Lucas 4: La Autoridad del Reino — Palabra y Poder en Acción
Lucas 4 — La Teología del Poder y la Misión del Hijo
Parte 1: El Hijo Probado en el Desierto (4:1–13)
Objetivos de Aprendizaje (Taxonomía de Bloom)
- Recordar: Los tres tipos de tentaciones y las respuestas de Jesús.
- Comprender: El propósito divino detrás de la prueba en el desierto.
- Aplicar: Utilizar la Palabra de Dios como arma contra la tentación.
- Analizar: Contrastar la desobediencia de Adán y la victoria de Cristo.
- Evaluar: La fidelidad de Jesús como fundamento de nuestra salvación.
Introducción Pastoral
Antes de comenzar su ministerio público, Jesús fue probado en privado.
Antes de enfrentar multitudes, enfrentó a Satanás.
Antes de vencer al mundo, venció la carne y al enemigo.
Así obra Dios: la prueba precede a la promoción.
El bautismo en el Jordán lo había mostrado como el Hijo amado (Lucas 3:22);
ahora el desierto probará si actuará como tal.
La voz del Padre fue celestial, pero la voz del tentador es astuta.
El Espíritu Santo no lo lleva al fracaso, sino a la victoria probada.
Contexto y Propósito del Desierto
Lucas 4:1–2 (NBLA)
“Jesús, lleno del Espíritu Santo, volvió del Jordán y fue llevado por el Espíritu en el desierto por cuarenta días, siendo tentado por el diablo. No comió nada durante aquellos días, y cuando pasaron, tuvo hambre.”
El contraste es claro:
- En el Jordán, el cielo se abrió.
- En el desierto, todo se cierra.
- En el bautismo, el Padre habló.
- En la tentación, el Padre calla.
Pero el silencio de Dios no es ausencia, es examen.
El desierto no es castigo, sino preparación.
El Espíritu guía a Jesús al lugar donde el enemigo atacará, para demostrar que la obediencia del Hijo no depende de circunstancias favorables.
“Fue llevado por el Espíritu.”
No todo desierto es diabólico; algunos son diseñados por Dios para formar carácter.
El número cuarenta evoca pruebas históricas:
- 40 días del diluvio (Génesis 7:17)
- 40 años de Israel en el desierto (Deuteronomio 8:2)
- 40 días de Moisés en el Sinaí (Éxodo 34:28)
- 40 días de Elías hasta Horeb (1 Reyes 19:8)
Cada una de esas experiencias apuntaba a esta:
Jesús, el nuevo Israel, será probado y no fallará.
La Naturaleza de la Tentación
La tentación no es un intento de descubrir si Jesús puede pecar, sino de demostrar que no pecará.
La prueba no busca corrupción, sino confirmación.
Satanás ataca los tres ámbitos donde el hombre suele caer:
- Deseos físicos (el pan),
- Ambición y poder (los reinos),
- Orgullo y presunción religiosa (el templo).
Estas mismas categorías aparecen en 1 Juan 2:16:
“Los deseos de la carne, los deseos de los ojos y la vanagloria de la vida.”
En el Edén, Adán cayó por abundancia;
en el desierto, Jesús venció por necesidad.
Uno desobedeció rodeado de comida;
el Otro obedeció en hambre y soledad.
Primera Tentación — Pan sin Palabra (vv. 3–4)
Lucas 4:3–4 (NBLA)“Entonces el diablo le dijo: «Si eres Hijo de Dios, di a esta piedra que se convierta en pan».
Jesús le respondió: «Escrito está: “No solo de pan vivirá el hombre”».”
1. La Estrategia del Enemigo
El ataque comienza con una insinuación: “Si eres Hijo de Dios”.
No niega su filiación, la pone a prueba.
Satanás siempre intenta que el creyente demuestre lo que Dios ya ha declarado.
La necesidad física de Jesús es real —“tuvo hambre”—, pero el enemigo busca desviar esa necesidad legítima hacia una satisfacción ilegítima.
El problema no es el pan, sino actuar independientemente de la voluntad de Dios.
Análisis de la Tentación
La tentación no es sobre la comida, sino sobre la confianza.
El diablo sugiere: “Si Dios no te alimenta, aliméntate tú mismo.”
2. La Respuesta del Hijo
Jesús cita Deuteronomio 8:3:
> “No solo de pan vivirá el hombre, sino de todo lo que sale de la boca del Señor.”
Israel falló en el desierto al murmurar por comida.
Jesús vence en el desierto al confiar en la Palabra.
El pan sostiene el cuerpo; la Palabra sostiene el alma.
La fe no convierte piedras en pan;
convierte hambre en confianza.
Segunda Tentación — Gloria sin Cruz (vv. 5–8)
Lucas 4:5–8 (NBLA)“El diablo lo llevó a una altura y le mostró en un instante todos los reinos del mundo.
Y le dijo: «Todo este dominio y su gloria te daré, porque a mí me ha sido entregado, y a quien quiero se la doy.
Por tanto, si te postras delante de mí, todo será tuyo».
Jesús le respondió: «Escrito está: “Adorarás al Señor tu Dios, y a Él solo servirás”».”
1. El Engaño del Poder
Satanás ofrece reinos sin sufrimiento, una corona sin cruz.
