El Juicio de los Inesperados – Nínive y la Reina del Sur

October 6, 2025Ed RangelJuicio

El Juicio de los Inesperados: Nínive y la Reina del Sur

Pasaje Principal: Mateo 12

Imagínese estar en una gran sala de tribunal. Se está llevando a cabo un juicio de suma importancia, y el acusado es una generación entera. El Juez es justo y soberano. De repente, el fiscal llama a dos testigos al estrado. Pero no son los testigos que uno esperaría. El primero es un grupo de hombres de una antigua y malvada ciudad pagana, conocida por su crueldad. El segundo es una reina de una tierra lejana y exótica. Y su testimonio, pronunciado a través de los siglos, es tan poderoso que sella el veredicto de culpabilidad contra el acusado.


Esta escena no es una obra de ficción. Es exactamente el juicio que Jesús presenta en Mateo, capítulo 12. Los escribas y fariseos, llenos de orgullo y escepticismo, se acercan a Jesús y le exigen una señal, un milagro a la carta para demostrar quién es. A pesar de haber presenciado innumerables curaciones y expulsiones de demonios, sus corazones endurecidos pedían más. La respuesta de Jesús no es el espectáculo que ellos querían, sino una severa y penetrante reprensión. Él les dice que la única señal que recibirán es la “señal de Jonás”, y luego convoca a estos dos testigos inesperados de la historia para condenar su incredulidad.

Hoy, nos sentaremos en esa sala de tribunal y escucharemos el testimonio de estos dos testigos. Porque su testimonio no solo condenó a esa generación, sino que también nos habla a nosotros con una urgencia ética y moral.


Introducción

Imagínese estar en una gran sala de tribunal. Se está llevando a cabo un juicio de suma importancia, y el acusado es una generación entera. El Juez es justo y soberano. De repente, el fiscal llama a dos testigos al estrado. Pero no son los testigos que uno esperaría. El primero es un grupo de hombres de una antigua y malvada ciudad pagana, conocida por su crueldad. El segundo es una reina de una tierra lejana y exótica. Y su testimonio, pronunciado a través de los siglos, es tan poderoso que sella el veredicto de culpabilidad contra el acusado.

I. El Testigo del Arrepentimiento Urgente: Los Hombres de Nínive

Texto Bíblico

“Los hombres de Nínive se levantarán en el juicio con esta generación y la condenarán, porque ellos se arrepintieron a la predicación de Jonás; y miren, algo más grande que Jonás está aquí.”
— Mateo 12:41 (NBLA)

La “señal de Jonás” que Jesús menciona en el versículo 40 tiene un doble significado. No es solo la predicación de Jonás. Es el hecho de que Jonás estuvo “tres días y tres noches en el vientre del gran pez”, una especie de muerte y resurrección figurativa. Jesús estaba diciendo que, al igual que Jonás fue una señal para los ninivitas, Él mismo sería la señal definitiva para su generación a través de Su propia muerte y resurrección después de tres días.


Exégesis del Texto

La declaración de Jesús es impactante. Él dice que en el día del juicio final, estos antiguos asirios paganos se pondrán de pie y actuarán como testigos de cargo contra la generación de israelitas que lo escuchaban. ¿Cómo puede ser esto? Jesús da la razón: “porque ellos se arrepintieron a la predicación de Jonás”.

Recordemos la historia. Nínive era la capital de Asiria, un imperio brutal y sanguinario. Eran el enemigo de Israel. Dios envía a un profeta reacio, Jonás, con un mensaje cortante y sin adornos: “Dentro de cuarenta días Nínive será destruida”. No hubo una oferta de gracia, no hubo promesas, solo un anuncio de juicio inminente.


Y la respuesta fue asombrosa. Desde el rey en su trono hasta el más humilde de los ciudadanos, la ciudad entera creyó el mensaje. Proclamaron ayuno, se vistieron de luto y clamaron a Dios. Fue un arrepentimiento nacional, inmediato y total, basado en la predicación de un solo hombre extranjero que apenas quería estar allí.

