fuego, humo y azufre que mataron a la ter­cera parte de los hom­bres. Ellos tam­bién hacían mucho daño con sus colas seme­jantes a ser­pi­entes. A pesar de estos dos “ayes”, el resto de la humanidad no se arre­pin­tió de su idol­a­tría, de sus homi­cidios, de sus hechicerías, de sus inmoral­i­dades sex­u­ales. ni de sus hur­tos (13–21).

Como uno podría imag­i­nar, los inten­tos de inter­pre­tar estas visiones han sido muchos y algu­nas bas­tante fan­ta­siosas. Jun­to con las dos primeras trompetas, sug­iero que la quin­ta y sex­ta trompe­ta sim­bolizan las her­ramien­tas de la vol­un­tad de Dios para traer la ira sobre los perseguidores de su pueblo. Sin embar­go per­mi­tió ir solo has­ta este pun­to, la influ­en­cia de Satanás puede afec­tar la debil­i­dad de una nación des­de den­tro de ella. Hay tam­bién la ame­naza de una invasión exter­na por fuerzas ene­mi­gas. Así con­cuer­do con Sum­mers y con otros que la visión de las lan­gostas del abis­mo sim­bolizan la podredum­bre dia­bóli­ca y la deca­den­cia inter­na que debil­i­taría al impe­rio romano des­de den­tro. Los doscien­tos mil­lones de jinetes sim­bolizan la invasión exter­na como los otros instru­men­tos que Dios usaría. Jun­to con las calami­dades nat­u­rales, (descritas en las primeras cua­tro trompetas), estos tres instru­men­tos com­bi­na­dos traen la caí­da del impe­rio romano.

Mien­tras los cris­tianos del tiem­po de Juan eran oprim­i­dos por lo que parecían ser opo­nentes inven­ci­bles, visiones como estas les recor­daría que aque­l­los “que no tuvier­an el sel­lo de Dios en sus frentes” serían afec­ta­dos por la ira de Dios

BOSQUEJO

I. LA QUINTA TROMPETA: LAS LANGOSTAS DEL POZO DEL ABISMO (1–12)

   A. LAESTRELLAQUE CAYÓ DEL CIELO (1–2)

1. Con el sonido de la quin­ta trompe­ta…

a. Juan vio una estrel­la que cayó del cielo a la tier­ra

b. A la que se le dio la llave del pozo del abis­mo

2. Cuan­do fue abier­to el pozo del abis­mo…

a. Subió humo del pozo como humo de un gran horno

b. Y se oscure­ció el sol y el aire por el humo del pozo

B. LASLANGOSTAS” Y SU PODER (3–10)

1. Del humo salieron lan­gostas sobre la tier­ra, y se les dio poder

a. Poder como de escor­pi­ones

b. Se les mandó que no dañasen a la hier­ba, ni a cosa verde algu­na, ni a ningún árbol

2. El alcance y nat­u­raleza de su poder

a. Podría dañar solo a aque­l­los que no tuvier­an el sel­lo de Dios en sus frentes

b. No podría matar, sino solo ator­men­tar­los por cin­co meses

c. Los hom­bres bus­carán la muerte, pero la muerte huirá de ellos

3. Las lan­gostas descritas

a. Su aspec­to como de cabal­los prepara­dos para la batal­la

b. En las tenían como coro­nas de oro

c. Sus ros­tros eran como caras humanas

d. Sus cabel­los como cabel­los de mujer

e. Sus dientes eran como de leones

f. Con corazas como corazas de hier­ro

g. El rui­do de sus alas como el estru­en­do de muchos car­ros de cabal­los cor­rien­do a la batal­la

h. Con colas como de escor­pi­ones, y tam­bién agui­jones (sin embar­go lim­i­ta­dos en poder)

C. ELREYSOBRE ELLOS (11–12)

1. El ángel del abis­mo

2. Cuyo nom­bre en hebreo es Abadón, y en griego, Apolión

– El primer ay pasó; vienen dos ayes más

II. LA SEXTA TROMPETA: EL EJÉRCITO DE DOSCIENTOS MILLONES (13–21)

    A. LOS CUATRO ÁNGELES ATADOS EN EL EUFRATES (13–15)

1. Con el sonido de la sex­ta trompe­ta…

a. Juan oyó una voz de entre los cua­tro cuer­nos del altar de oro que esta­ba delante de Dios

b. Hablán­dole al sex­to ángel que tenía la trompe­ta

c. Dicién­dole que lib­er­ara a los cua­tro ánge­les ata­dos jun­to al gran río Eufrates

2. Los cua­tro ánge­les lib­er­aron…

a. A los cua­tro ánge­les que esta­ban prepara­dos para la hora, día, mes y año

b. Los cuales iban a matar a la ter­cera parte de los hom­bres

B. EL EJÉRCITO DE LOS DOSCIENTOS MILLONES DE JINETES (16–19)

1. Juan oyó el número de ellos

2. A los que vio en visión…

a. Los cuales tenían corazas de fuego, de zafiro y de azufre

b. Las cabezas de los cabal­los eran como cabezas de leones

c. De su boca salían fuego, humo y azufre

3. El poder de este gran ejérci­to…

a. Una ter­cera parte de los hom­bres murió por el fuego, el humo y el azufre que salían de su boca

b. El poder para herir está en su boca y en sus colas  seme­jantes a cabezas de ser­pi­entes

C. LA FALTA DE ARREPENTIMIENTO DE LOS SOBREVIVIENTES (20–21)

1. Los que no murieron no se arre­pin­tieron de su idol­a­tría

2. Ni se arre­pin­tieron de sus homi­cidios, ni de sus hechicerías, ni de su for­ni­cación, ni de sus hur­tos

PREGUNTAS DE REVISIÓN DEL CAPÍTULO

1) ¿Cuáles son los pun­tos prin­ci­pales de este capí­tu­lo?