El mismo diablo admite que el poder del mundo está bajo su influencia temporal (cf. Juan 12:31).
La oferta parece atractiva: dominio sin dolor, éxito sin sacrificio.
Pero el camino del Padre es opuesto: obediencia antes que gloria.
Cristo reinará, pero no por atajo diabólico, sino por la cruz.
2. El Costo de la Idolatría
El verbo “postrar” implica adoración.
Satanás desea lo que siempre ha querido: el lugar de Dios (Isaías 14:13–14).
Promete lo que no puede mantener y exige lo que no merece.
El diablo siempre ofrece lo inmediato a cambio de lo eterno.
3. La Respuesta del Hijo
Jesús cita Deuteronomio 6:13:
> “Al Señor tu Dios temerás, y a Él servirás.”
Cristo no negocia con el enemigo; lo resiste con la Escritura.
No razona, no debate, responde con verdad absoluta.
La verdadera adoración excluye toda alianza con el mal.
No se vence al diablo gritando, sino creyendo.
No con rituales, sino con obediencia.
Tercera Tentación — Fe sin Obediencia (vv. 9–12)
Lucas 4:9–12 (NBLA)“Entonces lo llevó a Jerusalén, y lo puso sobre el pináculo del templo, y le dijo:
«Si eres Hijo de Dios, lánzate abajo desde aquí, porque escrito está:
“A Sus ángeles te encomendará para que te guarden”;
y, “En sus manos te llevarán, no sea que tu pie tropiece en piedra.”»
Jesús le respondió: «Dicho está: “No tentarás al Señor tu Dios.”»”
1. El Diablo Cita Escritura
Satanás conoce la Biblia, pero la distorsiona.
Cita Salmo 91:11–12, omitiendo la frase clave:
> “Para que te guarden en todos tus caminos.”
Sus caminos, no los del hombre.
El tentador usa la Escritura fuera de contexto para justificar pecado.
Las palabras de Dios, fuera del propósito de Dios, se convierten en herramientas del enemigo.
2. El Orgullo Espiritual
El pináculo del templo era el punto más visible de Jerusalén.
La tentación es realizar un milagro espectacular para probar la protección divina y ganar reconocimiento.
En esencia: “Haz algo grandioso para que crean.”
Pero la fe no se prueba con trucos; se prueba con obediencia.
Jesús rehúsa tentar a Dios para demostrar su poder.
La fe verdadera confía sin exigir;
la falsa fe exige sin confiar.
3. La Respuesta Final
Jesús cita Deuteronomio 6:16:
> “No tentarás al Señor tu Dios.”
Cada tentación es respondida desde Deuteronomio 6–8, el manual de la fidelidad en el desierto.
Israel fracasó; Jesús triunfó.
La Palabra escrita es la espada que vence al tentador (Efesios 6:17).
Satanás se Aparta (v. 13)
Lucas 4:13 (NBLA)“Cuando el diablo terminó toda tentación, se apartó de Él hasta un momento oportuno.”
El enemigo no se rinde definitivamente, solo espera otra ocasión.
Ese “momento oportuno” reaparecerá en Getsemaní y en la cruz.
Jesús no solo venció una vez, sino que vivió victoriosamente.
La tentación puede regresar, pero la victoria de Cristo permanece.
Paralelo: Adán y Cristo
| Adán | Cristo |
|---|---|
| Tentado en un jardín fértil | Tentado en un desierto árido |
| Tenía abundancia | Tenía hambre |
| Cedió ante la serpiente | Venció al tentador |
| Desobedeció y trajo muerte | Obedeció y trajo vida |
| Ocultó su desnudez | Asumió nuestra humanidad sin pecado |
Adán cayó porque dudó de la Palabra;
Jesús venció porque confió en la Palabra.
Estudio de Palabras (Griego)
| Palabra | Transliteración | Strong | Significado | Versículo | Comentario |
|---|---|---|---|---|---|
| πειράζω | peirazō | G3985 | probar, tentar | v.2 | Prueba que revela carácter. No siempre implica incitar al mal. |
| διάβολος | diabolos | G1228 | acusador, calumniador | v.3 | El que divide, siembra duda y acusa ante Dios. |
| γέγραπται | gegraptai | G1125 | “Está escrito” | v.4, 8, 12 | Fórmula de autoridad. Jesús somete todo pensamiento a la Palabra. |
| προσκυνέω | proskyneō | G4352 | adorar, inclinarse | v.7 | Indica devoción exclusiva. Adorar a otro que no sea Dios es rebelión. |
| ὑποστρέφω | hypostrephō | G5290 | retirarse, apartarse | v.13 | Satanás se aparta, pero no desiste; su derrota es segura, no inmediata. |
Aplicación Doctrinal
- La Palabra es suficiente.
Jesús no usa poder sobrenatural, sino Escritura.
Si el Hijo de Dios confió en la Palabra, ¿cómo no nosotros? - El Espíritu guía, no evita el desierto.
La plenitud del Espíritu no garantiza comodidad, sino capacidad para resistir. - La tentación revela obediencia.
Dios permite la prueba no para destruir, sino para confirmar carácter santo. - La adoración define la lealtad.
