Construyendo sobre la Roca: Más Allá de las Palabras
Construyendo sobre la Roca: Más Allá de las Palabras

Tesis Central del Sermón
Objetivos de Aprendizaje (Taxonomía de Bloom)
| Nivel | Objetivo |
|---|---|
| Recordar | Los oyentes podrán nombrar los elementos clave de la parábola: los dos constructores, la roca, la arena, la tormenta y el resultado de cada casa. |
| Comprender | Los oyentes podrán explicar con sus propias palabras lo que simbolizan la roca (obediencia a Cristo), la arena (oír sin hacer) y la tormenta (pruebas de la vida y juicio). |
| Aplicar | Los oyentes identificarán un área específica de su vida (ej. perdón, honestidad, servicio) donde pueden pasar de solo “oír” la palabra de Cristo a “hacerla”. |
| Analizar | Los oyentes podrán comparar las motivaciones y el destino final del constructor sabio y el necio, distinguiendo entre fe superficial y fe obediente. |
| Evaluar | Los oyentes realizarán un autoexamen para determinar si el fundamento de su vida espiritual se está construyendo sobre la roca de la obediencia o la arena de la inacción. |
| Crear | Los oyentes formularán un plan personal y práctico para fortalecer su fundamento espiritual, comprometiéndose a poner en práctica una enseñanza específica de Jesús esta semana. |
Tabla de Estudio de Palabras Clave (Griego)
| Palabra Griega | Transliteración | Strong’s | Significado Clave | Importancia Exegética en Lucas 6 |
|---|---|---|---|---|
| Κύριος | Kyrios | G2962 | Señor, Amo, Dueño | No es solo un título de respeto, sino un reconocimiento de autoridad soberana. Llamarlo “Señor” sin obedecerlo es una contradicción fundamental y una hipocresía. Jesús exige sumisión total. |
| ποιέω | poieō | G4160 | Hacer, practicar, ejecutar | Es el verbo central que diferencia a los dos constructores. No se trata de un acto aislado, sino de una práctica continua. La fe verdadera es una fe activa, que hace lo que el Señor manda. |
| ἀκούω | akouō | G191 | Oír, escuchar, entender | Ambos constructores “oyen”. El problema no es la falta de exposición a la palabra, sino la falta de acción. La audición debe llevar a la obediencia para tener valor espiritual. |
| πέτρα | petra | G4073 | Roca, lecho de roca, peñasco | No es una simple piedra (λίθος, lithos), sino el fundamento sólido, el lecho de roca inamovible. Simboliza la verdad absoluta y la autoridad inmutable de Cristo y Sus enseñanzas. |
| βάθος | bathos | G899 | Profundidad | El constructor sabio “cavó profundamente” (ἐβάθυνεν). Esto implica esfuerzo, costo y dedicación. Construir una vida en Cristo no es un atajo fácil; requiere trabajo intencional. |
| ἄμμος | ammos | G285 | Arena | Representa una base inestable, fácil de construir pero sin ninguna capacidad de resistir la presión. Simboliza una fe superficial, basada en emociones o conocimiento intelectual sin acción. |
| ῥῆγμα | rhēgma | G4485 | Ruina, fractura, colapso | Describe la destrucción de la segunda casa. No es un simple daño; es un colapso total, catastrófico e irreparable. La ruina de una fe sin fundamento es completa. |
| πλημμύρα | plēmmyra | G4132 | Inundación, torrente | La prueba que viene contra la casa. Es una fuerza poderosa e inevitable. La vida garantiza tormentas. La única variable es la calidad de nuestro fundamento. |
Introducción: El Puente que No Soportó
Hermanos y amigos, en 1940, en el estado de Washington, se inauguró un puente colgante majestuoso: el puente de Tacoma Narrows. Era una maravilla de la ingeniería, elegante y largo. Lo apodaron “Galloping Gertie” porque, desde el día que abrió, tenía una extraña tendencia a ondular y moverse con el viento. Los ingenieros lo revisaron, hicieron cálculos, y aseguraron a la gente que era perfectamente seguro. Después de todo, estaba construido con acero y concreto.
Pero solo cuatro meses después de su inauguración, un viento de apenas 64 kilómetros por hora—no un huracán, no una tormenta catastrófica, solo un viento persistente—comenzó a azotar el puente. Las ondulaciones se hicieron más y más violentas, hasta que, en una escena dramática que fue captada en video, el puente se retorció, se quebró y colapsó violentamente en el río de abajo. Una estructura que parecía fuerte, que tenía la apariencia de solidez, se desmoronó porque tenía un defecto fundamental en su diseño. No fue construido para resistir la presión constante.