- La quin­ta trompe­ta: Las lan­gostas del pozo del abis­mo (1–12)

- La sex­ta trompe­ta: El ejérci­to de los doscien­tos mil­lones (13–21)

2) Cuán­do el quin­to ángel tocó su trompe­ta, ¿qué vio Juan? (1)

- Una estrel­la que cayó del cielo a la tier­ra, a la que se le dio la llave del pozo del abis­mo

3) ¿Qué subió del pozo del abis­mo cuan­do fue abier­to? (2–3)

- Humo que oscure­ció el sol y el aire; lan­gostas con poder como escor­pi­ones

4) ¿Qué se les per­mi­tió herir a las lan­gostas? (4)

- Solo a aque­l­los hom­bres que no tuvier­an el sel­lo de Dios en sus Frentes

5) ¿Qué otras lim­ita­ciones puso a su poder? (5–6)

- No podría matar, solo ator­men­tar por cin­co meses

6) ¿Cómo son descritas las lan­gostas? (7–10)

- Su aspec­to como cabal­los prepara­dos para la guer­ra

- En las cabezas tenían como coro­nas de oro

- Sus caras eran como caras de hom­bres

- Su cabel­lo como cabel­lo de mujer

- Sus dientes eran como de leones

- Con corazas como corazas de hier­ro

- El rui­do de sus alas era como el estru­en­do de muchos car­ros de cabal­los cor­rien­do a la batal­la

- Con colas como de escor­pi­ones, y tam­bién agui­jones en sus colas (sin embar­go lim­i­ta­dos en poder)

7) ¿Quién era su rey? ¿Cuál era su nom­bre en hebreo y en griego? (11)

- El ángel del abis­mo

- En hebreo, Abadón; en griego, Apolión

8) ¿Qué oyó Juan cuan­do el sex­to ángel tocó la trompe­ta? (13–14)

- Una voz de entre los cua­tro hornos del altar de oro que esta­ba delante de Dios

- Dicien­do al sex­to ángel que lib­er­ara a los cua­tro ánge­les ata­dos jun­to al gran río Eufrates

9) ¿Qué se les dijo a los cua­tro ánge­les lib­er­a­dos que hicier­an? (15)

- Matar a la ter­cera parte de los hom­bres

10) ¿Qué oyó Juan ensegui­da? (16)

- El número del ejérci­to de los jinetes: Doscien­tos mil­lones

11) ¿Cuáles son los col­ores de las corazas de los jinetes? (17)

-De fuego (rojo), de zafiro (azul jac­in­to), y de azufre (amar­il­lo)

12) ¿Cuál es la apari­en­cia de las cabezas de los cabal­los? ¿Qué salía de sus bocas? (17)

- Como cabezas de leones

- Fuego, humo y azufre

13) ¿Quiénes fueron muer­tos con el fuego, el humo y el azufre? (18)

- Una ter­cera parte de los hom­bres

14) ¿Dónde esta­ba el poder de los cabal­los para hac­er daño? (19)

- En sus bocas y en sus colas

15) ¿Qué hicieron aque­l­los que no murieron ni se arre­pin­tieron? (20–21)

- Idol­a­tría, homi­cidios, hechicerías, for­ni­cación, hur­tos

Apoc­alip­sis Lec­ción 10. Capí­tu­lo Nueve

EL LIBRO DE APOCALIPSIS

 

Capí­tu­lo Nueve

Apoc­alip­sisLec­ción 10. Capí­tu­lo Nueve 

OBJETIVOS EN EL ESTUDIO DE ESTE CAPÍTULO

 

1) Revis­ar el sonido de la quin­ta y sex­ta trompetas

 

2) Ofre­cer una expli­cación en relación al sig­nifi­ca­do de estas visiones

RESUMEN

 

Ensegui­da de la inqui­etante adver­ten­cia del ángel (águila) en el capí­tu­lo ante­ri­or, el quin­to ángel toca la trompe­ta. Juan ve a una estrel­la cayen­do del cielo, a la que se le dio la llave del pozo del abis­mo. En cuan­to es abier­to el pozo, subió humo que oscure­ció el sol y el aire. Entonces salieron del humo lan­gostas con poder como escor­pi­ones, a las que se les dio poder para dañar solo a aque­l­los que no tuvier­an el sel­lo de Dios en sus frentes. Su poder fue lim­i­ta­do solo a ator­men­tar, no a matar, y solo por cin­co meses. Aun así, los hom­bres desearían morir. Juan describe la apari­en­cia de las lan­gostas, e iden­ti­fi­ca a su rey como el ángel del abis­mo cuyo nom­bre en hebreo es Abadón, y en griego, Apolión, que en griego sig­nifi­ca “destruc­tor”. Final­iza entonces el primer “ay”, con dos cosas más por venir (1–12).

 

Cuan­do el sex­to ángel toca su trompe­ta, Juan oye una voz de los cua­tro cuer­nos del altar de oro que esta­ba delante de Dios. Le dice al sex­to ángel que libere a los cua­tro ánge­les que han sido ata­dos jun­to al río Eufrates. Estos ánge­les han sido prepara­dos para la hora, día, mes y año, para matar a la ter­cera parte de la humanidad. En este momen­to Juan oye que el número de los ejérci­tos de los jinetes era doscien­tos mil­lones. Al describir las corazas llenas de col­ori­do de los jinetes, tam­bién describe que las cabezas de los cabal­los eran como de leones, y de su boca salían fuego, humo y azufre que mataron a la ter­cera parte de los hom­bres. Ellos tam­bién hacían mucho daño con sus colas seme­jantes a ser­pi­entes. A pesar de estos dos “ayes”, el resto de la humanidad no se arre­pin­tió de su idol­a­tría, de sus homi­cidios, de sus hechicerías, de sus inmoral­i­dades sex­u­ales. ni de sus hur­tos (13–21).

 

Como uno podría imag­i­nar, los inten­tos de inter­pre­tar estas visiones han sido muchos y algu­nas bas­tante fan­ta­siosas. Jun­to con las dos primeras trompetas, sug­iero que la quin­ta y sex­ta trompe­ta sim­bolizan las her­ramien­tas de la vol­un­tad de Dios para traer la ira sobre los perseguidores de su pueblo. Sin embar­go per­mi­tió ir solo has­ta este pun­to, la influ­en­cia de Satanás puede afec­tar la debil­i­dad de una nación des­de den­tro de ella. Hay tam­bién la ame­naza de una invasión exter­na por fuerzas ene­mi­gas. Así con­cuer­do con Sum­mers y con otros que la visión de las lan­gostas del abis­mo sim­bolizan la podredum­bre dia­bóli­ca y la deca­den­cia inter­na que debil­i­taría al impe­rio romano des­de den­tro. Los doscien­tos mil­lones de jinetes sim­bolizan la invasión exter­na como los otros instru­men­tos que Dios usaría. Jun­to con las calami­dades nat­u­rales, (descritas en las primeras cua­tro trompetas), estos tres instru­men­tos com­bi­na­dos traen la caí­da del impe­rio romano.