Ahora, Jesús aplica el golpe final: “y miren, algo más grande que Jonás está aquí”. El contraste es devastador. Los ninivitas tuvieron a un profeta imperfecto y reacio. Los fariseos tenían al Hijo de Dios perfecto y amoroso. Jonás predicó un mensaje de pura condenación. Jesús predicaba un mensaje de arrepentimiento y perdón. Jonás no hizo milagros en Nínive. Jesús había hecho innumerables milagros ante sus propios ojos. Los ninivitas recibieron una luz muy tenue y respondieron con un arrepentimiento masivo. La generación de Jesús recibió la Luz del Mundo y respondió con un rechazo de corazón duro.


Ilustración

Imagine a dos pacientes enfermos. El primero vive en una aldea remota y recibe la visita de un médico rural con herramientas limitadas. El médico le da un diagnóstico simple y un tratamiento básico. El paciente obedece de inmediato y se recupera. El segundo paciente vive en una ciudad moderna y es tratado por el mejor especialista del mundo en un hospital de última generación. El especialista le da un diagnóstico detallado, respaldado por toda la tecnología moderna, y un plan de tratamiento perfecto. Pero el segundo paciente se burla, exige más pruebas y se niega a seguir el consejo. En un tribunal, el testimonio del primer paciente que se curó con tan poco condenaría la necedad del segundo.


Aplicación

La pregunta ética que este testigo nos plantea hoy es: ¿Cómo respondemos nosotros a la luz que hemos recibido? Nosotros tenemos mucho más que los ninivitas. Tenemos incluso más que los fariseos. Tenemos la Biblia completa, dos mil años de historia de la iglesia, y la promesa del Espíritu Santo. Cuando escuchamos el llamado al arrepentimiento, ¿respondemos con la urgencia de Nínive? ¿O nos hemos vuelto tan cómodos con la gracia que tratamos el pecado a la ligera, posponiendo nuestra obediencia y endureciendo nuestro corazón? La respuesta de Nínive condena nuestra apatía.


II. La Testigo de la Búsqueda Apasionada: La Reina del Sur

Texto Bíblico

“La Reina del Sur se levantará en el juicio con esta generación y la condenará, porque ella vino de los confines de la tierra para oír la sabiduría de Salomón; y miren, algo más grande que Salomón está aquí.”
— Mateo 12:42 (NBLA)

La frase “los confines de la tierra” no era una exageración. El reino de Sabá se ubicaba probablemente en lo que hoy es Yemen o Etiopía. Esto implicaba un viaje de más de 2,000 kilómetros, que habría durado meses a través de desiertos peligrosos y terrenos hostiles. La búsqueda de sabiduría por parte de esta reina no fue un capricho; fue una expedición costosa, ardua y que le cambió la vida.


Exégesis del Texto

Jesús ahora llama a su segundo testigo: la Reina del Sur, también conocida como la reina de Sabá. Al igual que los ninivitas, ella también se levantará en el juicio para condenar a la generación de Jesús. Su testimonio se centra no en el arrepentimiento del pecado, sino en la búsqueda de la sabiduría.

La razón que da Jesús es: “porque ella vino de los confines de la tierra para oír la sabiduría de Salomón”. Esta reina pagana solo escuchó rumores sobre un rey en una tierra lejana que poseía una sabiduría extraordinaria, una sabiduría que era un don de Dios. Esos rumores encendieron en ella un hambre tan profunda que la impulsó a emprender un viaje épico. No vino con las manos vacías; trajo tesoros. No vino a la ligera; vino con preguntas difíciles para probar a Salomón. Y cuando escuchó su sabiduría, se quedó sin aliento.


Y una vez más, Jesús presenta el contraste devastador: “y miren, algo más grande que Salomón está aquí”. Salomón fue el hombre más sabio de la tierra, pero su sabiduría fue un regalo derivado de Dios. Jesús, de pie frente a ellos, es la sabiduría de Dios encarnada. Pablo nos dice que en Cristo “están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento” (Colosenses 2:3).

Una reina pagana viajó miles de kilómetros por un eco de la sabiduría de Dios, mientras que los líderes religiosos de Israel no estaban dispuestos a cruzar la calle con un corazón abierto para escuchar a la Fuente misma de toda sabiduría. Su búsqueda apasionada expuso la indiferencia perezosa de ellos.