Esta mañana, Jesús nos confronta con una pregunta sobre nuestra propia construcción espiritual. Nos pregunta: “¿En qué estás construyendo tu vida? ¿Tu fe tiene la apariencia de solidez, o está verdaderamente fundada para resistir las tormentas inevitables?”. Al final de su sermón más importante, registrado en Lucas 6, Jesús no termina con una sugerencia amable. Termina con una advertencia severa y una ilustración inolvidable: la parábola de los dos constructores. Una casa se mantuvo firme; la otra se convirtió en una ruina total. Y la única diferencia entre ellas no fue la tormenta, sino el fundamento.
Hoy vamos a examinar este pasaje, y les pido que abran sus corazones a la pregunta más importante que un cristiano puede hacerse: ¿Estoy simplemente oyendo a Jesús, o estoy construyendo mi vida sobre la obediencia a Sus palabras?
I. La Pregunta Penetrante del Señor (v. 46)
Lucas 6:46 (NBLA): «¿Por qué me llaman “Señor, Señor”, y no hacen lo que Yo digo?».
Jesús comienza esta sección final con una pregunta que debería resonar en lo más profundo de cada uno de nosotros. Es una pregunta directa, sin rodeos, que expone la contradicción más peligrosa en la vida religiosa: la hipocresía de una confesión sin sumisión.
A. El Llamado de “Señor, Señor”
Analicemos la frase: «Señor, Señor». La repetición no es casualidad. En la cultura judía, repetir un nombre o un título era una forma de énfasis, a veces mostrando intimidad o urgencia (como “Abraham, Abraham” o “Moisés, Moisés”). Aquí, indica un reconocimiento enfático y público de la autoridad de Jesús. Estas personas no eran hostiles a Cristo. Estaban en la multitud, escuchando, probablemente asintiendo con la cabeza. Lo llamaban Κύριος (Kyrios).
Esta palabra, Kyrios, es una de las más pesadas del Nuevo Testamento. En la Septuaginta (la traducción griega del Antiguo Testamento), se usaba para traducir el nombre sagrado de Dios, YHWH. Así que, cuando la gente llamaba a Jesús Kyrios, estaban usando un título divino. Estaban diciendo: “Tú eres nuestro Amo, nuestro Dueño, nuestra máxima autoridad”. Era una confesión teológicamente correcta. Sonaba bien. Parecía piadoso.
Hoy en día, hacemos lo mismo. Cantamos “Señor, te alabo”. Oramos “Señor, guíame”. Ponemos en nuestras biografías de redes sociales “Seguidor de Cristo”. Afirmamos Su señorío con nuestros labios. Pero Jesúsrownames inmediato corta a través de esta piedad externa y va al corazón del asunto.
B. La Contradicción: “Y no hacen lo que Yo digo”
La segunda mitad de la pregunta es la que duele: «y no hacen lo que Yo digo». Jesús establece un contraste brutal entre sus palabras y sus acciones. La palabra griega para “hacer” es ποιέω (poieō), que significa practicar, ejecutar, llevar a cabo. Implica una acción continua, un estilo de vida.
Jesús está diciendo: “Su confesión dice que soy su Amo, pero su vida dice que ustedes son sus propios amos”. Es una desconexión total entre la ortodoxia (lo que creemos y decimos) y la ortopraxis (lo que hacemos). Y para Jesús, esto es inaceptable.
Referencia Cruzada – Mateo 7:21 (NBLA): «No todo el que me dice: “Señor, Señor”, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de Mi Padre que está en los cielos».
En el pasaje paralelo de Mateo, Jesús es aún más explícito. La entrada al reino no se basa en una confesión verbal, sino en hacer la voluntad del Padre. No es que las palabras no importen, ¡claro que importan! La confesión es vital (Romanos 10:9-10). Pero una confesión que no está respaldada por una vida de obediencia es hueca, vacía y, en última instancia, inútil.
Ilustración: Imaginen que van al médico y les diagnostica una enfermedad grave. El médico les da una receta y les dice: “Si tomas este medicamento todos los días, te curarás. Si no lo haces, las consecuencias serán fatales”. Usted sale del consultorio y le dice a todos: “¡Qué gran médico! Es el mejor doctor del mundo, confío plenamente en él”. Pone la receta en un marco dorado en su pared. Le toma una foto y la sube a Instagram con el hashtag #MejorDoctor. Pero… nunca va a la farmacia. Nunca se toma el medicamento. ¿De qué sirvió su “fe” en el médico? No sirvió de nada. Su alabanza fue hueca porque no la respaldó con la obediencia que podría haberle salvado la vida.