 

Mien­tras los cris­tianos del tiem­po de Juan eran oprim­i­dos por lo que parecían ser opo­nentes inven­ci­bles, visiones como estas les recor­daría que aque­l­los “que no tuvier­an el sel­lo de Dios en sus frentes” serían afec­ta­dos por la ira de Dios

 

BOSQUEJO

 

I. LA QUINTA TROMPETA: LAS LANGOSTAS DEL POZO DEL ABISMO (1–12)

 

   A. LAESTRELLAQUE CAYÓ DEL CIELO (1–2)

      1. Con el sonido de la quin­ta trompe­ta…

         a. Juan vio una estrel­la que cayó del cielo a la tier­ra

         b. A la que se le dio la llave del pozo del abis­mo

      2. Cuan­do fue abier­to el pozo del abis­mo…

         a. Subió humo del pozo como humo de un gran horno

         b. Y se oscure­ció el sol y el aire por el humo del pozo

 

   B. LASLANGOSTAS” Y SU PODER (3–10)

      1. Del humo salieron lan­gostas sobre la tier­ra, y se les dio poder

         a. Poder como de escor­pi­ones

         b. Se les mandó que no dañasen a la hier­ba, ni a cosa verde

      algu­na, ni a ningún árbol

      2. El alcance y nat­u­raleza de su poder

         a. Podría dañar solo a aque­l­los que no tuvier­an el sel­lo de Dios en sus frentes

         b. No podría matar, sino solo ator­men­tar­los por cin­co meses

         c. Los hom­bres bus­carán la muerte, pero la muerte huirá de ellos

      3. Las lan­gostas descritas

         a. Su aspec­to como de cabal­los prepara­dos para la batal­la

         b. En las tenían como coro­nas de oro

         c. Sus ros­tros eran como caras humanas

         d. Sus cabel­los como cabel­los de mujer

         e. Sus dientes eran como de leones

         f. Con corazas como corazas de hier­ro

         g. El rui­do de sus alas como el estru­en­do de muchos car­ros de cabal­los cor­rien­do a la batal­la

         h. Con colas como de escor­pi­ones, y tam­bién agui­jones (sin embar­go lim­i­ta­dos en poder)

 

   C. ELREYSOBRE ELLOS (11–12)

      1. El ángel del abis­mo

      2. Cuyo nom­bre en hebreo es Abadón, y en griego, Apolión

      — El primer ay pasó; vienen dos ayes más

 

II. LA SEXTA TROMPETA: EL EJÉRCITO DE DOSCIENTOS MILLONES (13–21)

 

    A. LOS CUATRO ÁNGELES ATADOS EN EL EUFRATES (13–15)

       1. Con el sonido de la sex­ta trompe­ta…

          a. Juan oyó una voz de entre los cua­tro cuer­nos del altar de oro que esta­ba delante de Dios

          b. Hablán­dole al sex­to ángel que tenía la trompe­ta

          c. Dicién­dole que lib­er­ara a los cua­tro ánge­les ata­dos jun­to al gran río Eufrates

       2. Los cua­tro ánge­les lib­er­aron…

          a. A los cua­tro ánge­les que esta­ban prepara­dos para la hora, día, mes y año

          b. Los cuales iban a matar a la ter­cera parte de los hom­bres

 

    B. EL EJÉRCITO DE LOS DOSCIENTOS MILLONES DE JINETES (16–19)

       1. Juan oyó el número de ellos

       2. A los que vio en visión…

          a. Los cuales tenían corazas de fuego, de zafiro y de azufre

          b. Las cabezas de los cabal­los eran como cabezas de leones

          c. De su boca salían fuego, humo y azufre

       3. El poder de este gran ejérci­to…

          a. Una ter­cera parte de los hom­bres murió por el fuego, el humo y el azufre que salían de su boca

          b. El poder para herir está en su boca y en sus colas

 seme­jantes a cabezas de ser­pi­entes 

    C. LA FALTA DE ARREPENTIMIENTO DE LOS SOBREVIVIENTES (20–21)

       1. Los que no murieron no se arre­pin­tieron de su idol­a­tría

       2. Ni se arre­pin­tieron de sus homi­cidios, ni de sus hechicerías,

    ni de su for­ni­cación, ni de sus hur­tos

 

PREGUNTAS DE REVISIÓN DEL CAPÍTULO

 

1) ¿Cuáles son los pun­tos prin­ci­pales de este capí­tu­lo?

   — La quin­ta trompe­ta: Las lan­gostas del pozo del abis­mo (1–12)

   — La sex­ta trompe­ta: El ejérci­to de los doscien­tos mil­lones (13–21)

 

2) Cuán­do el quin­to ángel tocó su trompe­ta, ¿qué vio Juan? (1)

   — Una estrel­la que cayó del cielo a la tier­ra, a la que se le dio la

     llave del pozo del abis­mo

 

3) ¿Qué subió del pozo del abis­mo cuan­do fue abier­to? (2–3)

   — Humo que oscure­ció el sol y el aire; lan­gostas con poder como escor­pi­ones

 

4) ¿Qué se les per­mi­tió herir a las lan­gostas? (4)

   — Solo a aque­l­los hom­bres que no tuvier­an el sel­lo de Dios en sus Frentes

 

5) ¿Qué otras lim­ita­ciones puso a su poder? (5–6)

   — No podría matar, solo ator­men­tar por cin­co meses

 

6) ¿Cómo son descritas las lan­gostas? (7–10)

   — Su aspec­to como cabal­los prepara­dos para la guer­ra

   — En las cabezas tenían como coro­nas de oro

   — Sus caras eran como caras de hom­bres

   — Su cabel­lo como cabel­lo de mujer

   — Sus dientes eran como de leones

   — Con corazas como corazas de hier­ro

   — El rui­do de sus alas era como el estru­en­do de muchos car­ros de

     cabal­los cor­rien­do a la batal­la

   — Con colas como de escor­pi­ones, y tam­bién agui­jones en sus colas (sin embar­go lim­i­ta­dos en poder)

 

7) ¿Quién era su rey? ¿Cuál era su nom­bre en hebreo y en griego? (11)

   — El ángel del abis­mo

   — En hebreo, Abadón; en griego, Apolión

 

8) ¿Qué oyó Juan cuan­do el sex­to ángel tocó la trompe­ta? (13–14)

   — Una voz de entre los cua­tro hornos del altar de oro que esta­ba

     delante de Dios

   — Dicien­do al sex­to ángel que lib­er­ara a los cua­tro ánge­les ata­dos  jun­to al gran río Eufrates

 

9) ¿Qué se les dijo a los cua­tro ánge­les lib­er­a­dos que hicier­an? (15)

   — Matar a la ter­cera parte de los hom­bres

 

10) ¿Qué oyó Juan ensegui­da? (16)

    — El número del ejérci­to de los jinetes: Doscien­tos mil­lones

 