Lo que adoramos determina a quién servimos.
Nadie puede servir a dos señores (Lucas 16:13). - Cristo es nuestro ejemplo y sustituto.
Su victoria no solo nos enseña cómo resistir; nos cubre cuando fallamos.
Gemas Exegéticas
- Jesús venció al diablo con el mismo libro tres veces: Deuteronomio.
- No hay poder espiritual sin dependencia de la Palabra.
- El diablo huye no ante el fervor, sino ante la verdad.
- Cada “Está escrito” de Cristo desarma una mentira del enemigo.
- El desierto fue su campo de victoria, no su derrota.
Conclusión
El Hijo de Dios, lleno del Espíritu y armado con la Escritura, venció donde todos antes habían caído.
Su triunfo en el desierto anuncia la victoria final en la cruz.
En Él tenemos un sumo sacerdote que puede compadecerse de nuestras debilidades, pues fue tentado en todo, pero sin pecado (Hebreos 4:15).
El creyente, fortalecido por esa misma Palabra y ese mismo Espíritu, puede resistir hoy.
La tentación no es el final; es el escenario donde la fidelidad de Dios se demuestra.
En el Jordán fue declarado Hijo;
en el desierto, demostró serlo.
Parte 2: El Ungido Rechazado en Nazaret (4:14–30)
Objetivos de Aprendizaje (Taxonomía de Bloom)
- Recordar: Los eventos de la predicación de Jesús en Nazaret.
- Comprender: El significado del texto de Isaías 61 aplicado por Jesús.
- Aplicar: Reconocer la misión del Mesías como liberador espiritual universal.
- Analizar: La reacción del pueblo frente a la gracia extendida a los gentiles.
- Evaluar: Las actitudes de incredulidad y orgullo religioso que aún impiden recibir la verdad.
Contexto de la Escena
Lucas 4:14–15 (NBLA)“Y Jesús regresó a Galilea en el poder del Espíritu, y las nuevas acerca de Él se divulgaron por toda aquella comarca.
Enseñaba en las sinagogas de ellos, y era alabado por todos.”
La tentación en el desierto lo fortaleció, no lo debilitó.
Jesús regresa en el poder del Espíritu, no con la fama de milagros, sino con la autoridad de la Palabra.
Antes del primer milagro registrado, Lucas destaca que la enseñanza fue su prioridad.
El ministerio de Jesús comienza no con espectáculo, sino con Escritura.
La prueba en el desierto fue la consagración privada;
la sinagoga de Nazaret será la prueba pública.
Jesús en la Sinagoga de Nazaret (vv. 16–17)
“Y vino a Nazaret, donde se había criado; y según su costumbre, entró en la sinagoga el día de reposo, y se levantó para leer.
Se le dio el libro del profeta Isaías, y abriendo el libro, halló el lugar donde estaba escrito…”
Jesús regresa a su pueblo, Nazaret, un lugar pequeño pero significativo.
No llega como forastero, sino como hijo conocido.
La frase “según su costumbre” muestra su fidelidad a la adoración pública: el Hijo de Dios asistía regularmente a la sinagoga.
La sinagoga era el centro religioso y social del judaísmo local.
El culto incluía lectura de la Ley, lectura de los Profetas, exposición y oración.
Cualquier varón adulto podía ser invitado a leer y comentar.
La Lectura de Isaías 61 (vv. 18–19)
Lucas 4:18–19 (NBLA)
“El Espíritu del Señor está sobre mí,
porque me ha ungido para anunciar el evangelio a los pobres;
me ha enviado para proclamar libertad a los cautivos,
y la recuperación de la vista a los ciegos;
para poner en libertad a los oprimidos;
para proclamar el año favorable del Señor.”
1. “El Espíritu del Señor está sobre mí”
La unción del Espíritu es el sello de su misión mesiánica.
Jesús no depende del poder humano ni de la autoridad rabínica.
La palabra echrisen (“ungido”) alude al Mesías —del hebreo Mashiach.
No fue ungido con aceite, sino con el Espíritu mismo (Hechos 10:38).
2. “Evangelio a los pobres”
Los pobres aquí no son solo los necesitados económicos, sino los quebrantados de espíritu (Isaías 61:1).
Dios se revela no a los autosuficientes, sino a los humildes.
La pobreza no es virtud en sí, pero la humildad ante Dios abre el corazón al evangelio.
3. “Libertad a los cautivos”
Se refiere a quienes están esclavizados por el pecado, no por cadenas físicas.
Cristo vino a liberar a los oprimidos por la culpa, el temor y el engaño de Satanás.
4. “Recuperación de la vista a los ciegos”
Literal y espiritual.
Jesús restaurará la vista física (Lucas 18:35–43), pero su misión central es abrir ojos espirituales (Juan 9:39).
5. “El año favorable del Señor”
Alusión al Año del Jubileo (Levítico 25), donde se perdonaban deudas y se devolvían posesiones.
Cristo inaugura un jubileo espiritual permanente, donde el pecado es perdonado y los esclavos son liberados.
Jesús no cita la segunda parte de Isaías 61:2 —“el día de la venganza de nuestro Dios”—
porque en su primera venida vino para gracia, no para juicio.