Eso es exactamente lo que Jesús está describiendo. Podemos alabar al Gran Médico todo lo que queramos, pero si no seguimos Su prescripción—Sus mandamientos—nuestra alabanza es inútil y nuestra condición espiritual no cambiará.
La pregunta de Jesús en el versículo 46 nos obliga a mirarnos al espejo. ¿Mi vida refleja el señorío que confieso con mis labios? ¿O hay una brecha peligrosa entre lo que canto el domingo y lo que hago el lunes? Esta pregunta establece el escenario para la parábola que sigue.
II. El Fundamento Firme del Discípulo Obediente (vv. 47-48)
Lucas 6:47-48 (NBLA): «Todo el que viene a Mí y oye Mis palabras y las pone en práctica, les mostraré a quién es semejante. Es semejante a un hombre que al edificar una casa, cavó hondo y echó cimiento sobre la roca; y cuando vino una inundación, el torrente dio con fuerza contra aquella casa, pero no pudo moverla porque había sido bien construida».
Después de la pregunta penetrante, Jesús describe al primer constructor: el sabio, el verdadero discípulo. Y nos da un proceso de tres pasos que define a esta persona y asegura su estabilidad eterna.
A. El Proceso de Construcción Sabia (v. 47)
Jesús detalla tres acciones deliberadas del constructor sabio:
- “Viene a Mí”: El primer paso es una relación personal. No se trata de seguir un libro de reglas, sino de venir a una Persona. La vida cristiana comienza con un movimiento hacia Cristo. Es reconocer nuestra necesidad y acercarnos a Él en fe.
- “Oye Mis palabras”: El segundo paso es la instrucción. El discípulo se posiciona para escuchar. Lee la Biblia, viene a la iglesia, escucha sermones, estudia. Se expone a la enseñanza de Jesús. Pero, como vimos, esto es algo que ambos constructores hicieron. Escuchar es necesario, pero no es suficiente.
- “Las pone en práctica” (
poieō): Este es el paso crucial que marca la diferencia. Es la obediencia activa. Es tomar lo que se ha oído y traducirlo en acciones diarias. Es perdonar cuando es difícil, amar a nuestros enemigos, ser honestos en nuestros negocios, buscar primero el reino de Dios. Este es el cemento que une los ladrillos de nuestra vida espiritual.
Referencia Cruzada – Santiago 1:22-24 (NBLA): «Pero sean hacedores de la palabra y no solamente oidores que se engañan a sí mismos. Porque si alguien es oidor de la palabra y no hacedor, es semejante a un hombre que mira su rostro natural en un espejo; pues después de mirarse a sí mismo e irse, inmediatamente se olvida de qué clase de persona era».
Santiago lo dice claramente: oír sin hacer es autoengaño. Creemos que estamos bien espiritualmente porque acumulamos conocimiento bíblico, pero si ese conocimiento no cambia cómo vivimos, nos estamos engañando.
B. El Fundamento Profundo y Costoso (v. 48a)
Jesús describe el trabajo de este constructor: «cavó hondo y echó cimiento sobre la roca». Aquí hay dos detalles que son joyas exegéticas:
- “Cavó hondo” (
ἔσκαψεν καὶ ἐβάθυνεν): El griego aquí es enfático. Literalmente “cavó y profundizó”. Esto no fue un trabajo fácil ni superficial. Implica esfuerzo, sudor, tiempo y planificación. Tuvo que quitar toda la tierra suelta, la arena y los escombros hasta llegar a lo profundo, a lo sólido.- WOW GEM #1: Construir una vida que honre a Cristo cuesta algo. Cuesta nuestro orgullo, nuestro tiempo, nuestros deseos egoístas. Requiere la disciplina de la oración, el esfuerzo de estudiar la Palabra, el sacrificio de servir a otros cuando preferiríamos descansar. La obediencia no es el camino de menor resistencia. Es un camino de excavación deliberada.