11) ¿Cuáles son los col­ores de las corazas de los jinetes? (17)

    -De fuego (rojo), de zafiro (azul jac­in­to), y de azufre (amar­il­lo)

 

12) ¿Cuál es la apari­en­cia de las cabezas de los cabal­los? ¿Qué salía de sus bocas? (17)

    — Como cabezas de leones

    — Fuego, humo y azufre

 

13) ¿Quiénes fueron muer­tos con el fuego, el humo y el azufre? (18)

    — Una ter­cera parte de los hom­bres

 

14) ¿Dónde esta­ba el poder de los cabal­los para hac­er daño? (19)

    — En sus bocas y en sus colas

 

15) ¿Qué hicieron aque­l­los que no murieron ni se arre­pin­tieron? (20–21)

    — Idol­a­tría, homi­cidios, hechicerías, for­ni­cación, hur­tos

 

EL LIBRO DE APOCALIPSIS

Intro­duc­ción

Apoc­alip­sisLec­ción 01. Intro­duc­ción

EL AUTOR: Juan, iden­ti­fi­ca­do como alguien “que ha dado tes­ti­mo­nio de la pal­abra de Dios, y del tes­ti­mo­nio de Jesu­cristo” (1:1–2). En tan­to que es debati­do por algunos, el más prob­a­ble es el após­tol Juan, her­mano de San­ti­a­go, y autor del evan­ge­lio de Juan y de tres epís­to­las. Su autoría de este libro es sopor­ta­da por el tes­ti­mo­nio de Justi­no Már­tir (165 d.C.), por Clemente de Ale­jan­dría (220 d.C.), por Hipól­i­to (236 d.C.), y Orí­genes (254 d.C.).

 

LA NATURALEZA ÚNICA DE ESTE LIBRO: Apoc­alip­sis es cier­ta­mente difer­ente de los otros libros del Nue­vo Tes­ta­men­to. Es tam­bién muy difer­ente de cualquier tipo de escrito que sea famil­iar a la may­oría de la gente hoy. Desafor­tu­nada­mente, esto ha cau­sa­do que algu­nas per­sonas se desvíen del libro; o en otra man­era, lo usen mal pro­pa­gan­do teorías per­tur­bado­ras y fan­ta­siosas. La may­oría de las per­sonas con­cluyen que es demasi­a­do mis­te­riosa para enten­der­la. ¡Pero real­mente fue escri­ta para hac­er las cosas más claras! La pal­abra “apoc­alip­sis” en el griego es apokalup­sis, que sig­nifi­ca “algo sin cubrir” o “algo sin velo.” Es entonces un libro dis­eña­do para destapar o des­cubrir, no para ocul­tar.

 

Parte del reto en enten­der el libro es que está escrito en un esti­lo no famil­iar para el hom­bre mod­er­no. Es un ejem­p­lo de la lla­ma­da “lit­er­atu­ra apoc­alíp­ti­ca” que era bas­tante pop­u­lar des­de el 200 a.C al 200 d.C. Como tal, era un tipo de lit­er­atu­ra bien cono­ci­da para los judíos y para los cris­tianos de la igle­sia del primer siglo. Car­ac­terís­ti­cas de la lit­er­atu­ra apoc­alíp­ti­ca incluyen el uso de lengua­je alta­mente sim­bóli­co o fig­u­ra­do (ver “man­i­fes­tar”, 1:1) Fue escri­ta nor­mal­mente en tiem­pos de per­se­cu­ción, descri­bi­en­do usual­mente el con­flic­to entre el bien y el mal.

 

Hay otros ejem­p­los de lit­er­atu­ra apoc­alíp­ti­ca en la Bib­lia. En el Antiguo Tes­ta­men­to, por ejem­p­lo, los libros de Eze­quiel, de Daniel, y de Zacarías cada uno con­tiene ele­men­tos de este tipo de escritos. En el Nue­vo Tes­ta­men­to, Mateo 24 con­tiene ele­men­tos apoc­alíp­ti­cos.

 

LA DIFICULTAD EN ENTENDER EL LIBRO: La igle­sia prim­i­ti­va prob­a­ble­mente no tuvo el prob­le­ma de enten­der el libro como lo ten­emos hoy. Ellos esta­ban bien rela­ciona­dos con el esti­lo de la lit­er­atu­ra apoc­alíp­ti­ca. Esta­ban vivien­do en un tiem­po cuan­do los sím­bo­los del libro prob­a­ble­mente les eran muy famil­iares (sim­i­lar a como un cuadro de un bur­ro pele­an­do con un ele­fante sería enten­di­do por nosotros como la descrip­ción de un con­flic­to entre la parte Democráti­ca y la Repub­li­cana). De hecho, creo que el libro inten­tó que fuera enten­di­do orig­i­nal­mente por un oyente casu­al, como se impli­ca por la bien­aven­tu­ran­za de aper­tu­ra:

 

Bien­aven­tu­ra­do el que lee, y los que oyen la pal­abra de esta

   pro­fecía, y guardan las cosas en ella escritas; porque el tiem­po está

   cer­ca. “ (1:3)

 

Este ver­so sug­iere una base en la cual alguien está leyen­do mien­tras otros escuchan. Estos oyentes esta­ban esperan­do enten­der lo sufi­ciente para ser ben­de­ci­dos por lo que ellos oyeron.

 

Nues­tra difi­cul­tad con este libro se debe a nues­tra poca famil­iari­dad con la lit­er­atu­ra apoc­alíp­ti­ca como un méto­do de comu­nicar un men­saje. Tam­bién esta­mos muy ale­ja­dos del con­tex­to históri­co y cul­tur­al del tiem­po en los que los sím­bo­los serían más fáciles de enten­der. Para enten­der apropi­ada­mente el libro, debe­mos inten­tar cono­cer el con­tex­to históri­co en el que fue escrito. Debe­mos inter­pre­tar­lo en una for­ma que pudiera haber tenido sig­nifi­ca­do para aque­l­los a los que fue dirigi­do primero.

 

DIFERENTES PUNTOS DE VISTA PARA INTERPRETARLO: Los difer­entes pun­tos de vista para inter­pre­tar el libro gen­eral­mente caen en cua­tro cat­e­gorías:

 

El pun­to de vista “pretéri­to” – El libro se refiere a even­tos que

fueron cumpli­dos en el primer siglo d.C., o poco tiem­po después. Fue

escrito pri­mari­a­mente a los lec­tores orig­i­nales. Su val­or para hoy

sería entonces didác­ti­co (enseñan­do el val­or de la fidel­i­dad a Dios).