Declaración Asombrosa (v. 20–21)
“Enrolló el libro, se lo devolvió al asistente y se sentó; y los ojos de todos en la sinagoga estaban fijos en Él.
Y comenzó a decirles: «Hoy se ha cumplido esta Escritura delante de ustedes».”
El silencio se hace profundo.
La expectativa se convierte en tensión.
Jesús no interpreta Isaías; se presenta como su cumplimiento.
“Hoy” —no futuro, no simbólico— hoy comienza la era mesiánica.
La profecía deja de ser promesa para convertirse en presencia.
La Reacción Inicial: Admiración Superficial (v. 22)
“Y todos hablaban bien de Él, y se maravillaban de las palabras de gracia que salían de su boca, y decían: ‘¿No es este el hijo de José?’”
Sus palabras eran dulces, pero su corazón, incrédulo.
Se maravillan de la forma, pero tropiezan con la fuente.
Su problema no es la doctrina, sino la familiaridad.
La incredulidad comienza cuando la gente piensa que conoce demasiado a Jesús para tomarlo en serio.
Reconocen su sabiduría, pero reducen su identidad: “el hijo de José”.
El mismo patrón se repite en todos los tiempos: la gracia se admira, pero no se obedece.
La Respuesta Profética de Jesús (vv. 23–27)
“Sin duda me citarán este proverbio: ‘Médico, cúrate a ti mismo; haz aquí también las cosas que oímos que sucedieron en Capernaúm’.
Y añadió: ‘En verdad les digo que ningún profeta es bien recibido en su propia tierra.’”
Jesús expone su incredulidad antes de que ellos reaccionen.
Él conoce sus corazones.
Quieren milagros, no arrepentimiento; señales, no sometimiento.
“Médico, cúrate a ti mismo” —una frase que reaparecerá en la cruz (Lucas 23:35).
La ironía: el mundo exige que el Salvador se pruebe ante los ojos de la incredulidad.
Luego Jesús cita dos ejemplos del Antiguo Testamento:
1. Elías y la viuda de Sarepta (1 Reyes 17:8–24)
En tiempos de sequía y juicio, Elías fue enviado no a Israel, sino a una viuda gentil en Sidón.
La bendición pasó por alto a los incrédulos del pueblo escogido.
2. Eliseo y Naamán el sirio (2 Reyes 5:1–14)
Había muchos leprosos en Israel, pero solo Naamán, un extranjero, fue sanado.
El favor de Dios no depende de etnia, sino de fe.
Jesús no rechaza a su pueblo; su pueblo rechaza la amplitud de la gracia.
Estos ejemplos son una espada:
Israel, como en los días de los profetas, ha cerrado su corazón.
El mensaje es universal, y eso ofende al exclusivismo religioso.
La Ira y el Intento de Asesinato (vv. 28–29)
“Y todos en la sinagoga se llenaron de ira al oír estas cosas;
y levantándose, lo echaron fuera de la ciudad, y lo llevaron hasta la cumbre del monte sobre el cual estaba edificada la ciudad de ellos, para despeñarlo.”
El tono cambia drásticamente: de asombro a furia.
El orgullo herido reacciona violentamente ante la gracia que no puede controlar.
Jesús revela que los gentiles recibirán lo que Israel rechaza —y eso hiere su orgullo nacional.
Nada enfurece más al religioso que ver la gracia extenderse al que considera indigno.
El corazón humano prefiere un Dios que lo aplauda antes que un Dios que lo confronte.
Su ira demuestra que no quieren un Salvador, sino un símbolo de su religión.
El Escape Soberano (v. 30)
“Pero Él, pasando por en medio de ellos, se fue.”
Jesús no huye con miedo, sino que camina con autoridad.
No ha llegado su hora; nadie puede tocarlo sin permiso del Padre.
La escena cierra con una imagen profética:
La Palabra rechazada deja el templo del hombre y sigue su camino hacia los corazones dispuestos.
El Ungido rechazado en su pueblo es el Salvador recibido entre los pecadores.
Comparación Literaria: Isaías 61 y Lucas 4
| Elemento | Isaías 61 | Cumplimiento en Lucas 4 |
|---|---|---|
| Espíritu del Señor | Prometido sobre el Siervo | Presente sobre Jesús |
| Evangelio a los pobres | Anunciado proféticamente | Predicado en Galilea |
| Libertad a los cautivos | Prometida al remanente | Cumplida en Cristo |
| Año agradable | Futuro en Isaías | Presente en Cristo |
| Día de venganza | Posterior | Reservado para su segunda venida |
Jesús divide el texto de Isaías para enseñar dos fases del plan divino:
gracia ahora, juicio después.
Estudio de Palabras (Griego)
| Palabra Griega | Transliteración | Strong | Significado | Versículo | Comentario |
|---|---|---|---|---|---|
| χρίω | chriō | G5548 | ungir | v.18 | De aquí proviene “Cristo” (el Ungido). Señala designación divina. |
| εὐαγγελίζομαι | euangelizomai | G2097 | anunciar buenas nuevas | v.18 | Predicar el evangelio, no solo informar: traer esperanza. |
| ἄφεσις | aphesis | G859 | liberación, perdón | v.18 | Termino de jubileo espiritual; implica remisión de pecados. |
| ἀναβλέψις | anablepsis | G308 | recuperar la vista | v.18 | Representa restauración espiritual e iluminación divina. |
| σήμερον | sēmeron | G4594 | hoy, ahora | v.21 | El cumplimiento es inmediato: Cristo inaugura la era mesiánica. |
Aplicaciones Doctrinales y Pastorales
- Cristo cumple las promesas proféticas.