- “Sobre la roca” (
ἐπὶ τὴν πέτραν): La palabra es πέτρα (petra). Esto no es unλίθος(lithos), que es una piedra suelta que se puede mover. Una petra es el lecho de roca, el fundamento mismo de la tierra, una masa de roca inamovible.- WOW GEM #2: El constructor sabio no se conformó con una base “más o menos buena”. Excavó hasta que encontró la verdad absoluta e inmutable: la Palabra de Dios, la persona de Cristo (1 Corintios 10:4). No construyó sobre las opiniones cambiantes de la cultura, ni sobre sus propias emociones fluctuantes, ni sobre tradiciones humanas. Construyó sobre la única cosa en el universo que nunca cambia.
C. La Prueba Inevitable y el Resultado Seguro (v. 48b)
«y cuando vino una inundación, el torrente dio con fuerza contra aquella casa, pero no pudo moverla porque había sido bien construida».
Observen, la tormenta no es una posibilidad, es una certeza: “cuando vino una inundación”. Las pruebas en la vida cristiana no son opcionales. Vendrán enfermedades, pérdidas, persecuciones, dudas, tentaciones. El torrente de la vida golpeará con fuerza. Jesús no promete una vida sin tormentas; promete una casa que puede soportarlas.
El resultado para el constructor sabio es la estabilidad. La casa “no pudo moverla”. No se agrietó. No se tambaleó. Se mantuvo firme. ¿Por qué? No por la belleza de sus paredes o el lujo de sus muebles, sino “porque había sido bien construida” sobre la roca.
Ilustración: En la costa de Florida, después de que un huracán devastador arrasa una comunidad, a menudo se ven imágenes extrañas. Manzanas enteras de casas han sido reducidas a escombros, pero en medio de la destrucción, una casa sigue en pie, casi intacta. Cuando los reporteros investigan, casi siempre descubren lo mismo: esa casa fue construida siguiendo un código de construcción mucho más estricto. Tenía cimientos más profundos, anclajes de acero, ventanas resistentes a impactos. El propietario invirtió más tiempo, esfuerzo y dinero en el fundamento. La tormenta fue la misma para todos, pero el fundamento hizo toda la diferencia.
Hermanos, la obediencia a Cristo es nuestro código de construcción espiritual. Cada acto de obediencia es como un anclaje de acero que clavamos en la roca de Su Palabra. Cada vez que elegimos Su voluntad sobre la nuestra, estamos profundizando nuestro cimiento. Y cuando la tormenta de la vida venga—y vendrá—esa casa se mantendrá firme.
III. El Colapso Catastrófico del Oyente Superficial (v. 49)
Lucas 6:49 (NBLA): «Pero el que la oye y no la pone en práctica, es semejante a un hombre que edificó una casa sobre la tierra, sin echar cimiento; y el torrente dio con fuerza contra ella, y al instante se desplomó, y fue grande la ruina de aquella casa».
Ahora Jesús nos muestra la otra cara de la moneda. El contraste es escalofriante y la advertencia, solemne.
A. La Construcción Fácil y Engañosa
«Pero el que la oye y no la pone en práctica…». Este es el segundo hombre. Noten que él también “oye”. Asistió al mismo seminario de construcción. Escuchó al mismo Maestro. Tenía el mismo plano. El problema no fue la falta de información.
Su error fatal fue el atajo: «edificó una casa sobre la tierra, sin echar cimiento». En lugar de hacer el arduo trabajo de excavar, simplemente comenzó a construir sobre la arena (ἄμμος, ammos en el relato de Mateo). Probablemente su casa se levantó mucho más rápido. Desde afuera, quizás incluso se veía idéntica a la casa del primer hombre. Tenía la apariencia de una estructura cristiana. Tenía “paredes” de asistencia a la iglesia, “ventanas” de conocimiento bíblico, y un “techo” de confesión verbal. Pero por debajo, no había nada. Era una fachada.
Esta es una imagen aterradora de la religión superficial. Es la fe de la conveniencia. Es querer las bendiciones de Dios sin la sumisión a Su señorío. Es buscar el atajo espiritual, evitando el costo del discipulado. Es la persona que conoce muchos versículos pero nunca los ha dejado cambiar su carácter. Es el que habla de amor pero guarda rencor, el que habla de pureza pero vive en secreto, el que habla de generosidad pero es esclavo del materialismo.
B. La Misma Prueba, un Resultado Devastador
«y el torrente dio con fuerza contra ella, y al instante se desplomó…». La misma tormenta golpea esta casa. Dios no protege al creyente superficial de las pruebas. De hecho, a menudo son las pruebas las que revelan la verdadera naturaleza de nuestro fundamento.
El resultado es instantáneo y total. “Al instante se desplomó”. No hubo una segunda oportunidad. No hubo tiempo para hacer reparaciones de emergencia. Cuando la presión llegó, la falta de fundamento se reveló de la manera más dramática posible.