 

El pun­to de vista “históri­co” – El libro provee un pun­to de vista

panorámi­co del futuro de la igle­sia a través de la his­to­ria. Este

pun­to de vista encuen­tra en el libro even­tos tales como el surgimien­to

del catoli­cis­mo, el islam, la refor­ma protes­tante, las guer­ras

mundi­ales, etc., final­izan­do con el regre­so de Cristo. Tales even­tos

no ani­marían a los cris­tianos de ese tiem­po.

 

El pun­to de vista “futur­ista” – Aparte de los primeros capí­tu­los, el

libro describe even­tos que prece­den inmedi­ata­mente a la segun­da veni­da

de Cristo. Entonces la may­or parte del libro tiene aún que ser

cumpli­do (o está sien­do cumpli­do aho­ra), y su val­or es pri­mari­a­mente

para los cris­tianos que estarán vivien­do en el tiem­po en que regrese

Jesús.

 

El pun­to de vista “ide­al­ista” – El libro no tra­ta con ningu­na

situación históri­ca especí­fi­ca. En lugar de eso, está sim­ple­mente

reforzan­do el prin­ci­pio de que el bien final­mente tri­un­fará sobre el

mal. De tal for­ma el libro es aplic­a­ble a cualquier tiem­po.

 

MÉTODO PREFERIDO DE INTERPRETACIÓN: Creo que una inter­pretación ade­cua­da del libro incor­po­ra algo de los cua­tro pun­tos de vista. En mi esti­mación, el pun­to de vista “pretéri­to” tiene el may­or méri­to por las sigu­ientes razones:

 

El libro fue escrito a las siete igle­sias en Asia (la mod­er­na

Turquía) – 1:4

 

Su propósi­to era man­i­fes­tar o rev­e­lar “las cosas que deben suced­er

     pron­to” – 1:1,3; 22:6,10

 

Juan había dicho, “No sell­es las pal­abras de la pro­fecía de este

     libro, porque el tiem­po esta cer­ca” – 22:10

 

Com­pare estos últi­mos dos pun­tos con Daniel 8:26, donde Daniel había dicho “guardar” su visión, “porque es para muchos días”. Sin embar­go sabe­mos que su visión fue cumpl­i­da en var­ios cien­tos de años. Juan, sin embar­go, esta­ba dicien­do “no sell­es” lo que él había vis­to, “porque el tiem­po está cer­ca”. ¿Cómo podría ser esto, si la may­or parte de Apoc­alip­sis se refiere a lo que aun está por ocur­rir aun en dos mil años pos­te­ri­ores? Este es un prob­le­ma que veo con el pun­to de vista “futur­ista”, que pone primera­mente el cumplim­ien­to del libro miles de año has­ta su cumplim­ien­to.

 

Pón­gase ust­ed mis­mo en la posi­ción de aque­l­los cris­tianos en las igle­sias de Asia del primer siglo. A ellos se les había dicho que las cosas descritas en el Apoc­alip­sis “deben suced­er pron­to”, lo cual debía con­for­t­ar­los. Pero de acuer­do al pun­to de vista “futur­ista”, ¡esto pasaría cer­cano a los dos mil años y mucho del libro esta­ba aun por ser cumpli­do! Esto sería como si alguien hoy escri­biera que algo va a pasar pron­to, ¡cuan­do en real­i­dad será en el 4000 d.C. antes de que suce­da! ¿Cómo un libro que describe even­tos a ocur­rir miles de años en el futuro con­so­lará a aque­l­los que están sufrien­do en el primer siglo d.C.?

 

Esto no quiere decir que no hay ele­men­tos “futur­is­tas” en el libro. Entien­do que los capí­tu­los 20–22 tratan con el des­ti­no final de los red­imi­dos, lo que ha sido de gran interés y con­sue­lo a los cris­tianos que sufrían en el primer siglo.

 

Mi con­sid­eración del libro, entonces, será primera­mente des­de el pun­to de vista “pretéri­to”, con ele­men­tos oca­sion­ales del otro pun­to de vista.

 

LA FECHA DEL LIBRO: La fecha en que fue escrito el libro no está sin con­tro­ver­sia. Cuan­do alguien le pone fecha al libro cier­ta­mente tiene una impor­tan­cia sobre la inter­pretación de alguien sobre el libro, espe­cial­mente si alguien sigue el pun­to de vista “pretéri­to”. Usual­mente son prop­ues­tas dos fechas:

 

Una “fecha tem­prana”, alrede­dor del 64–68 d.C., durante el reino del

emper­ador romano, Nerón.

 

Una “fecha tardía”, alrede­dor del 95–96 d.C., durante el reina­do del

emper­ador Domi­ciano.

 

La “evi­den­cia exter­na” (evi­den­cia afuera del mis­mo libro) no es con­cluyente. En apoyo de la fecha pos­te­ri­or, la apelación es hecha con fre­cuen­cia a la declaración de Iri­neo que vivió en el segun­do siglo d.C. Su declaración es en cier­ta man­era ambigua, sin embar­go, y puede ser enten­di­da de varias for­mas (ver Redat­ing The New Tes­ta­ment, por John A.T. Robin­son, para un exa­m­en detal­la­do de la cita de Iri­neo).

 

En apoyo a la fecha tem­prana, la ver­sión Siri­a­ca del Nue­vo Tes­ta­men­to (fecha ante­ri­or al segun­do siglo d.C.) dice que el libro fue escrito durante el reino de Nerón. The Mura­to­ri­an Frag­ment (170–190 d.C.) y the Monar­chi­an Pro­logues (250–350 d.C.) declar­an que Pablo escribió a las siete igle­sias sigu­ien­do el mod­e­lo del ejem­p­lo de Juan en Apoc­alip­sis, colo­can­do el libro de Apoc­alip­sis aun antes de algu­nas de las epís­to­las pauli­nas (ver Expositor’s Bible Com­men­tary, Vol. 12; p. 406).

 

Debido a la nat­u­raleza con­tra­dic­to­ria de la “evi­den­cia exter­na”, pon­go más peso en la “evi­den­cia inter­na” (evi­den­cia den­tro del mis­mo libro). Creo que el mis­mo libro sostiene una fecha del 70 d.C., antes de la destruc­ción de Jerusalén y durante el reino de Ves­pasiano. Esta evi­den­cia incluye lo sigu­iente:

 

En 11:1–14 el tem­p­lo, que fue demoli­do en Agos­to del 70 d.C., esta­ba

aun de pie. Los que abo­gan por la “fecha pos­te­ri­or” nat­u­ral­mente

entien­den este pasaje de for­ma estric­ta­mente fig­u­ra­da. Mien­tras que

si es fig­u­ra­do, la alusión a la cru­ci­fix­ión de nue­stro Señor (11:8)

nos lle­va a pen­sar en la Jerusalén históri­ca (Philip Schaff).