No vino a abolir, sino a consumar el propósito redentor anunciado por los profetas. - La unción del Espíritu precede a la obra del ministerio.
Ningún siervo puede servir eficazmente sin el poder del Espíritu. - El mensaje de la gracia es universal.
Dios no hace acepción de personas; la fe, no la sangre, define el pueblo de Dios. - El orgullo religioso impide la fe verdadera.
Nazaret conocía a Jesús de vista, pero no de corazón. - El rechazo no detiene el plan de Dios.
La oposición humana nunca frustra la soberanía divina.
Gemas Exegéticas
- Jesús lee Isaías 61 en el mismo lugar donde probablemente lo escuchó de niño.
- El “hoy” de Cristo divide la historia: antes de Él, promesa; con Él, cumplimiento.
- La omisión del “día de venganza” muestra la precisión divina de cada palabra.
- Los ejemplos de Elías y Eliseo prueban que la gracia siempre trasciende las fronteras.
- El rechazo de Nazaret anticipa la cruz: “Vino a los suyos, y los suyos no le recibieron.” (Juan 1:11)
Conclusión
En Nazaret, Jesús anuncia su misión y revela el corazón del evangelio: gracia para los pobres, libertad para los cautivos, vista para los ciegos, y esperanza para los quebrantados.
Pero el mensaje que debía traer gozo provoca ira en quienes no soportan ver la gracia ofrecida sin fronteras.
El Ungido no busca aceptación popular; busca corazones dispuestos.
La sinagoga lo expulsa, pero el Espíritu lo impulsa a seguir.
La Palabra viva no puede ser silenciada.
La voz que fue rechazada en Nazaret seguirá resonando en Capernaúm, en Judea, en Samaria…
hasta que los oídos del mundo oigan que el Espíritu del Señor sigue sobre Él.
Parte 3: La Autoridad en Palabra y Poder (4:31–44)
Objetivos de Aprendizaje (Taxonomía de Bloom)
- Recordar: Los principales milagros realizados por Jesús en Capernaúm.
- Comprender: La conexión entre su enseñanza, su poder y su identidad divina.
- Aplicar: Confiar en la autoridad de la Palabra de Cristo sobre las fuerzas del mal y la enfermedad.
- Analizar: Comparar la respuesta del pueblo de Nazaret con la de Capernaúm.
- Evaluar: Reconocer el propósito redentor detrás de cada manifestación de poder.
Contexto Literario y Teológico
Después de ser rechazado en Nazaret, Jesús se establece en Capernaúm, una ciudad clave junto al mar de Galilea.
Lo que Nazaret rechazó, Capernaúm presencia: la autoridad del Hijo de Dios en acción.
Lucas estructura este pasaje como una serie de demostraciones:
- Enseña con autoridad (v.31–32)
- Expulsa demonios (v.33–37)
- Sana enfermos (v.38–41)
- Proclama su misión (v.42–44)
Cada escena reafirma que la autoridad de Jesús no es prestada ni aprendida, sino intrínseca.
No es solo un maestro entre muchos; es el Verbo que crea, ordena y libera.
1. Autoridad en la Enseñanza (vv. 31–32)
Lucas 4:31–32 (NBLA)“Y descendió a Capernaúm, ciudad de Galilea; y les enseñaba en los días de reposo.
Y se asombraban de su enseñanza, porque su palabra tenía autoridad.”
El contraste con los rabinos es inmediato.
Los maestros de la Ley citaban a otros; Jesús cita a Dios mismo.
Su palabra no comenta la verdad; es la verdad.
“Porque Él les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas.” (Marcos 1:22)
Autoridad en dos niveles:
- Intelectual: claridad y verdad.
- Espiritual: poder que transforma al oyente.
La palabra de Cristo no solo informa la mente, reforma el corazón.
2. Autoridad sobre los Espíritus Inmundos (vv. 33–37)
“Y estaba en la sinagoga un hombre que tenía el espíritu de un demonio inmundo, y gritó a gran voz:
‘¡Déjanos! ¿Qué tienes que ver con nosotros, Jesús de Nazaret? ¿Has venido a destruirnos? Sé quién eres: el Santo de Dios.’
Y Jesús lo reprendió, diciendo: ‘Cállate y sal de él.’”
1. El Demonio Reconoce lo que el Pueblo No
El espíritu maligno confiesa tres verdades teológicas:
- Jesús es real (“Jesús de Nazaret”),
- Jesús es juez (“¿Has venido a destruirnos?”),
- Jesús es santo (“el Santo de Dios”).
La ironía: los demonios creen y tiemblan (Santiago 2:19), mientras los hombres dudan y razonan.
2. La Respuesta de Jesús
“Cállate y sal de él.”
Una sola orden, sin rituales, sin amuletos, sin esfuerzo.
El verbo griego epitimáō (“reprender”) expresa autoridad absoluta.