Y la descripción final de Jesús es sombría: «y fue grande la ruina de aquella casa». La palabra griega para ruina es ῥῆγμα (rhēgma), que significa una fractura, un rompimiento violento. No fue un simple daño. Fue una destrucción completa, un colapso catastrófico. Todo por lo que había trabajado se convirtió en un montón de escombros.
- WOW GEM #3: La ruina no es parcial, es “grande”. Esto nos enseña que una fe no vivida, no obedecida, no solo falla bajo presión, sino que se aniquila por completo, dejando una devastación espiritual total. La pérdida es absoluta.
Ilustración: Piensen en la historia de los “Tres Cerditos”. Es una parábola para niños, pero la teología es sólida. El primer cerdito construye su casa de paja (rápido y fácil). El segundo, de madera (un poco mejor, pero aún un atajo). El tercero, de ladrillos (lento, costoso, trabajoso). El lobo, que representa la prueba, viene para todos. Las casas de paja y madera, las casas construidas por conveniencia, no ofrecen ninguna protección. Colapsan. Pero la casa de ladrillos, la que fue construida con esfuerzo y sobre un principio sólido, permanece firme. El lobo no puede derribarla. La parábola de Jesús es infinitamente más seria, porque no estamos hablando de un lobo, sino de las tormentas de la vida y la certeza del juicio de Dios.
Esta segunda casa representa una vida de autoengaño que termina en una tragedia eterna. Es la persona que en el día del juicio dirá: “Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre…?”, y Jesús responderá: “Nunca los conocí; apártense de Mí, hacedores de maldad” (Mateo 7:22-23). ¿Por qué? Porque a pesar de sus palabras y sus “grandes obras”, no hicieron la voluntad del Padre. Su casa no tenía fundamento.
Conclusión: ¿Qué Clase de Constructor Eres Tú?
Hemos visto el puente de Tacoma Narrows, que parecía fuerte pero se derrumbó por un defecto fundamental. Hemos visto la casa en la costa de Florida, que soportó un huracán porque fue construida para resistir. Y hemos escuchado la advertencia final y solemne de Jesús: una casa construida sobre la roca de la obediencia permanece para siempre; una casa construida sobre la arena de la simple audición se enfrenta a una ruina grande y terrible.
La pregunta que Jesús nos hizo al principio sigue resonando en esta sala: «¿Por qué me llaman “Señor, Señor”, y no hacen lo que Yo digo?».
Hoy, la tormenta puede parecer lejana. El sol brilla y el cielo está despejado en tu vida. Es fácil construir sobre la arena cuando el clima es bueno. Es fácil cantar “Señor, Señor” cuando todo va bien. Pero Jesús nos asegura que la lluvia caerá, los torrentes subirán y los vientos soplarán. La prueba vendrá. La pregunta no es si la tormenta llegará, sino si tu casa estará en pie cuando termine.
Quiero que te examines honestamente en este momento.
- ¿Tu vida cristiana consiste en venir a la iglesia, escuchar un sermón y luego vivir el resto de la semana como si nada hubiera pasado? Esa es la arena.
- ¿Tu fe se basa en sentimientos y experiencias emocionales que van y vienen con las circunstancias? Esa es la arena.
- ¿Tienes un vasto conocimiento de la Biblia, pero no ha cambiado la forma en que tratas a tu cónyuge, cómo manejas tus finanzas o qué haces cuando nadie te ve? Esa es la arena.
O…
- ¿Estás tomando las palabras de Jesús—ama a tus enemigos, busca primero el Reino, perdona como has sido perdonado—y estás luchando, con la ayuda de Dios, para ponerlas en práctica cada día? ¿Estás haciendo el arduo trabajo de cavar profundo? Esa es la Roca.
- ¿Tu confesión de “Señor, Señor” va acompañada de un esfuerzo diario por someter tu voluntad a la Suya? Esa es la Roca.
La buena noticia es que el Maestro Constructor, Jesucristo, no solo nos da los planos. Él es la Roca. Y nos da el poder a través de Su Espíritu para construir sobre Él. Pero la elección es nuestra. La responsabilidad de cavar, de edificar, de obedecer, es nuestra.
El Plan de Salvación: Cómo Empezar a Construir sobre la Roca
Quizás estás aquí hoy y te das cuenta de que ni siquiera has comenzado a construir. Tu vida está sobre la arena y ves la tormenta en el horizonte. ¿Cómo puedes empezar a construir sobre la Roca? La Biblia nos da el plano, el único plan de construcción que lleva a la vida eterna:
- Oír el Evangelio: Debes escuchar la buena noticia de que Jesús, el Hijo de Dios, vino a morir por tus pecados (Romanos 10:17).