 

En 17:9–11, encon­tramos la men­ción de OCHO “reyes”. Si estos “reyes”

eran los emper­adores de Roma, ini­cian­do entonces con Augus­to los

primeros CINCO fueron: Augus­to, Tiberio, Calígu­la, Clau­dio y Nerón

(quien murió en Junio 9, 68 d.C.). Nerón murió dejan­do el impe­rio en

un dis­tur­bio. Esto podría ser la “heri­da mor­tal” en 13:3,12,14. Tres

hom­bres (Gal­ba, Otho, y Vite­lio) inten­taron en vano con­sol­i­dar el

poder sobre el impe­rio, pero fue Ves­pasiano quien restau­ró el orden

en el 70 d.C. Entonces, la “heri­da mor­tal” fue sana­da, y Ves­pasiano

sería el SEXTO “rey” (o el “uno es” en 17:10) Esto haría de Tito el

SÉPTIMO emper­ador y a Domi­ciano el OCTAVO.

 

Note cuida­dosa­mente que en 17:8,11 Juan había dicho que la bes­tia

no es”. “Era”, y “no es” (ASV), pero en el tiem­po que el

Apoc­alip­sis esta­ba sien­do dado, ¡la bes­tia NO ES! Si enten­demos

(como yo lo hago) que la “bes­tia” rep­re­sen­ta la Roma impe­r­i­al como

es per­son­ifi­ca­da en sus emper­adores Nerón y Domi­ciano, ¡entonces el

Apoc­alip­sis NO podría haber sido escri­ta durante los reinos ni de

Nerón ni de Domi­ciano!

 

La condi­ción de per­se­cu­ción que ya había sido exper­i­men­ta­da por

aque­l­los en el libro es sim­i­lar a la men­ciona­da por Pedro. Él

tam­bién escribió a los cris­tianos en Asia Menor, solo unos pocos

años antes (ver 1 Ped 1:1). Ellos esta­ban tenien­do una per­se­cu­ción

sim­i­lar a la descri­ta en Apoc 2 & 3 (ver 1 Ped 1:6; 4:12; 5:9); en

este caso, per­se­cu­ción por los judíos con la ayu­da de las

autori­dades romanas, algo que habían esta­do hacien­do des­de los días

del primer via­je misionero de Pablo.

 

Entonces sug­iero que la evi­den­cia inter­na indi­ca que el Apoc­alip­sis fue dado durante el reino de VESPACIANO, el SEXTO emper­ador, mien­tras la “bes­tia no es”. Esto colo­caría la fecha del libro alrede­dor de la pri­mav­era del 70 d.C. (como es sug­eri­do por Philip Schaff, His­to­ry Of The Church, Vol. I). En ref­er­en­cia a Philip Schaff, quien en un tiem­po sos­tu­vo la “fecha pos­te­ri­or”, encuen­tro la sigu­iente cita que es intere­sante:

 

La fecha tem­prana es más ade­cua­da para la nat­u­raleza y el obje­to del

   Apoc­alip­sis, y facili­ta su entendimien­to históri­co. Cristo apun­tó en

   su dis­cur­so escat­ológi­co a la destruc­ción de Jerusalén y a la

   prece­dente tribu­lación como la gran cri­sis en la his­to­ria de la

   teoc­ra­cia y el tipo de juicio del mun­do. Y nun­ca hubo un esta­do más

   alar­mante de la sociedad.”

 

   Los hor­rores de la rev­olu­ción france­sa fue con­fi­na­da a un país, pero

   la tribu­lación de los seis años prece­dentes a la destruc­ción de

   Jerusalén se extendió sobre la total­i­dad del impe­rio romano y abar­co

   guer­ras y rebe­liones, con­fla­gra­ciones fre­cuentes y no usuales,

   ter­re­mo­tos, y ham­brunas y pla­gas, y todo tipo de calami­dades públi­cas

   y mis­e­rias indeci­bles. Parece, por cier­to, que el mun­do, sacu­d­i­do en

   su mis­mo cen­tro, esta­ba lle­gan­do a un cierre, y cada cris­tiano podría

   haber sen­ti­do que las pro­fecías de Cristo esta­ban sien­do cumpl­i­das

   ante sus ojos.”

 

   Fue en esta ocasión úni­ca en la his­to­ria de la humanidad que San Juan,

   Con el fuego con­sum­i­dor en Roma y el espec­tácu­lo infer­nal de la

   per­se­cu­ción Nero­ni­ana detrás de él, los ter­rores de la guer­ra de los

   judíos y el inter­reg­no romano alrede­dor de él, y la catástrofe de

   Jerusalén y la teoc­ra­cia judía delante de él, que recibió aque­l­las

   visiones mar­avil­losas de los con­flic­tos inmi­nentes y el tri­un­fo final

   de la igle­sia cris­tiana. El suyo era en ver­dad un libro de los tiem­pos

   y por los tiem­pos, y admin­is­tra­ba a los her­manos persegui­dos la úni­ca

   pero la sufi­ciente y total con­so­lación: ¡Marana­ta! ¡Marana­ta!”

 

(His­to­ry of The Chris­t­ian Church, Vol I, pp. 836–837)

 

EL PROPÓSITO DEL LIBRO: Su propósi­to es clara­mente estable­ci­do al ini­cio y al final del libro (ver 1;1,3; 22:10,16):

 

REVELARLAS COSAS QUE DEBEN SUCEDER PRONTO

 

En par­tic­u­lar, es una rev­elación del mis­mo Cristo del juicio a venir sobre aque­l­los que esta­ban per­sigu­ien­do a Su pueblo (ver 6:9–11; 16:5–7). Este juicio fue dirigi­do espe­cial­mente hacia dos ene­mi­gos:

 

Babilo­nia, la ram­era” (ver 17:6; 18:20,24; 19:2) – Muchos pien­san

que la ram­era es la ciu­dad de Roma, pero yo me incli­no hacia el

pun­to de vista que era Jerusalén. Si es así, entonces Apoc­alip­sis

describe el total cumplim­ien­to de la pro­fecía de Jesús encon­tra­da en

Mt 23:29–39; Luc 21:20–22.

 

La “bes­tia” que sostiene a la ram­era (ver 17:7–13) – Con­sidero que

la bes­tia es el impe­rio Romano cuan­do guió la per­se­cu­ción por medio

de sus emper­adores (por ejem­p­lo, Nerón, Domi­ciano), quienes primero

apo­yaron a la “ram­era” en su per­se­cu­ción del pueblo de Dios, y

entonces se volvieron sobre ella) ver la destruc­ción de Jerusalén,

60 d.C.).