La palabra de Cristo no necesita mediadores; su voz es suficiente para expulsar el mal.
En el Antiguo Testamento, solo Dios tenía poder sobre los espíritus.
En Jesús, ese poder se manifiesta plenamente, confirmando su deidad.
3. Reacción del Pueblo
“Y el asombro se apoderó de todos, y hablaban entre sí, diciendo:
‘¿Qué palabra es esta, que con autoridad y poder manda a los espíritus inmundos y salen?’”
El énfasis de Lucas: autoridad (exousía) y poder (dýnamis).
La Palabra no solo enseña, actúa.
Donde Jesús habla, el caos retrocede.
3. Autoridad sobre la Enfermedad (vv. 38–41)
Lucas 4:38-39 (NBLA)“Levantándose Jesús de la sinagoga, entró en casa de Simón.
La suegra de Simón estaba enferma con fiebre alta, y le rogaron por ella.
Inclinándose sobre ella, reprendió la fiebre, y la fiebre la dejó; y al instante se levantó y les servía.”
1. De la sinagoga a la casa
Jesús pasa del culto público a la intimidad del hogar.
Su autoridad no se limita al púlpito, también toca la vida cotidiana.
La misma palabra que expulsó demonios ahora expulsa la enfermedad.
El verbo epitimáō (“reprender”) se repite:
la fiebre es tratada como una fuerza hostil.
El pecado trajo enfermedad; Cristo trae restauración.
“Él envió su palabra y los sanó.” (Salmo 107:20)
2. El Servicio como Señal de Gratitud
“Ella se levantó y les servía.”
No hay adoración verdadera sin servicio.
La sanidad no fue un fin, sino un llamado a servir.
La fe que ha sido tocada por Cristo siempre responde con acción.
3. Sanidad Colectiva al Atardecer (vv. 40–41)
Lucas 4:40-41 (NBLA)“Al ponerse el sol, todos los que tenían enfermos de diversas dolencias se los llevaban; y Él, poniendo las manos sobre cada uno de ellos, los sanaba.
También de muchos salían demonios, gritando: ‘Tú eres el Hijo de Dios.’ Pero Él los reprendía y no les permitía hablar, porque sabían que Él era el Cristo.”
Jesús ministra hasta el anochecer.
No hay multitud demasiado grande ni dolencia demasiado pequeña.
Su compasión es personal: “poniendo las manos sobre cada uno”.
Su toque no se contamina; su pureza transforma lo impuro.
Cada contacto revela un aspecto del Reino: la creación siendo restaurada.
Los demonios nuevamente lo confiesan, pero Jesús los silencia.
La verdad dicha por labios impuros se convierte en contaminación.
Él no necesita testigos del infierno.
4. Autoridad en la Misión (vv. 42–44)
Lucas 4:42-43 (NBLA)“Cuando se hizo de día, salió y se fue a un lugar solitario; y las multitudes lo buscaban, e intentaban retenerlo para que no se alejara de ellos.
Pero Él les dijo: ‘También a las otras ciudades debo anunciar las buenas nuevas del reino de Dios, porque para esto he sido enviado.’”
1. La Prioridad de la Oración
Después de un día de actividad intensa, Jesús busca soledad con el Padre.
La oración no es descanso, es recarga espiritual.
La comunión precede la misión.
Si el Hijo de Dios necesitó orar, ¿cuánto más nosotros?
2. La Tentación del Éxito
El pueblo quiere retenerlo: “quédate aquí”.
Pero Jesús no busca popularidad; su misión es expansión.
La gracia no se encierra en Capernaúm; debe alcanzar a otros.
Donde el hombre busca establecerse, Dios envía.
3. El Reino de Dios: Núcleo del Mensaje
“Debo anunciar las buenas nuevas del reino de Dios.”
Aquí se introduce el tema central de todo el Evangelio:
el gobierno activo de Dios sobre la creación y el corazón humano.
El Reino no es territorio, sino transformación.
No se limita a una nación, sino que abarca toda la tierra.
Paralelos de Autoridad en Lucas 4
| Esfera | Ejemplo | Resultado | Implicación |
|---|---|---|---|
| Enseñanza | Sinagoga | Asombro | Jesús habla con autoridad divina |
| Mundo espiritual | Endemoniado | Liberación | Su palabra vence al maligno |
| Físico | Enfermos | Sanidad | Su toque restaura lo caído |
| Misión | Multitudes | Expansión | El Reino avanza con propósito |
Lucas 4 revela a un Cristo completo:
Maestro, Libertador, Sanador y Enviado.
Estudio de Palabras (Griego)
| Palabra Griega | Transliteración | Strong | Significado | Versículo | Comentario |
|---|---|---|---|---|---|
| ἐξουσία | exousía | G1849 | autoridad, derecho delegado | v.32 | No derivada de institución, sino inherente a su divinidad. |
| δαιμόνιον | daimónion | G1140 | espíritu maligno | v.33 | Denota fuerzas espirituales reales opuestas a Dios. |
| ἐπιτιμάω | epitimáō | G2008 | reprender, ordenar | v.35, 39 | Mismo verbo usado para el mar (Lc 8:24); autoridad total. |
| θεραπεύω | therapeuō | G2323 | sanar, servir | v.40 | De aquí viene “terapia”; implica cuidado continuo. |
| εὐαγγελίζομαι | euangelizomai | G2097 | anunciar buenas nuevas | v.43 | Corazón de su misión: proclamar redención y restauración. |
Aplicaciones Doctrinales y Pastorales
- Cristo tiene autoridad absoluta sobre toda esfera.