- Creer en Jesús: Debes creer con todo tu corazón que Él es el Cristo, el Señor, y que solo en Él hay salvación (Juan 8:24; Hechos 16:31).
- Arrepentirte de tus Pecados: Arrepentirse significa dar un giro de 180 grados. Es una decisión de apartarte de tu vida de pecado y volverte hacia Dios (Hechos 17:30). Es el primer acto de cavar.
- Confesar tu Fe: Debes confesar públicamente tu creencia de que Jesús es el Hijo de Dios (Romanos 10:9-10).
- Ser Bautizado para el Perdón de Pecados: La Biblia enseña que el bautismo es una inmersión en agua donde, por la fe, te pones en contacto con la sangre de Cristo y tus pecados son lavados. Es donde te unes a Su muerte, sepultura y resurrección (Hechos 2:38; Marcos 16:16; Romanos 6:3-4). Este es el momento en que colocas el primer bloque de tu cimiento sobre la Roca, que es Cristo.
Si ya has hecho esto, la construcción apenas comienza. Cada día es una oportunidad para añadir una capa más a tu fundamento a través de la obediencia. Si no has obedecido al Evangelio, te instamos a que tomes la decisión hoy. No esperes a que llegue la tormenta para descubrir que no tienes fundamento. Construye tu vida sobre la única Roca que nunca falla: el Señor Jesucristo.
Vamos a ponernos de pie y cantar mientras te damos la oportunidad de responder.
Esquema Abreviado para la Predicación
Título: Construyendo sobre la Roca: Más Allá de las Palabras
Texto: Lucas 6:46-49
Tesis: La fe verdadera no se demuestra con palabras, sino con una obediencia que construye una vida capaz de soportar cualquier tormenta.
Introducción:
- Ilustración: Puente de Tacoma Narrows (apariencia de fuerza vs. defecto fundamental).
- Pregunta Central: ¿Nuestra vida cristiana está construida para durar o solo para aparentar?
- Contexto: Jesús concluye el Sermón del Llano con una advertencia final.
I. La Pregunta que Expone: “Señor, Señor” vs. “Hacer” (v. 46)
- Punto A: La confesión externa (
Kyrios, Kyrios) – Suena bien, pero ¿es real? - Punto B: La contradicción interna (
no hacen lo que digo) – Jesús demanda coherencia. - Aplicación: ¿Hay una brecha entre lo que cantamos el domingo y vivimos el lunes?
- Ilustración: El paciente que alaba al doctor pero no toma la medicina.
II. El Constructor Sabio: Fundamento de Obediencia (vv. 47-48)
- Punto A: El Proceso del Discípulo: Viene (Relación) -> Oye (Instrucción) -> Hace (Acción).
- Punto B: El Trabajo Duro: Cavó profundo (cuesta esfuerzo) y echó cimiento sobre la Roca (petra, no lithos – Verdad inmutable).
- Punto C: El Resultado: La tormenta vino (es inevitable), pero la casa permaneció firme.
- Ilustración: La casa que sobrevive al huracán por tener un mejor código de construcción.
III. El Constructor Necio: Colapso por Conveniencia (v. 49)
- Punto A: El Atajo Peligroso: Oye pero no hace. Construye sobre la arena (sin fundamento). Rápido, fácil, pero fatal.
- Punto B: El Resultado Devastador: La misma tormenta golpea, la casa se desplomó al instante.
- Punto C: La Ruina fue grande (rhēgma) – Un colapso total, no un simple daño.
- Ilustración: Los Tres Cerditos (casas de paja y madera vs. casa de ladrillos).
Conclusión:
- Resumen: La tormenta probará nuestro fundamento. La única diferencia es la obediencia.
- Llamado a la Autoevaluación: ¿Eres un simple oidor o un hacedor de la Palabra? ¿Arena o Roca?
- Invitación y Plan de Salvación:
- Oír el Evangelio (Rom. 10:17)
- Creer en Cristo (Juan 8:24)
- Arrepentirse del Pecado (Hech. 17:30)
- Confesar a Jesús (Rom. 10:9-10)
- Ser Bautizado para Perdón (Hech. 2:38)
- Llamado final: No esperes a la tormenta. ¡Comienza a construir sobre la Roca hoy!