 

De nue­vo, yo sug­eriría que el propósi­to del libro es rev­e­lar como Cristo iba a traer el juicio sobre Jerusalén y Roma por rec­haz­ar a Dios y por la per­se­cu­ción sobre Su pueblo. Este juicio ocur­rió con la destruc­ción de Jerusalén en la caí­da del 70 d.C., y con la ter­mi­nación de la per­se­cu­ción por parte de Roma en el 313 d.C., cuan­do Con­stan­ti­no llegó a ser un emper­ador que apoy­a­ba el cris­tian­is­mo. Como es estable­ci­do por Philip Schaff:

 

Sin duda el tenía a la vista primera­mente la destruc­ción de Jerusalén

   y de la Roma pagana, los dos grandes ene­mi­gos del cris­tian­is­mo de ese

   tiem­po.”

 

En cumplim­ien­to a este propósi­to el libro está dis­eña­do para pre­venir y con­so­lar. Por los errores de los dis­cípu­los, es un libro de adver­ten­cia (“recorda­to­rio” o más, ver 2:5,16). Por la fidel­i­dad de los dis­cípu­los, es un libro de con­sue­lo (“bien­aven­tu­ra­dos” son aque­l­los que “ven­zan”, ver 1:3; 2:7; 3:21; 14:13; 22:14).

 

VERSÍCULO CLAVE: Apoc­alip­sis 17:14

 

Pelearán con­tra el Cordero, y el Cordero los vencerá, porque él es el

   Señor de señores y el Rey de reyes; y los que están con él son

   lla­ma­dos y elegi­dos y fieles.”

 

 

 

 

BOSQUEJO:

 

INTRODUCCIÓN (1:1–20)

1. Intro­duc­ción y ben­di­ción (1–3)

2. Salu­dos a las siete igle­sias de Asia (4–6)

3. El anun­cio de la veni­da de Cristo (7)

4. La des­i­gnación de si mis­mo del Señor (8)

 

I. UNA VISIÓN GENERAL DEL CONFLICTO (1:9–11:19)

 

   A. VISIÓN DE CRISTO EN MEDIO DE LOS CANDELEROS (1:9–20)

 

   B. CARTAS A LAS SIETE IGLESIAS (2:1–3:22)

1. La igle­sia en Efe­so (2:1–7)

2. La igle­sia en Esmir­na (2:8–11)

3. La igle­sia en Perg­amo (2:12–17)

4. La igle­sia en Tiati­ra (2:18–29)

5. La igle­sia en Sardis (3:1–6)

6. La igle­sia en Filadelfia (3:7–13)

7. La igle­sia en Laodicea (3:14–22)

 

C. LA ESCENA DEL TRONO (4:1–5:11)

1. Dios sobre el trono (4:1–11)

2. El Cordero dig­no de abrir los siete sel­l­os (5:1–14)

 

D. LA APERTURA DE LOS SIETE SELLOS (6:1–8:1)

1. El primer sel­lo: El cabal­lo blan­co y su jinete (8:2–6)

2. El segun­do sel­lo: El cabal­lo rojo y su jinete (6:3–4)

3. El ter­cer sel­lo: El cabal­lo negro y su jinete (6:5–6)

4. El cuar­to sel­lo: El cabal­lo amar­il­len­to y su jinete (s) (6:7–8)

5. El quin­to sel­lo: Los már­tires deba­jo del altar (6:9–11)

6. El sex­to sel­lo: Los dis­tur­bios por cat­a­clis­mos (6:12–17)

7. Inter­va­lo: El sel­l­a­do de los 144,000 sobre la tier­ra, y la gran

mul­ti­tud en los cie­los (7:1–17)

8. El sép­ti­mo sel­lo: Silen­cio en los cie­los (8:1)

 

E. EL SONIDO DE LAS SIETE TROMPETAS (8:2–11:19)

1. Siete ánge­les preparan se preparan para sonar sus trompetas

(8:2–6)

2. La primera trompe­ta: La ter­cera parte de la veg­etación destru­i­da

(8:7)

3. La segun­da trompe­ta: La ter­cera parte de las criat­uras del mar y

de los bar­cos destru­i­dos (8:8–9)

4. La ter­cera trompe­ta: La ter­cera parte de los ríos y de los

man­an­tiales se vuel­ven amar­gas, mueren muchos hom­bres (8:10–11)

5. La cuar­ta trompe­ta: La ter­cera parte del sol, de la luna y de

las estrel­las heri­das, afectan­do al día y a la noche (8:12)

6. Tres calami­dades anun­ci­adas (8:13)

7. La quin­ta trompe­ta (la primera calami­dad): Lan­gostas des­de el

pozo del abis­mo, envi­adas a ator­men­tar a los hom­bres (9:1–12)

8. La sex­ta trompe­ta (la segun­da calami­dad): Cua­tro ánge­les con un

ejérci­to de doscien­tos mil­lones, matan­do a una ter­cera parte de

la humanidad (9:13–21)

9. Otro inter­va­lo (10:1–11:14)

a. El ángel y el lib­ri­to (10:1–11)

b. Los dos tes­ti­gos (11:1–13)

10. La sép­ti­ma trompe­ta (la ter­cera calami­dad): La vic­to­ria de

Cristo y Su reino procla­ma­do (11:14–19)

 

II. UNA MIRADA CERCANA AL CONFLICTO (12:1–22:5)

 

    A. EL GRAN CONFLICTO (12:1–14:20)

1. La mujer, el niño, el dragón, y el resto de la descen­den­cia de

la mujer (12:1–7)

2. La bes­tia del mar (13:1–10)

3. La bes­tia de la tier­ra (13:11–18)

4. El Cordero y los 144,000 sobre el Monte Sión (14:1–5)

5. Los men­sajes de tres ánge­les (14:6–13)

6. La sie­ga de la vid de la tier­ra, y las uvas de la ira

(14:14–20)

 

B. LAS SIETE COPAS DE LA IRA (15:1–16:21)

1. Pre­lu­dio al der­ra­mamien­to de las siete copas de la ira (15:1–8)

2. La primera copa: Dolores sobre aque­l­los que adora­ban a la

bes­tia y a su ima­gen (16:1–2)

3. La segun­da copa: El mar se con­vierte en san­gre, todas las

criat­uras mueren (16:3)

4. La ter­cera copa: Los ríos y las fuentes de las aguas se

con­vierten en san­gre (16:4–7)