Ninguna fuerza espiritual o física queda fuera de su control. - El Reino de Dios se revela donde Cristo gobierna.
Cada sanidad y liberación apunta a la restauración final de la creación. - La oración mantiene la autoridad espiritual.
El ministerio público se sostiene con comunión privada. - La misión no se detiene ante la comodidad.
El propósito del evangelio es expandirse, no establecerse en un solo lugar. - La verdadera autoridad libera, no oprime.
Cristo usa su poder para servir, no para dominar.
Gemas Exegéticas
- Jesús reprende la fiebre igual que a los demonios: toda creación responde a su voz.
- Su autoridad no depende del volumen de su voz, sino de la pureza de su identidad.
- La gente quería retenerlo donde se sentían cómodos, pero la gracia nunca se acomoda.
- Capernaúm se convierte en símbolo de privilegio rechazado (cf. Mateo 11:23).
- El evangelio de Lucas inicia y cierra con la misma nota: Dios visita a su pueblo.
Conclusión
En Capernaúm, la autoridad de Jesús se manifiesta como palabra que enseña, voz que libera, mano que sana y corazón que ora.
Su autoridad no impone miedo, sino esperanza.
Donde el hombre cae bajo el poder del mal, Cristo reina con poder santo.
Su voz sigue sonando: “El Reino de Dios se ha acercado.”
En Nazaret lo rechazaron, en Capernaúm lo recibieron.
Pero pronto, todo Israel y toda la humanidad deberán decidir:
¿Quién manda en mi vida: el pecado o el Hijo de Dios?
Parte 4: Síntesis Exegética y Teológica de Lucas 4
Resumen Exegético del Capítulo
Lucas 4 no es solo una colección de episodios, sino una presentación programática del ministerio de Jesús.
Cada sección funciona como un espejo del plan divino: del desierto a la sinagoga, de la tentación al poder, del rechazo al avance del Reino.
| Sección | Evento | Enemigo Principal | Enfoque Temático | Resultado |
|---|---|---|---|---|
| vv.1–13 | Tentación en el desierto | Satanás | Obediencia y dependencia | Victoria sobre el pecado |
| vv.14–30 | Nazaret: proclamación y rechazo | Incredulidad religiosa | La gracia universal | Rechazo de los suyos |
| vv.31–44 | Capernaúm: milagros y liberaciones | Demonios y enfermedad | Poder y autoridad divina | Aceptación temporal, expansión del Reino |
El Hijo vence al diablo, anuncia libertad, demuestra poder, y redefine lo que significa tener autoridad divina.
Lucas presenta a un Cristo que no impone dominio, sino que restaura orden.
El Reino no se funda en violencia, sino en la Palabra.
Teología del Poder en Lucas 4
1. Poder Controlado por Obediencia
“El Hijo del Hombre es Señor del día de reposo” (Lc 6:5)
—pero antes de hablar como Señor, obedeció como Siervo.
La tentación en el desierto fue una prueba del uso del poder.
El diablo ofreció tres formas de emplearlo fuera de la voluntad de Dios:
- Poder para satisfacción personal (convertir piedras en pan).
- Poder para autoglorificación (reinos del mundo).
- Poder para presunción religiosa (lanzarse del templo).
Jesús responde con obediencia absoluta, mostrando que el poder espiritual no se demuestra, se somete.
El dominio de Cristo se legitima por su sujeción al Padre.
El poder del Reino se ejerce en obediencia, no en ostentación.
2. Poder para Servir, No para Subyugar
En Nazaret, Jesús se define con las palabras de Isaías:
> “El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido…”
Su unción no lo lleva al trono político, sino al servicio compasivo:
- anunciar buenas nuevas,
- liberar cautivos,
- sanar corazones,
- proclamar gracia.
El poder del Espíritu no busca exaltación personal, sino restauración colectiva.
La autoridad del Reino no domina sobre los hombres, los libera del mal.
En Cristo, el poder no es conquista, es compasión en acción.
3. Poder que se Manifiesta en la Palabra
Cada acto poderoso en Lucas 4 procede de su voz:
- “Escrito está…” —vence al tentador.
- “Cállate y sal de él.” —vence al demonio.
- “Reprendió la fiebre.” —vence la enfermedad.
- “Debo anunciar…” —vence la distracción del éxito.
La palabra hablada de Jesús revela la Palabra encarnada.
Su autoridad no es delegada, sino inherente.
Su voz es la misma que separó la luz de las tinieblas en Génesis.
El verbo epitimáō (“reprender”) aparece en todas las esferas:
demonios, enfermedades, tormentas.
El mundo entero responde a su mandato.
Donde la palabra de Cristo gobierna, el caos retrocede.
4. Poder que Enfrenta el Rechazo
Nazaret lo oyó, pero no lo aceptó.
El problema no fue su claridad, sino su familiaridad.