Ilustración

Imagine que se entera de que existe una fuente legendaria cuyas aguas pueden curar cualquier enfermedad. Si usted estuviera gravemente enfermo, ¿no cruzaría desiertos y escalaría montañas para encontrarla? Ahora, imagine que descubre que esa misma fuente brota en su propio patio trasero, pero usted prefiere seguir bebiendo agua estancada porque es más fácil. La persona que viajó por todo el mundo para encontrar la fuente condenaría su necedad por ignorar la que tenía a su alcance.


Aplicación

La pregunta moral que nos hace la reina es: ¿Con qué pasión buscamos la sabiduría de Cristo? ¿Estamos dispuestos a hacer sacrificios para pasar tiempo en Su palabra? La reina viajó meses por la sabiduría de Salomón. ¿Estamos dispuestos a apagar la televisión durante 30 minutos por la sabiduría del Hijo de Dios? Ella trajo preguntas difíciles. ¿Luchamos con las Escrituras, buscando respuestas a las preguntas profundas de la vida? O, ¿nos contentamos con un conocimiento superficial y una fe de segunda mano? La búsqueda de la reina condena nuestra pereza espiritual.


Hacia el Calvario

Los fariseos pidieron una señal, y Jesús les prometió la señal definitiva: la señal de Jonás. La resurrección de Jesús de la tumba después de tres días es la prueba irrefutable de Dios de que Él es el Rey. Es la señal que lo valida todo. No necesitamos más señales.

La reina del Sur buscó la sabiduría más grande del mundo. Esa sabiduría se resume en la cruz. “Porque la palabra de la cruz es locura para los que se pierden, pero para nosotros que somos salvos, es poder de Dios” (1 Corintios 1:18). La sabiduría de Dios no se encontró en un palacio, sino en un Calvario.


El arrepentimiento de Nínive es el arrepentimiento al que nos llama la cruz. La búsqueda de la reina es la búsqueda que termina al pie de la cruz. La respuesta a la mayor luz que el mundo ha conocido es someterse al plan de salvación que esa luz reveló.

  • Oír las buenas noticias del Rey (Romanos 10:17).
  • Creer que Él es el Hijo de Dios (Juan 8:24).
  • Arrepentirse de sus pecados, como lo hicieron los ninivitas (Hechos 17:30).
  • Confesar Su nombre ante los hombres (Romanos 10:9–10).
  • Ser Bautizado para el perdón de sus pecados (Hechos 2:38).
  • Vivir Fielmente, buscando Su sabiduría cada día (Apocalipsis 2:10).

Conclusión

Hoy, los hombres de Nínive y la reina del Sur han estado en el estrado de los testigos. Su testimonio resuena a través de los siglos. Los ninivitas nos preguntan: “Si nosotros nos arrepentimos ante un mensaje de juicio de un profeta reacio, ¿por qué ustedes no se arrepienten ante un mensaje de gracia del Hijo de Dios?”. La reina del Sur nos pregunta: “Si yo viajé medio mundo por una sabiduría prestada, ¿por qué ustedes no abren el Libro para encontrar la sabiduría encarnada?”.

Sus vidas condenan la indiferencia. El verdadero problema ético no es la falta de evidencia, sino la falta de un corazón dispuesto. La pregunta no es qué señal nos dará Dios. La pregunta es qué haremos con el Rey que ya está aquí.

Exhortación

No seamos como la generación que vio al Más Grande y lo rechazó. Seamos como los ninivitas que, al escuchar la verdad, se arrepintieron sin demora. Seamos como la reina que, al oír de la sabiduría, la buscó con todo su corazón. Examine su vida hoy. ¿Hay arrepentimiento que necesita hacer? ¿Hay una búsqueda de la sabiduría de Cristo que ha descuidado? Responda hoy a la luz que ha recibido.


Investigación Adicional: Estudio de Palabras

Palabra GriegaTransliteraciónNº StrongReferenciaEquivalenteDefinición Concisa
μετανοέωmetanoeōG3340Mateo 12:41ArrepentirseCambiar de mente y voluntad, resultando en un cambio de dirección de vida.
σοφίαsophiaG4678Mateo 12:42SabiduríaEl conocimiento profundo de las cosas divinas y humanas y la habilidad de actuar en consecuencia.