5. La cuar­ta copa: Los hom­bres son que­ma­dos por el sol (16:8–9)

6. La quin­ta copa: El dolor y las tinieblas sobre la bes­tia y su

reino (16:10–11)

7. La sex­ta copa: El Éufrates seca­do, tres espíri­tus inmun­dos

reú­nen a los reyes de la tier­ra para la batal­la en Armagedón

(16:12–16)

8. La sép­ti­ma copa: El gran ter­re­mo­to, la gran ciu­dad divi­di­da,

Babilo­nia es recor­da­da, even­tos cat­a­stró­fi­cos (16:17–21)

 

C. LA CAÍDA DE BABILONIA, LA RAMERA (17:1–19:10)

1. La mujer escar­la­ta y la bes­tia escar­la­ta (17:1–6)

2. El mis­te­rio de la mujer y de la bes­tia expli­ca­do (17:7–18)

3. La caí­da de Babilo­nia la grande procla­ma­da y lamen­ta­da

(18:1–24)

4. La exaltación en los cie­los sobre la caí­da de la gran ram­era

(19:1–5)

5. El anun­cio de la cena de las bodas del Cordero (19:6–10)

 

D. LA DERROTA DE LOS ENEMIGOS DEL CORDERO (19:11–20:15)

1. Cristo el guer­rero vic­to­rioso y el Rey de reyes (19:11–16)

2. La bes­tia, sus ejérci­tos, y el fal­so pro­fe­ta (la bes­tia de la

tier­ra) son der­ro­ta­dos (19:17–21)

3. Satanás es ata­do por mil años, en tan­to que los már­tires reinan

con Cristo (20:1–6)

4. Satanás lib­er­a­do para engañar a las naciones una vez más, pero

final­mente es der­ro­ta­do de una vez por todas (20:7–10)

5. El juicio final (20:11–15)

 

E. EL DESTINO ETERNO DE LOS REDIMIDOS (21:1–22:5)

1. El cielo nue­vo y la tier­ra nue­va, la nue­va Jerusalén, Dios

habi­tan­do con Su pueblo (21:1–8)

2. La nue­va Jerusalén descri­ta (21:9–27)

3. El agua de la vida, el árbol de la vida, y el trono de Dios y

del Cordero (22:1–5)

 

CONCLUSIÓN (22:6–21)

1. El tiem­po está cer­ca, no sel­l­ar el libro (22:6–11)

2. El tes­ti­mo­nio de Jesús, el Espíritu, y la Esposa (22:12–17)

3. Adver­ten­cia de no alter­ar el libro, y la oración final (22:18–21)

Apoc­alip­sisLec­ción 01. Intro­duc­ción

PREGUNTAS DE REVISIÓN PARA LA INTRODUCCIÓN

 

1) ¿Cómo es lla­ma­do este libro? (1:1)

- La rev­elación de Jesu­cristo

 

2) ¿Quién es el autor de este libro? (1:1–2)

- Juan, quien había dado tes­ti­mo­nio de la pal­abra de Dios y tes­ti­mo­nio

de Jesu­cristo

 

3) ¿Cuál es el sig­nifi­ca­do de la pal­abra grie­ga (apokalup­sis) tra­duci­da

   “rev­elación”?

- Algo des­cu­bier­to, algo rev­e­la­do

 

4) ¿Qué esti­lo de lit­er­atu­ra es el libro de Apoc­alip­sis?

- Lit­er­atu­ra apoc­alíp­ti­ca

 

5) ¿Cuáles son algu­nas de las car­ac­terís­ti­cas típi­cas de tal lit­er­atu­ra?

- Alta­mente sim­bóli­ca; descri­bi­en­do el con­flic­to entre el bien y el

mal

 

6) ¿Qué es impor­tante cono­cer para inter­pre­tar apropi­ada­mente el libro?

- El con­tex­to históri­co en el que fue escrito

 

7) ¿Cuáles son los cua­tro pun­tos de vista may­ores de inter­pretación del

   libro?

- El preter­ista

- El históri­co

- El futur­ista

- El ide­al­ista

 

8) ¿Cuál es el pun­to de vista sug­eri­do en esta intro­duc­ción?

- El preter­ista, tam­bién con una pequeña adop­ción de los otros pun­tos

de vista

 

9) ¿Qué fechas son sug­eri­das usual­mente para el libro?

- Una fecha tem­prana (64–68 d.C.), durante el reina­do de Nerón

- Una fecha tardía (95–96 d.C.), durante el reina­do de Domi­ciano

 

10) ¿Qué fecha es sug­eri­da en esta intro­duc­ción? (y por Shaff, McGuig­gan,

    y otros)

- La pri­mav­era del 70 d.C., durante el reina­do de Ves­pasiano

 

11) ¿Cuál es el propósi­to del libro? (1:3; 22:10,16)

- Rev­e­lar las cosas que deben pasar pron­to

 

12) ¿Quién pro­pon­go que son los dos may­ores ene­mi­gos usa­dos por Satanás

    como son descritos en este libro?

- Jerusalén (en este caso, Babilo­nia, la ram­era)

- Roma (en este caso, la bes­tia que sostiene a la ram­era)

 

13) ¿Cuál es el ver­sícu­lo clave que resume el libro?

- Apoc­alip­sis 17:14

 

BIBLIOGRAFÍA

 

The Aveng­ing Of The Apos­tles & Prophets, Arthur Ogden (Ogden Pub­li­ca­tion, 1985)

 

The Book Of Rev­e­la­tion, Jim McGuig­gan (Mon­tex, 1976)

 

The Book Of Rev­e­la­tion, Foy E. Wal­lace, Jr. (Wal­lace Pub­li­ca­tions, 1966)

 

His­to­ry Of The Chris­t­ian Church, Vol I, Philip Schaff (Eerd­mans, 1910, 1985)

 

Inter­pret­ing Rev­e­la­tion, Mer­ill C. Ten­ney (Eerd­mans, 1957)

 

The Lamb And His Ene­mies, Rubel Shelly (20th Cen­tu­ry, 1985)

 

More Than Con­querors, William Hen­drick­sen (Bak­er Book House, 1971)

 

Rev­e­la­tion, Alan John­son (Expositor’s Bible Com­men­tary, Zon­der­van, 1981)

 

Rev­e­la­tion, Leon Mor­ris (Tyn­dale New Tes­ta­ment Com­men­taries, Eerd­mans, 1984)

 

Rev­e­la­tion: An Intro­du­tion And Com­men­tary, Homer Hai­ley (Bak­er, 1979)

 

Wor­thy Is The Lamb, Ray Sum­mers (Broad­man Press, 1951)