Querían un milagro, no un mensaje.
Rechazaron la gracia porque no podían tolerar su amplitud.
La incredulidad no se origina en la falta de evidencia, sino en la falta de humildad.
Jesús no responde con ira, sino con fidelidad a la misión:
> “También a las otras ciudades debo anunciar…”
El rechazo no cambia su propósito; lo redirecciona.
El fracaso aparente se convierte en plataforma para el avance del Reino.
5. Poder que se Retira para Orar
El momento más revelador ocurre al amanecer:
> “Salió y se fue a un lugar solitario.”
El poder espiritual se mantiene solo mediante comunión.
El silencio y la soledad son el laboratorio del Reino.
Antes de sanar multitudes, Cristo sanaba su comunión con el Padre.
Ningún ministerio público puede sostenerse sin disciplina privada.
La oración no fue la pausa entre sus obras, sino la fuente de todas ellas.
La Cristología de Lucas 4
| Título | Evidencia | Significado |
|---|---|---|
| Hijo de Dios | Tentación: “Si eres Hijo de Dios…” | Su filiación no depende del milagro, sino de la obediencia. |
| Ungido por el Espíritu | Isaías 61 aplicado a sí mismo | Mesías enviado con misión de gracia y restauración. |
| Santo de Dios | Confesión demoníaca en Capernaúm | Reconocimiento involuntario de su naturaleza divina. |
| Señor del Reino | “Debo anunciar…” | Autoridad soberana sobre el tiempo, el espacio y la misión. |
Lucas presenta al Cristo que vence, anuncia, sana y avanza —el Hijo del Hombre que gobierna con santidad y compasión.
Implicaciones Teológicas del Capítulo
- El Reino de Dios irrumpe en la historia a través de una persona, no de un sistema.
Jesús es el Reino encarnado: donde Él reina, el orden de Dios se restablece. - El Espíritu Santo no solo consuela, sino que comisiona.
Su obra no termina en el bautismo, sino que impulsa al desierto y luego al ministerio. - El poder del evangelio es tanto espiritual como social.
Libera del pecado y también de la opresión que el pecado produce. - El rechazo humano nunca limita la soberanía divina.
La incredulidad de Nazaret abrió la puerta a los gentiles. - La autoridad del creyente deriva de la obediencia a la Palabra.
Quien se somete a Cristo participa de su victoria.
Lecciones Prácticas para el Discipulado
- El creyente debe discernir entre poder legítimo y poder tentador.
- La tentación no es un desvío del camino, sino parte del entrenamiento.
- La adoración verdadera incluye proclamar y actuar con misericordia.
- La autoridad espiritual no se busca, se recibe en la sumisión al Espíritu.
- La misión no se limita a los que aceptan, sino que continúa hacia los que aún no oyen.
Estructura Retórica de Lucas 4
La narrativa de Lucas 4 puede leerse como una sinfonía en tres movimientos:
| Movimiento | Escenario | Tono | Tema Central |
|---|---|---|---|
| I. Desierto | soledad y lucha | Prueba | Fidelidad del Hijo |
| II. Sinagoga | adoración y tensión | Declaración | La misión del Ungido |
| III. Capernaúm | poder y expansión | Acción | La autoridad del Reino |
El capítulo entero es una demostración de Cristo como el nuevo Moisés:
sale del agua (bautismo), pasa por el desierto (tentación), sube al monte (enseñanza), y guía al pueblo hacia libertad.
Estudio de Palabras (Griego)
| Palabra | Transliteración | Strong | Significado | Aplicación |
|---|---|---|---|---|
| δόξα | dóxa | G1391 | gloria, reconocimiento | Jesús no busca gloria humana, sino la del Padre. |
| βασιλεία | basileía | G932 | reino, gobierno, autoridad real | El tema central de su predicación. |
| σωτηρία | sōtēría | G4991 | salvación, liberación | No solo perdón, sino restauración total. |
| πνεῦμα | pneûma | G4151 | espíritu, aliento | Poder divino que guía, unge y capacita. |
| ἀλήθεια | alḗtheia | G225 | verdad | La esencia de su enseñanza: la verdad que libera. |
Gemas Exegéticas Finales
- Jesús cita Deuteronomio, vive Isaías y encarna Génesis.
- La tentación revela lo que la proclamación confirma: Él es el Hijo obediente.
- El rechazo de Nazaret y la aceptación de Capernaúm anuncian el patrón de toda la historia del evangelio.
- El poder de Cristo es teológico, no político: el Reino de Dios no se impone, se predica.
- Lucas 4 es el manifiesto mesiánico del Nuevo Testamento.
Conclusión Devocional
En Lucas 4, el Hijo de Dios demuestra que la verdadera autoridad no nace del trono, sino del altar.
La obediencia derrota la tentación.
La Palabra sustituye al espectáculo.
La gracia trasciende la frontera étnica.
El poder se expresa en servicio.
La oración sostiene la misión.
“El Espíritu del Señor está sobre mí…”
—Con esas palabras, Cristo inauguró el Reino que aún avanza en nosotros.
Que la misma unción que lo llevó a predicar, liberar y sanar,
nos impulse hoy a vivir y proclamar la misma buena noticia:
El Reino de Dios está entre vosotros.
