Firmes en la Fe – La Promesa Olvidada de Josafat

Crean en el Señor, y estarán seguros (2 Crónicas 20)

Sermón expositivo — 2 Crónicas 20:1–20

Tesis

La fe genuina en la palabra de Dios es el único fundamento inquebrantable que nos asegura estabilidad espiritual y victoria verdadera, sin importar cuán insuperables parezcan nuestras batallas.


Objetivos de Aprendizaje

  • Los oyentes recordarán… La acción decisiva de Josafat ante una crisis abrumadora: buscar a Dios en oración y ayuno antes que nada.
  • Los oyentes entenderán… La conexión directa entre creer en la palabra revelada de Dios y experimentar una estabilidad espiritual inquebrantable en medio de las pruebas.
  • Los oyentes aplicarán… El principio de nombrar su “ejército invasor” personal esta semana y responder a él no con pánico, sino con oración deliberada y confianza en las promesas de Dios.
  • Los oyentes analizarán… El falso ídolo de la autosuficiencia, reconociendo cómo el miedo a menudo los impulsa a confiar en sus propios recursos en lugar de en el poder de Dios.
  • Los oyentes evaluarán… Su respuesta habitual ante las crisis, comparándola con el modelo bíblico de Josafat para cultivar una fe más profunda y dependiente de Dios.

Introducción

¿Alguna vez han sentido que el suelo tiembla bajo sus pies?

No me refiero a un terremoto literal, sino a ese momento en que recibes una llamada telefónica que lo cambia todo. Un diagnóstico del médico. La noticia de un despido. La llamada de la escuela sobre un hijo en problemas.

Son esos momentos en que la estabilidad que dábamos por sentada se desvanece, y nos quedamos con una sensación de pánico y vulnerabilidad. El futuro que parecía tan claro de repente se vuelve un abismo de incertidumbre.

En esos momentos, ¿a dónde corremos? ¿En qué nos anclamos?

Hoy vamos a abrir las páginas del Antiguo Testamento a una historia increíble, una que contiene una de las promesas más poderosas y, a la vez, más olvidadas de toda la Escritura.

Nos encontramos en el libro de 2 Crónicas, en el capítulo 20. El buen rey Josafat está en el trono de Judá. Él es un hombre que busca a Dios, que ha limpiado la tierra de ídolos y ha instruido al pueblo en la ley del Señor.

Pero la piedad no nos exime de las pruebas. De repente, llega un mensajero con noticias aterradoras: un vasto ejército, una coalición de tres naciones, marcha contra Judá. Son tantos que la Biblia los describe como “una gran multitud”. Son imparables, y están a punto de aplastar al pequeño reino de Josafat.

La necesidad pastoral aquí es clara: todos, en algún momento, nos enfrentaremos a nuestro propio “vasto ejército”. Puede ser una crisis financiera, una enfermedad, una lucha familiar o una batalla espiritual que parece imposible de ganar. La pregunta no es si la invasión vendrá, sino cómo responderemos cuando llegue.

En medio de esta crisis existencial, Dios le da a Su pueblo un ancla, una promesa encapsulada en un versículo que a menudo leemos de pasada. Y esa promesa nos lleva a nuestra tesis: La fe genuina en la palabra de Dios es el único fundamento inquebrantable que nos asegura estabilidad espiritual y victoria verdadera, sin importar cuán insuperables parezcan nuestras batallas.

Hoy, vamos a desempacar esta increíble historia y su promesa para nosotros, observando tres etapas cruciales:

  1. La Realidad de la Invasión
  2. La Respuesta de la Fe
  3. La Promesa de Estabilidad

I. La Realidad de la Invasión

Texto Bíblico

«Y aconteció después de esto, que los hijos de Moab y los hijos de Amón, y con ellos algunos de los meunitas, vinieron a pelear contra Josafat. Entonces vinieron algunos y dieron aviso a Josafat, diciendo: “Viene contra ti una gran multitud de más allá del mar, de Aram, y ya están en Hazezon Tamar, es decir, En Gadi”». (2 Crónicas 20:1–2 NBLA)

Aquí hay un detalle fascinante que a menudo se pasa por alto. Los invasores, los moabitas y los amonitas, no eran enemigos extraños. Eran, en cierto modo, familia.

Descendían de Lot, el sobrino de Abraham. Los meunitas, o edomitas, descendían de Esaú, el hermano de Jacob.

Esto no era solo un ataque militar; era una traición familiar. La amenaza no venía de un lugar lejano y desconocido, sino de su propia historia, de su propio linaje. A menudo, las batallas más dolorosas son las que provienen de lugares cercanos a nuestro corazón.

Exégesis del Texto

Lo primero que la Biblia nos dice sobre la reacción de Josafat es que tuvo miedo.

Cita

«Josafat tuvo miedo…» (2 Crónicas 20:3a NBLA)

Esto es tan importante. La Biblia no presenta a Josafat como un superhéroe sin emociones. Él era un hombre real con una reacción humana real. El miedo no es pecado; es una respuesta natural a una amenaza abrumadora.

El texto no condena su miedo. Más bien, destaca lo que hizo a causa de su miedo. Su miedo no lo paralizó ni lo llevó a la desesperación. Su miedo se convirtió en el catalizador que lo impulsó hacia Dios.

El problema no es sentir miedo. El problema es en quién o en qué confiamos en medio de nuestro miedo.

Esta invasión era real. No era una amenaza imaginaria. Era un problema de vida o muerte. Y la Biblia nunca nos pide que neguemos la realidad de nuestras pruebas.

De hecho, la fe no ignora la tormenta; la fe se ancla en Dios a pesar de la tormenta. Josafat vio el tamaño del ejército, entendió la gravedad de la situación, y fue precisamente la enormidad del problema lo que lo arrojó a los brazos de Dios.

Referencias Cruzadas y Aplicación

  1. 2 Timoteo 1:7: «Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio».
    • Contexto: Pablo anima a Timoteo en medio de peligros reales.
    • Aplicación: El “espíritu de cobardía” es vivir paralizado; Dios provee poder, amor y dominio propio para actuar con fe, como Josafat.
  2. Juan 16:33: «En el mundo tienen tribulación, pero confíen, Yo he vencido al mundo».
    • Contexto: Jesús prepara a sus discípulos para la oposición.
    • Aplicación: La crisis no niega la presencia de Dios; se convierte en el campo donde Su paz reina.

Ilustración

Imagina un gran barco en medio del océano. De repente, el cielo se oscurece y se desata una tormenta violenta. Las olas se estrellan contra la cubierta y el viento azota las velas.

El capitán no niega la existencia de la tormenta. Él la respeta, pero ordena echar el ancla. El ancla no detiene la tormenta; asegura el barco. Así es la fe: no siempre detiene la crisis, pero nos fija al Dios soberano.

Aplicación

¿Cuál es tu “gran multitud” hoy? Nómbrala delante de Dios. Véla en su magnitud… y prepárate para ver lo que Dios hará.


II. La Respuesta de la Fe

Texto Bíblico

«Josafat tuvo miedo y se dispuso a buscar al SEÑOR, y proclamó ayuno por todo Judá… ¡Oh Dios nuestro!… no tenemos fuerza alguna… y no sabemos qué hacer; pero nuestros ojos están vueltos hacia Ti». (2 Crónicas 20:3–4, 12 NBLA)

La oración de Josafat culmina con una frase modelo para el creyente en crisis: “No sabemos qué hacer; pero nuestros ojos están vueltos hacia Ti”.

Exégesis del Texto

  1. Decisión personal: “Se dispuso a buscar al SEÑOR” — una resolución deliberada.
  2. Unidad corporativa: “Proclamó ayuno por todo Judá” — dependencia comunitaria.
  3. Oración humilde: Recuerda la fidelidad de Dios, confiesa impotencia, entrega la situación.

Referencias Cruzadas y Aplicación

  1. Filipenses 4:6–7: Oración en lugar de ansiedad; la paz de Dios guarda el corazón mientras esperamos.
  2. 1 Pedro 5:7: “Echando” la ansiedad — acción deliberada de transferir la carga al Señor.

Ilustración

Como el niño perdido que deja de correr y clama “¡Papá!”, así Josafat detuvo el pánico y clamó al Padre.

Aplicación

Cambia el instinto: primera respuesta = oración enfocada; no autosuficiencia, sino dependencia; no queja, sino clamor humilde.


III. La Promesa de Estabilidad

Texto Bíblico

«No teman… porque la batalla no es de ustedes, sino de Dios… No tendrán que pelear… esténse quietos y vean la salvación del SEÑOR… Creed en el SEÑOR vuestro Dios, y estaréis seguros; creed a sus profetas, y seréis prosperados». (2 Crónicas 20:15, 17, 20 NBLA)

Dios habló por medio de Jahaziel, un levita en la asamblea. Dios usa a quien quiere, cuando quiere, si está lleno del Espíritu y atento a Su voz.

Exégesis del Texto

El juego de palabras hebreo es clave: ’aman (creer) y ’aman (ser afirmado/estar seguro) comparten la misma raíz — de allí nuestro “Amén”. Confiar firmemente (amén) en el Señor conduce a que Él nos afirme (amén) en Su estabilidad.

Creer en Dios = Su carácter; creer a Sus profetas = Su contenido revelado. La victoria descansa en la fe obediente a Su palabra.

Referencias Cruzadas y Aplicación

  1. Isaías 7:9b: “Si no creéis, no permaneceréis”. La estabilidad espiritual brota de la fe.
  2. Romanos 10:11: “Todo el que cree en Él no será avergonzado”. La confianza en Cristo nunca defrauda.